8. El valor de la amistad

Un ambiente de tensión reinaba en toda Konoha, la tarde había caído rápidamente, los aldeanos habían dejado su lugar de trabajo y siguiendo el llamado de la Hokage se habían reunido frente al edificio de la misma para escuchar lo que tenia que decir. Muchos ninjas esperaban confundidos que la gran mujer apareciera, protección Ambu había rodeado todo el lugar lo cual extraño a muchos pues eso solo sucedía durante la aparición de la "desaparecida Akatsuki". Miles de junnins se preguntaban que peligro amenazaba la paz aparente que se estaba viviendo, varios niños jugaban alrededor ajenos a los que pasaba, los murmullos crecían cada vez mas, las personas conjeturaban sobre el motivo de esa convocatoria. De repente las puertas del balcón del despacho de Tsunade se abrieron. Todos guardaron silencio. El momentote saber la verdad había llegado.

La mujer lucia demacrada, se podía ver grandes ojeras alrededor de sus ojos, estaba algo despeinada y claramente se percibían las marcas de las lágrimas anteriormente derramadas. Esto no fue ignorado por los pobladores que al ver este rostro imaginaron que algo muy desagradable estaba a punto de pasar.

Un nubarrón de temor empaño la felicidad que habían vivido durante todo ese tiempo.

-¡¡¡Aldeanos de Konoha!!!-empezó con voz fuerte y clara-se que todos se preguntaran sobre el motivo de esta llamada.

Varios susurros de asentimiento se escucharon.

-Voy a ser breve. Nadie es perfecto en este mundo y yo como todos los demás estoy propensa a cometer errores, tristemente eh cometido el más terrible de los errores cuyas consecuencias pueden afectar directamente a todos los presentes.

Tanto hombres como mujeres comprobaron que sus malos presentimientos tenían fundamento. Varios incómodos empezaron a cuchichear intrigados.

-¿De qué esta hablando?-preguntó un comerciante preocupado.

-Si que pasa.-apoyo una señora con un bebe en brazos.

Shizune salio y se coloco tras la Hokage. Mirándola con firmeza la apoyo para que continúe con el resto de la información. Sacando las fuerzas que habían caracterizado por mucho tiempo a la sabia mujer, Tsunade miro a todas las personas que esperaban una explicación, les había fallado, había fallado en darles protección, paz, tranquilidad… todo por confiar, confiar en evidencias aparentes, en lo que parecía ser real. Quizás estaba cansada, harta de pelear y eso la había llevado a caer en tal vil trampa pero de todas maneras esa no era justificación para poner en peligro la vida de esa gente. Debía enfrentar las consecuencias de sus decisiones, debía hacerlo.

Los aldeanos empezando a impacientarse exigieron a gritos respuestas lo cual saco de su ensimasmiento a la Hokage quien recordando que aun no decía nada, miro a todos y continuo.

-Hace un mes aproximadamente, di el anuncio formal de que la organización conformada por criminales "Akatsuki" había desparecido. También confirmé la muerte de tres de nuestros valiosos Ambus.

La ojimiel respiro profundamente antes de continuar.

-Hace poco tras enterarme de varios acontecimientos ocurridos en otras aldeas decidí indagar nuevamente en la aparente desaparición de esta organización.

-¡¡¡¡¡¿¿¿Qué????!!!!-grito un hombre atónito.

-¿Cómo que aparente desaparición?-se desespero una mujer cuyas manos jalaban las bolsas de las compras para la comida de esa noche. Aunque era evidente que después de esto nadie tendría ganas de comer.

-¿A que se refiere, Tsunade sama?-pregunto el dueño del Ichiraku.

-Ahora no entiendo nada. ¿Desapareció o no?-interrogo confundido un joven.

Estas y otras frases se alzaron como nubes de polvo ante la triste Hokage que desesperada veía como el terror invadía a los pobladores.

-¡¡¡¡Basta!!!!-grito Shizune desde arriba-Si quieren saber todo les suplico que guarden silencio por favor.

La gente pareció calmarse y con atención esperaron que Tsunade continuara.

-En base de las evidencias encontradas comprobamos que esto no fue así, aquel día al parecer perdimos a dos Ambus de elite pero el tercero, me refiero a Naruto Uzumaqui nunca murió. Se cree que puede estar perdido por algún lugar con alguna herida grave o que irremediablemente esta en manos de esos asesinos. Akatsuki sacrifico la vida de sus mejores hombres para tender una trampa a todas las aldeas. En este momento han empezado a moverse y no podemos asegurar cual sea su próximo blanco. Estamos seguros de que la estrategia que planean va a ser desastrosa. Ahora se bien que el error, lo cometí yo por creer en las evidencias presentadas en el momento pero les pido su apoyo y comprensión. He avisado a las demás aldeas. Sus respectivos jefes se dirigen en este momento hacia acá para establecer un plan de salvamento, solo les pido que crean en mí. No permitiré que nada le pase a esta aldea. Antes de dañarlos a ustedes tendrán que pasar sobre mi cadáver y créanme que les va a ser muy difícil. Entiendo que todos deben estar muy impresionados con esto pero entiendan que la única manera de enfrentar esta clase de trampas es permaneciendo unidos sin pánico y confiando en los ninjas que serian capaces de dar la vida por ustedes incluyéndome. Gracias por su comprensión.

La Hokage miro a toda la multitud esperando reclamos, preguntas, algo pero nada sucedió. Comprendiendo que ellos necesitaban tiempo, la mujer junto con su fiel asistente entro al despacho a esperar la reacción de los aldeanos.

Afuera un silencio sepulcral invadió la aldea, nadie hablaba todos trataban de asimilar lo que Tsunade acababa de decir. En menos de un minuto este ambiente fue sustituido por uno con gritos de pánico y horror, muchas familias recordaban la maldad de Akatsuki, no les importaba nada ni nadie, solo mataban por matar, eso sumando al hecho de que todo ese tiempo habían vivido en medio de una mentira contribuyeron a que las personas ni siquiera reclamaran a la Hokage sino todo lo contrario se retiraran prácticamente en estado de shock a sus casas.

Una nube de tormenta se había formado sobre Konoha, la lluvia había empezado a caer tratando de avivar a las personas que como zombis caminaban automáticamente a sus casas. No había salida. Para ellos la muerte se acercaba a pasos rápidos y no había manera de combatirla ni de evitarla. El caos había entrado en la aldea.

Un muchacho sin embargo permaneció arrimado a un poste, sin moverse, sin expresar confusión, felicidad, terror tristeza. Claro que eso de expresar emociones jamás había sido su fuerte, desde pequeño se cerró a todo sentimiento humano tan solo pensando en una cosa: venganza. Ahora estaba allí, después de tanto tiempo al servicio de una aldea que ahora prácticamente estaba al borde de un abismo de perdición y con un Naruto que no estaba muerto.

Hace mucho tiempo que nada interesante pasaba en esa aldea, ahora con la aparición de Akatsuki podría pelear, fortalecerse de nuevo y terminar con los malditos que llevar a miles de personas a la muerte, claro no era que le interesase pero el reto de luchar contra alguien mas fuerte lo llenaba de curiosidad y expectación .De alguna manera eso ayudaría a que el joven descargara toda la frustración que llevaba encima en cuanto a Naruto, muy en el fondo llego a considerarlo como un hermano, amigo, compañero cuando se entero de su muerte sintió como si le hubiesen arrebatado algo muy importante, tuvo la misma sensación que cuando era niño y vio a sus padres muertos.

Ahora salían con que no estaba muerto.

Después de mucho tiempo de mantener su rostro frío, serio ante todo y todos, una sonrisa lo invadió: Sasuke Uchiha después de mucho tiempo sonreía pero con sinceridad. Akatsuki le tenía sin cuidado. La esperanza de formar el inolvidable equipo siete creció e su corazón desplazando los sentimientos de resentimiento y odio que se habían formado, anhelaba pelear con Naruto como cuando eran pequeños, desafiándose cada vez mas y superándose mutuamente, quería hacer misiones con sus compañeros, deseaba recibir nuevamente las atenciones y preocupaciones de Sakura…Aunque no lo admitía muy en el fondo añoraba los viejos tiempos.

Sin embargo toda esta breve ilusión termino, numero uno no sabían donde se encontraba Naruto, numero dos el no era el mismo de antes y numero tres Sakura no había aparecido ni durante su juicio y parecía que la habían enviado a una misión pues en la aldea no la había visto… Sakura... Y si estaba en peligro...Ya sabrá las noticias recientes…por lo que le dijeron Neji y Kiba ella fue la mas afectada con respecto a la muerte del cabeza hueca…Si se enterara de esto que pasaría. Todas estas dudas asaltaron su cabeza.

Una idea cruzo por su cabeza, ignorando que prácticamente estaba empapado por la lluvia avanzo rápidamente a la ofician de la Hokage. Quizás lo que iba a proponerle sonara descabellado pero debía hacer algo. No soportaba estar sin hacer nada siendo el maestro de unos mocosos que sinceramente no lo soportaban. El quería acción y que mejor que ir en busca de su ex compañero. La puerta del despacho estaba semiabierta, el chico se dispuso a tocarla pero unos gritos provenientes del mismo le hicieron saber que alguien había llegado primero.

Una enorme pelea se llevaba a cabo en el interior, un ermitaño lastimado y una mujer destrozada discutían.

-¡¡¡¡¡Cálmate Jiraya!!!! Por favor

-¡¡¡¡Que me calme!!!! Me acabo de enterar que Naruto esta vivo y que Akatsuki jamás desapareció y me pides que me calme.

-Entiendo que estés molesto…

-¡¡¡¡¿¿¿¿Molesto???!!!! No, no estoy molesto Tsunade. ¡¡¡¡¡Estoy furioso!!!! Te lo dije, una y mil veces, te lo dije y tú nunca me escuchaste. Tenias que recibir un mensaje de la Arena para que dudaras y decidieras sacar nuevas evidencias.

-Entiéndeme todo indicaba que...

-Todo no, mi corazón me decía que el no había muerto y aun así no me escuchaste.

-Lo siento Jiraya.

-No creo que entiendas el daño que me hiciste, que tal si en todo este tiempo Naruto estuvo luchando por su vida y que se dio por vencido al ver que nadie lo buscaba, no me lastimaste solo a mí sino también a tu querida discípula y quien sabe a quienes más…

-¡¡¡¡¡A Sakura no la metas!!!!

-A no. Por si no lo recuerdas ella...

-Ella era la compañera de Naruto lo se. También recuerdo que por poco me mata por haberle ocultado su muerte…

-Entiendes cuantas lágrimas derramo esa pobre chica. El sufrimiento por el que paso. Es el mismo por el que yo pase. Te dije que volvieras a revisar los hechos, que algo no me cuadraba pero como siempre palabra de Tsunade, palabra de la ley.

-¡¡¡¡¡No me hables así!!!! Se que cometí un error pero no merezco ser colgada por ello. Lo lamento Jiraya.

-No lo lamentes. Ahora es inútil. Toda Konoha te necesita y deberás pensar sola la forma en arreglar esto y protegerla.

-¿A que te refieres con sola?

-Yo buscaré a mi alumno, a Naruto. Y créeme, lo encontrare.

-Y ¿yo?…

-Creo que deberías preocuparte por la seguridad de estos aldeanos y por los ninjas es el único consejo que te puedo dar.

- ¡¡¡¡¡¡Yo no quiero ningún consejo, yo te quiero a ti!!!!!

El peliblanco observo sorprendido a la mujer que acaba de decir eso.

-Es decir, te necesito como amigo.

-¿Solo como un amigo?

-Claro, eres mi mano derecha, mi apoyo…

-Eso es lo que no quiero ser, Tsunade entiéndelo. Te veo más que como amiga y siempre tengo que callar, mostrarme como un simple amigo estoy harto de eso. Además no creo que pueda perdonar lo que hiciste con Naruto. Esta amistad llega hasta aquí…

-No no me hagas esto. ¡¡¡¡Jiraya espera!!!

El hombre salto por la ventana del balcón por donde había entrado. La mujer sollozaba estaba destruida. Sasuke escucho todo esto desde afuera, algo incomodo decidió que ese no era el mejor momento para hablar de lo que quería, quizás iría en otro momento, después de todo Sakura sabia cuidarse sola y cuando ella regresara juntos buscarían a su compañero, a Naruto... Algo desconcertado por lo que acababa de oír el chico salio.

En la oficina una mujer sollozaba desesperada, no sabia porque pero tenia la sensación de que esa tarde había perdido mucho mas que la confianza de Konoha, mucho mas que un amigo, algo mas que no podía identificar…

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Sakura no entendía porque ese Akatsuki la reconocía, porque había echo esa pregunta, estaba tentada a abrir los ojos para saber quien se encontraba frente a ella pero sabia a la perfección que para ejecutar su plan sus ojos deberían permanecer bien cerraditos.

Nillh mientras tanto se encontraba en una encrucijada, por un lado estaba obedecer las órdenes de acabar con los ninjas que aguardaban en ese hospital y por otro estaba matar a la mujer que últimamente rondaba sus sueños.

Allí esta ella, tan indefensa, luchando bajos los efectos del veneno dado por el líder para debilitar las fuerzas de esos ninjas, con su cabello rosa cubriendo todo su rostro, con sus ojos cerrados, arrodillada con la cabeza agachada sosteniendo algo en sus manos, un momento ¿algo?…

-No permitiré que me dañes y que dañes a mis amigos. Quien quiera que seas-susurro Sakura-¡¡¡¡Te derrotare!!!

El chico se sobresalto ante lo que la joven acababa de decir pero su sorpresa aumento cuando la vio con dos frascos de talco en sus manos, la muchacha los estrujo con fuerza hasta romperlos.

Aunque parecía increíble antes de que Nillh entrara al despacho, Sakura con su perspicacia había pensado en el plan perfecto para salir de allí sin la necesidad de pelear ni de poner la vida de Sai y Neji en peligro. Hábilmente la kunoichi había buscado en los estantes del lugar hasta encontrar su objetivo, unos frascos cuyo contenido le daría la oportunidad de escapar.

El despacho se lleno de polvo, no se distinguía nada.

La ojijade sonrió y abriendo sus ojos lentamente vio una visión borrosa del Akatsuki que estaba frente a ella.

"Lastima y yo que quería ver quienes eran nuestros nuevos enemigos-pensó-Pero será en otra ocasión"

Tomando firmemente a sus dos amigos por los brazos, y sacando la poca fuerza que tenia la chica paso a lado del que pretendía acabar con sus vidas. Algo en él, la desconcertó, siendo otro hubiese empezado a destruir el despacho a diestra y siniestra para acabarlos pero el permanecía quieto, como esperando que escapasen. Además la silueta borrosa de ese sujeto le recordaba a alguien, pero ¿a quien? Sakura estuvo tentada a acercarse para identificar su rostro pero un calambre en sus piernas y una distorsionada visión le indicaron que si no salía de allí pronto ella también terminaría como sus amigos: inútilmente inconscientes.

Con dificultad ya que el veneno empezaba a hacer estragos en ella, avanzo evitando las sombras negras en las que se habían convertido los objetos. La muchacha paso justo a lado de Nillh sin notarlo sin embargo el chico se percato de ello. Esa era la oportunidad apara acabarla pero algo en él lo detuvo. No veía la necesidad de hacerle daño, todo lo contraria muy en el fondo quería que ella salvara su vida. Seguramente Aisha iba a matarlo por hacer eso, pero jamás había podido luchar contra su corazón y esa no iba a ser la excepción.

Resignado se sentó en el suelo y la vio escapar por una de las ventanas del pasillo.

-Estoy seguro que la volveré a ver. A fin de cuentas de esta aldea no podrá salir. Si no fui yo alguien mas terminara con la misión que no pude cumplir-susurro el chico.

Sin embargo el solo hecho de que otro pudiera lastimarla lo llenaba de extrañas sensaciones que no podía identificar. Lentamente se puso de pie, el polvo se había asentado y ya se podía caminar sin peligro de ir a parar de cara al suelo. Nillh tomo la mascara que había dejado caer y la limpio. Salio al pasillo y vio que se encontraba absolutamente solo.

"De seguro el líder ya empezó a atacar esta aldea-pensó-lo sabia, él no es un hombre de palabra"

Suspirando el chico camino hasta llegar a los baños de aquella área, en un espejo observo su rostro. Literalmente estaba mas blanco que una hoja, el talco lo había cubierto todo.

-¡¡¡¡Mírate!!!! No pudiste acabar ni con esos ninjas debiluchos y pareces un payaso. ¿Qué clase de criminal eres?-recrimino el joven.

Mas a pesar de eso estaba feliz, tanto que soltó una enorme carcajada antes de cubrir su rostro con la mascara para que nadie lo viera en ese estado. Se supone que su rostro debía infundir temor, no risa.

-Bien es hora de cumplir con la otra parte de la misión-musito el joven.

Con paso firme avanzo hacia la habitación en donde Eiden se encontraba. Abruptamente empujo la puerta y encontró a su presa tendida en una cama del hospital.

-Me imagino que ya acabaron con esos miserables Ambus ¿verdad?-preguntó el castaño.

-¿Tú eres Eiden Nakaragua?

-Claro que si. ¿Vienes a darme mi premio? ¿Que me gane? Verás que lo que hice no lo hubiese echo nadie. Me deben un enorme favor. ¡¡¡¡Exijo mi debido reconocimiento!!!!

Nillh saco su kunai y sin que el chico lo notara se acerco a la camilla, con una rapidez impresionante tomo su arma y sin compasión alguna le corto la garganta.

-Lo siento pero Akatsuki no le debe favores a nadie.

Con una frialdad impresionante el joven salio dejando a un muerto en la camilla en medio de un enorme charco de sangre.

Mientras tanto la pelirrosa jalaban a cuestas a sus amigos, sus ojos le ardían, no veía nada, sus piernas no le respondían como antes, una enorme debilidad se apoderaban de ella.

Desesperada camino por las calles, discretamente, pidiendo ayuda pero para su sorpresa descubrió que los aldeanos no solo habían abandonado el hospital sino toda la aldea. Las casas estaban bien cerradas, la chica conjeturo que en su interior no había nadie. Esto confirmo el echo de que allí algo raro ocurría, primero Gaara los traicionaba, luego ese extraño Akatsuki que no la había atacado y ahora la desaparición de todos los aldeanos de Sunakagure.

Tras recorrer un buen tramo la chica llego a una especie de parque, confiando en que nadie buscaría allí, con dificultad trepo a un frondoso árbol y allí permaneció. Hábilmente coloco a sus dos amigos en cima de fuertes ramas. Tenia que pensar. Eiden tenía razón. Gaara les había puesto una trampa y en ese momento ellos eran el blanco más vulnerable.

-¿Porque hizo esto?-susurro la joven

Los recuerdos la invadieron, al principio veía al Kazekage como un monstruo y después de lo que hizo en el torneo no era para menos. Poco a poco entre aventuras, pérdidas y risas la amistad creció. No podía creer que todo eso se hubiese ido a la basura, simplemente no podía…

Sai se removió entre sueños. La pelirrosa temió que de alguna manera cayera de allí y fuera a para al piso por lo que olvidando todo se coloco en una rama en medio de sus dos amigos. Ella estaba débil. Sus piernas ya no le respondían y la ceguera era leve pero le impedía defenderse contra cualquier atacante. Palpando con sus manos Sakura intentaba encontrar alguno punto de presión en sus amigos para aliviar el dolor por el que pasaban pero perfectamente sabía que la única cura contra ese mal era el antídoto contra el veneno suministrado.

Suspirando la joven se recostó en la rama. Definitivamente la debilidad la invadía y en cualquier momento la terminaría venciendo.

Sin querer coloco su brazo sobre el pecho de Sai.

Un extraño bulto la sorprendió. Extrañada saco aquello que había llamado su atención. Era un frasco con un misterioso líquido dentro. Una pequeña nota en el con la palabra "beban" hizo que la joven se cuestionará sobre su capacidad mental. Más al darse cuenta que aun seguía bien despierta y no en una especie de sueño la chica decidió probar el contenido del misterioso frasco.

-De todas formas que puedo perder-susurro-Peor que como estoy no puedo terminar

Con sus últimas fuerzas destapo el frasco y bebió una pequeña cantidad luego lo coloco en el pecho de Sai para que no cayera. La muchacha cerró sus ojos lentamente. Se había desmayado.

Pocos metros lejos de allí, en le despacho del Kazekage una situación de expectativa se vivía. Gaara estaba en una esquina, en el suelo inconscientes Tenten., Lee y Hinata, en una silla el misteriosos sujeto que había amenazada a Gaara, sonreía satisfecho y detrás de la puerta dos sujetos enmascarados de Akatsuki resguardaban el lugar.

-Bien echo muchacho.

-Como pudo ver los traje como me lo pidió. Ahora espero que cumpla su promesa.

-Lo haré. Lo haré. En cuanto me confirmen que los demás también están muertos.

-Recuerde que no tocara mi aldea y que dejara a los aldeanos en paz.

-Se perfectamente lo que dije. No necesitas recordármelo Gaara.

Una sonrisa se presento en la cara del pelirrojo.

-No vas a cumplir tu promesa ¿verdad?

-¿Como es que adivinas?-respondió el líder.

-Lo sabia pero aun así…

-Aun así traicionaste a tus amigos.

-Déjame contarte algo, hace mucho tiempo atrás yo fui como ustedes un ser lleno de odio y repulsión. Odiaba todo, nunca conocí el amor y creía que todos eran iguales pero conocí a estas personas, a mis amigos y mi visión del mundo cambio.

-Te felicitó y a que vienen esa tonta historia de sentimentalismo.

-A que no se como pudiste creer que traicionaría a mis amigos.

Asombrando el jefe vio como los tres Ambus se incorporaban del suelo, ni siquiera tuvo tiempo para reaccionar. Ten ten lo golpeo tan fuerte que lo noqueo. Lee saco unas cuerdas del armario y empezó a amarrarlos y Hinata se acerco al Kazekage para revisar que estuviera bien.

-No te preocupes por mi-respondió el chico-Yo estoy bien. Quienes me preocupan son Sai, Neji y Sakura. Ya oíste lo que dijo ese sujeto mando a alguien para que los destruyera.

-Por eso no te preocupes, Sakura es la mejor en armar estrategias estoy segura que alcanzo a escapar-sonrió la castaña.

-Eso es cierto-asintió el cejudo.

Una sombra femenina después de escuchar esto salto por la ventana y dio la orden de ataque.

-Se van a llevar una grata sorpresa-sonrió el pelirrojo tras escuchar un sonido cortante que de seguro era la orden de ataque.

Una extraña brisa meció los cabellos de la pelirrosa, entre sueños parecía pelear contra seres invisibles que planeaban atacarla. Sobresaltada se incorporo y abrió sus ojos. Recordando donde estaba observó asombrado como sus piernas podían moverse, como sus ojos vislumbraban a la perfección las figuras que la rodeaban, estaba curada.

-¡¡¡¡¡¿¿¿¿Pero qué demonios???!!!!!-grito la joven.

De pronto el recuerdo de cierto frasquito le llego, sin perder más tiempo lo tomo. En la parte delantera estaba la nota con el "beban" y atrás un pequeño mensaje.

"No creas todo lo que escuches, una amistad es para siempre y va mas allá de la muerte. Jamás los traicionaría, por favor beban esto cuando estén seguros y confíen en mí. Atentamente Gaara"

Sakura sonrió con ternura.

-Sabia que no nos traicionaría-murmuró.

Rápidamente administro el brebaje tanto a Sai como a Neji.

Con sorpresa observo como de las casas que estaban más cercanas al parque salían varios Ambus de diferentes aldeas aliadas, los más fuertes. Un estruendo al norte le indico que la batalla había empezado. Sakura ansiaba pelear y demostrarles a los malditos de Akatsuki que los amigos jamás se traicionarían cuando recordó algo que dejo olvidado en el hospital. El diario de su amigo. Sabiendo que los chicos despertarían de un momento a otro la pelirrosa bajo del árbol y corrió en dirección al lugar de donde habían escapado. Podía olvidar su uniforme, sus armas, podía perder recuerdos pero el diario de Naruto no. Eso jamás.

A una velocidad impresionante Sakura se encamino al hospital, definitivamente estaba ya recuperada. En menos de dos minutos la joven llego a su destino. Entro por la ventana y se dirigió al lugar o mejor dicho al despacho en donde estaban sus cosas. Sonriendo comprobó que el lugar estaba vació. Debajo de la mesa estaban las maletas de Neji, Sai y Sakura. Tras buscar un rato saco el diario de Naruto y lo escondió entre su ropa. Decidida a ayudar en la batalla la muchacha salio del lugar pero su rostro se torno tenso tras salir al pasillo y encontrar a un hombre parado frente a ella con una especie de mascara de halcón sobre su rostro.

-Sabía que te volvería a ver.

-¿Quien eres? ¿Porque me hablas con tanta familiaridad como si me conocieras?

-Es lo que quisiera que me explicases. Porque desde que te vi no te saco de mi mente. ¿Acaso te conozco?

-Jamás me relacionaría con un bastardo Akatsuki como tú.

Un golpe seco en la cabeza de la pelirrosa hizo que Nillh se percatara de la presencia de Aisha.

-¡¡¡¡¿¿¿¿¿Se puede saber que hacías conversando tan tranquilamente con esta Ambu mientras miles de ninjas nos atacan????!!!!-pregunto furiosa la pelinegra.

-Yo…

-Será mejor que acabe con esta molestia de una vez.

Aisha tomo su kunai dispuesta a acabar con la kunoichi mas un puñetazo en su rostro la hizo perder el conocimiento. Nillh la había golpeado.

Sin pensarlo dos veces tomo a Sakura en brazos y huyo por la ventana.

No sabia porque, porque hacia eso pero lo único que quería en ese momento era escapar con esa extraña mujer que desde que la vio rondaba sus pensamientos y su corazón.

A lo lejos una esfera plateada elevándose en el cielo anunciaba la caída de la noche y la derrota de Akatsukis que viéndose acorralados tuvieron que huir.

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Se que a todos los deje picados con la historia, me tarde mucho en subir este capitulo no porque me costara escribirlo sino porque no tuve tiempo con esto de las fiestas de quito (para los que no saben es la fiesta de la ciudad en donde nací, ya se imaginaran el bochinche)

Aquí les dejo este capitulo espero que les guste, palabra que ya no me tardare en subirlo , espero como siempre sus comentarios y preguntas..

Adiós y

¡¡¡¡¡Viva Quito!!!!!

=) =) =)