CAPITULO 5. DONDE SOPHIE VUELVE A SER UNA ANCIANA

Hacía varios días desde aquel triste encuentro, tanto sophie como howl se encontraban encerrados en su habitación, ninguno deseaba salir a la calle y continuar una vida vacía sin el amor del otro.

-vamos sophie, ya olvídalo- animaba el joven noble desde el otro lado de la puerta, desafortunadamente no recibió contestación alguna –bueno, cuando te sientas mejor sal- suspiro resignado josef y se marcho dejándola sola.

En casa del mago por su parte, la situación no era diferente, howl se había transformado de un joven caballeroso y galante a uno desaliñado y bebedor, muchas veces maldecía y otras lloraba, otras simplemente se quedaba observando en silencio la chimenea.

-¡oh, vamos howl!- gritaba calcifer harto de la situación que se presentaba día tras día -¡cuando piensas superar la situación!-.

-Si howl- se unió al ruego Michael –si no hubieras sido mujeriego sophie no te hubiese abandonado-.

La declaración hecha por su joven discípulo toco un punto sensible él lo cual le hizo enfurecer -¡sophie esto y sophie el otro! ¡No ven que yo también sufro!- se defendió –pero ya es suficiente, ¡me largo!- y se salió por la puerta que daba hacia gales.

Sophie quien seguía en su habitación, observaba por la ventaba de esta el bello paisaje que se le brindaba, interesada por el exterior empezó a ver los techos de las casas vecinas, observar si llegaba a reconocer alguna y efectivamente, a lo no tan lejos observo una chimenea muy familiar –calcifer ha de estar en casa- se decía mientras observaba el humo que salía de esta, con más interés empezó a fijarse que mas podía ver de su antiguo hogar y descubrió que al parecer la ventana de su habitación daba a la ventaba de la habitación de howl, asombrada por el descubrimiento, se hizo una pequeña nota mental recordándose no observarla nuevamente, continuo observando mas y mas, pronto pudo descubrir que podía ver muy a lo lejos el famoso negocio de cesari y así con otras cosas más que eran de su vida cotidiana y pronto, toda la tristeza que tenia se fue desvaneciendo y tranquilizándola hasta dejarla dormida.

Horas más tarde, después de una revitalizante siesta, sophie se disponía a levantarse de su cama, sin embargo, sintió algo diferente, no sabía cómo explicarlo, simplemente algo en ella no estaba bien; con paso lento emprendió camino hasta el espejo más cercano a ella y se reflejo en el, lo que logro ver fue a una ancianita de escasos cabellos canos ante lo cual sophie se sorprendió –soy anciana de nuevo- dijo relajada –pero si la bruja del paramo ha muerto- se recalcaba -¿Cómo pudo pasarme esto?- se preguntaba nerviosa mientras daba vueltas en círculos en su habitación -¿ahora como se lo explicare al joven josef?- pensaba intentando buscar una buena excusa, desafortunadamente nunca fue buena mintiéndole a las personas y así, pasaron horas frustrantes donde finalmente sophie no supo qué hacer.

-Sophie estoy en casa- hablaron del otro lado de la puerta haciendo sacar a sophie de sus pensamientos -¿no es mucha molestia pedirte que me hicieras el te?- suplicaba la voz amablemente.

-claro, en un momento bajo a preparárselo- contesto nerviosa sophie quien ignoraba cual sería la reacción del joven amo. Con urgencia empezó a buscar entre sus pocas pertenencias algo con que cubrirse, por desgracia, no tenía nada de eso, así que con inventiva, tomo su mandil de trabajo y se lo puso en la cabeza y así, bajo las escaleras apresuradamente hasta llegar a la cocina donde se sintió más segura y aprovecho a quitarse el mandil de la cabeza.

-¿pero que te ha pasado sophie linda?- cuestiono intrigado el joven josef por la nueva apariencia de esta.

Sophiie al escuchar la voz del joven amo dio un pequeño salto –bueno yo…- no sabía explicarle algo que ni ella sabia como paso –es que bueno…-.

-Estas bajo un hechizo- sentencio josef

-este … si..- contesto sophie sabiendo que posiblemente no fue así.

El joven noble quien al ver la nueva apariencia de sophie opto por no preguntarle o decirle más, prefería que ella se sintiera agusto y tranquila mientras se adaptaba al hecho de ser anciana, sin embargo, le daba curiosidad saber porque sophie tenia esa apariencia -¿será acaso que aquel joven le haya maldecido?- se preguntaba.

La joven ahora anciana preparo el té a su amo y se disculpo con este por todas las molestias que le había causado –tengo que salir- le dijo –iré a ver a mis familiares- mintió y posteriormente se marcho rumbo a la floristería.

En la floristería se hallaba Michael y calcifer, el primero se encontraba estudiando arduamente unos conjuros de magia y el segundo, estaba tomando una siesta, con las cosas que sucedían últimamente toda su energía se esfumaba, en fin, todo era tranquilidad en aquella casa hasta que se vio perturbada por los toquidos insistentes provenientes de la puerta principal.

-¡michael! ¡calcifer!- gritaba una voz bastante familiar y a juzgar por ellos, demasiada necesitada.

Michael dejo sus libros a un lado y corrió hacia la puerta, cuando la abrió, se encontró con una ancianita -¿sophie eres tú?- pregunto extrañado por la presencia que se presentaba ante él.

-¡siii soy yo michael!- gritaba desesperada -¡soy sophie!- termino de decir antes que las lagrimas le ganaran.

-¿pero que te ha pasado?- preguntaba extrañado por ver a sophie nuevamente convertida en anciana -

-Ni yo lo sé- sollozaba sophie –lo único que sé es que cuando me levante estaba convertida en anciana- sollozaba aun mas mientras llevaba sus manos a sus ojos.

Calcifer quien debido a los gritos de ambos, se levanto y fue a ver el porqué de estos y lo que encontró fue a sophie convertida en anciana llorando desconsolada y a Michael quien empezó a buscar entre sus libros una forma de romper el hechizo nuevamente.

-El único quien tal vez pueda romper el hechizo seguramente es howl- declaraba calcifer quien estudiaba minuciosamente a sophie.

-tienes razón calcifer- dijo Michael al notar que no encontraría nunca en un libro como romper un hechizo tan fuerte.

Sin embargo, sophie quien no quería saber nada de howl se opuso –no quiero que le digan nada- imploro a ambos.

-Lo siento sophie- se disculpo tristemente Michael –pero tenemos que decírselo a howl, puede que tu vida peligre si continuas como anciana- declaro mientras intentaba esfumar de su mente los pensamientos tristes.

Sin más remedio, sophie tuvo que acceder a que Michael y calcifer le comentaran de su situación al mago y habiendo hecho esto, se retiro del lugar y emprendió el regreso a su hogar donde seguramente el joven josef le esperaba para recibir una explicación por parte de ella.

El joven aprendiz y el demonio de fuego por su parte, se quedaron pensando una amena manera de contarle a howl la situación de sophie y ver si el accedia a ayudarles a recuperar la juventud de esta, ya que si se lo decían de manera convencional este se negaría a ayudarles.

-ya llegue- hizo saber howl quien como todos los días, regresaba oliendo a alcohol, con paso tambaleante se sento en una de las sillas que estaban previamente acomodadas y se dispuso a relajarse.

-buenas noches amo howl- saludo nerviosamente su aprendiz –nosotros… bueno… mmm- decía el joven mientras intentaba abordar el delicado tema.

-¡Sopie es una anciana!- grito calcifer quien prefirió decirlo rápido y claramente a quedar como Michael.

-Si si ya se, sophie es una anciana- decia howl entre balbuceos –siempre se está comportando como una- continuo.

Calcifer y Michael al ver que no fueron comprendidos por el mago, prefirieron ser más directos –sophie volvió a ser una anciana- dijeron pausadamente intentando darle énfasis a –sophie- y a -anciana-, sin embargo, por el alto nivel de alcohol que poseía howl en aquel momento, le impidió captar la situación que le presentaban y sin más, les ofreció a ambos una sonrisa tonta mientras se levantaba de la silla y se retiraba del lugar. El demonio de fuego y el aprendiz de mago observaron como howl abandonaba la escena y cerrando tras de sí la puerta que daba a su habitación.

Por su parte, el mago quien se había encerrado en su habitación, se acostó en su desarreglada cama y observo como una a una las arañitas hacían sus telarañas, howl parecía distraído viéndolas –sooon taaaan grises- balbuceaba –me recuerdan a sophie- y habiendo dicho eso, su mente empezó a recordar las palabras que momentos atrás le habían dicho su aprendiz y calcifer –sophie es una anciana- susurro -¡como que sophie es una anciana!- grito alterado dándose al fin cuenta de lo que le querían decir. Con apresuracion salió de su habitación y corrió hacia la sala donde Michael y calcifer aun permanecían.

-¡explíquense!- grito eufórico howl -¿¡porque sophie es una anciana si la bruja del paramo murió!?- preguntaba confuso.

-no lo sabemos amo howl- respondió su aprendiz –sophie vino hace rato y tenía esa apariencia, estaba preocupada también- se limito a decir.

-¡llévenme con ella!- exclamaba el mago quien quería comprobar con sus propios ojos el estado de la joven.

-no podemos- interrumpió calcifer –seguramente ella no quiere verte-

-¿entonces como podre ayudarla?- cuestiono a los presentes –esta doña memetoenproblemas me hará viejo más rápido- se quejo y emprendió camino hacia la puerta.

-¿a dónde vas howl?- pregunto calcifer.

-¡a ver a suliman!- sentencio y acto seguido salió por la puerta.

Michael y calcifer al ver como el mago los dejaba solos, empezaron a buscar por su cuenta una forma de ayudar a sophie –por lo menos debemos hacer algo para que sus achaques no interfieran en su vida- dijo Michael quien empezaba a hojear un libro, -tienes razón- asevero calcifer.

Sophie por fin había regresado a casa del joven noble, con lentitud abrió la puerta principal, empezó a avanzar por la sala evitando hacer ruido innecesario pero su intento de no hacer ruido se vio truncado por la voz del joven amo que provenía de la cocina –sophie, ¿no es mejor que me cuentes que sucede?- demando, la joven al ver que no tenia mas remedio, se vio en la necesidad de contarle la verdad a su jefe.

-joven josef… bueno yo… estoy bajo un hechizo- declaro –y fui a ver a un mago para pedirle que me lo quite- añadió –pero es demasiado fuerte el hechizo que no pudo- menciono decepcionada.

Josef escucho atento cada palabra dicha por sophie, podría juzgar que era una mentira pero estaba demasiada elaborada, además, prefería creerle a la linda sophie que hacerla sentir mal –ya veo, pero no importa- hablo –aun así eres sophie-.

-Gracias por comprender mi situación- agradeció sophie mientras avanzaba nuevamente rumbo a su habitación.

-una cosa mas sophie- interrumpió nuevamente el joven josef quien ahora estaba en la sala –quería decirte que me gustas- declaro.

El corazón de la joven se llevo una fuerte impresión debido a la declaración que su propio amo le había hecho, eran demasiadas emociones para un día y ella ya no sabía cómo manejar esta última. Sin voltearlo a ver, asintió la cabeza dándole a entender que había escuchado sus palabras y emprendió marcha a su habitación.

-¡¿pero cuáles son tus sentimientos hacia mí, linda sophie?!- exclamo josef al no escuchar respuesta de la joven.

Sophie se detuvo a pensar lo que sentía por el joven amo, cerro sus ojos y empezó a intentar dialogar con su corazón –en este momento a quien le pertenece mi corazón- se dijo; una serie de imágenes llegaron a su mente, muchas de ellas de howl, era obvio, su corazón siempre pertenecerá a aquel, su gran amor, howl. –Lo siento mucho joven josef- se disculpo dándole a entender que ella aun amaba al mago y se retiro corriendo.

El joven noble por su parte, se quedo estático, la bella sophie no le correspondió y aquello le destrozo el corazón –si no eres mía, entonces tu corazón lo será- susurro mientras una sonrisa maliciosa se asomaba por sus labios.


Y aqui les traigo el capitulo 5, espero lo disfruten :D.. muy pronto subire el 6.