Capitulo 15

Epílogo

Habían pasado ya dos años desde lo sucedido con Sasuke y Naruto que vivían felices, Sasuke había recibido la oportunidad de continuar con su gran sueño de ser compositor gracias a la gran ayuda recibida de su amigo Billy.

Naruto se dedicaba por completo a su casa, Sasuke en ese aspecto era muy receloso, sin embargo el rubiecito se había conseguido un empleo de medio tiempo en una casa hogar, pero esto le había despertado su lado maternal/paternal, sin embargo había intentado poder darle un hijo a Sasuke que sabía que era lo que mas deseaba, pero el cielo se los había negado y esto lo ponía triste, pero a Sasuke no lo podía engañar.

Esa noche mientras cenaban, Naruto estaba inusualmente callado y Sasuke de inmediato lo notó en cuanto entró por la puerta de su casa, pero no dijo nada porque esperaba que Naruto le dijera que era lo que pasaba con el.

- Sasuke ¿te fue bien hoy? –el rubiecito le preguntaba mientras le servía su cena.

- Si dobe, todo fue muy bien, al parecer un nuevo proyecto cantará mi última canción –Naruto de inmediato dejó lo que tenía en sus manos y fue directamente a él abrazándolo por detrás de la silla mientras Sasuke pasaba su brazo por el cuello del rubio acercándolo mas a él y besando sus labios suavemente-. Anda vamos a cenar, se te enfriará tu cena.

- Si teme, espero que te guste lo que te he preparado –sonreía tímidamente.

- Naruto, tu sabes que todo, absolutamente todo lo que haces para mi me gusta, aún si me das una galleta me va a gustar porque sé que me la has dado tu.

- Sasuke –le sonrió como siempre lo hacía.

- Dime Naruto ¿hay algo que te preocupe? Porque ya veo que no me lo dirás si no te lo pregunto.

- ¿A que te refieres? –preguntó nervioso

- Naruto, te conozco demasiado bien para saber cuando algo te preocupa, estas triste dobe, eso lo puedo ver y no me dices porque.

Naruto se mordió su labio inferior, tratando de ser fuerte, sin embargo Sasuke se levantó de su asiento y se sentó a su lado de inmediato Naruto se echó a sus brazos apretándolo fuertemente como si Sasuke se fuera a ir.

- Sasu ¿Qué pasa si no puedo darte hijos?

- ¿De que hablas Naruto? –ahora ya entendía porque esa tristeza.

- De eso teme, si no puedo darte hijos ¿Qué pasaría con nosotros? –Naruto levanta la mirada buscando la de su esposo y encontrándose con una sonrisa.

- Dobe ¿Qué aun no sabes lo mucho que te amo? No me importa que no me puedas dar un hijo –besa su frente.

- Pero tu lo deseas ¿no es verdad?

- Claro que lo deseo al igual que tú y sé que en el momento preciso llegará, no estés triste por eso dobe.

- Sasu, pero si yo tengo algo mal y…

- No digas eso Naruto –lo interrumpe-. Te diré una cosa –lo atrae hacia él para que se siente en sus piernas-. Si por alguna causa no podemos tener hijos propios existe la adopción ¿no es así?

- ¿Estarías dispuesto a adoptar a un bebé Sasuke? –lo miraba ahora con mucha alegría.

- Por supuesto dobe, un hijo siempre es un hijo y será nuestro porque entre los dos lo hemos de criar y de enseñar lo que a nosotros nos han enseñado, a mi no me importa adoptar Naruto.

- Teme, yo pensé que… pensé que te perdería si yo no podía…

- Calla Naruto, no lo digas ni de broma. Mira dobe recuerdas que nos hicimos una prueba de fertilidad y nos dijeron que todo estaba bien, así que vamos a tener paciencia y tu relájate nuestro bebe llegará cuando nosotros estemos listos.

- ¡Dios! Como te amo…

Naruto abraza y besa a Sasuke mientras el otro lo carga para llevarlo hasta su cama dejándolo sobre ésta mientras lo besaba y comenzaba a quitar las prendas de su amado rubio.

Mientras aquello sucedía en la casa Uchiha-Uzumaki, Sai estaba sentado a la orilla del lago con cuaderno en mano pues a esa hora no había nadie quien lo molestara, llevaba saliendo ya casi dos años con Idate y parecía que todo iba perfecto, pero aquel pelinegro seguía pensando en Sabaku No Gaara y en una de las hojas del cuaderno estaba dibujado el rostro serio del pelirrojo, Sai siempre había querido quitarlo de su cuaderno pero siempre que estaba a punto de arrancar la hoja se arrepentía y solo cerraba con furia su cuaderno.

El pelinegro recargaba su cuerpo contra aquel tronco del árbol que lo protegía de los rayos del sol, sabía que en cualquier momento Idate llegaría y sin embargo susurró al viento "Gaara" en eso escuchó el crujir de las hojas al paso de aquellas pisadas y Sai sabía que era Idate, sin embargo siguió recargado y con los ojos cerrados mientras se dibujaba una sonrisa en su rostro, de pronto sintió como se detenían las pisadas a lado del árbol y entonces volteó un poco…

- Ida…te –ahí se quedó el nombre, pues el que estaba a su lado no era Idate si no Gaara-. ¿Qué haces aquí? –el rostro de Sai simplemente se oscureció y Gaara simplemente lo miraba fijamente-. ¿Qué haces aquí Gaara? Te dije que no te volvieras a acercar a mí –se puso de pie encarándolo.

- Lo siento Sai, pero no puedo hacer eso –sonreía de medio lado y esto hacía que Sai realmente se enojara.

- Pero ¿Qué te pasa idiota? –lo empuja y Gaara cae de sentón, sin embargo levantándose como resorte y tomando con fuerza los brazos de Sai mientras lo arrinconaba al tronco.

- Ya te lo dije Sai, no quiero perderte, te quiero conmigo, a mi lado, estos casi dos años han sido realmente fatales para mi y comprendí que… que –el pelinegro lo miraba extrañado sin embargo lo que siempre había esperado escuchar esas dos palabras le estaban costando demasiado al pelirrojo.

- Ni siquiera lo puedes pronunciar. ¡Suéltame ya! –trataba de quitarse de su agarre pero por algún motivo Gaara estaba un poco mas fuerte de lo que recordaba.

- No, no te voy a soltar porque se que en cuanto lo haga escaparás de mi como lo has venido haciendo en este último año.

- Jajaja… Por favor Gaara ¿crees que he estado escapando de ti? No digas estupideces, ni te pienses muy importante, quiero que me sueltes en este instante, no tarda en llegar mi novio y no quiero que de ninguna manera te vea.

- Tu novio, ese estúpido no es alguien para ti.

- ¿celoso sabaku no Gaara? –sonreía de medio lado ahora él quería que viera el cinismo en su rostro y que de una vez lo dejara en paz.

- ¿celoso? ¡Ja! Pues con quien crees que estas hablando Sai, es que ¿no me conoces? –Gaara se estaba cabreando de verdad.

- Por desgracia te conozco demasiado bien, ahora por favor suéltame, no quiero que idate te vea aquí.

- tampoco le tengo miedo, a eso que llamas "novio", pero si tanto te preocupa de que vaya a comenzar una batalla campal aquí entonces te esperaré mañana al medio día en este mismo lugar.

- Pero ¿Qué te crees? Solo porque tú lo dices ¿crees que voy a venir? Estas loco Gaara, era lo único que me faltaba por escuchar –bajó la cabeza cansado de luchar quedando su cabeza recargada sobre el pecho del pelirrojo.

Sai sabía perfectamente que sus sentimientos hacia Gaara no habían cambiado en absoluto, Idate simplemente era un refugio donde esconderse de su realidad, amaba al pelirrojo a pesar de todo, en tanto Gaara al sentir la cabeza del pelinegro recargada en su pecho simplemente aflojó el agarre y lo abrazó fuertemente besando su cabello.

- Sai, por favor déjame verte mañana aquí mismo, si no llegas sabré que todo ha terminado y te dejaré en paz por el resto de tu vida, solo dame un poco de tu tiempo.

- No sé Gaara, no sé –se separa un poco de él mirando directamente a esos ojos color esmeralda-. Solo… vete, por favor –Sai trataba de controlarse y Gaara simplemente suelta al pelinegro quedando frente a frente y mirándolo a los ojos sonriendo de medio lado levantando su mano y acariciando la mejilla de éste dando un paso hacia atrás y dando media vuelta retirándose de ahí.

La súbita caricia de Gaara dejó un poco sorprendido al pelinegro, porque el pelirrojo no era para nada cariñoso y mucho menos de dar muestras de cariño hacia alguien.

En ese preciso momento llegó Idate y lo observó un poco extraño para como se comportaba Sai.

- ¡Hola, Sai! –se acercó a él y besó sus labios, de pronto éste reaccionó al sentir los labios de idate y de inmediato le sonrió abrazándolo-. ¿Qué te pasa cariño? –también eso le extrañó porque Sai no era muy emotivo.

- No, no es nada, no te preocupes –se separa de él y se agacha para recoger sus cosas para de inmediato volver sus ojos a él-. ¿Nos vamos?

- Creí que nos quedaríamos aquí –sonreía el chico mientras Sai miraba de soslayo pues sabía perfectamente que Gaara estaba espiándolos.

- No, lo que pasa es que recordé que tengo que ir a ver a ese Uchiha bastardo y a Naru chan ¿quieres acompañarme?

- Claro, quiero pasar la tarde contigo –Sai sonreía mientras se alejaban de aquel lugar en tanto idate estaba esperando el mejor momento para comentarle algo.

- ¿te pasa algo? –Sai lo miraba un poco intrigado ya que estaba inusualmente callado-. Lo que sea me lo puedes contar Idate ya lo sabes.

- Lo sé, pero no sé si será bueno para ti saberlo y que tan malo será para mi.

- ¿Qué quieres decir? –Sai se detuvo al escuchar aquello e Idate se volvió hacia él un poco serio-. ¿Qué pasa Idate?

- Sai ¿sabías que Gaara volvió verdad? –en ese instante Sai se puso un poco nervioso y solo asintió con la cabeza-. Lo suponía, dime Sai ¿sigues sintiendo algo por él?

- Idate, no preguntes eso, yo he sido muy feliz contigo, has traído tranquilidad a mi vida, estabilidad, yo te quiero mucho y eso lo aprecio mucho.

- Pero no me amas, por más que pase el tiempo los sentimientos por Sabaku No Gaara no cambian ¿no es verdad?

- Idate no sigas, déjalo, yo solo quiero olvidar.

- Pero no te ha bastado todo este tiempo Sai y yo no te he bastado para que te puedas olvidar de él, yo no puedo competir contra tus sentimientos.

- Es que ha sido muy difícil Idate, pero lo estoy intentando –Sai toma las manos de su novio pero no lo mira.

- Sai yo te amo, mas de lo que puedes imaginar y yo lo que espero de ti es que me ames de la misma manera, pero ciertamente desde hace ya de un tiempo para acá me empecé a preguntar si realmente algún día podría suceder que tu me amaras aunque sea un poquito y sabes ¿A que conclusión llegué? –Sai solo lo miraba observando aquella mirada suave y tranquila pero negando con su cabeza-. Creo que si lo sabes pero temes hacerme daño. Sai –toma su rostro con sus dos manos haciendo que lo mirara mientras le sonreía-. Mañana me voy de la ciudad, me han trasladado y quiero que vengas conmigo.

- ¿Qué? ¿Mañana? Pero, pero idate esto es muy repentino yo, yo no sé si estoy listo para dar este paso –El pelinegro se puso nervioso y se separó un poco de idate mirándolo.

Idate observa el nerviosismo y toma las manos de Sai para que no se aleje más sin embargo sin darse cuenta el pelinegro le había dado su respuesta, pero aún así se la iba a jugar a por todas.

- Sai, mañana estaré esperándote en la sala B214 al medio día, si no llegas sabré tu respuesta pero si decides seguirme espero que lo hagas ahora sí de verdad, que lo hagas porque ya no tienes dudas de tener una vida conmigo y no por solo sentirte tranquilo.

- Idate…

- Tranquilo, no pasa nada –sonríe como era su costumbre-. Bien, ahora ve con Sasuke y Naruto, seguro te están esperando –el chico lo abraza fuertemente y besa su frente alejándose, Sai ahora si no sabe que hacer, mientras ve alejarse poco a poco a idate.

En cuanto la figura de idate desapareció Sai se dio cuenta de que era hora de tomar una decisión muy importante en su vida y al medio día era el límite que tenía.


En tanto en la casa de Sasuke y Naruto, estos ya estaban mas tranquilos después de haber estado juntos, lo cierto era que se necesitaban de sobre manera.

- Sasuke –el rubio se recargaba más sobre el pecho de su esposo mientras hacía espirales imaginarios sobre éste.

- ¿Qué pasa dobe? –el Uchiha lo atrae mas hacia él mientras aspira profundamente el olor de su cabello.

- Nada, solo quería que supieras que te amo mucho, mucho –sonreía zorrunamente y Sasuke sonreía.

- Yo también te amo dobe ¿Por qué no descansas un poco?

- No podemos porque Sai dijo que venía ¿recuerdas?

- Es cierto, esa tonta copia barata ahora que le pasará

- Yo creo que es lo mismo Sasuke, desde que regresó Gaara, Sai ha estado muy diferente ¿no se te hace?

- Ahora que lo mencionas si, bueno mejor nos levantamos y lo esperamos a ver ahora con que nos sale.

- No seas así teme, realmente Sai ha sufrido bastante yo sé que Gaara no se lo merece pero Sai lo quiere y con eso no se puede hacer nada.

- Y ¿Qué me dices de Idate?

- Que lo quiere, pero no de la misma forma en la que quiere a Gaara.

- Eso es un problema

- Lo se.

En tanto Naruto y Sasuke se meten a la ducha mientras en la puerta ya se encuentra Sai, en tanto tocaba a la puerta pero no le abrían, en eso llegaban también Iruka y Kakashi.

- ¡Hola Sai! ¿Qué pasa?

- Pasa que esos dos no me abren y ya sabían que venía.

- Espera un momento, Naruto por aquí guarda una llave, me lo dijo por si algún día necesitaba venir para acá –Iruka busca el escondite y regresa con los chicos para abrir la puerta-. Bien aquí esta –abre la puerta y pasan los tres ya no les importaba si estaban ocupados o no.

- Parece que no pudieron esperar a terminar de cenar –decía Kakashi reído mientras recibía de Iruka una colleja bien dada-. Agghh iru-chan ¿Por qué lo hiciste?

- Porque te estas comportando como un niño.

- Se oye la ducha –decía Sai mientras se forma una risita de medio lado para a continuación gritar-. ¡Hey Uchiha! Deja de meterle mano a naru-chan y baja ya.

Kakashi estalló en una carcajada mientras Iruka se iba a sentar a la sala porque en cuanto se juntaban esos dos no había quien los parase.

En tanto en la ducha Sasuke se dedicaba al cuerpo de su rubiecito, sin embargo fue interrumpido por los gritos de Sai y las carcajadas de Kakashi.

- ¡Demonios! Ni siquiera puede estar uno en paz en su propia casa, Naruto no debiste darle llave a Iruka –Naruto estaba rojo porque ahora tendría que aguantar las bromas de su primo y amigos.

- Lo siento Sasuke, pero no podía dejar a Iruka así ¿Qué tal si tenia algún problema? –Naruto se da prisa en secarse y cambiarse al igual que Sasuke que al terminar de cambiarse besó a su rubio y lo dejó en la habitación para que se vistiera tranquilo.

En tanto en la sala Sai y Kakashi seguían cotilleando y riéndose a costa de los Uchiha.

- Te lo digo Sai, Sasuke siempre ha sido un pervertido –reía Kakashi mientras Sai se retorcía en el sillón de la risa que tenía, de pronto el peliplata sintió que se le nublaba algo la vista-. ¡Pero que diablos…! – ¡Oh! Sasuke…

- Parece ser que les divierte platicar sobre mi a mis espaldas ¿no es así? –los veía con ojos de quererlos estrangular.

- Claro que no Uchiha bastardo, solo me comentaba episodios de sus vidas –seguía riéndose.

- Bueno ya que nos interrumpieron ¿Qué se les ofrece? –de pronto se da cuenta que Iruka esta en la cocina ¿comiendo? –.Iruka si quieres subir, el dobe esta cambiándose.

- Claro, ahora iré, oye Sasuke esta comida esta deliciosa –Iruka se llevó el plato a la habitación de Naruto.

En tanto en la sala…

- ¿Qué pasa Sai? No me digas que es Gaara.

- Lo es Uchiha, hoy fue a buscarme y… -Sai comienza a platicarles lo que pasó exactamente hacía unas horas en tanto Kakashi simplemente no podía creer el descaro del Sabaku No Gaara, en tanto continuaba Sai…-. Y no conforme con lo de Gaara, Idate me sale con que quiere que me vaya con él y los dos quieren que los vea a las doce del día, esto es una estupidez, creo que a alguien allá arriba no le caigo muy bien –Sai se tomaba sus cabellos mientras negaba con su cabeza-. No se que hacer Sasuke, Kakashi, ahora si no sé que hacer.

- No pensé que llegaría a pasarte esto Sai, pero yo creo que tu destino ahora lo decides tú, ya conociste a Gaara y a Idate como pareja ahora todo esta en tus manos –le decía Sasuke mientras le daba un trago para que se tranquilizara.

- Sasuke tiene razón Sai, es ahora el que tú decides, pero también se vale el que tú decidas permanecer sin ninguno de los dos, supongo que te sientes presionado y tú sabes mejor que nadie que la presión casi nunca nos lleva a ningún lado.

- Tienen razón, pero jamás pensé en decir esto… tengo miedo

Sai, Kakashi y Sasuke simplemente quedaron en silencio, pues no habría forma de ayudar aunque sea solo un poco al pelinegro.

En tanto Iruka tocaba a la puerta del rubio, mientras seguía comiendo como poseso.

- Soy yo naru-chan, Iruka.

- Pasa Iruka, solo estoy terminando de vestirme –Iruka pasó a la habitación mientras se sentaba en la cama con el plato en sus piernas.

- ¡Vaya Naruto! No recordaba lo bien que cocinas, estos champiñones están deliciosos.

- ¿en serio? Pensé que no comías champiñones. Iruka ¿te sientes bien?

- La verdad si, me siento mucho muy bien naru-chan, pero hay algo que me preocupa y es esta hambre que no me deja, parece que no comí en días –sonreía mientras seguía degustando el platillo-. A propósito ¿Qué hacían Sasuke y tú mientras Sai trataba de tirar la puerta? –lo miraba fijamente mientras sonreía malditamente.

- ¡Oh! Bueno eso –Naruto enrojecía-. No es de tu incumbencia Iruka, no hacíamos nada malo, de veras –Naruto le dio la espalda pues no quería que lo viera así de rojo como estaba.

- Por supuesto que no era nada malo –Iruka reía mientras abrazaba a Naruto por la espalda-. Sabes, Kakashi me dijo que fijara la fecha de nuestro matrimonio.

- ¿en serio? Eso es genial iru-nii –lo abrazaba fuertemente mientras compartía su alegría-. Y ¿Cuándo será el gran día?

- En unos meses más –en eso Sasuke llama a Naruto para que bajen de una vez por todas ya que Kakashi también ya les había hablado del asunto.

Todos estaban muy contentos y hacían todo lo posible para que Sai se sintiera aunque sea un poco feliz y se olvidara de esos hombres, en tanto decidían festejar ahí mismo en la casa en tanto Naruto hablaba con su concuño Deidara y los invitaba a que se reunieran con ellos.

Itachi y Deidara no tardaron en llegar y en cuanto el mayor de los Uchiha empezaba a abrir una botella, Sasuke lo detuvo diciéndole que tenían que ir por algunas cosas para celebrar el acontecimiento, así que kakashi, Sasuke e Itachi fueron por lo que faltaba para celebrar.

En tanto en la casa Naruto platicaba con Sai en la cocina mientras se les unía Iruka y Deidara quien a su vez, comenzaban a preparar la cena.

- …Así fue como sucedieron las cosas –Sai solo suspiraba mientras cortaba algunas verduras.

- Bueno Sai, yo creo que solo tu puedes hacer lo correcto para ti –Naruto solo lo miraba con algo de tristeza, aunque deseaba golpear de veras a Gaara.

- Lo sé, pero ya no quiero pensar más en ellos dos. Mejor que Iruka nos cuente como planea hacer su boda –de inmediato el rostro de Iruka se iluminó mientras un leve sonrojo se pintaba en sus mejillas.

- Aún no lo sé y por eso necesito de su ayuda.

- No puedo creer que Kakashi por fin te lo propusiera y mira que tengo bastante de conocerlo –decía Deidara.

- A mi me sorprendió tanto como a ustedes pero en realidad yo deseaba por fin casarme con él, desde hacía bastante tiempo –no dejaba de sonreír mientras seguía comiendo de lo que preparaban.

Mientras tanto los otros tres regresaban con lo demás omitiendo el hecho de haberse encontrado con Idate, que a su vez les hacia contado lo sucedido con Sai y esperando algún consejo de su parte pero en esta ocasión los tres coincidieron en que esa respuesta solo el propio Sai podía dársela, a menos de que él ya la supiera de antemano y a decir verdad Idate quería creer en Sai.

La velada paso y los siete se divirtieron como nunca, logrando que Sai por fin se olvidara un poco, aunque sabían que al llegar a su casa sería un infierno.

La noche avanzaba y Sai ya se encontraba en su habitación acostado en su cama, sin embargo no paraba de dar vueltas en ella, era imposible conciliar el sueño, se preguntaba a cada momento "¿Qué debo de hacer?" "¿Qué hago, por Dios?"…

El pelinegro ya no sabía que más hacer, así que se levanto y se sentó en el marco de su ventana mirando directamente hacia la luna que en esos momentos era su única compañera, mientras en su mente comenzaba aquella canción que tanto le gustaba y de inmediato se vinieron imágenes de su vida a lado de esos dos hombres, Gaara e Idate, con los dos compartió momentos muy bonitos y sin embargo con el pelirrojo le había tocado vivir las cosas mas fuertes hasta humillantes, poco a poco Sai empezaba a tener sus pensamientos mas claros y sus sentimientos por fin se estaban definiendo.

Sai por un momento cerró los ojos mirando al firmamento y de pronto una sonrisa se marcó en sus labios, ya casi amanecía y sin embargo aquellos rayos de luz que pegaban sobre el rostro de Sai le ayudaban a confirmar por fin a quien debía de seguir, un suspiro muy profundo de paz y tranquilidad salió desde lo mas profundo de su alma y por fin estaba en paz consigo mismo.

A la mañana siguiente Sasuke miraba la hora en aquel reloj que tenían colgado en la cocina de su hogar mientras Naruto no dejaba de hacer cosas en ella, definitivamente la respuesta de Sai los tenía muy nerviosos y no solo a ellos había dos parejas mas que estaban a la espera.

El reloj marcaba las once y media de la mañana y Sai totalmente convencido de todo tomó aquella bolsa donde había puesto solo algunas cosas esenciales, se colgó aquella bolsa y sonrió por primera vez convencido de que aquella decisión era la mejor para él.

En tanto en el bosque, cerca del lago el Gaara llegaba vestido todo de negro con una gabardina en colores rojos y negros, se sentó recargándose en el mismo árbol donde había estado Sai un día anterior, el pelirrojo cerró los ojos sintiendo la brisa de los árboles sobre su rostro, respiraba profundamente, como queriendo llenar sus pulmones de aquel oxígeno puro, miraba su reloj suspirando viendo que tan solo faltaban quince minutos para la hora pactada, volvió a cerrar los ojos y una sonrisa un tanto extraña se formaba en sus labios.

Por otro lado Idate ya esperaba a que llegara el tren que lo llevaría a su nuevo hogar, sin embargo volvió a mirar el reloj no podía ser tan solo faltaban cinco minutos para la hora pactada entre ellos, en tanto Sai corría tanto como podía sabía que se le haría tarde, llegó a la estación y buscó la salida que le había dicho Idate, pronto escuchó por el alta voz… "Señores pasajeros el tren de las doce del mediodía hará su parada en tres minutos, por favor estén listos a abordar por la sala B214"

Sai corrió aun mas de prisa y por fin pudo divisar a Idate entre la gente, se acercó a él y lo abrazó fuertemente…

- ¿Te has decidido no es así? –lo miró fijamente pues era la primera vez que Sai sonreía de esa manera tan especial-. ¿Estas completamente seguro? –sonrió Idate al ver como asentía el pelinegro.

- Estoy completamente seguro Idate, ya no tengo nada que pensar –tocó su rostro suavemente mientras daba una caricia.

- Entonces, no hay nada mas que decir –en eso llegaba el tren e Idate simplemente miró fijamente a Sai tomando su rostro entre sus manos besándolo como aquella primera vez, profunda y pasionalmente, en tanto Sai correspondía del mismo modo.


Gaara miraba su reloj eran las doce con quince minutos, perdiendo toda esperanza suspiró y simplemente exhaló poniéndose de pie mirando el tronco del árbol donde había marcado sus iniciales junto a las de Sai, pasó sus dedos por aquella marca y de pronto cerciorándose de que aquello había sido una estupidez infantil.

¿A quien quería engañar? Sai vivió con él los peores momentos de su vida, lo sabía porque el pelinegro siempre se lo había recordado y ahora simplemente sentía que se moría, no era como si fuera la única vez que se había sentido de esa manera, sin embargo cuando se trataba de Sai todo se magnificaba para él.

Gaara por fin dio dos pasos hacia atrás y dio la espalda al gran roble sus ojos esmeraldas se posaron en las aguas cristalinas del lago y no pudo mas que sentir desprecio por él mismo… "maldito estúpido" él mismo se decía mientras veía como se reflejaba su rostro y sin más tomó una roca que estaba a su lado y de inmediato estrellándola directamente a donde su rostro se reflejaba, el agua salpicándolo por todo el cuerpo y maldiciéndose una vez mas así mismo.

Buscó en el bolsillo de su gabardina para ver si traía algún pañuelo pero para como estaba su suerte seguro y lo había olvidado, en eso una mano le entregaba un pañuelo, el pelirrojo sin voltear a ver de quien era el pedazo de tela lo tomó limpiándose el rostro pues seguro y hasta lodo tenía salpicado, al estar limpiándose se dirigió a la persona que le había proporcionado el pañuelo…

- Muchas gracias, soy un estúpido por no pensar en lo que sucedería –Gaara al no recibir respuesta se volvió hacia donde debía de estar aquella persona, al voltear simplemente se quedó inmóvil sin saber que mas decir.

- Vaya, es la primera vez que te quedas callado y sin saber que decir –una sonrisa de medio lado surgió en el rostro de aquel pelinegro que esperaba cualquier reacción del pelirrojo.

- ¿Sai, eres tu? ¿Qué haces aquí? –el pelirrojo ni siquiera se puso a pensar en lo obvias que eran sus preguntas y Sai se rió para después mirarlo.

- A tu primera pregunta ¡¡¡Bu!!! Soy un fantasma, Gaara por Dios claro que soy yo y que hago aquí, bueno es lo que quisiera saber, tu fuiste el que me citaste aquí a penas ayer o ¿ya se te olvidó? –Sai se estaba divirtiendo a costa del pelirrojo.

- Si claro, esas preguntas fueron estúpidas –dio un par de pasos hasta él quedando frente a frente-. Pensé que no vendrías ¿Por qué Sai? –Gaara lo miraba fijamente mientras se reprimía el hecho de querer abrazarlo.

- ¿Aun no lo entiendes Gaara? Dios aún no sé porque hago esto –bajó la mirada y Gaara se la levanta hasta posar sus ojos en los del pelinegro.

- Solo entiendo que estas aquí y eso me dice que aún sientes algo por mi ¿es verdad eso? –Sai sonríe una vez mas negando con su cabeza.

- De veras eres un despistado Gaara, no lo entiendes estoy aquí porque aún te amo, a pesar de todo te amo Gaara.

El pelirrojo lo mira fijamente y sin más lo atrae hasta él aprisionándolo entre sus brazos y después besándolo como solo él puede hacerlo, queriendo borrar de una sola vez aquellos rastros de los otros labios que se atrevieron a besar los labios de Sai, éste sin embargo simplemente se deja llevar por lo que siente por el pelirrojo contestando de la misma manera casi demandante, mientras sus brazos se abrazan totalmente a la espalda de Gaara y éste a su vez lo amarra de la cintura pegándolo completamente a él reclamándolo como suyo y de nadie más.

Poco a poco el aire comenzó a faltar y Gaara se separa poco a poco de él mirándolo fijamente, no era posible lo que le iba a decir, eso era lo que pensaría tiempo atrás pero ahora esta convencido.

- Sai, quiero que… -de pronto volvió a su mente "quiero, mando, ordeno" corrigiéndose de inmediato-. No, no perdón, Sai, ¿me aceptarías una vez más? ¿Querrías casarte conmigo?

En ese instante Sai sonrió y simplemente lo abrazó refugiándose en el pecho del pelirrojo, no sin antes de sus ojos se asomaran unas tímidas lágrimas.

- Solo quiero estar contigo Gaara y casarme contigo, de veras me encantaría –Sai no podía creerlo, Gaara le proponía matrimonio y él aceptaba-. Te amo Sabaku No Gaara –lo miró fijamente a los ojos color esmeralda.

- Te amo, siempre te he amado, solo que no me daba cuenta y ahora no puedo dejar de decirlo Sai… Te amo.

En ese instante se unen en un gran abrazo mientras sus labios se buscan y se funden en un solo aliento.


Los días pasaron y todos ya se habían enterado de lo sucedido con Sai y Gaara, unos estaban contentos y otros no tanto, pero a final de cuentas Sai sonreía como nunca.

Esa tarde mientras Naruto esperaba a Sasuke para comer, se dio cuenta de que la comida le provocaba un poco de asco, se extrañaba porque era su platillo favorito y sin embargo el tan solo oler le provocaba nausea.

Sasuke llegaba a su casa y se encontró con que Naruto estaba devolviendo el estómago en el baño, se acercó a él mientras el rubio estaba abrazado a la tasa del baño con un aspecto realmente pálido.

- Naruto ¿estas bien? ¿Qué pasó? –lo ayuda a levantarse y lo lleva a recostarse a su cama, Sasuke estaba un poco asustado porque el rubio siempre había sido muy sano.

- No sé Sasuke, me sentí mareado de pronto y volví el estómago. Me siento mal teme –sus lágrimas corrían y Sasuke lo tomó en sus brazos sentándose al rubio sobre él.

- Tranquilo Naru-chan, no pasa nada. Te llevaré al médico ahora mismo –se levantó con él en brazos y salieron hasta el auto en tanto Sai que iba a visitarlos miró como Sasuke metía a Naruto al auto y eso lo alertó corrió hasta ellos y Sasuke que ya prendía el auto se sorprendió al ver a Sai a su lado.

- ¿Que pasa Sasuke? ¿Qué tiene Naruto?

- No lo sé lo llevo al hospital, por favor avisa a Iruka ¿quieres?

- Bien como digas.

Sasuke arrancó el auto mientras Sai marcaba el celular de Iruka contándole lo sucedido.

En tanto en el consultorio del doctor mientras le realizaban unos estudios a Naruto, Sasuke se paseaba por el corredor estresado y preocupado, en eso Iruka, kakashi, Sai y Gaara llegaron. El Uchiha quería largar de ahí al pelirrojo pero se contuvo no era momento para eso.

- ¿Cómo está Naru-chan Sasuke? ¿Qué pasó? –Iruka se veía realmente preocupado.

- No lo sé Iruka, le están haciendo unos exámenes.

- Pero ¿Qué pasó Sasuke? –preguntaba kakashi, también preocupado.

- No lo sé, el dobe no supo explicarme bien, cuando llegué a la casa lo encontré devolviendo el estómago en el baño y luego se puso muy pálido y me dijo llorando que se sentía mal.

Sasuke se enterraba los dedos en el cabello mientras esperaba a que Naruto saliera de aquellos exámenes que le estaban practicando.

- No te preocupes Uchiha, ya verás que Naru-chan no tendrá nada, estoy seguro –palmea su hombro y va junto a Gaara que mantiene su distancia, a pesar de estar preocupado por el rubio.

Sai miró el rostro de Gaara, aunque parecía que no le importaba, él sabía perfectamente que estaba preocupado.

- ¿Estas bien? –tomó su mano y se sentó en uno de los sillones de la sala de espera, Gaara sonrió de medio lado.

- Estoy bien, pero si me preocupa Naruto –lo mira de soslayo para ver su reacción pues sabía que lo preguntaría-. Pero no es por lo que piensas Sai, ya lo sabes no me importa nadie que no seas tu y no repitas lo que acabo de decir –el pelirrojo cerro los ojos y se recargó en el sillón.

En tanto Sasuke seguía a la espera mientras veía como Gaara sostenía la mano de Sai mientras entrelazaban sus dedos y pareciera que esto no pasó desapercibido por kakashi e Iruka y sonreían malditamente.

Minutos más tarde el doctor salió a buscar a Sasuke.

Dentro del consultorio…

- Bien doctor ¿Qué le sucede a mi esposo? –lo miraba fijamente y de lo mas serio que podía ser y eso daba miedo.

- Tranquilo Sasuke, tu marido esta bien solo un poco bajo de potasio, dime ¿Ha estado muy estresado Naruto en estos últimos dos meses? –lo miraba de reojo mientras apuntaba unas cuantas notas en el historial de Naruto, en tanto el rubio regresaba de ponerse su ropa.

- La verdad si sensei, Naruto ha estado preocupado por que no ha podido concebir y eso lo ha traído muy triste –el doctor espera a que le traigan los otros exámenes para confirmar solo una cosa que faltaba.

- Así que ha sido por eso –el doctor mira a Naruto y le sonríe-. Naruto ¿recuerdas que te dije que no había problema con ustedes dos para poder concebir? –El rubio asienta ya repuesto, el color había vuelto a su rostro-. Pues bien te lo vuelvo a repetir no hay nada malo en ustedes dos –en eso tocan a la puerta y pasa la enfermera que le llevaba los resultados de los exámenes practicados y el doctor los toma mirándolos detenidamente en tanto esa sonrisa de medio lado la notó Sasuke y de inmediato se puso nervioso-. ¿Hay algo malo sensei?

- Tranquilo –le dijo Naruto mientras tomaba su mano suavemente-. ¿Verdad que no hay nada en esos estudios sensei? –el rubio sonreía.

- Bueno –el doctor dobla otra vez los estudios y los mira a los dos fijamente-. Naruto desde cuando te has sentido decaído.

- Etto... –pensaba el rubio-. Apenas hace unas tres o cuatro semanas ¿Por qué?

- Bueno es que no es necesario mas estudios y Sasuke quita esa cara Naruto esta perfectamente bien.

- Como que esta bien, esas nauseas no son comunes.

- Claro que no, solo para las personas que están encinta –el doctor reía.

- Y eso que tiene que ver con noso... –Sasuke se queda sin habla parpadeando y asimilando lo que el doctor les estaba notificando-. Sensei nos esta diciendo que Naruto esta…

- Si, Sasuke. Naruto esta encinta por eso las nauseas.

- Naru ¿has escuchado? –vuelve su rostro hacia el rubio que había quedado casi como en shock y simplemente se mordía el labio inferior tratando de impedir que sus lágrimas corrieran, Sasuke se puso de cuclillas entre las piernas del rubio mientras delicadamente toma su rostro entre sus manos y hace que lo mire sonriendo casi con ternura-. Naru ¿Qué pasa? ¿No estas contento? –el rubio asienta solamente porque siente que si dice algo acabará llorando-. Entonces ¿Qué pasa?

- Yo... Sasu... ¡Dios! Sasuke –se aferra al cuello de su marido mientras su cabeza la esconde entre el hombro y el cuello del pelinegro por fin llorando, pero esta vez de alegría y felicidad-. Sasuke va…mos a tener un bebé –le decía aquello mientras hipeaba-. Soy muy feliz, muy feliz.

- Yo también dobe, yo también –lo aferra fuertemente mientras el doctor le dice que de ahora en adelante tome las cosas con calma, los dos empiezan a poner atención a lo que les dice el doctor.

Después de unos minutos Sasuke y Naruto salen de la mano del consultorio mientras Sai, Iruka y kakashi se acercan a ellos.

- Bien ¿Qué te dijo? –le preguntó Iruka mientras lo abrazaba-. ¿Ya no te sientes mal verdad?

- No, estoy bien Iru-nii, no se preocupen no pasa nada malo ¿verdad Sasu? – lo mira y luego observa que en los sillones del área contraria esta Gaara y sonríe mientras lo saludaba desde donde estaba-. Sabia que ese Gaara caería Sai, lo sabía perfectamente –Naruto simplemente se aferra a Sasuke y Sai simplemente se sonroja.

- Gracias Naru-chan –voltea hacia Gaara y lo llama, el pelirrojo respira profundo y llega hasta ellos rodeando por la espalda con un brazo la cintura de Sai mientras lo atrae hacia él.

- Y bien ¿Nos van a decir que pasa? –Naruto sonríe a Gaara y luego dirige su mirada a Sasuke.

- Les dices tú o les digo yo.

- Yo les digo –sonríe y besa la mano de Naruto-. Bueno el sensei nos acaba de confirmar que estamos esperando un bebé, así que ya pueden felicitarnos –Sasuke los mira con gran orgullo mientras kakashi simplemente lo abraza para después ser abrazado por Iruka y Sai, en tanto Naruto esta muy feliz y abrazado por Iruka después Gaara se acerca a Naruto.

- Muchas felicidades Naru-chan, siento todo lo que pasó, esa no fue mi intención.

- No, ya olvídalo Gaara, yo ya no me acuerdo. Mira ahora los dos encontramos la felicidad y eso es lo que importa –toma entre sus manos las de Gaara y éste lo abraza, en tanto Sai los mira y codea a Sasuke para que mirara.

- Oye, mapache ojeroso, ya deja de abrazar a mi esposo –sonreía de medio lado mientras se acercaba al rubio y lo atraía hacia él.

- Solo lo felicitaba… "maldito Uchiha" –susurraba-. También a ti te felicito –Gaara simplemente negaba con la cabeza y abrazaba a Sai, mirándolos de soslayo.

- Si, como sea –fue lo que contesto Sasuke al oír lo que había susurrado-. Bueno vámonos porque este dobe debe descansar.

Todos iban saliendo cuando una enfermera detiene a Iruka y kakashi.

- Iruka Umino –pregunta la enfermera.

- Si, soy yo –regresa hasta donde la enfermera.

- el doctor lo espera ahora.

- Y eso ¿Por qué?

- Es por lo de sus análisis de la semana pasada.

- Cierto, ya no me acordaba –voltea con kakashi-. ¿Vienes conmigo?

- Claro, vamos –en eso que iban hacia el consultorio, se topan con el doctor y éste como lo conocía muy bien…

- Iruka, te dije que vinieras al otro día por tus análisis y es importante.

- ¿Pasa algo con Iru, sensei?

- No en realidad –reía por las miradas de aquellos dos-. Bueno tal parece que es el día de las buenas nuevas, Iruka estás embarazado.

- No, no, no ¿Cómo fue posible eso? –decía kakashi mientras Iruka se quedaba como de piedra.

- Bueno, si quieres que te explique como fue que sucedió eso siéntate un momento aquí –le señalaba el sillón el doctor mientras se aguantaba la risa-. ¿Te encuentras bien Iruka?

Sin embargo el moreno no contestaba y solamente se desvaneció en los brazos de kakashi mientras el doctor lo ayudaba a que despertara y los demás se acercaban de inmediato para saber que pasaba, aunque parecía mas bien que querían quitarle aire al pobre Umino.

Los días pasaron sin embargo todo iba bien para las tres parejas, ahora ya no había nada porque preocuparse aunque para Naruto e Iruka apenas empezaba la aventura y que decir para los radiantes padres, pero eso ya es parte de otra historia.

FIN