Nota de la autora: Miércoles, 12 de abril de 2006.
¡Hola cómo estáis! Espero que genial. Muchísimas gracias a todos vuestros reviews. Intentaré contestar la mayoría en este cap. Por cierto, como ya estamos en vacaciones de semana santa y no me reincorporo al cole de Almería hasta el lunes 17 voy a intentar actualizar el fic lo más posible, espero poder subir al menos dos caps antes del domingo aunque no sé si muchos los leeréis al estar de vacas pero…como yo digo siempre, todo sea por mis lectores/as. Un besazo a todo/as. RAkAoMi.
Aclaración para los que no son españoles, de expresiones típicamente nuestras: en una parte del fic, uno de los personajes dirá "después de darme un morreo impresionante." Morreo es una forma vulgar de llamar a los besos en la boca. Son esos que se dan seguidos, casi sin descanso y que pueden implicar o no, el uso de las lenguas, pero normalmente sí lo incluyen. Y ahora diréis…¡AHHHHH, HARRY Y HERMIONE VAN A BESARSE CON LENGUA, AHHHHHHHHHHH! Y yo digo…leeros el cap y lo sabréis. JIjjijijijiiji. Un besazo a todos y todas. RAkAoMi. ;-)
Simbología:
Con guión y letra normal, el diálogo de los personajes.
Con cursiva y comillas, pensamientos internos, normalmente los de Harry.
Con mayúsculas, una expresión fuerte, ya sea alegre o de enfado.
Música recomendada:
- Os recomiendo especialmente una bonita música de piano, sobre todo para la escena de la ducha. Si me permitís, una pieza que me encanta especialmente es " Sur le fil" perteneciente al genial compositor Yanni Tiersen y a la banda sonora de la película "Amélie". Bajárosla en cuanto podáis, creo que para las futuras escenas de esta linda parejita, os va a venir que ni pintada. Bajaros también una preciosa canción de Christina Aguilera perteneciente a la banda sonora original de Dirty Dancing 2 (vaya música más buena), la canción se llama "El beso del final." Y tiene una música…¡divinaaa!. ;-)
Cap. 4. "¿Tanto te molesta estar conmigo?"
- Antes de nada, dime una cosa- comentó ella mientras se acercaba a los grifos de la ducha.
- ¿El qué?- preguntó Harry justo a su espalda.
- ¿Cómo te gusta el agua?
- ¿Perdón?
- Que como te gusta el agua. Es que yo acostumbro a ducharme con agua templada tirando a fría¿y tú qué?
- Me gusta templada tirando a caliente.
- ¿Y si la pongo medio fría y medio caliente?
- Vale.
Ella abrió el primer grifo, el del agua caliente, y cuando vio que empezaba a humear, abrió el de la fría. En pocos segundos había puesto el agua como había dicho.
- Pruébala.
Harry estiró una mano y se mojó la palma, mientras intentaba no pensar en lo increíblemente sexy que se veía Hermione en aquél bikini negro de pecho triangular que ella se había puesto con ayuda de él.
- Perfecta. "Tanto como lo eres tú."
- Genial.
Sin más que añadir por el momento, ella se metió de cabeza bajo la ducha y cuando Harry la vio con el pelo mojado y aplastado por el agua creyó que se desmayaría. Y es que verla con la cabeza ligeramente echada hacia atrás, con los ojos cerrados tocándose el pelo y separándose algunos mechones para que el agua se metiese por todos los rincones de su larga melena castaña, era algo que él no veía todos los días. Como tampoco veía sus largas y torneadas piernas, o esa cintura de piel cremosa que destilaba gotitas de agua que bajaban por su cadera, muslos y rodillas hasta llegar a los pies, que también le resultaron preciosos.
- Pásame el gel, por favor.- pronunció ella con una voz modificada por el agua pero que para él siguió siendo la mar de encantadora.
Con una mano temblando por los nervios y lo que no eran nervios, él se lo dio sin decir palabra. Ella se enjabonó usando la mano libre y Harry volvió a tragar saliva cuando la vió agacharse un poco para enjabonarse las piernas y los muslos, pudiendo apreciar de paso, el bonito trasero de ella, que aunque estaba oculto tras la braguita del bikini, presentaba un aspecto la mar de atractivo.
Él tuvo que hacer verdaderos esfuerzos mentales para no pensar en su trasero y concentrarse en otras cosas, sobre todo en aquellas que no despertaban a las hormigas.
- Y ahora dame el champú y la crema acondicionadora.
- Abre la mano, te echaré un poco.- comentó él tras coger el bote de champú con aroma a fresa.
Hermione abrió la palma de su mano libre y en cuanto el líquido espeso de color rosa cayó, comenzó a lavarse el pelo lo mejor que podía.
- ¿Quieres que te ayude?- preguntó él mientras dejaba el bote de champú en el suelo de la ducha.
- Sí, gracias, me vendrá bien. Tener tanto pelo no es una ventaja cuando sólo puedes valerte de una mano.
Harry se echó otro poco de champú en su mano libre y junto con la mano de ella, comenzó a lavarle la melena mientras Hermione, volvía a cerrar los ojos para evitar que el jabón le entrara en ellos.
Ella experimentó una agradable sensación al sentir los dedos de Harry metiéndose por su cuero cabelludo. Y aunque él sólo usase una mano, la verdad era que parecía como si todos los días lavase cabezas ajenas.
Ella y él recorrían partes distintas de su melena castaña, pero a veces los dedos se rozaban, aunque fuesen por accidente, y cuando ella sentía que los dos masajeaban la misma zona y los dedos de él y ella se tocaban aunque fuesen por un minúsculo segundo, era como si miles de maripositas revolotearan en el estómago de ella.
Y esa sensación, era totalmente nueva para ella, pero lo achacó a que era una especie de reacción nerviosa producida por el hecho de estar duchándose con un chico, uno que en cierto sentido era más un hermano para ella que alguien del sexo masculino, pero un chico al fin y al cabo y ella no se duchaba con chicos todos los días.
- Ya está, Hermione. ¿Quieres crema?- preguntó él en una voz que resultó algo extraña para ella, incluso sexy.
- Sí por favor, si no me echo crema, luego no podré ni meter el peine para desenredármelo.
- Claro, a mí también me pasa eso.- volvió a añadir él, y a ella volvió a parecerle sexy la forma en que le hablaba aunque Harry no había modificado el tono que siempre usaba con ella.
Hermione se pegó a la pared de la ducha en el instante en que volvió a sentir los dedos de la mano libre de Harry recorrer su melena.
Esta vez ni si quiera usó su mano libre para ayudarle con el pelo, simplemente se limitó a disfrutar y vaya si disfrutó.
Se sentía tan relajada y complacida que tuvo que cerrar la boca para no dejar escapar otro gemido, porque ella no creía que fuese normal que una amiga gimiese aunque fuese gracias al masaje que le daba su mejor amigo.
Amigo que por otra parte, estaba disfrutando de lo lindo y que había decidido hacía rato, ignorar a las hormigas. Ni siquiera quería pensar en si su amiguito no invitado volvía a presentarse. Lo único que le importaba en aquél momento era el hecho de ser él y no otra persona, quien estaba disfrutando de aquella increíble, bonita y agradable experiencia que era el lavarle el pelo a la chica que quería.
Un poco después, él le comentó que ya tenía el pelo más que suave, pero ella no se apartó de la pared de la ducha ya que aún tenía algo más que pedirle.
- Necesito que me laves la espalda, Harry, yo no llego bien.- comentó mientras se pegaba más a la pared dejándole así más espacio a él para que se acercase más a ella.
Echándose jabón en la mano, él comenzó a enjabonarle la espalda.
"Es terciopelo humano"- pensó para sí al notar lo suave que era su piel sin que ella usara crema hidratante.
- ¿Ya?- preguntó ella aún de espaldas.
- No- logró articular él. Pero era mentira. La verdad era que sí había terminado de enjabonarla pero estaba disfrutando tanto el simple hecho de pasar sus manos por aquella espalda tan bonita que prefería ocultarle la verdad un poco más para seguir tocándola.
Hermione cerró los ojos, relajándose y tomando aire al sentir las manos de su mejor amigo propinándole lo que para ella fue el mejor masaje que le habían dado en toda su vida, y no es que hubiera recibido muchos, sólo por parte de su madre y en ocasiones muy señaladas, como cuando se quedó dormida tomando el sol el verano pasado y pilló una insolación.
Recordaba perfectamente la agradable sensación que le produjeron las manos de su madre cuando le aplicó la crema aftersun seguida de una loción fría para calmarle el dolor de la irritación.
Harry no era su madre, ni tenía sus manos, pero igualmente hacía maravillas cuando las movía. Sin darse cuenta, dejó escapar otro gemido, y si no fuese porque lo que más oía era el sonido del agua cayéndole encima, juraría para sí misma que él también había gemido, cosa que era cierta. Porque Harry no podía evitar gemir o incluso suspirar, cada vez que la tocaba o que la veía estremecerse debido a un escalofrío repentino.
Él no quiso preguntarse por qué le daban escalofríos ocasionales, aunque lo más fácil era pensar que quizás ella, también sentía algo por él, pero él sabía que eso no era cierto porque cuando ella le miraba, él no veía nada más que amistad y cariño en sus ojos marrones.
Pero una parte de él, deseaba secretamente que llegase un día en que ella hiciese algo impropio de una amiga, algo que le permitiese a él a su vez, dar rienda suelta a toda esa pasión que esperaba pacientemente salir a la luz y que nunca antes había sentido por ninguna otra chica salvo ella, con quien quería pasar el resto de su vida.
- Harry…- pronunció ella sacándole de su ensoñación.
- ¿Qué?- preguntó él volviendo a la realidad.
- ¿Has terminado ya?
- Sí.
- Muchas gracias.- añadió ella mientras se ajustaba el pecho del bikini y se preparaba para darse la vuelta.
- De nada.
Y fue en ese momento cuando ella decidió encararle y mirarle de frente. Y si cuando le vio en bañador tuvo que retener el aliento, ahora simplemente sintió que le faltaba el aire en los pulmones. Porque ver a un Harry lleno de gotitas de agua por todo su cuerpo, y ver aquellos ojos verdes sin las gafas y con un brillo que pocas veces había visto ella, era algo que sin duda, la dejaba sin aire.
- ¿Ocurre algo?- preguntó él al ver la extraña expresión con la que ella le miraba.
- No, nada.- Logró pronunciar ella sin creerse de dónde había sacado las fuerzas para hablar.
- Entonces voy a ducharme.
- ¿Quieres que te lave el pelo?
- Bueno. "Mientras no me toques otra zona, no hay problema."
- Pero tendrás que agacharte un poco, porque al ser más alto que yo, no llego bien.
- Entiendo.
- Cuando quieras me avisas.
- Vale.
Durante unos minutos que para Hermione fueron eternos, él simplemente se limitó a darle la espalda a ella y ella ver cómo él se enjabonaba el pecho, el cuellos, los brazos, las piernas y luego enjuagárselo todo, hasta quedar más brillante que el suelo que ella había limpiado en pociones, o al menos así se lo pareció a ella.
- ¿No tienes otro champú que no huela a fresa?- preguntó él con una expresión algo enfurruñada que para Hermione resultó la mar de graciosa y encantadora.
- No, lo siento.
- Pues vaya faena.
- ¿Y qué quieres que le haga?. Soy una chica¿recuerdas? A algunas chicas nos gusta todas las cosas que tengan aromas a frutas. Yo incluida.
- Genial, cuando llegue al dormitorio de los chicos, verás tú la que me van a liar cuando me huelan.
- Nadie más que yo va a olerte, Harry. ¿O se te ha olvidado que no vas a dormir allí sino en mi habitación de prefecta?
- Ah, es verdad.
- ¿Entonces?
- Entonces…tendré que aguantarme y dejar que me perfumes el pelo.
- Míralo por el lado positivo, al menos yo no me reiré de ti.- comentó ella mientras se colocaba a su espalda y comenzaba a lavarle el pelo.
- Serás la única que no lo haga.
- No te preocupes, Harry, sólo huele temporalmente.
- El suficiente para que alguien lo note y ser blanco de sus bromas o comentarios ácidos.
- ¿Y desde cuándo te importa lo que digan?- preguntó ella mientras él se enjuaga la cabeza.
- Desde nunca pero es que no me gusta oler como el yogur que tanto le apasiona a mi gordo y aborrecible primo.
Hermione soltó una carcajada y se rió con tantas ganas, que todo su cuerpo tembló. En una de esas risas, uno de sus pies resbaló con el agua jabonosa que se iba colando por el desagüe y si no fuera porque Harry la agarró justo a tiempo, se habría dado un golpe de mil demonios.
- Gra…Gracias.- pronunció ella al ver aquellas esmeraldas a sólo milímetros de sus ojos marrones.
- ¿Estás bien?- preguntó él en un tono de voz que mostraba claramente preocupación.
- Sí, no me he hecho nada gracias a ti. Has vuelto a ser mi caballero de reluciente armadura.
Él se ruborizó y agachó la cabeza un poco.
- No exageres, Hermione.
- No lo hago, es la verdad. Con ésta, ya han sido dos veces las que me has protegido. Gracias otra vez.
- Vas a gastar la palabra de tanto usarla.- comentó él con la intención de ser gracioso, aunque ella no se rió. Pero abandonó el agarre que tenía en sus fuertes brazos para llevar las manos a su cuello y dejarlas allí. Antes de que él se diera cuenta, ella le estaba abrazando, posando su cara en el hueco que había entre su cuello y su hombro derecho.
- Si no fuera por ti…- pronunció ella con voz dulce y suave- me habría hecho mucho daño. ¿Sabes?
Él no dijo nada, pero Hermione sintió que apretaba un poco más el agarre que tenía en su cintura.
- A decir verdad, han sido muchas las ocasiones, a lo largo de estos 7 años, en que has evitado que me hiciera daño o que alguien me lo hiciera.
- Pero…no soy el único que protege a alguien querido, tú también lo haces conmigo.
- Es que te quiero mucho.- dijo ella acariciándole levemente los pelillos de la nuca. Cosa que provocó en él un escalofrío la mar de agradable.
- Yo también a ti.
- Lo sé.
"No, no lo sabes. No tienes ni idea de cuánto te quiero y cómo lo hago. En realidad nunca pensé que podría querer a alguien como a ti. Me pregunto…si mi padre sintió lo mismo por mi madre. Y si a él, como a mí me pasa contigo, se le ponían los pelos de punta cada vez que ella le tocaba o le rozaba de alguna forma. Es increíble lo que eres capaz de causarme y tú ni si quiera lo sospechas. Pero espero tener algún día, el valor suficiente para decírtelo, aunque tu respuesta no sea la que espero."
Durante unos minutos, ninguno de los dos dijo nada.
Se quedaron así, abrazados bajo el agua de la ducha, que seguía corriendo con la misma fuerza que antes. Harry apoyó la barbilla en la nuca de Hermione para seguidamente cerrar los ojos y no pensar en otra cosa que no fuera el hecho de estar y ser abrazado por la chica de sus sueños. Chica que por otra parte, acababa de cerrar los grifos, los ojos y comenzaba a aspirar de manera silenciosa, el agradable aroma a fresa que tenía ahora el pelo de él.
Él por su parte, comenzó a mover las manos por su espalda, subiendo y bajándolas muy suavemente, quizás demasiado, como si no quisiera que ella lo notase. Pero Hermione tenía una sensibilidad a flor de piel y era lo suficientemente aguda como para notar el simple y dulce tacto que ahora recorría su espalda.
Un tacto que la hizo estremecerse de la cabeza a los pies. Y un estremecimiento que Harry notó, aunque no fue lo único que percibió, porque ella había comenzado a darle algunos besitos en la nuca. Besitos que eran la mar de suaves y que, aunque él estaba seguro de que no querían ir más allá, tampoco podían evitar que para él resultasen la mar de eróticos.
Intentó no pensar en ese tipo de cosas, sobre todo porque no quería que aquella zona de su cuerpo dijese "hola" y le pusiera en una situación más que comprometida cuando ella lo notase, pero era muy difícil no dejarse llevar por aquellas sensaciones, sobre todo por el hecho de que ella, no sólo le besaba esa parte de su cuello sino que también había empezado a acariciar la zona de la espalda donde sus manos alcanzaban.
Harry estaba seguro que ella lo hacía todo de forma inocente pero aún así, aquellas cosas le estaban causando efecto y uno de esos efectos fue que él empezase a respirar algo más deprisa y que el aire que expulsaba saliera de forma entrecortada. Pero sin duda supo que estaba perdido del todo cuando ella levantó la cara y comenzó a acercarla a la de él para darle un beso en la mejilla.
Sólo que sus labios, en vez de aterrizar ahí lo hicieron en otra superficie más carnosa, los labios de él.
Y la verdad es que no fue un accidente, porque en el último momento él movió la cara provocando que los labios de ella se encontrasen con los suyos y fue en ese preciso instante que decidió más que nunca, dejarse llevar y realizar lo que tantas veces había cumplido sólo en sus sueños, besarla apasionadamente, y eso fue lo que hizo.
Le regaló no sólo uno, sino varios besos que la dejaron sin aliento y que provocaron que por un leve instante, ella se apretase más contra él. Pero fue sólo un instante, uno que duró muy poco, porque en seguida ella tomó conciencia de lo que hacían, y no sólo el hecho de besarse sino de la presencia de algo rígido en la parte baja de su vientre, algo que estaba segura, no le pertenecía a ella.
Hermione se apartó de Harry lo suficiente para que no la besara sin que ella le viese intentarlo.
Estudió el aspecto de su cara, y aparte de tener las mejillas algo encendidas y de que los ojos le brillaban más que de costumbre, no encontró nada raro. Lo que sí le resultó raro fue la sensación que había tenido antes, como de algo que había entre sus cuerpos.
Fue entonces que bajó la vista hacia las piernas de Harry y lo vio. Un bulto en su bañador, y sin comentar nada ni tampoco decir algo como "¡Por todos los magos y brujas, qué es eso!" supo sin lugar a dudas lo que era, así que no hizo comentario alguno. Pero cuando volvió a mirar a su mejor amigo, se dio cuenta que tenía la cabeza agachada y que evitaba mirarla.
- Perdona.- fue todo lo que él musitó, sin ocultar la vergüenza en su voz.
- ¿Por qué?- preguntó ella con total naturalidad.
- Por…eso.- y sin que él añadiese más, ella supo qué era "eso".
- Ah, no importa.- comentó ella para quitar hierro al asunto.
- Es que yo…bueno…pues…
Pero antes de que terminase la frase, ella tiró suavemente de su barbilla, obligándole así a mirarla de nuevo.
- Harry, tranquilo, no pasa nada.
- Sí que pasa.
- No, no te preocupes. ¿Vale?. A mí no me importa lo que ha ocurrido.
- Pero a mí sí. Es que yo…
- Que da igual, deja de preocuparte. Es normal que tu cuerpo haya reaccionado así. Somos un chico y una chica al fin y al cabo.
- Pero es que yo…
- Tú eres un chico normal, como el resto. Y no tienes por qué avergonzarte de eso ni de nada que tenga que ver con tu cuerpo. ¿Vale?
- Sí. Gracias por…entenderlo. "¿Por qué eres siempre tan buena y comprensiva conmigo?"
- Sería una estúpida si no lo hiciera. Además, hace años que mis padres me dieron esa…charla. Bueno, no sólo ellos, porque mi mejor amiga muggle también me ha comentado cosas al respecto.
- Qué…¿qué tipo de cosas?.
- De las que suelen ocurrir entre un chico y una chica cuando comparten besos y caricias en sus cuerpos. Como nosotros hemos hecho antes y…
- "Y yo que pensé que las chicas no hablabais de sexo."
- Supongo que sólo nos hemos dejado llevar, o que fue algo del ambiente, yo qué sé. Pero espero que no estés molesto conmigo.
- No, no, nada de eso.- añadió él moviendo la cabeza de forma enérgica.
- Es sólo que…bueno, no sé lo que me ocurrió¿vale?. Yo sólo quería darte las gracias, pero de repente me encontré acariciándote y dándote besitos y yo…yo nunca había hecho eso con nadie¿sabes, por eso…te pido perdón si te he hecho sentirte incómodo o algo parecido.
- ¿Estás de broma?- preguntó él como si a ella se le hubiera derretido el cerebro de repente.
- No, hablo totalmente en serio.
- Hermione, no es por nada pero…¿me has oído quejarme?
- No.
- O incluso…¿Hacer algo para que te alejaras de mí?
- No.
- Entonces…¿Por qué piensas que podría haberme molestado?
- No lo sé, lo que sí sé es que lo que hemos hecho no es propio de dos amigos como nosotros sino…
- ¿De una pareja?
- Eso mismo. Y nosotros no lo somos.
Y Harry, alentado por lo que había ocurrido entre ellos, tomó valor y añadió…
- ¿Te gustaría que lo fuéramos?
- El qué...¿una pareja?
- Sí.
- No…no lo sé. Creo que no.
- ¿No?
- ¿A ti te gustaría?
- A mí…me encantaría- añadió él casi en voz baja, como si le diese miedo que ella le escuchase, pero igualmente le oyó.
- ¿Por qué?- preguntó ella de forma inocente.
- Porque…¿me gustas?- volvió a añadir él en el mismo tono tímido y temeroso de antes.
- A mí no me lo preguntes, tú sabrás lo que sientes.
- Yo siento…siento que…sí.
- ¿Sí qué, sí te gusto o sí quieres que seamos pareja?
- Ambas cosas.
- Ah.
- ¿Y?
- Y…no lo sé, Harry, estoy algo confusa por lo que ha ocurrido.
- Pues yo lo tengo muy claro.- comentó él ahora sin timidez ninguna.
- ¿Y qué, según tu claridad es lo que ha ocurrido, algo producto de las hormonas?
- No, algo más que normal entre dos personas que se gustan.
- Pero es que a mí…no me gustas.
- ¿Estás segura de eso?
- ¡Pues claro que lo estoy, cómo no voy a estarlo. Soy yo la que sabe qué hay en mi corazón!
- Y en tu corazón…no hay…¿sitio para mí?- preguntó nuevamente de forma tímida.
- ¡Por supuesto que lo hay. Eres mi mejor amigo, el amigo a quien más quiero y valoro. La persona, después de mis padres, más importante para mí!. ¿Cómo puedes pensar por un instante que no ocupas un lugar en él?
- Yo…yo sé que…que estoy ahí pero…quiero estarlo de otra forma distinta a…tu mejor amigo.
- ¿Qué intentas decirme, que te has enamorado de mí?- preguntó ella más como una acusación que como una duda.
Él no respondió, sólo asintió con la cabeza y cuando ella vio su respuesta, decidió respirar hondo y hablarle de forma tranquila y relajada, porque estaba más que claro para ella, que él estaba más que incómodo. No sólo por la conversación, sino por lo ocurrido antes y Hermione sentía en su interior que no era por los besos y caricias precisamente por lo que se sentía incómodo sino por el hecho de que ella hubiese notado su…"eso".
- ¿Desde cuándo sientes así?
- Desde hace año y medio, dos dentro de un mes.
- ¿Y por qué no me lo has dicho hasta ahora?
- ¿Para qué si ya sabía la respuesta?
- ¿Tú sabías que yo iba a rechazarte?
- Bueno, con total seguridad no, pero…lo intuía.
- Ah, qué bien. Al final va a resultar que tienes un sexto sentido además de unos poderes increíbles.
- Deja el sarcasmo...¿quieres?, sólo intento sincerarme.
- Ya.
- ¿No me crees?
- Yo no he dicho eso.
- Pues lo parecía.
- Lo mejor será que dejemos esta conversación, creo que estás demasiado susceptible.
- ¿Y cómo quieres que esté, Hermione?. ¡Acabas de darme calabazas después de darme un morreo impresionante!
- Perdona, fuiste tú el que empezó.
- ¡Pero tú correspondiste!
- No sé por qué lo hice.
- ¡Porque yo te gusto!
- ¿Y cómo estás tan seguro de eso?
- ¡Pues porque nadie besa así a otro alguien sino siente algo por él o ella!
- Yo sé que siento algo por ti, pero no es un amor distinto a la amistad.
- Seguro.
- Harry¡te estoy diciendo la verdad!
- Pues yo no te creo. Digas lo que digas, una simple amiga no me habría besado así.
- ¡Es que yo no quería besarte en la boca, sino en la mejilla. Fuiste tú el que movió la cara!
- Lo sé.
- ¿Lo hiciste adrede?
- Pues claro, de otra forma no habría podido besarte.
- ¡Eres un…UN…APROVECHADO!
- Chíllame todo lo que quieras, pero eso no cambiará el hecho de que TÚ me besaste.- dijo él en tono acusatorio.
- ¡Vale, lo hice!. ¿Contento?
- Estoy en éxtasis...¿no me ves?- añadió él en tono sarcástico.
- Anda y vete al carajo.
- Si me acompañas, me iré encantado.
- ¡Arfff, eres insufrible!
- Pero me quieres a pesar de todo.
- ¡Pues sí, pero ahora mismo también quiero estrangularte!
- Necesito cambiarme...¿nos vamos?- comentó él para intentar cambiar de tema y aliviar el ambiente tenso en el que se veían envueltos. Curiosamente, dio resultado, porque ella se calmó en seguida y comenzó a caminar a su lado, sin añadir ninguna palabra más.
Durante todo el camino que recorrieron hasta llegar a la habitación de Hermione, ella no fue capaz de decirle nada, ya no sólo de no volver a sacar el tema de lo ocurrido en la ducha sino tampoco de todo lo que había sucedido en clase de pociones o incluso de lo hambrienta que se encontraba. Harry lo notó, notó aquél incómodo silencio que ella había creado y que, por algún motivo, sintió que tenía relación con él.
Le resultaba muy raro que ella no le hablase, ella siempre hablaba por los codos, con él y con cualquier otra persona que le diese conversación, incluso aunque hubiese discutido con alguien de forma acalorada, Hermione nunca dejaba de pronunciar palabra, pero Harry sabía también, que sólo con él, ella era capaz de comportarse como si nada hubiese ocurrido aunque minutos antes hubiesen discutido de algo. Y la verdad era que ella no solía discutir con él, raras eran las veces que se enfadaba con él, sin embargo con Ron, lo hacía a diario.
- Hermione…- empezó él- ¿estás bien?
Ella se detuvo de repente y él chocó levemente con su cintura. La vio agachar la cabeza, evitando su mirada y con una voz que parecía neutral pero que en realidad indicaba un gran conflicto emocional, ella dijo…
- Sí, perfectamente.
- ¿Seguro?
Ella agachó más la cabeza, hasta que su barbilla tocó la clavícula.
- Sí, sólo estoy…cansada.
- ¿Quieres dormir?
- Después, ahora quiero cambiarme y luego cenar si no te importa.
- No, yo también tengo hambre.
Su tono normal produjo que a Hermione volviese a dolerle el corazón.
¿Cómo podía él actuar como si nada hubiera pasado, es que no se daba cuenta de lo mucho que le había afectado a ella lo que había ocurrido en la ducha? Sabía que los chicos vivían en otro mundo distinto al de las chicas, que la mayoría de ellos eran mucho más inmaduros que ellas pero…él no podía ser tan…tonto...¿no?
Incluso alguien de menos edad que la de ellos se habría dado cuenta que algo como lo que ellos habían experimentado, haría que a cualquiera se le trastocaran todos los esquemas.
Ella reconocía para sí misma que tenía parte de la culpa, porque era cierto que le había besado y también era cierto que lo había disfrutado, pero quitando el hecho de que le daba vergüenza reconocer que en realidad, sí se sentía algo atraída por él, había sido completamente sincera en todo lo que le había dicho.
Ella llevaba años con él, le había enseñado muchas cosas, sobre todo a expresar sentimientos y en aquella ducha, él los había expresado claramente, quizás demasiado.
Y ahora ella se sentía hecha un lío y odiaba sentirse así porque necesitaba estabilidad, tanto en su vida escolar como en la emocional y ahora mismo, sus emociones eran todo, menos estables, y todo por culpa de Harry y de aquellos malditos besos que le había dado antes. Besos que por otra parte, la habían hecho sentir como si fuese la chica más deseada de todo el planeta. Y nadie, ni si quiera Víctor Krum, la había hecho sentirse así antes.
- ¿Hermione?
- Estoy bien. Vamos dentro.
Lo hicieron, y Harry vio con gran sorpresa que en el centro de la salita donde estaba el gran sofá, había también una mesa con dos baúles, el suyo y el de ella. Incluso la jaula de Hedwig estaba allí, además de su equipo de Quidditch y de la escoba que curiosamente, recordaba haberse dejado en el vestuario.
- ¿Cuándo han traído todo esto?
- Supongo que mientras nos duchábamos.- comentó ella mientras echaba a andar en dirección a su habitación, seguida lógicamente, de él.
Iba a abrir un armario para coger ropa, pero entonces cayó en la cuenta de que estaba vacío. Harry la miró y volvió a sentir que algo no iba bien con ella.
- Hermione…
- No te preocupes, no tardaré, sólo dame unos segundos.
- No, si no tengo prisa.
- Mejor, porque puede que tarde. Tengo que pensar lo que me pongo.
Y al decir eso, fue cuando Harry sintió con más seguridad que antes, que algo le pasaba a ella, porque ella no era precisamente del tipo de chicas que se tiraban horas frente al armario o frente al espejo pensando en el conjuntito que usarían.
Más bien era como los chicos que él conocía, de los que cogían lo primero que veían y se lo ponían sin preocuparse demasiado de si iban o no conjuntados, sólo que ella sí se preocupaba de llevar ropa que pegase, aunque fuese la primera que veía. Y esa, era una de las cosas que ella tenía y que más le gustaban a él de ella, que sin ser extremadamente coqueta, seguía siendo la mar de femenina por muy sencillo o discreto que fuese lo que llevase puesto.
- ¿Por qué no nos sentamos un rato?- propuso él con la mejor intención.
- ¿Para qué? Si estoy bien.
- ¿Seguro que lo estás?
- ¡QUIERES DEJAR DE PREGUNTARME ESO!
- Perdona.- musitó él agachando la cabeza.
- Lo siento, es que estoy…algo descolocada, eso es todo.- añadió ella con total sinceridad, y Harry no dijo nada más. Se limitó a seguirla hacia la salita, verla sacar la ropa que se iba a poner y luego volver la cara para darle toda la privacidad que necesitaba para cambiarse de ropa estando él al lado.
A diferencia de cuando se desvistió en la ducha, Hermione no fue comentando lo que se quitaba y lo que no, y como era un sencillo bikini lo que llevaba, no tuvo dificultad en quitárselo rápidamente. Le costó más trabajo vestirse y si no fuera porque ya sabía lo que él sentía por ella, quizás le habría pedido ayuda para que la ayudase a terminar de abrocharse la camisa o a subirse la cremallera de la falda azul marino que se había puesto.
Pero tras varios intentos, viendo que no era capaz de subírsela, y considerando que ya la había visto en bikini, llegó a la conclusión que le daba lo mismo que le viese un poco de la ropa interior que asomaba por el espacio de la cremallera aún bajada. Hermione sólo esperaba que él no volviese a besarla porque entonces no sabría cómo podría reaccionar, pero estaba segura de que no se dejaría llevar tal y como había sucedido antes.
- Harry, ya puedes mirar.
- ¿Ya has terminado?- preguntó él ahora de cara a ella.
- Aún no, tienes que ayudarme con la cremallera, es que no puedo con sólo una mano.
- Claro, es complicado.
Sin más que añadir, él uso la mano que tenía junto a la de ella y agarró la cintura de la cremallera, usando la otra para subirla.
- Ya está. ¿Quieres que termine de abrocharte la camisa?
- Sí, Gracias.
- No hay de qué.
Un poco después, ella ya estaba lista.
- ¿Nos vamos?
- ¿Al comedor? Claro, cuando te cambies. ¿O es que vas a ir en bañador?
- No, no.
- Creo que al que le pasa algo es a ti. Mira que no acordarte de que debías cambiarte…
Harry dejó escapar un suspiro de alivio, al parecer, ya no estaba tensa. Pero algo en su interior le decía que Hermione no estaba en realidad, todo lo bien que pretendía aparentar.
Unos minutos después, y gracias a que ella también le ayudó a vestirse, ambos llegaban al gran comedor y ocupaban sus asientos de costumbre en la mesa de Gryffindor, junto con Ron, que ya estaba engullendo salchichas y puré de patatas cuando ellos llegaron.
- ¿Fónfe of habéis metido?- preguntó dando una clara muestra a Hermione de lo muy llena que tenía la boca.
- Ieuj…- pronunció ella sin ocultar su disgusto, mientras se servía un poco de ensalada.
- Estábamos duchándonos.- dijo Harry tranquilamente mientras Ron le servía lo mismo que él tenía.
- Ah, sí, Ginny me comentó algo.
- Y luego dice que yo soy una metomentodo.- añadió Hermione con una voz lo suficientemente baja para que sólo fuese audible para Harry. Él le dio apoyo moral con un ligero apretón de manos y ella escupió el trozo de lechuga que se había metido en la boca, yendo a parar en la nariz de Ron.
- Muchas gracias, queridísima amiga.- dijo él con acidez.
- Perdona, me atraganté.- intentó disculparse ella.
Y pareció dar resultado salvo por el hecho de que tras unos segundos, Ron le lanzó puré a la cara usando la cuchara como catapulta.
El pelirrojo estalló en carcajadas, pero ella no reaccionó como él esperaba, sino que se levantó bruscamente de la mesa y le vació un vaso de agua en la cabeza acompañado de un - ¡IMBÉCIL!- que resonó en todo el comedor, haciendo que todos la mirasen. Harry se levantó también, intuyendo que saldría corriendo, y no se equivocó. Porque ella no tardó ni dos segundos en dar un gran spring digno de las mejores corredoras de atletismo.
Una vez fuera de la estancia, ella se agachó un poco tomando aire.
- ¿Por qué has hecho eso?. ¡Ron no te había hecho nada!
- ¡Fue tu culpa!
- ¿Perdona?
- ¡Si no me hubieses tocado yo no me habría sorprendido!
- ¿Cómo dices?
- ¡No me esperaba ese agarre y por eso le escupí!
- ¿Y desde cuándo te asombra que te toque?. ¡Soy yo el que se pone nervioso cuando tú me tocas!
- ¡DEJA DE GRITARME!
- ¡Pero si eres tú la que ha empezado!
- ¡Cállate!
- ¡No me da la gana!
- Arff…¡Eres insufrible!
- ¡Y tú también a veces!
- ¡Aléjate de mí, ahora no quiero verte!
- ¡Lo haría encantado pero resulta que no puedo al estar pegados!
- ¡PUES ESO TIENE FÁCIL SOLUCIÓN!- pronunció ella hecha una furia y comenzando a andar hacia delante.
- ¡PERO DÓNDE VAS!- añadió él mientras la seguía.
- ¡A buscar a Dumbledore, voy a pedirle que nos separe de inmediato!
Harry se paró en seco, y ella también al ver que él no avanzaba, aunque lo que más la sorprendió no fue eso, sino el potente tirón que le dió él al brazo de la muñeca que compartía con ella, provocando así, que ella se viese repentinamente impulsada hacia atrás y chocar contra el pecho de él, quedando la espalda de ella literalmente pegada a dicho pecho, para ver cómo él pasaba sus fuertes brazos por encima del pecho de ella hasta agarrarle los brazos, haciendo algo de fuerza, encerrándola así en un fuerte abrazo que le impedía la huída.
- Cálmate, por favor.- susurró él a uno de sus oídos- no quiero que te enfades conmigo.
- Pues te aguantas.- añadió ella aún molesta- no siempre tengo que estar poniendo buena cara y buen tono.
- No te he pedido que lo hagas, pero sí voy a pedirte otra cosa.
- ¿El qué?- preguntó ella intentando tranquilizarse.
- Que no te separes de mí, aún no. Déjame estar esta semana contigo. Sé que tú no sientes por mí lo mismo que yo por ti, pero al menos dame el gusto de poder estar junto a ti el mayor tiempo posible.
- ¿Tanta ilusión te hace?
- Sí.
- ¿Por qué?
- Porque nunca hasta ahora, había estado tan cerca de ti.
- Quizás demasiado.
- ¿ Tanto te molesta estar conmigo, Hermione?
- No Harry, no es eso.
- Entonces…¿qué es?
- Es difícil de explicar.
- Imposible, para ti no hay nada que sea difícil y mucho menos las explicaciones. Nadie las da como tú.
- Deja de halagarme, eso no va a hacer que me sienta mejor.
- No te halago, sólo digo la verdad.
- Ya.
- ¿Por qué no me crees?
- Sí te creo, pero no estoy acostumbrada a tanta sinceridad por tu parte. Ni tampoco a ducharme contigo, ni a que nos besemos. Tampoco estoy acostumbrada a todas estas mariposas que a veces revolotean por mi estómago y que me hacen sentir unos retortijones rarísimos. Pero lo peor para mí no es todo eso, es el hecho de no tener las cosas claras, y antes de los besos sí que las tenía.
- Quieres decir…¿Qué no sabes lo que sientes por mí?
- ¡Sí, digo no, o sea, yo qué sé. Me estás volviendo loca!
Él sonrió.
- Espero que en un buen sentido.
- ¡Pues yo no se lo veo. La locura sea del tipo que sea, no es buena y tampoco lleva a nada bueno!
- ¿Ni siquiera si alguien se enamora locamente de otro alguien, tanto como para hacer cualquier cosa por la persona que ama?- volvió a susurrarle él, usando ahora un tono más suave y dulce.
- ¡Pues no, entre otras cosas porque ese tipo de amor no existe en la vida real, sólo en los libros o las películas!
- Sí que existe, Hermione.
- ¿Y a quién conoces tú que se haya enamorado así, eh?
- A un chico de ojos verdes con gafas redondas, pelo negro e indomable, que es mago y que tiene una cicatriz con forma de rayo en medio de la frente que intenta ocultar con su indomable cabello.
- ¿Uno que estudia en Hogwarts?
- Sí.
- ¿Y qué es de Gryffindor?
- Exacto.
- ¿Y que ahora mismo me abraza tan fuerte que me está cortando la respiración?
- Correcto.
- ¡Pues ese chico va a matarme como no afloje su agarre!
- Perdona.
Él ejerció menos fuerza, pero no la soltó, aunque le permitió a ella moverse más libremente, el suficiente para que pudiese girarle y mirarle de frente, produciendo así que ahora él la agarrase de la cintura.
- ¿Aún estás enfadada?
- Bastante, pero ya no tengo ganas de matarte.
- Mejor.
- ¡Deja de sonreír, no entiendo por qué lo haces!
- Porque me gusta que me prestes tanta atención, aunque sea para gritarme.
- ¡Tú has perdido la razón!
- Es verdad, la perdí hace año y medio.
- ¡Por todos los magos y brujas, Harry, quieres parar de una vez. Me estás agobiando!
- Lo siento, no era mi intención.- pronunció él con tono herido y agachando un poco la cabeza.
- ¡Y ahora no te hagas el mártir!
- No lo hago.
- ¿Qué no, y a qué viene esa actitud de alma en pena?
- A que no soy yo quien tiene el problema contigo, eres tú la que lo tiene conmigo.
- ¿Perdón?
- En el almuerzo dijiste, que creías que yo prefería a Ron antes que a ti, pero no es verdad. Bueno sí lo es en cierto sentido pero no en el más importante.
- ¿Y cuál es el más importante?
- Que él no es la persona que más quiero, sino tú.
- Ya estamos…
- ¡No me cortes otra vez, déjame expresarme, ya me está costando bastante!
- Pues no lo parece. Desde hace un rato, es como si te hubiesen dado pastillas para el habla.
- Hermione…
- Vale, perdona. Te escucho.
- Sí es verdad que Ron tiene cosas que sólo puedo compartir con él. También es verdad que le conocí antes que a ti y que debido a las muchas vivencias que hemos compartido, siento un gran apego hacia él. Pero él no es ni la mitad de importante para mí que lo eres tú. Además…no me veo envejeciendo a su lado o siendo el padre de sus hijos.
Ella soltó una gran carcajada aunque no de burla precisamente.
- Sería un poco difícil que los tuvieras. Los hombres no pueden dar a luz por muy magos que sean.
- Ya, pero…¿tú me entiendes por dónde voy?
- Perfectamente. O sea, que ahora resulta, que además de ser tu "amor apasionado" también soy la madre de tus futuros hijos?
- Me encantaría que lo fueras.- contestó él nuevamente de forma tímida.
- Entonces es cierto.
- ¿El qué?
- ¡Que me quieres!
- ¡Pues claro que lo es!. ¿Es que creías que te tomaba el pelo?
- No, pero…una parte de mí se negaba a creer que fuese posible.
- ¿Y por qué?
- ¡Pues porque yo no entro en el estereotipo de las chicas que te gustan, Harry, por eso. A ti te gustan tipo bellezones como Cho, y yo ni soy china ni tengo el pelo negro ni tampoco levanto suspiros como ella!. ¿Qué podría gustarte de mí, qué tengo yo de especial para que te enamores perdidamente, eh?. ¡Nada, no tengo nada!
- Pero qué dices, Hermione, tú tienes muchas cosas que te hacen especial y única. Puede que no seas como Cho, pero…¿para qué quieres serlo? Ya eres bonita a tu modo.
- Seré bonita para ti, para el resto del personal masculino de este castillo ni si quiera existo como chica, sino como la sabelotodo repelente que siempre levanta la mano porque conoce todas las respuestas. Ron tenía razón, las chicas como yo no gustan, cansan.
- Ron es idiota por decir eso y tú más idiota por creértelo.
- Mira que bien, ahora vas y me insultas. Sí, sin duda estás perdidamente enamorado de mí.
- Déjate la ironía, sabes perfectamente que no lo decía para insultarte.
- Ya.
- ¿No me crees?
- Sí te creo. Es que…estoy bastante confusa y…bueno, supongo que eso me tiene alterada. Lo siento¿de acuerdo?
- Sí. ¿Aún quieres separarte?
- No, aunque reconozco que a veces me resulta incómoda tu presencia. Y ahora que sé que te gusto no sé si podré verte de la misma forma que antes pero…intentaré no tratarte diferente.
- Gracias. Una de las cosas que temía era perder tu amistad.
Ella movió la cabeza de manera negativa.
- Eso nunca, ni borracha, y eso que no bebo alcohol.
Ahora fue Harry el que soltó una carcajada.
- ¿Amigos otra vez?- preguntó él con cautela.
- Nunca dejamos de serlo.
- ¿Buenos amigos?
- Los mejores.
- ¿Volvemos al comedor? La verdad es que me muero de hambre.
- Y yo.
- Perdona lo de antes, Ron, no fue mi intención.
- Seguro.
- Ron…
- Vale vale, te perdono. Pero procura no volver a escupirme.
- De acuerdo. ¿Me pasas el puré?
- Toma. Sírvete lo que quieras, yo no quiero más.
- ¡Pero si no has dejado casi nada!- pronunció ella con asombro al ver el bol casi vacío.
- Es que tenía hambre.
- A veces creo que tienes una tenia, no entiendo cómo comes tanto.
- ¿Una qué?
- Tenia, es un parásito con forma de gusano que sale en el intestino. Aunque suele ser por comer carne en mal estado.
- Ugh…qué asco. ¿Quieres que te vomite la cena?
- ¡No!
- Entonces cambia de tema.
- Menos mal que se le pasó pronto.- comentó ella mientras llegaban a su habitación de prefecta.
- Es lo bueno que tiene Ron, no suele ser rencoroso.
- Sólo a veces.
- Pero a la hora de la verdad, siempre está ahí.
- Bueno, en eso sí tienes razón. Oye Harry…
- ¿Qué?
- ¿Estás muy cansado?
- ¿Por?
- Porque yo acostumbro a leer antes de dormirme.
- Qué novedad.
- ¿Qué pasa, es que es raro?
- En ti no, a veces creo que naciste con un libro en la mano.
- Qué gracioso. Mira cómo me río. Já-já-já.
- ¿Otra vez estás enfadada?
- No, estaba siendo sarcástica.
- ¿Entramos? La verdad es que tengo sueño.
Ella pronunció la contraseña y cerró la puerta suavemente, pronunciando el hechizo que la protegía del exterior.
- ¿Y ese hechizo, es nuevo?
- Sí, me lo recomendó Dumbledore. Protege la puerta de cualquiera que quiera entrar con malas intenciones.
- ¿Cómo de malas?
- De las peores.
- Entonces me alegro de que lo sepas.
- Y yo.
- ¿Te importa si me cambio primero?
- No.
Cuando estuvieron frente a los baúles, Harry sacó el pijama y ella miró a otra parte, volviendo a mirar cuando él la hubo avisado. Esa vez no tuvo que contener la respiración, sobre todo porque él estaba embutido en una camiseta de manga corta y un viejo pantalón de chándal cuatro tallas más grandes que la suya.
- Cortesía de mi querido primo.
- ¿Toda tu ropa es heredada?
- Casi toda. Sólo tengo algunas cosas de mi medida.
- ¿Por qué?
- Porque mis tíos no me compran ropa.
- Oh, ahora entiendo por qué te he visto tantas veces repetir modelito.
- Es que si renovase el armario, mis tíos sospecharían que tengo dinero, y eso no me conviene.
- ¿Crees que intentarían quitártelo?
- No sé, pero los Dursleys son capaces de todo si se trata de dinero, aunque ese dinero pertenezca al mundo mágico.
- ¿No me dijiste una vez, que ellos odian y temen todo lo que tenga relación con la magia?
- Sí, incluyéndome a mí, pero el dinero les encanta, aunque no pertenezca a su mundo.
- Pues yo me alegro de que tú no seas como ellos.
- El día que me vuelva como ellos, hazme el favor de cumplir lo que querías antes.
- ¿El qué?
- Matarme.
Ella volvió a reírse y los ojos de él volvieron a brillar.
- ¿Dijiste que tus tíos te odian?
- Sí, pero no creo que eso te resulte nuevo, lo he dicho en más de una ocasión.
- Bueno, yo sabía que no te gustaban pero…nunca pensé que te amargasen la vida.
- Pues es mejor que no entre en detalles. No creo que te guste saber lo bien que me lo hacen pasar.
- Creo que ahora entiendo por qué no has venido a pasar el verano conmigo. Y eso que llevo años invitándote.
- Es que prefieren no enseñarme demasiado. Se supone que soy un chico problemático que va a un colegio especial para delincuentes juveniles.
- ¿Cómo pueden decir algo así de ti?
- Eso pregúntaselo a ellos.
- Si tú eres problemático, yo soy la hermana desconocida de Voldemort.
- Pues menuda hermana, no se parece en nada a él.
- Jijijjijijijijiji.
- Me muero de sueño, Hermione.
- Y yo.
- Miraré a otro lado mientras te cambias.
Ella sacó un pijama de verano consistente en una camiseta azul oscuro con tirantes y un pantalón largo de color blanco y rayas azul marino. Se lo puso con rapidez y le dio un suave toquecito en la espalda para llamar su atención.
- Mi madre…
- Se llama Lily. ¿Y?
- Nada, que te sienta muy bien el pijama.
- Harry…
- Perdona, no quería hacerte sentir incómoda.
- Es que no estoy acostumbrada a que me hagas cumplidos.
- Lo sé.
- Mucho menos cuando me haces más de uno en un mismo día.
Harry no añadió nada, pero miró al suelo como si fuese la mar de interesante en aquél momento.
- Hey…- pronunció ella suavemente- ¿ocurre algo?
- No. ¿Por?
- Parecías triste.
- No, es que me he dado cuenta de que no te he tratado demasiado bien.
- ¿Cómo dices?
- Digo que… desde que te conozco, tú has sido mucho más cariñosa y atenta conmigo, que lo que he sido yo contigo durante todos estos años.
- Da igual, no tiene importancia. Cada uno es como es y gracias a los nuevos datos que me has aportado sobre tus tíos y primo, entiendo por qué has sido siempre tan poco expresivo. Si yo me hubiese criado sin padres y en el hogar de unos parientes que me amargaban la vida, creo que habría acabado tirándome por un puente.
- ¿Por qué?
- Porque no puedo vivir en un sitio donde no me siento querida y valorada.
- ¿Y aquí lo sientes?
- Sí, gracias a ti y a Ron.
- Gracias.
- De nada, es la verdad.
- ¿Nos vamos a la cama?
Y a pesar de que aquella frase podía malinterpretarse fácilmente, ella sabía que él la había dicho sin ninguna mala intención.
- En cuanto haya ido al baño. Pero esta vez sí que te aplicaré el desmaius.
- Normal. Además, a mí tampoco me haría gracia que estuvieses despierta cuando yo entre en el aseo.
- Si te diese igual pensaría que tienes un grave problema.
- Qué graciosa.- comentó él con ironía.
- Graciosa no, sincera, que es distinto.
- Después de ti, Hermione.
- Qué caballeroso te has vuelto.
- Dale las gracias a mi mejor amiga, ella me enseñó modales hace tiempo.
- Se las daré en cuanto tenga ocasión.- finalizó ella guiñándole un ojo.
Harry rió suavemente al comprobar el buen humor que tenía ella. En realidad era un alivio para él verla tan animada porque no disfrutaba viéndola disgustada fuese o no con él. Cada vez que ella se alteraba de forma negativa, él sentía un dolor en el pecho que no sabía de dónde venía pero intuía que tenía relación con lo que sentía por ella. Algo tan fuerte e intenso, como, tal y como le había dicho él un rato antes, hacer cualquier cosa por la persona amada, y su amada era ella.
- ¿Historia de Hogwarts otra vez?- preguntó él al verla abrir el libro.
- Es que me encanta este libro, no me canso de leerlo.
- Ya, llevas siete años con él, aún no entiendo cómo no se ha deshecho de tanto usarlo.
- Hace tiempo le apliqué un hechizo para reforzarlo.
- No me sorprende.
- Oye Harry- comentó ella mirándole desde su posición elevada, pues estaba sentada en la cama con las rodillas dobladas para sujetar el libro mientras que él, tumbado a su lado, la miraba con los ojos entrecerrados- si estás muy cansado sólo dímelo y apagaré la luz de inmediato.
- No, da igual, puedo dormirme aunque haya luz, además, no la tienes muy fuerte.
- Soy una chica considerada- comentó ella en tono bromista mientras que con su mano libre pasaba otra página del grueso libro.
- Eso ya lo sé, dime algo que no sepa.- añadió Harry dando un bostezo.
- Que tienes unos ojos preciosos.- respondió Hermione con una voz dulce y suave. Pero en seguida se tapó la boca al darse cuenta de lo que había dicho. Algo que tuvo tanta importancia para él como para hacer que Harry se sentase de repente y le quitase el libro, dejándolo en la mesita de noche y seguidamente clavar su verde mirada en la marrón de ella.
- ¿Puedes repetir eso?- preguntó él con tono expectante.
- ¿El qué?- preguntó ella intentando hacerse la despistada y sin poder evitar que su corazón latiese más fuerte al verle tan cerca de ella.
Harry se inclinó un poco hacia delante, lo suficiente para que su boca estuviese a la altura de uno de los oídos de ella, y con voz susurrante y aterciopelada respondió- Que te gustan mis ojos- haciendo que las mariposas volviesen a revolotear en el estómago de Hermione.
- Es la verdad- añadió ella usando el mismo tono dulce que él había empleado- me encantan tus ojos. Son preciosos, tienen un color verde la mar de bonito. Una vez me pregunté de quién los heredaste pero cuando ví una foto de tu madre, lo supe.
- ¿Tienes fotos de mi madre?- volvió a preguntar él, haciéndole cosquillas con su aliento suave.
- Algunas.- respondió ella revelando así, uno de sus mayores secretos.
- ¿Por qué?
- Porque la admiro.- respondió ella ladeando la cabeza, escapando así de aquella verde e intensa mirada que por alguna razón encontraba irresistible.
- ¿Por qué?- cuestionó de nuevo Harry pasando ahora un dedo de su mano libre por una de las mejillas de ella.
- Porque era una mujer admirable. ¿Sabes?
- No, no lo sé. No la conozco lo suficiente.
- Pues deberías, te aseguro que te asombraría saber todo lo que era capaz de hacer como bruja y lo buena persona que era.- comentó ella sin poder evitar estremecerse un poco por lo que aquella suave caricia en su mejilla le estaba provocando.
- ¿Por qué no me lo cuentas?- pidió Harry mientras le volvía lentamente la cara para que le mirase.
- Quizás otro día.- respondió Hermione conteniendo la respiración al ver que él se acercaba peligrosamente a sus labios.
- Pero yo quiero saberlo ahora, porque si ella es la mitad de magnífica que lo eres tú, entonces me encantará saber más cosas de ella.- pronunció él a punto de tocar sus labios.
- Ella era…era…- pero no pudo terminar la frase porque él ya la estaba besando y lo más curioso de todo era que ella no hizo ningún intento por apartarle, sobre todo sabiendo como él sabía, que supuestamente ella no sentía nada más por él que una profunda y bella amistad.
- Harry…- musitó ella el leve instante en que él se apartó para tomar aire.
- Dime…- respondió él antes de volver a besarla.
- Tengo…tengo…- balbuceó entre beso y beso.
- Hermione- pronunció Harry soltando un suspiro placentero- eres tan…bonita…- y la besó de nuevo mientras tiraba suavemente de ella hacia abajo, tumbándola en la cama, haciendo que quedase bajo él.
- Harry…para, para.- volvió a decir ella, aunque por el tono que había empleado, Harry no creía que ella lo decía en serio.
- No, me gusta estar contigo así.- él profundizó los besos y empezó a acariciar el costado de Hermione. Ella gimió y cerró los ojos, olvidándose por un instante de todo, limitándose a disfrutar de los besos y caricias que Harry le estaba regalando. Pero cuando él rozó ligeramente con su mano libre uno de sus pechos, ella abrió los ojos y se sentó de golpe en la cama, haciendo que él, hiciese lo mismo.
- ¿Qué ocurre, hice algo mal?
- No… no lo sé. Creo que sí.
- ¿Qué fue?
- Tú me tocaste…me tocaste un…un pecho.
- Oh, eso.
- Sí, eso. Mira Harry, voy a ser sincera. ¿Vale? Así que presta atención.
Él asintió con la cabeza.
- No sé por qué cuando me besas y me tocas de cierta manera yo…respondo como lo hago. En realidad no sé tampoco por qué no te aparto, la verdad es que quiero hacerlo pero algo me lo impide. Es como si tú…usaras algo que anula mi voluntad pero es tonto pensar eso porque sé de sobras que no lo haces. Es sólo que yo…yo…nunca he estado así con un chico. En realidad antes de ti nunca me habían besado y tampoco me habían acariciado y…o sea, quiero decir…me refiero a…
- ¿Qué yo soy el primer chico que hace todo eso contigo y ahora te das cuenta que te gusta?
- Sí, no, o sea. Vamos a ver, yo…no es que sea una de esas chicas que se deja hacer de todo, porque no lo soy. Es que…Merlín, no encuentro las palabras adecuadas para expresarme…
- Ya es raro que no te aclares, tú siempre sabes qué decir y cómo decirlo.
- Pues ahora no. Lo que sí tengo claro es que no quiero que me vuelvas a besar o tocar de esa manera a menos que te de permiso.
- Entiendo.
- Y ahora si no te importa, quiero dormir.
Ella estiró un brazo hacia el interruptor de la lamparita y apagó la luz. Harry sintió hundirse el colchón y supo que se había tumbado. Él no tardó en hacer lo mismo.
- ¿Estás enfadada conmigo?- preguntó mientras usaba una mano para saber dónde estaba ella, hasta que tocó su espalda y supo que estaba de lado.
- Curiosamente no, pero debería estarlo.
- ¿Por qué?
- Por volver a aprovecharte de mí.
- Yo no quería aprovecharme, es sólo que no puedo evitar querer besarte y tocarte cuando estoy muy cerca de ti.
- Harry, entiendo lo que quieres decir pero…
- Tú no sientes lo mismo¿verdad?
- Así es.
- ¿Y por qué me dejas hacer todo eso si no quieres?
- No lo sé. Pero sí sé que no es propio de amigos.
- Yo no quiero ser sólo tu amigo.
- Lo sé.
- Y por eso no puedo prometer no volver a intentar…seducirte.
- ¿Seducirme, qué quieres decir con seducirme, algo sexual?
- No, aunque no me importaría acostarme contigo si tú estuvieras de acuerdo.
- Yo sólo haré el amor el día en que sienta que me he enamorado de alguien, seas tú u otra persona.
- Lo entiendo. Yo no sentía interés por el sexo hasta que me dí cuenta de lo que sentía por ti.
- El amor no es sólo contacto físico, Harry, al menos las chicas consideramos otras cosas que no tienen que ver con el sexo a la hora de enamorarnos de alguien. Para nosotras, lo más importante es que estemos a gusto con la persona que nos gusta y que esa persona nos aporte cosas, no sólo el placer físico.
Es más importante que sea guapo por dentro que por fuera. Por lo mismo, nos da igual que no sea una máquina en la cama, eso es lo de menos. Porque cuando quieres a alguien, le quieres por lo que hay en su interior, por lo que representa como persona, y eso no tiene nada que ver con el sexo, aunque tampoco quita que puedas disfrutar del contacto físico que ella te ofrezca.
- ¿Quiere eso decir que tú disfrutas conmigo?
- Sí pero…sigo pensando que no es correcto. No cuando aún no tengo claro que te quiera de otra forma a como mi mejor amigo. Lo que intento decirte Harry, es que sí te considero atractivo, pero yo necesito sentir más que atracción física por ti, para dejar que…me seduzcas, como tú bien has dicho antes.
- Entonces esperaré a que estés segura de lo que sientes para volver a intentarlo.
- ¿De verdad?- preguntó ella girándose y mirándole de frente, que, aunque estaba oscuro, podía ver su cara.
- Sí.
- ¿Podrás esperarme, aunque tarde años?
- Y siglos.
- ¿Lo dices en serio?
- Totalmente.
- Vaya…
- Hermione, yo te quiero. Llevo años queriéndote. Y si he esperado casi dos años para decírtelo, puedo esperar otros a que tú me lo digas.
- Gracias, significa mucho para mí.
- De nada.
- Y Harry…
- ¿Qué?
- Siento haber dicho que te aprovechaste de mí, no iba con mala intención. Me refería a…
- Sé a lo que te referías, y no estoy enfadado contigo si es eso lo que te preocupa.
- Es un alivio saberlo.
- ¿Puedo abrazarte?
- Claro. Pero no…
- Tranquila, no lo haré. No volveré a intentar nada a no ser que tú quieras.
- ¿Y podrás aguantarte las ganas?
- Si he podido hacer cosas más difíciles que no tienen nada que ver con eso, el aguantarme no creo que me resulte imposible. Aunque reconozco que me va a costar un riñón. Culpa tuya por ser tan…irresistible.
Ella se rió suavemente.
- ¿Sabes que eres increíble, Harry?
- Ahora sí lo sé. Gracias por el cumplido.
- De nada.
- Buenas noches, Hermione.
- Buenas noches. Y Harry…
- ¿Qué?
- Gracias por ser como eres.
Harry cerró los ojos, sin poder evitar que una gran sonrisa adornase su bello rostro.
Hermione no tardó en dormirse y cuando él escuchó su rítmica respiración, se dio cuenta que ya estaba en el reino de Morfeo, el dios griego del sueño.
Él afianzó su agarre en la cintura de Hermione y tras darle un beso en su cabello, cerró los ojo esperando entrar pronto en ese reino. Uno que pronto abriría sus puertas para dar paso a los más variopintos sueños. Y Harry esperaba, que aunque fuese por una vez en su vida, en vez de soñar con Voldemort y sus fechorías, tuviera un sueño donde él y Hermione fuesen igual de felices que los protagonistas de aquellas películas tan románticas que tanto le gustaban a ella.
Continuará.
Nota de la autora: ¿Qué, a que os ha encantado? Jjijijijijiji. Ya lo sabía yo.
La verdad es que hasta yo me he sentido enternecida en más de una escena de estos dos. Y antes de que se diga otra cosa, os digo que sí, que es verdad que cuando un chico te quiere, es capaz de esperarte una eternidad si hace falta. Y no, no es que ella creyese que él se aprovechaba de ella, no en un mal sentido. Puede que no lo haya explicado en el cap pero a lo que Hermione se refería era que ella es consciente de que él sabe que ejerce cierto "embrujo" en ella y por eso ella no le aparta o cualquier otra cosa que evite que él la toque o acaricie sin ella quererlo. Tampoco quiere eso decir que se vaya a dejar hacer de todo. O que Harry vaya a hacer algo que ella no quiere. A ver, me explico. Digamos que Hermione se siente atraída por Harry, cosa que es verdad. Y como él le atrae, en cierto sentido a ella le encanta toda esa parte de los besos y la seducción que él está empleando con ella. Pero lo que ella tiene muy claro, es que no va ir más allá con él hasta que sepa que le ama, y eso de momento no lo sabe. Una cosa es que te atraiga alguien y otra muy distinta que lo ames, y Hermione por el momento, no siente con seguridad que ame a Harry. ¿Se me ha entendido? Eso espero.
Paso a los reviews, pero antes debo deciros que: 1- Voy a dividir los reviews en dos secciones porque voy a contestar a la gente que me faltó responder del cap 2 y luego a la gente del cap 3.
2- Me considero una persona lo suficientemente razonable como para encajar una crítica constructiva y objetiva. Ya sea una crítica buena o mala, yo la acepto de buen grado si quien la escribe me demuestra con su argumento que lo hace de forma razonada y sin perder las formas. Lo que no voy a consentir es que me falten el respeto u ofendan cuando yo soy la primera que procuro siempre no ofender a nadie. Creo además, que es tonto dejar un review para insultar. ¿Para qué gastar palabras? Mejor emplearlas en algo constructivo, digo yo…
Si alguien se pregunta a qué viene esto, simplemente es para informaros de mi postura. Es que ya he experimentado la experiencia de ser insultada por medio de review¿Y la verdad? si cierta gente se cree con el derecho de faltarme al respeto, yo me reservo el de borrarle el review, bloquearle o incluso denunciarle a los administradores de la page. He dicho. RAkAoMi.
