– ¿Estás despierto?
– …
– ¿Me oyes?
– …
– ¿No?... ¿Y ahora?
– …
– ¿Mejor?
– …
– ¿Me vas a hacer caso?
– …
– ¿Seguro?
– …
– ¿Quieres que hablemos de…?
– …
– ¿Qué te pasa?
– …
– ¿Te he hecho algo?
– …
– ¿Entonces… porqué estás así conmigo?
– …
– ¡¿Qué?!
– …
– ¿Te aburro? ¿Qué pasa? ¿No quieres seguir con esto?
– …
– ¿Crees que me importa?
– …
– ¿Qué clase de actitud es esa?
– …
– ¿Crees que así cambiarás el mundo?
– …
– ¿Sentado en ese puto sofá todo el día?
– …
– ¿Cruzado de brazos como si la cosa no fuera contigo?
– …
– ¿Realmente eres tan idiota o sólo te lo haces?
– …
– ¿Pero quién te crees que soy? ¿Tu puta?
– …
– ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que sí?! ¡¿Quién mierda te crees?! ¡¿Cómo te atreves?!
– …
– ¿Quieres guerra?
– …
– Puto teléfono… ¿Sí, quién es?
– Cariño, ¿estás lista?
– Tardo… 10 minutos…
– Eso mismo dijiste hace media hora. ¿Qué hacías?
– Er... Nada, sólo estaba…
– Da igual. 10 minutos y estoy ahí, que no hay mucho sitio donde aparcar.
– De acuerdo.
Le echó una mirada furtiva al espejo. ¿Realmente se estaba volviendo tan loca?
