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Capítulo 1: Lo que no se sepa no puede hacerle daño ¿Verdad?
Robin siempre estaba muy ocupado, entre qué; Cyborg lo molesta para que juegue o despotrica sobre alguna idea genial, Starfire le hace explicarle cosas relativamente básicas para un terrícola, o Beastboy queriendo que pruebe la vida vegetariana. Aun así, él siempre logra mantener la calma, sin volverse loco.
En realidad, ser el líder de cualquier equipo de super héroes adolescentes es un trabajo muy estresante. Afortunadamente Robin a aprendido a moverse con soltura, escogiendo la herramienta correcta, para el problema correcto.
Su tenedor, tiene una mira láser incomparada, la olla de presión está conectada al sistema anti incendio de la torre. El control remoto tiene un rastreador satelital integrado, ETC.
Muchos se preguntarán para que sirven semejantes cosas, o si realmente son útiles, pero Robin puede responder sin temor a equivocarse. Son indispensables en la vida dentro de esta torre.
Esta mañana Robin se había levantado temprano, deseaba desayunar huevos con jamón, y aunque sonase extraño, quería hacerlos el mismo, no quería que alguien volviese a activar el jetpack que se encontraba debajo de la mesa.
Preparo el desayuno y se sentó, el mantel que cubría la mesa esa muy colorido, posiblemente Starfire se había vuelto a equivocar, y cubrió la mesa con una cortina. No le importo, el día de hoy Robin se relajaría, y nada podía evitar que eso. Después de todo tenia su mas confiable herramienta anti stress.
Corto lentamente un trozo de jamón de su desayuno, cuando sintió un tirón, y luego una ola de calor recorrido satisfactoriamente su columna vertebral.
Se inclino hacia atrás. Mientras revisaba si alguno de los demás titanes estaba presente, cuando comprobó que ninguno de sus compañeros estaba en el comedor, movió levemente el mantel.
-Buenos días Raven. -Saluda el líder de los titanes, sintiendo como una mano gentil acaricia su semi erecta polla. Los ojos violetas de la hechicera se iluminan con alegría, al momento que coloca un beso en la punta solo para verlo retorcerse. -Es un poco temprano, no crees.
-Ya ha salido el sol. -Responde la Raven con un tono muerto, casi como si toda esta situación fuese completamente normal. Raven mueve nuevamente su mano, frotando el miembro de Robin contra su mejilla, aunque lo hace solo para burlarse de su líder.
Robin examina a la hechicera, había poca luz, pero desde su ángulo, puede ver que Raven no lleva nada debajo de su capucha. Esos bonitos pechos están medio ocultos por la mala iluminación. A Raven claramente no le importa exponer su cuerpo para que él lo vea, solo para su vista.
-Pareces emocionada, aunque aún es muy temprano. -Comento Robin divertido.
-Simplemente es porque comer carne juntos es simplemente impensable. -Se burlo Raven, mientras acariciaba con sus delicados dedos las bolas hinchadas de su líder.
-Es una lástima que no puedas tener una correcta alimentación, pero soy muy quisquilloso con quienes dejan la comida a la mitad, más te vale tratártelo todo.
La respuesta de Raven es simple, moviendo su lengua húmeda de un lado a otro y colocando besos húmedos y descuidados arriba y abajo de su objeto favorito en la Torre Titán. Pero la sonrisa de suficiencia de Robin es interrumpida por el clic de la puerta, rápidamente se cubre con el mantel, y su atención se centra en el nuevo invitado.
-Beatboy, Que raro verte despierto tan temprano. -Saludo ruidosamente Robin, tratando de advertir a Raven que se quede callada. -Si hubiera sabido que ibas a despertarte, podría haberte preparado algo también.
El chico verde no responde de inmediato, tiene una mirada perdida.
- ¿Mala noche?
Beastboy sigue sin responder, entra silenciosamente a la cocina, y desaparece tras la puerta del refrigerador.
El cabello de su compañero de equipo está totalmente desordenado, además de que lleva un traje que Robin no puede recordar haberle visto usar antes. Se ve extraño. No es exactamente el Beastboy que el recuerda, algo ha cambiado en su apariencia, pero no es algo que él pueda señalar abiertamente, no en este momento al menos.
Raven responde a la advertencia de Robin deslizando felizmente sus labios sobre su extremo, y sorbiendo lo suficientemente fuerte como para que tenga que morder en voz alta su comida. Su lengua baila felizmente en círculos, su parte superior e inferior le dan un masaje en el glande.
-Está bien, no se supone que deba estar aquí de todos modos. Tenía una cita con Raven en Jump City. Se suponía que íbamos a almorzar juntos. -Beastboy se rasca las mejillas verdes mientras lucen un tinte rojo oscuro. -Pero al parecer se le olvido.
Es una imagen interesante, inocente a un nivel que Robin no puede evitar encontrar una risa digna. Especialmente dada la versión bastante contaminada de esa imagen exacta que ocurre justo debajo. Una pequeña mirada muestra cuán roja está la propia cara de Raven, sonrojada por la emoción ante la posibilidad de ser atrapada.
Robin desliza una de sus manos debajo de la mesa para acariciar suavemente la mejilla de Raven. Todos necesitan un recordatorio de que están haciendo un buen trabajo.
Finalmente, después de un período agonizante de trucos y sorbos, es recompensado con la parte posterior de su garganta. No puede evitar echar un vistazo a cómo sobresale solo de su punta, visiblemente distendido y listo para tomarlo muy profundo a pesar de que su novio está allí. O tal vez sea porque está ahí.
Su estoica compañera de equipo es secretamente una chica muy ansiosa, más entusiasta en algunos aspectos que Starfire. Los demás, por supuesto, no estarían de acuerdo. Su imagen de Raven es de cálculo frío y control sin emociones, una rigurosamente entrenada para temer toda emoción por razones que ni siquiera él puede sacar de ella. No está mal, eso es lo que ella es, quien se retrata a sí misma. Escondiéndose con un exterior gélido que refleja la luz lejos del verdadero infierno de la pasión en el interior para que pueda residir en la oscuridad.
-Si vez a Raven, dale mis saludos. -Comenta Beastboy con tono apagado, ha sacado algo de la cocina, Robin no está seguro que es, pero no tiene deseos de averiguarlo.
Beastboy sale del comedor, justo a tiempo para que los maullidos de una Raven cubierta de semen no le alcancen
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Beastboy camina rápidamente por los pasillos de la torre, se siente extrañamente orgulloso de su actitud, ha tenido la entereza para no lanzarse como animal furioso sobre su desvergonzado líder.
Finalmente da la vuelta en una equina y se permite aflojar sus puños, ha estado clavando sus uñas con tanta fuerza que sus palmas están sangrando, eso es malo, pero confía en que una o dos gotas de sangre no se noten en la alfombra roja.
Observa lo que saco de la nevera con algo de burla, ¿Por qué había ido a buscarlo en ese momento tan específico? ¿Acaso no le dolía suficiente saber que su novia le engañaba con quien alguna vez considero amigo? ¿Oh acaso necesitaba comprobar lo que sus agudos sentidos ya le habían dicho? Beastboy no sabía, pero al menos ya estaba terminado. Todo estaba terminado.
Camino a paso ligero, envolvió el objeto que había retirado con gran celo, no quería que las cámaras de la torre se percatasen que lo había robado. Habría preguntas muy incomodas que responder si alguien se daba cuenta.
Para su fortuna pudo llegar a su cuarto sin ningún otro percance.
Beastboy se dejó caer contra la puerta, casi como si quisiese sellar la verdad fuera de su habitación. Pero era inútil, él lo sabía. Era estúpido negar las cosas más tiempo.
Raven le estaba engañando.
Esto no sería tan malo si el simplemente tuviese el valor de enfrentar a alguno de los implicados, pero la verdad tenía miedo de cualquier respuesta que pudiese obtener. Talvez Adonis había tenido razón, era un cobarde.
Talvez esa era la razón por la cual Terra lo abandono también.
Por unos segundo solo quiso morir, cerrar los ojos y no poder abrirlos más. Pero eso era imposible. Así no era como funcionaban las cosas.
-Solo levántate, levántate y vete. -Se animo Beastboy.
Todas las cosas en su habitación ya habían sido guardadas en cajas, además de que había limpiado a conciencia la habitación, cuando alguno de los ocupantes de la torre entrase a esta habitación, no encontraría ni un solo pelo verde.
Solo le restaba sacar sus cosas, y por eso se había arriesgado a entrar en la cocina, talvez él estaba tan arto que ya no le importaba soportar la humillación, si con eso podía acortar su sufrimiento solo un segundo más.
Talvez, finalmente había enloquecido. Lo mejor seria dejar la torre hoy mismo, en silencio, sin que nadie se entere, como una rata que escapa.
-Tan patético.
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Starfire se sentía inquieta, había visto a no novio Robin entrando a la concina, pero antes de que ella pudiese seguirle, noto como Raven se escabullía, casi como si persiguiese a su novio.
Esto hacia que la extraterrestre se sintiese, ella y Robin eran pareja, o al menos eso se suponía, desde hace varios meses, Starfire había notado como su novio parecía estar compartiendo demasiado tiempo con Raven, eso no seria tan preocupante si no fuese porque todo el tiempo en que él y la hechicera pasaban juntos, era en secreto, o en cuartos firmemente cerrados.
La intriga estaba comenzando a afectar a Starfire, sentía que estallaría en cualquier momento, como un agudo dolor apretaba su pecho. Ella quería destruir la puerta y averiguar que estaba pasando, pero el terror a descubrir que su novio Robin le podía estar engañando le aterraba, ella había renunciado a su planeta para venir a la tierra, si tuviese que dejar este planeta ¿A dónde podría ir?
Fue en ese momento que pudo ver a Beastboy entrar a la cocina. Aunque el resto el quipo parecía ignorarlo, el estado de Beastboy en los últimos meses también había sufrido un cambio. Ya no reía con inocencia, o buscaba contar esas bromas que todos parecían no entender.
- ¿Si Robin y Raven están juntos, eso no me deja a mi y a amigo bestia con el mismo problema? -Se pregunto Starfire, al darse cuenta de que la situación podría no ser tan mala, en el peor de los casos podría aun poder encontrar un amigo que esté dispuesto a ayudarla.
Starfire suspiro profundamente, había visto a Beastboy entrar a la concina, y no había visto o escuchado que una pelea iniciase, por lo que puede sus sospechas fuesen invenciones de su mente y nada más. Respiro profundamente y trato de calmarse.
-Uno, dos, uno, dos. -Starfire uso un método de relajación que había aprendido en la tierra, no era muy eficientes, pero estaba bien, le daba tiempo para pensar seriamente si quería entrar.
Cuando hubo calmado su corazón Starfire se dispuso a entrar, afrontaría el problema de frente, haría las preguntas necesarias, y asumiría los mal entendidos que estas pudiesen causar.
Pero cuando estuvo apunto de dar un paso adelante, la puerta de abrió, de la cocina su amigo Bastboy salió, su paso era tenso, como si estuviese tratando de fingir que todo estaba bien, en sus ojos ya no había esa felicidad que le caracterizaba, y, lo que, es más, un aura de miedo y odio le envolvían.
Starfire sintió su resolución flaquear, su capacidad de vuelo se vio gravemente afectada, mientras sus piernas ya no tenían la fuerza para sostenerla, hubiese caído, si no fuese por una pared cercana. ¡Debía salir de aquí!
Con pasos tambaleantes trato de caminar, pero le fue imposible caminar recta, sus piernas no podían sostenerla, y sus fuerzas parecían haberla abandonado. Aun así, su instinto le gritaba que debía correr. Usando las paredes cercanas como punto de apoyo logro llegar a su habitación, donde se derrumbo en su cama, y lloro contra su almohada.
Todavía no había comprobado nada, y la duda de si sus pensamientos eran falsos seguía presente, pero de alguna forma, ella ya había comprobado, que…Starfire no se atrevió a pensarlo siquiera. Lo negó una y otra vez, pero por cada vez que lo negaba, el dolor en su pecho aumentaba de forma exponencial.
-Por favor, por favor novio Robin, todo esto tiene que ser un error. No puede ser real.
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Beastboy había logrado sacar la mayoría de sus cosas, no había nada tan útil como un jet pack cuando se querían sacar cosas por la ventana. Ya con todas sus cosas en el césped Beatboy se encontraba en un dilema. El obviamente no podría llevarse todo, mas que nada porque no tenía ningún lugar a donde ir.
Por unos segundos considero usar el jet pack para mover sus cosas fuera de la isla, pero el combustible casi se había acabado con los viajes que había hecho para bajar sus cosas.
Si tomaba un vehículo seria descubierto, lo cual le imposibilitaba su silencioso escape.
Al final, sin nada que hacer, y sin querer dejar nada en esta torre que lo atase, tomo la única decisión que tenía sentido. ¡Quemaría todo!
Comenzó a apilar las cajas a una distancia prudente de la torre, no quería que se disparase una alarma o algo parecido, había una zona que estaba reservada para cuando Cyborg hacia sus parrillas, por lo que esperaba los sensores de esa zona fueran menos activos.
Le tomo varios minutos mover todo, en parte porque no quería deshacerse de todo, habían muchas cosas le que gustaría conservar, muchos recuerdos de los que no quería separarse, pero tras pensárselo de nuevo se dio cuenta, que lo mejor sería destruirlo, mientras algún recuerdo del tiempo que paso en la torre existiera, el seguiría unido a este lugar.
-Al final lo mejor es quemarlo todo.
Beastboy saco el combustible que le quedaba al jet pack, y también uso una de las latas que su amigo mitad maquina solía tener en este lugar. Luego simplemente les prendió fuego a sus cosas.
Por unos breves segundos temió que alguna alarma saltase, esta torre estaba llena de todo tipo de sensores. Pero la suerte parecía estarle favoreciendo, y todo se quedo tranquilo.
Beastboy vio como todo se quemaba, su ropa, sus CD de juegos, y varios otros recuerdos que había acumulado a lo largo de su vida. Todo fue engullido por las llamas. Y aunque fue doloroso verlo, se sintió liberado de alguna forma, ya no había nada que lo atase a este lugar, era libre de irse a donde quiera, sin temor a tener que volver.
-Me siento…bien. -Comento Beastboy mientras vaciaba otra lata del combustible para parrilladas de su amigo Cyborg.
El fuego cobro mas fuerza, y engullo a los artículos que no había quemado apropiadamente. Luego Beastboy vacío otra lata sobre los restos que aun podían ser identificables. Asegurándose de que no quedase nada. Esto le tomo algunas horas, pero cuando el fuego se apagó. Solo quedaba una masa gelatinosa de plástico y piezas metálicas.
Beastboy enterró los restos aun calientes, estaba claro que el fuego no era lo suficientemente fuerte como para reducir a cenizas todas sus cosas. Con esto ya bajo tierra, no quedaba nada. De hecho, el lugar donde enterró los restos de sus cosas era indiferenciable de todo lo demás.
En unas horas el olor a plástico quemado se iría, y nunca nadie sabría lo que paso aquí.
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Cyborg sabía que las cosas no estaban bien en la torre, Robin y Raven parecían tener una aventura a espaldas de sus respectivas parejas. Lo cual había convertido a la torre titan en un polvorín.
Cyborg había vivido lo suficiente como para saber que lo que estaba haciendo su líder era peligroso, en condiciones normales no sería extraño que alguien fuese apuñalado por la espalda, pero ellos no eran normales. El discípulo de Batman, un cambia formas verde, una alienígena super poderosa, y la hija de un demonio muy peligroso. Cyborg no quería hacer especulaciones sobre lo que podría pasar si cualquiera de ellos perdiese por completo la calma.
Los celos son una fuerza poderosa, en especial si se le añade traición a la mezcla. Cuando se llega al límite la gente deja de pensar con la cabeza, y comienza a perder el control. Él ya había visto a sus compañeros, jóvenes con futuros brillantes, descender a ese abismo de locura y muerte.
Aun recordaba como uno compañero llamado Timmoty descubrió que su novia le engañaba con un compañero. Enveneno a ambos con cloro, y luego se pegó un tiro en la cabeza para no ser juzgado. Bueno eso era lo que le dijeron las autoridades, ahora con su estatus de héroe, él podía acceder a los datos clasificados, y la verdad es que hubiese preferido no hacerlo, aún tenía nauseas.
La mente era un arma peligrosa, en especial cuando se pierde en el odio, y los celos.
Cyborg no pudo evitar comenzar a especular, ¿Cuál sería el peor escenario posible?
Starfire solía ser muy dulce y permisiva, pero cuando se le molestaba mucho, era directa y decidida. Si ella llegase a explotar Robin tendría que enfrentar a una extraterrestre super poderosa que lanza rayos. Tendría suerte si su castigo solo termina con varios cientos de huesos rotos.
El que le daba miedo era Beatboy, entre el aun incalculable arsenal de transformaciones que tenía el cambia formas, estaban los virus y las bacterias. Si bien no se había explorado mucho esta posibilidad. Cyborg sabía que Beastboy era capaz de convertirse en casi cualquier enfermedad conocida, por supuesto que esto solo había ocurrido en un escenario controlado, pero si Raven o Robin descubrían de repente un tumor cancerígeno o algo peor, no habría que buscar mucho el causante.
Por supuesto que eso no terminaría allí. Habría represalias. No tan graves al inicio, pero igualmente peligrosas.
Raven tenía un inmenso poder mágico, era muy difícil imaginarse que podría hacer si su vida corre peligro.
Robin por su parte era inteligente y tenía un gran arsenal a su disposición, además de haber examinado a sus amigos por años, no sería extraño que ya tuviese alguna medida para neutralizar a los miembros de la torre en el peor de los casos.
Cyborg se estremeció de nuevo, gracias a Robin, la torre T se había convertido en un polvorín a punto de estallar.
- ¿Sera muy tarde como para pedir mi transferencia a los titanes Este?
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Raven se disponía tomar el té matutino cuando la asta de su taza preferida se rompió, si ella fuese un poco más supersticiosa consideraría esto una señal de que algo malo está a punto de ocurrir.
Pero el día había sido tan bueno, que Raven lo dejo pasar. Había tenido un agradable encuentro con Robin en la cocina esta mañana, el cual quería repetir esta noche, pero en su habitación. Por lo que su mente estaba en paz, eso, y que no había tenido ningún molesto encuentro con Beastboy, bueno lo había escuchado mientras desayunaba, pero luego desapareció.
Ese ultimo pensamiento llamo la atención de la hechicera. Era raro que su novio desapareciese tanto tiempo, debería tener al menos una llamada de el a estas alturas. Trato de alejar sus pensamientos del chico verde, pero por mas que tratase de hacerlo no pudo.
Al final con un gruñido molesto ella fue a revisar su habitación, no quería repetir lo que paso cuando Beastboy y Cyborg entraron en su habitación y tocaron sus cosas.
Llego a su habitación solo para toparse con que la barrera mágica que rodeaba su habitación, estaba rota. Por lo que tomo aire y de una patada abrió la puerta.
-Si descubro que has estado tocando mis cosas Beastboy juro que voy a…. matarte. -Raven fue incapaz de continuar su discurso cuando tono que todo estaba en orden, no precia que nadie hubiese entrado. -Vale, esto comienza a dar miedo.
Raven busco con gran cuidado, pero nada estaba fuera de lugar, reviso sus cajones, sus ingredientes de hechizos, debajo de la cama, en el armario, pero nada parecía haber sido tocado.
Raven estaba apunto de darse por vencida, cuando noto que uno de los cajones de su velador estaba mal cerrado, de hecho, estaba lo suficientemente abierto como para dejar entrar a una pequeña lagartija verde.
Con uno de sus hechizos rodeo el velador, asegurándose que nada pudiese escapar.
- ¡Te encontré! -Grito mientras habría con violencia el cajón, pero nada.
Raven saco el cajón por completo y vacío su contenido en la cama, pero seguía sin haber nada.
Lanzo un hechizo rastreador, el cual escaneo su habitación, nada.
- ¿Habré dejado el cajón mal cerrado? -Se cuestiono Raven mientras regresaba el cajón a su sitio. Había sacado en cajón con tanta fuerza que una de las bisagras estaba rota, tendría que repararla.
Con un hechizo simple reparo el cajón, tendría que pedir que lo reparasen adecuadamente mas tarde, pero de momento esto bastaría. Cuando el cajo fue lo suficientemente funcional, comenzó a guardar las cosas que había dejado caer en su cama. Pero cuando guardo la última sintió que algo faltaba.
Volvió a sacar todas sus cosas, repaso lo que eran y para que servían, todo estaba en orden, pero cuando las volvió a guardar, la misma incomodidad la asalto. Algo faltaba. Pero no podía recordar que era.
Parpadeo varias veces, tratando de encontrar la fuente de su incomodidad. Ella como hechicera que era, tenia una tendencia al orden, por lo que olvidar algo no era común en ella. En especial en ella, sus compañeros eran ignorantes de las terribles consecuencias de lo que aquí se guardaba, por lo que debía ser el doble de cuidadosa.
Dejo de lado cualquier cosa que estuviese haciendo o pensando antes, y comenzó a hacer inventario de todas sus pertenencias.
Todas las cosas estaban allí, nada faltaba, pero por alguna razón, algo le seguía faltando a ese maldito cajón. ¿Qué era lo que le faltaba?
Fue en eso que noto un ligero olor a pastico quemado, salió de su habitación para identificar la procedencia del olor, pero el pasillo no olía a nada, regreso a su habitación, y abrió las ventadas en esta ocasión, el olor venia de afuera, pero no parecía poder ver la fuente de este desde su posición.
Se dispuso a bajar cuando noto que alguien tocaba su puerta. Suspiro, cerro la ventana y las cortinas.
-Enseguida voy.
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Robin tarareo una canción mientras caminaba por la torre, todo parecía estar en calma, demasiado de hecho, pero Robin no se quejaría de un descanso en su vida de super héroe adolescente. En especial con las distracciones que podía tener.
Por un momento se planteó usar este momento para poder terminar lo que él y Raven habían comenzado en el desayuno, él sabia que la hechicera estaba tan o más ansiosa que él.
-Beastboy es un inútil, dejar a su novia tan necesitada. -Se burlo Robin, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos por una verdad inquietante, ¿Acaso él no estaba descuidando de la misma forma a no propia novia?
Se froto la parte de atrás del cuello, talvez debía dejar la situación con Raven, y concentrarse en Starfire. Con un gemido de molestia abandono su idea de visitar la habitación de Raven, y se dirigió a la habitación de su novia.
Mas lo que encontró lo dejo sin palabras, Starfire había sellado la puerta, y se negaba a abrir, o a dar una explicación de su estado.
Robin sintió que esto podía ser problemático, Starfire era alguien muy sensible, si él se había saltado alguna de las incomprensibles costumbres de su planeta, Starfire estaría molesta con el por semanas, meses talvez.
Se froto la cabeza con algo de desesperación. Él no quería tratar con esto ahora, en especial en este momento, por uno momento de planteo la posibilidad de dejar a Starfire en paz, y pasar el resto de la tarde con Raven.
Starfire tenía que entender que él no sabía o comprendía las costumbres de su mundo, por lo que, si ella no le decía nada, él no podría evitar actuar de una forma que puede la lastima.
Ese ultimo pensamiento disparo una alarma en el cerebro del chico maravilla. El estaba engañando a Starfire, si bien no conocía mucho de la cultura del mundo original de Starfire, sabia lo suficiente como para entender que un engaño era algo grave en su cultura.
Robin trago saliva, preocupado por primera vez. Su relación con Starfire había estado fría en los últimos meses, su relación secreta con Raven consumía mucho de su tiempo. Si bien estaba seguro que nadie los había descubierto antes, en los últimos encuentros habían sido muy arriesgados.
-Talvez, talvez debo comenzar a poner espacio, no vaya a ser que esto termine mal. -Concluyo Robin al darse cuenta del desastre que podía causar la situación actual.
Se dio la vuelta y se retiro a paso firme, convencido de que podría convencer a Raven de que los encuentros parasen. Raven también debía regresar a su relación con Beastboy. No vaya a ser que las cosas se salgan de control.
Con algo más de impaciencia comenzó a correr por los pasillos mientras buscaba a Raven. No la encontró en el comedor, la sala, por lo que únicamente quedaban su habitación, o la habitación de Beastboy, apostaría por la posibilidad de que Raven regreso a su habitación por ahora.
Toco la puerta con algo de impaciencia, nadie entraba en la habitación de Raven sin invitación, eso era algo que Raven le había dejado muy en claro, era una ley que únicamente Beastboy parecía poder romper, y vivir para contarlo.
Espero unos segundos, pero nada paso, volvió a tocar, pero seguía sin respuesta, antes de irse, volvió a tocar una ultima vez. En esta ocasión si obtuvo respuesta.
-Enseguida voy.
La escueta respuesta de Raven molesto al chico maravilla. Pero trato de no demostrarlo. No quería comenzar una pelea con la hechicera.
La puerta se abrió, y Robin tubo que morderse la lengua, la habitación de Raven estaba despedazada, cientos de cosas flotaban en el aire, mientras el piso estaba lleno de varias más.
-Raven te… -Robin fue incapaz de continuar, Raven le había puesto un hechizo de silencio.
-No estoy de humor para continuar lo que paso en el desayuno. Como puede observar, estoy ocupada. -Al finalizar su declaración Raven deshizo el hechizo de silencio que lanzo sobre Robin. -Habiendo dicho eso ¿Deseas algo?
Robin se froto la garganta, el hechizo había dejado una sensación amarga en su garganta.
-Es justamente eso de lo que quería hablar…
-Creo haberte dicho que hoy no. -Interrumpió Raven, ahora tenía un tono más fuerte.
-Si, te escuche la primera vez…solo déjame terminar, ¿Sí? -Robin se callo y espero a que Raven respondiese, esta solo asintió. -Veras, creo que he estado descuidando a Starfire por estar contigo, no me mal entiendas eres grandiosa, pero Star sigue siendo mi novia, y tu no has querido terminar con Beastboy.
- ¡Al punto niño maravilla!
-Creo que debemos darnos un tiempo, y regresar con nuestras respectivas parejas, no vayan a ser que sospechen de algo. -Concluyo Robin.
Raven movió su cabeza como si lo estuviese pensando, al final asintió.
-Es lo mejor, ahora si me disculpas, estoy ocupada.
Robin se sintió tranquilo cuando Raven accedió tan fácilmente a ponerle un alto a su aventura. El realmente no comprendía esta parte de Raven. Incluso si Beastboy era un pésimo amante, Raven no parecía estar interesada en romper su relación con él. ¿Había algo más?
Robin dejo esa pregunta en el aire, de momento tenia cosas mas importantes en que pensar.
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Bastboy se había transformado en una pequeña ave, tenía planeada encontrar un tráiler que saliese de la ciudad, y abordarlo, con algo de suerte, nadie notaria a un perro verde acostado en el techo de un container.
Ahora la pregunta era a donde ir, Beastboy no había pensado muy bien esa parte, pero la verdad era que no le interesaba, cualquier lugar que no sea aquí era lo único que le importaba.
Se poso sobre un poste, listo para subirse al primer tráiler que pasase por debajo de él, cuando noto que algo estaba extraño, pudo ver a un grupo de personas subir a una chica a un carro, la chica no puso resistencia, pero en sus ojos se podía ver un inmenso miedo.
Las alarmas comenzaron a sonar dentro de la cabeza del cambia formas. Trato de ignorarlas, ya no quería ser el héroe, el solo quería irse y nunca volver, pero él no podía dejar que una chica fuese secuestrara por una razón tan patética.
Levanto el vuelo, y comenzó a seguir el carro. Deseando que lo que sea que le temía la chica que era escoltada por dos gorilas, no fuese otra cosa mas que un padre sobreprotector y enojado.
Pensamientos que fueron traicionados cuando el carro dio una vuelta equivocada, y se metió a una construcción abandonada.
Beastboy se lamentó por haber dejado su comunicador atrás, este lugar apestaba a sangre y muerte. Algo grande estaba pasando, y no tenía forma de contratar con su equipo. Maldijo su suerte.
Bueno no todo estaba perdido. Robin ya había previsto que algo así podría pasar, por eso había designado un numero de celular, como numero de emergencia, lo único que tenia que hacer era encontrar un teléfono celular, marcar el número, y los Titanes deberían venir a investigar en menos de 30 minutos. El problema estaba que en esto momentos no contaba con ningún celular a la mano.
Por un momento sintió como una voz le decía que debía abandonar. No, no era una voz cualquiera, eran sus instintos animales. Lo que sea que se escondía en este lugar era algo que lo superaba por un amplio margen, todo el aire estaba cargado con la sensación de la fatalidad, podía sentirlo en sus huesos.
Beastboy se acobardo, y por un momento se vio a si mismo regresando por donde había venido, total el ya no era un héroe, había huido de la torre, quemado todas sus cosas, ya no tenía ningún deber como héroe.
Pero eso era falso, Beastboy si era un héroe, fuese titan o no, eso no cambiaba nada, el fue, es, y seguiría siendo hasta el día de su muerte, un héroe.
Nuevamente levanto el vuelo, y entro en la construcción abandonada. Incluso cuando sus instintos le advertían del peligro, no se pudo obligar a volver.
-Esta bien, lo peor que te puede pasar es morí. Y tú querías morir ¿Verdad? -Se animo mentalmente Beastboy mientras cambiaba a la forma de una rata.
La inmensa rata verde comenzó a pasearse entre los restos que cubrían el piso. Adentrándose lentamente en lo desconocido.
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Agradezco a Kaiser por su ayuda con este cap.
