Capitulo 19
[spoiler]
La rubia salto desde el sillón donde estaba recostada, colgándose del cuello del pelirrojo, Shikamaru la miraba divertido, es que a los ojos de él, paresia una pequeña niña que se colgaba del cuello de su padre.
"¿como estas…? ¿Que ases aquí…? ¿Por que no venias a verme?, ¿sabes que te extrañe mucho?" dejo la kunoishi atropellándose en las preguntas
"Estoy bien, vine a verte, soy es kasekage tengo trabajo, yo también te extrañe mucho" le dijo el joven abrazándola con fuerza.
"Bueno, creo que saldré un rato, Gaara, Kankuro quedan en su casa" les dijo el moreno saliendo de su casa.
Antes de ir a cualquier lado, el Nara reviso los techos donde permanecían los anbu que custodiaban su hogar, suspiro metió sus manos a los bolsillos y se encamino hasta el bar donde sabia que encontraría a sus amigos.
Como lo supuso, y como era de acostumbre, sus amigos estaban en el bar, medio sonrío y se sentó en la mesa.
Las mismas viejas historias, nuevas bromas relacionadas a los dos futuros padres, y a la nueva pareja que se había formado ase poco, Naruto no les hacia caso, para el rubio, lo mejor que le pudo haber pasado en la vida fue empezar a entrenar con la morena de ojos blancos, sin duda alguna.
La peli – rosa, también se veía muy feliz al lado de Sai, Chouji estaba taciturno, pero la linda doctora que ya ase un tiempo salía con el, paresia entenderlo bien, a pesar de todo, el robusto Ninja sentía mucho cariño por su rubia amiga, pero la dulce mirada de la doctora lo hacia sentirse tranquilo,
El more tomo un vaso de sake que le ofreció Shino, y se integro tranquilo a la conversación que sostenían sus amigos.
"Pero cuéntame que ases aquí, no creo que solo hallas venido a verme" le pregunto la rubia a su hermano
"Vine a ajustar cuentas, pero lo principal he venido a verte" Dijo el pelirrojo al tiempo que la estrecho contra su hombro, un abraso que para Temari era muy calido y que extrañaba mucho.
Su último encuentro no había sido muy tranquilo, Aquella vez el Kage de la arena le insistía a su hermana que ya no había razón para que se quedara en Konoha, que sin Shikamaru ella se quedaría sola.
Pero en estos momentos agradecía a todos los kami por que su hermana no le hiciera caso y se quedara en Konoha, el silencio se hizo en el departamento, pero lejos de ser incomodo, para la rubia era muy grato.
"Cuando nazca el bebe lo primero que aremos es ir a la arena, quiero enseñarle el desierto"
La vida es muy rara, luego de mucho el moreno se pudo sentar y estar tranquilo compartiendo un vaso de sake con sus amigos, después de todo, su esposa estaba a salvo con sus hermanos, al lado de el Kage y el marionetista nada le pasaría.
Después de todo, al fin había una luz al final de ese túnel.
Las risas del grupo llamaron la atención del moreno, se había perdido al ponerle atención a su amigo. Trato de descifrar la razón de las rizas pero no lo entendía.
Kiba lo miro y sonrío, los demás se percataron que Shikamaru no entendía nada, solo algo sobre Shizune, Anko e Irula Sensei
"Deberás que no estabas aquí, veras te cuento, fue ase 1 año, que se armo un gran alboroto, es que Anko con Shizune se pusieron a pelear en la plaza central de Konoha, dicen que la discusión fue por que a las dos les gusta Iruka Sensei, el problema era que él estaba de misión, había ido con Kurenai y con Kakashi Sensei, cuando llegaron Kakashi Sensei se enojo mucho por la discusión, ¿sabes? ¿No se por que se enojo?, ¿si ni siquiera era por el que se estaban peleando?" dijo Naruto muy entusiasmado.
"¿Recuerdas cual fue la misión a la que salieron?" pregunto Kiba
"Fueron a rastrear la zona donde desapareció Shikamaru" respondió muy seguro su amigo
"Hablando de eso, ¿recuerdas algo de lo que paso en esa misión?" pregunto Neji con su característico tono frío.
El moreno dirigió su mirada hacia arriba, luego cerró sus ojos, y guardo silencio por unos momentos.
"No es mucho lo que recuerdo, recuerdo a un niño a una joven mujer, que párese era su madre, al parecer cumplí la misión, pero no estoy seguro, recuerdo un olor a jazmín y luego…" el moreno se detuvo en su relato, cerro fuertemente sus ojos, y se llevo sus manos a su cabeza.
"¡Estas bien!" le pregunto su amigo llevando su mano a su hombro.
El estratega levanto su mano, buscando distancia, paresia que hasta ese leve roseé le remecía toda la cabeza, la luz pronto se hizo insoportable, y el olor de los diferentes tragos en la mesa le dieron nauseas. Un ruido muy extraño salía de su boca al buscar oxigeno.
Akemi se acerco rápidamente, pero no pudo tocarlo, el moreno se levanto, trato de retroceder, pero se encontró con la silla tras de el.
Un ruido sordo resonó en el Bar, todo sucedió tan rápido que nadie pudo hacer nada, el estratega había caído encima de la silla azotando su cabeza en el suelo.
No sabía por que se encontraba fastidiado, solo quería terminar con esa misión y regresar a casa, sentía que tenia que regresar pronto, quería arreglar las cosas con su amigo. Ni recordaba por que habían peleado de esa manera.
Se paro en seco en una de las ramas se apoyo con una de sus manos, en el tronco del gran árbol, miro atentamente a todos sus francos, sus bellos se erizaron, sentía que alguien lo seguía, pero no sabia quien era.
Un pequeño poblado se extendió a sus pies, miro detenidamente el camino, pudo devisar a una joven con un pequeño de unos 8 o 9 años que eran ha tacado era una joven rubia de ojos verdes, no podía dejarla así, llegando de improviso, pudo controlar la situación sin mayor problema y ayudar a la joven mujer a llegar hasta su casa.
En el poblado converso con el líder de la aldea, tenía un seri problema con aquel grupo de bandido, que asolaban la región y por lo que joven Nara pudo ver, eran bastante organizados. El moreno supo que si no los organizara aun cuando lograra derrotar a esos bandidos otros llegarían en su lugar.
Fue así que logro armar un plan de defensa con esos pobladores y se pudieron no solo defender de ellos sino que podrían defenderse de otros posibles atacantes.
"Quédese hasta mañana, ya es tarde para que valla" le había dicho el líder de la aldea.
"No puedo me espera alguien en casa, y se pone nerviosa cuando no llego a tiempo" le había respondido el moreno.
Acompañado por el pequeño niño que a su llegada defendió se encamino a las afueras del poblado, le revolvió el cabello, le dio una sonrisa, "Cuida mucho a tu madre" le dijo y de un gran salto se encaramo a uno de los árboles.
Solo dos saltos alcanzo a dar, un aroma familiar invadió sus sentidos, era su olor, su inconfundible olor a Jazmín que tanto caracterizaba a la princesa de Suna.
¿Por que no?, primero haría una parada y vería el lugar desde donde provenía aquel delicado perfume.
Desde lo alto de un árbol pudo ver un lindo llano que daba a una gran quebrada, a su alrededor lindos arbustos de jazmines.
Se detuvo apoyando su peso en el tronco del árbol, admirando el paisaje, suspiro sacudió su cabeza y se dispuso a partir.
Antes de desaparecer algo llamo su atención, un abanico de unos 50 centímetros de largo, con tres esferas rojas que lo adornaban.
"¿Pero que es eso?" se pregunto frunciendo el seño.
Miro a su alrededor, midiendo el terreno, examinando cada metro de terreno, bajo cuidadosamente y se acercó al objeto que yacía en el suelo al lado de un jazmín cortado de unos arbustos.
Miro todo a su alrededor antes de inclinar su cuerpo a recoger el abanico, pero algo lo detuvo, grabado en uno de los maderos pudo leer, "Karura", sus ojos se agrandaron de la sorpresa.
Aquel era el abanico con el que entreno su madre su abuela y todas las mujeres de su familia, abanico que ella aseguro perder sin saber donde lo dejo, pero ¿que hacia tirado en medio de la nada?.
Un silbido cortó el aire y los pensamientos del Chico, con un ágil movimiento pudo esquivar un certero kunai que amenazaba con clavarse en su cabeza, llevo su mano hasta su cuello para parar el sangrado que había ocasionado aquello objeto.
Tubo que moverse rápido, shuriken y kunai surcaron el valle, obligando al estratega a retroceder una y otra ves en búsqueda de refugio.
Quedo detrás de una gran roca, tratando de mantener la calma y pensar alguna estrategia que lo sacara de hay, miro a su alrededor y solo pudo ver mas que un barranco a unos 200 metros de el.
Una risa burlona rodeo el ambiente, pudo ver a dos sujetos parado en lo alto de una rama, su visión nublada no lograba identificar de quienes se trataban pero una extraña sensación se apodero de su estomago.
Pudo ver que uno de ellos algo decía y luego se carcajea dando un salto llego hasta el suelo, con paso amenazante se acercaba hasta el moreno.
Apretó con fuerza uno de los puños a su costado, no entendía por que sentía tanta rabia, mas allá de lo que su mente pudiera procesar, cuando lo tubo a su alcance, tomo uno de los kunai de su bolso y con un moviendo rápido lo clavo en el brazo de aquel sujeto.
Salto hacia atrás y se refugio detrás de un gran árbol luego que una lluvia de kunai surcaran el aire.
"Bastardos" grito impotente golpeando con fuerza su refugio.
"Me demorare mas de lo previsto" dijo con ternura, una vez que se saco un collar de su cuello y lo escondió en un lugar del tranco.
Tras pasos hacia un lado dio esquivando el gran ataque de sus adversarios, cuatros grandes saltos hacia a tras, y una gran salto que lo dejo tras una roca.
Un suspiro cansado rasgo su camisa para parar el sangrado de su cuello, se saco su anillo de su dedo y lo miro con tristeza.
"Te prometí que regresaría… y lo are… solo me demorare mas de lo que esperaba, ten paciencia y espérame" dijo apretando el anillo entre sus manos, luego lo dejo escondido entre las rocas, "Espérame". Dijo nuevamente antes de saltar al gran callón que había tras el.
Uso su chaqueta para quedar suspendido en una rama, miro por ultima ves hacia arriba viendo el rostro de sus agresores, sus manos fallaron y callo al gran barranco.
Por un momento dejo de respirar para luego inhalar todo el aire de la pieza, se sentó de improviso sudando copiosamente, su respiración entrecortada daban cuanta de la lucha en su mente.
"¿Estas bien?" escucho que alguien preguntaba a su lado.
No podía enfocar bien, la habitación estaba oscura. y su agitado corazón no dejaba que se concentrara en la pregunta.
"¿Hermano?... ¿estas bien?" ahora si pudo escuchar con claridad la voz y la mano que se poso en su hombro lo pudo orientar hacia el dueño de aquella voz.
"Si Chouji, ¿donde estoy?" respondió luego de tragar saliva obligando a su cuerpo a guardar la calma.
"Estas en el hospital, te desmayaste, tienes una contusión en la cabeza, nada que un cabeza dura como tu no pueda resistir, al menos eso dijo la Hokage", dijo el Akimichi, con una sonrisa de alivio en su rostro.
"!Temari…¡ ¿donde esta Temari?" pregunto agitándose nuevamente.
"Calma… ella esta en casa tranquila, Gaara Sama y Matzuri están con ella" le dijo obligando al moreno a recostarse en la cama.
"Pero ella, ella no puede… ¿Qué le dijeron?,,, ella sabe" dijo sin poder organizar una idea en su cabeza.
"Le dijimos que la Hokage te dio trabajo de ultima hora, Gaara Sama y Kankuro saben que te paso, por eso él se quedo con Temari", le dijo. "Mañana podrás ir a casa ahora cálmate y descansa" le aseguro.
El moreno habría preferido salir en ese instante, pero su cuerpo al chocar contra el suave colchón se relajo de una manera impresionante, se llevo la mano al cuello, acariciando con calma la cicatriz que lo adornaba.
"Temari…" dijo antes que su cuerpo se rindiera y cayera un sueño que necesitaba
Capitulo 20
Los sueños siguientes, fueron tranquilos, la calma habitual en él volvió, su amigo no se separó de su habitación, recostándose en un sillón de la habitación.
Las blancas cortinas de la habitación se comenzaron a teñir de un suave color amarillo a medida que el sol comenzaba a asomarse por las montañas.
El estratega permanecía medio sentado en su cama esperando impaciente a que le dieran el alta, el hecho fue sorprendente para Chouji, ya que conocía muy bien su gran amor por el sueño, muchas veces en medio de misiones rango S tubo que despertarlo a base de jarros de agua para que pudieran seguir con su tarea.
Al llegar la Hokage una hora más tarde, no solo lo encontró despierto, estaba vestido y listo para marcharse. La líder solo puso sus manos en la cintura y miró cansada el suelo.
"Te dije que tenia muy dura la cabeza ¿No es así?" le dijo con una sonrisa burlona en su rostro, a Chouji que había estado muy preocupado por su amigo.
Solo 20 minutos más tarde el moreno abrió la puerta de su casa, y pudo ver a Matzuri en la cocina, esta lo abrazó.
"Gaara, está durmiendo con Temari San, no te preocupes, ¿como está tu cabeza?" le preguntó en un tono bajo.
"Bien gracias, solo me molesta un poco ¿Temari se tomó su medicina?" le preguntó sentándose en una pequeña banca en la cocina.
La castaña sonrío, "Sin ningún problema, Gaara se los dio y Temari San se los tomó de inmediato" el comentario dejó asombrado al estratega.
El genio tenía que usar toda su inteligencia para que ella tomara sus medicinas, incluso con Kankuro rezongaba, luego de una gran discusión Yoshino logró dárselos, pero tenía que aguantar sus berrinches, pero a Gaara al parecer ni siquiera le había puesto mala cara.
"Mujer problemática" dijo con una sonrisa en su rostro.
Desayunó junto a la castaña, luego ella le sacó los vendajes que cubrían la cabeza del moreno, él no quería que Temari lo viera así, la castaña se negó a decir la razón de la visita del Kage de la arena, ella solo elevaba los hombros y decía no saber sobre el tema.
"Ohayo Nara" escuchó a sus espaldas, el joven pelirrojo había despertado.
Shikamaru lo miró y Matzuri se retiró, la mirada entre ambos era intensa, el moreno miró cansado el suelo. Si, el Kazekage de la Arena sabía todo y el estratega se había dado cuenta.
"¿Dónde te habías metido?, ¿y qué te pasó en la cabeza?" cuestionó la princesa de la Arena entrando a la cocina.
"Nada mujer, solo tuve trabajo me quedó dormido y me caí de la silla" explicó el moreno sin mirarla, él sabía que si la miraba ella se daría cuenta de la mentira.
"Eres un vago sin remedio" le dijo la rubia acariciando suavemente su cabeza.
Shikamaru permaneció sentado en una su silla, mientras Temari acariciaba su cabeza, después el moreno la abrazó por la cintura apoyando su cabeza en el estomago de la chica.
"¿Te has portado bien con mi madre?" le preguntó mirando su estomago.
Por respuesta solo recibió un ruido sonoro del estomago de la rubia, "¿Que dices?... aahhh, tienes hambre" le dijo y subió dándole un suave beso en la boca a su mujer.
En el Hostal donde la delegación de la arena se hospedaba, el ambiente era muy raro, los pequeños que venían en la delegación no se encontraban desde el día anterior, y la custodia era claramente hostil, Kankuro por ordenes de su hermano había detenido a los primos los que se encontraban bajo mucha vigilancia, pero tanto Yami como Suko, se encontraban tan tranquilos como si nada estuviera pasando.
Todos los encargados de la custodia de los Fukube, estaban en máxima alerta, sabían bien del nivel de peligro de los dos primos, el regreso a su villa seria difícil, y para el marionetista las ganas de llegar al territorio del Viento eran inmensas, una vez allí podría ponerle las manos encima a aquellos dos y nadie diría nada, los pensamientos del castaño fueron interrumpidos por una risa que resonó el la habitación.
"Las cosas están así, en la delegación de la Arena, hay dos ninjas de un alto nivel de peligro, son hábiles fuertes e inteligentes, a tal grado que el Kazekage en persona ha venido a escoltarlos, ellos serán llevados en las siguientes horas hasta Suna para ser enjuiciados, ellos son los primos Fukube, que venían como senseis a cargo de la delegación, por ahora y hasta que ellos salgan de Konoha los quiero a todos en máxima alerta, Neji, Lee, a ustedes dos los quiero resguardando la casa de Shikamaru, no quiero a ninguna Kunoichi en los alrededores" la seriedad de la Hokage hacia presagiar que hasta que los primos se retiraran Yami y Suko serian un serio problema.
En el departamentote los Nara, el estratega había salido a fumar, tenia los nervios a flor de piel, y sus últimos recuerdos no ayudan en nada a su paz mental.
"Por que no dijiste nada" escuchó la voz inquisidora del pelirrojo a sus espaldas.
"No era el momento, Temari no estaba en condiciones de afrontar la situación" fue la respuesta del estratega.
"¿No era el momento?, es mi hermana de la que hablamos" dijo claramente disgustado.
"Es por eso que ella no se lo dijo" le respondió el moreno, sintiendo la mirada inquisidora del cache a su espalda. "Temari es una mujer terca y orgullosa, ¿como afrontar que no podía defenderse sola? y ¿además decírselo a sus hermano que fue a quienes siempre trato de proteger?". Le dijo el moreno de manera serena.
"No es eso, y tu lo sabes" dijo el pelirrojo apoyándose en la muralla "en el fondo ella es muy insegura y esos tipos solo se aprovecharon de eso" finalizó el Kage.
"No se cuales son los motivos de esos dos, y no me interesa averiguarlo, solo llévatelos de aquí, y haz lo que quieras con ellos, si los enjuician, solo asegúrate que Temari no se vea involucrada, de todas maneras, ya esta prescrito el delito para ella, no es necesario que se rebele su nombre" dijo llevándose el cigarro a la boca.
"Gaara Sama, los Fukube huyeron, Kankuro San los esta persiguiendo, fueron al Bosque" dijo la castaña
El cigarro de Shikamaru rebotó en el suelo, el pelirrojo la miró unos segundos sin mover un solo músculo, a la par que un vaso se estrellaba contra el suelo.
"¿Temari…?" preguntó el moreno mientras se acercaba a ella.
Los alrededores de Konoha jounin y anbus se distribuían por todo el bosque, las entradas de la villa era fuertemente custodiadas.
Un rubio recorría el territorio acompañado de Kankuro que exhibía una gran herida en su cabeza y Kiba, el que se mostraba muy frustrado, siendo uno de los mejores rastreadores de Konoha no podía encontrar ni una pista sobre los primos.
"Maldición, es como si se los hubiese tragado la tierra" comentó Kiba parándose en seco en lo alto de un árbol.
Kankuro pasó su manga por su frente y limpiándose la sangre que brotaba de su herida, miró a su alrededor tratando de descubrir por donde se habían ido.
"¿Han encontrado algo?" les pregunto Kakashi que llegaba junto con sus nicken a donde estaban los tres jóvenes.
"No, Kakashi Sensei" Dijo Kiba sentándose en la rama.
"Mis perros tampoco encuentras nada es como si no…" dijo Kakashi y quedo mirando a Kankuro, que giró rápidamente su cabeza y miro hacia Konoha.
"¡Mierda!, ¡no han salido de la ciudad!" gritó furioso.
"Paku, ve por los demás y avísales" le gritó Kakashi, que ya se había encaminado hacia Konoha, junto con los demás jóvenes.
"Temari nos vemos mas tarde y tomate tus remedios sin dar problemas ¿Entiendes?" Le dijo Gaara mientras la abrazaba.
"Es que sabe horrible" se quejó ella con cara de asco, y con un leve temblor que recorrió su cuerpo.
"Nara, ten cuidado y cuídala yo me encargare de esos dos" le dijo en tono bajo para que su hermana no le escuchara, tras eso se retiró del apartamento.
"Te has movido mucho el día de hoy, tu y mi pequeña tiene que ir a descansar" le dijo tomándola por los hombros y llevándola hasta su cuarto.
"¿De que hablaban con Gaara en el balcón?" pregunto la rubia curiosa mientras se acostaba con Shikamaru a su lado.
"Cosas de hombres, lo habitual, que si te hacia llorar me mataría, y que nadie reconocería mi cadáver y esas cosas que siempre me dice" le dijo el estratega elevando sus hombros y apoyando su cabezas en sus manos.
"¿Ahora me dirás la verdad?, que te paso en la cabeza" le preguntó la rubia.
Shikamaru suspiró, se dispuso a contarle lo sucedido en el bar, omitiendo algunos párrafos.
"Cual es su propósito" pregunto serio uno de los Fukube.
Por respuesta solo recibió una sonrisa misteriosa de la persona frente a el, "Tenemos un mismo objetivo" le respondió y todos los presentes sonrieron en las sombras.
"¿Maldición… Cuanto falta para llegar a Konoha?" rujió el castaño de Suna.
"¿Media hora? ¿Tanto nos alejamos?" se autorespondió Naruto pasando a su lado. "Te preocupas mucho Kankuro, recuerda que Neji y Lee están cuidando la casa de Shikamaru".
El silencio se hizo y la velocidad se aumentó, Kankuro sabía que por más fuertes que fueran, los primos habían podido escapar de un grupo de 10 Anbus de la arena y además sin contar con aquel gran golpe que recibió cuando trato de ayudar a uno de sus hombres.
Volvió a pasar su manga por su frente y la sangre que emanaba aquella herida le bloqueaba la visión. Y lo único que quería era ponerles las manos en cima a los primos y ahora con su fuga tenia la excusa perfecta sin necesidad de llegar a territorios del Viento.
"Hola Nara, es un placer que me tenga en tu casa" dijo una voz masculina entrando al pequeño apartamento.
"Hola princesa, será un gusto volver a tenerte" dijo su compañero relamiendo sus labios.
Temari permaneció casi paralizada tras las espaldas de Shikamaru que en ese momento trataba de pensar como lograron pasar por la vigilancia que había en su casa.
"Permanece detrás de mi" dijo el moreno mostrándose sereno.
"Pasa algo Neji" pregunto su compañero de vigilancia.
El oji-blanco había permanecido mirando la casa de su compañero por unos 5 minutos casi sin pestañar, había algo que no le había gustado.
"¿Que hacen ellos aquí?" medio preguntó sin dejar de mirar el edificio donde vivía el moreno.
"¿De que hablas? ¿Ellos son del Clan Nara?" dijo Lee sin darle mucha importancia a su amigo.
"De eso hablo torpe, los únicos del Clan Nara que le hablan a Shikamaru son sus padres y esos sujetos son los mismos con los que tubo aquel enfrentamiento en mi compromiso" Dijo muy serio,
Unos hilos de chakra cubrieron el departamento, el moreno no se movió de su posición, tomo los cuchillos de su difunto Sensei mientras los baño con su chackra azul, y corto los hilos que se dirigían a la rubia.
"Ve a la cocina" le ordenó a la rubia, sin mirarla.
La rubia acató la ordenen en silencio, cerró la puerta apoyándose en ella y acarició suavemente su estomago, "no pasa nada, papá lo arreglará todo".
Las sombras de la casa cobraron vida, trasformándose en certeras agujas, que con mucha dificultad, los primos, lograron esquivar.
"Si eso es todo lo que puedes hacer Nara, estás perdido" dijo Suko mientras realizo un par se sellos.
Los dedos del Fukube quedaron en posición de diamante, y todo alrededor del moreno comenzó a moverse, la sensación para Shikamaru no era desconocida, la había sentido hace mucho en la lucha contra Tayuya. Con dificultad tomó uno de sus kunai y lo lanzó en donde se generaban las ondas, alcanzando a Suko en el abdomen.
Pero el moreno no alcanzó a reponerse cuando de repente un ataque del otro primo lo sorprendió.
El kunai se clavó en el brazo del estratega, pero el Fukube tubo que retroceder, su sombra cobró vida, amenazando con enterrarse en su cabeza.
Los ojos del castaño se encendieron con odio, en un instante clones de él y de su primo aparecieron en el pequeño apartamento.
"Mierda… esto se complica" dijo el moreno sacando el kunai que tenía clavado en su brazo.
Las sombras envolvieron a la mayor parte de los clones y en una explosión desaparecieron, dejando solo tres, más los primos.
Uno de los cuchillos de Shikamaru, atravesó una de las replicas atravesando la puerta junto con la copia.
El ceño de Neji se frunció, observo la casa fijamente esta vez con su Byakugan, "Son ellos, vamos"
Ambos se dispusieron a entrar a la casa pero se vieron interrumpidos por un cuchillo bañado de chakra, Neji empujo a Lee el que callo al suelo y pudo ver como unos mechones de su pelo callaron a su lado.
El joven oji-blanco, no se detuvo a pensar en que era lo que ocurría, de un golpe abrió la puerta tomo un kunai y lo arrojo a un lado de la Chimenea.
Suko que permanecía escondido en ese lugar desapareció en una nube de humo, "detrás de ti" sintió la vos de castaño que le advertía del peligro.
Giro rápidamente su cuerpo mientras de sus manos, salía una luz azul, "Jūken" grito al tiempo que golpeo con fuerza el estomago de Yami, que desapareció en una nube de Humo.
"¿Que pasó?... donde se fueron…" dijo Lee entrando a la casa.
"Trataron de atacarnos con clones pero al sentir que alguien venía salieron por la ventana" dijo Temari que salía de la cocina.
"Tienes que verte eso" le dijo Neji a Shikamaru que estaba apoyado en la muralla cubriendo con su mano la herida en su brazo.
"Este Lugar no es seguro, mejor vámonos de aquí" propuso el estratega mientras tomaba un paño de la cocina y envolvía su brazo herido.
A unos metros de la puerta principal de Konoha se habían encontrado Gaara y el grupo que regresaba de la búsqueda de los primos Fukube, el menor de los Sabaku No, miró al grupo que venía a toda velocidad.
Pararon frente al kage de Suna, su castaño hermano se adelantó al grupo, lo miró limpiándose nuevamente su frente, "Están en Konoha, Gaara… nunca se fueron de la villa".
"Temari… ellos están solos" dijo el Kage, casi en un suspiro antes de desaparecer en una nube de humo.
"Ya no mas, quiero a esos dos" les dijo el joven pelirrojo a sus hombres en la puerta de la villa, "No me importa si tiene que buscar bajo cada hoja, los quiero ya" dicho esto dio la vuelta mientras los anbu de la arena desaparecían en la espesura del bosque.
A salvo en la residencia Hyugga, la joven rubia intentaba probar alimentos, cosa muy difícil tomando en cuenta que su estomago se resistía a recibirlos. Su mente volaba en distintas direcciones, tratando de descubrir donde se encontraba su moreno.
"No te preocupes te prometo que regreso" fueron sus palabras cuando el estratega salió, luego de llegar a la Mansión, pero esa promesa ya se la había hecho hacía ya mucho y casi lo perdió. Por lo menos algo bueno pasó, sus hermanos habían llegado hasta la mansión gracias al gran olfato de Akamaru.
Los puños del estratega se cerraron con fuerza, frente a si estaba el lugar que por tantos años le había sido prohibido, pero, esta vez no retrocedería, esto había sido todo para el moreno, tocaron lo mas parecido que tenia en su vida, su familia.
Las antiguas puertas del centro de reuniones del Clan Nara se abrieron de par en par, los ancianos y consejero, incluyendo a su padre se encontraban frente a él. A las espaldas de uno de los ancianos un abanico que adornaba la muralla, el estratega se dirigió con pasos seguros, hasta ese punto.
"Que haces aquí Shikamaru, ya no puedes entrar hasta este lugar" escuchó que dijo uno de los ancianos.
Aquel anciano no recibió respuesta de parte del moreno, ni siquiera una pequeña señal que le dijera que su mensaje fue escuchado. El joven sólo se quedó mirando el abanico, lo acarició y de seguido lo descolgó de la muralla y lo guardó en su cinto.
"¿Qué no has entendido? vete de aquí" dijo alterado el consejero al lado del anciano. Golpeando con fuerza la mesa.
En un movimiento demasiado rápido y lleno de rencor, un kunai se clavó en la mesa entre los dedos de aquel consejero, que se quedo blanco al sentir el tibio calor de su sangre entre sus dedos.
"Mientras tus dardos me apuntaran a mí, no me importaba, pero te metiste con mi familia, por tu culpa mi mujer lloró, por tu culpa mi mejor amiga esta en la sección de psiquiatría del hospital de Konoha y por tu culpa golpeé a mi mejor amigo, eso no te lo perdonare jamás" siseó el Shinobi, sin soltar el kunai de su mano.
