INTRO

LCS: Gracias a todos aquellos que me han seguido hasta ahora, y que por decencia han dejado review. Espero que les guste este capitulo que viene un poco de acción, recomiéndenme y dejen los reviews que quieran, jeje, aunque sea chiquito.

Chrno Crusade pertenece a Daisuke Moriyama, tanto la historia como sus personajes.

"La Tercera Santa"

Capítulo Tercero: "El Comienzo"

El sol estaba a su máximo resplandor; parvadas de aves se dejaban ver en el cielo; la gente iba y venía con sus actividades cotidianas; las casas y edificios poco a poco se fueron dejando de ver. Ellos se alejaban cada vez más de la ciudad; y el ambiente sólo era de casas abandonadas, basura, y uno que otro árbol medio vivo o medio muerto.

El Puerto Negro era una de los lugares abandonados menos conocido por las nuevas generaciones. Antes se llamaba Big Merzberg. Tenía unos 20 que había dejado de ser puerto, y durante todo este tiempo solo había sido escondite de algunos delincuentes, asesinos, pandillas, dando lugar a los negocios sucios. Definitivamente no era un buen lugar para nuestro par.

— Joshua, ¿seguro que conoces por donde ir?. Ya estamos a las afueras de la ciudad —preguntó preocupada Azmaría.

— Pues claro, ¡es un puerto!, ¿creías que estaría en el centro?. Además solo se tenía que seguir derecho en esta avenida después de doblar en la Biblioteca —

— Pero es que es muy silencioso y abandonado por estos lugares que me causa escalofríos —añadió mientras cerraba la ventana.

— No te preocupes, falta poco para llegar. Ya siento el olor a mar —dijo mientras movía la cabeza como tratando de buscar el olor con su nariz.

Dio una última curva, y frenó antes de chocar con dos patrullas que se encontraban tapando la calle. Dos policías se acercaron al coche mientras Joshua y Azmaría bajaban con todo su armamento.

— Disculpen, pero no pueden pasar. Esta área es...es... —dijo un policía pero se interrumpió al ver las armas— ¿Son de la Orden de Magdalena? —pregunto después.

— Si —respondió Joshua con seriedad.

— Pero antes tienen que hablar con el coman... —se quedó callado al ver que no le hacían caso y se dirigían al comandante.

— Hola. Somos de la Orden de Magdalena. Nosotros tomaremos el caso —dijo sonriente Joshua y prosiguió a caminar sin importar si le daban el permiso o no. Azmaría lo seguía.

Caminaron un buen rato sin hablar, sin parar y sin dejar de poner atención. Todo el maldito lugar olía a podrido. La incontable fila de bodegas que daban frente al mar estaban destruidas y tenían un aspecto terrorífico. Mientras más caminaban, más aumentaba el olor.

— ¡Yuck! ¡Qué diablos es ese olor! —exclamó Joshua al darse cuenta del cambio brusco de peste.

— ¡Santo Dios! —gritó Azmaría dejando caer todo lo que tenía cargado.

— ¿Qué sucede? —volteó hacia donde señalaba Azmaría y vio a una persona toda descompuesta y retorcida.

— Parece una momia —

— Es que su cuerpo se ha momificado. Devoraron su espíritu —aclaró Joshua—. Entonces sin duda es un demonio —

— ¿Qué pensabas que era? —preguntó la joven.

— Olvídalo. Por el momento tenemos que estar preparados —dijo volteando rápidamente hacia atrás.

— ¿Lo escuchaste? —preguntó Azmaría.

— Si. Eran como pasos rápidos, como si corrieran. Pero ningún demonio ataca desde tierra —

— ¿Y si no tiene alas? —

— Todos los demonios tienen alas —respondió con una pequeña sonrisita.

— Ah, si —

De repente una jauría de lobos empezaron a llegar y a saltar desde barriles. Eran como unos 15 lobos. Tenían los ojos amarillos, el tamaño de un león, y un pelaje abundante.

Joshua y Azmaría se colocaron espalda con espalda disparando sagrados por doquier mientras unos caían y otros seguían avanzando hacia ellos. Joshua se separó un poco y eso provocó que uno de ellos se lanzara hacia la chica, pero ésta alcanzó a quitarse y rodó quedándose hincada en una rodilla. Azmaría comenzó a disparar desde esa posición alcanzando a darle a dos.

— ¡Rayos! Se me acabaron los sagrados—dijo tratando de poner otros. Pero no alcanzó y se dio cuenta que uno de ellos se le venía.

Azmaría se levantó y sólo le quedó correr mientras trataba de poner más sagrados. Llegó hasta una bodega grande y entró. Subió por unas escaleras media podridas pero paró antes de llegar al segundo piso. Se sentó en un escalón para ponerlos ya que el lobo había entrado. El lugar estaba en oscuras, unos cuantos rayos de luz alcanzaban a entrar. Un silencio debía de haber para ayuda de Azmaría aunque el más terrible de todos. Trataba de no respirar y de no moverse. Poco a poco se iba parando hasta apuntarle bien. Disparó pero cayó debido a que el escalón se rompió. Trozos de madera le cayeron encima.

Joshua se distrajo con el ruido y uno de ellos alcanzó a aruñarle el hombro izquierdo. Todo su brazo quedó al descubierto y pedazos de manga quedaron colgando. La sangre escurría ya que la herida era profunda. Corrió hasta la bodega pero uno de ellos lo rebasó y se colocó en frente de él.

— ¡Maldita seas, estúpida bestia! —gritó en vano.

Una segunda bestia se puso detrás de él quedando acorralado. Estaba sudando a cántaros. No sabía que hacer. Si disparaba a una, la otra lo atacaba. Los dientes afilados de cada una producían un liquido espumoso parecido a cuando tienes rabia.

Un profundo alivio lo llenó al ver que Azmaría salía de la bodega. Estaba un poco sucia y se recargaba de los postes de madera pero en sí se veía bien. Joshua esperó a que se repusiera, se miraron e hicieron algunos gestos.

Las bestias estaban a punto de atacar cuando la que se encontraba en frente de Joshua cayó y se desintegró como habían hecho las otras, a raíz del disparo de Azmaría. Inmediatamente Joshua giró quedando frente a frente con la otra, corrió hacia atrás y comenzó a dispararle hasta desintegrarse. Se fue de espaldas quedando tirado en el piso agarrándose el hombro herido.

— ¡Joshua! ¿!Qué rayos te pasó!? ¿Estás bien? —dijo Azmaría corriendo hasta hincarse a un costado de él.

— Si. Estoy bien —respondió adolorido.

— Joshua, por favor, deja de hacerte el fuerte —le regañó la chica.

— Bueno pues. Uno me atacó el hombro. Ayúdame a levantarme, por favor—

— Si. Por cierto...¿qué eran esas bestias?, parecían lobos —

— Creo que eran holts

— ¿Holts? —

— Si. Son funnus invocados accidentalmente por demonios cuando están muy enojados o desesperados. El tamaño y la fuerza de los holts depende de cuanto sea el odio que tengan en esos momentos —explicó Joshua.

— Pero...entonces hay un demonio aquí, aunque no sentí alguna presencia demoníaca —

— Tienes razón. A pesar de que fuimos Apóstoles nos quedan esos dones, por así decirlo, pero podemos fallar, ¿no crees? —

— Pues si. Se nota que has leído mucho esos libros, jeje —dijo cambiando repentinamente de tema.

— Si —respondió sonriente.

Caminaron hasta llegar a la congregación de policías e inmediatamente los fueron a socorrer.

— ¡Chicos! Están muy heridos —dijo preocupado el comandante.

— Al menos estamos vivos, jeje —dijo Joshua y comenzó a reír.

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— ¿Y esas maletas? —preguntó el Reverendo Reminghton.

— ¿Qué? No se acuerda que me pidió que me fuera de vacaciones —respondió la Hermana Kate sonriente.

— Ah, si. Veo que lo ha pensado —dijo el Reverendo que no creía que la Hermana fuera a hacerle caso.

— Si. Y le pido que mientras me encuentre ausente, usted se haga cargo de la Orden —

— Por supuesto. Usted no se preocupe. Yo me ocuparé de todo —

— Bueno, no me despido más porque el coche me espera. Adiós, Reverendo, y me saluda a los chicos —salió del despacho mientras se ponía los lentes.

Se sentó un poco desconcertado pensando en que debió preguntarle a donde iba. Se levantó y miró por la ventana el coche que la llevaba. Así se quedo un buen rato hasta ver llegar el coche de Joshua con dos patrullas. Inmediatamente bajó.

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— Señora Brahms —

— Pase, por favor —respondió Charlotte desde su despacho en la Orden al darse cuenta que tocaban.

— Buenos días —dijo la chica de unos 15 años. Su postura y sus lentes la hacían ver que era muy distraída.

— Buenos días, hermana Helga —

— Le vine a hablar porque tienes visitas —

— ¿ Visitas? —

— Si. Son sus hijos, señora —

— Hola, madre —saludó Marianne que había entrado ya que habían dejado la puerta abierta.

— Perdón. Traté de hacerle cambiar de opinión pero ya sabes como es tu hija —dijo Alexander entrando después de Marianne.

— ¡Marianne! Pero si apenas hablamos y me sales con esto —dijo muy enojada Charlotte.

— Madre, ya van como 4 meses que eres directora de la Orden y no has tenido ningún problema. No creo que precisamente hoy, que es la primera vez que venimos, vengan los malditos demonios a atacarnos —se sentó mientras abría su abanico decorado con 5 joyas que tenía colgado en una muñeca y se empezó a ventilarse.

— Esta bien. Por una parte estoy tranquila porque ya están grandecitos para que se cuiden solos. Y pues, tienen sus joyas que la utilizaran si se da el caso —dijo bromeando.

— ¿Joyas como las que tiene en su anillo, señora Brahms? —preguntó curiosa Helga.

— Si. Ya te he platicado de eso, ¿no?. Marianne tiene joyas en su abanico y Alex lo tiene en una espada, que obviamente no la anda por todos lado como Marianne —

— ¿!En una espada!? —exclamó Helga.

— Efectivamente. Es herencia de su abuelo, y pues...mejoramos porque ahora la joya y el invocador pueden luchar al mismo tiempo—aclaró la directora.

— Bueno, madre. Quisiera echar un vistazo por ahí para conocer mejor el campo de batalla —dijo riéndose Marianne.

— Bueno, entonces que los acompañe Helga, y ya después les muestre su habitación —

— No. No es necesario —dijo la joven.

— Yo preferiría que Helga me mostrara mi cuarto porque quiero descansar. Digo, si Helga quiere —agregó sonriéndole a la chica de anteojos de una manera irresistible para ella.

— Si. No hay problema —respondió tímida y un poco sonrojada la chica.

Los tres salieron del cuarto. Marianne se fue por ahí. Alex y Helga caminaron por el pasillo hacia la derecha y cruzaron el patio, mientras platicaban. Era obvio que a Helga le gustaba Alexander pero el era solo amable con ella y la miraba como una amiga ya que era mucho mayor.

El estaba pronto a cumplir los 18 años. Era alto y bien parecido. Su cabello era un poco largo y le llegaba casi a la altura del cuello. Siempre lo andaba alborotado, y se le miraba bien, bueno, a los ojos de Helga si. Su cabello azabache lo hacia ver pálido, ya que era de tez mas blanca que su hermana. Tenia los ojos café rojizos que hacían par con el color de sus labios. Vestía unos pantalones negros y una camisa blanca manga larga que lo hacían ver muy educado, serio y amable.

Llegaron a las escaleras cuando vieron a alguien sentado un poco mas arriba. No se veía muy bien, pero alcanzaron a ver a alguien muy alto, corpulento y con dos cosas grandes a los lados que se extendían tapando el paso para subir, al parecer eran alas...¿alas?

— ¿Quién anda ahí? —preguntó Alex y sintiendo como Helga se agarraba de su brazo.

— Alex... —susurró y se sonrojó al sentir los músculos del joven y alzar la mirada hacia su cara.

— Ponte detrás —

— Mucho gusto, chicos —dijo una voz gruesa.

— Sal de una vez, y no te andes con rodeos —dijo decidido y con valor al sospechar que podría ser un demonio.

La persona misteriosa voló por encima de ellos y se paró detrás. Los chicos voltearon y se dieron cuenta que si... si era un demonio. Sus alas eran rojas y su piel café. Vestía de la cadera para abajo un color negro (N/A no se si sean pantalones lo que usan algunos demonios porque si es así, pues son demasiado ajustados). Sus cuernos brillaban con el poco sol que había.

— Primero deseo presentarme. Soy Karonthio, y como verán no vengo por ustedes, porque sino ya los hubiera mandado a un mundo mejor —dijo soberbiamente y riéndose.

— No nos subestimes —dijo enojado el chico, y continuó—, y entonces ¿Qué quieres, maldito engendro?

— Hey, hey, hey. Calmate mocoso. Ya te dije que no les haré nada pero si se interponen pues entonces no les tendré piedad. Solo vine por tu madre, jajaja —dijo riéndose.

— Lo que es con mi madre es conmigo, así que no te permitiré que le hagas daño —dijo poniendo sus brazos al frente horizontalmente con las almas abajo y diciendo— Gott der Waffe, Herr des Jupiters, Probe Ihr Reiseziel —y una luz horizontal empezó a brillar hasta formar una espada. Apuntó hacia al frente y dijo— ¡Jetzt!

Un hombre alto, robusto y de piel completamente blanca envuelto en sábanas, aparece entre neblina invocado de la espada. Sus rostro no se le veía ya que la luz que proyectaba no dejaba verse bien.

— Ahora si, maldito demonio —dijo con rabia—. Tu mataste a mi padre y...

— Espera, espera —interrumpió—, yo no maté a tu padre. No le eches la culpa a otros, eh. Además tu padre se lo buscó.

— No seas cínico, tu con Aion fueron los que mataron a todos los demás Invocadores —

— Acabas de mencionar al culpable. Yo no lo maté. Fue Aion, así que por favor, antes informarte bien ¿no? —dijo terminando con una risita.

— Helga, avísale a mi madre y...

— Pero t vas a quedar solo y no vaya a ser que

— Solo avísale, y que venga preparada —dijo viendo irse a Helga.

— ¡Eso! ¡Pero no te tardes niña! Porque ya quiero terminar con todo esto. Ya me aburrí —dijo dirigiéndose a la chica que ya no lo escuchaba.

— ¡Cállate! Porque cuando llegue ella, tu ya no vas a estar aquí —

— Eso lo veremos —respondió Karonthio.

¡Aris, Schwert!

Mientras, Marianne caminaba por los jardines traseros. Las pocas flores daban un poco color a la fuente que se encontraba en medio con el agua chorreando. Cambió la mirada a un naranjo que es taba en la esquina del terreno, y cuando volvió hacia la fuente, vio a alguien sentado al otro lado en la fuente. La rodeó, y no pudo creer lo que sus ojos vieron.

— Vaya, vaya. ¿Así haces esperar a la gente?. Pensé que no llegarías. Veo que estas sorprendida —dijo sarcásticamente el demonio— Ahora te toca a ti.

CONTINUARÁ…

SALIDA

Risu-Li: Bueno, espero y les haya gustado este capitulo. Tuve que ponerle una pizca de acción porque si no se me aburren, jeje. Sigan mi historia y dejen comentarios acerca de los nuevos personajes (Marianne, Alexander, Charlotte, Karonthio) y dejen muchos, muchos reviews.

PRÓXIMO CAPITULO

Joshua y Azmaría no pudieron terminar su misión, hay algo más que eso holts, aparte de que el Reverendo Giriam les tiene que hablar acerca de algo muy importante. ¿Qué habrá pasado con los Brahms? ¿Quiénes son esos demonios?. Habrá una llegada amable y un reencuentro entre "viejos amigos".