PARA NO OLVIDAR

Capítulo 3: Asuntos pendientes

"Bienvenidos al reporte de las ocho. El servicio meteorológico anuncia para la zona de Tokio y alrededores clima despejado, con una mínima de 15 grados y una máxima de 25.

Noticias breves:

La conocida revista Kimono-Hime anunció que está preparando una edición especial dedicada a conmemorar su aniversario número cincuenta. Para ello, hará un homenaje fotográfico a todas las modelos que pasaron por sus páginas. Ya se encuentra un casting abierto en el sitio web.

Kohane Tsujuri, la famosa niña espiritista dará una entrevista exclusiva para nuestro canal después de su presentación en el subterráneo de Akihabara. Hoy, un informe especial en la edición nocturna.

El prefecto Imomoyama se entrevistó ayer con los familiares de Fuu Hodouji para discutir los avances del caso, dado que el próximo 17 se cumplirán ocho años de su desaparición. Finalizada la reunión el prefecto dio su palabra de que aunque no haya avances en la investigación, la causa seguirá abierta. Sin embargo, no hizo mención a la prensa sobre los rumores de su candidatura para la cámara de representantes.

Mientras tanto ya se ha confirmado el nombre de Cornelia Brittania, la actual Jefa de Policía del distrito de Tokio, será el nombre que encabece la lista de la oposición para ocupar la mayoría en la Dieta en las elecciones de este año. El partido democrático espera de este modo captar el voto femenino. No obstante, diversas encuestadoras arrojan un resultado positivo a favor de Imomoyama de más del 10%.."

La mujer de cabello magenta apaga la radio con brusquedad. Luego se reclina en su asiento y con fastidio mira a los policías que entran a su oficina.

-¿Por qué lo apaga, si justo estaban hablando de usted, Jefa?

-No te hagas el gracioso conmigo Flourite porque no estoy de humor. –saca un papel de su escritorio. –Me ha llegado el resumen de sus últimos gastos y es casi el doble de lo que debería, así que no les preguntaré qué demonios estuvieron haciendo sino en qué han avanzado.

El hombre de cabello negro, recostándose en un rincón de la oficina, responde:

-Hemos vigilado todos los movimientos de la viuda Hiragizawa día y noche, pero hasta ahora no hemos obtenido nuevas pistas.

-O sea que montan una guardia policial, y no obtienen nada. ¿Saben cuanto le cuesta al estado mantener el departamento? ¿Y vienen con las manos vacías?

Fye toma la palabra.

-Es que sin el permiso de la viuda para entrar a la casa, se nos hace muy difícil encontrar pruebas. Pero ella casi no sale de la casa ni se ve con nadie. Sin embargo, ha movido muchísimo dinero en la última semana.

-Además hemos confirmado que Lamperougue está manejando sus papeles. Jefa, usted sabe que los tipos como él no se dedican a defender ni a los pobres ni a los inocentes.

-Tener un abogado no es un delito, ni sirve como prueba para un caso. –responde Cornelia. -Escuchen, les he dado piedra libre con este asunto y no me gustaría arrepentirme de ello. Les pedí especial cuidado con esta mujer porque es amiga del prefecto y cualquier paso contra ella puede interpretarse como un ataque directo hacia él. Y no quiero tener a los idiotas de asuntos internos merodeando por aquí una vez más. Ya la traen contigo Kozuki, y si vuelves a traer problemas, prefiero separarte a ti antes que alterar a todo el departamento. ¡¿Entendiste bien?!

Kurogane está por responder algo, pero el rubio lo detiene.

-Si, claro que entendió jefa. –contesta al tiempo que tapa la boca de su compañero. –Tendremos más cuidado con lo relacionado en el caso, usted sólo preocúpese de las elecciones. Bueno, nos vemos cuando nos vemos, Jefa. –se marcha mientras empuja a Kurogane hacia la puerta.

Mientras tanto en el Templo Tsukimine, Tomoyo tiene sus ojos enfocados hacia la fuente que sirve para leer la suerte. Al verla, recuerda el método de adivinación que le enseño Sakura aquella vez, claro que para leer la suerte se necesita la luz de la luna. De todos modos, el futuro no es algo que le preocupe. Sea cual sea el resultado de sus acciones, algo conseguirá. Y ese tener los riesgos calculados le da, sino satisfacción, serenidad. El suave caer del agua en el bambú acompaña el sonido de sus pensamientos: "Cada vez falta menos". Con cuidado guarda una caja en su cartera para dirigir su atención a Spinel, quien lee recostado sobre el tatami.

-Spy, necesito que te quedes en el templo mañana por la noche. No quiero que el lugar esté sólo durante el inicio del Obon. Nakuru te hará compañía también.

-¿Pero estás segura de quedarte en la casa sola? –pregunta el guardián con poder de luna. –Puede ser peligroso.

-Sí, no necesitan preocuparse por mí.

La voz de su asistente desde el jardín distrae su atención. Ella habla con un hombre alto.

-Disculpe, pero el lugar no está habilitado para el público.

-¿En serio? Vi que habían sacado el tapial y tenía curiosidad de ver cómo luce ahora. Solía venir a veces de niño.

-¿Qué ocurre? –inquiere Tomoyo al salir. –Vaya, no esperé encontrarte a ti aquí.

El hombre abre los ojos de tanta sorpresa, y eso es algo que no suele ocurrirle frecuentemente.

-Lo mismo digo Daidouji. Perdón, olvidé que por un momento que ya no te llamas así. Han de ser los años.

-Los mismos que te dejan llamarme como quieras, Yamasaki. –responde ella sonriendo. –¿Qué cuentas de nuevo? ¿Cómo está Chiharu?

-En realidad no sé… me separé de Chiharu.

-Ah, vamos… estamos un poco grandes para bromas.

-No es broma, Daidouji… ojala lo fuera. En mayo hicieron cuatro años. Se casó de nuevo y se mudó al norte. Lo malo que se llevó a los chicos. Los veo durante el verano…

-Perdona. -responde Tomoyo, bajando la mirada. –No sabía.

-No te preocupes por eso… la vida sigue. –sonríe haciendo un gesto de complicidad. –Abrí un bar a dos cuadras. ¿Quieres tomar algo? Ya tenemos edad para recordar viejos tiempos…

Las palabras de Yamasaki son las correctas, porque surgen efecto de inmediato.

-Claro, me encantaría.

Al mismo tiempo, en el templo, Doumeki y Watanuki también preparan las cosas para la llegada del Obon. Mientras preparan los faroles de papel, Doumeki desliza un comentario sobre la visita a la mansión Hiragizawa.

-¿No te resultó extraño que en la casa no haya ni una sola foto del esposo o del hijo?

-Quizás no le gustan las fotografías. –contesta Kimihiro, recordando el caso de la mujer que quería destruir la foto de su amiga.

-No creo, si le molestaran los recuerdos no habría nada de ellos. Pero el altar familiar tenía arroz fresco. Además cuando Himawari le preguntó por su hijo creo que te mintió. Dijo que estudiaba en el extranjero, pero no hizo ningún otro comentario.

Watanuki lo mira con incredulidad.

-¿Y qué buscas ahora? Ya tenemos todas las yukata y demás cosas.

-Esto es lo que estaba buscando. –dice mientras abre una caja. –El apellido de ella se me hizo familiar… no me daba cuenta.

Doumeki saca una carpeta de recortes del diario y se lo enseña a Watanuki.

"Fatal accidente de avión. No hay sobrevivientes."

-Mira, aquí está publicado el manifiesto del avión. "Hiragizawa Eriol y Hiragizawa Mamoru". Padre e hijo…

Watanuki se queda en silencio; no logra entender porque la señora Tomoyo le pudo haber mentido. En cierta forma le entristece, o más bien lo desilusiona.

-No, no puede ser. Debe haber tenido algún motivo para habernos mentido. Porque esa pena… es imposible de fingir.

-No veo el porqué…

-Debo ir a lo de la señorita Yuuko. Hoy quiere la cena temprano, tengo mucho trabajo. Adiós.

Sin decir más; Watanuki deja atrás al templo del abuelo Haruka pero aún así en el camino hasta la tienda no deja de darle vueltas en la cabeza todo aquello que dijo Doumeki. "Creo lo mejor será preguntarle a Yuuko en este caso", piensa antes de entrar al almacén para comprar los ingredientes para la cena.

..

Tomoyo y su viejo compañero de clases se sientan en una de las mesas. Una de las mozas trae té para dos. Yamasaki es el que más habla, de hecho casi habla solo. Primero toda su historia de la separación, y luego el interrogatorio hacia su ex compañera.

-Escuché en la tele que habías vuelto… ¿algo de que ibas a hacer una película nueva, puede ser?

-No, ya no hago más cine. Pero voy a empezar a armar una obra de teatro. Aún ni empecé… no sé como se enteraron los periodistas.

-Porque de eso viven, Daidouji. Hum, veo que aún usas el luto. Creo te lo dije en ese momento, pero sentí mucho la muerte de Eriol. Yo le tenía mucho aprecio.

-Estoy segura que era mutuo. –responde con la vista enfocada en la ventana. No ve a los policías, lo que le resulta totalmente extraño ya que han estado vigilándola todos los días últimamente. Claro que en realidad nadie más parece circular por la calle. Decide satisfacer su curiosidad sobre sus viejos compañeros.

-¿Y de los demás? ¿Sabes algo de Rika?

-Oh, sí… a ella y al profesor Terada los veo siempre, viven en la otra cuadra después de mi casa. ¿Viste que como se casó con el profesor, los padres de ella no le hablaban? Bueno, cuando pasó todo esto de lo que pasó con Rika, los padres se pusieron felices de que alguien cuidara de ella y le dijeron a Terada que les daban todo su apoyo.

-¿Qué accidente?

-El tiroteo en Seijou… fue noticia nacional. ¿Cómo no sabes nada? –la mirada de los ojos amatista responden mejor que una afirmación. –Un tipejo loco resentido de esos que hay ahora. Entró un día a la escuela y empezó a dispararles a todos. Rika había ido a llevarle comida a su marido y fue a una de las que balearon. Al menos se salvó, pero le dijeron que no iba a poder caminar más. Desde entonces el profesor se dedica a cuidarla. Así que por todo eso antes éramos la ciudad de la amistad, y ahora somos la ciudad de los psicópatas juveniles. De seguro lo viste, lo pasaron en la televisora de todo el mundo. –remata, como si estuviera relatando el resultado de un partido de fútbol.

Tomoyo se lleva las manos a la cabeza; no puede creer todo lo que está escuchando pero era demasiado grave como para que fuera un invento. Tantas cosas malas… y ella estando ausente. No solamente su vida se había teñido de oscuridad, sino la de todos los que había conocido. La voz de Yamasaki que la obliga a reaccionar.

-Oye, ¿y la prima de Shaoran? ¿Qué pasó con ella? Tú eras muy amiga. ¿Se había casado, no?

-Pues, estuve viviendo en su casa en Hong Kong cuando estuve allí. Se casó también… en realidad se casó como cuatro veces, pero ella es de las reincidentes, así que no le afecta el divorcio. Hijos no tiene, dice que quiere encontrar a la persona correcta. Supongo que la quinta es la vencida.

-Me acuerdo que la última vez que la vi, fue en el funeral de Sakura (estaba muy linda por cierto, ¿eh?). Después una vez lo encontré al hermano, y le pregunté por ella pero no me contestó nada. La verdad es me trató bastante mal.

-Creo saber por qué.

La dama de negro toma un sorbo de su taza antes de seguir.

-Cuando Sakura y Shaoran murieron, las dos familias se pelearon por el lugar de descanso de los restos. La madre de Shaoran quería llevarse a su hijo y su nieto a China, pero Touya se opuso. Dijo que si ellos estuvieron juntos en la vida, él no iba a separarlos en la muerte, y que el hogar de Sakura estaba aquí, así que donde estuviera ella debía estar él. Desde entonces no se volvieron a hablar.

-Perdóname Daidouji, quise alegrarte invitándote aquí pero veo que te traje solamente recuerdos y noticias tristes.

-No, no es tu culpa. –contesta ella acomodándose el pelo. -Es el precio que pagué para no olvidar.

-¿Eh?

-No, nada. Quería preguntarte por Naoko… pero ya me da miedo. Una vez me llamó por la Navidad, y al año siguiente le quise devolver el gesto pero ya no había nadie en ese número.

-Es que su familia fue una de los que vendieron, pero le fue bien… Ahora es escritora, tiene un seudónimo pero no me acuerdo cómo es… Se había ido a continuar sus estudios en letras a Tokio y se encontró con un viejo amigo que tenía por carta. La cuestión que fue a verlo, y parece que se gustaron porque se casaron y tuvieron dos o tres hijos, no me acuerdo. El marido o la familia tiene un dojou… creo. Yo fui al compromiso, porque quería ver si venía Chiharu… pero no fue. Parece prefirió no ver a su amiga con tal de no verme a mi.

Yamazaki mira el fondo de la taza, tratando de no abrir los ojos para no sentirse tentado a llorar. Luego se toma el contenido de un sorbo. Y después dice lo mismo que hace un rato.

-Pero bueno, así es la vida. Una combinación de hechos felices y desgraciados.

Tomoyo no contesta; su vida había tenido momentos felices, para pasar luego solamente a los desgraciados. Tomoyo se despide de su viejo amigo, antes de marcharse a su casa. Cuando ella se va, él la sigue hasta la puerta. En la calle es pleno día pero tampoco hay mucha gente Por la calle pasan dos estudiantes con el mismo uniforme que usaban Sakura y ella de niñas.

-Yamasaki, ¿de casualidad no te acuerdas el nombre de libro de Naoko? Para consultar en la librería.

-Eh sí, es algo de leyendas… "Luchadoras de leyendas" o "Guerreras de leyendas", o algo por el estilo. Ah, ya me acordé del nombre del marido de Naoko. Busca por la guía Dojou Shidou y aparece. Si la llegas a ver, avísale que dentro de poco va a haber una reunión de ex alumnos. Tú también ven, no vas a faltar.

-Supongo lo haré entonces. Fue un gusto verte, Yamasaki.

Tomoyo toma su teléfono y llama a su asistente, que pasa a buscarla en su coche negro. Apenas entra al auto, pregunta:

-¿Nakuru, has tenido alguna novedad sobre lo que te pedí?

-Si, mañana te esperan por la tarde. Hoy es imposible. ¿Te llevo a casa? Luego pasaré por el correo.

-Si… -vuelve a fijarse en la calle y no hay gente en la calle, entonces comprueba que realmente no hay nadie siguiéndola. –¿Sabes algo?, aprovecharemos esta tarde libre de vigilancia para ir a Tokio a retirar esa encomienda, y luego pasaremos por un lugar… Luego Spinel y tú vuelvan a casa con los paquetes y quedan desobligados, yo volveré más tarde por mi cuenta.

-Muy bien. –contesta Nakuru. -¿Quieres poner un poco de música?

-Por supuesto… algo suave, por favor.

..

La bruja de las dimensiones. Otra vez el destino quiso que se encontrase con Tomoyo, en una situación mucho más dramática que la anterior. La primera fue la inminente llegada de una nueva vida, la segunda la partida de otra. Con el cuerpo temblando aún por la adrenalina de la huída, de la mano tiene sujetos a los niños, Mamoru y Yukiko. La pequeña sostiene en sus manos el preciado libro que su padre protegió hasta el final.

-Yuuko… Eriol… Eriol ha muerto. Ya no puedo protegerlos…

Dicha esas palabras, el cuerpo no le aguantó más y se derrumbó en el suelo. Demora un rato en volver a componerse. Afuera, la luna está en su punto más alto.

-¡Señora Tomoyo… señora Tomoyo!. ¡Mamoru, tu mamá ya está despertando!

Ante el aviso de Yukiko, Mamoru y la bruja entran en la habitación. Yuuko le ofrece una medida de sake. Entonces, la mujer de ojos amatista esboza una sonrisa dolorida.

-Si estuviera para bromas te preguntaría si es para dormir o despertarse…

Acto seguido se toma toda la copa entera, sintiendo algo de alivio en el cuerpo. Ichihara tampoco sonríe, tampoco está para bromas. Nadie se ríe del destino, pero pregunta:

-¿Recuerdas lo que te dije aquella vez hace años?

-Que nadie más que yo debía encargarse de cuidar a este niño.

-También te dije que tu hijo tiene un poder que podría salvar el destino de muchos. Dime, ¿ha obtenido ese poder?

Mamoru niega apenado, su madre guarda silencio.

-Yukiko, con la muerte de Yue, sus deberes han pasado a ti. Tienes las mismas obligaciones que tu padre, el guardián de la luna. No debes separarte nunca del dueño del libro de cartas, y debes protegerlo a cualquier precio. Ese es el destino por el cual naciste en este mundo…

-Pero la tía Sakura… las cartas se han quedado sin dueño.

-Las cartas se alimentan de magia… sino tarde o temprano desaparecerán. Al morir la descendiente de la reencarnación de Clow, ya no queda nadie apto para reclamar las cartas. Excepto por una persona…

Toda la atención se concentra en el joven Mamoru.

-Pero…

-Tenemos que hablar, a solas.

-Niños, espérenme en el jardín por favor. -les pide Tomoyo.

Cuando las dos mujeres quedaron a solas, la viuda se pregunta qué tanto había intervenido la bruja en todo lo ocurrido hasta esa noche.

-La primera vez que entraste a esta tienda te perseguían espíritus malignos, a ti que simplemente jamás tuviste poderes por fuera de lo normal. Luego tu esposo casi muere en el bosque. Y después de eso, diversos intentos más de robo del libro, y de dañar a tu hijo. ¿Nunca te preguntaste porque todos los ataque ocurrían cerca de ti o de tu casa?

-¿Eriol… sabía que esto ocurriría?

-No. Eriol no podía ver el futuro… pero tú sí pudiste, el día que viste los cuadros. Tú eres la encargada de cuidar el futuro de tu hijo.

Tomoyo se sentó sobre el tatami tomándose la cabeza entre los brazos.

-Pero… no puedo hacerlo… ¡yo no soy como Eriol! ¡No pude hacer nada por Sakura, no pude hacer nada por él! Los dos murieron, y yo no hice nada. Porque sólo soy una persona común y corriente que no puede hacer nada para salvar a los que ama…

Yuuko Ichihara baja la vista; los humanos corrientes siempre piensan igual.

-Te equivocas. Ni el conocimiento ni la magia aseguran que podamos hacer algo por quienes nos importa. Ser muy poderoso puede traer más problemas que soluciones. –la bruja se incorpora. --Quédense aquí esta noche. Es muy peligroso para ustedes salir durante el Obon.

-¡Espera! Necesito preguntarte algo.

-Señorita Yuuko, necesito preguntarle algo. Es sobre la señora Tomoyo…

Yuuko lo mira, con esa mirada que solamente ella podía tener. Aquella que conoce lo suficiente a Watanuki cuando en vano intenta ocultarle lo que piensa.

-¿Qué es lo que quieres saber? –responde la mujer, fumando de su pipa.

-Quiero saber si ella… si me…

Watanuki y su jefa sienten el sonido de las campanas de la tienda. Es una nueva clienta. Maru y Moro la hacen pasar; Yuuko la recibe mientras Watanuki sirve un té. Es una mujer rubia de cabello largo, y como todos allí tiene un deseo. La dama toma un sorbo de su bebida, y pregunta.

-Entonces… ¿es verdad que usted puede cumplir cualquier deseo?

-Si, si puede pagar el precio.

-Entiendo.

La señora rubia saca una foto de su cartera en donde Yuuko puede observar a la clienta y a otra mujer parecida a ella, sólo que de lentes y cabellos cortos.

-Esta soy yo. La de al lado es mi hermana Fuu. Pronto se va a cumplir otro año de su desaparición. La he buscado por todas partes. Ofrecí recompensa para el que tuviera pistas, puse detectives, incluso me he entrevistado con el Prefecto Imomoyama que me prometió su ayuda… pero todo ha sido en vano.

-¿Cuándo la viste por última vez? –pregunta la bruja.

-Fue un domingo, el día del final del Obon. Salió de casa, iba camino a la Torre de Tokio. Entró pero nunca salió. Los videos no arrojaron ninguna pista.

-¿Y qué le ha dicho la policía?

-No quiso investigar. Dijeron que no tenían pruebas de que hubiera desaparecido, que quizás se había fugado. ¡Pero yo conozco a mi hermana, yo sé que si ella se hubiera ido me habría hecho saber de ella! Con el tiempo, las investigaciones se archivan… y el caso quedará congelado. Todos dicen que después de tantos años la única manera que aparezca sea muerta. ¡Pero Fuu no está muerta, si fuera así yo lo sabría porque mi corazón me lo diría! ¡Es mi hermana, por Dios!

La mujer está a punto de llorar, Watanuki le sirve un poco más de té que ella bebe. Más calmada sigue su relato.

-Yo sólo quiero saber que pasó. Solamente confirmar que está bien… necesito una respuesta. Y que sepa que si todos la han abandonado, yo no.

Al rato la mujer rubia se va, obteniendo la promesa de la bruja que se ocupará del caso.

-No hablaron del precio…

-Lo discutiremos más adelante. –dice la dama recostándose sobre su sofá. –¿Y bien, Watanuki? Ibas a preguntarme algo.

-Si, yo quería preguntarle…

Un minuto de duda aparece en la mente del joven de lentes, y sin saber la verdadera razón del porqué, cambia lo que iba a decir.

-…quisiera saber qué pagó la señora Tomoyo porque le cumplas su deseo.

El rostro de Yuuko no abandona su expresión seria. Abstraída en las formas que dibuja el humo en el aire, responde:

-Era un deseo muy grande, y requirió un pago de igual compensación. ¿Qué ropa lucía la señora cuando fuiste a verla?

-Un vestido negro, distinto al del día anterior. Al parecer ha sentido mucho la pérdida de su familia.

-Ella no sólo ha perdido a su familia, sino a todos los que la rodeaban. Está sola en el mundo, literalmente. Watanuki, ¿qué piensas que puede ser más querido para alguien cuando las personas que amaban se han ido?

-Pero quedan los recuerdos de los momentos vividos…

Un silencio volvió a cortar sus pensamientos; ahora que lo pensaba Syaoran luchaba por recuperar los recuerdos de la princesa, pero a su vez cuando ella los recuperara nunca recordaría lo vivido por ellos. El había pagado con lo más preciado, entonces…

-Oh, ¿Entonces quiere decir que la señora Tomoyo pagó con sus recuerdos?

-Todo lo contrario. Ella pagó justamente para no olvidar. Sus memorias sobre todo lo ocurrido, lo bueno y lo malo, están en perfecto estado.

-Pero entonces… debe haber pagado un precio muy alto.

-Como dije, fue lo más preciado para ella. ¿Qué fue lo que los puso a sospechar a Doumeki y a ti?

-¿Cómo sabes qué…?

-Porque te conozco y aún siendo cómo eres, no desconfías de nadie.

-Su deseo… está relacionado con su hijo, ¿verdad? ¿Pero por qué dice que está vivo? ¿O en realidad no está muerto? Estoy confundido…

-Podría responderte, pero en realidad eso deberías preguntárselo a ella. Si lo mantiene en reserva, es porque tiene algún buen motivo, ¿verdad?

-Si, creo que tienes razón. Ya te hecho demasiadas preguntas…

-Pues que bueno que lo mencionas, ya a cambio de la respuesta a tus preguntas… ¡Mañana prepárame un pastel de frutas al estilo occidental!

-¡¿Qué?! ¿Por esto también me vas a cobrar?

-Claro, tú querías saber y yo te respondí. Tú sabes cómo es este negocio. –responde, cambiando a una expresión divertida mientras su dedo juguetea con la nariz de Watanuki.

-¿¡Pero cómo crees que me voy a poner a hacer pasteles a esta hora!?

Watanuki se desespera, lo que enseguida llama la atención de Mokona, que salta enseguida al hombro de Yuuko.

-Yuuko, parece que Watanuki no sabe cocinar ese postre.

-Oh, pobre Watanuki, de seguro se va a tener que desvelar toda la noche para hacerlo. Jajaja- se ríe la bruja.

-¡Pastel de frutas! ¡Pastel de frutas! –corean Maru y Moro mientras corren por la habitación.

-¡Ya basta de burlarse de mi desgracia! –grita Watanuki tomándose de la cabeza, lo que no hace más que causarle más gracia a sus acosadores.

Rato más tarde, en Tokio, un auto blanco estaciona frente a una vieja construcción. En la parte del fondo se puede ver un cartel que anuncia "Dojou Shodu". Una mujer elegantemente vestida baja del coche. A su encuentro sale una mujer pelirroja vestida con uniforme de kendoka. Esta se sorprende al ver que se trata de una vieja amiga.

-Umi… ¿qué haces aquí?

-No he venido de visita. Vine para advertirte que la hermana de Fuu está haciendo preguntas de nuevo. Seguramente pronto vendrá aquí también.

Hikaru baja la mirada. Desde que había ocurrido todo aquello, su relación con Umi nunca fue la misma. La falta de Fuu había roto el equilibrio que tenían en el grupo. La mujer de cabello azulado se muestra intranquila e impaciente.

-¿Quieres tomar algo? Los niños no volvieron, estamos solas.

-No, no. –Umi le echa un vistazo a la casa, no ha casi cambiado a lo largo de los años. -Hikaru, ¿qué estás haciendo de tu vida? Sigues aquí, metida en la casa de tus hermanos como cuando eras chica.

-Oh no, ahora solamente queda solamente Masaru porque Satoru consiguió un trabajo en Hong Kong. Lo bueno es que nos arreglamos mejor, ahora los niños tienen más espacio para jugar.

-Querrás decir "los niños de mi hermano". Despierta a la realidad, te la pasas criando a los hijos de otro cuando puedes tener los tuyos. ¿Qué pasó contigo, amiga? ¿Dónde quedaron tus metas, tus ambiciones, tus sueños?

-Pero yo sigo teniendo mis sueños, no he dejado de perseguirlos. En algún momento…

-Ay ya, no sigas porque sé que vas a decir. Hikaru, no volveremos a Cephiro nunca jamás, acéptalo de una vez. Tienes que tratar de hacer lo que yo hice, olvidarte de todo eso y seguir tu vida adelante. –contesta, sin poder ocultar más su molestia.

Hikaru la mira sorprendida; ¿cómo podía ser que Umi reaccionara así?

-Pero… ¿en verdad ya te has olvidado de todos? ¿De Fuu, de Ferio, Caldina, Ascot, Clef? ¿Cómo puedes olvidarte de todo lo que pasamos juntos?

-Ya, detente allí. Como bien dices "pasamos", es tiempo pasado. A veces el olvido es necesario para seguir adelante.

Hikaru mira los dedos nerviosos de su amiga, tratando de jugar con una sortija que no lleva.

-¿Qué pasó? ¿Te separaste? –dice señalando con el gesto su propia mano.

Umi se sobresalta, y empieza a revolver en su cartera hasta que por fin encuentra la alianza.

-No, no. Yo no me voy a divorciar… ¿cómo crees? Sólo me la saqué porque me lavé las manos antes de venir. Discúlpame, pero como dije llevo prisa, debo irme.

-Está bien… ¿por qué no vienes a visitarme la semana entrante con más tiempo?

-Lo siento Hikaru, pero estoy muy ocupada para la vida social. Como dije, vine a advertirte sobre esta mujer… que no se te vaya a escapar nada.

-Pero quizás si le decimos la verdad, quizás se tranquilice y…

-¡Claro que no! Nos van a tomar por locas y sólo vas a hacer que la policía nos investigue a nosotras. Yo no sé tú, pero no quiero eso para mi vida. Bueno, me esperan.

-De todos modos si quieres puedes pasar cualquier día… no necesitas llamar. A mi me gustan las visitas y Masaru no va a tener problemas.

-Bueno, ya veremos más adelante. Hasta otro momento, Hikaru.

La pelirroja cierra la puerta mientras siente el ruido de los zapatos de la otra mujer sobre el jardín. Había esperado tanto que Umi pasara a verla alguna vez, y sin embargo cuando por fin lo hace prácticamente se la pasaron discutiendo. Al principio había echado culpa de su comportamiento a su reciente matrimonio, pero al parecer las cosas no están yendo bien y su amiga sigue actuando del mismo modo evasivo y desinteresado. Tomando aire, se va al patio a tratar de tranquilizarse un poco, haciendo fuerza para no romper en llanto. Al rato se vuelve a escuchar el timbre de la puerta. Quizás es su hermano y sus sobrinos que se olvidaron la llave, o quizás Umi se arrepintió de algo y decidió volver. Con prisa corre por el piso de madera nuevamente, pero para su sorpresa no es nadie conocido.

-¿Qué..?

La mujer de vestido negro se sorprende por la reacción de la que abre la puerta.

-Perdon… pero me han dicho que aquí vive la señora Naoko, ¿es así?

-Es mi cuñada. ¿Quién la busca?

-Eh… mi nombre es Tomoyo, soy una amiga de ella de la primaria y hace mucho no la veo. Discúlpeme por venir sin avisar, pero no vengo mucho a Tokio y no estaba segura de que fuera aquí.

-No, no se preocupe. –la colorada trata de cobrar la compostura. –Ya está por volver, fue con mi hermano a llevar a los niños al parque. –por el corredor se sienten unas voces de niños jugando. –Mire, allí vienen.

Dos niños pequeños corren delante de un hombre de cabello castaño, el padre. A su lado camina una mujer de pelo corto con algunos mechones blancos, pero de inconfundibles lentes grandes y redondos que, al ver a la mujer de negro, suelta un grito de alegría.

-¡Tomoyo! ¿Eres tú? No lo puedo creer…

-Si, soy yo. ¿Cuánto tiempo ha pasado?

-No sé. Como diez años, o más… ¡Qué alegría es volver a verte! –se acerca a darle un abrazo.

...

-¡Demonios! ¡Llegamos tarde! ¡Sabía que aprovecharía que teníamos la guardia baja!

Kurogane masculla toda clase de insultos contra su jefa, la viuda, esa casa y todo lo demás. Fye en cambio no pierde su sonrisa.

-Quizás estén con las luces bajas… aún hay luz de día.

-Claro que no, aprovechó que nos fuimos. Quién sabe si a esta altura ya no se ha ido del país.

-¿Pero para qué haría eso, si recién llegó? Mejor cálmate Kurowarín, o acabará dándote un infarto.

-¿Cómo puedo calmarme si llegamos cuando no hay nadie…? Un momento, esta es nuestra oportunidad.

Sin pensarlo dos veces, Kurogane se trepa a uno de los árboles que da contra el enrejado cosa que su compañero no ve con buenos ojos.

-¿Oye Kurowarin, no te parece que estamos cometiendo un delito contra la propiedad? Me refiero a entrar sin permiso.

-No entraremos, sólo quiero dar un vistazo desde afuera. Bueno, quizás revisar un poco espiando la cocina, o simplemente la sala. Mientras no toquemos nada, está bien.

-Pero la jefa te tiene entre ojos… ¿no crees que si se entera se enfadará?

-¿Y cómo se va a enterar si nadie le va a decir? ¿Acaso eres soplón? –grita desde una rama, haciendo equilibrio. –Es un salto arriesgado pero físicamente posible…

Kurogane se desliza cual felino sobre la rama, que peligrosamente se inclina hacia el otro lado de la casa. "Un poco más cerca únicamente", piensa mientras trata de hacer pie en el pasto. Pero la física y un cordón mal atado pueden más, y cual trampolín es enviado de nuevo hacia el lado exterior de la mansión, cayendo sobre unos arbustos espinudos.

-Kurowarin, lo tuyo es digno de cartoons americanos. Mira que tener la mala suerte de venir a caer justo del lado contrario. Si te hubiera mordido un perro… pero ni eso tienen aquí.

-¡Ya cállate Fye y ayúdame a salir de aquí!


01 de octubre de 2009

¡Hola a todos! Ha pasado tiempo desde que nos vimos (un mes más de lo pensado).

Yukata: kimono de algodón, de verano, usado principalmente para festivales.

Misa de los 49 días; misa que se celebra en conmemoración de los difuntos a los 49 días del deceso siguiendo el rito budista. Es tan importante como el funeral mismo.

Pasando a esta historia, en primer lugar les digo que les mentí, habrá un 5to capítulo que este sí será el final. La razón es que empezaron a entrar personajes y elementos provenientes de una segunda historia, de todos modos los interrogantes planteados para esta (el precio que pagó Tomoyo a Yuuko y el objetivo real de su regreso) serán explicados y cerrados (modestia aparte, creo que explico más que Clamp misma). No diré mucho más de esto porque prefiero, lo lean.

En realidad mi intención era estrenar esto antes del fin de TRC, cosa que verán no logré. Pero aprovechando que el pasado 29 salió el último capítulo (falta sólo el épilogo) no puedo evitar el tema. Mucha gente se siente molesta de cómo terminó la historia, o mejor dicho de todo lo que no terminó la historia con miles de cabos sueltos. Debo decir que por el curso que tomaron las cosas, yo ya me venía esperando eso. ¿En qué afecta esto a esta historia? En parte solamente; por un lado la trama se apoya sobre Holic principalmente no sobre TRC, lo cual no deja de ser algo bueno dado que Holic sigue. Pero por el otro, y este es el problema con todo fanfic que se escribe antes de que se haya terminado la serie, este fue un punto que me frenó durante mucho tiempo; la falta de definiciones sobre algunas aparentes incongruencias, sobre todo sobre la figura de Clow, de peso tanto para Holic como para CCS, entre otras cosas. Lo que más siento, es que terminando la historia, sigo sin saber que hacer con determinadas cosas porque Clamp sólo confundió y mezcló más las cosas, echando por tierra varias cosas pero al mismo tiempo reforzando determinados conceptos fundamentales de esta historia: el recuerdo, contrapuesto al olvido (detalle que comparten con TRC). Al final de esta historia, verán que el pensamiento de Tomoyo tiene mucho de la esencia del final de Tsubasa.

No voy a mentirles, desde que empecé con la idea de esta historia a ahora, muchas cosas han cambiado en el original, lo que obliga a cambiar la trama del fic. Afortunadamente estoy feliz de que se trate de una historia más de personalidades (psicológico o como quieran llamarlo) y actitudes ante una misma situación (la escena entre Hikaru y Umi es una muestra clara) que de acciones, las cuales serán más reservadas para otros tipos de personajes, como los secundarios. Yendo a este punto vamos a los nuevos personajes que salieron.

Primero felicitaciones a Tiljaunique que adivinó quien es la hermana de Kurogane (la cual ya hará su aparición) y se trata de Karen (Code Geass). Dado que no tenemos a Mokona, necesitaba a alguien que lo molestase también. Y para completarla, qué mejor que Cornelia para jefa de policía? Sucede que me encantan las mujeres de autoridad, quizás por eso me gustan tanto las series Gundam jeje.

¿Y quién mejor que una hermana? Entre los personajes que aparecieron en este capítulo nos encontramos con Hiraku y Umi (Magic Knight Rayearth). La vez pasada me preguntaron por qué no estaban las tres guerreras juntas (y con sus respectivos amores), desde ya se darán cuenta que no están en la mejor situación que digamos. De hecho ningún personaje de esta historia tiene una gran cuota de felicidad, es parte de los requisitos para estar en este fic, así como ocurre con los compañeros de Tomoyo. Falta saber que pasó con el resto de los personajes, ¿no les resulta sospechoso que no se haya puesto en contacto con ellos?

No hablo más, ahora hablan ustedes. Espero con ansias sus opiniones/impresiones.

Saludos cordiales

Vicky Yun Kamiya