Advertencia Nro1: Ubicada en la línea temporal de Holic y posterior a la serie de short-fics, Nueva Infancia.
Advertencia Nro2: Esta historia contiene muchos spoilers al manga de XXXHolic y a algunos datos de Tsubasa Reservoir Chonicles. No obstante, muchos hechos son inventos y suposiciones mías. Haré un esfuerzo para aclarar cada caso, pero dado que al momento de publicación de este fanfic aún no han terminado estos mangas, hay cosas que no se pueden dar por totalmente ciertas.
PARA NO OLVIDAR
Capítulo 2: Recuerdo prohibidos
Watanuki atraviesa la puerta con resquemor, aún impresionado por la experiencia de tantos espíritus negativos. De pronto siente algo distinto, mejor dicho, algo que falta. Y es que en verdad desde que entró, no hay ni un solo rastro de aura negativa. Observa a la señora Hiragizawa, y al igual que la tarde anterior, se da cuenta que no hay nada malo en ella.
-¿Cuánto tiempo ha estado fuera de Japón, señora Hiragizawa? –dice, depositando su vista sobre el altar familiar.
-Más de siete años, desde la muerte de mi esposo. Volví hace un mes. Sé que tienen muchas preguntas, pero con gusto contestaré sus dudas.
Tomoyo invita a los jóvenes a sentarse, de todos ellos Kimihiro es el que más impresionado observa el salón; en cierta forma le recuerda a la propia tienda de deseos, pero con adornos íntegramente occidentales. Lo que más le llama la atención son los vitreaux, cada uno de ellos decorados con la imagen de una chica distinta, como si fueran hadas. Himawari centra su atención en una estantería llena de platos y tazas, impecablemente limpios. Doumeki también observa el resto del reluciente decorado: cortinas, cuadros, lámparas y hasta un piano, pero ningún retrato u objeto de índole personal, como si de un museo se tratase.
-Aún no me has dicho los nombres de tus amigos, Kimihiro. ¿Puedo decirte Kimihiro, verdad?
-Eh… claro. Ella es la hermosa Himawari… -señala a la chica. –Y este tipo de acá no tiene mucha importancia…
-Soy Shizuka Doumeki.
-Se educado y saluda como corresponde, tonto. –dice Watanuki, jalándolo del brazo. –Haz una reverencia.
-Lo mismo digo, Oi.
-¡Que no me digas "Oi"!
Los muchachos comienzan a pelear, pero eso no le parece extraño a la chica de las coletas.
-Watanuki y Doumeki son muy buenos amigos.
-Ya puedo ver que sí. ¡Hohoho! –contesta Tomoyo, soltando una risita entre divertida y pícara.
-¡Ah! Ya casi lo olvidaba, esto es para usted. –Watanuki le entrega el paquete con los dulces que había preparado. –Espero haber calculado bien la cantidad de personas… ¿Usted vive sola, señora Hiragizawa?
-Oh, por favor. Sólo díganme Tomoyo. En realidad me acompañan mis asistentes, pero tuve que mandarlos a hacer unos encargos al templo Tsukimine.
-Ah, ¿ese es el templo que pasamos con el ómnibus?
-Así es. En realidad, es de mi propiedad.
Los muchachos se quedan de piedra al escuchar las palabras de la viuda, pero a Himawari no le interesa demasiado. Por el contrario, se distrae con ver los juegos de taza en una de las estanterías. Inmediatamente nota los hermosos decorados de la porcelana, con formas de sol y estrella.
-Que hermosas tazas… parecen ser muy antiguas.
-Es porcelana china. Ese tipo de vajilla es única, hay un solo diseño para cada juego. –responde Doumeki. Y agrega. –Son verdaderas antigüedades.
-Así es. Son cosas que quedaron del negocio de Eriol (así se llamaba mi esposo, que en paz descanse). De hecho aún no lo estrené.
-Parece que tienes muchos conocimientos sobre antigüedades, Doumeki…
La plática entre la chica de los girasoles y su compañero sigue, lo que altera ya a Watanuki.
-¿Por qué Himawari le presta tanta atención este tipo? No me gusta como la trata con esa confianza…
-¿Por qué te preocupa? –pregunta Tomoyo, llena de curiosidad. –¿Hay triángulo?
-¿Tri- triángulo? ¡Noooooooooo!
La desesperación gana a Watanuki, lo que provoca otra de sus extrañas risas a la viuda.
-De verdad que eres un encanto, muchacho… no podía ser para menos, ¡HOHOHO! Vengan, les mostraré la casa. –dice, mientras jala del brazo a Watanuki.
El grupo atraviesa la sala de estar, donde se abre dos puertas. Una de ellas conduce a un salón oscuro, llamando la atención de Doumeki, ya que no posee ventanales.
-Esta es la sala de cine, pero hace mucho que no se usa, así que perdonen el olor a humedad.
-¿Le gusta mucho el cine?
-Solía dedicarme a eso, aunque en el fondo sean sólo solamente imágenes en movimiento… Ahora prefiero el teatro. Supongo que le daré otro uso a este salón. Vengan por aquí.
Tomoyo conduce al grupo hasta una puerta, casi toda decorada en madera, donde un imponente escritorio de cedro y un sillón rojo se llevan la mayor parte de la atención.
-Este era el estudio de mi esposo. También se siente el encierro, pero casi no lo he abierto desde que falleció. Pueden pasar si quieren.
Watanuki entra unos pasos… allí también hay similitudes con la tienda; sus grandes tapizados y sus cortinas rojas, como las que hay en esa habitación. También el sillón individual, parecido a los sillones de Yuuko. En la biblioteca, muchos libros antiguos.
-Esta biblioteca es el resultado de muchos años de búsqueda. Algunos eran de mi esposo, otros me los traje de China.
-¿Le ocupan las antigüedades? –pregunta Doumeki.
-Eran la especialidad de mi esposo. Yo solamente me considero una aficionada… pero me he esforzado para seguir su mismo camino.
-¿Lo extraña mucho, verdad?
Tomoyo baja la mirada hacia el suelo y con suavidad responde:
-No tienes una idea de cuanto. Vengan, los llevaré a ver el salón de baile.
El grupo vuelve a pasar por el pasillo, pero sin quererlo, Himawari empuja la estantería de la vajilla, haciendo que una fuente casi caiga sobre Tomoyo.
Himawari se tapa la cabeza, temiendo sentir a la fuente estrellarse, pero para su sorpresa cuando alza de nuevo la mirada, se encuentra con la viuda que había atrapado la fuente con tan sólo una mano. Esto despierta las sospechas de Doumeki.
"Esta mujer… no es alguien corriente. Sin embargo, cuando la vi en la escuela no había ningún signo de ser distinta a otro ser humano. Pero…"
-¿C-cómo…? –se pregunta la chica.
-El último deseo de mi esposo fue protegerme, así que aquí no puede entrar nada ni nadie que intente hacerme daño. Por eso es que ni siquiera tu mala suerte puede alcanzarme… También sé que tú atraes los malos espíritus y tu amigo los repele.
-¿Acaso usted puede verlos?
-Yo no. Pero sé que existen. Por eso es que insistí en que viniesen aquí, para que estuviéramos en un lugar seguro y cómodo. Perdona que no te lo haya dicho desde un principio, pero temí asustarlos.
Watanuki mira sorprendido a Tomoyo. ¿Asustarse él de una persona común? ¿Acaso hablaba en serio?, Sin embargo, la dama de negro parece aceptar con naturalidad lo mismo que por lo que otros sí se morirían del espanto.
-Usted no parece temerle a nada… Señora Tomoyo.
Con lentitud, la señora va sacando las tazas y los platos de té.
-He sufrido más que suficiente en esta vida como para permitirme tener miedo. Todo lo que más temía que algún día ocurriera, ocurrió, y sin embargo sigo aquí... –suspira. -Además, como dije, este es un lugar seguro. Ni siquiera los espíritus del bosque pueden acercarse. Por lo general no atacan de día, pero deben estar alterados por la cercanía del Obon.
-Entonces… -Doumeki se adelantó unos pasos. –Usted tiene…
-Claro que no, soy una persona como todas. –responde, mostrando una sonrisa casi infantil. –Digamos que simplemente, soy observadora de los detalles y una ferviente interesada en hechos fuera de lo común, pero nada más. Si lo desean, podemos seguir conversando mientras tomamos el té en el jardín.
Mientras tanto, fuera de la residencia Hiragizawa, la policía no ha dejado la guardia ni un momento.
-Mira esto, tiene visitas.
-Bueno esto si es extraño. –responde el policía rubio. –La viuda casi nunca sale de la casa, pero hace dos días seguidos que salió a la ciudad, y ahora recibe gente...
-Esta mujer trama algo.
El policía de cabello negro toma, más bien arranca los binoculares de las manos de su compañero, al cual casi se le caen las rosquillas.
-Anda, ya sé que te mueres por que lea ese expediente, así que léelo de una vez...
-Está bien.
-"Tomoyo Daidouji. Nacida en cuna de oro, su padre tenía una importante empresa juguetera y se casó con otra accionista, Sonomi Amamiya, con quien tuvieron a la única niña. Sus padres se separaron antes del año de vida, así que siempre se crió con su madre. Nada relevante en su niñez. Creció en Tomoeda, hizo sus estudios superiores en el Clamp Campus. Se dedicó al cine, hizo algunos trabajos de mediano éxito…
-¿Ella administraba su herencia?
-No. Se dedicó exclusivamente a hacer películas de manera independiente, incluso llegó a hacer un dorama de bastante éxito en su época… A los 22 años se casó con Eriol Hiragizawa, filántropo inglés de descendencia japonesa dedicado a las antigüedades, por lo que su fortuna quedó más que consolidada y al poco tiempo tuvieron un hijo. La señora Hiragizawa parece exclusivamente dedicada a la crianza de su hijo en los años posteriores… no hay negocios a su nombre ni nada por el estilo. Lo poco que pude encontrar en la oficina de impuestos, aparece a nombre del esposo. ¿Por qué Hiragizawa se convirtió en sospechoso de la policía?
-Porque comenzó a no poder justificar el ingreso por aduana de objetos de colección, algunos de valor incalculable valuados como si fueran juguetes de plástico. Muchos paquetes fueron traídos del exterior a nombre de la Daidouji Corp. Llamó la atención del fisco.
-Pues sí… aquí dice que la madre de la señora Daidouji falleció, dejando la herencia a nombre de su hija. Sin embargo es su esposo el que administraba sus cuentas… encontré una copia de una citación a declarar para Eriol Hiragizawa ante la oficina de impuestos… pero nunca llegó a presentarse. Falleció en un accidente de avioneta al mes siguiente… Oh, que triste.
-¿Qué cosa?
-El hijo del matrimonio iba en esa avioneta… tenía nueve años apenas. Después de ese incidente, la viuda Hiragizawa se convirtió en la heredera de una importante fortuna, pero no hizo un verdadero uso de ella. Se radicó en Hong Kong y se retiró de la vida pública. En cuanto a la investigación sobre el marido, quedó archivada por falta de pruebas… No creo que sea el prontuario de una delincuente. ¿Seguro sabes lo que hacemos?
-Nadie es totalmente inocente. Y si así lo fuera, ¿por qué de repente se pone a comprar propiedades, por un valor por debajo de la tasación normal?
-Quizás desea invertir en bienes raíces…
-¿Para heredárselo a quién? ¿Y si desea hacer dinero, porque ha participado en varios remates de antigüedades? Supuestamente, nunca administró el negocio de su esposo.
-Según los de impuestos, ha ganado todas las pujas, algunas a precios millonarios… no tiene sentido.
-Ha movido más millones en un mes que lo que hizo en diez años. Créeme, esta mujer está tramando algo…
A diferencia del resto de la casa, el jardín parece verse más contagiado de vida. Un juego de muebles de jardín ocupa la mayor parte del espacio. Del lado trasero se ubica un pequeño vivero vidriado, incluso por el techo pueden entrar los pájaros.
Himawari se sorprende al ver la flor que le dio su nombre en una parte del vivero decorando la mesa de jardín.
-¡Cuantas flores! ¡Y son todas tan hermosas!
-Tengo muchísimas especies. Algunas no crecen todo el año, por eso yo misma me encargo de cuidarlas. Me ayudan a recordar...
-Estos árboles de cerezos se ven muy antiguos. –Doumeki toca uno de los troncos. –Mi abuelo contaba una leyenda que en estos árboles, podían trasportarte al pasado…
-Realmente Haruka conocía muchas historias… -comenta Watanuki. Luego se dirige a la mujer de negro. –Haruka es el abuelo de Doumeki…
-¿Haruka... Doumeki?
Otro recuerdo viene a la mente de Tomoyo, uno de los más dolorosos sin duda…
Ocho años atrás.
Tomoyo prepara con paciencia un poco más de café de máquina, tratando de olvidar lo molesta que está con Eriol por haberla encerrado allí en la cocina a desperdiciar su tiempo y el del resto. Una a una va poniendo las tazas sobre los platillos, sin prestarle atención a la gente vestida de negro en la sala. Afuera, los asistentes hablan, o más bien susurran en lo que habitualmente es el recibidor de los Kinomoto. Aunque distintos, los comentarios se parecen.
"Que tragedia… la familia completa"
"Pobres… tan jóvenes y con tanto futuro por delante"
"Ni siquiera el niño tuvo suerte"
Desde el piso de arriba, Fujitaka es traído del brazo por Sonomi y por su hijo mayor. Kaho lo ayuda a sentarse.
-Señorita Mitsuki, ¿usted dará el incienso?
-No, no tengo el suficiente cargo. Pero lo hará alguien de mi suma confianza.
Afuera, un coche se detiene, un hombre muy anciano se baja. La señora Hiragizawa lo ve desde la ventana sin poder evitar compadecerse de él: traer un hombre tan anciano para una tontería como esta. Kaho sale a su encuentro.
-Haruka-sensei... le agradezco tanto por haber venido.
-¿Hasta cuando piensan seguir con esto?
La voz que interrumpe todos los silencios es la de Tomoyo trayendo el café. Todos la miran sorprendidos, pero nadie dice nada.
-¿No les da pena hacer venir a este hombre tan anciano para nada? -se acerca al hombre. - Discúlpenos, pero me temo que ha habido un error…
Eriol se acerca a su esposa, quitándole la bandeja.
-Querida, ven… -se dirige al sacerdote. –Ella es mi esposa, Tomoyo. Temo que aún no ha terminado de procesar lo ocurrido, se niega a creerlo.
El anciano se acerca a la joven mujer, con ternura toma sus manos entre las suyas y la observa fijo a sus ojos amatista.
-Usted… ahora está demasiado dolida, mucho más que lo que sus ojos o sus palabras pueden expresar. –con suavidad, toca su frente. –Pero llegará el momento en que no precise de la pena, ni del olvido.
Tomoyo se lleva la mano a la cara, luego se da vuelta y mira al gran recibidor, sin muebles, sólo sillas en las que están los familiares: Touya, Fujitaka, Meiling. Lentamente gira la mirada hacia el otro extremo de la sala. De inmediato reconoce la foto en la pared, donde Sakura y Shaoran sostienen a su hijo, ella misma la había tomado para regalarle un retrato familiar al niño en su cumpleaños.
Luego ve la cinta negra cubriendo el cuadro, entonces se alarma y mira hacia un poco más abajo. Su mente se niega a creer lo que sus ojos le muestran, quizás sea una visión, o una pesadilla. Y es que no hay ni uno, ni dos, sino tres cajones de madera, y en uno de ellos su mejor amiga, tan dulce y hermosa como siempre, sólo que privada del don de la vida.
-Entonces… es verdad… está muerta. Sí, eso es: Sakura está muerta…
El aliento se le entrecorta cuando entra a romper en llanto. Eriol la abraza y la acompaña a tomar su puesto en las sillas.
-¿Usted lo conoció?
-Sí, era un hombre muy anciano ya… ¿aún vive?
-No, murió cuando estaba en quinto grado. –contesta Shizuka.
La mirada de la señora de ojos amatista se pierde en el fondo de la taza de té.
-Tu abuelo… era un hombre que tenía mucha paz consigo. Me ayudaron mucho sus palabras…
Watanuki observa el cambio de expresión de la señora, entonces corta el clima con otra pregunta.
-¿Quiere que le ayude a servir la comida?
Tomoyo recupera su gesto habitual.
-Oh, no, no. No te preocupes, tú eres mi invitado así que serviré yo.
Con alegría sirve un poco de té en todas las tazas. Luego corta un trozo del pastel que había preparado en la noche.
-¿Te gusta cocinar, Kimihiro?
-Pues… la verdad que sí. Como vivo sólo me es útil… además Yuuko me hace cocinar todo el tiempo y…
"Es la herencia", es lo primero que se le viene a la mente a Tomoyo. "Entonces esto tiene que dar resultado". Sonriente, pone ante la mesa una gran torta de frutillas.
–Este pastel es la especialidad de una gran amiga mía. Espero haber logrado reproducir su sabor auténtico.
Watanuki prueba un poco del pastel de fresas, y sin poder explicarse por qué, un sentimiento cálido invade su cuerpo, y también su corazón; como un abrazo maternal que aleja los miedos infantiles.
-Es que… creo que es el pastel más dulce que he probado en toda mi vida. Me recuerda a… bueno, no sé a qué… pero…
-¿A tu infancia?
-Si, creo que si. –contesta el chico al punto de ponerse colorado.
-¿Qué sabes de tus padres, Kimihiro?
-Sólo sé que murieron en un accidente de auto… pero casi no los recuerdo, no sé por qué…
Un silencio profundo se hace en el grupo, aunque la respuesta no le sorprende a Tomoyo. Por fortuna, Doumeki hace otra pregunta.
-¿Y usted no tiene hijos, señora?
-Si, tengo un hijo de casi la misma edad de ustedes.
Doumeki no responde nada, pero le da una mirada a la lujosa casa; nada indica que allí viva otra persona que no sea la que habla con él.
-Ah... ¿y dónde está? –pregunta Himawari. –¿Vino con usted?
-No... Él... tuvo que irse, para poder tener una oportunidad de tener una vida tranquila.
-Ah... estudia en el extranjero, ¿verdad? –agrega la chica.
Tomoyo asiente, pero a Doumeki no le resulta muy convincente su gesto.
-Algo por el estilo. ¿Quieren poner música? No hay fiesta sin música…
Tomoyo conecta el equipo de música, y sus recuerdos de Tomoyo comienzan a flotar como si el presente pudiera evaporarse y mezclarse con el pasado en uno solo.
Hana wa sakura kimi wa utsukushi
(Las flores son de cerezos, tu eres encantador)
haru no komorebi kimi no hohoemi
(la luz primaveral atraviesa el verde y tu sonrisa)
fuyu ga owari yuki ga tokete
(el invierno termina, la nieve se derrite)
kimi no kokoro ni haru ga maikomu
(en tu corazón llega la primavera)
mado wo tataku tsuyoi ame wa mada tsuzuku to
(La lluvia que cae fuerte en la ventana todavía seguirá)
RAJIO kara nagareru koe ga tsutaete kimasu
(desde la radio una fuerte voz lo dice)
denwa kara kikoeta koe wa naiteimashita
(desde el teléfono escuché una voz llorando)
wasureta hazu no natsukashii koe deshita
(era una voz familiar que debería haber olvidado)
kimi wa mata mouichido ano koro ni modoritai no deshou ka
(¿No te gustaría volver a ese momento una vez más?)
haru wo matsu tsubomi no you ni boku wa ima mayotteimasu
(Esperando la primavera igual que capullos de las flores)
boku wa ima mayotteimasu
(ahora he perdido mi camino)
Muchos años atrás…
-¡Ven, Mamoru! ¡Encontré un nido de palomas! –grita una chica desde un árbol.
Un niño de cabello azul oscuro y ojos grandes como amatistas trata de escalar el gran cerezo. "¡Mamoru, baja de ahí! ¡Te vas a lastimar!", grita su abuela desde abajo.
-¡Mamoru, ven pronto!
-¡Ya casi, Yukiko!
Con dificultad, el chico va subiendo hasta casi llegar a la copa del árbol, pero al instante que se sujeta de una rama, esta cede, haciéndolo perder el equilibrio.
Mamoru siente que la cabeza le da vuelta, pero no lo suficiente para perder la conciencia. De repente, la figura de un muchacho casi tan alto como él le impide ver el follaje iluminado por el sol.
-Un árbol un poco viejo para ser escalado… -dice el chico, tendiéndole una mano.
-¿Quién… eres? –pregunta el hijo de Tomoyo.
Bajando del árbol de cerezos, la chica de cabellos claros responde:
-Es mi primo Syaoran, vive en Tokio, pero vino a casa de papá Touya y papá Yuki por las vacaciones.
Con dificultad, Mamoru se incorpora ayudado por Syaoran. A lo lejos, las madres de los niños corren.
-¡Mamoru! ¿Estás bien? ¿No te pasó nada? –pregunta Tomoyo.
Kaho alza a la niña muy asustada.
-¡Yukiko! ¡No deberían estar jugando en los árboles después de que haya llovido! ¿Te golpeaste?
-Yo no mamá… fue Mamoru el que se cayó.
"Debe ser hereditario", piensa Eriol. –Mamoru, deberías tener más cuidado. ¿O quieres que tu mamá te filme todo magullado?
-No papá…-el muchacho baja la vista.
-¡No te preocupes, Mamoru, yo siempre te protegeré! –dice Yukiko, abrazando a su amigo.
Tan pronto como se cayeron, los niños están jugando nuevamente como si nada hubiera pasado. Tomoyo y Sakura ponen la mesa en el jardín mientras los grandes conversan.
-Qué suerte tienen los niños, rápidamente olvidan lo malo… -comenta Sakura.
-Mira quien lo dice. –contesta Tomoyo. –¿Cuánto te quedarás esta vez, Sakura?
-Supongo que hasta que termine el Obón. Luego no sé que pasará…
El tono serio de las palabras de su amiga preocupa a Tomoyo, cosa que Kinomoto nota.
-…Pero eso no será hasta dentro de muchos días, iremos de compras juntas, ¿verdad que sí?
-¡Claro que sí, Sakura!
Mientras tanto, Shaoran se acerca a Hiragizawa y dice por lo bajo.
-Eriol, necesitamos hablar contigo luego. Sakura tuvo otro sueño.
-¡Papá! ¿Puedo mostrarle a Yukiko y a Mamoru lo que me regalaste?
-Claro, pero tengan cuidado, no es un juguete.
-¡Ven, Mamoru! ¡A Syaoran siempre le dan cosas divertidas! –dice la chica jalándolo a los varones y volviendo a correr.
Mamoru se apoya sobre el barandal del castillo con la mirada perdida en el cielo. La princesa Fuu y el mago Clef se dirige a su encuentro. Pero no es necesario preguntar nada, el gesto de Mokona le indica a la princesa lo que el muchacho está pensando.
-Extrañas tu hogar en el mundo místico, ¿verdad?
-Un poco… sí.
-Comprendo. –suspira Fuu. –Hay ocasiones que me ocurre lo mismo.
El rostro de Mokona se vuelve melancólico.
-No te preocupes, Mokona. Ustedes ya me han cuidado todos estos años, son parte de mi familia.
El gesto de Clef se vuelve serio.
-Mamoru, pronto deberás elegir. –interviene el príncipe. –Céfiro es un planeta que se sustenta del deseo de todas las personas. Si te quedas aquí, ni tú ni Yukiko correrán ningún peligro, porque así lo quieren ambos. Pero si se marchan... estarán librados a su suerte.
El joven observa detrás suyo, en el jardín se encuentra la dulce Yukiko jugando con los hijos del príncipe Paris.
-Si Mokona abre un portal hacia el mundo místico podrás comunicarte con los tuyos, pero si sus enemigos los encuentran, solamente nos quedará pelear.
-No puedo hacerlo aún. No creo que aún tenga suficiente poder para cumplir la misión que me encomendaron.
En un lugar más apartado, en el antiguo salón de la corona, Paris y Lantis debaten sobre la misma situación.
-Desde que ellos llegaron, Céfiro ha cortado toda comunicación con el resto de los planetas para que nadie los encuentre aquí. Pero cuando Mokona abra de nuevo la entrada al mundo místico, sus enemigos detectarán que están aquí, y vendrán a terminar el trabajo inconcluso.
La mirada del guardían de Céfiro se dirigice hacia el lugar que ahora. Guarda el libro de cartas.
-Debemos protegerlos. La Bruja de las dimensiones dijo que este muchacho era muy importante para los que viven en su mundo, y le debemos mucho a la gente del Mundo Místico.
Aunque demorado por el verano, la tarde comienza a caer lentamente sobre Tomoeda. Nakuru y Spinel llegaron justo a tiempo para poder conocer a los chicos tal como era su deseo, así que se ofreció a llevar en limusina al grupo. Himawari se dirige a la señora Hiragizawa con una reverencia.
-Perdón que nos vayamos tan deprisa, pero es que el micro sale temprano.
-No se preocupen, les agradezco el haber venido. Nakuru, será mejor que los lleves hasta Tokio, así llegarán antes del anochecer.
-No es necesario… -Doumeki está a punto de negarse, pero luego recuerda la reacción de Watanuki cuando quedaron en medio del sendero del bosque.
-Es poco seguro este camino. Mi esposo, que en paz descanse, casi desbarranca en este bosque y te aseguro que no era un hombre que no supiera tomar sus recaudos.
Tomoyo le entrega un pedazo del pastel que anteriormente había servido y una botella de sake.
-Ten, para que le entregues a Yuuko, es mi pago por darte el día libre. Dile que mañana iré a visitar unos amigos, pero que apenas pueda iré a verla. ¿Te has divertido, Kimihiro?
-Pues, la verdad es que sí, pero…
Watanuki baja la vista, como si le avergonzase averiguar:
-Señora Tomoyo, hay algo que no me animé a preguntarle, pero…
-Te dije que respondería todas tus dudas.
-Cuando usted apareció en mi escuela, dijo que era una vieja clienta de la señorita Yuuko.
-Así es. Yuuko me ayudó con algo que no podría haber conseguido por mi cuenta. Algo muy importante para mí…
-Entonces… el precio que pagó debe haber sido muy alto…
-Si, pero yo estaba dispuesta a hacer cualquier cosa. Me había quedado viuda recientemente y lo que yo deseaba… no estaba en mis facultades cumplirlo. No me arrepiento de haberlo hecho. Si vuelves a visitarme, tal vez pueda contarte más cosas…
-Comprendo.
Watanuki voltea a ver a sus amigos, Himawari le hace señas desde el automóvil para que se una a ellos.
-¿La quieres mucho, verdad? ¿Puedo preguntarte por qué?
-Así es. Pero… la señorita Yuuko dice que quizás no sea mi dama de la suerte. Me da miedo que al final tuviera razón…
Al instante, la mujer de ojos como amatistas comprende lo que pasa por el corazón del muchacho. Con ternura, lo toma de los hombros, como lo haría una madre con un hijo.
-Kimihiro, a veces los amores anteriores nos preparan para el gran amor. No sé si lo sea Himawari o no, pero espero que cuando encuentres a esa persona aproveches lo mejor posible el tiempo que tengas…
-Señora Tomoyo…
-La vida es muy corta. A veces sientes tanto amor que no te cabe en una sola vida, pero tampoco puedes estar seguro de tener más que esa vida. Así que cuando decidas cual es esa persona tan importante, atesora todos los instantes que puedas estar con ellos. Ten siempre presente que los recuerdos se guardan en el corazón.
Aquel día, el cielo se volvió oscuro acortando el crepúsculo. Llovió en Tomoeda como nunca en años. Y aquel día, bajo el árbol más anciano, aquel que Clow plantó mientras estuvo allí, Eriol usó su magia para devolverle a Tomoyo el recuerdo de los dos niños, iguales en alma, diferentes en aspecto. Y aquel día, comprendió que su final estaba cerca.
-Entonces… el otro niño ¿dónde está? Ha de estar en alguna parte, sintiéndose solo y con miedo… ¡Debemos buscarlo, Eriol!
-No, no podemos. Si lo hacemos, el que lo acecha lo encontrará y lo utilizará para sus planes. En cambio, de esta manera tendrá la oportunidad de construir un futuro para sí mismo, como lo quisieron sus padres.
-¿Quién es esa persona?
-Alguien que odiaba lo suficiente a Clow Reed como para perseguirlo por siempre. Yo ya casi no puedo recordarlo, pero presiento que tarde o temprano vendrá por Mamoru.
Debemos concentrar todos nuestros esfuerzos en proteger a nuestro hijo, porque si lo consideran un obstáculo, no dudarán en eliminarlo.
-¿Por qué él?
-Querida Tomoyo… ¿acaso no te das cuenta? Al morir Sakura, el libro se ha quedado sin dueño… y quien dispute su dominio deberá ser una persona más poderosa que la misma Sakura.
-Entonces… si tú recuperaras el libro…
-No, eso no me corresponde a mí. Pero hay alguien que tiene la misma posibilidad de disputar ese poder, alguien que puede desarrollar similares características de ella.
Antes de partir, Watanuki voltea para ver a la dama de negro una vez más. Y en sus ojos pudo percibir una gran tristeza por lo que había sido, y ya no puede volver a ser. Ella le sonríe, haciendo un gran esfuerzo por no llorar.
Cuando el auto arranca, Tomoyo sale al camino a despedirlo y lo sigue hasta que se vuelve un pequeño punto en el horizonte. A lo lejos, Watanuki escucha que le gritan "Vuelve cuando quieras, Kimihiro".
-Vuelve cuando quieras… -murmura el chico para sí mismo.
-¿Qué pasa? –pregunta Doumeki.
-¿Te sientes bien? –se suma Himawari.
La mirada de Watanuki se centra sobre el pañuelo que envuelve al pastel…
-Sí. Sólo… es que es la primera vez que tengo un lugar al que volver…
Tomoyo alza la vista al cielo oscuro que empieza a aparecer sobre la carretera, el olor en el aire indica que efectivamente está a punto de llover.
-Eriol… Sakura… cuídenlo mucho, por favor…
Un estornudo atrae su atención de nuevo al suelo, entonces advierte la presencia del coche policial. Dentro del auto, el detective rubio saca un pañuelo para limpiarse la nariz. Tomoyo puede advertir que está sólo…
-Va a llover… no parece un buena noche para acecharme.
-Me temo que seguimos órdenes, señora.
-¿También tratar de entrar a mi casa?
-Pues… eso tendría que hablarlo con mi compañero mañana. Hoy lo mandé a dormir en su casa, llevaba tres noches haciendo la guardia él sólo.
-¿Y no le teme a los espíritus del bosque? A nadie le gusta quedarse por esta zona sólo de noche…
-Pues, la realidad es que un poco. Espero que el repartidor de Piffle Pizza sea más valiente…
-¿Cómo dijo que se llamaba, Detective?
-Fye .
-¿Y su compañero, el grandote?
-Ah… Kurowa… Kurogane Kozuki.
La viuda se toca la mano; ya caen las primeras gotas.
-No creo que su pizza venga con esta lluvia. Pero los espíritus malos le temen a las Amewarashi, al menos podrá dormir tranquilo... si es que cree en lo sobrenatural. –se da vuelta para marcharse. Y agrega: -Cuando venga mi asistente le diré que le prepare algo de comer. Buenas noches, Detective Flourite.
-Buenas noches, señora Hiragizawa.
Sin decir más, la mujer de vestido negro retoma su camino hacia la enorme casa de vidrios de colores.
Omake de datos segunda parte
-Ya habrán visto (no pude mantener el misterio mucho tiempo) la presencia de Kurogane y Fye (o mejor dicho, sus versiones en el mundo de Watanuki). Traté de mantener sus personalidades lo mejor posible, aunque obviamente tienen características distintas. Por empezar, son mucho más viejos (o más bien Kurogane lo es, ya que pisa los cuarenta en esta historia), y obviamente carecen de todo poder (y conocimiento) sobre la magia. Sin embargo, Fye es sumamente crédulo e interesado por lo sobrenatural mientras que Kurogane es extremadamente escéptico y tan bravucón y mal llevado como siempre (y obsesionado con castigar a Tomoyo, cosa que tal como le pasa al Kurogane que conocemos, jamás va a lograr, ya que no importa cuantos mundos pasen, ella siempre será más inteligente). A su vez, en el capítulo anterior Fye menciona que su compañero tiene una hermana. Le escribo una viñeta con el personaje que quiera a quien me diga quién es la hermana de Kurogane (las pistas para adivinarlo son muy fáciles). Había que hacerle la vida difícil a Kurowarin considerando que no conoce a Mokona. En el próximo capítulo me explayaré un poco más acerca de él.
-En el capítulo anterior y en este se encuentra la mención a la fuerza que protege la casa de Tomoyo. Concretamente, Eriol se encargó de crear una barrera de protección que impida entrar a cualquier cosa o persona que contraríe sus deseos o los de su esposa. El último deseo de Eriol antes de morir, fue proteger a Tomoyo. Es por esto que la mala suerte de Himawari no puede hacerle daño. A su vez, Kurogane no puede entrar ya que, como puede provocarle daño a Tomoyo y a su vez contraría la voluntad de Eriol, siempre termina de un modo u otro, afuera.
-Esto no creo que necesite mucha explicación, pero igual lo pongo. En TRC se hace permanentemente referencia a las memorias del cuerpo, esto es lo que está buscando Tomoyo al invitar a Watanuki: ponerlo en situaciones que de algún modo despierte los recuerdos del cuerpo. ¿Por qué no mostrarle un video y ya? Lo sabrán en el próximo capítulo.
-Ya han tenido la oportunidad de leer las escenas anteriores a la vista en "Imágenes en movimiento". Aparentemente, Eriol también crea la versión oficial de la muerte de Sakura y Shaoran, sólo sabe que la muerte de Jr. (Syaoran de TRC) es falsa. Pero quizás la pregunta correcta es si de haber sabido la verdad se lo hubiera dicho a Tomoyo, ya que habló lo justo y lo necesario para que ella no se siga alejando (en el año que transcurre entre la muerte de Sakura y la de Eriol, las cosas entre ellos dos estaban muy mal, ya que como vieron ella lo culpa permanentemente de la muerte de la primera).
-Ya pudieron conocer también a Mamoru Hiragizawa, el único hijo de Eriol y Tomoyo, y con ellos el otro crossover que aparece en la serie (Magic Knight Rayearth). ¿Por qué están allí? No planeo adelantar mucho, por ahora les adelanto que a diferencia de Syaoran, él y Yukiko, están atrapados en Céfiro, ya que por motivos que luego se conocerán, nadie puede entrar ni salir de ese universo. Lo mismo ocurre con Fuu (Anaís), no se casó con Ferio (Paris) y tuvo hijos con él solamente porque lo quiera, sino porque posiblemente nunca más vaya a poder volver al Mundo Místico.
-La debilidad innata de los que llevan sangre de los Amamiya se sigue manteniendo en Mamoru, como podrán ver. De esto se desprende el trabajo que les dio a sus padres en particular y a todos los habitantes de Céfiro en general…
Mayo de 2009
Hola a todos nuevamente (para algunos es más pronto que para otros, imagino). Muchas gracias por llegar al segundo capítulo de esta historia. Creo que la mayoría de la información se desprende sola de la historia o fue explicada en el capítulo anterior, así que no me extenderé demasiado. Si están leyendo en Live Journal habrán visto los OP y ED, sino pueden verlo en el link que en mi perfil envía directamente a mi sitio y buscar el post. La verdad este fue uno de los motivos de retraso de la publicación del fic (prevista para febrero), y es que editar el opening me llevó casi un mes. Aunque acariciaba la idea hace rato, es la primera historia que tiene un video, y se puede decir que tuve que aprender a usar el Movie Maker para poder hacerlo. Como verán, las imágenes trataron de ser lo más coherente que pude entre lo que hay filmado, con la historia del fic. Seguramente les resultará extraña la elección de las canciones. En ambos casos, lo hice por la letra fundamentalmente. Creo que el OP resume muy bien el eje central del fic, ya que a diferencia de lo ocurrido en Tsubasa, esta historia no se centra en lo que ocurre con el olvido, sino en lo que le pasa a las personas como Tomoyo, las que no pueden (ni quieren) olvidar. El ED lo elegí por su tono trágico, igual que por la letra, refleja el espíritu del fic. Agradezco enormemente a Kami*chan por dejarme usar su versión de este tema, el cual originalmente es ending del videojuego Fatal Frame. En cuanto al tema que escuchan en la radio, es Hana wa Sakura kimi wa utsukushii, del grupo Ikimono Gakari, que también se puede escuchar en mi LJ.
Nos vemos en el tercer y último capítulo. Dejen todas sus dudas en la página o en mi correo que con gusto responderé a todas (y si estoy buena tiro spoilers y todo).
Besos
Vicky Yun Kamiya.
