18. Un pantano de oscuridad: El poder de las técnicas prohibidas. ¡Reacciona Sakura!

Desesperanza…

Desilusión…

Dolor…

Emociones que día a día vivimos. Es la obligación de todo ser humano sobreponerse y seguir luchando. No dejarse vencer y sentirse agradecidos por haber tenido la oportunidad de llegar a este mundo pero ¿como hacerlo si alguien cuyo corazón a dejado de sentir hace mucho, se aprovecha de estas emociones para manipular a las personas a su favor?

Son victimas un sinnúmero de inocentes personas…

Una aldea en la cual reina el pánico a ser atacados en cualquier momento. Cada aldeano es consciente de que tarde o temprano su vida terminara a manos de asesinos que ellos creían habían desaparecido… ¿Confianza?… Perdida… Desaparecida en Konoha. Aunque es imposible querer culpar de todo a la Hokage, cada uno resiente el hecho de que esta diera por desaparecida a la organización sin volver a revisar los antecedentes que la llevaron a esa decisión. Ahora el miedo se ha posado en el lugar. ¿Porque no atacan? ¿Porque los enemigos no acaban con esa incertidumbre que los esta volviendo locos de una vez por todas? ¿Por qué?...

La manera con que se juega con los destinos de las personas es a veces muy curiosa… Ellos que salieron en busca de su amigo perdido, en busca de la luz para una aldea que cada día se hundía en un abismo de tinieblas, en busca de la esperanza perdida...Ellos que lo único que querían era recuperar la amistad y el amor según el caso respectivo…Ahora caían en la oscuridad…Necesitaban ayuda…La maldad intentaba apoderarse de ellos...Lo peor era que esta, crecía por culpa de las emociones que a pesar de haber sido superadas jamás habían abandonado su alma…¿Que seria mas fuerte en esos momentos?¿ El deseo de sobrevivir y cumplir su respectivo objetivo o la maldad que acechando empezaba a posesionarse de su cuerpo?

Las hojas de los árboles se movían de un lado al otro impulsadas por el suave viento que en aquellos momentos recorría el bosque. El ambiente se veía extrañamente calmado. Los animalillos del bosque al parecer habían decidido permanecer en sus hogares escondidos. La paz reinaba en el lugar. No obstante esta situación no tardaría en ser interrumpida. Un muchacho de cabello negro lanzaba sus kunais al cielo y las evadía ágilmente evitando que estas lo lastimasen. Después de esto se lanzo contra unos pequeños postes de entrenamiento y a base de patadas y puñetazos se dedicó a desahogar todo lo que sentía allí. Esto se había vuelto muy cotidiano en el. El campo de entrenamiento de Konoha se había acostumbrado a ver a ese muchacho entrenar día tras día después de su ronda de vigilancia. A pesar del cansancio que se hacia latente en su rostro este no se detenía. Sin embargo cierta muchacha no tardaría en encontrarlo e interrumpir ese ritual como solía hacerlo todos los días.

El grito de pelea del chico llamo la atención de la castaña quien rápidamente al saber donde se encontraba su amigo se dirigió hacia ese lugar. Saltando de árbol en árbol descendió cerca de un muy agotado Sai.

-Sabía que estarías aquí. Gastando innecesariamente tu chackra como siempre.

El pintor no contesto y continúo su labor.

-Estas muy mal, eh. Si no estas vigilando la aldea, estas entrenando. No comes, no duermes y eso me esta preocupando. ¿Que pasa si nos llegan a atacar y tu estas débil? Van a acabar contigo ¿Acaso no entiendes que lo que te digo es por tu bien?

Una patada contra el poste fue la única respuesta de la castaña.

-Veo que es imposible hablar contigo. Cada vez te hundes más y mas en tu depresión y lo peor es que no puedo hacer nada por ayudarte. Se que estas así por Naruto y Sakura. Te preocupan pero estoy segura que estarán bien. Regresaran. Eso lo se.

-Lo único que quiero es que me dejes en paz ¿esta bien?-contesto dolido, interrumpiendo su actividad.

-No, no lo esta-contesto enérgicamente Ten ten-La única manera de enfrentar los problemas es estando unidos. Con valor y entereza. Contando siempre con tus amigos, con las personas que a pesar de estar lejos cuentan contigo y confían en ti. ¡No te asiles! No te hundas como esta aldea lo esta haciendo. No, tú.

Desde que Sasuke y Sakura se habían marchado de la aldea, a pesar de que Akatsuki no había atacado, se estaba viviendo un verdadero caos. Antes, cuando estos dos se encontraban allí todos confiaban en su capacidad para dominar la situación si es que ocurriese un ataque. No era que no confiaran en los demás ninjas pero todos sabían que tanto Sakura como Sasuke habían sido los alumnos de los sannins legendarios, es decir que nada podría detenerlos. La confianza en este factor había evitado que la aldea se derrumbase. Sin embargo ahora todo era distinto. Los aldeanos habían dejado de realizar sus cotidianas actividades por miedo a recibir un ataque, los niños no salían de sus hogares para jugar y divertirse como solían hacerlo, los ninjas se encontraban vigilantes. Todos en alerta permanente creyendo que no habría mañana por el cual vivir.

-Déjame seguir con mi entrenamiento-contesto monótonamente el pelinegro, como si no hubiese escuchado la voz de su amiga, volviendo a los puñetazos y patadas.

Ten ten desistió. Con desden tomo asiento en el suelo y observo a Sai tal y como solía hacerlo con Neji o con Lee solo que esta vez reprobaba la acción de su compañero. Las cosas definitivamente no iban bien y no solo con la aldea o con Sai. Todos se encontraban en un estado de paranoia insoportable, sus actitudes habían variado demasiado. Se podía decir que los únicos centrados eran la Hokage, Kiba y Shikamaru. Los demás dejaban mucho que desear. Empezando por Hinata, antes cuando era pequeña solía ser demasiado nerviosa, tímida y propensa a accidentes cada vez que veía a Naruto sin embargo ahora esa actitud nerviosa se había transformado en un estado de sobresalto permanente. Cada vez que alguien nombraba a Naruto rompía en llanto pensando en que destino le depararía en medio de ese mundo tan cruel, cuando mencionaban a Sakura una especie de rabia y resentimiento seguido por la culpa de juzgar a su amiga se apoderaban de ella y si alguien hablaba de Sasuke actuaba con indiferencia y se iba del lugar. A la gran Hyuga le seguía su primo. Neji. La muchacha sonrió, desde pequeña había admirado al ojiblanco por su forma de ser. Tan centrado y fuerte. Siempre había confiado en que su compañero podía mantener la sangre fría y planear estrategias en situaciones extremas. Tan lógico. Jamás expresaba emociones más allá de las necesarias mas todos sabían del buen corazón que tenía. Ahora todo en el había cambiado. Empezando por su facilidad de expresión. En las labores de vigilancia actuaba con normalidad pero una vez se sacaba la mascara de Ambu su rostro cambiaba al de duda y se podía decir exasperación. Parecía que todo y todos le molestaban. Claro eso era hasta que veía a su querida prima, cuando ella aparecía el como buen "amigo" la acompañaba en su sufrimiento. Hubiese sido conmovedor de no ser porque empezaba a ser tedioso que andará siempre atrás de Hinata dándole consuelo. Por otro lado cuando se juntaban a entrenar era el rey de "lo estas haciendo mal" o "así crees que venceremos a Akatsuki" o "Yo tengo razón porque soy mayor". Entendía que Neji tratara de superarse para proteger la aldea e intentara motivarlos, pero eso ya era demasiado. Prefería mil veces a Gai sensei con su manera de ser que a don sabelotodo. Para colmo cuando el no estaba tras Hinata estaba tras ella. Recriminándole una y otra cosa y hallando problema a todo lo que hacia. No sabia si era mejor estar con el o con Lee. La pose de Kakashi de "todo anda bien y aquí no paso nada" era lo que mas rabia le daba. ¿Como rayos podían enfrentar los planes de Akatsuki si el fingía que todo iba de mil maravillas? Quizás había entrado en un estado de negación por la huida de su ex alumna y el chico al que, arriesgando todo, defendió frente al consejo. No lo sabía. Según Gai sensei esa era una actitud usual en el. Despreocupada. Otra de las personas que iban mal era Chouji, él quien jamás había perdido el apetito ahora apenas probaba bocado incluso el buen Akamaru solía darse sus vueltas por la aldea echando de menos el bullicio de las personas y los niños. La alegría y la vida del lugar se habían evaporado. La Hokage era la única que día a día infundía valor y sentido de unión en los ninjas de la aldea mas esto parecía no funcionar. ¿Acaso eso era lo que Akatsuki quería? ¿Que cada uno se fuese destruyendo por su propia cuenta? ¿Qué desapareciera la unión y la cordura por miedo a ser atacados en cualquier momento? Si era eso, pues estaba funcionando. A pesar de siempre intentar ver las cosas positivas, las actitudes de sus amigos la estaban colmando. A veces tenia ganas de dejar todo tirado e irse de Konoha aunque siempre recapacitaba. No entendía como se ganaría una guerra si cada persona perteneciente a la Hoja había perdido las ganas de luchar. Porque ese era el problema. Los aldeanos habían perdido la confianza en los ninjas, y estos a su vez estaban cansados de todos los días vigilar a la nada. Esperando el ataque final. Las actitudes que cada uno de sus compañeros mostraban no eran más que el resultado de la desquiciante espera e incertidumbre. Los estaban matando moralmente. Los estaban debilitando. Eso era seguro. Así serian presa fácil.

El sonido del poste rompiéndose en mil pedazos saco a la castaña de sus pensamientos. Había olvidado donde ese encontraba. Ya había empezado a anochecer en aquel lugar. Muy pronto al pintor le tocaría la guardia nocturna junto con el escuadrón Ambu que el comandaba para la vigilancia de Konoha.

-Vamos, Sai. Debes descansar dentro de dos horas tendrás que pasar la noche en vela y no será bueno si estas débil. Entiéndelo.

-Como lo necesario y duermo lo suficiente. ¿De acuerdo?

-Si pero gastas mas energías de las que deberías-reprocho la muchacha.

-Ese no es tu problema. Ya es de noche y la que debería irse a descansar eres tú. Deja de meterte en mi vida.-musito aburrido el pelinegro.

-Me meto porque me importas.

El pelinegro dejo de observar el poste caído y miro suspicazmente a la chica.

¿Como confiar de nuevo? Lo habían dejado solo. Las personas en las que más confió se habían marchado. Naruto secuestrado por quien sabe que persona y Sakura en busca de su compañero perdido. Jamás creyó tener tanta necesidad de arrancarse el corazón como en ese momento. Nunca pensó llegar a extrañar tanto a ese par. Las locuras de Naruto y el carácter irreversible de Sakura era lo más parecido que había tenido a una familia. Desahogarse. Era lo único que quería. Sacar por todos los poros de su cuerpo la rabia que sentía. Creía ilógicamente que entrenando como loco todos los días lo lograría. Aunque era claro que no. A nadie en Konoha parecía importarle su sufrimiento claro que el no lo hacia patente. Ya de por si todo se hallaba de cabeza. Al parecer nadie lo conocía tan profundamente como para saber lo que pasaba por su cabeza. Siempre aparentaba ser fuerte, cumplir sus rondas con obligación y las órdenes de la Hokage sin chistar sin embargo se sentían mal. Los años de sonrisas fingidas habían servido para aprender a aparentar tranquilidad frente a los demás, sin embargo esto jamás funcionó con Naruto o Sakura. Cuando lo conocieron a fondo eran capaces de saber el momento en el que él se sentía triste o enojado por algún motivo y se apresuraban a resolverlo. Eran sus amigos. Sus auténticos amigos. Amargamente consideraba que ni en Konoha ni en Sunakagure había echo verdaderos amigos. Claro que era muy egoísta tratar de que todos cayeran en cuenta de sus sentimientos en aquella situación por la cual atravesaban, pero aun así sentía que no le importaba a nadie. A nadie… A excepción de Ten ten. La única que desde que Sakura se había ido no se había alejado de él como todos los demás. Quizás porque lo consideraba menos molesto que el resto o porque en realidad era su amiga. No lo sabía. Tenía miedo de volver a confiar y de que lo lastimaran tanto como ahora se sentía.

Con un suspiro de tristeza Sai le dio las espaldas a la chica y se encamino a la aldea.

-Te acompaño-menciono la castaña.

-No necesito de tu compañía.

-Pues aunque no quieras. Lo haré-rápidamente la muchacha se incorporó y empezó a caminar cerca del chico.

Las luces de las calles ya se habían encendido alumbrando un paraje fantasmagórico. Solo dos figuras se vislumbraban en aquel lugar, el resto estaba desolado. Ni un alma en esas vías antes tan concurridas.

-Será mejor que te vayas a casa de prisa.

-No te preocupes por mi Sai. Se cuidarme sola. Además soy una Ambu después de todo. No lo olvides.

-No hay nadie en la calles. Es peligroso.

-Que se me hace que estas inventando esto para deshacerte de mí.

-No seas obstinada. Deja de perder el tiempo conmigo y vete.

-Lo sabía. Quieres que te deje solo. Pero no lo haré. Aun tenemos tiempo antes de que te vayas a vigilar.

-Iba a usar ese tiempo para comer.

-Que bien te acompaño. Sirve que de paso vigilo que comas adecuadamente. Que tal si vamos al Ichiraku.

-Lo siento no tengo dinero en este momento.

-Descuida yo invito.

-No voy a permitir que tú pagues todo.

-No te preocupes después me pagas lo que gaste en tu comida y punto.

-Creo que perdí el apetito mejor me adelanto a la vigilancia.

-Deja de inventar excusas Sai. Y vamos a comer si no quieres que te acompañe toda la noche durante tu vigilancia. Y te juro, no va a ser agradable.

Sai observo a su amiga. Definitivamente a Ten ten no se le podía decir que no.

-De acuerdo-acepto el joven ante la perseverancia de la chica.

El restaurante se encontraba vacío. Los dueños de lugar al verlos se alegraron mucho y pidiendo sus ordenes se metieron a la cocina dejándolos solos. Un silencio un tanto incomodo se poso entre estos dos. Ten ten por su cuenta se alegraba de que el chico había aceptado su invitación y al mismo tiempo estaba algo sorprendida ya que los otros días el la ignoraba por completo y la dejaba hablando sola en medio de Konoha. Por otro lado Sai se sentía extraño. Había estado en ese lugar antes con Naruto y Sakura pero jamás con Ten ten, tenia la sensación de que no debía estar en un lugar que le causara nostalgia y tristeza pero por otro lado la castaña se había molestado en estar todos los días intentando hacerlo desistir de su loca manera de enfrentar los problemas. Era lo menos que podía hacer.

-Sabes que muchas personas juzgarían mal el hecho de que estemos aquí los dos solos-sonrió la muchacha rompiendo el silencio.

-A que te refieres.

-Pues personas como Neji que consideran extraño que pase tanto tiempo intentando hacerte recapacitar.

-Déjame adivinar, cree que entre tú y yo hay algo más.

-Como lo sabes.

-Porque algunos de mis compañeros ya se encargaron de mencionarlos. Sobretodo porque todas las tardes entrábamos juntos a la aldea.

-Eso era porque estaba intentado convencerte que dejes de entrenar como loco pero no me hiciste caso, ahora solo porque el poste de entrenamiento se rompió te detuviste.

-Es cierto. Sin embargo es raro que en vez de estar con tus compañeros de equipo estés conmigo.

-Tienes razón. Pero tú eres la única persona que no me saca canas verdes. Todo a cambiado aquí desde la partida de Sasuke y…

-Y Sakura.

Nuevamente el silencio se poso en el lugar solo que este fue interrumpido casi enseguida por dos tazones de humeante ramen.

-Lo siento-musito la castaña.

Sai quien se disponía a comer, la observo confundido.

-Lamento haberme comportado de esa manera el día que supimos que Sakura se marcho de la aldea. Pensé lo peor de ella y la juzgue.

-No te preocupes. Estabas enfadada era normal...

-No, no lo era. Ella es mi mejor amiga y como Shizune dijo debí entender sus razones como tú lo hiciste y no dejarme llevar.

-Eso no es del todo cierto.

-Que.

-Puede que comprenda sus razones pero no las acepto.

-Te duele que se hayan ido y lo entiendo. Después de todo Sakura y Naruto eran de tu equipo. Con ellos solías pasar más tiempo que con nosotros. Tampoco entiendes porque Sakura no te eligió a ti y eligió a Sasuke.

-Sabes, no estoy seguro que lo haya elegido. Para mí que intento evitar que ella se fuera pero dado que no pudo hacerlo se marcho con ella. Eso me tranquiliza en parte.

-Tienes más amigos que te apoyan a parte de Naruto y Sakura. Aunque por el momento sea la única visible aquí te aseguro que todos te quieren mucho.

-Pues no lo demuestran.

-No puedes juzgarlos. Seria injusto. Cada uno reacciono como pudo. Incluso tú. En vez de hablar abiertamente sobre los que sentías te encerraste en tu entrenamiento. Están haciendo lo mismo que Akatsuki quiere que hagan. Separarse.

-Desde cuando te volviste experta en psicología humana.

-Desde que todos perdieron la cordura excepto yo.

Sai sonrió. Ten ten era la única persona con la que pasaba unos pocos y divertidos momentos, quizás porque ella solía siempre intentar hacerlo sonreír o porque le daba mas confianza no lo entendía pero estaba feliz por ello. Degustando rápidamente sus humeantes tazones de ramen los dos salieron del lugar.

-Ahora será mejor que me vaya a descansar. Al menos logre que comieras bien esta noche. Nos vemos mañana en la tarde.

La castaña ya se marchaba cuando el muchacho la detuvo.

-Espera.

-Que ocurre- se detuvo la chica algo confusa.

-Solo quería darte las gracias.

-¿Por qué?

-Por no dejarme solo a pesar de que soy un completo dolor de cabeza.

-Eres mi amigo-sonrió y dándole un beso en la mejilla al muchacho se retiro diciendo-Es lo menos que puedo hacer

Un leve sonrojo apareció en el rostro de Sai quien sonriendo se dirigió a la guardia nocturna.

Ten ten continuo con su camino a casa. Siempre había pensado que el extraño integrante del equipo Siete era demasiado especial. Con esas extrañas sonrisas y manera de comportarse que solían causarle escalofríos mas que confort. Sin embargo todo cambio cuando empezó a entrenar con el, a conocerlo. Sabía que toda esa fachada de tranquilidad no era más que una muralla para que nadie descubriera sus emociones. Sakura se lo había dicho y ella lo había comprobado. Conociéndolo mejor descubrió que Sai era una persona capaz de enojarse, irritarse, desesperarse pero también de sonreír con sinceridad y emocionarse por algo. Una persona a la que todo le afectaba más que a los demás a pesar de no demostrarlo. Sabia que era el que mas apoyo necesitaba en aquellos momentos. Por Sakura sabia lo difícil que fue en el confiar en alguien y volver a sentir emociones. Ahora se sentía solo y defraudado. Ella lo sabia y era lo que la motivaba a estar cerca de el aunque muchos malinterpretaran eso.

La castaña suspiro con impaciencia y esperando que la persona que desde hacer rato la seguía descendiera se detuvo y miro el camino frente a ella, aparentemente desierto. Unos segundos pasaron hasta que alguien demasiado conocido para la chica apareció.

-Se puede saber que hacías-recrimino.

-Déjame pasar Neji-musito entre dientes Ten ten-Estoy cansada y quiero dormir.

-No estuviste cansada para ir a comer con Sai ¿no?

-El hecho de que a ti no te caiga él, no quiere decir que yo deje de verlo. Además, no entiendo. Antes de que Sakura se fuera su relación era buena no puedo decir que eran los mejores amigos pero se llevaban bien. ¿Que paso entonces?

-Paso que el nos culpo a todos de la huida de su compañera. Cosa que jamás debió hacer.

-Hablas así porque dio en el blanco con lo que te dijo aquel día en el despacho ¿verdad?

-¿De que hablas?

-Eso de que a ti no te ha importado nada ni nadie.

-Lo dijo en un momento de exaltación. No era cierto.

-Lo ves entonces porque estas resentido con el. ¿No me digas que fue porque le grito a tu querida Hinata?

-¿A que te refieres con "mi querida Hinata"?

-Ah, por favor. Te la pasas detrás de ella consolándola. Entiendo que sean primos y me alegra mucho que su relación familiar haya mejorado pero ya harta. Tú no puedes hacer nada para que ella deje de sufrir. Eso esta en su conciencia y en que enfrente de una vez por todas, el hecho que Naruto nunca la querrá y de que nadie ni ella ni los demás tenemos la culpa de eso.

-¿Algo mas que quieras echarme en cara?

-Sabes ¿que? Si. Estoy cansada de tu actitud. Te has vuelto demasiado pedante. Si no es gritándonos en pleno entrenamiento para que mejoremos es siguiéndome y apareciendo de la nada para reclamarme el echo de que intente acercarme a una persona que sufre mucho por la partida de su amigos.

-Pobre mártir ¿verdad? Como si nosotros no sintiéramos nada. La aldea nos necesita, no es momento para andar sintiendo lastima por nosotros mismos.

-Desde cuando te volviste tan insoportable ¿eh?-suspiro decepcionada la castaña.

-Desde que tu decidiste centrar toda tu atención sobre el pobre y desamparado Sai.

-Actúas como si estuvieras celoso Neji.

-Eso no es tu asunto.

-Claro que lo es, porque si sigues haciendo esto todo el afecto que tuve y pude llegar a tenerte como compañero y como persona se van a ir por el caño.

Con rabia la muchacha lo evadió y lo dejo pensativo en la calle.

Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Era extraño como resultaban las cosas. Siempre había sido la clase de persona a la cual todo le despreocupaba. ¿Por qué? Por una simple razón. Cuando se llega a querer mucho a alguien de una u otra manera termina lastimándote. Es muy cobarde intentar alejarse de todos para no ser lastimado, volverse un ermitaño cuya única pasión es escribir pero es la única salida que encontró. Después de todo nadie había intentado disuadirlo. Eso hasta el momento en que conoció a la persona que se encargo de abrirle los ojos a la realidad. Muchas veces se repetía una y otra vez que el no necesitaba de nadie pero y si todos necesitaban de el. Naruto. Su alumno y más que eso, un hijo. Había escuchado el dicho de que todos quienes lo conocían terminaban cambiando su forma de ser. Y que razón le daba. Quizá el fue quien le enseño a su alumno técnicas para luchar y fortalecerse en una batalla al igual que estrategias pero este pequeño le enseño a sentir. A valorar a las personas que lo rodeaban. Empezando por cierta mujer a la que siempre había amado pero a quien jamás le había dicho nada. No porque no quisiera sino por miedo a romper la amistad que tanto los unía. Tsunade. La persona a quien conoció desde pequeña como miembro de su equipo, la mujer que tuvo que ir a buscar para que aceptara el puesto de Hokage y la mujer a la que siempre directa o indirectamente había brindado su apoyo. Sentía mucho haberle dicho todas esas cosas la ultima vez que se vieron. Después de todo. No podía culparla. Todos cometemos errores y ella no era una excepción. Quizá lo que lo motivo a decirle todo eso fue que jamás ella podía verlo como más que un amigo. Estaba resignado. Sin embargo no quería morir sin antes decirle todo lo que sentía. No quería hacer lo mismo que Naruto había hecho con Sakura. Separados e incapaces de expresar lo que sentían. No quería llevar ese secreto a la tumba. No esperaba que Tsunade correspondiera a sus sentimientos, después de todo el se había ganado la fama de mujeriego y porque no de pervertido, lo cual no facilitaba las cosas pero esperaba que parte de ella hubiese visto lo que el con su actitud intentaba ocultar. Ahora todo estaba perdido. Estaba seriamente herido, eso sin dudarlo. Ya casi no tenia fuerzas pero aun así avanzaba. No se iba a dar por vencido, no si de el dependían dos vidas. Los recuerdos de lo ocurrido horas antes llegaron a la mente de Jiraya.

Flash Back

Después de despedirse de Sakura el hombre se dirigió cuidadosamente hacia la aldea. Esperaba encontrar lo que buscaba allí. No era que le cayera de maravilla el chico pero después de todo era su compañero. Cierto rubio le había enseñado a jamás abandonar a alguien que lo necesitase. Además ese ataque había sido tramposo e injusto. Una técnica prohibida. El detestaba las injusticias y si había alguna forma de confrontarlas el no se quedaría con los brazos cruzados. Con esas ideas cruzando por su mente, Jiraya saltaba de árbol en árbol sin percatarse de que algo o mejor dicho alguien, lo seguía.

-¡Auxilio!-se escucho un débil grito.

El peliblanco se detuvo. Al observar al suelo, diviso a una muchacha sumamente bonita atrapada en lo que parecía ser una trampa. Su naturaleza de caballero andante lo obligo a descender. Después de sacarla de la trampa, la joven sonrió y lo abrazo. Haciendo que el ermitaño se sonrojase de sobremanera, sin embargo algo extraño sucedió. Después del abrazo la mujer desaprecio, se esfumo dejándolo lleno de interrogante cuyas respuestas estaban a punto de llegar. A su alrededor varias explosiones iniciaron como si estuviesen cayendo bombas a su alrededor. Por mas que intento escapar o evadirlas varias de estas llegaron al hombre dejándolo seriamente herido. Entre el humo y la ceniza que caía alrededor un sujeto extraño se acerco y sonriendo musito:

-Ahora voy por la chica.

Después de oír esto el peliblanco perdió momentáneamente el conocimiento. El ataque recibido había sido demasiado.

¿Como no se había percatado? De seguro quien le tendió la trampa sabia de sus intenciones en ir a la aldea. El que siempre estaba alerta de todo. No lo podía creer. ¿Por qué fue tan ingenuo? Estaba claro que todo había sido su culpa. En primer lugar debió ser más cuidadosos antes de descender. Una trampa. Esa mujer. De seguro quien la tendió sabia de su debilidad por ellas. Ese. Ese era su mayor defecto, ya antes lo habían engañado así. Esa no era la primera vez. Sin embargo, esta vez no se dejaría vencer. No llegaría tarde. Debía luchar.

Abriendo los ojos lentamente a causa de la tierra y el viento cenizoso que aun flotaba sobre el, se percato de que nadie lo acechaba. Al parecer quien lo ataco había creído que había acabado con el. Grave error. Incorporándose dolorosamente a causa de las quemaduras limpio a medias su pantalón que era lo único que no se había desecho por las explosiones y rápidamente se dirigió hacia el lugar en el que había dejado a Sakura no sin antes comprobar que aun tenía sus armas, que eran pocas pero servían. Tenía un mal presentimiento, solo esperaba que no se hiciera realidad. Al llegar y ver que no había nadie confirmo que algo malo ocurría. Al parecer hace poco, se habían marchado pero ¿A dónde? Recordando las palabras del sujeto que lo había atacado cayó en cuenta de que ahora, Sakura peligraba. No, eso no podía permitirlo. Naruto era capaz de matarlo si descubría que había dejado en manos de ese desgraciado a Sakura. Con rapidez empezó a buscar señales, todos dejamos huellas en este mundo y ese asesino no era le excepción. Descubriendo el rastro que habían seguido empezó a dirigirse hacia allá ignorando el ardor que sentía. Llego a tiempo para evitar que el sujeto se acercara a la pelirrosa quien acababa de caer desmayada. La impresión fue grande al verse frente a su igual quien sonreía maquiavélicamente. Con delicadeza el extraño sujeto dejo caer la mochila que había estado rebuscando en el suelo. Era hora de pelear. Jiraya no permitiría que nada le pasara a esos dos muchachos que lo único que querían era encontrar a Naruto.

Los dos se miraron fijamente durante un momento, parecían analizar a una velocidad impresionante estrategias para atacar a su oponente. Jiraya sonrió acababa de idear algo. Con rapidez se lanzo contra su doble con la intención de golpearlo mas este sin esfuerzo alguno evadió el ataque saltando lejos.

-¿Como puedes pelear así?-interrogo el Jiraya falso - Estas débil. Ni siquiera piensas con la cabeza fría. Mira que lanzarte contra mí. ¿Acaso creíste que me iba a quedar quieto? Esperaba más de uno de los legendarios sannins. ¡Que decepcionado estoy!

-No planeaba herirte, si es lo que crees.

El sujeto se percato que el peliblanco se había acercado a Sasuke y en ese momento lo tomaba colocándolo lejos del campo de batalla. Con rapidez Jiraya intento tomar a Sakura también pero el campo de energía que la rodeaba lo expulso enviándolo algunos metro lejos. El peliblanco sonrió ante la extrañada mirada de su doble. Eso era exactamente lo que quería. Ahora el campo que evitaba que ella se moviese había desaparecido. Cautelosamente arrastro el cuerpo de la pelirrosa junto al de Sasuke.

-No quieres que hiera a los muchachos. ¡Que generoso!-ironizo el sujeto-Pero ya es demasiado tarde.

Con calma el doble de Jiraya se acerco nuevamente al lugar en el que la mochila de Sakura había caído en el momento en que el verdadero ermitaño llego, buscando dentro de esta pareció encontrar lo que buscaba. Con rapidez saco una especie de cuaderno rosa.

-Así que esto te guía al muchacho. ¡Que ingenioso! Será mejor que me lo lleve para examinarlo minuciosamente.

Aun no se había percatado que el verdadero diario de Naruto estaba con Sakura

-¿Que pretendes?-pregunto Jiraya-¿Quien eres?

El ermitaño no tenia idea del diario de Naruto. No había habido tiempo suficiente para que Sakura o Sasuke le explicasen el funcionamiento de dicho cuaderno. Con una sonrisa de triunfo el doble observo a su oponente que esperaba una respuesta.

-Lamento no poder resolver tus dudas. Pero aquí te dejo a algunos de mis hombres, estarán gustosos de responder tus preguntas. Claro si sobrevives primero a sus ataques.

Tres sujetos con la vestimenta de Akatsuki descendieron de los árboles. Jiraya se sorprendió ya que en ningún momento se había percatado de que había mas personas a su alrededor.

-Tráiganme a la muchacha y al chico-ordeno el sujeto y observando al ermitaño sonrió-Espero que no te moleste que hoy no pelee contigo. No me importa perder a este clon pero si el diario que encontré. Hasta la próxima.

-Oh, no. Tu no te iras tan fácil.

A gran velocidad el peliblanco evadió a los Akatsukis que intentaban interceptarlo e intento aproximarse a su doble. Este sonrió y extendido su palma lanzo una inmensa bola de energía oscura que había creado contra el cuerpo de Jiraya. El hombre grito de dolor. Miles de pequeñas cortadas se abrieron en todo su cuerpo haciéndolo caer al suelo en medio de un charco de sangre.

¿Cómo? ¿Como era posible que una sola técnica usada en el lo había derrotado? Ese sujeto era realmente aterrador.

-Por cierto-recordó el doble de Jiraya acercándose al verdadero mientras yacía en el suelo- Yo de ti no preocuparía tanto en proteger a esos muchachos. Cuando al fin estén bajo mi control gracias a las emociones negativas que por años han guardado en su corazón, no tardaran en convertirse en tus enemigos.

En medio de una nube de humo el sujeto se esfumo.

Jiraya observó a Sakura y luego a Sasuke. Los akatsukis habían permanecido estáticos viendo el ataqué de su señor sin embargo ahora empezaban a acercarse a sus victimas para llevárselas.

-No-musito débilmente el peliblanco poniéndose de pie- ¡No lo permitiré!

Fin del Flash Back

La forma en la que Jiraya había sobrevivido era todo un misterio. Quizás porque cuando se quiere defender a alguien a toda costa se olvidan las quemaduras, los cortes y el dolor que uno tiene. O tal vez porque ni siquiera les dio oportunidad de atacarlo ya que usando una de sus técnicas se vio obligado a escapar con Sakura y Sasuke. El hecho era que en ese momento se hallaba bien lejos de sus enemigos. La desesperación de alejarse de ese lugar lo había obligado a tomar caminos y atajos los cuales ni siquiera conocía. Ahora un enorme pantano cuyas oscuras aguas parecían llamarlo a la muerte y cuyo aire era una mezcla de gases venenosos y nauseabundos olores de pútridos cadáveres, era la única salida que veía. Si retrocedía y elegía tomar otro camino era muy probable que lo atraparan y lo mataran pero si avanzaba por allí tendría una pequeña esperanza de sobrevivir. Era una difícil decisión. Por un lado el tenía experiencia. En esos lugares no, pero en subsistir pese a las circunstancias si. Nadie en su sano juicio entraría allí y pese al poder de Akatsuki dudaba que ellos entraran a buscarlo. Sin embargo corría el peligro de perder la vida en cualquiera de los oscuros rincones de ese basto lugar. Una zona tramposa con desconocidas alimañas que esperaban para atacar. Lleno de arbustos venenosos, espinosos y poco confiables. Eso era lo que le esperaba. Jamás había oído de ese sitio. Quizás estaba más lejos de casa de lo que creía. Esa era otra razón par internarse allí. Nadie vendría a ayudarlos. Tampoco podría permitir que esos asesinos se llevaran a sus dos compañeros. Eso ni pensarlo. La vida de ellos ahora dependía de el.

Respirando con profundidad entro al pantano pisando en los lugares firmes por los cuales se podía caminar. Sabía que cometía una locura pero era la única solución. Lentamente empezó a avanzar, tenia la extraña sensación de que miles de ojos lo vigilaban entre la espesura pero no se inmuto. Todo a su alrededor era tenebroso: árboles, arbustos, enormes fosas de agua capaces de tragarse una casa entera en su profundidad. ¿Cuanto tiempo llevaría caminando? La espesura de aquel sitio era tal que a penas se divisaba unos cuantos rayos del sol que parecía estarse ocultando. Ese sitio era capaz de volver loco a cualquiera. Ya no podía avanzar más. Estaba agotado. Tenía sed, hambre y por si fuera poco había perdido mucha sangre. A cada paso que daba con Sakura en un brazo y Sasuke en el otro, las cortadas se abrían más y más. Cualquiera en su situación se habría dado por vencido en el primer momento. Pero el no. Preocupado por el echo de que algún animal salvaje detectara el olor a su sangre y los atacara se detuvo en un lugar mas o menos estable. Una pequeña vertiente de lo que parecía ser agua limpia brotaba de una inmensa pared de piedra ideal para pasar la noche que estaba a punto de caer si es que ya no había caído. Entrecerrando los ojos intento ver a través de los árboles, si estaba en lo cierto lo que veía sobre ellas era el brillo de las estrellas y si no, estaba viendo visiones. Un profundo aullido lo espabilo. De seguro las fieras ya los estaban poniendo como menú para la cena. Creando una fogata coloco a Sakura y a Sasuke alrededor de esta de esa manera no peligrarían. Luego se dispuso a buscar algo de comida lo cual no fue nada fácil. No sabia si las plantas eran venenosas, obviamente no estaban en ninguna isla para buscar bananas o frutas paradisíacas y lo único que parecía ser seguro era el agua que en aquel momento caía sobre pequeñas piedra y resbalaba hacia unas plantas.

Un ruido entre los matorrales alerto al ermitaño quien tomando su kunai permaneció estático. Al parecer algo lo estaba cazando. De un salto una especie de jabalí con enormes dientes filosos se lanzo contra el hombre quien usando las pocas fuerzas que tenia lo evadió lanzándose en casería de aquel animal.

-¡¡En mala hora me elegiste como tu comida!!-grito el peliblanco mientras corría tras su presa y se abalanzaba sobre ella cortándole el pescuezo.

Jiraya sonrió. Al menos por esa noche ya tendría que comer. Rompiendo un pedazo de tela de su pantalón lo dividió en tres partes. Las dos primeras para bajar la fiebre de Sakura y Sasuke y la tercera para beber agua. Era la única manera sana que se le ocurrió sin tener que lamer la piedra que era inseguro y muy poco higiénico. Encontrando una pequeña planta que el antes solía usar para curar, la machaco con una piedra hasta obtener un liquido viscoso lo cual coloco por todo su cuerpo sobre las cortadas y quemaduras.

-Espero no terminar peor que como estoy ahora.

Después de semi cocinar su presa y comerla. Se dispuso a observar a los chicos. Obviamente ellos no tenían hambre, de rato en rato hacia caer unas cuantas gotas de agua en sus resecos labios pero eso era todo. Estaban muy mal. Entre sueños parecían sufrir los más terribles castigos. ¿Que los estaría haciendo sufrir tanto? ¿Qué estaría pasando por sus mentes en aquellos momentos?

Pensamientos Sasuke

Visión tras visión. Escenas en las cuales habían asesinatos, sufrimiento, dolor, todo conjuntamente relacionado a el. La muerte de sus padres, la manera en la que se sentía cada vez que veía a Naruto ganarle en algo, las heridas que en combates sufría, la forma en la que trataba a Sakura, el desprecio de asesinos quienes siempre lo subestimaban, la ira de tener que ser rescatado por miembros de el equipo Siete, la noche en que abandono Konoha, el día en que peleo con Naruto en aquel valle, las veces en las que Orochimaru lo castigaba por el simple echo de que el no dejaba de sentir ni de recordar a sus amigos, la muralla de piedra que a la fuerza tuvo que implantar en su corazón para derrotar a su hermano, la reacción que tuvo cuando vio por primera vez a su antiguo equipo, el deseo de desaparecerlos por el simple echo de existir y de que eran importantes para el, los deseos de venganza que era lo único que lo motivaban a seguir y seguir, la manera en que Hebi se comportaba recordándole a su antiguo equipo, el tiempo que transcurrió antes de que al fin pudiera cumplir lo que se había propuesto, los centellantes ojos de su hermano antes de morir…Cada imagen era como un cuchillo clavándose profundamente en su corazón. Recordarlas no hacia más que causarle un inmenso deseo de estar muerto. Tantos errores. Cometió tantas faltas y ahora era imposible reivindicarse. Se gano el odio de las personas que si lo querían y era justo. Cada quien cosecha lo que siembra y el sembró desconfianza, miedo, rencor. Estaba consciente de eso pero en ningún momento como en aquel deseo tanto desaparecer del planeta.

Había escuchado todo desde el momento en que fue victima de aquella extraña técnica. Las palabras de Jiraya, de Sakura incluso de aquel extraño ermitaño que al final resulto ser el doble del verdadero. Sin embargo no podía reaccionar. Era como oírlo todo desde un profundo pozo. Cada vez esas voces se iban alejando más y más. Ahora no sabía a ciencia cierta que pasaba. De lo único que estaba seguro era de que poco a poco esa oscuridad se estaba apoderando de el. Ya no tenia voluntad, a medida que pasaba el tiempo se estaba dejando vencer.

Una nueva escena vino a su mente: Él se encontraba en Konoha, observaba feliz a una niña y un niño que jugaban a ser ninjas como sus padres. Estaba casado. Los niños al verlo se acercaron enseguida.

-Llegaste papa-sonrió el chiquillo de cabello y ojos negros quien lo abrazo al instante.

La pequeña de cabello rosa y ojos verdes se acerco y al instante empezó a llorar.

-Papi me caí y me duele mucho.

-Vamos princesa ya te he dicho que no molestes a tu padre con esas cosas-sonrió Sakura saliendo de la casa en la que de seguro vivían. Con dulzura beso a Sasuke levemente, cargo a la niña y se la llevo al interior de su hogar.

No lo podía creer. Se había casado y estaba feliz con hijos y su esposa era nada más y nada menos que Sakura. El ruido de una pequeña explosión llamo la atención de Sasuke quien enseguida entro en busca de su hija y su esposa. Cual no seria su sorpresa al ver a un extraño sujeto cubierto con una capa negra lo cual evitaba identificarlo llevando un enorme espada con la cual amenazaba abiertamente a su mujer. En aquel momento una especie de energía paralizo a Sasuke quien en su lugar vio como Sakura y sus dos hijos eran asesinados.

-¿Por qué?-pregunto el muchacho con rabia al asesino.

El sujeto sonriente se acerco a Sasuke.

-Es el destino del clan Uchiha.

Con perversa satisfacción se saco la mascara que lo cubría mostrando el rostro del propio Sasuke. Este aterrado se hundió en un grito aterrador.

-¡¡¡Noooooooo!!!

Todo se volvió oscuridad a su alrededor.

Fin Pensamientos Sasuke

-¿Como puedo ayudarte?-se reprocho Jiraya al escuchar los quejidos que Sasuke daba-Al parecer sufres mucho. Y aquí no se encuentran las hierbas que planeaba darte. Lo único que puedo hacer por el momento es intentar aminorar tu fiebre. El poder del chackra que te poseyó es fuerte, tanto que logra mantenerte inconsciente contra tu voluntad. Debes reaccionar. Se conciente de lo que te pasa. Vamos, lucha muchacho.

Era inútil. A pesar de escucharlo sabía que esa energía no dejaría que reaccionase. Jiraya sabía a la perfección que en aquel momento la mente de Sasuke era un enorme laberinto de confusión. Sabia que no era malo, Naruto no se había cansado de repetirle sus aventuras con el Uchiha una y otra vez pero los deseos de venganza de este habían hecho aflorar en el una personalidad oscura, la cual a pesar de haber cumplido su objetivo seguía aferrándose a Sasuke. Esas emociones serian su perdición. Si no encontraba algo positivo a lo cual atenerse, estaría perdido. Caería en garras de Akatsuki igual que Naruto.

Sakura se retorció entre sueños llamando la atención del peliblanco quien rápidamente procedió a colocar nuevamente el paño de agua fría sobre su frente.

Pobre muchacha. Ella no tenia la culpa de nada. Lo único que quería era encontrar a Naruto y ahora iba a terminar igual o peor que el. ¿Qué podía hacer? Ni siquiera a Sasuke había podido ayudar, peor a ella. Solo esperaba que su mente racional prevaleciese y luchase por salir del estado en el que se encontraba lo cual era casi imposible ya que Jiraya sabia a la perfección que en el corazón de ella un gran rencor se había alojado. Sentimiento que podría llevarla a la oscuridad para siempre. Eso sin contar con un sinnúmero de emociones que de seguro la embargaban.

-¿Por qué clase de torturas estarás pasando?-interrogó el ermitaño observando a la pelirrosa.

Pensamientos Sakura

¿Como no había caído en cuenta de eso antes? Todas las desgracias ocurridas a su alrededor habían sido su culpa. Las lagrimas no habían parado de caer de su rostro desde que había ingresado a ese mundo en el que a gran velocidad había visto los momentos mas tristes de su vida: Cuando conoció a Naruto se comporto como una verdadera idiota, lo juzgo en base a lo que le había dicho, prefirió no conocerlo mas a fondo porque según ella era un payaso. Siempre estaba tras Sasuke, corriendo desenfrenadamente a tras de un amor que jamás le correspondió. Jamás intento hacerse fuerte porque quisiera sino por razones equivocadas. Era débil. Siempre había sido menospreciada. Y con toda razón. No era capa de hacer nada bien. Perdió a Sasuke y ahora a Naruto. Eso sin contar con sus amigos en Konoha. Ahora entendía porque el destino la castigaba de esa manera. Merecía estar sola. Todo a su alrededor era un desastre y las imágenes que había visto lo corroboraban. Si tan solo fuera más fuerte. Podría acabar con las personas que le arrebataron lo único valioso que tenia. Pero eso era imposible, ella solita se había encargado de perder a Naruto. Con sus actitudes, su comportamiento indiferente, los golpes, cada acción que daba la alejo más del verdadero amor. Era una estupida. Lo único que sabía era armar estrategias para pelear. Algo que la ayudaba en el campo de batalla pero no en el resto de su vida. Vivía en una burbuja de cristal. Culpando a todos excepto a ella. Su actitud no era más que la de una niña, no había madurado en nada. Y era lo que mas rabia le daba. Todos le tenían lastima, creían que ella no era capaz de protegerse y era cierto. La única vez que pudo demostrar que podía cuidarse entrego a Sasuke al malo y poco después ella cayo en sus garras. No merecía ser Ambu, ni siquiera ninja. No sabía como había llegado allí en primer lugar. Era cierto. Nadie creía que lo lograría, desde pequeña fue vista como un capullo sin florecer. Y así la verían toda la vida. Aun sus propios padres se habían encargado de sembrar la desconfianza, Sakura lo recordó en una de esas fugaces visiones. Ellos habían iniciado con su temor al llamarla frentuda, quizá intentaban ser amables o tal vez quitarle importancia pero eso provocó una enorme desesperanza. Poco a poco su autoestima fue minada. Todos decían haber sufrido, Sasuke, Naruto, Gaara. Todos. Pero nadie se ponía a pensar en ella. Todos creían que era una especie de princesita a la que nada malo le pasaba. No era así. Tuvo miedo, tenía miedo. Para su desgracia le importaba mucho lo que pensaban los demás de ella, para su desgracia ese había sido el inicio de un conjunto de errores cometidos.

Nuevamente otra escena se presento frente a ella, Naruto nuevamente estaba sometido a una transformación. A su alrededor miles de aldeanos empezaban a lanzar piedras, palos contra la bestia en la que el rubio se transformaba.

-Basta-grito la ojijade-Deténganse, no tienen derecho ha hacer esto.

Nadie la escuchaba. Era invisible. Como siempre no había podido proteger a la persona que mas quería, no había podido pelear, ni siquiera hacerse oír. Valía menos que un guijarro.

De un momento a otro todas las personas fueron brutalmente asesinadas por la bestia en la que se había convertido su amigo. Sakura no hizo nada por protegerlas, a pesar de poder moverse y hacerlo se limito a observar la escena con indiferencia.

-Es lo que se merecen todos. ¿Verdad?-se escucho una fría voz.

Sakura permaneció en silencio.

-¿Quieres hacer que te noten? ¿Quieres obtener poder? La única manera de hacerlo es dejando que entre en ti la oscuridad. Ya lo veras una vez dentro no sentirás tanto dolor, no tendrás miedo y te aseguro que todos te notaran.

La mano de Naruto se poso en el hombro de la chica.

-Te lo prometo. Te divertirás-susurro el ojiazul con una extraña sonrisa.

-¡¡Cállate!!-grito la joven cayendo al suelo de rodillas.

Por un momento, por un solo momento había sentido satisfacción al ver los cadáveres de los aldeanos. Se había sentido feliz. Sentía que se lo merecían. Pero ¿porque sintió eso? Ella no era así. Sin embargo estaba cansada, siempre había intentado ser buena y que sacaba con ello. Nada. Solo dolor. Nada más que eso. Quería, anhelaba ganar. Por primera vez en su vida triunfar. Ser fuerte y poder rescatar a quien tanto quería. Una especie de halo oscuro empezó a rodearla poco a poco.

Fin Pensamientos Sakura

Jiraya retrocedió asombrado ante lo que veía. Hace apenas unas pocas horas Sakura había sido inducida por ese misterioso sujeto mucho después que Sasuke pero este aun no experimentaba lo que le pasaba a la chica. Una especie de energía oscura en forma de espiral empezó a rodearla, como si estuviera tomando posesión de su cuerpo.

-No puede ser-musito el ermitaño-¿Que te esta pasando Sakura?

El hombre tomo a Sasuke y lo alejo un poco del cuerpo inconsciente de la pelirrosa. Debía ser precavido. No podía creer lo que veía o mejor dicho no lo entendía. ¿Que estaba pasando por la mente de la chica? Y ¿porque demonios Sasuke no estaba igual que ella? La única persona que podría explicar eso estaba lejos, muy lejos de ese lugar con un diario rosa y la certeza de haber ganado aquel día, sin imaginarse que un trago amargo estaba a punto de llegarle.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

-Y ¿ahora que vamos a hacer?

-Los perdimos

-¡Les dije que habían escapado por el pantano pero no me escucharon!

-Es que es ilógico, como alguien va a querer entrar allí.

-Es cierto, cualquiera que entre a ese lugar asegura su muerte de inmediato.

-Te recuerdo que no estamos hablando de cualquiera sino de uno de los sannins legendarios: Jiraya.

Tres sujetos de Akatsuki discutían alrededor de una fogata. Habían recorrido varios lugares aledaños al sitio en donde su presa desapareció sin resultado alguno. Era su deber por no decir su obligación llevar a su señor lo que había pedido ¿Ahora que pasaría? Todos sabían lo terrible que ese sujeto llegaba a ser una vez se enojaba. Tarde o temprano el intentaría comunicarse con ellos para saber lo que había ocurrido y aunque lo mas sensato era huir sabían que no había lugar seguro para esconderse. Estaban resignados. Habían cometido un error y ahora les tocaban pagar.

Una ligera nube de humo seguida por el sonido de una pequeña explosión les hizo caer en cuenta que alguien acababa de llegar. Una vez despejado aquel claro se pudo ver al doble de Jiraya. Al principio los asesinos pensaron que se trataba del autentico pero una sola mirada vasto para comprobar que no era así.

-Y bien-interrogo secamente el recién llegado.

Entre tartamudeos uno de los asesinos explico lo que había ocurrido.

Lentamente el sujeto empezó a caminar de un lado al otro. No había dado a notar su ira ni su enojo pero era obvio que eso era lo que sentía. Al parecer las cosas no le habían salido como quería. Necesitaba inducir de nuevo a Naruto para que volviera a trabajar bajo sus órdenes, había planeado tener en sus manos a Sakura y Sasuke esa noche pero sus inútiles asesinos no habían cumplido esa simple petición. Jamás pensó que Jiraya fuera tan hábil. Lo único que lo tranquilizaba en aquellos momentos era que al fin había encontrado el famoso objeto que guiaba a Sakura tras la pista de Naruto y que a esas horas Aisha ya habría cumplido la misión que le había encargado.

-Mi señor-pronuncio uno de ellos después de ver como el sujeto caminaba pensativo- Lamentamos no haber cumplido con su orden.

-Hicimos lo que pudimos…-interrumpió el segundo Akatsuki-…Pero ese sujeto uso estrategias y tomo caminos distintos para confundirnos. No es que quiera justificarnos, era nuestro deber traer lo que nos pidió...

-Le pedimos otra oportunidad-exigió el tercero- Le aseguro que localizaremos al sannin. Sabemos que se internó en un pantano y en cuanto amanezca, empezaremos su búsqueda. Le prometemos que esta vez no fallaremos. Traeremos a Haruno y Uchiha.

El sujeto ignoro estas palabras y sigo pensando la manera de acercarse a sus dos presas. El mal ya estaba echo, muy pronto las emociones negativas que habitaban dentro de sus corazones empezarían a dominarlos. La técnica que había aplicado tenia la habilidad de encontrar aquel sentimiento en especial que lastimase mas a su victima, que lo hiciese sentir la necesidad de obtener mas poder para de esa forma entregarse a la oscuridad. Ese era el paso esencial. Una vez sus victimas aceptaran la oscuridad en su corazón todo estaría hecho. Cualquier orden que el diera a si sea en el lugar mas lejano en el que se encontrase seria cumplida a la perfección. Era una de las técnicas que mas había usado sin embargo se corría el riesgo de que la persona no aceptara el poder o escuchara a alguien que lo hicieses entrar en razón. La técnica se desvanecía con la fuerza del corazón de la propia persona. Era por eso que necesitaba de urgencia a Sasuke y Sakura. Si ese sannin o alguien mas los encontraba y los hacia reaccionar todo lo realizado para inducirlos seria en vano.

-¡¡¡Demonios!!-grito el hombre.

Algo temerosos los akatsukis se vieron entre si.

El sujeto continúo caminando. No era la primera vez que las técnicas aprendidas le fallaban. Tuvo que usar tres en Naruto, la primera fue la de convertirlo en marioneta. Esto no había funcionado, el chico se convirtió en literalmente nada. Permanecía acostado sin hacer nada todo el día y la noche, por mas que se le daba ordenes este no cumplía ninguna. Era obvio que el vinculo cuerpo-mente era demasiado fuerte. Sin la mente dentro de él se había convertido en un muñeco. Inservible. Después había insertado en el cuerpo del chico la memoria poniendo una barrera dentro para que este evitara recuperar sus recuerdos pero tampoco había servido. Bastaron unos minutos de ver u oír a alguien conocido o querido para destruir los recuerdos falsos implantados dentro de este y quebrantar el sello colocado. Hubiese sido fácil usar la técnica que uso en Sasuke y en Sakura de no ser porque el chico no tenia emociones negativas en su corazón por mas que busco y busco e intento usar los recuerdos tristes que tenia no logro nada. El falso ermitaño sonrió. Al menos mentirle a Sakura acerca de la forma en la que había controlado a Naruto había servido. La pobre muchacha era demasiado sensible, al escuchar que por culpa del rechazo que ella le había dado a su compañero este había caído fácilmente en sus manos se desmorono en seguida. Ahora solo faltaba que la maldad la consumiera al igual que a Sasuke lo cual no seria difícil. Todos poseen dentro de si emociones negativas: odio, ira, depresión, rencor por culpa de algo o de alguien. En realidad controlar a personas de esa manera resultaba sencillo claro que nunca espero toparse con un corazón tan puro como el de Naruto. Definitivamenet él tenia una luz, luz que lo ayudaba a luchar, a perseverar, a ver siempre el lado positivo de las cosas. Luz que lo convertía en alguien casi invencible a parte del demonio que llevaba en su interior. Cosa que lo convertía en una personita muy codiciada y en un arma muy poderosa.

-Necesito saber como van las cosas con él-musito entre dientes el hombre-Debo localizar a Aisha.

Cerrando sus ojos empezó a concentrarse, tenía la habilidad de encontrar a sus aliados en cualquier lugar que estuviesen.

-Bien. Ya se donde esta.

Debía asegurarse de que Aisha haya detenido a Naruto. Lo necesitaba. No podía habérsele ido de las manos. Además Aisha tenia interés por el chico por lo que ni loca lo hubiese dejado escapar. O eso era lo que creía.

-Ustedes…

El sujeto observo a los hombres que lo veían. Con una rapidez sorprendente les rompió el cuello a los tres dejándolos tirados en el suelo.

-Ya no me sirven.

Rápidamente se esfumo del lugar dirigiéndose al paraje en el que Aisha se encontraba. Estaba preocupado por Naruto. Si lo perdía, sus fuerzas se verían mermadas. Confiaba en que la transformación de Sasuke y Sakura diera resultado. Esperaba que nadie interfiriera en eso. Pero ¿como hacerlo? Era el único que sabia sobre el funcionamiento de las técnicas. De esa manera nadie podría detenerlo. Ya no temía tanto que Sasuke o Sakura recapacitaran, desde hacer rato había empezado a sentir el control sobre estos dos. Lo que lo alegraba de sobremanera. Al menos esas dos cartas no se le iban a ir de la mano. Una vez transformados ellos lo buscarían. No habría necesidad de ir por ellos. El les daría las órdenes que quisiera y ellas las cumplirían porque esa era la especialidad de aquella técnica. Llenar de maldad el corazón humano para obligar a las personas a cumplir sus órdenes sin chistar cada vez llenándose de más y más sentimientos negativos que jamás abandonan el corazón hasta el día en que sus almas abandonaban su cuerpo por culpa de los designios de la muerte. No había salida, simplemente resignación. Una vez bajo su poder nadie podría librarse. Nadie.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Que inútil se sentía en aquel momento. Intentaba acordarse de algo que le sirviese para enfrentar aquella situación pero nada lo podría ayudar. Jiraya se encontraba en el suelo, bien alejado del extraño poder que envolvía a Sakura y meditando una forma de salir de eso. Las técnicas prohibidas. Para su desgracia no le habían dicho nada al respecto. Solamente eso, que eran prohibidas. Había escuchado de sus efectos. Hace mucho tiempo fueron usadas para darle el poder a no recordaba quien. Gracias a ellas muchas personas habían sufrido graves estragos en su vida. Tan terribles y desastrosas resultaron que en un consenso entre todas las aldeas se decidió prohibirlas. Los últimos pergaminos en los cuales constaba información de estas y la manera de usarlas fueron quemados. ¿Quién? ¿Quien había osado aprender eso? El poder y la ambición habían sido tan fuertes que desenterraron esa fuerza tan terrible usada hace tiempo. De seguro Tsunade sabía algo al respecto. Era una mujer muy sabia. Pero en aquellos momentos no podía simplemente invocarla. Cielos. Ya hasta estaba delirando. Empezaba a ver todo borroso y a una Hokage muy alegre saludándolo. ¡No! Debía ser fuerte. Era su obligación. No había llegado tan lejos para dejarse derrotar tan fácilmente.

Incorporándose empezó a examinar a Sasuke lentamente, la fiebre continuaba en el pero para su alivio esa extraña energía no había aparecido en su cuerpo, en cuanto a Sakura…Ella era otro caso…Como podría ayudar a Sakura si ni siquiera podía acercársele, la razón por la que había terminado en el suelo anteriormente había sido porque en un afán de despertarla a la fuerza intento moverla y ese chackra enseguida reacciono y lo lanzo. Era como si la protegiera de posibles salvadores.

Tenía miedo. Recordaba a la perfección las palabras que su doble había pronunciado. Las personas a las que tanto protegía se convertirían en sus enemigos. Control. Esa era la técnica usada en ellos. Poseerlos para manipularlos a su antojo. Era claro que quería controlarlos. Al igual que A Naruto. Pero el no creía que su alumno se hubiese dejado manipular tan fácilmente. Después de todo el lo conocía. En su corazón solo guardaba buenos sentimientos a pesar del dolor por el cual fue victima. El siempre hablaba de sus amigos, de la bondad que había en ellos. Era cierto. Si alguien podría vencer ese extraño energía que pretendía llevarlos al lado oscuro eran Sasuke y Sakura. Bueno, jamás había conocido a profundidad a Sasuke pero tenia la certeza que alguien como el no se dejaría controlar tan fácilmente, sobre todo porque ya una vez fue débil y cayo en las garras de Orochimaru. El orgullo de Sasuke Uchiha era tan grande que no dejaría que un sujeto le dijera que hacer. Una sonrisa curvo los labios de Jiraya., por supuesto como no pensó en eso. Esa tal vez era la razón principal por la que el chico no mostraba aquellos efectos, el ya había tenido oportunidad de estar en un mundo inconsciente, en el que lo torturaban emocionalmente solo para que aceptase un poder oscuro. El tenía más resistencia. Quien sabe por cuanto tuvo que pasar al estar en manos de su ex amigo sannin. Naruto confiaba ciegamente en el. Siempre a pesar de lo ocurrido hablaba y recordaba los momentos que había pasado con entusiasmo. Esperaba que esas emociones vividas prevalecieran en el corazón del chico y que no se dejase dominar por esa extraña energía.

Sakura por otro lado era todo un misterio. Según el rubio siempre se había caracterizado por tener un carácter muy brusco y algo imparable, aunque tenía un lado dulce y un corazón bondadoso. Había sido vulnerable. Algo indecisa y porque no confundida por todo lo que pasaba a su alrededor. Siempre había sido superada o por Naruto o por Sasuke y a pesar de que Tsunade estaba muy orgullosa de decir que ella seria algún día más poderosa que la misma maestra, la pelirrosa parecía no confiar en sus poderes. Eso, la falta de confianza e inseguridad quizá era de lo que se estaba aprovechando. Esa mala energía. Quizá por eso tomo posesión en ella mas rápido que en Sasuke.

-No mires solo lo oscuro muchacha. Hay alguien por quien tienes que luchar. Y no me refiero a Konoha o Sasuke, ni Naruto. Me refiero a ti-grito el ermitaño a la joven-¡Lucha por ti misma!

Pensamientos Sasuke.

Ahora se encontraba en el despacho de la Hokage el estaba muy lastimado al igual que Sakura pero los dos estaban sumamente contentos. Una mujer rubia entro al lugar y con una sonrisa y lágrimas en los ojos tomo asiento.

-Lo encontraron-susurro Tsunade.

-¿Cómo esta?-pregunto Sakura

-Se encuentra muy bien. Gracias a ustedes dos Naruto se recuperara en unas cuantas semanas y volverá a ser el mismo de siempre.

El pelinegro observó la escena, le hubiese gustado tanto que es fuera la realidad.

-Al fin, el equipo siete estará completo-sonrió la pelirrosa.

-Claro que si Sai, Naruto y tú. Los inseparables tres amigos. Como siempre debió ser.

-Esperen y ¿yo?-pregunto Sasuke

No obtuvo respuesta. De un momento a otro parecía que el había desaparecido para aquellas dos mujeres que continuaban dialogando.

-Nosotros lucharemos para derrotar a Akatsuki. Juntos ya lo vera-sonrió Sakura.

-Lo se. Confió en ustedes tres.

-Puedo ver a Naruto en el hospital.

-Creo que no, esta en recuperación y si te ve dudo mucho que se quede quieto en cama.

-Entiendo. Puedo pedirle otro favor.

-Si no tiene que ver con Naruto

-No, no tiene que ver con él. Esperaba que me permitiese darles la noticia a mis amigos que he regresado y que traje a Naruto conmigo.

-Claro que si. Ve.

Sonriente la ojijade salio del despacho. Sasuke la siguió, se había vuelto invisible o que. Extrañado abordo a Sakura.

-Espera…

-O sigues ahí.

-Claro que si no me eh ido a ningún lado. Porque tu y la Hokage me ignoraron de esa manera.

-¿A que te refieres?

-A que ni siquiera mencionaste que yo te ayude a traer a Naruto…

-Por si no lo recuerdas tu prácticamente me obligaste a llevarte conmigo, en cuanto a la ayuda te la agradezco. Feliz.

-Eso es todo.

-Pues que esperabas. Hace tiempo dejaste de ser algo en mi vida al igual que en esta aldea. Acaso querías que te recibieran con un desfile. Entiéndelo ahora no eres nadie. Todos te han olvidado y es mejor para nuestras existencias el no recordarte. Te alejaste de nosotros y nos borraste de tu corazón, no te extrañes que nosotros hayamos echo lo mismo. Volviste a la aldea y me alegro por ti pero no esperes que todo vuelva a ser como antes. El equipo Siete hace tiempo que se conformo sin ti y debo admitir que es mil veces mejor. La aldea tiene a los Uchiha como una anécdota interesante del lugar pero no como algo real. Tu estancia es insignificante aquí, hagas lo que hagas no recuperaras la gloria y el interés que antes la aldea tenia por ti.

La muchacha se alejo dejando al chico solo. La oscuridad cubrió toda la escena. Era cierto. Quería intentar formar una nueva vida. Ignorar todo lo que había pasado pero jamás podría hacer tal cosa. Todo era inútil.

-¿Para que continuas buscando a tu compañero?… ¿Que pasara cuando lo encuentres?…Nada...Seguirás siendo el mismo de siempre y te encerraras en una vida rutinaria en la cual cada día será un reto por hacerte notar... ¡Que lastima!…Elegiste el bando equivocado, pero aun estas a tiempo. Ven a mi lado y conquistaremos lugares, tu nombre será reconocido y temido en todos los lugares. Nadie jamás te olvidara-una voz escabrosa proveniente de las tinieblas musitaba estas palabras en el oído de joven.

Fin Pensamientos Sasuke

-El fuego empieza a apagarse. Será mejor buscar algo para avivarlos. No quisiera pensar en lo que podría ocurrir si nos quedamos a oscuras-con estas palabras el peliblanco se incorporó y empezó buscar madera.

Rápidamente se fijo en un pequeño arbusto, de una patada lo derribo y lo arrojó al fuego. Estaba cansado, necesitaba dormir. Al menos ya había comido y bebido algo de agua lo cual serviría para que sus heridas sanasen rápido pero aun así seguía débil. Una buena siesta lo remediaría en algo pero no podía dejar a Sasuke y Sakura indefensos. Que tal si mientras el dormía algo los atacaba o peor que tal si ese horrible ser que provoco todo aquello se presentaba frente a el. En esos pensamientos estaba que ni se percato de una pequeña criatura que arrastrándose había llegado junto a Sasuke y que sin temor alguno se enrollaba sobre pecho descubierto de este.

-¡¡¡Una serpiente!!!-grito el ermitaño al ver al chico de nuevo para colocar el trapo de agua sobre su frente.

Jiraya intento acercarse a Sasuke pero cada vez que lo hacia la serpiente reaccionaba violenta contra el.

-¿Porque no lo ataca?-se pregunto el peliblanco.-Es como si quisiera velar sus sueños. Pero eso es absurdo. No es más que un animal.

El sannin tomo asiento en el suelo frente a Sakura y Sasuke. No podía aminorar la fiebre de la chica por las llamas que la protegían y ahora tampoco podía acercarse al muchacho. Lo único que aseguraba su bienestar en aquel momento eran las altas llamas que ardían protegiéndolos, Poco a poco sus ojos se fueron cerrando del cansancio y a pesar de que se decía que no debía, que era su deber ser fuerte. El sueño lo venció.

Pensamientos Sakura

Corría temerosamente entre los árboles algo le decía que debía llegar al lugar en el que años atrás había dejado ir a Sasuke pero ¿para que? Con un salto aterrizo en el suelo y observo la escena. Ahora no era Sasuke quien se iba, ahora era ella. Y quien planeaba detenerla no era nada mas ni nada menos que Naruto. Habían regresado a la edad que tenían cuando todo eso ocurrió. La muchacha no entendía porque tenía exactamente que ver aquello. Su yo mas joven hablo llamando su atención.

-Lo siento pero nada de lo que me digas podrá detenerme.

-Sakura no puedes irte tras el.

-Lo amo Naruto. Amo a Sasuke y por el soy capaz de hacer cualquier cosa.

La pelirrosa se quedo atónita al oír esto.

-No te importa la aldea, tus padres, tus amigos.

-Claro que si pero se que estarán bien. Entenderán cuando sepan que seguí a mí corazón…

-Entonces no puedo hacer nada para detenerte.

-No, y te pido que no lo compliques más. Hago lo que quiero y lo que siento.

-Ya intente traer de vuelta a Sasuke que te hacer creer que tú lo lograras.

-No lo se. Simplemente es lo que siento en este momento.

-Si tu te vas será como quedarme solo. Primero Sasuke a quien consideraba un hermano se fue y ahora tu a quien yo…

-¿Tu que?...

-A quien yo considero la persona más importante para mí también...

-Adiós.

La pequeña Sakura se fue dejando a Naruto parado inundado por las lágrimas que tristes resbalaban por sus mejillas. La oscuridad reino de nuevo.

-¡¡Idiota!!-grito la chica-Mil veces idiota. ¿Como pude hacerle eso? ¿Cómo?

lo que querías-la misma voz que había escuchado en otras visiones se oyó-En aquel momento en el que Sasuke se fui querías irte con el. ¿Verdad? Tu pose de niña buena evito que siguieras a tu corazón en ese entonces. Eso es lo que mas rabia te da. Después de todo, lo ocurrido hasta ahora es tu culpa. Si hubiese detenido a Sasuke, Naruto no se hubiese alejado de ti dos años, si hubiese sido tan solo un poco más fuerte. Tú hubieses podido cumplir todo lo que querías.

-Eso no es cierto.

Una nueva escena se presento. Lo recordaba perfectamente, eso había ocurrido cuando la Hokage la había mandado en una misión con Sai. Estaba buscando a Naruto para contarle cuando lo encontró hablando con Sai en el Ichiraku. Rápidamente se escondió para darle una sorpresa pero la sorpresa se la llevo ella.

-La vieja Tsunade me dijo que mañana te vas con Sakura.

-Así es-respondió el pelinegro observando inquisitivamente al rubio.

-Solo quería decirte que por favor cuides a Sakura.

-Ella ya es una Ambu. Sabe cuidarse a la perfección.

-Lo se pero tengo miedo de que algo le pase.

-Sabes cuantas personas me han dicho que la cuide hasta ahora.

-No cuantas.

-Como 10.

La muchacha se alejo del lugar después de oír eso. Estaba impresionada.

-Todos creen que deben cuidar de ti. Porque no les demuestras que puedes ser mas fuerte que ellos. Que incluso los puedes superar. Porque luchar por una Aldea mal agradecida. Dime porque hacerlo cuando te ofrezco al oportunidad de volver a estar con el.

Ahora estaba en el claro de un bosque. Un muchacho rubio de ojos azules entrenaba junto con una chica de cabello negro y mismos ojos. Los dos peleaban entre ellos. Después de un buen rato, los dos permanecieron en el suelo viendo el despejado cielo y riendo se alejaron de allí.

-Tú podrías ser ella.

-No-musito débilmente Sakura-El jamás me perdonaría eso. Siempre odio a los seres malignos que buscaban el poder a base de trampas y mentiras, ¿porque esta iba a ser la excepción?

-Por qué el no lo sabría. Recuerda las miles de oportunidades que tuviste de estar a su lado-varias imágenes que la chica había vivido pasaron por su mente-Siempre desperdiciaste el tiempo junto a el. Ahora podrás empezar de cero. Solo déjame entrar a tu corazón.

-No, Naruto jamás me lo perdonaría.

-Demasiado tarde, ya me has dejado entrar en ti.

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡Noooooooo!!!!!!!!-la muchacha grito desesperada antes de caer en un hondo y vacío pozo de tinieblas.

Fin Pensamientos Sakura

El viento empezó a soplar fuertemente como en un vano pronóstico de lo que estaba a punto de ocurrir. La energía que rodeaba a Sakura empezó a desparecer poca a poco dejándola nuevamente como en el principio solo que esta vez algo en ella había cambiado. Mientras tanto Jiraya había caído en el suelo dormido y Sasuke permanecía inconsciente con una única diferencia: la fiebre había empezado a aminorar en el.

Pensamientos Sasuke

Se encontraban en medio del campo de entrenamiento de Konoha. Nadie alrededor que quisiera detener lo que estaba a punto de suceder. Naruto frente a Sasuke. Los dos se miraban penetrantemente, en el centro de aquel lugar Sakura observaba todo, parecía esperar ue la batalla comenzase. El pelinegro no entendía porque estaba pasando eso. Acaso era lo que ocurriría en un futuro próximo o alguna visión inventada para torturarlo. Sea lo que sea estaba a punto de averiguarlo.

-Esta vez no perderé-musito el rubio preparándose.

-¿Porque quieres hacer esto?

-Es obvio no-respondió la ojijade viendo alternativamente a los chicos-Para demostrar quien de los dos es el mas poderosos. Es lo que siempre has buscado no, Sasuke. Retando a Naruto, humillándolo al ser más fuerte, rechazando nuestra ayuda cuando te la ofrecimos. Lo único que quieres es poder y demostrar que eres el mas fuerte de todos.

-Eso no es cierto. Quería cumplir mi venganza y para eso debía fortalecerme porque no lo pueden entender.

-Claro que lo entiendo-contesto Naruto-Es por eso mismo que quiero enfrentarte.

-Por venganza...

-Así es-sonrió el rubio-Porque ocupaste un puesto en la vida de Sakura que desde siempre debió ser mío y cuando al fin ella me lo estaba cediendo tu volviste.

-Todo esto es por ella.

-Ojala-sonrió la pelirrosa-Es porque siempre estarás en medio de la felicidad de los demás. Tu como una sombra que acecha esperando el momento preciso para atacar.

El pelinegro guardo silencio ante lo que acababa de oír. No entendía que demonios le reprochaban. Ni siquiera sabia porque a cada palabra que esos dos pronunciaban el se sentía cada vez mas solo.

-Sabes. Debo darte las gracias por tu partida.

-Así es-sonrió la muchacha.

-Gracias a ti me hice mas fuerte, marche a entrenar con Jiraya y debo admitirlo, madure.

-Si no fuera por ti jamás hubiese tenido el atrevimiento de decirle a Tsunade sensei que me entrene.

-Pero eso no quita que te fueras.

-Es cierto-afirmo la ojijade.

-Tienes idea de cuanto sufrimos pensando en que había sido nuestra culpa, en que no éramos lo suficientemente poderosos para retenerte ni para ayudarte en tu venganza.

-¿Que habría pasado si te hubieses quedado con nosotros? ¿Alguna vez te has puesto a pensar en eso?

-Quizá-sonrió tristemente el ojiazul-Hubiésemos acabado juntos con Akatsuki.

-Y a estas alturas todas las aldeas estarían en paz.

-Si hubieses confiado en nosotros...

-Si no nos hubieses abandonado…

-Mala elección…

-Un error…

-Error que jamás perdonaremos.

Naruto se abalanzo sobre Sasuke golpeándolo con el puño sin embargo este no sintió nada, pronto las siluetas de sus amigos y de todo el lugar se esfumaron cambiando a un sitio que el muchacho recordaba a la perfección Sakura se encontraba frente a el, la luna brillaba imponente en el cielo y el tiempo parecía haberse detenido por algún tipo de encantamiento. La pequeña pelirrosa se transformo en la actual. El chico observo la escena, anonadado.

-Por favor-musito repentinamente la ojijade- No te vayas Sasuke. Yo...Yo…Yo te amo.

El joven la observo indiferente. No sentía nada ante esas palabras pero ¿porque?

-No dices nada-sonrió la muchacha-entiendo. Desde antes ya me odiabas, porque ahora iba a ser la diferencia. Como podía esperar que algo en tu corazón cambiase.

-¿A que te refieres?-pregunto el muchacho.

-A que estas vació. No tienes emociones lo único que hay dentro de ti es odio. Un sentimiento que acapara todo tu ser. Jamás sentirás algo por alguien, jamás sabrás lo que siente uno cuando esta enamorado, el dolor de una desilusión y la alegría de la esperanza… Para ti el florecimiento de una flor no significa nada, para mi es una luz es el anuncio de algo nuevo. Jamás podrás apreciar lo bello de la vida, esas pequeñas cosas insignificantes que tanto te fastidian pero que amuchas personas tanto valor nos da. Corazón. Eso es lo que te falta.

-…-

-Y lo que mas te humilla es el echo de que Naruto si puede sentir eso. De que el es un ser mucho mejor que tu, no solo en poder sino interiormente. Alguien de quien yo si podría enamorarme.

Una sonrisa curvo los labios del muchacho. La visión que tenia frente a sus ojos desapareció. La oscuridad empezó a rodearlo y la misma voz que anteriormente lo había estado persuadiendo se volvió a escuchar.

-Es todo. Ya no m vas a mostrar mas visiones creadas de la pura fantasía. Porque si es así ahora quien me va a escuchar eres tú.

-Lo único que hice fue hacerte ver la verdad.

-Que verdad ni que nada. Se muy bien quien eres. Eres la persona que dirige Akatsuki, el maníaco asesino que insertó su chackra dentro de mi según tu para controlarme y el idiota que intenta convencerme de pelear a su la do. Déjame decirte algo, yo no soy marioneta de nadie. Aunque debo admitir usaste argumentos muy validos. La verdad estaba cayendo en tus jueguitos, la cantidad de imágenes que vi me hicieron sentir cada vez peor cosa que aprovechabas para seguir avanzando en tu afán de controlarme. Sin embargo algo que tú hiciste me hizo recapacitar.

-Eso s imposible.

-Claro que si. Y es el haberme mostrado a Naruto y a Sakura. Me importa un comino lo que el resto de la aldea piense de mí, si me notan o no es mi problema aunque debo admitir al principio me dolió cuando vi el rechazo en ellos pero lo supere. Lo que mas me interesa es volver a ser equipo con mis amigos. Pero no el nombrado equipo Siete sino el quipo de la amistad. Me aleje de ellos por las razones que yo consideraba correctas y es injusto que ahora pretenda volver a ser los mismos de antes. Es cierto, agradezco que me hayas mostrado esas escenas. Ahora comprendo que tengo que luchar para recuperarlos. Que tengo que cambiar la manera en la que era para que de nuevo me acepten.

-Así sea rebajarte ante ellos.

-Pierdo mi orgullo lo se pero gano su amistad y quizá mucho mas. Sentimientos que tu jamás conocerás.

-De que te sirve tener esas emociones en tu corazón. Jamás te has caracterizado por tenerlas porque ahora quieres hacer la diferencia.

-Es cierto. Porque ahora y no antes. Te diré la respuesta. Porque ahora ellos me necesitan. Y tal como insistieron en recuperarme y buscarme yo haré lo mismo. Ayudare a Sakura a recuperar a Naruto. No por ella sino por mi mismo.

-Y el poder…Te ofrezco ser más fuerte de lo que jamás anhelaste ser…

-Buena idea la de tentarme con eso. Soy ambicioso lo admito pero no al extremo de vender mi cuerpo para ser controlado. Si consigo poder va a ser porque me esforcé día con día y no porque me deje manipular por alguien quien definitivamente no da la cara y se esconde tras sus matones.

-¿Acaso te estas negando…?

-Si lo estoy-interrumpió el pelinegro-Me niego rotundamente a ser tu marioneta antes prefiero la muerte y ahora te pido por favor que te largues de mi cuerpo. Cometí miles de errores en mi vida y gracias a ti vi cada uno de ellos, ahora no voy a cometer otro. No puedo cambiar el pasado pero si puedo definitivamente forjar un mejor futuro para mí y todos los que me rodean.

-Estas cometiendo un grave error...

-No lo creo, pero si es así...Créeme...Aprenderé…Ahora largo, largo, ¡¡¡¡¡Largo de mi!!!

La oscuridad desapareció por completo. Había vencido aquel poder. No entendía como. Pero lo había logrado. Su orgullo, su objetivo quien sabe que fue más fuerte que aquella extraña técnica que intentaba absorberlo.

Fin Pensamientos Sasuke

Un escalofrió recorrió todo su cuerpo, era como si algo que había estado en su interior se marchara. Poco a poco recobro la movilidad de sus brazos y piernas. Con lentitud abrió los ojos una imagen borrosa de inmensos ramajes de árboles cubriendo el lugar en donde debería estar el cielo, lo recibió. Moviendo su cabeza de un lado al otro descubrió que se encontraba en una especie de lugar abandonado con muy mala ventilación y que lo único que amenizaba el sitio era una fogata encendida en el centro. Incorporándose débilmente observo como una serpiente caía de su pecho al suelo y se perdía velozmente entre los matorrales. Confundido miro de nuevo detenidamente a las personas que se encontraban allí. Una muchacha pelirrosa mantenía aun sus ojos cerrados y permanecía recostada, a unos metros de el en el suelo un peliblanco dormitaba tranquilamente.

-Valiente guardián resulto ser-sonrió el chico- Me pregunto en donde estaremos. No recuerdo que paso. Solo se que algo me ataco en el bosque y de allí….Todo es confuso.

La cabeza le dolía, era como si dentro de el se hubiese llevado una batalla interna. ¿Qué había pasado? ¿Y porque Sakura estaba inconciente? Al parecer el maestro de Naruto había sido atacado también. Varias heridas y quemaduras se divisaban en su cuerpo. Algo le decía que debía despertar al hombre cuanto antes pero tenía sed. Primero debía saciar esa necesidad. Con cuidado busco un lugar para beber agua. Al descubrir la piedra y el trapo entendió como le había echo Jiraya para saciar su sed. Después de tomar u buen trago se dirigió al lugar en el que se encontraba la muchacha. Toco su frente y satisfecho comprobó que no tenia fiebre.

-Sakura-llamo el chico.

No obtuvo respuesta alguna.

-Sakura deja de dormir. Me puedes decir que esta pasando. Sakura.

El pelinegro movió abruptamente a la joven sin embargo, esta no contesto. Con frío se acerco al fuego. Recordando a cierto hombre que en esos momentos se encontraba en el décimo sueño decidió interrogarlo a el.

-Hey, despierte-zarandeo.

Los ojos de Jiraya se abrieron somnolientos mas al ver quien lo despertaba salto hacia atrás con la kunai enarbolada listo para pelear.

-Que quieres eh. Vienes por los muchachos. Ahora te disfrazaste del Uchiha pero eso no te va a servir. Se muy bien que el chico esta ahí victima de tu malvada técnica-con el dedo señalo el lugar en el que el pelinegro había estado momento antes.

-Tranquilo…Yo

-No me voy a tranquilizar si quieres llevártelos lo harás sobre mi cadáver...Ya decía yo que era demasiado bueno haberte perdido para ser verdad...

-Jiraya soy yo, Sasuke.

-Eso no es cierto, el esta ahí...

-¿Quiere hacer el favor de ver para donde esta señalando?

-Claro que no para que me ataque por la espalda.

-Como puedo estar allí si estoy aquí.

Jiraya pestaña varias veces y rápidamente miro el lugar que el mismo señalaba. Era cierto. Sasuke no estaba. Entonces...

-¿A donde te llevaste al muchacho?

-Yo soy Sasuke... ¿como puedo hacer que me crea?...Escuche… Ya se. Sakura y yo lo encontramos a usted y poco después de convencerlo se desparramo en el suelo porque estaba ebr…

-Si, si ya entendí. Eres Sasuke Uchiha.

-Al fin-suspiro el joven.

Jiraya se sentó sobre uno de los troncos de aquel lugar y lo observo minuciosamente. Aun no creía lo que veía.

-Así que lograste salir, eh.

Sasuke lo miro sin entender.

-Al fin lograste vencer a esa energía y sin necesidad de dormirte. Vaya, debes tener un espíritu realmente fuerte para haber sobrevivido. Me pregunto si Saku...

El hombre enmudeció.

-Me podría explicar...-interrogo el chico pero fue interrumpido.

-Silencio. ¿Qué le pasó a Sakura? Ella no estaba así antes.

-No lo se cuando desperté estaba inconsciente.

-No me refiero a eso, sino a la energía que la rodeaba. Algo no me hule vine aquí.

-Usted cree-musitó sarcásticamente el muchacho mientras veía el lugar que mas parecía sacado de un cuento de terror.

Al igual que el pelinegro Sakura abrió lentamente los ojos. Examino el lugar en el que se encontraba y vio a las dos personas que en aquel momento lo veían entre desconfiadas y alegres. Con lentitud se incorporó y localizando algo que en esos momentos le serviría camino campantemente al lugar en el que Sasuke se encontraba. Con rapidez lo abrió dejando a Jiraya sorprendido al igual que a Sasuke.

-Sakura-musito el joven

-Alerta, muchacho-grito el peliblanco.

La chica dio un salto hacia atrás. Sasuke no entendía porque esos dos habían reaccionado así hasta que se percató del objeto que ella llevaba en sus manos. Era su espada.

-¿Qué esta ocurriendo?

-No lo se pero ten cuidado. Ella no es la Sakura que tú y yo conocemos-advirtió Jiraya.

-¿De que esta hablando?

-Mírala detenidamente y me darás la razón.

Observándola, Sasuke cayó en cuenta de a que se refería el ermitaño. A simple vista la chica lucia como siempre pero sus ojos antes llenos de luz y valor ahora estaban vacíos, inundados por una enorme oscuridad. Alrededor de sus pies una especie de energía oscura daba vueltas al igual que en su cintura y cuello. Su cabello se movida extrañamente como si una especie de viento a su alrededor la estuviera manipulando.

-Rehusaste unirte a mi-musito fríamente la chica.

-¿Qué pasa contigo Sakura?-interrogo el muchacho.

-Rehusaste aceptar el poder que te ofrecía. Ahora-la chica sonrió-Pagaras con tu vida.

Enarbolando la espada se lanzo contra el muchacho quien rápidamente la evadió. Sin embargo en el momento en el que intento divisar donde se había metido sintió un fuerte golpe en la nuca que lo mando al suelo.

-¡¡¡¡Detente!!!-gritó el peliblanco.

-No te metas

Con una ráfaga de viento provocada por el poder que la invadía mando al hombre contra uno de los árboles haciéndolo caer abruptamente. Satisfecha la pelirrosa tomo a Sasuke por el cuello.

-Reacciona Sakura-musito el chico.

-Puedes pelear contra mí. ¿Porque no lo haces?

-Porque no voy ha hacer algo que te lastime.

-Muy mala elección.

-Se que no eres tu quien habla. Lo que sea que te haya pasado lo resolveremos. Yo te ayudare.

-No tengo nada malo. Soy fuerte y muy poderosa. ¿Que podría estar mal conmigo?

-Tú no eres así.

-Claro que no...Acaso no lo entiendes...La Sakura buenita de la que todos se abusaban desapareció...Ahora solo quedo yo.

-Alguien hueco y vació… ¡Gran cambio!

-No…No…¡¡¡No es ella quien habla!!!-grito desde el otro lado el ermitaño intentando ponerse de pie-Es ese maldito…¡¡¡¡Quien te ataco!!!

-¡Qué!-se sorprendió el Uchiha.

-Tenias que arruinar la sorpresa viejo sannin-se irrito la muchacha.

-¿Dónde esta Sakura?

-Al parecer no fue lo suficientemente fuerte para resistir mi poder. Quedo atrapada junto con sus buenos sentimientos en la oscuridad. Ahora nada podrá salvarla. Dentro de unas cuantas horas habré posesionado por completo su cuerpo.

-¿Dentro de unas horas?…Es decir que aun hay tiempo.

-Es cierto-grito Jiraya-Aun puedes hacerla reaccionar.

Sakura tomo la espada y ante los atónitos ojos del peliblanco la enterró en la pierna del muchacho quien en medio de un charco de sangre cayó al suelo.

-¿Aun crees que hay tiempo?-sonrió la muchacha.

-Claro que si-musito jadeando el pelinegro-De lo contrario hubiese clavado esa espada en mi corazón.

La muchacha permaneció en silencio mirando al chico. Era cierto, aun esa maldita voz se repetía en su cabeza intentando que reaccionase. Pero era imposible ya, parte de su cuerpo estaba entregado a la oscuridad. Solo esperaba que pasase el tiempo. Solo eso. Una inmensa bola de energía negra empezó a formarse en la palma de su mano.

-Quieres morir. Pues cumpliré tu deseo-de un salto la muchacha se aproximó cerca de Sasuke quien aun continuaba en el suelo intentando retirar el arma que había sido clavada profundamente-¡¡¡¡¡Muere!!!!

Jiraya observo la escena, pasmado. No podía hacer nada aunque quisiera. Seguía débil, si interfería lo único que podría lograr era estorbar. Ahora solo quedaba que Sasuke reaccionase e ignorase que quien lo atacaba era su compañera. De esa manera el podría defenderse, claro que ese no seria el gran problema. La dificultad estaba en que al parecer ese sujeto haba traspasado algunos de sus poderes en la muchacha y que ella había adquirido habilidades demasiado peligrosas. Tenían que frenarla pero ¿Cómo?

-¡¡¡Sakura!!!-grito el ermitaño-Se que estas ahí. Reacciona Sakura. ¡Reacciona!

Una enorme explosión como resultado de la esfera de energía estrellándose contra el Uchiha se produjo en todo el lugar mandando a volar todo lo que allí había. El fuego se apago. Todo quedo a oscuras. El silencio se apodero del sitio. ¿Que ocurriría ahora? ¿Jiraya encontraría una manera de salvar a Sakura? ¿Sasuke evitaría el ataque de la muchacha? ¿Sakura podría reaccionar? Aquel pantano lleno de oscuridad se hacía cada vez mas grande absorbiendo las esperanzas de un joven y de un hombre quienes en ese momento no sabían que hacer. Sakura se había convertido en su enemigo. Un enemigo al cual les era muy difícil derrotar.

Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Hola a todos aquí les traigo de nuevo un nuevo capitulo de esta emocionante historia...Espero que les guste por fa no olviden dejarme sus reviews…vay...Hasta la próxima…