Título: Para no olvidar
Capítulo: #5 Tres deseos
Autor: Vicky Yun Kamiya
Fandom: CC Sakura /XXXHolic y otros
Pareja/Trio/Grupo: Tomoyo, Watanuki
Rating: K+
Resumen: Tomoyo está cada vez más cerca de cumplir su deseo, sin importarle el precio.
Advertencia Nro1: Ubicada en la línea temporal de Holic y posterior a la serie de short-fics, Nueva Infancia.
Advertencia Nro2: Esta historia contiene muchos spoilers al manga de XXXHolic y a algunos datos de Tsubasa Reservoir Chonicles. No obstante, muchos hechos son inventos y suposiciones mías. Haré un esfuerzo para aclarar cada caso, pero dado que al momento de publicación de este fanfic aún no han terminado estos mangas, hay cosas que no se pueden dar por totalmente ciertas.
Hay quienes dicen que no se siente nada especial al morir, que es como quedarte dormido, solamente que ya no despiertas, pues entras en un sueño eterno. Entonces, me pregunto yo, ¿con qué te sueñas todo ese tiempo? ¿Es un sueño plácido donde encuentras a todos aquellos que ya no están, o solamente te sumerges en la solitaria oscuridad?
También dicen que, cuando te mueres, ves toda tu vida pasar ante tus ojos. Todos tus recuerdos se proyectan como una película… momentos tristes, momentos felices… imágenes tan vívidas que parece que estuvieran allí. Pero no son reales, son apenas eso, imágenes en movimiento. Aunque rememores, no sientes pena o dolor… porque ya estás muerto.
PARA NO OLVIDAR
Capítulo 5: Tres deseos
Esa tarde transcurre con normalidad. Por primera vez en días, Tomoyo se deja ver fuera de la casa, en el vivero de la mansión. Ella corta algunas flores, luego se dispone a marchar en dirección al camposanto de Tomoeda. Los policías observan desde su puesto.
-¿A dónde crees que vaya?
-Por las flores, yo diría al cementerio, es el único lugar cercano para ir a pie. –responde Fye.
-Que viuda tan tétrica... ir a visitar un cementerio prácticamente de noche...
-Ten un poco de consideración. Perdió a su esposo y a su hijo siendo tan joven... si no está en su completo juicio no se la puede culpar.
"-¿Señora Tomoyo, podría pedirle un favor?
-Claro, ¿en qué puedo ayudarte?
-Pronto comenzará el Obon. Yo nunca he ido al cementerio, usted sabe, por los espíritus que atraigo. Me preguntaba si ya que usted irá no podría prender un incienso para el descanso de mis padres… si no fuera mucha molesta.
-Claro que no. Tus padres tendrán su incienso, no dudes de ello."
Si un día tú te vas lejos de aquí
A navegar en lo mas fondo del mar
Yo dejare de caminar y me volveré pez
Para estar junto a ti
Quisiera estar hundida junto a ti
Pero tu no quieres que me acerque más
Lo sabes bien, no me importa ser una sombra
Perdida en la oscuridad
Esta densa neblina le da al aire un toque especial
El tiempo pasa y los días me siguen ahogando así
Tú ya no estas aquí
Eso ya lo entendí, eso ya lo entendí
Tomoyo atraviesa lentamente la puerta del cementerio de Tomoeda. El ramo de flores cubre casi todo su cuerpo; flores de cerezo, durazno, amapolas... todas con diversos dueños.
De a poco, comienza a depositar las flores. En uno de los lugares más antiguos deja un ramo de duraznos para Nadeshiko Kinomoto. A su lado deposita las mismas flores junto a un grupo de claveles para el señor Kinomoto y para Sonomi, la madre de Tomoyo.
Más adelante, se inclina para encender un incienso y un ramillete de tsukimisou en la tumba de su profesora de primaria, Kaho Mitsuki. Después de eso, coloca un simple yukiwarisou en el descanso de otro viejo amigo, Yukito.
Los pasos se tornan más pesados a medida que avanza, al mismo tiempo que el aire. Allí se detiene un poco más. Prende otro incienso y saca una porción de la torta que sirvió en la visita de Watanuki.
-¿Cómo has estado? Ha pasado mucho tiempo desde la última vez, ¿verdad? Me costó mucho trabajo encontrarlo, pero por fin lo logré.
Sus ojos se nublaron mientras leía los nombres escritos en la plaqueta.
"SHAORAN Y SAKURA LI"
-Ayer hablé con él... y el otro día vino a visitarme con sus amigos, se ve que lo quieren mucho. ¡Oh Sakura, estarías tan orgullosa si lo hubieras visto! Se parece a ti, porque es gentil con todos, y también a Shaoran, a veces se desespera fácil...
Sus labios enmudecieron unos momentos, la impresión fue demasiado fuerte.
-Y también... se parece mucho a ellos. Fue como si el pasado hubiera vuelto por un único día. Dime Sakura… ¿lo hiciste a propósito?
Tomoyo espera unos instantes, pero ni siquiera el viento le proporciona una respuesta. Reza una plegaria y se incorpora, próxima a marcharse. Pero antes de hacerlo…
-Tomoyo…
-Imaginé que si venía aquí te encontraría tarde o temprano.
La mujer se levanta y se da vuelta para ver a su interlocutor. Si no fuera por la voz, no podría haber reconocido en ese hombre de rostro envejecido y mirada cansada a su interlocutor.
-Touya... Touya Kinomoto. Han pasado...
-…casi diez años.
La viuda deposita su mirada en la lápida frente suyo.
-Has venido a ver a tu familia por el Obon, ¿verdad?
-Vine… a pedirle perdón por no haber sabido hacer las cosas. Pensé en faltar esta vez, pero me di cuenta que no es posible, porque soy el único que ha estado aquí para hacerlo. Tú y yo somos los únicos que vivimos para ello.
Tomoyo lo mira a los ojos, sin entender si lo anterior fue un reproche o no. En todo caso ella también tiene algo para decirle.
-Te llamé muchísimas veces.
-Lo sé. –responde con voz seca.
-También envié a Nakuru a buscarte, pero te negaste a verme.
-También lo sé, pero no tenía nada bueno para decir. Sin embargo tú te ves bien…
Tomoyo se ríe, pero no de gracia.
-Bien no sería la palabra que usaría. Vamos a caminar. La policía me mantiene vigilada.
Comienzan a conversar mientras recorren por el cementerio en dirección a la colina desde donde se puede ver Tomoeda y Tokio al mismo tiempo. Tomoyo le pregunta al hermano de Sakura que ha hecho en estos últimos años. El recuerdo de lo que le contó Yamazaki no fue de lo más alentador, y coincide con los dichos de Touya.
-Desde que te fuiste de Japón, las cosas no anduvieron bien. Ya no hubo suficiente trabajo para mantener el estudio. No podía concentrarme, y perdí unos casos importantes, así que como es lógico la gente comenzó a desconfiar de mí.
Luego las cosas le empezaron a andar mal a la ciudad. Muchos negocios cerraron… casi todos los vecinos comenzaron a vender sus propiedades... hasta quedar en el estado actual. El dinero fue escaseando más y más... y tuve que sacar una hipoteca, pero al final me atrasé en las cuotas. Incluso volví a los trabajos de medio tiempo a tratar de juntar dinero... pero al final no lo logré. Finalmente mañana rematarán la casa de papá.
Ambos se detienen al llegar a la cima. Sobre la punta se alza la lápida más imponente del cementerio, protegida por el símbolo del sol y la luna. Las letras grabadas en la piedra muestran una breve leyenda.
"Vive en mi recuerdo.
ERIOL HIRAGIZAWA"
-Tomoyo… ¿Cómo has hecho todo este tiempo?
-Me he habituado a la idea de estar sola. Pasado un tiempo, la soledad es una compañía en sí misma.
-No me refiero a eso. Me refiero a… ya sabes a lo que me refiero.
-¿Esto también?
-Sí... –la voz de Yuuko retumba en el silencio.
Tomoyo mira la pequeña goma de borrar por última vez antes de guardarla, mientras hace un esfuerzo por no seguir llorando.
-Está bien. Si sirve para que mi hijo sea feliz, lo haré. Sakura habría estado de acuerdo.
-Los verdaderos recuerdos se guardan en el corazón. Mientras tú vivas, vivirán los recuerdos de ellos, aunque no exista ninguna otra prueba
La mujer entrega la bolsita rosa junto con el resto a la bruja. Ella le habla a los niños.
-Una cosa más. Deben tener en cuenta que aunque puedo determinar a qué mundo enviarlos, perderán todo el contacto entre ustedes y sus padres. No habrá forma de comunicarse, porque de hacerlo, volverían a estar en peligro.
Mamoru, la única manera de saber de tu madre es en el momento que ustedes se vuelvan a ver. Lo mismo ocurrirá con Yukiko, ya no tendrás que preocuparte por la necesidad de alimentarte de magia como tuvo que hacerlo tu madre, porque los seres como tú pueden vivir fácilmente a donde vas. Cuando vuelvas a este mundo, se presentará el mismo problema, pero para que ello no ocurra Mamoru debe cumplir su objetivo. Mientras tanto, no volverás a ver o a hablar con tu padre a menos que regreses a Japón. La separación de sus seres queridos es el precio que pagarán ustedes por seguir estando juntos. Pero el tiempo transcurre muchas veces de modo distinto. Si Mamoru se demora demasiado en intentar abrir el libro , quizás no lleguen nunca a hacerlo.
Los ojos del niño se llenan de angustia, pero su madre lo tranquiliza.
-No te asustes hijo, yo seguiré estando aquí para cuando vuelvas…
-Pero…
-De verdad, Mamoru, no te angusties. "Todo estará bien". –responde Tomoyo abrazándolo.
-Una cosa más. –interrumpió Ichihara. –Mamoru, aunque todos nos regimos por lo inevitable, no todo está absolutamente escrito. Incluso cuando parece que sólo existe el destino trágico, son nuestros propios deseos quienes moldean nuestro futuro. Tu destino es conseguir un gran poder, pero de ti dependerá el usarlo sabiamente, en el momento correcto y con las personas correctas. Porque un mal uso de un gran poder, provocará sin duda un gran daño. No lo olvides nunca.
En cuanto a ti, Tomoyo, debes saber que necesitarás mucha voluntad para no olvidar. Así como recordarás los momentos felices, recordarás los momentos amargos, con sus mismas sensaciones e impresiones que en ese entonces. La memoria es selectiva con los recuerdos, elige qué quedarnos y qué no, pero tu ya no tendrás esa posibilidad, porque eres la crónica viviente de todo lo sucedido y por lo tanto deberás ser fiel a esa historia. Hasta aquí llegará mi ayuda, pues está en el límite de la interferencia del destino de otros. Lo demás será tu elección y solamente tu elección, tal y como lo has hecho en este momento.
-A partir de ese día, todas las fotos, todos los videos y los objetos que había atesorado durante tanto tiempo, desaparecieron. No tengo ni un solo testimonio de Sakura, ni de su vida ni de mi relación con ella. Tampoco de Eriol…. excepto por una cosa. -Tomoyo alza su mano izquierda y muestra su alianza de casamiento. –Imaginé que habiendo tenido que entregar todos los objetos que me recordaban a mis seres queridos, el anillo estaría incluido. Pero a la mañana siguiente aún lo tenía. Entonces la señorita Yuuko me explicó que la casa había sido de mi madre, y la sortija me la dio Eriol para que yo las tuviera, por eso, al ser una posesión de ambos al mismo tiempo no me lo podían quitar.
-La viuda se puso de espaldas, no podemos leerle los labios. –murmura Kurogane. –¡Maldición, es más astuta de lo que aparenta! ¡¿Y de dónde sacaste estas cosas que no funcionan?! –dice arrojando sus orejas de escucha hacia la parte trasera del auto.
-¿Y si intentamos acercarnos más?
-Es inútil, seguiremos luego. Vámonos antes de que llamemos la atención.
-No entiendo como es eso de los pagos. –dice Touya. –Parece que varía según la persona...
-Así es, tiene que ser lo más preciado. Una cuchara de oro y una de madera son muy distintas, pero esencialmente sirven para lo mismo. Yo no tenía grandes poderes o conocimientos que ofrecer en pago, así que esa fue la única manera de cumplir mi deseo.
Touya la observa en silencio. ¿Qué pago podía ser más duro? De los que ya no estaban, no podía conservar ningún objeto que les recordara a ellos. Y de los que sobrevivieron, nunca podría comunicarse, como si también hubiesen muerto. Tal cual lo había dicho la bruja, era como arrancarse el corazón.
Y sumado a todo eso, la presión de hacer que la memoria registre todo y lo conserve intacto sin modificarlo debe de ser enorme; soportando todos los momentos trágicos vividos como si hubieran ocurrido ayer. Porque ella había pagado para no olvidar.
-Entiendo…
Tomoyo se inclina frente a la tumba, y deposita el incienso. Touya sólo la acompaña con su silencio. Finalmente, ella se levanta y lo abraza, lo suficientemente cerca como para que nadie pueda ver que dice.
-No puedes rendirte. Se lo prometiste a tu hija, recuérdalo. Tienes que esperar su regreso.
-Pero el remate tiene fecha para mañana...
-No te preocupes por eso, le daré a mi abogado la orden de ofertar hasta ganar la puja. La casa seguirá siendo tuya.
-Pero...
-Todo va a estar bien, Touya. Yo me encargaré de ello.
Tomoyo levanta su vista al frente, donde se encuentra el sakura que Clow plantó hace tanto y ahora cubre parte del sol del atardecer. Varias flores son arrancadas por el viento del sereno árbol.
-Debo irme. El Obon comenzará dentro de poco.
-Tomoyo, ¿qué es lo que realmente piensas hacer?
-Digamos... es un secreto.
El rostro de Touya no demuestra sobresalto, pero si lo hacen sus impresiones.
-Haz cambiado. La Tomoyo que yo recuerdo no era así de intrigante. A veces se guardaba sus pensamientos, pero siempre era en bien de los demás... era alegre, e inocente.
Dándose apenas vuelta, la dama de negro responde.
-La Tomoyo de la que hablas murió, igual que el resto. Pero si tú la recuerdas, significa que realmente ha existido.
Kinomoto no encuentra como rebatir ese argumento. La falda de la viuda se ondula por acción del viento mientras reinicia su marcha.
-Vete a dormir. Mañana todo será igual a hoy, no hay por qué temer. Sólo no te olvides de lo que hablamos hoy.
Al subir, al subir el radiante sol
Purifica el suelo donde estoy hoy
Quemara, quemara, el viento al llevar
El azul tatuaje que en mi cuerpo se quedo
Los policías conducen por la ruta, de vuelta del cementerio.
-Tenemos que investigar a ese hombre con el que la viuda estuvo hablando. También a ese chico que visitó la casa el otro día. Quizás tengamos más pistas si seguimos a sus allegados. ¿Tú que crees, Flourite?
-Que por fortuna mañana es feriado. No me gustaría pasar el Obon en la ruta.
-Mala suerte para ti, empieza hoy.
-¿Y cómo sabes eso? Creí que eras un incrédulo declarado.
-Y lo soy, pero conocía una persona en un templo… me explicó que cada año cambia la fecha del Obon porque sigue el movimiento de la luna, pero el feriado debían establecerlo un día fijo. ¿Quieres otra prueba de que son supercherías?
-No creo que…
Kurogane estaciona, o mejor dicho frena, al ver a la mujer de negro parada frente a la casa a punto de entrar.
-¿Cómo fue que…?
-Me trajeron en auto, obviamente llegué rápido. Pensé que se habían perdido. Tomoeda es un lugar extraño para los forasteros. –dice ella, no sin cierta malicia, pero sin abandonar su porte de dama. –¿Les ha dejado Nakuru comida hoy?
Sin comprender bien la estrategia, Fye decide seguir actuando con normalidad y responder del mismo modo que lo hace la mujer.
-Muchas gracias señora Hiragizawa por la comida de hoy, es usted muy amable. Además adoro los manju.
-¿Aceptas regalos de la sospechosa?
-A Kuro-tan también le gustan...
-¿De qué diablos hablas?
-No tiene que agradecerme. No soy una arpía desalmada, no dejaría a nadie sin ayuda o sólo en el bosque que se llevó la vida de mi esposo. -Tomoyo le lanza a Kurogane una mirada que ni siquiera su madre, la altiva Sonomi, hubiera podido igualar al mirar a Kinomoto. –En cuanto a usted... ¿Cuánto tiempo más seguirá merodeando por mi casa?
El intercambio de miradas entre el policía y la viuda es evidentemente hostil, él no duda en responder.
-Pues si simplemente nos hubiera dejado pasar la primera vez… Pero claro que no lo hará, es porque obviamente tiene algo que ocultar.
-Ya le expliqué que no trate de entrar a la casa o algo malo le ocurrirá. –contesta ella dándose vuelta para entrar de nuevo en la casona.
-¡Tarde o temprano tendré una orden de allanamiento y entraré a esa casa! ¡Y sino entraré por la fuerza! ¡No me asustan sus amenazas o su mal trato!
Tomoyo se da vuelta para mirar al rudo hombre en el coche policial. Con la determinación clavada en sus ojos amatista, contesta:
-¿Cómo podía tener un buen trato hacia usted? ¡Con sus sospechas, usted mancha la memoria de mi esposo! ¡Y su recuerdo es lo único que me queda de él!
En ese mismo momento, Watanuki llega a la tienda. A diferencia de otras veces, la bruja no lo recibe pidiendo sake o comida. Simplemente está sentada en la galería con la mirada fija en el cielo.
-Señorita Yuuko, hoy iba a ser mi día libre, ¿por qué me pidió que viniera hoy?
-El Obon es el día en que el límite entre los vivos y los muertos se vuelve mucho más delgado que lo normal. Para alguien como tú, eso puede ser muy peligroso.
-Es verdad, pero falta para que empiece el Obon. Recién mañana serán los festivales.
Yuuko niega con la cabeza.
-Esa es la fecha del calendario. En la antigüedad, el Obon siempre cae un día distinto, siguiendo el movimiento de la luna. Hoy es la fecha indicada.
-Entiendo.-hace un silencio, pensando en su pedido a la viuda. –Ayer estuve hablando con aquella mujer, la señora Tomoyo.
-¿Y que ocurrió?
-Pues... nada, hablamos mucho tiempo, incluso me ayudó con una receta. Parece le gusta mucho cocinar. Ahora que lo veo creo tenemos mucho en común.
-¿Mucho en común? –la bruja suelta una ligera risa. –¿Y qué impresión tienes de ella hasta ahora? –indaga mientras abre la botella que Tomoyo le había enviado.
-Es decir, al principio me pareció que era algo extraña, pero pese a todas mis preguntas siempre es muy dulce conmigo... Se ve que ha sufrido mucho, pero es una mujer normal…
Yuuko toma un trago, más seria que de costumbre, mientras escucha los relatos de su aprendiz…
-Fue muy extraño... por alguna razón me hice pensar mucho en mis padres. Así que le pedí que fuera a visitarlos al cementerio por mí.
-¿Y cómo la notaste ayer?
-Pues, muy serena. Yo le pregunté si para ella el Obon es una fecha triste, y ella respondió: "Claro que no, es el día en que te vuelves a encontrar con los que se han ido. ¿Cómo podría estar triste?". Supongo que sería por la visita al cementerio…–responde volteando a ver a la mesa del jardín. –Ah, la carta que te envió con su regalo. ¿Dice algo importante?
"Estimada Yuuko:
Primero te pido disculpas por mi comportamiento del otro día. Odio ser consciente de que con los años se me están pegando manías de mi madre, como discutir. Mi pobre madre…cuando era pequeña yo la veía tan segura de sí misma. Era muy poderosa en el mundo de los negocios y todos la obedecían. También bebía mucho y se refugiaba en su orgullo para no admitir su soledad. Creo que te encuentro ese rasgo similar y me irrité, pues además mamá era muy celosa así que fue como chocar con el espejo. Es extraño, porque nunca había estado celosa de alguien.
Es increíble pensar que han pasado casi veinte años desde aquella tarde en que llegué con mi hijo en mi vientre a tu tienda, a la que volví a entrar el día que lo dejé ir. No me arrepiento del precio que he tenido que pagar, aunque hayan sido los años más duros de mi vida.
Como ya te habrás dado cuenta, he cambiado mucho. Después de la muerte de Eriol y la partida de Mamoru creí que ya no habría ningún sentido a nada de lo que hacía. Pero en el tiempo que he estado con la familia Li, me he puesto a pensar mucho en busca de respuestas, hasta que por fin la encontré.
Te envíe una botella y una porción del pastel de la recepción que di en mi casa. Te prometo que la próxima vez tomaremos algo juntas en términos más amables. Por ahora no es conveniente, la policía me vigila y tiene buenas intenciones pero no puede resolver nada.
Muchas gracias por cuidar a Kimihiro durante este tiempo. Quizás si tengo suerte, llegará el día en que él y Syaoran vuelvan a estar reunidos con Mamoru y Yukiko. Ese día te prometo que haré una fiesta y beberemos sake hasta la madrugada.
Y si no llego a verlo… sé que tú brindarás por las dos.
Tomoyo Hiragizawa"
-Está decidida a hacerlo. Ha elegido el camino más difícil, entre recordar y olvidar.
-¿Hacer que cosa, señorita Yuuko?
-Nada. Solamente envía saludos. Bueno, ya es tarde, vete a dormir.
-¡¿Pero para eso me hiciste venir de noche en mi día libre?! ¿Para enviarme a descansar?
La bruja sonríe con su seductora y a la vez peligrosa sonrisa.
-Que tengas lindos sueños, Watanuki…
Si un día mi mensaje llega a ti
Óyelo bien, haz de él lo que quieras
Toma mi voz y borra cada palabra
Así estarás mejor
Esa noche comienza como todas las otras. Tomoyo cierra bien las puertas y las cortinas de la casa. El reloj en la sala marca las horas, pronto dará la medianoche. Primero se cambia en su cuarto la ropa del día por un hakama(1) y un haori(2), bellamente bordados con el símbolo del sol y la luna en su espalda en dorado. La tela, en cambio, es del infaltable color negro.
Posteriormente se sienta frente al piano, tocando algunas notas como solía hacerlo en las reuniones familiares, o con amigos en aquellos lejanos tiempos. No había vuelto a tocar el piano desde que se había sido el funeral de Eriol. La melodía acompaña sus pensamientos.
Clow Reed fue en un principio un hombre normal, que comenzó a utilizar la magia y a incrementar sus poderes. Entonces nada quita que otra persona pueda hacer lo mismo si se lo propone. Si lo lograra, podré volver a hablar con ellos una vez más.
Observa la biblioteca con detenimiento; dejando el piano de lado saca un libro que en apariencia no es distinto a los otros. Posteriormente enciende los inciensos y las velas dispuestas en el butsudan (3) familiar. De allí busca un viejo cofre. Reza una oración y se dirige a la sala de baile, hermosamente decorada con espejos de todo tipo, sin duda la habitación más lujosa de toda la casa. Los vitrales con formas de hadas y doncellas, tan similares a las cartas Clow, brillan por el efecto de la claridad del verano. En el centro de la pieza, el espejo que había ido a buscar el día anterior al correo. Ella se detiene ante él, observando por última vez su aspecto, tan elegante y distante su porte como negra su ropa. Luego abre un libro.
Según el viejo libro que me entregó la familia Li, para abrir la puerta al mundo de los sueños se necesita un libro, un espejo, un cofre y una llave. Me sorprendí mucho cuando encontré este viejo estuche en el fondo del estanque del templo Tsukimine. Sin embargo, sé que no es casualidad que estuviese allí, sino que estaba aguardando a este momento.
Ya deseaba desde hace mucho poder eliminar
Aquellas heridas que dañan cada vez más mi corazón
Un día todo se ira, y tu amor quedara
Aunque sea un sueño
Tomoyo saca del cofre una campana en forma de luna, igual que la que uso Sakura en el momento del juicio final. Respira hondo: por fin había llegado el momento por el cual había estudiado tanto tiempo, por el cual se había retirado de ese mundo gris y solitario en que vivió desde que ellos partieron.
Después de tanta espera, ha llegado la fecha indicada que vuelve el mundo de los vivos y de los muertos más cercanos que nunca. Por eso es que debo lograrlo hoy. Esta noche, yo también me reuniré con mis seres queridos.
Finalmente toma la luna en sus manos y la hace sonar varias veces, haciéndola brillar.
"Llave hecha por Clow, muestra tu verdadero poder. Abre las puertas al mundo de lo desconocido."
En medio del salón comienza a formarse el mahounji(4) de la dinastía Clow, rodeando a Tomoyo en un halo de luz intenso como una estrella haciendo explosión en el universo.
Cada vez, cada vez se va tu calor
Del lugar donde parada ahora estoy
Por hoy quiero dormir atada a ti
Quiero borrar las penas que hoy están junto a mí
En la hora en que la luna está en su punto más alto, Watanuki viaja al mundo de los sueños. Pero esta vez no se sueña en la tienda, sino que se encuentra en un templo, como el que vieron él y sus amigos en Tomoeda.
En el patio principal, se encuentra el hombre, o mejor dicho el espíritu que habitualmente le habla por este medio.
-Doumeki... perdón, Haruka. ¿En donde estamos?
-En mi juventud me dedicada a armar los jardines de los templos. He hecho muchos, a lo largo de todo Japón. Este es uno de mis favoritos. –dice mientras señala al estanque.
-Ya veo… ¿pero por qué estamos aquí?
-Hoy la línea entre un lado y otro es más delgada que de costumbre. Así que aprovechando la ocasión traje a una amiga que quiere conocerte.
Al lado de Doumeki aparece una mujer de cabello castaño muy largo, vestida de sacerdotisa. En su mano lleva una campana dorada en forma de luna.
-¿Quién es usted? Yo jamás la he visto, ¿cómo...?
-En las noches del Obon los espíritus podemos movernos más libremente para poder manifestarnos en el mundo terrenal. –explica Haruka.
-Pero entonces ¿estoy durmiendo, o estoy despierto?
-Un poco de ambos. Soy la sacerdotisa de este templo, Kaho Mitsuki. Así que tú eres el famoso Kimihiro Watanuki. Eres muy afortunado, mucha gente se preocupa por ti en este y en el otro mundo.
-No lo creí nunca así…
-Pero lo eres para mucha gente. Por ejemplo, la mujer que conociste hace unos días… ha hecho del motivo de su vida cumplir sus deseos. –responde Haruka. –Uno de ellos era conocerte, y ese ya lo cumplió. El segundo es por el cual ha pagado a la bruja. Y el tercero espera cumplirlo hoy.
-Pero su camino es errado. –agrega la sacerdotisa. –Y muy peligroso.
El muchacho observa la luna en la mano de la mujer. La forma se parecía a un dibujo que había visto en los libros de la biblioteca de Doumeki; es en realidad una campana. "¿Para llamar a dónde?", piensa él.
-A las puertas del mundo de los sueños. La mujer a la que llaman todos "la viuda" posee una réplica de esta. –explica el abuelo de Doumeki. -Sin embargo, como ocurre con todo lo que se copia de un original, por más que su forma sea idéntica no contiene la misma cantidad de poder. Por eso, si viene aquí ya no podrá regresar.
–Dile que no venga, que los que ella busca no están aquí. –la luna dorada comienza a brillar en manos de la sacerdotisa.
-¿Qué no venga aquí? ¿Pero cómo yo podría…?
-Vete ya Watanuki, no tienes mucho tiempo. La luna del Obon está en el punto más alto, no podremos retenerla mucho tiempo más. Después todo será inútil.
La voz de Haruka es lo último que escucha antes de despertar nuevamente en la tienda de deseos.
Tomoyo mira a su alrededor. El escenario ha cambiado, ya no se encuentra en su mansión, y en verdad no se encuentra en ninguna parte del mundo material. Piso, paredes y techo han sido cambiados por un espacio negro. Un espacio negro de principio a fin, sin puertas ni salidas. Un verdadero vacío en que nada puede existir. Con temor comienza a caminar, no puede darse el lujo de retroceder, no después de haber dejado tanto atrás. A lo lejos se siente una voz suave de mujer muy joven, pronunciando siempre lo mismo:
"Tomoyo… Tomoyo… ven aquí Tomoyo"
-¿Quién… quién me llama?
La mujer corre un poco más sobre el vacío; la dueña de la voz voltea dejando ver su rostro, uno que Tomoyo conoce muy bien y que hacía mucho tiempo no escuchaba.
-Sakura… Sakura Kinomoto.
La niña sonríe, en verdad es ella misma; vestida con su uniforme de marinera, idéntica a la que conoció aquel día en el colegio.
-Sakura… -susurra, con la vista en el suelo, notando sus pies más pequeños que lo normal. Mira su falda, no es negra, sino blanca como la que usaba al ir al colegio. Ahora ella también es una nena, como en aquel entonces, cuando su vida no se había teñido de la oscuridad
-¿Qué pasa aquí, Sakura? ¿Porqué no hay nada? Creí que el mundo de los sueños era un lugar de luz.
Al subir, al subir el radiante sol
Purifica el suelo donde estoy hoy
Por hoy quiero dormir atada a ti
Quiero borrar las penas que están en mi
Una luz intensa emana de los vitrales de la sala; de un momento a otro, el cielo de la mansión Hiragizawa se ilumina por un instante como una bomba que estalla en medio de la noche, para luego volver todo a oscuras.
-¿Qué fue eso? –se sobresalta Kurogane. –Parece una explosión…
-Vino de adentro de la mansión. –responde Fye.
-¿Quién más está en la casa?
-Nadie. La empleada me dijo que estaría toda la noche en el templo…
Sin decirse nada, los policías salen de auto y se disponen a correr a toda velocidad hacia la reja. Fye toma el picaporte con intención de forzarlo, pero para su sorpresa apenas lo toca la puerta se abre sin ninguna dificultad.
-¿Cómo…?
-¡No importa eso, tenemos que entrar en la casa!
Kurogane se prepara para golpear la puerta de madera, pero antes de hacerlo se abre de par en par.
Al entrar se encuentran con el lugar a oscuras, solamente la luz de la luna y las velas encendidas en el butsudan iluminan tenuemente la casa. Buscan en todas las piezas, hasta que el rubio da la alarma.
-¡Aquí! ¡El salón principal!
El policía de ojos escarlata abre la puerta del salón, encontrando a la viuda tendida en el suelo. Rápidamente corre a tomarle el pulso, se siente fría. Con la chapa de su llavero prueba la respiración, apenas si se empaña de aliento. Tampoco late su corazón.
-Tenemos que llamar a la emergencia…
-¡Si, pero para cuando llegue será muy tarde! ¡Flourite, tráeme un desfibrilador!
-¿Pero de dónde? Nuestro auto no tiene…
-¡Es una casa rica, tiene que haber en algún lado! ¡Busca cerca de los matafuegos! ¡Rápido!
Sin perder tiempo, Kurogane comienza aplicando respiración boca a boca.
-Aquí está.
-¡Muy bien! –con fuerza rompe la tela del haori para poner los electrodos. –¡Aléjate!
Luego toma el desfibrilador y empieza a presionar el pecho con fuerza. El monitor no marca ninguna respuesta.
-¿A dónde vas Watanuki? –exclama la bruja al ver que su discípulo corre hacia la puerta.
-¡A la casa de la señora Tomoyo! ¡Está en peligro!
-¿Pero cómo iras? Es el momento más álgido del Obon, si vas los espíritus resentidos devorarán viva tu alma, eres un blanco fácil para ellos.
-¿Y debo quedarme de brazos cruzados? ¡No pienso hacerlo!
Yuuko fuma con tranquilidad su pipa, sin inmutarse por la reacción del chico.
-¿Y cómo irás? Para cuando logres llegar a Tomoeda será casi el amanecer, es muy posible que no lo logres a tiempo.
-¡Pues no importa, tiene que haber una manera! ¡Señorita Yuuko, ayúdame a llegar hasta donde está la señora Tomoyo! ¡Ese es mi deseo!
-En ese caso… todo lo que debes hacer es seguir durmiendo.
Cada vez, cada vez se va tu calor
Del lugar donde parada ahora estoy
Quemara, quemara, el viento al llevar
El azul tatuaje que en mi cuerpo se quedo
Tomoyo se acerca unos pasos más, sintiéndose tentada a abrazarla, pero algo dentro de ella le indica que se contenga. La niña del uniforme escolar no se mueve; simplemente está allí, observándola expectante.
-Dime Sakura… ¿qué quieres que haga?
-Ven aquí. Quédate con nosotros. Solamente faltas tú…
De pronto Tomoyo comprende que no es por el mundo de los sueños por el cual está transitando, sino que se trata de la misma entrada hacia la muerte.
Y repentinamente la idea le parece sumamente dulce. Se había aferrado a la vida durante todo ese tiempo para el momento que lograra volver a verlos, y ahora le pedían que se uniera a ellos. ¿Cómo resistirse? ¿Qué quedaba en el mundo terrenal? Trata de recordarlo, pero no puede. Sakura tiende su mano, indicándole que la tome. Aunque dudosa en su accionar Tomoyo está a punto de acceder y al hacerlo toma conciencia de que le falta su anillo. Eso activa nuevamente sus reflejos; algo está yendo decididamente mal. Entonces sí recuerda que ese anillo le indica que hay alguien más.
-¿Y Eriol? ¿Por qué no ha venido a buscarme él? Consagré todos mis pensamientos a su recuerdo, sin ninguna mancha. ¿Este es acaso el pago que merezco?
-Los verás a todos, solamente faltas tú. Tomoyo, en ese mundo en que estás sólo hay sufrimiento y soledad, allí ya no te queda nada verdadero. Abandónalo todo, olvida el pasado.
[Estos recuerdos rotos ya están enfermando
Ya no tengo nada que pueda protegerme hoy
Ya te estoy olvidando, ya estas desvaneciendo
Tu voz se va perdiendo ya entre la multitud]
Un gran frío envuelve a Tomoyo; poseída por un impulso más grande que su propia voluntad, camina unos pasos más hasta casi tocar la mano de la niña. Un grito de alerta se lo impide.
-¡Señora Tomoyo! –exclama Watanuki. –¡No vaya hacia allí!
-Pero… Kimihiro… ellos… he esperado tanto para estar con ellos. Si es lo que desean…
-¡No! ¡Eso no es real! ¡No lo haga real!
-¿Qué? Kimihiro… ya he sufrido demasiado.
-¡¿Acaso ya olvidó la promesa que hizo con su hijo? ¡Juró que esperaría lo que fuera necesario!
Tomoyo se toma la cabeza entre las manos, confundida. Otra vez es la que es hoy, la mujer triste vestida de negro.
-En este mundo… ya no existe nada... quizás debería.
-¡Claro que no! ¡Señora, los que usted busca no están allí! ¡No vaya, por favor!
"Tomoyo…Abandona tus recuerdos. Abandona el sufrimiento, olvídalo todo."
-¡Señora Tomoyo! ¿Se olvida de mí? ¿Olvida que vino a buscarme?
Yo no sé porque pagó un precio tan grande, pero estoy seguro que fue por algo muy importante. ¿Acaso no recuerda porqué hizo los sacrificios que hizo? ¡Usted juró que todo estaría bien! ¡No puede olvidar su promesa! ¡No usted, usted que lo dio todo para no olvidar!
-Kimihiro…
-¡No muera! Su hijo espera volver a verla, y yo también. ¡No lo olvide, no nos olvide por favor!
La voz del muchacho se vuelve cada vez más tenue, una luz intensa como un sol al amanecer baña su ropa azabache. Miles de sonidos se agolpan en su cerebro, son los ruidos del mundo mundano. Un hombre grita desesperado, un sonido eléctrico… su cuerpo comienza a desdibujarse. Watanuki trata de alcanzarla pero no puede. De repente la figura de Tomoyo desaparece en la oscuridad.
Estos recuerdos rotos ya están enfermando
Ya no tengo nada que pueda protegerme hoy
Ya te estoy olvidando, ya estas desvaneciendo
Tu voz se va perdiendo ya entre la multitud
Kurogane sigue intentando reanimar a la mujer que yace inerte, sin éxito.
-Es imposible… ya pasó mucho tiempo.
-¡No! ¡Una vez más! ¡Trate de vivir, tiene que querer vivir!
El desfibrilador impacta con más fuerza que nunca sobre el pecho de Tomoyo. Fye observa la pantalla, el monitor indica que se reestablece el ritmo cardíaco.
-Aumenta la cantidad de pulsaciones… ¡Lo lograste Kurogane! –exclama su compañero, mientras el sonido de la ambulancia se siente cerca.
El sol comienza a asomarse sobre el horizonte. Watanuki despierta sobresaltado, ¿habría logrado su cometido?
Diciembre de 2009
(1) Butsudan : altar familiar que existe en las casas japonesas. Sirve para adorar a Buda y a los antepasados. Se decora con ofrendas tales como inciensos, comida, flores, etc. en ocasiones de fallecidos se coloca una foto del difunto con una cinta de luto.
(2)Hakama: Pantalón tableado, como el que usan los practicantes de kendo o los sacerdotes.
(3)Haori: saco que se usa sobre el kimono. Es como el que usa Tomoyo en la película del país de las aves. Más información en mi blog.
(4)Mahoujin: círculo mágico como el que forman Sakura, Shaoran y Yuuko. El que usa Tomoyo en la historia corresponde al que usa Eriol, el cual es idéntico al de Clow.
La canción que se escucha a lo largo del capítulo es "Koe" de Tsukiko Amano, ending de esta historia en su versión en castellano interpretada por Kamira-chan. Pueden ver el video visitando mi Dojou. Pido disculpas si no supe cortar bien la letra, pero he perdido la práctica para los songfics je.
¡Hola a todos! Por fin llegamos al desenlace de esta historia, que terminará de redondear en el epílogo. Hablando de opening y ending, para los que hayan visto los videos se darán cuenta que mucho de lo que ocurrió en este capítulo ya se veía en el OP. Por fin se pudo dar a conocer la lista de los que habían muerto (son los que en el video los recubren la sombra negra), igual que las escenas del cementerio en la colina, o la escena en que se ve a Tomoyo y a Watanuki dormidos. Como verán traté de que fuera un poco más que un rejunte de imágenes y que sean acorde a la música.
Hay algo que me quedó pendiente de contestarle a Yuuko-chan la otra vez y no me dio tiempo a decírselo por motivos que algunos conocen, pero como es fuerte mi deseo que ella me escuche sé que lo hará ahora o en algún momento. En respeto y retribución a todo el afecto que ella puso en su historia, he decidido dejar tal cual como ella lo dejó. Sin quererlo (pero no creo por casualidad) de ese modo se introdujo un personaje que también fue una pérdida en la vida de Tomoyo: la señora Sonomi Amamiya. Si lo piensan bien, es una mujer que creo tiene en común cosas con su hija pero también con Yuuko, como si fuera una versión corriente de esta (y personalmente creo ha de beber mucho también). Pueden ver su historia haciendo click aquí o visitando mi blog.
En su nueva nota de su historia ella habla del contraste entre Yuuko y Tomoyo, una como una mujer oscura y la otra como una mujer virtuosa. Sin embargo, como habrán podido ver, a esta Tomoyo la representa el color negro (este será un detalle de aún más importancia a posteriori) y tiene su lado oscuro e intenso. Cuando empecé con esta idea se me vino un poco a la mente esos personajes como Angela Petrelli de Héroes, que no terminan de quedar bien en claro como son. A la vista de todos, es esa mujer pura y sacrificada, pero aunque esto no es mentira, es también una mujer dispuesta a todos para cumplir sus deseos que no vacila en hacer lo que tenga que hacer. Aunque es una mujer poderosa por todo el dinero y las influencias (eso se verá mejor más adelante) que posee (y ella lo sabe y lo utiliza a su favor) su verdadero fin fue siempre seguir a lo que ella llama "El camino de Clow". Por supuesto también sigue conservando sentimientos puros, los cuales ahora son representados por Watanuki, quien tiene "algo" de todas las personas que han sido significativas en su vida (Sakura, Eriol y su hijo) y por ende se convierte en el centro de su existencia, ya que con él si se muestra en su lado más vulnerable.
Con respecto a la escena del cementerio, habrán visto que Tomoyo lleva las flores que representan a cada personaje en CCS. Con respecto al vivero es igual al que se ve en el cortometraje de "Clover" en que aparece Suu, de hecho sería el mismo lugar dado que el mismo espacio puede estar representado en diversos mundos.
Bueno, no los demoro más, pasemos al epílogo de la historia.
Besos enormes.
Vicky Yun Kamiya
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Para no olvidar capítulo 5