(En este capítulo hay lemon)
Capitulo 13
La Mitad que me Faltaba
- Dobe, bienvenido a las Vegas –le dijo el Uchiha mientras caminaba abrazado del rubio.
- Teme, soy muy feliz. Gracias.
- No, gracias a ti, te amo
- Y yo a ti.
En tanto Sai y Gaara hablaban mientras bajaban del avión y el primero estaba un poco mas serio de lo normal.
- ¿Estabas en este vuelo también? –preguntó curioso Gaara pues era demasiada la coincidencia
- Si, me di cuenta de lo que pasó.
- Quisiera matar a ese Uchiha –Gaara estaba furioso, sin embargo estaba cansado, cansado de ese estúpido viaje.
- ¿Para que? No vale la pena. Naruto ama de verdad a Sasuke y tú realmente no amas a Naruto, así que deja de ser tan posesivo. ¡Por dios! Gaara te vas a quedar solo.
- No tienes porque repetirme eso, lo sé de sobra ¿Qué haces aquí Sai? –lo miraba de reojo mientras caminaban hacia la salida del aeropuerto.
- La verdad, quería cerciorarme de que realmente te casabas con Naruto –Gaara le hacía la seña a un taxi para que lo llevara a su hotel, en tanto miraba un poco sorprendido al pelinegro.
- Y ¿Por qué harías eso Sai? Además aun no se porque me sigues hablando y ayudando, te trate muy mal, te dije cosas muy hirientes ya pesar de eso estas aquí a mi lado –llegaba el taxi y el chofer tomaba el equipaje de Gaara mientras Sai sostenía aquel bolso que colgaba de su hombro-. ¿Tienes reservación o prefieres venir conmigo? –lo miraba esperando su respuesta, Sai suspiraba un poco y negaba con la cabeza mientras sonreía de lado y subía al taxi.
- Gaara ¿sabías que a pesar de todo me sigues agradando? –Sai le mira por un segundo y el pelirrojo voltea hacia él y mira aquel perfil tan blanco del pelinegro y sonríe.
- Gracias… Sai
Sai simplemente voltea a verlo y le sonríe, jamás en todo lo que llevaba de conocerlo le había dado las gracias así que para él esto significaba mucho más que un simple agradecimiento en tanto sus miradas por fin se cruzaron mas de lo normal.
El atardecer caía y en la casa del peliplata, Iruka estaba sentado en aquel sillón que tanto había extrañado mientras Kakashi estaba recostado sobre las piernas del morenito y éste le acariciaba tiernamente el cabello, en tanto el otro mantenía sus ojos cerrados pero por ningún motivo borraba esa sonrisa de sus labios.
Iruka parecía admirar cada gesto de su ahora otra vez novio, su corazón palpitaba cada vez que sentía aquel roce de los labios de su pareja sobre su mano.
El peliplata abrió los ojos y se encontró con la mirada tierna y dulce de su pareja mientras le regalaba una de esas sonrisas que solo él podía mostrar, se levantó de sus piernas y se sentó a su lado mientras tiraba de él para que el moreno se sentara a horcajadas sobre el.
Ninguno de los dos decía nada, sus miradas enamoradas hablaban por si solas, Kakashi acariciaba sus caderas mientras poco a poco levantaba aquella playera que era estorbosa para poder acariciar su torso, Iruka se estremecía al contacto de las caricias de su pareja mientras el primero se acercaba y besaba su pecho.
- Te he extrañado tanto Iruka, no quiero, no quiero que te vayas más –le decía aquello mientras recorría con su lengua su pecho, su cuello y jugueteaba un poco sus pezones, que estaban más que erectos.
- Aquí estoy Kakashi a tu lado y no me volveré a ir, te amo –su respiración se volvían aun mas pesada, mientras sentía aquella calidez húmeda sobre su torso y echaba su cabeza hacia atrás para que tuviera mas espacio en su cuello.
Por fin sus labios se encontraron y el peliplata devoró con verdadera vehemencia aquellos labios reclamándolos de vuelta e Iruka correspondía del mismo modo aquel beso que sin lugar a dudas lo hacía estremecerse hasta la última fibra de su ser.
Las prendas por fin terminaron de caer y los dos estaban sobre aquel sillón acariciándose, rozándose y frotándose, querían sentirse unidos, ser uno solo, sentir que se pertenecían del todo y por completo.
- iru-chan, anda ven vamos a la cama, quiero hacerte el amor hasta borrar cada lagrima que derramaste por mi culpa –se puso de pie y tiró del moreno cargándolo en brazos, llevándolo directamente hacia su habitación y dejándole sobre su cama con cuidado y sin quitar su mirada de la de él.
- Kakashi yo soy feliz, solo ámame porque yo lo haré por el resto de nuestras vidas.
Kakashi simplemente lo volvió a besar mientras recorría con sus manos el cuerpo perlado del moreno que se arqueaba a cada roce de su tacto.
Después de todas aquellas caricias y besos preliminares Kakashi por fin penetra por completo el cuerpo deseoso de su amante en tanto el otro arquea su cuerpo sintiendo aquella palpitante hombría acoplándose por completo en su interior, era absolutamente verdad aquellos dos seres se pertenecían y sus cuerpos era el mejor ejemplo para aquello.
- Ahhh… ahhh Kakashi…te amooohhh
Iruka trataba de hilar las palabras sin embargo las embestidas de su amante eran ahora mas y mas constantes y profundas haciendo que el moreno se estremeciera por completo.
- Ahhh iru-chaaan ahhh… aun sigues siendo muy estrecho, te amooohhh
Kakashi embestía cada vez mas afiebrado por todo lo que lo hacía sentir Iruka, sabía que el momento culminante estaba por llegar y sin pensarlo mas lo levantó de las caderas haciendo que el moreno enredara sus piernas a la cintura del peliplata que yacía sentado sobre sus rodillas ayudando a su pareja a subir y bajar sobre su erección, en tanto para Iruka su respiración estaba tan entrecortada que ya era eminente la llegada del orgasmo, Kakashi lo sabía y aceleró el subir y bajar de su novio, que se rozaba sin compasión entre sus cuerpos haciendo que su hombría se apretara mas entre ellos provocando que el Umino entre un ronco y un gemido placentero manara su simiente resbalando por los abdomen de ambos, en tanto Kakashi sintió como las paredes de Iruka se estremecían y se contraían haciéndolo llegar al orgasmo y descargándose por completo dentro de su amante entre gemidos y jadeos que solo hacían eco en aquella habitación.
- Ahhh… ahhh… ahhh Iruka te amooooohhhh
- ¡Dios! Como te amoooo
Kakashi cuando terminó de depositar su simiente dentro del cuerpo de su amante lo contuvo un poco mas entre sus brazos apretándolo contra él, poco a poco las respiraciones de ambos se iban normalizando y ahora solo quedaba esa sonrisa satisfecha y enamorada, el peliplata lo recostó en la cama mientras él se colocaba a su lado y lo atraía hacia su cuerpo mientras sus miradas seguían fijas en las del otro.
- ¿Estas cansado? –preguntó Kakashi mientras estiraba la sábana para cubrir el cuerpo aun vibrante de su novio.
- Solo un poco, pero estoy feliz de poder volver a sentirte mío.
- Soy tuyo Iruka y esta sonrisa no la cambiaría ni loco, ni por todo el mundo ni por nada de nada –Kakashi delinea con sus dedos la sonrisa tan transparente del Umino en tanto el peliplata seguía sonriendo y hablándole-. No sabes todo lo que me das cuando descubro como me miras.
Iruka no podía creer todo aquello que su novio le decía en esos momentos tan íntimos y le daban ganas de llorar pero contuvo aquellas lágrimas que amenazaban por salir y de pronto el moreno cubrió tiernamente sus labios para que ya no dijera mas y Kakashi lo miró como contenía su llanto, tomo su mano tiernamente y lo subió sobre él besándolo lo mas profundamente posible internándose en su boca mientras pasaba sus brazos por la cintura de su novio apretándolo contra él.
Esa noche Kakashi e Iruka se amaron hasta más no poder, entregándose en cuerpo y alma sin importar nada mas, para el caso solo importaban ya ellos dos.
Su universo, su mundo y su vida se reducían simplemente a ellos.
En tanto en las vegas, Naruto y Sasuke por fin llegaban al hotel y el dobe parecía quererse divertir, pues estaba muy contento y arrastraba a Sasuke por todo el hotel, mirando las tiendas y aparadores pero sin soltar la mano del pelinegro, no quería terminar aquel contacto y no querían por ningún motivo separarse el uno del otro.
- Teme, tengo hambre ¿podemos cenar algo por aquí? –le decía Naruto mientras admiraban uno de los espectáculos de las fuentes de agua.
- Claro dobe, pensé que no tenías hambre, con eso de que apenas me dejaste registrarnos y parecías desesperado por conocer –sonreía de lado mientras con una de sus manos le quitaba uno de sus rubios mechones que cubrían sus hermosos ojos y le rubio se sonrojo al notar aquel contacto sobre su piel.
- Ahh, es que… bueno pensé que sería bueno conocer un poco ¿no crees? –Naruto estaba nervioso por quedarse a solas con el teme y Sasuke lo sabía perfectamente.
- ¡Oh! Así que era eso –lo miró con aquella sonrisa casi traviesa-. Ven, vamos a cenar –lo volvió a tomar de la mano mientras lo llevaba hacia algunos puestos para ver que se le antojaba cenar-. Dobe quiero ir a la habitación porque necesito darme un baño y quiero relajarme contigo –de pronto Naruto se detuvo al escuchar aquello y volvió su mirada hacia él estaba sonrojado y su cara le ardía-. Naruto, yo jamás haría algo que tu no quisieras –tomó su rostro con sus dos manos acercándolo hasta que estuvieron frente con frente y mirándose directamente a los ojos-. Te quiero mucho Naruto y deseo pasar el resto de mi vida contigo.
- Lo siento teme, es que me pongo nervioso, yo sé todo eso que me acabas de decir pero sigo poniéndome nervioso, yo te quiero Sasuke, tanto que duele y yo también quiero pasar el resto de mi vida contigo –sus palabras resonaron en la mente del Uchiha mientras sonreía y lo abrazaba con fuerza, Naruto sonreía de pronto el rubio tomó entre sus manos el rostro de su novio y lo besó mientras que el pelinegro internaba su lengua dentro de aquella cavidad haciendo del beso mas profundo, cuando faltó el aire Sasuke se separó un poco del rubio y le sonrió.
- Teme, vámonos a la habitación, ya no tengo hambre –sonrió mientras su mejillas se sonrojaban y Sasuke simplemente lo tomo de la mano y regresaron a su hotel mientras entrelazaban sus dedos.
Naruto subió primero a la habitación mientras Sasuke compraba algunas cosas en la farmacia y cuando ya regresaba a su habitación observó aquellos anillos de matrimonio de pronto se formó en sus labios una sonrisa poco menos que diabólica y recordó que aún traía la tarjeta de crédito de Kakashi, así que simplemente entró en la joyería y se llevó aquellos anillos.
En tanto en la habitación Naruto estaba ya saliendo del baño, había tomado una ducha y Sasuke ya lo esperaba sentado en aquella salita que decoraba su habitación.
Naruto solo traía puesta aquella bata de baño mientras secaba con otra toalla su cabello.
- ¡Teme! Me asustaste ¿hace mucho que esperas?
- No, llegué hace unos momentos y como oí la ducha pues me senté a esperar a que terminaras –Naruto se acercó y se sentó a su lado.
- Hu… hubieras entrado teme, no te iba a echar del cuarto de baño –Sasuke sonrió mientras tiraba de él para que se sentara en sus piernas, en tanto naru simplemente se sonrojaba.
- Lo iba a hacer dobe pero no quería que me echaras con el bote de shampoo sobre mi cabeza –Sasuke reía ahora si totalmente relajado, sabiéndose el único para el dobe.
- No, teme jamás te pegaría o algo así, aunque si me provocaras si lo haría –lo miró mientras Sasuke se acercó a él y lo besó, delineando sus labios después con la punta de su lengua hasta que se introdujo por completo en aquella cavidad degustando con fervor la lengua de su rubio.
Sasuke lo besaba en tanto sus manos acariciaban y recorrían las piernas del kitzune que no tardó en emitir un gemido algo entrecortado, una de las manos de Sasuke empezó a desatar el nudo de la bata y esta bajó de manera sensual por los hombros del rubio que simplemente se dejaba hacer, su respiración se iba acelerando y Sasuke admiraba su torso níveo desprovisto de vello, el Uchiha tomó en sus brazos al rubio y lo llevó hasta la cama entre beso y beso cuando lo deposito sobre la cama, Naruto lo miraba fijamente mientras sentía su rostro arder, se sentía excitado, sumamente sensible al toque de su novio.
El Uchiha lo miraba de pie recorriéndolo por completo con la mirada, en tanto se empezó a quitar la camisa dejando ver a Naruto su torso desnudo, siguiendo con el pantalón, lo desabrochó y Naruto se levantó un por sus codos y no quitaba la mirada de donde los dedos del Uchiha bajaba el ziper, Sasuke no tardó en aventar los pantalones que cayeron en algún lugar de la habitación.
Se colocó sobre Naruto y le quitó por completo la bata, dejando al descubierto la erección del rubio.
- No me veas Sasuke –se tapó el su rostro y el Uchiha eso se le hizo tan tierno que quitó con mucha delicadeza las manos que cubrían su rostro.
- Déjame verte dobe, no te cubras, quiero ver cada gesto tuyo, te amo y no te voy a lastimar.
- Se que no lo harás, pero no deja de darme vergüenza de que me veas desnudo, no soy precisamente atractivo.
- ¿Cómo dices eso? Eres hermoso, eres atractivo y me gusta todo lo que he visto hasta ahora –Naruto besó los labios de Sasuke.
- Oye teme, pero no es justo, yo no llevo ya ninguna prenda y tu aún traes una, así no se vale –las mejillas de Naruto se inflaron, haciendo ese puchero que tanto le agrada al uchiha
- ¡Ah! Y ¿quieres que me la quite? –Sonrió mientras besaba su cuello y lamía succionando un poco-. ¡Quítamela dobe! Yo estoy ocupado –sonreía mientras seguía con aquel jueguito, Naruto titubeó un poco pero se decidió y bajó sus manos poco a poco hasta que llegó a los glúteos de su novio metiendo sus dedos bajo el elástico y bajando la prenda, sin embargo Naruto notó como la erección del Uchiha se sentía terriblemente inflamada contra su muslo y ya no quiso seguir con aquello en tanto se dejó besar.
- Mmm… Naruto me encanta el sabor de tu piel –el Uchiha lamía cada parte del cuerpo del rubio hasta que llegó hasta la prominente erección del rubio pasando una de sus manos por la extensión de ésta y otra apoderándose de sus testículos acariciándolos para después acercar su boca y de gustarlos, después de jugar un poco con ellos volvió toda su atención sobre la erección de la cual salía aquel liquido transparente, Sasuke pasó su lengua por aquella extensión e hizo que el uzumaki arqueara su espalda al sentir como su novio acariciaba aquella parte con su lengua, Naruto se estremecía, jadeaba y gemía.
- Te…teme déjame hacerlo también –le detenía la cabeza con sus manos y Sasuke subió hasta él.
- ¿Te gustaría que lo hiciéramos juntos dobe? –Naruto asintió solo con la cabeza mientras Sasuke se sacaba por fin totalmente su prenda íntima-. Ven, sube sobre mí –Naruto se sentó sobre la pelvis del moreno y pronto sintió la gran erección del Uchiha tras su trasero, Sasuke acariciaba su cadera y sus muslos dando pequeñas palmaditas-. Voltéate naru.
El rubio así lo hizo y naru tomó con mucho cuidado el sexo del pelinegro y lamió la punta haciendo que el otro se estremeciera, en tanto Sasuke amasaba los glúteos de su dobe y observaba como palpitaba la entrada aterciopelada del rubito, Sasuke lo lamió con delicadeza hasta hacer un poco de presión y entrar en aquella húmeda y caliente entrada, Naruto se estremeció al sentir la intromisión de la lengua traviesa de Sasuke y jadeaba con el sexo del Uchiha dentro de su boca.
Sasuke paseaba su lengua por los glúteos del dobe, dando pequeños mordiscos y con una de sus manos masturbaba su sexo, Naruto estaba demasiado excitado y sabía que no aguantaría mucho, Sasuke al sentir como se estremecía tiró del sexo del rubio metiéndolo a su boca succionándolo devotamente, Naruto empezó a gemir y a jadear se estaba aguantando por no llegar al orgasmo quería correrse con Sasuke dentro de él, así que se sacó el sexo del Uchiha y lo miró volteando un poco hacia atrás su rostro estaba arrebolado por todo lo que su ahora amante lo hacía sentir.
- Sasu… no, ¿no quieres sentirme por dentro? –Sasuke se tomo del brazo a Naruto y lo atrajo hacia él besándolo profundamente mientras lo recostaba bajo él.
- Lo…lo estoy deseando dobe –naru abrió un poco mas las piernas y se ofrecía un poco mas a Sasuke, el pelinegro tomó un poco de la crema que había comprado en la farmacia y comenzó a dilatar aquella apretada entrada, un dedo, después dos y luego tres, Naruto estaba al borde y Sasuke se dio cuenta de que estaba listo para recibirlo, beso un par de veces mas sus labios y con su propia mano tomó su sexo dirigiéndola hasta la entrada que palpitaba deseosa de recibirlo, Sasuke se empujó un poco y Naruto sintió como su entrada se dilataba un poco mas cuando Sasuke dio un último empujoncito entrando por completo dentro del rubio.
- Ahhh… ahhh… ahhh Sasukehhhh –el rubio se aferraba a los fuertes brazos de su novio, mientras cerraba sus ojos y se acostumbraba a la hombría de su pareja, el mayor esperó pacientemente a que naru le diera una señal para poder seguir, en realidad Sasuke se estaba muriendo por poseerlo por completo pues se sentía tan apretado que realmente no podía mas.
- ¡Dios! Naru ahhh… me vuelves loco, me encantas.
Naruto pronto se relajó y ya no se sintió tan nervioso y sonrió tiernamente mientras pasaba su mano acariciando y delineando con sus dedos el rostro del Uchiha, Sasuke besó sus labios mientras empezaba a embestirlo primero suavemente, después se fueron haciendo mas profundas y fuertes, los glúteos del rubio se golpeaban contra la pelvis del moreno mientras entraba y salía casi por completo del segundo, Sasuke estaba enajenado por el rostro del rubio, amaba cada gesto, amaba como gemía y como jadeaba, pero mas amaba como pronunciaba una y otra vez su nombre.
- Ahhh… ahhh… ahhh Sasuke te amo ahhh…
- Dobe, no te aguantes quiero oírte gemir mi nombre hasta el final –Sasuke tomaba el sexo de Naruto masturbándolo lo mas que podía hasta hacer que el rubio llegara a un tremendo orgasmo.
- Ahhh… sasu ahhh… Diosss te amo ahhh
En ese instante Naruto trató de ahogar aquel gemido que sin duda fue gratificante a los oídos del Uchiha mientras el dobe derramaba su semen sobre la mano y el abdomen de su pareja que lo penetraba ahora ya mas fuertemente, estaba por culminar aquel orgasmo cuando sintió como naru lo apretaba por dentro y no pudo mas aguantar las oleadas del orgasmo que lo invadían por completo derramándose como nunca dentro del cuerpo vibrante de su amante.
- ¡¡¡Dios!!! Naruto ahhh… ahhh te amo, te amo ahhh… ahhh
Sasuke se dejó caer sobre el cuerpo aún vibrante de Naruto que aun estaba por normalizar su respiración, estaban exhaustos y Sasuke sonreía contra el cuello de Naruto que sin más lo abrazaba y lo mantenía tan cerca como podía.
- Realmente estoy muy enamorado de ti Sasuke, te amo
- Yo también dobe, no por nada hice todo esto, solo por ti, te amo y ahora eres mío.
- Soy tuyo teme –sonreía.
Sasuke se separa un poco del rubio besando suavemente sus labios y después se pone de pie buscando sus pantalones, Naruto lo mira extrañado mientras observa como se pasea por la habitación sin ninguna pena, naru sentía pena ajena, pero era realmente bello observar aquel cuerpo desnudo que solo le pertenecía a él y a nadie mas, por fin sasu encontró sus pantalones y sacó la cajita volviendo de inmediato a la cama y acostándose a lado de su novio atrayéndolo hasta su pecho mientras lo cubría con aquella sábana roja satinada.
- Mira dobe –le enseñó la cajita y el mismo la abrió-. Esto es el símbolo de que ahora eres mi prometido y que eres mío, pronto nos casaremos porque ya no puedo vivir sin ti.
- Teme, es, es hermoso –Sasuke saca el sencillo anillo de su cajita y lo coloca en el dedo anular del rubio, Naruto al sentirlo en su dedo lo mira, pero de inmediato regresa su azulada mirada a los negros de su pareja-. Te amo Sasuke –el Uchiha sonríe y sale de la cama una vez mas hincándose en la alfombra sosteniendo la mano de dobe.
- Naruto Uzumaki ¿quieres casarte conmigo? –lo mira fijamente y Naruto de inmediato sintió como su corazón se aceleraba sintiendo como un par de lágrimas se escapaban de sus ojos.
- Si, si quiero ser tu esposo, es lo que mas deseo ser el esposo y compañero de Sasuke Uchiha –Sasuke sonríe y limpia con sus labios cuidadosamente esas lágrimas traviesas que se paseaban por las mejillas del rubio y éste se abraza con fuerza contra él.
- Serás mi esposo para siempre –Sasuke se separa un poco del rubio y toma su mano.
- Y yo te prometo que te querré siempre –Naruto entrelazó sus dedos con el Uchiha susurrándole-. Eres simplemente la mitad que me faltaba.
Los dos chicos se vuelven a abrazar sintiéndose felices y enamorados, sabían que a partir de ese día serían uno solo y jamás se volverían a separar.
Esa misma noche Gaara estaba tomando un baño de tina, relajándose y pensando que realmente hubiera sido una equivocación casarse con el Uzumaki, no lo amaba desde hace tiempo, pero tampoco confiaba en nadie más que solo estuviera con él por su dinero, de pronto unos toquidos sacaron de sus pensamientos al pelirrojo.
- Gaara ¿estas bien?
- Si Sai, ya salgo, solo dame unos minutos –Gaara salió de la tina y tomó la bata de baño secando su cabello.
Sai estaba acostado en el sillón, mientras dibujaba algo en su libreta y Gaara lo mira emitiendo algo parecido a una sonrisa, el pelinegro lo mira y frunce el ceño.
- ¿Te parezco gracioso Gaara? O de verdad tan patético me veo.
- ¡Dios, Sai! No es lo uno ni lo otro, solo me pareciste muy mono ahí mientras dibujabas, creo que ya no puedo ni siquiera sonreír, pero bueno descansa yo me voy a dormir.
- Si gracias por dejarme dormir en el sillón.
Gaara se dio media vuelta y se encerró en su habitación, sin siquiera verlo, Sai de veras se sintió terrible ¿Cómo era posible que siguiera ahí con él? La manera en la que lo trataba ni siquiera era con respeto, pero que mas podía hacer a pesar de todo lo amaba.
El moreno se levantó y fue hacia la terraza observando las luces de la ciudad, que se levantaba majestuosa.
En tanto Gaara se levantó de la cama, no quería tratar de ese modo a Sai, a pesar de que él era el único además de Sasori que le seguían hablando, buscó a Sai por la suite y se dio cuenta de que la ventana de la terraza estaba abierta, salió y se encontró con el pelinegro dentro del jacussi que parecía como si estuviera llorando, Gaara se acercó a la orilla detrás del pelinegro tocando con suavidad su hombro, Sai se giró de pronto sorprendido y de inmediato se limpió los vestigios de haber llorado.
- Perdón ¿tenía que pedirte permiso para usar el jacussi? – se puso de pie y salió de aquello, enredándose la toalla alrededor de la cintura, Gaara observó que estaba completamente desnudo y se sonrojó a pesar de que esto era casi imposible sin embargo siempre le había gustado el cuerpo del pelinegro.
- Sai, no deberías ponerte algo, te vas a resfriar y el ambiente esta un poco fresco.
- ¿Estas preocupado Gaara? ¿Por mi? –Sonrió de medio lado-. No te creo.
- Sai ya te dije que… bueno perdóname no quería portarme de esa manera contigo a pesar de que me ayudaste a pesar de que me merecía quedarme encerrado.
- Te mereces muchas cosas Gaara, por como me has tratado, por como me negaste, por como te burlaste de mí y sin embargo sigo aquí, aguantando tus berrinches y tus estupideces.
- ¿Por qué Sai? Solo dime porque
- ¿Por qué? Porque a pesar de todo te sigo amando y no te lo mereces –aquellas palabras de Sai resonaron en todo la humanidad del pelirrojo, no podía creer que a pesar de todo lo siguiera amando.
Sai estuvo antes que cualquier otro a lado de Gaara, aún antes de que conociera a Naruto, con Sasori casi nunca llevó buena relación pues sabía que él no lo aceptaba como pareja de Gaara y muchas de sus discusiones se debían a la intervención de ese entrometido.
Gaara seguía mirando a Sai y este parecía estar cada vez mas cabreado y el primero se acercó a él.
- Vamos a sentarnos Sai –Gaara pasa a su lado y se sientan en la sala de descanso que también esta al aire libre sin embargo estaba decorada con una hermosa chimenea, esto le daba un toque de romanticismo total, Sai lo siguió con la mirada pues no quería dar su brazo a torcer, sin embargo el pelirrojo esperaba a que el pelinegro se acercara en tanto se servía una copa-. Anda Sai, prometo que no seré yo, solo quiero que hablemos –Sai suspiró profundo dándose por vencido y fue hasta donde estaba esperándolo, sin embargo se sentó sobre aquella mullida alfombra cerca de la chimenea-. Ten se que ese vino te gusta –llegó a su lado y le entregó la copa mientras se sentaba a su lado.
- Gracias –le dio un sorbo a aquel vino tinto que tanto le gustaba-. ¿De que quieres que hablemos realmente? Porque si es por lo que acabas de oírme decir, pierdes tu tiempo, sé lo que tengo que hacer Gaara, pero no es tan fácil.
- ¡Dios, Sai! Estas preguntándote y contestándote tu solo –no podía aguantarse la risa que esto le provocaba-. Y no te enojes mas –le tomo del brazo previniendo que se iría y eso era precisamente lo que el pelinegro iba a hacer pero Gaara ya lo había detenido-. No sé, no sé realmente como puedes seguir amándome Sai ¿hace cuanto que no estamos juntos? Son años y nuestros caminos cambiaron.
- Y ¿Tú crees que no lo sé? He tratado todos estos años de borrarte de mi vida, pero no logro conseguirlo –su vista se perdía en el rojo vivo de la madera prendiendo-. Sé que soy un estúpido Gaara.
- No lo eres Sai, nunca lo has sido.
- Pero eres tú el que me hace parecerlo, es que no entiendes Gaara para ti nunca fui suficiente, el que te haya amado o el que te siga amando no valió nada. ¿Alguna vez me amaste Gaara? ¿Sentiste algo remotamente por mí?
- No sé porque ahora lo quieres saber, tu sabes perfectamente que yo no soy del tipo que externa sus sentimientos, no lo hice con Naruto y ahora no lo haré contigo Sai.
- Esto es lo que mas odio de mi porque por mas de tres años pagué tu amargo amor con mi propia vida, abandoné mis sueños, siento como si hasta hubiera vendido mi propia alma para que sintieras algo por mi –la voz de Sai era extremadamente calmada, ya no quería alterarse, quería que entendiese de lo que fue capaz de hacer por una tonta ilusión.
Gaara lo observaba hablar mientras el otro simplemente no quitaba su vista del fuego que en ese instante ardía como ardía su corazón, el primero no se podía negar cuan atractivo seguía siendo ese hombre, con los años se había vuelto aún más varonil, de hecho fue el único que lo había podido doblegar.
- Sai y ¿Quién dijo que yo nunca sentí nada por ti?
- Tú –fue su seca respuesta-. Cada vez que me mirabas a los ojos no buscabas mas que tu reflejo, cada beso, cada vez que me tocabas o que yo te tocaba ¿quieres saber lo que realmente me hacías sentir? –el pelirrojo solo dejaba que siguiera hablando y Sai continuó-. Nada, me hacías sentir como si nada te importara solo tu sentir y sabes a mi eso jamás me importó hasta que me di cuenta de que tu único amor era el tuyo propio.
Sai realmente estaba dolido y tenía que decírselo y gritárselo en la cara ya no quería sentirse de aquella manera.
- ¡¡¡Dios Sai!!! ¿Qué quieres que haga? –Se levantó y estrelló la copa de vino contra la pared-. Solo dímelo ¡maldita sea! –Gaara lo miraba casi deseando golpearlo, pero eso si nunca lo haría.
- No quiero que hagas nada, solo… mejor me voy Gaara, yo no puedo seguir aquí y no quiero parecer mas patético de lo que ya te he parecido –Sai se puso de pie y se giraba para ir por sus cosas cuando Gaara lo toma fuertemente del brazo y lo estrecha fuertemente.
- No te vayas… por favor, no me dejes tú también.
Sai no quería caer así tan fácil, ya no sin embargo en ese momento el rostro de Gaara se veía tan indefenso que simplemente lo abrazó.
- A pesar de todo Gaa-chan, no puedo abandonarte –susurró en su oído mientras el pelinegro buscaba sus labios, encontrándolos entreabiertos en su camino y de inmediato se apoderó de ellos, mordiendo su labio inferior, haciéndole proferir un gemido casi ahogado, sin embargo el aprovechó para introducir su lengua para hacer del beso mas profundo.
El pelirrojo correspondía de igual manera salvaje aquel beso, que parecía más bien una batalla por saber quien debía llevar el control.
- Sai, déjame hacerte el amor, por favor, lo necesito –el pelinegro se separó un poco de él sonriendo de lado y negando con la cabeza-. ¿Qué? ¿Qué dije? –ni siquiera el se percataba de lo que decía.
- Gaara –toma su rostro entre sus dos manos mirándolo fijamente-. Siempre tu yo primero, pero ahora quiero que me dejes hacerlo a mi, soy yo el que quiere hacerte el amor –el primero dudó un poco, sin embargo recordaba las veces que Sai lo hacía llegar al límite dejándolo deseando más de él-. Te amo Gaara…
El pelirrojo ya no dijo más y se entregó a las caricias del pelinegro que simplemente se dejaba hacer, nunca se pudo resistir a sus caricias, ni a su forma de hablarle, tal vez por eso se aprovechaba de aquel hombre.
Sai lo dirigió hacia frente la chimenea, quitándole la bata dejándole ver que solo traía puesta unos boxers sumamente apretados dejándole ver aquella erección prominente que había despertado hacía rato.
Gaara se excitaba cuando peleaba con Sai, aquello siempre le resultó difícil de asimilar pero con el tiempo que pasó con él se acostumbró a que cuando había una pelea entre ellos, casi siempre Sai era el que calmaba sus ansias.
Pronto aquellos dos cuerpos blancos como la nieve estaban totalmente desnudos y erectos, sus caricias no eran suaves ni nada de eso, eran casi salvajes y bruscas, sus temperamentos no ayudaban mucho en esas ocasiones pero les encantaba hacerlo de aquella manera.
Sai estaba sobre el pelirrojo que ahogaba sus gemidos, no quería que lo oyera en ese estado de excitación, en realidad lo deseaba, lo deseaba desde que lo vio con ese Uchiha en cambio hizo lo que mejor sabia hacer… ignorarlo.
- Déjame escucharte Gaara –el pelinegro lamía toda la extensión del cuello del pelirrojo, mientras su otra mano bajaba acariciando uno de sus muslos apretándolos casi marcándolos, en tanto seguía con la tarea de besar, lamer y succionar el cuello, pasando por su pecho hasta llegar a sus pezones carminados y erectos, jugando con uno de ellos con su lengua mientras lo mordía sutilmente haciéndolo jadear.
- Mmhh… Sai, sigue, sigue... –el pelirrojo cerraba los ojos fuertemente sintiendo grandes oleadas de calor recorriendo su cuerpo completo.
Sai siguió con su lengua dejando un rastro suave de saliva por su cuerpo bajando poco a poco hasta llegar a su entrepierna, oliéndolo, llenándose de aquel excitante aroma que tanto despertaba sus instintos, pasó su lengua por toda la extensión del sexo erecto del pelirrojo, para después meterlo por completo en su boca, Gaara estaba perdido en las sensaciones y el placer que el pelinegro le hacía sentir, apretaba sus puños para después empezar a moverse dentro de la boca del Sai, tratando de no hacerle daño, pero no duró aquella gentileza porque pronto comenzó a penetrarlo tan profundamente como podía haciendo que el pelinegro se tragara su sexo hasta llegar a su garganta, Sai tomó las caderas de pelirrojo haciendo que se detuviera un poco pues el aire empezó a faltar y no quería terminar así.
El pelinegro estaba hincado frente a Gaara y este descendió súbitamente metiendo el sexo de su compañero en su boca, devolviéndole el placer obtenido de él.
- Mmhh Gaara –enredó sus dedos en el cabello del pelirrojo moviéndolo cada vez mas profundamente, sin embargo Sai lo detuvo y lo hizo ponerse a cuatro patas inclinándose detrás de él, internándose entre sus glúteos, lamiendo aquella entrada estrecha, sabía que Gaara le ponía hacerlo de cualquier manera no era totalmente seme ni totalmente uke, el simplemente disfrutaba del sexo fuera como fuera y con quien él quisiera.
Sai dilataba perfectamente la entrada del pelirrojo, dos y tres dedos dentro del cuerpo de Gaara que estaba gimiendo como hacía mucho no lo hacía.
- Sa… Sai, hazlooohh, ya no esperemos más, mmhh… ahhh
El pelinegro lo escuchaba gemir y jadear mientras tomaba su propio sexo masturbándose un poco en tanto lo llevaba hasta la entrada del pelirrojo que sin más lo deseaba dentro.
Sai comenzó a introducirse dentro de Gaara y éste comenzó a gemir sin ningún disimule…
- Ahhh… ahhh… ahhh Sai... –el pelirrojo simplemente cerró los ojos sintiendo como el sexo duro y erecto del pelinegro se introducía por completo dentro de él.
- Ahhh… mmhh… ahhh Gaara
Sai no esperó nada, comenzó a moverse de una manera un poco rápida, era cierto que estaba casi por alcanzar el orgasmo, sin embargo tenía que resistir un poco más.
Las embestidas pronto subieron de velocidad y los gemidos de ambos hacían eco en aquella terraza, el fuego de la chimenea pareció encenderse más iluminando por completo los cuerpos desnudos y perlados de aquellos dos hombres que estaban por concluir aquella entrega.
- Córrete Gaara, te estoy esperando.
- Nooohhh, aún no ahhh… ahhh
El trasero de Gaara restrellaba en la pelvis de Sai por las embestidas casi salvajes que el pelinegro le propinaba, pero esa era la forma en la que le gustaba a Gaara.
De pronto Sai sintió el orgasmo cerca y sin más salió del cuerpo de Gaara volteándolo súbitamente para después volverlo a penetrar con fuerza, Gaara tenía el rostro arrebolado y su rostro estaba rojo, esto excitó por demás a Sai que siguió penetrándolo mientras tomaba el sexo de Gaara que clamaba por atención masturbándolo al compás de sus embestidas.
- No, no puedoooohhh mas Sai ahhh… ahhh… me, me voy a correr
- Hazlo ahora Gaara juntos ohhh… ahhh… ahhh… ahhh Gaara ahhh…
- Saaaiii –fue lo ultimo que salió de la boca del pelirrojo pues sintió como el líquido blanquecino salía con fuerza desbordándose por la mano de Sai que aún seguía masturbándolo, en tanto Sai le propinó un par de embestidas profundas derramándose dentro del cuerpo de Gaara manteniéndose lo mas profundamente posible dentro del pelirrojo.
- ¡¡¡Dios!!! Gaara… te amo ahhh… ahhh
El pelinegro sintió como se vaciaba dentro de aquel cuerpo candente, intentando controlar su respiración que se entrecortaba, mientras seguía con el sexo del pelirrojo en su mano haciéndole sacar hasta la última gota de semen.
Pronto su sexo resbaló fuera del cuerpo de Gaara y Sai se desplomó sobre el cuerpo húmedo del pelirrojo, respirando aún agitadamente manteniendo su rostro escondido en el cuello del primero.
Las respiraciones pronto se iban normalizando y Gaara abrazó a Sai, rodando hasta ponerse de frente a él, mirándolo, él era el único a decir verdad que lo hacía estremecer de aquella manera, Sai continuaba boca abajo pero su cabeza girada directo al pelirrojo, mirando sus ojos, su expresión cansada y satisfecha, Sai estiró un poco su brazo atrayendo a Gaara hacia él.
- Sai…
- No Gaara, no lo digas lo sé –sonrió con un dejo de tristeza, sabía lo que significaba esa mirada, sin embargo Gaara se acercó al pelinegro pegando su frente a la de él.
- Lo siento
- Comprendo
Sai abrazó a Gaara lo más fuerte que podía, no quería separarse de su cuerpo aún vibrante y susceptible, para su sorpresa el pelirrojo correspondió aquella muestra de amor, el pelinegro besó su frente y Gaara levantó la vista mirándolo fijamente levantando una mano y acariciando su mejilla atrayéndolo hacia él, besándolo como nunca lo había hecho, con cariño y ternura.
Gaara tomó algunas cobijas que estaban en una de aquellas cómodas de la terraza y cubrió sus cuerpos, él tampoco quería levantarse de ahí y quería permanecer un poco mas abrazado a Sai.
Poco a poco los dos comenzaron a cerrar los ojos, estaban cansados y por esa noche no se volvió a oír una palabra por parte de los dos.
A la mañana siguiente sai despertó sobre la cama, no supo como llegó hasta ahí, pero no sintió al pelirrojo ahí a su lado, se incorporó de la cama y lo busco con la mirada encontrándose de pronto con una carta sobre la almohada, sai la miró como dudando en abrirla, sin embargo la tomó y abrió la carta…
"Sai, sé que esta no es la manera correcta de hacer las cosas, sin embargo no puedo permanecer a tu lado ¿lo comprendiste anoche, verdad? Sigue tu camino, sé que podrás encontrar a un hombre que realmente te merezca, por mi parte te deseo buena suerte y gracias por todo lo que hiciste por mí… sobre la mesita te dejo dinero para que regreses… Gaara"
Sai arrugó aquel pedazo de papel, cerrando los ojos fuertemente pero encontrándose con la mesita de noche fijándose en el dinero, fue hasta ahí, tomó el dinero, subió su mirada encontrándose con su reflejo…
- Jamás comprendiste y nunca entendiste que con esto solo me hacías sentir como una puta mas –suspiró profundo-. ¡¡¡Eres un imbécil Gaara!!!
Sai terminó de vestirse, tomó sus cosas, guardando el dinero de Gaara, saliendo de su habitación para dirigirse directamente al aeropuerto, no quería estar un minuto mas ahí, se puso unos lentes oscuros y siguió su camino.
En tanto Gaara solamente lo observaba de lejos…
Continuará
