7. El traidor de la villa de la Hoja: Eiden.

El aire seco del desierto inundaba todo el sitio, diminutos granos de arena se colaron por la ventana y rodaron por el escritorio, una pequeña planta que decoraba el lugar se mecía de un lado para el otro a merced del viento. Un ambiente extraño se cernía sobre aquel pequeño lugar que para muchos era el sitio más selecto y respetado al ser la oficina principal del Kazekage de la Arena. Dos figuras parecían haber discutido por algo, la una triunfante esperaba una respuesta y la otra, la de un joven pelirrojo parecía debatirse entre dos graves decisiones.

El tomar el mando de esa Aldea no había sido fácil, desde un principio el muchacho tuvo que lidiar con el desprecio de muchos y con el odio de otros a pesar de todo con persistencia y constancia avanzo a través de esos obstáculos consiguiendo que aquellos aldeanos que cuando era niño no hicieron mas que maltratarlo e intentar herirlo ahora lo vieran como la figura mas importante de Sunakagure y mas que todo como el mas querido por todos.

Por ello en ese momento le era imposible decidir entre la amistad de compañeros que lo salvaron del odio que empezaba a inundarlo o el bienestar de una aldea que le había devuelto la esperanza y la alegría a su ya muy abatido corazón.

- Estoy cansándome de esperarte Gaara-hablo un sujeto con una mascara de halcón cubriendo su rostro.

-Me estas pidiendo que finja que todo esta bien cuando lleguen los de la Hoja para emboscarlos. Eso es demasiado bajo aun para un Akatsuki como tú.

-¿Y tu que sabes de lo que somos capaces de hacer?

-Es cierto. Si se atrevieron a matar a 10 de sus mejores hombres para tender una trampa entonces son capaces de hacer cualquier cosa.

-Deja de hablar y responde. Si no aceptas los hombres que tengo apostados en cada uno de los puntos fundamentales de esta estupida aldea tienen la orden de destruirla en cuanto de cualquier señal. ¡¡¡Decide!!!

El Kazekage frunció el ceño tratando de encontrar alguna otra solución, tratando de evitar la traición pero por mas que pensaba nada se le ocurría. La rabia y la impotencia empezaban a invadirlo.

Cuando dejo entrar a esos misteriosos sujetos el día anterior no pensó que representarían gran peligro.

Esa confianza había sido su error.

Las cosas habían ido mal las últimas semanas, cada vez los mismos asesinos atacaban a Sunakagure, hiriendo a niños y mujeres y matando a valientes hombres que solo intentaban defenderse. A pesar de que esa Aldea poseía buena defensa llegaba un momento en el que ellos no podían hacer nada, esos asesinos poseían habilidades únicas incluso superiores a las del propio Kazekage que desesperado intentaba defender su Aldea.

Las habilidades de estos extraños personajes eran demasiado grandes, Gaara no sabía a ciencia cierta cuantos eran. En un principio parecían ser 3, después aumentaron a 10 y ahora el número de atacantes era incierto. Eso era demasiado, más porque los malditos solo mataban por pura diversión no por un objetivo en específico. La gente estaba aterrada.

Por eso, cuando Gaara escucho que una mujer con una mascara de halcón, un joven con una mascara del mismo diseño cubriendo su rostro y el que parecía ser el líder de aquellos monstruosos criminales quería negociar, los dejo entrar pacíficamente. El ya no quería ver más muertes pero cual seria su sorpresa al descubrir que precisamente el supuesto líder no quería por ningún lado buscar un acuerdo loable, lo que quería era tender una trampa a los Ambus de la Hoja que habían sido enviados para ayudarlo.

-¿Porque haces esto?-pregunto el pelirrojo tratando de ganar tiempo.

Los tres misteriosos sujetos llegaron el día anterior lo que podía significar que sus amigos estarían a punto de arribar por lo que no tendría que tomar ninguna apresurada decisión salvando a su Aldea y al mismo tiempo a sus compañeros.

-Esos muchachos, los que estaban viniendo. He recibido el informe de que derrotaron a tres de mis hombres. Definitivamente los que debían morir eran ellos.

-Te tomas demasiado a la ligera el poder de los Ambus al servicio de la Hokage-se burlo el chico.

-Tienes razón. Me tome demasiado a la ligera a esos sujetos, entenderás que ahora que Akatsuki regreso no podemos permitir interferencias.

-Si la última vez no avanzaron demasiado, dudo mucho que lo hagan ahora.

-Ahora tenemos sangre nueva y un arma que nos garantiza todas las victorias.

-Te refieres a los enmascarados que entraron contigo ayer.

-Fíjate que si, no son para nada unos debiluchos. Ten por seguro que con una orden mia o de cualquier superior acabarían con esta aldea. Así que deja de intentar ganar tiempo porque no vas a lograr nada. Permíteme informarte que uno de los Ambus que supuestamente venían de refuerzos esta gravemente herido y eso demorará su llegada aquí. No creo que esos chicos arriesguen la vida de su compañero por llegar de inmediato a este lugar.

-¿Que estas diciendo?-se sorprendió el chico.

-Tengo ojos en todo lados y se que tus queridos refuerzos en este momento están cruzando el desierto con una chica desmayada y uno en camilla que te parece. Por más rápido que corran dudo mucho que lleguen hoy.

Gaara enmudeció.

-No puedo tenderles una trampa…

-Si no lo haces ten por seguro que cuando ellos lleguen solo encontraran cenizas y al necio Kazekage frito-presionó el sujeto.

-¿Porque quieres acabar con ellos?

-Parece que aparte de estupido eres sordo, Akatsuki acaba de regresar no podemos permitirnos enemigos fuertes así que en el estado en el que vienen será sencillo acabar con sus vidas además como tu lo acabas de decir ellos son las armas mas fuertes de Konoha, si los extermino tomar esa Aldea será muy fácil.

-El kiuby esta muerto-recordó el pelirrojo.

-¿A que viene eso?

-Si solo les faltaba por capturar a Naruto, es decir al kiuby dentro de él y él ahora murió. ¿Que buscan? ¿Cual es su objetivo?

-Poder, mi querido señor. Buscamos poder y hacerlo ejercer. Es lo único que debes saber.

Un incomodo silencio se instalo entre los dos. Después de esto el joven que había estado mirando por su ventana hacia la aldea volteo con rabia y resignación al extraño sujeto.

-Acepto. Fingiré que nada pasa cuando ellos lleguen aquí.

-Sabia decisión. No intentes engañarme porque te tendré vigilado.

El enmascarado se incorporo y salio por la puerta no sin antes hacer un gesto con la mano en señal de despedida.

Gaara observo con tristeza el lugar por donde su amenazador había salido, confundido tomo asiento esperando en cualquier momento la visita de sus hermanos, sabia que la decisión tomada seria interpretada como una traición. Entregaría a las personas que habían sido enviadas para ayudarlo pero no tenia otra opción de no hacerlo esos asesinos acabarían con la vida de personas inocentes que había depositado toda su confianza en el.

Apresurada, unos minutos después de esa tensa conversación una muchacha de cabello rubio rizado entro angustiada a ver a su hermano.

-¿No me digas que aceptaste su propuesta?-interrogo Temari tomado aire.

-¿Como lo supiste?-pregunto el pelirrojo asombrado.

-Estaba vigilando los lugares en los que esos asesinos estaban, un halcón fue de uno en uno y después de eso ellos se retiraron. Eso significa que te propusieron algo y tú aceptaste o ¿me equivocó?

-Tuve que hacerlo, no tenía otra opción.

-Dime que te pidieron hermano.

-No creo que debería…

-Gaara pro favor sabes muy bien que a mi no me puedes ocultar nada y si lo haces soy capaz de ir tras el sujeto que estuvo aquí a pedirle explicaciones

-No lo hagas. Son capaces de matarte.

-Entonces dime, ¿que te propuso?

-Cuando lleguen los Ambus de Konoha fingiremos que nada pasa. Es un engaño para matarlos.

-Son nuestros amigos no puedes hacerles eso…

-Escucha se bien lo que hago.

-¡¡¡¿¿¿De que hablas les acabas de tender una trampa????!!!!

-Prometí fingir que nada pasa pero no prometí no intentar defenderlos.

-No te entiendo.

-Nada malo les pasara, Temari. No mientras yo este vivo.

La rubia vio como su hermano salía con decisión del despacho. De seguro estaba planeando algo. El no era una persona a las cuales alguien podía mangonear como un muñeco. Ella bien lo sabía. Desde pequeños el chico se caracterizo por su fuerte carácter y a pesar de todo por su orgullo. Era cierto que durante ese tiempo el pelirrojo había madurado y se podría decir cambiado en forma positiva pero el viejo yo seguía aun ahí, el no iba a permitir que lo usaran. Eso si que no. Temari sonrió, siempre había admirado a su hermano por ello, por su valentía, templanza y pasión al pelear.

El Kazekage se dirigió rumbo al edificio en donde los ninjas protectores de la Arena se reunían, debía planear algo, definitivamente estaba jugando con un arma de doble filo pero el corazón del chico pesaba mas que su racionalidad y así tuviera que arriesgar su bienestar evitaría a toda manera que sus amigos, los que le enseñaron a luchar por lo que quería, murieran.

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Una fuerte lluvia caía en ese momento por todo Konoha, en un edificio alto y blanco se encontraban dos mujeres mirando un largo pasillo completamente solas. Al final el sonido de las puertas de un ascensor cerrándose hizo que comprendiesen que los medininjas se encontraban en sus respectivas áreas cuidando a los heridos de gravedad y velando por la paz del lugar por lo que el recibidor estaba completamente solo.

El hospital de Konoha solía cerrar sus puertas a las 6 de la tarde más esa era una visita especial, la visita a un muerto.

Con diligencia Tsunade junto con Shizune atravesaron los largos pasillos del lugar, la pelinegra había pedido especialmente permiso a su jefa de no entrar a la sala de autopsias.

La verdad no quería ver como la mujer abría el cadáver del supuesto Naruto. En primera sentía que eso solo le correspondía a la Hokage y en segundo lugar ella también se había encariñado mucho con la actitud desafiante y jubilosa del joven por lo cual a pesar de ser una chica fuerte eso la deprimiría sin contar con otras sensaciones que mermarían su espíritu. Ella debía estar bien para apoyar a Tsunade.

Con rapidez las mujeres entraron al ascensor y subieron al tercer piso.

El frío en el lugar era atroz, tal parecía que mientras mas se subía mas descendía la temperatura. Lo que por lógica debía ser al revés.

-Tsunade sama. Me quedare afuera mientras dura el procedimiento.

-Hazlo. Si te necesito te llamare, avisa a los administradores que los Ambus que guardaban este piso de cualquier intruso se irán.

-¿Es decir que cualquiera puede pasar ahora?

-No, mientras yo este aquí no quiero que nadie pase por este piso. Ni por equivocación. De eso te tienes que ocupar tú. No es un trabajo duro solo pide que los guardias de abajo custodien este lugar.

-Tiene razón, además los Ambus necesitan descansar. Desde que trajeron el cuerpo de Naruto han estado custodiando este lugar.

-No podíamos confiarnos, ni correr el riesgo de que algo pasara. No ahora que vamos a descubrir de una vez por todas la verdad.

-¿Ésta segura que va a estar bien?

-No te preocupes por mi Shizune, preocúpate por ti y por el bienestar de toda Konoha si el resultado de esta operación llega a ser lo que Jiraya desde un principio imaginó.

-Le gustaría que estuviera aquí ¿verdad?

-La verdad no. Siento que debo hacer esto sola y no creo poder soportar los reproches de ese hombre si llega a tener razón, no me lo perdonare jamás, y dudo mucho que el lo haga.

-No se mortifique más. Todo saldrá bien.

-Lo dudo mucho.

-¿Porque esta tan segura?

-Ayer gane una apuesta, Shizune. Entiendes eso.

-Algo malo esta a punto de ocurrir.

-Será mejor que entre-termino la rubia dándole la espalda a su asistente.

Con algo de nerviosismo la rubia empujo la puerta de la sala de operaciones.

En una camilla un cuerpo envuelto en una sabana la esperaba. A lado de este una pequeña mesilla con los instrumentos para realizar el respectivo procedimiento parecían brillar con malicia.

Respirando profundamente la mujer se acerco a las herramientas y empuñando una cuchilla muy filuda que serviría para empezar a inspeccionar el cuerpo con minuciosidad, quito la sabana y empezó.

A fuera las horas parecían interminables para Shizune. Sabía que Tsunade la podría necesitar pero era obvio que ese momento era íntimo. Ella no podía estar metida allí. Naruto había sido como un hijo para la Hokage era obligación de ella hacerlo.

Tras tres horas de espera la puerta de la sala de operaciones se abrió.

-¡¡¡¡Que bueno que salio Tsunad…!!!- la pelinegra se interrumpió.

Algo andaba mal. El rostro de la Hokage estaba pálido y no precisamente por la operación, sus ojos estaban vidriosos y en la mano tenia una especie de corazón moldeado en arcilla. Algo confundida la joven entro a la sala para ver que había pasado, cual no seria su sorpresa al encontrar solo arena en donde debía estar el cuerpo del difunto Naruto.

-¿Esto significa…?-pregunto la chica mirando a su jefa.

-Shizune-hablo roncamente la mujer-Desplega protección especial Ambu por toda la Aldea, manda a 6 junnins a revisar meticulosamente el lugar en el que ocurrió la ultima pelea con Akatsuki, convoca a todos los aldeanos. Tengo algo que anunciarles.

-¿Estamos en peligro?

-No hay tiempo para explicaciones.

La expresión de la rubia era lamentable.

-Se por lo que esta pasando. No necesita guardarse todo para si misma-intento consolar la joven.

-¡¡¿¿¿Que acaso no escuchaste mis órdenes???!!!

-No necesita fingir dureza ante mí.

Los ojos de las dos mujeres se encontraron.

-¡¡¡¡¡¡Era cierto Shizune!!!!-estallo en llanto la rubia- Naruto no esta muerto. Akatsuki me engaño.

-Nos engaño. Pero no entiendo ¿como pudo hacerlo?-se preguntó la chica mientras le daba un abrazo a Tsunade.

-Este corazón-mostró la ojimiel el objeto que tenia en su mano-Era de arcilla, alguien que maneja la arena y la arcilla a su antojo lo hizo.

-Pero y los análisis de sangre…

-El tipo de sangre había sido mezclado con el cabello y la piel de Naruto. Seguramente consiguieron sus muestras en las innumerables veces que el estuvo aquí sin que el se percatara.

-¿Un traidor?

-Si, pero al parecer la falsa muerte de Naruto fue su último trabajo.

-Es decir que...

-El cuerpo que enterramos era de Arena, aparentaba ser un cuerpo humano, cuando lo abrí la sangre baño mis manos pero al quitar este extraño corazón todo se volvió arena.

-No entiendo, como puede alguien llegar a hacer eso. Falsificar un cadáver

-No lo se, pero de lo que estoy segura es que alguien mas estaba involucrado en esto.

-No entiendo.

-Un espía, Shizune.

-¿Sospecha de alguien?

-De una persona que al día siguiente de haber enterrado a los Ambus muertos en combate huyo cobardemente hacia la Arena.

-Se refiere al muchacho del equipo de Ten ten.

-Exacto: Eiden Nakaragua.

-¿Como es eso posible?

-Ahora no te lo puedo explicar. Será mejor hacer lo que te dije puede que hayamos caído en una trampa. Debemos alertar a los aldeanos.

Asintiendo la muchacha salio del hospital para cumplir las ordenes de Tsunade. Un fuerte trueno resonó sobre toda Konoha. La verdad se estaba descubriendo poco a poco.

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"El corría persistentemente, o mejor dicho saltaba de árbol en árbol, delante suyo iban una muchacha pelirrosa, la misma que había visto que tomo el cuaderno que tanto había llamado su atención y otro hombre cuyo rostro no reconocía, parecía que huían de el. Seguramente porque estaba a punto de atacarlos. El ambiente que lo rodeaba era algo escabroso, solo veía miles de árboles a su lado, en donde debería estar el suelo una abismo negro se abría como esperando que esos tres humanos cayeran en sus fauces. La muchacha aminoro su velocidad hasta quedar a la altura del chico quien desconcertado vio que ella le preguntaba con toda familiaridad algo. Confundido el joven intento hablar pero las palabras no salían de su garganta, nuevamente la chica se alejo de el aumentando su velocidad pero para su sorpresa vio como la mujer al agarrar la rama de una árbol para deslizarse a otro se resbalo y cayo al abismo infernal que se abría metros abajo, la pelirrosa le extendió su mano al joven en un vana petición de ayuda, el corazón del chico empezó a latir a mil por hora, sentía que ella era una joya muy preciada, algo demasiado valioso que el debía proteger sin importarle de parte de que bando estaba se lanzo al vacío para ayudarla. Los ojos verdes de la muchacha cerrándose, fue lo único que vio antes de ser absorbido por la oscuridad"

En un hostal para ser más precisos en una habitación un muchacho se incorporo asustado, nuevamente ese sueño. La misteriosa muchacha que tomo su diario, siempre ella rondando dando vueltas en su cabeza. La anterior noche intentando alcanzarla y esta vez tratando de salvar su vida, de seguir así terminaría por creer que se había enamorado a primera vista de la joven pero y las imágenes. Esos extraños ambientes en los que se suscitaban sus sueños. Eran recuerdos. No eso no era posible. De ser así hubiese recordado el nombre de la chica al verla. De seguro lo que estaba era impresionado, al ser la ladrona de un cuaderno que consideraba suyo, no era para menos.

-¿Que te pasa Nillh?-pregunto una joven de cabello negro que había estado dormida a su lado.

-Nada, no es nada.

El joven se incorporo, tratando de adecuarse al brillo de la luna que en ese momento entraba por la ventana de pronto recordó donde se encontraban.

-¿Que paso con el líder?-pregunto el chico.

-Ya vez eso te sacas por dormir dos días seguidos.

-No quiero regaños Aisha por favor. Además entiéndeme el echo de permanecer encerrado aquí no me agrada en lo mas mínimo.

-Lo se pero debemos esperar nuestras ordenes. No podemos hacer lo que se nos da la gana. Nos pueden descubrir y todos los planes se arruinarían.

-Lo que mas odio son estas estupidas mascaras-el chico tomo una mascara de halcón que se hallaba en la mesita de noche junto a su cama.

-No son estupidas, creo que son algo elegantes.

-Pues en que mundo naciste. Esto es ridículo. Nos pueden llegar a confundir con Ambus. Además tu me dijiste que Akatsuki no usaba mascaras antes entonces porque el cambio.

-Entiéndelo, es mejor permanecer en el anonimato. Además le da algo de misterio a esta organización. No querrás contradecir a líder o ¿si?

-Hablando del líder no me contestaste lo que te pregunte.

-Contigo no se puede-suspiro la ojiazul- Vino en la tarde, parece ser que los que vamos a emboscar llegaran mañana cuando mucho en la tarde.

-Es decir que nos debemos preparar para el ataque a la Arena.

-¿Como sabias que íbamos a atacar?

-Conozco al líder, es un ser tramposo a pesar de haberle prometido la paz en la Aldea al Kazekage dudo mucho que lo cumpla.

-Me alegra que sea así, ya estoy cansada de andar de aquí para allá fingiendo una paz que no comparto para nada. Me encanta pelear y mientras más fuerte sea el enemigo mejor.

-Al menos tú sales de este estupido lugar. No entiendo porque soy el único que debe permanecer oculto. Podría salir como tu, nadie me conoce aquí y no tendría necesidad de usar mascaras.

-Basta no insistas. Nadie te debe ver...

-¿Porqué Aisha? ¿Por qué nadie me debe ver?

-Es que-la chica dubito por un momento pensando en una solución rápida al embrollo en el que se había metido- Es que si ven tu rostro estoy segura que intentaran atraparte y nuestros largos paseos por las aldeas mas alejadas de aquí se acabarían. Enviarían tu descripción por todos los lugares.

-Entiendo. Me reconocerían donde fuera pero y tu.

-El líder usa la mascara en cuanto sale y yo, pues hay miles de chicas idénticas a mi en las calles. Soy fácil de confundir.

-Aun así no me parece justo que me dejen aquí encerrado.

-No empieces a pelear. Usa esa rabia contra los que vamos a matar mañana no contra mi, Nillh.

El joven se recostó junto a la mujer de nuevo. Viendo con tristeza la mascara de halcón que el día siguiente tendría que usar para pelear intento conciliar el sueño mas algo, una idea paso por su mente.

-Tu crees que…

-¿Que qué?-pregunto la chica acurrucándose en el fuerte torso del chico.

-Bueno que la joven que vi en Konoha tomando el diario que fui a buscar ¿venga?

-¿Por que lo preguntas, que acaso te gusto?-recrimino enojada la pelinegra.

-No es eso. Digo porque estoy seguro que traerá el diario consigo, después del fallido intento de robarlo. Según lo que vi era una ninja pero no se de que rango exactamente.

-Basta Nillh. Si viene yo misma la acabare con mis manos por robarte los sueños que deberían ser míos.

-No exageres, sabes que con la única que sueño es contigo.

-Gracias por darme tu amor.

-Mas que amor te debo las gracias-susurro el muchacho.

-¿Que dijiste?

-No, nada que deberíamos dormir para prepáranos para mañana.

-Es cierto.

Diciendo esto la chica le dio un beso en la mejilla y cerro sus ojos, mientras tanto el joven miraba la luna nuevamente.

Porque tenía tantas ansias de volverla a ver, a caso era solo por el diario o allí había algo más…

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Era extraño lo que le estaba pasando, estaba consciente de lo que pasaba a su alrededor, había escuchado como Ten Ten y Hinata se ponían de acuerdo para llevar a Neji, había escuchado como Lee se había ofrecido a llevarla y como Sai le restaba importancia a su herida pero a pesar de todo, no podía abrir sus ojos.

Algo se lo impedía, quizás era el cansancio, el agotamiento pero en los últimos días Sakura Haruno se había entregado por completo al descanso. Se negaba a abrir sus ojos, sabia que sus amigos la necesitaban, sabia a la perfección que el golpe que recibió Neji debía ser curado pero ella no podía hacerlo, su chackra estaba agotado, a pesar de escuchar todo no podía abrir sus ojos, sus piernas se negaban a reaccionar al igual que otras partes de su cuerpo.

Eso era lo que le había repetido una y otra vez su maestra durante el entrenamiento: "No uses demasiado tu chackra de lo contrario toda tu energía puede evaporarse dejándote más inservible que un trasto viejo."

Ahora le daba razón a Tsunade. Pero que podía hacer tampoco se iba a quedar de brazos cruzados en la pelea que días atrás se había suscitado. Tenia que colaborar. Ya no era la molestia que solía ser, era fuerte y esos estupidos enemigos no la iban a intimidar.

"Desearía poder despertar-pensó-Debo ayudar a mis amigos y buscar a Eiden"

-Será mejor que descansemos-propuso Lee interrumpiendo los pensamientos de la pelirrosa.

Esta sintió como la colocaban en una superficie arenosa. De seguro estaban en medio del desierto a punto de llegar a Sunakagure.

-No creo que deberíamos hacer eso mira el estado de Neji-reprocho Ten ten.

-Es cierto esta volando en fiebre. Debemos llegar cuanto antes-insistió Hinata.

-Así lleguemos lo más rápido posible-intervino Sai-Recuerden lo que dijo Tsunade, la Arena no tiene muchos medininjas de ayuda, por eso es que en esta misión se necesitaba de urgencia a Sakura pero mientras ella este inconsciente…

-No podemos hacer nada-completo Lee.

-Solo nos faltan unos cuantos metros. Desde aquí puedo divisar la puerta principal-contesto la Hyuga parándose en una pequeña cima de arena y viendo para adelante.

-Esta bien. Entonces sigamos- asintió Sai-Lee ¿quieres que te ayude?

-No te preocupes por mí, llevar a mi hermosa princesa no es ningún problema.

Una gota resbalo por la frente de todos.

En efecto tras unos momentos de camino los Ambus observaron felices como una gran puerta se elevaba frente a ellos.

-¡¡¡Identifíquese!!!-se escucho una voz.

-Somos Ambus de la Aldea de la Hoja, fuimos llamados por el Kazekage-contesto el pintor.

-Son ellos, déjalos pasar-susurro una segunda voz tras la puertas.

-Pasen-la puerta se abrió-y tengan mucho cuidado.

Ten ten observo desconcertada al hombre que le había dado la advertencia. ¿Que significaba todo aquello?

Cruzando las calles arenosas de la Arena que para los chicos eran bien conocidas ya que muchas veces habían estado allí, se dirigieron al hospital de este, rápidamente traspasaron la puerta y se dirigieron al área de urgencias. El hospital estaba repleto, miles de personas estaban allí, algunos heridos de gravedad esperaban ser atendidos, otros esperaban tener noticias de sus familiares, casi ninguno se percato de la presencia de los Ambus todos parecían esperar algo.

Una mujer alta se adelanto, saludo a los jóvenes y los guió hacia lo que parecía ser un despacho.

-Tendrán que disculparnos pero todas las habitaciones están llenas, estamos saturados. Les puedo ofrecer este despacho que le pertenece al administrador del lugar, allí hay camillas para empezar a curar a su amigos.

-No se preocupe-sonrió Hinata.

Con cuidado Lee coloco a Sakura en una camilla, Sai se sentó en otra para ser examinado y Ten ten con ayuda de Hinata subieron a Neji a una camilla para que fuera atendido. Tres medininjas entraron para atenderlos. Lee, Hinata y Ten ten se vieron obligados a salir del lugar. Con tanta gente era imposible moverse. A pesar de todo ese despacho era demasiado pequeño.

-¡¡¡¡Chicos!!!-una voz conocida llamo la atención de los tres Ambus restantes.

-Kankuro-sonrió Ten ten.

-Muy buenas tardes-saludo tímidamente la ojiblanca.

-Me alegra verte, lamento que hayamos llegado tarde. ¿Como están todos? ¿Han sufrido algún ataque?-pregunto apresuradamente Lee.

-Estamos bien, y últimamente los ataques han disminuido y la paz ha vuelto a nuestra aldea.

Hinata observo de reojo a sus compañeros. Si era así entonces porque el hospital estaba repleto.

-¿De que hablas? Tres hombres nos atacaron en el camino, según ellos un ataque se planeaba aquí-respondí confuso Lee.

-Seguramente fue una falsa alarma-contesto nervioso Kankuro. –Pero vamos síganme Gaara necesita verlos. No se preocupen por sus amigos no tendremos tantos medininjas habilidosos como quisiéramos pero nos ocuparemos de curar lo mas que podamos sus heridas.

Algo recelosos los tres acompañaron al chico y salieron rumbo al despacho del Kazekage.

La brisa fresca de una ventana abierta mitigaba el calor de la tarde que empezaba a caer sobre el lugar, la joven sentía como una mano se posaba en su frente. Seguramente ya habían llegado. Después de escuchar algunos susurros el lugar se torno silencioso. A pesar de tener los ojos cerrados estaba segura de que a Sai lo habían dormido para que descanse y que Neji estaba a su lado aun sin conciencia.

"No puedo seguir así. Ellos me necesitan. Vamos Sakura abre tus ojos-pensó"

Removiéndose lentamente en la camilla en la que estaba, la muchacha empezó a reaccionar.

Poco a poco se incorporo tratando de enfocar algo pero veía todo borroso. Parpadeando varias veces al fin Sakura logro ver perfectamente. Con lentitud se puso de pie. Sentía todo su cuerpo adolorido. Como si le hubiesen dado una paliza además no podía caminar perfectamente. Estaba muy débil aun.

Con tristeza se acerco a la camilla de Sai y luego a la de Neji, definitivamente en esas condiciones no podría ayudarlos.

Eso era raro, a esas alturas debió de haber recuperado todas sus energías pero su cuerpo estaba adolorido, como si una sustancia extraña estuviera haciendo estragos en ella.

-Sai-la chica llamo a su amigo pero este no reacciono.

Estaba profundamente dormido.

-¿Que esta pasando?-susurro la joven-No reaccionan, eso no es normal. Tengo que buscar ayuda.

Arrimándose a la pared la ojijade abrió la puerta encontrándose frente a un largo y desolado pasillo. Al ver que no había nadie que pudiera ayudarla o darle una explicación de lo que le pasaba a sus amigos. La muchacha empezó a caminar, la cabeza le daba vueltas pero no se iba a dar por vencida por eso.

-¡¡¡Hola!!!-grito la joven pero nadie contesto.

"¡¡¡¡Maldición!!!!-pensó-¿Donde esta toda la gente? Parece que fuera un hospital fantasma. Pero si oí claramente que estaban saturados. ¿Que paso con todos?"

Paso a paso Sakura llego al mostrador, este al igual que todo el lugar estaba completamente vacío, la bata de quien atendía allí era la única prueba de que su dueño había salido apresuradamente.

Algo indecisa tomo el teléfono para llamar. Pero ¿A dónde? Claro que había visitado esa aldea antes pero obviamente no se había memorizado los números de la casa y despacho de Gaara.

Un papel amarillo algo arrugado sobre el escritorio llamo la atención de la chica quien enseguida lo tomo. En el estaban sus nombres junto con el de alguien mas.

Eiden Nakaragua.

-No puede ser-murmuro la Ambu.

Decidida leyó el numero de habitación en donde estaba, casualmente el lugar no estaba tan lejos. Rápidamente, camino hacia allí, se le había olvidado todo, el estado de Sai, el estado de Neji, el paradero de sus amigos, el lugar donde había dejado su mochila con el diario, la misteriosa soledad del aquel hospital, todo, solo pensaba en interrogar a Eiden. En sonsacarle la verdad.

Sin siquiera golpear la puerta la joven entro al dormitorio. En el un joven de cabello castaño dormitaba tranquilamente. Sakura coloco el seguro en la puerta. Nadie debía interrumpirla, y el tampoco debía huir. Deslizándose hasta la ventana y cerrándola para que no existiera escapatoria la muchacha se acerco al Ambu retirado quien en sueños sonreía sin imaginar lo que pasaba.

-¡¡¡Despierta!!!-movió la ojijade.

Dando un enorme bostezo Eiden abrió sus ojos, al ver a una de las Ambus que lideraban los escuadrones más fuertes de Konoha se sorprendió, pero luego una sonrisa sarcástica surco su rostro.

-Te tardaste en llegar Haruno.

-¿Acaso me conoces?

-Deberías aprender a ver mejor a los que te rodean, por estar preocupada en traer al idiota de Uchiha a la aldea jamás te diste cuenta que yo los rondaba.

-Entonces mis sospechas eran ciertas

-¡¡¡¡Bravo princesita!!!!-aplaudió el muchacho-Hasta que lo entiendes. Pero déjame decirte que se te adelantaron.

-¿De que hablas?

-Pues el Kazekage de esta Aldea resulto ser mas listo que todo Konoha junto. ¿Quien crees que me puso así?

-¿¿¿¿Gaara???

-El mismo que viste y calza. ¿Quieres que te diga algo?-llamo el chico en tono confidente a la kunoichi-¡¡¡¡No me arrepiento!!!! Se lo merecen, siempre haciendo alarde de los lazos de amistad que los une, del famoso equipo siete representantes de Konoha, alabándolos recibiendo todo el merecimiento por misiones en los que otros arriesgaron su vida y no reciben ningún "gracias".

-Estas equivocado, nuestra vida no ha sido como la pintas. Nosotros solo buscamos el bienestar de la aldea, siempre luchamos por eso. Jamás hemos recibido gratificaciones que no merezcamos.

-Tal vez tengas razón pero eso no quita el hecho de que por su culpa los demás que también trabajamos duro para Konoha no recibimos nada.

-¡¡¡¡¿¿¿¿Lo hiciste por envidia????!!!!!

-Quizás si, al menos Akatsuki reconoce mi esfuerzo y me premia por ello.

-Eres un idiota, Akatsuki sacrificó a 10 de sus mejores hombres en batalla para desaparecer por un tiempo, no le importo sus vidas y crees que tú tendrás algún trato especial solo por habernos traicionado.

-No solo por traicionarlos, les di algo que ellos querían.

Sakura palideció.

-¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿De que hablas?????!!!! ¿¿¿¿¿Que les diste?????

El castaño pareció pensar sus palabras cuidadosamente.

-Les di la Aldea desprotegida para que la atacasen.

-Eso no es cierto, hay fuertes ninjas que darían su vida por protegerla.

-Si pero los mas fuertes están aquí, donde casualmente están ciertos akatsukis que tarde o temprano los atacaran.

La muchacha sintió como todo le daba vueltas.

-¿Qué te pasa Haruno? Te sientes algo mareada, quizás demasiado débil. Déjame decirte algo: cuando llegase aquí tus energías estaban repuestas al igual que los de tus amigos incluso el Hyuga empezó a vencer la fiebre, a reaccionar.

-Eso no es cierto los dos están dormidos. Descansan.

-Si, creo que descansan pero a la fuerza.

Eiden soltó una sonora carcajada. La pelirrosa se percato de que algo andaba mal en aquel lugar, tomando fuerza para hacerle la última pregunta al traidor, lo miro con fiereza.

-¿Naruto murió aquella noche?

-Vaya, tienes fuerzas para seguir interrogando. Esta bien te lo diré ya que de todas formas de esta Aldea no sales viva. Tu amado Naruto esta vivo, más vivo que tú y yo juntos. Seguramente anda por allí y no quiere regresar a su lado. Fue su decisión ¿entiendes? El decidió abandonar la aldea y traicionarla. Seguramente se desengaño al igual que yo de Konoha.

-¡¡¡¡Eso no es cierto!!!!!-grito la joven-¡¡¡¡Él quería ser Hokage de Konoha!!! ¡¡¡¡Él no nos dejaría!!!! Ustedes tuvieron que hacerle algo.

-Cree lo que se te de la gana.

-Pero como lograron engañar a Tsunade con el cadáver. Ella dijo que...

-Si, si que la sangre, que el cabello, que el tipo de piel eran de Naruto. Yo solo recopile esas muestras y se las di, ellos hicieron el resto de trabajo. Por si no lo recuerdas cada vez que el chico regresaba de misiones herido yo estaba cerca, pero como ya te lo dije jamás me notaron.

-¡¡¡¡Eres un maldito traidor!!!-grito la chica sintiendo que la cabeza le iba a estallar.

-Dime algo que no sepa-contesto sarcásticamente el castaño-por cierto no soy el único que los ha traicionado.

Sakura seco las lagrimas de rabia que caían por su rostro.

-¿Hay alguien mas confabulado con Akatsuki?

-Si, el idiota de Gaara

-¿¡¿¿¿¿Qué?????!!??Pero me dijiste que el te puso aquí.

-Claro, porque se entero de que yo pasaba información a Akatsuki. Si haces bien los cálculos veras que los ataques a esta aldea empezaron desde que llegue de Konoha. Creo que eso me delato. El muy idiota me dio una paliza haciéndose el enojado y ahora va a hacer lo mismo que yo.

-¡¡¡¡Mientes!!!! El Kazekage jamás nos traicionaría.

-¿¿¿Que no lo entiendes??? Ya lo hizo. Yo que tu regresaría con tus amigos antes de que los maten. Aunque dudo mucho que puedas hacer algo. El veneno que te inyectaron esta haciendo efecto, pronto empezaras a sufrir ceguera leve, tus piernas no querrán moverse y caerás desmayada, serás presa fácil.

-Mis compañeros…

-¿Que no te diste cuenta? Ellos ya están bajo el estrago del veneno.

La vista de la chica empezó ha hacerse borrosa. Nerviosamente abrió la puerta.

-No vas a lograr nada. ¡¡¡¡Corre Sakura!!! ¡¡¡¡Corre!!! Dudo mucho que llegues lejos. Akatsuki ya esta aquí-grito Eiden sonriendo ampliamente.

La pelirrosa empezó a correr dirigiéndose al lugar en donde estaban sus amigos. Como fue tan estupida. Por eso el hospital estaba vacío, se negaba a creer que Gaara los había traicionado. ¿Por que lo hizo? Ellos siempre habían sido amigos, y ahora salía con eso. En quien podía confiar ¿en quien?

-Sai-llamo la joven entrando al lugar donde los chicos estaban inconscientes-Despierta por favor. Estamos en peligro.

-Neji- llamo la chica-Reacciona.

Era inútil. Estaban desmayados. Rápidamente la joven pensó en la forma de huir de allí, no podía permitir que los atrapasen. Unas voces acercándose llamaron su atención. La una se le hacia extrañamente familiar.

-¿Estas segura de que están aquí Aisha?

-Si el líder, lo dijo. ¿Podrás con ellos?

-¡¡¿¿¿Bromeas???!!! Están desmayados que mal me podrían hacer, de mi no podrán escapar.

-Esta bien entonces iré a ayudar a el líder con los otros Ambus.

-Ve mujer, no te preocupes por mí.

El pomo del despacho en donde Sakura estaba con Sai y Neji, empezó a moverse.

-¡¡Cuídate Nillh!!-deseo Aisha y salio del lugar.

La puerta empezó a abrirse.

-No creo que el líder se moleste si me quito la mascara para pelear. Es incomodo hacerlo con algo cubriéndome el rostro-murmuro el chico.

La ojijade a pesar de su debilidad tomo a Sai por un brazo y a Neji por el otro. Sus pesos la estaban venciendo pero debía salir, ese era de seguro un Akatsuki que iba a acabar con ella y sus amigos.

La puerta se abrió de golpe.

-¡¡¡¿¿¿ Tú…???!!!

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Je, je, je los deje con la emocion…Si quieren saber que va a pesar ya saben lo que deben hacer…Review, review, review…

Aprovecho para seguir respondiendo dudas:

Uchiha Katze: Creo que con este capitulo queda bien explicado como entro Nillh a Sunakagure de todas formas si tienes mas dudas no dudes en preguntarme.

Saludos a todos los que me dejaron sus comentarios, la verdad la otra semana no actualizae porque empezamos con examenes y no me di chance de escribir… pero no se preocupen que si voiy a seguir con la historia…Gracias por su atencion…nos vemos pronto.

Psdta: Sus dudas o preguntas seran respondidas…Claro si me dejan un review oo