Nota de la autora: Miércoles, 13 de septiembre de 2006.

Hola cómo estáis. Espero que bien. Yo he tenido un verano tranquilo y relajante, me hacía falta. Antes de pasar al cap, quiero deciros que después de este capítulo, sólo me quedará subir el Epílogo para terminar definitivamente el fic.

Advertencia: En este capítulo, se describe una escena "no apto para menores" porque implica un intento de…agresividad sexual. Por otro lado, este capítulo contiene también, escenas de lucha, violencia y expresiones verbales mal sonantes. Si decides leerlo a pesar de todo, es cosa tuya, no mía. Como dice el dicho…"El que avisa no es traidor" y tú ya estás avisado/a.

Por cierto, he tardado en volver porque tuvieron que cambirme el router (el aparatito de internet) pero gracias a eso me ha dado más tiempo para escribir y el cap me ha salido largo (normalísimo en mí) y creo que por otra parte, ha sido una manera de compensaros la espera, gracias por seguir ahí. Os mando un beso fuerte y un gran abrazo. Y no os olvidéis de los refrescos, aperitivos, ir al baño para no levantaros en medio de la lectura (si es que hay gente a la que eso le fastidia) y cosas de esas porque os aseguro que tenéis para rato. RAkAoMi. ;-)


Simbología:

- En cursiva: pensamientos de Harry o Hermione.

- Con guiones: diálogos de los personajes.

Música Recomendada:

- Instrumental .


Cap. 14. " Mátala."

Amanecía un día tranquilo cuando Hermione abrió los ojos. Lo primero que escuchó fue el suave ronroneo de su gato Croockshanks, al que siempre encontraba a los pies de su cama cuando ella dormía sola.

- Buenos días cariño.- pronunció haciendo una señal al gato para que se acercara.- ¿Has dormido bien?.- preguntó acariciando su cabeza.

El felino maulló complacido mientras se ponía panza arriba y empezaba a mover las patas como si luchara con ella. Hermione no podía más que reír al mismo tiempo que movía una de sus manos intentando detener aquél "ataque" repentino. Cuando el gato consideró que había tenido suficiente juego, saltó de la cama y se subió al alféizar de la ventana. Ella no perdió tiempo en abrírsela para que saliera.

- Pásalo bien. Nos veremos luego.- El gato maulló como en señal de acuerdo, justo cuando estaba a punto de desaparecer escuchó la voz de su ama decirle…- Si ves algo extraño avísame.- Por toda respuesta, Crookshanks bufó, pero Hermione sabía que no era de enfado precisamente.

Mirando el reloj que tenía en la mesita de noche, se dio cuenta que aún faltaba una hora para el desayuno. Sin perder más tiempo, se dirigió a su cuarto de baño para comenzar a asearse. Cuando terminó de vestirse, se percató que le sobraba media hora así que decidió hacer lo que tantas veces había hecho durante siete años seguidos. Ir al dormitorio de los chicos y despertar a sus dos mejores amigos.

"Espero no volver a pillar a Ron en calzoncillos o peor…que me tire otro calcetín pestilente a la cara. Ahora entiendo por qué dice Harry que no soporta el olor a pies de los chicos."

- ¿Se puede?.- preguntó con cautela tras llamar a la puerta con energía pero sin armar mucho escándalo.

- ¿Quién es?.- dijo Seamus Finnigan al otro lado de la puerta.

- Hermione. ¿Están Harry y Ron despiertos?

- Sí.- Dijo el chico sin ocultar la risa al verles dormidos aún y escuchar a Ron roncando de forma sonora.

- Mientes fatal, Seamus.- añadió Hermione en tono divertido.- Diles a esas dos marmotas que si no se levantan y arreglan en menos de veinte minutos me iré a desayunar sin ellos y diles también que luego no pienso pasarle los apuntes si llegan tarde a clase. ¿De acuerdo?

- Sí, prefecta Granger.- pronunció en tono ceremonioso aunque estaba claro para Hermione que él bromeaba.- Haré lo que usted ordene, señora.

- Vete por ahí un rato.- Añadió ella riéndose más. No pudo evitar sonreír al escuchar las carcajadas de Seamus mientras ella descendía por las escaleras que la llevarían hasta la Sala Común de Gryffindor.

Estaba a punto de salir de allí cuando escuchó pasos de carrera. Se giró y se encontró con un más que colorado Seamus. Seguramente rojo por el esfuerzo.

- Relájate o te va a dar algo.- dijo ella agarrándole de un brazo y acercándole al sofá, donde le hizo sentarse.- ¿Qué ocurre?

- Ron y Harry no despiertan ni con el hechizo "Aqua". Estoy preocupado. ¿Podrías ayudarme?

- ¿A despertarles?

- Sí.

- Pero se supone que no debo entrar en vuestro dormitorio…

- Oh vamos, has entrado todas las veces que has querido. ¿A qué viene ahora esa excusa?

- Es que te conozco muy bien, Seamus, y sé que te encantan las bromas. No me gustaría que todo esto sólo fuese una tomadura de pelo y que al entrar, Ron volviese a tirarme otro calcetín de olor vomitivo como hizo la semana pasada.

- Te juro por lo más sagrado, que esta vez no bromeo.

- ¿Y por qué no le has pedido ayuda a otros chicos del dormitorio?

- Porque no están, ya han salido todos. Por favor échame una mano y te prometo que haré lo que tú quieras.

- ¿Lo que yo quiera?

- Sí señora.

- Seamus, déjate el señora, no soy profesora.

- Pero eres prefecta, eso también se merece un respeto. ¿No?

- Para otra persona puede, para mí no. Ahora dime qué quieres que haga con Harry y Ron. Dices que ni el Aqua ha funcionado. ¿Verdad?

- Así es. Yo pensé utilizar otros hechizos pero…me da miedo que algo salga mal, tú sabes que a veces meto la pata.

- Todo el mundo se equivoca, pero no es malo seguir intentándolo. ¿No vienes?.- preguntó cuando vio que Seamus no se movía del sofá.

- ¿Para qué?. Tú conoces más hechizos que todos los estudiantes de este castillo, no sé en qué podría serte útil.

- Como quieras, pero si Ron o Harry me hacen alguna travesura, te lo perderás.

Aquella última frase funcionó, ella escuchó el ímpetu con que se levantó el chico, que pegó una pequeña carrera hasta alcanzarla y ponerse a su lado.

Pero ser su acompañante no era lo único que pretendía Seamus, porque siendo alguien bromista, no pudo evitar la tentación de darle un coscorrón en la cabeza y echar a correr en dirección a las escaleras.

Durante todo el trayecto que hicieron subiendo aquellos peldaños, las risas de los dos jóvenes seguido del sonido de una rápida persecución fue el único sonido que inundó la estancia. Justo cuando Hermione estaba a punto de alcanzarle y devolverle el coscorrón, la puerta del dormitorio masculino se abrió dando paso a un Ron con expresión somnolienta. El pelirrojo apareció en boxers y frotándose los ojos.

- ¿Qué pasa?.- preguntó bostezando sonoramente.

Hermione dio una mini bofetada nada dolorosa a la nuca de Seamus, provocando que él la mirase con cara de "no sabes con quién te has metido" que hizo que comenzase a perseguirla por toda la habitación mientras ella, chillando un poquito mientras se partía de risa, intentaba escapar de su alcance. Justo cuando Seamus iba a pillarla, ella saltó y aterrizó en la cama de Harry, el cuál, despertó al notar lo mucho que acababa de botar el colchón.

Cuando logró medio enfocar su vista sin las gafas, se dio cuenta que había dos personas a su lado y por las risas que emitían estaba claro que pertenecían a un chico y una chica. Harry no pudo evitar la cara de asombro que puso, cuando se colocó las gafas y vio a Seamus Finnigan encima de Hermione, riéndose como loco mientras le hacía cosquillas en la barriga. Para más asombro aún de Harry, la propia Hermione no parecía tener prisa por quitárselo de encima mientras hacía lo posible por devolverle las cosquillas a él.

Harry se frotó los ojos tres veces, como queriendo comprobar si era verdad lo que estaba viendo. Cuando vio que sí lo era, su primera reacción fue acercarse a ellos para intentar separarlos, pero cuando estaba a punto de hacer o decir algo, escuchó la voz de Ron decirle…

- No te preocupes, sólo están jugando.

- No me preocupa, es sólo que no me gusta. Oye Seamus… ¿te importaría mucho dejar tranquila a Hermione además de apartarte de ella?. Se está poniendo roja de tanto reírse y por otro lado, si no os levantáis ahora mismo, vais a llegar tarde al desayuno. Hoy hay pastel de limón, Hermione. ¿Es que quieres perdértelo?.- dijo pensando que quizás la tentación de uno de los platos favoritos de ella, surtiese efecto.

- ¡No!.- dijo la aludida entre risas.- ¡Pero me lo estoy pasando bomba. Seamus por dios, me vas a matar de risa. Ya basta!

Seamus no obedeció, eso empezó a molestar a Harry. Una cosa era que jugasen de forma inocente, otra muy distinta que él desobedeciera una orden directa, y no sólo de cualquier persona sino de la chica que Harry amaba.

- ¡Seamus!.- volvió a pedir Hermione que ya no tenía fuerzas ni para contraatacar.- ¡Eres terrible!- Aunque ella volvió a reírse de forma sonora, Harry sintió que le hervía la sangre. Sin pensárselo dos veces, agarró fuertemente uno de los brazos del chico y tiró de él hasta que lo arrastró fuera de la cama, haciendo que cayese al suelo. Seamus se incorporó mirándole de forma airada.

- ¿Pero qué mierda te pasa?

- Qué te pasa a ti mejor dicho. No te apartabas de ella por más que te lo pedía. No es por nada pero…no vuelvas a tomarte tantas confianzas con Hermione, sin mi permiso no.

Seamus miró a Harry como si se hubiese golpeado la cabeza, pues no entendía aquella reacción posesiva e infantil que estaba teniendo el moreno en aquél momento. Pero antes de que pudiese preguntar o replicar algo, vio a Hermione acercarse a ellos y decir con tono serio…

- Seamus, vete a desayunar. Ron, comienza a ducharte. Tengo que hablar con Harry.

Por toda respuesta, los dos chicos obedecieron sin rechistar mientras Harry tragaba saliva al ver la expresión airada que mostraban ahora los ojos marrones de Hermione.

- ¿Pero tú de qué vas?.- dijo ella de forma acusatoria.- Seamus no hizo nada malo, ni yo tampoco. Sólo estábamos jugando.

- ¿A haceros cosquillas por todo el cuerpo mientras te tenía debajo suya?

- ¿Y qué?. Eso no es un crimen. Es algo que he hecho con mi primo Richard millones de veces.

- Seamus no es tu primo.

- Pero es un compañero de clase y a veces, en contadas ocasiones, también ha sido amigo mío. Así que no veo por qué no puedo jugar con él.

- No deberías jugar con un chico de esa manera, mientras que no fuese familia tuya o incluso tu novio. Él no es ninguna de esas dos cosas, yo sí, al menos una.

- Te equivocas Harry, tú eres las dos cosas. Pero una cosa te digo…

- Qué.

- A pesar de que te quiero mucho, a veces actúas como un verdadero cretino. Me voy.

- ¿Dónde?

- A donde me de la gana. ¡Ah!. No vuelvas a ordenarme lo que puedo o no puedo hacer.

- ¿Perdón?

- Yo no admito órdenes de nadie si no tienen sentido. Que sea la última vez que se te pasa por la cabeza ordenarme o prohibirme algo tan tonto como lo de antes. Sobre todo porque no eres quién para hacerlo. ¿Me entiendes?

- Pues…

- Lo que intento decirte es que yo sólo admito órdenes de cualquier tipo, si es mi padre quien las dice. Por ser quien es.

- Hermione yo…

- No, ahora no te disculpes.

Sobre todo porque no lo sientes, por mucho que intentes mostrar lo contrario, sé que en el fondo estás enfadado conmigo pero…¿sabes qué te digo?.

La única que tendría que estar más que enfadada debería ser yo. Soy la única persona que no se ha portado de forma injusta. Repito Harry, no vuelvas a darme órdenes o a prohibirme algo tan tonto como el hecho de poder o no poder jugar con quien a mí me apetezca, porque si vuelves a hacerlo…puede que veas una cara de mí que no te va a gustar. ¿Entendido?

- Sí señora.

- Sí solamente. El señora se lo dices a otra. Y ahora me voy que tengo hambre. ¡Ah!. Hoy no pienso esperaros para ir a clase y si llegáis tarde luego no me pidáis los apuntes porque no pienso dároslos. A ver cuándo leches aprendéis a madrugar. Dejad ya de portaros como niños irresponsables. ¡Estáis en séptimo y último año, por dios bendito. Comportaos como se espera de vosotros, de una maldita vez!

El portazo que ella dio resonó por toda la habitación.

- ¿Qué bicho le ha picado?.- preguntó Ron recién duchado y con una toalla atada a la cintura.

- Uno llamado Harry Potter.- respondió su mejor amigo en dirección al baño.

- Cuéntamelo luego. Date prisa, que no quiero quedarme sin desayuno.

- Entonces vístete y vete. A mí me da igual comer o no.


- ¿Qué es lo que ha ocurrido?.- preguntó Ron al lado de Hermione.

- ¿Por qué lo preguntas?- dijo mientras se servía un bollo y un donut de chocolate en su plato.

- Bueno, Harry parecía algo…desanimado cuando se metió en el baño.

- Que le den. Así aprenderá a no portarse como un imbécil.

- ¿Quieres hacer el favor de contármelo de una vez?

- Es que se puso a darme órdenes tontas. O sea, va y me dice que me prohíbe volver a jugar con Seamus. ¡Como si lo que hicimos fuese algo malo!.

¿Es que es pecado jugar con un compañero de clase, eh?. Además, él y yo estábamos allí para intentar despertaros lo que pasa es que al final nos distrajimos pero igualmente eso no es excusa para que Harry se ponga en plan "te prohíbo esto porque soy tu novio y tienes que obedecerme".

¡Pero en qué época se cree que estamos!. ¿En la Edad Media para que tenga que obedecerle sin rechistar sólo por ser él un hombre?. Anda y que le den por ahí un batallón entero de peces espada.

- ¿Un batallón de qué?

- De peces espadas. Son una…clase de peces muggles que viven en alta mar y que tienen una especie de espada a modo de nariz. Por eso se les llama así.

- Ah, vale. Esto…¿y no será que Harry reaccionó así, más por estar celoso que porque fuese un machista?

- ¿Celoso, de Seamus y yo?. No sé por qué debería estarlo.

- De Seamus y tú no, sino más bien del modo en que jugabais.

- ¡ Pero es que no era algo malo!

- Sí, Hermione, para Harry sí lo fue. Ten en cuenta que Seamus estaba encima tuya.

- ¡Pero eso no es para que se enfade!

- ¿Quieres bajar la voz?. Nos está mirando todo el mundo y eso no es algo que te guste. ¿Cierto?

- Perdona.

- No, si a mí me da igual. Eres tú la que pasa vergüenza con esas cosas.

- Pues sí.

- Estábamos en que Harry se mosqueó porque Seamus estaba encima tuya…

- Según tú…eso parece.

- Pues entonces es muy normal que le siente mal. A mí tampoco me gustaría ver a Luna debajo de algún chico por mucho que estuviesen jugando.

- Bueno, vale, ese punto puedo entenderlo pero…¿con qué derecho se cree para darme órdenes o incluso prohibirme lo que no puedo hacer?

- ¿Con el que le da ser el hombre que más te quiere?

- Ah no, de eso nada. No me des esa excusa porque no te funcionará. Digas lo que digas, amar a alguien no significa controlarle de ninguna manera. Por ahí sí que no paso.

- No es cuestión de que quiera controlarte porque te ame, Hermione.

- Pues eso fue lo que dijiste.

- Ya, pero…es que no me expliqué bien.

- Soy toda oídos.

- Harry te quiere, te quiere de verdad y cuando quieres de verdad a alguien…sientes cosas que antes jamás habías sentido.

- ¿Los celos infundados son una de esas cosas?

- Por supuesto que sí.

- ¿Y por qué, no se supone que cuando alguien te quiere de verdad confía en ti plenamente, ocurra lo que ocurra?

- Sí.

- ¡Entonces no tendría por qué enfadarse con nosotros!

- Que hables más bajo.- dijo Ron en tono autoritario.- Ahora incluso Malfoy nos está mirando.

- Lo que faltaba.- Resopló ella con fastidio.

- En fin, Hermione, la cuestión es… que no es que se pusiera celoso porque esté enamorado, se puso celoso porque había un chico que no era él, encima tuya. Es así de simple. Y claro, como es Harry el que se siente el único que te quiere de una forma profunda, digamos que…el verte de esa manera con Seamus…en una postura que se puede considerar algo inapropiada o incluso muy íntima… pues…eso fue lo que le molestó. ¿Me entiendes ahora?

- Creo que sí, pero sigo encontrando el asunto de lo más tonto.

- Pues tonto o no, te aseguro que es algo que ofendería a cualquier chico que ama a una chica. Somos así de…

- ¿Raros?

- ¿Nosotros?. Qué va, vosotras sí que lo sois. Sois raras y complicadas, deberíais venir con un libro de instrucciones.

- Pues digo lo mismo con respecto a los chicos.

- ¿Me pasas la mantequilla, por favor?

- Aquí tienes. ¿Y qué es, según tú, lo que debería hacer cuando le vea. Darle un besito en plan "no pasa nada, sigo queriéndote mucho?. Porque la verdad es que no me apetece nada hacer eso.

- Yo creo que lo mejor que puedes hacer, es lo que has hecho siempre con él y conmigo. Ser sincera.

- Pero si ya lo fui…

- Lo sé, pero no es malo que vuelvas a serlo. Me refiero a…¿has aclarado ya lo que sientes de verdad por él?

- No del todo, pero ya no está tan oscuro. Creo que empiezo a vislumbrar algo de claridad.

- ¿Y es buena o mala?. Me refiero para Harry.

- No pienso decírtelo. Eso es privado.- dijo ella sonriendo pícaramente a la vez que se reía guiñándole un ojo.

- Creo que me hago una ligera idea al respecto. ¿Me dejarás ser el padrino de bodas?

- Anda y vete al cuerno cordialmente. No nos cases todavía, aún no he dicho sí.

- Hay veces que la voz y la cara…dicen más que las palabras.

- ¿Ahora interpretas las emociones con sólo mirar a alguien?

- No, pero a ti te conozco desde hace siete años. Es tiempo suficiente para que sepa ver cosas con sólo observarte o incluso escucharte.

- Vaya, nuestro querido Ron tiene talentos ocultos, qué calladito te lo tenías.- dijo ella de forma juguetona.

- Qué puedo decir…soy una caja de sorpresas.- añadió él riendo de manera traviesa.

- Oh bueno, eso ya lo sabía. Por algo eres un Weasley. ¿No?

- Efectivamente. Y ahora querida amiga, discúlpame.

- ¿Dónde vas?.- preguntó al verle levantarse y salir de su asiento.

- A dejaros privacidad. Por allí viene tu…¿Cómo se llamaba el italiano del libro ese que me hiciste leer el año pasado, el que se mató cuando creyó que su novia había muerto?

- Romeo, Ron, se llamaba Romeo Montesco y ella Julieta Capuleto. ¿Te gustó el libro?

- Era muy…

- ¿Poético?

- Yo diría más bien…empalagoso, algo aburrido a veces pero sin duda emocionante en su mayoría. Bueno me voy, que tal y como tú has dicho, por ahí viene Romeo. Un consejo Julieta…

- Dime…Mercuccio.

- ¿Mercuccio?. ¡Lo recuerdo!. El mejor amigo de Romeo.

- Que muere por culpa del primo de Julieta.

- Sí, fue una pena, ese Mercuccio era muy divertido. En fin, date prisa por aclararte y decírselo. Eso sí…si al final resulta ser una negativa, asegúrate que cuando lo sepa, no tenga ningún frasco de veneno cerca o incluso un puñal que pueda usar. No queremos otra tragedia romántica igualita a la del libro. ¿Verdad?

- Por supuesto que no.

- Escúchame porque sólo te lo diré una vez y luego negaré haberlo dicho si me lo preguntas de nuevo…

- Dispara.

- Es el mejor libro romántico que he leído en toda mi vida. El único que he leído, en realidad. Pero me gustó tanto que no pienso leer otro, no creo que haya otro libro que lo iguale o que incluso lo supere. Ese tal…

- Shakespeare, Ron, William Shakespeare. El mejor autor poético y teatral que ha tenido la literatura muggle.

- Lo que sea, pero ese tío escribía de escándalo.

- Espera a que te pase el resto de sus obras, vas a alucinar en colores.

- ¿Todas se parecen a Romeo y Julieta?

- Como Romeo y Julieta…no hay nada parecido. Cada obra de Shakespeare es única. ¿Sabes qué?. Voy a pasarte "La doceava noche o Como gustéis", seguro que te reirás mucho.

- ¿De qué va?. Hazme un resumen rápido.

- Pues trata de una chica llamada Viola, que tiene un único hermano, Sebastian.

Ellos son mellizos y están muy unidos, cuando mueren sus padres se suben a un barco para viajar a otro lugar con el fin de empezar una nueva vida, pero por culpa de una fuerte tormenta naufragan y cuando los dos caen al mar, se separan.

Tanto él como ella, piensan que el otro ha muerto, porque no se reencuentran cuando llegan a la playa. Entonces ella se entera que ha llegado a una isla llamada Ilyria, que está gobernada por un duque y cuando le ve, se enamora de él a primera vista. Pero el duque está enamorado de una dama que no le corresponde. Él le pide matrimonio cada día pero ella siempre le rechaza. Viola se compadece del duque y para estar cerca de él, se corta el pelo y se hace pasar por un hombre y así es como se convierte en su sirviente.

- Parece interesante. ¿Cómo se llama Viola cuando está disfrazada?

- Cesáreo.

- Qué nombre tan feo para un supuesto hombre.

- Bueno…algunos hombres tienen nombres peores. ¿Quieres que siga o no?

- Por supuesto.

- Desde el instante en que el duque contrata a Viola ella se convierte en su…chico de los recados. Ella es ahora quien lleva los mensajes para Olivia, que así se llama el amor frustrado del duque Orsino, y cuando Olivia ve el aspecto masculino de Viola, se enamora de ella a primera vista. Pero como no sabe que ella no es un hombre de verdad, el resto del libro está lleno de enredos amorosos y situaciones bastante cómicas con respecto a eso y otras cosas. ¿Te interesa leértelo?

- Sí, tiene buena pinta. ¿También es de Shakespeare?

- Ajá…

- Entonces pásamelo cuando acabemos las clases. Y ahora sí que me voy. ¡Nos vemos luego!

- ¿Dónde va Ron con tanta prisa?.- preguntó Harry sentándose al lado de Hermione. Iba a darle un beso pero ella se retiró, levantándose también.

- Nos vemos luego.

- ¿Sigues enfadada conmigo?

- Algo sí.

- Hermione yo…

- Ahora no, Harry. No me apetece hablar. Si me disculpas, tengo prisa. ¡Te veré en Pociones!

- Mierda.- masculló cuando la vio alejarse.

En un principio intentó comer solo, pero cuando vio que se le había quitado el apetito, le pegó tres mordiscos a un plátano, se bebió un vaso de zumo y se levantó también de su asiento con rapidez, entrando en clase de Pociones justo antes de que cerrasen las puertas.

Estaba a punto de sentarse al lado de Hermione, cuando la vio decirle a Seamus que se sentara con ella. Harry no pudo evitar lanzarle al chico miradas mortales mientras se acercaba a Ron y se sentaba con él, como había hecho casi siempre.

- Respira hondo, estás a punto de hiperventilar.- Comentó el pelirrojo riéndose por lo bajo.

- Anda y vete al carajo.

- Hermione me ha contado lo ocurrido y creo que tiene todo el derecho a sentirse molesta contigo. No deberías haberle dicho que le prohibías jugar con Seamus.

- No le prohibí jugar con Seamus sino la forma en que lo hicieron. Por Merlín y toda su magia, Ron, él estaba encima de ella…

- Algo más que normal en una lucha con cosquillas…

- Hermione no tendría por qué jugar a eso con él. Sólo podría hacerlo conmigo o contigo…al fin y al cabo tú formas parte de la familia pero…

- ¿Familia, qué familia?. Ah, espera, ya entiendo por dónde vas. Bueno sí, comparto eso de que los tres somos familia pero conociendo como conocemos a Hermione sabemos muy bien que ella nunca hará algo que pueda molestarnos mucho. O sea, lo que me refiero es que si ella hubiese podido pensar que el hecho de jugar con Seamus iba a afectar tanto a un miembro de nuestra…familia, probablemente nunca lo hubiese hecho.

- Ni si quiera debería habérsele pasado por la cabeza jugar con Seamus así, y menos en mi cama. Cuando los ví…lo que me entró…es que no te lo puedo ni explicar pero por primera vez en toda mi vida sentí que me hervía la sangre. Maldito Seamus y sus jueguecitos de las narices…por mí que juegue con todas las chicas que le de la gana pero a mi Hermione que la deje en paz.

- ¿Tu…Hermione?.- Ron volvió a reírse por lo bajo, con lo que se ganó una tos de advertencia del profesor Snape. El pelirrojo comprendió rápidamente, volviendo a adoptar una actitud seria, al menos en apariencia.

Harry siguió con la poción sin poder evitar lanzar miraditas de reojo al caldero que compartían Hermione y Seamus. Cuando vio que el chico sonreía tras felicitarle ella por haber hecho algo sin equivocarse, y que en señal de agradecimiento por el cumplido él le daba un abrazo y le pellizcaba la barbilla, provocando que ella riese complacida, la sangre no fue lo único que le hirvió a Harry porque incluso algunos frascos que estaban en las estanterías del aula, comenzaron a romperse.

En cuanto aquellos fenómenos empezaron a producirse, Hermione miró a Harry y no pudo evitar tragar saliva. No es que él estuviese enfadado, es que estaba dolido. Dolor y frustración era lo que más reflejaban sus ojos verdes.

Sin pensárselo dos veces, Hermione hizo algo que no había hecho en toda su vida, actuar sin pensar en las consecuencias. Se puso de pie, corrió hasta llegar a Harry, le cogió de un brazo y tiró de él hasta que lo sacó de su asiento.

Cuando Snape fue a replicar ella levantó la mano a modo de advertencia y el profesor comprendió rápidamente. Lo más normal en él sería que les detuviera o les fastidiara de alguna manera pero por una vez, decidió dejarlo estar, además de seguir recordando claramente la advertencia de Dumbledore…

"Déjales tranquilos, Severus, o seré yo quien te castigue."

Una vez fuera de la clase, Hermione se separó un poco de Harry y le dijo claramente lo que pensaba.

- ¡Por qué has hecho eso, podrías haberte cargado el aula!

- Sólo fueron unos frasquitos.

- ¡Porque te detuve antes de que fueses a más. Harry, por todos los magos y brujas, no sé qué te ocurre pero deberías controla mejor tus emociones!

- Ocurre que te quiero y que no me gusta que te tomes tantas confianzas con otro chico que no sea yo.

Hermione rodó los ojos.

- Mira Harry, escúchame bien porque no voy a repetírtelo. En esta vida, no hay ningún otro chico en quien yo confíe más que en ti. ¿Me estás escuchando?

- Sí.

- Por lo tanto, qué más te da las confianzas que me quiera tomar. Nunca jamás, trataré a ningún chico como a ti y por lo tanto también, nunca jamás haré cosas con otro, que sólo se me ocurrirían hacer contigo. ¿Lo has comprendido?

- Sí.

- ¿Entonces cuál es el jodido problema?

- Que estoy celoso y odio sentirme así porque por culpa de los celos es que pierdo el control.

- Pues eso no es mi culpa. Aprende a superarlo porque no estoy dispuesta a interrumpir cada clase que tengamos sólo porque tú no sepas, no quieras o no puedas controlar tus impulsos. ¿He sido clara?

- Cristalino.

- Y ahora volvamos a clase. Esta poción es importantísima para poder superar el curso. No sé tú, pero yo al menos tengo mucho interés en aprobarla.

- Hermione…

- ¿Qué?.- pronunció a punto de volver a abrir la puerta.

- Lo siento mucho. Yo…intentaré controlarme pero por favor, no te enfades más conmigo. No lo soporto.

- Pues yo no soporto que te portes como un macho dominante. Entérate de una vez, Harry, no soy ningún animal salvaje que necesite ser domado. Soy una persona, y las personas no necesitamos ese tipo de trato.

- Lo siento. ¿De acuerdo?. Lo-sien-to. ¿Cuántas veces quieres que te lo diga?

- Ya lo has dicho demasiadas. La cuestión no es que lo sientas, sino que no des lugar a decir lo siento. ¿Me entiendes?

- Sí.

- Y ahora me voy.

- Espera por favor.

- Qué quieres ahora.

- ¿Me perdonas sí o no?. Necesito saberlo.

- Pero mira que eres pesado cuando te lo propones. Sí, te perdono pero déjame volver al aula antes de que termine la clase.

- Espera, te abro la puerta.- Cuando lo había hecho parcialmente, ella intentó entrar, pero él la agarró de un brazo y tiró de ella hacia atrás, dejándola inclinada, y en una postura en la que ella sólo había visto en las películas románticas.

Al igual que en esas películas, Hermione recibió un beso como pocas chicas habían soñado alguna vez. Cuando él la liberó, ella emitió un ruidito de fastidio, parecido a uno de los bufidos que solía hacer su gato. A pesar de eso, Harry no se preocupó, sabía que todo estaba bien entre ellos y con bufido o sin él, se sentía más que tranquilo y feliz ahora.

- Ah sí, antes de entrar, quiero que sepas que en cuanto termine pociones tengo runas antiguas y luego una hora de guardia. Así que no me busques para estar juntos porque no tendré tiempo para ti.

- Entendido. ¿Podemos vernos luego, Hermione?. Por la tarde, por ejemplo.

- ¿Tienes alguna clase esta tarde?

- No, por eso lo digo.

- Pues yo tengo reunión de prefectos y eso me ocupará dos horas como mínimo. Cuando termine, según lo cansada que esté o no, ya veré si te busco.

- O sea que aún sigues molesta conmigo.

- Pues sí, para qué te voy a decir lo contrario. Tal y como te dije en el dormitorio…te quiero mucho Harry, pero a veces te comportas como un verdadero cretino. Y otra cosa…

- Qué.

- No vuelvas a robarme un beso, aunque sea uno tan fantástico como el de antes.

- Entonces te ha gustado.- dijo sonriendo de forma presuntuosa, y acercándose de nuevo a ella con la intención de volver a besarla, cosa que hizo aumentar el malhumor de Hermione.

Harry no llegó a cumplir su deseo porque ella se apartó justo a tiempo. Aunque eso no evitó que él siguiera mirándola de una forma que para Hermione resultó como la actitud del típico "chulo de playa".

- Deja ya de mirarme así y de portarte de esta manera, eso sí que no me gusta. Odio a los chicos así.

- Bueno, no pretendía…

- Ahórratelo. Me voy a clase y no pienso repetirlo más. Tú decides si entras o no, pero como te escapes, le quitaré diez puntos a nuestra casa. Tú verás lo que haces…

- Entraré contigo.


- ¿Y bien?.- preguntó Ron una vez que Harry estuvo de nuevo a su lado.

- Arreglado, pero sigue enfadada. No entiendo qué le ocurre.

- Bueno, ya se le pasará. Añade más patas de araña, creo que no hemos puesto suficientes.

- ¿Con tres bastará?

- No sé, prueba.

En el momento en que lo hizo, el caldero empezó a escupir poción por todas partes. Lo que originó por un lado, que muchos estudiantes se apartaran de la trayectoria y por otro, que los Slytherin que compartían el aula con ellos, se rieran abiertamente mientras señalaban a Harry y Ron con el dedo pronunciando cosas como "¡Pero qué inútiles sois!".

Hermione estuvo a punto de reñir a la casa de Draco Malfoy, pero se contuvo. Lo que sí hizo fue acercarse al caldero loco y emplear un hechizo que detuvo todo el desastre.

- La clase ha terminado.- pronunció Snape mientras se quitaba poción de su pelo negro y grasiento.- Potter, Weasley, tenéis este ejercicio suspenso, deberéis repetirlo en la próxima clase, y procurad hacerlo bien si queréis aprobar al final del curso. ¿Entendido?

- Sí señor.- contestaron los dos al mismo tiempo.

- Y ahora márchense, pero no antes de haber limpiado el aula. Al fin y al cabo, es por culpa de su incompetencia que está así. Les recomiendo que lo limpien a conciencia porque si no, les castigaré durante una semana. ¿Queda claro?

- Sí señor.

- Pueden empezar. Señorita Granger…

- ¿Sí?

- Márchese, a menos que quiera usted limpiar con ellos. Quién sabe, quizás después de haber estado una semana entera haciendo eso ha llegado a cogerle el gusto. ¿Acierto?

- No señor.

- Entonces lárguese, me estoy cansando de verla.

Harry estuvo a punto de hacer algo contra Snape, pero Hermione le detuvo justo a tiempo colocándose delante de él y diciéndole con la mirada "ni se te ocurra". Él comprendió rápidamente.


- Pero qué asco de tío.- pronunció Ron mientras caminaba junto a Harry en dirección al Gran Comedor.- ¿Será posible verle alguna vez feliz o incluso algo alegre?. Me pregunto si toda su vida ha sido así de antipático, porque estar de mala leche todos los días del año no creo yo que sea algo natural o incluso bueno. ¿Será por eso que tiene la piel tan cetrina, el amargamiento puede producir esas cosas?

- ¿Y por qué me lo preguntas a mí?

- Porque como tú conoces algo de su pasado…

- Sí bueno, pero no conozco lo suficiente. Aunque yo creo que el mal humor de Snape sí tiene que ver con haber tenido una vida digamos… poco grata, también estoy convencido que esa mala leche no es producto de algún trauma sino simplemente porque así es su carácter.

- Pues vaya carácter de mierda...

- En eso estamos de acuerdo. ¿Ves a Hermione?.- preguntó tras entrar en la estancia.

- La verdad es que no. Dijo que estaría aquí…

- Quizás se ha entretenido con algo de sus tareas de prefecta.

- Es posible. ¿Comenzamos a comer sin ella?.- preguntó Ron una vez que hubo tomado asiento.

- Supongo que deberíamos esperarla pero me muero de hambre. Esta mañana no comí casi nada.

- Pues entonces no te reprimas ahora. ¿Vamos a entrenar al Quidditch?. Hoy hace buen tiempo…

- Lleva haciendo bueno casi cada día desde que empezó el curso…

- Pásame el pollo asado, tiene una pinta estupenda.

- Toma. Sírvete lo que quieras, a mí no me apetece.

- Hey Harry.- pronunció Colin Creevey justo enfrente de él.

- Qué.

- Tengo unas fotos fantásticas del partido del otro día. Mi amigo Robert las hizo. ¿Quieres verlas?

- Luego.

- ¿Y por qué no ahora?

- Porque estoy comiendo.

- Pues come mientras las miras, te aseguro que no tienen desperdicio.

- Vale Colin, pásamelas.

En el momento en que Harry empezó a observarlas, dejó de masticar. Sobre todo cuando llegó a una foto concreta en la que se veía a Draco Malfoy apartándose de Hermione para que ella no pudiera subirse a su escoba. A Harry se le heló la sangre en el instante en que vio cómo Hermione caía al vacío con una clara expresión de terror en su cara.

- Pero qué hijo de la gran puta. ¡Yo lo mato y remato!

- Baja la voz.- advirtió Ron.- Te en cuenta que hay mucha gente mirando. Recuerda lo que nos dijo Dumbledore, no nos conviene dar más espectáculo. Además, si queremos hacerle algo, no es bueno que nos escuchen diciendo cosas así.

- ¿Nos escuchen?. Yo no te he oído decir nada. Además, no necesito tu ayuda para darle su merecido.

- Sí me necesitas, Harry, por muchos motivos, pero el principal es que no pierdas el control. Ya he visto lo que ocurre cuando te alteras un poco, no quiero ni pensar en lo que podría suceder si te dejases arrastrar por la ira sin que hubiese alguien a tu lado que te hiciese recapacitar. Lo quieras o no, no permitiré que vayas solo a buscar a Draco.

- Te juro Ron, que estoy haciendo verdaderos esfuerzos ahora, por no levantarme y partirle la cara y lo que no es cara, delante de todo el colegio.

- Lo sé, por eso te digo que no te dejes llevar por tus impulsos de forma…irracional. Espera la ocasión, ya llegará.

- Pues como no llegue rápido voy a explotar.

- No exageres tanto, has estado en situaciones peores y has sabido controlarte. Ahora no debería costarte trabajo.

- Es que el sólo hecho de pensar que él la dejó caer y que sólo le tengo a unos pocos pasos de mi alcance, yo…mejor me callo.

- No, mejor sigue comiendo y piensa en otra cosa. A ser posible en algo que no tenga que ver con Malfoy y el intento de asesinato contra Hermione.

- Ron, si vuelves a nombrar la palabra "asesinato" no sé yo si podré evitar seguir sentado.

- Perdona, tienes razón. Cambiaré de tema. ¿Entrenamos al Quidditch hoy o no?

- Pues no. Tengo otras cosas que hacer. Como por ejemplo planear mi venganza.

- Por cierto chicos…- volvió a decir Colin.

- ¿Sí?.- preguntaron Harry y Ron a la vez.

- Si decidís buscar al idiota ese para darle su merecido…¿os importaría mucho contar conmigo?

- ¿Por qué quieres venir?.- preguntó Ron.

- Bueno, digamos…que yo también tengo asuntos pendientes con él. El año pasado rompió mi cámara porque le dio la gana y…me sentó fatal. Había sido un regalo de mi abuela que murió poco después. Además, Hermione también es alguien importante para mí y…

- "Cuidado con lo que dices".- transmitió la mirada que Harry le echó, pero Colin no se intimidó porque lo que sentía por Hermione no tenía nada que ver con lo que Harry creía.

- ¿Qué ibas a decir?.- volvió a preguntar Ron.

- Que quiero ir con vosotros porque aparte de lo que ya os he dicho respecto a la cámara, Hermione también es importante para mí. ¿Sabéis por qué?

- No, pero queremos saberlo.- volvió a decir el pelirrojo.

- Porque ha sido la única chica que se ha portado siempre bien conmigo desde que entré en el colegio.

Sólo por eso la estimo bastante, aunque sólo de una manera amistosa. Aunque es una forma que me hace querer protegerla y defenderla de todo aquél que quiera dañarla de alguna manera. Yo no pude hacer nada por ayudarla durante el partido, pero sí puedo hacerlo ahora si es eso lo que quiero y en mi sincera opinión diré que hace mucho tiempo…quiero hacerle daño al imbécil de allí que tantas veces ha hecho llorar a Hermione. ¿Me habéis entendido?

- Perfectamente.- respondieron tanto Harry como Ron.

- Entonces…¿me dejaréis ir con vosotros?

- De acuerdo.

- ¿Cuándo pensáis atacar?

- Esta noche a más tardar. Antes sería arriesgado, a no ser que le pillásemos en un sitio aislado, pero Draco no suele estar solo en sitios así, es demasiado cobarde para eso.- dijo Harry.

- Sé de buena tinta.- continuó Colin.- que le gusta frecuentar el bosque prohibido cuando cae la tarde. Nunca se queda el tiempo suficiente como para que le pille la noche cerrada, pero que le gusta estar allí sí que es seguro. Más de un amigo mío le ha visto.

- ¿Y qué es lo que hace?.- quiso saber Ron.

- No lo sé con seguridad, pero según me han contado, suele explorar los lugares en los que se atreve a entrar. Supongo que simplemente le gusta merodear.

- Pues entonces lo tenemos facilísimo.- dijo Harry.- Sólo tenemos que seguirle con discreción y esperar la ocasión propicia para no sólo atacarle sino darle un susto lo suficientemente grande como para que se mee encima.

Al oír eso último, los tres estallaron en carcajadas sonoras.

- Me llevaré la cámara para inmortalizar el momento.

- ¡Yo quiero copias de todas las fotos que hagas!.-Dijo Ron.

- Y yo también, os aseguro que pienso enmarcarlas todas. Ocuparán un lugar especial en mi casa.

- Ah…¿Pero tú tienes casa propia?.- preguntó Colin.

- Sí bueno…tengo dos a decir verdad, la de Sirius y la de mis padres. Me las dejaron en sus testamentos.

- Jó tío, qué suerte.- Volvió a decir Colin.- Puedes elegir dónde vivir. Aunque también podrías pasar tiempo en las dos. No sé…elegir una como residencia fija y la otra para las vacaciones.

- Es un buen plan.- intervino Ron.- Aunque Harry, si al final decides sólo utilizar una, podrías prestarme la otra. Así no tendría que ahorrar para comprármela. Además, estoy seguro que a Luna le encantará vivir en la casa de alguien tan famoso como tu padrino y tus padres.

- La verdad es que no sé lo que haré. Use la que use, sólo con estar bajo su techo, me traerán muchos recuerdos dolorosos aunque también buenos. No sé…lo mismo las pongo en venta y me compro otra que sea nueva, así podríamos Hermione y yo, considerarla "nuestra" de verdad.

- No te entiendo.- dijo Colin.

- Me refiero a…que no es lo mismo empezar una vida conjunta en una casa heredada, que en una elegida por mutuo acuerdo y una que sobre todo no haya estado habitada por nadie ajeno a ti y tu pareja.

- ¿Así que ya estáis pensando en casaros?. Entonces puedo dar por hecho que la cosa va muy en serio entre vosotros. ¿No?.- volvió a decir Colin.

- Bueno…yo sí lo tengo muy claro y voy muy en serio. Es Hermione la única que aún no lo tiene claro. Pero espero que su respuesta sea sí.

- Pues por todo lo que has dicho yo pensé que ya había aceptado.

- Qué va.- dijo Ron.- Harry no sabe todavía si ella le ama o no. Pero yo creo que sí, lo que pasa es que ella aún no se ha dado cuenta.

- De cualquier modo.- dijo Colin- No te preocupes, Harry, verás como todo sale bien.

- ¿Y cómo estás tan seguro de eso, te ha dicho ella algo?

- No, entre otras cosas porque con Hermione no hablo de ti o de vuestra relación pero es una verdad más que reconocida por todos los estudiantes de Hogwarts, que Hermione Granger y Harry Potter son, además de los mejores amigos que jamás haya existido, el chico y la chica que más se complementan.

De verdad te digo que parece que os han puesto en la tierra para estar juntos. Puede que suene cursi lo que voy a decir pero…es como si al pensar en la parejita perfecta…hubiesen pensado en vosotros de manera exclusiva.

En serio Harry, sois el vivo ejemplo del amor verdadero. Puede que como dice Ron, Hermione aún no se haya dado cuenta de lo que representas para ella o de lo mucho que te quiere, pero te aseguro, que cuando lo sepa, te lo demostrará de una forma que no te quedará duda alguna de lo sincera que será respecto a eso.

- Otro que me dice lo mismo. Es como si todo el mundo se hubiese puesto de acuerdo para soltarme ese discurso.

- Bueno…si ha habido más de una persona aparte de mí que te ha dicho lo mismo…será por algo. ¿No?

- Pues sí.

- Y ahora vámonos a planear lo que vamos a hacer esta noche. ¿Dónde nos reunimos?

- ¿En la Sala de los Menesteres?.- propuso Ron.

- No, sólo aparece cada cuatro años.- respondió Harry.- Y hace dos que lo hizo.

- Ah sí, cuando estábamos en quinto y creamos el ejército Dumbledore.

- Fue Hermione quien lo creó.- añadió Colin.- Una prueba más de la persona tan extraordinaria que es, no hay muchas personas que como ella, tengan tantos principios y todos buenísimos.

- Pues sí, en eso estoy completamente de acuerdo contigo.- Dijo Harry.- ¿Nos vamos mejor a los terrenos del lago?. Conozco un sitio perfecto donde nadie nos verá ni nos escuchará.

- ¿Cuál?.- preguntaron Colin y Ron al mismo tiempo.

- Lo sabréis en seguida.

En cuanto Harry se puso en marcha, los dos chicos le siguieron.


Mientras tanto, Hermione se dirigía a la clase de Runas Antiguas. Sabía de buena tinta que encontraría allí a la profesora McGonagall, pues ella misma la había citado en aquél lugar.

- Bienvenida, señorita Granger. Tome asiento por favor.

- ¿Quería verme, profesora?

- Sí. Es para anunciarle algo que ya sabe, que es usted la primera del curso. No se extrañe que se lo diga aunque sólo llevemos una semana de clases. La realidad es que usted ha sido siempre la alumna que mayores notas ha sacado durante siete años seguidos, así que por mucho que pudiesen bajar sus calificaciones este año…cosa que dudo, seguiría usted siendo merecedora de ser la primera de todo el colegio. Por lo tanto, me gustaría encargarle que diese el discurso de despedida.

- Oh, yo no esperaba…semejante honor.

- ¿Cómo que no?. Estaba claro que nadie más que usted lo merecía. No debería decir esto pero…es usted la alumna más brillante y admirable que he tenido el gusto de conocer.

- Gracias, profesora McGonagall.

- ¿Y bien, aceptará o no el hacer el discurso de final de curso?

- Sí señora. ¿Cómo de largo he de hacerlo?

- Como usted estime oportuno, señorita Granger. Pero recuerde que no debe extenderse mucho, no queremos que se nos haga de noche.

Hermione se rió suavemente, conociendo a McGonagall, sabía que aquella última frase no era un reproche sino más bien un cumplido.

- No se preocupe, señora, sabré hacerlo en su justa medida.

- Lo sé, querida. Por eso se lo confío.

- ¿Hay algo más que quiera decirme?

- Sí. He podido saber…porque tengo mis medios…que usted tiene el Compendio de Klaus…

- Así es. Harry me lo regaló como adelanto de mi cumpleaños.

- Que será próximamente, lo sé. Sé que al ser un regalo, es un objeto del que no querrá desprenderse pero…me gustaría que si no le importa, donase el libro a la biblioteca del colegio. No quedan muchos ejemplares hoy día y el suyo está en buen estado. ¿Verdad?

- Sí señora.

- ¿Querrá donarlo?

- Lo pensaré. Como usted ha dicho…es un objeto con un valor sentimental para mí pero…puede que lo done si considero que no me hará falta en un futuro.

- Hagamos una cosa, señorita Granger. Consérvelo todo el tiempo que considere oportuno y use sus conocimientos cuando llegue la hora de la batalla final porque estoy segura que usted y el señor Weasley, estarán con el señor Potter en su último enfrentamiento a Voldemort y como tengo mucha fe en que los tres volverán, confío también que después ese libro no les hará falta. Por lo tanto…dénoslo cuando todo haya terminado. ¿De acuerdo?

- Sí señora, lo prometo.

- Una cosa más, señorita Granger…

- Diga.

- Procure que nadie más que usted y el señor Potter, conozca su existencia. Si ese libro cayese en malas manos sería desastroso. ¿Me ha comprendido?

- Sí señora y entiendo por qué lo dice. Es un libro muy poderoso, enseña cosas extraordinarias.

- Así es y son esas cosas las que no deben caer en el poder de malas personas. El compendio de Klaus puede ser magnífico para alguien que tiene un buen corazón pero para los que no lo tienen…bueno, no quiero ni pensarlo.

- Quédese tranquila, le aseguro que nadie malo lo tendrá nunca.

- Ahora debo marcharme pero antes…déjeme darle un consejo.

- La escucho, señora.

- Vigile bien sus espaldas, señorita Granger, y mantenga sus sentidos al cien por cien. Tengo el presentimiento de que algo horrible le va a ocurrir.

- ¿A qué se refiere exactamente?

- A que en Hogwarts nada es lo que parece. Pero tenga en cuenta una cosa…

- El qué.

- Por mucho mal que pretendan hacernos…el bien siempre gana.

- ¿Perdón?

- Confíe en su corazón, señorita Granger, y en lo que tiene dentro de él. Le aseguro que puede salvarle la vida, no sólo a usted, sino también a otros.

- No la entiendo.

- Lo hará querida, lo hará. Y ahora debo irme. Hasta luego señorita Granger.

- Hasta luego, profesora McGonagall.

Con una sonrisa enigmática, la jefa de la casa Gryffindor abandonó el aula mientras Hermione, repasaba mentalmente toda la conversación, pero dejó de hacerlo en el momento en que el aula se llenó de gente y comenzó la clase.


Harry, Colin y Ron, charlaban a la sombra del árbol donde James pidió en matrimonio a Lily.

Para evitar preguntas sobre el árbol, Harry se había colocado de tal manera, que tapaba el corazón que había en el tronco. Después de mucho meditarlo y razonarlo entre los tres, llegaron a la conclusión que lo mejor era esperar a que se hiciera de noche y cuando todo el mundo estuviese durmiendo, irían al bosque prohibido y buscarían a Draco Malfoy para hacerle pagar por todas sus fechorías, no sólo lo que le había hecho a Hermione durante el partido.

- Cómo voy a disfrutar partirle los dientes por tirarse siete años insultando a mi familia.- Dijo Ron crujiéndose los nudillos.

- Pues yo pienso hacerle tragar mi cámara nueva. Bueno no que entonces la perderé también, pero una buena patada en el culo sí pienso darle.- Añadió Colin.

- Pues yo tengo tantos motivos para vengarme, que ni puedo poneros un ejemplo pero os juro que esta noche, será una que ese Slytherin no olvidará en toda su vida.

- ¿Regresamos al castillo?.- preguntó Ron.- Está oscureciendo y tengo hambre.

- Bueno.- dijo Harry.- Mientras tú vas a las cocinas yo iré preparando las cosas para luego.

- No te olvides del mapa.- le recordó Ron.

- ¿Qué mapa?.- quiso saber Colin.

- Te lo explicaremos por el camino.- respondió Harry con una sonrisa cómplice.

Tras salir de la reunión de prefectos, que no sólo le ocupó dos horas sino tres, Hermione estaba más que agotada de ver y hablar con gente.

Teniendo en cuenta que no volvería a tener obligaciones hasta la noche, decidió irse al baño de los prefectos y darse un relajante baño de espuma.

Llenó la bañera hasta dejar fuera sólo la cabeza. Una vez cubierta de jabón con aroma a fresa, apoyó el cuello en la pared de la gran bañera y cerró los ojos mientras entonaba una melodía que también solía usar su madre cuando estaba bañándose.

Cuando el agua se enfrió, se lavó el pelo, se enjuagó, vació la bañera y se dispuso a vestirse. Al llegar a su habitación se dio cuenta que aún le quedaban dos horas antes de la cena. Luego tendría una hora más de guardia y por fin podría descansar y hacer lo que quisiera. Menos rondar por el castillo sin motivo.

Decidió que daría una vuelta por los terrenos del lago, quizás pudiese ver luciérnagas y atrapar algunas, aunque lo dudaba, pues ellas solían salir sobre todo en noche cerrada y por el momento ni si quiera se había ocultado el sol.

Acababa de llegar a su sitio preferido, cuando escuchó voces cercanas. Siendo como era alguien cautelosa, decidió acercarse lo suficiente para poder escuchar con claridad sin ser vista.

Oculta tras el tronco de un amplio y frondoso roble, Hermione pudo reconocer en aquellas voces, a Draco Malfoy, Crabbe, Goyle e incluso a Blaise Zabini.

- Así que será esta noche.- dijo Goyle.

- Sí.- respondió Draco.- Ya estoy cansado de esperar y me importa un comino si luego me expulsan del castillo. Pero no pienso terminar el curso teniendo que soportar ver a diario a la insoportable de Granger.

- ¿Por qué la odias tanto?.- preguntó Blaise.- Nunca nos lo has dicho.

- Es muy fácil de explicar. Simplemente no soporto que siempre me plante cara, que me desafíe una y otra vez pero lo que más me fastidia es que no me tiene miedo. Siempre me deja claro, que no hay nada de lo que yo haga, que pueda intimidarla. Digamos que mi mayor deseo sería que ella cayese en mis manos y que me suplicara que la dejase en paz. Pero eso es algo que nunca lograré porque a ella…no le da miedo nadie, ni si quiera yo.

- Así que toda tu obsesión por Granger se resume en que…¿es un objetivo que deseas tener y nunca vas a conseguir?.- volvió a decir Blaise.

- No, es algo más…abstracto que eso. Digamos que ella, es como ese algo que siempre has querido tener en tu poder pero que sabes nunca lograrás por mucho que te empeñes. Digamos que quieres tenerla para hacerle pagar todas y cada una de las veces en las que te ha humillado o avergonzado de alguna manera y digamos también…que sabes que la única forma de dejar que te atormente esa idea, es haciendo desaparecer el objeto de tu tormento. Por eso quiero que muera.

- ¿Y no será…- volvió a decir Blaise.- qué toda esa obsesión con fastidiar a Granger, llamar su atención o incluso con tu manía de querer quitarle la vida, es debido sobre todo a que en el fondo te gusta y no lo quieres reconocer?

- ¿Cómo?. Ni hablar. Te aseguro, que la única razón por la que no soporto la existencia de Granger, es porque es la única persona de este castillo, o más bien dicho la única chica…que nunca se ha doblegado ante mí. No es cuestión de que la odie porque me gusta y no lo quiero reconocer. La cuestión es…que no soporto que haya una mujer que represente un constante desafío y amenaza para mí.

- ¿Pero te gusta sí o no?

- No Blaise, no me gusta nada. Me da igual si me crees o no pero créeme cuando te digo que incluso su aspecto me causa repugnancia. ¿Has visto el pelo tan horroroso, enredado y alborotado que tiene?. Si incluso es famosa por eso. Además, ni si quiera tiene una cara bonita o fuera de lo común. No, Granger no me gusta, aunque verla muerta sí que me encantaría.

- Pues para dejarnos claro que no te gusta, bien que has nombrado cosas de su físico.

- Eran meros ejemplos.

- Digas lo que digas, yo creo que quieres matarla por aquello de…"Si no eres mía de otro tampoco."

- Te aseguro Blaise, que eso está muy lejos de la realidad. Además, si tengo que elegir entre cualquier chica de este castillo que no sea una Slytherin me quedo sin duda con Angelina. Qué lástima que ya no esté en Hogwarts y qué mal gusto tuvo para escoger a ese…Weasley. Seguro que lo lamentará toda su vida. Elegir a un pobretón como ese…conmigo nunca le faltaría de nada.

- Pues si tanto te gustaba esa chica.- dijo ahora Crabbe.- podrías haber intentado salir con ella. ¿No?

- ¿Estás loco?. No puedo hacer eso, de sobras sabéis que estoy comprometido desde hace años, con una chica que ni si quiera me gusta.

- Pobre Draco…- dijo Blaise con burla.

- Vete al infierno, Zabini. Reconozco que no soy alguien romántico, pero no me digas que no tengo derecho a quejarme sobre el compromiso impuesto por mis padres. Porque te aseguro que incluso para alguien como tú, sería horrible saber que vas a casarte con alguien que ni si quiera te atrae físicamente.

- Bueno, supongo que en eso sí tienes razón. No quiero ni imaginarme lo que será la noche de bodas. Tener que hacerle el amor a una chica que no te gusta…Ugh…

- Podré superarlo. Además, en el momento en que se quede embarazada no pienso volver a tocarla. Supongo que me echaré alguna amante, o puede que varias. Pocas mujeres se resisten al encanto de los Malfoy. Je…

- Bueno…algunas sí. Como esa Weasley y Granger…Creo que han demostrado más de una vez, lo mucho que no te soportan.

- No me las nombres que vomito. Bueno, a Granger sí, al fin y al cabo estamos aquí para planear su muerte. ¿Estáis de acuerdo en lo que os comenté el otro día?

- Sí.- dijeron los tres chicos al unísono.

- Sabéis que nos jugamos una expulsión o algo peor como nos pillen pero…procuraremos no dejar pistas. ¿Verdad?

- Por supuesto.- dijo Goyle.

- Pase lo que pase.- volvió a decir Draco.- No podemos confesar jamás, que ha sido culpa nuestra. ¿De acuerdo?

- Sí.- dijeron Crabbe y Goyle.

- Te aseguro Draco.- comentó Blaise.- Que ni toda la magia de Dumbledore me haría reconocer lo que hemos hecho. Aunque no sé yo si tú serías capaz de aguantar tanta presión…de todos es sabido que eres bastante…cobarde en algunas ocasiones.

Malfoy agarró a Blaise del cuello de su túnica y le estampó contra el tronco del árbol más cercano que tenían. El chico se quejó un poco por el golpe.

- Te voy a decir una cosa, Zabini, que sea la última vez que me llamas cobarde. Puede que en ocasiones lo haya sido, no lo niego, pero incluso tú has pasado miedo alguna vez en tu asquerosa vida. Así que no pretendas hacerme pasar por alguien inferior a ti porque no lo soy. Y te voy a decir otra cosa, si fuese tan cobarde como muchos quieren creer…no sería hoy día un mortífago. ¿No crees?.- cuestionó apretando más su agarre.

Blaise sólo fue capaz de decir un débil "sí" antes de que Draco decidiera liberarle. Lo que provocó que el chico cayese al suelo tosiendo fuertemente mientras se agarraba la garganta que ahora estaba roja.

- Bueno, concretemos el lugar y la hora. Yo propongo que sea a medianoche. A esa hora todo el mundo está más que dormido. Sin contar a Filch y su gata, claro.

- A mí me parece bien.- Dijo Crabbe.

- Y a mí también.- secundó Goyle.

- ¿Blaise?.- preguntó Draco mirándole. El chico sólo asintió con la cabeza mientras terminaba de recuperar el aire.

- Entonces de acuerdo. A ver, pensemos ahora cómo podemos hacer que Granger nos siga hasta el lugar donde la atacaremos.

- ¿Enviándole un mensaje que diga que sus amigos están en peligro?.- preguntó Goyle. Draco se rió delante de él.

- Si cuando yo digo que eres un gorila sin cerebro es porque es verdad. ¿Cómo puedes pensar que ella se lo creería, y más viniendo de una nota nuestra?.

Sabes de sobra que sus amigos no son débiles precisamente para que caigan fácilmente en nuestro poder.

No, esa maldita sangre sucia nunca acudiría a ayudarles si fuésemos nosotros quienes le avisáramos y menos todavía con una nota escrita por nosotros. Lo mejor que podemos hacer es buscar un señuelo. Una víctima, alguien que…sea importante para ella o al menos que le importe un poco. ¿Qué tal si secuestramos a la hermana de Weasley y le decimos que venga a rescatarla si no quiere que la matemos?. Quizás eso funcione.

- No sé yo…- dijo Blaise, que ya se encontraba mejor.- Ten en cuenta que Ginny no es precisamente una buena amiga de ella. Más bien ha sido su enemiga durante una semana y media. ¿No te acuerdas lo que ocurrió en el comedor?. Mira que fueron claritos en sus explicaciones. No, no creo que el hecho de secuestrar a Weasley nos sirva de cebo para atraerla.

- Bueno…entonces pensaremos otra cosa. ¡Ya sé!.- volvió a decir Draco.- Pero cómo no se me ocurrió antes, mira que he sido tonto por no pensar en ello. Tú eres prefecto. ¿Cierto Blaise?

- Desde hoy sí. Granger no lo sabe porque no he ido a la reunión, pero sí, lo soy. El mismo Snape me lo dijo.

- Entonces facilísimo. Sólo tienes que buscarla, decirle que eres nuevo, que no sabes nada de tus obligaciones y que ella es la mejor persona para explicártelo ya que es una sabelotodo.

- ¿ Y tú crees de verdad que consentirá en hablar conmigo?

- Pues claro, estúpido, Granger es sobre todo alguien que siempre cumple sus obligaciones. No creo que tenga en cuenta quién le pregunta, lo más probable es que te echará una mano porque te considerará un compañero más.

- Bueno, mirándolo desde ese punto de vista…es posible que se lo trague todo.

- Pues entonces decidido, esta noche, después de la cena…

- Tengo guardia, Draco, igual que el resto de los prefectos. Eso sí que lo sé ya.

- Pues esperaremos. ¿A qué hora termina la guardia?

- A las once.

- Genial, entonces búscala cuando estéis libres. Seguro que no le costará tirarse una hora contándote todo lo que necesites saber. Si ves que se enrolla demasiado, pídele que te lo cuente de camino a los terrenos del lago.

- ¿Con qué excusa?

- Invéntate algo. Como que te ha parecido ver a alguien por una ventana. No sé…pero di algo convincente para que ella quiera seguirte al exterior.

- De acuerdo.

- Cuando lo consigas, asegúrate de seguir distrayéndola hasta que lleguéis al punto de encuentro. En el instante en que ella esté ante nosotros, comenzará lo bueno.

Desde su escondite, Hermione pudo comprobar que incluso las caras que mostraban los amigos de Draco, eran caras asustadas, sobre todo al ver la expresión que él había puesto al decir lo último.

Ella no tenía ninguna duda de que lo que le esperaba con ellos, iba a ser algo horrible y no queriendo saber más del asunto, decidió irse de allí.

Después de todo, lo más importante lo sabía ya. Así que actuaría según se esperaba de ella. Iría con Blaise hasta el punto de encuentro y una vez allí, ella no sería la única que se sorprendería. Porque estaba segura que cuando empezase a mostrarles a aquellos cuatro indeseables todo lo que podía hacerles…más de uno le pediría clemencia de rodillas.

Estaba a punto de irse cuando escuchó un último comentario por parte de Blaise.

- ¿Y si por lo que sea, nada de lo que hagamos contra ella surte efecto?

- Entonces emplearemos el plan B.

- ¿Plan B?.- preguntaron Crabbe y Goyle.

- Sí.- respondió Malfoy de nuevo.- Aquello de lo que hablamos. El factor sorpresa.

- Bueno, eso considerando con que lo tengamos.- dijo Blaise.

- Lo tendremos, tenlo por seguro. Lo más probable es que acuda a nosotros.

"¿Qué o quién es el o lo que va a acudir a ellos?. Esto me da muy mala espina."

En ese instante, una rama que había bajo uno de los pies de Hermione, crujió. Ella contuvo la respiración y rogó interiormente porque a ninguno de los cuatro chicos que estaban allí, se les ocurriera registrar los árboles cercanos. Pues aunque no les tenía miedo, no se consideraba en aquellos momentos con ánimos para enfrentarse a ellos.

Por fortuna para ella, ninguno registró nada. Pero sí fueron lo suficiente listos como para marcharse de allí sin volver a comentar nada más.

Cuando Hermione sintió que ya había pasado el peligro, se marchó poniendo rumbo a su habitación. Aún tenía una hora antes de la cena y la guardia posterior que tendría que cumplir. Lo primero que haría al llegar sería darse otra ducha, había terminado sudando mucho ya que el sol seguía picando fuerte a pesar de ser las ocho de la tarde. Cuando volvió a estar vestida, releyó de nuevo el compendio de Klaus y no sólo eso sino que practicó algunas cosas.

Se sintió más que satisfecha al comprobar que era capaz de mover objetos con sólo usar la mente o cualquiera de sus dos manos. Incluso podía controlar el clima si así lo quería. La prueba estuvo en la mini lluvia que hizo aparecer en su habitación, claro que luego lo secó todo con un hechizo. Pero aún habiendo producido algún desorden debido a eso y otras cosas que había empleado, Hermione no podía dejar de sonreír al saber lo poderosa que se estaba volviendo gracias al libro.

"Intentad hacerme lo que os de la gana, ya veremos quién sorprende a quién."

Cuando más concentrada estaba en pensamientos de ese estilo, oyó que llamaban a su puerta. Supuso que sería Harry pues sabía que él quería verla.

Al abrirla pudo comprobar que en efecto era él. Vio que quiso besarla a modo de saludo, pero se contuvo. Cosa que ella agradeció interiormente pues con sólo mirarle, se acordaba del episodio de la mañana y volvía a ponerse de mal humor.

- Pasa.- dijo sin ninguna simpatía. Harry la miró de manera cautelosa y entró en su habitación. Hermione cerró sin hacer ruido. - Bueno, dime qué quieres porque no tengo mucho tiempo que dedicarte hasta la cena.

- No quería nada especial, sólo…verte y…estar contigo.

- Ya. Entonces es mejor que te marches pues como te he dicho, estoy ocupada y no tengo tiempo para ti ahora.

Ella apuntó a la puerta, él agachó la cabeza.

- Hermione por favor, deja de tratarme así.- pronunció con claro dolor en su voz.

- ¿Así cómo?

- Con tanto desprecio.

- Lo siento Harry, pero eso es lo que hay ahora mismo. Sigo molesta contigo por lo que hiciste y cómo te comportaste con Seamus. ¿Le has pedido disculpas?

- No…

- Pues deberías hacerlo. Él no hizo nada para que le trataras así. Mira que tirarle de la cama…eso estuvo muy mal de tu parte.

- Lo siento…

- A mí no me lo digas, díselo a él en todo caso. Y ahora vete.

- No…no quiero. No antes de que me escuches.

- Está bien Harry, habla.

- Yo…- siguió diciendo aún con la cabeza y mirada baja.- Sé que me porté como un idiota pero es que…nunca hasta ese momento me había sentido así. Lo que intento decir es que yo…bueno…supongo que todo se resume en que tengo miedo.

- ¿Miedo de qué?

- De perderte.

- ¿Sientes celos porque temes perderme?. Eso no tiene ningún sentido.

- Sí, Hermione, para mí tiene mucho. Ten en cuenta que yo…bueno…todo el mundo que he querido…lo he perdido.

Tenía unos padres que asesinaron, un padrino al que también mataron y ahora…te tengo a ti….de una forma distinta a mi mejor amiga…una forma que siempre quise tener desde el momento en que supe lo que sentía en realidad por ti y por eso…tengo miedo de que tú también…desaparezcas. Que alguien te mate o incluso…que tú misma decidas abandonarme o alejarte de mí. Supongo que todo eso…es lo que hace que me angustie tanto…

- Pero eso no es excusa para sentir celos contra Seamus, Harry.

- Sí, porque él estaba encima tuya y eso…no me gustó nada. Más bien me hizo daño…

Hermione se acercó lo suficiente a él como para tirar de su barbilla suavemente y poner así, su cara a la altura de la de ella. Para que Harry pudiese mirarla de lleno.

- Mírame bien.

- Lo hago.

- ¿Me ves claramente?

- Sí…

- ¿De qué color son mis ojos?

- Depende de la luz. Ahora son marrones oscuros.

- Dependen de la luz y las emociones, Harry. Ahora están oscuros porque estoy molesta contigo pero quiero que sepas una cosa.

- Cuál.- respondió él con un nudo en la garganta pues sentía en su interior que ella estaba a punto de romper con él.

- Yo nunca, jamás, por mucho que podamos discutir o pelearnos, me alejaré de ti. ¿Queda claro?

Él movió la cabeza de forma afirmativa, pero eso no evitó que siguiera angustiado, cosa que notó Hermione pues la cara de Harry siempre había sido para ella, como un libro abierto.

- Es en serio, Harry. No pienso alejarme de ti jamás, no lo haré mientras viva. Me da igual si seguimos juntos como amigos, conocidos, novios o cualquier otra cosa. Lo que sí tengo más que claro, es que voy a estar contigo siempre. Eso es algo que quiero hacer pero también es algo que me prometí a mí misma hace mucho tiempo y tú sabes que yo siempre cumplo mis promesas.

- Entonces…¿no vas a dejarme?.- preguntó con los ojos verdes empañados de lágrimas que aún no había dejado caer.

- Por supuesto que no. ¿Es que no me has oído?. Jamás lo haré, ni si quiera aunque tú mismo me lo ordenaras.

- Yo no podría nunca…ordenarte eso.- pronunció ahora de forma más baja pero igualmente audible para Hermione.

Ella sabía que él no era alguien que expresase fácilmente sus sentimientos, aunque desde que le dijo lo que sentía por ella nunca había tenido problemas para expresarlos, pero Hermione sabía también que Harry estaba ante un gran conflicto emocional en aquellos instantes, pero lo que tenía muy claro era que ella conseguiría que se expresara ahora sin ninguna dificultad, sacando todo lo que tuviese dentro.

Aunque aquello significase que él llorase, pues estaba más que segura que a Harry le faltaba poquísimo para hacerlo.

- Harry escúchame.- dijo ella ahora en tono más dulce y suave.- Por favor, escúchame. Te quiero, te quiero mucho. Siempre te he querido mucho.

No tienes que tener miedo de que te deje. ¿De acuerdo?. Y por favor te lo pido, deja ya de sentir esa inseguridad con respecto a ese tema, porque jamás se hará realidad. Además, el hecho de que jugase así con Seamus no era una razón de peso para que tú pensaras que yo iba a dejarte. Eso sí que es una enorme tontería. ¿Qué chica dejaría a su novio sólo por haber jugado a las cosquillas con otro chico?

- Es que…es que pensé…que a lo mejor…por la cosa de jugar así con él…o quizás por estar tan cerca de él…no sé…yo…pensé que a lo mejor…le emperezarías a ver distinto…o quizás…quizás no es que fuese Seamus en especial…quizás llegaría un día en que tú vieras o conocieras a otro chico que tú consideraras mejor que yo y entonces…me dejarías.

- ¿De verdad que pensaste eso?

- Ajá…

- ¿Por eso te enfadaste con Seamus, le viste como un posible…rival?

- Puede.

- Harry…- dijo ella ahora sonriendo.- Perdona que te diga pero…eres de lo más inocente.- él la miró de forma alarmada y ella no puedo evitar reírse un poco.

- ¿Por qué?

- Es obvio, pensar eso es algo sin picardía ninguna. Más todavía conociéndome como me conoces. Dime Harry. ¿Te he dado alguna vez, la impresión de ser una chica que cambia fácilmente de opinión respecto a lo que siente o piensa?

- No…tú eres…eres alguien que tiene las cosas muy claras…del tipo que sean…

- Correcto. Por lo tanto¿cómo has podido pensar que iba a dejarte sólo con conocer un chico que según tú, sería mejor que tú?. Por favor, Harry, en este mundo mágico e incluso en el muggle…para mí, no hay nadie mejor que tú. Absolutamente nadie.

- De…¿de verdad?

- Por mi honor lo juro.

- Y no…no vas a…a…abandonarme nunca porque…lo has prometido pero sobre todo porque…¿me quieres mucho?

- Así es. No importa lo que ocurra con nosotros como pareja. Lo que importa, es que siempre estaré contigo, lo quieras o no.

- ¡Sí que lo quiero, Hermione, lo quiero mucho!

- Vale. Entonces deja ya de angustiarte tanto. No tiene ningún sentido que lo hagas. Sobre todo ahora, que sabes lo que pienso al respecto.

- Hermione yo…yo…- no pudo terminar la frase, porque de repente, Harry se puso de rodillas en el suelo y rompió a llorar cobijado en el pecho de Hermione, abrazándose fuertemente a su cintura. Ella no pudo hacer otra cosa más que acariciar su cabello y entonar una melodía que usaron siempre sus padres cuando querían calmarla. La misma que ella usó para tranquilizar a Ginny.

Conforme pasaban los minutos, Harry se fue quedando más tranquilo, pero estaba agarrado tan fuerte a la cintura de Hermione que incluso a ella empezaba a dolerle. Se acordó de aquella película de ciencia ficción donde un bicho se fijaba al cuello de las personas y no se soltaba por mucho que lo intentasen.

Harry no era aquél bicho pero se le estaba haciendo algo molesto por el agarre y la fuerza que ejercía sobre ella. Aunque Hermione tenía también una cosa más que clara. Aquél abrazo fuerte no era sino una manera no verbal de decirle "te necesito conmigo".

Cuando ella consideró que Harry estaría bien, le dio unos golpecitos suaves en la cabeza con uno de sus dedos. Él se apartó un poco para mirarla, pero no se puso en pie. Lo que sí hizo fue mirarla suplicante, como diciéndole "no me alejes de ti ahora" pero ella no iba a hacerlo. Aunque sí necesitaba levantarse y adoptar una postura más cómoda antes de que le diesen calambres.

- Harry…

- Qué.

- ¿Te importa mucho levantarte y alejarte de mí?.- Antes de que siguiera la frase, él volvió a llorar aunque ahora de forma silenciosa. Hermione se apresuró a terminar de decir lo que quería.- ¡No te angusties de nuevo, no es lo que tú piensas. Sólo quiero cambiar de postura. Es que creo que se me están durmiendo las rodillas!.

- Oh…- fue todo lo que se creyó capaz de decir. Se sentía algo estúpido por haber imaginado lo peor pero por otro lado, estaba más que aliviado de ver que Hermione aún le quería con ella.

Cuando la vio moverse e incorporarse, él la imitó. Sentándose en la cama, como había hecho ella.

Necesitaba enormemente su contacto, tenerla cerca. No le bastaba con estar a su lado como lo estaba ahora, quería tocarla, sentirla, saber en su interior que todo aquello era real y no producto de su imaginación.

Porque había llegado a pensar que todo eso era irreal, sobre todo por el hecho de ver lo fría que había sido ella en un principio y lo cálida que estaba siendo ahora no sólo hablándole en un tono dulce mientras pronunciaba su nombre sino que además, había comenzado a acariciarle la mejilla de una forma tan delicada que a Harry le pareció que más que dedos, era algodón lo que tocaba su piel.

- Harry…- volvió a llamarle ella.

- Qué.- se atrevió a responder mientras miraba de nuevo aquellos ojos marrones que ya no estaban tan oscuros como antes.

- Voy a decírtelo otra vez para que te quede claro. Yo…no voy a dejarte…nunca. ¿De acuerdo?

- Sí.

- Tampoco me alejaré de ti…Y ni si quiera se me pasa por la cabeza, romper contigo para estar con otro chico mejor porque para mí, como te dije antes, no existe otro mejor que tú. Créeme, Harry, en este mundo…no hay nadie mejor que tú.

- Te…te creo, Hermione.

- Entonces no llores más. Aún lo haces…

- Es que yo…yo…

- Shhhh…tranquilo...- pronunció volviendo a acariciar su cabello, pues Harry había apoyado la cara en uno de los hombros de ella, volviendo a agarrar su cintura con fuerza pero no tanta como antes.- Cálmate ya. Te aseguro que todo está bien entre tú y yo.

- ¿De verdad?

- De verdad de la buena. No tienes que preocuparte por nada y tampoco tener miedo. Creo que te he dejado más que claro que no pienso romper contigo.

- Sí pero…

- No hay peros que valgan, Harry. Estoy contigo porque te quiero, porque siempre te he querido y por ése y no otro motivo es que voy a seguir a tu lado el resto de mi vida. ¿De acuerdo?

- Tú me…me…¿me quieres y quieres estar conmigo el resto de tu vida?.- preguntó alejándose rápidamente de su hombro y mirándola a los ojos.

- Eso he dicho.- contestó ella con una sonrisa.

- Entonces…eso quiere decir que sí me amas. ¿Verdad?.- preguntó con clara esperanza en su voz.

- Bueno…yo no he hablado de ese tipo de amor. Yo sólo he dicho que te quiero. Una cosa es querer y otra amar. Creo…que yo siempre te he dejado claro lo mucho que te quiero pero…el que te diga que quiero pasar el resto de mi vida contigo no quiere decir que eso implique un amor romántico. O sea que no…

- Que no quieres casarte conmigo.

- Bueno, por el momento no…lo he pensado. Bueno sí, o sea no, quiero decir…en fin, no sé si eso es lo que más me gustaría ahora mismo. Me refiero a…¿cómo podría aceptar tu propuesta de matrimonio si ni siquiera sé si estoy enamorada de ti?. La verdad es que ya estoy más que cansada de tener que explicarte lo mismo cada vez que me lo preguntas.

- Lo siento, Hermione. Sé que te resulto pesado pero es que…necesito saberlo.

- Lo entiendo.

- ¡No, tú no lo entiendes, cómo vas a entenderlo. Tú no llevas casi tres años, enamorada de mí. Qué mierda vas a entender. No entiendes nada porque como tú bien has dicho nunca te has enamorado!

- Bu…Bueno Harry, no…no te enfades conmigo por favor. Yo no pretendía eso.

- ¡Y qué quieres que haga, que me ría!

- No, simplemente que no te enfades. Que me digas lo que sientes sin alterarte hasta ese punto.

- ¿Qué te diga lo que siento, y qué leches llevo haciendo desde hace más de semana y media, Hermione?. Además… ¿de qué me sirve que tú sepas todo lo que siento por ti si ni si quiera eres capaz de corresponderme con seguridad?

- Es verdad. Yo no puedo corresponderte con seguridad pero…aunque tú no lo creas, el que me hayas dicho todo lo que sientes, me ha ayudado mucho a ver las cosas más claras día a día.

- ¿Ah sí, y por qué no me dices de una vez si me amas o no?

- ¡Porque no lo sé, cómo tengo que decírtelo para que te quede claro!

- Ahora eres tú la que estás gritando.

- ¡Pues te aguantas, tú me has hecho hacerlo!

- Hermione, dime de verdad, sinceramente, lo que sientes por mí.

- No lo sé…

- No me voy a enfadar si me dices que no sientes nada más que amistad, pero por lo que más quieras, te ruego que me digas lo que sientes realmente.

- ¡Es que no lo sé, te juro por lo más sagrado que no lo sé, Harry, deja ya de presionarme tanto, es que no entiendes que no sé lo que siento por ti, que llevo hecha un lío hace días, que todo lo nuevo que estoy viviendo contigo como tu pareja también es algo nuevísimo para mí y que todo eso también hace que me confunda más todavía!.

¡Puede que para ti sea facilísimo saber lo que sientes, pero para mí no lo es!. ¡Ni si quiera sé si alguien me quiere a menos que me lo diga. Cómo mierda voy a saber yo si quiero o no de verdad a otro alguien!

- Porque son cosas que se sienten en el alma.

- ¡Pues mi alma tiene muchos sentimientos distintos ahora mismo, producidos por muchas cosas diferentes como para que yo pueda saber localizar a los que me indican si estoy o no enamorada de ti!

- De acuerdo. Estás hecha un lío tremendo. Lo tengo clarísimo. Deja ya de gritarme, te lo ruego.

- No sienta nada bien que te traten así. ¿Verdad Harry?

- Pues no.

- Ahora sabes lo que siento yo, cuando tú lo haces conmigo. Aunque debo decir que de los dos, tú eres quien más se ha pasado. Porque yo nunca te he prohibido nada y tampoco te he dicho "esto lo haces porque soy tu novia y debes obedecerme".

- Tienes razón, me pasé mucho con aquello. Lo siento. De verdad que sí.

- No es por nada Harry pero la época de la Edad Media terminó hace siglos así que no vuelvas a comportarte de esa forma tan…machista y retrógrada.

- Te juro que no, Hermione.

- No jures si no sabes si podrás cumplirlo. Me conformo con saber que intentarás no volver a hacerlo.

- Sí que lo intentaré.

- Bien. Ahora debería irme.

- ¿Por qué?

- Es la hora de la cena y luego tengo guardia.

- ¿Podré verte cuando termines?

- No.- dijo ella recordando el plan de Malfoy. Tenía muy claro que no quería involucrar a Harry en todo aquello, además, eso era algo entre ella y Draco, a Harry no tenía por qué incumbirle por muy novio que fuese de ella.- Estaré muy cansada y sólo me apetecerá acostarme.

- Entonces déjame dormir contigo, por favor.

- No. Ya te lo expliqué en su momento, Harry, no estaría bien ahora que no estamos pegados. Además, a ningún chico y chica se les permite dormir juntos a no ser que estén casados. Y ni si quiera entre el profesorado existe un matrimonio. Así que prefiero dormir sola.

- Ya no…te gusta dormir conmigo. ¿Verdad?

- ¿Cómo?. Por supuesto que sí me gusta. Es sólo que no quiero que nos metamos en problemas por culpa de un capricho.

- ¿Un capricho, crees que el hecho de querer dormir contigo es un capricho?. Te aseguro que no. Es más bien una necesidad.

- ¿Por qué?

- ¡Porque me gusta y porque necesito tu presencia para sentirme tranquilo pero sobre todo porque sólo durmiendo contigo puedo descansar bien!

- No entiendo lo que intentas decirme.

- Desde el instante en que empezamos a dormir juntos por culpa del hechizo…dejé de dormir mal.

- Eso no es verdad, porque conmigo también has tenido pesadillas. Al menos los primeros días de estar pegados.

- Tú misma lo has dicho. Los primeros días, luego la cosa cambió.

Creo que el hecho de saber, que había alguien a mi lado en todo momento, es lo que hizo que dejase de soñar cosas malas. Sobre todo porque ese alguien no era cualquier persona sino la que más me importa. Pero desde que ya no quieres dormir conmigo yo…he vuelto a tener malos sueños. Supongo que tienen algo que ver con el hecho de que me siento inseguro si no estás conmigo pero…tampoco puedo asegurarlo.

No sé por qué vuelvo a dormir mal pero la cuestión es que lo hago. Por favor, déjame quedarme solamente esta noche. Si vuelvo a tener pesadillas…no volveré a pedírtelo pero si por el contrario tengo razón…te pido como favor, que no vuelvas a rechazar mi compañía durante la noche. ¿Es mucho pedirte que me dejes descansar a tu lado?

- No. Volveré a repetírtelo, es que no quiero que tengamos problemas por el hecho de incumplir esa norma del colegio.

- ¿Y por qué íbamos a tenerlos?. Tú eres prefecta. Puedes hacer lo que te de la gana.

- Te equivocas, por ser prefecta precisamente, debo ser la primera en cumplir las normas y dar ejemplo con mi comportamiento.

- Bueno, entonces no lo hagas por ser prefecta, ni tampoco por ser mi novia, hazlo por mí como amiga.

- Está bien.

- ¿Entonces lo harás, me dejarás dormir contigo?

- Sí. Pero sólo esta noche. Si después de todo sigues durmiendo mal, no volveré a acceder. ¿De acuerdo?

- Sí. ¡Gracias Hermione!. ¿Puedo darte un beso… o varios?

- Por supuesto. Pero no te deleites mucho porque me estoy muriendo de hambre. No quisiera perderme la cena por estar achuchándonos, ya tendremos tiempo para eso.

- Entonces todo está bien entre nosotros…

- Claro que lo está, lo ha estado siempre. Las personas discuten, incluso si son pareja. Pero el hecho de discutir o enfadarse no quiere decir que todo acabe de un momento a otro.

- Pues hace rato, llegué a pensar que era el fin.

- Pues te equivocaste.

- ¿Has terminado de hablar?

- ¿Y tú has cogido aire?. Te va a hacer falta.

Cuando ella sonrió de manera insinuante, Harry no esperó más para empezar a besarla todo lo que le dio la gana. Sintiéndose más que aliviado no sólo al comprobar que ella participaba activamente de aquella sesión besucona sino que lo hacía de forma dulce y entregada. Lo que le demostró sin ninguna duda, que Hermione seguía queriéndole mucho a pesar de todo.


La cena transcurrió tranquila y con normalidad. Salvo por el hecho de que por debajo de la mesa, de vez en cuando, Harry usaba una de sus manos para tocar y acariciar una de las de Hermione. Aunque también de vez en cuando, tocaba otra parte de su cuerpo. Como la rodilla o incluso su muslo.

Hermione no hizo nada para impedírselo, sobre todo porque no le molestaba, pero principalmente porque sabía que si intentaba reprimirle de alguna manera, él volvería a sentirse mal o a pensar que algo malo ocurría entre ellos.

Por mucho que Harry asegurase lo contrario, ella sabía que era muy fácil para él, pensar que ella quería dejarle. Después de todo, la vida amorosa de Harry nunca había sido ni fácil ni tampoco demasiado exitosa. La prueba más clara la tenía Hermione en el hecho de que con la única chica con la que había salido él, la cosa no terminó bien. Da igual de quién fuese la culpa, el hecho era que Harry no había tenido suerte con ella.

Para darle muestras de cariño, Hermione liberó su mano de la de Harry y comenzó a acariciar una de sus piernas que a pesar de estar cubierta por el pantalón largo, transmitía igualmente aquél suave tacto que ahora la recorría.

Harry empezó a sentir millones de hormigas recorriendo aquella pierna, aunque pronto estaban recorriendo todo su cuerpo. Sabía que si no detenía a Hermione, pronto empezaría a sudar y no tardaría demasiado en estar en una situación embarazosa. Sobre todo si su amigo no esperado decidía presentarse sin previo aviso.

- Quieta por favor.- dijo él por lo bajo. Ella le miró interrogante.- Es que me estás poniendo…nervioso, por decirlo suavemente.

- Ah, entiendo. Perdona.- Cuando ella retiró la mano, Harry vio una clara expresión de decepción e incluso tristeza en los ojos de Hermione.

"Al carajo con todo. Que me toque lo que quiera. Si me excito ya haré algo para disimularlo."

- Esto…¿Hermione?.- volvió a decir con voz baja.

- Qué.- contestó ella sin apartar su vista de la comida. Él se acercó a su oído para poder susurrarle.

- Perdona lo de antes, no me molestó que me tocaras es sólo…que no quería sorpresas con mi cuerpo estando aquí pero…si quieres volver a acariciarme, no te lo impediré.

Cuando él se retiró, se metió otro trozo de pescado asado en la boca, para seguir adoptando un comportamiento normal a ojos de los demás. Hermione aprovechó que algo de salsa había impactado en la cara de Harry, para limpiársela con la servilleta mientras le devolvía el susurro.

- Sólo quería ser cariñosa. Demostrarte que sigo queriéndote mucho. Pero no tengo prisa por volver a hacerlo. Si vas a dormir conmigo, tenemos todo el tiempo del mundo para eso. ¿Cierto?

Él la miró sonriente a la vez que movía la cabeza de forma afirmativa. El resto de la cena, siguió en apariencia normal, pero sólo en apariencia.

Porque bajo la mesa, una de las manos de Harry y una de las de Hermione no eran las únicas que estaban unidas en un agarre, sino que incluso una de las piernas de ella, estaba encima de las dos de él.

Por primera vez en toda su vida, Hermione deseó que no hubiese nadie en aquél comedor, que pudiese observarles, para poder dar rienda suelta a su pasión y cuando se percató de ese deseo, se dio cuenta también que sus sentimientos por Harry no sólo estaban cambiando, sino también creciendo más.

- Nos veremos luego.- Dijo Harry en la puerta de la habitación de Hermione tras recibir un beso de ella en los labios.

- Sí, cuando termine la guardia. No me esperes despierto, quizás vuelva tarde. "A saber la hora que volveré después de pelearme con Malfoy y sus colegas."

- No hay problema. "A ver qué excusa pongo si vuelves de la guardia antes que yo del bosque prohibido. Tengo que pensar dónde te digo que he estado. Si te cuento la verdad, seguro que te enfadas conmigo, sobre todo porque te prometí no vengarme de Malfoy sin tu consentimiento pero…es que ya no aguanto más sin hacerle nada. No después de haber visto la foto donde él te dejaba caer al vacío. Dentro de poco, Malfoy, sentirás mi ira como nunca, ve rezando lo que sepas, gilipollas, porque después de esta noche, ni tu propio padre podrá reconocerte."

- Hasta luego Harry.

- Sí, hasta luego. Y Hermione…

- ¿Qué?

- Aún te amo.

Ella aumentó su sonrisa.

- Lo sé.

- Cuídate. ¿Quieres?

- Siempre lo hago.

En el instante en que la perdió de vista, se fue en busca de Ron y Colin, que ya estaban esperándole en la Sala Común.

- Siento la tardanza, me estaba despidiendo de Hermione.

- Qué bonito es el amor…- canturreó Ron, por lo que se ganó un coscorrón en la cabeza por parte de su mejor amigo.

- ¿Habéis traído mis cosas?

- Sí. Tenemos el mapa y también tu capa invisible.- dijo Colin con entusiasmo pero sin levantar la voz más de lo necesario.

- Dámelas Colin, cuanto antes nos pongamos en marcha y encontremos al capullo ése, más tranquilo me sentiré.

- Lo mismo digo.- dijo el rubio.- ¿Cómo lo hacemos?. Me refiero a cómo nos colocamos.

- Bueno, tú que eres el más bajo de los tres, ve delante, Ron es más alto que yo así que se pondrá al final y yo iré en el medio.

- Por mí de acuerdo.- Dijo Ron.- ¿Colin?

- Nada que objetar.

- Y ahora Harry, activa el mapa y dinos dónde está la serpiente más grande de Hogwarts.- pronunció Ron de nuevo.

Cuando Harry lo hizo, comunicó que estaba en la sala común de Slytherin.

- Allí no podemos ir de momento, hay demasiados curiosos.- comentó Colin.

- Podemos esperar un rato, seguro que luego se va al bosque.- dijo Ron.

- Yo no tengo prisa, la noche es larga.- añadió Harry.

- ¿Entonces esperamos?.- dijo Ron de nuevo.

- Pues claro, qué otro remedio nos queda.- respondió su mejor amigo.

- ¡Vamos a echarnos una foto!

Harry y Ron se miraron como diciendo "no tiene remedio."


Las once y media, esa era la hora que marcaba el reloj de muñeca de Hermione. Hacía media hora que debía haber terminado su guardia, pero como habían detenido a varios alumnos de primer año que querían hacer gamberradas, habían tenido que llevárselos a Filch mientras él decidía qué hacer con ellos. Sabiendo como sabía Hermione la mala idea que tenía aquél guardián, logró persuadirle lo suficiente como para cambiar el castigo.

En vez de colgarlos boca abajo por unos grilletes tal y como él había sugerido, medida que además estaba prohibida y más que en desuso en el colegio desde hacía siglos, ella había sugerido que aquellos tres chicos copiasen doscientas veces las normas de buena conducta. No quería dejarles solos con Filch, pero tuvo que hacerlo pues sus demás compañeros y compañeras, estaban muertos de sueño y rogándole marcharse.

- Quiero los pergaminos del castigo, en mi habitación antes del desayuno. Si veis que no os abro la puerta, pasádmelo por debajo. ¿Comprendido?

- Sí, prefecta Granger.- respondieron los tres mirándola con desprecio.

- No me miréis así, os aseguro que podría haber sido peor.

- ¿Cómo de peor?.- se aventuró a preguntar un chico de once años con pelo rubio y castaño.

- Pues…

- Si la prefecta no hubiese estado con vosotros.- intervino Filch.- Os aseguro que estaríais pidiéndome clemencia hasta que amaneciese. Yo de vosotros, pequeños mequetrefes, en vez de mirarla con cara de asco por haceros copiar…le estaría muy agradecido.

Los tres niños miraron tanto a Filch como al resto de prefectos y prefectas. Cuando vieron que todos asentían con la cabeza como diciendo "es verdad todo lo que ha dicho" se convencieron de que Hermione en realidad les estaba haciendo un favor más que castigarles. Así que hicieron caso de la recomendación de Filch y dieron las gracias a la Gryffindor. Quien les sonrió de manera amigable pero seria a la vez.

- Les dejo en sus manos, señor Filch.

- Hasta luego, prefecta Granger.

- Esperemos que no. Buenas noches chicos y ya sabéis…portaros bien.

- Sí, prefecta Granger, lo haremos.- volvieron a decir a la vez.

Una vez fuera de la vista y el alcance de Filch, Hermione se dirigió a su habitación para cambiarse de ropa. Esperaba encontrar a Harry dormido para no tener que darle explicaciones de por qué volvía a vestirse. Cuando estaba a punto de quitar el hechizo protector, alguien tocó suavemente uno de sus hombros. Ella se giró y ahí estaba.

- Blaise. ¿Querías algo?.- dijo fingiendo curiosidad, pues sabía muy bien lo que pretendía aquel canalla.

- Sí, yo…bueno, hoy me he estrenado como prefecto y aún no sé muy bien cuáles son todas mis obligaciones. ¿Te importaría mucho explicármelas, por favor?

"¿Por favor?. Tú nunca dices por favor a nadie. Muy bien Zabini, no eres el único que sabe fingir."

- Por supuesto que no me importará nada, para eso estamos los compañeros. Para ayudarnos cuando hace falta. ¿Verdad?

"Draco tenía razón. Eres tan tonta que hasta me consideras un compañero tuyo. Qué inocente eres, Granger. Y qué bien me lo voy a pasar fastidiándote a más no poder. Y ahora que te veo de cerca me doy cuenta que no estás nada mal, puede que me divierta contigo antes de matarte. Sí…seguro que será una experiencia que no olvidarás ni si quiera después de muerta."

- ¿Blaise?

- Perdona, pensaba en mis cosas. "Jújújú…Granger…no sabes lo que te espera."

- ¿Qué es lo primero que quieres saber? "Idiota…se te nota en la cara que no estás tramando nada bueno."

- No sé, todo lo que me haga falta. ¿Es mucho?

"Demasiado para tu cerebro minúsculo." - No tanto como puedas pensar. Sólo unas cuantas normas de conducta y también lo que podemos y no podemos hacer a la hora de castigar a alguien. ¿Quieres pasar a mi habitación?. Allí podremos sentarnos y hablar tranquilamente. "Dime que no, dime que no."

- No, pero gracias de todas maneras. Aunque no me importaría nada salir a dar una vuelta y que me lo contaras por el camino. ¿Te parece bien?

- Por supuesto. Esta noche hace un clima estupendo. Sopla aire pero no hace frío. ¿Dónde quieres ir?

"Que luego no digan que no estoy dispuesta a colaborar. Jó, qué ganas tengo de usar lo que he aprendido gracias al compendio de Klaus."

- Pues…al bosque prohibido. Ya sé que no debemos ir allí pero…es que tengo curiosidad. Nunca lo he visitado a medianoche.

"Mentiroso. Si tú y Draco habéis salido un montón de veces, incluso os han castigado muchas veces por eso."

- De acuerdo, Blaise. Iremos al bosque si es eso lo que quieres.

- Gracias, Granger.

Ella puso una sonrisa amigable y en apariencia sincera.

- Llámame Hermione, al fin y al cabo ahora somos compañeros de prefectura.

- De…de acuerdo. Hermione.

Para continuar la comedia, ella le dio un beso en la mejilla como si fuese una muestra de compañerismo. Hermione no lo sabía pero en el instante que sus labios tocaron la cara de Blaise, él sintió un escalofrío aunque no de miedo precisamente.

"Ugh…luego tendré que lavarme la cara mil veces. Maldita sangre sucia…qué asco me das."

- Vámonos Blaise, tenemos todo el tiempo del mundo.- Añadió ella de forma encantadora mientras le cogía de un brazo y comenzaba a caminar tirando de él hasta que él se acostumbró a su ritmo.

"Pero qué chico más tonto. Se cree que de verdad quiero ser su amiga. Lo que me voy a reír cuando todo esto acabe y luego se lo cuente a Harry. Seguro que alucina. Por cierto, espero que no esté despierto cuando vuelva. ¿Y si lo hago de madrugada?. Tendré que ir pensando en una buena excusa."

"Grangrer Granger…pero qué tonta y confiada eres. Mira que tragarte lo de la charlita bajo el aire nocturno…Ay…pobres sangres sucias…ni si quiera tienen picardía para notar cuándo se les está engañando."


- ¡La leche!.- pronunció Harry mirando el mapa.

- ¿Qué pasa?.- quiso saber Ron.

- ¡Hermione y Blaise se mueven en dirección al bosque prohibido!

- ¿Estás seguro?.- quiso comprobar Colin.

- ¡Pues claro, el mapa nunca miente!.- dijo Harry.

- ¿Entonces a qué esperamos?. No sé si Blaise tendrá algo que ver con la venganza de Malfoy pero si va con Hermione, seguro que no pretende nada bueno.- añadió Ron.

- ¡En posición!.- dijo Colin como si estuviese a punto de entrar en batalla.

- ¿Quieres bajar la voz?.- le regañó Ron.- Vas a despertar a todo el castillo.

- Lo siento.

- Dejémonos de tanta charla.-dijo Harry.- Si queremos saber lo que pasa, debemos seguirles.

- Ya estoy en mi sitio. En cuanto lo digáis, nos cubriremos con la capa.- dijo Ron.

- Ahora.- ordenó Harry.

- Esta capa es la bomba.- dijo Colin por lo bajo y caminando casi sin hacer ruido, igual que los demás.- Ni si quiera Filch puede vernos.

- ¿Te quieres callar?.- dijo Harry a su espalda.- Que seamos invisibles no significa que no puedan oírnos. Ahora ni respiréis, le tenemos justo al lado.

Tras un momento de tensión, los tres pasaron inadvertidos por el guarda nocturno. Los tres Gryffindors se dieron cuenta que junto a Filch, iban tres niños de primer año.

- ¿A dónde los llevará?.- preguntó Ron.

- Ni idea, pero espero que no sea a una cámara de tortura. Aunque conociendo a Filch no me extrañaría nada.- comentó Colin.

- Creo que van a la habitación de Hermione. ¿Nos acercamos para allá?.- propuso Harry.

- Dinos primero dónde están ahora ella y Blaise.- Quiso saber Ron.

- Pues…fuera del castillo. Concretamente…cerca del sauce boxeador.

- Esto es muy raro, Harry.- volvió a decir Ron.- Reconozco que quiero saber por qué esos niños van en dirección a la habitación de nuestra mejor amiga pero me intriga más todavía saber qué hacen Blaise Zabini y Hermione en ese lugar.

- La madre que los parió…

- Qué, Harry, qué ocurre ahora.- volvió a añadir Ron.

- Se mueven.

- ¿Quiénes?.- quiso saber Colin.

- Dejad de hacerme preguntas y acercaos a mí. Vedlo por vosotros mismos. "Lumos".

Cuando la punta de la varita de Harry iluminó el mapa, los tres chicos se quedaron muertos de asombro al ver los puntitos de Draco Malfoy, Crabbe y Goyle acercarse peligrosamente donde estaban los de Blaise Zabini y Hermione Granger.

- Esto me huele mal, muy mal.- dijo Ron.

- A mí también.- secundó Colin.

- Chicos…empieza la fiesta.- añadió Harry.

- Corramos, así llegaremos antes. Da igual el ruido que hagamos, Filch ya no nos escuchará.

- A por ellos.- dijo Colin.

"No te preocupes Hermione, en seguida vamos a ayudarte"- fue el último pensamiento que tuvo Harry, antes de echar a correr escaleras abajo, seguido de Ron y Colin Creevey.


- ¿Te ha quedado claro lo que no puedes hacer para castigar alumnos y alumnas?.- preguntó Hermione, siguiendo con su comedia de "tú pregunta que yo respondo."

- Sí, gracias.- Al decir eso último, Blaise se detuvo en un claro que estaba iluminado por la luz de la luna y rodeado de árboles frondosos.

- No, gracias a ti Blaise, sobre todo por traerla. Ya pensé que se te había olvidado. Llevo hora y media esperándoos.- pronunció la voz de Malfoy saliendo a la luz.- ¿Qué tal, sangre sucia?

- Hola gilipollas.- dijo Hermione adoptando posición de combate y apuntando con la varita. Aunque no sabía muy bien a quién, pues en pocos segundos se vio rodeada del propio Malfoy, Zabini, Crabbe y Goyle.

- Esta noche, Granger.- volvió a decir Malfoy.- Me voy a desquitar de todas y cada una de las veces en que me has humillado, ridiculizado, burlado de mí o hacerme sentir avergonzado de alguna forma. Ve rezando lo que sepas, si es que rezas, porque te aviso que te quedan muy pocos minutos de vida.

- ¿De veras?. Pues estás perdiendo tiempo con tanto discursito.

- Maldita sangre sucia. ¿Veis por qué no la soporto?.- Dijo Malfoy a sus amigos, que también apuntaban a Hermione.- Creo que lo primero que voy a hacer, será cortarte la lengua. Así no volverás a decir nada el resto de tu asquerosa vida.

- ¿Y para qué quieres cortarme la lengua?. Qué más da que hable o no, muerta no puedo molestarte. ¿Cierto?. Aunque te aseguro…que si me matas…haré lo posible por convertirme en un fantasma que te perseguirá y atormentará durante el resto de tu existencia.

- Eres más molesta que un grano en el culo, Granger.

- Mira tú por dónde, yo pienso lo mismito de ti, Malfoy.

- ¡Crabbe!

- ¿Qué?

- ¡Haz que se calle!

Antes de que pudiese evitarlo, Hermione vio un rayo de luz azul acercarse a su boca y de repente sintió que algo se la tapaba. Con impotencia comprobó cómo tenía lo que parecía ser una especie de chapa metálica que le impedía hablar.

Sin esperar más tiempo, Hermione movió la varita y apuntó con ella a la cara de Crabbe. En sólo segundos, su cara pasó a ser la de una calabaza. Ella rió interiormente. Seguidamente convirtió a Goyle en una berenjena, pero no sólo la cara sino también el cuerpo. Cuando estaba a punto de atacar a Blaise y Malfoy sintió que algo golpeaba su espalda. Cayó al suelo sin poderlo evitar y con impotencia comprobó que no podía levantarse por más que lo intentaba.

- Magia oscura, sangre sucia.- dijo Malfoy sonriéndole desde arriba.- Esto no te lo esperabas. ¿Verdad?

"Calma Hermione, él no sabe de lo que eres capaz. Procura que siga creyéndose el amo de la situación, luego le harás pagar por todo."

- ¿Blaise?

- Dime Draco.

- ¿Qué crees que podríamos hacer con una sangre sucia a nuestra entera disposición, que está tumbada en el suelo y que es incapaz de levantarse?

- Oh, muchas cosas y todas iguales de sucias que su sangre.

- Creo que antes de nada, voy a inmovilizarla también. Así será más divertido. ¿No te parece?

- Por supuesto.

Cuando Hermione vio la mirada que le estaba echando Zabini, no pudo más que tragar saliva. Puede que en Malfoy sólo viese intenciones asesinas pero en la del otro chico no eran sólo deseos de muerte lo que ella veía sino también lujuria y lascivia.

"Este tío se cree que seré su muñeca hinchable personal. ¿O qué?. Como se le ocurra tocarme un solo pelo del cuerpo, le voy a dejar impotente para el resto de su vida. Muy bien chicos, pensad lo que queráis de mí, pronto os arrepentiréis de todas y cada una de las cosas que aún tengáis pensado hacerme."

- ¡Inmovilus!- gritó Draco. De inmediato, todo el cuerpo de Hermione se quedó más rígido y quieto que una estatua. Ella sólo podía mover la nariz para respirar, pero de forma casi imperceptible.

- Antes de algo más, Draco.- volvió a decir Blaise.- Permíteme que me divierta un rato con ella. Antes me besó en la mejilla. ¿Será porque le gusto?. Si es así, Granger, tengo que darte una mala noticia. Tú a mí no me gustas nada pero eso no impedirá que te haga todo lo que te gustaría hacerme como admiradora mía. A ver, empecemos por la túnica. Qué estorbo más grande para nuestros propósitos…

Con un movimiento de su varita, Blaise la hizo desaparecer. A pesar de todo, Hermione procuró apañárselas para no mostrar miedo pues sabía que eso les llenaría de orgullo y satisfacción a aquellos dos indeseables.

- Ahora veamos qué hay bajo el jersey y la camisa. Pero mira qué tenemos aquí…un sujetador negro de encaje. ¿Quién pensaría que bajo esa pinta de aburrida sabelotodo se oculta una chica salvaje, eh, Draco?

- Déjate de tonterías, Blaise, no me interesa verla desnuda. Sólo quiero cargármela.

- No protestes, dijiste que me dejarías divertirme con ella. Te prometo que no tardaré. Luego puedes matarla o incluso torturarla todo lo que te de la gana.

- Te doy como mucho…diez minutos.

- Tiempo suficiente para dejarle un recuerdo que nunca olvidará. Granger…te aseguro que esta noche…te haré ver las estrellas, pero no de gusto precisamente.

- Al grano, Zabini, no tengo todo el día.

- ¿No vas a participar?

- Ni de broma. Violar a una sangre sucia no es que esté dentro de mis más oscuros deseos. Ahora que tú…puedes hacerlo si eso es lo que quieres.

- Entonces es verdad que no te gusta.

- Ya te dije que no.

- Ahora lo creo. Si sintieses algo por ella, no dejarías que le hiciera lo que pretendo. ¿Verdad?

- Pues claro, estúpido. Date prisa, creo que he oído algo, aunque todavía está lejos.

"Ayuda, por favor, que sea Hagrid. O mejor, Harry. Aunque no creo que venga. Se supone que está dormido pero supongo que si decidió esperarme despierto, verá que tardo en volver y eso hará que use el mapa para buscarme. Así que sólo tengo que esperar. Seguro que aparecerá tarde o temprano. Mientras tanto…¿cómo era ese hechizo para alejar personas, usando el poder de mi mente?. Ay, joder, ahora mismo soy incapaz de acordarme. ¡Recuérdalo pronto, Hermione, te está quitando la falda!."

- Umm…braguitas negras…me encantan. Creo Draco…que en vez de matarla deberías dejarla viva y permitir que la convierta en mi esclava sexual. Aunque…por la cara que está poniendo ahora…me parece que prefiere la muerte.

- Me parece que esos ojos tan abiertos significan sí a eso último.

- ¿Te gusta esto, Granger?.- preguntó Blaise empezando a tocar sus piernas, muslos e incluso la ingle. Ella se estremeció sin poderlo evitar, pero no de gusto precisamente.- ¿Y esto qué?.- volvió a preguntar tocando ahora sus pechos por debajo del sujetador. Hermione derramaba lágrimas de humillación aunque no quería echarlas.

- Uy sí, está llorando de alegría.- dijo Draco de forma irónica.- Creo que deberías seguir.

- Tú mandas, Malfoy. Preferiría que mirases a otra parte. La sangre sucia y yo necesitamos intimidad para lo que vamos a hacer ahora.

- Avísame cuando termines.

- No hará falta, seguro que cuando deje de emitir ruiditos lastimeros, te darás cuenta por ti mismo.- Con un hábil movimiento, Blaise se desabrochó los pantalones y se colocó encima de Hermione, preparándose para robarle su inocencia.- Me va a encantar ser el primero, seguro que alguien como tú aún es virgen.

Justo en el momento en que Blaise estaba a punto de quitarle la ropa interior para empezar a hacer realidad sus intenciones, un potentísimo grito de "¡APÁRTATE DE ELLA!" seguido de un dañino rayo mágico, le golpeó, alejándole de Hermione unos cinco metros. Cuando Malfoy iba a contraatacar, recibió otra descarga que también le alejó de ella y su salvador.

Hermione no pudo más que expresar alivio en sus ojos, cuando vio quién era.

"¡Harry, sabía que vendrías!"

Con ayuda de Ron y Colin, la liberaron de los hechizos que la mantenían inmóvil al suelo. En cuanto se puso en pie y pudo hablar, lo primero que hizo fue pronunciar unas palabras que nadie conocía y convertir a Blaise en una estatua de barro.

- Así aprenderás, cerdo asqueroso.- dijo mirando su forma ahora inanimada.

- ¿Estás bien?.- preguntó Harry con clara preocupación en su voz.

- Gracias a ti, ahora sí.- Ella se cobijó en su pecho, Harry se quitó la túnica para cubrirla.

- Te vimos en el mapa y decidimos buscarte.- Dijo Ron acercándose a ellos y sin dejar de apuntar a Malfoy.

- Sabíamos que tramaban algo. No era normal ver a Blaise contigo y mucho menos normal que sus amigos se acercasen a vosotros.- añadió Colin.

- ¿Habéis venido…a salvarme?.- preguntó con timidez.

- Pues claro.- dijo Ron.- ¿Cómo ibas a pensar que no lo haríamos?. Después de todo somos tus amigos. ¿No?

- Los mejores. Puede que Colin no esté tan unido al grupo pero…gracias igualmente por venir.

- Hey.- dijo él sonriendo.- No hay nada que agradecer, tú has hecho mucho más por mí durante todos estos años. Además, tengo una cuenta pendiente con aquél rubio oxidado. Rompiste mi cámara el año pasado, Malfoy, prepárate para recibir tu merecido.

- ¿Crees que puedes vencerme?. Por favor, Creevey, no me hagas reír.

- Puede que por mí mismo no consiga mucho pero tengo aquí…al famoso trío de Gryffindor. Si yo no puedo contigo estoy seguro que ellos sí. ¿Chicos?

- Cuando quieras, Colin.

En unos instantes, aquel rubio empezó a lanzar todos los hechizos de ataque que conocía, no le hicieron mucho daño a Malfoy, pero sí el suficiente para que se quejara un poco.

Aunque cuando logró ponerse en pie, se deshizo de Colin en menos de dos segundos, lanzándole un hechizo que lo convirtió en una especie de gusarajo. Harry y Ron contraatacaron mientras Hermione cogía al ahora transformado Colin y lo metía en una burbuja de aire mágico, que tenía el tamaño de una pelotita. La guardó en el bolsillo de la túnica de Harry y volvió a reunirse junto a sus dos mejores amigos.

- Chicos…- dijo ella canturreando mientras observaba todos aquellos hechizos inundar el aire nocturno.

- Qué.- dijeron los dos a la vez.

- ¿Seréis tan amables de dejarme esto a mí?. No es por nada pero…tengo motivos más que personales para vengarme de esta…sucia alimaña con forma humana.

- ¡A quién llamas alimaña, asquerosa sangre sucia!.- gritó Draco fuera de sí.

- ¡Cierra la boca!.- gritó Harry.- ¡Como la llames así otra vez te juro que te arranco la lengua con mis propias manos!

- ¿Y a qué esperas entonces, Potter?

Lanzando un grito de furia, Harry echó a correr hacia él, pero eso era lo que Draco esperaba que hiciera. Antes de que pudiese evitarlo, lanzó magia oscura con su varita y llenó todo el cuerpo de Harry de descargas eléctricas. Él no pudo evitar gritar de dolor.

- ¡Yo lo mato y remato!.- Exclamó Ron a punto de echar a correr también pero Hermione se lo impidió a tiempo.- ¡No, eso es lo que quiere!. Déjamelo a mí.

- ¿Y que vuelva a dejarte inútil?. Ni hablar.

- ¿Cómo sabes que fue él?

- Porque sólo un Malfoy emplearía algo tan sucio y deplorable como eso.

- Razón de más para permitir que sea yo quien se vengue. Prefiero que deshechices a Harry y te lo lleves de aquí.

- No sé cómo hacerlo, yo no conozco la magia oscura que está usando Draco.

- Si consigo que deje en paz a Harry. ¿Te lo llevarás?

- De acuerdo, aunque no me gusta la idea de dejarte sola.

- No te preocupes Ron, puedo cuidar de mí misma. Es algo que llevo haciendo toda mi vida.

- No lo dudo.

- ¡Malfoy!.- gritó ella apuntándole con su varita.- ¡Te doy tres segundos para que dejes en paz a Harry antes de que me supliques que deje de hacerte daño!

- ¡Haz lo que quieras, sé que no estás a mi altura por mucho que pretendas engañarme!

- ¿Vas a dejarle sí o no?

- ¡No!

- ¡Muy bien, tú lo has querido!. "¡Sonorus sumun!". En el instante en que lo pronunció, ella empezó a chillar y Draco se tapó los tímpanos pues sentía que le iban a reventar. Al estar concentrado en no escuchar a Hermione y el potente sonido de su hechizo, se olvidó de su magia contra Harry, que pronto cesó haciendo que el moreno cayese al suelo. Ron no tardó en recogerle y ayudarle a ponerse en pie.

- ¡Llévatelo de aquí, Ron!- ordenó ella levantando los brazos hacia el cielo, para preparar su siguiente ataque.

- ¡No!.- dijo Harry algo débil.- ¡No pienso dejarte sola con él!

- ¡Puedo afrontar esto, Harry, créeme!- el cielo comenzó a rugir alrededor de ella, como si estuviese a punto de desatarse una enorme tormenta de rayos y truenos.

- Ron…- dijo él por lo bajo.- Me da igual lo que le prometieses, no me apartes de ella. No me perdonaría que le hiciesen algo horrible y no estar ahí para protegerla.

- No te preocupes por eso, Harry, no pienso irme contigo a ninguna parte.

- Gracias.

- ¡Hermione!

- ¡Qué!

- ¡Harry no quiere irse, lo dejamos en tus manos pero queremos quedarnos!

- ¡De acuerdo!

Un poco después, la potente magia del sonorus cesó. En el instante en que Draco intentó atacarla, ella bajó los brazos, gritando a pleno pulmón…

- ¡ A VER SI PUEDES CON ESTO MALFOY!

Al menos doce rayos y truenos cayeron directos hacia Draco que logró que no le dieran porque empezó a saltar y moverse evitándolos todo lo que podía. Ron y Harry no pudieron evitar reírse al ver semejante espectáculo.

- ¡Pero mírale, si parece que baila raro!.- dijo el pelirrojo.- ¡Toooma dosis Granger. Malfoy, tienes que reconocer que ella es igual de buena que tú o incluso más con la magia!

- ¡Cállate Weasley!.- gritó el rubio evitando que otro rayo impactara en su cabeza.- ¡Sangre sucia, cuando esto termine te vas a enterar de quién soy yo!

- Como vuelva a insultar a Hermione juro por lo más sagrado que le parto la boca.- dijo Harry por lo bajo.- Deberías soltarme, Ron.

- No, aún estás débil. No le daré a Malfoy el placer de verte caer al suelo por segunda vez.

- ¿Y ahora qué, Malfoy?. Me parece que estás en desventaja.- dijo ella de forma presuntuosa. Pues uno de sus rayos había hecho que la varita del rubio saliese disparada hacia los árboles.- Ahora estás desarmado. Hagamos una cosa, tú te rindes, me pides perdón y todo termina bien. ¿Qué te parece?

- ¿Pedirte disculpas yo?. ¡Ni en tus mejores sueños, sangre sucia!

- ¡Que no la llames así!.- dijo Harry antes de quejarse otra vez de dolor. Por toda respuesta, Malfoy movió una de las manos de una forma extraña y Harry se quedó inconsciente, Hermione comprobó entonces que ella no era la única que sabía hacer magia con las manos.

No contento con haber dejado al moreno fuera de combate, lanzó una especie de descarga con la otra mano, que derribó a Ron dejándole inconsciente también. Antes de que Hermione hiciese algo más, la magia que había estado lanzando contra el rubio cesó. Él sonrió triunfante.

- Ahora estamos solos, Granger.

- Ya ves tú, como si eso me intimidase. ¿Cuándo entenderás que no te tengo miedo?

- Eso lo llevo entendiendo siete años. Te juro que no soporto que siempre me estés desafiando. ¡Te voy a borrar del mapa aunque sea lo último que haga en esta vida!

- ¿Voy haciendo el testamento?.- preguntó ella de forma burlona.

- ¡Deberías!.- respondió Draco preparándose para contraatacar aunque no tuviese varita. Hermione volvió a adoptar una postura de combate, mientras pensaba rápidamente qué sería lo siguiente que usaría contra él.

- ¿Bueno qué, vas a atacarme alguna vez?. No tengo todo el día.

- Maldita sangre sucia presuntuosa y petulante…¡ya me tienes harto!.- Estirando los brazos hacia delante, juntó las manos y abrió las palmas de las que empezaron a salir lo que parecían descargas azules oscuro. Hermione tuvo el reflejo suficiente de apartarse antes de que impactaran en su cuerpo, pero entonces comprobó que aquellas cosas la seguían. Ella sólo podía correr evitándolas mientras pensaba qué hacer y escuchaba a Malfoy reírse de ella de forma sonora.

"¡Piensa Hermione piensa!. ¿Cómo puedo detener esta…energía o lo que sea?. Puede que si le dejo inconsciente todo se detenga. ¡Un momento, acabo de acordarme de algo!. Ron y Harry usaron el Wingardium Leviosa para golpear la cabeza del troll con su propia porra. ¡Eso me da una idea!"

De repente, ella se detuvo y la energía de Malfoy pasó de largo emitiendo un silbido debido a la velocidad que llevaba. Cuando ella se giró mirando a una rama grande y gruesa, la energía intentó darle a ella de lleno, pero en el último momento, ella se agachó y la magia de Malfoy impactó contra el tronco del árbol haciéndolo añicos en meros segundos.

- Se acabaron tus proyectiles, rubito presumido…- canturreó ella.- ¿Sabes qué?

- ¡Qué!

- Me estoy cansando de estos…jueguecitos. Me parece que ya está bien de aguantar tonterías. ¿Por qué no vamos en serio?- Ella se crujió los nudillos.

- ¿Cómo has dicho?

- He dicho, que vayamos en serio. ¿O lanzar cositas azules es lo único que sabes hacer sin tu varita, mm?

- ¡Por supuesto que no, tengo más cosas que puedo enseñarte!

- Pues úsalas.- dijo ella mirándose las uñas cortas tranquilamente.- La verdad es que me estoy aburriendo. Pensé que serías un rival más duro. Después de todo, eres hijo de mortífagos. ¿Es que tu papi y mami no te enseñaron nada efectivo?

- ¡Deja ya de provocarme!

- ¿Provocarte, yo?.- dijo haciéndose la inocente- Si sólo te he hecho una preguntita de nada…

- ¡Basta ya, te estás riendo de mí!

- Uy, vaya…si te has dado cuenta. No pensé que lo harías. Como nunca has sido muy despierto que digamos…

- ¡Arggg!

- Si sigues gruñendo así…te saldrá espuma por la boca. Y entonces parecerás un perro rabioso. Aunque la verdad es que los perros son más dignos que tú.

- Hija de…

- Mi madre y padre. ¿Por?

- No te soporto…jamás lo he hecho.

- Oh…qué decepción…yo que te iba a pedir en matrimonio…

- ¡Deja ya de burlarte de mí!

- ¿Por qué?. Me lo estoy pasando bomba…

- ¿Te quieres callar de una puta vez?

- ¿La verdad?. No. ¿Por qué no me callas tú?. Me encanta cuando me atacas, estás tan sexy…Oh…Draco…me tienes loca.

Cuando él volvió a gruñir, ella se rió por lo bajo. Estaba haciendo que perdiese los nervios y eso era lo que pretendía. Un Malfoy furioso que no se parase a pensar lo que hacía, sería mucho más fácil de vencer que uno con la cabeza fría.

- Draco…¡Oh, Draco!.- dijo ella fingiendo una voz lastimera.- ¿Por qué no me amas, no ves que me muero si no me haces caso?

- ¡ Pues llevo siete años ignorándote, por qué no te has muerto entonces, así me habrías hecho feliz!

- ¡No lo sé amor mío, pero necesito que el mundo lo sepa. Te quiero con toda mi alma!

- ¡Granger…te lo advierto!

- ¡Vamos, dime que tú también me amas!

- ¿Yo?. Más quisieras tú…

- Entonces…mátame. Sin ti no quiero vivir…

- Pues claro, en seguida cumpliré tu deseo…"amor mío".

"Está al borde del colapso nervioso, jijijijiiji. Me encanta la cara de asco que tiene ahora. Ay Malfoy…es tan fácil enfurecerte…"

- ¡Hasta nunca, sangre sucia!

"Guay, eso era lo que quería. Una gran energía directa hacia mí. Gracias, eso te habrá quitado un montón de energía interna."

En el momento justo en que aquella energía roja estaba a punto de tocarla, Hermione estiró uno de los brazos hacia aquella luz potente y abrió la palma de la mano, de inmediato, se formó un gran escudo circular de color verde, que frenó la energía de Malfoy. El rubio no pudo disimular la cara de asombro que se le quedó al ver aquello.

- ¿Dónde has aprendido a hacer eso?

- ¿Crees que te lo voy a decir?. Por favor, no soy tan estúpida. Por cierto, "vida mía", te comunico que ya no te quiero en mi vida. Aunque la verdad es que nunca he deseado tenerte en ella. ¡Ve rezando lo que sepas, Malfoy, porque te aseguro que no tendré compasión ninguna!

- ¿Qué pretendes?

- ¡Darte algo de tu propia medicina. Tú sólo mírame!

Tras fijar su vista en una rama fuerte y grande que había en el suelo, Hermione la hizo levantarse con la fuerza de su mente y empezó a usarla para darle a Malfoy en todas las partes de su cuerpo que a ella se le ocurrió. Fue algo bastante cómico de ver, porque Draco no podía hacer otra cosa más que quejarse. Cada vez que intentaba lanzarle magia para destruirla, la rama se apartaba y volvía a darle golpes tanto en la cabeza como en otras zonas corporales. Hermione tenía unas ganas locas de reírse a carcajadas pero se contuvo, no quería ser tan cruel.

- ¿Te rindes o no?.- preguntó ella aún manteniendo el control mental sobre la rama que seguía atacando al rubio sin darle ninguna tregua.

- ¡Jamás!

- Entonces no me queda otro remedio que seguir castigándote.

- ¡Me vengaré, Granger, auch!

- Mientras lo haces o no, yo sigo. Si total…tengo toda la noche por delante…

Hermione dejó caer la rama al suelo y permitió que Malfoy recuperase algo de fuerza mientras pensaba en lo siguiente que emplearía con él.

Pensó que él se tomaría su tiempo antes de atacarla, pero se equivocó, porque de inmediato un montón de ramas y troncos rotos comenzaron a volar hacia ella. Los detuvo volviendo a crear el escudo pero ni con eso Draco se dio por vencido. Viendo que no podía hacerle daño de aquella manera, usó algo peor.

La izó en el aire y la dejó inmóvil, entonces sí que la atacó con su energía interna. Hermione gritó pero sacó fuerzas de su interior y movió las dos manos lanzando descargas también. Algunas impactaron en el rubio, otras no, pero al menos hicieron que él cayese al suelo y ella también, al cesar la magia que la había mantenido en el aire.

Ella se quejó del impacto, pero no fue tan grave como para dejarla inconsciente aunque sí le reabrió la herida de la cabeza que le había producido Ginny la noche anterior, cuando la tiró por las escaleras. Cuando el Slytherin la escuchó quejarse y vio la sangre que empezó a emanar de su herida no pudo más que reírse con satisfacción.

- Así es como me gusta verte, Granger, herida y sufriendo. Pero no te creas que he tenido suficiente.

Estaba a punto de seguir lanzando magia interna para hacerle más daño, pero entonces Harry despertó de su inconsciencia y al ver que Draco apuntaba con su mano a la cabeza de Hermione, usó su varita para empezar a lanzarle todo tipo de hechizos agresivos que sólo sirvieron para hacerle más daño al rubio. Mientras toda aquella magia golpeaba al Slytherin Harry corrió hasta Hermione y la ayudó a ponerse de pie. Apartándole el pelo de la cara para ver si se encontraba bien.

- Estoy algo mareada pero no creo que me desmaye.

- Tienes sangre.- dijo preocupado cuando vio su frente y parte de sus mejillas, manchadas de rojo oscuro.

- Sí bueno, es que se me ha reabierto la herida que me curó la señora Pomfrey pero…no es nada que deba preocuparnos demasiado. Hay cosas peores. ¿Sabes?

- Sí que lo sé. Hermione, vete de aquí. Yo me encargaré de él.

- De eso ni hablar, Harry. Este asunto es más mío que tuyo.

- ¿Por qué?

- Porque a ti no han intentado violarte, a mí sí. Y todo por culpa de Malfoy. Si no me hubiese dejado inmóvil Blaise no habría intentado…abusar de mí aunque no lo consiguió gracias a ti. Eres como mi ángel de la guarda. ¿Sabes?. Siempre apareces cuando más te necesito.

- Bueno, creo que puedo decir lo mismo respecto a ti. Tú también me proteges siempre.

- Vete Harry, te lo ruego. No quiero que te haga más daño.

- Lo mismo digo.

- Yo no pienso irme.

- Ni yo.

- Mira que eres cabezota…

- Igual que tú, Hermione. Y no creo que eso sea algo malo.

- Supongo que en esta ocasión concreta, no lo es. Está bien compañero de aventuras y peligros. ¿Preparado para un ataque conjunto?

- Por supuesto. ¿Prefieres algo suave o lo suficientemente fuerte para dejarle kao?

- Ummm…prefiero dejarle kao y llevarlo ante Dumbledore. ¿Crees que estará despierto?

- Seguro. No suele dormir mucho.

- Bueno, pues tú dirás lo que hacemos.

- ¿Qué tal un poco de…agresividad sin llegar a las maldiciones imperdonables?. Aunque confieso que no me importaría usarlas con él.

- ¿Y que te lleven a Azkaban?. No gracias. Te prefiero a mi lado.

- Yo también te quiero.

- Lo sé, me lo dices a diario. Pero no me molesta.

Él le dio un beso rápido y se dispuso a entrar en acción. Apuntando con la varita a Malfoy, cuando fue a lanzar el primer hechizo, se dio cuenta que no estaba a la vista.

- ¿Dónde está?.- preguntó Hermione.- Es como si se hubiese desvanecido. ¿Eso es posible?

- No lo sé.- dijo Harry.- Pero teniendo en cuenta que es un mortífago, seguro que conoce cosas que a nosotros ni se nos pasa por la cabeza.

- Conozco un hechizo que es igual a los infrarrojos. Quizás nos sirva para verle a través de la oscuridad.

- Pues úsalo.

Justo cuando lo hizo, ella le vio, estaba detrás de Harry y antes de que Hermione pudiese avisarle, Draco echó una especie polvo por encima de la cabeza del moreno, que cayó por todo su cuerpo. Harry no pudo evitar aspirar algo de aquél polvo por la nariz. Quizás no todo lo que Malfoy esperaba pero sí el suficiente para dejarle en apariencia inmóvil.

- Ahora está bajo mi control.- dijo el rubio con prepotencia.- Hará todo lo que yo quiera sin cuestionar nada. Ni si quiera se planteará el tipo de orden que quiera darle.

- Devuélvele a la normalidad antes de que te haga algo horrible.

- Ni soñando, sangre sucia. Es mi turno de divertirme un rato contigo y con él. ¡Potter!

- ¿Sí amo?.- respondió Harry con voz robótica.

- ¡Mátala!

Hermione experimentó un potente Dêja Vú en el instante en que Harry empezó a acercarse a ella como un autómata.

Era igual que en la clase de Snape, sus ojos verdes no tenían vida, estaban vacíos igual que su voluntad y ella sabía que si no le detenía pronto, cumpliría con la orden de Malfoy sin si quiera ser consciente de haberlo hecho.

Recordó que cuando estaba bajo el control de Snape, Harry había escuchado su voz y obedecido todo lo que ella le pidió al menos por un corto período de tiempo. Pensó que no perdía nada por intentarlo así que comenzó a hablarle mientras retrocedía fuera de su alcance a la vez que Harry avanzaba hacia ella.

- Harry, no hagas nada malo contra mí. Soy Hermione. ¿Recuerdas?

- ¡Potter, no la escuches, sólo debes escucharme y obedecerme a mí!

- Sí amo.

- Tu enemigo es él, Harry, no yo.

- ¡Ni caso Potter, sólo intenta engañarte!

- ¡No Harry!.- siguió diciendo ella mientras retrocedía a cada paso que daba.- ¡Te estoy diciendo la verdad, él es malo, yo no!

- ¡Atácala ahora!

- Sí amo.

Harry le dio un puñetazo a Hermione en pleno estómago, ella tosió.

- ¡Con fuerza bruta no, idiota, con magia, eso hace más daño!

- Sí amo.

La varita de Harry emitió lo que parecían bolas de luz, que llenaron el cuerpo de Hermione de dolor y produjeron que gritase en agonía.

- ¡Muy bien, Potter, así se hace, continúa, se merece todo lo que le hagas. Es una persona horrible!

- Sí amo.

Durante un pequeño rato, no superior a unos quince minutos, Harry estuvo haciendo sufrir y gritar a Hermione.

Luego pareció detenerse, seguramente esperando la siguiente orden de Draco. Hermione logró ponerse en pie, la primera idea que se le pasó por la cabeza fue dejar a Harry inconsciente o al menos intentarlo pero no quería llegar a ese extremo con él. A decir verdad, ni si quiera se le pasaba por la mente la idea de hacerle daño, pero tenía muy claro que si no se defendía de él, podría cumplir la orden de acabar con su vida.

- Harry, escúchame.- suplicó ella antes de hacerle algo.- Concéntrate en mi voz. Sabes que la conoces. Yo no soy mala, siempre he cuidado de ti. No me hagas más daño, por favor, no me obligues a hacértelo aunque sea en defensa propia. No quiero hacerlo, lo último que quiero en esta vida, es hacerte daño.

En ese punto, ella dejó caer las lágrimas, eso sólo produjo que Draco volviese a reírse.

- ¡Qué bonito!.- dijo con ironía.- La sangre sucia es alguien sensible. ¡Potter mátala de una vez!

- Sí amo.

Cuando Harry intentó volver a lanzarle magia agresiva, ella le quitó la varita, lanzándola lejos. Eso enfureció más a Draco, que volvió a usar la magia por medio de las manos, para seguir atacándola.

Hermione sólo podía gritar mientras veía a Harry mirarla con aquellos ojos inexpresivos. Una parte de ella se preguntaba si él estaría escuchando todos aquellos gritos en alguna parte de su mente y efectivamente así era, pero Harry era incapaz de salir de aquél embrujo por voluntad propia, ni si quiera al escucharla sufrir. Que de hecho ella estaba sufriendo tanto que hasta le salía sangre de la nariz y boca, que caía al suelo del bosque tiñéndolo de púrpura.

- Harry…- dijo ella cada vez más débil.- Yo…yo te…te…perdono.

- ¡Cállate!.- Malfoy intensificó el ataque, ella quedó inconsciente. Despertó un poco después, y vio que desde arriba, Malfoy y Harry aún hechizado, la observaban en silencio.- Bien, bien, la fiesta continúa.- Dijo Draco sonriendo.- Potter…

- ¿Sí amo?

- Tortúrala un poco con violencia física, quiero reírme durante un buen rato.

- Sí amo.

- Por favor no…no.- suplicó Hermione cuando él la levantó con fuerza del suelo y empezó a darle bofetadas y puñetazos por todas partes.

Ella lloraba, pero lo que más asombraba a Malfoy y provocó que dejara de reírse, fue el hecho de ver, que Hermione ni si quiera se defendía de Harry.

Era como si aceptase todo aquello con resignación y dignidad, porque incluso recibiendo una paliza por parte de su mejor amigo y novio, lo estaba aceptando todo con una dignidad pasmosa, digna de admiración y respeto. Pero Draco seguía sin comprender por qué no se defendía ella o hacía algo para detener a Harry.

- ¿Por qué no le atacas?

- ¡Porque no puedo!.- dijo antes de recibir otra bofetada en plena cara.

- ¡Explícate Granger!

- ¡No puedo dañar a las personas que quiero. Soy incapaz de hacerlo!

- ¡A otro con ese cuento, sangre sucia. Si no te defiendes es porque en el fondo esto te gusta!

- ¿Ves algún signo de placer en mi cara, imbécil?.

- La verdad es que no, pero no es algo natural que no te defiendas. En cualquier persona está el instinto de supervivencia y la agresividad forma parte de él.

- ¡Pues yo no puedo usarla ahora contra Harry!

- ¿Por qué?

- ¡Porque le quiero, ya te lo he dicho!

- Pues por cómo te está tratando, él no parece quererte mucho. ¿Verdad?- dijo sonriendo de manera maliciosa.

- ¡Él no es así, todo esto es culpa tuya! "Joder cómo duele, pega fuerte de narices."

- ¿Y por qué no me haces algo malo entonces?

- ¡Porque si lo hago, Harry no podrá volver a la normalidad. Por favor, Malfoy, haz que vuelva a ser él mismo, te lo suplico!

- ¿Suplicar, me estás suplicando?. Oh, Granger, acabas de cumplir uno de mis mayores sueños. Está bien, le diré que se detenga.

- ¡No, quiero que vuelva a ser el que era, otra cosa no aceptaré!

- No estás en condiciones de exigir nada, Granger. Confórmate con lo que te ofrezco porque me parece a mí, que después de otros cinco puñetazos no vas a poder ni hablar.

- ¡Vete a la mierda, Malfoy!

- ¡Respuesta incorrecta, Granger. Potter!

- ¿Sí amo?

- Patéala.

- ¡No!.- gritó Hermione y antes de que él comenzara, pegó un salto y se quedó suspendida en el aire. Sabía que podía hacerlo pues lo había aprendido del libro. Al verla flotar en el aire, por segunda vez aquella noche, Draco se quedó muerto de asombro.

Hermione aprovechó aquellos pequeños minutos que sabía tendría antes de recibir otro ataque, para retirarse la sangre de la cara, boca y nariz mientras escupía algunos dientes rotos. Todos gracias a Harry.

Mientras ella hacía verdaderos esfuerzos por no perder la cabeza y hacer algo horrible contra Draco si se dejaba arrastrar por la ira y las ganas de hacer daño, miró hacia Harry y no puedo evitar esbozar una sonrisa irónica.

Le parecía imposible creer que él no fuese capaz de salir de aquél estado por sí mismo. Recordaba cómo en años anteriores, en una de las clases de Defensa contra las Artes Oscuras, intentaron manipularle y él no se dejó dominar. Si en aquella ocasión luchó contra aquello…¿por qué ahora no lo hacía y por qué respondía siempre "sí amo", es que no sabía decir otra cosa?.

Además, Draco no era tan poderoso después de todo, no comparado con Voldemort por ejemplo, ese hombre sí que podría controlar a Harry con sólo mover un dedo pero Malfoy…ni soñando. Había tenido que usar unos polvitos para conseguir dominarle.

Puede que si ella hiciese a Harry toser, expulsara algo de aquél polvo mágico pero en seguida desechó esa idea, ya hacía rato que él había asimilado el polvo en su organismo, ahora estaba segura que después de todo lo ocurrido, tardaría en pasársele el efecto si es que tenía algún tiempo de duración, porque no quería ni pensar en que aquello fuese permanente.

- ¿Cuánto tiempo estará así, Malfoy?.- preguntó ella desde el aire.

- Toda la vida.- dijo el rubio con satisfacción. Él mintió, pero ella no lo sabía. Cuando Hermione empezó a creer que Harry nunca más volvería a ser él mismo, el mundo se le vino abajo, así como la magia que la mantenía a salvo en el aire.

Hermione descendió lentamente al suelo, hasta quedar de pie. Quiso atacar a Malfoy por todo lo que había hecho, pero ya todo le daba igual.

- Está bien, mátame si quieres. No pienso impedírtelo.- Lo dijo con tanta sinceridad y apatía, que incluso Draco supo que no fingía.

Contrario a lo que esperaba Hermione, él no hizo nada contra ella ni tampoco ordenó a Harry que lo hiciera. Ella supuso que Draco volvía a quedarse impactado por lo que elle había dicho, debía de ser cierto pues su cara así lo expresaba pero en su interior le daba lo mismo saberlo o no.

Creía firmemente que había perdido a Harry para siempre y el mundo o la vida misma, ya no le importaban en lo absoluto.

Entonces lo supo, supo por qué se sentía así. Harry no era sólo su mejor amigo o su novio, era mucho más que todo eso. La razón de su existencia, la razón por la que se mantenía viva cada día. Él era el único motivo por el que no había abandonado el colegio por muy mal que se lo hicieran pasar.

Harry era…todo y nada al mismo tiempo y en aquellos instantes, el Harry que estaba ante ella, representaba la nada. Pues no había ni un pequeño signo de que aquél chico alto y moreno de ojos verdes inexpresivos y vacíos, fuese el mismo chico que había logrado conquistar su corazón tras cada día, hora y minutos, que había pasado con él y junto a él.

Ahora Hermione lo sabía, lo sentía claramente. Si tenía que morir lo haría, pero no antes de decirle a Harry lo que tantas veces había prometido decirle. Sus verdaderos sentimientos por él.

- Harry…- dijo caminando lentamente, sintiendo como si miles de cuchillos se clavasen en sus articulaciones tras cada paso que daba.

- Potter…- susurró Malfoy justo a su lado.- Atento.

- Sí amo.

- Escúchame, por favor, quiero decirte algo.- continuó Hermione. Estaba tan concentrada en mirar a Harry y llegar hasta él, que ni si quiera se dio cuenta que Draco sacaba un puñal de entre sus ropas y lo colocaba en las manos de aquél Harry robótico.

- Acaba con ella en cuanto la tengas a tu alcance. No le des tregua alguna.- ordenó en voz baja.

- Sí amo.

Justo cuando Hermione llegó hasta él, lo primero que hizo fue abrazarle, apoyando su cara en uno de los hombros de Harry, para así estar cerca de uno de sus oídos. Lo que tenía que decirle no tenía por qué ser escuchado por Malfoy. Así que se lo dijo en un susurro suave pero perfectamente audible sólo para Harry.

- Escúchame Harry, escúchame. Sé que puedes oírme aunque no puedas reaccionar por ti mismo…y sé también que todo lo que has hecho contra mí no ha sido culpa tuya y si por cualquier motivo muero…y logras volver a ser tú y recuerdas lo ocurrido...no quiero que te sientas culpable. ¿De acuerdo?.

Sólo quiero que sepas…que no voy a hacerte daño, ni siquiera para evitar que puedas matarme. Tú sabes que no puedo dañar a las personas que quiero y a ti te quiero mucho, siempre te he querido mucho.

Quiero decirte también…que eso no es todo porque ahora sé que no sólo te quiero sino que además…te amo. ¿Me oyes Harry?. Te amo. Ojalá no hubiese tenido que pasar todo esto para darme cuenta de lo que sentía en realidad por ti pero…como tú bien me dijiste en aquella ocasión…a veces es necesario pasar por una experiencia fuerte o traumática para saber lo que hay realmente en el corazón. Y en el mío…sólo hay amor, un amor inmenso por ti…y hacia ti.

- ¡Deja de escucharla, Potter, mátala de una vez!

Él obedeció de inmediato. Cuando Hermione sintió el cuchillo entrar en su abdomen, ni si quiera se molestó en mirar la herida, pero sí logró disparar con la mano una especie de descarga, que dejó inconsciente a Malfoy.

Antes de caerse al suelo o incluso desmayarse, se aferró a los hombros de Harry todo lo que pudo, mientras comenzaba a hablarle de nuevo. Con una voz tan cariñosa y sincera como pocas veces había escuchado él en su vida.

- No voy a culparte Harry, sé que no eres tú realmente quien me ha hecho esto. Y también sé que me escuchas donde quiera que estés ahora.- Ella tosió sangre sin poderlo evitar.- Puede que Malfoy te controle, pero sé que el verdadero Harry aún existe en ti. Ese Harry me ama y yo…sólo quiero que sepa…que también le amo. ¿Me entiendes Harry?. Te amo, tal y como tú querías que lo hiciera. Te amo hoy y te amaré siempre…aunque me muera.

Con el último esfuerzo que pudo sacar, Hermione se puso de puntillas y le besó en los labios sin esperar su reacción. En el instante en que lo hizo, el puñal que sostenía Harry cayó al suelo, y los ojos verdes de él volvieron a tener vida. Cuando ella se retiró vio que él parpadeó varias veces, y luego la miró, una mezcla de emociones inundaban sus ojos esmeraldas pero sobre todo asombro de verla tan herida y sin comprender muy bien lo que había ocurrido.

- ¿Hermione?.- él vio que ella le sonreía débilmente.- Todo…está muy confuso. Parece que hace un siglo que no te veo.

- ¿Estás bien?.- preguntó ella cada vez más pálida.

- Yo sí pero tú... estás muy blanca. ¿Qué te ha pasado?

- Nada importante.- contestó acariciando su mejilla con suavidad. Él apoyó su cara en uno de los hombros de ella.

- ¿Te encuentras mal, verdad?.- preguntó preocupado, aunque aún no se había dado cuenta de la herida sangrante que tenía ella en el estómago.

- Sí pero…pronto pasará.- dijo acariciándole el cabello negro.- No sé lo que recuerdas pero quiero que sepas que todo esto…es culpa mía, sólo mía.

- ¿Por qué dices eso?

- Porque…si no hubiese estado años desafiando a Malfoy y sus amigos, ellos no…

- Ellos no… qué.

Pero ella no terminó la frase. Eso preocupó a Harry.

Cuando levantó la cabeza y la vio con los ojos cerrados y la cara caída hacia un lado, se dio cuenta que aquello no podía ser bueno.

Sin perder un instante, la cogió en brazos y echó a correr en dirección al castillo.

Pensó que tardaría mucho si no empleaba un medio más rápido que sus piernas, y suponiendo que los minutos eran vitales para Hermione, quiso usar el accio para atraer su escoba, pero se dio cuenta que no tenía la varita. Probablemente la habría perdido durante la pelea pero no recordaba cómo. Ni eso, ni ninguna otra cosa que hubiese ocurrido después de que Draco le hiciese tragar aquél polvo extraño.

- Aguanta Hermione.- dijo mirándola con esperanza.- En seguida estarás a salvo.- Cuando miró a otras zonas que no eran su cara, vio que tenía la túnica empapada de sangre. Pronto se percató que la zona de la tela que debía tapar el estómago, tenía un agujero por el que no dejaba de salir sangre.- ¿Hermione?- llamó sin ocultar su miedo.- ¡Hermione contéstame!- él la zarandeó un poco pero ni con eso reaccionó ella.- ¡Por favor no te mueras, no me dejes, lo prometiste, me lo prometiste, dijiste que siempre estarías conmigo, que nunca te alejarías de mí!

Sin contener las lágrimas, Harry reemprendió la carrera a un ritmo más frenético que antes.

En cuanto llegó al castillo, lo primero que hizo fue llamar a la puerta de la enfermería y en cuanto la señora Pomfrey abrió, él no perdió tiempo con explicaciones. Se limitó a depositar a Hermione en la primera cama que pilló a su alcance y sólo gritó "¡Cúrela por favor!" antes de salir corriendo en dirección al despecho del director del colegio. No había dado ni dos toques a la puerta, cuando el profesor Dumbledore, en atuendo de dormir, abrió con su expresión serena de siempre.

- ¿Qué ocurre, Harry?

- ¡No recuerdo mucho pero todo lo empezaron Malfoy y sus amigos, ahora Hermione está muy herida, Colin convertido en gusarajo y Ron…ni idea de lo que le ha sucedido. Yo…!

- Tranquilo muchacho, tranquilo, respira hondo y cálmate. ¿Dónde ha ocurrido todo eso?

- En un claro del bosque prohibido, señor.

- Llévame hasta allí de inmediato.

Cuando llegaron al lugar, el director del colegio deshechizó a Blaise Zabini, quien se apresuró a vestirse sin poder ocultar la vergüenza que sentía.

Como Crabbe y Goyle seguían hechizados y no habían visto nada de lo ocurrido debido a su estado, Dumbledore pensó que sería mejor no deshechizarles aún, así que tras usar el Wingardium Leviosa en Draco Malfoy, elevó su cuerpo en el aire usando también otro hechizo para transportarlo mientras Harry, despertaba al inconsciente Ron y le ayudaba a levantarse.

- ¿Qué ha ocurrido?.-dijo el pelirrojo.- Lo último que recuerdo es que Malfoy me dejó K.O.

- Ni idea. Yo sólo sé lo que pasó hasta que él me hizo tragar un polvo raro. A partir de ahí…es como si no tuviese recuerdos.

- Qué mal rollo, tío. A propósito¿dónde está Hermione?

- En la enfermería. Tenía una herida muy fea en el estómago. Supongo que se la hizo Malfoy, pero no estoy seguro. Cuando volví al mundo terrenal la única persona que estaba conmigo era ella.

- Qué bonito. ¿No?

- Lo habría sido más si no hubiese estado tan pálida.

- ¿Crees que Malfoy habrá tenido la culpa de todo?

- Lo doy por hecho. Lo que me recuerda, que como Dumbledore no le expulse desde ya, me va a tener que echar del colegio y mandarme a Azkaban porque pienso cargarme a ese indeseable y te juro que esta vez no lo digo por decir.

- Bueno…no puedo culparte. Yo también tengo ganas de matarle. ¿Qué tal si nos envían a los dos allí?

- No estaría mal. Siempre y cuando nos dejasen en la misma celda, claro.

- ¿Con los dementores rondando por ahí para quitarnos los buenos sentimientos y convertirnos en vegetales?. Supongo que hay cosas peores.

- Supongo que sí.

- Oye Harry…

- Qué.

- Acabo de caer en la cuenta de algo. ¿No dijiste que Hermione estaba muy pálida?

- Sí.

- Y…por casualidad…¿has dicho también que tenía una herida muy fea en el estómago?

- Sí. ¿Por?

- Porque creo que le has dado poca importancia a lo que le ha ocurrido. Verás, cuando una persona pierde sangre por el estómago es muy fácil que muera en poco tiempo si nadie lo remedia. ¿Cuánto tardaste en llevarla a la enfermería?.- preguntó con clara alarma en su rostro pecoso.

- No…no lo sé. Quizás unos diez minutos o así, ten en cuenta que iba corriendo con ella en brazos. Hermione no es que esté gorda pero tampoco pesa medio kilo.

- Harry…- dijo el pelirrojo más pálido que la propia Hermione.- Creo que ella podría estar muerta. Deberíamos dejar de hablar y ver cómo está ahora mismo. ¡Si se muere nunca me lo perdonaré. Sobre todo por haberme vuelto a quedar inconsciente sin hacer nada!. ¿Por qué siempre me pasan estas cosas?. ¡Siempre me quedo fuera en los momentos cumbres!

- ¿Y yo qué sé, Ron?. ¡Deja ya de preguntarme tonterías. Tú tienes razón, en vez de tanta charla vámonos a ver cómo está!

- ¿Y qué pasa con Colin y los demás?

- Dumbledore se ocupará de ellos.

- ¡Profesor!.- gritó el pequeño de los chicos Weasley.

- ¿Sí?

- ¡Harry y yo vamos a ver cómo está Hermione, le veremos más tarde. Sentimos no echarle una mano pero…!

- No se preocupe, señor Weasley. Lo comprendo perfectamente.

- ¡Gracias señor!

Cuando llegaron a la enfermería, encontraron la puerta abierta. Eso les llamó la atención porque la señora Pomfrey siempre solía cerrarla. Pero al entrar y verla, lo comprendieron. Estaba tan enfrascada en salvar a Hermione, que no había tenido tiempo de hacer algo tan sencillo como cerrar una puerta.

- ¿Podemos ayudar en algo?.- preguntó Ron con ansiedad.

- No, señor Weasley. Lo mejor que pueden hacer usted y su amigo es esperar en la otra habitación. Aquí sólo me estorban.

- ¿Nos llamará si nos necesita?.- preguntó ahora Harry.

- Por supuesto. Váyanse por favor, me están desconcentrando y eso no es bueno para lo que estoy haciendo.

- Perdón.- dijeron los dos al mismo tiempo.

Al llegar a la sala contigua, cada uno se sentó en una silla. Pasaron minutos que para ellos fueron horas y por fin, tras lo que pareció una eternidad, la enfermera del castillo salió a decirles que Hermione estaba fuera de peligro aunque había perdido mucha sangre y necesitaba reposo absoluto hasta que su ritmo sanguíneo y cardíaco volviese a ser normal.

- Ya pueden irse a dormir si quieren.

- Yo no me muevo de aquí ni aunque el mismísimo Voldemort se presente de improviso.- dijo Harry con seriedad.

- Lo mismo digo.- apoyó Ron de igual manera.

- De acuerdo, pueden pasar a verla. Pero no la despierten bajo ningún concepto. ¿Me han entendido?

- Sí señora.

Se levantaron con tanto ímpetu de las sillas que incluso las tiraron al suelo. La señora Pomfrey no pudo enfadarse por el ruido que hicieron, al fin y al cabo, todo se debía a que estaban muy preocupados por su mejor amiga. Algo más que normal, sobre todo sabiendo como ella sabía, que para uno de esos dos chicos especialmente, Hermione no era sólo su mejor amiga sino también la mujer de su vida.

- ¿Tú crees que está bien?.- preguntó Harry casi susurrando mientras miraba el aspecto aún pálido que tenía ella.

- Sí, quiero creer que es verdad lo que ha dicho la señora Pomfrey. Ella nunca nos ha mentido. ¿Qué haces?.- preguntó cuando vio que él movía la sábana hasta dejarle tapadas sólo las piernas.

- Quiero ver si la herida del estómago está curada. Parece ser que sí.

- Harry…

- ¿Qué?

- Haz el favor de volver a cubrirla, ver a Hermione en ropa interior negra no creo que sea bueno para mí.- Ron se puso más rojo que su pelo y eso hizo que su mejor amigo se riera un poco.

- Perdona. No creí que te daría vergüenza.

- Si no es eso. Es que acabo de descubrir que nuestra mejor amiga está buena y digamos que ese pensamiento no me gusta. Antes la veía más como una hermana que otra cosa.

- Pues sigue viéndola así porque esta chica aquí presente ya tiene quien la vea y valore de otra forma distinta a esa.

- No hace falta que me lo digas. Oye…

- Qué.- contestó acariciando el pelo castaño de ella.

- Creo que lo mejor sería que os dejase solos. Puede que esté dormida pero…no creo que le haga mucha ilusión verme cuando despierte.

- No digas tonterías, Ron, por supuesto que le hará ilusión. Tú sabes muy bien que ella te quiere mucho y creo que sobra que te explique el por qué.

- Ya, pero le va a gustar más que estés tú sólo con ella. Además, sabiendo que está fuera de peligro me conformo. Me voy al despacho de Dumbledore a contarle todo lo que recuerdo. Si hay alguna novedad con respecto a Hermione avísame.

- Por supuesto.

- Y Harry…

- Dime.

- Cuídala. ¿Quieres?

- Sí Ron.- dijo él sonriendo.- Quiero, siempre he querido.- Respondiendo sin saberlo, lo mismo que en cierta ocasión le dijo Hermione a Ginny con respecto a Harry.

- Hasta luego compañero.

- Hasta luego.


- Pase señor Weasley, y cuéntemelo todo sin omitir ni un solo detalle.

- Preferiría hacerlo en privado, señor.- dijo Ron mirando con asco a Draco y sus amigos, que ya habían recuperado la normalidad y estaban sentados en sillones cercanos al director del colegio.

- Señor Weasley, es mi deseo que usted cuente su versión de los hechos y que ellos le escuchen. Así podrán intervenir si lo creen necesario y usted decir en su opinión si están mintiendo o no. ¿Le parece bien?

- Sí señor. Todo empezó cuando…

Mientras Ron le contaba a Dumbledore todo lo que sabía, Hermione abría los ojos, lo primero que vio fue unos ojos verdes que la observaban con atención. De inmediato supo a quién pertenecían.

- Hola Harry.

- Hola. ¿Cómo te encuentras?

- Mejor, pero no estoy para dar saltos.

- Supongo que no.

- ¿Y tú estás bien?

- Sí.

- Tienes sangre seca en el jersey.

- Es tuya. Me manchaste cuando te cogí en brazos. Tenías sangre por todas partes, incluso en la boca.

- Lo siento.

- ¿Pero qué dices?. Que estuvieras tan mal fue lo que hizo que me diese toda la prisa posible en sacarte de allí.

- Si cuando yo digo que eres mi ángel de la guarda es porque es verdad.

- Pues tú eres el mío y no pienso discutir eso.

- No pretendía discutirlo. Ni eso ni ninguna otra cosa. Sólo quiero dormir…

- Pues hazlo. ¿Puedo quedarme contigo?

- ¿Toda la noche?

- ¿Te importaría?

- No, en realidad me encantaría pero no puedes tocarme, me duele todo.

- Pues la señora Pomfrey dijo que estabas fuera de peligro.

- Eso no implica que esté completamente bien.

- Ah, claro. Qué tonto.

- Harry…

- Qué.

- No vuelvas a decir eso. Tú nunca has sido tonto. Algo machista, celoso, posesivo y cretino…sí, pero tonto no.

- Jo, no sabía que me vieras tantos defectos.

- Sólo los que me has enseñado desde que acepté ser tu novia. Pero no te preocupes por eso, te veo más cosas buenas que malas.

- Es un alivio saberlo. ¿Puedo tumbarme a tu lado?

- Sí pero…pregúntale primero a la señora Pomfrey, no quisiera que te riñese luego.

- Vale, en seguida vuelvo.

Cuando regresó, traía tal sonrisa en la cara, que Hermione supo que la buena enfermera no había puesto pegas a la petición de Harry.

Él no esperó más para meterse en la cama con ella, aunque tuvo mucho cuidado de no tocarla más de lo necesario, para no hacerle daño.

- Estoy asombrada de que te haya dejado, ella no suele hacerlo. Siempre ha sido muy estricta con los descansos de sus pacientes.

- Sí bueno…pero digamos que uno tiene sus encantos.

- Jjijijijijiji. ¿Qué es lo que le has hecho, picarón?

- ¿Hecho?. Nada. ¿Dicho?. Algunas cosas, pero una en especial.

- Cuál.

- Que si no me dejaba dormir contigo, me tiraría por la ventana.

- Venga ya…¿en serio?

- Pues sí. Después de la experiencia tan fuerte que hemos pasado en el bosque…no sería raro que tuviese ideas suicidas. ¿Mm?

- Jójójó…cuando te lo propones, eres capaz de convencer a cualquiera de cualquier cosa. ¿Eh?

- Bueno…tuve una buena maestra…

- ¿Ah sí?. Quién.

- La tengo tumbada a mi lado ahora.

- ¿Yo?. Ni de broma. Nunca te he enseñado a engañar a los demás para conseguir lo que querías. Más bien te he repetido hasta la saciedad que siempre había que ir con la verdad por delante sin importar las consecuencias.

- Discúlpeme, señorita Granger pero no estoy de acuerdo con usted. Hay veces que me has dicho "miente Harry".

- Sí bueno, pero sólo en muy contadas ocasiones. Tú sabes que yo valoro la sinceridad de las personas por encima de todo.

- Sí que lo sé, prefieres que te digan una verdad dolorosa a una mentira piadosa.

- Correcto.

- Oye Hermione…

- Dime.

- ¿Te duele todo el cuerpo?

- Casi todo.

- Dónde no te duele.

- Pues…en las manos y…en los pies. El resto del cuerpo me está pidiendo descanso y paz a gritos.

- Entonces…no puedo besarte. ¿Verdad?

- Bueno…no creo que un beso me haga demasiado daño. Aunque más de uno puede que sí me afecte.

- Con uno me conformo, cuando estés buena del todo…nos daremos el resto.

- Trato hecho.

Él la besó con suavidad, ella le devolvió el beso y apoyó la cabeza en uno de sus hombros.

- ¿Te molesto?

- Claro que no. Sabes que para mí, tu presencia es más una bendición que una molestia.

- Te quiero Harry, te quiero mucho.

- Lo sé. Yo también a ti, aunque en otro sentido. Pero no te preocupes, no voy a preguntarte más cuándo sabrás que me amas. Estoy seguro que me lo dirás cuando lo sientas. Además, creo que preguntándotelo tanto…me he puesto muy pesado.

- Bueno sí pero…lo entiendo. Sólo querías saberlo pronto.

- Sí pero ya no tengo prisa.

- Harry…

- ¿Sí?

- ¿Recuerdas lo que ocurrió cuando Malfoy te hechizó con aquellos polvitos?

- No.

- ¿Hay algo que recuerdes?

- No. Sólo lo que pasó antes de eso.

- Entonces…lo que te dije no te hizo efecto, sólo lo que hice.

- ¿Perdón?

- No, nada, cosas mías.

- Ah, no, de eso nada. No comentes cosas en voz alta que luego no quieras explicarme. Habla, Hermione. Qué es eso de que me dijiste no se qué que no recuerdo y que hiciste no se cuanto que sí funcionó.

- Bueno…digamos que cuando estabas bajo el influjo de Malfoy te dije algo porque…pensé que iba a morir, y luego te besé…y creo que fue ese beso lo que te devolvió a la normalidad.

- Por eso tenía sabor de sangre en la boca…

- Supongo que sí.

- Bueno…lo del beso que tuvo efecto puedo entenderlo, hay un dicho que dice que a veces un gesto vale más que mil palabras.

- Sí pero a mí me hubiese gustado que esas palabras también hubiesen valido.

- ¿Cuáles?

- Las que te dije antes de besarte.

- ¿Me las dirías de nuevo?

- Por el momento no. Prefiero esperar a sentirme mejor.

- ¿Por qué, fue algo malo?

- Todo lo contrario.

- Entonces quiero saberlas.

- Y yo sólo quiero dormir.

- No me desvíes el tema. Al grano, Hermione, qué fue lo que me dijiste.

Ella sonrió moviendo la cabeza de forma negativa. Como queriendo indicarle "No te lo diré por mucho que insistas".

- Por fa Hermione…sé buena…- dijo mirándola de la forma que sabía le encantaba a ella.

- No me pongas los ojos de cachorrito, sabes que no lo resisto…

- Pues por eso lo hago. ¿Será Hermione buena y le dirá a Harry lo que él quiere saber?

- No.- contestó ella riéndose más, hasta que se quejó de dolor en el costado y procuró no volver a reírse de nuevo.

- ¿Estás bien?

- Pues no, pero mejor que muerta sí. ¿Me dejas dormir ahora?

- Jo…es que quiero saber eso…

- Pero qué pesadito eres cuando algo se te mete en la cabeza…

- Tú dijiste que era algo bueno…no entiendo por qué no quieres repetírmelo.

- Porque no estoy en las condiciones adecuadas para reaccionar como se espera de mí.

- No te entiendo.

- Harry, si te repito lo que te dije a punto de morir, digamos que tú harás algo que yo…responderé y para eso, debo estar en plenas facultades y ahora mismo no lo estoy. ¿Me entiendes?

- Mayormente sí.

- Pues ya está. Deja de insistir tanto y de darle tantas vueltas, me estás mareando…

- Perdona. ¿Me lo dirás por la mañana?

- Eres más pesado que una tonelada. Afú…

- No resoples, me recuerdas a tu gato.

- Me pregunto dónde estará.

- Por ahí, haciendo lo que cualquier gato mágico.

- Mi gato no es cualquier gato mágico, es único en su género por muy poco que a ti te lo parezca.

- Oye, yo sé que Crookshanks es un animal de lo más especial, lo único que no me gusta es su aspecto, es feo de narices.

- En eso estamos de acuerdo. Pero no fue su aspecto lo que llamó mi atención.

- Ya lo sé, me lo explicaste muy clarito hace algunos días.

- No vas a dejarme dormir en toda la noche. ¿Verdad?

- Mientras sigas dándome conversación no.

- Ah, que la culpa es mía ahora…

- Qué va, es que me gusta charlar contigo. Bueno, en realidad me gusta hacer cualquier cosa contigo.

- ¿Cualquier cosa?

- Incluso ducharnos juntos. ¿Crees que podremos repetirlo?

- Sin estar pegados "o casados" no.

- Jo…con lo que me gustaba verte en bikini…

- No seas pervertido…

- No lo soy, soy sincero que es distinto. Es que como tú no te ves…pero estás para comerte y no dejar ni un poco.

- Esa frase me suena…

- Me la dijiste tú el día en que estabas bajo los efectos del veritaserum, ayer si mal no recuerdo.

- Ah sí. Cuando me preguntaste qué pensaba de ti al verte en bañador…

- ¿Aún lo piensas?

- Pues claro. No voy a cambiar de opinión de un día para otro. ¿No?

- Hay gente que sí lo hace.

- Yo no soy como esa gente.

- Lo sé.

- ¿Querrías que lo fuera?

- ¿Bromeas?. Por supuesto que no. Me gusta que te salgas de la norma. Eso demuestra lo especial que eres, bueno, eso y otras cosas.

- ¿Y esas otras cosas…te gustan?

- Mayormente sí. Y ahora que caigo…

- Qué.

- Llevas un buen rato haciéndome preguntas para saber lo que opino de ti. ¿Por qué te interesa tanto?

- De momento no pienso decírtelo.

- Tú disfrutas dejándome con la intriga. ¿Verdad?

- Sí, lo confieso.

- Mala.- él le sacó la lengua y ella se rió un poco.

- Es que estás tan gracioso con la mosca tras la oreja…

- Yo creí que estaba gracioso con los ojos de cachorrito.- Él los puso otra vez, ella le regaló un beso.

- Más que gracioso lo que estás es adorable…

- ¿Por qué estás tan cariñosa, dulce y…encantadora esta noche?. No paras de decir y hacer cosas para halagarme…

- ¿Por qué crees que puede ser?

- Dímelo tú.

- A lo mejor es simplemente porque me apetece.

- Mientes, hay una razón. Tú nunca haces las cosas porque simplemente te apetezcan. Confiesa, Hermione. Qué ocurre contigo esta noche.

- Te lo diré…mañana.

- ¿Otra vez con el misterio?. Jolín…

- Harry, confía en mí. Mañana estaré en plenas facultades de decírtelo y hacer todo lo que me de la gana. ¿Crees que podrás esperar hasta entonces?

- Sólo si me prometes que valdrá la pena.

- Oh sí, ya lo creo. Te aseguro…que me vas a comer a besos "y otras cosas" cuando lo sepas. Y a ti te encanta besarme…¿verdad?

- Además de otras cosas, sí. Hermione…Hermione…me estás matando de curiosidad.

- Pues no te mueras o me darás un disgusto tremendo. Sobre todo después de haberme salvado la vida.

- No, si te parece iba a dejarte morir…

- Bueno…en cierto sentido podrías haberlo hecho si yo no te hubiese deshechizado con aquél beso…

- ¿Y eso por qué, me volví malo de repente?

- No, digamos sólo…que no tenías voluntad propia.

- ¿Cómo dices?

- Buenas noches, Harry. Mañana será otro día.

- Hermione no, abre los ojos, como te duermas ahora te juro que te despierto aunque tenga que usar todos los "Aquas" existentes.

- Que no quiero hablar de eso ahora…

- Entonces no me comentes cosas que puedan tener relación con eso y me dejes a medias…

- ¿Cómo sabes que pueden tener relación si se supone que no recuerdas nada de lo que te ocurrió, eh?

- Pues porque tú normalmente, cuentas las cosas que tienen coherencia. Además, sólo tengo que hilar lo que me dijiste de lo del beso…

- De acuerdo Harry. Haré un resumen rápido pero luego no quiero estar hablando de esto durante toda la noche. Tienes que prometerme que te limitarás a escucharme y luego no me harás preguntas.

- Eso no es justo.

- Es lo que hay. ¿Lo quieres sí o no?

- Sí.

- Bien. Escucha con atención. Malfoy te lanzó esos polvos raros, tú los aspiraste.

Te convertiste en una especie de títere obediente a la voz de su amo. De hecho, a todo lo que él te ordenaba respondías siempre "Sí amo" con una voz que ni si quiera parecía la tuya.

Él te ordenó pegarme, lo hiciste, luego te ordenó matarme y también lo intentaste y cuando por fin intenté hablarte para devolverte a la normalidad te dije algo que creí funcionaría pero no lo hizo, entonces Draco te mandó clavarme el puñal, tú obedeciste de nuevo, hiriéndome en el estómago.

Yo te dí un beso diciéndote lo mismo que antes y de repente el puñal se te cayó al suelo y volviste a ser el de siempre salvo por el hecho de no recordar nada y de mirarme como si fuese la primera vez que me veías en mucho tiempo. Según tú mismo dijiste…siglos. ¿Y ahora podemos dormir?

- Nno…

- Pues te quedas despierto si quieres, yo me duermo. Se acabó tanta charla. Y no quiero seguir hablando, ni de esto ni de nada. Sólo quiero dormir y olvidarme de todo.

- Her…Hermione…

- Qué.

- Yo te…yo te…yo hice…todo…¿e..eso?

- ¡Por última vez, sí, lo hiciste. Pero no por voluntad propia!. No estoy enfadada contigo, no te guardo rencor, y hasta te he perdonado. ¿Vale?. ¡Déjame en paz de una maldita vez, no entiendes que no quiero hablar de eso. Para mí también es traumático, maldita sea!

- Nno…no llores…

- ¡Y qué coño quieres que haga, que me ría. Joder Harry, esta noche han intentado violarme, me han llenado de magia oscura y dañina, luego tú me has dado una paliza bestial y encima me apuñalas. Vale, no era culpa tuya pero no me hagas hablar más del tema. Ten compasión de mí!

- Yo no pretendía…no quería que tú…te alteraras tanto. Yo…lo siento mucho, Hermione.

- Yo también lo siento, de verdad que sí. Sé que ahora te remorderá la conciencia y empezarás a darle vueltas al tema de lo que me has hecho pero…¡no quiero que te culpes, ése no eras tú realmente. Yo sé que jamás se te pasaría por la cabeza hacerme daño en ningún sentido!

- Pues claro que no, es imposible. Yo te amo.

- ¡Pues por eso lo digo. Tú, al igual que yo, no puedes dañar a las personas que quieres. Por eso no pude hacerte daño yo tampoco, ni si quiera para defenderme de ti!

- ¿Por eso no tengo casi ninguna herida?

- ¡Pues claro, el único chico al que hice daño fue a Malfoy!

- Vaya…

- ¿Y ahora puedo dormirme?

- Sí, pero deja de llorar. Odio verte llorar, me duele el corazón.

- Eso no es mi culpa.

- Ya lo sé, no te estoy culpando, sólo informando de lo que me ocurre cuando te veo sufrir.

- Harry…

- Qué…

- ¿De verdad…me querrás siempre?

- Sí.

- ¿Ocurra lo que ocurra?

- Sí.

- ¿Aunque pueda engordar mucho y dentro de muchos años me llene de arrugas?

- Pues claro tontorrona…- él lo dijo con cariño y ella no pudo ofenderse.- ¿A qué vienen estas preguntas?

- Necesitaba saberlo.

- ¿Por qué?

- Para comprobar una cosa.

- ¿El qué?

- Que me amas de verdad.

- ¿Acaso lo dudas?

- No, pero…mi madre me dijo una vez…que cuando un hombre quiere o ama de verdad a una mujer, le importa muy poco si ella pierde la figura o si se llena de arrugas, porque lo que él ama no es su apariencia sino lo que tiene dentro, lo que ella representa como persona y sobre todo en su esencia.

- Pues claro que sí, Hermione, creo que te lo he dicho ya. No es tu físico lo que me atrae, sino tu corazón.

- También me dijiste que mi físico te gustaba…

- Mucho, me gusta mucho.

- Pues no soy ninguna belleza…si vieras a Megan…ella sí que es guapa.

- Pero yo no me he enamorado de ella, lo he hecho de ti.

- ¿Por qué?

- No puedo explicártelo, no acabaría nunca, pero…puedo decirte que me conquistaste porque eres alguien excepcional para mí. Pero sobre todo…porque no he conocido jamás a una chica tan buena y maravillosa como tú.

- Harry yo…

- Shhh…no hace falta que digas nada. Con que te acurruques contra mí como hacías cuando dormíamos juntos, me conformo.

- Pides poco…

- Por el momento sí. Estás débil. ¿Recuerdas?

- ¿Así está bien?- preguntó cuando hubo hecho lo que él había pedido.

- Sí pero…me gusta más cuando dejas la cabeza bajo mi cuello. Además, de esa manera puedo abrazarte mejor la cintura.

- De acuerdo. Operación descenso en marcha. Au…

- ¿Te duele algo?

- La cabeza, me he mareado un poco al moverme pero…ya se me está pasando. Bueno, señor Potter, ya estoy como has pedido. Puedes agarrar mi cintura cuando quieras.

- ¿Aunque no la suelte en toda la noche?

- Si lo haces me darás un disgusto.

- No es que me queje pero…estás tan receptiva esta noche a mi contacto que casi no te reconozco.

- Bueno es que…digamos que después de lo ocurrido con Malfoy…ahora aprecio más la intimidad que tenemos como pareja.

- ¿Seguirás conmigo aunque haya…intentado matarte?

- Pues claro, ya te he dicho que tú no eras consciente de nada y si te lo estás preguntando…no te tengo miedo.

- Gracias Hermione.

- De nada.

- ¿Me das otro beso antes de dormirnos?

- Sí, pero no te emociones mucho con la pasión que no estoy para imitar a tus padres con los volcanes en erupción.

- Pfjajjaa…a veces eres de lo más divertida.

- Gracias.

- Aún espero ese beso.

Cuando ella se retiró tras dárselo, volvió a cobijar su cabeza bajo el cuello de él y sintió cómo Harry le daba un beso en el cabello.

- Buenas noches Hermione.

- Buenas noches Harry.

- Aún te amo.

"Y yo a ti". - Lo sé. Duérmete, estaré aquí cuando despiertes.

- Lo mismo digo.


Continuará.


Nota de la autora:

Como ya he dicho, éste es el penúltimo capítulo del fic. Antes de pasar a otra cosa, creo que en esta cap ya ha quedado claro que Hermione sabe con seguridad lo que siente por Harry y sí, se lo ha dicho más de una vez, incluso se lo ha vuelto a decir en la enfermería, pero él no se ha dado cuenta. ¿Volverá a decírselo pero sin mensajes indirectos?. Lo sabréis en el cap quince y último de la historia.

Quiero agradecer el apoyo de la gente que siempre ha estado ahí y sigue ahí, tanto a los nuevos/as lectores/as de este fic como a los antiguos que me han seguido siempre desde mi primer fic. En especial a Eréndira(chocolatito19), Diana (DiCaro), Gaby (oo0sherlin0oo), Hermian Vampiress, Daphne Potter, Vangie McDermott, athenea10, BabyJapan, Leonysse Weasley, Monik, JossieEvans, Helara Potter, Celestana, Eldanar, henry Valenciano, Naremoon, Sandrita Granger, Cristy Potter , Aneitablack, Carolin Potter Evanas, Princess-BlackP, bellapaola, Hikaru-Hoshi (que te has releído este fic para dejarme un review en cada cap porque tú crees que la historia lo merece), ELLADAN y Cia, ani, New Sunrise, Ignacio, TaBeRu, Sonia Granger Potter y muchas otras personas que no nombro para no seguir haciendo esto interminable pero que igualmente sé que han estado siempre ahí y siguen ahí. Tenéis mi cariño eterno y mi agradecimiento sincero… para siempre.

Muchas gracias por todos los reviews dejados, antes los contestaba dentro del capítulo pero eso les sentó mal a algunas personas así que ya no voy a volver a hacerlo para no crear más polémica. Intentaré contactar con vosotros por otro medio. Por cierto y sólo para que lo sepáis, he revisado las normas muchas veces, no he visto en ningún sitio que esté prohibido responder reviews dentro de un capítulo y tampoco se prohíbe límite en las notas de autora aunque algunas personas digan lo contrario. Si todo eso fuese verdad me habrían castigado los administradores, porque incluso les mandé un email consultándoles todo y diciéndoles que siempre había respondido los reviews dentro del capítulo. Desde que mandé el email ellos han tenido un mes para responderme o castigarme si así lo creían oportuno pero no lo han hecho. ¿Será por algo, no?. Aunque por respeto a quienes lo de los reviews les molesta, repito, no voy a contestarlos aquí. Ah, por cierto. Sí es una norma de esta página no subir un capítulo con nada de fic y sí con sólo los reviews y/o subir un cap donde sólo se pongan las opiniones del/la autor/a y hacerlo pasar por un cap más del fic, eso es algo que jamás he hecho. Un beso. RAkAoMi.