Nota de la autora:

Domingo, 2 de Julio de 2006.

¡Hola cómo estáis! Yo bien, ya de vacaciones. Yuuhhhh. Llegué a Sevilla el jueves 29 porque la profe a la que sustituía en Tijola (Almería) volvió al cole antes de lo previsto. Me he dicho…ya que estoy en casa retomaré el fic lo más rápido posible. Pretendo subir un cap por semana pero no sé si será posible porque estoy de vacas y tengo muchas cosas por hacer además de compromisos que cumplir. Antes del cap leed esto…

IMPORTANTE: Resulta que navegando el otro día por la red descubro un artículo de una entrevista hecha a Rowling. Ella dice que en el séptimo y último libro de la saga, dos de los protagonistas van a morir. De ellos dos, Harry podría ser uno. Ella dice que como es el último libro, los malos van a pisar fuerte, vamos que van con intenciones más que asesinas. Es decir, veremos una lucha final encarnizada y es posible que torturen a nuestro querido trío (por las palabras de la autora debemos esperar lo peor) y claro, me imagino que el malo malísimo dañará a Ron y Hermione para mortificar a Harry (todo malo malísimo lo haría). En fin, que sí, que esta mujer está decidida a escribir un final más que impactante y claro, sería muy impactante que el prota muriese (aunque no tan impactante para mí, porque es algo que me espero desde hace tiempo). Dice también que no quiere decir quiénes son los dos protagonistas que morirán, porque no quiere recibir emails ofensivos pero lo que sí dice es que esos dos personajes van a morir para salvar a un tercero. (Volveré a comentar más cosas sobre esto en la segunda nota de autora al final del cap).

ADVERTENCIA: En este cap hay una escena íntima que no es lemmon, pero igualmente podría ofender a cierto tipo de gente que no le guste leer escenas descriptivas de ese tipo. Sinceramente no pretendo pervertir a nadie, sólo narrar algo normal que sucede entre dos personas que se gustan. Recordad que Harry y Hermione son mayores. Él ya tiene dieciocho y ella está a punto de cumplirlos. Repito: Lo que vais a leer es algo más que normal y corriente entre dos personas de esta edad (y más jóvenes también, porque los jóvenes de hoy día están muy desinhibidos). Así que si leéis la escena, luego no quiero quejas sobre lo que he puesto. Primero porque yo no obligo a nadie a leerme y luego porque no admito insultos de ningún tipo. Como alguien me falte al respeto me pondré de muy mal humor. ¿Queda claro?. Un abrazo fuerte a todos y todas. RAkAoMi.


Simbología: la de siempre.

Música recomendada: (para este cap y los restantes que quedan por subir).

Sur le fil (Yanni Tiernsen), Lost tv theme (Michael Giaccino), Light (Hans Zimmer), Idle's end (Hans Zimmer), Close your Eyes (Christopher Beck. "Buffy the vampire Slayer Soundtrack), At the beach (mourning). (Michael Giacchino).


Cap.9. "Me gustas."

Fue una experiencia asombrosa, tanto para Harry como para Hemione.

Él estaba asombrado de que ella no sólo le dejase besarla sino que además le devolviese el beso.

Ella estaba asombrada de notar aquella calidez que había sentido la noche antes cuando le besó por accidente. Una calidez que no sólo le provocó ternura sino unas ganas enormes de seguir besándole durante horas, pero ella no iba a hacerlo hasta que hubiese hablado con él. A pesar de no tener ganas, ella se separó de él dispuesta a aclarar las cosas cuanto antes.

- Tengo que hablar contigo. Puede ser ahora o cuando terminemos con mi castigo, tú decides.

Harry la miró algo extrañado, no se esperaba que fuese ella quien rompiese el beso cuando ella misma le había insinuado que la besara.

- Dímelo ahora.

- ¿Aunque luego tengamos que salir corriendo para no llegar tarde?

- Sí.

- Tú tenías razón.

- ¿En qué?

- En lo de las mariposas. Las tengo porque me gustas, ahora lo sé.

- ¿Lo dices en serio?

- Totalmente.

- Vaya…

- ¿Vaya, sólo eso?. Yo pensé que te alegrarías no que dirías "vaya".

- Sí que me alegro. ¿Cómo no podría?. Llevo días esperando que me digas algo así. Es sólo que no puedo creer que lo hayas sabido tan pronto. Pensé que tardarías más.

- ¿Años como tú?

- Quizás. Aunque reconozco que se me habría hecho eterno si tuviese que haber esperado años a que me dijeras que te gusto.

- La verdad es que me he quitado un gran peso de encima. Ahora me siento…mejor, menos presionada.

- ¿Estás segura que es eso lo que sientes?

- Sí.

- ¿De verdad te gusto?

- ¡Que sí!. ¿Cuántas veces tendré que decírtelo para que me creas?

- Entonces…

- ¿Entonces qué, Harry?

- Si tú me gustas y yo te gusto…eso quiere decir…

- Dilo.

- Que podremos besarnos todo lo que queramos. ¿Verdad?.- dijo él con una sonrisa radiante y un tono alegre que le recordó a ella el de un niño pequeño que hubiese recibido un regalo más que deseado.

- Supongo que sí, es decir, sí.- contestó ella sin poder disimular una risilla espontánea.

- ¿Y podré besarte sin pedirte permiso?

- Claro.

- Y…

- ¿Qué?

- ¿También podremos practicar lo otro?- preguntó tímidamente, como si le diese miedo pronunciar la palabra sexo.

- ¿Te refieres al sexo?

- Sí.- volvió a decir tímidamente.

- No estoy segura de si lo que siento es tan fuerte como para dar ese paso contigo pero sí te digo que no me importaría darlo, aunque primero quiero estar segura del todo que eres tú y no otro, el chico adecuado para mí.

- Comprendo.

- Cuando lo sepa, te lo diré, te lo prometo.

- Entonces…no me quieres. Es sólo atracción lo que sientes.

- Por supuesto que te quiero, eres mi mejor amigo. ¿Recuerdas?. Lo que pasa es que no sé si estoy enamorada y sí, es verdad que siento una gran atracción por ti. La suficiente como para querer besarte o permitir que me beses.

- O sea que estás en una fase de…¿coqueteo, se puede decir así?

- Sí.

- Supongo que eso es mejor que no tener nada contigo. Además, como dicen por ahí…por algo se empieza. ¿No?

Ella sonrió al escucharle y también se sintió aliviada, pues temía que él no quisiera conformarse con eso, que quisiera algo más.

- Sí, por algo se empieza y creo que nosotros hemos tenido un buen comienzo.

- Estoy de acuerdo.

- Si no tienes más cosas que preguntarme por el momento, te agradecería mucho que nos fuésemos de inmediato al aula de Snape.

- Vámonos. Después de todo aún nos queda mucho tiempo para hablar de esto o de otras cosas.


- Váyase, señorita Granger.- pronunció Snape cuando les vio llegar.- Tengo cosas que hacer esta tarde.

- ¿Tengo que volver luego, señor?

- No hará falta.

- ¿Entonces puedo irme?

- Ya le he dicho que sí. ¿A qué espera para marcharse, o prefiere que le mande otra tarea además de la limpieza?

- No señor, no hace falta. Ya me voy.

- Mira que es desagradable el tío.- comentó Harry mientras caminaba al lado de Hermione.

- Él es así.

- Váyase señorita Granger.- dijo el moreno imitando fielmente la voz del profesor de pociones para añadir luego con su voz real…-Váyase usted a la real mierda, profesor.

- Pfjjajajajajajaaa.

- Mira que tratarte así…

- Otras veces ha sido peor.

- Bueno, eso sí es verdad.

- Además, el hecho de que hoy no me quiera en la clase no es tan malo después de todo. Ahora tenemos un par de horas libres para hacer lo que queramos.

- Cierto.

- ¿Qué te apetece hacer, Harry?

- ¿De verdad quieres saberlo?

- Sí.

- Estaba pensando en continuar lo que dejamos antes de venir a ver a Snape.

- ¿Besarnos?

- Eso mismo.

- ¿Quieres besarme ahora?

- ¿Por qué no?.

- Pensé que los besos se daban en momentos…románticos o tiernos. Es decir…en momentos concretos en los que una pareja comparte intimidad.

- Bueno, ahora tenemos intimidad, estamos solos. ¿No?

- Sí pero en medio de un pasillo donde cualquiera podría aparecer de improviso y ponerse a chismorrear sobre el hecho de haber visto al famoso Harry Potter comiéndole la boca a su mejor amiga.

- ¿Comiéndote la boca?

- Por poner un ejemplo vulgar, porque está claro que la gente no va a contarlo en plan fino. Puede que lo que empezó siendo un beso se convierta luego en el acto sexual.

- ¿Tú crees que la gente exageraría tanto?

- ¿Diciendo que nos hemos acostado, aunque no fuese verdad?. Pues claro que lo creo, y también cosas peores. Ya sabes el dicho "Hacen de un grano de arena, una montaña."

- Eso sí es cierto.

- Por eso paso mucho de besarte ahora, al menos aquí, donde cualquiera puede vernos.

- ¿Y si nos vamos a tu habitación?. Allí nadie nos verá.- propuso mirándola con picardía. Ella no pudo evitar sonreír cuando vio su expresión.

- Es un buen lugar, además podrías leer el diario de tu madre. ¿No me dijiste que querías leerlo con tranquilidad?

- Sí.

- Pues yo no soy quién para no darte el gusto. De acuerdo señor Potter, a mi habitación entonces.

Harry no dijo nada, sólo sonrió como un idiota mientras seguía a Hermione con paso firme pero tranquilo, aunque en su interior deseaba llegar cuanto antes. Imaginó que no bien cerrase ella la puerta, la pondría contra la pared y empezaría a comerle la boca tal y como había puesto ella de ejemplo.

Llevaba tantos días esperándola…tantas horas y minutos aguantándose…aunque la verdad era que mucho no se había aguantado porque tenía que reconocer para sí mismo que le había robado varios besos en el transcurso de los tres días que llevaban pegados.

Ella le había dicho que aún quedaban cuatro días más antes de que el hechizo se rompiese.

Él no podía esperar a que llegasen esos cuatro días y poder experimentar todo lo que podría ocurrir entre los dos mientras esos días pasaban.

Si ella había tardado sólo tres días en descubrir que él le gustaba puede que tardase otros tres en descubrir que le amaba, así que aún le quedaría un día de hechizo y de intensa convivencia durante esas últimas 24 horas para disfrutar de ella y su compañía. ¿Quién sabe?.

Quizás acabasen haciendo el amor, tal y como él deseaba. Aunque prefería que si daban ese paso, lo dieran una vez que el hechizo se hubiese terminado porque así, tendrían una libertad total de movimiento, lo cuál era muy cómodo a la hora de tocar y acariciar a tu pareja.

Pero…¿era ella su pareja realmente?. Él no podía asegurarlo, pues Hermione en ningún momento le había dicho "soy tu novia" o "quiero salir contigo".

Sólo había reconocido que se sentía atraída por él, pero nada más. Un pequeño malestar se instaló en su pecho cuando pensó en ese detalle.

A lo mejor la atracción que sentía Hermione hacia él era algo pasajero. Puede que dentro de dos o tres días ella dijese "ya no me gustas" .

A él se le partiría el corazón si fuese así, pero por otro lado, tenía que reconocerse así mismo que si ocurría, al menos le quedaría el recuerdo de esos días anteriores en los que sí fue más que feliz sólo por estar con ella.

Harry tenía miedo de que ella le abandonara, siempre lo había tenido, pero también sabía que Hermione era demasiado honorable como para hacerle eso.

Ella no era tan ruin para dejarle completamente solo y si durante 7 años de amistad le había acompañado siempre y en todo momento, Harry sabía que si ella no le había abandonado en los momentos críticos, ahora tampoco iba a hacerlo por mucho que perdiese su interés en él. Porque tal y como él le había dicho a ella hacía un rato bajo el árbol de los padres de él, una cosa era la amistad y otra el amor. Y eso Hermione lo entendía muy bien.

- Ya está.- dijo ella sacándole de sus pensamientos.- Puerta asegurada. Nadie nos interrumpirá ahora.

- Mejor.- fue lo único que se le ocurrió decir mientras veía a Hermione mirarle con expresión expectante.

Extrañamente para él, las ganas de arrinconarla y besarla hasta la saciedad parecían haberse ido de repente. Pensó que lo mejor era no precipitar las cosas y dejar que siguieran su curso natural.

- ¿Dónde dejaste el diario?.- oyó que le dijo ella, seguramente para hablar de algo ya que se había dado cuenta que él no iba a besarla por el momento.

- Creo que en la cama, pero no estoy seguro.

- Vayamos allí y saldremos de dudas.

Efectivamente, allí estaba. Él no esperó más para leerlo. Sentándose en la cama con las piernas estiradas sobre el edredón, abrió el cuaderno y comenzó con su lectura, mientras Hermione, sentada a su lado de igual forma que él, apoyaba la cara en uno de sus hombros para poder ojear también el pequeño libro.

Conforme pasaba las páginas, Harry se fue metiendo más y más en las experiencias que había vivido su madre.

Pudo así saber cuáles eran sus cosas favoritas y también las que odiaba. Qué comida le gustaba más y cuál detestaba pero sobre todo pudo hacerse una idea de lo extraordinaria que era pues en aquellas páginas, Lily no sólo contaba cosas cotidianas sino también las íntimas y su hijo supo sin ninguna duda que su madre se parecía mucho a Hermione, tanto en el gusto por los libros y el estudio como en el sentido de la lealtad, fidelidad y amistad que demostraba hacia sus amigos y seres queridos.

Cuando llegó a la parte en la que ella relataba cómo la castigaron y toda la charla que tuvo con James hasta el momento en que él la besó, Harry no pudo disimular la sonrisa que apareció en su cara al leer los detalles de aquél acto íntimo entre sus padres, aunque no tenía por qué disimularla ya que no había nadie en aquella habitación que pudiese burlarse de él o cuestionarle aquél gesto.

- Hermione…

- ¿Sí?.

- ¿Has leído esta parte?.- preguntó señalándole una descripción completa de todos los besos y caricias que su madre y padre habían compartido aquella noche.

- Muchas veces.- confesó ella sin ninguna timidez.- Es preciosa¿verdad?

- Sí.- añadió él mientras seguía leyendo.- Vaya…- pronunció cuando llegó a una parte bastante física.- Mi padre no se andaba con rodeos, eso seguro. Lo que me extraña es cómo mi madre le permitió llegar a tanto la primera vez que se besaron. Es decir… sé que no se acostaron esa noche pero…para ser la primera vez que se besaron no fueron muy tímidos precisamente.

- Bueno…supongo que es normal. Ten en cuenta que tu padre llevaba años enamorado de tu madre y ya que ella había admitido que también sentía algo por él…¿por qué iban a reprimirse?. En fin, si a ella también le gustaba tu padre no creo que fuese malo que se dejasen llevar por la pasión del momento. ¿No?

- Supongo que tienes razón. Pero…

- Qué.

- No lo comprendo del todo. Pienso en nosotros y…somos muy distintos a ellos.

- Claro que lo somos. Cada persona es diferente y por lo tanto no se comporta igual que otra.

- Ya, pero…tú y yo no somos tan pasionales como ellos. Me refiero a…está claro que nos gustamos pero nosotros no hemos hecho en nuestro primer beso consentido todo lo que sí hicieron ellos.

- ¿Tú quieres que lo hagamos?.- preguntó ella con sinceridad.

- ¿Quieres tú?

- No lo sé. Por la descripción que da tu madre parece que esos dos tenían un volcán dentro pero yo no sé si hay uno en mí.

- Las mariposas no son volcanes, pero también dan guerra, igual que la dan mis hormigas.

- Eso sí es verdad.

- Podríamos averiguar qué son capaces de hacer o provocar esos bichitos nuestros. ¿No crees?

- Lo que yo creo es que toda esa parte de besos y caricias que describe tu madre te están poniendo como una moto.- pronunció ella dejando salir una risa traviesa que le encantó a Harry.

- Sí, se podría decir así.- reconoció sin ninguna vergüenza.

- Y también creo que deberías dejar de leer el libro ahora.

- ¿Por qué?

- Porque no podrás comprobar lo que harán nuestros bichitos si estás leyendo.

Ella esbozó una sonrisa sexy, él tiró el libro al suelo.

- ¿Sabes qué?.- pronunció Harry mientras empujaba suavemente a Hermione hasta dejarla tumbada en la cama.

- ¿Qué?.- añadió ahora debajo de él.

- Creo que tienes razón. No puedo descubrir nada si leo, por eso voy a obedecerte y averiguar de una vez por todas qué pueden hacer nuestros bichitos internos.

- Seguro que me gustará descubrirlo.- dijo ella mientras usaba su mano libre para agarrar el cuello de Harry y tirar suavemente de él hacia abajo, acercando su cara a la de ella.

- A mí también.- y eso fue lo último que pronunció antes de besarla. Comprobando de paso, que en cuanto lo hizo, sus hormigas empezaron a mostrar signos de vida, aunque Harry sabía que no tardarían mucho en ponerle realmente como una moto, tal y como ella había dicho.

Hermione por su parte, sentía las mariposas más revoltosas que nunca. Supuso que era debido a todas las sensaciones que estaba empezando a experimentar sólo por estar besando a su mejor amigo. Un amigo que no sólo le resultaba guapo y atractivo sino que además, era la mejor persona que ella había conocido.

Ella sabía que él besaba bien, lo que no sabía es si él pensaría lo mismo de ella, pues contrario a ella, él sí había besado antes.

Él era el primer chico al que besaba en los labios y también el primero al que dejaba acariciarla, aunque por el momento Harry no lo había hecho pero Hermione sabía que no tardaría en hacerlo. Sobre todo si ella le demostraba que quería que lo hiciera.

Pero…¿y si él también le pedía caricias, sería ella capaz de dárselas satisfactoriamente?. A lo mejor a él no le gustaba cómo lo hacía ella, puede que incluso le dijese "no más" pero algo en su interior le dijo que él no diría algo así, porque eso le haría daño a ella y ella sabía, que él nunca sería capaz de hacerle daño de forma consciente.

Harry estaba que alucinaba, no terminaba de creérselo. Tres días con el alma en vilo, preguntándose cuándo le diría Hermione lo que sentía por él y al cabo de esos tres días, ella le contaba que él le gustaba y no sólo eso, sino que además le animaba a que la besara¡y sin pedirle permiso!.

Era demasiado bonito para ser verdad, pero era real. Como eran reales los besos que ella le daba en aquél momento. ¡Y qué besos!. Él podría asegurar que ella era torpe, que estaba claro que nunca había besado a un chico, pero también tenía claro que ella estaba intentando complacerlo por medio de aquellos besos. Para Harry no era importante el hecho de que a veces ella perdiese el ritmo, lo importante era que Hermione intentaba seguirlo.

Besándole despacio cuando él lo hacía o deprisa cuando él aceleraba. Lo fundamental, era que ella estaba aprendiendo de él y con él, aunque él también fuese primerizo. Al menos así se sentía él, como si fuese la primera vez que besaba a alguien y en cierta manera así era pues un solo beso con Cho años atrás, no bastaba para que supiese besar adecuadamente.

Él no sabía si sus besos estaban gustándole a Hermione, o si ella pensaba que él era bueno en eso, lo único que tenía claro, era que estaba disfrutando muchísimo el simple hecho de besarla y ser besado por ella.

Hermione sentía que iba a explotar, le faltaba el aire, creía que se asfixiaría si no se apartaba de Harry aunque fuese temporalmente, pero también sabía que no tenía ganas de hacerlo. Estaba disfrutando de lo lindo, sobre todo de la manera en que la besaba.

De una forma tierna pero pasional a la vez. Harry era puro fuego y algodón al mismo tiempo.

Ella no sabía porque no tenía con quién compararlo, si eso era lo normal a la hora de besarse, lo que sí sabía es que él estaba poniendo lo mejor que tenía a través de aquellos besos.

Ella no quería separarse pero tuvo que hacerlo porque no sólo le faltaba el aire sino que además parecía como si el corazón quisiera salírsele del pecho. Tenía el ritmo cardíaco tan acelerado que pensó que le daría un infarto si no descansaba un poco de todas aquella poderosas sensaciones que tenía dentro gracias a Harry.

- Wow.- fue lo primero que pronunció ella cuando se retiró.- Ha sido…increíble. Es decir, has estado…fantástico.

- Gracias, supongo.- contestó un Harry más que colorado y no por la vergüenza precisamente.

- Estás como un tomate.- comentó ella dejando escapar una leve risita.

- Igual que tú.- añadió él también en tono alegre y desenfadado.

- No sabía que besarse era tan…excitante.

- Yo sí, gracias a ti.

- ¿A mí?

- Sí. Sólo tú haces que me entre de todo cada vez que te beso.

- Pensé que con Cho también habrías experimentado sensaciones de esas. Fue ella la primera chica con quien te besaste. ¿No?

- La primera y única hasta ahora. Pero ella y yo sólo nos dimos un beso. Uno que duró poquísimo, principalmente porque ella estaba llorando y no creo que una chica llorosa despierte las hormigas de ningún chico.

- No, supongo que no. ¿Ella besaba bien?

- No tan bien como tú.

- ¿De verdad?

- De verdad de la buena.

- Pero si yo nunca había besado a ningún chico antes de ti.

- ¿Ni siquiera a Víctor?

- No.

- Yo pensé que sí os habríais besado en el baile de cuarto año.

- Lo intentó, pero yo no le dejé, no sentía que me gustase lo suficiente como para eso.

- Entonces…¿yo soy el primero que te gusta de esa forma?

- Sí, ya te lo he dicho.

- Vaya…

- Últimamente usas mucho esa palabra. ¿Ahora es tu favorita?

- Pfjajajajjajajaaa.

- No era un chiste, Harry.

- Ya sé que no, pero es que a veces tienes cada ocurrencia que…en fin, me hace gracia.

- Creí que el gracioso eras tú.

- ¿Yo, qué va, ese título sólo lo tiene Ron.

- Para todos los que nos conocen sí, pero yo me río más contigo que con él.

- Eso es verdad y me alegra saberlo.

- Por cierto…don besucón.- pronunció ella usando su dedo índice para dibujar círculos en el pecho aún cubierto por la ropa.

- Qué, señorita sexy.- añadió él estremeciéndose de puro gusto mientras aquél dedo femenino seguía acariciándole el torso.

- Aún tenemos algo pendiente.- Ella le regaló un beso dulce y suave.

- ¿El qué?.- cuestionó mientras la colocaba encima suya.

- ¿Qué somos ahora?.- preguntó ella mientras recorría un lado de su mejilla usando la nariz.

- Eso mismo quería preguntarte.- añadió mientras sentía cómo ella bajaba la cabeza para besarle el cuello. Él dejó salir un gemido que no pudo contener.

- ¿Podemos ser pareja?.- preguntó ella deteniendo momentáneamente los besos en su cuello y mirándole de lleno.

- ¿Quieres que lo seamos?.- cuestionó acariciando su espalda con la mano libre.

- Me encantaría.- respondió sinceramente con una sonrisa encantadora.

- Entonces…señorita Granger, creo que puedo comunicarle que ahora es usted la novia oficial del famoso Harry Potter.- lo dijo en tono presumido y pretencioso, pero estaba claro que bromeaba con dicho tono.

- Qué gran honor.- dijo ella haciéndose la cursi.- Me pregunto cuáles serán las ventajas…- pronunció de forma insinuante.

- Sólo una…

- ¿Cuál?

- Hacer conmigo lo que quieras, soy todo tuyo.- Él sonrió de medio lado y ella pensó que nunca le había parecido tan sexy como cuando sonreía así.

- Si puedo hacer lo que quiera…entonces voy a cumplir mi primer deseo contigo.

- ¿Cuál es?

- Besarte hasta que me duelan los labios.

Él gimió otra vez cuando ella le besó y aferró más la espalda de ella cuando la mano libre de Hermione se metió por la camisa de él para tocar su abdomen. Harry no podía creerlo, nunca se imaginó que Hermione pudiese ser tan sexy, pasional y tierna al mismo tiempo.

La mano de ella no sólo acariciaba su pecho con suavidad sino también con ganas, como si él fuese una superficie irresistible para ella. Se preguntó qué pasaría si él también tocase alguna parte de su cuerpo femenino. Quizás ella no le apartase como había hecho las ocasiones anteriores en que lo intentó.

"Pero en esas ocasiones yo todavía no le gustaba. Ahora es distinto."

Sin pensárselo dos veces, quitó su mano libre de la espalda de ella y la introdujo dentro del jersey y camiseta escolar que ocultaban su pecho.

Él subió la mano lentamente, como si le diese miedo que ella le detuviera, pero ella no lo hizo. Lo que sí hizo fue gemir cuando él agarró suavemente uno de sus pechos. Por la forma en que ella intensificó los besos, Harry supo que le había gustado aquél agarre. Alentado por eso, comenzó a masajearlo aunque estuviera cubierto por el sujetador.

Ella gimió de nuevo y pronunció un "Harry" tan sensual, que él creyó que se derretiría allí mismo.

La mano de él se movió hasta llegar al otro pecho para acariciarlo también mientras Hermione seguía gimiendo y besándole al mismo tiempo.

- Harry…- volvió a pronunciar ella con voz sexy.

- Qué…- pronunció él de igual manera mientras seguía besándola sin descanso.

- Tengo…mucho…calor.- Logró pronunciar antes de volver a besarle.

- Yo también.- Añadió sin detener la actividad.

Ella se detuvo de repente y se apartó lo suficiente hasta quedar frente a él.

- Ayúdame a quitarme el jersey antes de que me derrita del todo.

Él sonrió cuando su mano libre y la de ella quitaron la prenda, dejando ver la camiseta blanca de manga larga que formaba parte del uniforme escolar. Una camiseta que tenía una corbata nada femenina pero con corbata incluida, Hermione resultaba muy sexy para Harry sólo por ser ella quien llevase aquello puesto.

- Si me ayudas también a remangarme las mangas, te daré algo a cambio.- pronunció ella de forma insinuante.

-¿El qué?.- quiso saber él.

- Lo que tú quieras.

Él creyó enloquecer cuando escuchó ese tono más que sensual en que ella lo dijo.

- Sólo te quiero a ti.- pronunció sin ninguna timidez mientras la atraía hacia él y comenzaba a besarla otra vez.

Una hora y media después, tanto él como ella tenían los labios más que rojos e hinchados por culpa de la intensa actividad que habían tenido.

Los ojos verdes y marrones se miraban con tal intensidad como pocas veces se había visto en dos personas que se gustaban.

Ella colocó su cabeza en uno de sus hombros, él le acarició el cabello tal y como había hecho otras veces.

Hermione no pudo evitar sonreír como una tonta cada vez que recordaba todos los besos y caricias que se habían dado.

- Puedo decir con total seguridad que no nos parecemos a tus padres.- dijo ella levantando la cara para mirarle directamente.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque ellos tendrían un volcán en su interior, pero nosotros tenemos el infierno.- Ella rió suavemente y él le regaló otro beso que la hizo suspirar.

Cuando volvió a apoyar la cara en el cuerpo de Harry, lo hizo en el espacio que había entre su cuello y hombro, sitio que había descubierto, era de lo más sensible para él. Sobre todo en cuanto a los besos se refería.

Ella sabía ya que si le besaba ahí, él disfrutaría de lo lindo. Pensó que si con un par de besos le había escuchado gemir y suspirar, tal vez si se tiraba un rato trabajando aquella zona le volvería loco y eso era algo que sin duda querría experimentar, pero no ahora, pues estaba demasiado cansada como para intentarlo en aquél momento.

- Novio.- dijo ella en tono divertido.

- Dime, novia.- pronunció él en el mismo tono.

- Te agradezco mucho que me enseñes a besar.

Él dejó salir una risa suave que le encantó escuchar a ella.

- Pero creo que aún no sé mucho¿crees que podría seguir aprendiendo?.- preguntó usando de nuevo el tono insinuante.

- Por supuesto.- dijo él sonriendo.- Yo también quiero aprender más.

- ¿Tú?. Pero si ya sabes besar muy bien.

- Qué va. Es sólo que te gusta como lo hago pero no creo que roce la perfección.

- Para mí sí es perfecto.

- Gracias.

- De nada. En realidad no creo que haya muchas cosas que no sepas hacer bien.

- Si me dices cuáles son, intentaré mejorarlas.

- Ahora no tengo ganas. Sólo quiero estar contigo.

Él sonrió ampliamente al escuchar eso último.

- Podrás estar conmigo todo lo que quieras. No pienso irme a ninguna parte. Jamás.

- ¿Ni siquiera cuando nos despeguemos?

- Ni con eso. Mientras tú me quieras contigo, yo siempre estaré aquí.

- Qué bonito…- dijo ella de forma tierna.- ¿Por qué eres tan lindo conmigo?

- Porque te quiero.- respondió con sinceridad.

Ella no dijo nada, sólo suspiró encantada y usó su mano libre para agarrar la de él. Entrelazando sus dedos con los de Harry.

- ¿Qué hora es?.- preguntó sin dejar de mirarle.

- La de irnos. Tenemos diez minutos para llegar a Runas Antiguas.

- ¿Y a qué esperamos entonces?.-preguntó ella levantándose con rapidez haciendo que él también se incorporase.

- ¿Qué tienes luego?

- ¿Después de las Runas?. Creo que nada. Los lunes sólo tengo una hora de clase por la tarde. ¿Y tú?

- Lo mismo.

- Genial, ya que compartimos esa clase, podríamos dar un paseo luego. ¿Te apetece?

- A mí me apetece lo que sea mientras esté contigo.

Hermione sonrió complacida al escuchar aquello.

- Deja de halagarme tanto o se me subirá a la cabeza.

- Pues que se te suba, a mí no me importa.

- Jjjjijiijii. Eres terrible.

- Soy lo que tú quieras, pero vámonos antes de que sea demasiado tarde. Recuerda que no puedes faltar a ninguna de tus clases.

Sin más que añadir, Hermione puso rumbo a su clase mientras Harry lógicamente, la seguía.


No habían pasado ni cinco minutos desde que salieron del aula cuando escucharon unas voces conocidas y nada queridas por ellos. Las de Malfoy y sus amigos. Ellos se escondieron en la primera esquina que encontraron y pusieron su máxima atención en escuchar los posibles planes que tuviesen.

- ¿Entonces lo harás el viernes?.- preguntó Goyle.

- Sí, es el mejor día.

- ¿Durante el partido?

- Efectivamente.

- ¿No será demasiado arriesgado, Draco?. Al fin y al cabo todo Hogwarts estará viendo lo que ocurra.- pronunció ahora Crabbe.

- Recuerda que en el Quidditch todo está permitido.- añadió Malfoy con una sonrisa siniestra.

- En cuanto al juego se refiere sí, pero lo otro…

- No pasará nada, Crabbe. Te aseguro que todos creerán que forma parte del juego.

- Espero que tengas razón.- añadieron tanto Crabbe como Goyle mirándose sorprendidos cuando se dieron cuenta que habían hablado a la vez.

- Vámonos, debemos terminar de elaborar el plan.- pronunció Malfoy.

Sin más que añadir, los dos amigos siguieron al líder del trío Slythering. Sólo cuando sus pasos dejaron de ser audibles, Harry y Hermione salieron de su escondite.

- ¿Qué crees que planearán, matarnos durante el partido?.- cuestionó ella con algo de miedo en su voz.

- No sé si Malfoy llegaría a tanto, pero tampoco me extrañaría que fuese capaz de intentarlo.

- Es un Malfoy, Harry, son capaces de todo por salirse con la suya.

- Estaremos alerta. Además, han dicho que será el viernes. ¿No es ese el día en que acaba el hechizo?

- Sí. Pero no sé en qué momento exactamente será. ¿Qué hora era cuando él nos lanzó el Glueforte?

- No me acuerdo.

- Fue después de Encantamientos, serían las…diez de la mañana. ¿No es a esa hora cuando salimos de Encantamientos los viernes?

- Creo que sí, pero no estoy seguro. Yo no me sé el horario de memoria como tú.

- Deberíamos comprobar ese dato.

- ¿Tienes el horario a mano?

- Sí, espera, tengo que abrir la mochila.

Con ayuda de él, ella sacó un fichero donde tenía el horario escolar. Comprobando que efectivamente, Encantamientos era de nueve a diez de la mañana del viernes.

- Sí, es la primera clase de la mañana, tal y como yo creía.

- ¿Crees que será a esa hora cuando acabará el hechizo?

- Es muy posible.

- El partido contra Slythering es después de comer. Si tus cálculos son correctos, estaremos libres a esa hora. Lo que implica entre otras cosas, que no tendrás que subirte a mi escoba a no ser que tú quieras.

- Harry, no te tomes a mal lo que voy a decirte pero…no me subiría a tu escoba por voluntad propia ni aunque fuese para pedirme en matrimonio.

- La verdad es que lo había pensado.

- ¿El qué, que me subiría a tu escoba voluntariamente o que me pedirías matrimonio subidos en ella?

- Eso último.

- ¿Me vas a pedir que me case contigo en lo alto de la escoba?.- preguntó ella de forma incrédula, más asombrada por saber que quería casarse con ella que con la forma en que pretendía decírselo.

- ¿Y por qué no?. Sería una proposición muy romántica. ¿No crees?. Los dos volando por el cielo nocturno rodeados del brillo de las estrellas y la luz de la luna. No me digas que no te gusta la idea.

- Si es bonito y todo eso pero…repito lo que te dije en otra ocasión: Yo no me subo a tu escoba de forma voluntaria ni aunque me ofrezcas un millón de galeones.

- Pues yo repito lo que te respondí: Te subirás a mi escoba voluntariamente y no tengo más que añadir por el momento.

- ¿Y cómo estás tan seguro de eso?

- Porque te ofreceré algo que no podrás rechazar.

- ¿No estás siendo algo presuntuoso?

- Es posible, pero estoy seguro que tengo razón en eso. Además, te recuerdo que la primera vez que te lo mencioné, lo hice refiriéndome al partido que tenemos contra Ravenclaw el miércoles. Te guste o no, tendrás que acompañarme porque hasta el viernes no nos despegaremos.

- Pienso acompañarte porque sé que no me queda otra opción pero…igualmente te digo que lo hago en contra de mi voluntad. ¡Me aterra volar, Harry!.

- Ya lo sé. Pero te digo lo mismo que otras veces: sabes que no te pasará nada, yo cuidaré de ti en todo momento.

- Y una leche que no me ocurrirá nada. ¿Te parece poco que me muera de miedo cada vez que haces alguna acrobacia?. Yo no diría que pasar miedo es no suceder nada.

- Yo me refería a tu seguridad corporal. Estaré detrás tuya, no podrás caerte por mucho miedo que te de.

- Sé que no puedo caerme. Lo que no te aseguro es que no me desmaye en algún momento. Porque creo que sí puede ocurrirme.

- Eres una exagerada.

- Claro, como a ti te encanta volar crees que exagero las cosas. Si te pusieras en mi lugar, comprenderías por qué me aterra tanto.

- Lo comprendo, Hermione, lo que no entiendo es por qué sigues teniendo tanto miedo cuando ya has comprobado que es verdad lo que te he dicho. No puede pasarte nada malo mientras estés conmigo.

- Sé que no me ocurrirá nada malo en lo que a tus cuidados se refiere. Pero dudo mucho que pudieras evitar que una bludger me partiera la cabeza si viniese directamente hacia mí.

- Te aseguro, que si eso sucede, haré lo que esté en mi mano para no dejar que esa pelota te haga daño.

- ¿Qué harás, girar la escoba a la velocidad del rayo para esquivar el impacto?

- Por ejemplo.

- No te lo crees ni tú. Dudo mucho que alguien pueda hacer eso.

- Yo sí puedo. No es tan difícil dominar una escoba voladora, sólo hay que pillarle el truco y yo hace años que se lo pillé.

- Me lo creo.

- ¿Volvemos a tu cuarto para dejar los libros?

- Por supuesto.


Cuando iban a medio camino de los terrenos, se encontraron con Ron y Luna bastante acaramelados bajo la sombra de un árbol. Harry y Hermione se miraron soltando una risita traviesa, como si fuesen dos niños pequeños que observaban algo que no debían ver.

- Míralos.- dijo ella.- parece que no necesitan aire. Menudo aguante tienen.

- Nosotros también podremos aguantar así si practicamos lo suficiente.- dijo Harry de forma insinuante.

- Señor Potter¿me está usted proponiendo que imitemos a nuestro querido amigo y su novia?

- No, señorita Granger, le estoy proponiendo que practiquemos lo suficiente para no asfixiarnos tras unos pocos besos.

- Pero si no hace ni dos horas que estuvimos besándonos. ¿Es que quieres seguir?

- Si por mí fuera…nunca pararía.

Él la besó a pesar de estar a plena vista de cualquiera que pudiese pasar por allí en aquél momento. Ella devolvió el beso sin ningún tipo de vergüenza.

- Creo…que no me importaría continuar… si vamos a un lugar que no esté a la vista de todo el mundo.- confesó Hermione.

- Tus deseos son órdenes para mí.- dijo Harry haciendo una pequeña reverencia, como si fuese un caballero ante su dama. Ella se rió complacida, con una risa suave y dulce, una que a él le encantó escuchar.

Con la bonita risa de Hermione resonando todavía en sus oídos, Harry agarró su mano y la llevó hasta el árbol de sus padres. Un sitio más que especial para él, no sólo porque fuese de sus progenitores sino porque fue allí donde supo su romance. Un romance que conoció gracias a ella, la chica que quería desde siempre y de la que se había enamorado dos años atrás. Una chica que esperaba estuviera siempre con él, incluso cuando fuese viejo.

Él se dio cuenta que ella todavía no le había dicho "te quiero" pero sabiendo que le había confesado que aún no sabía si estaba enamorada de él, Harry supo que ese "te quiero" tardaría en escucharlo. Lo que sí tenía claro es que ella no le besaría como lo hacía si en realidad no sintiese algo más por él que una simple atracción o amistad.

"Sé que me quieres, Hermione, la que no lo sabe eres tú. Pero no tengo prisa, esperaré a que estés lista para decírmelo aunque tardes los cuatro días que nos quedan de aquí a que termine el hechizo."

- ¿Te parece bien aquí?.- preguntó Harry una vez frente al árbol de sus padres.

- Sí. Este sitio es especial para mí.

- No tanto como para mí.

- Eso lo sé.- comentó ella sentándose en el suelo, apoyando su espalda en el tronco del árbol. Harry hizo lo mismo, sólo que quedándose frente a ella, tal y como había estado ella con él cuando le contó la historia de cómo sus padres se hicieron pareja.

- La verdad es que es un lugar precioso.- dijo Hermione mirando a su alrededor.- ¿Crees que habrá más árboles además del de tus padres con un corazón en el tronco?

- No lo sé, pero podríamos dar una vuelta y mirarlo si es eso lo que te apetece.

- No.- dijo ella sonriendo.- Ahora mismo sólo me apetece estar contigo.

- Buena respuesta.- fue todo lo que musitó antes de echarse hacia delante y besarla suavemente en los labios.

Cuando se separó de ella en busca de aire, Hermione se echó hacia delante y le empujó suavemente hacia abajo, hasta dejarle tumbado sobre la hierba, colocándose encima de él y apoyando la cabeza en el espacio que había entre su cuello y hombro.

- Así estoy más cómoda.- comentó acariciando su pecho con un dedo. Él suspiró complacido.

- Yo también.- su mano libre acarició su cabello castaño, ella se apretó un poquito más contra él, lo suficiente para buscar más cercanía sin llegar a agobiarle.

- ¿Te digo una cosa?

- Cuál.

- Si alguien me hubiese dicho, hace años, que terminaría siendo tu pareja, no lo habría creído posible.

- ¿Por qué?.- quiso saber él.

- Por muchos motivos, pero el principal es que siempre creí que nunca me verías como algo distinto a tu mejor amiga o incluso una especie de hermana adoptiva. Me refiero a que…llevamos tantos años juntos que no sé cómo has podido verme como una chica que podría despertar tu interés.

- Tú despertaste mi interés desde el primer instante que entraste en aquél vagón del tren de Hogwarts preguntando si habíamos visto el sapo de Neville.

- Pero si tú no me hiciste caso hasta lo del troll...

- Te equivocas, ya sabía que existías lo que pasa es que Ron fue el primer amigo que hice y como él no se acercaba a ti yo tampoco lo hacía. Me daba miedo que dejase de hablarme si era yo el que te hablaba. Por lo que recuerdo de aquella época, no le caías precisamente bien como para querer juntarse contigo.

- Bueno…tampoco me extraña. Nunca le he caído bien a demasiada gente.

- Ellos se lo pierden.

- Gracias.

- De nada, es la verdad.

- ¿Crees que cuando seamos más mayores seguiré gustándote, Harry?

- Por supuesto. Yo creo que me gustarás más que ahora.

- ¿Por qué?

- Por lo mismo que tú me dijiste sobre mis padres. "El roce hace el cariño". ¿No?

- Eso dicen.

- Y si tú y yo seguimos juntos durante muchos años más…cómo voy a perder el interés en ti.

- Porque a veces la gente se cansa de lo que tiene.- añadió ella con algo de melancolía en su voz, una melancolía que él notó.- No sería la primera vez ni la última, que dos amigos deciden intentar una relación y luego no funciona. El resultado siempre es desastroso.

La mayoría de veces esos amigos pierden el contacto, incluso dejan de hablarse. Eso es algo que no quiero que me pase contigo. Si dejas de quererme un día y decides dejar de hablarme, creo que no lo soportaré, Harry. Tienes que prometerme que pase lo que pase entre nosotros, nunca dejarás de ser mi amigo. Por favor, prométemelo.

- No tengo por qué prometerte eso, Hermione. No voy a dejar de ser tu amigo aunque seas tú la que me deje a mí.

- Yo no voy a dejarte, Harry, nunca lo he hecho.

- Me refería a…la relación que acabamos de empezar. Si alguna vez se acaba, no será por mí. Llevo demasiado tiempo esperando que lo que tenemos ahora se haga realidad como para romperlo de repente.

- Eso lo dices ahora, pero quién sabe si dentro de un tiempo piensas igual.

- Hey…mírame.

- ¿Qué?.- preguntó ella mirándole directamente tal y como él había pedido.

- Te quiero desde siempre y me gustas desde hace dos años y también puedo decir que no sólo me gustas, sino que eres lo más importante que tengo.

¿Crees que voy a dejar de sentir o pensar todo eso de la noche a la mañana?. Te aseguro que no. Tal y como tú dijiste, no soy como el resto de los demás chicos.

Es verdad, soy diferente. Creo que soy…de ese tipo de personas que sólo quiere de verdad una vez y esa vez es para siempre.

Si te digo que siempre estaré contigo es porque de verdad lo creo. Si te prometo que nunca dejaré de quererte es porque sé que será así y si te confieso que estoy enamorado de ti desde hace tiempo es porque hace años supe que tú y no otra, eras la chica adecuada para mí. ¿Es suficiente para ti toda esta explicación para que entiendas que mis sentimientos por ti no van a cambiar jamás?

Ella no dijo nada, sólo dijo "sí" con la cabeza y él pudo ver que tras aquellos ojos marrones, había lágrimas de emoción contenida.

- Entonces deja de preocuparte. No voy a alejarme de ti a no ser que seas tú quien me lo pida.

Hermione le regaló un beso suave y lleno de ternura que hizo saltar el corazón de Harry. Él correspondió con otro beso igual y ella volvió a tumbarse usando su cuerpo masculino como refugio, aunque no había nada que la atemorizase en aquél momento, salvo la angustia vital de que él dejase de quererla, pero sabía que había sido sincero cuando le dijo que siempre la querría.

- Harry…

- Qué.

- ¿Cómo se sabe cuándo se está enamorado de alguien. O…cómo lo supiste tú?

- No sé si todo el mundo se enamorará de la misma forma que me ocurrió a mí. Aunque creo que no, porque como tú dijiste, cada persona es distinta pero…yo me dí cuenta que te amaba cuando estábamos en quinto.

- ¿De verdad?

- Sí.

- Pero si ese fue el año que saliste con Cho y también cuando te besaste con ella por primera vez…

- Correcto. Pero también fue el año donde dejó de gustarme.

Digamos que después de verla llorar tras perder frente a mí en aquél partido, me dí cuenta que esa niña no es que llorase por la pena de haber perdido a su novio el año anterior sino que lloraba por cualquier cosa. Desde ese momento dejó de gustarme.

Es como te dije antes, una chica llorona no despierta las hormigas de ningún chico, al menos las mías no.

En lo que respecta a ti…me dí cuenta de lo imprescindible y especial que eras para mí cuando te atacaron los mortífagos y te dejaron medio muerta en aquella sala del Departamento de Misterios. Creo que desde el instante en que vi tu cuerpo tocar el suelo y la respiración casi inexistente, se me cortó el aire de repente.

Creo que no lo he pasado peor en toda mi vida, ni si quiera cuando mi tío me obligaba a dormir en aquella alacena pequeña y oscura que había a un lado de las escaleras. Si cuando era pequeño me daba miedo aquél lugar, el sólo hecho de verte inconsciente y herida fue más de lo que podía soportar.

Fue una angustia vital tan grande la que sentí en aquél momento, que me quedé sin reacción. Si no fuera porque Neville me hizo volver a la realidad, creo que todavía estaría allí contemplando el sitio donde caíste.

- ¿Lo dices en serio?

- Totalmente. Te lo juro, Hermione, después de verte casi muerta, no le tengo miedo a nada. Ni al mismísimo Voldemort. Ya puede venir y dañarme todo lo que quiera, me dará igual. Mientras tú estés bien, el resto de cosas malas que están por ocurrirme me resultan indiferentes.

- No digas eso, por favor. Puede que para ti no signifique nada que puedan hacerte daño pero yo no quiero ni pensarlo. Si a ti te ocurre algo y no estoy allí para protegerte…

- ¿Qué?

- Mejor no lo digo, ni si quiera quiero pensarlo pero estoy segura que no me gustará lo que sentiré.

- ¿Sientes angustia con sólo pensar lo que podrían hacerme?

- Muchísima.

- Eso es porque te importo.

- Por supuesto que sí, tontorrón.- dijo ella de forma cariñosa, por lo que él no pudo ofenderse.- siempre me has importado. Tú lo sabes.

- Sí que lo sé.

- Así que…según lo que me has dicho…¿tengo que esperar a que te ocurra algo traumático para saber que te amo?

- Supongo que sí. Al menos conmigo funcionó.

- Pues yo preferiría saberlo sin tener que pasarlo mal.

- Y yo también lo habría preferido pero no sucedió así conmigo.

- Pues vaya faena.

- ¿Qué le hacemos? Tal y como dijo Snape…la vida no es siempre justa. Incluso podría añadir también que no siempre es agradable.

- Eso ya lo sé. Dime algo que no sepa…

- Eres la mujer más guapa, hermosa y atractiva tanto exterior como interiormente, que he conocido jamás.- Él acompañó esas palabras con una caricia en su mejilla, ella se estremeció de puro gusto, regalándole luego un beso puro que él disfrutó enormemente.

- Tú tampoco estás nada mal.- comentó ella cuando se retiró tras el beso.- A decir verdad…creo que estás muy bien. Aunque lo que más me gusta de tu aspecto son tus ojos. Son tan verdes y bonitos que parecen irreales, es como si fuesen lentillas pero sé que no lo son.

- Se los debo a mi madre. Pero creo que los suyos eran mucho más bonitos que los míos.

- No.- dijo ella moviendo la cabeza de forma negativa.- No es verdad. Los tuyos son exactos a los de tu madre, lo que pasa es que parecen distintos por culpa de las gafas, cuando no las llevas, se puede ver con claridad que esos ojos son sin duda los de Lilian Evans. Dicen que ha sido la bruja estudiante más extraordinaria que ha tenido nunca Hogwarts.

- Antes de llegar tú, quizás lo era. Ahora creo que le has robado el título.

- Qué va, yo no soy tan buena como tu madre, eso seguro. Al menos no soy tan buena persona como ella.

- ¿Y por qué piensas eso?

- Porque en todos los años de estudiar ella aquí, no hizo nunca daño a ningún profesor o profesora del colegio. Sin embargo yo…sí lo he hecho. ¿Recuerdas a Umbridge y el castigo de los centauros?

- Sí, perfectamente.

- Fue cosa mía. Digamos que cuando ví lo que le había hecho a tu muñeca y antebrazo, me enfadé tanto que me fui directa al Bosque Prohibido y busqué a los centauros. No me costó mucho convencerles de que había una profesora en el colegio que siempre los desvaloraba y ya sabes que los centauros siempre han sido muy orgullosos…

- Sí que lo sé, igual de orgullosos que los hipogrifos.

- A diferencia de los hipogrifos que sí permiten que los monte un humano, los centauros no consienten ser animal de transporte de nadie, supongo que porque son mitad hombres mitad caballos.

La cosa es que me entró tal mala humor cuando ví lo mucho que te había herido, que no pude evitar llenarme de odio contra ella y desearle lo peor.

Por eso la llevé hasta ellos y por lo que recuerdo, lo pasó tan mal que cuando la llevaron a San Mungo para curarle las heridas tras la paliza que le dieron, se dieron cuenta que se había vuelto loca. No sé si sería una locura temporal pero no me extrañaría que fuese definitiva pues esa mujer no estuvo nunca muy centrada.

- Que me lo digan a mí. Que tuve que sufrir en carne propia sus "curiosos" castigos. Una cosa sí he aprendido de todo aquello. Las mentiras son malas y desde luego no pienso volver a mentir a no ser que sea estrictamente necesario.

- Estoy de acuerdo con eso. Es mejor decir siempre la verdad, aunque esa verdad pueda doler.

- Yo también lo creo.

- Es increíble lo pacífico que es este sitio. ¿Verdad?

- Sí, es como si nadie lo hubiese pisado antes.

- ¿Quieres que nos quedemos hasta la hora de la cena o prefieres hacer otra cosa?.- preguntó él sin dejar de acariciar su cabello.

- Aquí estoy bien. De momento no deseo marcharme.

- Ni yo.

- ¿Qué hacemos ahora?

- Lo que quieras.

- ¿Y si lo que quiero es estar contigo sin hacer nada?

- Eso también estará bien para mí. Lo que me importa es estar contigo, Hermione, no lo que podamos hacer.

- Esa respuesta se merece muchos besos…

- Entonces dámelos porque no me importará recibirlos.

Sin esperar otra respuesta, ella cumplió lo que había dicho y Harry correspondió encantadísimo de hacerlo.

No pasó mucho tiempo hasta que empezaron a acariciarse de nuevo, esta vez con algo más de confianza. Sabían que no había nadie alrededor, pero igualmente quisieron ser discretos en los sonidos que emitían pues no podían asegurar que alguien los interrumpiera en algún momento.

De hecho, sí los habían interrumpido, aunque esa persona aún no había dado la cara.

Pero escondida tras un árbol cercano, Ginny Weasley observaba cómo Harry y Hermione se devoraban a besos, o al menos así se lo pareció a ella.

La rabia que sintió ella en ese instante no puede ser descrita. Sentimientos nada gratos contra Hermione, comenzaron a forjarse en su interior, sobre todo por su traición. Pues Ginny sintió que la castaña le había traicionado al decirle una mentira: que no sentía nada más que amistad por Harry.

"¿Con que nada, eh, y por eso precisamente le estás besando como una loca, porque no sientes nada?. Muy bien, Hermione Graner. Yo también puedo jugar sucio si eso es lo que quieres. Te aseguro que dentro de poco, te daré una muestra clara de lo que pienso. Mira que engañarme así…y yo que pensé que eras sincera…¡Serás guarra!"

Decidida a irse para no ver más pero incapaz de sacar las fuerzas necesarias para marcharse, la pelirroja se quedó observando a la pareja otro poco hasta que llegó un momento en que no quiso seguir mirando, sólo que en vez de dar la vuelta y marcharse por donde había venido, se dirigió con paso firme hasta donde estaban ellos.

Hermione se retiró de Harry, pues había escuchado pasos. Estaba a punto de decirle lo que había oído cuando sintió un fuerte tirón en el pelo y de repente se vio así misma medio incorporada, pronto se dio cuenta que era Ginny quien la agarraba, pues fue su voz la que habló a espaldas de ella.

- Puta…me mentiste.- Sin añadir nada más, ella le dio una fuerte bofetada que ladeó la cara de Hermione además de dejarle roja una de las mejillas. Harry no tardó en reaccionar, empujando a Ginny y ayudando a Hermione a ponerse en pie.

Una vez ambos frente a la pelirroja, se prepararon para lo que pudiera venir. Él hizo el intento de sacar la varita, pero Hermione se lo impidió a tiempo.

- No lo hagas.- dijo ella en voz baja.- Aún no, veamos lo que planea.

- Pero te ha hecho daño…- dijo él también en voz baja.- No pienso consentir que te maltrate de nuevo.

- Ni yo, pero no te necesito, puedo defenderme por mí misma.

Ahí estaba de nuevo aquella mujer fuerte y autosuficiente que él conocía tan bien y de la cuál se había enamorado sin esfuerzo.

Harry sabía que cuando a ella se le metía algo en la cabeza era inútil tratar de que cambiase de opinión, por eso desistió en su intento de defensa. Volviendo a colocar la mano libre donde la tenía antes de intentar coger la varita, ese lugar era la cintura de Hermione.

- Habla, Ginny. Estoy esperando tu discurso.- dijo la castaña mirándola con dureza.

- Eres una jodida…¡TRAIDORA Y EMBUSTERA. ME DIJISTE QUE SÓLO LE VEÍAS COMO UN AMIGO, QUE NO QUERÍAS NADA CON ÉL MÁS QUE AMISTAD!

- Te lo dije porque era verdad.

- ¡MIENTES!

- No, no lo hice. En aquél momento sólo le veía como un amigo pero eso fue hace días, ahora he cambiado de opinión.

- ¿Qué pasa, que te gusta de repente?

- Podríamos decir que sí.

- ¿Así de deprisa cambian tus sentimientos, Hermione?

- Se ve que sí. ¿Y qué?

- ¿Cómo que y qué?. ¡Una persona no se enamora de otra en tan sólo unos días!

- ¿Y cuándo he dicho yo que me haya enamorado de él?. Sólo he dicho que me gusta, no que le ame.

- ¡PEOR ME LO PONES, ESTABAS TUMBADA EN EL SUELO, ENCIMA DE ÉL, BESÁNDOLE COMO SI TU VIDA DEPENDIERA DE ELLO Y SÓLO SE DAN BESOS ASÍ CUANDO SE AMA DE VERDAD A ALGUIEN!. ¿QUÉ NO LE AMAS?. ¡ENTONCES SÓLO ME HAS CONFIRMADO LO QUE CREÍA, ERES UNA GUARRA!

- Como la insultes otra vez, seré yo quien te tirará del pelo.- pronunció Harry mirándola con más dureza aún de lo que la había mirado Hermione.

- ¡CÓMO PUEDE GUSTARTE, HARRY, DÍMELO, PORQUE NO LO COMPRENDO!

- Yo no tengo por qué explicarte nada, Ginny. No te lo mereces.

- ¿Qué no me lo merezco, después de todo lo que he hecho por ti?

- ¿Y qué has hecho por mí si se puede saber?

- ¡CUIDARTE DURANTE TODOS ESTOS AÑOS!

- ¿Cuidarme, en qué sentido?. Es Hermione la que ha cuidado siempre de mí, tú no. Tú te has limitado a mirarme desde la distancia y a huir como un conejillo asustado cada vez que me acercaba a ti. No creo que eso sea cuidar de mí.

- ¡Yo no huía, es que me daba vergüenza hablarte por eso me escondía al principio de conocerte pero hace tiempo que perdí ese temor y lo creas o no siempre he cuidado de ti!.

¿Quién sino, te ha arropado cuando te has destapado las noches que dormiste en mi casa?.

¿Quién crees que le dijo a mis padres lo que te gustaba comer y lo que no, por qué te crees que siempre que has venido a La Madriguera hemos hecho cosas que te gustaban?.

¡Pues porque yo lo pedí expresamente, toda mi familia sabe que llevo AÑOS enamorada en secreto de ti y ahora tú me pagas con esta…traición. Besándote con ella, con la única chica que nunca te ha valorado lo suficiente como para darte lo que tú siempre quisiste, AMOR VERDADERO!

- Eso no es verdad, Ginny, y tú lo sabes. Hermione siempre me ha querido mucho, puede que no me ame, pero sé que me quiere y puestos a elegir entre las dos…me quedo con ella. Yo no sé si es verdad todo lo que me has dicho sobre tus cuidados, entre otras cosas porque nunca me han dicho que viniesen de tu parte.

- ¡ES QUE MI FAMILIA ES MUY DISCRETA CUANDO ES NECESARIO!

- No es por ofender, Ginny, pero yo diría que tu familia es todo menos discreta. Empezando por tu madre, que es una chismosa y terminando contigo y tus hermanos, que sois incapaces de mantener la boca cerrada. Incluso Ron se ha ido a veces de la lengua y eso que es mi mejor amigo y sabe de sobras, que no me gusta que aireen mis intimidades por ahí.

- ¡MI HERMANO TE QUIERE MUCHO, CÓMO TE ATREVES A INSULTARLE!

- No le he insultado, sólo he dicho una verdad.

- ¡LE HAS LLAMADO CHISMOSO!

- Porque lo es, pero eso no hace que no le quiera. Es mi mejor amigo. ¿Recuerdas?

- Te oigo y no te reconozco, Harry. No pareces el mismo desde que estás con ella. Ha sido ella…¿verdad?. Ella te ha metido todas esas ideas en la cabeza.

- Yo no he hecho nada, Ginny. La opinión que tenga Harry de ti y tu familia es exclusivamente suya, no mía.

- ¡MIENTES, Y ÉL TAMBIÉN. LOS DOS SOIS UNOS MENTIROSOS. OS ODIO!- En ese punto, Ginny dejó salir las lágrimas.

- Pues si nos odias no es problema nuestro, sino tuyo.- dijo Harry aferrando el agarre que tenía en la cintura de Hermione. Intentando así, transmitirle seguridad. Pero no hacía falta, Hermione sabía que con él estaba más que segura.

- Mira, siento mucho haberte hecho daño, Ginny.- pronunció Hermione en tono tranquilo.- De verdad que no pretendía hacerlo. Es sólo…que las cosas han cambiado. Es la verdad, lo creas o no.

- ¿Y crees que puedo creerte, después de ver durante años, que tú no eres precisamente una persona que se deja llevar por los impulsos o que cambia fácilmente de opinión?

- Sé que doy esa imagen, pero no soy distinta a cualquier otra chica. Yo puedo cambiar de opinión igual de deprisa que tú. Lo único que intento que comprendas es que fui sincera el día que hablé contigo, tan sincera como lo estoy siendo ahora. Te aseguro que antes no me gustaba Harry pero ahora sí.

- ¿Y dentro de dos días qué, Hermione, volverás a cambiar de opinión y dejará de gustarte, serás capaz de romper con él y partirle el corazón?.

Si haces eso te aseguro que no habrá nada que pueda impedir que te odie de verdad y te prometo que te haré la vida imposible cada vez que te vea.

- Si osas hacerle algo malo aunque sea una sola vez, o intentas ponerle un solo dedo encima, te juro por lo más sagrado Ginebra Weasley que quien te hará la vida imposible seré yo. Lo digo en serio.

Ginny tragó saliva, aquellas palabras y mirada verde parecían querer atravesarla. Ella podría jurarse así misma que nunca había visto en Harry una expresión como aquella. Pensó que debería tener cuidado en sus siguientes palabras o él podría cumplir su amenaza y hacerle daño. Cosa de la que ella le creía más que capaz. Pues ya en otra ocasión él le dio una bofetada por haber hecho llorar a Hermione.

Aquella mala experiencia con él, sirvió para que Ginny fuese consciente de que Harry podía ser un encanto cuando quería, pero si se enfadaba, podía dar miedo, mucho miedo.

Y no sólo porque fuese capaz de pegar a una chica sino porque ella le había visto enfadado otras veces, no muchas, pero sí las suficientes para saber que cuando Harry Potter se dejaba llevar por la ira, las cosas podían explotar o romperse alrededor de él. Ginny lo sabía, como también sabía que no era conveniente sacarle más de sus casillas, no más de lo que ya había hecho.

- Sé que me he pasado con todo lo que he dicho, Harry, me disculpo por ello. Pero tienes que comprenderme, ella me engañó…

- ¡No lo hice, te dije la verdad. En aquél momento no me gustaba Harry pero ahora sí!. ¿Por qué no puedes creerme?

- Porque tú no cambias de opinión tan rápido como las demás chicas, nunca has sido como ellas.- contestó la pelirroja mirándola de lleno.

- ¿Y qué soy entonces si no soy una chica normal, un bicho raro?

- Pues sí.

Aquella respuesta escueta y directa, hirió mucho más a Hermione de lo que la propia Ginny creyó. En cuanto escuchó aquellas palabras, la castaña rompió a llorar de forma desconsolada. Llevándose su mano libre al rostro para ahogar sus sollozos.

De repente la tierra que había bajo los pies de Ginny, vibró, las hojas de los árboles se agitaron con mucha fuerza y el aire comenzó a soplar tan potentemente alrededor de Ginny, que ella supo sin duda, que todo eso no se debía a un fenómeno atmosférico, sino a la ira de un poderoso mago. Uno como Harry.

-Te doy diez segundos para desaparecer de mi vista antes de que haga algo demasiado horrible como para recordar que eres la hermana de mi mejor amigo.

- Pero Harry…

- 10, 9, 8…

- Yo no pretendía…

- 7, 6, 5…

- Que te enfadaras conmigo…

- 4…3…

- Yo sólo…- pero no se atrevió a decir más, pues el temblor del suelo se intensificó más que antes, aunque sólo en la zona donde estaba ella.

Porque en la parte que ocupaban Harry y Hermione todo seguía normal.

Ginny supo que su vida corría peligro, así que antes de que él terminase de contar, cumplió con lo ordenado. Se marchó tan rápido de allí como le permitieron sus piernas, mientras sus lágrimas seguían cayendo, pero ahora no por el dolor de verlos juntos, sino por la rabia que sentía hacia Harry por haberla amenazado y por el hecho de que hubiera elegido a Hermione por encima de ella, pues en su fuero interno Ginny siempre esperó que él la quisiera algún día.

Dijese lo que él dijese, ella era mucho mejor que Hermione, tanto interior como exteriormente, o al menos eso era lo que ella creía.

"Sé que soy mejor que ella, y que soy yo y no ella, la chica que te conviene. Tarde o temprano te darás cuenta, y será gracias a mí que lo harás. Pronto Harry, pronto te lo demostraré."

Cuando su figura dejó de ser visible para Harry, los fenómenos atmosféricos se detuvieron.

Hermione había dejado de llorar, pero no se atrevía a mirar a Harry a la cara. Tenía miedo, en ese momento él le parecía alguien muy peligroso. Ella sabía que él nunca le haría daño y que había reaccionado así porque intentaba protegerla de Ginny, pero a pesar de saber eso, estaba asustada, muy asustada.

Ella siempre le había dicho a él que era un gran mago, de verdad lo creía, lo que nunca llegó a sospechar es que su poder se había acrecentado tanto como para hacer temblar la tierra en un determinado punto o hacer que el aire soplase según su voluntad.

Desde luego, si esos poderes eran suyos de forma genuina, Voldemort tendría que rezar buscando inspiración divina para poder vencerle. Ante ese último pensamiento, ella sonrió y el miedo que había sentido antes, pareció disminuir poco a poco.

- ¿Estás bien?.- Oyó que le preguntó él.

- Sí.- fue todo lo que ella musitó para conformarle, aunque en su interior no se encontraba todo lo bien que ella querría estar.

- No mientas Hermione.

Ella se sorprendió al escuchar eso. ¿Es que acaso podía ver dentro de su corazón, cómo era posible que él supiese que ella mentía?

- Lo siento, es que me he llevado un buen susto.- confesó ella al recordar los asombrosos fenómenos que había presenciado al verle enfadado con Ginny.

- Normal, hasta me dio miedo a mí verla tan histérica…

- No me refería a Ginny…sino a ti.

Aquello impactó a Harry como pocas cosas le habían impactado en su vida.

- ¿Tienes miedo de mí?.- preguntó con cautela.

- No de ti, de tu poder sí. Es inmenso. Nunca pensé que sería tan grande, a pesar de saber como sé que siempre has sido un gran mago. Pero lo de antes…nunca había visto algo así, Harry. Eres capaz de controlar el aire, el suelo e incluso las hojas de los árboles. ¿Cómo es posible?

- No tengo ni idea, esas cosas sólo ocurren cuando me enfado de verdad.

- Entonces quizás deberías enfadarte mucho cuando te llegue la hora de enfrentarte a Voldemort. No sé yo si ese loco es capaz de hacer lo que tú estando enfadado.

- Me da igual lo que sepa o no hacer, ahora lo único que me importa es saber si ya estás bien o no.

- Sí, no te preocupes, ya se me está pasando el susto. He comprendido que esa poderosa magia sólo aparece cuando te enfadas de verdad. Me alegro que nunca haya aparecido cuando tú y yo hemos discutido por algo.

- Contigo nunca podría aparecer, jamás has conseguido sacarme de mis casillas. Sólo me he enfadado un poco, pero de verdad no.

- ¿Serías capaz de hacerme daño si te enfadaras de verdad conmigo?

- Ni en tus peores sueños.

- Pero con Ginny…

- Con ella es distinto. A ella no la quiero, a ti sí.

- ¿Quiere eso decir que con ella sí serías capaz de hacer algo horrible?

- Pues claro, con ella y con cualquier otra persona que no significase nada para mí. Pero también te digo que en realidad no pretendía matarla, sólo quería asustarla y creo que lo conseguí.

- No sólo la asustaste a ella, a mí también.

- Lo siento.

- No importa, supongo que debería sentirme halagada. Reaccionaste así para defenderme. ¿Verdad?

- Sí, y también para protegerte. Yo sería capaz de cometer una locura sin con ello me asegurase de que estuvieras bien.

- No seas tan lindo conmigo, conseguirás enamorarme antes de tiempo.- Ella lo dijo de forma dulce pero bromeando, aunque la broma no tuvo el efecto que ella pensó, porque en vez de reírse, él la miró con una intensidad como pocas veces había visto en él.

- Puede que no lo dijeses en serio, Hermione, pero si fuese verdad que siendo tierno contigo, conseguiría rápidamente que te enamorases de mí, haría lo posible por ser tierno cada minuto del día que pasaras conmigo.

Ahora sí que le flaquearon las rodillas a Hermione, tanto, que tuvo que agarrarse a uno de los hombros de Harry para no caerse al suelo de golpe.

- ¿Seguro que te encuentras bien?.- preguntó él con clara preocupación en su voz.

- Sí. Es sólo que me he mareado un poco.- "Aunque sería más correcto decir que se me han derretido los huesos pero no creo que me creyeras."

Él usó la varita para hacer aparecer un abanico que le dio aire a ella.

- ¿Mejor?

- Sí, gracias.

- ¿Quieres que nos vayamos a la enfermería, Hermione?

- No, prefiero esperar un poco.

- ¿Te encuentras peor?

- No, es que creo que no puedo andar. No sé si se me han dormido las piernas o si se han vuelto vagas, pero no me las siento.

Ella no creyó que él se preocuparía demasiado, porque le había dicho sinceramente que sólo estaba mareada, pero se dio cuenta que se equivocó al suponer que no se preocuparía cuando sintió cómo la cogía en brazos y se preparaba para correr a través de los terrenos del lago.

- Ni se te ocurra, Harry, estoy mareada, no inválida.- le advirtió ella, pero él no hizo caso y comenzó a correr, así que ella sólo tuvo una opción, tomar impulso y tirarse al suelo, y eso fue lo que hizo, haciendo que él también cayese.

- ¿Estás mal de la cabeza o qué?.- preguntó él algo enfadado.- ¡Podrías haberte hecho daño!

- ¡El que está mal eres tú. He dicho claramente que no necesito transporte!

- Cabezota…

- No lo sabes tú bien. Y te digo otra cosa, no pienso moverme de aquí hasta que me de la gana, te pongas como te pongas. ¿He sido lo suficientemente clara?

- Sí señora.- contestó él como si respondiese a una de sus profesoras.

- Entonces no hay más que decir.

- ¿Por qué no me dejas ayudarte, Hermione?

- Porque no es necesario, Harry. Un mareo no es para ir corriendo hacia la enfermería conmigo en tus brazos.

- Pero yo pensé que sí lo necesitabas. ¿No decías que no sentías las piernas?

- Porque era cierto, pero ya se me están despertando, tengo un cosquilleo interno que lo demuestra.

- Pues la próxima vez, no me asustes tanto y te evitaré el disgusto de tener que llevarte en brazos.

- No es que me hayas ofendido por eso, es que me fastidió que no me escucharas cuando te dije que no era necesario llevarme. Sé que te preocupas por mí, pero si te digo que no necesito tanta atención es porque es verdad, no porque no quiera tu ayuda. ¿Lo entiendes?

- Sí, Hermione.

- Pues me alegro. Y Harry…

- Qué.

- Gracias por preocuparte tanto.- Ella le dedicó una pequeña sonrisa amigable.

Él sonrió aliviado al escuchar al ver aquella sonrisa, estaba claro que la tensión que ella sentía se estaba yendo.

- De nada. ¿Te encuentras mejor ahora?

- Sí, creo que dentro de dos o tres minutos, podré caminar sin ningún problema.

- ¿Quieres que volvamos al castillo?

- ¿Y tú?

- Me da igual, pero me sentiré mejor si te veo en un sitio seguro y Hogwarts lo es.

- Estoy de acuerdo con eso.

- ¿Volvemos entonces?

- Cuando tú quieras.

- En cuanto me digas que se te han despertado del todo las piernas.

- Creo que falta poco.- Ella hizo el intento de mover una y cuando vio que podía, se puso en pie pero en el momento en que dio el primer paso, volvió a caerse sólo que su cuerpo no tocó el suelo, sino el brazo de la mano libre de Harry, que la agarró justo a tiempo.

- Parece ser que no estás del todo bien.- pronunció con voz suave y dulce.- Será mejor que nos sentemos un rato. ¿De acuerdo?

- Sí.

Ella notó cómo él tiraba de ella suavemente, hasta dejarla sentada delante de él. Él se colocó tras ella, apoyando su cara en uno de los hombros de ella. Hermione sonrió encantada aunque él no lo vio.

- Si te molesto, dímelo, y me quitaré enseguida.- pronunció él a la altura de uno de los oídos de ella.

Hermione acrecentó su sonrisa, el aliento suave de Harry le hacía cosquillas.

- No me molestas en absoluto.

Él sonrió, sólo que ella no pudo verlo.

Un poco después, ella sintió que él besaba su cuello y tras recibir varios besos en aquella zona, se dio cuenta que se estaba volviendo loca. Llegó a la conclusión que no sólo él era sensible en aquél sitio, sino también ella. Sin pensárselo dos veces, se giró y comenzó a besarle con ganas. Y si Ginny les hubiera visto ahora, entonces sí podría decir con seguridad, que tanto Harry como Hermione, se estaban devorando a besos.

Cuando Hermione se dio cuenta, estaba tumbada en la hierba con Harry encima de ella, tocándola por todas las partes que podía usando sólo una mano.

Él introdujo la mano por dentro de su jersey y camisa escolar, ella supo lo que haría pues ya lo había hecho antes, cuando estaban en la habitación de ella. No pudo evitar gemir cuando él tocó su pecho, y aunque a ella no le habría importado que lo hiciera, se dio cuenta que el lugar donde lo estaba haciendo no era precisamente el más discreto para ellos. Pensó que si aparecía alguien y les viera acariciándose bajo aquellos árboles, se moriría de la vergüenza.

"Con la interrupción de Ginny he tenido suficiente."

Decidida a apartar a Harry, ella le llamó.

- Qué.- pronunció él sin detener lo que hacía.

- Estate quieto, por favor.

- ¿Por qué, no te gusta?

Por supuesto que le gustaba, muchísimo. ¿Cómo no iba a gustarle que él la acariciase y besase? Pero la cuestión no era esa, la cuestión era que lo estaba haciendo en un sitio donde cualquiera podía verles y eso era lo que inquietaba a Hermione.

- Aquí no, Harry.- fue todo lo que ella pudo decir antes de seguir suspirando de puro gusto.

- ¿Por qué?.- preguntó él sacando la mano y bajarla hasta posarla en una de sus rodillas, comenzando a acariciársela también.

- Porque alguien puede venir y vernos.- añadió antes de volver a besarle en los labios.

- De acuerdo, como quieras.

Él se detuvo, apartándose de ella y tumbándose a su lado, ella se lo agradeció con un beso en la mejilla, uno suave y dulce que a él le encantó.

- Siento haberte cortado el rollo, pero me habría muerto de vergüenza si además de Ginny, alguien más nos hubiera visto.

- Comprendo. Supongo que a mí también me habría dado corte.

Ella colocó la cabeza bajo el cuello de él, Harry le dio un beso en la cabeza y comenzó a acariciar su cabello.

- Estaba pensando…

- ¿En qué?.- quiso saber él.

- En lo que dijo Ginny, eso de que yo no era como las demás chicas, que era un bicho raro…

- Lo que dijo era mentira.

- No es verdad, sí que soy rara. Es por eso que no le gusto a los chicos, es por eso que cuando era pequeña e iba a los colegios muggles, nunca tenía amigos. Nadie quiere juntarse con una niña cuyo único sentido de la diversión es leer libros o hacer los deberes.

- Tú tienes de rara lo que yo de Míster Universo, es decir, nada.

- No, Harry, sí que soy rara, muy rara. Siempre lo he sido, pero aprendí a aceptarlo hace mucho tiempo, lo malo para mí es que los demás nunca lo aceptarán.

Por mucho que eso me fastidie, es la verdad. Es como lo que te dije hace tiempo sobre la belleza. No encajo, Harry, no encajo en lo que está establecido como hermoso, tampoco encajo en lo que se considera normal a la hora de ser aceptada socialmente por los demás. La cuestión es…que lo mire por donde lo mire, no entro dentro de ningún canon establecido y por eso sé que soy un bicho raro. Lo que me da rabia es haber llorado delante de ella pero…no pude evitarlo.

- En cuanto la vea se va a enterar de quién soy yo.

- No, por favor, no le hagas nada, Harry, ya le has hecho bastante. La hiciste llorar de rabia…¿te parece poco?

- Sí, porque ella te tiró del pelo y luego te humilló tanto como para provocarte el llanto. En mi sincera opinión, Hermione, cualquiera que te trate así sólo se merece mi desprecio.

- Pues despréciala todo lo que quieras pero no le hagas más daño del que ya le has hecho, con lo de hoy ha sido suficiente.

- Te haré caso, pero no te aseguro no volver a enfadarme con ella si vuelve a hacerte daño de alguna forma.

- Gracias…

- ¿Por qué?

- Por quererme tanto como para eso. Es decir…por estar tan pendiente de mí, por protegerme y defenderme y por estar dispuesto a hacer locuras sólo para evitar que alguien me dañe. Por todo eso muchas gracias, Harry, de verdad.- Ella le regaló un beso tierno y suave.

- Si tú me das las gracias por protegerte, entonces yo debería agradecer todo lo que me has enseñado desde que te conocí hace 7 años.

No eres la única persona que tiene cosas que agradecer. ¿Sabes?. Y lo creas o no, tú has hecho mucho más por mí de lo que yo he hecho por ti.

Me has enseñado a ser persona, Hermione, me has mostrado qué es el cariño y la verdadera amistad. Y además de todo eso siempre has sido mi guardaespaldas, protegiéndome siempre del peligro más grande, sobre todo cuando más lo necesité. Tú has sido y eres muchas cosas para mí. Mi mejor amiga, mi hermana, mi madre, mi novia…no sé cómo podría explicar bien todo lo que significas y representas para mí, pero sí sé una cosa…

- ¿Cuál?

- Mientras estés conmigo, voy a hacer lo posible por no perderte.

- A mí no me perderás, Harry, nunca lo harás. Ya te lo dije antes, no importa lo que pase entre nosotros, yo siempre estaré contigo. Porque te quiero mucho, siempre te he querido mucho y nunca dejaré de hacerlo.

- No, eso no me lo habías dicho, si lo hubieras hecho yo lo recordaría.

- Sí lo hice, pero tú no te enteraste, estabas dormido.

- Entonces es cierto…

- ¿El qué?

- Lo que oí en mi sueño era tu voz…eras tú…

- ¿Perdón?

- Yo soñaba…soñaba con un sitio bonito pero no había nadie en él, sólo yo. Entonces me agobié, y cuando peor me sentía escuché tu voz. Decía…Yo siempre estaré contigo. Porque te quiero mucho, siempre te he querido mucho y nunca dejaré de hacerlo.

- ¿De verdad?.- preguntó ella con asombro.

- Sí. Y luego sentí como si me besaras, pero no podía ser porque tú no estabas allí, pero sentí un beso invisible tocar mis labios. Yo…pensé que había sido un sueño…pero fue real.

- Lo que te dije y el beso sí, el resto sólo era parte de tu sueño.

- ¿Me besaste estando dormido?

- Sí.

- ¿Por qué?

- Fue un accidente, yo pretendía hacerlo en la mejilla pero de repente toqué tu boca. No sé muy bien cómo pasó, la verdad.

- ¿Qué sentiste?

- Calidez, mucha calidez. Estuve a punto de besarte otra vez para ver si volvía a sentir lo mismo, pero no lo hice.

- ¿Por qué?

- Pensé que si debía besarte de nuevo, lo mejor era estando conscientes los dos, no sólo yo. Después de todo lo que me has esperado, qué menos que darte un beso siendo tú consciente de ello. ¿No?

- Sí.- pronunció él sonriente.- Estoy de acuerdo con eso.

- Deberíamos volver, está oscureciendo, pronto bajará la temperatura y hará frío.

- Sí, no tengo ganas de pillar la gripe en pleno septiembre.

- Ni yo.

- Te ayudaré a levantarte.

- No, gracias, puedo sola. Ya me siento del todo las piernas.

Una vez de pie, los dos se miraron sin decir palabra.

Hermione no sabía qué les había llevado a contemplarse en silencio, pero le gustó aquella experiencia. En aquellos ojos verdes sólo podía ver el amor más puro, cariño y ternura, mucha ternura. Ella fue consciente que él nunca había sido tierno hasta que se enamoró de ella. Pensó que no podía sentirse más afortunada que como se sentía en aquél momento.

Ella era la chica que él eligió amar, no Cho, ni Ginny o cualquier otra, sino ella. Su mejor amiga, el bicho raro del castillo. Un bicho raro para los demás, pero no para él, porque para Harry ella era única, y Hermione lo sabía sin necesidad de que él se lo dijera, no hacía falta usar la boca, los ojos de él ya estaban contándole muchas cosas, entre ellas ésa, que ella y no otra, era la única para él.

Harry miró aquellos ojos marrones. Primero le miraron con curiosidad, como estudiándole, luego se suavizaron, como si de verdad estuviesen disfrutando el verle.

Era como si los ojos de Hermione estuviesen hablándole, diciéndole muchas cosas que él pudo captar sin necesidad de que ella las pronunciara. Sus ojos chocolate le hablaban de sentimientos que él ya conocía bien, pues ella se los había transmitido y demostrado durante los siete años que llevaban juntos, y más de una vez. Sentimientos como el cariño, la lealtad, la fidelidad, el apoyo, la sinceridad, la amistad y…el amor.

Harry vio amor en los ojos de Hermione, pero eso tampoco fue nuevo para él porque él ya sabía desde hacía años que ella le quería mucho. No podía asegurar si también veía el amor que él esperaba, pero desde luego, aquella mirada marrón estaba cargada del amor más sincero y dulce que él hubiese visto jamás en los ojos de alguien y con eso…se sintió más que satisfecho.

-Hermione…

- Qué.

- Te quiero.- pronunció dándole un beso suave, usando su mano libre para abrazar su espalda.

- Yo también a ti, mucho, lo sabes.- Ella apoyó la cara en su nuca.

- Y siempre estaré contigo.

- Lo mismo digo.- su mano libre acarició la nuca de Harry, provocándole un pequeño estremecimiento. Ella sonrió.

- ¿Nos vamos?- Preguntó él, retirándose, ella también se apartó.

- Sí, me está dando frío.

Él pasó su mano libre por encima de uno de los hombros de ella, ella apoyó la cabeza en el hombro de él, dejando su mano libre en la cintura de Harry. Él besó su cabello y comenzó a caminar junto a ella, sin prisa pero sin pausa, mientras los últimos rayos del atardecer se escondían para dejar paso a la noche.


- Así que la ha vuelto a montar.- comentó Ron mientras partía carne para Harry y Hermione y luego la echaba en sus platos.

- Sí. Esta tarde en los terrenos del lago.- respondió Hermione.- Sírveme patatas fritas, por favor, están lejos y no llego.

- Aquí tienes. Estoy empezando a preocuparme seriamente por mi hermana. ¿Se habrá vuelto loca?

- Me has puesto muchas, pero gracias igualmente.- comentó la castaña mientras comenzaba a comérselas.

- No sé si tu hermana está loca, pero muy centrada no está, eso seguro.- apuntó Harry mientras se echaba zumo de calabaza en su vaso.

- ¿Será verdad eso que dicen que el amor conduce a la locura?.- preguntó el pelirrojo sirviéndose zumo.

- Vete tú a saber.- comentó Hermione- Pero es posible, hay gente de todo tipo.

- Pues vaya familia me ha tocado.- añadió Ron- Tengo un hermano repelente que pasa de nosotros, otro al que apenas veo porque está en el extranjero, otro al que veré menos aún cuando se case, dos gemelos a los que admiro pero que pasan de mí, más todavía desde que son independientes y la única hermana que tengo, con la que de un tiempo aquí podía hablar de todo, ha perdido el juicio. Nunca creí que diría esto pero…Harry, eres una mala influencia para los míos.

- Sinceramente, Ron, vete al cuerno cordialmente. Lo que le pase a tu hermana no es mi culpa. Yo no le he hecho nada para que se ponga histérica.

- Perdona, sí lo has hecho. Te recuerdo que le has gustado desde siempre, tú lo sabes, te lo dije hace tiempo.

- Gustar es una cosa, enamorarse otra.- comentó Hermione.- O al menos eso me han dicho siempre.

- Porque es verdad.- apuntó Harry justo a su lado.- Siento que tu hermana esté mal, Ron, pero no pienso cambiar de opinión respecto a lo que siento por mucho que eso pueda afectar a tu hermana.

- ¿Me he perdido algo?.- preguntó el pelirrojo mirando a sus dos mejores amigos.

- Digamos que sí, desde hoy, Harry y yo estamos saliendo.- comentó Hermione echándose zumo de calabaza.

- Enhorabuena.- comentó Ron con sinceridad- Ya era hora.

- ¿Por qué?.- quiso saber ella.

- Porque Harry ha estado mucho tiempo esperando que te fijaras en él, por eso.

- Ron…- advirtió Harry.- Cállate.

- ¿Por qué?. Si estáis saliendo, no es malo que le comente lo que sientes por ella. ¿Verdad?.- apuntó él de forma inocente.

- Recuerda donde estamos.- pronunció Harry.- Hay mucha gente cotilla a nuestro alrededor. Paso muy mucho de que se enteren de lo que no les importa. Además, lo que siento por ella, ya lo sabe.

- ¿Y desde cuándo te gusta…él?.- preguntó el pelirrojo con cautela, para evitar dar pistas a un posible cotilla cercano.

- Desde anoche.- respondió Hermione pinchando carne.- Pero también te digo otra cosa, estamos saliendo, no prometidos. Es decir, que nos lo estamos tomando con calma, al fin y al cabo, yo no sé si lo que siento es amor de verdad, pero sí sé que me gusta mucho, supongo que eso basta para salir con alguien. ¿No?

- A mí me vale.- añadió Harry mirándola con una sonrisa para seguidamente volver a fijar su vista en el pelirrojo.

- Creí que sólo se salía con personas cuando sentías algo por ellas.- comentó el más pequeño de los chicos Weasley.

- Yo siento muchas cosas por él, después de todo es mi mejor amigo. Pero también reconozco que me atrae lo suficiente como para querer cruzar la línea que separa la amistad de la pareja.

- Amén por eso.- dijo Ron.- ¿Te echo más carne, Hermione?

- No, gracias, ya estoy llena.

- ¿Harry?

- Yo tampoco quiero, gracias.

- Bueno, igualmente os deseo suerte.

- Gracias.- pronunciaron los dos a la vez, mirándose sorprendidos por la coincidencia. Ron se rió al ver sus caras de asombro.

- Sois tal para cuál…Lo raro sería que no terminaseis juntos.

- ¿Tú crees?.- preguntó ella volviendo a echarse zumo.

- Pues sí. De hecho, mucha gente lo dice. Dicen que os lleváis tan bien, que más que amigos, parecéis un matrimonio feliz. Tiene gracia, no me digáis que no.

- Precisamente, el señor Potter aquí presente me dijo hace rato que iba a pedirme en matrimonio subidos en la escoba. Pensé que bromeaba, pero por lo visto lo dijo en serio.- comentó Hermione bajando aún más la voz.- Al final va a ser verdad eso de que el amor trastoca a la gente.

- Lo que dije lo mantengo.- dijo Harry usando también el tono bajo.- Si algún día te pido en matrimonio, lo haré subidos en mi escoba.

- ¿No hay una forma mejor que la de subirme a un aparato que me da pánico?.- preguntó ella frunciendo el ceño.

- Supongo que sí, pero la escoba y yo formamos un equipo perfecto. ¿No crees?

- Lo que yo creo es que estás mal de la cabeza, eso es lo que creo.

- Oh vamos, Hermione…- comentó el pelirrojo.- No seas aguafiestas. Harry tiene razón, él y su escoba son un equipo perfecto.

Además, después de todos los años que lleva en el Quidditch, no creo que te pasara algo malo si es él quien dirige la escoba. Por otra parte, la escoba es su sello de identidad y para rematar, yo creo que sí sería una forma bonita de declararse, aunque a ti te den pánico las alturas, que sé que te aterran. Piensa que volar por el cielo nocturno ha de ser una experiencia fantástica, sobre todo por estar con la persona que tú amas. ¿No?

- Supongo que sí, Ron, lo malo es que no sé si le amo.

- Un momento…dijiste que estabais saliendo porque os gustabais…

- Es cierto.- volvió a decir ella.- Pero no sé si estoy enamorada, aún es pronto para yo saber eso.

- Te lleve el tiempo que te lleve en averiguarlo, pienso esperarte todo lo que necesites.- apuntó Harry dándole un suave apretón de manos por debajo de la mesa donde estaban sentados.

- Ya lo sé.- dijo ella sonriendo.- Y te lo agradezco mucho.

- No me des las gracias por eso, no hace falta. Tampoco es nada del otro mundo.

- ¿Qué no?. Por supuesto que sí. Los chicos que yo conozco, no estarían dispuestos a esperar por un tiempo indefinido a la chica que les gusta. Hay chicos que pierden el interés si esa chica tarda mucho en decidirse. ¿Sabes?

- Quizás esos chicos no quieren de verdad a la chica. Porque si la quieres de verdad, esperas todo lo que haga falta, aunque esa espera implique años.

- Harry…- apuntó Ron con una sonrisa.- Estás enamorado, amigo, y de qué forma.

El moreno no dijo nada, sólo miró a Hermione de una forma especial, sonriendo mientras la contemplaba. Ella correspondió aquella sonrisa con otra que resultó preciosa para él. Ron emitió lo que pareció un ruidito de complacencia.

- ¿Sabéis lo que os digo?.

- Qué, Ron.- quiso saber Hermione.

- Que no sé lo que te llevará averiguar lo que sientes por Harry, pero puedo aseguraros, que en cuanto lo sepas, si es lo que él y yo esperamos, seréis la pareja más feliz que haya existido nunca en el mundo mágico. Seguro que os volvéis unos cursis.- Y pronunciando lo último dejó salir una pequeña carcajada.

- Con cursilería o sin ella, me encantará averiguarlo.- apuntó Hermione regalándole a Harry otra bonita sonrisa.

- A mí también.- pronunció el susodicho mirándola a los ojos.

- Y ahora me marcho, he quedado con Luna.- pronunció el pelirrojo poniéndose en pie.- ¿Puedo decirle la nueva noticia, eso de que estáis saliendo?

- Dile lo que quieras.- dijo Hermione sin dejar de mirar los ojos verdes de Harry.- Mientras ella sea discreta y no se lo diga a todo el castillo, a mí no me importa que lo sepa.

- De acuerdo. No te preocupes Hermione, será una tumba. Lo mismo que yo. Hasta luego chicos, pasadlo bien.

- Hasta luego, Ron.- pronunció Harry.

Él se acercó al oído de Hermione, como si fuese a contarle algún secreto, pero en vez de eso, comenzó a susurrarle palabras dulces. Ella sintió una enorme calidez llenarla desde dentro. Él le dio un pequeño beso por encima de la oreja, uno casi imperceptible a los ojos de los demás pero que ella notó sin problema.

- Harry…- dijo ella girándose un poco y mirándole de frente.

- Dime.

- Vámonos ya. Quiero salir de aquí cuanto antes.

- ¿Sucede algo?.- preguntó preocupado, por si había vuelto a marearse o algo así.

- No, nada malo. Es imposible que me sienta mal después de todo lo que me has dicho en el oído. Es sólo…que me apetece estar a solas contigo. ¿Puede ser?

La sonrisa de Harry se extendió de forma inmediata.

- Por supuesto, Hermione. Yo también quiero.

- Entonces vámonos, pero antes tengo que ir al baño.

- Yo también.


En cuanto Hermione cerró la puerta de su habitación y pronunció el hechizo que la protegía de las invasiones extrañas, se volvió hacia Harry y comenzó a besar a Harry, tal y como había dicho Ginny: como si su vida dependiera de ello.

Harry por su parte, no podía hacer otra cosa más que corresponder, aunque lo hizo encantado. Cuando él se dio cuenta, estaban en la cama, él debajo de Hermione y ella le tocaba, acariciando con su mano libre todas las partes del cuerpo de Harry que podía alcanzar. No pasó mucho tiempo hasta que ambos estaban gimiendo y suspirando, aunque aún no se habían desvestido.

Hermione sintió que iba a derretirse si no se quitaba pronto toda aquella ropa que le estaba dando un calor enorme. O quizás no era la ropa, a lo mejor era culpa de todas aquellas poderosas sensaciones que estaba empezando a experimentar debido a toda la intensa actividad que estaban teniendo desde que cayeron en la cama besándose de forma apasionada.

Harry también estaba sudando, pero le daba lo mismo, si ella no se quejaba, él tampoco iba a hacerlo.

Sintió que la ropa le estorbaba, y si no fuera porque no se atrevía a decírselo a Hermione, probablemente le habría pedido que se la quitara. Pero Harry pensaba que si se lo decía, ella podría asustarse. No hacía ni un día que habían decidido estar juntos y tal y como ella le había dicho a Ron en la cena, querían tomárselo con calma. Aunque Harry dudaba que todas las parejas hicieran lo que ellos el primer día de estar juntos.

Quizás estaban corriendo mucho en cuanto al tema de los besos y las caricias, pero a él le daba lo mismo. Llevaba dos años esperando poder experimentar con Hermione todas aquellas cosas y ya que a ella parecía no importarle que hubiesen corrido en eso, él desde luego no iba a planteárselo.

Ella se separó un poco de él, tomando aire. Tenía el pelo hecho un desastre y las mejillas más que rojas, respiraba de forma agitada y los dos últimos botones superiores de su camiseta escolar, desabrochados por encima del jersey, mostraban que su bonito cuello estaba algo sudado. Harry pensó que nunca le había parecido tan sexy y provocativa como hasta ahora, y eso que aún no se había quitado la ropa. Pensó que el día en que la viese desnuda, se desmayaría de la impresión, o al menos sentiría como si estuviese a punto de hacerlo.

Hermione le contemplaba con atención, tenía los pelos negros tan revueltos como nunca se los había visto.

Las gafas estaban ladeadas y le daban un aspecto a su cara bastante cómico, pero para ella él estaba encantador en aquellos instantes.

Cuando bajó su vista hacia el cuello de la camisa que asomaba por fuera del jersey escolar, se dio cuenta que tenía los dos botones superiores desabrochados y que algunas gotas de sudor comenzaban a aparecer.

Su respiración también estaba agitada porque además de oírla, también podía ver su pecho masculino subir y bajar con una velocidad superior a la normal. Se preguntó si debía mirar más abajo, pero no lo hizo. Seguramente pensó que si él notaba lo que ella sabía que le ocurría él a veces, Harry se sentiría violento.

Ya había visto que él lo pasaba mal cuando ella notaba su excitación, y de hecho, ella lo había notado, porque a pesar de llevar pantalones largos, el mero hecho de estar tumbados en una cama besándose y tocándose, había hecho despertar el "eso" de Harry.

Ella no era tonta ni tampoco ingenua, bueno, algo sí, pero sabía lo suficiente como para comprender que aquello era algo completamente normal. A cualquier chico le ocurría, sobre todo estando con la chica que le gustaba y más sobre todo aún cuando compartía con ella un momento tan íntimo y pasional como el que ellos acababan de tener.

Ella sabía que para él, ella no sólo le gustaba, sino que además la amaba. Eso, unido a la actividad que habían tenido, era suficiente para que el "eso" de Harry se presentara sin previo aviso.

Hermione decidió que no haría ningún signo para demostrarle a él que había sido consciente de la presencia de aquél tercer invitado no deseado. Aunque tenía que reconocer para sí misma, que ya no le molestaba su presencia tanto como días atrás. Se preguntó qué aspecto tendría si lo viese directamente, pero también se dijo que no era un buen momento para saberlo.

Una cosa era la curiosidad natural que sentía y otra muy distinta saberlo ahora.

No, ella esperaría, tal y como le había dicho a él en otra ocasión, el sexo debía practicarse cuando dos personas se querían de verdad.

Así se lo habían explicado a ella desde hace algunos años, cuando empezó a interesarse en él, y de verdad pensaba que sus padres y Megan tenían razón cuando le habían dicho aquello de "El sexo es la mayor demostración de amor entre una pareja que se quiere de verdad, digan lo que digan los demás, no es lo mismo acostarse con alguien por atracción física que porque de verdad le quieras.

Si vas hacerlo, hazlo enamorada, no antes, porque quizás luego te arrepientas de no haber esperado a la persona correcta."

Hermione no sabía si Harry sería aquella persona especial destinada a ella, pero desde luego, estaba dispuesta a averiguarlo. Ella fue sincera cuando le dijo a Ron que él le gustaba, y también lo fue cuando se lo dijo a él, igual de sincera que cuando le animó a besarla estando bajo el árbol de James y Lily.

No sabía cuánto tardaría en saber si estaba o no enamorada, pero no iba a precipitarse y ya que él le había dicho que esperaría todo lo que ella necesitase, Hermione llegó a la conclusión que más que comerse la cabeza con aquello de "¿Cuándo lo sabré?" se limitaría a disfrutar su relación con Harry hasta que su corazón le dijera…"Es él, Hermione, él es tu pareja".

Cuando lo averiguase, se lo diría a Harry de inmediato. Sólo esperaba que el día en que se lo dijese, él no le respondiera algo como "Demasiado tarde, ya no te quiero."

Pensando en eso sintió un malestar tan grande como pocas veces había sentido. De repente sintió una angustia vital de tal calibre, sólo por pensar que él dejase de quererla algún día, que creyó que se quedaría sin aire. Incluso su piel palideció, y eso fue algo que Harry notó.

- ¿Te encuentras mal?.- preguntó claramente preocupado.

- Un poco, pero ya se me está pasando, no te preocupes.- Mintió ella lo mejor de lo que se creyó capaz.

- Mientes, sé que lo haces.

Y ella volvió a asombrarse de que él lo supiera.

- Hace años que aprendí a saber cuándo eras sincera y cuándo no. Ahora no lo eres, Hermione. Dime por qué.

- Es sólo que no quiero preocuparte, Harry.

- Es imposible que no me preocupe cuando te has puesto blanca de repente. Dime qué es lo que te aterra tanto, porque está claro que te has puesto así por culpa del miedo.

- Si te lo digo…te reirás de mí, o me dirás que estoy mal de la cabeza.

- Te prometo que no lo haré. Cuéntamelo, Hermione.

- Me da miedo que un día dejes de quererme. Pienso…que si por ejemplo un día te digo "Ya sé que te amo" y tú has perdido el interés en mí, me dirás algo como "Yo ya no, has tardado demasiado, me gusta otra" y si eso sucede, Harry, me matarás. No es que me vaya a caer muerta de repente, pero sin duda me partirás el corazón. Ése y no otro, es mi mayor miedo, por eso siento angustia y por eso me he puesto blanca.

- Nunca podría reírme de algo así, Hermione, pero sí te digo que no sé cómo puedes pensar eso. Lo diré otra vez por si se te olvidó. Llevo esperándote dos años, queriéndote en silencio durante todo ese tiempo. ¿Crees de verdad que voy a olvidar todo eso sólo porque tú tardes unos días en saber si me amas o no?

- ¿Pero y si no son días, Harry, y si me lleva años?

- No me importará, yo también tardé años en saber lo que sentía por ti, no me asombraría que a ti también te pasara lo mismo. De todos modos no tiene por qué preocuparte el que pueda enamorarme de otra chica, te aseguro que en este castillo no hay ninguna chica aparte de ti, que despierte mi interés.

- ¿Ni siquiera físicamente?

- Bueno…reconozco que hay algunas chicas que son más atractivas que tú, pero yo no me enamoré de ti por el aspecto que pudieras tener sino por lo que tienes dentro de tu cuerpo. Es tu alma y tu corazón lo que yo amo, no tu cara, aunque reconozco que es una cara preciosa.

- No lo es, Harry, a ti te lo parece, pero no lo es en realidad.

- Para mí sí, Hermione.

- Pero si tú mismo has dicho que hay chicas más guapas que yo…

- No he dicho guapas, sino atractivas. Y por supuesto que las hay, pero con una belleza distinta a la tuya.

De acuerdo que algunas son "bellezones declarados", chicas que todos consideran guapísimas pero esas chicas no me interesan. Ya salí una vez con un "bellezón declarado" y no me fue nada bien. ¿Por qué habría de fijarme otra vez en una de ellas?. Lo más probable es que me fuese mal de nuevo.

De todos modos ésa no es la cuestión, no estoy hablando de por qué te prefiero a ti por encima de ellas, intento decirte que no tengo que preferirte, porque yo no te elegí, fuiste tú quien me eligió a mí.

- ¿Cómo dices?. No te entiendo…

- Hermione, fuiste tú la que entraste en el vagón de tren que yo ocupaba. Tú la que te hiciste mi amiga primero, cuando le dijiste a los profesores que lo del Troll era tu culpa, tú y no otra persona fuiste la primera en darme cariño y no sólo dármelo, sino demostrármelo. Tú, con tus acciones y comportamiento para conmigo…es la que me eligió hace mucho tiempo. No yo. ¿Comprendes?

- No del todo.

- Me refiero a que tú fuiste la primera en dar el paso para acercarte a mí, no yo. Si tú no hubieras mentido a los profesores en lo del Troll, para evitar que nos castigaran a mí y a Ron…quizás no habrías llamado mi atención, pero la cosa es que la llamaste y no sabes cuánto me alegro de que haya sido así.

Quizás, si otra chica fuese mi amiga, yo no sería como soy ahora. Seguramente no habría mejorado tanto como sí lo he hecho gracias a ti.

- O sea… ¿Qué soy yo quien te eligió?

- Sí, de verdad lo creo.

- Podría esta de acuerdo contigo en casi todo lo que me has explicado, menos en lo del tren. Yo no sabía que estabas en aquél vagón, simplemente fue casualidad. Ya había mirado otros vagones preguntando por el sapo de Neville y te aseguro que en ningún momento se me ocurrió preguntar dónde estaba Harry Potter y si había visto al sapo. Entré y te conocí por casualidad, esa es la verdad.

- Entonces me lo pones mejor todavía. Fue el destino, Hermione, él quiso que nos conociéramos y ya sabes que nadie escapa a su destino.

- Escapar no, pero cambiarlo sí se puede.

- ¿Quiere eso decir que preferirías cambiar el haberme conocido?

- Por supuesto que no, Harry, nunca me arrepentiré de haberte conocido y de haberte dejado entrar en mi vida. ¿Cómo podría arrepentirme de algo así?. Tu presencia no me ha ocasionado nada malo, sólo cosas buenas.

- ¿ Ni si quiera piensas que haya sido malo el haber corrido peligro de muerte sólo por estar conmigo en momentos determinados?

- Ni por eso, Harry, porque esas experiencias sólo han hecho que me vuelva más valiente y fuerte y no creo que eso sea malo.

- Gracias.

- De nada, es la verdad.

- Tu piel tiene mejor color ahora.

- Es que ya se me ha pasado la angustia, gracias a ti.

- No me des las gracias, no hice nada, sólo fui sincero.

- Tal y como te he dicho otras veces, eso también es de agradecer.

- Pues yo agradezco que quieras estar conmigo aunque no sientas estar enamorada de mí.

- Y por qué no querría estar con un chico tan fantástico y extraordinario como tú.

- Por lo que dijo Ron. La gente normalmente no sale con otras personas si no sienten algo por ellas.

- Yo siento muchas cosas por ti y esas cosas…podrían hacer que un día me enamorase de ti. De verdad lo creo. ¿Por qué no voy a querer estar contigo y experimentar todas esas cosas si eso podría facilitarme decirte lo que tanto esperas oír?

- Supongo que tienes razón.

- No lo supongas, la tengo.

- Pues lo que yo tengo es un calor tremendo. ¿Te importa levantarte?. Necesito ponerme algo más fresco.

- Por supuesto que no me importa, yo también quiero cambiarme. Tengo un pijama la mar de fresquito esperándome en el armario.

- Puedo ayudarte a ponértelo, si quieres.

- No me tientes, señor Potter.- dijo ella en tono insinuante y a la vez bromista.- Creo que si accedo harás de todo menos ponérmelo. Jijijijiji.

- Vaya, me has pillado.- dijo Harry en tono pícaro y bromista también.

- Venga, picarón, cambiémonos antes de que nos derritamos del todo.

Ayudándose a incorporarse, salieron de la cama y se dirigieron al armario. Tal y como habían hecho otras veces se aplicaron el desmaius para poder cambiarse a gusto.

Él fue el primero en cambiarse y cuando usó el hechizo en Harry, experimentó algo que hasta ese momento no había sentido.

Desasosiego, un terrible desasosiego la invadió en el instante en que le vio inconsciente. Ella no entendía por qué sentía eso, sabía que él no estaba mal, sólo desmayado gracias a la magia y si sabía también que pronto volvería a estar despierto…¿Por qué se sentía tan mal al verle así?

Decidida a no tardar más de lo imprescindible, Hermione se vistió todo lo deprisa que pudo. Cuando le devolvió a la consciencia, el agobio que había sentido se esfumó de repente. Ella suspiró aliviada.

Harry también suspiró, pero por otro motivo. Hermione se había puesto un pijama de verano consistente en un pantalón corto, del tipo de los shorts y una camiseta de tirantes finos con escote de pico.

Cierto es que el escote no mostraba nada indecente, pero igualmente le resultó a Harry de lo más sexy. Pensó que necesitaría de todo su autocontrol para no hacerle el amor en cuanto entrasen en la cama, porque la verdad es que pensamientos de ese tipo estaban inundando su mente por momentos.

Pero Harry no era el único que estaba teniendo pensamientos de deseos carnales. Porque ella también los tenía.

Él llevaba un pijama muy distinto a los que hasta ahora se había puesto para dormir con ella. Siempre le había visto con pantalanes viejos de chándal 4 veces más grandes de su talla real, pero esa noche, Harry se había puesto un pantalón largo de algodón, de color blanco.

La camiseta era una que no tenía mangas y que tenía un color verde igualito al de sus ojos. Hermione pensó que nunca hasta ahora le había parecido tan guapo, atractivo y sexy a la vez. Quizás necesitase de todo su autodominio cuando se tumbaran en la cama, porque ella creía que en el momento en que a él se le ocurriera besarla, no tardaría ni dos minutos en quitarle la ropa.

Cuando se dio cuenta de ese pensamiento, se dijo así misma que debía recuperar la cordura. Si había decidido a esperar a saber si amaba o no a Harry antes de tener sexo con él, no podía dejarse llevar por el deseo que sentía hacia él. Un deseo que era más grande con cada minuto que pasaba contemplándole, y uno que estaba segura, también sentía él por ella, pues sus ojos verdes así se lo transmitían.

- ¿Nos vamos a la cama?.- preguntó él de forma neutral, pero estaba claro para Hermione que le costó la misma vida decirlo con ese tono.

- Después de ti.- respondió ella controlando también sus emociones. Pero en cuanto él caminó por delante de ella, se dio cuenta que el pantalón le marcaba divinamente el trasero. Ella tragó saliva.

Seguramente, lo que haría cualquier pareja enamorada que estuviera tumbada en una cama, sería empezar a besarse como locos para terminar teniendo sexo. Pero ni Harry ni Hermione hicieron eso. Podían desearlo interiormente, pero se contuvieron.

De los dos, él era el único que de verdad estaba enamorado, al menos era el único que había reconocido estarlo y como cualquier chico enamorado, respetaba mucho a la chica que quería. Así que él no hizo ningún intento de acercamiento corporal más aún sabiendo lo fina que era la ropa que llevaban puesta.

Harry estaba seguro que con una ropa como aquella, las caricias se sentirían el doble o incluso el triple que llevando una ropa más gruesa como lo era el uniforme del colegio que antes habían llevado.

Pensó también, que si empezaba a tocar y acariciar a Hermione en todas las zonas que ahora mostraba el pijama y que antes había ocultado el uniforme escolar, no tardaría mucho en volverse loco y empezar a quitarle todo.

Pero él no lo haría, primero porque ella no lo había pedido, y luego porque él al igual que ella, pensaba que el sexo debía hacerse con la persona amada y Hermione no le había dicho todavía que ella le amase. Si tenía que esperar, esperaría, pero le estaba costando la misma vida contenerse pues el deseo que sentía hacia ella en aquél instante, era enorme.

Hermione también estaba pasando lo suyo, Harry no era el único que sentía deseo, ella también, pero ante todo, era una mujer que se dejaba llevar por la razón, y su razón le decía que no debía dar ese paso de forma precipitada, porque era un paso demasiado importante como para tomárselo a la ligera.

Decidida a no darle más vueltas y evitar que el deseo nublase su buen juicio, se colocó de lado dándole la espalda a Harry, pensando que si no le miraba, el deseo remitiría. No tardó mucho en comprobar que tenía razón. Fue dejar de mirarle y empezar a calmarse interiormente.

Harry por el contrario, no sentía que el deseo se fuese, más bien se acrecentó, sobre todo cuando ella se giró. Gracias al pijama que ella llevaba, él pudo apreciar parte de su bonita espalda, además, la cintura de los shorts era baja, por lo cuál, Harry también vio su cadera y para rematar, los pantalones eran tan cortos que sólo tapaban las piernas de Hermione hasta las ingles.

El resto de esas piernas largas y torneadas eran perfectamente visibles para Harry. Para terminar de torturarle, la noche era calurosa, pues el clima había cambiado desde hacía rato.

Al estar sudando los dos, ninguno se había tapado con la sábana. Así que Hermione estaba de lado, de espaldas a él, ofreciéndole una bonita vista de su cuerpo delgado y estilizado. Un cuerpo que aún seguía cubierto por el pijama de verano, pero un cuerpo de lo más tentador para Harry al fin y al cabo.

El pobre Harry tuvo que pensar en Malfoy más veces de las que le habría gustado y no fue hasta pasado un buen rato, que sintió que por fin el deseo se había ido de forma definitiva. Decidido a dormirse cuanto antes, para no ser consciente por más tiempo de la atractiva chica que ya dormía a su lado, cerró los ojos y se dejó invadir por el sueño, que para alivio suyo, no tardó en hacerse presente.


Continuará.


Nota de la autora:

Quien se haga lector/a de esta página, que se prepare para encontrar historias largas de mucho contenido o de muchos caps. Porque historias cortitas o de poco contenido o incluso pocos caps no abundan en fanfiction. net. Y si ese/a lector/a se decide a seguir mis historias, entonces que se meta en la cabeza que a la hora de leer un capítulo de RAkAoMi, necesitará una silla cómoda, algo para comer y algún refresco que le guste porque aseguro que conmigo y mis historias, ese/a lector/a tiene para rato. Esto lo digo para dejar claro a quien no le gusten las historias largas, que debe cambiar de autor/a a la hora de leer un fic, porque conmigo es muy raro que se encuentre con un fic de un solo capítulo (Un Oneshot) o una serie de dos o tres caps. ;-)

Paso ahora a lo que os dije antes sobre Rowling y su entrevista.

Creo que los que morirán serán Hermione y Harry. Puede que salvando a Ron pues de todos es sabido que el pelirrojo es el miembro más torpe e inútil (sin ánimo de ofensa) del trío. ¿Quiénes quedan por lo tanto como protagonistas importantes? Harry y Hermione (puesto que a Ginny no la considero protagonista ya que Rowling nunca le ha dado una importancia distinta a la de ser un personaje de relleno).

A Hermione desde luego, se la puede considerar tan protagonista como al propio Harry. Pues su personaje está tan desarrollado como el de Harry. A ellos dos los conocemos mucho más y en mayor profundidad que al personaje de Ron. Y si Rowling se ha tomado tantas molestias para darnos tantos detalles sobre Harry y Hermione, está claro que les está concediendo el papel protagonista entre todos los demás personajes de Harry Potter.

Hermione siempre ha demostrado un sentido de la lealtad, amistad, confianza y fidelidad hacia Harry que nunca ha expresado por Ron. Harry por su parte, cuenta con ella para todo (incluso para comentarle su vida amorosa) pero sobre todo cuenta con ella para lo importante. Ya lo dijo Rowling en su día "Harry necesita a Hermione desesperadamente" así que…mucho me temo que en el último libro nuestra querida parejita de amigos verdaderos morirá. Pero siguiendo con lo que ella misma ha dicho "Ellos dos morirán para salvar a un tercero" podría ocurrir también que ese tercero que se salva fuese Harry y quienes muriesen por salvarle fuesen sus dos mejores amigos. ¿Verdad? De todos modos, suceda lo que suceda, creo que tal y como hemos dicho siempre…"Siempre nos quedarán los fics". Porque yo desde luego, pienso seguir subiendo fics de Harry y Hermione aunque la saga de Harry Potter esté terminada.

Por otro lado, yo me esperaba esto, no es la primera vez que le digo a más de una persona aquello de "creo que Harry y Hermione morirán en el último libro y creo también que ella dará su vida por él" y no me extrañaría que lo hiciera ya que ella siempre le ha protegido por encima de todo. Pues nada J.K. sigue dándonos sorpresitas "alegres", tú en tu línea de escribir "lo que nadie se espera" tal y como siempre te ha gustado decir, lo malo para ti es que esto ya nos lo esperábamos, al menos algunos de nosotros sí. Un besazo a todos y todas. RAkAoMi.