¡Siguiente capítulo! Me siento un poco culpable por no haberlo subido antes... Ahora estoy en pleno proceso de preparación para los exámenes y ando bastante liada.
Yasuchika: Eso dices siempre. Debería darte vergüenza. Lo escribiste hacia finales de febrero, principios de marzo. ¿Y qué es eso de publicar una continuación¡Te dije que no lo hicieras!
Ishtar-kun: Deja de meterte conmigo. Te pasas la mitad del tiempo lamentándote. ¡Has malgastado la mitad de tu vida, Yasuchika!
Yasuchika: ... (Está en shock porque está analizando la posible veracidad de mi comentario) Antes que nada, debo pedirle disculpas a Na-chan y a Lau... porque voy a hacer algo muy feo, Voy a comenzar a adorar a Spynki… mi nuevo dios, y yo, como su emperatriz, le ofreceré sacrificios humanos, elegidos entre los escritores de Ouran con más capítulos en su haber. Ya sabéis quién será la primera.
Y este capi se lo dedico a la loca que me lo pasó (otra vez) y que es capaz de cantar loas a las duchas de su piso. ¡Es tan fantástica¡Y es capaz de distinguir un review mío camuflado, aunque firme como Linda Evangelista y le deje el mail de otra amiga¡La mejor! Y se lo dedico a su pelo, porque su corte es genial y cuando vuelve de la peluquería le queda súper mono y luego se le vuelve rubito, tan MOE.
¡A Luanda, a Luanda, a Luanda! Por escribir esas historias y estar poseída por el espíritu del incesto. ¡MxT Forever¡INCESTO¡QUIERO ENSALADA!
Y por último pero no menos importante... PRRR¡clarines y timbales para recibir a Tjololo, el que camina solo¡Que de joven paranoico pasó a ser un proyecto de adulto con el orgullo destrozado, padre de un montón de criaturas que prolongarán la tradición de caerse de los árboles por subirse a ramas demasiado frágiles, por los siglos de los siglos! Aunque él fue el único que se cayó portando consigo un antílope de 90 kg…
CAPÍTULO DOS
Ie.
Tú ya sabes por qué.
Ya eran casi las ocho y media de la tarde y Ranka se estaba preparando para ir a trabajar. Se estaba dando los últimos retoques al maquillaje de sus ojos cuando el timbre de la puerta sonó y fue a abrir. Se quedó perplejo cuando vio ante él a un chico serio de gafas que le sonaba de algo.
-No vamos a comprar nada. -dijo cerrándole la puerta en las narices. Yasuchika, tranquilo, se limitó a volver a llamar.
-Te he dicho que no nos interesa lo que quiera que vendas. -recalcó furioso Ranka.
-Buenas noches, soy Yasuchika Haninozuka, y he venido a ver a Haruhi. -y sacó una súper sonrisa tipo Hani, (que daba mucho miedo en él) que le hacía parecer encantador e inocente.
-¿Haninozuka? -le preguntó Ranka.
-Es el hermano pequeño de Hani. -le contestó Haruhi por detrás.
-¡Oh, eres el hermano pequeño de Mitsukuni¡Qué maravilla¡Encantada de conocerte! Puedes llamarme Ranka. Supongo que también estudias en el Ouran...
-Sí, pero aún estoy en la secundaria alta. El año que viene pasaré a bachillerato.
-Vaya¡Qué bien¡De verdad, estoy encantada! -de repente se puso serio. -Si te digo la verdad, eres más apuesto que tu hermano, Mitsukuni es más mono, pero tú pareces mayor. Y no sólo por la estatura. Si no fueras más pequeño que Haruhi me preocuparía... -añadió riendo (idiota, sólo se llevan un año. ¿No ves que está aparentando que la diferencia de edad entre ellos es más grande de lo que es en realidad?) De pronto se le iluminó el rostro. -¡Ya sé¡Quédate a cenar con Haruhi! Yo me voy a ir a trabajar y la pobre se va a quedar tan sola... Cocina muy bien y yo me quedaré más tranquila si está acompañada.
-Papá, supongo que le estarán esperando para cenar. -no pudo acabar la frase, porque Yasuchika contestó todo sonriente:
-¡Qué amable de su parte! Acepto encantado. No se preocupe por Haruhi.
A la aludida en cuestión Yasuchika le estaba dando mucho miedo. Ella era lo suficientemente perspicaz como para darse cuenta del componente calculador de la maniobra de Yasuchika para entrar en su casa: esa sonrisa tan brillante, esa actitud solícita. Se había metido a su padre en el bolsillo. Cuando la ocasión lo requería, no dudaba en mostrar su cara encantadora tal y como hacía Hani (os remito al episodio de la piscina climatizada de Kyôya, cocodrilos incluidos).
Pero como en realidad se alegraba de no cenar sola, sino con él, se dirigió a la cocina a vigilar el arroz. Tendría que hacer un poco más. También cortó más pimientos y cebolla que iban a acompañar al rape como refrito.
-¿Quieres que te ayude? -le preguntó Yasuchika. Estaba a su lado.
-¿Sabes cocinar? -una gota de escepticismo resbaló por la nuca de Haruhi.
-No, pero algo podré hacer. Venga, va, quiero ayudarte.
-Está bien, puedes ir cortando este pimiento verde. Pero coge un delantal del colgador que está detrás de la puerta, o te ensuciarás la ropa.
-¿Dónde está el baño? Es para lavarme las manos...
-Es esa puerta de ahí. -le indicó, sin dejar de vigilar el arroz. Cuando Yasuchika salió del baño, Haruhi se esperaba que hiciese un comentario acerca de lo pequeño que le parecía pero el chico no dijo nada, sino que se colocó el delantal y cogió el cuchillo. Al poco tiempo se cortó.
-Vaya, te has cortado. Ven, vamos a ponerte el dedo bajo el grifo para que deje de sangrar. Es normal si no habías cortado nunca antes verduras. A mi también me pasó. De todas formas, será mejor que te quites las gafas. Sin ellas verás mejor.
(Es que hay que ser tonto para ir por la vida con unas gafas graduadas que no necesitas. Le van a destrozar la vista, seguro.)
En esas estaban cuando Ranka, ya listo, entró en la cocina para despedirse.
-¡Bueno chicos¡Me voy! Pasadlo bien. -entonces vio a Yasuchika, con el delantal y sin gafas, cortando pimientos. -¡Qué mono! (lo cual no le gustó nada a Yasuchika) Se nota que eres hermano de Mitsukuni. ¡Qué chico más majo eres! No como otro que yo me sé...
-¿A quién se refiere tu padre?
-A Tamaki.
Yasuchika puso cara de circunstancias. Directamente no conocía mucho al rey, pero no le cupo la menor duda de que a Ranka le caía realmente mal. Mientras tanto, ajena al mundo de la cocina que le rodeaba, Ranka había continuado su discurso (tanto odiarlo, tanto odiarlo, y resulta que es como él. Qué nivel Maribel).
-Porque esa tontería de ser el padre de Haruhi, en realidad todas sus tonterías, me sacan de quicio. Es un obseso neurótico patológico, te lo digo yo. Tú en cambio pareces tan responsable... Seguro que sacas buenas notas (Tamaki también las saca, y ya ves tú que sinsustancia que es).
-Papá, vete ya, que vas a llegar tarde.
-Cierto¡Dios mío, qué hora es! -agarró a Haruhi, que casi la ahoga, y le estampó un beso en la mejilla que le dejó todo el pintalabios. -cariño, no tengas miedo, papá volverá enseguida.
Entonces se dirigió a Yasuchika, que retrocedió un poco asustado, porque no quería que le besara a él también (y por la cara de Ranka parecía que fuera a hacerlo).
-¡Cariño, encantada de conocerte una vez más! -(que pesado)- Pásalo bien, no vuelvas tarde a casa, no se vayan a preocupar tus padres, y vuelve pronto.
-Vale. A mi también me alegra mucho el haberla conocido. Su casa es muy bonita y está muy ordenada.
-Oh, todo eso es cosa de Haruhi. Se las apaña muy bien. Demasiado bien, quizás. ¡Hasta mañana, hijita!
-Adiós papá. -dijo Haruhi cerrándole la puerta.
Continuaron preparando la cena en silencio. Haruhi estaba un poco nerviosa, porque era la primera vez que estaban a solas desde que había salido de su cuarto para ir al instituto, y todavía le daba vueltas a lo que le había dicho. Además, se había presentado en su casa sin avisar. ¿Es que tenía miedo de que de habérselo pedido, ella le hubiese dicho que no?
-Perdona que me haya presentado en tu casa sin avisar. Pero es que la única forma de que Satoshi no se enterara de que iba a visitarte era que nadie lo supiese.
Y Haruhi le creyó (cualquiera que conozca a Satoshi le hubiera creído). No le hacía falta forzar su imaginación para saber lo que habría pasado: Satoshi se le habría metido en casa también, shinai incluido.
-La cena estará enseguida. Así luego podremos estar un rato antes de que te tengas que ir.
Al oír esto último, Yasuchika se puso serio y salió de la cocina.
"¿Qué he dicho ahora de malo?". Volvió a los pocos minutos, con una mochila. No hacía falta ser adivina para saber lo que llevaba ahí.
-¿Te quedas a dormir?
-Si te parece precipitado me voy después de cenar...
-No, quédate mejor. Además, han dicho que podía llover. Puedes dejarlo en mi cuarto mientras yo termino de preparar la cena. Por cierto¿Dónde ha estado todo este tiempo?
-Escondido debajo de las escaleras.
"Cada vez se muestra más calculador."
Cuando estuvo preparada la cena ambos se sentaron en el kotatsu. Haruhi recordó las palabras de Tamaki y sonrió, sería divertido patalear con Yasuchika bajo el kotatsu. Se sentía bien con Yasuchika, como si el mundo pudiese estar en calma durante más de diez minutos, sin sobresaltos ni sorpresas desagradables. Y no era para nada un chico aburrido. Cuando menos te lo esperabas saltaba con un toque inesperado de humor (Lo que quiere decir es que a veces se ríe de él). Aunque Haruhi era lo bastante perspicaz para saber que no era así con el resto del mundo. Siempre parecía muy serio.
-Está muy rico...
-Gracias. -le hubiera gustado decirle mucho más, porque sabiendo lo que probablemente comía ese chico cada día, era todo un halago de su parte. Sintió una molesta punción cuando se cuestionó a si misma si tal vez no era sincero, si no que lo había dicho porque se sentía obligado.
Le costaba bastante hablar, porque no estaba segura si una frase casual iba a mostrar lo que llevaba pensando hacía varios días.
-Haruhi¿Sabes por qué he venido a tu casa?
La pregunta la sobresaltó, porque no se la esperaba. Se había abstraído durante un tiempo indefinido. Y se sorprendió a si misma porque no sabía la respuesta. No sabía el porqué: Por qué se quedaba a dormir, por qué estaban cenando juntos, por qué había ido a su casa, por qué pasó eso aquella tarde. Lo más normal hubiese sido ignorar el incidente, hacer que nunca había pasado. No les hubiese resultado difícil, poco o nada tenían en común, y sus vidas no estaban ligadas por ninguna circunstancia. Sin embargo, no hacía mucho se había despertado una mañana en una cama enorme, en los brazos de un chico que la rodeaba, y que le deseó buenos días sonriendo. Le gustó esa sonrisa porque nada tenía que ver con la de Hani, no mostraba una alegría inconsciente sino que era más seria, tenía ese toque que les dan a sus sonrisas las personas que no lo hacen a menudo. Era especial. Y mientras se vestía, desde la cama, le dijo lo que no se hubiera esperado: que quería volver a verla. Lo dijo con un rostro casi inexpresivo, pero de alguna forma, Haruhi sólo podía pensar en una palabra cuando lo recordaba: romántico. Y eso le trastornaba, porque no había conocido el romanticismo hasta entrar en el Host Club. Un romanticismo superfluo, inane, y carente de significado. Muy florido, pero falso al fin y al cabo.
¿Cómo podía ser esa frase romántica¿Por qué prefería mil veces escucharla a oír cualquier circunloquio poético?
-Querías verme.
-Sí, quiero verte. Quiero estar contigo. No ya esta noche, no sólo esta semana.
-Claro, siempre que quieras. Podemos hablar de todo lo que quieras.
Sentía que no podía comer más. Tenía un nudo en la garganta.
Estaba muy nerviosa y no sabía por qué. Era tan estúpido... Sentía que algo la unía a Yasuchika, porque no le conocía y sin embargo lo sentía más profundo que sus compañeros del club, con quienes se veía todos los días prácticamente.
Lo peor era que el hecho de conocerlo, de no llegar a conocerlo nunca, tal vez, la torturaba. ¿Cuál era la causa? Había demasiadas incógnitas.
-Bien, - Yasuchika hizo una pausa que se alargó demasiado. Haruhi tuvo la impresión de que deseaba decir algo más. De repente cambió de opinión: -No, no está bien. ¿Es que no has entendido lo que... Lo que quiero decirte? Te estoy diciendo lo que siento. Dime al menos qué piensas, qué te parece todo esto.
-Me parece que estás haciendo una montaña de un grano de arena. Lo que ha pasado entre nosotros no es que no me importe, pero creo que debemos mirarlo con perspectiva. -acudiendo a la sensatez se sentía más segura. Eso era lo correcto. No obstante, sabía que lo que acababa de decir no era totalmente cierto.
-¿Crees que le estoy dando demasiada importancia? - la tensión contenida había desaparecido del rostro de Yasuchika. Haruhi seguía siendo una incógnita pero, tal vez por eso mismo, necesitaba contarle todo. - Haruhi, creo que me he enamorado de ti.
El mundo se había vuelto loco. Creía que la habitación: todo, hasta el kotatsu; daban vueltas en torno a ella. La situación era inverosímil. Y lo peor de todo es que no sabía que contestar. Como no sabía qué decir, tomó una decisión: se levantó y se arrodilló frente a Yasuchika. Le miró directamente a los ojos, y con una mano fue acariciando lentamente su mejilla. Ya no estaba nerviosa, se sentía bien, tranquila. Se permitió el lujo de perderse en la profundidad de aquellos ojos y entonces acercó sus rostros despacio, con cuidado. Volvió a probar el sabor de los labios de Yasuchika y se maravilló de recordarlo tan nítidamente. Su suavidad, su dulzura. Una pequeña descarga eléctrica pareció recorrerla. Lo atrajo hacia ella, buscando profundizar el beso. Por su parte Yasuchika respondió con calma, disfrutando del deleite de volver a abrazarla y perderse de nuevo entre sus besos. Con mucho cuidado, Haruhi se apartó para volver a mirarlo a los ojos.
-Yo también siento algo muy especial por ti. Algo que no había sentido nunca. ¿Cómo se llama esa sensación en la que sientes polillas en la boca del estómago?
-Querrás decir mariposas.
-No, eso es muy trillado. Yo siento polillas. Y sólo las siento cuando estoy contigo.
Yasuchika sonrió, y le apartó un mechón de los ojos. Le ayudó a recoger los restos de la cena, tristemente olvidados debido a la conversación. Haruhi miró el reloj. Ya eran las diez de la noche. El tiempo se les había echado encima sin apenas darse cuenta.
Acomodaron la sala de estar para poder sentarse cómodamente a ver una película. Apagaron las luces y Haruhi no pudo evitar pensar que eso era lo que hacían las chicas con sus novios, alquilar una comedia romántica y verla los dos juntos. Un momento, Yasuchika no era su novio¿O si? Prefirió no discurrir más, porque sólo complicaba doto aún más. Lo importante era que le importaba a Yasuchika. De esa forma supo que, si la noche compartida no hubiese significado nada para él, la hubiese herido profundamente. Además, ni ella era una chica corriente, ni lo era él. Y menos aún la película. Nadie podría considerar lógica la historia de un diseñador de deportivas recién despedido que decide acabar con su vida mediante una bicicleta estática y un artilugio que incorporaba un cuchillo, tras haber tirado todo lo que tenía por el balcón. Para acabar al final de la película con una azafata del vuelo que sólo él cogió para acudir al funeral de su padre.
Al acabar la película comenzó a reír. Rió hasta que creyó que iba a ahogarse, porque las carcajadas no le permitían coger bien el aire. Ahí estaba ella, en el suelo, mientras Yasuchika le decía:
-No me digas que no ha sido buena... A mí me gusta.
-Es una tontería monumental.
-Pero te hace pensar. -acotó él. -De esa forma, si alguna vez vas a suicidarte, lo que no debes hacer es tirar toda tu ropa por la ventana. Por que si surge un improvisto que te obliga a salir a la calle, te quedas en una situación ridícula.
-Vale, vale, tienes razón. Desde luego, debo admitir que es una gran película. -Haruhi se rindió, sentándose en el suelo, sin fuerzas.
Volvían a estar muy juntos de nuevo (se pasan el día pegados-que tenemos que aprovechar-) y esta vez fue Yasuchika el que le acarició la nuca, deslizando sus dedos entre los cortos cabellos. Haruhi sintió un escalofrío directamente en su espina dorsal, que sus pezones se irguieron. Cogió su mano libre y se la besó, recorriendo toda la palma, llegando a los contornos y succionando luego cada uno de sus dedos. Yasuchika no pudo evitar cerrar los ojos, andaba a oscuras por la topografía de Haruhi. Se desabrochó su camisa, que quedó arrugada en el suelo. Le quitó a Haruhi su camiseta con urgencia, sin poder esperar para besar la tersa piel de sus pechos. Al notar el frío suelo en la espalda, Haruhi se concienció de lo que estaban haciendo.
-Espera, no podemos hacerlo. Si me quedo embarazada...
-No te preocupes, me he ocupado de eso.
Yasuchika se sacó del bolsillo de su pantalón un pequeño paquetito rectangular.
-Así que lo tenías todo pensado.
-No lo digas en ese tono, como si todo hubiese estado premeditado. Lo que pasa es que pensé que si sucedía, no debíamos correr riesgos.
-Otra forma de no correr ningún riesgo es parar ahora. -le respondió Haruhi, cínica.
Yasuchika se sonrojó mucho, y bajó la mirada avergonzado.
-Nunca te voy a obligar a hacer nada que no quieras. (En un tono que decía claramente "tengo mis principios aunque lo que más desee en esto momento es hacerte el amor").
Y a Haruhi le dio pena. Estaba tan mono, sólo con los pantalones, sonrojado y bastante cortado que decidió parar con la broma. Sonriendo, lo llevó a su cuarto y lo tumbó sobre el futón. Se le sentó encima, y le desabrochó el pantalón. Se lo quitó con algo de dificultad y a sus pies, con el pantalón todavía en las manos, contempló su obra: Yasuchika respiraba agitadamente al tiempo que la devoraba con la mirada.
Se quitó sus propios pantalones y la ropa interior, y volvió a sentarse completamente desnuda sobre él, para que notara la presión de su sexo sobre su prominente entrepierna. Comenzó a besarle la clavícula, dejando un rastro de saliva hasta su hombro. Luego bajó para acabar aprisionando entre sus dientes el rosado pezón. No le mordió pero fue suficiente para que un gemido prolongado escapase de los labios del Yasuchika.
Estaba empezando a perder el control, acabaría abalanzándose sobre ella.
Las manos de Haruhi recorrían tranquilas su abdomen, provocándole cosquillas irresistibles, ejerciendo una presión perturbadora. Por fin llegaron al elástico del boxer y comenzó a sacárselo con cuidado. Yasuchika comenzó a incorporarse y Haruhi lo paró con una mano en su hombro; empujándole suavemente hasta que su espalda volvió a tocar el suelo. Y ella misma se levantó para hurgar en el bolsillo del pantalón.
Volvió con el cuadradito ya abierto por una esquina, lo sacó, lo desenrolló y procedió a colocárselo (una situación un poco incómoda para Yasuchika).
-Cuanto más te conozco, más me sorprendo. ¿Cómo sabes esto?
-Cuando entras en bachillerato te dan un par de seminarios para informarte.
Cuando ya estuvo colocado, Haruhi se sentó a horcajadas sobre él, descendiendo con cuidado. Se sintió poderosa, era ella quien controlaba el ritmo y la profundidad. Comenzó a moverse, cada vez un poco más rápido, mientras Yasuchika con una mano en la cintura la ayudaba, y con la otra acariciaba el surco entre sus pechos. Las sacudidas eran cada vez más rápidas, hasta que Haruhi se dejó caer sobre él, exhausta. No tardó mucho en incorporarse, y mientras Yasuchika iba al cuarto de baño ella se metió en el futón.
Esta vez había sido mucho mejor que la anterior. Yasuchika volvió con su propio futón y lo colocó al lado del suyo. Haruhi comenzaba a sentir sueño, de nuevo Yasuchika la abrazaba, y no pudo evitar dormirse casi al instante.
A la mañana siguiente la despertó el olor del desayuno preparándose en la cocina. Al poco entró Yasuchika ya vestido.
-Buenos días. - le dio un beso en la frente al tiempo que le acariciaba la cabeza. - ¿Has dormido bien? Te he preparado el desayuno (no lo había hecho antes) y yo ya estoy preparado, así no me cruzaré con tu padre.
-Los sábados no vuelve hasta las diez. ¿Qué hora es?
-Las nueve y cuarto. Aún tenemos tiempo, entonces.
El desayuno no estaba tan mal como Haruhi había esperado. Mientras comía, llamaron al timbre. Yasuchika se escondió mientras Haruhi, extrañada, iba a abrir. En el rellano estaba un chico alto, moreno, que carga con una shinai y la saludó con su súper sonrisa.
-Buenos días, Fujioka-kun. ¿Puedes decirle al destalentado de Yasuchika que salga?
No hizo falta, el propio Yasuchika salió al escuchar la voz de Satoshi.
-¿Qué haces aquí?
Inmediatamente recibió un golpe en la cabeza.
-¡Llegas tarde al entrenamiento¿Te parece que eso es disciplina?
-¿Sabías dónde estaba?
-Claro. Coge tus cosas anda. El padre de Fujioka no tardará mucho en volver.
Haruhi le entregó su mochila. Llegaba el momento de despedirse hasta la próxima vez.
-Satoshi, espérame abajo.
-Ni hablar del calamar. Eres un Haninozuka, despídete de tu novia con educación y sin lascivia.
Ahora le llegó el momento de enconarse a Yasuchika.
-¡¿Qué concepto tienes de mi?!
-Te recuerdo que me indujiste a creer que te iban los chicos. Y no hace tanto tiempo de eso.
-¡Pero qué dices¡Eso fue un malentendido¿Vale¡Por culpa de una estúpida revista!
-¿Qué cara crees que se me quedó cuando me enteré de tu relación con Fujioka?
Haruhi fue bastante más rápida, y con un beso en la mejilla se despidió de Yasuchika para después cerrarles la puerta y echar el cerrojo.
Cuando Ranka volvió, cansado y con ganas de dormir, la casa estaba tan limpia y ordenada como de costumbre.
-¡Qué cansado estoy! Voy a dormir un poco y luego me cuentas qué tal con el hermano pequeño de Mitsukuni.
-Que descanses, papá.
