Nota de la autora: Sábado, 28 de enero de 2006.
¡Hola cómo estáis! Yo bien, lo malo es que no puedo venir todos los findes a sevilla y por eso ahora tardo más en actualizar.
Bueno, aquí tenéis el segundo cap ya, pretendía haber subido hasta el tercero pero no me ha dado tiempo, lo siento.
Muchas gracias de antemano a todos los que me habéis dejado review. ¡46 nada menos! Madre mía…yo nunca me esperé tan buena acogida. ¡De verdad que muchísimas gracias! Os contestaré a los reviews en la segunda nota de autora. Un besazo. RAkAoMi. ;-)
Simbología:
- Con guión y letra normal: diálogo de los personajes.
- Con comillas y cursiva: pensamientos internos.
Música recomendada:
La que os de la gana, pero eso sí, nada de música de acción, que aquí no hay escenas de tensión. Este fic no tiene nada que ver con el de "Una Hermione para Recordar", aquí pegan las melodías bonitas, alegres e incluso románticas (aunque de momento el romance no ha entrado pero ya lo hará a su debido tiempo.) Si alguno de vosotros tiene "Carusso", que la escuche cuando Harry comience a cantar. Os aseguro que no os arrepentiréis. Es una balada italiana (tb existe en español) preciosa, merece la pena escucharla. Va sobre una pareja de enamorados que tieneque separarse porque ella se va a América para probar suerte.
Versiones disponibles en Emule: infinitas. Pero sobre todo os recomiendo una en italiano cantada por el genial Andrea Boccelli, y otra que mezcla el español con el italiano, cantada por Ainhoa y Miguel Nández, ambos concursantes de la segunda edición española de "Operación Triunfo." Ella canta la parte italiana y él la española. Él tiene una voz prodigiosa y ella también. ¡Escuchadla! También la podéis encontrar en español cantadas por Carolina Soto y Bárbara Muñoz. Os recomiendo también, que para futuros caps, os bajéis una canción española titulada "Válgame Dios", cantada por una genial cantante española especialista en flamenco, llamada "Niña Pastori." De verdad, a los sensibleros se os van a saltar las lágrimas con esa canción, es que ella la canta precioso, casi susurrando. ¡Es una maravilla! ;-)
Cap. 2. " Te quiero tanto amor."
- Dije solo, señor Potter.- comentó Snape en tono ácido al ver acercarse a Harry y Hermione.
- Señor, es que…- comenzó Hermione en tono vacilante, pero Snape la interrumpió.
- ¿Qué pasa, que no puede cumplir una orden directa, señor Potter?
- No señor, no es eso, es que…
- Ah, claaro.- dijo el profesor con sorna- déjenme adivinarlo. Tras años de amistad profunda e irrompible, se han dado cuenta hoy, que se aman perdidamente el uno al otro y como su amor es tan tann intenso…y apasionado- comentó él remarcando los "intenso" y "apasionado" con exagerada voz dramática- no pueden estar el uno sin el otro, ni si quiera un segundo. ¿No es así, señor Potter?
- Váyase al cuerno.- dijo Harry sin querer ocultar su rabia.
- Perdón…¿cómo ha dicho?
- Harry no…te lo suplico.- susurró Hermione.
Él obedeció, ganándose una mirada aliviada de ella y un suave apretón de manos como muestra de apoyo y agradecimiento.
- Bueno, parejita feliz, me da igual por qué no os separáis, pero quiero ver en mi mesa al señor Potter antes de que pierda del todo la paciencia.
Una vez junto al odioso profesor de pociones, Harry agarró un frasco que él le pasó.
- Bébaselo.
Él no tuvo más opción que obedecer y mientras la poción comenzaba a causar efecto, Severus Snape explicó su uso.
- Lo que ha tomado el señor Potter es una poderosa poción cuyo efecto es el mismo que el de una de las maldiciones imperdonables, la Imperius.
- Oh no…- dijo Hermione por lo bajo.
- El señor Potter está ahora bajo mis órdenes, él obedecerá cualquier cosa que le pida sin que pueda evitarlo. Ni si quiera será consciente de lo que haga. ¿No es asombroso?
Snape sonrió maliciosamente mientras miraba a Harry. Hermione tragó saliva, tenía un más que mal presentimiento.
Draco levantó la mano, ganándose la atención del jefe de su casa.
- ¿Sí, señor Malfoy?
- ¿Potter hará todo lo que le pida?
- Todo, absolutamente todo.
- ¿Se admiten sugerencias?
- Por supuesto.
- Pídale que se declare a la sangre sucia, será divertido.
- No por favor- rogó Hermione- eso no será necesario profesor, por favor se lo pido, no le haga hacer algo que pueda ocasionar que los demás se burlen de él.
- Cállese, Granger, no está en condiciones de pedir nada. Quien manda aquí soy yo¿queda claro?
- Sí señor.
- Señor Potter…
- ¿Sí?- contestó Harry con una voz que no parecía la suya.
- Declárese de inmediato a la señorita Granger.
- Sí señor.- volvió a apuntar el moreno con voz robótica y carente de toda emoción.
Harry la miró y ella vio que sus verdes ojos estaban apagados, como si no tuviesen vida. Por segunda vez desde que empezó la clase, ella tragó saliva.
- Vamos señor Potter, declárese a ella ya.
- No Harry, no lo hagas.
Snape se rió abiertamente.
- ¡Potter, obedezca la orden!
- Hermione te quiero.- dijo él sin un atisbo de emoción.
Todos los Slythering se rieron mientras los Gryffindors les abucheaban.
- ¡Silencio todos!- gritó Snape- esto no ha terminado. Sólo acaba de empezar…
- Harry…despierta por favor.- le suplicó ella, pero era inútil, él parecía no escucharla, aunque seguía mirándola fijamente.
- ¡Potter!
- ¿Sí señor?
- ¡ Eso ha sido patético!- dijo Snape sin ocultar su amarga risa.
- ¡Pídale que se declare otra vez, profesor, pero esta vez en voz alta, antes casi no le escuchamos!- gritó de forma burlona Pansy Parkinson.
- ¡Eso, eso, que se lo diga gritando!- apoyó Blaise Zabini.
- No…otra vez no.- apuntó Hermione moviendo la cabeza enérgicamente.
- ¡Venga Potter, dilo más alto esta vez!- dijo Justin Flinch Flentley.
- Señor Potter…hágalo.
- Sí señor. ¡Te quiero Hermione!
- ¡MÁS ALTO, LOS DEL FONDO NO LO HEMOS OÍDO!- gritaron Crabe y Goyle.
- Señor Potter…más alto.
- ¡TE QUIERO HERMIONE!
- ¡Qué patético!- gritó Draco Malfoy.
- ¡Granger me da pena!- comentó Pansy Parkinson de forma burlona.
- ¡Que se lo diga cantando, a ver si así lo mejora!- apuntó Blaise.
- Cánteselo, señor Potter.
- Sí señor.
- No Harry, no lo hagas, despierta por favor… ¡despierta!
- Es inútil, señorita Granger, él no la escucha, sólo me escucha a mí.- comentó Snape con una sonrisa más que satisfactoria en su cara cetrina.
- Por favor, señor, ya basta. Ya hemos tenido suficiente demostración, devuélvale a su estado normal.- rogó ella.
- No, me lo estoy pasando bien, y creo que la clase también. ¿No es así?
- ¡Sí, esto es genial!- gritaron Justin y Blaise, mientras los Gryffindors empezaban a protestar, pero fueron ignorados, igual que los ruegos de la castaña.
- Señor Potter, dígale a la señorita Granger, cantando, lo mucho que la quiere.
- Sí señor.
Hermione no quiso decir nada esta vez, había comprendido que era inútil protestar, sólo rogaba internamente porque todo aquello terminase pronto. Pero sus pensamientos y ruegos fueron interrumpidos en el instante en que la voz de Harry comenzó a cantarle el estribillo de Carusso, la canción italiana que siempre le había encantado a ella.
- ¡Te quiero tannto amor…te quiero tanto tanto y tú…lo sabes bien. Y en la distancia…amor…hoy suenan más que nunca tus…palabras!
- ¡Qué mal cantas Potter, ni eso sabes hacer bien!- gritó Pansy Parkinson muerta de risa mientras Harry seguía cantando y poniéndose rojo por el esfuerzo de alcanzar las notas más altas.
- Por favor…ya basta- pidió Hermione con una voz no lo suficientemente alta para ser escuchada pero que denotaba una enorme tristeza.
- Donde brillan los mares…y sopla fuerte el viento…en un viejo balcón…frente al golfo de Sorrento…un hombre abraza a una mujer… sin contener el llanto…se despide una vez más…y vuelve a empezar el canto…- siguió cantando Harry.
- ¡Eso eso, que la abrace fuerte!- gritó Draco.
Pero antes de que Snape le ordenase nada, Harry volvió a cantar el estribillo con una voz potente y clara.
- ¡Te quiero tannto amor…te quiero tanto tanto y tú…lo sabes bien. Y en la distancia…amor…hoy suenan más que nunca tus…palabras!
- Harry…escúchame, tienes que escucharme por favor. Olvídate de Snape y concéntrate en mi voz.- le susurró ella, pero al ver que él no respondía, decidió probar otra cosa, cantar con él. Y eso fue lo que hizo, dejando a todos los presentes y al propio Snape más que mudos, cuando comenzaron a escuchar su afligida voz.
- Otra vida otra ciudad…otra vez lejos de…esos brazos…Todo gira en torno a él, y los años van pasando…una carta una llamada…los recuerdos ya son…cientos. Hay lágrimas en sus ojos…y su voz es un lamento. ¡Te quiero tannto amor…te quiero tanto tanto y tú…lo sabes bien. Y en la distancia…amor…hoy suenan más que nunca tus…palabras!
Harry debía seguir con la siguiente parte, pero se quedó callado. Snape gruñó de furia.
- ¡POTTER SIGA CANTANDO!
- ¡No Harry, no lo hagas!- gritó ella.
Y no lo hizo, para asombro de Snape y de todos los presentes.
- ¡Granger, cómo se ha atrevido!
- Si usted pudo, yo también.
Ella le miró desafiante.
- ¡POTTER, CONTINUE CANTANDO!- ordenó de nuevo el profesor, pero con gran asombro comprobó, que Harry no emitió sonido, aunque seguía mirando fijamente a Hermione, quien no se separó de él ni un instante, adoptando una pose protectora para con él, colocándose delante suya y sin dejar de mirar al profesor de pociones, que estaba más pálido que nunca.
- ¡POTTER, HAGA LO QUE LE DIGO!
- No, él no lo hará, señor, ahora sólo me escucha a mí.- respondió ella con decisión.
- ¿Por qué no canta, qué es lo que pasa?- preguntó Draco Malfoy desde su asiento en mitad de la clase.
- ¡Que cante otra vez, o mejor, que la bese, sí eso, que la bese, seguro que nos reiremos mucho!- gritó Pansy Parkinson.
- ¡Cállense!- gritó el profesor Snape, dejando a todos los Slythering más que alucinados.
- Potter…¿me oye bien?- preguntó él queriendo comprobar si era cierto o no, que ahora sólo obedecía a la voz de Hermione.
- Sí señor.- respondió Harry aún de forma robótica.
- Bese a la señorita Granger apasionadamente.- pronunció él a modo de prueba, para ver si aún tenía influencia sobre Harry.
Por toda respuesta, el moreno agarró a su amiga de la cintura, la atrapó en sus brazos y la besó antes de que ella pudiese decir o hacer algo, para hacerle cambiar de opinión.
A pesar de estar besándola, él no lo disfrutó, pues no era consciente de lo que hacía y ella…ella estaba que no se lo creía. Pero no por el hecho de que él la besara sino porque se sentía más que humillada por culpa de Snape y los Slythering, estos últimos sobre todo, no dejaban de reírse y de decir cosas como…¡métele la lengua hasta el fondo, Potter! Mientras los veían besarse.
Hermione oyó la voz de Ron y Neville intentando callar a los Slythering pero sin tener éxito.
Cuando Snape gritó- ¡ya basta!- Harry la soltó, y sólo se escuchó un sonido ajeno a la voz del profesor, el llanto de Hermione.
- ¡LA CLASE HA TERMINADO, TODOS FUERA!- ordenó Snape.
Todo el séptimo curso de Slythering y Gryffindor se levantó de sus asientos y se dispuso a salir de la estancia, todos menos dos personas, Harry y Hermione, que al estar pegados, no podían andar si no eran al unísono y como ella no se movió, él tampoco lo hizo, a pesar de seguir la orden dada por Snape de abandonar la clase y de seguir bajo los efectos de la poción.
- ¡VÁYASE GRANGER, ES UNA ORDEN!
- Sin él, no.- fue todo lo que ella musitó mientras se secaba las lágrimas y miraba a cualquier parte menos al odioso profesor que le había hecho pasar la mayor de las vergüenzas a causa de todo lo que le había obligado hacer a Harry para con ella.
- Granger…
- No me iré sin Harry, y no tengo más que decir. Deshechícele de inmediato, profesor, o juro por lo más sagrado que le convertiré en babosa y luego le meteré en un tarro que ni el propio Dumbledore podría deshechizar. Y créame cuando le digo, que soy capaz de hacerlo, no es la primera vez que lo hago.- comentó ella mientras recordaba cómo en cuarto año, había metido a la forma animal de Rita Skeeter, en un potente tarro de cristal a prueba de magia.
- ¿Me está amenazando?
- Sí señor, eso mismo.
- ¡Al director!
- ¡Esto es un ultraje, Dumbledore, esa niña merece que la expulsen!
- Cálmate Severus, por favor. Coincido contigo en la opinión de que amenazar a un profesor es algo muy grave, pero no voy a expulsarla hasta que no escuche su versión.
- Por favor, profesor Dumbledore¿podría decírsela en privado?- preguntó Hermione de forma humilde.
- Severus, si eres tan amable, espera fuera.
- ¡Pero Dumbledore!
- Severus por favor…
- ¡Está bien, esperaré fuera!
- Gracias Severus, no esperaba menos de ti.
Snape salió dando un fuerte portazo. Cuando se vio libre de su influencia, Hermione suspiró aliviada.
- ¿Y bien, señorita Granger, qué tiene que decirme?
- Sé que estuvo mal que yo le amenazase pero es que…¡estaba desesperada, no sabía qué más hacer, señor. El profesor Snape se pasó mucho con Harry. Le obligó a hacer cosas que…bueno, no creo que fuesen propias de una clase corriente! Puede que yo me extralimitase en mi comportamiento¡pero él no debió nunca humillar a Harry así!
- ¿Sólo humilló a Harry?
- No, a mí también¡pero sólo por culpa de lo que le obligó a hacer!
- Soy todo oídos, señorita Granger.
Ella lo contó todo, sin emitir un solo detalle.
- ¿Comprende ahora, señor?
- Perfectamente.
- ¿Me expulsará?
- No, pero tendré que castigarla.
- Lo entiendo pero…¡nadie me escuchó amenazarle, lo hice cuando todos habían salido del aula!
- La creo, señorita Granger, aún así, usted debe ser castigada. Obró mal y debe aceptar las consecuencias. Además, entre usted y yo, si no la castigo Snape avivará su odio hacia usted. ¿Es eso lo que quiere?
- No señor.
- Entonces acepte mi decisión.
- Sí señor, lo haré.
- No esperaba menos de usted, señorita Granger.
- Señor…¿podría devolver a Harry a la normalidad?
- Creí que eso lo había hecho usted.
- Yo también lo creí pero…creo que sólo causó efecto temporalmente.
- ¿Y sabe por qué dejó de funcionar?
- No señor.
- Es sencillo. No fue usted quien le hechizó, fue Snape y hasta que él no quiera, Harry no volverá a ser el que era. Pero no se preocupe, enseguida le diré al profesor que lo haga.
- Gracias, profesor Dumbledore.
- De nada, señorita Granger. ¿Se encuentra mejor ahora?
- Sí señor.
- ¿Dispuesta a encarar de nuevo a su profesor de pociones?
- Y todo lo que sea necesario.
- Muy bien.
Acercándose a la puerta, el director del colegio Hogwarts hizo pasar a su despacho al profesor Snape, que aún seguía gruñendo por lo bajo.
- Severus, la señorita Granger me lo ha contado todo.
- A su manera, seguro.
- A su manera o no, Severus, he llegado a la conclusión de que debes devolverle la normalidad al señor Potter, así que si no te importa…
Con unos modales nada amables, Snape se acercó al aún hechizado Harry y le pasó un frasquito, ordenándole bebérselo de inmediato. En cuanto lo hizo, sus ojos volvieron a tener vida y Hermione suspiró aliviada al verlo.
- ¿Qué hacemos aquí, Hermione?- preguntó Harry al ver la estancia donde se encontraba.
- Es una larga historia, luego te la cuento.
- ¿Y ella qué?- preguntó Snape señalándola de forma brusca.
- La señorita Granger está castigada durante toda la semana. Deberá asistir a todas sus clases sin faltar a ninguna y además de eso, limpiará la clase de pociones a diario.
Snape sonrió satisfecho mientras pensaba en todas las posibles pociones asquerosas que usaría en sus clases para dejarla lo más sucia posible.
- Y ahora, creo que todos deberíamos ir a almorzar.- volvió a decir Dumbledore.
Snape se marchó de la estancia con paso ligero, mientras Hermione llamaba a Dumbledore antes de que él también saliera.
- ¿Sí, señorita Granger?
- Gracias por todo, señor.
- No, en todo caso, gracias a usted.
- ¿Por qué?- preguntó Harry, que no entendía nada de lo poco que había escuchado entre los dos adultos y su mejor amiga.
Dumbledore miró al moreno y luego a la castaña, sonriéndole de forma cómplice, para luego desaparecer y dejarles solos.
- ¿Puedes explicarme qué ha ocurrido?
Ella estudió sus ojos, comprobando que él no tenía ni idea de lo que había hecho, así que decidió no darle importancia.
- Oh, nada en particular. Sólo ha sido…una clase de pociones algo fuera de lo común.
- Vamos Hermione, sé buena. Cuéntamelo todo.
- Quizás te lo cuente luego. Ahora me muero de hambre.
- ¡Te lo judo Jady!- dijo Ron engullendo pastel de carne- ¡ha zido increíbe!
- ¿El qué?
- ¡Todo lo que hicizte. Eze maddito Snape…!
- Ron…¿me pasas el zumo de pera?- preguntó Hermione intentando cambiar de tema.
- Zí.
Ella le sonrió de forma amistosa, creyendo que él había entendido su indirecta, pero su sonrisa desapareció cuando le volvió a escuchar hablarle a Harry con la boca llena.
- ¡Y eze imbécid de Daco pidiendo que le hiciedaz ezto y lo oto a Hezmione!
- ¿Qué le hice a Hermione?
- ¡Ron, el puré está muy rico, pruébalo!- dijo ella mientras le metía de repente, una gran cucharada en la boca. Ron tosió y se bebió dos vasos enteros de agua para luego mirarla furibundo.
- ¿Por qué lo hiciste?. ¡Por poco me ahogas!
- ¿Quieres más?- ella le miró de una forma que indicaba peligro.
- No, no, ya estoy lleno.
- ¿Se te han pasado las ganas de hablar mientras comes?
- Sí.
- Recuerda lo que te dije. Es de mala educación hablar mientras se mastica. Además, fíjate lo que te ocurrió, por poco te asfixias.
- ¡Por tu culpa!
Ella le sacó la lengua y seguidamente empezó a engullir carne asada mientras Harry les miraba de un lado a otro, no entendiendo nada pero suponiendo que tenía que ver con lo que Ron le había querido decir antes y con lo que Hermione sabía y aún no se decidía a contarle.
- Bueno¿qué pasó cuando os quedasteis solos con Snape?- preguntó el pelirrojo mirando fijamente a Hermione, quien decidió que no debía atragantarle de nuevo. Al fin y al cabo, él también era su amigo y era normal que se preocupara por ellos.
- Nada, le dije algo que no le gustó y me llevó al director. Pero Dumbledore no me expulsó, sólo me castigó.
- ¿De qué manera?- volvió a preguntar Ron.
- No puedo faltar a ninguna clase y además tengo que limpiar diariamente la clase de pociones.
- Bueno, no ha sido tan malo. Podría haber sido peor.
- Con Snape sí, con Dumbledore nunca. Él nos quiere mucho¿sabes? Sobre todo a Harry. No creo que él hiciese algo que pudiese perjudicarle de alguna forma y ya que se dio cuenta que estamos pegados, supongo que por eso pensó que yo no merecía un castigo más duro. Al fin y al cabo, Harry no tuvo la culpa de lo que sucedió en clase y por otra parte, al estar pegado a mí, deberá acompañarme al castigo aunque no quiera.
- No sé lo que hice, Hermione- se aventuró a participar el susodicho- pero te ayudaré a limpiar la clase de todos modos.
- No te preocupes por eso. Con o sin tu ayuda, puedo apañármelas sola, pero gracias de todas formas.
- Oye Hermione…
- ¿Qué, Ron?
- Ya que Dumbledore os vio pegados¿por qué no le dijiste que os separase?
- No se me ocurrió. De todos modos, pienso que si se lo pido, lo hará.
- ¿Y se lo vas a pedir?- preguntó de nuevo el pelirrojo mirando la cara pensativa que ponía ella y la expresión de alarma que tenía Harry.
- De momento no.- dijo ella por fin, sin percatarse de la cara de alivio que tenía su mejor amigo moreno, que estaba justo a su lado.- He decidido que lo que nos ha pasado es algo fuera de lo común y creo que también puede ser algo muy interesante. No sé, creo que será de ese tipo de cosas que no olvidaré mientras viva. Y aunque reconozco que estar pegada a él durante todo el día es algo incómodo a veces, creo que también tiene sus ventajas.
- ¿Cómo cuales?- quiso saber Ron antes de que Harry se atreviese a decir algo.
- Ahora podré conocer aspectos de él que siempre quise saber y que antes no tuve oportunidad de descubrir.
Harry giró tan rápido el cuello en dirección a ella, que incluso se escuchó un chasquido, pero Hermione pareció no notarlo o no darle importancia.
- Ah ya, esto tiene que ver con lo que me dijiste el otro día¿no?- preguntó Ron.
- ¿Qué te dijo?- quiso saber Harry.
- Ella dijo…que estaba harta de nuestro grupito inseparable.
- ¿Eh?
- Es que…verás Harry.- comenzó la susodicha- con la cosa de que los dos sois chicos y que compartís gustos que no coinciden con los míos, y también unido al hecho de que os hicisteis amigos antes que de mí, yo…bueno, siempre he sentido que pasabais más tiempo juntos que conmigo y…bueno, yo sólo… estaba algo cansada de que me dejaseis aparte. Sobre todo tú.
- ¿Tienes fiebre?- le preguntó el moreno.
- No, verás, sé que suena raro lo que he dicho pero…a ver cómo te lo explico para que lo entiendas. Ron y tú…sois como una piña y yo…soy como esa rama que os sostiene hasta el día en que caigáis al suelo por vuestro propio peso.
- Ahora entiendo menos que antes.
- Lo que ella quiere decir, Harry, es que siempre se ha sentido como miembro del grupo, sí, pero como una pieza del conjunto que no es imprescindible para que se sostenga. Ella se refiere a que nos quiere, pero a la misma vez siente que nosotros no la queremos tanto como podemos querernos tú y yo. ¿Correcto, Hermione?
- Totalmente, Ron.
- Tú estás mal, Hermione.
- No Harry, estoy perfectamente.
- No, no lo estás. ¿Cómo puedes pensar algo así, cómo puedes suponer que te queremos menos que entre nosotros?
- Fácil, porque al principio ninguno de los dos queríais juntaros conmigo.
- ¡Pero eso no era porque no nos gustaras!
- Perdona, sí era por eso. ¿Tengo que recordarte que fue Ron el que me hizo llorar lo bastante como para tener que refugiarme en el servicio donde apareció el troll?
- ¡Pero nosotros fuimos a buscarte!- intervino ahora el pelirrojo.
- Claro, sabíais que estaría allí. Lo hicisteis por la razón que fuese, pero no por amistad. En aquél entonces no erais amigos míos.
- Ni nosotros ni nadie. Eras bastante repelente y sabelotodo y la gente así, cansa.
- Gracias Ron, yo también te quiero.
- Oh vamos Hermione, sabes que no lo dije con malicia. Sólo quería sincerarme.
- Lo que tú digas.- Ella posó con tanta fuerza el cuchillo en el trozo de carne, que salió volando y le dio a Harry.
- Lo siento.- masculló ella mientras se metía carne en la boca.
Harry se limpió sin decir nada, pero mirándola como si de verdad estuviese mal de la cabeza.
- A decir verdad sigues siendo una sabelotodo repelente, pero nosotros te queremos igual.- añadió Ron guiñándole un ojo a la castaña.
- Será repelente para ti, pero para mí no lo es. Dejó de serlo hace mucho tiempo.- comentó Harry partiéndose la carne lo mejor que podía ya que al igual que Hermione, sólo podía usar bien una mano.
- Yo también te quiero, Harry.- añadió ella sin ironía mientras cogía puré de patatas con la cuchara.
Él se bebió de un trago un vaso de zumo.
- De cualquier modo, Hermione, él tiene razón. ¿Qué más da como fueras hace años y como seas ahora? Lo importante es que tengas claro, que tanto Harry como yo, te queremos por lo que eres. ¿Vale?
Ella asintió con la cabeza, sonriendo mientras tragaba.
- Y ya que vais a pasar mucho tiempo juntos, y que vais a descubrir cosas el uno del otro que yo aún no sé, luego me las contaréis. ¿Verdad?
Ron les guiñó un ojo pero ellos no dijeron nada, sólo se miraron durante un instante y continuaron comiendo.
- ¿Qué tienes ahora?- preguntó Harry mientras la seguía por los pasillos.
- Aritmancia, dos horas.
- Yo no tengo nada pero ya que estamos pegados, tendré que ir contigo a esa clase.
- Te gustará, Harry, ya verás como sí.
Pero no le gustó, al salir del aula, Harry pensó que Aritmancia podría ser la asignatura más apasionante para Hermione, pero para él, era más aburrido que incluso la clase de Historia de la Magia que impartía el fantasma del profesor Bins.
- Se acabó por hoy.- dijo ella dirigiéndose a su habitación de prefecta.- No sé tú, pero yo estoy agotada. Tengo unas ganas enormes de tumbarme en mi cama y echarme un rato.
Harry se puso blanco, acababa de percatarse de lo que ella había dicho.
"¿Tumbarse en la cama, dormir? Mierda…no pensé en eso. Si ella se tumba…yo también tendré que hacerlo. ¿Dormir? Lo harás tú, yo no podré.
¿Quién podría dormir tranquilo teniendo a su lado a la chica que le gusta y más todavía cuando ella no sabe nada? Sólo espero que no le de por acurrucarse junto a mí o algo parecido. Maldita sea…¿Por qué me habré enamorado de ella? Bueno…es tonto que me lo pregunte, sé la respuesta. Es alguien maravillosa y más que magnífica y si los demás la conociesen tan bien como yo, seguro que también terminarían amándola. ¿Quién no podría quererla? Sólo un estúpido o un ciego sería incapaz de ver lo valiosa que es. Bueno, quizás exagere pero…me alegro de ser yo el único que por el momento, no está ciego o estúpido. Los demás sí y yo me alegro, así no tengo competencia."
Antes de darse él cuenta, estaban ante la puerta de la habitación de Hermione. Ella abrió, pasó a la estancia y tras dejar los libros en la mesa, se sentó en la cama, haciendo que él, lógicamente, también se sentase a su lado.
Estaba a punto de tumbarse de espaldas cuando recordó que debía comenzar a cumplir con el castigo impuesto por Dumbledore.
- Tenemos que irnos.
- ¿A dónde?
- A pociones, tengo que empezar hoy con la limpieza de su clase.
Ah, claro. "Menos mal, nada de cama por el momento."
- Lo siento Harry.
- ¿Por qué?
- Por todo lo que ha ocurrido hoy aunque tú no lo recuerdes. Pero sobre todo siento que tengas que cumplir un castigo que ni si quiera te mereces.
- Bueno, a mí no me importa cumplirlo. No será la primera vez que tengo que acatar las órdenes de Snape.
- Ya pero…esta vez no hiciste nada para tener que limpiarle los calderos.
- Bueno, mirémoslo por el lado positivo. La castigada eres tú, pero como fue por ayudarme a mí, aunque no sé en qué, estaré más que encantado de ayudarte ahora, además, siendo dos, terminaremos antes.
Ella sonrió alegremente.
- ¡Es verdad, no pensé en eso!
- Qué raro, tú siempre piensas en todo.
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por ser como eres, pero sobre todo, por ser tan buen amigo.
- De nada.
- ¿Nos vamos?
- Cuando quieras.
Y sin más que añadir, ella se puso en pie y abandonó la habitación seguida de él. Que tenía una enorme sonrisa en su rostro aunque ella no la veía al estar mirando hacia delante. Y mientras caminaban, Harry recordó una y otra vez una de las últimas frases que ella le había dicho, haciendo que su sonrisa se ampliase.
"Gracias por ser como eres."
Continuará.
Nota de la autora:
Sí sí, ya sé, cortito. En fin, es que hoy he tenido un día ocupado, y bueno, cuando he vuelto a casa tampoco he parado. Así que he tenido que recortar parte del cap pero no os preocupéis, la próxima vez que suba cap, prometo hacerlo más amplio.
Ya, ya sé lo que más de uno me dirá…¡qué mala eres, mira que ridiculizar así a Harry! Bueno¿qué queréis? Snape y él se odian desde siempre, estaba claro que el profesor no le haría algo agradable si él estuviese a su merced. De todos modos, tiene su parte cómica. Yo al menos me reí mucho imaginándome a ese Harry todo rojo intentando cantar como Boccelli. Jijijiijjiijii.
Os aviso que como estoy fuera de casa, no puedo venir todos los findes, y como he venido este, es muy probable que el próximo no lo haga. Si lo hago subiré cap, sino, tendréis que esperar al finde después del 7 de febrero, que sí vendré. ¡Ah por cierto, el 7 de febrero es mi cumple, cumplo 29! Por eso puede que no venga hasta después de esa fecha, porque tengo cosas que hacer en Almería y además, voy a celebrar mi cumple con mis niños y con mis compis profes del cole donde trabajo. ¡Un beso fuerte! RAkAoMi.
