INTRO
LCS: ¡Hola a todos mis queridísimos lectores de esta gran familia! Bueno, primero quiero pedir disculpas por la tardanza en actualizar, no es que sean muchos que lean mi historia pero de todos modos quiero hacerlo.
Espero que los pocos que son sigan mi historia. RenaissanceLady-K, que es mi autora preferida y que me ayudó a subir mi primer chap, quisiera dedicarle este capíulo.
Disclaimer: Chrno Crusade y sus personajes le pertenecen a Daisuke Moriyama, excepto algunos que aparecerán también, que son míos.
"La Tercera Santa"
Capítulo Segundo: "Preparando Planes"
— Ojala ya haya inventado algo nuevo y más poderoso el viejo —dijo Joshua que se encontraba recargado con sus codos en la ventana mirando el jardín.
— ¿Por qué lo dices?, si últimamente no hemos tenido muchas misiones. Con lo que tenemos basta, o... ¿acaso ya estas perdiendo técnica? —respondió sonriente la chica albina.
— No, no es por eso. —murmuró sin hacer caso al chiste —Azmaría, te he de confesar algo.
— Dime, Joshua —
— Es que debemos prepararnos, presiento que algo muy grande nos espera. Y no es nada bueno —.
— Joshua, me estas asustando. ¿Por qué lo dices? —dijo preocupada.
— He tenido sueños —mencionó repentinamente.
— ¿Sueños?, ¿Qué clases de sueños? —pregunto curiosa.
— Sueños en donde está Rosette —
— ¿Rosette? —
— ¡Chicos!. ¡Tienen una misión! —llegó Claire azotando la puerta e interrumpiendo la conversación.
— ¡Claire, debes tocar antes! —exclamó Azmaría.
— Lo siento, chicos. ¿Estaban ocupados? —insinuó.
— ¿Por qué dices eso, Claire? —dijo apenada.
— Ejem, ejem. Chicas, dejen sus asuntos para otro día por favor —interrumpió Joshua— Claire, ¿en dónde es la misión? —.
— Ehh..., es mejor que vayan con la Hermana Kate. El viejo sólo me mandó a llamarlos y al parecer era urgente —
— Y entonces que estamos esperando. Azmaría, agarra tus cosas y adelántate, yo iré a traer las mías —dijo señalando las pistolas y las municiones que estaban en el rincón.
— Si —contestó mientras abría la puerta.
Joshua corrió en dirección contraria a Azmaría, quien llevaba en un tipo cinturón dos diferentes tipos de pistolas y algunas municiones. Joshua llego a su cuarto, que a pesar de ser un chico, y estar en plena adolescencia y con todos los sentimientos a flor de piel, era exageradamente ordenado. Tomó su mochila de acero, en donde llevaba las demás municiones y armas, y salió del cuarto.
Al llegar al despacho de la Hermana Kate quedó paralizado. Vio a los dos reverendos platicando y al viejo Hamilton consolando a Azmaría, que se encontraba hincada y con la cabeza sobre alguien acostado en el sillón. ¿Era la Hermana Kate? y... ¿por qué lloraba Azmaría?, ¿qué había pasado?
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— Señorita Marianne, la señora quiere verla enseguida —dijo un hombre uniformado de pantalones y saco negro, y una camisa blanca. Al parecer era el mayordomo, quien tocaba la puerta.
— Gracias, Walter. Dile que en unos momentos voy —respondió la señorita que se encontraba en un banco peinándose en camisón.
Al ser cerrada la puerta, abrió la gaveta que estaba en su tocador de un color blanco elegante, saco un cofrecito de madera, se paró y se volvió a sentar pero en su cama. Dentro del cofre habían fotos que se quedo viendo por un buen rato.
Al parecer, la habitación era de una señorita de alrededor de unos 16 años. Y si. Marianne Brahms era un chica de 17 años que pertenecía a una de las familias más ricas de Alemania pero también pertenecía a la única familia que quedaba de Invocadores de Joyas. Ella vivía con su hermano, con el mayordomo, y demás sirvientes, puesto que su madre era la ahora directora de la Orden de Otto Bartolomé, ahí en Alemania.
Marianne se acordó del pedido de su madre, guardó su cofre y se cambió, pues acababa de despertarse aún por lo temprano que era.
Salió de su habitación y se fue corriendo al despacho de su madre. Llevaba un pantalón azul entallado con una blusa color rosa que a partir de la mitad no era entallada sino floja. Unos botines café y el cabello suelto que lo tenia hasta mitad de la espalda y ondulado. Lo negro de su cabello hacia resaltar su piel blanca al igual que sus ojos verdes. A pesar de su edad era muy hermosa.
— Pasa, hija —respondió Charlotte al llamado de la puerta.
— Muy tarde, hermanita. ¿Se te pegaron las sábanas? —dijo un chico que estaba apoyado sobre la pared con los brazos cruzados.
— Cállate —dijo fulminándolo con la mirada.
— Niños, por favor —
— Lo siento, madre. Sólo que ya me había cansado de esperar. No sabía que las chicas de su edad tardaran tanto en arreglarse —acusó dirigiéndose a su hermana con risita sarcástica pero a la vez agradable.
— Bueno, mamá. Supongo que lo que nos tienes que decir es muy importante porque normalmente te la pasas todo el tiempo en la Orden —dijo Marianne ignorando el comentario de su hermano.
— Obviamente porque es la directora, ¿no? —agregó Alexander.
— Por favor Marianne, no quiero que empieces otra vez con tus reproches —trató de calmar a su hija.
— Pero mamá, cómo quieres que no te diga nada si desde que papa murió la hemos pasado escondiéndonos, y luego que se calmaron las cosas te nombraron directora de la Orden —
— ¿Acaso crees que todo esto es un juego? ¿Crees que nada más nos escondemos por escondernos? —hizo una pausa— Esto es de vida o muerte, nos han encontrado ya. Lo único que quiero es protegerlos —
— ¿Protegernos? ¿Piensas que estando todo el tiempo en la Orden puedes protegernos? —
— Pues por eso mismo. Es posible que los demonios ataquen a la Orden y ustedes estén lejos de ahí —
— ¿Y tu qué? ¿Acaso piensas morir y dejarnos solos? ¿Por qué aceptaste ser la directora si sabias que nos podrían descubrir?
— Porque era la única persona que estaba conciente de todo lo que sucedía, además de que no había opción —
— O sea que piensas en nosotros sin poner importancia en tu vida ni en los de la Orden. No puedo creer que mi madre piense de esa forma —alzó su tono de voz.
— Marianne. Es LA-OR-DEN. Ya están preparados para eso —
— De todos modos —finalizó y se sentó en el sofá mas chico.
— ¿Ya terminaste, hermanita? —preguntó Alexander un poco molesto. Ésta asintió un poco indiferente— Para empezar no tienes derecho de reprocharle absolutamente nada a mamá porque ella a pesar de todo ha estado con nosotros y nos ha protegido, algo que deberías agradecer. Además mamá sabe lo que hace y tarde o temprano íbamos a ser descubiertos, es un milagro que sigamos aquí todavía.
— Lo siento, madre. Haré lo que tu digas aunque sabes que nunca he estado de acuerdo con lo que haces —dijo un poco más calmada.
— Gracias, hija. Sabes que es por su bien y no quisiera perderlos como a su padre —dijo un poco triste abrazándola.
— ¿Y que era los que nos tenías que decir? —dijo Alex acercándose.
— Pues debido a que no hemos sabido nada de lo que en realidad pasó con Satella, además de que quiero que se mantengan lejos, he decidido que vayan a la Orden de Magdalena, allá en América —
— ¿Lo dices en serio? —exclamó Marianne.
— ¡Qué bien! ¿Cuándo nos vamos? —dijo Alex, poniendo una cara de alegría.
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— Que bueno que sólo necesite descansar —dijo Joshua sonriente.
— Si. Pero creo que exageré un poco, ¿no crees? —murmuró un poco apenada.
— Pero Az, se que te asustaste, es normal, además quieres mucho a la Hermana Kate. Así que no t preocupes, jeje —dijo ayudando a Azmaría con algunas bolsas de despensa.
— Gracias —
— Nunca me imaginé que esto fuera la gran misión urgente —
— Jeje, yo tampoco. Es que a pesar de que todo ha ido muy tranquilo, pues la Hermana Kate no ha tenido unas merecidas vacaciones, ha estado muy ocupada, y también ya no es la misma desde lo que pasó —
— Si, y la verdad que de tantas cosas que le han salido y responsabilidades que tiene, ni se acordó de la cena de Navidad —dijo terminando con una sonrisa.
— Pues aquí estamos con los preparativos y comi...ay —no alcanzó a terminar porque al querer acomodar una bolsa entre sus brazos, se cayó.
— Az, ¿estás bien?. Déjame ayudarte —
Joshua la ayudó. Acomodaron las cosas en el coche, y entraron. Joshua manejaba porque Azmaría tenia miedo de aprender (con tantos accidentes que Rosette tenía, la dejó traumada n.n).
Llegaron a la Orden, llevaron las cosas a la cocina y se sentaron en la mesa hasta que...
— ¡Chicos! Tienen una misión —dijo Claire de repente.
— Pero, ¿si es una verdadera misión? —bromeo Joshua.
— Joshua, no estoy jugando. Al parecer es un demonio que ha ocasionado destrozos desde la mañana. Es en el Puerto Negro —
— Vamos, Az. Las cosas ya están el coche —refiriéndose primero a Az y luego Claire.
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— ¿Se encuentra mejor, Hermana Kate? —preguntó el doctor Kindot.
— Si, ya me siento mejor. Muchas gracias pero ya no quiero estar tendida en la cama como una vieja —respondió mientras se levantaba.
— Hermana, el doctor dijo que tiene que descansar por el momento —intervino el Reverendo Reminghton.
— Si. Por el momento tiene que descansar. Seria mucho mejor que se tomara unas vacaciones porque se ha desgastado mucho últimamente, supongo —dijo el doctor.
— Pero... —
— Nada de peros, si no lo hace sus desmayos no pararán —
— Está bien, está bien —dijo un poco convencida.
— Bueno, me voy y espero y obedezca —salió sonriendo a la Hermana.
— Ya vio Hermana, debe descansar —le dijo después de que se fuera el doctor y sentándose sobre la cama.
— Si, lo se pero por el momento no —
— Debe descansar ya, Hermana —
— No lo creo posible —
— Hermana, ¿quién le habrá pegado esa necedad? —le dijo sonriéndole.
— Rosette —suspiró su nombre y sonrió.
— Bueno, la dejo descansar —se paró y salio del cuarto.
Se levanto de la cama dirigiéndose a la ventana y alcanzó a ver el coche de los chicos. Volteó, se dirigía a la puerta cuando sonó el teléfono.
— Bueno, habla la Hermana Kate —contestó.
— Hermana Kate, habla Charlotte Brahms —
— Qué sorpresa —
— Le hablo para avisarle que ya he hablado con mis hijos, y que dentro de dos días llegan —
— Perfecto —
— Espero que las cosas salgan bien por allá —
— Gracias, y sabe que aquí puede contar con nosotros. Para eso están las amigas —
— Gracias, Hermana. Adiós —
— Hasta luego —se despidió.
Colgó el teléfono e iba a avisarle al Reverendo Reminghton pero se detuvo pensando un poco.
— Bueno —se dijo asimismo — si lo que quieren y debo hacer son unas vacaciones, pues las haré a mi manera —sonrió y tomo el teléfono.
— Bueno, Casa de la familia Brahms —le contestaron.
— Bueno, me comunica con Charlotte Brahms, por favor —respondió.
CONTINUARÁ…
SALIDA
LCS: Bueno, espero y les haya gustado el segundo capitulo. Mil disculpas otra vez por el retraso y por no poner lo que debía de pasar.
PRÓXIMO CAPITULO
Joshua y Azmaría se encuentran en su misión pero surgen algunos problemas. La Hermana Kate se va de vacaciones. La Orden Otto Bartolomé está en peligro. Los hermanos Brahms son atacados por sorpresa.
