Nota de la autora: Viernes, 14 de julio de 2006.
¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Por votación de la mayoría, os comunico que el fic no tendrá doce caps en total, sino quince, contando con el epílogo. Muchas gracias por haber dado vuestra opinión.
Ya estamos acercándonos al final de la historia, (una vez que suba el doce, sólo quedarán tres caps para terminar de forma definitiva) espero que este cap también os guste. Os mando un beso fuerte. RAkAoMi.
Aclaración: En este capítulo, se dicen algunos insultos, cosa que podría ofenderla sensibilidad de algunas personas. También se diceun insulto propio de mi país, España. El insulto es "Gilipollas". Eso es como decirle a alguien "estúpido/a" pero en un sentido más grande. ¿De acuerdo?.
Otra expresión que vais a ver en el fic es la de " la próxima vez que os metáis mano". Meterse mano es la acción que implica tocar y/o acariciar a tu pareja en zonas íntimas. Es decir, en las que normalmente no la tocas cuando por ejemplo caminas con ella. Dichas zonas pueden ser: la cadera, el trasero, las ingles, los muslos, el/los pecho/s y otras no nombradas más íntimas todavía. ¿Comprendido?. ;-)
Aviso que este cap es más largo que el anterior. Ya sabéis…silla cómoda, snacks, resfrescos y cigarrillos para el/la que sea fumador/a. ;-)
Simbología:
- La de siempre.
Música Recomendada:
Desde este cap hasta el final, os recomiendo que os vayáis bajando:
- Para tu amor. (Juanes), yo te amo (Chayanne). Música instrumental: Memorias de una Geisha (Sayuri's Theme, pero toda la banda sonora en sí es preciosa y pertenece al genial John Williamns, compositor entre otras cosas, de la también genial y más que aclamada banda sonora de "Star Wars" mis películas favoritas desde que era niña. Me crié con ellas, incluso tengo una gran colección de muñecos, naves y demás cosas que ya no se fabrican. ), Lost tv theme (Michael Giaccino), Sur le Fil (Yanni Tiersen). Y por último, pero no menos importante, "Válgame Dios" de la genial "Niña Pastori." ¡Por favor bajárosla, de verdad que no os arrepentiréis!. ;-)
Cap. Once. " Sólo queda un día."
Relajado, así es como se encontraba Harry al despertar. Había pasado una buena noche. Ni siquiera recordaba haber soñado. El último recuerdo que tenía de la noche anterior, era el beso de buenas noches que Hermione le había dado antes de cerrar los ojos y dormirse profundamente.
Contenta, así es como se sentía Hermione al abrir los ojos y contemplar aquellas hermosas esmeraldas mirarla con una dulzura como pocas veces había visto ella en los ojos de una persona. Miradas así sólo las había recibido de sus padres y su mejor amiga.
Ahora debía añadir una persona más, Harry, su mejor amigo, su novio y quizás también el chico destinado a ella, su pareja. Hermione esperaba que así fuese, sentía en su interior que podría quererle durante el resto de su vida, pero todavía había algo que la hacía dudar de si estaba o no enamorada de él. Desde luego tenía que reconocerse a sí misma que le encantaba su compañía y todo el cariño que le demostraba a ella siempre.
Un cariño que ella sabía, sólo sentía por ella. Hermione podría jurarle a quien quisiera, que Harry era uno con la gente del castillo y otro muy distinto cuando estaba en la intimidad con ella.
Una intimidad que compartían gracias al hechizo de Malfoy y al hecho de que ella hubiese aceptado ser su pareja.
Ella podría decir también, que eran una pareja más que unida, a pesar de no haber llegado aún al tema del sexo, pero eso era lo de menos para ella.
Lo importante en toda pareja ya lo tenían desde hacía años: la confianza. Una gran confianza el uno en el otro, una lo suficientemente grande como para contarse cualquier cosa o como para confiar la seguridad de uno en el otro.
Harry se inclinó para darle un beso suave y dulce que hizo despertar en Hermione las ganas de recibir más.
Ella devolvió el beso y le regaló otros pocos, provocando que lo que empezó siendo suave y dulce, se transformase pronto en algo apasionado y sensual a la vez.
Hermione podría decir que había habido momentos cuando besaba a Harry, en que se sintió arder por dentro, pero ahora más que calor, lo que sentía era una gran ternura y supo sin ninguna duda, que era debido a todo lo que le transmitía él con aquellos besos. Serían besos pasionales, de eso no había duda, pero era pasión unida a la ternura, algo que no había sentido ella hasta ahora.
- Harry…
- Qué…
- Te quiero mucho…
- Yo también a ti.
- Y te prometo aquí y ahora, que siempre estaré contigo, sin importar qué.
- Lo mismo digo.
Ella apoyó la cabeza en su pecho, usando su mano libre para acariciarlo por debajo de la camisa del pijama. Él suspiró encantado.
- Deberíamos levantarnos, tenemos que asearnos antes del desayuno. Hoy no hay partido. ¿Verdad?- preguntó ella.
- No, mañana sí. Contra Slythering. Lo que me recuerda que esta tarde tendremos que entrenar.
- Bueno, mirémoslo por el lado positivo…desde mañana, no tendré que volver a entrenar contigo, estaremos libres del hechizo.
- ¿Recuerdas que prometiste volar conmigo aunque estuviésemos despegados?
- Sí y cumpliré mi promesa. Yo siempre cumplo lo que prometo.
- Lo sé.
- Aunque tengo que reconocer que tengo un poco de miedo por lo que nos puedan tener preparado.
- No dejaré que te hagan daño.
- Yo a ti tampoco. Además…
- Qué.
- Guardo algunos ases en la manga que podrían venirnos bien a la hora de sorprender a Malfoy y sus amigos.
- Cuéntamelo todo.
- No. Te fastidiaría la sorpresa. Es mejor que lo veas cuando llegue el momento. Sólo puedo decirte que tiene que ver con el surf.
- ¿Con el surf?. No entiendo nada.
- Lo harás.
- ¿Tú haces surf?
- Ajá…Megan me enseñó hace años. Ella y yo veraneamos en el mismo sitio y siempre que estamos en vacaciones de verano, buscamos tiempo para practicar. No soy especialmente buena, pero me defiendo.
- No lo dudo. Todo lo que haces lo haces bien…
- No todo, Harry, pero sí te digo que pongo mi mayor esfuerzo en que me salga correctamente.
- Eso lo sé. ¿Nos vamos?
- Sí.
Una vez preparadas las cosas, se dirigieron al baño de los prefectos. Hicieron lo posible por darse prisa en volver y vestirse para seguidamente ir hacia el Gran Comedor, donde como siempre, les esperaba Ron con una sonrisa.
- Buenos días dormilones. Por un momento pensé que no vendríais.
- ¿Y perdernos el desayuno?. Jamás. Me muero de hambre.- comentó ella sentándose y dándole un plato vacío a Ron para que se lo llenara. Él no tardó en cumplir su deseo.
- ¿Dónde está Ginny?.- preguntó Harry.- No la veo.
- Hace rato que se marchó. Creo que trama algo. Desde ayer, está rara, casi no me habla.
- Quizás desconfíe de ti, sabe que eres nuestro mejor amigo.
- Uno que nunca os traicionará por mucho que ella sea mi hermana.
- Gracias Ron, nosotros también te queremos.
- El sentimiento es mutuo. ¿A qué hora entrenamos hoy?
- Cuando Hermione termine el castigo de Snape, si es que lo hay, porque lleva dos días sin cumplirlo.
- ¿Y eso?
- Es que él no quiere verla.
- Ah, claro, por lo del otro día en clase. ¿No?
- Sí.
- Pues mejor para vosotros, así no tendréis que soportarle más de lo necesario.
- Yo también pienso eso.
- ¿Hermione?
- ¿Zí?.- contestó ella con la boca llena de un bollo de chocolate que estaba devorando por momentos.
- ¿Te encuentras bien?
- Zí.- volvió a responder mientras masticaba. Ron rió al ver su barbilla manchada de chocolate negro y aumentó más sus risas cuando ella se metió en la boca el último trozo de bollo, un trozo bastante grande, lo que hizo que sus mejillas se hinchasen de manera considerable.
- Aún no me acostumbro a verte comer de esa manera, pero está claro que eso indica una salud estupenda.
- Ziempe da he tenido.- respondió ella masticando todavía. Ron volvió a reírse.
- Sin duda es una chica poco corriente.- pronunció el pelirrojo mirando a su mejor amigo.- Pero no creo que eso sea algo malo.
- Para nada.- fue todo lo que respondió el moreno mientras le daba un mordisco a la magdalena con frambuesa que le había puesto Ron en su plato.
Cuando Ron vio a Hermione beberse un vaso entero de zumo para seguidamente meterse en la boca toda una magdalena pequeña, comenzando a masticarla, tuvo que hacer verdaderos esfuerzos por no soltar una tremenda carcajada y escupir de paso, la tostada que estaba comiéndose.
- Y yo que creí que deberías cuidar la línea.- comentó una vez hubo tragado.- Me preocuparé más el día que dejes de comer, eso seguro.
- Ezo no ocudidá.- pronunció la castaña masticando otra magdalena pequeña.-Puedo dejaz odaz cozaz pedo da comida no.
- Pfjajajajjajaaaaa. Desde luego Hermione…eres de lo que no hay. Es única…¿verdad Harry?
- Sí, y soy yo el afortunado de tenerla.
Por un momento, Harry pensó que ella se enfadaría puesto que él sabía que a ella no le gustaba ser considerada una posesión, pero algo en su interior le dijo que Hermione no reaccionaría mal pues habría comprendido que él no lo había dicho con esa intención, cosa que era cierta.
Tal y como él esperaba, la reacción de ella no fue negativa, sobre todo cuando ella tragó y le dio un beso en la mejilla al tiempo que susurraba por lo bajo "yo también soy afortunada de tenerte" para seguidamente seguir desayunando como si lo que hubiese dicho no tuviera ninguna importancia.
Harry usó su mano libre para acariciar su rodilla por debajo de la mesa.
Hermione siguió comiendo como si tal cosa, pero él supo que le había gustado aquella caricia cuando ella, disimuladamente, metió su mano libre por debajo de la mesa y la dejó apoyada encima de la de él, que aún estaba en su rodilla.
Él movió la mano, colocándola encima de la de ella para acariciar sus dedos suavemente. Hermione siguió masticando mientras liberaba su mano de la de Harry y la subía hasta llegar al cinturón. La metió por dentro del pantalón y acarició su cadera. Él escupió el bollo de frambuesa, ella sacó la mano en seguida mientras se reía por lo bajo al ver cómo Ron se apartaba rápidamente evitando el proyectil de Harry.
- Lo siento.- pronunció el moreno mientras usaba su mano escondida para subirla por la pierna de Hermione hasta llegar a la ingle, donde se detuvo antes de comenzar a masajearla suavemente.
Hermione tragó de forma ruidosa, él sonrió triunfante, como queriendo decir "yo también puedo ponerte en apuros".
Ron les miraba con interés, sabía que ocurría algo entre ellos, pero no sabía qué. De forma disimulada dejó caer el tenedor al suelo.
Cuando se agachó para recogerlo, pudo ver cómo el brazo de la mano libre de Harry, se movía por debajo de la falda escolar de Hermione y cómo ella se retorcía de cintura para abajo, intentando escapar de aquél manoseo. Pero era inútil, cuanto más se movía, más la tocaba él. Ron supuso que ella lo estaría pasando mal, pero no por el manoseo, sino por el hecho de estar recibiéndolo en un lugar donde no podían tener intimidad de ningún tipo.
Conociéndola como la conocía, Ron sabía muy bien que ella estaba disimulando lo mejor que podía, pero estaba claro que aquellos tocamientos le estaban causando efecto pues en el momento en que él volvió a estar a la vista de sus dos mejores amigos, vio cómo ella se bebía tres vasos de zumo para seguidamente darse aire con la mano libre.
- ¿Te encuentras mal?.- pronunció el pelirrojo conteniendo la risa que sentía por dentro.
- No, es que tengo calor.
Ron mordió otro poco de tostada mientras veía a Hermione ponerse colorada por momentos. Supo sin ninguna duda, que estaba al límite de su aguante.
Él sabia que sólo habría dos reacciones posibles en ella, volverse hacia Harry y empezar a besarle como loca, o hacerle daño para que la dejase tranquila. Ron supuso que ella optaría por la segunda opción pues estaba claro para el pelirrojo, que ella no era del tipo de chica que solía dar muestras de pasión estando en un sitio donde cualquiera podría verla.
Supo que había acertado en su suposición cuando Harry pronunció un "¡Ayyy!" que le indicó a Ron que Hermione le había hecho algo.
El pelirrojo no sabía qué, pero agachándose disimuladamente por debajo de la mesa, pudo ver cómo Harry se frotaba con la mano libre, una de las rodillas. Él supuso que Hermione le había dado un rodillazo, cosa que le hizo sonreír aunque no por el hecho de que ella le hubiese hecho daño a Harry, sino por la manera en que le había detenido. Una detención que fue tan eficiente como para que Harry no volviese a intentar nada más en lo que quedaba de desayuno.
Una vez que volvió a fijar la vista en sus dos amigos, Ron observó cómo Harry de vez en cuando, miraba de reojo a Hermione.
Él se rió por lo bajo cuando vio a su mejor amigo observar a la castaña con el ceño fruncido. Ella le miró un instante para decir por lo bajo "te lo mereces" y continuar comiendo. Ron pensó que se moriría de risa y no pudiendo disimular más sus carcajadas, las dejó salir de forma sonora. Fue entonces que ellos tomaron conciencia del tremendo ataque de risa que estaba teniendo el pequeño de los Weasley.
- ¿Por qué te ríes tanto?.- preguntaron de forma inocente. Cuando se miraron dándose cuenta de que habían hablado a la vez, pusieron tal cara de asombro que Ron tuvo que agarrarse a la mesa para no caerse al suelo.
- Ron…¿qué es lo que te pasa?.-cuestionó Hermione.
- ¡Nada!.- contestó él limpiándose una lágrima repentina mientras seguía riéndose a más no poder.
- Todos los Weasleys están locos.- masculló ella por lo bajo.
Ron la escuchó pero en vez de ofenderse por ese comentario, se rió más aún. Hermione le miró como si estuviera mal de la cabeza. Harry simplemente siguió comiendo.
Cuando Ron se hubo calmado lo suficiente como para poder hablar de forma relajada, echó su cuerpo hacia delante por encima de la mesa y sin perder su expresión risueña y alegre que tanto le caracterizaba, comentó en voz baja mirando tanto a Harry como a Hermione…
- La próxima vez que os metáis mano, hacedlo en un lugar más privado. Sobre todo tú, Harry, está claro que a ella no le gusta que la toques en sitios públicos.
Tras pronunciar lo último, dejó escapar una risilla traviesa mientras volvía a sentarse en su sitio. Harry y Hermione se quedaron con una expresión más que asombrada en sus rostros, una que hizo que Ron volviera a reírse.
- Vámonos.- pronunció el pelirrojo poniéndose en pie mientras dejaba escapar otras pocas risas.- O llegaremos tarde a clase.
Harry y Hermione se levantaron sin decir nada, siguiendo a su mejor amigo mientras él continuaba riéndose ahora de forma discreta.
- Qué vergüenza…- pronunció ella en voz baja.- Recuérdame que te mate cuando estemos solos.
- ¿Por qué te enfadas conmigo?.- dijo él usando también el tono bajo.
- Tú fuiste quien empezó. Si no me hubieras provocado yo no habría…seguido.
- ¿Provocarte, yo?. Venga ya, Hermione, lo que hice no tenía nada de provocativo. Sólo te acaricié la rodilla.
- Eso primero, luego fuiste a la ingle. Sólo para que lo sepas Harry Potter, tocar la ingle de una chica no puede considerarse como algo inofensivo. Esas cosas producen efectos secundarios. ¿Sabes?
- Lo único que yo sé, es que eres una exagerada.
- Anda y vete al cuerno. Me da igual que te hagas el inocente, yo sé, que sabes perfectamente de lo que te estoy hablando.
- Bueno…sí que lo sé.- añadió él con una sonrisa pícara- Y te doy las gracias por el nuevo dato que me has aportado.
- ¿Qué nuevo dato?
- Que eres muy sensible en la ingle. Tomo nota.- él dejó salir una risilla traviesa, ella le dio un coscorrón en la cabeza que hizo reír a Harry ampliamente.
- Tienes razón, Ron.- pronunció haciendo que su mejor amigo le mirase- Es única, pero no lo querría de otra manera.- Y sin más que añadir, Harry la atrajo hacia él y comenzó a besarla.
Ron sólo pudo sonreír mientras veía cómo sus dos mejores amigos se besaban de forma tierna y sensual a la vez. Por desgracia para ellos dos, tuvieron que separarse antes de lo que deseaban, pues una suave tos de Ron les indicó que tenían algún mirón o mirona. O quizás a varios.
- Vaya vaya…-pronunció la voz de Malfoy- Pero mira a quiénes tenemos aquí. El imbécil del rayo en la frente y la empollona más fea que ha tenido nunca el colegio.
- Vete a la mierda, Malfoy.- pronunció la voz de Hermione.
- Además de empollona, maleducada. No no no…Granger, esos no son modales.
- Ni que los tuyos fuesen mejores.
- Tengo más clase que tú, eso seguro. A mí no se me ocurriría ponerme a besuquear a alguien en medio de un pasillo. Menudo notición cuando todos los sepan…la empollona y su amiguito metiéndose la lengua hasta el fondo. Eso arruinará tu reputación de chica perfecta.
- Hagas lo que hagas, Malfoy, no arruinarás nada, mucho menos mi reputación. No soy la única chica que besa a su novio, porque lo es, aunque no sea de tu incumbencia quiero que sepas que Harry es mi novio, por lo tanto, tengo todo el derecho a besarle como me de la real gana, sea con lengua o sin ella, incluso si fuese de una forma tan repugnante como tú lo has descrito, que no se parece en nada a la realidad.
- Yo te ví, Granger, digas lo que digas, eres una guarra.
- Llámala eso otra vez, y perderás todos los dientes, te lo aseguro.
- No me amenaces, Potter, no te servirá de nada. Mira que besarte con ella…creí que tenías mejor gusto.
- Contén tu lengua en nuestra presencia, Malfoy, así te irá bien.- esta vez fue Ron quien habló, sacando la varita y preparándose para todo lo que pudiera venir.
- Weasley Weasley…no te me pongas chulo, jamás podrías igualarme en nivel mágico por mucho que lo intentaras.- Malfoy también sacó la varita.
- Malfoy Malfoy…siempre estás fanfarroneando. ¿Cuándo entenderás que eres tú el que no está a nuestro nivel?.- pronunció Hermione mirándole duramente mientras se colocaba en posición de ataque con la varita apuntando al rubio.
- Cállate Granger…es lo mejor. Sabía que eras fea, además de puta, lo que no sabía es que te creyeses superior a mí.
- No me creo superior a ti, subnormal, es que lo soy por mucho que eso te pese. Y te digo otra cosa¡puta lo será tu madre!.- En vez de usar la varita, empleó una de sus rodillas para golpearle en los testículos, el rubio se cayó al suelo mientras los agarraba a la vez que se quejaba de dolor. Crabbe y Goyle sacaron sus varitas pero fueron desarmados con el Expelliarmus y convertidos en calabaza antes de que intentaran algo.
Hermione se agachó lo suficiente hasta estar a sólo milímetros del rostro de aquél rubio de piel pálida que tanto la odiaba. Con voz tranquila pero contundente, le dijo…
- La próxima vez que me llames puta, no serán tus testículos los que sufrirán. Te juro que te partiré la boca de tal manera que ni con toda la magia del mundo conseguirás recomponerla. Yo seré muchas cosas, Malfoy, pero de puta no tengo nada. ¿Está claro, niño mimado?
- Vete a la mierda, guarra.- él le escupió, pero se arrepintió en el instante en que sintió un dolor terrible en su nariz para ver cómo le caía sangre. Supo sin ninguna duda quién le había golpeado.- Potter…
- La próxima vez que te metas con ella, en cualquier sentido o forma, no será la nariz lo único que te rompa. ¿Queda claro, gilipollas?
- Me vengaré, Potter, y de ti también, Granger…
- Qué miedo.- dijo ella fingiendo un escalofrío, burlándose claramente de él.- Vámonos Harry.- pronunció poniéndose en pie y ayudándolo a levantarse.- No se merece más atención de nuestra parte.
Con paso firme y sin mirar atrás, tanto Harry como Hermione y Ron, pusieron rumbo a su primera clase de la mañana, Transformaciones. Una vez fuera del aula, se dirigieron al aula de Herbología mientras el trío de Slythering les seguía a una distancia prudencial. Al acabar esa clase, los tres Slythering se fueron a otro aula mientras el trío de Gryffindor se iba a los terrenos del lago, pues tenían una hora libre antes del almuerzo.
Se sentaron bajo unos árboles, el día era caluroso y la sombra fresca era más que apetecible para ellos tres.
- ¿Creéis que volverá a intentar algo?.- pronunció el pelirrojo mirando a sus dos mejores amigos, que estaban sentados bajo el mismo árbol. Harry tenía la espalda apoyada en el tronco y Hermione la tenía en el pecho de Harry mientras él, con su mano libre, la agarraba por la cintura.
- Me da igual si lo intenta o no, mientras no insulte a Hermione, le irá bien.- comentó el moreno dando un beso al cabello de la castaña.
- Que me insulte lo que le de la gana, sólo conseguirá que le pegue de nuevo…- respondió ella dándole un beso a Harry para volver a mirar a Ron.- No sé por qué no comprende que haga lo que haga, nunca nos vencerá. Es como dijiste hace tiempo, Ron, el trío unido jamás será vencido.
- Cierto.- añadió él sonriente.- Menuda patada le diste, Hermione, me duele con sólo pensarlo. Espero que nunca me pegues así.
- Jamás se me ocurriría, eres mi amigo, él no. Por mucho que discutamos tú y yo, nunca conseguirás que te pegue. No puedo pegar a alguien que quiero.
- Gracias, Hermione, yo también te quiero.
- No tanto como yo.- añadió Harry bajando la cabeza y dándole un suave beso en los labios que ella devolvió en seguida.
- La verdad es que da gusto veros. Diga lo que diga Malfoy, sois una pareja estupenda.
- Luna y tú también hacéis una pareja bonita.- añadió ella.- Os he visto juntos y puedo decir con total seguridad que se nota lo mucho que os queréis.
Ron se puso colorado, ella se rió un poco.
- No hay nada de lo que avergonzarse, Ron.
- Ya lo sé, es que me corta un poco que nos hayáis visto. ¿Dónde, si puedo saberlo?
- Por los terrenos. Hace algunos días. Pero no te preocupes, sólo os vimos Harry y yo, no vamos a divulgarlo por ahí. Ni que besarse fuese algo del otro mundo.
- Según Malfoy, es algo lo suficientemente interesante como para arruinar tu reputación.
- Pues se va a quedar con las ganas.- volvió a decir ella.- Mucho me temo que nadie le creería.
- ¿Y eso por qué?.- Quiso saber Harry.
- Porque debido a mi reputación, nadie pensaría que Harry podría enamorarse de mí. Soy todo lo contrario al tipo de chicas que siempre le han gustado. ¿Verdad?
- Sí.- añadió Ron.- Es cierto, pero tampoco es tan increíble que podáis gustaros. Al fin y al cabo, siempre habéis estado juntos.
- Como amigos.
- Los mejores.- añadió Harry.- Razón por la cuál podría llegar a quererte de otra forma, cosa que me ocurrió hace ya dos años.
- Eso lo verifico.- dijo Ron.- Puedo decir con total seguridad, que es cierto. Hermione…
- ¿Qué?
- Puede que no entres en el perfil del tipo de chica que siempre le gustó a Harry, pero desde luego, eres todo lo que él buscaba.
- Todo y más.- pronunció el moreno sonriendo sin ningún tipo de vergüenza.
- Qué sitio más bonito y relajante.- dijo Ron tumbándose en la hierba.- Debería traer a Luna y enseñárselo, seguro que le gusta.
- A ella le gustará sólo por estar contigo, Ron.- añadió Hermione.- Es como me dijo Harry en cierta ocasión, cuando se está enamorado, te gusta estar con ella independientemente del sitio donde estéis. No importa el lugar, lo que importa es que lo compartís juntos. ¿Verdad, cariñín?- ella rió un poco al decir "cariñín", lo que le indicó a Harry que estaba de broma, aún así, a él le encantó escucharlo.
- Cierto, "amor mío".- añadió él para continuar la comedia.- No hay nada mejor, que pasar tiempo con la persona que amas, independientemente de dónde lo pasas.
- Eso ya lo dije yo, "cielito". Podrías poner otro ejemplo.
- Perdona, "vida mía". Es que ahora mismo estoy falto de ideas.
- Qué raro, "terroncito", llevas días explicándome claramente lo que significa estar enamorado de alguien.
- Pues ahora no se me ocurre nada, "bomboncito."
- Callaros ya, me estáis dando náuseas, tanta cursilería aunque sea de broma, me revuelve el estómago. Dejad de deciros cosas empalagosas, no os pega nada.
Por toda respuesta, Harry y Hermione estallaron en carcajadas.
- Envidia cochina.- dijo ella guiñándole un ojo al pelirrojo.- Seguro que tú no le dices esas cosas a Luna.
- Pues sí se las digo. Pero no pienso deciros cuáles son. Paso de que me copiéis.
Harry y Hermione se rieron más aún.
- Sólo bromeaba, Ron.- dijo ella.- En realidad Harry y yo nunca nos decimos ese tipo de cosas. Es demasiado cursi para nosotros. Tú tienes razón, no va con nuestro carácter.
- Por eso lo dije. Bueno, me voy.
- ¿Dónde vas ahora?. Pensé que te quedarías con nosotros.- añadió Harry dándole un beso en la mejilla a Hermione.
- Quería hacerlo, pero tampoco me seduce mucho tirarme una hora viendo cómo os mimáis. Para eso, prefiero estar con Luna. Seguro que ella también me mima.
Harry y Hermione volvieron a reírse mientras veían al pelirrojo marcharse con paso animado.
- Este Ron…es de lo que no hay.- pronunció ella cambiando de postura hasta quedar frente a Harry.
- ¿Tú crees que de verdad se ha ido porque se sentía incómodo o porque tenía ganas de ver a Luna?
- Yo creo que han sido las dos cosas, Harry. Por muy amigo nuestro que sea, es normal que no le guste vernos en plan…mimoso, como él ha dicho.
- Bueno, ahora que estamos solos, podemos ponernos todo lo mimosos que queramos. ¿No crees, "cosita linda"?
- Pfjajajajajaaa. Déjalo ya, Harry, las cursilerías no me hacen efecto. De broma están bien, pero en serio me cansan.
- Bueno…a mí tampoco me gustan especialmente. Creo que es algo muy estúpido poner apodos tontos a tu pareja.
- Tal y como dijo Ron…a nosotros no nos pega nada. Puede que a otras personas sí.
- ¿Tú crees que él fue sincero cuando nos dijo que le decía cursilerías a Luna?
- No sé Harry, pero es un Weasley al fin y al cabo. Ellos son capaces de cualquier cosa…
- Para gastar una broma sí, pero para tratar a sus parejas…no sé yo.
- Pues lo que yo creo es que Ron es alguien romántico, aunque no creo que lo reconozca.
- ¿Ron Weasley romántico, lo dices en serio?
- No.- Ella rió de nuevo.- El día que vea a Ron Weasley siendo romántico con alguien, creeré que alucino.
- Sí.- añadió él riéndose también.- Eso no sería propio de él.
- ¿Vamos a seguir hablando de Ron, o prefieres que aprovechemos el tiempo que nos queda, de otra forma?.- cuestionó ella mientras se tumbaba en la hierba. Harry no tardó en hacer lo mismo, tumbándose encima de ella pero sin agobiarla.
- Creo que prefiero aprovechar el tiempo de otra manera.- pronunció él acercándose a sus labios.- ¿Qué te parece si seguimos practicando nuestra técnica besucona?. Creo que todavía no hemos mejorado lo suficiente.
- Tú sí has mejorado mucho, yo no. ¿Te importaría darme más clases?- Ella sonrió de medio lado, él sintió que se derretía por dentro.
- Lo haré encantado.- diciendo eso último, la besó.
Una hora después, tanto él como ella tenían los pelos bastante revueltos y el uniforme escolar lleno de hojas caídas. Su aspecto era de lo más cómico y también delataba la intensa actividad que habían tenido. Pero cuando se miraron, no fueron capaces de reírse, pues a pesar de aparentar un aspecto desastroso, tanto para uno como para el otro, resultaron encantadores.
- ¿Te he dicho alguna vez que eres preciosa?.- pronunció él suavemente usando uno de sus dedos para apartar algunas hojas de su pelo castaño.
- Sí, alguna vez me lo has dicho.- Ella movió un poco la cabeza para facilitarle la tarea.
- Pues lo eres, lo creas o no, lo eres.- Él le regaló un beso dulce y suave en los labios. Ella lo devolvió de igual manera.
- Viniendo de ti sí me lo creo. Si me lo dijese otro chico probablemente no lo creería. Pero te conozco lo suficiente para saber que tú no bromeas con ese tipo de cosas.
- Por supuesto que no, mucho menos si te las digo a ti.
- Yo también te quiero, Harry, mucho muchísimo.- Ella le dio otro beso que él correspondió.
- ¿Seguirás conmigo aunque nos despeguemos?
- Sí, te lo prometo.
- ¿Incluso cuando acabemos el colegio?
Ella sintió que aquella pregunta tenía un trasfondo que implicaba un compromiso mayor que el hecho de estar saliendo juntos.
- ¿Te refieres a que quieres que sigamos siendo novios?.- preguntó, sabiendo que él no se refería a eso, pero prefería que fuese él quien se lo explicara.
- No.- admitió Harry.- Me refiero a que quiero que sigamos juntos como una pareja comprometida. No como novios simplemente.
- ¿Me estás pidiendo lo que creo que me estás pidiendo?
- Si lo que tú crees implica un futuro matrimonio, sí, te lo estoy pidiendo.
- ¿No te estás apresurando un poco?
- No. Yo lo tengo muy claro, Hermione, quiero casarme contigo cuando terminemos el colegio.
- ¡Pero Harry, sólo tengo 17 años!
- Tendrás 18 dentro de nada, y no creo que sea una edad mala para casarse. Al fin y al cabo, en el mundo mágico la mayoría de edad son los 17 años, así que no creo que nos pongan problemas a la hora de casarnos. Además, mis padres también se casaron al terminar el colegio. ¿Recuerdas?
- ¿Por eso quieres casarte conmigo, para imitar a tus padres?
- No, Hermione, quiero casarme contigo porque te quiero.
- Pero es que yo…
- Ya lo sé, no me quieres de esa forma. ¿Verdad?
- No, es decir…sí, o sea, no. Ay…¡no me hagas hacerme un lío!
- Si no te aclaras es problema tuyo, no mío.
- ¡Por supuesto que es culpa tuya, si no me hubieras hablado del matrimonio ahora no estaría confundida!
- Hermione, no es la primera vez que te lo menciono.
- ¿Y qué?. Igualmente me confunde.
- ¿Qué es lo que sí tienes claro?
- Varias cosas.
- Dímelas.
- ¡Pero no te rías!
- Sabes que no lo haré.
- Tengo claro…que me gusta ser tu novia. También tengo claro…que me encanta lo que hacemos cuando estamos solos. Otra cosa que tengo clara…es que me encanta estar contigo y que te quiero lo suficiente como para protegerte y defenderte de cualquier peligro o amenaza, aunque eso lo tenía claro desde que era una niña.
- Y si tienes claro todas esas cosas…¿por qué no sabes si te gustaría casarte conmigo?
- ¡Sí lo sé, aunque no del todo, quiero decir que…!
- Explícate.
- Sé que me gustaría estar casada contigo. Me refiero a que sé, que sería feliz siendo tu esposa. Pero también sé que no me casaré contigo hasta que sepa que te amo y eso…aún no lo sé con seguridad.
- ¿Con seguridad?
- Eso he dicho.
- Pero sí que sientes algo...¿verdad?
- ¿Cómo dices?
- Has dicho que no lo sabes con seguridad, eso quiere decir que sientes algo, un algo que no está claro para ti, pero lo sientes igualmente.
- Bueno, sí .
- Yo también dudé durante un tiempo pero luego lo supe.
- ¿Cuándo me viste en peligro?
- No, cuando te ví inconsciente en el departamento de misterios. Ya te lo expliqué en su momento.
- Ah sí, perdona, se me había olvidado.
- Piénsalo, Hermione, no quiero que me des una respuesta ahora, pero al menos dime que lo pensarás.
- ¿Qué pensaré sobre la posibilidad de casarme contigo?
- Sí. ¿Lo harás?
- De acuerdo, lo haré.
- Y ahora vámonos, o llegaremos tarde al almuerzo.
Ayudándose mutuamente, se pusieron de pie poniendo rumbo al gran comedor.
Para su sorpresa, Ron no estaba allí. Supusieron que seguiría en compañía de Luna en alguna parte de Hogwarts. Para mayor sorpresa aún, quien se sentó frente a ellos fue Ginny.
- Hola.- comentó la pelirroja en tono amigable.- ¿Qué tal lleváis el día?
- Bien.- respondió Hermione de forma escueta, indicando así, que no quería hablar con ella más de lo necesario.
- ¿Queréis que os llene los platos?.- Pero antes de obtener respuesta, los llenó de varias cosas, dejándolos frente a ellos.
Harry y Hermione miraron los platos con algo de desconfianza. Ginny fingió inocencia.
- ¿Qué pasa, no tenéis hambre?
- No es eso.- dijo Harry.
- ¿Entonces qué, desconfiáis de mí. No pensaréis que están envenenados o algo así¿verdad?. Me habéis visto servirlos, no he puesto nada más que comida.
- ¿Qué te ocurre, Ginny?.- preguntó Hermione.- ¿Por qué tanta amabilidad repentina?
- Es mi forma de pediros disculpas.- Dijo en tono amable, pero falso, aunque era tan buena actriz que ni Harry ni Hermione intuyeron la falsedad del tono.- Sé que me he pasado mucho, sobre todo contigo, Hermione. Si me das la oportunidad, prometo compensarte.
- No necesito compensación. Me basta con tu palabra.- "Ni pienses ni por un momento, que me fío de ti. Recuerdo lo que dijo Ron, algo tramas y pienso averiguarlo tarde o temprano."
- ¿Y tú, Harry?
- Yo digo…que seas tan amable de pasarme el agua, por favor.- "No pienso decirte nada, que no esté relacionado con la comida. A mí no me engañas Ginny. Eres una Weasley al fin y al cabo, sois los maestros del engaño y la comedia pero conmigo eso no vale, os conozco demasiado bien. A Ron sobre todo, y sé que fue sincero cuando dijo que debíamos estar alerta con respecto a ti. Lo que es yo…pienso hacerle caso."
- Aquí tienes. ¿Te lleno el vaso?
- No, gracias.
- Ya lo haré yo.- añadió Hermione. Ginny estuvo a punto de mirarla con dureza, pero se contuvo.
- ¿Sabéis lo último?- preguntó la pelirroja con tono travieso.
- No¿qué ocurre?.- quiso saber Harry.
- Malfoy está diciéndole a todo el mundo que os pilló metiéndoos mano en medio del pasillo. Por lo visto, según él, distéis un espectáculo muy deplorable. Pero conociéndole, seguro que miente. Qué tío más asqueroso¿verdad?. Mira que decir mentiras sobre vosotros…
- Ni que eso fuese algo nuevo.- comentó Hermione.
- Porque son mentiras todo lo que está diciendo…¿verdad que sí?
- Por supuesto.- contestó Harry.- La única persona que siempre se comporta de forma deplorable es él.
- Estoy de acuerdo con eso.- dijo la pelirroja partiéndose carne.- ¿Quieres que te parta el filete, Harry?
- A mí primero, por favor.- pidió Hermione antes de que él respondiese algo. Mientras Ginny miraba el plato, Hermione miró a Harry a modo de advertencia. Él sólo asintió con la cabeza como indicándole "Sé que esto no es normal". Hermione le sonrió de manera cómplice para volver a mirar a Ginny de forma neutral cuando la vio levantar la vista del plato.
- Ten Hermione, aquí tienes.
- Gracias.
- ¿Te parto la carne, o no, Harry?
- No. Prefiero crema de calabaza. ¿Me pones un poco, por favor?
- Por supuesto.- añadió ella con su mejor sonrisa.- Lo que sea por mi chico favorito.
Por debajo de la mesa, Hermione dio un suave pisotón a Harry como indicándole "toma nota de eso", él devolvió el pisotón para demostrarle que había captado el mensaje.
- ¿Cómo va lo del hechizo?- preguntó Ginny mientras se servía ensalada.
- Bien.- fue todo lo que respondió Harry.
- ¿Cuánto falta para que os deshechicéis?
- Un día.- dijo Hermione.
- Qué bien¿no?. Estaréis deseando liberaros. ¿Verdad?
- Sí.- volvió a decir la castaña, más para seguirle la corriente que por compartir su opinión.- La verdad es que ya me estoy cansando de verle durante todas las horas del día, bueno, todas en las que no estoy durmiendo, claro.
Hermione no pudo asegurarlo, pero durante un milésimo momento, le dio la impresión de que Ginny entrecerraba los ojos.
- Debe de ser incómodo convivir con alguien durante 24 horas, aunque ese alguien sea el chico que te gusta. ¿No, Hermione?
- Pues sí.- Y sin más que añadir, la castaña siguió comiéndose la carne que Ginny le había partido.
- ¿Y tú qué dices, Harry, también estás harto de pasar tanto tiempo con Hermione?
- Muy cansado.- respondió él siguiéndole el juego a Hermione.- Me gustaría recuperar gran parte de la intimidad que he perdido por estar pegado a ella.
Por toda respuesta, Ginny sonrió complacida. Por alguna razón, esa sonrisa puso los pelos de punta a Hermione, aunque la pelirroja no pudo verlo.
- Si tan cansado estáis de soportaros...¿por qué no os despegáis ahora?. Sabéis que sólo tenéis que pedírselo a Dumbledore.
- Ya que sólo falta un día, no vamos a molestarle.- añadió Hermione.- Además, si hemos aguantado seis días de intensa convivencia, uno más no hará una gran diferencia. ¿No crees, Ginny?
- Por supuesto, Hermione, estoy de acuerdo con eso. ¿Quieres fruta?
- No, gracias, no tengo más hambre.
Harry sabía que mentía, sobre todo por lo mucho que comía siempre. Hermione sólo se había comido un filete y eso, comparado con todas las cosas que solía comer, era algo bastante alarmante en ella además de anormal.
- ¿Y tú, Harry, quieres fruta?
- Sí, un plátano.- añadió él para no tener la misma respuesta que Hermione y que Ginny no sospechara nada raro.- ¿Me lo pelas?
Hermione volvió a darle un pisotón, pero esta vez no tan suave como el primero, Harry supo sin ninguna duda que no era debido a las sospechas sino a los celos. Por lo que no pudo evitar alegrarse interiormente.
- Toma Harry. Que aproveche.- pronunció la pelirroja pasándole el plátano ya pelado. Él se lo comió con rapidez mientras Ginny le sonreía.
- ¿A qué hora quieres que entrenemos hoy?
- Ya os avisaré.- respondió el moreno sin saber si Hermione tendría o no, que cumplir con el castigo de Snape.
- Estaré en la biblioteca si me necesitas.
- ¿En la biblioteca?.- preguntó Hermione, sabiendo que Ginny no solía frecuentarla a menudo.
- Es allí donde están los libros que necesito para el trabajo que nos encargó Flichwick a los de sexto.
La castaña no dijo nada, no hacía falta responder a eso.
- ¿Has terminado, Harry?
- Sí Hermione.
- Lo siento Ginny, pero debemos irnos. Tenemos cosas que hacer.
- Adelante.- respondió la pelirroja sonriendo más, Hermione sintió otro escalofrío interno.
- Nos vemos luego.- fue todo lo que pronunció Harry antes de levantarse y seguir a Hermione fuera del Gran Comedor.
- Te lo juro, otra sonrisa como esa y me dará un ataque de nervios.- pronunció la castaña mientras se dirigía a su siguiente clase.
- Ya, sé a lo que te refieres. Tanta amabilidad repentina asusta un poco. ¿Verdad?- preguntó Harry caminando a su lado.
- ¿Sólo un poco?. Yo diría que "poco" se queda corto. Yo diría más bien un…mucho bastante.
- No temas nada, Hermione, sabes que te protegeré de ella.
- Ya lo sé, Harry, y te lo agradezco, pero eso no evita que me entren escalofríos sólo de imaginarme lo que pueda estar tramando esa cabeza pelirroja. Ginny será más pequeña que nosotros, pero de tonta no tiene un pelo.
- Lo sé, es una Weasley al fin y al cabo, en lo que a maquinaciones se refiere, son bastante inteligentes.
- Será una Weasley, pero no se parece en nada a su hermano.
- Estoy de acuerdo con eso. ¿Entramos ya?
- Después de ti.
Al terminar la clase, pusieron rumbo al aula de pociones. Esta vez, Snape les dejó pasar. Hermione no tardó en darse cuenta que la clase que contemplaban sus ojos, no era sino su forma de vengarse por la actitud que tuvo ella con él el día anterior.
Harry tragó saliva ante el panorama. Estaba claro que Snape había arreglado el aula pero la había ensuciado tanto y de tal forma, que Harry pensó que Hermione no tardaría dos horas sino cuatro, en dejarla completamente limpia y ordenada.
- Cuando quiera puede empezar, señorita Granger.- pronunció el profesor con clara ironía en su voz.
Antes de que ella lo pidiera, Harry la ayudó a recogerse el pelo en un moño bajo. También la ayudó a remangarse las mangas del jersey escolar y a desabrocharse los dos primeros botones superiores de su camisa.
Hermione no esperó más a ponerse en acción. Pensó que cuanto antes empezara, antes terminaría.
Snape sonreía con malicia mientras la veía limpiar con ahínco, usando sólo una mano, tal y como había hecho durante los 5 días anteriores que llevaba de castigo, seis contando con el presente.
Tres horas y media después, una Hermione sudorosa y con claros signos de cansancio en el rostro, se acercaba a Snape para devolverle los artículos de limpieza que él había hecho aparecer anteriormente, mientras ella rogaba de forma interna, porque no se le ocurriese mandarle otra cosa. Pues en aquella clase, ya no quedaba nada que necesitase ser limpiado, ordenado o aseado. Pero se equivocó, porque en el último momento, él señaló un caldero que olía de forma repulsiva.
- Límpielo hasta dejarlo brillante.
- Sí señor.- Respondió con resignación.
Cuando se acercó al caldero, tuvo que reprimir una arcada repentina. Ella no podía asegurar qué había habido dentro, pero estaba segura que no quería saberlo, con olerlo tenía suficiente.
Cuando pensó que estaba bien, llamó a Snape. Él miró el caldero y pronunció…
- Le falta un repaso, queda una mancha en el fondo.
Hermione sabía que era mentira, pero no se quejó. Volvió a limpiar el caldero con tantas ganas y fuerza, que hasta le sangraron los dedos por debajo de las uñas. Cuando Snape vio el enrojecimiento, sonrió satisfecho.
- Ya puede irse, señorita Granger.
- Gracias señor.
- Y Granger…
- ¿Sí, profesor?
- No vuelva a faltarme el respeto o a intentar desafiarme delante de los alumnos o la próxima vez…la clase no será nada comparado a lo de hoy. Le prometo que será peor aún. ¿Queda claro?
- Sí señor.
- Muy bien, márchese. Ya la he visto suficiente por hoy.
Harry estuvo a punto de replicar ese último comentario, pero se contuvo, sabía que eso sólo perjudicaría más a Hermione y desde luego, no era lo que quería.
Con toda la dignidad que fue capaz de demostrar mientras caminaba llena de agotamiento, ella abandonó el aula. En cuanto cerró la puerta, se desplomó. Harry la agarró justo a tiempo de que se cayese de boca contra el suelo.
- ¿Estás bien?.- preguntó con clara preocupación en su voz.
- Necesito tumbarme.- Contestó más que pálida.
- Aquí no hay comodidad, Hermione, sólo un suelo de piedra. ¿Quieres que te lleve a tu habitación?
- Por favor, hazlo.
- Sin favor también lo haré. ¿Crees que podrás caminar?
- No…me encuentro fatal, Harry, creo que tengo angustia. Aunque no sé si es eso exactamente…sólo sé que necesito tumbarme.
- Si no puedes andar, te llevaré en brazos y esta vez…no admitiré un no por respuesta.
- Haz lo que quieras, sólo sácame de aquí antes de que me desmaye.- respondió ella con la voz cada vez más débil.
- Aguanta, Hermione, tú eres fuerte, siempre lo has sido.- Él besó su frente para seguidamente alzarla en brazos.
Ella sintió cómo la cogía como si fuese una princesa de cuento de hadas. Con paso firme pero rápido, Harry emprendió la marcha, sólo que en vez de llevarla a su habitación, la llevó a la enfermería. En cuanto tocó la puerta, la señora Pomfrey les dejó entrar. Harry dejó a Hermione en la primera cama que encontró a su alcance. Dándose cuenta de paso, que estaba desmayada.
- ¿Está bien?.- preguntó él mientras miraba hacia algún punto de la habitación, sabiendo que no debía observar cómo la señora Pomfrey la examinaba.
- Sí, no se preocupe, señor Potter. No es nada grave, sólo agotamiento. ¿Puede decirme qué es lo que ha hecho para terminar así. Demasiado ejercicio quizás?
- Se podría interpretar así. Pero no es eso.
- ¿Entonces qué fue?
- Un castigo, señora. Uno impuesto por Snape. Digamos que hace 5 días, 6 con éste…él me hizo algo en clase que por alguna razón yo no recuerdo pero Hermione sí, sólo que aún no me lo ha contado. Por lo poco que sé, ella salió en mi defensa y ofendió al profesor, él la castigó a limpiar su clase durante todos los días de esta semana. Mañana terminará su castigo a no ser que él quiera agrandárselo, pero por su bien espero que no lo haga.
Poppy pudo intuir la amenaza que escondían aquellas palabras. Intuyó también que no debía regañar a Harry por hablar así del profesor de pociones. Por muy compañero que fuese de ella, la enfermera sabía que Severus no caía bien a los estudiantes, ni a mucha gente en realidad. Pero también tenía claro que como compañero, le debía un respeto y una lealtad. Al fin y al cabo, los dos trabajaban para los estudiantes de Hogwarts.
- ¿Cuánto tiempo estuvo limpiando, señor Potter?
- Casi cuatro horas, señora. Pero eso no es lo normal. Eso ha sido sólo hoy. Ella normalmente sólo tarda dos horas o tres como mucho, en dejar el aula de pociones más que limpia. Le juro que hasta usted podría reflejarse en las piedras del suelo.
- Le creo, señor Potter. La señorita Granger siempre ha sido muy eficiente en todo lo que ha hecho.
- Sí señora, no hay nadie como ella en todo el castillo.
La señora Pomfrey sonrió al notar el orgullo con que él lo había dicho.
- Usted la admira mucho¿verdad señor Potter?
- Como no tiene idea.
- No crea, Harry.- pronunció ella usando su nombre por primera vez en lo que llevaban de curso.- Sí que me hago una idea al respecto. Pero no sólo de la admiración que pueda usted sentir por ella, sino de lo mucho que la quiere.
- Perdón…¿cómo ha dicho?.- preguntó él aún de espaldas a la señora Pomfrey.
- Harry…no crea que por el hecho de ser mayor, no me doy cuenta de las cosas. Llevo los suficientes años en este colegio, como para saber cuándo estoy ante una pareja enamorada. No puedo decir con seguridad si ella siente lo mismo por usted, lo que sí puedo asegurarle, es que usted sí la ama, y mucho, me atrevería a añadir.
- ¿Cómo lo sabe?.- volvió a preguntar Harry sin dar la cara por el momento.
- Porque no es la primera vez que veo ese tipo de amor, señor Potter.- respondió la enfermera usando de nuevo la fórmula formal con él.- Una vez, hace muchos años…también lo ví.
- ¿En quién, si lo puedo saber?
- En su padre.
- ¿Mi…Mi padre?
- Sí. Él estaba muy enamorado de su madre, al igual que lo está usted de la señorita Granger. Puedo decir con total seguridad, que usted ve a Hermione como James veía a Lily.
- ¿A qué se refiere con eso exactamente?
- A que usted la adora, al igual que su padre adoraba a su madre.
- Y cuándo…¿cuándo se dio cuenta de eso, señora Pomfrey?
- El otro día, cuando usted trajo a la señorita Granger a la enfermería. Ví cómo la miraba, y entonces lo supe. Supe que volvía a estar frente a una pareja que se quería de verdad, al igual que se querían sus padres, Harry.
- Dice usted…que nos vio. ¿Quiere eso decir que también vio ese mismo amor en los ojos de Hermione?-cuestionó sin ocultar la esperanza que demostraba su tono de voz.
- No podría asegurarlo, porque la señorita Granger no le miraba con la misma intensidad que usted a ella, quizás porque sabía que yo estaba observándoles. Lo que sí le digo con total sinceridad, es que ella le quiere mucho, siempre le ha querido mucho.
- Eso ya lo sé, señora.
- Supongo que sí, ella lleva años demostrándoselo, en más de una forma. Pero supongo también, que demostraciones de afecto no habrá sido lo único que habrá hecho. ¿Verdad?. Seguro que también le ha dicho en más de una ocasión, lo mucho que le quiere y lo más que importante que es usted para ella. ¿Acierto?
- De pleno.
- Lo sé.- añadió la enfermera con una risilla suave.- No es la primera vez que ocurre.
- ¿Qué ocurre el qué, señora Pomfrey?
- Que dos amigos de toda la vida, terminan enamorándose perdidamente el uno del otro. Aunque en el caso de ustedes dos, me atrevería a apostar que usted se enamoró antes de ella, que ella de usted.
- Acierta sólo en parte, señora, porque yo no sé si ella está enamorada de mí.
- Oh, por supuesto que lo está, señor Potter, sólo que aún no se ha dado cuenta.
Harry no contestó nada, pero Poppy supo que sus palabras habían tenido efecto en él en el instante en que le vio ponerse más rígido que un palo.
- ¿He dicho algo que no esperaba, señor Potter?.- preguntó ella amablemente.
- Quizás.
- Ya puede mirar, Harry, he terminado mi tratamiento.
- ¿Está Hermione del todo bien?.
- Sí, señor Potter, se lo aseguro. En cuanto haya descansado lo suficiente, despertará de inmediato. Pero también le digo que tardará una hora en recobrar la consciencia. El hechizo que le he administrado tiene el efecto de un pequeño sedante unido al de un reconstituyente. Le produce descanso a la vez que le devuelve las energías. ¿Me ha entendido?
- Sí señora.
- Mi trabajo aquí ha terminado. Les dejaré solos.
- Gracias señora Pomfrey.
- Y Harry…
- ¿Qué?
- No se preocupe, tarde o temprano ella se lo dirá. Pero apostaría a que será más temprano que tarde.
- ¿Decirme el qué?.- preguntó él de forma inocente.
- Lo mucho que le ama. ¿Qué otra cosa podría ser si no?.
- Señora Pomfrey …cómo sabe usted…
- Soy una mujer, señor Potter. Las mujeres sabemos ese tipo de cosas y no necesito decirle más al respecto. Sólo…
- Qué.
- Espérala, Harry, le aseguro que vendrá a usted cuando menos se lo espere. Pero hasta entonces…no la presione, simplemente déle el espacio que ella necesita. ¿Me ha entendido?
- Sí.
- Mejor. Y ahora me marcho. Si me necesita, estaré en la otra habitación.
- Gracias señora Pomfrey, por todo.
- De nada, señor Potter. Sólo hago mi trabajo.
Regalándole una sonrisa de complicidad, la señora Pomfrey abandonó la estancia dejándoles toda la privacidad que ellos necesitaban. Aunque en aquél momento, uno de los jóvenes más que privacidad, lo que necesitaba era descansar y recuperarse cuanto antes. Pero Poppy sabía que lo haría pronto porque siempre había sido muy fuerte, por algo era una mujer tan resistente como el hierro.
Una hora después, Hermione abrió los ojos. Lo primero que vio, fue el techo blanco. En seguida supo que se encontraba en la enfermería, había estado las suficientes ocasiones en aquél lugar a lo largo de siete años, como para conocer bien aquél techo.
Cuando ladeó la cabeza, su sonrisa apareció de inmediato. Harry estaba tumbado a su lado, completamente dormido. Su cara denotaba tensión interna, ella no sabía si sería por el sueño que podría tener o si era debido a la preocupación que sentía por ella. Algo en su interior, le dijo a Hermione que era lo segundo. Decidida a no despertarle, se limitó a observarle en silencio.
Un poco después, él despertó. Su sonrisa apareció automáticamente en el instante en que se encontró con sus ojos marrones. Unos ojos que él consideraba preciosos sobre todo por la facilidad con que cambiaban según les diera la luz. A veces eran chocolate, otras ámbar y otras miel. Independientemente de la tonalidad que adoptaran, para Harry, seguían siendo hermosos a la vez que fascinantes.
Gracias a los años que había pasado con ella y la intensa convivencia que llevaban manteniendo durante seis días, Harry había aprendido a leer en aquellos ojos. Sabía con seguridad, que en ocasiones transmitían mucho más de lo que pudiera decir la boca de Hermione. Una boca que también encontraba preciosa, igual de preciosa que le resultaba ella.
- Hola…- dijo ella con suavidad.
- Hola preciosa.- respondió él de igual manera.
- ¿No habíamos quedado en que no nos diríamos cosas cursis?- preguntó ella en tono divertido sin abandonar la voz suave.
- Eso no es cursi, es la realidad.- Respondió Harry dándole un beso dulce que ella devolvió de la misma forma.
- ¿Cuánto tiempo llevo aquí?
- Una hora y algo.
- ¿Qué me ocurrió?
- Agotamiento, Hermione, simplemente eso. Por culpa de Snape, te quedaste sin energías.
- Ah, sí…recuerdo que me sentía muy débil cuando salí del aula.
- Como para no sentirte así. Se pasó mucho hoy.
- Pues no quiero que le hagas nada, Harry. Sólo me queda un día de castigo al igual que nos queda un día de estar pegados. Te pido por favor que no te vengues de Snape, no quiero correr el riesgo de que me aumente el castigo.
- No te preocupes por eso, seré bueno. Lo prometo.
- Gracias…"cielito".- añadió ella mientras se reía de forma traviesa.
- De nada…"bomboncito".- respondió él de igual manera.
Pronto se estaban riendo a la misma vez, cuando se calmaron, ella sólo tuvo algo que decir…
- Gracias por cuidar de mí, Harry, y por estar siempre ahí, te lo pida o no.
- De nada, Hermione. Lo mismo digo.
- Deberíamos irnos, mañana tienes partido y debéis entrenar. Seguro que llegas tarde al entrenamiento por mi culpa.
- No te preocupes por eso ahora. Tú eres lo único que importa.
Por toda respuesta, ella le dio varios besos que él aceptó y devolvió encantado.
- Igualmente quiero irme, Harry. El equipo te necesita y yo no soy quién para impedir que entrenes hoy.
- Tú eres lo más importante para mí, Hermione, mucho más importante que todos los partidos o entrenamientos del mundo. Pero si quieres irte, nos iremos.
- Gracias…
- Ahora bien…vámonos porque tú quieras no porque quieras darme el gusto. ¿Está claro?
- Sí señor.- contestó ella como si estuviese respondiendo a uno de sus profesores.
- ¿Te sientes en condiciones de levantarte sin ayuda?
- Sí Harry, estoy perfectamente, no te preocupes.
- Seguiré preocupándome hasta que te vea caminando por ti misma.
Para demostrarle que se encontraba bien, Hermione se sentó en la cama sin ayuda.
- ¿Ves, Harry?. Estoy bien. Ni siquiera me he mareado.
- De acuerdo. Estás sana.
- Vámonos, por favor. No me gusta estar aquí.
- A mí tampoco.
- ¿Por qué habéis tardado tanto?.- preguntó Ginny saliendo a su encuentro, pues les había visto venir desde la distancia. Ella había estado esperándoles fuera de la biblioteca cuando consideró que irían a avisarla del entrenamiento. Al tardar más de lo que ella esperaba, supo que había ocurrido algo.- ¿Todo va bien?.
- Ahora sí.- fue todo lo que respondió Hermione.
- ¿Vamos a entrenar o no, Harry?
- Sí Ginny, en seguida. Sólo dame unos minutos para avisar al equipo.
- No hace falta, lo haré yo. Sé dónde están todos. Vosotros id preparando las cosas, del resto me encargo yo.
- Gracias.- respondió Harry con sinceridad.- Nos vemos en el campo de Quidditch en unos…10 minutos.
- Allí estaremos.
En cuanto la perdieron de vista, tanto Harry como Hermione se dirigieron a la habitación de ella para vestirse adecuadamente.
Usaron el desmaius para cambiarse. Él con sus ropas de Quidditch, ella con un chándal de pantalón largo y cintura baja que dejaba ver su cadera.
Harry no pudo evitar dejar escapar un silbido cuando la vio con aquél atuendo.
- Gracias.- dijo ella riendo un poco.- Fue un regalo de Megan. A ella le encanta la ropa Nike, me regaló este chándal el año pasado. Fuimos juntas a las rebajas y me lo compró.
- ¿Por qué?
- Porque yo no llevaba bastante dinero. Luego quise darle el dinero pero no lo aceptó. Ella es así.
- Seguro que es una buena persona.
- Sí, Harry, una estupenda.
- Si tú lo crees, no lo dudo. ¿Nos vamos?
- Claro, seguro que ya están todos allí.
Cuando llegaron al campo de Quidditch vieron que efectivamente, todo el equipo estaba esperándoles.
- ¿Todo bien?.- preguntó Ron acercándose a ellos.
- Sí.- respondió Hermione con una sonrisa.- Hemos tardado más de lo debido por culpa de un desmayo mío, pero ya estoy buena, no te preocupes.
- ¿Otra bajada de tensión?
- No, Ron, agotamiento, por culpa de Snape.- respondió Harry.- Se pasó mucho hoy.
- Ese tío es un hijo de la gran…mejor no lo digo. Pero lo es con toda sus letras.
Hermione se rió un poco, demostrando así que había entendido la palabra no dicha por su amigo pelirrojo.
- ¡Cada uno a su puesto!.- gritó Harry mientras cogía la saeta. Colocándola frente a Hermione para que pudiese subirse primero. En cuanto lo hizo, él se colocó detrás y tras pegar una potente patada al suelo, se izaron en el aire.
- Por mucho que lo hagamos, nunca terminaré de acostumbrarme a despegar.- pronunció la castaña mientras oía el aire silbar en sus oídos conforme ascendían al cielo.
- Pero ya no es tan malo como antes. ¿Verdad?.- preguntó él a su espalda.
- No, ya no.- dijo sonriendo, aunque él no pudo verlo.
Harry soltó la snitch y en menos de un segundo, la pequeña pelotita de alas doradas ya se había perdido de su vista. Él esperó un poco antes de comenzar a buscarla. Mientras tanto, se limitó a volar con velocidad de paseo, para que Hermione pudiese relajarse antes de provocar que chillase de miedo cuando empezara a meter velocidad a la escoba.
- ¿Sigues asustada?
- No, Harry, es imposible que me asuste a esta velocidad. Más bien estoy disfrutando mucho.- Ella ladeó un poco la cara para que él viera su sonrisa, él aprovechó la cercanía para darle un beso que ella devolvió de inmediato.
- Agárrate bien, Hermione, acabo de ver la snicth.
Ella no dijo nada, sólo rogó interiormente porque no estuviesen mucho rato volando a una velocidad de vértigo. Cosa que ya estaban haciendo.
Desde su puesto, Ginny contemplaba a la pareja volar y girar a gran velocidad. Observaba las caras de pánico de Hermione y sólo podía alegrarse al ver lo patética que era.
Seguía sin entender cómo había podido Harry enamorarse de ella, pero tenía muy claro que pronto la dejaría pues…¿qué chico en sus cabales podía aguantar a una chica que siempre que volaba con él, no podía hacer otra cosa más que reaccionar como una histérica?
"Pronto, Harry, pronto te cansarás de ella y entonces vendrás a mí. Yo me encargaré de que así sea."
Con una sonrisa de satisfacción en el rostro, ella siguió en su puesto, ensayando lo que debía hacer durante los partidos.
Ron tragó saliva, la sonrisa de su hermana le estaba dando miedo. La había visto observar a Hermione con una mirada fría y glacial mientras miraba a Harry de una forma especial. Ron no podía si quiera imaginar lo que estaría pasando por su cabeza mientras ella miraba a su mejor amigo, lo que tenía más que claro, era que algo estaba tramando. Y tenía clara otra cosa, ese algo tenía que ver con el hecho de apartar a Hermione de Harry.
"No te lo permitiré, Ginny, por mucho que seas mi hermana, no consentiré que dañes a Hermione.
Harry la quiere, la quiere de verdad y ha habido pocas cosas en su vida que de verdad haya querido. No pienso permitir que le quites lo único que en verdad le hace feliz. Aunque enfrentarte implique perderte como hermana, me da igual. Ellos son mis mejores amigos, me han cuidado mucho más de lo que tú has hecho. No permitiré que les hagas algo malo. Ni a él…ni por supuesto a ella. La única chica que se ha portado siempre conmigo, como una verdadera hermana."
- Ya falta poco, tranquilízate.- pronunció Harry justo detrás de ella.- Estoy a punto de coger la snitch.
- Eso mismo dijiste hace 10 minutos.- respondió Hermione con claro miedo en su voz. Él giró otra vez y ella volvió a gritar. Harry se rió un poco, el pánico de Hermione ya no le resultaba incómodo, más bien divertido.
- Desde luego Hermione…no tienes remedio.
- Pues lo siento, señor Potter. No puedo cambiar eso por mucho que lo intente. Nací con pánico a las alturas y moriré teniéndolo. Si te molesta te aguantas, porque no puedo evitarlo.
- No digas tonterías.- pronunció él acercándose a su oído.- No hay nada en ti, que me moleste. Salvo tu manía de hacerme estudiar hasta que ya no puedo más.
- Estudiar…llevamos varios días sin coger un libro. Lo que me recuerda que luego tendremos que ponernos las pilas para estar al día.
- Aún falta mucho para los exámenes, Hermione, sólo llevamos una semana de curso. Sabes muy bien que durante la primera semana, apenas tenemos deberes. Mucho menos estudio.
- Igualmente tendremos que repasar lo que sí llevamos dado. ¿Quieres arriesgarte a que mañana nos pregunten algo en clase, no sepamos responder y nos quiten puntos?. Yo no. Menos todavía cuando Slythering nos está sacando ventaja este año, antes muerta que dejar que se lleven la copa de la casa.
- Ésa es mi Hermione.- respondió Harry con tono orgulloso para seguidamente darle un beso.- Y ahora coge aire, tenemos la snicth justo debajo, voy a descender en picado.
- ¿Qué tú qué?. No Harry…no lo…¡hagas!. ¡AHHHHHHHHH- gritó sin dejar de rezar interiormente todas las oraciones que se sabía mientras sentía cómo el estómago se le subía a la garganta.
"Patética, realmente patética."- pensó Ginny desde su sitio.- "Es tan patética que me dan ganas de reír, pero no puedo hacerlo. Ron me vigila. Tendré que disimular si no quiero levantar sospechas en mi propio hermano. Seguro que perdería el culo por ir corriendo hasta ellos y contarles lo que planeo. Pero no soy tan tonta como para contárselo. No, Ron, esta vez no te confiaré nada, mucho menos esto."
- ¡La tengo!.- dijo Harry triunfante.- ¿Ves, Hermione?. Ha sido rápido.
- Yo sí que voy a desmayarme rápido como no me bajes de aquí pronto.
- Exagerada.- rió él a su espalda- Ni si quiera estás pálida.
- Con palidez o sin ella, quiero irme.
- Está bien, Hermione, despido al equipo y nos vamos.
- Gracias.- Ella le dio un beso, él sonrió complacido.
- ¡Se acabó por hoy!.- pronunció Harry una vez frente al equipo.- Mucha suerte mañana, pero no os preocupéis, si jugáis como hoy, seguro que ganaremos.
- ¿Aunque jueguen sucio?.- preguntó Seamus Finnigan, que se había unido al equipo aquél año.
- Ellos siempre juegan sucio.- respondió Ron.- Eso no es nada nuevo. ¿Verdad?- Todos los demás miembros respondieron de forma afirmativa.
- Nos vemos en la cena, Ron.- Y sin añadir nada más, Harry y Hermione salieron disparados en dirección al castillo.
Dos horas después, Harry y Hermione aparecían en el gran comedor completamente limpios y aseados. Ellos aún tenían el pelo húmedo gracias al baño caliente que se habían dado. Ron movió la nariz de manera olfativa.
- Oléis bien.- pronunció el pelirrojo mientras llenaba los platos de ellos.- ¿Qué champú habéis usado?
- Fresa.- contestó Harry comenzando a comer.
- Yo también.- pronunció la castaña haciendo lo mismo que su novio.
- ¿Qué tú te has lavado el pelo con champú de fresa?.- preguntó Ron mirándole de forma incrédula- Pero si tú odias ese olor, Harry.
- A Hermione le gusta.- fue todo lo que respondió antes de meterse otro trozo de pollo asado en la boca.
Ron no dijo nada, sólo se rió por lo bajo.
- ¿Desde cuándo os laváis el pelo con el mismo champú?.- preguntó Ginny sentándose al lado de Ron mientras se llenaba el plato de distintas cosas.
- Desde que estamos pegados.- respondió Hermione pinchando patatas asadas.
- ¿Tanto tenéis en común que hasta os gusta el mismo champú?.- volvió a preguntar la pelirroja.
- ¿Me pasas la crema de calabaza, Ginny?.- pronunció su hermano para intentar cambiar de tema, pues sabía que ella no preguntaba porque sí.
- Toma, Ron.
- Gracias hermanita.
- ¿Hay algo más que os guste compartir además del champú?.- volvió a preguntar Ginny mirando tanto a Harry como a Hermione.
- ¿Queréis crema de calabacín, chicos?- volvió a interrumpirla Ron.- Está muy rica.
- Sí, por favor.- añadió Hermione tendiéndole un tazón.
- Yo también quiero.- dijo Harry alargando el brazo libre.
- ¿Y qué os gusta hacer por separado?.- preguntó Ginny de nuevo.
- Muchas cosas.- respondió Hermione acercándose el tazón a la boca.
- ¿Por ejemplo?
- No es de tu incumbencia.- respondió Harry en un tono que indicaba claramente "déjanos en paz."
- Perdona.- dijo la pelirroja sonriendo de forma afable.- No pretendía molestaros.
- Seguro.- añadió Harry con sarcasmo.- Tú nunca nos molestas.
Hermione le dio un pisotón a modo de advertencia, él entendió rápidamente.
- ¿Qué tal te va con Luna, Ron?.- preguntó Ginny para cambiar de tema.
- Bien.
- ¿Os casaréis al terminar el colegio?
- No lo sé. Quizás.
- Mamá se pondrá muy contenta, a ella le encantan las bodas. ¿Iréis a la boda?.- preguntó mirando a Harry y Hermione.
- Por supuesto.- respondió Ron.- Si hay boda, serán los primeros en ser invitados.
- Claro, ellos no podrían faltar.- añadió Ginny con amabilidad.- Sobre todo Hermione. Por algo es la chica más importante en la vida de estos dos chicos más que importantes para mí.
La castaña no dijo nada, sólo continuó comiendo, eso sí, a una velocidad más rápida de lo normal. Cosa que le indicó tanto a Harry como a Ron, que ella estaba molesta.
- ¿Y quién será el padrino de boda?
- Harry, por supuesto.- respondió Ron.
- ¿Y la madrina?
- Hermione.
- ¿Ella?. Creí que las madrinas de bodas eran siempre las madres del novio. Mamá se llevará un disgusto si no cuentas con ella.
- No te preocupes, Ginny.- comentó Hermione en tono neutral.- No pienso quitarle ese protagonismo a tu madre. Si ella quiere ser la madrina, por mí bien.
- No es que quiera, es que debe serlo. Ella es de la familia, tú no.
Hermione pudo apreciar claramente, el desprecio que indicaban aquellas palabras, pero no iba a darle el gusto a Ginny de mostrarse ofendida. Pues sería como un triunfo para la pelirroja, ya que demostraría que le afectaba lo que ella dijera.
- Pero Harry sí es de la familia, él puede ser el padrino si quiere. No creo que eso ofenda a nuestros padres. ¿Verdad Ron?
- Ginny…cambia de tema.
- ¿Acaso he dicho algo malo?.- preguntó fingiendo inocencia.- No creo que decir que Harry es de la familia sea algo negativo. Además, es cierto. Él lleva tantos años con nosotros que es como uno más de la familia. Mamá y Papá lo creen así.
- Ginny…
- También creen que sería estupendo que él y yo nos casáramos. ¿Verdad Ron?
- Sí, es cierto que lo han comentado alguna vez. Pero tú sabes muy bien lo que pienso al respecto. No me hagas decirlo.
- ¿Decir el qué, que estás de acuerdo con ellos?
- No, Ginny, ya no. Puede que un tiempo atrás, lo estuviera, pero ya no lo estoy.
- ¿Cómo has dicho?
- He dicho…- pero antes de que continuase, Hermione se metió en la conversación.
- Tu hermano acaba de decirte, que no cree que tú y Harry seáis el matrimonio perfecto.
- Tú cállate, nadie ha pedido tu opinión.
- Me callaré si quiero, Ginny, tú no eres nadie para darme órdenes y yo no te debo nada para tener que cumplirlas.
- Eres una…
- Si se te ocurre terminar la frase.- pronunció Harry completamente serio.- Y en ella pronuncias algo ofensivo contra Hermione, cosa que te creo capaz de hacer, te juro que te meteré tal bofetada que te pondré la cara del revés. ¿He sido lo suficientemente claro, Ginebra Weasley?
- Sí.- respondió ella más que pálida, pues no se esperaba esa amenaza por parte de él. Mucho menos delante de su hermano.
- Bien.- fue todo lo que él añadió antes de terminarse el pollo.
- Perdona, Harry.- pronunció en tono afligido mientras le veía levantarse acompañado de Hermione.
- No te perdono, Ginny, no pienso hacerlo hasta que dejes de comportarte como una enferma y actúes con normalidad.
- ¿Crees que estoy enferma?
- Bastante. Nadie en sus cabales, actuaría como tú. Con tantos cambios de humor como pocas veces he visto en una persona normal. Cuando vuelvas a ser una persona corriente, entonces avísame. Quizás me plantee el volver a hablar contigo o incluso a creer en ti. Hasta entonces…olvídate de mi existencia y de la de Hermione.
- ¿Y por qué tienes que nombrarla?. El problema lo tienes conmigo. ¿No?
- Los problemas que tú le causes a Hermione, también serán los míos. ¿Me has entendido?
- Sí, Harry.
- No tengo más que decir. Nos vemos mañana, Ron. Buenas noches.
- Buenas noches Harry, buenas noches Hermione, que descanséis.
- Tú también.- Respondió la castaña en tono amable mientras abandonaba el gran comedor seguida de Harry, que iba agarrado de su mano.
Cuando ellos se fueron, Ginny rompió a llorar, echándose en el pecho de su hermano en busca de consuelo, pero Ron continuó terminándose la cena como si le importase poco el sufrimiento de su hermana.
- ¿Es que no vas a consolarme?
- No, si quieres que te sea sincero, te diré que tú sola te lo has buscado. Por si no te ha quedado claro aún, Harry te desprecia y eso no tiene nada que ver con que Hermione le haya puesto en contra tuya. Tú solita has logrado eso. Llevo días diciéndote claramente que les dejes en paz y nunca me has hecho caso. Bien, ahí tienes el resultado de tus insultos, agresiones y desprecios.
- ¡Pero yo nunca he molestado a Harry!
- Sí lo has hecho, tú crees que no, pero sí, Ginny. Sobre todo cuando te metías con Hermione o la agredías de alguna forma. Creo que él te lo ha dejado claro antes, todo lo que le hagas a Hermione, afectará a Harry. ¿Quieres que deje de odiarte?. Pues deja de comportarte como una paranoica y vuelve a ser la chica alegre y risueña que eras antes. Entonces…quizás…él dejará de pensar en ti como en un peligro andante.
Ron no se dio cuenta, pero Ginny sonrió complacida al escuchar lo último que él le dijo. Sin que él lo supiera, acababa de darle la clave para que Harry volviese a verla con buenos ojos.
- ¿Tú también me odias?.- preguntó fingiendo aflicción otra vez.
- No, eres mi hermana al fin y al cabo. Pero sí te digo que si no mejoras tu comportamiento, sobre todo con Hermione, puede que llegue un día en que sí te odie y hasta te deje de hablar. ¿Me has entendido?
- Sí, Ron. Pero…¿Por qué es Hermione más importante para ti que yo?
- Es obvio el por qué, Ginny. Ella ha estado siempre a mi lado, tú no.
- ¡Pero yo soy tu hermana!
- De sangre sí, de comportamiento…sólo este año. Antes no me hacías caso.
- Lo siento.
- Yo también. Pero está en tus manos arreglar eso, Ginny, eso y lo de Hermione. Tú verás lo que haces.
- ¿Dónde vas?.- quiso saber cuando le vio levantarse del banco.
- A buscar a Luna. He quedado con ella después de la cena.
- Que te vaya bien, Ron.- dijo con sinceridad, al fin y al cabo era su hermano, deseaba de verdad que fuese feliz y estaba claro para ella que con Luna lo era.
- Gracias Ginny. Hasta mañana.
- Sí, Ron, hasta mañana.- Sin más que añadir, la pelirroja abandonó el gran comedor mientras Malfoy la seguía con la mirada.
Poco después de que ella saliera, el rubio más soberbio y despreciativo de Slythering, salió a su encuentro. Ella se detuvo en seco.
- ¿Qué quieres, Malfoy?
- Hablar contigo.
- Yo no. No me interesa nada de lo que tengas que decirme.
- ¿Ni siquiera si es para ayudarte?
- ¿Ayudarme en qué?
- En conseguir…que Potter, deje a Granger.
- No sé de qué me estás hablando.
- No te hagas la inocente conmigo, Weasley, te aseguro que no funciona. Sé que odias a Granger tanto como yo. Te he estado observando desde hace algunos días. Si quieres…podemos trabajar juntos para hacer que rompan.
- ¿Y qué ganarías tú con eso, acaso te gusta Hermione?
- Con sólo pensar en ella me dan ganas de vomitar. Por lo tanto, no, no me gusta, más bien la odio a muerte.
- ¿Por qué?
- Por humillarme siempre. Es la única mujer del castillo, que lo hace.
- ¿Por eso la odias, porque es la única que se atreve a plantarte cara?
- Por eso y también porque siempre me hace quedar mal delante de mis amigos. Ya es hora de que me tome la revancha. ¿Me ayudarás?
- ¿Por qué piensas que lo haré?
- Porque tú odias a Granger tanto como yo. Si lo que quieres es hacerle daño, qué mejor que hacérselo a través de su querido Potter.
- No te entiendo.
- Tú sólo limítate a conseguir que Granger vuelva a confiar en ti. Del resto me encargo yo.
- ¿Puedo saber lo que planeas?
- Separarles, simplemente eso. Separarles para siempre. Créeme Weasley, lo haré de tal manera que nunca conseguirán estar juntos por mucho que lo intenten.
- ¿Por qué no?
Malfoy no respondió, se limitó a sonreír de forma tétrica.
- ¿Me ayudarás, sí o no, Weasley?
- No. Prefiero trabajar sola.
- ¿Por qué no quieres que te ayude?
- Porque antes me dejaría quemar viva, que aceptar algo de ti. Puede que a mí tampoco me guste Hermione, pero no pienso hacerle daño a través de ti.
- ¿Porque soy un Slythering y tú una Gryffindor?
- No, imbécil. Porque eres un Malfoy y los Malfoy siempre habéis despreciado a mi familia.
- ¿Así que te niegas a colaborar conmigo por motivos de orgullo?
- No es orgullo, gilipollas, sino amor propio. Lo creas o no, todos los Weasley lo tenemos.
- Los Malfoy también.
- No, vosotros sólo tenéis riquezas, posición social y mucho desprecio para el resto del mundo que no consideráis a vuestra altura. Amor propio no tenéis, ni si quiera sabéis lo que es eso. Que te quede claro, Malfoy…no pienso colaborar contigo ni ahora ni nunca. Olvídate de mi existencia.
- Volverás, Weasley, tarde o temprano, volverás a buscarme y pedirme ayuda. Te lo aseguro.
- Escucha…niño mimado, presuntuoso y estúpido a más no poder. Antes volvería con el mismo Voldemort, que buscarte para pedir tu ayuda. Lo creas o no, no eres necesario para mí y tampoco quiero que lo seas.
Diciendo eso último, se marchó. Mientras Draco la miraba de forma presuntuosa.
En su fuero interno seguía pensando que ella acudiría a él tarde o temprano. No sabía lo equivocado que estaba, muy equivocado. Quizás Ginny no soportaba a Hermione, pero había sido sincera en todo lo que le había dicho. Ella se dejaría quemar viva, antes de contar con la ayuda de cualquier Malfoy, algo normal después de haber sufrido durante años, las humillaciones, desprecios e insultos que siempre le había hecho a los suyos la familia de aquél rubio odioso.
Puede que Harry y Ron tuviesen razón cuando dijeron que ella estaba algo desequilibrada, pero aún le quedaba la suficiente cordura en el cerebro para distinguir lo que quería y lo que no, y desde luego, no quería relaciones con Malfoy de ningún tipo, ni si quiera para fastidiarle la existencia a Hermione. Decidida a dejar de pensar en el rubio, se fue directa al dormitorio de las chicas de sexto curso. Donde se acostó en cuanto se puso el pijama.
Sentada en la cama, con las rodillas dobladas para sostener el libro y con la cabeza apoyada en el pecho de Harry, Hermione leía el compendio de Klaus mientras su novio, sentado también pero con la cabeza apoyada en el cabecero de la cama, leía el diario de su madre. Pronto llegó a una parte que llamó su atención.
- ¡Mira, Hermione!
- ¿Qué?.- cuestionó ella dejando su libro y sentándose al lado de Harry, para poder ver el diario.
- He llegado a la parte de la que hablaba Snape. Aquello que nos mencionó sobre que había hecho llorar a mi madre. ¿Te acuerdas?
- Sí.
- Aquí dice…que él y mi madre discutieron. Por lo visto, cuando ella le contó que se había enamorado de mi padre, él se puso furioso.
Mi madre dice también, que él le confesó que ella le gustaba y que intentó convencerla de que dejase a mi padre a cambio de él pero ella se negó.
- ¿Qué ocurrió?
- Él empezó a insultarla, le dijo que no era como él creía. Que era otra estúpida más que había caído en las redes de Potter.
También dice que él le dijo que mi padre la dejaría en cuanto se cansara de ella, porque así era como había actuado con sus novias anteriores.
Mi madre le dijo que eso era falso, que decía todo eso debido a los celos y que si de verdad era su amigo y la quería, debía apoyarla en vez de enfadarse con ella. Pero Snape no la escuchó, empezó a insultarla cada vez más y más hasta que ella acabó llorando. Fue entonces que mi padre apareció y cuando la vio llorando al lado de Snape, pensó que él le había hecho algo así que le atacó.
- Enséñame esa parte, Harry.
- Toma, es aquí.
- " ¿Qué Coño le has hecho, Snivellus?
- ¡No me llames así, Potter!
- Te llamaré como me de la gana. Cuéntame ahora mismo qué le has hecho a Lily o no respondo de lo que te haré.
- Eso a ti no te incumbe.
- ¡Cómo que no, yo la quiero, entiendes, la quiero. Todo lo que a ella le afecte a mí también me afecta!
- No me vengas con actitud de caballero andante, eso ya no se lleva.
- ¡Vete a la mierda Snape, dime ahora mismo qué le has dicho o te partiré tanto la boca, que ni con toda la magia del mundo podrás arreglarla!
- Sólo le he dicho la verdad. Que es una ingenua y una estúpida por no saber valorar lo que tiene. Pero sin duda es más estúpida aún por haberse enamorado de ti.
- ¿Enamorado…de mí?
- Ahora no te hagas el inocente. Tú lo sabías. Por eso la has engatusado para que te elija a ti por encima de mí. Pero no te lo voy a consentir, Potter. Me has quitado muchas cosas, pero a Lily no, a ella no me la quitarás. Es la única amiga que tengo, la única que se preocupa por mí y la única chica que amo. Puedes tener a cualquier otra chica del castillo, pero no a ella. Es lo último que diré.
- ¡Ella no te quiere, me quiere a mí!
- Eso dice, pero yo creo que está confundida.
- ¿Lilian Evans confundida, la bruja más inteligente y brillante de Hogwarts…confundida?. Por favor, Snape, no me hagas reír. Ella es la última persona que tendría ideas confusas. Siempre ha sabido muy bien lo que ha querido. Esta vez no será diferente.
- ¿Qué le has hecho, Potter, qué has usado en ella para hacer que se enamore de ti?
- ¡Nada!
- Mientes, sé que le has hecho algo porque es imposible que una chica como ella se fije en alguien como tú. Sois el día y la noche, Potter, no es posible que estéis juntos de forma natural.
- ¡Por última vez, Snape, no le he hecho nada, sólo ser sincero con ella. Pero tú…tú sí has hecho algo, la has hecho llorar y eso no te lo pienso perdonar jamás!. ¡ Inmovilus¡Tallantalegra!
En cuanto le ví atacar a Severus, corrí a detener a James, le supliqué que le dejara, pero él no me hizo caso. Esto es lo que ocurrió…
- ¡Basta James, basta. Déjale en paz!
- ¡No Lily, esta vez se ha pasado mucho!
- ¡Déjale, ya es suficiente!
- ¡No lo será hasta que se disculpe contigo!. ¡Wingardium Leviosa!. ¡Inflatus!
- ¡James, basta, basta, bastaaaa!- grité llorando con todas mis fuerzas.
- ¡Pero Lily…!
- ¡Ya vale, ni si quiera está defendiéndose, no le dejas, eso no es justo, James. Nada justo. Si no le dejas tranquilo ahora, romperé contigo!. ¿Me oyes?. ¡Te dejaré James, juro que lo haré!.- Eso fue lo que le dije, pero no sabía por qué se lo dije, pues no me consideraba capaz de romper con él, con el único chico al que de verdad he amado y sigo amando. Él no fue capaz de contestar mucho, sólo dijo…
- Pero yo…
- ¡Tú nada, te has pasado tres pueblos, James. Él me hizo llorar, sí, pero debido a la rabia, no porque me odie de verdad. Bájale al suelo ahora!
James me obedeció esa vez. Me acerqué corriendo hasta Severus y le ayudé a levantarse, le pregunté si se encontraba bien, pero él sólo me miró furioso, lleno de rencor. Ni si quiera me permitió seguir hablando. Cuando lo intenté, él sólo me tapó la boca con una mano. Lo último que me dijo fue…
- Se acabó Lily, nuestra amistad se acabó desde este instante. Tú estás muerta para mí a partir de ahora. Lo digo en serio.
Cuando se fue…rompí a llorar otra vez. Había perdido al único amigo de verdad que había tenido durante mis siete años de colegio. James intentó consolarme pero yo no le dejé, me marché corriendo porque no quería verle, al menos durante un rato.
Estaba furiosa con él y muy dolida. Él no tenía derecho a portarse así, ni si quiera le dio tiempo a defenderse. Cada vez que Severus intentaba usar algún hechizo, él lanzaba más y más. El colmo para mí fue cuando usó el inflatus, prendiendo fuego a su capa. Pudo haberle quemado vivo si no llego a detenerlo.
Ahora Snape me odia y no le culpo por ello. Fui una tonta al decirle lo de James. Siempre le había odiado, pero con motivo. Si James y sus amigos no se hubiesen dedicado a amargar cada uno de sus días en el colegio…él habría sido feliz. James no lo sabe…pero la vida de Snape nunca ha sido fácil, ni si quiera ha tenido una buena familia. Sus parientes siempre le despreciaron por considerarle un mago torpe, aunque debo decir también, que de torpe no tiene nada.
Yo también he sido despreciada por uno de mis parientes. Vengo de una familia de muggles, formada por un padre, una madre y una hermana llamada Petunia.
Mis padres se alegran de que yo sea bruja, pero ella no. Ni si quiera mi propia hermana, entiende lo que soy. Piensa que soy una anormal, una…abominación de la naturaleza, eso me dijo la última vez que estuve en casa. He decidido no volver con papá y mamá, no mientras ella siga allí. Mis padres sufren mucho cada vez que discutimos y yo no tengo por qué hacerles pasar por eso cada día.
No sé si cuando acabe el colegio viviré sola o con James, pero lo que sí tengo claro es que no volveré a casa hasta que Petunia se haya independizado o casado, si es que hay algún chico que despierte su interés, porque parece ser que no hay nadie suficientemente bueno para ella.
Y ahora que pienso en James…me doy cuenta que al principio, yo no le creía bueno para mí. Quizás por eso dudé cuando me dijo que me amaba. No podía creerle, pero es normal…durante mucho tiempo le odié, no le soportaba, era un chulo, vanidoso y pomposo que presumía de su talento para el Quidditch y se burlaba de todo aquél que no consideraba a su nivel.
Ha amargado a Severus más de lo que jamás he visto, ni si quiera mi hermana Petunia me ha amargado tanto la existencia como sí ha hecho James con él. Es cierto que Severus tiene un aspecto poco agradable, incluso su pelo es horrible, pero…eso no le da derecho a él y sus amigos, a portarse así con él. Y ahora…me odia, Severus me odia porque piensa que le he traicionado al estar con James. Dios…me siento tan mal que incluso tengo ganas de vomitar…
¿Por qué tiene que pasarme esto?. Yo nunca le he hecho daño a nadie, no de forma consciente. Sólo quería mantener mi amistad con Severus, quería compartir mi felicidad con mi mejor amigo…pero no puedo…él no quiere compartir nada conmigo. Mucho menos esto.
¿Cómo no lo ví venir, cómo no supuse que él reaccionaría así?. Más todavía sabiendo como sé…que nunca ha soportado a James. Lo que tampoco pensé es que yo le gustaba a Severus. Pero…¿cómo iba a saberlo?. Nunca me demostró un comportamiento distinto al de un buen amigo.
Mierda…estoy llorando y no puedo parar. Será mejor que deje de escribir o lo emborronaré todo con mis lágrimas…"
- ¿Qué más dice, Harry?
- Nada más, si escribió algo después de eso…nunca lo sabré. Hay tinta borrosa hasta el final de la página.
- Bueno, al menos sabemos por qué Snape hizo llorar a tu madre y también por qué rompió su amistad con ella.
- Sí, parece ser que no entendió el amor que mi madre sentía por mi padre.
- Es normal, Harry, ten en cuenta que tu padre era su mayor enemigo. Es lógico que él no pudiese comprender cómo tu madre se pudo fijar en tu padre. Además…
- ¿Qué?
- ¿No encuentras la historia algo familiar?
- ¿A qué te refieres?
- Es más o menos lo mismo que lo que siente Ginny hacia mí. Te recuerdo que me acusó de haber hecho algo en ti para que tú te fijaras en mí.
- Y también te insultó y humilló hasta hacerte llorar.
- Sí…es como si tu madre y yo estuviésemos pasando por lo mismo.
- Es cierto, pero hay una diferencia.
- ¿Cuál?
- Que tú no has perdido ninguna buena amiga porque Ginny jamás ha sido amiga tuya.
- Es verdad, además, después de todo lo ocurrido con ella, ahora sí que tengo claro que no la quiero como amiga.
- Yo tampoco. No puedo fiarme de una chica que se altera a lo más mínimo.
- Pues a mí…en el fondo me da pena de ella.
- Eso es porque eres demasiado buena, Hermione.
- No, Harry, no es bondad, es compasión. Entiendo su sufrimiento. Ella lleva años esperando que te fijes en ella y sabe que éste es nuestro último año aquí, a ella aún le falta uno para terminar el colegio. Sabe que si no te ha conseguido ya, luego no podrá. Por eso está tan desesperada, al menos eso es lo que yo creo, aunque puede que me equivoque.
- Pues yo creo todo lo que me has dicho sobre ella.
- Igualmente pienso que no le voy a consentir una sola ofensa más. Una cosa es que me de pena, otra muy distinta que me deje avasallar por ella. No es por nada pero…si no me he dejado pisar por Malfoy, no voy a hacerlo por la hermana pequeña de mi otro mejor amigo.
- Estoy de acuerdo con eso.
- Me he dado cuenta de otra cosa que tenemos en común tu madre y yo.
- ¿Cuál?
- Que dos Potter se enfrentaron a quien más odiaban para defender a la chica que querían. Tu padre con Snape…tú con Snape. Él le enfrentó por haber hecho llorar a tu madre. Tú le enfrentaste porque me ofendió y no se disculpó adecuadamente conmigo. Puede que en aquella ocasión no me hiciera llorar, pero hubo otras que sí. ¿No lo ves, Harry?. Es como si todo volviese a repetirse. Creo que entiendo por qué tu madre me hizo llegar el diario.
- ¿Por qué crees que fue?
- Para que pudiésemos conocerla, sí, pero sobre todo para que aprendiésemos de sus experiencias.
- Es posible.
- ¿Vas a seguir leyendo el diario?- preguntó ahogando un bostezo.
- Sí, quiero saber qué pasó después de la pelea. Cómo fue que mi padre y mi madre se reconciliaron.
- Ah, de esa parte sí me acuerdo. Es muy bonita.
- ¿Quieres que te la lea?
- No, prefiero que lo leas tú. Creo que es algo que sólo tú debes disfrutar, por algo eres su hijo.
- Gracias, Hermione.
- De nada. Buenas noches.
- ¿Te vas a dormir ya?
- Sí, estoy cansada.
- Apagaré la luz.
- No, Harry, no me importa que sigas leyendo.
- Pero yo quiero dormir contigo…
- Y lo harás, no voy a irme a ninguna parte. Estamos pegados hasta mañana. ¿Recuerdas?
- Sí.
- Buenas noches Harry.- Tras darle un beso en los labios, se tumbó y cerró los ojos.
- Buenas noches Hermione.- contestó acariciando su cabello para darle un beso en la cabeza y continuar leyendo el diario de su madre.
" Ya me siento mejor. He llorado mucho, creo que he gastado todas las lágrimas que tenía en el cuerpo. Será mejor que me enjuague la cara para bajar la hinchazón, me doy miedo con el aspecto que tengo. Oh…están llamando a la puerta. ¿Será James?"
"Sí, era él. Ha venido a disculparse conmigo. Me dijo que no quería disgustarme tanto con lo de Snape, es que se le fue la mano, o sea, que perdió el control. Yo le he dicho que lo entiendo pero que igualmente pienso que se pasó mucho con él. James me ha prometido que pedirá disculpas a Severus si es eso lo que quiero pero le he dicho que no lo haga, conozco muy bien a mi amigo, es bastante rencoroso y cabezota.
No permitirá que James se le acerque, ni si quiera para disculparse. James me ha dicho que puedo intentarlo yo, pero es inútil también, Severus me dijo que estoy muerta para él, por lo tanto sería estúpido intentar que me escuchara. Tengo que hacerme a la idea que he perdido a mi mejor amigo aunque… quizás no era tan buen amigo como yo creí.
Se supone que los amigos siempre están dispuestos a escucharte, si son amigos de verdad y si Snape no quiere hablar conmigo…está claro que no es un amigo amigo. Lo mejor seré que deje de pensar en él.
Prefiero contar cómo se disculpó James, cada vez que lo pienso se me pone una sonrisa de lo más estúpida pero es que…es tan…tan tan lindo conmigo…
Severus dirá lo que quiera de él, pero James tiene un lado tierno, romántico, detallista y pasional que él no conoce. En realidad no creo que mucha gente lo conozca. Quizás sus exnovias sí, aunque dudo mucho que con ellas se haya comportado igual que conmigo. Él dice que nunca había sentido lo que siente por mí, con ninguna otra chica.
Bueno, al grano…
Él vino a disculparse, al principio lo hizo con la fórmula clásica, esa de…" Lo siento, Lily. ¿Me perdonas?" Pero cuando vio que yo seguía enfurruñada, se acercó a mí, se sentó en la cama, justo a mi lado…y me abrazó. En realidad me encerró en un abrazo, porque tiró de mí hasta cobijarme en su pecho y entonces colocó sus brazos en mi espalda, impidiéndome la retirada.
Empezó a decirme cosas dulces y a darme besos. No sé si era una táctica suya para engatusarme o si de verdad quería ser así de mimoso, la cosa es que aquello me hizo efecto. Pronto estábamos besándonos como locos, incluso nos tumbamos en la cama. Bueno, él se tumbó primero y me arrastró a mí con él, pero no me importó. Nunca me había besado con un chico estando en una cama.
La verdad es que es algo bastante…excitante y creo que para él también lo fue porque en un momento dado noté su…"cosa", por llamarlo de alguna forma suave. Aunque a mí me dio igual su cosa, la verdad es que me sentí bastante halagada, pero fui lo suficientemente discreta como para no comentarle nada de eso. Seguramente le daría vergüenza, a mí me la daría si fuese un chico.
Se me olvidaba contar lo más importante. Llegó un momento en que tanto él como yo estábamos muy…acalorados y…bueno…él quería seguir.
Incluso se quitó el jersey y la camisa escolar pero…no pasó de ahí. Creo que vio en mis ojos que estaba asustada, o que no me sentía preparada para dar ese paso. Quizás tenía tal cara de pánico que él lo notó, y digo quizás porque en ningún momento le dije que tuviese miedo o algo así, pero él…él lo supo…y se detuvo.
Me dijo que tenía muchas ganas de acostarse conmigo, que aunque yo no lo creyera, él nunca lo había hecho porque…hasta que estuvo conmigo, nunca le gustó una chica lo suficiente como para dar ese paso.
También me dijo que él no tenía prisa por darlo, que me esperaría lo que hiciera falta y entonces yo le dije que se lo agradecía porque yo también era virgen y no me sentía preparada para acostarme con él, al menos no en aquél momento.
Él me dijo que lo comprendía y que le avisara cuando cambiase de opinión. Después de eso…intentó ponerse la camisa pero no le dejé. Al fin y al cabo, no me importaba ver su pecho desnudo, un pecho que dicho sea de paso, es precioso, aunque sería más realista decir…impresionantemente atractivo y tentador. ¡Menudos músculos!. Yo nunca pensé que el Quidditch podía desarrollar tanto la musculatura. Creo que ahora…me gusta más ese deporte."
Harry se rió con ganas al leer lo último, aunque rió sin armar escándalo, pues Hermione ya estaba dormida. Siguió leyendo hasta terminar la página, pero lo que contaba su madre era otra escena de besos con su padre. Así que cerró el libro. No es que no tuviese interés en leer aquello, es que prefería pensar en todo lo que había leído desde que Hermione se acostó.
Se dio cuenta que Hermione tenía razón cuando dijo que ella y su madre tenían experiencias idénticas. También se dio cuenta que su padre, al igual que él, respetaba mucho a su madre, igual que él respetaba mucho a Hermione, y tanto uno como el otro, le habían dicho a la chica que querían que la esperarían todo lo necesario hasta que ellas quisieran dar ese paso.
Harry no pudo evitar sonreír al pensar en todo eso. Era como si el destino quisiera que tanto sus padres como él y Hermione, viviesen una historia de amor casi igual. Pero no sólo la historia de amor en sí sino incluso los enfrentamientos eran parecidos. Personas que hacían llorar a las chicas que querían, ellos que las defendían, incluso atacaban si era necesario…¡pero si es que hasta en el tema del sexo coincidían!
- ¿Por qué, mamá, por qué tanta coincidencia. Hay alguna razón especial para ello?
Nadie respondió su pregunta, cosa que no le sorprendió. Al fin y al cabo su madre estaba muerta, al igual que lo estaba su padre.
Con cuidado de no despertar a Hermione, él se tumbó de lado, detrás de ella. Usó su mano libre para rodearle la cintura y tras besar su frente, apoyó la cara en la almohada cerrando los ojos mientras sentía cómo le envolvía el sueño.
Su último pensamiento fue…
"Mañana me despegaré de ella y todo será diferente. Muy diferente. Sobre todo porque podré tocarla con las dos manos. Sí, será muy diferente, pero sin duda…agradable."
Continuará.
Nota de la autora:
No quiero ser pesada con el tema de la música, pero de verdad que si leéis los caps con las melodías que os he nombrado, os van a transmitir más sentimiento. No es por nada, es que yo también soy lectora de fics y os aseguro que no es lo mismo leerse una historia sin música, que con ella. Si la melodía pega con la escena, las cosas se sienten de forma distinta que si la leéis sin música.
Yo llevo días escribiendo el fic con distintas melodías. Pero desde el cap 8 hasta el once (el de hoy) no he dejado de escribir mientras escuchaba la banda sonora de Memorias de una Geisha (la novela es preciosa y la película fiel a la novela al cien por cien, salvo por el personaje de Hatsumono, que cambia un poco, incluso el nombre. En la peli la llaman Hatsumomo, pero vamos, quitándola a ella, el resto es fiel a la novela. Compraros el libro y la peli, no os arrepentiréis, sobre todo, si a vosotros como a mí, os encanta la cultura japonesa. En la peli no sólo te explican qué es una Geisha, sino que además reflejan la vida dura de estas mujeres, lo narran y reflejan todo con mucho gusto y mucho respeto. Quien pensó que una Geisha era una mera prostituta de lujo…no sabrá lo equivocado/a que estaba hasta que se lea el libro o vea la peli. Siempre me fascinó la figura de las Geishas, pero después de leerme el libro y ver la película, puedo decir que las admiro muchísimo. Esas mujeres son obras de arte andantes.)
Como decía, bajaros la banda sonora y no os arrepentiréis. Para este cap, si ya tenéis dicha banda sonora, os recomiendo:
Sayuri's theme (el tema de Sayuri), 2- Destiny's path (el sendero del destino), 3- Becoming a Geisha (Convertirse en Geisha), 4- The Chairman's Waltz ( El vals del Caballero), 5- Confluence (Confluencia) y por último 6- Sayuri's theme and end credits (El tema de Sayuri y créditos finales).
La banda sonora consta de 18 melodías en total pero las nombradas, en mi opinión, son las más emotivas y bonitas. Un beso fuerte.
