Autora: Mayumi-chan. (Grillo pa' los cuates)... con todo y los apodos de los que se puedan enterar... soy mujer eh!

Advertencia: Harry Potter no es mío (buaaa!), y no planeo ningún fin económico con esta historia. Sólo escribo por diversión y para que la gente lea alguna loca idea de una persona zafada. Harry Potter, al igual que todos sus personajes son de JK Rowlling (lo que yo haría con Harry Potter... sah!... oho yea, aunque sea déjenmelo cinco minutitos... etto... xD... je je... no me hagan caso y mejor sigan leyendo...). No planeo hacer marmaja con una historia que no es mía... sólo le haré unos toques por aquí... otros por allá... y unos retoques por acullá. Tampoco la canción de Rammstein que ocupe en el primer capítulo es mía... sólo me gusta... y me gusta muchísimo.

Gumen, pero estaba corrigiendo y añadiendo, ustedes saben... quita y pon. Ok. Nos habíamos quedado en que...

Ella corre y corre desesperadamente, de pronto sin querer choca con alguien en el pasillo, pide disculpas y se da cuenta de quién es esa persona...

-¡ouch!... disculpa... yo no... ¡Draco!

Ambos se incorporaron del choque (o tropezón), el rubio dirigió una mirada de una forma un tanto agresiva a quien había chocado con él, pero al darse cuenta de quien había sido la despistada... sonrió.

-¡Hola Sam!- Draco saludaba al tiempo que recogía un libro que se le había caído.

-...ah, hola Draco!

-¿qué te trae por los pasillos de la sala común de Slytterin?... y tan apresurada...

-...¿qué?...- levantó una ceja, extrañada de haber llegado hasta ese lugar sin haberse dado cuenta- ¿cómo fue que yo...?

Draco observó con atención a Sam durante un instante... Sam tenía las venas de los ojos marcadas por un color rojo intenso, y había un brillo en ellos que de alguna forma le hacía verse un tanto melancólica.

-¿qué te sucede?... ¿te encuentras bien?- Draco realmente tenía curiosidad de qué era lo que sucedía en esos instantes a Sam, y sonaba con interés- ¿te ocurre algo?

-¿eh?... ¿quién?...¿yo?...¿a mí?... no!, qué va!- respondió aún con un mirada vaga y cristalina.

-...¿segura?... te ves extraña... pareciera que quieres llorar

Sam lo observó unos instantes, pues el hecho de que un chico le demostrara importancia la hacía sentirse mal consigo misma, pues sabía que no podía demostrarles nada así lo quisiera.

-...¿qué te sucede a ti... Draco?- Sam había cambiado en cuestión de segundos su expresión, de una triste y pensativa, a una retadora, burlona y arrogante.

-¿qué me pasa de qué?- preguntó extrañado el rubio.

-... date cuenta... te estas preocupando por la guardiana de...

-... sí !!!ya sé, ya sé... por la guardiana de Potter...

-¿por qué será mocosa?- una tercera persona había aparecido a las espaldas de Draco, en realidad, siempre estuvo ahí, sólo que Sam no se había percatado.

-¿Cómo no me lo imaginé?... tú cuando te le despegas de encima a Draco eh?

-No te importa... o si?... y si Draco se preocupa, no es por ti, sino porque le eres útil contra tu lindo Harry.

-¡Cierra la boca Esbeidy!

Ambas chicas parecieron sosprenderse por el grito autoritario que dio el joven, pero Sam le dirigió una mirada bufona a la otra en cuanto pudo. Draco se giró para ver a su guardiana, la cuál retrocedió un poco. El rostro de Malfoy parecía enfadado y muy fastidiado, lo cual hizo que un escalofrío recorriera la espalda de Esbeidy.

-te he dicho- forzó a salir una sonrisa que en combinación con sus ojos lo hacían verse un "niño malo"-... que no te metas en lo que no te importa...

-... tú me importas Draco, digas lo que digas yo soy...

-eso fue un error...- rechinó los dientes- ...un grave error que podría tener solución en este preciso instante si no dejas de hablar de más...

-¡Draco!- una fuerte llamada de atención había hecho que él volviera la vista hacía la ojiazul-... no le hables así... si ella se mete a discutir con quien sea no es porque te quiera fastidiar... es por que le importas... es por ti...

-¡¡¡a mí no me importa!!!...- reprochó enojado, pero en seguida reaccionó y se dio cuenta de que estaba usando un tono de discusión muy fuerte y agresivo contra Sam, así que inmediatamente bajó su tono de voz y habló más lento- a mí no me interesa importarle a nadie, bueno, a nadie que no seas tú...

-¡¡¡Tú no te metas Clow!!!- exclamó de pronto Esbeidy. Y comenzó de nuevo a discutir con Draco.

¿qué ocurría aquí? En cima de que la estaba defendiendo recibía un grito de " tú no te metas", ella no la había defendido por que fuera santo de su devoción... claro que no... lo había hecho porque era una chica (con todo y todo... es de su misma especie), pero además de eso, era la primera vez en mucho tiempo había descubierto que ella y la otra chica- que odiaba pronunciar su nombre- tenían algo parecido, de pronto sintió como si tuviera el deber de protestar por si misma, quizás si hubiera tenido a alguien que protestara por ella hace algunos años se hubiera decidido a hacer una declaración... sí! por que no?... sólo que el hubiera no existe... cruda realidad...

-... y que sea la última vez que te escucho que la llamas Clow si es que no lo prefiere así ella...

¿QUÉ? Dos veces en un mismo día la llamaron... por su segundo nombre... auch, esa era la gota que derramó el vaso... lo peor es que ella no se había percatado de eso de no ser porque Draco lo menciona. Muy bien, que se olvide de otra defensa a su favor por parte de ella. Tenía que hacer algo, sino lo hacía entonces no tardarían ni dos días para que toda la escuela la llamara... por su segundo nombre.

-No me vuelvas a llamar...

Se encontró levantando una mano en forma de reproche y discutiendo con... ¿nadie?

-¿Sam?... ella se fue hace unos momentos... mejor dicho,,. la corrí...- corrigió orgulloso el Malfoy.

-¡ah!... ya sabía...

Je je... xD... se tardó un poco en reaccionar.

-Hey Sam¿quieres que te acompañe a la sala común de Griffindor?

-¡No!... es decir, no gracias- los nervios regresaron al rostro de la ojiazul- no necesito compañía, sé llegar sola.

-¿Segura que no te acompaño?- insistió el chico al notar la ansiedad en ella.

Esa era la forma de actuar de Sam para cuando necesitaba saber si Harry se encontraba bien, o cuando alguien le contaba algo a cerca de algún daño hacia el pequeño y frágil corazón de Ron, o cuando tenía que avisarle a Fanny que Hermione estaba en apuros (pues ella no metería ni un dedo por ella... no otra vez). Pero ahora esa ansiedad era provocada por la necesidad de ver a Ron, necesitaba el consejo de su amigo del alma... bueno, mejor dicho, su segundo amigo del alma.

-Yo también voy para allá Malfoy.

El rubio volteó a ver a quien le había hablado con algo de desprecio e indiferencia, y mientras Sam daba un suspiro de irritación.

-A ti no te hablé Potter.

Harry había aparecido casi de la nada, y se encontraba recargado en un muro, con los brazos cruzados... muy cerca de ellos.

-¿quieres acompañarme a mí?- insistió el chico de los anteojos.

-Luego te veo Draco!- en un parpadear, Sam ya estaba a seis o siete metros lejos de ellos y caminaba tranquilamente... pero en cuanto dio la vuelta a una de las esquinas de los pasillos... empezó a correr... otra vez... - ah!, pero que gusto por correr como loca y desesperada!- pero ese gusto de correr desenfrenadamente por los pasillos le duró poco, pues a los pocos metros de dar vuelta...

-¿qué te pasa?- alguien la había tomado por el brazo haciéndola frenar bruscamente.

-¡¡¡RON!!!- de inmediato apareció una sonrisa en el rostro de Sam... y antes de que el chico le pudiera contestar algo... ella lo abrazó fuerte, muy fuerte.

-¿te pasa algo?- respondió rápido con otro abrazo pero este fue con preocupación por su amiga.

-...Ron, Ron, Ron,... no quiero, no puedo, no debo...

Ron se encontraba ahí, parado, helado por lo inesperado del abrazo y el sentimiento con el que fue dado... estaba con la chica de sus sueños entre sus brazos, sin decir nada, al final de cuentas... ¿qué iba a decir?

Sam se hallaba con el rostro recargado en el hombro del pelirrojo, lo abrazaba con fuerza tal que parecía no querer dejarlo ir. A pesar de que tenía unas enormes ganas de saber que le sucedía a Sam, él notaba algo en el rostro de ella que parecía que si le volvía a preguntar, algo simple y sencillamente no le contestaría.

-¿qué le hiciste Potter?- la voz de Draco se escuchaba por el pasillo y parecía acercarse.

-¿yo?... qué le hiciste tú Malfoy?- la voz de Harry también se escuchaba venir.

Sam estrujó el hábito de Ron en cuanto escucho las voces de los otros dos chicos.

-Ay no!- de pronto soltó a Ron y comenzó caminar en pequeños círculos, con las manos juntas a la altura del pecho... como si quisiera detener el frenético palpitar de su corazón.

Ron no tenía la más remota idea de que hacer, así que la jaló del brazo y se ocultaron en cual fuera el salón más cercano. La respiración de la chica se iba descontrolando más a medida que Draco y Harry se acercaban.

-cierra la puerta, Ron, por favor, ciérrala ya...

Ron no lo pensó mucho y cerró la entrada del salón, momentos antes de que los otros chicos pasaran.

Draco se siguió de corrido al pasar por el salón, pero algo hizo que Harry se detuviera justamente frente a ese lugar... Sam dejó de respirar por unos segundos, y Ron parecía estar contagiándose por esa misma angustia...

-¿a dónde pudo haber ido?... no debí... no debí...

Harry se recargó en la puerta, sin saber que Ron también estaba recargado en el exacto mismo lugar del otro lado.

-perfecto! quédate ahí descansando Potter- el rubio reclamó algo enfadado, pero inmediatamente después de reaccionar lo que él mismo había dicho cambió su expresión a una alegre- ... mientras yo busco a Sam y...

-ni lo creas Malfoy, no sería capaz de dejarte ni cinco minutos a solas con ella- Harry le dirigió una mirada maliciosa y una sonrisa forzada.

-¿qué insinúas?- preguntó haciéndose el desentendido.

-no... nada, que te quedes a discutir mientras busco a Samantha.

-no me creas estúpido... yo tampoco la dejaría sola contigo.

-eres un idiota- rió Harry burlonamente-... vivo con ella, como con ella, estudio con ella... y, Malfoy, yo duermo con ella...

Ron apretó los puños con fuerza e inconscientemente una de sus manos en la perilla de la puerta, Draco rechinaba los dientes... mientras Sam se sentaba en el escritorio que había en aquel salón, parecía más tranquila (mucho másss tranquila si olvidamos el detalle de sus pequeños gimoteos) con los brazos cruzados y con la atención completamente concentrada en la voz de Harry.

-¿qué me quieres decir con eso Potter?

-que he estado más veces a solas con ella que tú simplemente conversando... - sonrió tiernamente-... y han sido unos de los mejores momentos que he tenido en mi vida...

-¿de qué hablamos?- Draco preguntó confundido de la conversación, como si le hubiera hecho falta parte de la historia, como si no quisiera aceptar lo que él mismo estaba pensando a cerca de lo que le estaba diciendo Harry.

-de lo mismo, creo yo... ella no podría hacer nada malo aunque lo quisiera... y yo tampoco sería capaz de hacerle nada malo...- volteó a ver el rostro de alivió del rubio.

Al mismo tiempo, Ron aflojaba poco a poco los músculos de las manos, y Sam... ella estaba tan roja como un jitomate, y varios suspiros se escapaban de ella mientras sus ojos volvían a llenarse de lágrimas.

Harry y Draco siguieron caminando y discutiendo (que raro), y rápidamente se alejaron de ahí.

Ron dio media vuelta... y se encontró con una chica de elegantes y fino ojos azules que lo observaban suplicantes por un abrazo, de pronto Sam agachó la cabeza, haciendo un poco difícil ver su rostro, ya que varios mechones platinados le caían como una pequeña cortina que le cubría; así que Ron tomó delicadamente la barbilla de la chica intentando hacer que levantara la vista, pero antes de ejercer cualquier grado de fuerza... sintió sus dedos húmedos, habían gotitas escurriéndose por entre las líneas de la palma...

-¿estás llorando?- después de dicha pregunta, Ron se sintió tonto... ella comenzó a sollozar.

-no te preocupes... es sólo que... es que yo...- Sam levantó la mirada y trató de sonreír, pero sus labios se torcían levemente al querer evitar llorar-... es sólo que soy una tonta... soy muy tonta- y terminado de decir esto, empezó a llorar de nuevo.

-¿puedo preguntar... por qué?

-porque me dijeron específicamente lo que podía y no podía hacer... y todo lo estoy haciendo mal... no soy buena guardiana, es más- trató de controlarse y suspiró-... ni siquiera estoy segura de ser merecedora de ese título, mi padre y mi madre estarían muy decepcionados... porque... porque- Ron no soportó ver así a Sam, y sin pensarlo la abrazó de nuevo.

-tu padre estaría extremadamente orgulloso de ti... mírate!, tienes 16 años y cuidas de tres jóvenes de 15... bueno, sin contar a nuestros guardianes... y déjame decirte que eso no cualquiera...

Ron buscó la mirada de Sam y luego le sonrió, ella trató de corresponderle el gesto... aunque aún se notaba algo triste.

De pronto Ron se dio cuenta de su situación...

Ahí estaba él, con Sam entre sus brazos y sintiendo el calor que el cuerpo de ella desprendía... se encontraba en un salón desierto, con la dueña de su corazón justo frente a él rogando en silencio un fuerte abrazo... no de Harry, ni de Draco, ni siquiera del cazador de Slytterin... sino un abrazo de él... y de nadie más... y él estaba mucho más que listo para dar ese abrazo... Todo sería perfecto si tan sólo... Si sólo tuviera el valor para... ¿por qué no?... ahora o nunca... no volvería a tener otra oportunidad de oro como esta... ¿por qué no besarle?... pero¿y si lo rechazaba?¿ qué pasaría si no le corresponde y todo cambia¿qué pasaría si... suficiente!... sólo será un beso, si lo corresponde qué bien, y si no... pues nada ni nadie le quitaría esa hermosa sensación que seguramente le dejará en los labios esa chica...

Se acercó un poco, Sam parecía no darse cuenta de lo que él necesitaba, pero también parecía no molestarle en absoluto la cercanía del rostro del pelirrojo al suyo... al contrario, parecía sentirse segura al saber que Ron se encontraba tan cerca de ella.

Ron se detuvo para contemplar de nuevo a Sam, con su rostros despreocupado por lo que pasaba por la cabeza de él... con aquella inocencia en los ojos que él no había podido encontrar en alguna otra chica... aquella despreocupación por las responsabilidades con las que lidiaba diariamente... aquella inocencia que... esa que... que le encantaba a todos los chicos de los alrededores...

Reposó su frente en la de Sam por unos segundos, suspiró profundamente... y cuando finalmente se armó de todo el valor que pudo encontrar en sí mismo...

-Harry me ha... me ha dicho que siente algo por mí... ha dicho que no quiere que lo abandone... y que quiere que sea el único chico al que le ponga atención... de hecho me dijo que escuchara la canción de Ich will... si la conoces... no?

-aja- un balde de agua fría le había caído encima al chico... con todo y el agua, y parecía que se había convertido en piedra.

En realidad el pelirrojo no pasó del "me ha declarado sus sentimientos por mí", Sam comenzó a contarle todo desde que se quedaron solos ella y Harry, pasando por la traducción de la canción y por el jalón que la hizo caer de rodillas... pero parecía que nada de eso podía hacer que la vista de Ron se despegara del suelo... incluso parecía que al pelirrojo se le había olvidado respirar o pestañear... pero sucedía que no podía seguir escuchando las palabras de Sam, simplemente no podía, y no quería seguir sintiendo a su corazón hacerse cada vez más pequeño... pero, al final de cuentas... era su mejor amiga, y sabía que sino se desahogaba con él no lo haría con nadie más, y entonces también ella tendría que pasar por lo que él pasaba en esos momentos... así que se sintió sin salida alguna...

-...¿y qué le dijiste?...- había esperado el momento en el que ella se quedara callada por algunos segundos para preguntarle. Sabía que no le iba agradar para nada la respuesta a esa interrogante... pero tenía que asegurarse de no estar equivocado.

-No puedo Ron... no puedo ser lo que pide Harry...

-¿por qué no?- no tenía ni la más remota idea de por qué había preguntado eso... pero lo había hecho.

-cuando me gradué para guardiana... - Samantha se fue agachando hasta sentarse en el piso y Ron la siguió-... bueno, eso me dijeron... - trató de sonreír un poco- Dumbledor habló con nosotros...

-¿nosotros quienes?

Ron casi podía ver en los que Sam le contaba, pues ella misma parecía como si estuviera regresando con la sola mirada a ese momento...

-Todos los guardianes... incluidos Oliver y Fanny, a todos nosotros el director nos dijo que no debíamos tener ningún otro tipo de relación que no fuera la de guardián- protegido, no es "permitido"...

-¿por qué?- Ron tardó más en preguntar que en lo que se arrepintió en hacer esa pregunta, pues inmediatamente después Sam volvió a agachar la cabeza.

-Hace algún tiempo, un alumno llamado Tom y su guardiana llamada Fiora se enamoraron... hasta entonces no eran prohibidas esas relaciones. Poco tiempo después, cuando llegó su hora de escoger si seguiría como su guardiana o no, ella decidió que lo seguiría siendo hasta el final de sus días...

-¿qué?... ¿entonces los guardianes no son para siempre?

-no, no si es que tanto el guardián como el protegido lo deciden así...¿no te lo había dicho Oliver?... es demasiado tiempo para no decirte... o no?

-de hecho, eso creo, pero, continúa...

-... entonces ella decidió que seguiría siendo su guardiana, y él la apoyó. En su generación había otra pareja, los Potter, que se separaron de sus guardianes. Dentro de la escuela fueron grandes amigos... pero una vez terminados sus estudios se olvidaron de su amistad; los primeros en ser padres fueron Tom y Fiora que tuvieron una hija, poco después de un año los Potter tuvieron un niño...

-Harry... - agregó inconscientemente Ron. A lo que ella asintió.

-... exacto, Harry... pero ambas parejas se convirtieron en los magos más poderosos de ese entonces... así que como era de esperarse, la avaricia y la maldad se apoderaron de uno de los cuatro... para ser exactos de Tom, no sé las verdaderas razones pero se convirtió en un mago obscuro... hechicero... o como le quieras llamar. Fiora no estaba de acuerdo con sus intenciones de gobernar a todo el mundo mágico, pero su amor por él y su hija no le permitió hacer nada en contra suya... así que... Tom continuó su búsqueda por más poder pasando por encima de quienes se le interponían... y unas de esas personas fueron Lilli y James Potter...

-¡momento!... ¿estas hablando de tú-sabes-quién?

-¿qué?- Ron se había sorprendido un poco, pues muy pocas personas sabían tanto de... de... de ustedes-ya-saben-quien, parecía que había vuelto a la realidad por unos segundos a Sam.

-...de... ¿de Voldemort?

-Tom Ryddle, Ron, su nombre es Tom Ryddle... - Sam le dirigió un tono de voz enfadado, así que reprimió todas sus demás preguntas.

-Bueno, Tom Ryddle, estás hablando de... ¿él?

-si.

-de acuerdo, continúa...

-... se dice que Tom - recalcó ese nombre- asesinó a su esposa, a los Potter, e incluso a su hija... pero eso no es del todo cierto...

-¿QUÉ?... ¡te recuerdo que estás hablando del malo!

-... no, Ron, estoy hablando de una persona a la que se le han atribuido cosas que no son ciertas...

-Defiendes a un asesino...?

-No!- de pronto Sam ya no parecía tan triste, sino que el tono de la conversación se estaba convirtiendo en uno muy rudo y agresivo- no lo defiendo, es sólo que no creo en todo lo que dicen... - tratódesonreír

-Pero asesinó a su esposa y a su hija... es un... un, un desalmado...

-Cállate Ron- Sam no pudo contenerse más y de súbito su mirada se volvió fría y destellante, el pelirrojo sintió un leve escalofrío recorrerle por la espalda, entonces ella se dio cuenta de la manera en que se estaba comportando y volvió a agachar la cabeza-... cállate, porque de verdad que no sabes lo que dices, así no fueron las cosas... eso no es cierto... - se abrazó sus rodillas y escondió el rostro entre ellas, haciendo un poco menos audible lo que estaba diciendo-... él no es así... no lo es... así no pasó... él no sería capaz de hacer daño... no a mí... mi... mi ... mi padre no sería capaz...

Ron había quedado atónito, con la boca levemente abiertamente y sin el más mínimo rastro de oxígeno en él, no podía ser cierto... o... ¿si?... pero si el nombre de ella era Samantha Clow Merlín... en ningún lugar había algún Ryddle, o un... un... Voldemort... aunque Sam era más grande que Harry por un año y dos meses... y se supone que los guardianes heredan ese cargo por familias...

Con todo y su sorpresa por lo escuchado, trató de sobreponerse lo más pronto posible, para que sus expresiones sobre el "aún en duda supuesto padre de Sam" no pusieran de peor sentimentalismo a la chica.

Así que todas sus dudas tendrían que esperar un momento más adecuado.

-Dumbledore cambió mi nombre... Samantha Clow Ryddle... usó el apellido de mi madre y no el de mi padre para ocultar el hecho. Clow no es un apellido como lo piensan todos, es mi segundo nombre. Yo conozco a Harry casi desde que nació, sólo que por cuestiones de edad no nos recordamos.

-¿es verdad?... todo lo que me estas diciendo ¿es verdad?

El chico esperó una reacción negativa a esta pregunta, pero ella pareció no molestarse en lo más mínimo... y comenzó a contarle algunos datos.

-El apellido de mi familia materna es Merlín, y el de la paterna es... ya sabes... el nombre de mi madre era Fiora Merlín, cambiado a Fiora Ryddle por mi padre, mi varita es diferente porque fue de mi padre... y nadie más la puede tocar por un hechizo que él dejó en ella.

-¿Porque no me lo habías contado antes?

-Porque Dumbledore me pidió que nunca lo contara a nadie... ni siquiera Harry lo sabe...

Por fin algo que le alegró el día a Ron... algo que Harry no sabía y él si.

-Es por eso que no puedo, Ron, no puedo porque también hay una maldición en mí... "la historia se repetirá cuando la maldad en el heredero sea suficiente para regresar a la vida a Voldemort"

-No entiendo¿Dumbledore tiene miedo de que Harry se vuelva malo?

-No, tiene miedo de que yo despierte la maldad que mi padre dejó en mi varita y en mí... y que así él pueda volver por completo a la vida.

Ron abrazó a Sam lenta y silenciosamente... al final de cuentas no habían prisas.

-Jamás serás mala Sam...

-Ron... si algún día mato a mucha gente...

-¡Cállate!- el pelirrojo alteró su tono un poco, la abrazó mucho más fuerte contra él...

y trató de acercarse a su oído para susurrarle- ya lo dije... nunca serás mala ni matarás a nadie... ¿lo entiendes?

-Si, pero¿qué voy a hacer?

-¿de qué?

-Con mi mayor preocupación en estos momentos...

-¿con qué?

-Con Harry, y si...- no la dejó terminar y la levantó tirándola de la mano.

-Será mejor que nos vayamos, puede que vengan aquí en un rato...

Los dos salieron de salón muy discretamente, hacia la sala común de Griffindor...

Por si se les olvidaba... era un recuerdo.

Fin del Flash Back

De pronto Sam cayó al suelo, pues había pisado dentro de un pequeño agujero.

-¡Maldición!- se murmuraba la misma palabrita un ay otra vez maldición mientras trataba de ponerse de pie.

Al voltear hacia al frente, se dio cuenta que se veía el fin del bosque, entrada o salida (lo que fuera), se veía entrar un poco de luz, algo opacada pues parecía que el día estaba nublado, pero luz al final de cuentas, era un arco luminoso... en el que se veía una silueta... ¿una silueta?... alguien estaba ahí...

-¡Te hallé Weasley!- sonrió nerviosamente y se dispuso a caminar ignorando su dolorosa torcedura en el pie... pero antes de que ella pudiera llegar hasta ese lugar, aquella misteriosa silueta comenzó a moverse hacia lo más iluminado cada vez más hasta perderse de su vista.

No le importó, siguió caminando hasta llegar allí, cuando llegó tuvo que entrecerrar un poco los ojos por el cambió obscuro del interior del bosque y ese.

Se encontró frente a un pantano, con neblina por encima y rastro de musgo a los alrededores. Estaba parada en una orilla hecha de puras piedras lisas, húmedas y resbalosas... muy parecidas a las de río.

-¿Ron?

Comenzó a buscar con la vista al pelirrojo, pero distrajo un poco su atención al sentir el frío de aquel lugar... se quitó el hábito del hombro y se dispuso a ponérselo, pero cuando lo tenía en la mano... una pequeña roca había sido lanzada hacia el agua, justo detrás de ella, haciendo que por poco también cayera agua...

Recuperó de nuevo el equilibrio y suspiró, tratando de encontrar valentía... pues ese lugar era algo tétrico, y el hecho de saberse sola lo hacía verse aún más.

Dio tres pasos al frente tratando de ignorar el lugar de donde había salido la piedra, pero fue entonces cuando...

No pudo evitar dejar escapar un grito cuando sintió una mano posarse en su hombro, y debido a la sorpresa también dejó caer su hábito al agua.

-¡¡¡TRANQUILA¡¡¡Sam, tranquilízate!!!

Haciendo como pudo a un lado el temor de ese instante, y de inmediato, ya con una mano levantada no pudo reconocer la voz, giró sobre su eje y le pegó una fuerte bofetada a quien fuera quien estaba ahí... una fuerte y dolorosa bofetada...

-¡¡Ron!!- se dio cuenta cuando en la mejilla del pelirrojo ya había dejado una enorme marca roja.

Tan pronto como Sam obligó a Ron mover la cabeza hacia un lado debido al golpe, él la volvió a tomar por los hombros y la giró de nuevo... no le tomó absolutamente nada de tiempo hacer que Sam volviera a su posición original...

Pero ese tiempo fue suficiente para que Sam sintiera un poco húmeda la mano, y para que se diera cuenta de que el pelirrojo tenía los ojos completamente llenos de lágrimas, y las mejillas empapadas por las mismas... cual era la razón de la sensación de su mano.

-¿Ron?... ¿estás llorando?-

Otra vez esa pregunta tonta...

-¡No!, es sólo que... es que yo... estaba cortando cebollas... y yo...

Mientras Ron se esforzaba por hablar entre sollozos, Sam se percataba de una extraña sensación en su pecho... cerca del corazón. Comenzó a preguntarse muchas cosas... pero mientras su mente vagaba en un sin fin de cuestiones, alcanzó a distinguir con la orilla del ojo que algo escurría de la mano de su amigo, era un líquido viscoso, de un color rojo carmesí, que le escurría por entre la palma hasta llegar a sus dedos, era sangre, Ron estaba sangrando de la mano y del antebrazo... quizás de un poco más arriba...

Comenzó a llenarse de temor, al sólo pensar que Ron se hubiera encontrado con algún mal percance... la hacía sentirse culpable, pues al final de cuentas... si Ron había salido del colegio había sido por su culpa y de nadie más.

Intentó girarse para poder observar mejor y tratar de ayudarle en lo que fuese que estuviera herido, pero al intentarlo se dio cuenta que Ron la tenía fijamente detenida, precisamente quizás, para no voltear... ignoró este acto de él y preguntó con voz preocupada.

-¿qué te sucedió Ron? Dime ¡¿qué te pasó?!- su tono pasó de ser preocupado a ser agresivo y exigente.

-¡¡NADA!! - gritó enfadado- ¿no te dije ya que estaba cortando cebollas?... pues... pues me corté, por eso sangro.

Trató de relajarse, dio un profundo suspiro... y volvió a preguntar.

-Ron... ¿qué te sucedió?

-No-me-sucedió-na-da... absolutamente NA-DA

-¡YA DIME QUÉ TE OCURRIÓ!- gritó mientras trataba de safarse de él, jaloneándose con fuerza- si algo o alguien te puso un dedo encima te juro que lo va a pagar... no me importa si es un ser mágico o un muggle... pero ya dime...

-¡QUE NO ME PASÓ NADA!- contestó de igual forma- ¡NO ENTIENDES! No es nada importante...

Así no debía de ser, Ron pensaba que si alguna vez brotaban esas palabras entre ellos dos, no debían de ser así... él las tenía que decir, él era quien quería decirle esas palabras de protección a Sam... no ella a él.

Forcejearon durante unos instantes... y justo n el momento en que Sam estaba por safarse de las manos de Ron, él la pudo jalar del suéter, y sin más ni más... la abrazó...

Este capítulo va dedicado para... chan chan chan chan... mi sensei Ukio, pues ella sabe muy bien que a mí me encanta lo dulce rudo... ah, qué lindo...

Espero que a ustedes también les haya gustado. No lo sé pero creo que suspiré demasiado cuando estaba escribiendo este chapter.

Disculpen si de plano los confundo con la tal Samantha, pero necesitan leer mi profile para darse cuenta porqué le inventé una chica a mi niño hermoso Harry, aunque también adoro a Ron eh. Aunque esta historia no hable mucho de mi Potter, ya verán que lueguito le escribo uno para él solito. Ok, arigato por leer esto... onegai escríbanme mucho para ver qué onda con mi "profesión", y no se pierdan el siguiente capítulo... ¿les gusta Alejandro Zans¿O Moenia? Pues a mí mucho, así que... mejor ya ni les cuento, sigan leyendo. Chaito!!