Nota de la autora: Viernes, 14 de abril de 2006.
¡Buenas! Espero que estéis disfrutando mucho de las vacaciones de semana santa. Tal y como os prometí, aquí tenéis el segundo cap que pensaba subir esta semana. Y como la página ha aumentado la capacidad de tamaño por cap, ahora sí puedo responder a todo el mundo. Estoy más contenta...
Este cap tiene un nuevo personaje, Megan, aunque sólo la menciono, de momento no pienso sacarla. También os informo que este cap es totalmente diferente al anterior, lo siento por si esperabais otra cosa pero dejadme deciros que a pesar de todo, sigue teniendo muchos momentos lindos entre estos dos, os aseguro que la última escena es para morirse de gusto, más tierna imposible (cuando la leáis entenderéis por qué lo digo). También he hecho el cap más largo que el tercero, ya que es el último que subo hasta la última semana del mes. Os mando un besazo y un gran abrazo. RAkAoMi.
Simbología:
- La de siempre. Sólo que esta vez, la cursiva representa tanto los pensamientos internos de Harry como los de Hermione.
Música recomendada:
- Tenéis que bajaros dos canciones que os van a venir muy bien a lo largo del fic, estas son: -Válgame Dios (Niña Pastori) y Pure Shores (All Saints).
- Para las escenas ambientales, aquellas en las que hay más descripción que diálogo… os recomiendo las siguientes melodías: Sur le fil (Yanni Tiersen), At the Beach (Mourning) pertenece a la banda sonora original de la serie televisiva "Lost" (Perdidos, en España) y que tiene una música de piano que es una maravilla, el compositor de esta genial banda sonora se llama Michael Giacchino. Melodías de "Lost": At the Beach (Mourning), Lost tv theme, Site Music. Hans Zimmer: Os recomiendo dos melodías de este genial compositor, que también recomendé para mi anterior fic "Una Hermione para Recordar" y que se llama "A Small Measure of Peace" y también "A Hard Teacher", las dos pertenecen a "El último samuray". Sobre todo la primera "A Small Measure of Peace" es una auténtica maravilla y de verdad que no puede faltar en vuestra lista. Esa música es sencillamente preciosa, muy lenta, muy tierna y también algo melancólica, pero tiene una belleza impresionante y te deja más calmado que con mil tilas. Y bueno, ya puestos, no estaría de más que os bajaseis también algo de "El Cartero y Pablo Neruda" porque tiene una música que es un auténtico lujo, de verdad que sí.
¿No sabéis dónde conseguir el programa Emule y bajaros así la música?
Con que escribáis en el buscador Google la palabra "Emule" os sale un montón de páginas con links a dicho programa y si mal no recuerdo, el primer link que aparece en la lista es el de la página oficial de dicho programa.
Si alguno/a de vosotros/as tiene ya música instrumental bajada (sea la mía u otra) os recomiendo que la pinchéis al principio del cap, pues lo primero que váis a leer es lo que están soñando. Y ahora a leer, que ya os he entretenido bastante. ;-)
Cap.5. "No estás solo, yo estoy contigo."
Agitado, así es como se encontraba Harry mientras corría con todas sus fuerzas intentando escapar de aquella enorme serpiente llamada Nagini que servía a su peor enemigo, Voldemort. No sabía cuánto tiempo llevaba corriendo pero él sentía que era una eternidad.
Las gotas de sudor caían libremente por su frente y mejillas y tenía tan empapada la camisa que parecía que la hubiese sacado de la lavadora y se la hubiese puesto sin escurrirla siquiera.
Sus pies le dolían y el corazón parecía que se le iba a salir del pecho, pero todo esfuerzo era poco cuando tenías que huir de una gran cabeza con ojos amarillos y una boca enorme de afilados colmillos que estaba a sólo tres pasos de ti y a punto de sacar la lengua para atraparte y tragarte de un solo movimiento.
Feliz, así es como se encontraba Hermione en aquél bello prado lleno de todas las flores que siempre le encantaron. Rosas rojas, tulipanes blancos, margaritas, violetas silvestres…
Había tanta belleza en aquél lugar, que no deseaba abandonarlo por nada del mundo. Sin dudarlo un instante, ella se tumbó en la tierra fresca y cerró los ojos, dejando que la suave brisa permitiese a sus fosas nasales inundarse de aquellas divinas fragancias…
Estaba aterrado, y no se sentía mal por reconocérselo así mismo. Él no era de esos chicos que se hacía los valientes para quedar bien, cuando tenía miedo lo decía y punto. Sólo que esta vez, él no podía decirle a nadie el miedo que tenía pues sólo él y la serpiente, eran los únicos habitantes de aquél paisaje ahora árido y desolado que les rodeaba
Bajando una empinada colina, vislumbró a lo lejos lo que parecía un barranco. Decidió que antes de ser devorado por aquél repugnante y gigantesco bicho, prefería mil veces caer al vacío que a su enorme y asquerosa boca. Tomando aire, dio un gran salto para intentar ganar distancia, pues Nagini, ya se estaba preparando para engullírselo.
Los pájaros cantaban y las mariposas revoloteaban a su alrededor, y ella no pudo sentirse más feliz ni más relajada.
En realidad no recordaba haber tenido una sensación de paz y dicha tales, exceptuando aquél año de segundo curso en que despertó de su estado petrificado que le causó el basilisco y salió de la enfermería para buscar a sus dos mejores amigos.
Recordaba perfectamente entrar en el gran comedor y verles al fondo de la estancia, donde estaba la mesa de Gryffindor.
Recordaba también, que en cuanto localizó a Harry, no dudó un instante en salir corriendo y darle un gran abrazo que por poco le tira al suelo.
Recordaba también que ella le miró feliz y le dijo ¡lo hiciste, lo conseguiste! Y que él sonriendo ampliamente le comentó que no habría sido posible sin su ayuda, porque incluso estando petrificada, ella había sido capaz de dar con la clave, como siempre hacía.
Su idea dio resultado, y tras aterrizar bruscamente en el suelo pedregoso, pudo ver que la serpiente iba ahora algo más atrás que él, aunque no tardaría en darle alcance. Volvió a correr y en poco tiempo alcanzó el filo del barranco. Asomándose al fondo, tragó saliva al darse cuenta de lo profundo que era el fondo, tanto, que ni si quiera era capaz de verlo.
Sí, estar con Harry siempre le había encantado. Porque con él, podía ser ella misma, y sabía que hiciera lo que hiciera o se portara como se portara, él siempre iba a estar ahí. Por algo era su mejor amigo. Con él podía hablar de cualquier cosa sabiendo que siempre la escucharía.
Ya fuese del tema más tonto o más profundo, Harry Potter siempre la escuchaba, apoyaba y contaba con ella para todo, absolutamente todo, hasta para hablar de las chicas que le gustaban, como aquella ocasión en que le comentó lo mucho que le gustaba Cho Chang y lo feliz que se sentía porque por fin había encontrado el valor para pedirle una cita que ella aceptó encantada, o al menos eso pareció.
Harry miró hacia atrás, y pudo ver que Nagini estaba a punto de alcanzarle de nuevo. Pero ya no tenía escapatoria posible, sobre todo porque no había nada, excepto el barranco y la serpiente, donde pudiese refugiarse o seguir huyendo.
No podía pensar más, quedaban milésimas de segundo para que Nagini le atrapase¿qué debía hacer, arrojarse al vacío o dejarse devorar por ella? Sin duda las dos muertes serían horribles pero…¿no sería mejor caer a la nada que al estómago de una asquerosa y repugnante serpiente gigante?
Pobre Harry, para una vez que parecían irle las cosas bien, resultó que al final, no lo pasó tan bien.
Pero es que era normal que él se quejase de Cho, porque…¿qué chica en su sano juicio se pasaría todo el tiempo de una cita haciéndole preguntas sobre su novio muerto al chico con el que había quedado? Aunque también entendía por qué había hecho eso ella, al fin y al cabo, Harry fue el único que vio morir a Cedric. Era normal que Cho quisiera sacarle información pero Hermione seguía considerando que Cho actuó mal, le había hecho creer a Harry que le gustaba, cuando en realidad, sólo quería averiguar si Cedric dijo algo de ella antes de morir.
Nagini se detuvo justo frente a él, y si no fuese porque Harry sabía que era imposible, habría jurado que le sonreía, como si supiese que él era su presa y que nada podría evitar que también fuese su próximo aperitivo.
Si él hubiese sido alguien religioso, probablemente rezaría todo lo que supiese, pero ahora mismo Harry ni si quiera tenía ánimos de acordarse de ninguna oración que conociese, y eso que sabía algunas, como aquella que le enseñó Hermione hacía algunos años¿Cómo era?.
Hermione frunció el ceño...¡mira que se portó mal esa chica!.
Podía tener una cara preciosa, pero para su honesta opinión, tenía el corazón más podrido que un muerto.
¿Cómo pudo intentar aprovecharse así de Harry, cómo pudo tomarle el pelo de aquella manera, creándole ilusiones para luego chafárselas en un instante?.
¡Y luego tuvo la osadía de besarle estando ella llorando! Menuda forma de procurar un "bello recuerdo" en la mente de un chico. ¿Sería por eso que Harry era tan tímido con las chicas? Bueno, con casi todas, porque con ella nunca era tímido. Él siempre le decía lo que sentía y pensaba y raras eran las ocasiones en que ella sentía que él se ponía nervioso estando con ella.
Y de repente empezó a recordar que empezaba con… "Ahora que voy a dormir…"
Excepto por supuesto, cuando estaban muy cerca o cuando ella le tocaba de forma casual o incluso accidental. Él siempre solía responder con un respingo y luego la miraba como asustado, como si le diese miedo aquél contacto. Entonces ella, le miraba de forma dulce y le decía "Tranquilo, no pasa nada…"
"Ruego al Señor que proteja mi alma…Y si muero antes de despertar…"
"No voy a comerte…¿sabes?"
"Ruego al Señor que se lleve mi alma." Sí, así era la oración.
Ahora la tenía tan clara en su cabeza como la historia que le contó ella acerca de cómo la aprendió. Hermione le había dicho que su madre solía recitársela cuando ella era pequeña y la acostaba.
Ella dijo que cuando su madre terminaba esa oración, le daba un beso en la frente y que entonces ella cerraba los ojos y a pesar de que su madre apagaba la luz y la dejaba a oscuras, ella no tenía miedo.
Porque sabía que su madre estaba al final del pasillo y que sólo tendría que gritar para que ella viniera, como había hecho otras veces en las que se despertaba llorando porque había tenido pesadillas en las que suspendía todo, o en las que las niñas de su colegio se reían de ella a causa de su pelo enmarañado o de sus largos colmillos, unos que sólo fue capaz de arreglar años después, cuando entró en Hogwarts y aprendió magia.
Y Harry sonreía, y le decía algo como…"supongo que no. A no ser que seas caníbal y yo no lo sepa."
Entonces ella estallaba en carcajadas y solía decir algún comentario gracioso para que él también se riera y normalmente lo conseguía, siempre conseguía alegrarle. Y eso era algo que de verdad disfrutaba, el saber que gracias a ella, él podía recuperar la sonrisa fácilmente, sin necesidad de que ella hiciera algo exagerado o estúpido, simplemente con estar con él y demostrarle que siempre estaría con él, él sonreía, se animaba y olvidaba cualquier mala sensación que pudiese tener en aquél momento.
Nagini pareció quedarse inmóvil, parecía estar pensando su próximo movimiento, pero Harry dejó de preocuparse. Ya todo le daba igual.
Sabía que su destino era morir o matar, y puestos a escoger, prefería dejarse matar que ser él el asesino de una asquerosa serpiente que servía a un mago loco y tirano que pretendía gobernar el mundo mágico sembrándolo de terror y de las muertes de todas aquellas personas que no quisieran unirse a su causa. Y no es que le diese miedo matarla, es que pasaba mucho de gastar energías en aquél bicho inmundo.
Sí, con Harry se sentía tranquila, segura y en paz, igual que en aquél bello prado que la rodeaba ahora. Abrió los ojos un instante para ver el cielo azul y despejado pero en seguida volvió a cerrarlos, porque sólo así podía concentrarse en los sonidos de los pájaros o en las dulces fragancias de las flores.
¿Qué más le daba morir? Si al fin y al cabo no tenía en el mundo nada que le importase demasiado.
Vivía con unos parientes que eran tan tiranos y malvados como aquél mago, iba a un colegio donde lo pasaba más mal que bien gracias a un odioso profesor de pociones y a un chico rubio de piel pálida que se encargaba de amargarle la existencia siempre que tenía ocasión y para rematar la faena, en todos y cada uno de los cursos a los que asistía, siempre ocurría algo que ponía su vida en peligro, y si no fuese por la ayuda de sus dos mejores amigos, ya haría años que habría muerto porque pese a lo que todo el mundo quería creer, él no era un gran mago, sólo era un superviviente. Alguien que había tenido la suerte de seguir vivo, principalmente porque había recibido apoyo, pero por sí mismo había conseguido poco y eso desde luego, no era para él, un signo de ser un gran mago como todos se empeñaban en decir y hacerle creer.
El aire era cálido y parecía acariciar las ondas de su enmarañado pelo castaño. Más que soplar, parecía susurrar, y lo más extraño para ella es que parecía que le hablaba, como si le intentase decir algo, algo importante.
Sí, sería muy fácil dejarse matar, quizás así dejaría de sufrir. Porque en sus diecisiete años de vida, había sufrido más de lo que había disfrutado. Así que…¿qué más daba que le matasen? A lo mejor era buena idea morir, quizás podría ir al cielo y encontrarse con sus padres. Seguro que allí dejaría de sufrir, dejaría de tener miedo y de sentirse solo. Porque ésa era la sensación que más experimentaba, la soledad.
Hermione ladeó la cabeza hacia la derecha, parecía que el aire era más intenso en esa dirección. Concentró toda su energía en poner su sentido auditivo al máximo para poder descifrar lo que la brisa intentaba transmitirle.
Siempre había estado solo, incluso en el colegio. Qué más le daba tener dos buenísimos amigos que siempre le acompañaban.
Ellos no podían llenar el vacío emocional que sentía. Porque ellos tenían familias que les querían, cuidaban y protegían. Él no.
Ellos tenían una bonita casa, él no, su casa si es que podía llamarla suya, era horrible, tanto por sus habitantes como por la decoración que había, que para él resultaba de lo más hortera.
Encima tenía que dormir en una habitación llena de polvo que no le permitían limpiar porque él no era de la familia ni tampoco pertenecía a aquella casa, él sólo era un protegido a la fuerza, alguien que tenía que estar ahí por medio de un juramento que su tía Petunia se había visto obligada a cumplir con Dumbledore.
Una tía que se pasaba la vida recordándole lo mucho que odiaba a su madre y lo anormal que era, según ella. Igual de anormal que era él. Sí, sin duda su vida era maravillosa, no había nadie más feliz que él en toda la tierra.
Y aunque en un principio no fue capaz de percibir nada, poco a poco su oído derecho fue percibiendo cosas, lo que para ella resultaron sentimientos o sensaciones, unas que le llenaron el alma de inquietud y tristeza, pues aquellos susurros, fuesen lo que fuesen, sólo transmitían pena y dolor, mucho dolor, un dolor que sólo podía habitar en el alma de alguien que se sentía solo y desamparado, como si ya no sintiese ganas de seguir viviendo, como si ya nada mereciese la pena, como si todo diese igual.
Había tenido tanta suerte en la vida, que incluso cuando empezaron a gustarle las chicas y se fijó en una, resultó que ya tenía novio, y para mayor suerte aún, tuvo que ver cómo Voldemort mataba a aquél chico que resultó ser una buena persona y un buen compañero en el torneo de los tres magos.
Para seguir con la buena suerte, no sólo tuvo que verle morir sino que también tuvo que transportar su cuerpo mutilado sin cabeza y luego responder a las miles de preguntas que le hicieron cuando él regresó de aquél horrible y siniestro cementerio.
Para más alegría aún, la chica del novio muerto aceptó salir con él un año después de aquél incidente, y en vez de pasarlo genial como él esperaba, ella se limitó a preguntarle si Cedric había dicho algo de ella antes de morir.
Luego la acompañó al castillo y ella lloró y encima le besó en la boca, su primer beso, uno que no pudo disfrutar porque ella estaba hecha un mar de lágrimas.
¿Y no se suponía que el primer beso tenía que ser algo que recordarías toda tu vida con una sonrisa? Pues él desde luego no lo recordaba así.
Aquél beso había sido todo menos placentero y encima él pensó que podía ser malo besando y seguro que lo era porque ni si quiera después de ese beso Cho pudo sonreír, a lo mejor si él hubiera besado bien a ella se le habría pasado la pena, pero no, siguió llorando y el alma de Harry volvió a sufrir porque ni para alegrar a la chica que le gustaba, servía. Sí, sin duda era un mago estupendo y un chico magnífico, no había duda de ello.
Dolor, mucho dolor y tristeza, eso era lo que transmitía la brisa, eso era lo que pretendían hacerle llegar los susurros del aire. Pero…¿quién sufría tanto, y por qué, y qué podía hacer ella para evitarlo o aliviarlo de alguna forma si no había nadie más que ella en aquél precioso lugar?
Se sentía tan afortunado en la vida, que hasta debía agradecerle otra cosa más, el haber sido rechazado por su mejor amiga. Porque ni si quiera ella podía quererle como él deseaba. Un recuerdo vívido de todo lo que ella le había dicho después de la ducha y de los besos y caricias que habían compartido en la cama, acababa de llegar a su cerebro…
Hermione sintió que debía levantarse de la hierba campestre y buscar por todos lados hasta encontrar a la persona de aquella alma tan herida y torturada.
Ella no podía ver sufrir a nadie, jamás había podido, por eso quizás, se preocupaba tanto por Harry, porque sabía que bajo aquella apariencia de chico valiente y fuerte, existía en realidad, alguien que se sentía solo, muy solo, una soledad que sólo ella podía llenar…
"Lo que sí tengo claro es que no quiero que me vuelvas a besar o tocar de esa manera a menos que te de permiso." Y él tuvo que comprenderlo,
y aceptarlo. Mandaba narices, encima de que ella le había besado con las mismas ganas que él a ella, que incluso había reconocido que le consideraba atractivo, va y le sale con eso de que no la toque ni la bese más hasta que ella se lo permita.
Menuda suerte tenía, una gigantesca. Tan enorme como lo era aquella horrible serpiente que aún parecía esperar a que él hiciese algún movimiento para ella anticiparse y tragárselo enseguida.
Porque la verdad era que cuando ellos estaban juntos, ni él ni ella se sentían solos.
Ella podía incluso asegurarse a sí misma, que Harry no era tan feliz como cuando estaba con ella. Eso era algo que él no necesitaba decirle, porque ella podía intuirlo y captarlo sin ninguna dificultad.
¿Sería por eso que él se había enamorado de ella, porque con ella no se sentía solo, o sería porque él creía que ella era la única chica que podía aceptarlo tal y como era debido a la gran amistad que les unía? En realidad no encontraba la respuesta pero ella sentía en su alma que era verdad lo que pensaba, que Harry sólo estando con ella, era feliz, completamente feliz, y ésa era la mayor satisfacción que podía sentir.
Si es que no podía entenderlo, por más vueltas que le daba, Harry no podía comprenderlo.
No entendía a Hermione y esa confusión que le había dicho que sentía. ¿Qué confusión?.
Si para él estaba más claro que el agua, a Hermione le gustaba él aunque ella no lo quisiese reconocer, o a lo mejor es que le daba miedo reconocerlo y por eso lo negaba pero…¿miedo de qué, y por qué, si él ya le había dicho que estaba coladísimo por ella?.
Ni si quiera Cho le había gustado tanto como le gustaba Hermione. Bueno, no sólo le gustaba, porque no era sólo atracción física lo que sentía por ella.
Él sentía…que sin ella no era nada, nadie, porque fue gracias a ella que aprendió a ser persona, a creer en sí mismo y en sus capacidades.
Quitando a Hermione, él no tenía a nadie más en su vida que le infundiese seguridad y confianza, porque ni si quiera Ron, se preocupaba de aumentarle la autoestima. Ron era un gran amigo y compañero en algunos aspectos pero en lo referido a la parte emocional, la verdad es que era más bien patético.
Harry no podía recordar cuándo había sido la última vez o si había habido alguna vez, en la que su amigo pelirrojo le hubiese dicho "¡Bien hecho, Harry" o "¡Lo hiciste, lo conseguiste!" o incluso "estoy orgulloso de ti." Y mucho menos "te quiero mucho." No, él no hacía eso, la única persona que hacía y decía ese tipo de cosas, se llamaba Hermione Granger.
Aunque ahora no se sentía satisfecha de nada, más bien inquieta e intranquila, porque los susurros del aire se estaban intensificando, incluso estaban siendo más entendibles que antes y cuando ella pudo comprender sin problemas lo que decían, se le partió el alma en miles de pedazos.
"Pero da lo mismo las vueltas que le de, ella nunca podrá quererme, ésa es la única verdad. Y ya me he cansado, me he hartado de todo.
Estoy hastiado de vivir en un mundo donde nadie me quiere como yo necesito, harto de que me rechacen las chicas en las que me fijo, y más que harto de estar siempre con el alma en vilo por temor a cuál será la próxima desgracia que me ocurra o que le suceda a mis amigos por el simple hecho de estar conmigo. A la mierda, si tengo que morir pues vale, me muero. Si total, a nadie va a importarle…"
No, no, eso no podía estar pasando, no podía ser...¡era imposible!.
Y Hermione se negaba a creerlo. No podía ser la voz de Harry la que oía en los susurros del aire, no podía ser verdad que él dijese lo que ella había oído¿alguien iba a matarle, y él no iba a hacer nada para defender su vida, iba a dejarse matar porque pensaba que nadie le quería, que a nadie le importaba su muerte?. ¿Cómo que a nadie, y ella qué, no era nadie?
- ¡LA MADRE QUE LO PARIÓ, YO LO MATO Y REMATO!
Fue su primera frase.
- ¡HAY QUE SER IMBÉCIL PARA PENSAR ESO!. ¿QUÉ NO LE IMPORTAS A NADIE, QUE NO LE IMPORTAS?. ¡HARRY POTTER, ERES GILIPOLLAS!
Y poniéndose en pie, echó a correr hecha una furia a través del prado con la intención de localizar a su mejor amigo y hacerle entrar en razón aunque fuese a base de bofetadas. Y eso que nunca jamás le había puesto una sola mano encima, pero esta vez, Hermione llegó a la conclusión de que debía emplear medidas drásticas si quería evitar que él cometiese una locura.
Porque para ella, no había algo más loco e irracional, que dejarse matar. Porque cualquier persona que tuviese dos dedos de cordura, lucharía por su vida, ya que el instinto de conservación y supervivencia estaba presente en cualquier persona humana.
- Está bien, Nagini, no pienso huir más. Haz lo que te han ordenado.- pronunció Harry delante de aquella serpiente enorme.
El reptil abrió la boca y sacó la lengua, y Harry sintió que aquella viscosidad le envolvía y le acercaba a lo que parecía una oscura cueva cuando en realidad era la boca del bicho. Entonces decidió cerrar los ojos y olvidarse del resto del mundo. Y eso fue lo que hizo.
- ¡HARRY NO, HARRY, REACCIONA!
Sintió que le zarandeaban, que le sacudían, y sólo pudo suponer que Nagini ya se lo habría tragado y que ahora viajaría por su estómago.
Seguro que en pocos minutos la serpiente emitiría un gran eructo de satisfacción, si es que era posible que aquellos reptiles eructasen. Pero considerando que aquél bicho pertenecía al mundo mágico, Harry llegó a la conclusión que todo era posible en aquél mundo, incluso eso.
- ¡ HARRY!
Y si no fuese porque sabía que era imposible, juraría que escuchaba la voz de Hermione llamarle a gritos. Pero no podía ser verdad, porque si eso era así, significaría que ella también estaba dentro del intestino de aquella serpiente, y no podía ser, porque él recordaba perfectamente que nadie más excepto él y Nagini, estaban allí.
- ¡HARRYYYYYYYY!
Y fue en ese momento en que sintió una potente bofetada impactar en su mejilla. Abrió los ojos y se encontró con unos ojos marrones a milímetros de los suyos y con una Hermione con un aspecto de todo, menos relajada y feliz.
- ¿TÚ ERES TONTO O TE LO HACES?
- ¿Perdón?
- ¡NI PERDÓN NI LECHES, HARRY, LLEVO MÁS DE MEDIA HORA LLAMÁNDOTE!
- ¿Cómo dices?
- ¡DIGO, QUE LLEVO MÁS DE MEDIA HORA INTENTANDO QUE DESPERTARAS Y NO HABÍA MANERA, HASTA HE TENIDO QUE PEGARTE!
- ¿Qué?
- ¡QUE HE TENIDO QUE DARTE UNA BOFETADA PARA QUE REACCIONARAS!
- ¿Y por qué?
- ¡ PORQUE ESTABAS MUY DORMIDO, PARECÍAS EN COMA. ME HAS DADO UN SUSTO DE MUERTE!
- Lo siento.- dijo él al darse cuenta que todo había sido un horrible sueño.
- ¡MÁS LO SIENTO YO. DEBERÍAS LEVANTARTE Y AFEITARTE!
- ¿Por qué?
- ¡PORQUE PINCHAS!
- ¿Qué pincho?
- ¡ SÍ, PINCHAS, ES LO QUE OCURRE CON LOS CHICOS DE TU EDAD QUE TIENEN BARBA!
- Yo no tengo barba.
- ¡ YA LO SÉ, ES QUE TE ESTÁ SALIENDO!
- Si tú lo dices…
- ¡LEVÁNTATE DE UNA VEZ!
- Vale, pero cálmate. Me duelen los tímpanos de tanto grito. Menudas cuerdas vocales…
- ¡Anda y vete a la porra!
- Mejor, ese tono está mucho mejor.
- Serás tonto…
- Yo también te quiero Hermione.
Ella le sacó la lengua y él no pudo más que reírse un poco. Y es que después de lo mal que lo había pasado en aquél sueño, ver a Hermione de mal humor no era lo peor que le podía suceder, sobre todo teniendo en cuenta, que, tal y como le había dicho ella, estaba así de alterada porque estaba preocupada por él, y eso sin duda, no podía ser algo malo.
Una vez aseado, y devuelvo a Hermione al mundo de la consciencia, le tocó el turno a ella. Así que Harry volvió a caer en el mundo de la inconsciencia gracias al desmaius que ella también le aplicó, sólo que esta vez, no soñó. Cuando ella le devolvió a la normalidad, se encontró con una Hermione completamente vestida y con el pelo recogido en una cola baja caía a un lado de su hombro derecho.
- ¿Te encuentras mejor ahora?- preguntó ella mirándole de manera escrutadora.
- Sí, gracias, pero todavía me duele un poco la mejilla.
- Lo siento, es que estaba tan desesperada que tuve que emplear medidas extremas.
- Entiendo.
- Por curiosidad...¿qué es lo que estabas soñando?
- No me acuerdo.
- No mientas, Harry.
- ¿Tanto se me nota?
- Pues sí.
- Fue…una pesadilla, eso es todo.
- No, si yo supongo que un sueño agradable no era, no parabas de agitarte y decir cosas raras.
- ¿Cosas raras, qué tipo de cosas raras?
- Como que…estabas harto de todo y que te daba igual morir porque a nadie le importaría y…también dijiste no se qué de que ella nunca podría quererte.
- Oh.
- Sí, oh.
- ¿Dije algo más?
- Pues sí, pero ahora no me acuerdo.
Él suspiró aliviado.
- Sinceramente, Harry, yo he tenido algunos sueños raros en mi vida pero creo que el tuyo, fuese cual fuese, se ha llevado el primer premio.
- ¿Por qué?
- ¡Pues por tus reacciones, por qué si no. Te has pasado casi todo el rato moviéndote como si huyeses de algo y luego has dado un salto en la cama que no he salido volando de milagro. Menuda energía, te juro que me recordaste a Regan cuando estaba poseída!
- ¿Quién es Reagan?
- ¡La niña del Exorcista, que todo hay que explicártelo!
- Es que no he visto esa peli, porque es una peli¿no?
- Pues sí.
- Lo supuse, como te encanta el cine…
- Y otras cosas muggles también.
- Oye Hermione…
- ¿Qué?
- ¿Te has despertado por mi culpa?
- Sí, la patada que me arreaste despertaría a cualquiera.
- Lo siento.
- Da igual, ya se me ha pasado el susto.
- ¿Y tú qué has soñado?
- No me acuerdo muy bien, pero era algo relacionado con un prado florido y unos susurros en el aire. Lo único que sé es que estaba tumbada en la tierra y de repente eché a correr. Luego me desperté y me agarré la rodilla.
- ¿La rodilla?
- Fue ahí donde me pegaste la patada.
- Ah.
- Y como me había desvelado me dediqué a despertarte, porque como te movías tanto pensé que no lo estabas pasando muy bien.
- No, agradable desde luego no era.
- ¿Por qué querías morir?
- ¿Cómo dices?
- Digo que por qué querías morir, en tu sueño me refiero.
- Ah, eso.
- Sí, eso.
- Es que…Nagini me perseguía y yo intentaba escapar, pero llegó un momento en que no tenía más escapatoria posible así que…
- ¿Llegaste a la conclusión de que era mejor opción dejarse matar que defender tu vida?
- Sí¿por?
- ¡PORQUE ERES IDIOTA INTEGRAL, MIRA QUE PENSAR ESO!
- Si no me gritas, te lo agradeceré mucho.
- ¡Es que tengo que gritarte, Harry, cómo no quieres que lo haga!
- Porque hablando se entiende la gente.
- ¡Y gritando no hay opción al error!. Vale, me calmaré un poco.
- Te lo agradezco.
- Mira, no sé cómo de horrible era tu sueño, pero vamos, llegar a la conclusión de que tu vida no vale la pena, es ser más bien tonto. Porque… en qué cabeza cabe que pienses así¿eh?
- En la mía cabe perfectamente.
- ¿Y por qué, porque estás harto de todo como tú bien dijiste estando dormido?
- Sí, eso es un buen ejemplo.
- Pero Harry, la vida merece la pena vivirla, hay infinitas cosas que te dan alicientes para querer seguir viviendo. ¿No lo entiendes?
- Lo único que yo entiendo, es que mi vida es una mierda. Mi ambiente familiar, si es que puedo llamar familia a mis parientes, es otra mierda más grande aún y si ya hablo de mi vida amorosa, entonces bueno, se convierte en la mierda más enorme que haya existido nunca.
- Ah, claro, que como yo te di calabazas ayer, ahora estás tan deprimido que quieres morirte¿mmm, es eso?
- No, pero…tiene relación.
- Tú eres tonto, pero de remate. De verdad que lo eres.
- Gracias.
- ¡Pero si es verdad, Harry, eres un exagerado!. ¿Cómo vas a perder las ganas de vivir porque yo no esté enamorada de ti?. Además, no soy la única chica que existe en el mundo¿sabes?
- Para mí sí.
- No, no es verdad. Porque antes de mí hubo una Cho, y seguro que también habrá habido alguna otra chica que te haya gustado después de Cho y antes de mí, aunque esa chica no sea del mundo mágico.
- Después de Cho, sólo me has gustado tú.
- ¡Venga ya, Harry, eso no hay quien se lo crea!
- Pues te lo tienes que creer porque es verdad. Yo no soy como Ginny que se fija en un chico distinto cada año. En realidad, sólo me he fijado en las chicas de unos años aquí, antes no me interesaban.
- ¡Ni a mí los chicos, no te jode. Antes de ahora yo era demasiado pequeña para pensar en otras cosas que no fuesen mis padres, el colegio y mis amigos!
- ¿Y ahora sí piensas en los chicos?
- ¡Pues claro, igual que tú en las chicas!
- En las, no, en una sola.
- Ya, ya, ya sé por dónde vas, pero preferiría no volver a darte calabazas, no me hagas decirlo otra vez, con una ya tuve bastante, y tú también.
- Estoy de acuerdo con eso. Y dime¿qué tipo de chicos te gustan?
- ¿Para qué quieres saberlo?
- Tengo curiosidad.
- Ah, pues…la verdad es que no tengo un estereotipo definido. A mí me da igual el aspecto físico, lo que me importa es…
- Lo de dentro...¿no?. "Según lo que dijiste anoche."
- Sí, eso mismo. Me gusta que sea una buena persona, conmigo y con el resto del mundo.
También me gusta que sea lo suficientemente inteligente como para poder mantener una conversación sin que yo termine pensando que no tiene nada en el cerebro. Que sea simpático y divertido también me gusta, pero…me importa más que sea un buen amigo. No sé, alguien con quien yo sienta que puedo contar para todo, bueno, para casi todo, porque siempre habrá cosas que no compartiré con él, cosas que serán sólo mías. En fin, supongo que ese es mi estilo de chico.
- Son muchas cosas las que pides.
- No, qué va, si conocieras a Megan, verías que yo pido más bien poco.
- ¿Quién es Megan?
- Mi mejor amiga muggle. Ella es la única además de mis padres, que sabe que soy bruja.
- ¿Y lo acepta?
- Sí, incluso le encanta. Se pasa la vida diciéndome…¡haz un hechizo Hermione! O ¡prepárame un filtro amoroso para mi vecino! Aún no quiere entender que hasta que cumpla 17 no podré hacer magia fuera del colegio.
- ¿Cuánto falta para tu cumpleaños?
- Semana y media más o menos.
- Ah sí, es verdad, tú cumples en septiembre.
- El mes que estamos ahora, sí.
- ¿Lo vas a celebrar?
- No lo sé, pero me gustaría. Aunque no creo que viniese mucha gente.
- ¿Por qué?
- Porque excepto Ron, Megan y tú, no hay mucha más personas que me soporten.
- ¿Cómo dices?
- Digo, que vosotros tres sois los únicos amigos que tengo porque al resto de gente de este castillo parece que no le interesa relacionarse conmigo salvo para pedirme los apuntes o ayuda para los trabajos de clase, eso digo.
- Pues ellos se lo pierden.
- Eso mismo dice Megan.
- Es la verdad.
- Gracias.
- No hay de qué.
- Me muero de hambre.
- Y yo.
- ¿Nos vamos a desayunar?
- ¡Mmmm, estos huevos revueltos están de morirse, Harry, pruébalos!- comentó Ginny pasándole el bol.
- Ahora no me apetecen, gracias.
- ¿Todavía estás enfadado conmigo?
- Enfadado no, molesto sí, y no pienso perdonarte hasta que te disculpes.
- Lo siento.
- A mí no me lo digas, no fue a mí a quien insultaste más.
- Lo siento Hermione, me pasé mucho ayer. ¿Me perdonas?
- Claro.
- ¡Genial!
- Pero no vuelvas a tratarme así o no volveré a perdonarte aunque te pongas de rodillas. ¿Me has entendido?
- Sí.
- Hay cosas que tolero, Ginny, pero el desprecio y las agresiones son cosas que no puedo soportar de ninguna manera. ¿He sido clara?
- Mucho.
- Me alegro. Pásame los huevos por favor, yo sí quiero probarlos.
- Toma, sírvete lo que quieras, Ron y yo ya hemos comido.
- Se nota.- añadió ella cuando miró el bol casi vacío.
- Sé que no quieres venir conmigo a Hogsmeade, Harry, pero…¿irás igualmente?
- Sí- contestó Hermione antes de que él dijese nada- aunque irá conmigo, porque necesito una pluma nueva y como está pegado a mí no tiene más remedio que acompañarme.
- ¿No decías que estabas castigada y que por eso no podías venir?- le preguntó él en voz baja.
- Sí, pero tú tienes una capa invisible con la que podremos escaparnos esta mañana y luego volver a la hora del almuerzo, así tendré tiempo suficiente para cumplir el castigo.
- Ah, sí, es un buen plan.
- Entonces…¿me acompañarás?
- Claro, no tengo nada mejor que hacer.
- Genial. De paso podemos pasar por la tienda de ropa, seguro que encontramos algo que te guste.
- ¿Perdona?
- Es que anoche no parecías muy contento con la ropa que tenías.
- Pero ya te dije que no puedo comprarme mucha ropa o mis tíos se darán cuenta de que tengo dinero.
- Es que tus tíos no se darán cuenta, porque cuando termine el curso, tú ya estarás libre de su tutela y podrás irte a vivir solo y usar toda tu ropa nueva sin que ellos ni nadie te lo impidan.
- Bueno, eso considerando con que sigamos vivos después del curso.
- No te pongas trágico ahora, aún falta mucho para que te enfrentes a Voldemort.
- ¿Y cómo estás tan segura?
- Porque lo presiento. Además, él no suele buscarte durante las vacaciones, más bien lo hace durante el curso.
- Bueno, en eso sí tienes razón.
- Y durante el curso no estás solo, tienes a Ron, a Dumbledore y otras personas de la orden que te protegerán llegado el momento. Y por último me tienes a mí, que no se ha perdido ni uno solo de tus enfrentamientos, bueno…menos el de cuarto año, claro.
- ¿No tienes miedo, Hermione?
- ¿De qué, de Voldemort?
- ¿De quién si no?
- Hay muchas otras personas que me dan más miedo que él.
- ¿Quiénes son esas personas?
- Gente que me hace daño sin necesidad de usar seguidores que intenten matarme.
- ¿Y esa gente es…?
- Mis padres por ejemplo, me da pánico que un día dejen de quererme y me dejen sola. Mi mejor amiga también me da miedo. Este verano comenzó a salir con un chico y…ahora no pasamos tanto tiempo juntas y eso me asusta, no quiero perderla. También están tus tíos, por lo que contaste deben de ser terribles.
- ¿Mis tíos te dan miedo?
- Bastante.
- ¿Por qué?. Si ellos no te conocen, ni si quiera recuerdan tu cara¿qué daño podrían hacerte?
- El peor de todos.
- ¿Cuál es?
- Destruir a mi mejor amigo.
Harry se quedó helado, sin habla, y el trozo de tostada que acababa de morder, se le cayó de la boca. Pero no fue la boca lo único que se le congeló, porque también se le heló la vista. La dejó clavada en Hermione y parecía que nada podría despertarla.
- Harry¿estás bien?- preguntó ella con clara preocupación.
Pero él no respondió, y Hermione pensó que ahora sí que se había quedado en coma de verdad.
- Harry, hey Harry¿me escuchas?- preguntó ahora Ginny viendo la extraña expresión que tenía el moreno- ¿puedes oírme?
- Ron…- pronunció Hermione sin dejar de mirar a Harry.
- ¿Qué?- respondió el pelirrojo levantando la cabeza de su tazón de cereales con chocolate.
- A Harry le pasa algo…- canturreó Ginny antes de que Hermione dijese algo más.
- Creo que deberíamos llevarle a la enfermería- dijo la castaña- no sé qué le ha dado de repente, pero no me huele bien, nada bien.
- Pues vamos.- pronunció el pequeño de los chicos Weasley poniéndose en pie y ayudando a Hermione a levantar a Harry.
- ¿Alguien puede decirme qué ha ocurrido?- preguntó Ginny mientras les seguía fuera del Gran Comedor.
- Ni idea, estábamos hablando y de repente se quedó como ido- contestó Hermione.
- ¿Qué le dijiste, Hermione?
- Que yo recuerde, nada malo, Ginny.
- Pues algo debiste decirle que le afectó bastante para quedarse así.- dijo la pelirroja con recelo.
- Te aseguro que no, no hubo nada malo que yo pudiese decirle para provocarle este estado.
- Siempre he pensado que tu compañía no era buena para Harry, ahora simplemente me lo has corroborado.
- ¡Ginny!- exclamó Ron a modo de advertencia.
- ¡Pero si es verdad, todo lo que Hermione le dice a Harry, le afecta y eso no puede ser algo bueno!
- ¡Te quieres callar!- volvió a decirle su hermano mientras apresuraba el paso junto a la castaña, que estaba enfadándose por momentos.
- ¡No, no quiero callarme, es más, creo que no debo. Estoy harta de ver sufrir a Harry por culpa de ella!
- ¿Pero de qué narices estás hablando, niña?- preguntó Hermione sin ocultar más su ira- ¡Harry nunca ha sufrido por mi causa, yo soy la primera que procura siempre no darle disgustos!
- ¡Y una mierda que no, te pasas la vida controlándole. Incluso te permites el lujo de reñirle o llamarle la atención cuando tú crees que hace algo mal, y él sufre cuando le regañas, yo lo sé, he visto su expresión cuando tú le has reñido y tú no tienes por qué hacer eso, no eres su madre, sabes!
- ¡No, no lo soy, simplemente soy la mujer que más le quiere, te enteras. Así que cállate o te juro por lo más sagrado que te meteré tal bofetada que se te pondrá la cara del revés!
- ¡Já, me gustaría verte intentándolo, fea!
- ¡Ginny, basta!- gritó Ron deteniéndose justo delante de ella- ¡déjalo ya, y no vuelvas a insultarla en mi presencia!
- ¡La insultaré todo cuanto quiera, además no he dicho nada que no sea cierto, porque sí es verdad que es fea, si hasta el pelo lo tiene horrible!
- ¡QUE TE CALLES HE DICHO!- volvió a gritar Hermione.
- ¡FEA FEA MÁS QUE FEA, ERES FEA, HORRIBLE Y HORROROSA. Y ADEMÁS DE TODO ESO TAMBIÉN ERES INSOPORTABLE, AUTORITARIA Y MANDONA. NO ME EXTRAÑA QUE NINGÚN CHICO TE QUIERA, NO TE SOPORTAN!
Hermione sollozó sin poder evitarlo, porque Ginny había nombrado uno de los peores temores que ella tenía en su interior.
Así que no pudo evitar reaccionar de otra forma que no fuese llorando. Sus primeras lágrimas empezaron a caer por su rostro, unas lágrimas que fueron visibles no sólo para Ginny y Ron, sino también para Harry, que estaba empezando a enfocar la vista sin que nadie se diese cuenta.
- ¡ Te odio te odio te odio!- siguió gritando Ginny- ¡OJALÁ TE MURIERAS O DESAPARECIERAS DE LA FAZ DE LA TIERRA, POR TU CULPA HARRY NO ME QUIERE, ES TU CULPA Y SÓLO TU CULPA, SI NO EXISTIERAS ÉL ME QUERRÍA. DEBERÍAS DEJAR DE EXISTIR!
Hermione lloró más aún, y sus sollozos aumentaron. Siendo audibles no sólo para los dos pelirrojos, sino también para Harry, pues la boca de Hermione se encontraba justo al lado de su oído derecho.
- ¡NO DEBERÍAS HABER NACIDO, NUNCA DEBISTE EXISTIR!- gritó Ginny a pleno pulmón.
Y entonces sucedió algo que dejó a Ginny más que callada, algo que ella no esperaba. Algo que no sólo la silenció sino que hizo que su cara se ladeara de repente, y ese algo fue una potente bofetada que impactó en una de sus mejillas.
Ginny se llevó una mano a dicha mejilla y no pudo evitar soltar una expresión de asombro que no pudo acabar. - ¿Pero qué…?- porque en el instante en que la dijo contempló con más asombro aún que la persona que le había pegado no era quien ella creía, no era Hermione sino Harry, el chico que según ella, tanto quería.- ¿Por qué?- preguntó mirándole de forma incrédula.
- Te lo dije, Ginny.- intervino Ron, soltando a Harry y acercándose a ella, alejándola de paso, del alcance de su mejor amigo, y provocando también sin su agarre, quela cara y hombro izquierdo de Harry cayesen y aterrizasen en el hombro también izquierdo de Hermione-.
Te dije que no insultases a Hermione en presencia de él, pero no me hiciste caso. Tenías que decir lo que pensabas, tenías que volver a meterte con ella para quedarte a gusto. Bien, ya lo has hecho. ¿Estás contenta con el resultado?
- ¡No!- pronunció la pelirroja echándose llorar en el pecho de su hermano- ¡No, no lo estoy. Y todo por culpa de ella!
- ¡No es verdad!- gritó Hermione a la vez que agarraba con su mano libre la nuca de Harry mientras que con la que compartía con él, le sujetaba la cintura.
- ¡Sí lo es!- volvió a exclamar Ginny llorando más aún.
-¡No, te equivocas!- volvió a pronunciar Hermione- ¡Todo esto es culpa tuya, sólo tuya. Tú y sólo tú has provocado esto!. ¿Y sabes qué?. ¡Me alegro, así aprenderás a tratar con más respeto a la gente. Y sólo para que te quede claro, si Harry no te quiere no es por mi culpa, es por la tuya!. ¿Entiendes?. ¡La tuya exclusivamente!.
- ¡Cállate!- pidió Ginny aún llorando- ¡No quiero oírte más, no quiero!
- ¡No, no lo haré. Ahora te aguantas y me escuchas!- volvió a exclamar Hermione, pasando su mano libre por debajo de una de las axilas de Harry hasta apoyarla en su espalda, dejando la mano que compartía con él, todavía en su cintura, y ejerciendo más fuerza en su agarre pues aún notaba que él estaba débil.
- Hermione, déjalo, no merece la pena.- dijo el moreno en voz baja, usando la misma frase que ella le había dicho a él en infinidad de ocasiones en que se había visto metido en líos con Malfoy.
- Oh, sí que la merece, te aseguro que sí.- respondió ella también en voz baja.
- Creo que será mejor que me la lleve a su dormitorio.- pronunció Ron de manera cautelosa.- está demasiado nerviosa.
- Vale, pero no antes de que le diga cuatro cosas.- volvió a decir Hermione.
Ron sólo asintió con la cabeza mientras Ginny le miraba incrédula, como si no pudiese creerse que su hermano mostrase más lealtad a aquella horrible castaña que a ella, su propia hermana.
- Espero que después de lo ocurrido te quede más que claro que Harry nunca podrá quererte como tú esperas- pronunció Hermione con mirada y tono serio- porque desde luego, no puedes esperar que se enamore de ti después de lo que has hecho. No sé si alguna vez te has tomado la molestia de fijarte, Ginny, pero hay una cosa que molesta en exceso a este chico aquí presente y que no perdona ni olvida fácilmente.
- ¿Qué es?- pronunció la pelirroja intentando calmarse un poco.
- La falta de respeto hacia sus amigos.
- Y la chica que quiero.- añadió Harry en voz baja a uno de los oídos de Hermione. Ella no pudo evitar sonreír durante un segundo, para luego volver a ponerse seria y continuar hablándole a la menor de los Weasley.
- Como dije antes, tú y sólo tú, has provocado que él te pegara. Y si aceptas un consejo, déjame decirte que deberías pedirnos perdón en este instante. No sólo a mí y a Harry, sino también a tu hermano.
Porque por si no te has dado cuenta, él también me quiere mucho aunque a ti te cueste aceptarlo. Y no creo que le haya sentado muy bien que me hayas tratado así...¿sabes?.
Y sólo para que lo sepas, Ginebra Weasley, cuando yo riño a Harry porque hace algo mal, es para que aprenda y corrija su error, porque ésa y no otra, es mi intención. Tal y como te dije, no soy su madre, pero quiero que sepas que me preocupo por él tanto como si lo fuera. ¿Lo entiendes?. Así que métete algo en esa pelirroja cabecita tuya…
- ¿El qué?
- De todas las chicas de este castillo, sólo hay una que confía en él plenamente y a su vez en quien él confía. Y esa chica soy yo.
Ginny asintió con la cabeza, mostrando así que comprendía lo que ella había dicho.
- Y como vuelvas a insultar o agredir a esta chica de nuevo…- añadió ahora Harry usando el mismo tipo de frase que ella había empleado para referirse así misma- aunque sea con un solo mal gesto, no será sólo una bofetada lo que te daré, Ginny Weasley, emplearé algo peor.
- ¿El qué?
- La indiferencia. ¿Entiendes? – dijo él aún con la cara apoyada en el hombro izquierdo de Hermione - Me haré a la idea de que no existes, de que eres como un fantasma sólo visible para los demás menos para mí. Y ni si quiera estando en tu casa con tu familia, te haré caso. ¿Me has comprendido?
- Sí.
- Bien, no tengo más que decir.
- Ni yo tampoco.- añadió Hermione.
- ¿Puedo llevármela ya?- preguntó Ron.
- Sí, adelante.- respondió Harry.
- Espera Ron- pronunció Ginny de repente.
- ¿Qué quieres ahora?- preguntó su hermano sin soltar el agarre que tenía sobre ella.
- Disculparme con ellos. ¿Me dejas?
- Por supuesto, hermanita.
Ginny se acercó un poco a ellos y con voz sentida pronunció- lo siento mucho. Prometo no volver a hacerlo, Harry.- y sin esperar ninguna otra respuesta, se giró y comenzó a alejarse acompañada de su hermano.
- Hábrase visto…- exclamó Hermione con fastidio una vez que la perdió de vista- menuda cara. ¡Sólo te ha pedido perdón a ti, y a mí qué!
- A ti nada, porque te odia. No puedes esperar que te diga todas esas cosas y un momento después se arrepienta de todo.
- ¿Pero tú las escuchaste todas?
- Todas y cada una de ellas.- respondió Harry levantando ahora el rostro de donde lo había tenido apoyado y mirando de frente a Hermione, que pese a todo, no soltó su agarre sobre él.
- ¿Y cómo es posible?. ¡Parecías en otro mundo!
- Lo estuve durante un tiempo pero luego volví.
- ¿Cuándo, cómo?
- Cuando ella te insultó y cómo lo hizo.
- Vaya…
- ¿De qué te asombras?. No es la primera vez que salgo en tu defensa, Hermione.
- No, ya lo sé. Pero es que es muy raro que te recuperes de repente porque sientas que necesito tu ayuda.
- Bueno, será raro para ti, pero para mí es lo más normal del mundo.
- ¿Ah, sí, y eso por qué?
- Porque yo siempre ayudo a mis amigos.
- Eso ya lo sé, dime algo que no sepa.
- Que siempre que me necesites estaré ahí.
- Eso también lo sabía, Harry.
- Pues nunca hasta ahora te lo había dicho.
- Dicho no, pero sí me lo has demostrado más de una vez. Así que no me hace falta que me lo digas para yo saberlo.
- A veces pienso que conoces todas y cada una de las cosas que están dentro de mí y tienen relación contigo, Hermione.
Ella se rió suavemente.
- Todas no las sé, pero algunas sí. Sobre todo las que tienen relación con nuestra amistad.
- Una estupenda.
- Sí, la mejor de todas las que he tenido, y tampoco es que haya tenido muchas.
- ¿Puedo preguntarte una cosa, Hermione?
- Por supuesto, lo que quieras.
- ¿Por qué no le pegaste, por qué te pusiste a llorar en vez de darle un soberano bofetón?. La verdad es que se lo merecía.
- Porque dijo algo que yo siempre he creído que era cierto. Ella dio con uno de mis mayores miedos. El hecho de no ser bonita para los chicos.
- No te entiendo.
- Yo siempre he pensado…una parte de mí al menos lo piensa…que si no tengo más éxito con los chicos es porque soy horrible, que me encuentran algo así como repugnante porque…ella tiene razón en una cosa…mi aspecto no es todo lo deseable que debería ser.
- ¿Pero qué tontería estás diciendo?-preguntó él mirándola de forma incrédula.
- Digo, que no soy una chica de aspecto corriente, o lo que cualquier chico consideraría corriente para poder llamar su atención, eso digo, Harry.
- ¿Y qué consideras tú corriente, Hermione?. Que yo sepa, en el mundo mágico no hay demasiadas cosas corrientes que digamos.
- Sí, pero tanto en el mundo mágico como en el muggle existe una cosa que se repite.
- ¿Cuál?
- La belleza. Y tanto aquí como allí, existen ciertos estereotipos de belleza que se consideran normales o aceptables para que alguien pueda sentirse atraído por ti o pueda fijarse en ti. Y yo, por desgracia para mí, no cumplo ninguno de esos estereotipos.
Ya escuchaste a Ginny, Harry, soy rara incluso para la gente de aquí. Y ella es alguien de aquí. Y sabiendo que ella ha salido con varios chicos, considero que si me dice eso no es porque me odie, sino porque habrá escuchado a algún chico o a varios, decir eso de mí.
- ¿Y a ti qué te importa lo que digan esos chicos, unos chicos que según tú no te consideran lo suficientemente buena para ellos?
- No es que me importe demasiado, pero me hace polvo la autoestima, esa es la verdad. A toda chica le gusta sentirse deseada y admirada aunque sea por una sola vez en su vida¿sabes?
- Pero si ya hay un chico que te admira y te desea, bueno dos, aunque dudo mucho que Ron te desee, pero sí sé que te admira.
- Ya, ya sé que no me desea y es porque no le gusto, es a ti a quien le gusto, eso lo sé, lo que no sé es por qué me admira y desde cuándo lo hace.
- Desde que estando en primer año fuiste la única que consiguió levantar la pluma hasta el techo usando el Wingardium Leviosa que Flichwick nos enseñó.
- Pero si yo pensé que aquello le sentó fatal.
- Y le sentó, pero tampoco evitó que despertaras su admiración.
- Vaya…
- Y también puedo nombrar a otro chico que te admiraba, aunque no sé si te deseaba, pero supongo que sí ya que te invitó al baile de cuarto año…
- ¿Víctor Krum?
- Ese mismo, sí. Si a él no le hubieras gustado no se habría molestado en conocerte e invitarte¿no crees?
- Sólo le gusté porque en aquella época yo tenía todavía los colmillos largos como los vampiros. Sinceramente, Harry, creo que el único motivo por el que Víctor se fijó en mí fue porque yo tenía el mismo aspecto raro que él. Por si se te olvidó, era más bien rarito físicamente pero…reconozco que era un encanto, aunque si hablase mejor nuestro idioma podría haberle conocido más.
- ¿Tanto te gustaba?
- No, qué va, más que atracción física lo que sentía por él era admiración. Y eso que el Quidditch nunca ha sido una de mis mayores pasiones pero el hecho de que fuese uno de los mejores jugadores de aquella época, despertó en mí algo de admiración hacia él.
- ¿Por eso aceptaste ir con él al baile, porque le admirabas?
- Por eso y porque por una vez en mi vida, sabía que iba a ser el centro de todas las miradas, aunque fuese por un instante.
- ¿Y desde cuándo te gusta ser el centro de atención? Tú nunca lo has aparentado.
- Es que no lo digo en un sentido vanidoso, tiene relación con lo que te he comentado antes sobre la autoestima.
Una cosa es que yo quiera levantar suspiros y escuchar "¡pero qué guapa es!" y otra muy distinta, querer entrar en un baile y que todos alucinen mirándote al darse cuenta de que esa chica tan arreglada que está frente a ellos no es otra que la ratón de biblioteca del colegio. Esa que todos parecen ignorar salvo para preguntarle dudas o pedirle los apuntes de clase. ¿Me entiendes?
- Creo que sí.
- Se trata de sentirte importante aunque sea por un leve momento, de saber que notan que tú también lo vales. Que tú también puedes ser una de ellos si te lo propones. De eso se trata, Harry.
- Comprendo. Y si buscabas que se fijasen en ti aquél día, déjame decirte que lo conseguiste.
- Sí, lo sé.- añadió ella con una mirada algo soñadora- aún recuerdo la cara de Ron e incluso de Malfoy, aunque no me hace ilusión llamar su atención, pero recuerdo su expresión y la de Ron cuando se dieron cuenta de que era yo. Me parece estar aún escuchando a casi todo el salón diciendo aquello de "¿Es esa Hermione Granger? Qué cambiada está".
- Ellos no fueron los únicos que se quedaron muertos de asombro. A mí por poco se me cae la baba cuando te ví bajar las escaleras en aquél vestido tan bonito y con aquél pelo tan bien peinado. Aunque en aquél momento no me gustabas, era Cho la que me hacía suspirar por así decirlo.
- No, si te entiendo. ¿Sabías que gasté casi 4 botes de poción alisadora para poder dejar el pelo como quería, y luego tardé unas dos horas hasta que conseguí hacerme el peinado?
- No, qué va, nunca me lo habías contado. ¿ Es que nadie te ayudó?
- ¿Quién iba a hacerlo? Todas estaban demasiado ocupadas en sus propios asuntos como para que ninguna se ofreciese a echarme una mano y yo tampoco iba a pedirla. Puedo apañármelas solas¿sabes?
- Sí que lo sé.
- Además, yo no tengo amigas aquí. Sólo tengo dos amigos masculinos que siempre están conmigo a todas horas. ¿Será por eso que ningún chico se me acerca?
- Puede ser…
- Oye¿no habréis hecho algo para quitarme algún posible pretendiente, verdad?- preguntó ella en un tono medio sospechoso y medio divertido.
- Puede ser…
- Harry…¿qué tienes que decirme?
- Nada.- pero por la mirada de pícaro que estaba poniendo y aquella sonrisa traviesa que empezaba a adornar su boca, Hermione supo que mentía.
- Harry…- dijo ella a modo de advertencia.
- Mis labios están sellados respecto a ese tema, señorita Granger. Por mucho que lo intentes, no conseguirás sacarme nada de información.- dijo él en tono divertido, cosa que la hizo sonreír.
- Así que es cierto, habéis hecho algo para espantarme a los chicos a los que yo pueda gustarles.
- Sí y no.
- ¿Sí y no, qué, qué quiere decir sí y no?
- Sí quiere decir que efectivamente hemos hecho algo, tanto Ron como yo, para espantar a tus posibles pretendientes, y no quiere decir que no han sido muchos chicos los que han pretendido algo de ti, sólo fueron dos, pero dudo mucho que vuelvan a intentarlo.
- ¿Quiénes eran?
- Uno de Slythering y otro de Hufflepuff, pero sinceramente ahora no recuerdo sus nombres, aunque sus caras sí. Las tengo grabadas en mi mente.
- ¿Por qué?
- Para que no se me olvide quiénes son.
-¿Por qué?
- Porque no te convienen.
- Sin ánimo de ofensa, Harry¿quién eres tú para decidir lo que me conviene y lo que no en cuanto a mis posibles relaciones amorosas, eh?
- Alguien que te quiere y valora lo bastante como para saber que esos chicos no te querían de verdad y no pretendían nada bueno contigo. Sólo buscaban aprovecharse de ti.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque Ron y yo nos encargamos de averiguarlo. Al parecer, esos dos eran amigos y habían hecho una apuesta para ver cuál de los conseguía engatusarte primero, llevarte a la cama después y luego dejarte más tirada que a un zapato viejo. Ellos pretendían hacer todo eso contigo y luego pregonarlo por todo el castillo. Ésa era su idea de la diversión, Hermione.
- Oh, ya veo.- pronunció ella en tono triste y bajando la cabeza un poco. "Así que no merezco ni un poco de respeto por muy rara que parezca."
- Como puedes suponer, ni Ron ni yo íbamos a consentir que te hiciesen guarrada semejante, así que después de enterarnos de todo, les dimos su merecido.
- ¿Qué hicisteis?
- Nada en particular. Les convertimos en renacuajos y los echamos al lago del calamar gigante.
- ¡ Harry, eso no estuvo bien, se los podrían haber comido!. "Yo por ejemplo, si llego a pillarles. Serán cabrones…"
- Sabía que reaccionarías así, por eso tuvimos la precaución de meterlos en el lago dentro de una pecera. Yo creo que con el susto que se llevaron cuando vieron a varios peces de aspecto poco amigable mirarles con cara hambrienta, tuvieron más que suficiente. De hecho, cuando los sacamos del agua y recuperaron su aspecto lo primero que hicieron fue decir que no volverían a comer pescado en toda su vida.
- Jjajajjajajaajaaa. Desde luego, ya os vale…
- ¿Qué pasa, que está mal que nos preocupemos por ti y te protejamos? Creí que eso era lo que tú hacías con Ron y conmigo.
- No, eso no está mal, está muy bien. Es lo que deben hacer los buenos amigos. Preocuparse los unos de los otros.
- ¿Pero?
- Pero…preferiría que en vez de ser vosotros quienes les hubierais castigado, me los hubierais traído a mí. Al fin y al cabo, era yo el objeto de la…broma, si es que puedo llamarlo así.
- ¿Y qué les habrías hecho, convertirlos en babosa?
Hermione emitió una risa sarcástica antes de responder.
- No, qué va, eso sería muy suave. Lo más probable es que les hubiese hecho desaparecer la ropa, y luego, les habría llevado en ropa interior usando el Wingardium Leviosa para pasearlos por el castillo para que así todos les visen y seguidamente les habría arrojado al lago. Seguro que ésa sí que sería una broma fantástica. ¿No crees mi querido amigo?
- ¡Já!- exclamó Harry sin poderlo evitar- Creo, mi querida y preciosa amiga, que algo del legendario estilo Potter se te ha pegado. Estoy seguro que te habrías llevado genial con mi padre si le hubieses conocido. A él le encantaban ese tipo de bromas, aunque a mí me parecen algo crueles.
"Me ha dicho preciosa. ¿Lo pensará de verdad o lo dijo por decir?."
- Es que lo son, son crueles, pero más cruel e inhumano era lo que pretendían hacerme. ¿No?
- Sin ninguna duda.
- Y ahora, si no te importa, vámonos a la enfermería, quiero saber por qué te quedaste en babia.
Ella comenzó a caminar pero se detuvo en cuanto él le dio un suave tirón.
- ¿Qué?
- No hace falta que me vea la señora Pomfrey, Hermione, sé lo que me ocurrió.
- ¿Y qué fue?
- Que me impactó algo que dijiste.
- ¿Algo como qué?
- Como que mis tíos te daban miedo porque podrían destruirme.
- Ah, eso.
- Sí, eso. ¿Por qué lo dijiste?
- Porque es verdad.
- ¿Te da miedo que mis tíos me hagan daño?
- No, me da miedo que cualquiera te haga daño y que yo no esté allí para protegerte.
Harry volvió a quedarse sin habla, pero ella le zarandeó un poco para evitar que se volviese a evadir.
- ¡No lo hagas de nuevo, antes me asustaste mucho!
- Lo siento.
- No, no lo sientas. Pero prométeme que no volverás a hacer algo así. ¿Vale?
Él asintió con la cabeza. Y ellos volvieron a caminar, pero esta vez, en dirección a la habitación de Hermione.
- ¿Por qué vamos a mi cuarto?- preguntó ella al ver hacia dónde se dirigían.
- Porque vamos a coger mi capa invisible¿no querías ir a Hogsmeade antes del almuerzo?
- Sí.
- Pues si no nos damos prisa, se nos hará tarde.
- ¡Mira Harry!- exclamó ella al ver una bonita y sencilla pulsera de plata en la cristalera de la joyería donde se habían parado- ¿No es preciosa?
"No tanto como tú, Hermione."
- Sí, es bonita. "Si no estuviéramos pegados te la compraría sin que te dieras cuenta."
- Ah…- suspiró ella complacida- sería un regalo fantástico para cualquier chica.
"¿Cualquiera como tú?"
- ¿A qué te refieres?
- A que sería un bonito detalle que un chico por ejemplo, le regalase una pulsera así a cualquier chica que le gustase. ¿No crees? Yo creo que sería una buena forma de llamar su atención.
"¿Es eso una indirecta o qué?"
- Aunque también podría ser el regalo perfecto para una madre, la mía por ejemplo. A ella le encantan las cosas de plata."
"Ah, vale, lo decías por decir. Pero está claro que te gustan las cosas de plata. Tomo nota."
- ¡Hey!- dijo ella apartándose del cristal- ¿por qué no vamos a la tienda de bromas de Zonko? Sé que a ti y a Ron os encanta.
- Sí, estaría bien. Se me están acabando los caramelos que hacen que eches humo por las orejas. Son la mar de divertidos, sobre todo cuando ves las caras de la gente que se los comen y descubren sus efectos.
- Jjijijijiijji. Eres terrible¿lo sabías?
- No, yo creí que era increíble, según tú.
- ¿Te acuerdas de lo último que te dije anoche?
"Yo siempre recuerdo las cosas bonitas que me dices, nadie más que tú me dice ese tipo de cosas. ¿Cómo iba a olvidarlas?"
- Pues sí. ¿Es raro?
- No, no. Es que pensé que no la recordarías, como estábamos muertos de sueño…
"Lo estarías tú, yo estaba más bien despierto. Después de semejante sesión besucona quién podría pensar en dormir…"
- Yo no sé tú, pero yo al menos, cuando estoy a punto de dormirme no suelo fijarme mucho en lo último que me han dicho, si es que hay alguien durmiendo conmigo, claro.
"Espera un momento¿con quién más a parte de mí has dormido, eh?"
- ¿Has dormido con mucha gente?
- No, sólo con Megan algunas veces. En verano solemos irnos de acampada algunos fines de semana y…ah sí, también he dormido con mi madre cuando mi padre ha salido de viaje a algún congreso de dentistas.
- ¿Ella no iba con él, no son los dos dentistas?
- Sí, pero la agenda de mi madre es distinta a la de mi padre por eso no suelen coincidir en los viajes.
- ¿Y tú duermes con tu madre cuándo os quedáis solas en casa?
- Sí, es que se siente sola sin mi padre. Dice que la cama se le hace enorme si él no está con ella.
"Supongo que eso es normal en una pareja que está casada. Aunque no lo sé porque nunca he estado casado, pero espero estarlo algún día contigo."
- Yo creo que ése es uno de los claros indicios de lo mucho que ella le quiere. Bueno, yo diría que esos dos son como recién casados, y eso que llevan muchos años juntos, y si cuento los que se tiraron de novios, más todavía.
- ¿Se quieren mucho tus padres?
- Sí, se adoran mutuamente.
- Debe de ser muy bonito.
- La verdad es que sí. Ojalá encuentre yo algún día alguien que me quiera igual que mi padre quiere a mi madre.- pronunció ella con una mirada soñadora y sin pensar si eso podría o no afectar a Harry de alguna manera, que de hecho, sí lo hizo.
"Yo no sé cómo la querrá, pero yo ya te adoro y te quiero muchísimo. Lo malo es que tú no sientes lo mismo pero eso no hace que te quiera menos."
- Harry…- pronunció ella deteniéndose de repente.
- ¿Qué?
- ¿Crees que…existe la pareja perfecta?
"Sí, tú eres la mía."
- Es decir…si existe ese alguien que sólo puede ser para ti. Como si lo hubiesen puesto en el mundo para que le encontraras. Como si fuese la otra mitad que te falta, aquello que te hace sentir completo. ¿Crees que eso existe?
"Pues claro que existe, Hermione."
- ¿Por qué lo preguntas?
- Porque…yo siempre he creído en ello. ¿Sabes?
Es que…una vez, mi madre me dijo que ella era feliz cuando estaba soltera, que sentía que no le faltaba nada porque ya tenía bastante con lo que tenía pero…eso cambió cuando conoció a mi padre.
Mi madre dice, que en el momento en que le conoció, se dio cuenta que con él se sentía mejor que nunca, y que cuando empezaron a salir se percató de que en realidad sí le faltaba algo y ese algo era el amor de la pareja, pero no una cualquiera, porque mi madre ya había tenido otras relaciones sino el tipo de amor que sólo puede ofrecerte y darte aquella persona que está destinada a ti, la que parece ser la otra parte de tu alma. No sé si me explico pero espero que me entiendas.
"Perfectamente."
- Mi madre dice también, que hay alguien así para mí, que está por ahí esperando encontrarme o que yo le encuentre a él. Ella dice, que cuando le conozca me daré cuenta enseguida de que él es mi pareja.
- Ya. "Soy yo, Hermione¿es que no te das cuenta?. Si yo siento que tú eres mi pareja tú debes sentir también que yo soy la tuya. ¿Por qué no lo ves?"
- Aunque lo que yo creo…es que ella me dice eso porque es como ve a mi padre. Supongo que sólo espera que a mí me suceda lo mismo o algo parecido. Y que también encuentre a alguien que me haga tan feliz como él le hace a ella. ¿No crees?
"Lo que yo creo es lo que dice ese dicho, el de "no hay mayor ciego que aquél que no quiere ver" y creo que tú eres una gran ciega. Porque para mí está más claro que el cristal de mis gafas, el hecho de que si existe esa pareja perfecta para cada persona, la mía ya apareció hace mucho tiempo, lo malo es que tardé en darme cuenta. Pero ya hace casi dos años que recobré la vista en ese sentido y haré todo lo que esté en mi mano para que no se vuelva a nublar. Eso es lo que yo creo, Hermione."
- Harry...¿estás bien?
- Sí perdona, es que estaba pensando en mis cosas.
- ¿Escuchaste lo que te dije?
"Alto y claro."
- Sí.
- ¿Y?
- Yo creo que sí debe de existir ese alguien especial para cada persona, pero como tú bien has dicho, la cosa está en encontrarla. "Aunque yo hace tiempo que encontré a la mía, sólo que ella parece que no cree que yo sea la suya. Pero estoy seguro de que lo soy. Porque nunca la había visto tan feliz y a gusto como cuando está conmigo. No puede ser que sólo me quiera como un amigo, tiene que sentir algo más pero quizás todavía no se ha percatado de ello. Eso también es posible."
- ¿Entramos en la tienda?
- Claro.
- Ha sido increíble, cuando te he visto probar aquellos caramelos y se te ha puesto el pelo verde, es que no podía dejar de reírme- comentó ella muerta de risa- aunque debo decir, que a pesar de que tengas los ojos verdes, el cabello de ese color no te sienta nada bien. La verdad es que el aspecto lechuga no te favorece.
- Já-já, muy graciosa.- dijo él haciéndose el ofendido, lo que aumentó la risa en Hermione.
- Vaya, sólo me queda una hora libre antes de ir a ver a Snape¿crees que me habrá dejado la clase hecha un asco otra vez?
- Seguro. El día que ese hombre haga algo bueno por alguien, soy capaz de llamar a Rita Skeeter para que lo publique.
- Jajjajajjajajaaa.
- Ríete si quieres, pero soy capaz de hacerlo.
- No, si yo te creo, pero también te recuerdo que sí ha hecho algo bueno ya, a ti te ha ayudado algunas veces, tienes que reconocerlo.
- Sólo para mantener las formas, no me creo yo, eso del mago malvado arrepentido. Para mí que todo es una tapadera para evitar que Dumbledore sospeche de él.
- Bueno, eso también es posible, pero no quita que te haya ayudado en alguna ocasión.
- Vale. ¿Hablamos de otra cosa? Snape no es mi tema favorito precisamente.
- ¿De qué quieres hablar ahora, Harry?
- No sé, por ejemplo…¿de lo que dijo Ron acerca de las ventajas de estar pegados, eso de que podíamos aprender más cosas el uno del otro que no supiésemos antes?
- Ah, eso. Vale¿qué quieres saber de mí que no sepas todavía?
- Pues…cosas sin importancia, en realidad. Como por ejemplo…tu color favorito, no sé cuál es.
- Depende de para qué. Si es para decorar algo, me gusta mucho el blanco porque es un color comodín que pega con cualquier cosa. Para vestir me gusta mucho el azul marino y para por ejemplo envolver un regalo, me gusta el rojo. Soy de las que ponen lazos rojos cada vez que hago un paquete.
"Lo sé, todavía guardo el lazo del último regalo que me hiciste."
- Te toca preguntar, Hermione.
- No sé, bueno venga, lo mismo que tú. ¿Tu color favorito?
- El marrón. "Igual que tus ojos."
- Vale. ¿Tu comida preferida?
- La pasta. ¿Y la tuya?
- La verdura, sin duda.
Y durante unos minutos, la conversación que mantuvieron fue en ese estilo, hasta que Hermione dijo…
- Necesito ir al baño.
Y Harry tuvo que acompañarla y luego recibir un desmaius, pues estaba claro que Hermione no iba a hacer sus cosas con él estando despierto.
Si Hermione creía que no le costaría ni la mitad del trabajo que el día anterior, limpiar la clase de pociones, se equivocaba, porque Snape había ensuciado tantísimo la clase, que ella dudaba seriamente de que hubiese visto tanta suciedad en toda su vida.
- Qué asco de hombre.- añadió ella con malhumor cuando salió del aula- cada vez me cae peor, si es que eso es posible. Porque llevo años aborreciéndole.
- No creo que tanto como yo.
- Ya, tú tienes más motivos que yo para odiarle, al fin y al cabo, lo tuyo viene de familia. ¿No?
- Sí, algo así.
- ¿Crees que Snape habrá sido siempre así de malo o que algo le haría llegar a ser lo que es ahora?
- No lo sé, quizás su vida no fue fácil.- añadió él recordando aquella vez que vió por medio del pensadero de Dumbledore, las jugarretas tan crueles que su padre y sus amigos le habían gastado a Snape sólo porque no les gustaba el aspecto que él tenía.
Y recordaba también, que por primera vez en su vida, Harry había sentido vergüenza ajena de su padre y que eso había producido que sintiese menos admiración por él de la que antes había sentido. Sobre todo al ver que en aquél pensadero, aparecía también su madre gritándole a su padre por ser tan cruel con aquél pobre chico que en aquél momento nada había hecho para que James se portase como lo hizo.
- Aunque también creo que Snape es así por naturaleza.
- Puede ser.- respondió Harry aún pensando en la reacción de Lily y recordando también, que la noche anterior Hermione le había dicho que tenía fotos de ella porque la admiraba, y sintió que ella tenía razón cuando dijo que su madre además de ser alguien admirable y una estupenda bruja, era una buena persona.
Y debía ser verdad, porque sólo las buenas personas eran capaces de defender a otras que en apariencia muchas otras personas, despreciaban. Tal y como hizo ella con Snape.
- Oh, no me lo puedo creer.- añadió Hermione mirando la negrura de la noche por los cristales de uno de los grandes ventanales del castillo-¡Ya es de noche, me he pasado la tarde limpiando la clase de Snape!
- ¿Tenías pensado hacer algo esta tarde aparte de cumplir el castigo?
- ¡Pues sí, quería ir al lago!
- ¿Por alguna razón en especial?
- Sí, quería coger algunas luciérnagas. Suelen salir cuando está oscureciendo, aunque son más abundantes en noche cerrada.
- ¿Por qué querías cogerlas?
- Porque me hace ilusión tenerlas en mi habitación. Pensaba buscarles un recipiente donde pudiesen estar sin que se les acabase el oxígeno.
- ¿Y desde cuándo te gustan tanto las luciérnagas? "Otra cosa nueva que voy a aprender de ti"
- Desde hace dos años, cuando Megan y yo las vimos en una de nuestras acampadas. Ella cogió unas cuantas, pero las metió en un tarro de cristal y como las tapó para que no escapasen, no duraron ni un día. Por la mañana estaban muertas.
- Normal, ningún animal sobrevive sin aire.
- Ya lo sé, pero Megan no quiso hacerme caso cuando se lo advertí. Ella creyó que los bichitos aguantarían. Fue una pena que se murieran pero también recuerdo que era la mar de bonito ver aquél tarro iluminado por su luz. Toda la tienda estaba oscura menos la parte que iluminaba el tarro.
- ¿Por qué las cogió Megan?
- Porque decía que era como tener diminutas estrellitas brillando para ti. Supongo que por eso quería conservarlas pero…le salió mal la jugada.
- ¿Pasáis mucho tiempo juntas Megan y tú?
- Todo el que podemos pero…ya no tanto como antes, desde que se echó novio cada vez la veo menos.
- ¿Y eso te pone triste?
- Un poco sí, la verdad. Yo estaba acostumbrada a pasar mucho tiempo con ella y ahora…
- Pero si es tu amiga de verdad, por mucho tiempo que pase con su novio siempre encontrará tiempo para ti¿no?
- Supongo que sí, aunque antes de volver al colegio me tiré 15 días sin verla. Aún estoy esperando una carta suya. Ella sabe que hace poco empezamos las clases y siempre suele mandarme alguna carta los primeros días del curso.
- Pues yo nunca he visto que te llegue ninguna carta en el comedor.
- Es que cuando las envía, no me llegan al comedor, lo hacen a mi dormitorio, supongo que ahora llegarán a mi habitación de prefecta.
Acababan de acostarse, era más de la una cuando algo golpeó el cristal de su ventana. Hermione se incorporó de la cama y seguida de Harry, se acercó al cristal. Abriendo con cuidado de no golpear a la paloma que esperaba fuera, se encontró con una carta atada con una cinta a una de las patas.
- ¡Es de Megan!- exclamó ella con júbilo cuando la luna iluminó las letras del remitente.
- ¿ Y por qué una paloma en vez de una lechuza?- preguntó Harry como si fuese extraño que las palomas entregasen cartas.
- Porque ella no es bruja, por lo tanto, no puede usar lechuzas para el correo. Pero su familia siempre ha tenido palomas mensajeras, así que Megan entrenó a ésta para que fuese capaz de hacerme llegar todas sus cartas.
- ¿Y Megan sabe dónde está Hogwarts? Se supone que los muggles sólo pueden verlo como un castillo en ruinas. ¿No?
- Sí, así es, pero aún aparentando ser un viejo castillo, Hogwarts sigue existiendo, por lo tanto la paloma es capaz de encontrarlo.
- ¿También puede encontrar tu ventana?
- Supongo que sí, aunque no me explico cómo. A no ser que se haya ido asomando ventana por ventana hasta dar con la mía y verme en el interior.
- Pero si estamos a oscuras¿cómo puede verte? Ni que tuviera visión nocturna como los felinos.- comentó Harry mientras la veía recoger la carta.
- Las aves también saben guiarse en la oscuridad, Harry, sean del tipo que sean. No sólo los felinos son capaces de ver de noche, aunque es verdad que la vista de los pájaros no es igual a la de ellos.- respondió ella usando el Lumos para iluminar el papel.
- Bueno¿qué dice la carta?
- Nada demasiado relevante- comentó Hermione acercando la luz del Lumos que despedía la varita- al parecer todo le va bien con Sam, pero me echa de menos.
- ¿Ves como no se ha olvidado de ti?
- No, si yo no creía eso, sólo me quejaba de que ya no me dedicaba tanta atención como antes.
- Tiene novio, Hermione, es normal que a él también le dedique tiempo.
- Lo sé.
- ¿Has terminado de leer?
- Sí. ¿Por?
- Es que tengo sueño.
- Ah, perdona.
- No pasa nada. Tampoco es que me vaya a dormir de pie.
- Jjjijijiijii, si lo hicieras tendría que llevarte a la cama y con lo que pesas, me costaría bastante trabajo.
- Muchas gracias por el cumplido, ahora me entero de que estoy gordo.- dijo él haciéndose el ofendido. Ella volvió a reírse.
- No lo estás, pero eres un chico, y los chicos tenéis más masa muscular que las chicas, por eso pesáis más que nosotras. Y por muy delgado que estés, seguirás siendo más pesado que yo.
- Ya.
- ¿Nos vamos a dormir?
- Sí por favor.
Pero al rato, Hermione volvió a despertar por culpa de Harry, porque, tal y como había sucedido la noche anterior, él volvía a tener otra pesadilla que le estaba provocando la mayor de las agitaciones. Ella encendió la luz de la lamparita y cuando vio la expresión de su cara, se dio cuenta que muy bien no lo estaba pasando.
- Harry…- le llamó ella suavemente- Harry despierta.
Pero él no lo hizo, lo que sí hizo fue empezar a decir cosas que Hermione no podía entender muy bien, aunque hubo otras como…
- Me da igual, todo me da igual, estoy solo.- que sí comprendió a la perfección, pero sin duda fue cuando le escuchó decir…- ¿y que más da que muera? A nadie le importa…- que experimentó un potente Deja Vû que la hizo experimentar el mismo desasosiego e intranquilidad que ya había sentido en el sueño del día anterior y fue entonces que recordó, que en su sueño, ella echaba a correr en busca de Harry, pues era su voz la que había transmitido los susurros de la brisa. Y sin pensárselo dos veces, volvió a intentar despertarle.
- Harry, Harry, despierta vamos, despierta.- pero él parecía no escucharla, así que ella decidió elevar más el tono de voz- ¡Harry, despiértate, venga, abre los ojos!- aunque tampoco dio resultado.
Hermione iba a dejarle por imposible e intentar dormirse de nuevo por muchas patadas que él pudiese darle, pero cuando había vuelto a tumbarse, escuchó un nuevo sonido que pocas veces le había oído, el sonido del llanto.
- Por qué…- decía él entre sollozos inconscientes- por qué no me quiere…por qué…
- Pero qué…- pronunció ella la mar de asombrada- pero qué es lo que estás soñando, Harry.
Él no contestó a su pregunta, pero sí dijo otra cosa…
- Ella no me quiere, nadie me quiere. Nadie, no le importo a nadie.
Y fue esa última frase que él pronunció la que la hizo reaccionar con más fuerza que antes.
- ¿Cómo que nadie te quiere, Harry, cómo que nadie, Y YO QUÉ?- gritó ella- ¿NO SOY NADIE?
- Nadie, estoy solo…completamente solo…- volvió a decir él en sueños mientras las lágrimas seguían cayendo.
- ¿Cómo que estás solo, Idiota?. ¡Por supuesto que no lo estás, yo estoy contigo, yo te acompaño!- exclamó ella entre el malhumor y la desesperación, porque la verdad era que estaba más que desesperada al ver que él no respondía a ninguno de los estímulos que ella empleaba, ni tan si quiera los gritos, y recordaba que esa misma mañana, él le había dicho que tenía unas cuerdas vocales la mar de potentes.
- NNo…no quiero…seguir viviendo…-volvió a decir Harry con angustia- para qué…para qué vivir…a nadie le importo…
- ¡MENTIRA, MENTIRA, A MÍ SÍ ME IMPORTAS, A MÍ SÍ, ME OYES HARRY, A MÍ SÍ ME IMPORTAS!- volvió a gritar ella a punto de llorar también y cuando él dejó de moverse y de hablar, como si de verdad hubiese muerto, las lágrimas cayeron libremente mojando el rostro dormido de su mejor amigo, un amigo que parecía creer, al menos en sus sueños, que no le importaba a nadie, ni si quiera a ella.
- Harry por favor…por favor…despiértate…despierta…- más que sollozos eran súplicas, pero eso no hizo que dejase de llorar- despierta por favor…me estás asustando mucho…
Y para unos instantes que para ella fueron eternos, creyó de verdad que él jamás volvería a abrir los ojos. Aunque sí los abrió, y en el momento en que lo hizo, lo primero que vio fue un cabello castaño y enmarañado justo bajo su cuello, un cabello que temblaba de forma al parecer, incontrolada, y Harry sólo pudo suponer una cosa, que ella lloraba. Porque sólo cuando Hermione lloraba con ganas, todo su cuerpo temblaba, incluso su cabeza.
- Hey…- dijo él suavemente- ¿qué te pasa?
Hermione levantó del tirón la cabeza, como si algo la hubiese impulsado, y cuando vio a Harry mirarla fijamente, tuvo que frotarse los ojos tres veces para comprobar que no estaba soñando.
- ¿Harry, estás bien?
- Sí, pero tú no al parecer. ¿Se puede saber por qué lloras?
- ¡POR TU CULPA!- exclamó ella volviendo a refugiarse bajo su cuello, sólo que esta vez no lloró, aunque sí siguió hablando denotando tristeza- Tú sabes…¿sabes el susto que me has dado?. No, supongo que no. Pues me has dado un susto de mil demonios, Harry. Y no quiero que vuelvas a hacerlo.
- Pero…¿qué he hecho?
- Soñar con algo horrible, y de manera tan profunda que parecía que no ibas a despertarte nunca, ni con mis gritos…
- ¿Tus gritos?
- Te grité…- dijo ella aún en su pecho- para hacerte reaccionar, pero no parecía dar resultado, y yo me asusté, me asusté mucho…
- Lo siento.- dijo él sinceramente- siento haberte preocupado tanto.- pero una parte de él se alegraba de que ella lo hubiese pasado tan mal a causa de su preocupación por él.- Es que cuando me duermo…- continuó él- no suelo soñar con cosas bonitas¿sabes?
- Ya me estoy dando cuenta…- comentó ella aún en su pecho, aunque más calmada ya.- ¿Y de qué iba el sueño?
- De nada en especial.- respondió él, indicando así que no tenía ganas de hablar de ello.
- Harry por favor, cuéntamelo.- pidió ella aún desde su pecho y sin levantar la cabeza de donde la tenía.
- Es que…no es agradable, Hermione.- pronunció de nuevo, intentando hacerla desistir.
- Yo quiero oírlo…- dijo ella suavemente- me da igual lo horrible que pueda ser…quiero saber qué soñabas y por qué pensabas que nadie te quería, o que no le importabas a nadie, porque…cosas de ese estilo dijiste estando dormido.
- Oh…
- Y sólo quiero que sepas…- comenzó ella mirándole ahora a los ojos, que al estar iluminados por la luz de la lamparita, le parecían más bonitos que de costumbre, como si tuviesen un verde más intenso aún- que a mí sí me importas lo suficiente como para sentir que tu muerte, aunque sea en un sueño, no me causa otra cosa más que angustia y desasosiego, uno enorme y terrible.- y diciendo eso último, volvió a apoyar la cabeza en su pecho y a esconder su mirada de él.
- De…¿de verdad?- preguntó él casi con miedo.- pero ella sólo se limitó a mover la cabeza de forma afirmativa en vez de pronunciar el sí.
- Hermione…
- ¿Qué?
- Mírame, por favor.
Y cuando lo hizo, él se incorporó un poco, haciendo lo mismo con ella, hasta quedar sentado frente a ella y acercar lo bastante su rostro al de ella como para que pudiese incluso besarla si así lo quería.
- He soñado…casi lo mismo de anoche, sólo que esta vez no me perseguía ninguna serpiente gigante, pero volvía a encontrarme ante aquél barranco y volvía a sentir que la solución a todos mis problemas o mis miedos era tirarme al vacío que me ofrecía. Es por eso que decía que me daba igual morir porque no le importaba a nadie.- comentó él con una voz la mar de suave y también dulce.
- Pero…¿por qué piensas eso? Si no es cierto, Harry. Tú sabes de sobra que sí hay gente que te quiere, Ron y yo, por ejemplo. Nosotros te queremos mucho, tú lo sabes.- comentó ella en el mismo tono dulce con que él le había hablado.
- Sí que lo sé, pero también sé, que vosotros no podéis llenar un vacío que existe en mí, y es ese vacío el que hace que me sienta muy solo y poco querido, Hermione.
- ¿Un vacío que tiene que ver con el amor?- preguntó ella al recordar que él había dicho que ella no le quería, aunque no sabía quién era esa ella de su sueño. ¿Quizás un amor frustrado como Cho, u otra cosa que nada tenía que ver con eso pero que igualmente era importante para él?
- Sí, con eso mismo.- pronunció él sin abandonar el tono dulce y suave.- Es…parecido a lo que me dijiste esta tarde sobre la pareja perfecta.
- Entiendo…- dijo ella con algo de tristeza en la voz.- ¿Crees que…no vas a encontrar a esa persona especial?
- No…- respondió moviendo la cabeza negativamente- yo ya la he encontrado, sólo que ella…no siente lo mismo.
- Oh…- y sin poderlo evitar, sus ojos marrones volvieron a llenarse de lágrimas.- ¡soy horrible!- exclamó, echándose en su hombro derecho y volviendo a sollozar.- ¡Horrible, soy igual de horrible que decía Ginny!
- No…no lo eres.- respondió él acariciándole el cabello- claro que no.
- ¡Sí que lo soy, ella tenía razón, yo no te convengo, te hago daño!
- No es verdad.- volvió a decir él suavemente y sin dejar de acariciar su cabello castaño.
- Sí porque…porque soy yo la chica que tú quieres y como no puedo decirte lo que quieres oír, eso hace que creas que nadie te quiere¿verdad?
Ella volvió a sollozar, y Harry sintió que su corazón se rompía en mil pedazos.
- No, tranquila, deja de llorar por favor, no me gusta verte llorar.
- Pero es verdad lo que te he dicho…- su voz no era más alta que un susurro ahora.
- Bueno sí, pero no importa, porque tal y como tú bien dijiste antes, yo sé que me quieres, aunque no sea de la forma que deseo, pero me quieres al fin y al cabo, y eso…también es importante para mí.
- Pero yo no quiero que sueñes esas cosas…y que pienses que ninguna chica podrá quererte nunca…porque no creo que eso sea verdad. Ya verás como llegará un día en que una chica te querrá con toda su alma, aunque esa chica no sea yo.
- Lo malo para mí es, Hermione, que no quiero que me quiera otra chica distinta a ti. ¿Puedes entender eso?
- Sí…
- Es por eso que en mi sueño, digo…que ella no me quiere, me refiero a ti. Pero no quiero que te sientas mal o culpable, eso nunca. Yo no puedo obligarte a que sientas algo que no sientes, ni si quiera por crearte un cargo de conciencia¿me entiendes?
- Sí…
- ¿Se te ha pasado ya el disgusto?
- Algo…pero no del todo.
- ¿Y qué puedo hacer para que se te pase?
- Nada, sólo…estar conmigo.
- Eso es fácil.
- Ya…- dijo ella sonriendo- ahora mismo lo estás.
- Siempre lo estoy, Hermione, incluso cuando no me ves.
- Como en tu sueño…¿verdad?
- Sí, incluso ahí, estoy contigo. Aunque sea con el pensamiento.
- Gracias…
- No me des las gracias y deja de estar triste, eso es lo que más deseo ahora.
- De acuerdo.- Ella se quitó las últimas lágrimas de la cara y volvió a mirarle, percatándose de que incluso aunque él hubiese llorado también, sus ojos seguían siendo preciosos.
- ¿Podemos volver a dormir?- preguntó Harry en tono cariñoso, uno que sólo reservaba cuando estaba a solas con ella.
- ¿Crees que podrás?
- Sí, aunque no sé si volveré a tener otro mal sueño.
- Si lo tienes…
- Intentaré hacer lo posible por despertarme antes de pegarte otro susto, lo prometo.
- Tonto…- dijo ella dulcemente- con saber que despiertas me conformo.
- Trato hecho.- finalizó él sonriendo y guiñándole un ojo.- Buenas noches Hermione.- pronunció él mientras se tumbaba y la arrastraba a ella con él.
- Buenas noches.- suspiró feliz, al saber que se encontraba bien.- Y Harry…
- ¿Qué?- preguntó él con ella aún en sus brazos.
- No olvides…que no estás solo, yo estoy contigo. Siempre lo estoy.
- No lo olvidaré, Hermione. Gracias.
Y debido a que fue ella la primera en cerrar los ojos, no vio la sonrisa de satisfacción que él tenía en el momento de cerrar los suyos. Pero sin duda notó el beso en la cabeza que él le dio y la manera en que buscó sus dedos para entrelazarlos con los de él. Y por primera vez en toda su vida, Hermione sintió lo que una vez le dijo su madre sobre esa persona especial.
"Cuando te abraza, o te toca de cierta manera, o cuando incluso une sus manos a las tuyas, te das cuenta que él es todo lo que necesitas, como ese hogar o refugio, donde nada malo puede sucederte, porque transmite tanta paz, seguridad y calidez, que fuera de su contacto, nada es seguro del todo."
Continuará.
Nota de la autora:
Ya, ya lo sé, esperabais más besitos y cosas de esas. Siento mucho haberos decepcionaros, pero si en el cap anterior Hermione le dijo a él que no quería que la besara ni tocara más de cierta forma hasta que ella le diese permiso, ahora no puedo poner una escena donde él vuelva a hacer lo mismo que la otra vez. Entre otras cosas porque entonces estaría faltando a su palabra, y ella dejaría de confiar en él¿no creéis? Además, Harry le tiene bastante respeto como para arriesgarse a perderlo, y no sólo porque esté enamorado, sino porque ante todo, es su mejor amigo y un buen amigo siempre respeta a su otro amigo. Por otra parte, aunque algunas escenas del cap parezcan cosas tontas, he querido meterlas para que vierais que incluso teniendo conversaciones sin importancia, son capaces de contarse cualquier cosa, y aprender el uno del otro.
Quería hablar también en este cap, del ambiente afectivo que tiene Hermione en su vida familiar y amistoso que es totalmente contrario y distinto al que tiene Harry. Pero lo que sí tenía muy claro es que la última escena que he puesto iba a ser la que cerrase el cap, porque creo que dice mucho no sólo de Harry, sino también de Hermione y de lo mucho que él significa para ella. ¡Y no, todavía no se ha enamorado, qué impacientes que sois, jolines! Jjajajajjaaa. Una chica no se enamora de un chico de un día para otro, mucho menos cuando la noche anterior le ha dicho lo que siente por él, como que no, eso no pasa ni en las mejores películas románticas de Hollywood. Bueno vale, en las pelis puede que sí porque ahí lo exageran todo mucho, pero en la vida real eso no pasa. El enamoramiento lleva su tiempo, y si no fijaros en el Harry de mi historia. También tardó años en darse cuenta de lo que sentía en realidad por ella. En fin, que sí, que antes de que termine el fic veréis cuándo y cómo cambiarán los sentimientos de Hermione, lo prometo. Y yo siempre cumplo mis promesas. Os lo pueden asegurar los lectores que ya me conocen del otro fic. Un beso y un abrazo fuerte. Paso a los Reviews.
¡Ah por cierto! Os recomiendo que si os bajáis las melodías que os nombré, volváis a releeros el cap usando las melodías de Michael Giacchino (Lost), Hans Zimmer y la de Yanni Tiersen que os nombré. Sobre todo las de "Lost" pegan muchísimo con esta última escena, aunque también con la primera, la que narra todo el sueño que tienen tanto Harry como Hermione. Espero que esa parte no os haya resultado demasiado confusa al ir alternando los párrafos de los sueños de cada personaje. Y ahora sí que me callo, de verdad. :-) RAkAoMi.
