N/A: Hola, primero debo decir…

MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEWS!!!

Me han matado, metafóricamente :) no esperé tener tantos, acabo de verlos y wooaahh morí.

He tenido algunos problemitas para actualizar, porque como ya saben, en Sudamérica estamos de vacaciones de verano y me he venido de vacaciones a un lugar donde NO LLEGA LA SEÑAL DE INTERNET!! Qué suerte la mía no?, ni siquiera pude escribir todo lo que quería porque no traje conmigo la lap, pero a mi mamá le dieron un par de días y se vino aquí y me la trajo :) así que por lo menos podré avanzar escribiendo cuando no tenga nada que hacer, que es prácticamente nunca pero algo es algo.

Así que ahora estoy en un ciber descargando Bones :) mientras el resto anda por ahí :P, trataré de venir aquí dos veces por semana para actualizar, si no puedo vendré una (cuando venga a descargar Bones) y actualizaré un par de caps, pero les agradecería si comentaran por orden porque así es más fácil leerlos, me refiero que si quieren hacer un comentario del cap 2 lo hagan ahí y no en el 3 o 5, es solo por algo de órden cuando leo los reviews :)

Actualizaré ahora también un cap de "Can I Have A Kiss?" :P porque me llegaron varios comentarios pidiéndolo.

Quizás algunas querrán asesinarme después de este cap, pero así son las cosas haahha, les contaré un poco de cómo será esto… los tres caps que siguen serán uno por cada día de los que a Booth le quedan en DC, y luego se vienen los que contaré que es lo que pasó en los meses que Booth no estuvo, y luego de esos vienen los caps que corresponden a los que siguen luego de q Booth llega y ve a Josephine por primera vez, así que escribiré aproximadamente infinitos caps ahghahaha, la verdad es q no sé cuantos pero estaba pensando en unos cuarenta o cincuenta así que espero que sigan leyendo hasta ese número, si es que no se aburren antes, porque por mi parte las ideas me sobran :P

Y la última cosa…

PONGAN ATENCIÓN A LAS FECHAS

Cada cap tiene fechas al principio, es importante que las tomen en cuenta para que entiendan algunas cosas.

Agradecimientos especiales a mi compli (L) que me ayudó con cierta parte de este cap, ya sabrán cual es :P

Gracias nuevamente por los reviews.

Saludos

Disclaimer: Todo los personajes principales pertenecen absolutamente a FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y Kathy Reichs. Mi único aporte son los OC's, el Storyline y mi imaginación.


Capítulo uno

Jueves. Noviembre 11, 2010

Seeley Booth se encontraba en su oficina terminando de clasificar los papeles del último caso resuelto. Y como de costumbre luego de poner a un asesino tras las rejas, se reuniría con el Squint Squad completo, Sweets incluido, para celebrar en el Founding Fathers con un par de tragos y una animada conversación. Mientras seguía con su labor alguien llamó a la puerta de su oficina, él se levantó rápidamente al ver al mismísimo Director Hacker.

"Booth…"

"Señor, ¿En qué puedo ayudarle?."

"Eres el mejor agente que tengo, Booth." Suspiro negando con la cabeza mientras le entregaba una carta con el sello del gobierno. "No sabes cuánto lo siento.". le dijo antes de dar media vuelta y salir de ahí.

¿Lo siente?, ¿Acaso van a trasladarme? ¿Despedirme? pensó, respiró hondo un par de veces y con manos algo temblorosas abrió el sobre con mucho cuidado y comenzó a leer.

"Agente Especial Seeley Joseph Booth:

Recurrimos a usted únicamente para informarle de que el próximo domingo 14 de noviembre a las 20:00 deberá acudir al aeropuerto con el propósito de dirigirse hacia una misión importante en Iraq, donde estará al cargo de un ejército especializado. Ha sido elegido debido a su magnífico expediente profesional y su gran disposición por servir a su país. Le adjuntamos un billete para embarcar en el vuelo indicado y, por adelantado, le agradecemos infinitamente su colaboración.

Atte

La Casa Blanca."

Deberá acudir al aeropuerto con el propósito de dirigirse hacia una misión importante en Iraq. IRAQ, al otro lado del mundo a miles de millones de kilómetros de DC, a miles de millones de kilómetros de su gente. Se dio un par de cabezazos contra el escritorio, no podía creerlo. Después de casi once años volvían a llamarlo a servir por su país. Increíble suspiró, ahora sí que me dan ganas de salir a celebrar.

Salió de la oficina sin prestar atención a lo que Charlie le decía, se montó en la SUV y condujo a toda velocidad por la cuidad hasta llegar a su destino, la casa de Rebecca. Golpeó a la puerta insistentemente hasta que la rubia mujer, madre de su hijo, le abrió algo malhumorada.

"Seeley, ¿Qué haces aquí?."

"Déjame tener a Parker mañana y el sábado, por favor." Le miró a los ojos.

"No puedo, tiene clases mañana y el sábado es el cumpleaños de mi madre, creí que habíamos llegado a un acuerdo"

"Lo sé, lo sé. Me ha salido un imprevisto y…"

"Seeley, ¿Estás bien?" le cogió una mano. "Estás temblando."

"Rebecca, por favor… no volveré a verlo… quizás no vuelva a verlo nunca más" apoyó su cabeza en el marco de la puerta y cerró los ojos.

"¿Cómo? ¿Que no vas a verlo? Pero… ¿Qué quieres decir con eso?." El suspiró y metió la mano en el bolsillo derecho del pantalón buscando la carta que había recibido minutos antes y se la tendió. Rebecca la abrió rápidamente y la leyó un par de veces tratando de convencerse. "Dios mío, Seeley… puedes pasar por él al colegio mañana a las 12, llamaré para que lo dejen salir temprano."

"Gracias, no sabes todo lo que esto significa para mi"

"No te preocupes, no puedo negártelo en un momento como éste" le abrazó "De verdad lo siento, Seeley. Te veo el sábado cuando lo traigas de vuelta" se despidieron.

Condujo lento hasta su casa, y cuando estuvo allí cogió un par de cervezas de la nevera y se recostó en el sofá. Su teléfono comenzó a vibrar por vez infinita pero nuevamente lo ignoró, no quería hablar con nadie, bebió un sorbo y dejó que la angustia se apoderara de él.

*

La Dra. Brennan acababa de llegar, junto con Ángela y el resto, al rutinario lugar de reunión. Ambas se sentaron juntas en la barra mientras los demás escogían una de las mesas. Temperance tenía la mirada perdida, o eso creía su mejor amiga, quien utilizaba su sexto sentido para captar ciertas expresiones de duda o preocupación; pero lo que realmente le sucedía era que sus ojos estaban expectantes, a la espera de la aparición de su compañero. Habían hablado por teléfono un par de horas antes y Booth le había prometido acudir allí nada más archivar el caso, como normalmente. ¿Era tan largo el papeleo? ¿Tan costoso?. En realidad no era capaz de imaginar qué le podía causar tanto retraso. Por debajo de la barra sujetaba el móvil en una mano, marcando una y otra vez, hasta que decidió enviarle un mensaje.

"¿Qué van a tomar?"

"Yo quiero un Cosmopolitan, ¿Brenn tu qué quieres?" le preguntó, pero al ver que esta no respondía la cogió del brazo "¿Brenn?".

"¿Eh? ¿Qué? ¿Qué?" miró a su amiga algo desconcertada "¡Ah! Yo no quiero nada, gracias." y volvió a bajar la cabeza en busca de su móvil.

"¿Cómo es eso de que no quieres nada?, hemos venido a celebrar, cariño. Debes beber algo" sonrió.

"¿Dónde está Booth? Ya debería de estar aquí. ¿Por qué no me contesta?" se dijo a sí misma, pero no lo suficientemente bajo.

"Ya veo donde está el problema" sonrió "Capaz y se lo secuestró alguna mujerzuela por ahí… quién sabe…" bebió un poco de su copa.

Brennan suspiró y miró el reloj. Ya no era sólo la evidente tardanza, sino que además, pese a su estricta racionalidad, algo le decía que las cosas no estaban bien. Volvió a marcar su número un poco nerviosa.

"Vamos, Booth… respóndeme…" susurraba.

"Oh vamos, cariño. Te estás comportando como la típica noviecita posesiva, ya llegará"

"Booth no es mi novio y yo…tengo que irme" murmuró levantándose.

"Claro… salúdame a Booth cuando lo encuentres" sonrió levantándose para dirigirse a la mesa donde se encontraba el resto del equipo.

De camino al coche no podía evitar sentirse frustrada. ¿Qué significaba su ausencia? ¿Por qué no respondía a sus llamadas? ¿Le habría pasado algo? Rehuía pensar cosas así a menudo pero aquella noche la situación era bien distinta. No le faltó tiempo para llegar al apartamento de Seeley, pues por suerte no quedaba muy lejos de su "local de celebración". Y aporreó la puerta sin notar la fuerza de sus golpes hasta separar los nudillos y comprobar que le dolían.

"¿Qué diablos…?" dijo abriendo la puerta bruscamente, no quería ni necesitaba ninguna visita en ese momento "¿Huesos? ¿Qué estás haciendo aquí?."

"Au…" se tocaba el dorso de la mano "Bien, porque… yo venía a hacerte exactamente la misma pregunta."

"¿Ahora no puedo estar en mi casa? ¿Dónde se supone que debo estar entonces?" le miró y luego bajó la vista hacia su mano "Huesos, mira como tienes la mano" la cogió y la examinó de cerca, detenidamente.

"¡No me importa la mano! Tendrías que estar conmigo. Con todos, pero sobre todo conmigo…" dijo esto último en voz baja "¿Es que no lo recuerdas?"

"Si lo recuerdo, es solo que… no tengo nada que celebrar" se dirigió al sillón y bebió un poco de cerveza.

"¿Qué es lo que ocurre?" se colocó de pie frente a él.

"¿Que qué es lo que ocurre?" cogió la carta que había dejado en la mesita de centro "Esto. Esto es lo que ocurre" se la entregó.

Jamás, en su razonamiento, pudo imaginar que un montón de palabras conseguirían hacerle tanto daño. Cuanto más las leía, cuanto más se aseguraba de que aquello era verdad, más incapaz se sentía, más débil, más pequeña. Ahora la montaña era inmensa y comenzaba a desplomarse. ¿Booth se marcharía? El hombre que necesitaba sobre todas las cosas, el hombre que poco a poco le había devuelto la esperanza en algo que no creía ni había creído nunca, el único hombre de la tierra por el que entregaría su vida y renunciaría a cualquier lógica, ese hombre, ¿se iría de su lado?

Y lo que era peor, ¿se pondría en peligro luchando en Iraq? ¡No! Aquello era imposible. Revisó la carta de nuevo, comprobó, verificó… y era verdad, una estúpida, desbaratada y cruel verdad. Cuando levantó la cabeza su mirada estaba borrosa. Un sentimiento difícil de describir se había apoderado de ella y por un momento creyó estar llorando; pero cuando la yema de su dedo índice rozó con miedo su misma mejilla, supo que así era.

"Huesos… huesos, no llores" se levantó rápidamente y la abrazó.

"No te vayas, Booth" le sujetaba el jersey con fuerza "Por favor…no me dejes. No quiero que vayas allí…"

"Yo tampoco quiero ir, créeme" le besó en la frente "Pero debo hacerlo. Si no lo hago por las buenas… tendré que hacerlo por las malas, y eso sería peor"

"¡Que le den al gobierno, Booth! ¡Es injusto!" se apartó "Hacen y deshacen a su antojo. ¿Y quiénes son, eh? ¿Quiénes? ¡Cuatro personajes que se dedican a amargarle la vida a la gente!" se apoyó en la pared, cubriéndose la cara con las manos "Mierda…"

"Huesos, cálmate… déjame curarte esa mano" fue a la cocina por una bolsa de hielo y la colocó sobre su mano suavemente.

"…es que… es que no sé qué voy a hacer sin ti…" le susurró.

"Sobrevivirás, como lo has hecho todos estos años que nos conocemos y los anteriores a eso…" le besó la mano suavemente "…Eres una mujer fuerte, Temperance".

"No. No lo soy. Y tú sabes que no lo soy" le tocó la mejilla con la palma de su mano herida "Nunca me había ocurrido antes. Nunca me había enamorado."

"¿Enamorado?" le preguntó confundido "Vaya, pensaba que no creías en el amor, ¿Vas a decirme de quién?" se dio rápidamente la vuelta para volver a la cocina tratando de sonar como si no le estuviese matando lo que acababa de confesar.

Brennan movió la cabeza, confusa, con expresión de dolor en su rostro. Sujetó a Seeley del brazo y lo volteó hacia ella. Y sin más preámbulos, sin más motivos que los que ya llevaba acumulados durante el paso del tiempo, le agarró despacio de los hombros, lo atrajo hacia ella y le ofreció uno de sus besos mientras deslizaba ambas manos hacia el cuello de aquel hombre del cual estaba irremediablemente enamorada. No fue corto, ¿cómo podía ser corto un beso tan ansiado? ¿Cómo podía ser corto un primer beso entre dos personas? Un primer beso de verdad. Y mientras Booth la arremetía contra la pared, incrédulo, ella separaba sus labios con la intención de hablar.

"No quiero perderte…"

"No lo harás… nunca. Tendría que morir para que eso sucediera"

"Y eso es una locura" cerró los ojos mientras le acariciaba "Por favor, Booth… por favor… quédate conmigo."

"¿Porqué me haces esto, Temperance?" le miró con ojos llorosos "Si dependiera de mí sabes perfectamente que no me alejaría de ti jamás…"

Ella respiró profundamente y volvió a mirarle. Y de nuevo le besó. Y se quedó abrazada a él, aferrada a él, porque nada había más importante que él. Seeley deslizó una de sus manos por la espalda de Brennan y la hizo sonreír, una sonrisa triste, pero una sonrisa al fin y al cabo.

"Podría comerte cuando haces eso…"

"¿Qué te detiene?" la acercó aun más a él.

"Por dios… ¡nada!…" murmuró tan próxima a sus labios, a su rostro, a su cuerpo, que sólo podía mirar sus ojos castaños y comenzar a buscar a tientas la evilla de su cinturón.

"No… aquí no" alejó sus manos de su cinturón y la cogió de la cintura levantándola un poco. Ella, ágilmente entrelazó sus piernas en la cintura de él a la vez que le rodeaba el cuello con los brazos, besándolo apasionadamente mientras Seeley la cargaba hacia su habitación.

Sobre la cama, con suavidad, desaparecía cada prenda, una por una. Miradas cómplices que recorrían cualquier rincón mucho más rápido que las manos, bocas deseosas de saborear centímetro a centímetro la piel que ya habían visto de lejos…y era muy fácil hacerlo ahora. Ninguno de los dos estaba seguro de la realidad; Brennan recordó ampliamente su historia y Seeley sintió estar viviendo de nuevo su sueño, por eso mismo dejó de besarla sólo para poder sujetar su rostro y mirarlo. Y sonrió. Y ella también lo hizo. Y volvieron a fundirse los dos cuerpos en busca de su historia, de su sueño, de una verdad.

Temperance, más rápida que sus propios pensamientos, se colocó sobre él. Booth no dejó que lo hiciera por demasiado tiempo e intercambió su posición. Y se escucharon algunas risas. Dentro de esa burbuja, de ese sueño realizado, habían olvidado la razón que había provocado el encuentro y se sentían felices mientras, lenta y pausadamente, comenzaban a amarse a la tenue luz de la lámpara de mesa.

Pero de forma irremediable el dolor volvía cuando todo estaba en silencio y no compartían besos ni abrazos. Seeley no podía conciliar el sueño y sólo pensaba en el poco tiempo que le quedaba para marcharse, para alejarse de todo, y ahora de Temperance; después de lo sucedido sería imposible dejarla. Brennan, que estaba de espaldas a él, lloraba en silencio; cómo quería a ese hombre… y el tiempo corría demasiado rápido.