Los personajes son propiedad de Meyer, yo solo me dedico a jugar con ellos.


Clases particulares.


-Ya hemos terminado por hoy. –Dijo Edward cerrando el libro y acercándose a mí. –Hoy te toca a ti. –Dijo bastante cerca de mi cara.

-Edward…yo hoy no puedo. –Dije obligándome a respirar y a parecer algo normal.

-¿¡Qué!? –Se alejó un poco, pero no lo suficiente como para que pudiese pensar y hablar con claridad. -¿¡Ya has olvidado el pacto!? -¿Se estaba enfadando?

-No, claro que no lo he olvidado. –Dije levantándome para tener más seguridad. –Solo que hoy no puedo, pero mañana te recompensaré, te lo prometo. –Le dije suplicándole con la mirada.

-¿Por qué no puedes? ¿Qué pasa, que no soy lo suficientemente bueno para ti? –Sí, se había enfadado.

-¡No, claro que no! –Me acerqué un poco a él, pero tampoco mucho, no quería que eme deslumbrase. –Solo que hoy he quedado para cenar, y como no me dé un poco de prisa no voy a llegar a tiempo.

-¿Has quedado? ¿Con quién? –Ahora le entraba la vena cotilla.

-Con Jacob Black y por favor, Edward, no me seas cotilla. –Le dije alejándome.

-¿Sabes qué, Bella? –Dijo poniéndose más cerca y cruzándose de brazos. –No me pienso mover hasta que no me pagues mi clase.

-¿Sabes qué, Edward? –Dije imitando sus palabras y su tono de voz. –Como lo hagamos seguramente nos pillen, en menos de media hora Jake vendrá a por mí, y como él se entere se enterará Charlie y adiós a tus clases y a lo que hay después de ellas. –Él únicamente suspiro y salió de mi habitación con un adiós que casi no pude escuchar.

No únicamente me puse el vestido que tenía pensado; era azul de tirantes finitos, me llegaba por encima de las rodilla y era bastante fresquito, genial para él verano, aunque viviendo en Forks seguramente tendría frio, por lo que me cogí una chaqueta de punto negra. Me puse unos zapatos negros, a juego con la chaqueta y el bolso. Después me maquillé un poco, quería parecer natural y me solté el pelo.

Llamaron a la puerta justo a las nueve y punto, que puntual es la gente cuando quiere. Baje las escaleras sin ningún tipo de prisa por abrir la puerta. Cuando llegue a la puerta di un pequeño suspiro y la abrí. Estaba dándome la espalda, mirando su coche o el paisaje…

-Eh… Hola. –Le dije llamando su atención.

-Ah, hola. –Dijo dándose la vuelta y dándome dos besos. –Estás preciosa.

-Gracias, tu también estás muy guapo. –Dije saliendo al porche y cerrando la puerta con llave. -¿A dónde vamos a ir?

-Al mismo restaurante en el que tuvimos nuestra primera cita. –Dije yendo al coche casi sin esperarme.

El camino al restaurante fue bastante tenso, había un silencio incomodo que ninguno de los dos sabía cómo romper o esperaba a que lo rompiese el otro.

-¿Para qué quieres que vayamos a cenar hoy? –Le pregunté casi sin pensarlo minutos antes de que llegásemos al restaurante.

-Te echaba de menos… -Dijo con un pequeño suspiro.

Yo no le contesté, pero sabía perfectamente que no era eso. Nuestra relación fue una relación bastante tensa, casi todos los días discutíamos y nuestra ruptura no fue mejor, nos acabamos echando los trapos sucios delante de algunos de nuestros amigos.

Cuando llegamos al restaurante no esperé ni a que Jacob apagase el motor y me bajé del coche, esta sería una noche muy larga. Cuando nos dirigíamos a la entrada del restaurante no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, ¿qué hacía él aquí? Jacob también se dio cuenta y pude escuchar un gruñido que se le escapó, ellos dos nunca fueron amigos, siempre discutían por cualquier tontería.

-Hola. –Nos dijo Edward obligándonos a pararnos. -¿Qué casualidad verdad? –Dijo con una sonrisa en la cara.

-Sí. –Dijo Jacob bastante serio y frio. -¿Has venido solo, Cullen?

-No, estoy esperando a Leah. –Dijo mirándome fijamente. –Podríamos cenar todos juntos, así vosotros conocéis a Leah y me ponéis un poco al día de la novedades de vuestra vida. –Dijo Edward mirándome fijamente haciendo que mi corazón se acelerase.

-Claro. –Dijo Jake con un tono de enfado en su voz.

Pocos minutos después nos encontrábamos los cuatro en una mesa un poco alejada. Nos pusimos en un lado de la mesa Edward y yo, y enfrente de Edward se sentó Leah y al lado de Leah se sentó Jake.

Leah era bastante guapa la verdad. Tenía la piel morena y el pelo negro y largo. Era más o menos de mi altura y tenía unos enormes ojos negros, la verdad es que hacía buena pareja con Jake.

-Hola, me llamo Eric y esta noche seré vuestro camarero. –Dijo el camarero poniéndose a un lado de la mesa. -¿Qué queréis para cenar? –Dijo con una amabilidad fingida.

-Pues dos sopas de marisco y dos ensaladas mixtas. –Dijo Edward hablando por todos, ya que minutos antes todos habíamos dicho lo que queríamos.

-Bien. –Dijo apuntándolo en la libreta. -¿Y de segundo?

-Cuatro números cinco. –Dijo Jake esta vez haciendo que yo rodase los ojos.

Cuando el camarero se fue se creó un intenso e incomodo silencio.

-Yo me voy al baño. –Dijo Leah.

-¿Qué tal todo, Black? –Preguntó Edward con arrogancia en la voz.

-Genial. –Dijo mirándome y sonriendo. –No me puedo quejar, la verdad. Podríamos decir que la vida me está dando una segunda oportunidad en todo. –Edward y yo cogimos la indirecta en sus palabras y nos tensamos en el instante.

-Me alegro. ¿Y en los amores qué tal? –Dijo Edward poniendo su mano en mi rodilla derecha, pero dudo mucho que Jake se diese cuenta.

-Pues soltero. –Dijo mirándome, yo simplemente le quite la mirada y la pose sobre mi plato. -¿Y tú?

-Digamos que tengo un rollo. –Dijo subiendo más la mano haciendo que me mordiese el labio. Por suerte tuvo que quitar la mano, ya que Leah volvió y el camarero detrás de ella con nuestra cena.

Nos pasamos toda la cena hablando de tonterías. Se notaba mucho que nadie sabía que decir, sobre todo Leah. No participaba mucho en nuestra conversación y me pude dar cuenta de que yo no la caía muy bien y que Jacob le gustaba y a Jacob le gustaba también. Supongo que después de todo le tendría que dar las gracias a Edward.

Sobre las once terminamos de cenar, cada uno pago su parte y salimos todos juntos al parking.

-¿Ahora como nos vamos? –Preguntó Edward. –Yo creo que lo más lógico es que vosotros dos os vayáis juntos y Bella y yo en mi coche. –A todos nos pareció bien, ya que Jacob y Leah vivían cerca.

El camino hacia mi casa no fue mi ruidoso, pero no era un silencio incomodo como los que tenía con Jacob, esta clase de silencios no me importaba tenerlos, era como que no nos hacía falta decir nada y lo sabíamos todo.

-Gracias. –Dije mirándole.

-¿Por qué?

-Por traer a Leah y hacer que Jacob se olvidase de mí, la verdad es que no quería ir a esa cena. No sé ni porque la acepte, la verdad.

-La aceptaste porque eres una buena persona. –Dijo llegando a mi casa y aparcando al lado del coche de Charlie.

-Después de todo vas a ser normal y todo. –Dije con una pequeña risita.

-Sí, parece que sí. –Dijo mirándome.

-Bueno, yo me voy ya. Es tarde y mañana me toca recompensarte. –Dije mordiéndome el labio.

-O ahora también puedes. –Dijo cogiéndome por la cintura y acercándome a él para besarme con pasión. Me senté a ahorcajadas sobre él y alguna vez me restregaba un poco. Sus manos subieron a mis pechos y los masajeaba.

-Edward… nos…pueden…ver. –Dije casi sin respiración.

-Tranquila, está demasiado oscuro como para que alguien nos pueda ver. –Dijo mientras besaba mi cuello.

-Pues te recuerdo que ahora te tenía que dar placer yo. –Dije mordiéndome el labio y jugando con un mechón del pelo de Edward. -¿Mejor en la parte trasera del coche, no? –Antes de que me pudiese dar cuenta ya estábamos en la parte de atrás, por suerte era bastante amplia.

Edward se sentó y yo me puse de rodillas en el suelo. Le desabroché el pantalón y le saqué su miembro y le di pequeños besos y el último fue en la punta haciendo que Edward gimiese. Me encantaba oírle gemir. Después lo chupé para más tarde metérmelo entero en la boca. Edward me agarró por la cabeza para llevar él el ritmo.

-Bella…me…corro. –Dijo cuando parecía que acabábamos de empezar y explotó en mi boca. Miré el reloj y me equivocaba.

-Ahora sí que me voy. –Dije arreglándome el pelo y dándole un pequeño beso cerca de los labios. Salí del coche y me dirigí a mi casa. Charlie ya estaba durmiendo, por lo que me fui a mi habitación y me dejé caer en la cama.


Hola, nuevo capítulo. Siento el retraso pero se me rompió el ordenador y después se me fue la inspiración. Lo siento mucho de verdad. Intentare subir mañana algún capítulo nuevo de alguna historia, pero no aseguro nada, ya que estoy bastante liada.

Gracias por las rewiers, alarmas y favoritos.