Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

El destino ¿Es hermoso?

Capitulo Extra: Precuelas.


Una tarde de abril Arnold revisaba unas carpetas en su recamara, mientras su mujer escribía en la computadora, eso se fue convirtiendo en algo normal a través de los años, era una forma de compartir su tiempo sin dejar de trabajar. De pronto el se desespera y avienta unas fotografías sobre su mesa de trabajo.

– ¿Que pasa? – Pregunta Helga, con un lápiz en la boca y mirandolo de lado.

– ¡Nada amor, es solo que estos artistas conceptuales cada día hacen trabajos mas bizarros, son un fiasco! ¿Como pretenden presentar en exposición, estas obras tan pobres y terribles? – Expresa el molesto.

– ¡No te enojes cariño, son gente joven, que tiene otro sentido de la estética! – Dice Helga regresando a su labor.

– ¡Ah, mejor descanso un rato, voy abajo por algo de comer!

– ¡Esta bien! ¡No molestes a los chicos, están en la sala! – Le grita antes de que termine de salir.

El voltea y la mira aburrido. – Ya lo sé Helga, prometo no hacer ruido.

– ¡Okey! – Dice ella lanzandole un beso que el finge atrapar y colocar en sus labios, haciendola sonreír.

El baja con mucho cuidado las escaleras, para no hacer mucho ruido, desde la sala solo se escuchan murmullos y risas nerviosas, a pesar de no querer mirar, no evita ver a su hija mayor, Mimi, subida sobre el regazo de su novio Gregory, abrazada a él y diciendole algo al oído, realmente le parece increíble que sus hijos estén tan grandes ya, tan solo Mimi acaba de cumplir 18 años y esta a punto de entrar en la universidad, ella y Gregory, hijo de Gerald y Phoebe son novios desde que cumplieron 12 años, a veces el siente que ellos son como eran, Helga y el mismo cuando eran jóvenes. Pero se ruboriza al pensar que ellos, hagan algo de lo que ellos hacían a su edad, y eso que no eran novios.

Iba a pasar de largo cuando tras de si, escucho la voz de Mimi.

– ¿Papi?

El voltea apenado y los saluda. – ¡Hola niños, no se preocupen por mi, solo voy por algo de comer a la cocina!

Mimi le sonríe y lo llama con un dedo mientras se sienta adecuadamente en el sillón.

– ¿Que pasa princesa? – Dice Arnold viendo con ternura a su hija.

– ¡Hay algo que Greg y yo queríamos preguntarles a ti y a mamá! – Expresa ella tranquilamente.

– ¿Que es, mi amor?

– Mh, bueno ¿Como fue antes de que tú y mamá se separaran, cuando ella se fue a París y regreso con ese otro novio, que paso para que eso pudiera ser posible? – Dice sonrojada.

Arnold la mira extrañado. – ¿Porque quieren saber sobre eso?

– ¡Es que Mimi, tiene miedo de que algo así pudiera pasarnos a nosotros, ahora que nos vamos a ir a estudiar a diferentes ciudades! – Explica Gregory elocuentemente.

Arnold sonríe. – Pues son muchas cosas, hija, las precuelas de ese tormento, fueron muy curiosas.

– ¿Podrías contarnos?

– Supongo… pero, ve a llamar a tu madre, porque esto te lo tenemos que contar ella y yo juntos.

Mas tardo él en decirlo, que Mimi en correr escaleras arriba, para llamar a su madre.


Mientras Arnold come del plato de galletas que trajo, Helga lo mira sonrojada.

– Bueno… ¿Por donde comenzamos? – Dice la hermosa dama rubia, que los mira con inquietud.

– Yo pienso que por el inicio, querida. – Dice Arnold tomando su mano.

Ella asiente y comienza el relato. – ¿Te he dicho que amo a tu padre desde los tres años?

Mimi asiente.

– ¡Pues tuvieron que pasar muchas cosas para que él, correspondiera a mi amor!

– ¿Y como querías que correspondiera tu amor, si siempre me tratabas pésimo? Yo llegue a pensar que en serio me odiaba. – Dice el muy serio.

Helga sonríe con tristeza. – Yo era una niña muy carente de afecto, así que cuando me enamore de él, no sabia como demostrarle mi cariño.

– Y su manera favorita era hacerme bromas pesadas, o lanzarme bolitas de papel durante las clases.– Mimi y Greg sonríen, al recordar como era Mimi con él, cuando eran mas niños. – A pesar de todo, yo siempre pensé que ella, guardaba algo en su interior, que no mostraba a todo el mundo y que yo, solo tuve, muy pocas oportunidades de ver, en aquella época.

– ¡Hasta que yo le confesé que lo quería!

– ¡Fue cuando salvamos el vecindario y dijiste que me amabas!

– Pero luego yo me arrepentí de haberle dicho, y me retracte.– Dice Helga mirando su taza de café.

– Y yo deje que lo hiciera, dijimos que había sido el calor del momento, ¿Recuerdas?

Helga asiente y sonríe. – Al principio me sentí aliviada de que él no me creyera, pero conforme paso el tiempo me sentí rechazada por él.

– Y yo por mi parte comencé a fijarme mas en Helga, y descubrí que yo también, tenia sentimientos muy fuertes por ella.

– ¿Y fue cuando paso lo de San Lorenzo, verdad? – Dice ella tomando un poco de liquido.

– Cuando les conté a todos en la escuela, que había encontrado un mapa del lugar donde mis padres fueron, cuando se perdieron, todos quisieron ayudarme.

– Eso me incluía, aunque al principio yo estaba escéptica de que una búsqueda así, pudiera funcionar.

– Recuerdo sus palabras " Cabeza de balón acaso estas loco, o se te zafo un tornillo, ¿como crees que unos niños pueden buscar a tus padres en una selva escondida?" – Dice esto en el tono de voz chillona de su esposa, haciendo reír a todos menos a la misma.

– ¡Solo teníamos 10 años… pero en fin, bueno al final, todos viajamos con Arnold a Centroamérica, y después de no pocas dificultades, logramos dar con sus padres!

– ¡Gracias a ti que metiste la nariz, donde a nadie se le ocurrió, siguiendo a ese pirata, que nos había robado nuestras pertenencias! – Dice Arnold emocionado.

– Era lógico que ocultaba algo, cuando miro con tanto interés a tu padre, y le dijo el niño de la profecía. Y todo por que los Ojos verdes pensaban, que gracias a su nacimiento el volcán se había detenido en su erupción.

– Bueno, pero esa es otra historia, de ahí lo mas memorable, fue que tú casi pierdes la vida, por salvar la mía.

– Oye no te iba a dejar, atado en medio de plena erupción.

– Ella se arriesgo, y salimos poco antes que el cráter estallara. Así liberamos a los Ojos verdes, y a mis padres.

– Y después de eso… lo mas lindo que me haya sucedido en el mundo, tu padre me beso, por primera vez era él quien me besaba. – Explica emocionada.

– Lo malo es que, Gerald, tu padre nos interrumpió. – Dice Arnold mirando a Greg que se ríe.

– Y después el olvido… él se quedo con sus padres en San Lorenzo, por dos años.

– Yo no te olvide, nos escribíamos sendas cartas.

– Pero solo éramos "AMIGOS" – Dice Helga haciendo un ademan con las manos.

– Bueno, solo éramos unos niños. – Se trata de disculpar Arnold.

– Okey, no vamos a discutir por eso a estas alturas. Cuando el regreso, no hablamos de nada al respecto de nuestros sentimientos.

– Nos volvimos buenos amigos, con insinuaciones de lo que sentía, el uno por el otro pero sin llegar a nada.

– Fueron años, muchos, pero ni él tuvo novias, ni yo novios.

– Como si siguiéramos esperandonos, sin decirlo.

– Durante los años de universidad, el y yo pues, éramos muy cariñosos entre nosotros… – Dice apenada de contar eso.

– Sin llegar nunca a propasarnos, ella era muy especial para mi, así que nunca paso nada muy fuerte entre nosotros. – Repone Arnold.

– Cuando terminamos la escuela, yo recibí una propuesta de París, para una beca de literatura.

– Y ella decidió irse al no ver, ningún avance conmigo. – Dice triste. – Y me lo dijo justo el día que, yo iba a pedirle que fuera mi novia, me había decidido después de tanto tiempo.

– Fue muy tarde, yo ya había hecho los arreglos para irme.

– Y yo tontamente la deje ir, solo con la insinuación de que al volver, resolveríamos el asunto de nuestra relación.

– Y después paso lo de Roland, y todo ese dolor que nos causo. – Comenta triste Helga.

Mimi observa a sus padres con ternura, al ver como él la abraza con amor. – ¿Mamá y si él les causo tanto dolor… porque mi hermano menor…

– ¡Ya llegamos! – Se escucha una voz infantil desde la puerta. Un niño de 10 años entra de la mano de un joven de 16 que lo suelta, para que corra hacia los que lo miran. – ¡Mamá, papá! – Dice el pequeño abrazando a sus progenitores que lo abrazan con cariño.

– Tu hijo se porto bien, mamá, no me molesto ni a mi, ni a los abuelos. – Dice Phil, señalando hacia los ancianos que entran tras ellos, con una sonrisa en los labios.

Helga sonríe y le alborota el cabello a su pequeño. – Eres un niño muy bueno Roland, me alegra que te hayas portado bien, con tu hermano. ¿Te divertiste?

– ¡Si, Phil me compro un caleidoscopio, mira, y mis abuelos me compraron varios libros de arqueología! – Comenta entusiasmado.

– Y olvida que se encontró a su amiguita Lili, la hija de tus amigos, ¿como se llaman?

– ¡¡Lila y Brainy!! – Dicen al unísono y sonríen.

– Ah, si ellos.

El pequeño mira a su hermano mayor con los brazos en jarra. – ¿Y tú que? cuando te desapareciste y te encontramos con la hija de la señora Gammelthorpe.

– La hija de Rhonda, wow hijo vuelas alto. – Se burla Helga.

– ¡Susana y yo solo somos amigos! – Dice Phil sonrojado y con ganas de asesinar a su hermanito, a quien comienza a perseguir por toda la sala.

– ¡Espera, Phil, no era en serio, espera! – Exclama el niño tratando de huir.

Mimi y Gregory ven la divertida escena, cuando Helga se voltea a verlos.

– Si el destino los quiere juntos, hija, nada podrá separarlos, por que el destino es hermoso, y actúa de formas curiosas para unir, a las personas. – Helga se molesta al sentir que una pelota, que no supo de donde salió, la golpea en la cabeza. – ¡¡¡Niños, acaso están locos detenganse ahí!!! – Grita tratando de apaciguar a sus hijos.

Arnold solo observa, y sonríe. – Le pusimos ese nombre a tu hermano por que, nosotros llegamos a querer mucho a ese hombre y sin él, tal vez no nos amaríamos tanto como ahora. – Le explica los jóvenes antes de intervenir el mismo, en la discusión de los chicos.

Ambos se miran, sonríen entre si, Mimi entiende que no hay por que temer, y Greg sabe que la ama, y nada cambiara eso, no después de tantos años juntos, sobre todo viendo la solida unión de los padres de ambos, pues Phoebe y Gerald, son muy felices también, a pesar de los años.

Ahora si, FIN. END, Finito, Caput,

Sayonara!!!!

Arigato por leer el ultimo episodio, y perdón por la espera. Nos seguimos leyendo.

Atte. Rei Hikaru Chiba.