Nota de la autora: Domingo, 21 de Mayo de 2006.

Hola cómo estáis, espero que bien. Yo mejor del súper resfriado que pillé la semana pasada y que me impidió actualizar el fic. Muchas gracias por comprenderlo. Espero que este cap también os guste, os aviso de que es más extenso que los anteriores, digamos que ha sido una forma de compensaros la espera. Aquí ya veréis un cambio con respecto a Hermione y sus sentimientos por Harry pero no cantéis victoria tan pronto, jijijiijiji. Os mando un beso fuerte y un gran abrazo. RAkAoMi.


Música recomendada: la que queráis pero que sea bonita.

Simbología: La de siempre, y recordad que la cursiva puede implicar tanto los pensamientos de Harry como los de Hermione.


Cap.7. "¿Qué me está ocurriendo?"

Una dulce voz masculina la despertó y de inmediato supo a quién pertenecía.

- Buenos días Harry.

- Buenos días. ¿Has dormido bien?- preguntó él con su rostro a milímetros del de ella, pues al verla despertar, no había podido evitar acercarse lo más que pudo, colocándose encima de ella, cosa que pareció no molestarla en lo absoluto ya que no protestó en lo más mínimo.

- Lo poco que he dormido, sí. ¿Qué hora es?- preguntó sin dejar de mirar sus verdes ojos.

- Las siete. Te dije que te despertaría a esta hora.- respondió acariciando su mandíbula.

- Tenemos sólo una hora para ducharnos y vestirnos.- añadió ella intentando que no le afectara aquella caricia.

- Si nos ayudamos como el otro día, terminaremos antes.- pronunció mientras le apartaba un mechón castaño que había caído en medio de su bonito rostro.

- Cierto. Pero esta vez…no pienso ducharme en los vestuarios de Quidditch, prefiero hacerlo en el baño de los prefectos, más todavía cuando yo soy una de ellos.- comentó ella con total naturalidad mientras le colocaba el flequillo para taparle la cicatriz con forma de rayo que tenía él en medio de la frente y que tanta fama le había otorgado.

- No he vuelto allí desde cuarto curso.- dijo con toda la naturalidad que pudo encontrar al tenerla tan cerca.

- ¿Fue en aquél lugar donde abriste el huevo?- ella bajó la mano una vez que terminó de recolocarle el flequillo.

- Sí, pero no estuve solo. Mirtle apareció por el grifo, me dio un buen susto.- él maldijo mentalmente el que ella dejara de tocarle, aunque sólo fuese el pelo.

- Jjiijijijiji, considerando lo tímido que siempre has sido con las chicas, no me extraña nada que te asustaras.

- Sí bueno, es que ver el fantasma de una chica que aparece de repente mientras estás bañándote no creo que deje indiferente a nadie.

- No, supongo que no. Sobre todo a ti, que se te ponen los pelos de punta cada vez que una chica se te acerca demasiado.

- Eso me ocurría antes, ya no. Pero sólo me pasaba si la chica me gustaba mucho, pero que yo sepa, Mirtle nunca me ha gustado.

- Sería raro que te enamorases de un fantasma.- añadió ella en un tono que para Harry resultó algo extraño, como si ella sintiera celos de que él pudiese fijarse en otra chica aunque fuese una que estaba muerta.

- Muy raro. ¿Y la verdad?. Mi vida ya es bastante rara sin necesitar un romance fantasmal.

- Jijijijijiji, cierto.

- ¿Nos vamos?

- Después de ti.

- ¿Y eso por qué?

- Porque estás encima y no puedo moverme hasta que tú lo hagas.

- Ah, perdona.- contestó apartándose lo más rápido que podía, procurando no hacerle daño a ella en la muñeca que tenía unida a la suya.

Una vez preparado todas las cosas y ropas que necesitaron, se dirigieron al baño de los prefectos.

Hermione usó el desmaius para ponerse el bikini y luego él hizo lo mismo con ella para ponerse el bañador.

Ayudándose mutuamente, se lavaron lo mejor que pudieron. Esta vez, Harry hizo verdaderos esfuerzos por no pensar en cosas que despertasen a las hormigas, aunque eso no evitó que babeara al verla con aquél bikini blanco de cintura baja que mostraba claramente su ombligo y caderas. Babeamiento que ella no vio al estar de espaldas a él.

- Volvamos a vestirnos antes de que sea más tarde y Ron acabe con todo.- comentó ella mientras salía de la enorme bañera seguida de su mejor amigo.

Ya cambiados, entraron en el Gran Comedor dispuestos a desayunar.

- Qué puntuales.- pronunció su amigo pelirrojo haciéndoles sitio para que se sentaran a su lado.

- Hola Harry.- saludó Ginny justo delante de él.

- Hola.- contestó serio y metiéndose en la boca una cucharada de cereales de chocolate con leche.

- ¿Qué planes tenéis para hoy. Vais a ir a Hogsmeade?

- No, tenemos que entrenar.- comentó Harry ganándose una mirada asustada de Hermione.

- Pero yo creí que esta semana no entrenarías más. Además Harry, es domingo. ¿No puedes limitarte a disfrutar del día sin tener que subirnos a los dos a esa escoba mortal?- preguntó su mejor amiga.

- Necesito otro día de entrenamiento, Hermione. El Miércoles tenemos partido.

- ¿Y no puedes entrenar mañana, tiene que ser hoy precisamente?

- ¿Tienes algo mejor que hacer?

- No, pero…pensaba aprovechar el día de otra forma que entrenando al Quidditch.

- Míralo por el lado positivo. Cuantas más veces te subas a la escoba, más pronto perderás el miedo a volar.

- Ese miedo no se me pasará nunca por muchas veces que me suba a una escoba, Harry, aunque esa escoba sea la tuya.

- ¿Y por qué te asusta tanto subirte conmigo?. Sabes que no te pasará nada.

- No, no lo sé. Tú dí que de momento no nos ha ocurrido nada, pero vamos, eso no quiere decir que algún día tengamos un buen susto.

- Deja de preocuparte tanto, no tienes nada que temer. Yo controlo.- él lo dijo en una forma algo presumida y ella no pudo evitar reírse, mientras le decía ¡vanidoso!. En un tono nada ofensivo y tapándose la boca para evitar que con la risa, los cereales salieran disparados.

Como su risa era bastante contagiosa, no tardaron en reír también, tanto Harry como Ron.

Menos Ginny, que miraba la escena con el ceño algo fruncido y acordándose interiormente de todas las palabrotas que sabía, todas dirigidas a Hermione. Aquella horrible chica que le había quitado al chico de sus sueños y lo que más le dolía a ella, es que Hermione sabía perfectamente desde hacía años, lo que ella sentía por Harry y aún así no había hecho nada para evitar que él se enamorase de ella.

Ron podía decir lo que quisiera, pero Ginny no creía que Hermione no supiese nada acerca de los sentimientos de Harry o que no hubiese hecho algo para enamorarlo. Ella no podía ser distinta a las otras chicas. Porque cualquier chica normal había probado alguna vez los filtros o los hechizos amorosos, aunque fuese por diversión.

Seguro que Hermione había hecho algo para que él perdiera la cabeza por ella, aunque fuese como un juego, pero algo tenía que haber hecho, lo que pasa es que no quería reconocerlo. Era más fácil seguir haciéndose la mosquita muerta, pero alguien tan inteligente como ella, tan perspicaz y adelantada para muchas cosas, no podía ser incapaz de usar alguna treta para enamorar a Harry.

Como tampoco se creía ella, que Hermione no fuese capaz de no ver lo que el moreno sentía por ella. ¡Pero si estaba más claro que el agua, sólo había que mirarle y ver la expresión con la que la miraba para darse cuenta enseguida que Harry Potter estaba más que enamorado de su mejor amiga!. Una mejor amiga que seguía comportándose con él con total naturalidad a pesar de todo.

¿Cómo podía ser Hermione tan fría, cómo podía no darle importancia a los sentimientos de Harry?.

Ginny pensaba que ella era cruel al actuar así, al menos debería decirle algo a él, aunque fuese un rechazo, pero seguir tratándole como si no ocurriese nada entre ellos era más de lo que Ginny podía soportar.

Una cosa era que Harry no se hubiese fijado en ella por el motivo que fuera, eso podía aceptarlo, pero lo que no podía aceptar ni soportar de ningún modo, era que él mostrara tantas atenciones hacia Hermione y que ella no las correspondiera.

Eso era algo imperdonable, y si nadie era capaz de decirle algo a aquella castaña, ella no tendría ningún problema en hacerlo.

Puede que incluso le saliera bien la jugada, a lo mejor Harry se daba cuenta que estaba perdiendo el tiempo con Hermione y decidía fijarse en otra chica que sí le correspondiese, una chica como ella. Alguien atractiva y lo suficientemente hábil en el Quidditch como para poder compartir con él su pasión más fuerte.

Pues de todo el castillo era sabido lo mucho que le gustaba a Harry aquél deporte mágico. Un deporte que su mejor amiga no sólo no disfrutaba, sino que encima hablaba mal de él, diciendo lo peligroso que era y los riesgos que tenía practicarlo. Y si tan poco le gustaba aquél deporte…¿Por qué entonces acudía siempre al estadio para ver jugar a Harry?. Por muy amiga que fuese, no tendría por qué ir si no le gustaba ese juego. ¿Verdad?

Decidió dejar de pensar y decirle a Hermione lo que pensaba de ella, qué más le daba que le escuchasen su hermano y Harry o que al final terminase peleándose con Hermione delante de todo el comedor. Le daba igual, pero no podía soportar más el ver a Harry riéndose a más no poder mientras la miraba como si fuese la persona más divertida que hubiese conocido nunca.

Iba a pronunciar su primera frase cuando Hermione dejó de reírse y volvió a hablarle a Harry.

- Entonces…¿Nos saltamos el entrenamiento?

- No.- contestó su mejor amigo dejando salir la última risa que le quedaba.- De verdad que necesito entrenar hoy, Hermione.

- Pero es que no quiero ir. Me da miedo.- dijo en voz baja, como si no quisiera ser escuchada, pero Ginny lo oyó a pesar de todo.

- No te preocupes.- añadió él con un tono dulce que Ginny jamás le había oído antes.- yo te protegeré.- dijo él ahora en voz baja pero que fue audible para Ginny al estar cerca de ellos.

Ella vio a Hermione sonreír y cobijar su cabeza bajo el cuello de él, mientras le decía un "gracias" tan dulce que Ginny sintió que le entraban arcadas. Cuando vio a Harry darle un beso en la cabeza lo suficientemente rápido como para evitar que alguien lo viera, decidió que ya había soportado bastante. Sobre todo al ver a Hermione acariciarle levemente la mejilla, separarse otra vez y volver a desayunar como si nada hubiese ocurrido.

Ginny sentía que iba a reventar, y no por comer mucho precisamente.

"Esa guarras asquerosa…coqueteando abiertamente con él, dejándose mimar por él…¿Y aún pretende hacerle creer a mi hermano que ella no sabe nada de lo que siente Harry por ella?. Venga ya, seré más pequeña que ellos, pero no tengo nada de estúpida. A esta la desenmascaro yo aunque sea lo último que haga este año."

- ¿Cuándo entrenamos?- preguntó Ron volviendo a interrumpir sin saberlo, el nuevo intento de Ginny por "dejar al descubierto" a Hermione.

- A las cuatro. Pero hoy no necesito al equipo. Sólo voy a practicar un poco.

- Ah, entiendo.- dijo su mejor amigo volviendo a ingerir más cereales. Pero enseguida dejó de comer para volver a hablarle a Harry, esta vez con un tono descaradamente pícaro además de bromista.- Así que un entrenamiento privado¿eh?. Ya sabía yo que algo te traías entre manos.

- Cállate.- pero no fue Harry quien lo dijo, sino Hermione.- Y no digas tonterías. Él solamente va a entrenar, no veo qué sentido oculto puede tener.

- Ninguno, ninguno.- pero el tono de Ron indicaba precisamente lo contrario. Él se rió abiertamente, dejando ver de paso, algunos cereales.

- Eres un asqueroso.- comentó Hermione con clara expresión de desagrado en el rostro.- Te he dicho miles de veces que está muy feo enseñar la comida, además de ser un signo claro de mala educación.

Ron le sacó la lengua y aumentó su risa, mientras ella le miraba con fastidio y seguía desayunando sin decir palabra, como si estuviese pensando qué le diría más tarde.

"Y encima llama guarro a mi hermano…¿pero quién se ha creído esta que es?. Se va a enterar."

- Retíralo.- pronunció Ginny en un tono nada amigable.

- ¿Perdón?- preguntó Hermione sin ocultar su sorpresa.

- Que retires lo que le has dicho a mi hermano. Retíralo enseguida o te arrepentirás de no hacerlo.

- ¿Me estás amenazando?- preguntó ella como si no se lo creyese del todo.

- Pues sí. ¿Algún problema?

- No, qué va, el problema lo vas a tener tú como me saques de mis casillas, Ginny. Te advierto de antemano, que no pienso consentirte que me vuelvas a tratar mal. No sé qué tienes contra mí, pero no voy a dejar que me pisotees o me humilles por muy hermana que seas de mi amigo. ¿Te enteras?

- Me entero, y me da igual. Si quiero decirte algo, lo diré, aunque pueda no gustarte.

- Hazlo y te aseguro, que no volverás a mirarme a la cara después de que acabe contigo.- pronunció Hermione en un tono completamente serio y decidido.

Por un momento, ninguna de las dos dijo nada, se limitaron a sostenerse la mirada.

Ron había dejado de reírse y estaba mirándolas con mucha atención, como preparándose para lo que pudiese venir, algo que sabía, no sería agradable para ninguna de ellas, pero cuando miró a Harry, se dio cuenta que él estaba igual de serio que Hermione o incluso más que ella, y miraba a Ginny de tal forma que hasta su hermano tuvo que tragar saliva.

Pero la pelirroja no estaba mirando a Harry, sólo a Hermione, así que no pudo ver la cara de desagrado que él le estaba dedicando.

Ginny sacó la varita y apuntó con ella a la cara de Hermione, la susodicha ni se inmutó.

- ¿Debo tener miedo?- preguntó la castaña en un tono que indicaba burla.

- Sí, mucho.- contestó la pelirroja con total decisión.

- ¿Voy escribiendo el testamento?- volvió a preguntar Hermione sin ocultar la risa en su tono de voz.

- No te dará tiempo.- pronunció Ginny totalmente seria.- Pero te concedo una oportunidad si retiras lo que le dijiste a mi hermano.

- ¿Ron?- llamó Hermione sin dejar de mirar a Ginny.

- ¿Qué?- preguntó el susodicho.

- ¿Te ha molestado que te dijese asqueroso?

- Qué va. Ni que fuese la primera vez que me lo dices. Si tuviese que tener en cuenta cada cosa que me dices cuando me riñes por algo, tendrías que pasarte la vida pidiéndome perdón.

- No le quites importancia.- pronunció su hermana.- Me ha sentado bastante mal que te haya insultado así.

- Ginny, si te tomases la molestia, por una sola vez en tu vida, de observar cuándo y cómo insulto en serio, te darías cuenta, de que jamás he hecho sentirse mal a tu hermano. A la única persona que he humillado y hasta pegado, ha sido a Draco Malfoy, y debo decir que se lo merecía.

Pero que yo sepa, nunca he tratado a Ron como sí lo hice con Malfoy en aquella ocasión, y Ron por su parte, nunca me ha dicho que esté enfadado conmigo por algo que yo haya dicho o hecho. Así que no pienso disculparme por mucho que me lo pidas. Si te sentó mal lo que le dije a tu hermano, es tu problema, no el mío, y mucho menos el de Ron.

- Bien dicho.- intervino Harry por primera vez.

- Tú cállate, y no la defiendas, no tienes por qué.- pronunció Ginny con clara rabia en su voz.

- A mí no me des órdenes.- pronunció el moreno desafiante.- Y no me digas lo que tengo o no que hacer. No eres mi madre.- dijo él, usando la misma frase que había empleado Ginny el día anterior, para intentar herir a Hermione.

- No, no lo soy, pero me preocupo lo suficiente por ti, como si lo fuera.- respondió Ginny usando la frase tal y como la había dicho Hermione en su momento.

- Más quisieras tú.- pronunció ahora Hermione.

- Si tú puedes quererle como una madre, yo también. Soy una mujer…¿Y no se supone que todas las mujeres tenemos instinto maternal?

- Algunas no, por mucho que se empeñen en creerlo.- respondió Hermione sin apartar su vista de ella.

- Tú no eres mejor que yo, Hermione, sólo tienes un año más.

- En edad física, puede que no te supere demasiado, pero en edad mental, voy kilómetros por delante de ti.

- ¿Me estás llamando niña pequeña?

- Pues mira, sí.

- ¡Retíralo!- pronunció Ginny echando su cuerpo hacia delante y colocando su rostro a milímetros del de Hermione, quien ni se inmutó.

- No me da la gana.- contestó la castaña sin ni siquiera pestañear.

- Eres una insufrible presumida, repelente y vanidosa. ¡Y no entiendo cómo Harry se ha enamorado de ti!- Lo último lo dijo alzando la voz, y unas pocas cabezas miraron en dirección donde estaban ellos.

- Pues yo entendería menos todavía, que lo hiciera de ti.- añadió Hermione sin elevar ni un ápice, su tono de voz.- Me asombraría bastante saber, que hubiese puesto su atención en una niña caprichosa, déspota y rencorosa, que no acepta lo que no puede tener.

Y tú sabes bien que nunca le tendrás por mucho que te empeñes en lo contrario.

Pero no pienses que es por mí, porque yo no tengo nada que ver con el hecho de que no le gustes a Harry y tampoco voy a discutir contigo sobre los sentimientos que pueda o no tener Harry hacia mí, principalmente porque creo que no te concierne en absoluto.

Pero como vuelvas insultarme o hablarme en el tono que has usado antes cuando has gritado, te juro Ginebra Weasley, que te meteré tal bofetada que la señora Pomfrey tendrá que poner un gran esfuerzo en arreglarte el cuello, porque te lo dejaré tan torcido que hasta ella se asombrará al verte.

- Inténtalo, vamos, sólo inténtalo y veremos quién de las dos termina peor.

Hermione tembló un poco, pero no de miedo, sino de rabia. Temblor que fue tan leve que sólo Harry lo percibió al estar pegado a ella. Un temblor que terminó en el instante en que ella sintió un ligero apretón que él le dio a su mano libre, queriéndole indicar con ello, que estaba de su parte pasara lo que pasara.

Ginny se había cansado de esperar, estaba a punto de atacar la primera cuando escuchó la garganta del profesor Dumbledore carraspear levemente.

- ¿Ocurre algo?- preguntó el anciano mago con su característico tono amable de siempre.

- No, nada. ¿Verdad Hermione?- dijo Ginny bajando la varita y disimulando lo mejor que podía.

Dumbledore miró a la prefecta de forma significativa, ella no dijo nada, pero con sus ojos marrones expresó todo lo que el director del colegio necesitaba saber. Él sólo asintió con la cabeza para seguidamente mirar a Ginny y decirle…

- Venga conmigo, señorita Weasley.

Ginny siguió al profesor fuera del Gran Comedor, pero no antes de echarle una mirada a Hermione tan fulminante, que si las miradas matasen, ella ya habría caído muerta en el instante en que la recibió. Cuando la pelirroja se hubo ido, tanto Harry, como Ron y Hermione volvieron a sentarse para terminar lo poco que les quedaba del desayuno.

- Ay que ver cómo se ha puesto.- comentó Hermione mientras se echaba más cacao en su vaso.- No te ofendas Ron, pero tu hermana necesita ayuda psiquiátrica. Está paranoica perdida. Sobre todo conmigo y no entiendo por qué.

- Es que te ha cogido manía.- contestó el pelirrojo untándose mermelada en su tostada- Se le ha metido en la cabeza que le has quitado a Harry, aunque yo sé que no es verdad. Es, tal y como tú has dicho, una paranoia suya.

- ¿Qué yo le he quitado a Harry?. Ni que él fuese de su propiedad.- añadió ella cogiendo un plátano y pelándoselo con su mano libre mientras lo agarraba con los dientes para sujetarle la cabeza.

- Eso es lo que a ella le gustaría.- añadió Harry por lo bajo a uno de sus oídos, de forma que sólo Hermione le escuchó- pero si tengo que tener una dueña, prefiero que seas tú.- y al decir lo último, se retiró de ella para volver a beberse el cacao, mientras Ron miraba con asombro cómo Hermione se quedaba inmóvil contemplando el plátano aún a medio pelar.

- ¿Qué le has dicho, Harry?- preguntó el pelirrojo lleno de curiosidad.

- Nada que te importe.- añadió el moreno mientras terminaba de pelar el plátano de Hermione, quien aún parecía seguir en otro mundo.

- Pues ha debido de ser algo fuera de lo común, se ha quedado más congelada que un iceberg.

- ¿Cambiamos de tema?

- ¿Le has dicho ya lo que sientes?

- Ron…

- ¿Qué?. Está tan ida que ni se enterará de lo que hablamos.

- Puede que ella no, pero el resto del comedor sí. Así que te agradeceré mucho que cambies de tema.

- Bueno pero…¿se lo has dicho o no?

- Sí, y paso de seguir hablando de esto aquí, donde cualquier cotilla puede escucharnos y ponerse a chismorrear con todo el castillo.

- ¿Y qué te ha dicho?

- Lo que tú y yo ya sabíamos, que sólo me ve como su mejor amigo.

- Oh vaya…lo siento tío.

- Y yo, pero al menos la tengo como amiga, eso es mejor que nada.

- Estoy de acuerdo.

-¿Me pasas una tostada?. Y a ser posible con mantequilla y mermelada.

- ¿Ahora tengo que prepararte la comida?

- Hombre, no estaría mal, sólo puedo usar una mano y la verdad es que no es cómodo. Además, si me la das, te dejo la saeta de fuego el resto del día, después de que termine de entrenar, claro.

- Tienes un morro que te lo pisas, pero bueno, venga, te la preparo. Por esa escoba te preparo todas las tostadas que me pidas.

- Gracias Ron, yo también te quiero.

- No lo digas muy alto, a ver si se van a creer otra cosa.

Harry no pudo evitar soltar una carcajada mientras observaba a su mejor amigo prepararle la tostada a la vez que miraba a su alrededor por si había alguien atento a ellos y su conversación, aunque por fortuna todos estaban demasiados ocupados en sus propios asuntos como para estar cotilleando el lado de mesa que ocupaban ellos tres.

- Toma Harry, toda para ti.

- Gracias.

Cuando Ron vio la expresión de él, supo que no le había gustado demasiado.

- ¿Qué ocurre?

- ¿Qué mermelada le has puesto?. Está asquerosa.

- Es de ciruela, es que no quedaba otra.

- Pues podrías habérmelo dicho. - Él dejó la tostada en un lado del plato.

- ¿Y cómo iba yo a saber que no te gustaba esa mermelada?

- Después de 7 años comiendo juntos, es como para que supieras eso y otras cosas. Hermione sí que sabe lo que me gusta y lo que no.

- Bueno, pero es que ella es doña sabelotodo, menudo ejemplo me has puesto. Por otra parte, ella se fija hasta en los calcetines que usamos, mira que es cotilla cuando quiere…

- Más que cotillear, lo que yo creo es que observa, quizás por eso acierta siempre en los regalos que nos hace. ¿No te has dado cuenta que nunca nos ha dado algo que no nos gustara?

- Será a ti, a mí me regaló el año pasado un libro aburridísimo.

- Pero si era de los Chudley Cannons…tu equipo de Quidditch favorito, y te recuerdo que estuviste leyéndolo durante dos días seguidos.

- No lo leía, miraba las pocas fotos que había, el resto era todo texto, y de lo más aburrido debo decir.

- Pues no se te ocurra decirle que no te gustó el regalo, te lo compró con mucha ilusión. ¿Sabes?

- ¿Y tú cómo lo sabes?

- Porque estaba con ella el día que lo compró.

- ¿Le aconsejaste ese libro?

- No, pero sí le dije que ese equipo era el que más te gustaba.

- Ah. Gracias, supongo.

- De nada.

- Deberías llamarla, lleva tanto tiempo en la luna que me está empezando a preocupar seriamente.

- Conociéndola, seguro que está comiéndose el coco. No he conocido jamás a una chica tan pensadora como esta, Ron, lo juro.

- Y a pesar de eso te gusta, reconócelo.

- Nunca lo he negado.

- ¿Nunca?

- Bueno…no desde hace dos años.

- Si no quieres que nos escuche hablar de esto, deberíamos cambiar de conversación, creo que está volviendo a la tierra.

- ¿Qué no os escuche hablar de qué?- preguntó Hermione mirándoles y comiéndose el plátano que Harry le había pelado sin ella darse cuenta, tan metida en su mundo como lo había estado.

- De nada en especial, salvo por lo del entrenamiento de esta tarde. ¿Verdad Harry?

- Sí, claro.- pronunció el moreno mientras se comía un bollo de chocolate.

- ¿Dijiste a las cuatro, no?. Ahí estaré como un clavo, ah no, espera, que dijiste que entrenarías solo…

- Da igual, Ron, puedes traer al equipo si quieres, si jugamos el miércoles, lo mejor será que estemos todos. ¿No, Hermione?

- Sí, estoy de acuerdo. Pero te advierto Harry, que como se te ocurra ponerte a hacer piruetas y giros imposibles sin necesidad, el miércoles jugarán todos menos tú. Como me crees otro trauma, vas a pasarte todo el miércoles más ausente que si te dieran anestesia.

- ¿Perdón?

- Te aplicaré el desmaius extremus, lo juro, haré lo que sea con tal de que no cojas la escoba.

- Oye Hermione…¿No te estás pasando un poco?- preguntó él algo enfadado.

- No, sólo te estoy avisando de lo que te espera como se te ocurra hacerte el guay en la escoba conmigo a tu lado.

- Eso suena a amenaza.

- No, qué va…es un hecho.

- Y ahí va el encanto femenino…- pronunció Ron dándole un mordisco a su tostada sin mermelada.

- Anda y vete al cuerno cordialmente- dijo ella mordiendo su magdalena- qué sabrás tú del encanto femenino…del mío o de cualquier otra chica. Sólo piensas en el Quidditch y en comer.

- No es verdad, en chicas también, lo que pasa es que de eso no hablo contigo.

- Y prefiero no saber por qué. Si tu concepto de las chicas es tan superficial como creo, prefiero no saber tu opinión.

- A veces no te soporto…

- Pues ya somos dos…

- Vale chicos, ya está bien. No me amarguéis el desayuno, por favor, estábamos muy bien.

- Es ella la que ha empezado.- dijo Ron intentando justificarse.

- Y tú como siempre le has seguido la corriente. Está claro que estáis hechos el uno para el otro.- pronunció Harry de forma irónica.

- ¿Ella y yo?. Sí hombre, lo dirás en broma. Yo pensé que erais vosotros la parejita perfecta. Os entendéis tan bien que no sé cómo no sois capaces de leeros el pensamiento.

Harry se atragantó y Ron escupió de golpe la tostada cuando Hermione se levantó un poco y le arreó un coscorrón en la cabeza.

- Para que pienses antes de hablar, que falta te hace.- comentó ella sentándose de nuevo y dándole unos golpecitos a Harry en su espalda, usando la mano libre.

- ¿Estás bien?

Harry sólo asintió con la cabeza y ella se sentó de nuevo, bebiéndose del tirón un vaso de zumo de piña y uva.

- Eres una psicópata, por poco me ahogo.- pronunció el pelirrojo mirándola con fastidio.

- Créeme Ron, si quisiera ahogarte no podrías ni escupir la tostada. Ieuj…me dan náuseas sólo de recordarlo.

- Yo también te quiero, Hermione.

- No tanto como yo, amor mío, te voy a pedir en matrimonio ya mismo.

Harry los miraba como si viera un partido de tenis y cuando vio a Ron sacarle la lengua a ella, no pudo evitar reírse a carcajadas.

- De verdad, es para sacaros en la tele…

- Qué va, Harry, la audiencia caería en picado después de escucharle.- añadió ella echándose más zumo- además, para audiencia…tú y yo. Según nuestro querido amigo, somos la pareja perfecta. ¿No?. Así que puestos a escoger…con cualquiera menos con él.

- Anda y vete al carajo, guapa.- dijo el pelirrojo haciéndole burla. Ahora fue ella quien se rió.

- Guapa no sé si seré, pero aceptable desde luego que sí, aunque reconozco que no tengo tu gracia innata, eso causa furor.

Ella lo dijo sin ironía, y eso hizo que Ron sonriera, sabiendo que todo volvía a la normalidad entre ellos.

Esa era una de las cosas mejores que tenía Hermione, pensó él, su capacidad para remediar una situación que en un principio parecía tensa, pero tras siete años de conocerla, Ron tenía muy claro cuándo hablaba ella en serio y cuándo no.

Además, el hecho de discutir con ella era algo que de verdad disfrutaba, sobre todo por escuchar sus posibles respuestas, que nunca le dejaban indiferente. Otro de los grandes atractivos que poseía ella, el don de la palabra. Don que era conocido por todos los estudiantes de aquél castillo mágico.

- Bueno, tras este desayuno memorable, me despido.

- ¿Dónde vas?.- preguntó su amiga al verle levantarse.

- A ver a una chica lo creas o no.

- ¿Puedo saber quién es?

- Ya te lo contaré, todo depende de si acepta o no salir conmigo esta tarde.

- ¡Suerte entonces, Ron!

- Gracias Hermione. "Yo también te deseo suerte, sobre todo con Harry, que lo tienes loquito al pobre. Ojalá no tardes mucho en cambiar de opinión con respecto a lo que sientes por él, porque de verdad creo que haríais una pareja estupenda. Además de que le harías muy feliz, él sólo es verdaderamente feliz cuando está contigo. Eso lo sé yo, mi hermana y cualquiera que se tome la molestia en fijarse en cómo se comporta cuando estáis juntos."

- ¡Te espero a las cuatro!- pronunció Harry antes de que él saliese. Ron sólo movió la cabeza indicando que lo había oído, y con la misma desapareció del Gran Comedor, dejando a sus dos mejores amigos terminando de desayunar.


- Ay Dios…he comido tanto, que creo que voy a reventar.- pronunció Hermione tocándose el estómago.

- Últimamente comes mucho.

- ¿Y?

- Nada, es sólo que me llama la atención.- pronunció Harry caminando a su lado.

- Ya ves tú, ni que fuese algo extraño que algunas chicas tengamos un gran apetito. Algunas no somos como dicen por ahí…eso de comer como pajaritos no es verdad, al menos conmigo. De todos modos esa comparación está mal hecha, porque los pájaros, contrario a lo que muchos pueden pensar, comen bastante. El pelícano, por ejemplo, se mete la comida en un depósito que tiene en el pico y la va administrando poco a poco, según el hambre que tenga.

Harry la miró como si alucinara.

- No me digas que también te has leído un libro sobre los pelícanos.

- No. Lo ví en la tele, en un reportaje de la National Geographic.

- De verdad, Hermione, si hay algo que no sepas, dímelo.

Ella se rió suavemente.

- Hay muchas cosas que no sé, Harry, contrario a lo que puedas pensar, mi vida no se basa en el estudio. ¿Sabes?

- Pues nadie lo diría, en el colegio no das esa imagen. Creo que sólo Ron y yo te hemos visto haciendo más cosas además de estudiar o de hojear cada libro de la biblioteca. ¿Hay alguno que aún no hayas visto o leído?

- Sí, aún quedan algunos. Los de la sección prohibida, por ejemplo, ahí quedan ejemplares que me faltan por consultar.

- Si cuando yo digo que debiste nacer con un libro bajo el brazo es porque es verdad.

Ella se detuvo de repente y él chocó levemente con su cadera, para seguidamente retirarse un poco.

- ¿Te ocurre algo?

- ¿Es esa la imagen que tiene todo el mundo de mí?

- ¿Cómo dices?

- ¿Es por eso que no le gusto a los chicos o que ninguna chica quiere ser mi amiga, porque piensan que no me interesa nada salvo los libros?

- ¿Qué, por qué piensas eso?

- Por lo que has dicho antes, me ha hecho pensar que quizás tengas razón.

- No lo decía en serio, Hermione, sólo hablaba por hablar.

- Pues deberías pensar antes de hablar, Harry. A veces las cosas que dices me causan efecto.

Ella lo dijo en un tono algo triste, cosa que él notó. No tardando nada en ponerse frente a ella y tirar suavemente de su barbilla, obligándola así a que le mirase directamente.

- No pretendía ofenderte o deprimirte, Hermione, de verdad que no. Te pido perdón si lo he hecho.

Por el tono en que lo dijo ella supo que era sincero, pero eso no hizo que se sintiera mejor.

- Es que…a veces pienso en otras cosas que no son los libros o los estudios, aunque te resulte difícil creerlo. Y esas cosas…son más propias de una chica, que de una cerebrito o sabelotodo.

Ya sé que no soy una chica corriente, o lo que muchos entienden por corriente, pero sigo siendo una chica al fin y al cabo, y como chica…me interesa saber la opinión que tienen de mí, puede que luego esa opinión no me afecte pero…aún así me gusta saber lo que dice la gente. Y el hecho de saber que los demás me ven como la mujer más aburrida del castillo no es algo que me agrade.

- Yo no he dicho eso, Hermione.

- No, pero lo has insinuado aunque no te dieras cuenta.

- Lo siento.

- Yo también, aunque no es culpa tuya que pienses así, supongo que esa es la imagen que doy.

Pero mucha gente se asombraría al saber que dentro de esta chica de apariencia insignificante y aburrido…existe un corazón que sufre por cosas de ese tipo. Ya sé que lo he dicho antes pero…soy una chica, Harry, eso ante todo, y como chica…me duele ver y saber la poca aceptación que tengo. A veces pienso que si no os tuviera a vosotros dos a mi lado, haría años que habría dejado el colegio.

- ¿Por qué?

- Por lo que te dije en cierta ocasión, no puedo estar en un sitio donde no me sienta querida ni valorada. Mucho menos en un sitio como éste, donde hemos pasado 7 años de nuestras vidas. Bueno, aún lo estamos pasando porque el curso aún no ha terminado.

- ¿Y si no nos tuvieras a Ron y a mí te habrías ido del colegio?

- Puedes estar seguro de ello.

- Vaya…

- ¿Y de qué te asombras?. No creo que haya alguien en el mundo capaz de tirarse siete años de su vida en un internado donde nadie le habla. Las personas necesitamos la compañía, Harry, aunque sea a ratos. ¿Tú conoces a alguien que haya vivido años en absoluta soledad?

- No. "Aunque en cierto sentido yo estuve completamente solo hasta que os conocí a ti y a Ron."

- Pues por eso lo digo. La soledad es algo terrible, incluso produce locura en algunas personas. No sé si me volvería loca si no tuviese a alguien a mi lado pero…tampoco quiero pensar en ello.

- Pues no lo hagas. Además, tú no estás sola. Tienes a tu familia, a Megan y también a Ron y a mí. No creo que eso se pueda considerar como que no tengas a nadie a tu lado.

- Gracias…yo también te quiero.

- Ya lo sé, por algo soy tu mejor amigo. ¿No?

- Sí, por eso y por otras cosas. ¿Damos un paseo por el lago?. Hasta la hora del castigo no tengo nada que hacer.

- ¿Qué otras cosas, Hermione?

- ¿Perdón?

- ¿Qué qué otras cosas son las que cuentan para que yo sea tu mejor amigo?

- Para nombrarlas necesitaría una lista muyy larga, y no quiero aburrirte. Sólo te diré, que tú eres mi mejor amigo simplemente por ser quién eres y lo que representas para mí. ¿Entiendes?

- No del todo.

- Harry, te quiero por ser tú, te valoro por ser tú, y te considero mi mejor amigo simplemente por ser tú, con tus virtudes y tus defectos. Eso es todo, no puedo explicártelo mejor, pero espero que lo hayas comprendido.

- Creo que sí. "Si me quiere y valora tanto por ser yo y lo que represento, tanto lo bueno como lo malo…¿por qué no me ama entonces?. Creí que eso era el amor verdadero.

O al menos fue eso lo que ella me explicó hace algunos años. Aún recuerdo cómo surgió el tema, pero lo que tengo más que claro es que ella dijo que cuando quieres a alguien de verdad, le quieres por todo lo que representa, tanto lo bueno como lo malo.

Lo que no sabía es que eso también podía aplicarse a la verdadera amistad, aunque conociendo a Hermione, puede que también tenga otro sentido oculto que por lo que sea no he visto pero…si lo tuviera ella me lo diría. Prometió hacerlo y ella siempre cumple sus promesas. Supongo que sólo tendré que seguir esperando, aunque esta espera me está matando. No creí que sería tan duro."

- ¿Nos vamos al lago, sí o no?. ¡Harry!

- ¿Qué?

- Que me digas de una vez si quieres o no ir al lago conmigo.

"Contigo iría al lago y hasta el fin del mundo." - Claro, por qué no.- "No tengo nada mejor que hacer…"

- Entonces vamos, quizás encontremos billyworgs, quiero atrapar unos cuantos. Le prometí a Megan que se los llevaría.

- ¿Y para qué los quiere?. Esos bichitos no son luciérnagas.

- No, pero…siguen teniendo atractivo aunque no brillen en la oscuridad como ellas.

- ¿A ti también te gustan?

- No tanto como las luciérnagas. ¿Crees que podremos atrapar algunas esta noche?

- Supongo que sí. "Aunque preferiría cogerlas sin que lo supieras y luego dártelas como sorpresa, pero estando pegado a ti, eso es imposible."

- La profesora McGonagall tiene un tarro especial donde poder meterlas sin riesgo de que se asfixien.

- ¿Se lo has pedido?

- Hace días, pero aún no he ido a recogerlo.

- ¿Por qué?

- No he tenido ocasión, he estado ocupada.

- Ya, claro. "Y cuándo no lo estás."

- Pero si a ti te parece bien, podemos ir luego a buscarlo.

- Lo que tú quieras, Hermione, eres tú la que está interesada en las luciérnagas. "Deben de gustarte muchísimo para que tengas tanto interés en cogerlas."

- Ya, pero tú estás conmigo y por eso te pregunto. Tampoco quiero que vengas si no te apetece. Las luciérnagas pueden esperar y si no tienes muchas ganas de acompañarme, puedo esperar a que se termine el efecto del hechizo para atraparlas yo sola.

"¿Tú sola, y que pueda pasarte algo sin yo saberlo?. Para eso te acompaño aunque me importen un pimiento las luciérnagas."

- No, a mí no me importa acompañarte, además, siendo dos, seguro que las cogemos más fácilmente. "Y quién sabe si en medio de esos bichitos brillantes ocurre algo inusual entre tú y yo. Ojalá…"

- Gracias Harry, es agradable saber que vendrás conmigo aunque no te gusten.

- ¿ Cómo sabes que no me gustan las luciérnagas?

- Fácil, porque te conozco muy bien. Y sé que cuando algo te gusta no te lo planteas dos veces a la hora de conseguirlo y teniendo en cuenta todas las preguntas que me has hecho sobre ellas deduzco que no te gustan especialmente pero como sabes que me hace ilusión, es por eso que quieres venir conmigo porque tal y como tú dijiste anoche, te gusta estar conmigo. ¿Verdad?

"¿Tú eres vidente además de bruja o qué?"

- Te he asombrado¿eh?.

- La verdad es que sí.

- Ay Harry…a veces eres como un libro abierto para mí. Sin secretos.

Sólo tengo que ver tu expresión para intuir lo que piensas o sientes, aunque prefiero tu lado misterioso, ese que a veces sacas y que no me permite notar nada. Normalmente sólo lo muestras cuando hay algo que te preocupa o inquieta pero que no quieres contarnos por el motivo que sea. Aunque déjame decirte que es inútil que te cierres en banda, tarde o temprano terminamos sabiéndolo bien porque nos lo digas tú o porque lo averigüemos de otro modo.

- Así que…¿no tengo secretos para ti y Ron?

- No, por supuesto que los tienes, todas las personas los tenemos. Sólo digo…que no importa lo mucho que te esfuerces por apartarnos en determinados momentos, nosotros siempre vamos a estar ahí para ti aunque tú no lo quieras. Simplemente porque somos tus mejores amigos y porque te queremos mucho.

- Eso ya lo sé, Hermione. Yo también os quiero bastante.

- Lo sabemos, como también sabemos que a veces te preocupa el hecho de que no seas tan expresivo con nosotros como sí lo somos contigo pero eso no tiene importancia, Harry, no te queremos porque seas muy o poco expresivo, te queremos por ser quién eres y como eres. ¿Lo entiendes?

- Sí.

- Me alegro.

- Si vamos a ir al lago, hagámoslo antes de que den las doce porque a esa hora medio castillo se va para allá y entonces hay de todo menos tranquilidad. Y a ti te gusta el lago cuando más tranquilo está¿verdad?

- Sí. ¿Cómo lo sabes?

- Porque además de ti, yo también soy una persona observadora, quizás no tanto como tú, pero también me fijo en las cosas. "En las tuyas sobre todo, llevo dos años fijándome en ellas."

- Sobre todo en lo que te interesa¿verdad?

- Pues sí. "Y tú eres alguien que me interesa bastante."

- Camina, yo te sigo. Tienes razón, si no nos damos prisa se nos echará el tiempo encima además de la mitad de los estudiantes del castillo.


- Me encanta este sitio.- comentó ella tumbada bajo la sombra de un frondoso árbol.

- Sí, no está mal.- pronunció Harry justamente a su lado.

- Y por las noches es mejor aún.

- ¿Es aquí donde salen las luciérnagas?

- No, es un poco más allá, justo al lado de aquellos arbustos. ¿Los ves?

Ella señaló el sitio y él asintió con la cabeza.

- A veces cuando me apetece estar sola, vengo a este lugar. Me siento a pensar en las cosas que me preocupan o simplemente no pienso, me limito a cerrar los ojos y relajarme. No sé, es como un potente sedante para mí y cuando regreso al castillo es como si todas mis preocupaciones se hubiesen esfumado temporalmente.

- Te entiendo, todos tenemos un sitio especial que hace que nos olvidemos de todo. ¿Y cuándo es que vienes?

- Cuando nadie me ve.

- ¿Por qué?

- Porque me gustar estar aquí sola. Pero ahora no puedo porque estás conmigo.

- ¿Preferirías que no lo estuviera?

- No, te lo habría enseñado igualmente.

- Hasta ahora no lo habías hecho.

- Porque no se me había ocurrido.

- Ah.

- ¿Y cuál es el tuyo, Harry, cuál es el sitio especial que hace que te olvides de todo?

- Si te lo dijera no me creerías.

- Prueba.

- Mi sitio especial no es un sitio precisamente, al menos no es como esto. Es distinto.

- ¿Cómo de distinto?

- Comparado con esto muy distinto.

- Dímelo, quiero saberlo.

- Es una persona, o más bien lo que ella me aporta.

- Quieres decir…¿Qué te olvidas de todo cuando estás con esa persona?

- Sí.

- ¿Sería muy indiscreto preguntar quién es?

- No, porque ya lo sabes.

- Te juro que no tengo ni idea.

- Pues la tengo tumbada a mi lado.

- ¿Estás de broma?

- No.

-"Ay mi madre, vuelvo a sentir las mariposas."- Harry…

- Qué…

- ¿Desde cuándo sientes eso?. Es decir…cuándo te diste cuenta o supiste que yo era tu sedante, por decirlo de alguna manera.

- Hace tiempo, mucho en realidad. Creo que fue el día en que me enfrenté a Voldemort por primera vez.

Justo cuando terminamos la prueba de las pociones y antes de encontrarme con él.

Yo estaba aterrado, pero tú me diste la suficiente confianza en mí mismo como para pensar que fuere lo que fuese lo que hubiera esperándome, podría con ello, y tuvo gracia para mí escuchar lo mucho que creías en mí, porque con once años no tenía ni idea de cómo usar mi magia y no era de extrañar, toda mi vida había crecido escuchando por parte de mis tíos que yo era un anormal, y cuando cumplo once años me entero de que soy un mago y de que voy a ir a un colegio de magia y hechicería.

Para rematar, allí me entero de quiénes son mis padres y cómo murieron y además de todo eso, conozco a mis dos mejores amigos.

Uno de ellos…es una niña en apariencia repelente y sabelotodo que parece no ser consciente de lo especial y extraordinaria que es aunque por la imagen que da de sí misma, nadie diría que se siente insegura o poco valorada, pero el hecho es que sí se siente así, por eso se va a llorar a un servicio después de que mi otro amigo le haya hecho un comentario hiriente.

Para más ironía aún, en dicho servicio hay un troll enorme que amenaza con matarla y ella, aún siendo muy sabia, está tan asustada que no puede ni reaccionar.

Yo sé que ella está allí sola, y convenzo a mi amigo para ir a buscarla. Vencemos al troll y cuando llegan los profesores y preguntan qué hacen tres niños de primero luchando contra semejante criatura, ella dice con total naturalidad que es su culpa que estemos allí, porque ella creyó que podría vencer al troll sin ayuda ya que había leído sobre ellos pero al final no pudo hacerlo y cuando peor lo estaba pasando aparecimos nosotros y la salvamos.

Así que ella nos deja como los héroes de la historia cuando en realidad no lo fuimos, simplemente tuvimos suerte.

Lo heroico de verdad, es que con tan sólo once años de edad, esa niña sea capaz de infundir tanta seguridad y confianza en un niño que no cree en sí mismo ni en sus poderes por mucho que los demás le digan lo contrario. ¿Héroes nosotros?... De qué.

Tú sí que eres una heroína, Hermione, siempre lo has sido, y me importa tres pepinos que la gente no quiera ver lo valiosa e importante que eres. Si esa gente no lo sabe apreciar…sinceramente que les den por culo. Tú has hecho cosas por muchas personas que ni si quiera lo merecían, incluso has ayudado a aquellos que alguna vez se burlaron de ti o te dieron la espalda, si eso no es heroico, no sé qué es.

- Yo no quiero ser una heroína, sólo quiero ser yo misma, eso es lo que intento día a día.

- Ya lo sé, y eso es lo que más me asombra de ti. Que sin quererlo o proponértelo, eres alguien que deja huella y luego vas y me preguntas que cómo puedes gustarme. ¿Y cómo podrías no gustarme, Hermione, si toda tú estás llena de encanto?. Y no me refiero al aspecto físico, que también me gusta, todo sea dicho.

- Deja de halagarme tanto, Harry, no es propio de ti.

- Quizás hace tiempo no lo fuese pero eso cambió cuando supe que me había enamorado de ti. Lo creas o no, desde que sé que te quiero como algo distinto a mi mejor amiga, me he dado cuenta que he cambiado mucho, y también he crecido interiormente. Creo que me he vuelto más expresivo, pero eso no me asombra. Después de siete años contigo, lo raro sería que no hubiese cambiado nada.

- ¿Yo soy la causante de que ahora seas más comunicativo y expresivo que antes?

- Por supuesto. ¿Quién si no tú me ha enseñado a expresar y comunicar los sentimientos?.

- No creí que fuese yo la única.

- Pues sí, te vuelvo a decir que vengo de una casa donde no se me trata con cariño ni consideración. Y hasta que llegué aquí, te conocí y me hice amigo tuyo, no sabía lo que era un abrazo o un beso en la mejilla. O que alguien me dijera que estaba orgulloso de mí o incluso "¡bien hecho Harry!" y podría seguir nombrándote cosas que has hecho por mí y de las que he aprendido pero entonces me tiraría días y a lo mejor hasta te aburrirías.

- Yo nunca me he aburrido contigo, ni siquiera cuando me cuentas cosas. Aunque debo reconocer que me sigue llamando mucho la atención lo comunicativo y expresivo que te has vuelto de un tiempo aquí.

- Y todo te lo debo a ti.

- No lo creo. Si ha habido algún cambio en ti, ha sido por ti mismo, no por mí.

- Hermione, si tú no fueras como eres, yo no habría cambiado tanto, puedes creerlo o no, pero es la verdad.

- Lo que tú digas.

- ¿Por qué te cuesta tanto creerme?

- No es eso, es sólo que no me considero tan importante como para influir tanto en la vida de una persona, aunque esa persona sea también muy importante para mí.

- Todas las personas influyen en la vida de alguien, Hermione, unas veces de forma buena y otra de forma mala, en mi caso, ha sido de forma más que buena.

- ¿Tan convencido estás?

- Absolutamente.

- Entonces te creo.

- La verdad es que tienes razón, este sitio es muy bonito y relajante.

"Más bonito es compartirlo contigo, Harry."

- Me alegra que te guste.

- Hasta me está entrando sueño…

- Pues duérmete si quieres, no voy a irme a ninguna parte.

- No podrías aunque quisieras, sin mí no.

- Tampoco he dicho que quiera irme ahora.

- ¿De verdad no te importa esperar a que termine el hechizo, Hermione?

- No. La verdad es que estar pegada a ti las 24 horas no es tan malo como pensé a veces. Estoy descubriendo muchas cosas que antes desconocía y no me refiero sólo a lo que sientes por mí.

- ¿Y esas cosas te gustan?

- En su mayoría sí.

- Es bueno saberlo.

- Supongo que tú también habrás descubierto nuevas cosas de mí, pero no creo que sean muchas, tal y como tú has dicho, llevamos siete años juntos, tiempo suficiente para que conozcas casi todo de mí.

- Aún hay cosas que no sé, pero espero descubrirlas.

- Yo también tengo sueño.

- Pues duérmete.

- Espero despertarme a tiempo, si llego tarde al castigo de Snape no quiero ni imaginarme cómo reaccionará.

- Sea como sea no dejaré que te haga daño.

- Gracias…

- De nada. Es la verdad.

- ¿Puedo acurrucarme?

- Por supuesto, Hermione. - "Me encanta cuando lo haces." - ¿Me dejas que te abrace?

- Sí, eso no me molesta. "Mientras no pases de ahí, no hay problema."

- Me gusta abrazarte. "Y sentir tu cuerpo contra el mío."

- A mí también, Harry.

"Qué ganas tengo de darte un beso, Hermione. Bueno, uno no, miles."

- ¿Estás cómoda?

- Sí, no te preocupes. "Sólo me siento incómoda cuando haces algo que no quiero. Pero eso normalmente no suele ocurrir."

- Si quieres que te suelte, dímelo.

- De momento no, estoy bien así. "¿Por qué me siento tan segura en tus brazos?"

Él le dio un beso en el cabello y seguidamente apoyó la barbilla en su cabeza, cerrando los ojos mientras aspiraba el aroma a fresa de su pelo castaño.

Un aroma que siempre había odiado pero que curiosamente en Hermione le resultaba adorable.

Ella dejó su mano libre en la cintura de él y también cerró los ojos, intentando relajarse mientras un cúmulo de sensaciones y emociones nuevas para ella, la invadían por dentro.

Aún no tenía muy claro si estaba o no confundiendo sentimientos pero lo que sí había averiguado ya, era que cada vez disfrutaba más su contacto, sobre todo aquellos en los que él se mostraba tan tierno con ella como lo había sido ahora y en su fuero interno supo, que eso era un signo inequívoco de que sus sentimientos hacia él estaban empezando a cambiar, aunque todavía no podía asegurarse así misma, haberse enamorado, pero esperaba no tardar años como él, en descubrirlo, sobre todo por él, porque sabía lo duro que le debía resultar comportarse como un simple amigo cuando estaba más que claro que ella para él era mucho más que eso.

Hermione sabía sin necesidad de que él le dijese nada, que hacía verdaderos esfuerzos por controlarse cuando estaba con ella, más todavía en situaciones como esa, donde estaban muy juntos y el hecho de que Harry se aguantase tanto, sólo hacía que ella le admirase más aún de lo que ya lo hacía y de que su respeto hacia él se acrecentase más todavía.

Si alguna vez pensó que él era especial, ahora simplemente lo tenía más que claro. Soltando un suspiro de satisfacción, se dispuso a entrar en el reino de Morfeo, esperando disfrutar de un agradable sueño, tan agradable como lo estaba siendo para ella, aquél momento tan especial con Harry, uno que quedaría grabado en su memoria para siempre, como muchos otros que habían compartido a lo largo de 7 años.

No había pasado mucho tiempo desde que se durmió, cuando algo la despertó.

Un ruido de pisadas, unas que se acercaban rápidamente hacia donde ellos descansaban. Hermione podía tener un sueño profundo cuando estaba dormida, pero no tanto como el de Harry, ella era capaz de estar dormida y atenta a la vez, a los sonidos del mundo real, por eso fue capaz de escuchar aquellas pisadas y algo en su interior le advirtió de que era muy conveniente volver al mundo consciente.

Procurando no despertar a Harry, ella se incorporó lo suficiente como para quedar sentada en el suelo y prepararse para lo que pudiera venir, aunque no estaba muy segura de lo que podría hacer en caso de ataque, pues defenderse teniendo a un chico dormido en el suelo no era algo cómodo, mucho menos cuando dicho chico estaba pegado a ti por una de tus muñecas, cosa que dificultaba bastante el hecho de que pudiera moverse libremente.

- Pero mira a quiénes tenemos aquí.- pronunció la voz de aquél visitante inoportuno.

- Qué quieres, Ginny.- dijo Hermione poniéndose en guardia ante lo que pudiera venir.

- Decirte algunas cosas, sobre todo ahora que Harry está dormido, porque lo está¿verdad, o le has hecho algo peor?

- Tú estás mal de la cabeza, de verdad que sí.

- No tanto como tú.

- Que yo sepa, Ginebra, me encuentro perfectamente, y mis neuronas también.

- Confiésalo Hermione, qué le has hecho a Harry para que se enamore de ti.

- Nada.

- Pues no lo creo, algo has tenido que hacer.

- Pues no. ¿Por qué querría hacer algo como eso?. Jugar con los sentimientos de la gente no es algo que me guste especialmente. Menos todavía cuando esos sentimientos pertenecen a mi mejor amigo. Un chico de lo más especial para mí.

- Así que sientes algo por él.

- Por supuesto que lo siento¿no te he dicho ya que es mi mejor amigo?

- Sabes que no lo decía en ese sentido.

- Pues yo sí, porque no le veo de otra manera. "Y si lo hiciera, no te lo diría. Es algo que no te concierne por mucho que pueda gustarte Harry. Lo que yo sienta por él o cualquier otra persona es algo que sólo me importa a mí y a esa persona en cuestión, pero a ti…desde luego que no."

- ¿De verdad que no le has hecho nada?

- De verdad que no. ¿Por qué piensas que he podido hacerlo?

- Porque no puedo entender que se haya fijado en ti porque sí, sin motivo aparente. Tú no eres el tipo de chica en la que él suele fijarse.

- Eso ya lo sé, Ginny, sé perfectamente cómo han sido las chicas en las que ha solido fijarse hasta ahora, y por lo que él dice, antes de mí, sólo le ha gustado Cho Chang.

- Pues no os parecéis en nada, salvo por el blanco de los ojos.

Hermione se relajó un poco, parecía que Ginny volvía a adoptar una actitud normal con ella, cosa que la sorprendió pero tampoco lo bastante como para confiar en que ella no volvería alterarse o mostrarse agresiva de alguna forma.

- Mira Hermione, voy a ser sincera. Me molesta enormemente que él no se fije en mí como en algo distinto a la hermana pequeña de su mejor amigo, pero lo que más me fastidia es saber lo mucho que te quiere y que tú no le correspondas. ¿Cómo puedes no hacerlo?

- Porque durante 7 años no le he visto como algo distinto a mi mejor amigo, por otra parte, no creo que ese sea un tema de tu incumbencia, lo que yo pueda sentir por Harry o cualquier otro chico que pueda gustarme, sólo me concierne a mí.

- Perdona, pero sí me interesa, porque él se ha enamorado de ti y como tú no le correspondes, debe estar pasándolo bastante mal.

- Y tú qué sabes.

- Lo sé porque yo sé lo que se siente cuando alguien te gusta mucho y ves que ese alguien no te corresponde, te aseguro que es un dolor enorme el que se siente, sobre todo si sientes por esa persona algo más profundo que una simple atracción.

- ¿Me estás diciendo que estás enamorada de Harry y que por eso llevas tan mal que yo no le ame?

- Sí, lo llevo bastante mal, y sí, creo que estoy enamorada, creo que me enamoré de él el primer momento en que le ví en aquella estación de King Cross cuando él y mi hermano sólo tenían once años. Llámame exagerada si quieres, pero fue verle y sentir en mi interior que estaba ante el chico de mi vida. Ya, ya sé que era una niña pequeña pero te aseguro que lo sentí, Hermione, lo sentí claramente.

- Entiendo lo que quieres decir pero…contrario a lo que puedas pensar, no voy a poner en duda lo que puedas sentir o no por Harry, lo que sí voy a decirte es que, aunque pueda no corresponder a sus sentimientos, tengo muy claro que no quiero hacerle daño y de hecho procuro no hacérselo.- "Aunque no siempre lo consigo."

- Yo sé que tú le quieres mucho, y que te preocupas por él lo bastante como para protegerle todo lo que eres capaz, pero tienes que entender que hay más personas aparte de ti que se preocupan por él y que también pueden protegerle como él merece.

- Eso no lo dudo, Ginny, y también lo tengo muy presente. Lo que no sabía es que tú quisieras ser una de ellas.

- Siempre he querido serlo, lo malo para mí es…que por mucho que quiera, nunca puedo estar ahí cuando más me necesita.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque siempre que ha ocurrido algo de transcendencia en su vida, ha estado contigo o con mi hermano, nunca conmigo.

- Oh, ya veo.

- Y eso es muy frustrante¿sabes, Hermione?. Frustra y duele mucho, como no tienes idea. Es muy duro querer estar ahí y no poder por las circunstancias que sean, es como si el destino se empeñase una y otra vez en hacerte ver que no puedes estar con él por mucho que lo desees, que existen otras personas que sí deben estarlo, otras menos tú, y yo…yo no lo soporto, no puedo soportarlo.

En ese punto, la pelirroja se puso a llorar y Hermione sintió compasión por ella.

Una cosa era que pudiera pelearse con ella, pero otra muy distinta era no sentir pena al verla sufrir y la verdad era que a Hermione sí que le daba mucha pena ver y escuchar el sufrimiento de la menor de los Weasley.

Hermione sólo pudo suponer que Ginny era sincera cuando decía que estaba enamorada de Harry, porque ella sabía que sólo las personas que querían a alguien y no eran correspondidas, podían llorar así, tal y como lo estaba haciendo ahora Ginny, con total y absoluto sentimiento.

- Hey…tranquila.- intentó consolarla ella- no llores más, se te hincharán los ojos, y tienes unos ojos preciosos para que se estropeen por culpa del llanto.- Hermione le dio unos suaves golpecitos en la espalda y Ginny no pudo evitar sonreír agradecida.

- ¿Por qué eres tan buena, Hermione?. Deberías odiarme por cómo me he comportado contigo.

- Contrario a lo que puedas pensar de mí, Ginny, no tengo ningún motivo de peso para odiarte, aunque debo reconocer que tu comportamiento me ha molestado bastante. No entiendo por qué te has portado así.

- Porque me mata saber que eres tú la chica que él ama. Aunque por otra parte no me sorprende que sea así, ya que tú eres la única que ha estado siempre a su lado de forma incondicional.

- Bueno, eso sí es verdad.

- Y también eres la única mujer que le aporta carga afectiva y que le ha enseñado a expresar los sentimientos. Has hecho tanto por él…y tú ni si quiera lo ves. Tan lista para unas cosas y tan tonta para otras que son más que obvias…

- Quizás no sea tan lista después de todo.

- Sí que lo eres, y tú lo sabes, pero desde luego es admirable que no te lo tengas nada creído.

- Gracias, supongo.

- De nada. A ti en todo caso, sobre todo por mostrarte tan comprensiva conmigo.

- Oh vamos, Ginny¿por qué no iba a hacerlo?

- Porque después de cómo te he tratado, lo normal sería que me mandases al carajo, no que te comportases como una amiga.

- Tú y yo nunca hemos sido muy amigas que digamos, pero eso no implica que pueda portarme como si lo fuera.

- ¿Crees que podríamos serlo, a pesar de lo ocurrido, o a pesar de que sepas que estoy enamorada de él?

- ¿Y a mí qué me importa saber eso?

- Te importaría si tú también le amaras.

- Ginny, si llega un día en que me enamore de Harry, créeme cuando te digo que pensar en las posibles chicas que puedan sentir algo por él será la última de mis preocupaciones.

Si tuviera que preocuparme de cosas así, no podría vivir tranquila. Sobre todo sabiendo como sé, la gran admiración que despierta en todo aquél que le conoce.

Ya sea por ser el niño que vivió, o por ser el buscador más joven de la historia del colegio, o simplemente porque es guapo, que lo es y mucho…soy consciente de que Harry es un chico por el que muchas suspiran, no sólo tú, y también soy consciente de que no puedo cambiar eso, aunque nunca he querido cambiarlo.

- Él tiene suerte de que le admires, valores, respetes y quieras tanto, no creo que muchos chicos puedan tener a alguien que les trate como tú a él.

Y no me refiero sólo a un sentido amistoso, me refiero a lo personal. No sé si te has fijado alguna vez, Hermione, pero Harry ha aprendido mucho de ti, sobre todo a ser persona. Él no era ni por asomo, como es ahora. Hace 7 años era el niño más tímido, introvertido y poco expresivo que he conocido nunca, y ahora parece que hay que ponerle cinta en la boca para que deje de hablar.

- Dímelo a mí, que tengo que convivir con él las 24 horas. A veces habla tanto que creo que es otro Harry el que está conmigo.

- ¿Puedo preguntarte una cosa?

- Claro¿el qué?.

- ¿Cómo duerme?

- ¿Perdón?

- Que cómo le gusta dormir, es decir…sé que es tonto que te lo pregunte pero…es que siempre he querido saber eso.

- ¿Te refieres a su forma de dormir o a la postura que coge?

- A todo.

- Ah pues…él suele dormirse de lado, sobre todo ahora que tiene una de las muñecas pegada a la mía. No es muy cómodo dormir de otra forma. Cuando se duerme tiene el sueño bastante profundo, ya puede estallar una bomba a su lado que ni se inmuta y hay veces que tengo que despertarle y me cuesta la misma vida, pero por fortuna lo consigo.

- ¿Cómo es cuando despierta?. Quiero decir…¿tiene buen humor o mal humor?

- De momento no le he visto de mal humor pero sí con aspecto cansado, sobre todo si ha tenido un mal sueño.

- ¿Tiene pesadillas?

- A menudo. "Por no decir siempre, sin contar con el sueño erótico, sólo ha tenido malos sueños."

- Supongo que es normal, su vida no ha sido fácil.

- ¿Y quién tiene una vida fácil, Ginny?. Ni si quiera yo la tengo, y eso que no soy especial como Harry.

- No digas eso, porque no es verdad. Tú eres alguien muy especial, Hermione, aunque no tengas una cicatriz con forma de rayo en medio de la frente. Eres alguien tan especial que hasta mi hermano te adora, y él no suele querer a todo el mundo. ¿Sabes?

- No, no lo sabía.

- Pues ahora sí.

- Oye Ginny¿ya no estás enfadada conmigo?

- No pero…me sigue doliendo que él te prefiera a ti por encima de mí.

- Comprendo. Pero quiero que sepas que yo no soy tu enemiga, nunca lo he sido, y te agradecería mucho que no me tratases como si lo fuera.

- Prometo intentar no portarme como lo he hecho, pero a veces no puedo evitar sentir unos celos terribles cuando te veo con él, sobre todo cuando es cariñoso contigo. Como esta mañana en el desayuno.

- ¿Esta mañana?

- Sí, cuando os estabais riendo, él te dio un beso en la cabeza, quizás demasiado rápido para que alguien se diera cuenta, pero yo lo ví, y tú también parecías coquetear con él.

- No estaba coqueteando.

- Pues lo parecía. Yo sé que no eres del tipo de chica que juega con los sentimientos de la gente, como tú bien has dicho antes. Sé que cuando das cariño lo haces sin malicia, y lo haces de verdad, porque te sale de dentro pero creo que no sabes el gran efecto que tiene ese cariño en Harry.

- Supongo que el normal.

- No, Hermione. El normal no. El normal es el que siente una persona que está acostumbrada a tener cariño en su vida, pero Harry no lo ha tenido, no tanto como lo podemos tener tú y yo, que venimos de una familia unida y que nos quiere bastante. Él nunca ha recibido cariño en el hogar donde vive, sino todo lo contrario, por eso es que a veces no sabe cómo reaccionar cuando alguien le abraza sorpresivamente, o cuando tú le haces un gesto cariñoso sin él esperarlo. ¿Me entiendes?

- Perfectamente.

- Tú eres la única persona cercana a él, que le demuestra cariño continuamente. Porque incluso cuando le riñes, lo haces de forma que no se sienta mal consigo mismo, sólo con lo que ha hecho, y eso, Hermione, dice mucho de lo buena que eres.

- Nadie que te escuchara ahora, diría que la Ginny del otro día y la de ahora sois la misma, es como si fueses mi amiga de siempre y no es verdad.

- No te equivoques conmigo, Hermione, aún siento unos celos terribles hacia ti, pero reconozco que no te odio hasta el extremo de desearte lo peor.

- Yo a ti tampoco.

- No estoy intentando mostrarme como la amiga perfecta, sólo estoy sincerándome contigo.

- Y yo contigo.

- Me jode mucho que él no se haya enamorado de mí y sí de ti, es simplemente eso.

- Lo capto.

- Pero tú no tienes la culpa, sé que no la tienes. Te creo cuando dices que no has usado algo en él, eres demasiado noble para hacer algo así.

- ¿Tú sí lo harías?

- Por supuesto, eso y cualquier otra cosa que me asegurase el éxito, pero prefiero no hacerlo, porque sería vivir una mentira y prefiero saber que no me corresponde a que finja amor por mí cuando no lo siente de verdad.

- Te entiendo.

- Y ahora si me disculpas, tengo que irme. He de volver al despacho de Dumbledore.

- ¿Puedo saber por qué?

- Porque me ha encargado un trabajo, sé que era una excusa para evitar la pelea que estuvimos a punto de tener en el desayuno, pero la verdad es que me gusta lo que me ha mandado hacer.

- ¿Y qué es?

- Informar de cualquier comportamiento extraño en los estudiantes.

- ¿Por algún motivo especial?

- No, es sólo que siente curiosidad.

- Este Dumbledore nunca dejará de sorprenderme.

- Sí, parece muy serio con eso de ser el director¿verdad?. Pero la realidad es que sólo es un hombre como el resto, y hasta los hombres son cotillas de vez en cuando.

- A mi me lo vas a decir. Tu hermano lo es bastante.

- Todos los Weasley lo somos, Hermione.

- Ya sabía eso.

- Bueno, me voy.

- ¿Qué le dirás a Dumbledore?

- Que todo va con normalidad, salvo por el hecho de que he encontrado a su alumno y alumna favoritos durmiendo abrazados bajo un árbol.

- No serás capaz.

- ¿Qué no?. Por supuesto que sí. Soy capaz de eso y de cosas peores, pero por el momento no quiero perjudicaros. Sólo cotillear un poco sobre vosotros con el dire del cole.

Hermione no pudo evitar reírse al ver la expresión traviesa que tenía el rostro de ella en aquél momento.

- ¿Sabes una cosa, Ginny?. Tú también eres alguien especial.

- ¿Ahora te das cuenta?. Mucho has tardado.- Y a pesar de lo que dijo, Hermione supo que no lo decía con vanidad.

- Hasta luego, Ginny.

- Hasta luego.

- Que te vaya bien en tu sesión informativa.

- Y a ti con lo que quiera que vayas a hacer ahora.

- Sólo volver a dormir, si es que puedo, porque creo que me he desvelado bastante.

- Bueno, te duermas o no, espero que te siente bien el descanso.

- Gracias.

- Y Hermione…

- ¿Sí?- pronunció la castaña a punto de tumbarse de nuevo al lado de Harry.

- Sé que no hace falta que te lo diga pero…cuídamelo...¿quieres?

- Sí Ginny, quiero, siempre he querido.- contestó ella con tono dulce y sincero.

Ginny no dijo nada al respecto, sólo le dedicó otra sonrisa y se marchó sin mirar atrás, mientras Hermione volvía acurrucarse en el pecho de su mejor amigo y repasar mentalmente toda la charla que había tenido con ella, llegando a la conclusión de que Ginny no era mala en el fondo, sólo estaba, tal y como ella había dicho, celosa de ella, pero nada más.

Dándole un suave beso en la mejilla a Harry, cerró los ojos esperando volver a dormirse, pero al ver que no lo conseguía por más que lo intentaba, se limitó a quedarse despierta mientras le veía dormir, escuchando su tranquila respiración y notando con sorpresa, que por primera vez en dos días y medio de convivencia, Harry parecía estar relajado en su sueño, cualquiera que fuese.

Un rato después, él abrió los ojos y lo primero que vio fue los ojos marrones de su mejor amiga mirándole fijamente, cosa que le gustó bastante.

- Hola.

- Hola. ¿Has dormido bien?

- Sí, aunque no recuerdo lo que he soñado, cosa que no me pasa a menudo.

- Eso sólo demuestra que estabas a gusto.

- Y cómo no voy a estarlo si estaba contigo.

"Ya me estoy derritiendo otra vez." - No me halagues tanto, que al final se me subirá a la cabeza.

- Imposible, tú eres todo menos vanidosa.

"Y tú eres un chico maravilloso."

- Tú tampoco lo eres, Harry, y podría serlo si quisieras.

- ¿Por qué?

- Es obvio el por qué, eres famoso, la gente te admira y además de todo eso también eres bastante atractivo, creo que es una combinación perfecta para que a cualquier persona se le suba la vanidad.

- Seré atractivo para ti.- "Cosa que me alegra."- pero yo me considero más bien normal, pero tanto como guapo…no.

Tengo un pelo horrible que no se deja peinar por mucho que lo intente y que me da un aspecto de lo más extraño.

Encima, mis gafas son redondas y no tienen nada de especial salvo el encantamiento anti rotura que le aplicó hace años mi mejor amiga.

Para rematar, tengo una cicatriz en medio de la frente que tiene una forma más que curiosa y como está en un sitio nada discreto, tengo que tapármela con el pelo, sobre todo si quiero pasar desapercibido, cosa que no es posible porque con cicatriz o sin ella, gracias a Rita Skeeter y toda la publicidad que me dio en cuarto año, todo el mundo mágico sabe la cara que tengo y para terminar, no es sólo que no me guste mi pelo, es que crece mágicamente, así que estoy condenado a llevarlo siempre igual por mucho que intente cambiármelo.

- ¿Y por qué querrías cambiarlo?. Es un pelo muy bonito y tiene un color inusual, al menos en Inglaterra. El negro azabache no es que abunde precisamente en nuestro país. Aquí la mayoría somos pelirrojos o rubios.

- Tú eres castaña, eso tampoco abunda.

- El pelo negro que tú tienes, menos todavía.

- ¿Tanto te gusta mi pelo?

- Pues sí. ¿Por qué te extraña?

- Porque yo siempre he pensado que es horrible, sobre todo por el hecho de que no se deje peinar. Y yo que pensé que los pelos de Einstein eran raros… los míos son peores, eso seguro.

- Qué va.- añadió ella pasando su mano libre por su negro cabello- tu pelo es precioso, aunque a ti no te guste. Y qué más da que lo tengas rebelde y no se deje peinar. Muchos chicos muggles usan la gomina para desordenarse el cabello, tú no lo necesitas, lo tienes así de forma natural y contrario a lo que puedas creer, no creo que te afee en absoluto, más bien te otorga un aspecto poco común y bastante atractivo.

- ¿De verdad lo crees, Hermione?

- De verdad lo creo, Harry.

- ¿Te he dicho ya que te quiero?

- No desde anoche, pero no hace falta que me lo digas, yo lo sé sin que lo digas con palabras.

"¿Y también sabes que me muero por besarte o que me beses tú a mí?" - ¿Puedo pedirte una cosa, Hermione?

- Por supuesto.

- ¿Me darías un beso?

- ¿Cómo?

- Que si me das un beso. "Por favor, dí que sí."

- No creo que eso sea una buena idea, Harry. Porque podrías forjarte una idea equivocada de mí, y yo no quiero eso.

- No, eso no sucederá, sobre todo porque soy yo quien te lo ha pedido.

- Pero es que si te lo doy…

- Sólo cumplirás uno de los muchos deseos que tengo contigo.

- ¿Y cómo puedo asegurar que luego no intentarás nada más?

- Eso no puedes asegurarlo, ni si quiera yo puedo pero te prometo que intentaré controlarme si accedes a besarme aunque sea una vez.

- Pues yo prefiero no hacerlo, al menos de momento.

- Por favor, Hermione, dame sólo un beso.

- ¿Tanto lo necesitas?

- Más que necesidad, es deseo lo que siento. -"Un terrible deseo hacia ti y todo lo que podríamos hacer si me lo permitieras, pero me conformaré con sólo un beso si es eso lo que estás dispuesta a darme."

- ¿Un deseo inocente o uno incontrolado?

- Una mezcla de las dos cosas en realidad.

- Entonces tengo más motivos aún para no darte el beso que me pides, Harry.

- De verdad que seré bueno, Hermione, te prometo que no intentaré nada después de ese beso.

- No es que desconfíe de ti, pero no estoy segura del todo. "Sobre todo de cómo podría reaccionar yo, ya no me asusta tanto como antes, el que puedas besarme, y no entiendo por qué."

- Te juro por lo más sagrado, que no haré algo que pueda hacerte sentir incómoda.

- Me lo creo.

- ¿Entonces?

- Entonces…creo que un simple beso no puede hacer daño a alguien.

"Alguien como yo, que se muere por ti desde hace dos años ya."

- Pero te advierto una cosa, Harry.

- ¿El qué?. "¿Qué me matarás si pierdo el control?"

- Que no tengo mucha experiencia en estas cosas, así que si no te gusta el beso luego no te quejes.

- No lo haré, de verdad que no. "¿Y qué voy a hacer más que corresponderte?. Aún no me creo que vayas a besarme."

Sin añadir nada más, ella tiró suavemente de su mandíbula para acercarle hacia ella, y posó sus labios en los de él, que contrario a lo que ella creía, disfrutó ese beso como pocas cosas había disfrutado en su vida. Hermione no tardó en retirarse y al hacerlo, pudo ver que él tenía los ojos cerrados y una expresión más que dulce y feliz en su rostro masculino.

- Gracias.- fue todo lo que él pronunció para seguidamente mirarla y acurrucarse contra ella, en el hueco que había entre su cuello y hombro, su lugar favorito.

- De nada. Después de cómo te has portado conmigo durante estos dos días, es lo mínimo que podía hacer.

- ¿Ha sido tu forma de agradecérmelo?

- No, Harry, ha sido mi forma de hacerte entender que estoy a gusto contigo sin importar la situación que tengamos ahora.

- ¿Aunque estemos pegados?

- Sí. Eso no hace que me disguste tu compañía.

- Gracias otra vez.

- Nuevamente de nada, sólo soy sincera.

- Cosa que también agradezco enormemente.

- No tanto como yo el que siempre estés ahí para mí.

- Siempre voy a estarlo, Hermione, te lo prometo.

- Yo te creo, sin necesidad de que me hagas promesas.

- Pero a mí me gusta hacértelas, sobre todo porque pienso cumplirlas.

- ¿Qué hora es?

- Casi la hora del almuerzo.

- No me puedo creer que haya pasado tanto tiempo.

- Es que cuando se está a gusto con alguien, el tiempo vuela.

- Eso es verdad.

- Ay no…

- Qué.

- Acabo de acordarme que has quedado a las cuatro con el equipo de Quiddicth, pero a esa hora es cuando yo empiezo con mi castigo.

- Bueno, pues cambiaré la hora, les diré que vengan más tarde. De todos modos no creo que les importe que nos retrasemos.

- Pero Harry, puedo tirarme al menos dos horas allí, tú lo sabes.

- ¿Y qué?. Cuando vengamos, seguro que el equipo todavía sigue entrenando.

- ¿Después de dos horas y media?

- Sí, a nosotros nos encanta el Quidditch, Hermione, da igual lo mucho o poco que entrenemos, siempre estamos a gusto.

- ¿De verdad que no te da miedo estar a muchos metros de altura, volando a toda velocidad en busca de una pelotita dorada que lleva alas y que vuela tan rápido que es casi imposible verla?

- ¿Bromeas?. Por supuesto que no me da miedo, me apasiona más bien. Y puede que sea difícil de ver, porque no niego que eso sea verdad, pero eso sólo le añade más emoción al asunto.

- Vale, intentaré darme prisa para terminar lo antes posible con el castigo de Snape, pero te pido por favor, no, mejor dicho…te ruego…que no hagas locuras en la escoba, te juro que no lo soporto. Tiemblo con sólo pensarlo.

- Haré lo posible por no asustarte pero…las piruetas y los giros repentinos son necesarios, aunque sean a toda velocidad, te recuerdo que la Snicth es una pelotita más que rápida, es como tú bien dijiste antes, casi imposible de ver, y si no voy a toda leche, no podría atraparla por mucho que quisiera.

- Pues vaya…

- ¿Qué le hago, Hermione?. Yo no fui quien inventó el deporte ni tampoco la Snicth.

- A veces me dan ganas de coger el giratiempo, volver a la época en que se inventó la Snicth y darle de bofetadas al que la inventó.

- Jjajajajajjaaaaaa.

- Tú ríete de mí todo lo que quieras, pero me da pánico verte volar a esas velocidades y que pueda pasarte algo. De hecho…alguna vez sí te has llevado un buen susto.

- No me pasa nada desde tercero, si mal no recuerdo.

- En primero Quirrell hechizó tu escoba y por poco te matas cuando se volvió loca, el segundo no te pasó nada que yo recuerde...¿o fue ese el año en que hechizaron las bludgers y por poco te parten la cabeza?.

Ah sí, recuerdo otra cosa, en tercero, cuando los dementores te rodearon, te quedaste inconsciente y yo creo que no te mataste porque no estabas a una altura demasiado alta además de que la arena del suelo del estadio amortiguó algo tu caída, pero te juro que ha habido pocas ocasiones en mi vida en que lo he pasado realmente mal, y cada vez que te ha ocurrido algo relacionado con el Quiddicth o tu escoba, no es que lo pase mal, es que simplemente dejo de respirar. ¿Me entiendes?

- Sí, intentas decirme que pasas más miedo por lo que pueda ocurrirme que por lo arriesgado que sea el deporte.

- Exactamente. Y no es por ser egoísta ni nada, pero tampoco me seduce mucho pensar que si te pasa algo allí arriba, a mí también me dará un chungo, sobre todo porque no sé volar con la escoba. Fue la única asignatura que no logré aprobar en primer curso. De verdad Harry, las escobas y yo no estamos hechas la una para la otra.

- Puede que no sepas controlar una escoba, pero conoces más hechizos que todos los estudiantes de este castillo. Estoy seguro de que si me pasa algo, usarás tu sabiduría para salvar la situación, como has hecho siempre.

- Pues yo no sé si reaccionaría así, cuando algo me aterra de verdad no soy capaz de hacer nada, tal y como tú bien explicaste con lo del troll.

- Aún recuerdo tu cara de pánico cuando te encontramos refugiada tras aquél lavabo. Por un momento pensé que llegaría a darte con aquella enorme porra cuando él destrozó el lavabo.

- Yo también lo pensé, pero por fortuna, Ron y tú controlasteis la situación.

- Tuvimos suerte.

- Con suerte o sin ella, me salvasteis de una muerte horrible y eso es lo único que cuenta para mí.

- Pues si tengo que contar yo todas las veces que nos has salvado tú a mí y a Ron entonces me faltarán dedos.

- ¿Nos vamos a comer?.

- Sí, la verdad es que tengo hambre.

- Suele ocurrir después de dormir, sobre todo si se ha dormido a gusto.

- ¿Te ayudo a levantarte, Hermione?

- Sí, gracias.

- De nada. "Es que me gusta agarrarte, aunque sea por poco tiempo."


El almuerzo transcurrió con normalidad, salvo por el hecho de que Ginny se había cambiado de sitio, sentándose unos metros más allá de donde estaban los tres amigos, cosa que sorprendió a Harry.

- ¿Por qué el cambio cuando se ha tirado dos días sentándose con nosotros?. "Y molestando a Hermione a más no poder."

- Digamos que le gusta cambiar de compañía de vez en cuando.- añadió Ron partiéndose pescado asado.- ¿Quieres un poco, Harry?

- No, gracias, pero si me cortas rosbeef te lo agradeceré mucho.

- Toma.

- ¿Y yo qué, no cuento a la hora del reparto?- preguntó Hermione mirando con curiosidad cómo Ron echaba también en el plato de Harry, un poco de salsa y algunas patatas.

- Sí, claro, es sólo que no me lo habías dicho, no sabía que tú también quisieras carne.

- Yo quiero de todo lo que no pueda partir por mí misma y eso también incluye el rosbeef.

- ¿Quieres un filete o dos?

- Dos, porque son muy finos y ponme también patatas, tienen una pinta estupenda.

- No sé cómo no revientas- añadió el pelirrojo sirviéndole todo lo que había pedido- te he visto comer con el plato mucho más lleno que el mío. ¿Dónde echas los kilos?

- En ningún sitio, supongo que los quemo con el estudio. O a lo mejor es porque siempre he sido una persona muy activa, vete tú a saber, pero en las mujeres de mi familia siempre ha ocurrido eso, comemos muchísimo pero jamás engordamos, supongo que es cuestión del metabolismo que tenemos.

- Y otros como yo, tenemos que preocuparnos de no perder la línea.- añadió Ron echándose un poco de ensalada.

- ¿Tú?. Pero si comes más que un cerdo y tampoco engordas nunca. ¿Por qué habría de preocuparte los kilos?- preguntó ella bebiendo zumo de calabaza.

- Pues porque mi familia tiene tendencia a engordar, pero resulta que nos preocupamos bastante de no hacerlo.

Salvo por mi madre, pero supongo que es normal que esté gorda después de tantos hijos como ha tenido. Ella dice que por mucho que se cuide, su cuerpo nunca volverá a ser el que era. En mi caso, hago deporte y también el hecho de tener cada curso una aventura nueva donde siempre tenemos que salir corriendo y cosas parecidas, es como para poder mantener la línea. El año en que acabemos un curso sin que peligren nuestras vidas, creo que no me lo creeré del todo.

- Hoy estás de lo más razonable, no pareces tú.

- Qué puedo decir, Hermione, algunos maduramos con el tiempo.

- Tú no, Ron, conservas ese no se qué especial que siempre te ha caracterizado.

- Gracias, supongo. Si es un cumplido lo acepto encantado.

- Por supuesto que lo era, tampoco es que me pase la vida sacándote defectos solamente.

- No, no lo haces, pero tengo que reconocer que a Harry le haces más cumplidos que a mí.

- Porque él no es como tú, además de que nos llevamos mejor que tú y yo.

- Bueno, eso también es verdad.

- ¿Podéis dejar de hablar de mí como si no estuviera aquí?- añadió el moreno mientras se echaba crema de calabaza con ayuda de la cuchara.

- No.- respondieron sus dos mejores amigos a la vez, cosa que le causó risa.

- Hermione, son las tres y media.

- Gracias Ron. Harry, ve terminando, tenemos que irnos.

- Sí, en cuanto Ron me pele la manzana.

- No tenemos tiempo de eso, Snape espera. Ron, echa agua en un vaso grande y mete la manzana dentro, si la lavas así, podrá comérsela por el camino.

- Vale.

Dicho y hecho, en cuanto el pelirrojo se la dio a Harry, ella no tardó ni un segundo en ponerse de pie y empezar a caminar en dirección a la salida mientras Harry se comía la manzana apresurando el paso todo lo que podía.

- ¿Pof qué no me haz fefado tezminaz?- preguntó él con la boca algo llena.

- Porque tengo prisa, y hazme el favor de no hablarme con la boca llena, con Ron ya tengo suficiente.

Harry le dio un mordisco grande a la manzana y le sacó la lengua, ella le miró como si alucinara.

- Efta dica…¿quiedez un poco?- preguntó él enseñándole una parte que aún no había sido mordida.

- No, gracias.- pronunció ella intentando no mostrar demasiado su desagrado.

Ella tuvo que escuchar sus risas mientras llegaban a la puerta que daba acceso a las mazmorras, lugar donde se encontraba la clase del profesor de pociones.

Hora y media tardó ella en limpiar la clase. No sabía si porque se había vuelto más rápida aunque sólo usase una mano o por el hecho de que el aula no estuviese tan sucia como las otras veces, pero sin duda se sintió aliviada cuando salió de allí y puso rumbo al estadio de Quidditch.

- ¿No quieres ducharte primero?- preguntó Harry mientras la veía retirarse el sudor de la frente con ayuda de un pañuelo de papel.

- No, porque también sudaremos en el entrenamiento, así que prefiero bañarme luego.

- Ah vale, como quieras. Mira, allí está el equipo. ¿Ves cómo te dije que nos esperarían?

- Es que pensé que terminaríamos más tarde.

- ¡Hey!- gritó Ginny a modo de saludo cuando les vio llegar hasta el equipo.

- Hola Ginny.- saludó Hermione con naturalidad.

- Habéis tardado mucho...¿qué ha ocurrido?

- Es que estoy castigada durante toda la semana a limpiar la clase de Snape y como sólo puedo usar una mano libremente por eso nos hemos retrasado.- comentó la castaña para luego dirigirse a Harry y susurrar en uno de sus oídos- ¿ves cómo es mejor que nos separemos antes de tiempo?. Si no estuviéramos pegados, tú podrías entrenar con normalidad, pero por mi culpa han tenido que esperarte.

- Pues que esperen, yo también lo he hecho a veces y para una vez que llego tarde no creo que se hunda el mundo.- contestó él también en voz baja.

- Sabemos lo del hechizo, Ginny nos lo ha contado.- comentó uno de los miembros del equipo.- No te preocupes Harry, lo entendemos.

- ¿Comenzamos?- preguntó Ron subiéndose a la escoba y preparándose para despegar.

- Por supuesto.- añadió Harry montándose en la saeta de fuego y echándose hacia atrás para dejarle sitio a Hermione delante de él.

- ¡Vamos allá!- pronunciaron los demás compañeros de equipo mientras daban una potente patada al suelo y ascendían hacia el cielo azul.


- ¿Dónde está la Snitch?. Ya no la veo- comentó Hermione al frente de la escoba de Harry.

- No lo sé, yo también la he perdido.- añadió su mejor amigo justo detrás de ella y agradeciendo el que ella le hubiese permitido ayudarla a recogerse el pelo en moño bajo. Primero porque así no le molestaría el cabello de ella al ser empujado por el aire y luego porque tenía una estupenda visión de su bonito cuello, aunque en el momento en que viera la Snitch, se olvidaría del cuello y todo lo demás que no tuviera que ver con aquella pelotita dorada.

- ¡Allí abajo!- gritó Hermione con voz clara y potente- ¡He visto un brillo dorado!

Harry descendió en picado y ella chilló de terror sin poderlo evitar, temblando como una hoja.

- ¿Quieres no hacer eso!- dijo ella una vez que la escoba se estabilizó- ¡Por poco me da un infarto!

- Exagerada, no ha sido para tanto.- comentó él sin poder ocultar la risa.

- ¡Claro, como a ti no te da miedo volar!

- Más miedo me dan tus gritos, no sé cómo no me has roto los tímpanos. Por todas las escobas, qué potencia. A veces pienso que tu garganta es sobrehumana.

- Anda y vete a la porra cordialmente.

- Yo también te quiero, Hermione.

- Que te den.- pronunció ella mirándole durante dos segundos y sacándole la lengua. Él sonrió para seguidamente girar de repente, ella volvió a gritar.

- ¡La madre que te parió!- pronunció con fastidio.

- Está muerta…¿Por?

- ¡Por nada, pero lo encantaría saber que su hijo intenta matarme!

- Mira que eres tremendista…

- ¡Y un huevo, lo que soy es sincera!

- Ya, ya…

- ¡AHHHHHHHH!- volvió a chillar ella cuando él se lanzó en picado hacia la Snitch, que estaba justo debajo de ellos- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

- ¡DEJA DE GRITAR, ME ESTÁS DESCONCENTRANDO!

- ¡Y A MÍ ME ESTÁS PONIENDO HISTÉRICA CON TANTA PIRUETA, GIROS Y DESCENSOS DE LAS NARICES!

- ¡YA ME ESTOY DANDO CUENTA, PERO INTENTA CALMARTE Y NO TIEMBLES TANTO, VAS A DESESTABILIZAR LA ESCOBA!

- ¡ES QUE TENGO MIEDO!

- ¡YA LO SÉ, PERO SI NO DEJAS DE MOVERTE PERDERÉ EL CONTROL Y NOS PEGAREMOS UN GOLPE DE MIL DEMONIOS Y ESTANDO COMO ESTAMOS A 100 METROS DEL SUELO, NO CREO QUE LA CAÍDA SEA SUAVE!

- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

- ¡Y AHORA POR QUÉ GRITAS, NO HE HECHO NADA!

- ¡ HE VISTO LA SNITCH, HARRY, ESTÁ A UNOS 6 METROS EN LÍNEA RECTA!

- ¡ENTONCES VAMOS POR ELLA!

Una vez conseguido el objetivo, Harry descendió y despidió al equipo. Hermione esperó a estar sola con él y entonces se descargó a gusto.

- ¡Tú estás loco perdido y no me digas que es por mí. Creo que quieres más a esa pelotita!

- ¿Te has golpeado la cabeza o qué?

- ¡Me encuentro perfectamente aunque bastante traumatizada gracias a ti!

- Ya vuelves a exagerar como antes.

- ¡ Y un cojón de pato. Eres un jodido suicida y yo no quiero morir tan joven!

Contrario a lo que ella imaginaba, él no reaccionó gritando o enfadándose, sino riéndose a carcajada limpia.

- ¿Y ahora de qué coño te ríes si se puede saber?

- De esta nueva faceta tuya, nunca te había escuchado decir tantas palabrotas seguidas.

- ¡Bueno, es que cuando me altero mucho me salen solas!

- Ya me estoy dando cuenta. ¿Te sientes mejor ahora?

- No, pero estoy intentando calmarme.

- Eso es bueno.

- Aunque debo decirte que el miércoles no jugarás ese partido a menos que nos despeguemos.

- Yo jugaré ese partido, y tú también lo harás porque estarás conmigo y ni pienses por un instante que te dejaré llevarme ante Dumbledore antes de tiempo.

- Harry, lo digo en serio.

- Yo también.

- No pienso volver a subirme a tu escoba ni aunque me ofrecieras un millón de galeones.

- Te subirás a mi escoba lo quieras o no, y es lo último que diré al respecto.

- ¡Tú no puedes obligarme hacer algo que no quiero!

- ¡Ni tú a mí tampoco!

- ¡Arff, a veces no te soporto!- gritó ella a milímetros de su rostro.

- ¡Ni yo tampoco a ti!- gritó él a igual distancia de ella.

- ¡Eres un…!- pero no pudo terminar la frase porque él la estaba besando y ella no hizo nada por impedirlo, aunque cuando él se retiró, estuvo a punto de darle un soberano bofetón, pero se contuvo porque no quería llegar a tanto, aunque ganas no le faltaban.

- Serás…mejor no lo digo.- pronunció ella empezando a caminar seguida lógicamente de él, quien la miraba sonriente.

- Yo seré lo que tú quieras, Hermione, pero el hecho es…que no me has apartado cuando te he besado.

- Déjame tranquila un rato, y no me menciones eso, aún no sé por qué te he dejado hacerlo.

"Porque quizás me quieres igual que yo a ti, sólo que no quieres admitirlo. Pero no importa, creo que te gusto como algo más que tu mejor amigo y eso ya es más que suficiente para mí."

- ¿Dónde vamos?.- preguntó Harry cuando la vio acercarse a las puertas que daban acceso al interior del castillo.

- A ducharnos, yo al menos lo necesito y creo que tú también.

- Muchas gracias por decir que huelo mal.

- No es que lo diga yo, es que lo dice tu cuerpo, y no es porque quiera quejarme, Harry, es que eres un chico y los chicos tenéis el sudor más fuerte que el de las chicas, así que no te hagas el ofendido porque sabes perfectamente que mi intención no era molestarte.

- Bueno, sí que lo sé, pero igualmente es molesto escuchar que necesitas un baño.

- ¿Y qué quieres que te diga, que hueles a rosas cuando no es verdad?

- No, sólo que no digas nada, de todos modos me habría duchado contigo…y creo que sobra que diga el por qué.

- Ya, ya…y todo por culpa de Malfoy.

"Para mí ha sido más una bendición que un castigo, aunque para ella no sabría decir lo que representa estar conmigo las 24 horas. Pero no creo que sea tan terrible como a veces quiere hacerme creer."


- ¿Qué jabón quieres esta vez?- preguntó Harry al lado de los grifos de geles aromáticos.

- Limón.- contestó ella echando la cabeza hacia atrás para empaparse la melena. Cuando volvió a levantarla, usó su mano libre para apretarse el cabello en distintas zonas y así escurrirlo.

Harry tragó saliva, ella había inclinado la cabeza y el cuerpo hacia un lado para poder alcanzar otras zonas de su pelo. Su pecho estaba ahora mucho más cerca del de Harry y él pudo apreciar claramente su tamaño a pesar de estar cubierto por el bikini verde oscuro que ella llevaba puesto. Él se dio cuenta que el pecho de Hermione era perfecto, ni muy grande ni muy pequeño, en su justa medida y totalmente acorde con las proporciones de su cuerpo femenino.

"Y luego dice que no es guapa. Si hasta tiene un cuerpo 10. ¿Por qué no se gusta entonces?"

- Cierra el grifo ya, Harry, hay suficiente espuma.

Él obedeció volviendo a su lado rápidamente.

- ¿Te lavo la espalda, Hermione?

- Sí por favor. "Pero como intentes otra cosa te juro que pateo los testículos, no estoy de humor para sorpresas inesperadas."

"¿Cómo puede tener la piel tan suave si no usa crema?"- pensó él mientras enjabonaba su espalda con delicadeza-"Me gustaría poder tocarla sin tener que hacerlo con la excusa del baño."

"¿Por qué tarda tanto?. No es que tenga la espalda interminable."

"Ojalá esto no se acabase nunca."

" Bueno, supongo que no es fácil lavarme usando sólo una mano."

"Lo que daría por tocarte usando las dos."

"La verdad es que es una sensación bastante agradable y relajante."

"Me pregunto si tú también querrías tocarme, Hermione."

"Cuando me toque lavarle la espalda, intentaré ser igual de delicada con él que lo está siendo conmigo."

"Y si disfrutarías haciéndolo…"

"Con lo que me gusta tu espalda…"

"Como disfruto yo el mero hecho de pasar mis dedos por tu piel suave…"

"Y tus hombros…"

"Una piel que más que piel es terciopelo…"

"Y tu cuello, hasta eso me gusta."

"Tan suave como la seda."

"Ay Harry…"

"¿Acaba de estremecerse o lo he soñado?"

"Me están dando escalofríos. ¿Será por tu tacto?"

"¿Eso es buena señal o mala?"

"¿Y desde cuándo me estremezco porque me toques?"

"A lo mejor empiezo a gustarte, Hermione."

"Si lograse aclararme…"

"¿Hasta cuándo tendré que esperar que te aclares?"

"Dejarías de sufrir por mi culpa."

"Esta espera me está matando."

"Porque yo sé que sufres aunque intentes ocultármelo, pero es inútil que disimules, Harry, te conozco demasiado bien."

"No pensé que sería tan duro."

"Lo siento tanto, Harry…"

"Pero no quiero decírtelo, sufrirías al ver que lo paso mal."

"Lo paso fatal cada vez que te veo mal."

"Siempre lo pasas mal cuando me notas deprimido o algo así."

"¿Por qué será que me afecta tanto tu sufrimiento?"

"¿Por qué sufres tanto por mí, Hermione?"

"Siempre me lo he preguntado."

"Siempre he querido saberlo."

"¿Será que en el fondo hay alguna razón más profunda que la de ser tu mejor amiga?"

"Quizás existe una razón más poderosa que la amistad, pero a lo mejor no te has dado cuenta o sí, pero te da miedo decírmelo."

"Prefiero hacerte esperar a jugar con tus sentimientos, eso no sería justo para ti."

"Por lo menos sé que ella no quiere hacerme creer algo que no es cierto.

"Yo no soy de esas chicas que juegan con los sentimientos de los chicos."

"Eso es algo muy noble de tu parte, Hermione, aunque tú has sido siempre más que noble conmigo."

" Mucho menos contigo, mi mejor amigo."

"Por más que quiera, no puedo verte sólo como mi mejor amiga. Hace 2 años que no puedo."

"Un mejor amigo que está tremendamente bueno."

"Y menuda mejor amiga…lo tiene todo. Es guapa, tiene un cuerpazo y encima es buena persona."

"Y además de atractivo es un chico estupendo."

"¿Qué más se puede pedir?"

"¿No es eso lo que toda chica quiere?"

"Un cuerpazo y un corazón bonito. ¿No es eso a lo que todo chico aspira?"

"Aún me pregunto cómo es posible que te hayas enamorado de mí. Con la de chicas guapísimas que hay en el castillo…"

" Y encima me preguntaste el otro día que cómo podrías gustarme. Ahora que yo…añadiría otra pregunta, Hermione, una que ya te he hecho esta mañana al lado del lago…"

"No soy guapa, no tengo un carácter dócil o suave. Soy más bien autoritaria, mandona, repelente y sabelotodo…"

"¿Cómo podrías no gustarme?"

"Aunque reconozco que también tengo cosas buenas…"

"Con la de cosas buenas que tienes. Eres sincera, fiel, leal, honesta y también te preocupas mucho por los que te rodean, sobre todo si tienen relación contigo."

"Como que haría lo imposible por las personas que me importan, sobre todo por ti, Harry."

"Una de tus mejores cosas, Hermione, es lo mucho que te preocupas por tus amigos, especialmente por mí."

"Siempre me he preocupado por ti más que por Ron."

"Hasta Ron lo sabe."

"Porque tú me necesitas más que él. Él no ha tenido tus circunstancias y por lo tanto no necesita mi apoyo y mi cariño tanto como tú."

"¿Será porque su vida ha sido más dichosa que la mía. Es por eso que te importo más?"

"Por eso me preocupas e importas más que él, bueno, por eso y por otras cosas, claro."

"No quiero darte lástima."

"Como el hecho de que me lleve mejor contigo que con él."

"Ni que la sientas por mí."

"Si un día le mandase al carajo definitivamente, no creo que le hiciese mucho daño, pero estoy segura de que si te lo hiciese a ti, sí que te afectaría más que a él."

"Sea por lo que sea, me gusta saber que me prestas más atención. Hace que me sienta…especial."

"Porque tú eres especial, Harry, muy especial."

"Debería dejar de comerme la cabeza. Hace rato que terminé de lavarle la espalda, seguro que se ha dado cuenta."

"Y ahora que lo pienso, hace rato que su mano no se mueve. ¿Habrá estado pensando tanto como yo?"

"Tanto comerme el coco no puede ser bueno."

"¿Para qué pensar más?. Lo mejor será volver a la realidad y decirle entre otras cosas, que abra el grifo de agua caliente, me está dando frío."

"Debería echar más agua caliente, me estoy helando."

- Harry…

- Dime.

- ¿Podrías echar más agua caliente, por favor?

- Por supuesto.

- Gracias.

- De nada. "Por ti…lo que haga falta."

"¿Por qué eres tan complaciente conmigo?"

" Con tal de verte a gusto, haré lo que me pidas."

"¿Será porque te gusto?"

"Tu bienestar es lo único que cuenta para mí."

"No, no puede ser por eso. Yo sé que es porque te preocupas tanto por mí como yo de ti."

"Siempre me has importado mucho, Hermione."

"Yo creo que es algo mutuo, que nos preocupemos tanto el uno del otro."

"Me encanta ver lo mucho que nos preocupamos el uno del otro."

"Un signo más de lo bien que nos llevamos."

"Un signo inequívoco de lo adecuados que somos el uno para el otro."

"Y de lo buenos amigos que somos."

"Y de lo buenos amigos que somos."

"Siempre seré tu amiga, Harry."

"Siempre seré tu amigo, Hermione."

"Pase lo que pase."

"Pase lo que pase."

"Y pese a quien pese."

"Y pese a quien pese."

"Pero sobre todo…porque te quiero mucho."

"Pero sobre todo…porque te quiero mucho."

- Harry.

- ¿Sí?

- ¿Me lavas el pelo?

- Bueno, pero sabes que no tengo mucha práctica, si no lo hago bien luego no te quejes.

- Eso no importa, lo que cuenta es que me ayudes, aunque sabes de sobra que yo también te ayudaré con mi mano libre.

- Yo siempre te ayudaré, Hermione, como siempre me has ayudado tú. ¿Quieres el champú de fresa?

"Ese no te gusta."- Mejor usa el que no huele a nada.- "¿Y desde cuándo me importa tanto lo que te guste o no, de mis cosas?"

- ¿Estás segura?

- Sí. "Creo que tengo un serio problema."

"Esto del cambio de champú es raro, muy raro."

"Es increíble, por mucho que le esté ayudando a lavarme el pelo, allí donde me toca…las mariposas se vuelven locas. Y eso que sólo está tocándome la cabeza, me pregunto qué me ocurrirá si me toca otra parte del cuerpo aunque sea con la excusa del baño."

"Otro estremecimiento tuyo. Pero si sólo te estoy enjabonando el pelo…"

"¿Cómo puedo sentir este cosquilleo por el hecho de que me laves el cabello?"

"¿Será que tu pelo es muy sensible al tacto o que eres tú la que es sensible a mi tacto?"

"A lo mejor no es el pelo, a lo mejor soy yo…"

"Si fueses tú…me encantaría."

"¿Querrá eso decir que me gustas?"

"Eso querría decir que te gusto."

"Y cómo puedo asegurarlo si nunca me he enamorado."

"Jamás me he enamorado de otra chica anterior a ti, aunque una vez pensé estarlo de Cho, pero sé que no fue así, sólo sentí atracción por ella, una que se perdió cuando ví cómo era en realidad y no me gustó lo que ví. Puede que no sea un experto en temas de amor, pero sé perfectamente lo que se siente cuando la persona que te gusta te toca, aunque sea por un leve instante."

"¿Por qué vuelvo a estremecerme?. Sólo estás masajeándome el pelo."

" Estremecerse cuando esa persona te toca, es un claro signo del efecto que ella te produce."

"¿Por qué me causas este efecto, Harry?. Antes no era así."

" Sea como sea, voy a esperarte, Hermione."

" Pero no pienso comentarte nada hasta que esté segura del todo sobre lo que siento o no por ti."

"Intentaré no presionarte mucho."

"Sólo espero que no vuelvas a preguntarme cuándo me aclararé. Me siento presionada cuando haces eso."

"Podría hacerme pesado si le pregunto mucho."

"Deberías dejar que me aclarase sin preguntarme tantas veces."

"Quizás ya la he presionado demasiado con tanta pregunta sobre lo que siente."

"Auque eso no hace que te quiera menos."

"Pero no creo que me odie por ello."

"¿Podría ser él mi pareja?"

"¿Hasta cuándo me tendrás con la intriga, Hermione?"

" ¿Y cómo puedo saber algo así. Cómo puede una mujer de 17 años a punto de cumplir 18, que está ante el hombre de su vida?"

"Si tan sólo me dieras una señal de que tus sentimientos han cambiado…"

"¿Qué él y no otro, es el indicado para ti?"

"Podría ayudarte a saber lo que sientes."

"Cómo puedo saberlo, cómo…"

"Quizás si te beso…"

"No es fácil saberlo cuando es tu mejor amigo y por lo tanto, ya te sientes muy unida a él."

"Pero no puedo besarte otra vez sin tu consentimiento, podrías enfadarte mucho conmigo y yo no quiero eso. Creo que con la mirada que me echaste en el campo de Quidditch he tenido suficiente."

"Si al menos hubiera un libro de instrucciones que pudiese consultar…"

"Quiero que estés a gusto conmigo y enfadada no lo estás."

"Mejor dejo de darle tantas vueltas. Además, hace rato que dejé de mover la mano por el pelo y creo que él también."

"Y que seas feliz, aunque esa felicidad no sea conmigo sino con otro chico."

"Estoy segura que está pensando tanto como yo, por eso su mano ya no se mueve."

"Aunque me dolería verte con otro."

"Me pregunto en qué estará pensando…"

"O que me dijeras que te has enamorado de un chico estupendo…que no soy yo."

"Aunque no creo que sea en mí, debe de tener millones de preocupaciones más. Todos las tenemos."

"Pero si sigues siendo mi amiga, al menos te tendré en ese sentido y tal y como le dije a Ron esta mañana, eso es mejor que no tenerte de ninguna otra forma."

"Lo único que espero con respecto a él, es que cuando consiga aclararme, no le haga demasiado daño si al final le digo que tal y como pensaba en un principio, no siento nada más que amistad…"

"Porque como dejes de ser mi amiga, entonces sí que no seré capaz de levantar cabeza…"

"Aunque espero de verdad, que pase lo que pase entre nosotros, siga queriéndome como amiga, porque perder su amistad es lo último que quiero."

"No me dejes, Hermione…"

"No quiero dejarte, Harry…"

"No me dejes nunca…"

"Quiero estar contigo siempre."

"No me dejes solo."

"Nunca me alejaré de tu lado, aunque me lo pidas."

"No soporto estar solo."

"Voy acompañarte hasta el día en que me muera."

"Y tú haces que no me sienta solo."

"Siempre tendrás mi apoyo."

"Si pierdo tu apoyo…me desesperaré."

"Para guiarte y apoyarte en todo lo que necesites, como he hecho siempre."

"Si no estás aquí, no podré seguir."

"Aunque me lo prohíbas, siempre estaré ahí para ti."

- Harry…

- ¿Sí?

- ¿Has terminado?- "Yo sé que sí, desde hace rato."

- Sí, deberías enjuagarte el pelo. "Y yo debería dejar de pensar tanto en ti, me va a salir humo del cerebro."

Ella se acercó al grifo y se agachó lo suficiente hasta que su cabeza estuvo bajo el chorro de agua caliente.

Dándole un poco más de fuerza, se aclaró el pelo lo mejor que pudo usando sólo una mano, mientras su mejor amigo contemplaba la escena a tan sólo unos pasos de ella. Haciendo verdaderos esfuerzos porque no se le cayese la baba, porque ver a Hermione con los ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás mientras el agua le empapaba la melena castaña, era como para hacer que se le cayese la baba y hasta la mandíbula.

- Hey.- comentó ella cerrando el grifo y poniéndose delante suya.- ¿Quieres que te lave el pelo?

- Bueno.- fue todo lo que pudo decir pues aún se estaba recuperando de la impresión de antes.

Ella se colocó a su espalda y él se agachó lo suficiente hasta quedar de rodillas en el suelo de la gran bañera. Permitiéndole así a Hermione, llegar sin problemas a su cabeza.

- ¿Qué champú quieres?

- El de fresa. "El que más te gusta."

- ¿Seguro?.- "Pero si a ti no te gusta…"

- Sí.- "Sólo tú vas a olerme y sé que te encanta esta fragancia."

- Como quieras.- "No lo entiendo. ¿Por qué pedir un aroma que detesta?"

"Mientras tú estés a gusto conmigo, hago lo que sea, incluso dejar que me laves el pelo con ese champú empalagoso."

"A no ser…que quiera usarlo para complacerme porque sabe que me encanta este olor."

"Uno que huele como la mermelada que tanto le gusta a mi gordo primo. Puaj…"

"Y no protesta, manda narices. Tiene el pelo rosa, el baño huele a fresa que da gusto y él…¿no se queja?. Pero bueno…¿qué le pasa?"

"Odio el aroma a fresa, lo odio, lo odio, lo odiooooo."

"¿Cómo puede soportar este olor?"

"Pero a ti te encanta y eso es lo único que cuenta para mí."

"En fin, él sabrá lo que hace."

- Ya he terminado, Harry. ¿Te aclaro el pelo o lo haces tú?

- Prefiero hacerlo yo.- "Como me masajees la cabeza voy a sentir más que hormigas, así que prefiero aclarármela sin tu ayuda."

Cuando él se situó bajo el chorro de agua y cerró los ojos mientras se aclaraba el pelo, ella tuvo que coger aire.

"Por todos los magos y brujas, siento un calor de lo más extraño."

El agua corría por su negro cabello, bajaba por su cuello y hombros, hasta caer en su pecho y más abajo aún, una zona que ella no podía ver al estar cubierta por el agua. Ella tomó aire de nuevo al ver cómo él cerraba el grifo y usaba su mano libre para echarse el pelo hacia atrás y escurrirlo, se pasó también la mano por el rostro para quitarse el agua y seguidamente abrió los ojos de nuevo, dejando ver aquellas verdes esmeraldas que había heredado de su madre.

- ¿Te encuentras bien?- preguntó al ver su extraña expresión.

- Sí.- "Tú sí que estás bien, mejor que bien, estás tremendo."

- Estás algo roja.- "Pero aún así sigues pareciéndome preciosa."

- Es que tengo calor.- "Uno que me corre por todo el cuerpo, y no entiendo por qué."

Él no dijo nada, pero la miró como si pudiera ver a través de ella. Ella se giró, dándole la espalda, intentando esconder su rostro.

"Pero…¿qué me está ocurriendo?"

Y cuando él le tocó suavemente un hombro, no pudo evitar saltar de la impresión.

- ¿Seguro que estás bien?.- su voz denotaba preocupación.

- Sí.- "¿Por qué me late tan deprisa el corazón?"

- ¿Por qué no me miras?

- "Porque estás demasiado cerca."

- ¿Hermione?

- Qué.- contestó aún de espaldas a él.

- Mírame.

- ¿Por qué?

- Porque es incómodo que me des la espalda, me tira la muñeca.

- Perdona.- pero no se volvió. Harry no tuvo más opción que colocarse frente a ella, encontrándosela con la mirada baja, observando el agua como si fuese la cosa más interesante del mundo.

- ¿Qué te ocurre?

- Nada.

- No mientas, Hermione.

- No lo hago.

- ¿Y por qué no me miras?

"Porque me siento rara y puede que haga algo impropio de una amiga. Algo como…¿besarte?"

- Hey…- dijo él tirando suavemente de su barbilla y obligándola así, a mirarle a los ojos.- ¿Qué pasa contigo?

- Nada, ya te lo he dicho.- respondió volviendo a bajar la mirada.

- Algo te preocupa¿verdad?

"Sí, las ganas que tengo de besarte, aunque no entiendo por qué, si cuando me besaste en el campo de Quidditch tenía ganas de asesinarte."

- Estoy bien.- logró pronunciar ella, mientras intentaba olvidarse de las mariposas que invadían su estómago. Unas que habían aparecido al tenerle tan cerca de ella.

- ¿Seguro que te encuentras bien?.- volvió a preguntar él en un tono que mostraba nuevamente preocupación.

- Sí.- "Sólo necesito que te alejes antes de que haga algo de lo que quizás me arrepienta luego."

- Pues yo creo que algo te pasa, pero no quieres decírmelo.- y cuando dijo eso último, él agachó de repente la cabeza y buscó sus ojos marrones, clavando su verde mirada en la de ella.

Hermione gritó de repente, como si algún bicho la hubiese picado, aunque no era ningún bicho sino un pequeño susto que se llevó al ver aquellos ojos verdes tan bonitos mirarla con atención. De la impresión, saltó además de gritar, perdiendo el equilibrio y cayendo de culo en la bañera, lo que provocó que el cuerpo de Harry se echara hacia delante repentinamente, sólo que él logró mantener el equilibro mientras se reía sin poderlo evitar.

- ¿Ha dolido?.- preguntó aún muerto de risa.

- Pues sí, algo.- contestó ella honestamente.

- Mira que eres torpe a veces.

- Anda y vete al carajo cordialmente, ha sido culpa tuya. Si no me hubieses pegado ese susto, no me habría caído.

- Pero si no he hecho nada.- comentó él dejando salir unas pocas risas más.

- Sí claro, tú nunca haces nada.- Y aunque ella intentaba parecer ofendida, la verdad era que tampoco podía ocultar la sonrisa que estaba empezando a adornar su boca, una sonrisa que él encontró preciosa, igual de preciosa que le parecía ella.

- Dame la mano, te ayudaré a levantarte.

- No, déjalo, puedo sola, pero gracias igualmente.- "Mejor no me toques, que aún no me acostumbro a verte empapado y con el agua resbalándose por todas partes de tu precioso e increíble cuerpo. Maldito seas¿por qué me resultas tan sexy?. Antes no era así."

Cuando ella se levantó, dejando ver su preciosa anatomía, él tuvo que tragar saliva, porque aunque su cuerpo estuviese cubierto por aquél bikini verde oscuro que recordaba el de una exploradora, Harry tenía que reconocer, que con bikini y todo, Hermione estaba increíblemente sexy.

"Si es que no se puede ser más perfecta, y encima se pregunta por qué no gusta a los chicos del castillo. ¿Qué por qué, porque están ciegos, por eso. No saben ver más allá de las apariencias, ése es su jodido problema. Pero yo sí te veo, Hermione, y muy bien, a pesar de que ahora no tenga las gafas puestas. Si ellos no pueden verte, no es mi problema, es el suyo, ahora que yo…me alegro, así no tengo competencia."

"¿Y a éste qué le pasa ahora?. Parece en otro mundo. ¿Será que se me ha salido una teta y no me he dado cuenta? A ver…no, todo está en su sitio. Cómo no iba a estarlo si me he ajustado tanto el pecho del bikini que casi no puedo respirar. En fin, tendré que sacarle de su mundo mental porque paso muy mucho de seguir en esta bañera. Si sigo lavándome seguro que me saco brillo."

"Ay mi madre…que se está acercando. Contente Harry, contente, no pienses en ese cuerpazo que viene hacia ti. En esos preciosos hombros, ese cuello digno de ser mordido por un vampiro, ese pecho tan bien formado, y ese ombligo también de tamaño perfecto. Joder…si es que hasta las caderas se contonean cuando ella anda. Oh no…otra vez no. ¡Al agua, rápido!. Ostia…cómo duele, creo que me he sentado demasiado fuerte."

"Coño, ese culazo ha debido doler más que el mío. ¿Y por qué se ha sentado de repente? No será…¿Qué se ha vuelto a excitar, verdad?. Si es así no quiero saberlo, hay cosas que no debería saber al menos en determinados momentos, uno como este, donde estamos ligeritos de ropa y en un entorno más que propenso para el erotismo. ¿Y desde cuándo me preocupan esas cosas? Ay…esto de la adolescencia es un asco."

- ¿Te encuentras bien, Harry?.- preguntó ella agachándose un poco y acercando su pecho a los ojos de él, aunque sin darse cuenta.

- Sí sí, no te preocupes.- "Pero mira qué delantera. ¡No pienses en eso, no pienses en eso o lo otro no se bajará nunca!."

- ¿Te ayudo a levantarte?

- ¡NO!.- pronunció él más que alarmado, hundiéndose en el agua todo lo que podía, hasta dejar fuera sólo la cabeza, y llevándose la mano libre a sus "partes nobles" sin que ella le viera.- " Malditas sean mis hormonas, mira que excitarme ahora...Aunque cómo no voy a hacerlo si tengo a una mujer impresionantemente atractiva delante de mis narices."

- Bueno, como quieras, pero te advierto que yo necesito salir ya. Estoy tan arrugada como una pasa y no creo que eso sea bueno para la piel.

"Tampoco es bueno para mí que me veas más tieso que un poste de la luz."

- Si no te importa, Hermione, necesito unos minutos más, es que no me apetece salir ahora.

"Ya, claro, y voy yo… y me lo creo. Más quisieras tú…Siempre has mentido fatal. Vale, te daré unos minutos más, y si es por lo que yo pienso, está claro que voy a darte todo el tiempo del mundo. Supongo que si yo fuese un chico, también me daría vergüenza que la chica que me gusta me viera así."

- Bueno, Harry, pues avísame cuando quieras salir.- "Procuraré no sentarme demasiado cerca de ti, para no…incomodarte más, por decirlo de alguna forma suave."

"Sé que sabes que te estoy mintiendo, pero agradezco que me sigas el juego. La verdad es que eres tan comprensiva que a veces me resulta asombroso. Y luego dices que no eres una chica corriente…está claro que no, te sales de lo común, pero no creo que eso sea algo malo. Al menos para mí no lo es."

"Joder, se está tomando su tiempo. Bueno…supongo que no es tan fácil como quiero creer. No se puede dominar una parte del cuerpo como si tal cosa. En fin, le echaré paciencia, qué remedio me queda."

"Como siga pensando cosas bonitas de ella, voy a estar aquí horas. Está bien, pensaré en algo horrible. En Malfoy, por ejemplo, la última vez funcionó."

Una clara imagen del rubio intentando besarle apareció en su mente, y su cuerpo reaccionó casi de inmediato, haciendo que aquella parte en cuestión volviese a estar donde siempre había estado.

"¡Sí!. Sabía que daría resultado. Lo raro sería que no tuviera efecto, pero mejor no pienso en eso porque puede que vomite y la verdad es que no me apetece nada hacerlo delante de ella."

- Hermione…

- ¿Sí?

- Ya se me han quitado las ganas de estar en el agua. ¿Nos vamos?

"Por fin."- Vale.

- Después de ti.- "Procuraré no pensar en…ese culito respingón que está saliendo del agua. Por todos los magos y brujas…¡Piensa en Malfoy, piensa en Malfoy!"

Cuando llegaron a la habitación de Hermione, se quitaron los albornoces y usaron el desmaius para poder vestirse a gusto.

Con Harry desmayado, Hermione podía arreglarse sin tener que pedirle que le ayudara, ya que la mano de Harry aún estando inactiva, se movía a la vez que la de ella aunque no la ayudase a abrocharse los botones de la camisa, pero la mano que estaba junto a la de él, estaba tan despierta como la otra que ella tenía libre, así que no le costó nada estar lista rápidamente.

Cuando terminó con todo su atuendo, le devolvió a la consciencia y entonces fue el turno de él en dejarla en otro mundo.

Pero la visión de Hermione desmayada le provocó una extraña sensación de malestar, así que intentó darse toda la prisa posible para no hacer su desmayo demasiado largo, porque no estaba muy seguro de las consecuencias que podía tener, y sabiendo como sabía lo insegura e imprevisible que era la magia por mucho que la controlara, decidió ser cauto antes que curioso.

Cuando ella despertó, se encontró con un Harry que llevaba una camiseta verde de manga corta, un pantalón vaquero que sí era de su talla y una sudadera de manga larga con capucha que le sentaba mejor que bien.

La sudadera tenía una cremallera que él no había cerrado y ella pudo comprobar que la camiseta que tenía debajo, realzaba el color de sus ojos. Hermione supuso que esa ropa era de la poca que según le había contado él, tenía de su medida y tuvo que reconocer para sí misma, que su mejor amigo tenía buen gusto.

- ¿Qué hora es?.- preguntó ella por hablar de algo antes de decir lo guapísimo que estaba con lo que se había puesto.

- Las 7. ¿Por?

- Por nada, simple curiosidad.

- ¿Quieres hacer algo en concreto antes de la cena?

- No¿y tú?

- Tampoco.

- Lo que no quiero es quedarme aquí el resto de la tarde. ¿Qué tal si salimos y buscamos a Ron?. Podríamos dar una vuelta los tres juntos, hace mucho que no exploramos.

- Pero si a ti no te gusta, siempre dices que nos metemos por los sitios más raros.

- Sí, bueno, pero también reconozco que esos sitios a veces nos muestran cosas la mar de interesantes. Aún recuerdo aquél bello jardín que estaba escondido tras una sala que aparentaba ruina. Parecía sacado de un cuento de hadas.

- ¿Tanto te gustó?

- Llámame cursi si quieres, pero era el lugar más bello que había visto en toda mi vida, un sitio digno de cualquier pareja feliz. De esos en los que entras y no quieres salir jamás.

- No creo que seas cursi, más bien romántica. Y por lo que he averiguado de aquél sitio, parece ser que ése precisamente es el efecto que produce, el de no querer salir. Puede que a ti te encante, pero yo creo que es peligroso y no me importaría no volver a verlo en toda mi vida.

- ¿Tanto miedo te da?

"No, me da miedo que entres allí y no sea capaz de sacarte por la razón que sea."

- No, pero prefiero ver otros lugares, sobre todo los que aún nos faltan por descubrir, y eso que llevamos 7 años aquí pero creo que nunca terminaré de conocer todos los secretos de Hogwarts.

- Es que es un castillo enorme además de mágico, es normal que tenga tantos secretos, Harry.

- Eso lo sé. ¿Nos vamos a buscar a Ron?

- Después de ti.

Y sin más que añadir, se marcharon de la habitación mientras Hermione, secretamente, rogaba por no encontrarle, porque algo en su interior le decía que era mejor explorar a solas con Harry, que estando los tres juntos.


Continuará.


Nota de la autora:

Ya, ya sé que es largo, pero ya os lo advertí de antemano. Jijijijijijii. ¡Y no pienso deciros cuándo se enamorará ella de Harry!. Para eso tendréis que esperar…unos cuantos caps más. ¿Qué cuántos va a tener en su totalidad?. Pues yo quería dejarlo en diez, pero es muy posible que llegue hasta doce, porque tengo material para eso y más, pero tampoco lo voy a alargar tanto como mi anterior historia. Aún me asombra que la gente siguiera los 44 caps que tuvo, pero también hay que tener en cuenta, que me tiré un año y medio escribiendo "Una Hermione para Recordar." Un beso a la gente que se leyó aquél fic y que también sigue este, además de apoyarlo. Gracias, muchas gracias. Paso a los Reviews. RAkAoMi. ;-)

PD: Son las diez de la mañana, me he levantado temprano para responder los reviews pues a las doce cojo el autobús de vuelta a Tíjola. ¿Qué cuando llego allí? A las siete y media de esta tarde porque tengo que coger, en total, dos autobuses distintos. Un besazo a todos y todas.