Lo siento, pero era temporada de exámenes y concursos, andaba como loca, pero aquí esta al fin ^-^
No es justo- repitió la morena por enésima vez. Sesshomaru podía sentir la vena en su frente latir furiosamente, trató de serenarse, esa mocosa no lo haría perder los estribos.
No es justo- volvió a repetir Kagome Autocontrol, autocontrol se repetía el ojiazul una y otra vez Autocontrol autocon…
No es jus…- Kagome alzó los ojos para ver la reacción del joven, sofocó una risita, Sesshomaru tenía la expresión de alguien al borde de la locura, la vena en su sien parecía a punto de explotar y podía haber jurado que tenía un tic de esos raros en el ojo.
Sesshomaru…te sientes bien?-
-Si te callas me sentiré mejor- le dijo el joven con una cara de te mato si no cierras la boca, pero Kagome lo ignoró olímpicamente y comenzó una perorata de esas que te dejan cansado con solo pensar en ellas. Sesshomaru hizo oídos sordos, algo realmente difícil ya que la tenia justo enfrente de él, pero decidió distraerse con hermosos pensamientos sobre todas las maneras en las que podría hacerla callarse, la que más le gusto y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no llevarlo a cabo fue tirarla por un precipicio, claro que la ausencia de éste ayudo a que Kagome siguiera cómodamente sentada en la silla de ruedas que el médico le había dado y por la que se había quejados unas mil veces.
-Sesshomaru!, me oyes!? Te estaba diciendo que no podemos llegar así con mis padres, será mejor que hoy durmamos en un hotel-
-Como quieras, solo cállate- La mirada que Sesshomaru le dirigió a la morena bien podría haber congelado el Sahara pero Kagome parecía haber perdido el sentido de supervivencia, o simplemente lo ignoraba.
-Kyaaaaa, no es lindo?!- exclamo emocionada señalando un peluche de panda en un escaparate. No importaba que dijera el doctor, Sesshomaru estaba seguro que el golpe si le había afectado el cerebro. Maldijo la tonta idea de haber aceptado el trabajo, pero ya no se podía echar para atrás, había dado su palabra.
-KYAAAAAAAAAAAAAA, Sango Chan!!!!!!!- Kagome gritó a todo pulmón tratando de hacerse oír en el aeropuerto. Sesshomaru pudo sentir como su sentido del oído se iba reduciendo hasta estado nulo.
Kaaagooomeeee!!!!- gritó en respuesta una joven con lentes de sol y seguida por un muchacho de cabello oscuro cargado de maletas, ambos se acercaron rápidamente entre el gentío hacia donde estaba la otra "pareja". Kagome había gritado casi sin pensar, se le había olvidado que la última vez que se vieron habían discutido más fuerte que nunca, sin embargo Sango le besó la mejilla y comenzó a hablar como si nada hubiera pasado, preguntándole sobre la razón por la que estaba en silla de ruedas y suspirando aliviada al conocer la historia. Kagome se lo agradeció mentalmente mientras saludaba a Miroku, el prometido de Sango desde hacía dos años, eran una pareja algo inestable, pero Kagome estaba segura de que eran el uno para el otro.
Sesshomaru se sentí algo fuera de lugar mientras veía a los viejos amigos reencontrase, de hecho ya estaba pensando una estrategia para salir desapercibidamente pero justo en ese momento a Sango se le ocurrió fijarse en él.
-Donde tenias escondido a este bombón amiga!?, con razón no querías a ninguno de los otros, uff y yo que te había juzgado mal y creía que era porque seguías clavada con el tonto de Inuyasha, cuanto me alegro que no sea así- termino con una risita tonta y mirando de arriba abajo a Sesshomaru – Si amiga, definitivamente elegiste bien, no podría ser más perfecto si lo hubieras sacado de la guía telefónica- Kagome casi se desmaya en ese momento, tal vez debería confesarle todo a Sango, No, tenía que seguir adelante con el plan, de repente escucho algo que le sonó tan extraño y desconocido que si no hubiera estado ahí no lo hubiera creído, Sesshomaru se había reído, bueno, no exactamente ,había sido como un bufido y un ja, pero algo era algo, no?. De todos modos a pesar de lo extraño del suceso y que bien podría haber pasado al Libro Ripley de cosas raras no quería que el ojiazul echará todo a perder, así que le dirigió una mirada fulminante.
-Bueno, no saben cómo me alegro de verlos pero Sesshomaruito y yo tenemos que irnos- Kagome volteo a ver por el rabillo del ojo a Sesshomaru para ver su reacción ante el apodo, pero además de una inmovilidad más propia de una tabla no había ninguna reacción anormal. Primer intento de molestarlo, fallido.
-Pero amiga, acabamos de encontrarnos y nos encantaría que nos acompañaran a cenar, no es así Miroku?- por la cara del joven se notaba que él tenía otros planes para la cena, pero después de unos instantes asintió con una sonrisa de oreja a oreja.
-No sé si debamos Sango, estaba pensando en irnos a un hotel, por lo menos hoy, ya sabes lo exagerada que es mi mamá, si me ve en silla de ruedas es capaz de cancelar la boda. Kagome acaricio la idea durante unos segundos, para después rechazarla algo resignada. Después de todo, era su hermana la que se estaba casando, aunque fuera con un patán y su ex prometido. Pero su hermana importaba más que sus sentimientos hacía el novio.
-Un hotel?, jamás cariño, te vas a quedar en mi casa, quieras o no- la mirada de Sango dejaba en claro que hablaba en serio y Kagome la conocía muy bien para saber que no importaba si tenía que cruzar medio planeta, Sango conseguía lo que quería. Un ejemplo claro era Miroku, antes de conocerla era un caso perdido de mujeriego, pero desde que estaba con su amiga. Miroku ya no tenía ojos para nadie más…aunque a veces nada más para hacerla rabiar coqueteaba con una que otra chica linda que se le cruzaba.
-Muy bien, ahora que ya está todo arreglado, ¡a cenar!, que muero de hambre- exclamó Miroku- Hay un nuevo restaurant que te va a encantar Kag, coomidaa tailandeesaa- terminó cantando, arrancando risas de dos de sus tres acompañantes.
Eso iba de mal en peor para Sesshomaru, si había algo que no podía aguantar era la comida exótica, como él le decía a cualquier cosa que no estuviera en su menú, bastante pequeño para ser justos. Se reducía a unos cuantos platillos vegetarianos y un poco de pescado. Esperaba que Kagome hubiera comido suficiente en el avión, pero sospechaba que la pelinegra, a pesar de ser delgada, comía bastante. Cosa que se confirmó en cuanto la joven abrió la boca para dar unos pequeños grititos de conformidad.
Genial, simplemente genial. Tal vez pudiera conseguir algo de alcachofa rallada aderezada con jengibre, si no lo más probable es que muriera de inanición. Japón le gustaba, la comida era simple en su mayoría y era comestible, pero se les tenía que ocurrir comer tailandesa, tenía tan poca lógica como ir a China para comer italiano.
-Eee, ¡Sesshomaru!, te estoy hablando, quieres ir a comer ahí?- le preguntó Kagome
El aludido estaba tan sorprendido de que la pelinegra lo tomara en cuenta, a pesar de que el contrato establecía que él debía hacer todo lo que ella quisiera (había unas pequeñas clausulas para protegerse de locas psicópatas asesinas, pero además de eso estaba a la merced de la contratista) que asintió casi sin darse cuenta.
-¡Perfecto!, qué emoción!- dijo Kagome dando pequeños saltitos en la silla de ruedas. Sesshomaru sintió el impulso de matar a alguien, o a sí mismo de preferencia.
-Jaja, veo que no pierdes el entusiasmo por la comida, eh Kag?- dijo Miroku riendo
-Soy una chica en crecimiento, necesito comer- se defendió Kagome haciendo un pequeño puchero ocasionando que la pareja estallara en carcajadas.
-Bueno que esperamos?, yo también tengo hambre. Dijo Sango y todos comenzaron la marcha.
Sesshomaru suspiró mentalmente, debía hacer una parada en el supermercado lo más rápido posible, o tomar el papel de hombre de acero que nada mas necesita la energía del Universo para seguir viviendo…mejor el supermercado.
Después de la comida el humor de Kagome había mejorado considerablemente mientras que el de su acompañante era más sombrío que la noche ya que sin lograr hacer su tan deseada parada en alguna tienda no había ingerido bocado en todo el día pero aún asi había pagado la cuenta. No que le molestara, pero habría agradecido algo de comida. Kagome había intentado convencerlo de que probara algo, pero Sesshomaru se había negado rotundamente.
La pelinegra tarareaba alegremente mientras se preparaba para dormir en el cuarto que Sango les había dado…a ambos. Kagome le había dicho que necesitaban dos cuartos pero su amiga había insistido "Jaja Kagome no te hagas la santa y mejor aprovecha al bombón" mientras le guiñaba el ojo y se iba a su cuarto.
Kagome no había pensado en el detalle de compartir cama, pero pensó que no valía la pena llorar sobre leche derramada y que Sesshomaru bien podía dormir sobre el piso.
-Sesshomaru!, tengo que usar el baño apresúrate!- gritó mientras moldeaba la almohada.
-No es necesario gritar, te hubiera oído de todos modos- dijo detrás de ella Sesshomaru mientras se secaba el pelo con la toalla- Ya puedes pasar- murmuró haciéndose a un lado para que la pelinegra entrara al baño, pero como suele pasar, justo como si algún mal guionista moviera los hilos para crear un terrible cliché, al caminar por donde estaba él, sus pies se enredaron entre ellos y cayó directamente hacia Sesshomaru, quien estiró los brazos para atraparla justo cuando se iba a golpear contra el suelo. La joven quedo pegada al pecho del otro respirando levemente mojándose levemente con las gotas que caian del cabello del hombre. Quedaron en esa situación hasta que Kagome reacciono y ruborizándose murmuró un leve gomenasai, separándose de él para encerrarse en el baño dejando a un Sesshomaru bastante confundido parado en medio de la habitación, preguntándose qué demonios había pasado y porque sentía un cosquilleo donde la piel de la pelinegra lo había tocado.
