Hola este es el verdadero final, ya lo había pensado y eso, espero que les guste esta un poco corto y pueden leer el de "Feliz navidad Pequeña" para complementar, gracias por sus reviews por adelantado. Besos. Pueden ver este capitulo con la canción UNMEI de Koda Kumi es en japónes pero es una baladita muy adoc. Gracias.

Capitulo 7 Epilogo ó El Guardián.


Roland manejaba perfectamente el pequeño automóvil por la estrecha carretera, se veía bastante feliz, Helga sonreía alegremente ahora estarían juntos por el resto de sus vidas, no podía haber felicidad mas grande. El alarga su mano hacia ella le acaricia una mejilla, de pronto ella le habla.

– ¡OH Cielos olvide despedirme de Arnold!

En ese momento el voltea a verla, incrédulo, triste, ella no entiende porque, de pronto una luz los sorprende, el voltea lentamente, y se da cuenta que ha invadido el carril contrario y un trailer trata de evitarlos, los segundos se alargan, el trata de virar pero no lo logra, en el instante en que el golpe es inminente el suelta su cinturón y abraza a Helga.

– ¡Lo siento! dice y la caja del trailer les da de lleno.

Cuando todo termina, ella esta lastimada de un brazo, el tiembla tiene un golpe en la cabeza, y sangra mucho, ella logra sacarlo con la ayuda del conductor del trailer y lo coloca en sus piernas, su vestido de novia esta rasgado sucio y lleno de sangre, y ella sollozaba.

– ¡Lo siento... lo siento... lo siento - Repetía el.

– No es tu culpa cariño, tranquilo todo va a estar bien te lo prometo...

– Perdóname... yo sabia que lo amas... perdóname... pero estarás de nuevo a... su lado...

– Por dios ya estas desvariando... tengo que llamar a Arnold... el sabrá que hacer...- dice ella sin pensar, con lágrimas en los ojos.

– Si..si... cariño el... siempre estará... a tu lado...siempre...- Roland toca la mejilla de su esposa y sonríe - Mi vida... fue completa... gracias a ti... te amo y siempre voy... a estar contigo también.

El cierra los ojos justo cuando los paramédicos, lo quitan de los brazos de Helga y la comienzan a revisar.


Helga abre los ojos, aún no puede olvidar aquella vez, tal vez jamás lo haga, pero voltea y ve a ese hombre que tanto ama y siempre amara, dormido junto a ella, se levanta sigilosamente, para no despertarlo, sale de su recamara, baja las escaleras y abre una puerta pintada de azul y rosa ve entonces a un par de criaturitas, que además de su marido, son su vida entera, la niña se llama Mimi Gertie y ella le puso el primer nombre por el bonito significado que tiene,"Guerrera Bravía", el segundo en honor a la querida abuela de Arnold, su esposo, es igualita a su padre, físicamente, pero tiene el mismo carácter que ella, eso es indudable, el pequeño se llama Phil, sin más razón que recordar al abuelo que tanto amo. Aunque Bob insistía en llamarlo Alfred, ella no lo permitió, el pequeño ha tenido la mala fortuna (según ella) de heredar su físico, pero el dulce modo de ser de su padre, aunque también mucho de su madurez prematura, así que permitir que su abuelo lo llamara alfred, solo para recordar el nombre, no le pareció justo. Sonríe ante la vista, su hija esta casi a punto de caer con la cabeza colgando en el borde de la cama, mientras que el pequeño sigue en la posición en que lo arropo la noche anterior, faltan algunas horas para que tengan que despertar, así que decide acomodar a su pequeña para que descanse mejor, esta patalea un poco en sueños, pero al sentir las manos de su madre se deja acomodar y regresa a un sueño tranquilo.

–Solo tú puedes controlarla de esa manera.- Dice Arnold en voz baja sonriéndole desde la puerta. – Cuando yo lo intento se vuelve a colocar en la misma extraña posición. – Llegando junto a ella y abrazándola.

–Es que reconoce a su madre querido. Lamento tanto perderme algunos de estos momentos por el trabajo, por eso decidí dejar por un tiempo lo de escribir y estar en mi casa. – Respondiendo al abrazo de su esposo.

– Y… ¿Volviste a soñar con el? - Dice el receptivo.

– Si… de nuevo el accidente… - Ellos salen del cuarto de sus hijos y se dirigen al propio.

– Sabes a veces siento pena por el, si el no me hubiera protegido, ahora yo no podría disfrutar de ti y mis niños, creo que el debió tener otro destino, no se, debió disfrutar mas de la vida. – Dice ella tristemente.

– ¡Tengo que decirte, que yo realmente le agradezco, lo mucho que hizo, por ti, ya te lo dije una vez ¿No es cierto? Si el, no te hubiera protegido así yo no habría creído que el verdaderamente, te amaba tanto como decía!

– Lo se.- Dice ella sonriendo con ternura. – Creo que el verme a salvo fue para el, algo maravilloso… pero, hoy soñé otra parte del accidente… – Dice esto con un movimiento curioso en sus manos.– Recordé porque el salio del camino… yo le dije algo… que realmente lo puso triste.

– Y… ¿Eso fue? – Pregunta el intrigado.

– Yo le dije que había olvidado despedirme de ti.- Le dice viéndolo a lo ojos.

– ¿Eso lo distrajo? Pero…

– ¡Debió ser muy duro para el, en mi interior jamás pude olvidarte y el lo supo!

– ¿Qué te dijo el, antes de estar inconciente amor?

– El dijo…"Perdóname... yo sabia que lo amas... perdóname... pero estarás de nuevo a... su lado..." y me dijo que tu siempre estarías conmigo.

Arnold sonríe y abraza a su esposa y le dice en voz baja – Entonces el seguramente sabía que lo lograríamos, el sabia Helga que este amor superaría todo, y tal vez ahora él esta aquí a nuestro lado, siendo una especie de ángel guardián, cuidando a nuestra familia, con un destino aun mas grande que el que ninguno de nosotros pensaríamos.- Helga sonríe ante esa posibilidad, a pesar de todo el daño que pudo haberles hecho aquel hombre, a su esposo y a ella misma, ellos guardaban buenos recuerdos de él y pensar que tal vez él haya ganado el cielo, con su simple acto de arrepentimiento es un gran aliciente.

– ¡Si mi amor, el esta aquí con nosotros y siempre nos va a proteger, porque ese era su verdadero destino! ¡Te amo Arnold eres lo mejor de mi vida!

– ¡Y tu mi cielo, eres mi vida entera!

Un largo beso es la prueba de que, lo que dicen es la verdad y poco después son interrumpidos por sus pequeños diablillos que desean que los lleven a pasear.

Helga siente como una mano se apoya en su hombro felicitándola, por todo lo que ha logrado, ahora sabe de quien es esa mano que ha sentido, cuando lo ha necesitado, ahora sabe quien le indico el camino la pasada navidad, para regresar a su hogar al lado de su familia, y le da las gracias. Tomando en brazos luego a su pequeña hija y girando junto con ella, hasta rebotar en la cama donde Arnold hacia cosquillas a su pequeño hijo, disfrutando de esa felicidad puede escuchar.- "¡Se feliz Helga, se feliz con él, que yo los estaré cuidando a ti y a ellos!"

Fin