CAPITULO 7. DONDE HOWL RECIBE UNA BUFANDA
Desde que sophie había rechazado al joven josef, este se había encerrado en su habitación y no salía más que para ir al trabajo; sophie se encontraba preocupada debido a dicha situación, una parte de ella se sentía culpable por no ser capaz de corresponder los sentimientos del joven amo, pero por otra parte, no quería jugar con los sentimientos que este tenía hacia ella.
-¿joven josef, no va a comer?- preguntaba la joven quien sostenía una bandeja de comida en sus manos. Pasaron unos minutos y el joven amo no contesto -¿se siente bien?- insistió y nuevamente el silencio se hizo presente; sophie no sabía como hacer para que saliera de su cuarto y sin más, se marcho preocupada que algo pudiese haberle pasado.
-Me preocupa josef- susurraba sophie pensativa –espero no le haya pasado algo malo-, termino de decir mientras intentaba continuar con sus labores diarias, ahora su cuerpo de anciana no le permitía hacer lo que hacía tan normal, sus huesos le tronaban y sus articulaciones le dolían –ya había olvidado como se sentía ser anciana- se reía mientras bajaba por los escalones con la bandeja de comida en sus manos.
Entrada la tarde, sophie estaba sentada en la sala tejiendo lo que parecía ser un suéter –siento que me enfermare- decía achacosamente. El sonido de unos pasos se hicieron presentes y con ellos una voz familiar –sophie, tengo que salir de la ciudad, regreso en un par de días- decía apresurada la voz al momento que se cerraba la puerta. Sophie quien no tuvo tiempo para responder a la despedida del joven amo, continuo el tejido –debe quedar hoy-.
El joven josef quien momentos atrás se había ido de casa, se encontraba en una carroza rumbo a lo desconocido –muy pronto tu corazón me pertenecerá- reía.
En casa del mago, se podía presenciar un gran caos, howl quien no había dormido nada desde que había regresado de ver a suliman, se encontraba retire y retire libros de la estantería, tomaba uno tras otro, les daba una hojeada rápida y los botaba, a veces caminaba en círculos impidiendo muchas veces el trafico. Su joven aprendiz se limitaba a observar a su maestro ya que este le había prohibido que le interrumpiera, por tanto, solo podía observarlo, pasarle agua o comida cuando fuera necesario, sin embargo, a pesar de no poderle ser de gran ayuda a howl, intentaría serlo para sophie ya que mientras su maestro aparentemente investigaba como quitarle el hechizo a esta, el se disponía a crear conjuros para disminuirle los achaques –amo howl, iré a ver a sophie- aviso Michael quien se encontraba en la puerta y al no ver reacción por parte de su maestro, se retiro.
-¡michael espérame!- grito a lo lejos calcifer -¡yo también quiero ir a ver a sophie!- y así ambos caminaron rumbo a la casa de esta.
En el camino, a Michael se le ocurrió la brillante idea de mejor ir a cesari, no para ir a ver a martha, sino para comprarle uno de los postres favoritos de su amiga sophie y calcifer un poco renuente por la idea, prefirió adelantarse a casa de esta. Cuando Michael llego a casa de sophie, se encontró a ella y a calcifer felizmente hablando y instantáneamente se unió a la conversación.
-hola sophie- saludo –te he traído unos postres de cesari y martha te envía otros mas- agrego Michael.
-gracias Michael, que amable eres- agradeció sophie quien se empezaba a levantar de su cómodo sillón –vamos a preparar un rico te para esto- decía mientras daba pasos lentos y tambaleantes hacia la cocina.
Michael al presenciar lo difícil que se le hacía a sophie caminar el tramo que había entre la sala y la cocina, se ofreció a preparar el mismo el te –sophie, quedate con calcifer y descansa- le pidió al momento que el dejaba a un lado las cajas de postres e iba a la cocina –yo hare el té por ti-.
Sophie agradeció el noble acto del joven aprendiz y regreso a su asiento –sabes calcifer, cuando eres viejo toooodo te cruje- comento haciendo reír a calcifer –que bueno que nunca envejeces amigo- le dijo apaciblemente. Minutos más tarde, Michael regresaba de la cocina con una bandeja en la cual habían un par de platos, tenedores, tazas, azúcar, leche y por supuesto, el té.
-Sophie, me gustaría que tomaras estos conjuros con tu te- le pidió amablemente el aprendiz de mago –los hice especialmente para ti- añadió.
La joven se sintió conmovida que se preocuparan por ella y feliz tomo entre sus manos el sobrecito de conjuros -Te lo agradezco michael- dijo, con suavidad los vertió en su te y lo bebió mientras Michael se dispuso a repartir los ricos postres.
-¡sophie esto esta delicioso!- exclamaba calcifer quien ya iba por el segundo pastelillo
-Tienes razón calcifer- asentía sophie –son los mejores pastelillos del mundo- decía mientras se llevaba un trozo de este a la boca.
-Me alegro que les gustara, martha los hizo con mucho amor- decía orgulloso de su martha el aprendiz de mago.
Y así, los tres pasaron la tarde comiendo postres de cesari y bebiendo te hasta que estos se acabaron.
-brrrr que frio hace- decía calcifer quien se había ocultado entre los maderos de la chimenea
-michael puedes traer unos leños del patio- pidió amablemente sophie mientras le señalaba donde se ubicaba este. Minutos más tarde, el joven aprendiz regresaba con varios leños sobre sus brazos –espero que con estos no nos de tanto frio- expreso mientras los colocaba sobre calcifer.
-¡ya termine!- digo enérgicamente sophie llamando la atención de los dos presentes.
-¿Qué terminaste sophie?- pregunto intrigado Michael
Sophie lo miro cariñosamente y le extendió un suéter color café -pruébatelo- le dijo al momento que se lo entregaba al joven –lo hice para ti-.
Michael quedo sorprendido, era la primera vez que le regalaban ropa hecha a mano desde la muerte de su madre, unas lagrimas se asomaron por sus ojos e impulsivamente se agacho abrazando a sophie –muchas gracias sophie-. La joven tiernamente correspondió el abrazo –de nada Michael- le susurro mientras acariciaba sus cabellos.
-¡sophie ¡¡sophie!- gritaba el demonio de fuego tratando de llamar la atención –yo también quiero un suéter- suplicaba.
La joven y el aprendiz de mago voltearon a verlo –calcifer, si te hago un suéter no podrás ponértelo- se rio divertida la joven –a menos que sea uno a prueba de fuego- complemento el joven aprendiz quien también reía.
Calcifer los miro molesto por y opto por esconderse entre los maderos –ya verán cuando se estén bañando, les enviare el agua helada- decía molesto.
-por cierto sophie, ¿tú no tienes frio?- pregunto el joven desviando el tema.
-claro que si – afirmo sophie –por eso me hice un lindo chal- dijo mientras lo sacaba de un cajoncito que estaba alado de ella y se lo enrollaba alrededor –también hice uno para …- no pudo continuar.
-¿será acaso que es para howl?- intuyo calcifer quien curioso se asomo de entre los maderos.
-¿le hiciste uno a howl?- pregunto entusiasmado Michael.
Sophie bajo la mirada y un ligero rubor se asomo por sus mejillas –s… si-
Calcifer y Michael sonrieron felices, después de todo, sophie sentía algo muy fuerte por aquel mago tonto y pasase lo que pasase no dejaría de quererlo. –¿nos dejarías ver lo que hiciste para howl?- pregunto curioso Michael, -claro- asintió sophie mientras buscaba en el cajón -taraaan- canto y extendió el trozo de tela color azul oscuro con bordados grises.
-es una bufanda- dijeron calcifer y Michael al unisonó
-así es- asintió sophie –pensé que le quedaría bien ese color- menciono contenta.
–por cierto sophie, ¿Dónde está el joven amo?- cambio de tema calcifer extrañado que a esas alturas del día no haya regresado a casa.
-salió de viajes- contesto la joven
-¿y cuando regresara?- interrogo preocupado Michael
-no me dijo exactamente- suspiro sophie.
-ven a casa con nosotros- declaro firmemente el joven aprendiz –solo en lo que regresa tu jefe-
-lo siento michael- se disculpo la joven –no después de todo lo que ha pasado entre howl y yo- dijo tristemente.
-howl no es rencoroso sophie- declaro el demonio de fuego
-calcifer tiene razón- se unió Michael –por favor sophie, ven a casa- le suplico mientras la tomaba de ambas manos.
-perdónenme chicos- lloro sophie –es mejor que regresen a casa-
-¿por lo menos podemos entregarle a howl la bufanda que le tejiste? – interrogo Michael a sophie.
-claro- contesto mientras se la entregaba –ahora vayan a casa- les ordeno
Los tres salieron a la calle, Michael y calcifer se despidieron y emprendieron camino a casa, sophie se quedo afuera hasta cerciorarse que ambos se habían marchado y habiendo pasado eso, se metió a esta, cerro todo con llave y se sentó nuevamente en el cómodo sillón para seguir tejiendo.
Minutos más tarde, calcifer y Michael hicieron muy alegres su aparición en casa de howl, -ya regresamos howl- dijo calcifer quien llego corriendo a acomodarse en la chimenea.
-hmmmp- se limito a contestar el mago quien seguía sumergido entre los libros.
-sophie te envía algo- menciono melodiosamente su aprendiz -¿no quieres ver qué es?- termino de decir mientras tomaba la bufanda y la movía de derecha a izquierda.
Howl pareció no escuchar los comentarios que su joven aprendiz hacia, su concentración hacia el libro era mayor.
-bueno entonces si no quieres lo que te hizo sophie yo me lo quedare- seguía Michael mencionando con su melodiosa voz mientras prácticamente le restregaba a howl en su cara el presente. Sin embargo, sus intentos no dieron resultado y harto de la situación dejo la bufanda a un lado y subió a su habitación; tan pronto como el joven aprendiz se retiro de la sala y calcifer se había dormido, howl dejo a un lado el libro en el cual fingía estar sumergido y se acerco al pequeño presente, lo tomo entre sus manos y lo extendió –pero si es una bufanda- expreso contento mientras la observaba más detenidamente –y parece ser que sophie estuvo hablando con ella- añadió al tiempo que se la enrollaba por el cuello –es muy cálida- expreso con una sonrisa en sus labios –tengo que estrenarla afuera- y así, salió de la casa.
Después que howl se marchara, Michael salió de su habitación, camino hacia las escaleras y se asomo para cerciorarse si aun su maestro se hallaba en casa, cuando noto que no era así, bajo corriendo hacia donde estaba calcifer -¡funciono calcifer!- exclamaba feliz, -no creí que funcionara, me impresionaste michael- decía asombrado el demonio de fuego, -ahora esperemos que ambos se contenten- dijo sonriente Michael.
Entre la oscuridad de la fría noche se hallaba howl quien feliz caminaba luciendo su nueva bufanda –realmente me hace ver más guapo- se decía y la tomaba entre sus manos sintiendo la suavidad de esta, pronto, algo llamo su atención, había un papelito pegada a la bufanda, con curiosidad lo despego evitando que su presente se dañara y observo que en ella había una dirección –es obra de michael- dijo perspicazmente pero no se molesto y opto por ir a la dirección que estaba escrita. Al llegar, se encontró con una casa de aspecto reconfortante, toco la puerta y al ver que no nadie le abría, opto por usar magia y abrirla, ingreso a la casa y lo primero que pudo observar fue el fuego casi extinto de una chimenea y frente a esta, una ancianita de cabellos canos que yacía durmiendo profundamente, lentamente y evitando hacer ruidos innecesarios camino hacia la anciana y cuando estaba lo más cerca de esta, la observo delicadamente cada una de sus facciones, sus gestos al inhalar y al exhalar; una amplia sonrisa se asomo por sus labios y sus brazos sujetaron fuertemente a la anciana figura.
Sophie quien se encontraba profundamente dormida, sintió ser rodeada por una enorme calidez, curiosa de que podría tratarse, abrió lentamente sus ojos encontrándose con los ojos de la persona que le proporcionaba dicho calor -¿howl?- pregunto.
-shh sophie- la callo –no arruines el momento- susurro estrechando mas el abrazo.
Ambos permanecieron en esa posición y en silencio hasta que howl hablo -¿Por qué no regresas a casa conmigo?- le propuso.
Sophie deshizo el abrazo y miro hacia otro lado –porque no me siento capaz de regresar- susurro.
-no seas tontita- sonrió howl –ven vamos a casa- le ordeno dulcemente mientras tomaba a sophie de las manos y la arrastraba con el –y no permitiré un no por respuesta- dijo fingiendo ser estricto.
Sophie guardo silencio y fue llorando por todo el camino de regreso a casa; al llegar a esta, Michael y calcifer los esperaban sonrientes y con una humeante taza de chocolate caliente perfecta para la ocasión.
-¡bienvenida a casa sophie!- exclamaron toda la noche una y otra ves el demonio de fuego y el joven aprendiz. Sophie derramaba lágrimas de alegría por la bienvenida y sobre todo por haber regresado a casa.
-Gracias por la bufanda, me hace ver más apuesto- le susurro howl aprovechando que calcifer y Michael estaban absortos en su felicidad –que pases buenas noches sophie- termino de decir y subió a su habitación.
como nos estamos acercando al final, subire de dos capitulos por dia, en estos momentos ando escribiendo el ultimo capitulo :D... lo malo es que ya me dio bloqueo... espero se me quite pronto x.x
