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Disclaimer: Naruto no me pertenece, de echo si fuera mío hacer rato que Naruto y Sakura estuvieran juntos.

1. Un grito de dolor

El melodiosos trinar de las aves y los ruidos madrugeros de los habitantes de Konoha despertaron a una joven que milagrosamente había dormido al menos tres horas, desperezándose se incorporo y arrimándose sobre una almohada empezó a meditar.

Una y otra vez las imágenes de su compañero poseído por la cruel bestia daban vueltas en su mente, ni siquiera se había percatado que un Akatsuki se le había acercado sigilosamente atravesándola con una kunai. ¿Como sobrevivió? No sabía. Lo único que vio antes de caer desmayada al suelo fue una de las 9 colas del zorro acercándose peligrosamente a ella. Después todo se desvaneció.

Incomoda se removió en su cama, no sabia cuanto tiempo llevaba allí pero tenia un mal presentimiento, sobre todo cuando vio que ninguno de sus compañeros Ambus daba señales de vida. Para colmo de males cuándo interrogaba a alguien sobre el estado de sus camaradas, sobre la fecha en la que se encontraba, incluso sobre cuantos días estaría allí, nadie parecía saber nada. La evitaban. Pero ¿por qué? Eso en definitiva sacaba de quicio a cualquiera, estaba aislada del mundo real en ese hospital, sin noticias reales, sin saber nada de él, nada de nada.

La chica había tenido que hacer dolorosas terapias para recuperar la movilidad de sus piernas, al parecer la kunai de su atacante se había hundido en un lugar cerca de la columna lo que casi la deja paralítica. Tras días y días de curaciones con chackra y ejercicios de movimiento en agua y en tierra al fin se había restaurado.

Algo dudosa pero dispuesta a saber lo que había ocurrido desde aquel fatídico día la muchacha se incorporo. Paso a paso se dirigió hacia el baño. Mirándose al espejo casi se cae de espaldas, su cabello había crecido hasta la cintura, tenía unas enormes ojeras producto de las noches sin sueño por pensar en su amigo y una pequeña cicatriz en forma de garra se había formado en su cuello. Desde que empezó las terapias no había tenido tiempo de arreglarse y mucho menos de contemplar su imagen, lo único que la impulsaba era su deseo de saber que sus amigos estaban bien, que él estaba bien…

La joven suspiro y entro a la ducha para despejar su alma con el suave golpe del agua fría. Definitivamente ese día iba a salir de allí, quieran los medininjas o no, cerrando la llaves del agua y cubriéndose con una toalla se sentó frente al espejo del baño y con santa paciencia empezó a desenredar su melena, poco a poco no sin antes dejar una buena cantidad de cabello en el cepillo, las sedosas hebras volvieron al estado en el que tiempo antes se mantenían.

Nuevamente la muchacha se observo en el espejo ajustando la banda de la aldea a la que pertenecía en su cabeza, se había colocado una licra negra, con su mini falda rosa y una camiseta roja, su típico uniforme de hecho, seguramente traída por su madre o alguien conocido, la verdad ni le importo. Se veía bien, para sus 16 años, no estaba mal. El cabello rosa resbalaba enfilando por su cuerpo llamando la atención de cualquiera, sus ojos verdes a pesar de mostrar una gran tristeza eran muy llamativos eso sin contar con la esbelta figura que la chica lucia. Más eso en esos momentos a la pequeña le importaba un rábano, sin esperar más abrió la ventana y viendo un árbol cercano de un salto escapo de lo que había sido su prisión durante ese tiempo.

Unos golpes sonaron en la habitación. Nadie contesto. Una enfermera entro con una bandeja de comida mas la dejo caer al ver la ventana abierta y la bata del hospital en la cama. La paciente se había ido, desesperada la pobre mujer bajo corriendo a hablar con el jefe de área quien algo confundido la recibió.

-¿Qué pasa Ivi? ¿Porque tanto alboroto? Este es un hospital, no un centro nocturno-regaño un hombre que aparentaba tener unos 50 años de edad.

-Lo se señor, pero debo comunicarle algo grave.

-¿Que ocurre?-se preocupo el jefe.

-La señorita que se encontraba en terapia intensiva ha escapado.

-No puede ser la Hokage me va a matar.

-¿Porqué?-interrogo la muchacha, definitivamente ese era su primer día allí y no sabia nada de nada, ni siquiera quien ocupaba la habitación que ahora estaba ausente.

-La muchacha es Sakura Haruno, entiendes eso.

La enfermera se quedó callada, claro que entendía, era como una hija para la Hokage de Konoha, la mejor medico del lugar, una persona muy valiosa e importante y la habían dejado escapar. Estaban en problemas. Graves Problemas.

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En un despacho una mujer rubia se encontraba detrás de una montaña de papeles, estaba de mal humor, eso de dar misiones a los nuevos novatos y a los ninjas experimentados la sacaba de quicio. No podía organizarse y a veces cometía el gravísimo error de darles misiones de clase A a los gennins y de clase D a los junnins experimentados. Lo peor era cuando volvían de dichas misiones, de no ser por que era la Hokage esos ninjas hubiesen sido capaces de arrancarle la cabeza.

Tras estampar sello tras sello en los papeles la mujer llego a sus limites, cansada de tanto trabajo tiro todo al suelo y llamo a gritos a Shizune, su fiel colaboradora y amiga.

-Mando a llamar Tsunade sama-acudió presurosa la chica.

-¡¡Claro que si!!-respondió la Hokage pisoteando intencionalmente los papeles y dirigiéndose a la ventana-Tráeme una botella de sake, por favor. Necesito algo para desestresarme de tanto trabajo.

Shizune dudo un poco pero sabía que con el humor de su jefa no se podía jugar así que con un "hai" salio a cumplir el encargo.

Los ojos de la máxima autoridad de la villa miraban con tristeza cierto monumento que majestuoso se alzaba para que todo aldeano supiera su historia y para que cualquier curioso quisiera saberla. De los rostros tallados en piedra, una era la que mas le llamo la atención. La que le traía miles de recuerdos, la mayoría dolorosos, a su mente. Deprimida miro, hacia el campo de entrenamiento, se podía vislumbrar a algunos equipos caminando hacia el lugar, unos conversando, otros jugando, los niños pequeños reían y saltaban tras lo que parecía ser una pelota, otros jugaban a ser ninjas, las madres vigilaban a sus pequeños en el parque para que no se lastimaran, los aldeanos se dirigían presurosos a sus casas a realizar las tareas pendientes, las mujeres iban de tienda en tienda comprando ropa o víveres, otros se quedaban charlando con sus conocidos, en fin todo aparentaba ser normal para muchos mas Tsunade sabia bien qué o mejor dicho quién faltaba allí.

Había pasado un mes desde el enfrentamiento de sus Ambus contra Akatsuki, a ciencia cierta no sabia lo que paso pues se encontraba en su puesto vigilante esperando las noticias de las afueras de Konoha, mas sus nervios se crisparon al escuchar que un campo lleno de cadáveres se abría en el bosque cercano a la villa. Dejando a Shizune a cargo se dirigió presurosa junto con Jiraya, su mejor amigo y apoyo moral y con algunos medininjas. Cuando llego y vio la escena casi cae al suelo del dolor y de la tristeza. Esas imágenes jamás se borrarían de su menté, miles de cuerpo sangrantes, desmembrados, heridos con alguna clase de jutsu parecían darle la bienvenida y en medio de todo esos sus Ambus tirados en el suelo le daban a entender que aquella noche había perdido mucho mas que enemigos.

Como lo había pensado, Konoha permaneció de luto dos semanas, tres de sus más valiosas armas, herramientas y amigos habían dado su último suspiro a la luz de la luna, otros se encontraban en el hospital bien agonizando o recuperándose de sus heridas. La rubia suspiro pensando en una persona en especial que hasta el momento había sido la ultima en recuperarse, sabia bien que pronto llegaría el día en el que tendría que visitarla y contarle lo ocurrido pero para eso debía reunir fuerza, eso no era como andar diciendo "mira lo que me encontré" o "ni sabes lo que me paso". Una lágrima rodó por su mejilla era cierto que su alumna iba a sufrir mucho pero allí estaría ella, su maestra, su sensei para ayudarla a levantarse.

Los suaves golpes de la puerta hicieron reaccionar a la mujer quien rápidamente limpio esa traicionera muestra de tristeza y en su pose de "te tardaste años" se sentó haciendo pasar a su asistente. Sin embargo decepcionada vio que la chica no había cumplido su encargo.

-¿Y mi sake?-interrogo Tsunade.

-Lo siento, pero no se lo pude traer. Creo que hay algo que debe atender con urgencia-contesto tímidamente la chica.

-Y ahora ¿que paso?-suspiro resignada la rubia.

-Bien cuando iba a cumplir su encargo, me encontré a dos medininjas viniendo hacia acá, al parecer uno era el jefe del área del hospital en donde Sakura esta. ¿Recuerda?

Un mal presentimiento se cernió sobre la Hokage quien asintiendo pidió que prosiguiera.

-Ellos venían presurosos a informarle que al parecer esta mañana Sakura, huyo por la ventana del mismo. Dijeron que lo sentían mucho pero que ellos no podían vigilarla en todo momento pues también tenían pacientes mucho mas graves. Les dije que no se preocuparan y los mande de regreso al hospital. ¿Hice bien?-pregunto la muchacha observando a su jefa.

-Si, Shizune. Lo hiciste bien. Si es cierto lo que esos sujetos te dijeron es claro que nuestra prioridad es Sakura pero donde podrá estar.

Las dos mujeres se miraron pensativas, a donde podría ir una muchacha confundida, quien no tenia noticias de sus compañeros, quien en ese momento no sabia lo ocurrido durante el combate…Una idea cruzo la mente de las dos, al lugar en el que una persona podría saber todo con tan solo leer unas cuantas palabras, al lugar en el que miles de héroes habían dejado su nombre gravado para la posteridad, al lugar en el que recientemente se habían adherido tres nombres mas, al monumento de los caídos en combate.

-Rayos, tengo que darme prisa- diciendo esto la rubia salto por la ventana rumbo al lugar en el que el equipo 7 fue puesto a prueba por primera vez.

Shizune la observó marcharse. Eso seria algo muy duro tanto para la maestra como para la alumna, no estaba tan segura de que Sakura perdonara el hecho de dejarla aislada durante un mes y menos sin saber las terribles noticias que habían acontecido. Una sombra se coloco tras la asistente de la Hokage quien se percato enseguida de la identidad de dicha sombra.

-Será mejor que vayas. Están en el monumento de los caídos. Sakura te va a necesitar-al oír esto la silueta de la sombra se escabulló por la puerta y salio.

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De árbol en árbol una muchacha pelirrosa corría a toda velocidad, ya estaba cerca del lugar. Solo unos cuantos metros más. Ella sabia muy bien lo que podría encontrar allí, pero debía ser valiente y afrontarlo. Una vez su sensei le había dicho que allí reposaban los nombres de héroes, héroes que dieron la vida por proteger la villa, héroes muy reconocidos. Sonrió al recordar que su pobre compañero se había emocionado tanto hasta el punto de decir que escribiría su nombre allí mas su rostro se torno triste al escuchar que los nombres gravados allí pertenecían a los ninjas muertos en combate. La chica aparto esos recuerdos de su cabeza y prosiguió su camino. Debía darse prisa.

Con un salto la pequeña aterrizo en un claro del bosque, las hojas de algunos árboles la recibieron. Tragando saliva y a paso decidido empezó a caminar hacia el lugar en el que gratamente sus compañeros y ella pasaron momentos de nervios, tristezas y risas. El sol fue cubierto por esponjosas nubes que en aquel momento parecían adivinar el dolor que esa muchacha estaba a punto de sentir.

Poco a poco se acerco a su meta, allí estaba, la piedra con los nombres. Lentamente la pelirrosa se fue aproximando. El suave viento primaveral contrastaba con la tormenta que crecía en el corazón de la joven, había deseado tanto llegar hasta allá y comprobar que ninguno de sus amigos había muerto mas ahora temía lo contrario.

Arrodillándose frente a la misma busco algún nombre conocido, cada nombre que pasaba era como una esperanza que crecía en su corazón sin embargo todo se derrumbo al hallar un nombre conocido. Shino Aburame, el corazón de la muchacha se sumergió en los recuerdos, el carácter de ese chico era indefinido, muchas veces aparentaba ser alguien frío mas otras demostraba ser un buen amigo, ella sabia que el siempre estaba con Hinata a pesar de no decir nada la apoyaba mucho, tanto que los únicos que sabían de los sentimientos que gobernaban el corazón de la Hyuga eran Kiba y por ende Akamaru y Shino, era cierto que el no era de su equipo pero todos se había unido al ser Ambus, en busca de un solo sueño: la paz. La pelirrosa acaricio su nombre en señal de respeto y prosiguió, poco a poco su corazón se iba desmoronando.

El siguiente nombre provoco que las lagrimas de la chica se desbordaran, Ino Yamanaka. Sakura sentía un inmenso dolor, a pesar de sus constantes peleas y discusiones, ella quería mucho a esa rubia. Ahora con quien iba a pelear, a bromear, a quien le iba a contar todos sus secretos, con quien se desahogaría. El dolor de perder a una amiga la estaba invadiendo, los recuerdos la embargaron. Ella no podía creer eso. Ino era como su hermana, siempre discutiendo pero en secreto siempre apoyándose.

-Lo siento Ino, no estuve allí para ti. Lo siento amiga-lloro desgarradoramente la joven.

Muchas veces se desearon mal mutuamente, más a pesar de todo se protegían y cuidaban, un lazo especial se había formado y eso ni el nombre de un chico podrían romperlo. Su amiga era una buena kunoichi, sus habilidades habían mejorado por ello no podía entender que su destino había terminado así. Con dolor, la pelirrosa tomo una hermosa flor de cerezo y la coloco a lado del nombre de la chica.

¿Qué podría ser peor?

Estaba a punto de averiguarlo.

Algo indecisa prosiguió con otro nombre qué parecía haberse tallado recientemente.

Naruto Uzumaqui. Sakura se quedo en shock. Ni siquiera podía gritar, el dolor que sentía la estaba carcomiendo viva, su mejor amigo, su apoyo, la persona que tantas veces juro cuidarla, ya no estaba.

-¡¡No!!-Sakura se alejo como si hubiese recibido una descarga eléctrica de la piedra.

-No, por favor. Esto no es cierto… Ellos no, porque a mí. No ellos no están muertos, esto es un sueño una broma pesada, un mal juego del destino-sollozo la pelirrosa alejándose mas del lugar.

-Desearía que esto fuera un sueño mi pequeña-una voz llamo la atención de la ojijade.

Rápidamente la joven se dio cuenta de la presencia de su maestra. Con ojos llenos de dolor la enfrento, siempre le había guardado un gran respeto y mucho amor pero ahora lo único que albergaba su corazón para esa mujer era odio, porque, por una simple razón.

Sakura sabia que aquella noche Akatsuki atacaría Konoha porque querían a Naruto, la chica rogó, imploro, pidió a la Hokage que no lo enviara a enfrentarlos pero ella decidida y confiada en que el rubio podría controlar el poder del kiuby lo envió junto con sus demás compañeros, y no conforme con ello la que creía un ejemplo a seguir, la gran Tsunade la había mantenido confinada a una cama de hospital sin noticia alguna durante todo ese tiempo.

La pelirrosa sabía perfectamente que el odio que sentía en ese momento estaba mal dirigido pero no podía evitarlo, así como no podía evitar desear haber muerto igual que sus compañeros.

-¡¡Esto no es cierto!!-grito la chica-¿Como pudo permitir que ellos murieran, que él muriera? ¡¡ ¿Por qué?! Yo se lo dije, le suplique que no lo mandara pero no me hizo caso.

-Sakura no puedes culparme por confiar en él. Recuerda como era Naruto, su terquedad y valentía lo hacían sobresalir y en cuanto supo que Akatsuki iba a invadir la villa fue el primero en ofrecerse como voluntario para cuidarla y protegerla.

-¡¡Cállese!!-grito la ojijade-¡¡Naruto no era, es!! Él no esta muerto. Lo se.

-Se qué es duro, pero debes entender. Encontramos su cuerpo, junto con el de Ino y Shino. Entiende, pequeña. Él esta muerto.

-¡¡Basta!! No me llame pequeña, estoy muy grande para saber diferenciar entre la realidad y la fantasía. No me pregunte como lo se pero yo…-la muchacha coloco su mano derecha en el pecho-lo siento en el corazón. Él no esta muerto. Él esta vivo, no se donde pero sigue con vida. Él no pudo morir, porque el jamás rompe sus promesas y dijo que me cuidaría hasta el fin…Naruto no las rompe…Él no…

Las palabras no querían salir de su garganta, recordaba como su amigo le había prometido traer a Sasuke de vuelta, recordaba como infinitas veces de distintas maneras el chico le levantaba el animo, recordaba como el lograba que sus lagrimas se transformaran en tímidas sonrisas. Sakura se desplomo en el suelo mirando fijamente la tierra que quedaba mojada al tacto con sus cristalinas lágrimas, quería gritar, quería sacarse ese dolor de adentro pero no podía. Había algo, que no la dejaba expresar el terrible sufrimiento por el que pasaba, y ella sabia bien que era. Mientras no viera la tumba, mientras no se cerciorase de la muerte de su amigo, aquel grito de dolor que pugnaba por salir jamás encontraría un escape.

Algo aturdida la muchacha se incorporó frente a los tristes ojos de quien considero por mucho tiempo su maestra, su amiga, su madre. Limpiándose el rostro se incorporo y echo a correr hacia el cementerio de Konoha.

-¿Que paso? -preguntó sorprendido un joven de cabello negro y ojos del mismo color que llegó momentos después al claro del bosque.

-¿Como sabias que iba a estar aquí?-contesto evasivamente la rubia.

-Shizune me lo dijo. Pero aun no ha contestado mi pregunta.

-Ella me odia Sai, me odia. Cree que es mi culpa que ellos hayan muerto. Y es cierto, si hubiese echo caso de los consejos que tu y ella me dieron aquella noche en mi ofician aun tendríamos a los tres aquí pero mis deseos por proteger la villa me cegaron-la Hokage no pudo mas y por primera vez expreso lo que sentía en ese momento con copiosas lagrimas.

-Era su deber. Tsunade sama, no se culpe. Usted ya ha derramado suficientes lágrimas todo este tiempo, la villa la necesita fuerte frente a la adversidad no derrotada ante la desgracia.

La mujer asintió agradeciendo las palabras de alivio del chico y respirando hondamente volvió a tener el mismo semblante que presentaba ante aldeanos, ninjas y visitas.

-¿A donde se fue?-interrogo Sai mirando a su alrededor.

-A reiterar que esto no sea un engaño. Esta en el cementerio pero no creo que debas ir. Sakura necesita estar sola-respondió seriamente la Hokage.

-Eso no. Se muy bien lo que es estar solo, vivir de una meta y jamás sonreír con sinceridad. Nunca supe lo que era tener amigos hasta que entre al equipo 7, gracias a ellos tuve compañía, no me sentí solo y experimente una felicidad genuina que solo con amistades verdaderas se puede tener. No voy a dejarla sola, esto fue muy duro para todos pero pudimos salir gracias a que nos apoyamos si la dejo sola se hundirá en el odio y el rencor. Estoy seguro que Naruto no querría eso.

Al terminar de decir eso el muchacho tomo el camino que momentos antes la pelirrosa había tomado. Tsunade observo con tristeza y resignada a la necedad del chico se dirigió a su despacho, por el momento ella no podía acercarse a su alumna solo se podía limitar a que el dolor menguara y a que su alma volviera a recuperar la transparencia que tenia antes.

-Perdóname Sakura. Mi pequeña Sakura-susurro la mujer antes de limpiar el rastro de las lágrimas que había derramado.

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Una inmensa puerta de hierro negra le daba la bienvenida a una chica que indecisa no sabia si entrar o salir huyendo de allí. El tiempo se había detenido a su alrededor, buscaba una respuesta, una confirmación pero no estaba preparada para los resultados. Soñaba que eso tendría algún remedio, que de alguna u otra forma el rubio saldría de entre las tumbas y con un "caíste Sakura chan" la llevaría a ese mundo de alegría y tranquilidad en el que vivía. No podría resistir la distancia de su amigo. Simplemente la muchacha no se conformaba con lo que había visto en el monumento a los caídos, ella quería ver mas. Buscaba la manera de despertar de esa triste realidad, la forma de salir de esa endemoniada pesadilla.

Resuelta, empujo la puerta. Ningún ninja vigilaba el lugar, de seguro porque a nadie en su sano juicio se le ocurriría entrar a un cementerio a robarle a los muertos. El cementerio era un lugar muy extenso, durante años resguardaba los restos de personas que en ese momento ya no estaban en ese mundo, hombres y mujeres recordados y otros olvidados reposaban en aquella llanura de tranquilidad y soledad. Al ser tan extenso, dicho lugar estaba dividido en tres partes, con su respectiva subdivisión: en primer plano estaban los restos de los aldeanos pertenecientes a la villa, a lado derecho los Hokages ocupaban un lugar muy especial y a lado izquierdo los ninjas divididos por su respectivo rango. Una organización muy bien planificada de no ser porque al lugar a donde iban a parar aquellas almas no había distinción ni de rangos ni de géneros.

Como si cada paso la hundiera más en un pozo de desolación Sakura avanzo hasta el área de los Ambus. Frente a ella se alzaban inmensas piedras con los nombres de héroes consagrados a la protección de Konoha, poco a poco avanzo entre las tumbas hasta llegar frente a tres, cuyos nombres se le hacían conocidos.

La pelirrosa observo una a una las pierdas, la primera era de Shino tenia muchas flores de color blanco con morado, en el centro una foto del muchacho mostrando una frialdad que definitivamente no llevaba en el corazón, la segunda era de su mejor amiga, la sonrisa burlona de la rubia y sus inmenso ojos azules expresando una intensa calma hacían que el corazón de la pelirrosa se comprimiera mas del dolor, alrededor de esa tumba crecían miles de flores cosmo. Gratos recuerdos volaron a la mente de la muchacha quien no pudo evitar que sus ojos se aguaran de tristeza. Nerviosamente observo la última piedra, era de Naruto. La foto de su amigo sonriendo hizo que la chica tomara conciencia de que bajo unos cuantos metros de tierra estaba el cuerpo del chico.

-Naruto-murmuró la joven posando su mano sobre el túmulo de tierra.

A pesar de estar allí, frente a la tumba de sus amigos, la muchacha no podía aceptar la muerte del ojiazul. Sentía que el estaba vivo, esperándola en algún lugar de ese vasto mundo. Pero ¿porque no reaccionaba? ¿Por qué no aceptaba su muerte? ¿Acaso era un último intento por negarse a ver la realidad?

-Siempre te molestaba-sonrió tristemente la chica tomando la foto de su amigo-No quería admitir que mis sentimientos hacia ti eran mucho mas que simples lazos de amistad. Pero dime quien lo creería, la gran Sakura Haruno, la kunoichi enamorada de Sasuke Uchiha, la ninja entrenada por una de los tres grandes de Konoha, la que deposito su confianza en una promesa por traer a alguien que no quería volver, enamorada de ti. No, eso ni yo misma me lo podía creer, cada vez que alguien me insinuaba tan solo esos sentimientos cambiaba de tema y pretendía ignorarlos, sin embargo a pesar de todo tu estabas allí para mi, con una sonrisa, con un abrazo, con tu corazón abierto esperando que yo entrara en él, ahora no puedo ni siquiera darte un beso de despedida. No estuve allí cuando te enterraron y alejaron tu cuerpo de mí, nuevamente fui débil, y no te protegí. ¡Te perdí, Naruto! ¡Te perdí, te alejaste de mí y ya no vas a volver! Ni siquiera ha pasado un día desde que me entere y ya te extraño, como voy a vivir sin ti. ¡¡Llévame contigo!! No quiero estar aquí, no sin ti.

La foto de su compañero cayo al suelo, ya no se sentía capaz de seguir viendo aquel rostro, rostro que por las malas jugadas del destino jamás vería de nuevo. Los puños de la muchacha se cerraron con violencia, hiriendo gravemente la palma de sus manos y causando que algunas gotas de sangre salieran de su mano, dolor, ira, culpa una mezcla de sentimientos acosaba a la chica causándole mucho daño. Las lágrimas cayeron dolorosamente sobre el cristal de la foto, gemidos de rabia y sufrimiento iban saliendo poco a poco, hasta que al fin el grito de dolor que tanto había intentado guardar surgió.

-¡¡NARUTOOOOOOOOO!!

Varias aves asustadas con este sonido echaron a volar, el viento sopló con más fuerza acompañando a la joven en su dolor, un muchacho pelinegro apareció entre las tumbas y se acerco a la chica quién sin regresar a ver quien era continuo llorando frente a la tumba de su amigo. Lloraría hasta que sus lágrimas se le acabaran, lloraría por no haberlo cuidado, lloraría por no haberle dicho lo que en realidad sentía, lloraría por no haber sido lo suficientemente valiente para decirle: te amo.

Aun no creía que el no estuviera allí, aun no entendía como paso eso, a pesar de que sabia que bajo ella estaba el cuerpo de su Naruto la chica no se resignaba, algo muy en el fondo le decía que el que estaba allí no era Naruto sino un vil impostor.

¿Sus corazonadas serian ciertas o tan solo trataba de negarse a ver la realidad?

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Ahora si, matenme!!

Se que a muchos la idea de la muerte de Naruto les desagrada pero conforme avanzo verán que esto no es mas que una simple prueba, recuerden que muchas veces el que sufría por que Sakura estaba loca por el emo o porque ella lo maltrataba era Naruto, ahora me pareció justo hacerla sufrir a ella. Si mate a Ino fue para mostrar que ahora si la pobre de Saku se quedo sin nadie que le ladre )

Bueno habiendo dado esta excusa, espero que me dejen reviews muchos o si no los voy a tener que dejar colgados, je,je, je.

Gracias a todos los que me dejaron sus coments de nos ser por ustedes no hubiese subido este capitulo…

Esperare con ansias su alabanzas o sus tomatazos, depende de lo que piensen…Vay