Lectores...

Hola a todos los que han seguido fielmente mi historia y han esperado mucho tiempo a este flojo servidor, jejeje. Primero que nada quiero saludar a los que me dejaron review: Cris-wolf "Espero y si te familiarices con mis personajes nuevos, jeje, porque seran pieza importante de este gran rompecabezas"; HannaLiAsakura "Gracias por tus comentarios y espero que te quedes más picada con Alexander y los demás, y los que todavía faltan, jeje, luego te dejo review; Kohaku-clamp "Y tu niña, sigue mi historia y que se convierta en tu obligacion leerla y dejarme review (le hablo asi porque es mi prima, no se preocupen)". Como veran son poquitos, espero y me recomienden.

Ahora despues de tanto tiempo de no actualizar, ahi les va el chap que espero y les vaya gustando mas, y me dejen reviews ya sea malos o buenos.

"La Tercera Santa"

Capítulo Cuatro: "Sangre al Atardecer"

— ¡Señora Brahms!, el joven Alexander está en problemas —dijo Helga azotando la puerta.

— ¿Qué dices?, explícate niña, ¿qué pasa? —se levantó de su asiento e inmediatamente salió jalando a la niña de la mano.

— Nos...encontra...nos encontramos...con un demonio —alcanzó a responder tartamudeando por el miedo mientras caminaba por el pasillo guiada por Charlotte.

— ¡Rayos!, sabía que esto pasaría en cuanto mis hijos estuvieran aquí —

— ¿Por eso quería que no vinieran? —

— ¿Dónde están? —le preguntó ignorándola— ¿en el jardín?

— Si, por la bodega —

Bajaron corriendo las escaleras y se dieron vuelta a la derecha. Llegaron al lugar pero no había nadie. Esa orden era el triple mas grande que la de América porque tenía muchos jardines y los edificios estaban muy separados. Varios de la milicia estaban bajando puesto que era muy temprano y ya venían preparados.

— Señora Brahms, es mejor separarnos en grupos —dijo el más experimentado de todos después de haberle explicado.

— Tienes razón, Geert, tu te vas con un grupo, Roth se va con otro, y yo me voy con Helga y Senta —ordenó.

— Si —respondió Senta quien era una de las amigas de Helga, y una de las mejores militantes.

El trio se quedó solo después de que los dos grupos se fueron por separado. Senta y Helga iban detrás de Charlotte con aquel miedo natural pero muy decididas. La madre estaba en un ensimismamiento que daba la idea de que estaba ida. Pero no. Se estaba acordando de Marianne, no la había visto, ¿estaría con su hermano?, pero Helga no le dijo nada. Además no creía que solo un demonio se encontraba dentro de la Orden, ¿sería Aion?. No quería pensar eso pero la angustia la estaba matando. Era tan grande la Orden y no había escuchado algún ruido que la guiara hasta que vio una luz...

— Vaya, vaya. No vi la necesidad de que invocaras a una de tus joyas —dijo sonriendo mientras contemplaba a una hermosa mujer azulada con ojos azul como el mar, cabellos negros y de una altura considerable. Era esbelta y un vestido blanco la hacía lucir noble y sabia. Sostenía un arco con una flecha.

— Yo creo que si. Mírala, es hermosa ¿no?. Te presento a mi dama de agua, Blau Saphirs —bromeó muy segura de si misma y luego gritó— ¡Angriffe! —una flecha con aura azul salió disparada mientras el demonio emprendía el vuelo para escapar —No me subestimes —espetó muy enojada.

La dama azul brincó ágilmente y alcanzó el tobillo del demonio lanzándolo a la reja que separaba a la Orden con un terreno abandonado lastimando una de las alas con uno de los picos salientes de la reja. El demonio regeneró el agujero que se hizo y rápidamente fue a atacar a Marianne pero la dama se interpuso reteniendo al demonio. Al parecer la dama tenía mas fuerza porque aquel demonio no podía sostenerse con los pies. Era una lucha cuerpo a cuerpo. Él despegó sus pies del suelo y alzó a la dama arrojándola hacia el cielo para después golpearla desde arriba. La dama cayó muy herida y casi inconciente. El demonio aterrizó frente a Marianne. Siguió caminando.

Marianne tenía miedo, mucho miedo, pero no debía demostrarle eso al demonio, poco a poco iba retrocediendo mientras el otro avanzaba. No sabía que hacer, no había nadie cerca, su dama de agua estaba inconciente, probablemente ya no servía y ya se había desintegrado porque ya no la veía. Si invocaba a otra dama el demonio atacaría, y ese sería su fin. Si debía morir, moriría con estilo.

— ¿Qué?, ¿piensas atacar a una hermosa señorita indefensa?, ¿tan bajo vas a caer?. Seguramente piensas que los otros estúpidos (refiriéndose a los demonios) te aplaudirán por matar a un simple mortal como yo porque solo me matarías a mi ...—hizo una pausa— ,ya que mi mama acabaría contigo y...—

— ¡Cállate!, solo adelantas más tu muerte, y por lo mismo de ser una simple mortal acabaría contigo. ¿El mundo no cambiaría, o si? —interrumpió.

— Si me vas a matar, hazlo. No te andes con rodeos que no te tengo miedo —decía arrastrándose en la pared. Quería alcanzar la esquina para intentar escapar pero tenía que ganar tiempo. Ella era buena para eso, debía ocurrírsele algo más.

— ¿Por qué? —preguntó triste pero a la vez furiosa.

— No te entiendo —

— ¿Por qué hacen esto?, ¿qué les hemos hecho los Invocadores de Joyas?. Ustedes mataron a mi padre y eso...—

— ¿No te sabes la historia por lo que me doy cuenta? —

— ¿Historia? —

— Casi ninguno de los Invocadores de Joyas sabe la verdadera razón por la cual Aion les tiene odio. Ademas de que matamos porque nos gusta y como sabes es nuestra naturaleza existe otra razón. Esa razón es independiente al verdadero fin de Aion, que es apoderarse del mundo, unir el cielo y el infierno a través de este planeta, y ser el rey del universo. Se oye tonto y muy trillado ¿no?, pues no es así. El lo hace y va pasar por arriba de todos, primero acabando con los habitantes del cielo, utilizando a las santas y luego dominar a ustedes los humanos. Y nosotros lo seguiremos porque el nos dio la libertad, ya no estamos bajo ningun poder. Así que todo esto lo hacemos por lealtad y agradecimiento, y Aion por odio...—hizo una pausa larga—y por amor —terminó.

— ¿Por amor? —dijo después de haber entrado en un tipo trance escuchando al demonio pero se dio cuenta de algo. Su dama se encontraba detrás del demonio.

El demonio estaba apunto de hablar cuando una flecha de aura azul atravesó su cabeza, otra más quedo enterrada a la altura de su pecho. Poco a poco iba caminado hacia Marianne para ver si lograba matarla de una vez antes de que el cayera. ¡No podía morir!, dejarse vencer por una niña y su dama. Sin darse cuenta por el dolor ya invadido en el, ya tenía dos flechas en una ala. Cayó de rodillas y alzó su brazo para golpear a la chica pero no pudo. Sus fuerzas se acabaron al sentir una flecha arracándole un cuerno. Volteó hacia un lado para verlo tirado y cayo boca abajo.

— Par ser un demonio eres muy torpe y debilucho. De una vez pudiste haber acabado conmigo —dijo alzándose el cabello con una mano. Tal vez sintió por un momento lástima pero no dejaba de sonreír.

Llamó a su joya y vio todas en su abanico. Se dejo caer sobre el piso recargándose sobre la pared. Estaba un poco cansada y solo oyó decir "Aquí esta la señorita Marianne", y se desmayó.

Charlotte llamó a un militante para ayudarla a llevar a su cuarto. Senta acompañó al militante, y Charlotte con Helga siguieron caminando.

— Señora Brahms, el único lugar que nos falta es el jardín que une con el bosque —dijo Helga.

— ¡Santo Dios!, ¡maldito Aion! —gritó deseperada— ¡¿Por qué no sales de una vez?! —

— ¿Aion? —se preguntó Helga.

— Tenemos que estar preparadas. El ha regresado —susurró mientras seguían caminando.

Un hombre alto de cabellera blanca se asomó detrás del naranjo con una sonrisa de satisfacción.

0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO

La espada de su joya cayó frente a él. Aris (asi se llama su joya) estaba desprotegido. Alexander tenía miedo y no sabía que hacer; tomó fuerzas, y el mismo con su espada se lanzó contra el demonio clavándosela en la pierna izquierda. Karonthio se la quitó y la arrojó a unos metros. Tomó por el cuello a Alexander ahorcándolo.

— No debiste meterte conmigo mocoso. Ya no podrás decirle adiós a tu mamá —rió.

— Cállate —espetó—, mi...ma...mi madre va a...acabar...conti..go —trataba de decir.

— ¿Qué dices?, es que no te escucho muy bien —dijo simulando sacarse cerumen del oído.

Los dos grupos de militantes aparecieron de repente frente a el. Se formaron y uno de ellos avanzó pero se detuvo porque el demonio estaba a punto de hablar.

— No es que les tenga miedo pero si alguien dispara, le quitó la cabeza a este niño —dijo mirando a Alexander que ya no podía respirar.

— Deja al joven y no te haremos nada —ordenó Geert.

— Jaja. No soy idiota. ¿Crees que voy a obedecerte? —

Uno, dos, tres, cuatro disparos seguidos se oyeron mientras Alexander salía volando por los aires. Cayó sobre el suelo inconciente y un poco ensangrentado. Karonthio volteó para ver quien había sido aquella persona que se atrevió a desafiarlo, y no terminando de girar su cabeza recibió otro tiro en uno de sus cuernos. El demonio cayó de rodillas sobre el suelo dejándoles ver a los militantes quién estaba de aquel lado y otros que estaban auxiliando al chico levantaron la vista.

— ¡¿Hermana Kate?! —gritó Charlotte que acababa de llegar con Helga. La Hermana Kate la miró sonriente pero luego miró un poco asustada hacia donde estaba Alexander para que se diera cuenta. La otra volteó y gritó— ¡Hijo! —corriendo hacia el.

La Hermana Kate fue hacia ellos pasando al lado del demonio que se encontraba en un charco de sangre. Lo maldijo y recogió el cuerno que había disparado. Acomodó sus lentes y se dirigió hacia donde se encontraba Charlotte.

— ¿Charlotte, qué ha sucedido? —preguntó mientras veía que Geert llevaba en brazos a Alexander que seguía inconciente.

— Amiga, necesito que… —se interrumpió con un tono de tristeza—, necesito que te lleves a mis hijos lo antes posible. Aion ha regresado —afirmó.

0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO

— ¿Qué me ha pasado? —preguntó al aire mientras se levantaba de la cama.

— Que bueno que se encuentra bien, señorita Marianne —le dijo Senta en tono de alivio.

— Senta, ¿qué ha pasado con mi madre?, ¿y esos demonios d…—

— Tu madre y tu hermano se encuentran bien —interrumpió.

— ¿Mi hermano?, ¿también han atacado a mi hermano?. Esos malditos…pero…no entiendo…solo que…Senta —tartamudeaba mientras pensaba.

— ¿Qué? —

— Esos demonios no nos querían matar, nos querían utilizar para llegar hasta mi madre, pero que quieren de ella. No lo entiendo, supongo que matarla no porque sino ya lo hubieran hecho.

— No diga eso —le susurró Senta mientras se dirigía a la ventana y posaba su mirada en algo que Marianne se dio cuenta.

— ¿Qué miras? —

— Ese demonio no esta muerto —aseguró mientras Marianne se paraba para ir a ver.

— ¡Maldición! —bufó mientras veía a un demonio salir volando lentamente. Miró a Senta extrañada por el tono en que se lo dijo y le preguntó— ¿Y mi madre? —

— Está con el señor Queer (es el doctor de la Orden) y con la Hermana Kate —

— ¿La Hermana Kate?. Senta, ¿por qué no me dices nada?, ¿en verdad, todo este asunto te preocupa?. Estas muy tranquila después de lo que paso. —le regañó mientras abría la puerta para irse.

— Es que a veces no se que me pasa —dijo triste mientras Marianne salía. Ella no pudo escucharla. Senta se sentó y una lágrima se le escapó.

Marianne caminó por el largo pasillo. Llegó a la oficina de su madre donde encontró a la Hermana Kate.

— ¡Hija!. Perdón, te presento a la Hermana Kate. Hermana le presentó a mi hija Marianne —dijo parándose.

— Hola, Marianne. Ya eres toda una señorita —le halagó sonriente.

—Mucho gusto, Hermana Kate —le respondió ignorando el cumplido y se dirigió a su madre— Madre, ¿qué demonios significó todo esto?. Quiero que me lo expliques ¡AHORA! —le gritó.

0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO

— ¿Puedo pasar? —dijo la chica tocando la puerta— ¿Hola? —al ver que no respondían tocó más fuerte— Joshua, ya casi es mediodía, ¡Joshua! —dejó de tocar y entró apresuradamente.

Joshua estaba tratando de levantarse pero le costaba ya que todo su brazo se encontraba vendado. En el momento en que entró Azmaría, Joshua buscaba su camisa.

— ¡Joshua! —lo vio sin playera y se dio la vuelta—. Lo siento, es que como no contestabas…, deberías decir que no podía entrar —.

— Es que me duele mucho el brazo y pues no he podido dormir bien hasta en la madrugada por eso me levante tarde. Lo que quiero ahora es cambiarme pero necesito ayuda —dijo viendo su camisa.

— No vayas a creer que yo te voy a ayudar —dijo ella que aun seguía volteada.

— ¿Entonces quien? —le bromeó.

— Ahora busco a alguien —abrió la puerta y se encontró de frente con el Reverendo Reminghton. Ewan vio por arriba de Azmaría y se encontró con Joshua.

— ¿Estaban ocupados? —dijo sonriente.

— ¿¿Qué le pasa?! —le gritó al Reverendo.

— Lo siento, me pasé —se disculpó porque no se llevaba tan pesado con ella pero con Joshua si pues ya había pasado varios años cuidándolo.

— Dice Joshua que si lo puedes ayudar a vestirse —dijo y se fue dejándolos solos.

Al darse cuenta Joshua que estaba a solas con él, se tapó con las sábanas, pero ¿por qué lo hacía?, al final de cuentas eran hombres. Además ya habían pasado algunos años viviendo juntos hasta que llegó a la Orden. Pero recordando, siempre había sentido nervios al estar con él pero a la vez sentía confianza, ¿pero por qué?. Sentía un cariño por él porque el lo cuidó, además le caía muy bien. A pesar de ser un Reverendo, él era muy divertido y bromista. Joshua era el que más lo conocía entonces. Lo quería como a un hermano, un padre o un amigo. El no sabía.

— ¿Te ayudó? —le dijo sonriente.

Esa sonrisa que tanto le agradaba, alli estaba. A Joshua le daba gusto.

— Eto…, Ewan…es que…—tartamudea. El era el único que le decía Ewan—, es que me duele el brazo, y como lo tengo vendado no puedo ponerme la camisa —le dijo sacándose la sábana con que se había tapado.

Ewan se acercó a el, y se lo empezó a poner. Primero el brazo vendado, luego la cabeza, y al ultimo el otro brazo. Joshua se olvidó del dolor al ponerse la camisa y eso que aun estaba muy lastimado. Al final los dos quedaron frente a frente muy cerca, por unos segundos que parecieron una eternidad se quedaron mirando. Hasta que…

— ¿Ya puedo pasar? —preguntó Azmaría tocando la puerta. Los do se salieron de su trance y Ewan fue a abrir la puerta.

— Los veo luego —les dijo un poco confundido, y se fue.

— Joshua, el Reverendo Giriam quiere hablar con nosotros —

— ¿Sobre qué? —

— Pues no se. Pero vamos que ya nos esta esperando en el despacho de la Hermana Kate —le dijo jalándolo del brazo.

— Auch, de ahí no —se quejó.

— Lo siento —.

0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO

— Helga —alcanzó a decir.

— Alex, que bien que ya has despertado. Has tenido muchas heridas en todo el cuerpo. Hace como cuatro horas vino a verte tu hermana —

— ¿Cuánto tiempo llevo durmiendo? —le preguntó sorprendido.

— Pues como mediodía. Ahora son las siete de la mañana —le dijo abostezando.

— ¿ Y te quedaste aquí toda la noche? —preguntó al verla muy despeinada.

— Si —dijo nerviosa— pero me dormí un ratito.

— Helga, te preocupas mucho por mi —le dijo levantándose de la cama.

— Sabes por que lo hago —le dijo tímidamente.

— A ver acércate —le ordenó ignorando lo que había dicho—, estas muy despeinada, déjame arreglarte el cabello aunque sea, pero te digo que no soy muy bueno para esto —le soltó el cabello que lo tenía amarrado y acomodó algunos alrededor de su cuello, le quitó los lentes y le sonrió—. Asi te ves más bonita —le dijo y le tomó una mano colocándole sus lentes. Vio como se sonrojó y le dijo— ¿Y mi hermana? —

— Ahorita la llamo —y salió del cuarto.

Iba brincando feliz por el pasillo. Se revolvía su cabello largo. Dobló a la derecha y se topó con alguien chocando contra él. Cayó sentada y vio que estaba manchada de sangre, pero…no era su sangre. Miró hacia arriba y fue retrocediendo en el piso.

— Tu me servirás dijo una voz ronca —se agachó y la tomó de la pierna arrastrándola y poniéndosela bajo el brazo. Helga comenzó a gritar y dejo caer sus lentes. Pataleaba y le pegaba—. Si no te callas te va a ir peor —le dijo y tuvo que callarse.

El demonio se lanzó por una ventana y Helga solo iba llorando viendo como se elevaba por los aires. Antes de desmayarse por el shock alcanzó a ver que el demonio llevaba algo dorado en la otra mano.

0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO

— ¿Y de qué nos tiene que hablar? —preguntó Joshua que se encontraba parado al lado de la puerta.

— ¿Se acuerdan de las dos santas falsas? —dijo Giriam recorriendo el despacho.

— Si —dijo Azmaría que se encontraba sentada en el sillon.

— La primera fue Bridget Gyllen de 12 años, ella fue porque tenía los estigmas, pero era hija de uno de los seguidores de los cruzados. Sus estigmas no dejaban de sangrar y por eso ellos pensaron que era la santa. Después se descubrió que era porque al hacer los estigmas alcanzaron a darle a una vena y poco a poco fue perdiendo sangre hasta que murió —les dijo guardando la foto de la chica que era de piel morena y cabello negro.

— Qué lástima que lleguen hasta eso. Pero nosotros ya sabíamos que no lo era —agregó Joshua.

— Exacto. La segunda fue Liselotte Abeece. Ella se creyó que si lo era porque las santas normalmente han tenido un parecido y ella se parecía mucho a Rosette —

— Si, hasta parecía su hermana gemela. Solo que ella se miraba triste, se miraba como ida de este mundo —dijo Joshua que había tomado la foto. Ella era igualita a Rosette pero si, se miraba como sin esa chispa que ella tenía.

— Pero la Tercera Santa ha llegado —dijo.

— ¿Qué? —dijeron al coro.

— Ella es Elizabeth Fenwig de 16 años. No tiene los estigmas pero tiene un don de curar a las personas. Los cruzados la tienen atrapada, y la utilizan para sus propios beneficios, eso nos asegura que si es la Santa —

— Pero no se parece a Magdalena ni a Rosette —dijo Azmaría tomando la foto de una chica bonita, pelirroja y unos ojos verdes claro. Era de tez blanca, tenía unas trencitas que le caían alrededor de su rostro.

— Es muy bonita —dijo Joshua, y Azmaría sintió celos.

— Ustedes deben ir a traerla antes que los pecadores se adelanten. Deben ir a Washington —

— ¿Nosotros?. Esta secuestrada por un grupo de cruzados obsesivos por las santas, se encuentra en Washington y hay que estar alerta ante los pecadores, y debemos ir nosotros —se quejó Azmaría.

— No te preocupes. Irás conmigo —bromeó Joshua.

— Irán dentro de dos días. Asi que cuida bien ese brazo —le dijo y se fue.

— Esta misión será pan comido —dijo tranquilo Joshua.

— Es lo que tu crees. Siempre tan optimista como tu hermana —

0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO

Charlotte Brahms estaba preocupada por todo lo que le dijo a Marianne el día anterior. Lo había tomado muy mal, era algo importante que no se le podía salir. Estaba tranquila de todos modos, de que la Hermana Kate y su hija sabían todo. Tocaron la puerta y ella cedió a que pasaran.

— Charlotte Brahms, tanto tiempo sin vernos —dijo una voz seductora.

— Aion —dijo esperando a que en algún momento apareciera pero no en ese.

— Quiero que me digas donde está o aquí darás tu último suspiro —

— No te tengo miedo —

— Te lo estás buscando —decía tranquilamente mientras caminaba hasta posar sus manos en el escritorio como retándola —.Tu la mataste a su madre, y se que su hijo sigue vivo —

— No es hombre, ese engendro que debí haber matado desde que nació, y ahora ya no porque es demasiado tarde, es mujer, es una niña —

— ¡Qué! ¡No te creo! —y se abalanzó sobre ella rompiendo la ventana que estab detrás. En ese momento entró Marianne.

— ¡Mamáaa¡ — alcanzó a gritar.

Continuará…

0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO°0oO

Risu-Li. Bueno, espero y les haya gustado este capitulo. Como verán existen diferencias de hora entre Alemania y America, espero y no se me confundan. También hay personajes nuevos, y mas historia que contar. Espero sus reviews, y los veo en el otro chap.

PROXIMO CAPITULO.

Un adiós para siempre, una venganza, una búsqueda de un ser amado, un regreso, una confusión de sentimientos, ¿un nuevo amor?, una nueva historia que contar. ¿Qué pasará con Charlotte?, ¿Cuál es el secreto que no debe de decir Marianne?, ¿Elizabeth Fenwig, es la tercera santa?, ¿quién raptó a Helga?, ¿qué pasa con Senta?, ¿algo existe entre Ewan y Joshua?, ¿qué siente Azmaría por Joshua?

Y que las fuerzas del destino, del gobierno y de Dios los protejan.

Lord Risu-Li