N/A: Lo sé, hace dos semanas que ando diciendo que voy a actualizar pero… lo olvido o me pongo a hacer otras cosas, pero aquí está el cap, así que crucen los dedos para que mi compli se conecte pronto y podamos actualizar el próximo rapidito :)
Ando promocionando un foro de rol, solo tienen que elegir un personaje famoso para poder jugar, creo que les interesaría más si les digo que David Boreanaz aquí esta solterísimo (¿?) ( Se ha divorciado de la bestia que tiene de esposa), y puede ser novio de cualquiera xD a que ahora si se entusiasmaron??? Pasen por la página a ver si les gusta :P
meaninglessworld . foros . ws (deben quitar los espacios)
En fin, esperamos que les guste el cap
Gracias por leer
Hasta la próxima :)
Capitulo cuatro
Domingo. Noviembre 14, 2010
Estaba oscuro. El lugar era frio y el piso estaba mojado. Intentó moverse pero un fuerte dolor en su costado le hizo pensar rápidamente que tenía un par de costillas fracturadas como mínimo.
Entonces lo recordó.
Iba caminando por una de las callecitas a un costado del Founding Fathers, había quedado con Ángela para beber algo. Sintió unos pasos y se dio la vuelta, pero no vio nada más, alguien le había golpeado.
Miró a su alrededor y un ligero escalofrío recorrió su espina dorsal, la pesadilla se volvía a repetir. Nuevamente estaba encerrada en un automóvil, solo que esta vez estaba sola, no había rastro de Hodgins. No era arena lo que la rodeaba, era agua, posiblemente de mar. Ahora sabía que jamás la encontrarían, Booth estaba demasiado lejos.
*
Booth no dormía, no era capaz, y desde que compartió las noches con Temperance tan solo pensaba en observarla, pues no sabía cuánto tiempo estaría sin volver a ver esa mirada, esa sonrisa…
Era ya muy tarde cuando la notó algo inquieta. Su rostro expresaba miedo y se agarraba fuerte a la sábana que la cubría. Él se acercó un poco más y le rozó la mejilla con los dedos. Aunque parecía no darse cuenta, dejó de mostrarse tan asustada.
"Temperance…" susurró "Temperance, ¿me oyes?"
*
Estaba desesperada y no había absolutamente nada que pudiera hacer para salir de esa horrible situación con vida. El dolor en su costado se hacía más fuerte a medida que intentaba moverse en el reducido espacio en el que se encontraba atrapada, buscó como pudo algo que la ayudase a hacer algo, lo que fuese, aunque muriera en el intento de salir, eso sería mucho mejor que una muerte lenta y solitaria.
Recordó los momentos más especiales de su vida, las navidades con su familia cuando era pequeña, los abrazos cálidos de su madre, los besos de buenas noches de Max, las absurdas peleas con Russ, su amistad con Ángela, Cam, Hodgins, Sweets y Zack. Recordó a Booth y su corazón comenzó a latir más rápido, recordó que un par de semanas atrás la había salvado de morir asesinada por una psicópata mientras cantaba en el Checker Box, Booth no estaba lejos. Estaba muerto.
"Temperance, cariño… despierta"
Sintió una voz a lo lejos pero no estaba segura de si era o no producto de su imaginación, luego sintió que alguien le cogía los brazos e inconscientemente intentó defenderse de su atacante.
"Eh, Temperance, soy yo. Soy Booth… tranquila" volvió a acariciarle la cara para intentar calmarla.
"¿Booth?" abrió los ojos de golpe mientras respiraba con dificultad.
"Sí… estoy aquí" la abrazó "Todo está bien. Era un mal sueño…"
"No, no me toques" se separó rápido de él y trató de levantarse de la cama.
"Está bien, yo no me muevo, pero escúchame. Estabas soñando, cariño"
"Esto es un sueño, Booth. Es producto de mi imaginación."
"No, Temperance. Esta parte ya no" bajó hasta colocarse junto a ella y la besó con pasión en los labios.
"Booth no, no lo entiendes" sus ojos se llenaron de lágrimas "Tú estás muerto" se abrazó a sí misma.
"No. Olvídate del sueño, esto ya es real. Estás aquí, conmigo, desde el jueves. Venga, Temperance, sé que recuerdas perfectamente lo que ha ocurrido esta noche y lo que ocurrirá por la mañana…"
"¿Por la mañana? ¿Qué ocurrirá por la mañana?".
"Temperance…" ignoró la pregunta y la sujetó de la mano "Ven. Vuelve a la cama."
"No quiero" se dirigió hacia el baño y cerró la puerta fuertemente.
Booth suspiró. Pensó por un momento si debía o no seguirla, y al final se decidió por un sí. Llamó antes a la puerta y abrió despacio, esperando ser echado de allí. Brennan estaba sentada en el borde de la bañera. Él se aproximó para arrodillarse frente a ella.
"¿Quieres estar sola?"
"No… lo sé" suspiró "Estoy confundida, aun no sé si eres real o no."
"¿Qué necesitas para convencerte?" le cogió de la barbilla con delicadeza, mirándola fijamente.
"Solo a ti…"
Seeley la levantó de allí, la colocó sobre la pared, y la besó con la misma intensidad que lo había hecho minutos antes. O quizá más. A la misma vez, acarició su espalda, impulsando su cuerpo hacia delante para tenerla todavía más cerca. Rozó su cuello con los labios antes de volver a mirarla a los ojos y después puso una mano sobre su corazón.
"¿Me creerás si te digo que no hay nada más real que esto?"
"Creo… que una acción vale más que mil palabras, ¿No?"
"Ajá" sonrió, acogiendo su cara con ambas manos "Pero yo tengo dos palabras para ti… ¿las quieres?"
"Quiero todo lo que tengas para darme" sonrió.
"Eso es perfecto, cariño, porque yo te quiero a ti" la besó despacio "Te amo a ti…"
"Esas…" le besó "Han sido más de dos palabras"
"Lo he pensado mejor y he llegado a la conclusión de que dos es muy poco para ti" se pegó a ella "Utilizaré unas mil" sonrió "Empieza a contar… te quiero, te quiero, te quiero…" ambos rieron.
"Pues… yo te quiero más" le sacó la lengua de forma traviesa.
"Está bien, demuéstramelo"
Brennan le arrebató la camisa de su pijama en milésimas de segundo para besar a continuación todo su torso. Él no se quedó atrás y le bastó un parpadeo también para conseguir deshacerse de la ropa de ella. Ahora había muchas prisas y deseo, quizás para volver a la realidad más rápido o quizás porque a la mañana siguiente acontecía la desgraciada despedida. Seeley se agachó lentamente a la vez que acariciaba su vientre con los labios y sus muslos con las manos. Temperance cerró los ojos, dejando que él juguetease con su ropa interior hasta que se la quitó, para volver a subir despacio y detenerse en su pecho. Llevaban unidos solo tres noches y conocían sus cuerpos a la perfección. Sinuosas caricias, ardientes besos y miradas encendidas de pasión irrevocable resumían cada uno de sus momentos de intimidad, donde lo más importante después de todo era encontrarse mutuamente en el corazón del otro para así cobrarle sentido a aquellas dos palabras…
*
Horas después ambos dormían abrazados mientras los rayos de sol se colaban incesantes por la ventana de la habitación de Booth. Él estaba despierto observando en silencio como ella dormía, al parecer sin ningún tipo de preocupación, pero no era así, Brennan se había despertado un par de minutos antes pero no quería abrir los ojos, no quería enfrentar la realidad así que simplemente se conformaba con escuchar los latidos de su corazón, mientras aun tenía ese privilegio.
"Que difícil va a ser levantarse hoy de esta cama, ¿verdad, cariño?" murmuró él, mirando el techo y acariciando el pelo de Temperance.
"¿Cómo supiste que estaba despierta?"
"Digamos que te conozco muy bien…" sonrió y la miró "Te tengo calada"
"¿A sí?" le dio un golpecito en el pecho "Entonces, dime en que estoy pensando".
"No quieres que me vaya…"
"No, no quiero" se abrazó a él "Si te lo pido de corazón, muy sinceramente… ¿Te quedarías?".
"Temperance… " apretó los dientes "Quiero estar contigo siempre, pero creo que esto no es algo que yo pueda decidir…"
"Entiendo…" susurró.
"Pero escucha, te quiero, te quiero más de lo que he querido nunca a ninguna mujer y marcharme de tu lado va a ser lo más duro que he tendré que soportar"
"Lo sé, pero prometiste que jamás me dejarías…"
"No puedo…" se incorporó, cubriéndose la cara con ambas manos "A veces no hay elección, Temperance. Es difícil de entender y sobre todo de aceptar, pero yo… yo quiero estar contigo."
Ella solo asintió con la cabeza aferrándose a la almohada más cercana para que él no la viese llorar.
"Sólo quiero volver…" la miró y le besó la mejilla repetidas veces "y fingir que nada ha pasado, y verte cada día, y escucharte…" se recostó de nuevo a su lado.
"Preferiría que no quisieras ir a que me digas que quieres volver…" suspiró "Ya no hay nada que hacer ¿Verdad?".
"Nadie quiere ir a un lugar como ese…"
"Eso no puedes saberlo, Booth. Cada persona piensa distinto y prefiere cosas que quizás a otras no le gusten. Yo, por ejemplo, sería feliz de ir si eso significara que no tendría que separarme de ti jamás."
"Quiero que me prometas una cosa, cariño" la miró a los ojos "Tienes que ser feliz."
"No puedo prometer eso… lo siento" le acarició la mejilla dulcemente "Te esperaré y cuando vuelvas… cuando vuelvas seré feliz".
"Temperance, ¿Y si no vuelvo?"
"No quiero pensar en eso, porque si no vuelves…" contuvo las lágrimas "Yo… no sé lo que haría, y en el fondo no me interesa saberlo porque preferiría no seguir con vida".
"No digas eso, ni siquiera lo insinúes" la miró con seriedad "Si vuelvo antes de dos años, que es el tiempo que te permito de espera, ¿te casarás conmigo?"
"Ooh, mmmhh no lo sé, tal vez… solo… solo si tu aun quieres casarte conmigo cuando vuelvas, ¿Y si conoces a alguien más en esos dos años?".
"No hay espacio en mi corazón para otra"
"Ahora… no sabes lo que va a pasar cuando estés allá, además estarás en una situación de vida o muerte y… ya sabes, ningún hombre es capaz de contenerse dos años".
"Pues yo sí, aunque sea un desastre en la cama a mi regreso" dijo con una sonrisa burlona "A no ser que eso te resulte un problema"
"Eso tendremos que comprobarlo cuando regreses" se pegó a él completamente "Por ahora creo que te manejas bastante bien"
"¿Sí? Pues puedo hacerlo mejor…" colocó su mano sobre la cintura de ella y la besó.
"Pruébalo"
"Gustosamente" y sonrió, casi lanzándose sobre ella.
Con un brazo a cada lado, sujetó sus manos sobre el colchón, entrelazando los dedos, aproximó su rostro hasta tocar el pecho de Temperance con los labios, un leve roce con el cual apenas podía sentir un cosquilleo. Fue bajando lentamente, provocando delicadas caricias con el contacto de la piel y a su vez deslizando la sábana con la ayuda de los dientes. Cuando volvió arriba la miró a los ojos y no apartó la vista de ellos mientras que sus manos descendían hacia una zona peligrosa; y entonces sonrió travieso. Un atisbo de impaciencia recorrió su cuerpo, pero supo controlarse con facilidad y seguir el camino marcado.
"Booth…" suspiró "Prométeme que volverás y… que no mirarás a ninguna mujerzuela por ahí".
"Volveré por ti, cariño, y jamás miraré a otra que no seas tú"
*
Las horas avanzaban más rápido de lo que hubiese imaginado es imposible que eso suceda, pensó Brennan sacudiendo la cabeza para despejar cualquier otro pensamiento que no fuese él.
Le resultaba completamente difícil tener que separarse ahora, después de todo lo que había sucedido en aquel maravilloso fin de semana, después de que por fin, luego de tantos años, los sentimientos de ambos salieron finalmente a la luz haciéndolos a ambos las personas más felices del mundo y a la vez más miserables.
Booth se sentía de cierta forma culpable, se sentía un cobarde. Había tenido bastante tiempo para haberle dicho a Temperance que la amaba y no había encontrado nada mejor que hacerlo tres días antes de quizás, desaparecer para siempre. Era injusto, lo sabía. Tenía demasiado claro que ante los ojos de cualquiera podría parecer que la estaba utilizando, que la estaba obligando a esperarle y a posponer su felicidad sin saber si algún día volvería por ella.
Ese atardecer, en el aeropuerto, no existía ninguna persona más triste que ellos. Sentados en uno de los bancos, con la cabeza de Brennan apoyada en su hombro, mantenían los ojos cerrados para evitar mirar el reloj; mantenían los ojos cerrados para evitar mirarse a la cara; mantenían los ojos cerrados para, en cierto modo, evitar alejarse, pero eso era imposible. Su respiración era lo único que les advertía que estaban vivos.
Booth acogió la mano de Temperance entre las suyas y la apretó con fuerza. "Te amo" susurró. Cada vez resultaba más obvio, cada vez resultaba más difícil; despedirse de alguien sin saber si sería o no para siempre se había convertido en la incertidumbre más espantosa para los dos.
"No te vayas, por favor".
Él solo la abrazó, entrelazando sus manos como si de una cadena se tratase, como si no pensara soltarla jamás.
"Te amo" volvió a decir.
"Lo sé, y yo te amo a ti, pero eso no cambia que en unos minutos más vas a dejarme…"
"Eso es verdad y es horrible. Yo soy horrible…" miró hacia el suelo "No te merezco".
"No digas tonterías" le besó en la mejilla muy cerca de los labios "¿Me escribirás?".
"Todas las semanas, cada día" sujetó su rostro con ambas manos, y miró sus ojos humedecidos, igual que los suyos "Y te diré que cada minuto, cada segundo, he estado pensando en ti, porque no hay nada más que tú"
"Pues trata de no pensar tanto en mi y preocúpate también de cumplir tu trabajo a la perfección, no quiero que sufras ningún accidente, quiero que vuelvas completo, tal y como te has ido" sonrió triste.
Los dos volvieron la cabeza al escuchar la advertencia del próximo vuelo, que era el suyo. Booth se levantó y pudo notar que las piernas le temblaban. Sujetó a Brennan por los hombros antes de atraerla para abrazarla de nuevo. Los dos cerraros los ojos, pensando en un abrazo que durase toda la vida. Cuando se miraron de nuevo, éstos ya estaban dejando correr la tristeza; él besó su mejilla lentamente, impidiendo avanzar a una lágrima que después limpió con el pulgar.
"No quiero verte llorar…"
"Lo siento, no… no puedo evitarlo…"
"Cariño" la agarró por la cintura "Cuídame a Parker y deja que él cuide de ti, ¿de acuerdo? Yo soy lo que tenéis en común y te va a necesitar".
"Lo haré" se abrazó a él "Pensaré en ti todos los días e incluso iré a la iglesia a pedirle a tu Dios que vuelvas pronto"
"¿Harás eso, Temperance?" la besó en la frente.
"Por supuesto, soy capaz de hacer cualquier cosa…"
"Te quiero" le dijo antes de darle el último beso.
"Y yo a ti, más de lo que imaginas".
Sin mirar atrás. Ninguno podía. Las lágrimas eran fuertes, más que cualquier sentimiento de lucha por impedirlas, y acudían a los rostros de ambos inevitablemente. Él, sentado en el avión, odiaba tener que dejarla, se odiaba a sí mismo, odiaba las normas y la vida, odiaba las obligaciones, odiaba estar enamorado; pero ningún odio era real excepto el que le obligaba a marcharse.
Brennan caminó lentamente hasta su auto, sentía una rara sensación en el pecho, sentía que no podía respirar. Se sentó en su nuevo deportivo, el que su editor le había dado por las ventas de su último libro y lloró en silenció. Minutos después condujo hasta el apartamento de Booth donde se quitó la ropa poniéndose una de sus camisetas y se metió en su cama obligándose a dormir con la ilusión de que al despertar él estaría a su lado.
N/A: Reviews?
