:..: A Black Mystery :..:
Capitulo 4
Era una noche de invierno demasiado tétrica, reinaba un silencio sepulcral que no daba indicios de vida por los alrededores; la nieve caía en enormes copos, el viento helado calaba los huesos, la falta de luz era tal que no se podría distinguir absolutamente nada aunque estuviera delante de sus narices. Nadie en su sano juicio hubiera abandonado la poca seguridad que brindaba su hogar para adentrarse a lo desconocido del bosque; sin embargo acobijadas por las condiciones tres personas caminaban a prisa por el sendero mal trecho sin dejar huella de su paso.
Andaban una tras de la otra, con paso firme, las capas cubriéndoles de los pies a la cabeza sin dejar saber donde residían sus lealtades, a los Mortífagos ó a la Orden, pero eso no importaba mucho, nadie saldría a su encuentro. El sonido de su respiración quedaba opacado por el ruido del aire que se colaba entre los arboles. Estaban usando un hechizo antiquísimo para no perderse, en donde solo podían sentir la presencia de quien estaba frente y detrás.
Había sido idea de Andrómeda usarlo recordando sus tiempos de Hogwarts y sus escapadas nocturnas al bosque prohibido o a Hogsmeade; que diferente era el propósito de esta ocasión, estaba en una misión que probablemente definiría al ganador de la guerra. Delante de ella estaba Luna y a la cabeza Hermione, cuyo rastro mágico era tan fuerte que incluso ella podía notarlo cuando en teoría solo la joven Lovegood tenía que ser capaz de percibirlo. Llevaban horas caminando y todavía faltaban más. Las dos mujeres avante de ella empezaron a cansarse o al menos eso delataba el hecho de que su marca mágica se hacía más débil por cada segundo que pasaba. Empezó a caminar más rápido, no era normal ese desvanecimiento repentino. Pero fue en un respiro que ambas esencias desaparecieron.
Estaba claro que no se habían aparecido, esa acción dejaba un ligero halo y tenía un peculiar sonido. Temió una emboscada, pero antes de pensara en hacer algo una sensación de vacio la lleno. El miedo empezaba a inundar cada fibra de su ser, su respiración se agito y el pulso se le acelero, peo aun así, reteniendo el deseo de salir corriendo, comenzó a bajar la velocidad.
-Se que estas aquí- dijo deteniéndose por completo sus palabras dirigidas a nadie en especifico, sabía que alguien las había separado y solo conocía a una persona capaz de hacerlo tan sutilmente. Notó unas manos en sus hombros y como se acercaban a ella por la espalda.
-Tanto tiempo Meda- murmuraron en su oído; a su cuerpo lo lleno un escalofrío involuntario- ¿Aun puedo llamarte así cierto?- pregunto una voz fría y dura que hizo que sus músculos se tensaran.
-Bellatrix- dijo en un suspiro, inmovilizada.
-¿No más Bella para mí?- el tono de falsa tristeza no paso desapercibido, el peso en sus hombros se fue y de pronto la luz la cegó.
Estaba en medio del bosque, un camino donde apenas cabrían dos personas; los arboles eran altísimos dejando apenas unos espacios por donde se veía el cielo; el follaje así como todo lo demás estaba cubierto de nieve; todo era negro salvo el lugar en el que estaban que se iluminaba como si el sol estuviera justo arriba de ellas. Y entonces la vio, ahí estaba, tan solo a unos pasos; alta e imponente como siempre lo había sido. Pero mucho distaba la mujer que tenía en frente a la joven de férreos ideales que había dejado en casa de sus padres.
-Te ves bien, lástima que no pueda decir lo mismo de mí, créeme Azkaban no es el mejor lugar para pasar catorce años de tu vida- Andrómeda sintió un vuelco en el estomago. Los cambios eran evidentes: estaba pálida, la piel se le pegaba a los huesos, su cabello descuidado y sucio, los dientes amarillentos mostrando una perversa sonrisa; pero a pesar de todo, su hermana seguía luciendo vestigios de la belleza de su juventud, haciéndola poseedora de un atractivo singular… una seducción peligrosa- ¿Que pasa? Recuerdo que solías ser muy elocuente, incluso la última vez que te vi me dejaste muy claros algunos puntos- cerró los ojos, la última vez que hablaron fue después de la muerte de Regulus y antes de que a ella y a Sirius los encerraran.
-¿Qué quieres?- habló al fin, recobrándose del estupor del momento y retomando su postura, quitando la cara de sorpresa y poniéndose nuevamente en alerta.
-Al fin reaccionas, creí que tanto tiempo con el maldito sangre sucia te afectaría permanentemente-
-No tengo tu tiempo¿Qué quieres?- repitió ya mas firme.
-¿Creí que eras neutral? Y ahora estas ayudando a la Orden. La misma orden que metió a tu querido primo a la cárcel sabiendo que era inocente, la orden que te puso tantos obstáculos que tuviste que dejar tu trabajo en el Ministerio, la orden que puso a tu hija en la línea de fuego cuando no estaba preparada, la orden que mato a nuestra hermana. ¡Esperaba mas de ti!- el enojo era evidente en su cara.
-Los mortífago tampoco han sido tan leales contigo, si no me equivoco ellos fueron los que mataron a Regulus y a Sirius, los que no defendieron a Narcissa… Además quien dice que estoy en la Orden, solo los estoy ayudando a encontrar algo en lo que ambos estamos interesados, reconozco que tu señor esta ganando, pero ellos tienen un grupo de investigación que ambas sabemos, no se compara a ninguno- empuño su varita, en cualquier momento su hermana se lanzaría contra ella para descargar años de furia, pero a contrario de cualquier reacción que esperaba, Bellatrix hizo gala de su voluble personalidad y sonrió para luego soltar una risa que no había escuchado en mucho tiempo.
-Eso es muy Slytherin de tu parte, es casi como si estuviera con la verdadera Andrómeda-
-Sí solo querías estar segura de que lado estaba, creo que ya acabaste así que déjame ir- empezó a caminar pero cuando paso junto a ella, sin saber realmente por que, se detuvo.
-Aun no se si es muy estúpido o muy inteligente de tu parte mantenerte neutral; pero es claro que no es eso de lo que quería hablar contigo. Quiero saber como va la investigación, y no es necesario que finjas sorpresa ni que trates de hacerme dudar, ambas sabemos de lo que estoy hablando. Y bien dijiste tu, la Orden tiene el mejor equipo de búsqueda- se miraba las uñas de forma indiferente pero con el esbozo de una sonrisa altiva.
-¿Y por que crees que te diría algo?- pregunto sin voltear a verla, sabía que iba a intentar convencerla.
-Primero diría que por que somos familia, pero se que eso no significa nada para ti, ya lo has demostrado antes. Después diría que por que eres neutral, así que no estarías traicionando a tus aliados puesto que no tienes; pero eso tampoco te convencería. Mi siguiente opción sería decirte que acaban de venir de ver al posible heredero pero que fue en vano por que no es la persona que estamos buscando, pero tú tienes a tu favor la identidad de los otros vástagos. Y por ultimo te diría que yo ya lo encontré y que solo necesito que me confirmes si es cierto- Andrómeda volteo a ver unos ojos grises que brillaban con malicia.
-Si ya lo hubieras encontrado no estarías pidiendo la ayuda de una traidora- respondió escogiendo cada una de sus palabras, acababa de caer en su juego y sabía que tenía que ser muy cuidadosa.
-No te confundas querida hermana, para mi eres y seguirás siendo una traidora; pero la victoria en la guerra se obtiene con alianzas. Y si lo piensas bien yo te estoy ofreciendo todo¿Qué tienes que perder?- Andrómeda no contesto- A diferencia tuya yo si lo conocí y se quien es su madre, pero Regulus se encargo de sacarlo de mi memoria, y aun tengo bastantes espacios en blanco; reconozco que hizo un magnifico trabajo con su Obliviate. En realidad solo necesito que me ayudes con un pequeño hechizo- se quedaron calladas mientras la menor de las hermanas consideraba sus opciones; Bellatrix sabía que aceptaría, podría haberle dado la espalda a toda su familia, renunciar al apellido y no portar la marca, pero Meda Black era incapaz de tener la respuesta de cualquier pregunta tan cerca y dejarla ir, siempre tenía que saberlo todo.
-¿Cuándo iremos a verlo?- la mortífago sonrió triunfante.
-Nunca-
-¿Pero entonces…?- cortó su pregunta volteándose hacia ella.
-No es necesario, en el fondo tú también sabes quien es pero aun no lo aceptas, lo crees imposible; has visto de lo que es capaz y su potencial te tiene maravillada; claro que tan solo te ha dado una prueba de su inteligencia y poder. Además debes de admitir que se ve como nosotros, incluso piensa y actúa como un Black; tu mejor que nadie sabes que lo que se trae en la sangre no se puede esconder- puso sus manos en Andrómeda, una en la frente y la otra en el pecho a la altura del corazón- Cuando te decidas a creerlo, me confirmaras que estoy en lo cierto- murmuro una serie de frases y un brillo plateado salió de sus manos- Y cuando tu lo sepas, yo lo sabré; creo que recuerdas el conjuro que acabo de hacer- retiro sus manos del cuerpo de su hermana y esta cayó de rodillas- Hasta la próxima vez Meda, Tojours pur- la oscuridad la envolvió nuevamente, aunque fue solo por unos segundos, dos brillos se acercaban a ella, no era nada comparado a lo que había hecho su hermana, pero bien sabía que se trataban de un par de lumus
-Andrómeda ¿eres tu?- pregunto la voz de Luna, quiso contestar pero no pudo.
-Es ella Luna- respondió la voz de Hermione, quien ya la ayudaba a ponerse de pie- ¿Fue Lestrange?- asintió un par de veces- Ya saben que estamos aquí, ya no hay razón para no aparecernos; vamos a Bristol, de ahí a Grimmauld- las tres brujas desaparecieron con el peculiar sonido de esta acción, dejando el camino entre Birmingham y Bristol solitario una vez mas.
Una misión en unaciudad muggle, no había trabajo que le gustara más a Luna Lovegood que ir al mundo no mágico. En primer lugar tenía la oportunidad de salir del confinamiento y presión que significaba Grimmauld Place. No tenía que preocuparse por los mortífagos, ni por pelear, ni mantenerse a salvo; Voldemort atacaba para acabar con la ciudad entera, y por ahora su objetivo era Ipswich. Y por ultimo, amaba la comida rápida.Le dio un par de monedas al señor que le entregaba su hot dog, con tocino, bañado en salsa de tomate, un toque de mostaza y sin cebolla, para luego dirigirse con sus dos compañeras.
Era de suponerse que todos en la calle voltearan a verlas, no siempre se veía una tercia donde sus miembros fueran tan distintos; ella por su parte vestía unos pantalones holgados negros que tenían bolsas por todos lados y un par de cadenas que colgaban del lado derecho, los zapatos deportivos que todos traían negros con las puntas blancas, una blusa manga larga amarilla, una chamarra verde con capucha, encima de esta otra chamarra acolchada naranja oscuro y un gorro negro con una calavera. Hermione por su parte estaba ataviada con un pantalón de pana café ligeramente acampanado, botas de tacón alto un par de tonos más oscuros, un suéter de cuello alto color crema, una bufanda tejida azul oscuro, un abrigo miel de piel que le llegaba debajo de las rodillas y el cabello atado en una descuidada coleta alta que dejaba un par de bucles en su cara en una de sus manos un humeante vaso de café. A Andrómeda solo podría describirla una palabra, elegancia; no importaba en que mundo se encontrara, siempre se las arreglaba para verse con un toque de sofisticación que era imposible copiar; un abrigo largo hasta la pantorrilla de cachemira blanco cerrado por completo, los guantes de piel azul marino que hacían juego con sus zapatos de punta y su pantalón de lino, llevaba el pelo suelto y unos lentes de sol anchos.
Las tres llevaban toda la mañana en la acera de la entrada del parque de un tranquilo vecindario, vigilaban un edificio en particular, el que estaba justamente en la esquina. Según su información el chico no tardaría en salir y entonces ellas tendrían la oportunidad de platicar con su madre. Al fin después de horas de espera la puerta principal se abrió dejando salir a un joven con la mitad del uniforme de hockey puesto, una maleta y un bastón, esperaron a que se alejara lo suficiente para poder entrar.
Cruzaron la calle y entraron sin preocupación, subieron las escaleras hasta el tercer piso y buscaron la puerta número ciento veinte. Luna toco ligeramente.
-Un momento- escucharon la respuesta desde el interior. No tardo mucho para que abrieran la puerta- ¿Qué desean?- preguntó amablemente una mujer que aparentaba cuarenta años, su cabello era liso de un castaño oscuro y sus ojos azules
-¿Usted es Hayle Minna Bristow?- preguntó Andrómeda quitándose los lentes, como respuesta ella asintió levemente- Hemos venido a hacerle unas preguntas, creo que sabe que es esto- las tres sacaron su varita y la señora ahogo un grito
-Entren por favor- las tres brujas lo hicieron; el departamento era pequeño pero confortable, tenía una pequeña chimenea enfrente de la sala y un pequeño balcón que dejaba entrar luz natural al comedor, en las paredes había fotos mostrándola a ella y a un niño de cabello negro, ojos azules y una gran sonrisa, trofeos de hockey y rugby en una esquina- Siéntense, ¿Quieren algo de beber?-
-No gracias, perdón por presentarnos en su casa así, mi nombre es Andrómeda Tonks, ella es Luna Lovegood- la chica de su derecha sonrió- Y ella es Hermione Granger- la aludida siguió con su mirada fija en la anfitriona- Ir directo al punto es extremadamente descortés, pero me temo que en nuestra situación no nos podemos dar el lujo de perder el tiempo; queremos hacerle preguntas de su vida anterior, preguntas que conciernen a su hijo-
-¡Son parte de ellos verdad, son mortífagos, salgan de aquí, no se llevaran a Blake!- se paro exaltada buscando algo ente los cajones de la cocina, sacó su varita y les apunto
-Cálmese señora Bristow, no somos mortífagos- las tres se levantaron las mangas de los dos brazos
-¡Eso fue hace años, bien podría ser que ahora tengan la marca en otro lugar!- dijo sin dejar de apuntar
-Si fuéramos mortífagos ya estaría muerta- dijo Hermione volviendo a tomar su lugar tranquilamente, pasando por alto la escena frente a ella- Ahora si me hace el favor de sentarse podremos hablar sobre Blake- tal vez fue la serenidad con que lo dijo o el hecho de que su presencia imponía obediencia, pero Hayle fue a sentarse frente a ellas, esta vez con varita en mano
-El no sabe nada, no les puede servir de nada- dijo defensivamente mientras veía a los ojos a Andrómeda
-¿No sabe que es mago?- pregunto Luna
-Eso si lo sabe, pero no tiene varita, no fue a Hogwarts, y antes de que me digan algo, el lo decidió, déjenlo en paz, hemos vivido felices sin contacto con el mundo mágico-
-Si su hijo es a quien buscamos, es importante e inevitable que regrese¿el padre de su hijo es Regulus Black?- ante la pregunta de Meda la señora parpadeo un par de veces
-¿Qué?... ¡No!... El nombre de su padre jamás lo sabré y realmente me alegro- contesto clavando la mirada a sus manos
-¿Qué quiere decir?-
-El padre de Blake fue un mortífago, Terrance Dewald, o al menos así me dijo que se llamaba. En ese tiempo yo era una niña, acababa de salir de Hogwarts, aun no comprendía lo terrible de la guerra, era ingenua y creía en cualquier cosa; supongo que eso le pareció divertido. Lo conocí en la librería y salimos un par de semanas antes de que me encontrara perdidamente enamorada de él; era muy guapo, alto, de cabello negro y ojos cafés. Creí que sería algo duradero pero luego de cumplir un mes empezó a cambiar, estaba muy agresivo, iba a extrañas reuniones, siempre estaba ocupado. Una noche fui a la casa de mis padres, habíamos quedado de vernos ahí para cenar; cuando llegue estaba todo oscuro; entre preocupada, tenía un mal presentimiento, cuando llegue a la cocina ahí estaba él sentado, jugando con su varita, una risa en el rostro, a sus pies el cuerpo de mis papás. Se levanto y me dio una bofetada y luego me torturó mientras se reía a todo pulmón; cuando creí que no podría resistir mas se detuvo, me dijo "Estúpida sangre sucia, creiste que yo me podía fijar en una basura como tu". No se por que no me mato, ahora se que tuve suerte. Llegaron los Aurores y se llevaron a mis padres y yo decidí irme a Italia a olvidarme de todo, me cambie de nombre, solo conserve mi apellido; fue a los dos meses que me entere que estaba embarazada de Blake, tuve dudas hasta que nació y supe que no podría odiarlo nunca, aun cuando el parecido con su padre es demasiado. Regresamos a Inglaterra cuando el cumplió cinco años, cuando estuve segura que El-que-no-debe-ser-nombrado realmente se había ido- las lagrimas corrían por sus mejillas, Luna se acerco y le puso una mano en el hombro, con la otra le ofreció su pañuelo
-En verdad lo lamentamos, no era nuestra intensión hacerle recordar algo que le causara tanto dolor- la dueña de la casa lloro unos minutos más
-No las culpo, no sabían nada- dijo ya mas relajada reteniendo los sollozos- ¿A quien están buscando?-
-A mi sobrino, es hijo de mi primo Regulus y de una de las gemelas Riechestein.Usted y Blake encajaban perfectamente con la descripción, le pido disculpas una vez más-
-Ya le dije que no debe de preocuparse por eso. Yo fui compañera de casa de Helena, una alumna brillante, siempre la primera, las mejores calificaciones. Andabapara todos lados con su gemela y Regulus, una lastima que haya desaparecido después de la graduación- después vino un silencio incomodo que Hermione se apresuro a romper
-Bueno, no la interrumpiremos mas, sentimos todas las molestias que le hemos causado- las tres se pararon y salieron de ahí tan rápido como habían llegado logrando evitar cualquier cuestionamiento
-¿Dijo la verdad?- preguntó la mayor de las mujeres mientras caminaban hacia al centro del parque
-Así es, no fue nada difícil entrar a su mente-
-No todos pueden dominar la Oclumencia como tu Mione- dijo Luna con una sonrisa- Andrómeda no te preocupes¿no esperabas encontrarlos en la primera visita?, ni siquiera un Black tiene tanta suerte-
-Uno menos, todavía están Donegal y Manchester por ver-
-Después de Navidad Granger, por el momento hay que ir a casa- aunque no dijo nada, se notaba que consideraba la idea una perdida de tiempo.
En Grimmauld Place todos corrían, estaban un día de Noche Buena y aun faltaban muchas cosas por hacer. Pero a pesar de las prisas y del trabajo acumulado, nadie se quejaba o estaba enojado. Todo era por una simple razón: el aire que se respiraba en la antigua residencia era completamente diferente al que había prevalecido durante tantos años. Nadie recordaba cuando fue la última vez que habían visto sonrisas sinceras en vez de suspiros y sonrisas de alivio al ver a llegar a alguien vivo de un encuentro. Todos estaban alegres y ansiosos; eran más amables los unos con los otros, incluso trataban de evitar rencillas. Ya habían notado a la severa Mc Gonagall y al impasible Moody reírse un par de veces. Parecía que cada quien regresaba a su edad y carácter natural, dejando a un lado el modo tan cruel en el que habían tenido que madurar debido a las catástrofes que habían vivido en tan corto lapso de tiempo.
Fred, George y Lee Jordan se paseaban por toda la casa poniendo sus diminutas bengalas que darían un espectáculo de luces la noche de la celebración. Las chicas, específicamente Romilda, Lavender y Parvati, colgaban muérdago por todos los rincones de la casa. Angelina y Katie habían organizado grupos dedicados a decorar específicamente un lugar de la mansión, con la finalidad de que ningún cuarto quedara sin adornar, Andrómeda tenía razón, las cajas de objetos navideños que había eran suficientes como para decorar un centro comercial. El salón de fiestas era el que mas gente tenía trabajando en el; era casi tan grande como el gran comedor de Hogwarts, había quienes limpiaban a fondo paredes, candelabros y pisos; otros se encargaban de la decoración poniendo guirnaldas, coronas, escarcha, figuras de Papá Noel, y demás. Justin y Dean, que tenían ascendencia muggle, conectaban un equipo de sonido que Mundungus Fletcher juraba no había robado, y que con un par de hechizos ya no solo tocaba discos compactos sino que sintonizaba las pocas transmisoras mágicas que quedaban. Y por supuesto en una de las esquinas se alzaba un pino de dos metros que les había llevado Oliver Wood un día anterior y que ahora era decorado por una convaleciente Nymphadora, Padma, Neville y Fleur mientras el pequeño Arthur corría tambaleándose por todo el lugar bajo la mirada vigilante de su madre. A un lado del árbol había una especie de buzón (en realidad era una silla rota transformada) para dejar tarjetas, ese simple detalle sería el regalo navideño ya que nadie podía salir a comprar nada y dudaban que alguien tuviera el dinero suficiente para hacerlo; aun así unos cuantos paquetes envueltos en brillantes colores estaban a los pies del árbol, casi todos dirigidos al mas pequeño de la casa, uno que otro había encargado que le trajeran algo del exterior, de los lugares en los que el régimen de Voldemort aun no estaba establecido. Tal era el caso de Ron, que le había pedido a Viktor Krum algo para su novia.
La cocina era otro de los lugares que era digno de ver. A diario Molly Weasley tenía una tarea difícil para poder tener abastecida la alacena gracias a las limitaciones de la guerra, y sin embargo parecía que había conseguido todo lo necesario para preparar la cena de Navidad en proporciones para un batallón. Ya casi tenía todos los ingrediente y condimentos gracias a que Seamus Finnigan, Roger Davies y Michael Corner estaban dispuestos a salir en busca de ellos (suponía que lo hacían en el mercado negro), pero estaba tan agradecida que hizo caso omiso cuando en uno de sus cargamentos llegaron cajas de whiskey de fuego, hidromiel de especies, ron de grosellas, vodka de pimienta y cervezas de mantequilla, y los diez paquetes de tabaco que sabía irían a parar a manos de casi todos los habitantes de la casa incluidos sus hijos.
Harry tenía una sonrisa en la cara, no podía evitar sentirse animado al ver a todos tan alegres, la casa jamás había estado tan viva. Tanto era su entusiasmo que estar caminando junto a Draco Malfoy parecía no importarle. No era que tuviera un problema con el ex Slytherin, por lo menos ya no, pero nunca llegarían a formar un lazo de amistad; ambos se respetaban y bastaba con eso.
Entraron a uno de los baños en desuso donde esperarían a que Hermione, Luna y Andrómeda regresaran. Sí todo salía como lo planeado su traslador las aparecería ahí en dos minutos. Las mujeres llevaban casi tres días fuera; normalmente no salían a ese tipo de misiones, pero el sentido de confidencialidad esta vez era mas que necesario y quien mejor que la líder del escuadrón negro para encabezar la tarea. Eso no le evitaba estar preocupado, no era que no confiara en su capacidad de defenderse, pero Hermione era uno de los objetivos principales de Voldemort y eso no lo dejaba en paz.
-Granger es capaz de acabar con cualquiera que se cruce en su camino- Harry volteo a ver a Draco, lo mas seguro es que su cara hubiera evidenciado en que estaba pensando- Además Andrómeda esta con ella, no tendrá nuestra edad, pero no deja de ser una bruja hábil; y también tienen a Lovegood, que es lo suficientemente inteligente como para resolver cualquier situación de peligro-
El no dijo nada, sabía que Malfoy no se enojaría, es mas, estaba seguro de que lo último que deseaba era iniciar una conversación, pero aun así agradeció el gesto.
Draco Malfoy había sido uno de los hechos mas insólitos que había traído la guerra; recordaba perfectamente cuando se apareció en Godric's Hollow, una de las bases principales de la Orden, para decirle que quería unirse a ellos. En primer lugar todos estaban impresionados y desconcertados con la facilidad que había roto los escudos y los hechizos protectores alrededor de la antigua casa de los Potter, pero fue cuestión de segundos en el que alzaron sus varitas y las apuntaron hacia el. Nadie pronuncio algún encantamiento o hizo movimiento alguno, solo lo miraban con recelo. Lo que sabían de él es que era mortífago y había sido la mente detrás de la incursión a Hogwarts la fatídica noche en la que murió Dumbledore. El siguiente movimiento del único heredero Malfoy los lleno de confusión, metiendo su mano entre su túnica saco su varita y la tiro al suelo, estaba completamente desarmado, era imposible que un chico de dieciocho años sobreviviera a veinte personas que deseaban hacerle pagar aquel crimen que había dado fin a la vida de su líder. Después de minutos de discutir entre ellos decidieron darle una oportunidad, sabían que bien podría ser una trampa, ya había pasado antes con Snape, pero por el momento necesitaban la información que el tenía.
Fue solo tres semanas después que su lealtad fue puesta en duda, un ataque sorpresa a Godric's Hollow, que acabo con la vida de diez elementos y dejo imposibilitado el uso de esa casa. No huyo junto con los demás mortífagos, espero a que los gemelos Weasley lo aparecieran junto con ellos en Grimmauld Place. Todos estaban de acuerdo de que si alguien había dado su locación ese había sido Malfoy. No le iban a dar oportunidad de hablar lo matarían en ese mismo instante, y así lo hubieran hecho si Hermione Granger no se hubiera puesto entre el y la Orden. En un inicio creyeron que ella lo haría, para eso entonces Hermione ya tenía un año de haberse convertido en la impasible mujer que era ahora. Pero en vez de tomar su varita y pronunciar la mortífera maldición lo miró a los ojos y le pregunto si el había dicho algo, el lo negó rotundamente y su palabra fue suficiente para que ella le creyese y apelara por su inocencia y por su permanencia en la Orden. Aun hoy, dos años después, seguía la duda del por que lo había defendido. Pero ese día se había creado un vínculo entre ellos dos que probablemente jamás se rompería.
Los demás terminaron por confiar en él cuando durante un ataque, y sin importarle revelar su doble identidad protegió el inconsciente cuerpo de Luna Lovegood con el suyo dejando en claro a los mortífagos con quien estaba trabajando. Un par de meses después salió de Grimmauld Place sin decir nada a nadie para regresar a los dos días, lleno de cicatrices y sus ropas manchadas con tierra y sangre, con el cuerpo de una moribunda Narcissa en sus brazos. No se despego de ella ninguno de los dos días que duro con vida en la mansión. Fue una mañana de octubre en la que Narcissa Black fue enterrada bajo la presencia de Harry, Hermione, Luna y su hijo en el mausoleo de los Black, que siguiendo la tradición de la familia era una edificación de exquisitos acabados y grandes dimensiones; ahora yacía a lado de Orión, Cygnus, Alphard, Walburga, Regulus, la estela sin cuerpo de Sirius y muchos otros pertenecientes a la dinastía de Tojours pours. Después de eso nunca más se había vuelto dudar del Slytherin.
Harry sonrió tristemente, sabía que Draco había sufrido mucho por la muerte de su madre, y que sus visitas al cementerio no eran continuas, pero desde la llegada de Andrómeda se desaparecía una vez a la semana; sabía que iba a visitarla, una vez lo había seguido para estar seguro, y luego juró jamás volverse a inmiscuir en sus asuntos.
Un ruido estruendoso lleno el pequeño cuarto y ante ellos aparecieron las tres brujas que habían estado esperando, aunque la condición en la que llegaron lo asusto un poco. Andrómeda estaba en medio sujeta por Hermione a su izquierda y Luna a su derecha.
-¿Qué paso?- pregunto Malfoy mientras se ponía en el lugar de Luna dejando que esta descansara.
-Un encuentro con tu encantadora tía- contestó Hermione dejando que Harry hiciera lo mismo que Draco- Pero no paso nada, aun así tuvimos que acelerar el regreso aunque teníamos que esperar a que el traslador se activara, hay que llevarla al salón de dibujo-
-No es necesario, solo necesito comer un poco- los cuatro jóvenes se miraron entre sí, la voz de la señora Tonks se oía muy débil.
-¿Estas segura Andy?- preguntó Luna mientras abría la puerta.
-Sí, solo necesito reponer energía- y así lo hicieron, con mucho cuidado Meda, apoyándose en Harry y Draco, camino por los corredores y bajo por las escalaras hasta entrar a la cocina donde la ayudaron a sentarse.
-¿Por Merlín, que paso?- Molly se acerco apresurada con un paño húmedo, tomo la cara de Andrómeda y la limpio con sutileza, mientras los demás se acomodaban en la mesa.
-No es nada Molly, de verdad, solo necesito comer- no falto decir otra cosa, la matriarca Weasley corrió hacia una de las tantas ollas que estaban en la estufa y le sirvió un plato grande de sopa, luego repitió la operación con Luna quien agradeció silenciosamente, y Hermione a quien corto antes de que dijera algo- No quiero que me digas que no tienes hambre, llevas semanas sin comer bien, estas pálida y estas perdiendo peso. Quiero ver el fondo del plato- sin hacer objeción alguna la Gryffindor tomo su cuchara y la hundió en el caldo.
Comieron en silencio, Andrómeda poco a poco recuperaba el color de su piel y el brillo de su mirada. Al acabar con la sopa, Molly les llevó un platón con carne, verduras y pan, junto con una jarra de jugo de calabaza; las tres mujeres se sirvieron y Draco se paro por un plato para acompañarlas. Harry los observaba atentamente, la similitud de movimientos entre Draco, Andy y Hermione era enorme; conocía los modales de su amiga en la mesa, los había visto durante años en el Gran Comedor, pero jamás se había percatado de que tomaba el tenedor de la misma forma en que lo hacía Malfoy, que era de la misma manera en que lo hacía Andrómeda. No era que Luna comiera mal, de hecho estaba seguro que el único que no relacionaba la palabra modales y comida era Ron; pero el porte y la forma de agarrar los utensilios de ellos tres era completamente diferente a cualquiera de los que vivían en esa casa, salvo quizá de Tonks. Ahora que lo analizaba, la metamorfomaga encajaría perfectamente en el cuadro.
Cuando terminaron, la Señora Tonks ya había recuperado por completo su energía, Harry y Luna ayudaron a levantar la mesa mientras que Molly traía una tetera junto con unas cuantas tazas, Andrómeda procedió a servir y empezó a pasarle una a cada uno.
-Yo no quiero, gracias- dijo Hermione poniendo su mano entre la taza y el pico de la vasija pero sin tocar ninguna de las dos.
-Por favor, que mejor para dar fin a una excelente comida, que una buena taza de té caliente- la miro mientras sostenía la tetera en el aire.
-No me gusta el té- Meda bajo la mano para dejar el recipiente suavemente sobre la mesa y la observo curiosamente y luego una sonrisa burlona apareció en su cara.
-¿Enserio? Eso no es muy británico de tu parte, los ingleses adoramos el té- comentó exagerando sus movimientos al endulzar su bebida.
-Sí lo se, puedes culpar a mi genética materna de eso, eran franceses. Pero el hecho es que el té nunca me ha gustado- Hermione se levanto con su taza y fue hacia la estufa.
-¿Qué tomas entonces?-
-Café- señalo la cafetera y se sirvió un poco del humeante liquido.
-¿Y antes de eso?- su pregunta la hizo merecedora de una fría mirada, sabía perfectamente que la impasible líder Granger odiaba que indagaran en su pasado, por mas insignificante e inocente que fuera la pregunta - Vamos no esperaras que piense que una niña de cinco años tomaba café, además de que Hogwarts no le sirve a menores de quince años- los ojos castaños se posaron sobre ella firmemente sin decir una palabra, y cuando pensó que nunca iba a conocer la respuesta, la joven volvió a hablar.
-Leche, leche con miel. Pero por la situación en la que estamos no puedo darme ese lujo, la leche que entra a esta casa es para Arthur y la miel es extremadamente difícil de conseguir, así que me conformo con café- Hermione estaba de vuelta en la mesa y le agregaba azúcar antes de darle el primer sorbo.
-¿Leche con miel?- preguntó completamente sorprendida con una mueca extraña.
-Ya lo se, es muy extraño-
-No, bueno en realidad si, pero yo se de dos personas que amaban tomar eso- antes de que los demás supieran quienes compartían el extraño gusto de su amiga, Angelina y Katie entraron en la cocina, cada una con una caja llena de objetos navideños.
-¡Harry y Hermione! Justo las personas que estábamos buscando- dijo Angelina con alegría- La casa esta casi completamente decorada, pero nos falta un solo cuarto¿adivinen cual?- ni siquiera les dio oportunidad de contestar- Su estudio, y como todos sabemos solo ustedes dos pueden entrar…- pusieron las cajas a los pies de Harry- Y no solo vayan y dejen las cajas ahí, tienen que adornarlo, háganlo como un favor navideño para todos los demás ¿de acuerdo?- sin poder negarle la petición a su antigua compañera de Quidditch, él asintió ganándose un abrazo y un beso en cada mejilla- Gracias Harry, sabía que podía contar contigo- ambas amigas salieron de ahí como un torbellino discutiendo sobre los demás cuartos.
-Bueno, si nos disculpan- el ojiverde tomó las dos cajas y le hizo una seña a su amiga, quien se paro e inclinando su cabeza levemente a manera de disculpa y despedida salió de la cocina-Ya oyeron a Angelina, tenemos trabajo que hacer-
-Si Harry, no te preocupes- respondió Andrómeda ausente, frente a ella los fantasmas de los jóvenes Narcissa y Regulus reían entre ellos esperando ansiosos a que los elfos domésticos les dieran una taza de su bebida favorita, leche con miel.
A Harry le costo un poco llegar hasta el cuarto principal con una de las cajas tapándole la vista, pero no dudaba que Hermione ya se encontraba ahí; entro y dejo las cajas en uno de los escritorios para buscar a su amiga, la encontró rápidamente. Como era costumbre estaba en el sillón frente a la chimenea con un libro en manos. Se acerco a ella y prácticamente la jalo de un brazo para levantarla y luego darle un besó mientras la abrazaba fuertemente.
-Te extrañe- dijo sin romper el abrazo.
-Deberías estar decorando- respondió ella dejando descansar su cabeza en el hombro masculino.
-Deberíamos, querrás decir- Hermione se separo un poco de él para quedar cara a cara.
-¿De quien fue la magnifica idea de Navidad?- el la miró divertido.
-Touche, pero por el momento tengo otras ideas que incluyen este sillón a ti y a mi- se acerco para besarla otra vez.
-Me gusta como suena eso, Potter-
Ambos cayeron en el sofá, ella sobre él. Hermione lo besó lentamente mientras le quitaba los lentes y jugaba con su cabello, mientras el dejaba que sus manos recorrieran ese cuerpo que tan bien conocía pero seguía fascinándole. No tardo mucho en quitarle la estorbosa blusa para dejarla solo en sujetador, pasando sus labios por cada milímetro de piel desnuda. Escucho como respiración se agitaba y empezaba a mover sus caderas contra las de él, en un vaivén que lo volvía loco, sintió su camisa recorrer sus brazos y salir por su cabeza y luego una serie de besos y mordiscos en su cuello a la par de que las manos femeninas encontraban con facilidad el botón y la cremallera de su pantalón haciendo mas fácil el acceso al interior de este. Gimió de placer cuando ella recorrió y envolvió su erección con una mano aun dentro de sus ropas. La beso ferozmente llevándose su labio inferior entre sus dientes ocasionalmente e introduciendo su lengua a su boca dejando que jugara con la de ella hasta que la falta de oxigeno los obligo a separarse. Una vez mas la presión en la zona mas sensible de su cuerpo lo hizo gruñir de deseo, y sus manos subieron por los muslos de su amiga, que seguían cubiertos por los vaqueros; apretó entre sus manos el firme trasero logrando que ella se pegara aun mas a su cuerpo y en un intento de cambiar de posición logro tirarlos a ambos al suelo. Hermione se quejo levemente, ya con el cuerpo de él encima de ella, y Harry sonrió traviesamente antes de besarla nuevamente, para luego detenerse a admirarla como era su costumbre. La media luz siempre la lograba hacer ver más bella de lo que normalmente era. Sus castaños rizos se desparramaban por la alfombra, sus hermosos ojos cafés brillaban con deseo, sus labios hinchados por los besos formaban una seductora sonrisa, lo arrítmico de su respiración evidenciado por el subir y bajar de su pecho, sus manos que habían dejado la deliciosa tortura y ahora subían por su torso. Cuanto la había extrañado, y no solo físicamente, la había añorado en el mismo instante en que se había ido; siempre eran esos momentos, en los que solo existían ellos dos, cuando regresaba a el la esperanza y sabía que sería capaz de todo; daría y haría todo por ella. Y sin poder contenerse, hipnotizado la situación, y sabiendo que no existía mejor momento que el presente dejo salir lo que llevaba meses evitando decir.
-Te amo Hermione- vio como el sexy gesto desaparecía de sus labios, como sus ojos se tornaban opacos y sintió como las manos que antes lo acariciaban, empujaban su cuerpo para poder levantarse.
-Te lo dije claramente Harry, para mí esto es solo sexo- su voz era seca y distante, haciendo que dentro de él, un dolor que nada tenía que ver con lo físico, creciera. Se levanto y frustrado se paso amabas manos por el cabello y fue por sus lentes, observando tristemente como ella ya se acomodaba la blusa para poder salir de ahí lo mas rápido posible.
-¿Por qué no lo puedes entender? Te amo Hermione, y nada de lo que digas ni nada de lo que hagas va a cambiar eso- la tomo de uno de sus brazos y la volteó hacia él dejando que sus miradas se encontraran- Te he amado desde que entraste a mi vida, pero fui tan estúpido que no me di cuenta sino hasta hace unos años- lo dijo enojado, colérico con el mismo por no haberlo dicho antes, enfurecido con ella por no entenderlo.
-¿Y tu por que no me hiciste caso? Te lo dije claramente, esto no es nada para mí. Es un juego. Me gustas, no lo niego, eres atractivo… al igual que Seamus, George y Oliver- ella respondió con serenidad- Harry, realmente me halagas diciéndome esto, pero mereces alguien que te pueda corresponder. Alguien que no se meta con el primero que se le cruce en el camino- cerró sus ojos exasperada antes de continuar- Con mil demonios mereces alguien mejor que yo, no te he mantenido vivo durante tanto tiempo para que acabes con alguien como yo-
-¡No quiero a alguien mejor que tu!- le gritó, sus ojos estaban llenos de furia- Hermione te quiero a ti. Te amo a ti, te necesito a ti… ¡Quiero a Hermione Jane Granger¿Acaso no sientes nada hacia mi?- sus ojos verdes empezaban a empañarse.
-Yo también te amo Harry, eres mi mejor amigo- le tomo la cara con ambas manos y luego siguió-Pero no estoy enamorada de ti- las lagrimas ya caían por su cara aunque a ella parecía no importarle- Solo necesitas tiempo, estoy segura de que lo vas a superar- le limpió lo húmedo de sus mejillas y movió su brazo haciendo evidente la falta de fuerza en el agarre de Harry, y salió de ahí imperturbable como siempre.
Harry, pateo los sillones y tiro las sillas y la mesa descargando su furia y tristeza, pero aunque su mente sabía que ella jamás le correspondería, algo dentro de le decía que ella le había mentido. Con todo su ser deseaba no estar equivocado.
Al día siguiente, Harry se sentía cansado, tenía el cuerpo adolorido y sus ojos estaban hinchados; no pudo dormir bien pensando en lo sucedido. Intento parecer mas alegre antes de bajar, después de todo, esa noche era de fiesta. No se preocupo por bañarse, ya lo haría mas tarde, solo se cambió y emprendió camino hacia la cocina.
En esta ya se encontraban varias personas. Fleur, Parvati, Ginny y Alicia estaban aun en pijama recibiendo órdenes de Molly, quien saltaba de una a otra supervisando la preparación de los platillos para la cena. Seamus, quien tenía una habilidad innata para las artes culinarias, trabajaba en otra serie de recetas para la noche sin la intervención de la señora Weasley. En la esquina de la mesa, lejos de todos los ingredientes y refractarios, Bill le daba de desayunar al pequeño Arthur quien miraba maravillado lo que hacían todos. Andrómeda estaba ahí también, no tenía una intervención directa, solo cortaba y pelaba las verduras necesarias; en ese momento recordó que Tonks siempre había dicho que su madre no era una buena cocinera. Tampoco le sorprendió ver a Hermione a un lado de ella haciendo la misma tarea, era de conocimiento general que entre las muchas cualidades de la joven Granger no se encontraba la cocina, los platos simples y sin muchas complicaciones se le daban bien; pero no era lo suficientemente hábil en la estufa como para preparar una cena de Navidad. Ella al igual que los demás parecía acabada de salir de la cama, vestía una de las camisas y un pantalón holgado de George dejando muy en claro con quien había pasado la noche, su cabello estaba recogido en una coleta alta evitando que cayera por su cara. Se sirvió una taza de té y se recargo en la alacena cuidando estar fuera de la zona de trabajo.
-Harry quita esa cara, hoy es día de fiesta- ese fue el saludo de la siempre alegre Nymphadora, la cual venía entrando de la mano de su novio, quien se veía preocupado y nervioso. Bastaba decir que la última vez que lo habían visto así fue cuando Tonks creyó estar embarazada.
La metamorfomaga se acerco al grupo dispuesta a ayudar, pero Molly se lo impidió, pidiéndole de favor que le sirviera de desayunar a todos los que fueran llegando, su madre rió por lo bajo al ver el puchero en la cara de su hija que en ese mismo instante competía con el del pequeño Weasley cuando le negaron hundir las manos en la masa que estaba cerca de él.
Durante el toda la mañana los residentes de la casa entraban y salían sin entrometerse mucho en las actividades de la matriarca de los pelirrojos. Desayunaban lo mas aprisa que podían y luego se iban a realizar cualquiera que fuese la tarea que tenían encomendada. Pasaba ya de mediodía y muchos de los platillos estaban a punto de entrar al fuego, otros seguían marinándose, algunos más eran refrigerados por medio de hechizos; los cocineros ponían los detalles finales, solo faltaba poner los alimentos en cocción.
-Nada más falta que llegue la famosa receta de Ted Tonks y estará todo listo- exclamo Seamus con felicidad mientras añadía algo de sal a una de sus mezclas.
-Andy, cariño¿A que hora dijiste que llegaba Ted?- preguntó con su tono maternal la señora Weasley probando lo que estaba haciendo Angelina. Bill y Harry voltearon hacia Remus quien se veía mas pálido de lo habitual, ahora entendían el por que de su animo, hasta donde sabían era la primera vez que vería a su suegro.
-No debe de tardar, su traslador lo traerá directamente aquí a la cocina-
-Mamá dime que va a hacer su delicioso pastel de chocolate y su pudín de Navidad, el relleno del pavo y la salsa de arándanos- dijo Nymphadora de corrido, sin respirar si quiera una sola vez, su madre solo asintió con una sonrisa en la cara.
-Sí lo dejaremos hacer todo eso, menos la salsa. No puedo permitir que dejen pasar la oportunidad de probar la salsa de arándanos de la familia Finnigan- el irlandés metió una cuchara en uno de los tazones y se la dio a Tonks quien se la metió a la boca inmediatamente.
-¡Mmm!… Delicioso- un estruendo hizo que algunos envases se tambalearan, y que algunos recipientes estuvieran a punto de caerse.
-Dora, me estas traicionando, prefieres la salsa de un perfecto extraño a la mía- la expresión de Nymphadora se ilumino mas y corrió hacia el centro del ruido y se abalanzo sobre la persona recién llegada.
-¡Papá!- Harry sonrió burlonamente al ver a Lupin hundirse mas en su silla como si quisiera desaparecer.
Cuando Tonks dejo respirar a su padre, todas las miradas se posaron sobre él, y luego sobre Andrómeda, y luego sobre el otra vez; y es que si había una palabra para definir a la pareja, esa sería 'diferente'. Ted Tonks era el polo puesto de su esposa. Si Harry tuviera que asociarlo con algo, lo hubiera hecho con uno de los surfistas de las series americanas que Dudley solía ver. Su cabello castaño claro era medio ondulado y largo, lo tenía en una coleta al igual que Bill, dos mechones caían sobre sus mejillas; una barba descuidada le cubría el rostro, las pobladas cejas encima de sus ojos color cobalto que parecían bailar de alegría. Era alto y de constitución fornida, tenía puestos unos vaqueros deslavados con huecos por doquier, unos zapatos deportivos, una camisa de brillante color rojo y una chamarra blanca con dos líneas rojas a lo largo de los brazos, las pulseras de tela, cuentas y estoperoles le cubrían la muñeca derecha, y un par de finas tiras de cuero le colgaban en el cuello con dijes celtas de plata; la única pieza que parecía fuera de lugar en aquel hombre, era la argolla que descansaba en su dedo anular izquierdo. Una sortija de elegantes grecas en oro blanco que tenía su compañera en el mismo lugar del cuerpo de su esposa. Ted Tonks era la personificación de la despreocupación; desprendía esa ligereza de carácter que chocaba fuertemente con la solemnidad natural de Andrómeda. Y sin embargo cuando vieron a los esposos entrelazar las manos y las quejas de ella después de que el le plantara un beso y la alzara un poco en el aire, hablando acerca de la demostración de afecto en público no les quedo ninguna duda de que Andrómeda Black y Ted Tonks estaban hechos el uno para el otro.
Después de escuchar atentamente su regaño, logro mantenerla en silencio besándola cada que intentaba decir algo; cuando esta dejo cualquier intención hablar, se alejo de su esposa, quien intentaba esconder una sonrisa bajo una mueca de desesperación e irritación. Ted los saludaba uno a uno, envolviéndolos en un fuerte abrazo como si tuviera años de conocerlos.
-Hermione Granger, me recuerdas mucho a Andy cuando estaba en el colegio, siempre con esa cara petulante y seria- la cocina se quedo en silencio, esperando que la castaña sacara su varita y lo hechizara pero eso nunca paso, la chica solo dejo que la rodeara con sus brazos- Niña si sonrieras un poco te verías mas linda de lo que ya eres- nadie se rió del comentario por temor de que Hermione se desquitara con ellos.
-Harry, cuanto has crecido, la ultima vez que te vi eras del tamaño del pequeño- sin esperarlo si quiera se vio de pie apretado por el abrazo del padre de Nymphadora, y luego sintió dos fuertes palmadas en la espalda- Velo Andy, el muchacho es igual a James- con una mano lo tomo de la barbilla y le giro la cara para un lado y luego para el otro- Aunque tienes la nariz y el mentón de Lily; claro, también sus ojos, y esperemos que también su buen sazón; esas batallas en la cocina con tu madre eran formidables- Harry se sobo un poco la cara pero la sonrisa no lo abandono.
-Remus Lupin- dijo el nombre en un tono serio y amenazante, que no tenía nada que ver con la jovialidad y familiaridad con que había tratado a todos. El merodeador se levanto nervioso, estirando su mano derecha que temblaba ligeramente.
-Señor Tonks, mucho gusto- el mencionado no le dio la mano, lo escrudiñaba con la mirada de arriba abajo. Nymphadora los observaba preocupada.
-Vamos hombre, llámame Ted- el padre de Tonks había regresado a su tono natural y ya lo abrazaba como si fuese un viejo amigo- Nos conocemos desde hace mucho tiempo, además no es como si estuvieras saliendo con mi hija ¿O sí?- Lupin se tensó visiblemente.
-Theodore Tonks, deja en paz a Remus-
-Andy, el novio de nuestra pequeña tiene que ser capaz de aguantar una broma-
-Papi, lo vas a matar de un infarto- dijo su hija mientras que con un brazo rodeaba la cintura de Remus, quien por primera vez desde que su suegro llego dejo salir una sonrisa y dejo escapar un suspiro que no sabía había estado conteniendo.
-Lamento interrumpir la escena familiar, pero según tengo entendido usted nos va ayudar con la cena- Seamus se acerco con un delantal en mano, el señor Tonks lo agarro y se lo puso.
-Lo siento mucho, el deber llama; a ver niño enséñame donde voy a trabajar- los tres lo vieron seguir al irlandés.
-Nunca va a cambiar ¿cierto ma?-
-No Dora- respondió con una sonrisa al ver a su esposo moverse en la cocina. Volteo a ver el reloj de la pared- Vamos Nymphadora, es hora de irnos- fue con Hermione para decirle lo mismo, ella se paro se lavo las manos y salió sin esperar a nadie- Ted, voy a ir a ver lo de un ático-
-Sí mujer, no te preocupes, estoy enseñándole a este chiquillo a cocinar-
-Ya quisieras viejo, hoy vas a aprender unos cuantos trucos- Andy suspiro con resignación y se fue.
-Yo quiero ir con ellas- dijo Ginny mientras veía suplicante a su mamá.
-Está bien, ve, pero dile a Romilda que venga-
-¡Gracias!- con un sonoro beso en la mejilla, la menor de los Weasley se despidió de su madre y se quito el delantal con suma rapidez saliendo por la puerta.
-¿Vas a estar bien?- preguntó Nymphadora a su novio.
-Si, solo fue el susto del momento-
-¿Susto?, creí que te habían petrificado- aportó Harry mofándose de su antiguo profesor.
-Los veré al rato- Tonks le dio un corto beso a Lupin y desapareció de la escena.
-¿Petrificado?- el merodeador regreso su mirada al hijo de sus mejores amigos.
-Vamos, no vas a negarme que estabas muerto de miedo… Señor Tonks, mucho gusto- lo imito temblando exageradamente, haciendo que Bill riera fuertemente logrando que Arthur también lo hiciera.
Andrómeda caminaba por los pasillos ligeramente, conocía esa casa perfectamente, según lo que le habían dicho solo no habían podido abrir uno de los áticos y estaba segura que era el del ala norte. Sabía que las chicas amarían lo que estaba dentro y seguramente encontrarían unas cuantas cosas que servirían para la noche. Detrás de ella venían Ginny, Luna, Cho, Hermione y su hija. Llegaron a la puerta sellada que contrastaba fuertemente con la opulencia de la residencia, parecía vencida, estaba mal pintada, la chapa estaba algo caída y tenía marcas por doquier.
-Cho abre la puerta- le pidió amablemente con una sonrisa, la Ravenclaw lo intento varias veces pero no pudo.
-Es imposible, esta es una de las seis puertas que no hemos podido abrir desde que empezamos a vivir aquí, hemos intentado todos los hechizos posibles- espetó Ginny mirando con resentimiento la entrada.
-Eso es por que no eres la persona indicada para hacerlo- iba a poner su mano sobre el picaporte pero se detuvo en el último instante- Dora, inténtalo tu- su hija se acerco segura de que iba a pasar lo mismo, pero para su sorpresa no hubo nada que le impidiera abrir- Mi tía estaba obsesionada con la importancia del apellido, que mejor que resguardar las cosas de su casa con un candado al que solo sus relativos consanguíneos pudieran tener acceso. Después nosotros reforzamos el hechizo, al menos en este cuarto, para que solo nuestros descendientes pudieran ingresar- las chicas, exceptuando a Hermione, se miraron entre sí- Están a punto de entrar a nuestro almacén-
Si alguna tenía expectativas sobre ese desván, seguramente habría quedado decepcionada, solo había montones de cajas apilados ocupando la mayor parte del espacio, estantes de libros y baúles de Hogwarts. Estaba sucio y lleno de telarañas, constatando que nadie se había parado por ahí en los últimos veinte años. No había ventanas y habían tenido que encender las lámparas de aceite que se encontraban atornilladas a las paredes; en uno de los muros había marcas de crecimiento, a lado de cada una la edad, todas paraban a los dieciséis, arriba de estas en lugar de los nombres completos se leía "Trixie, Mixie, Siri, Cissy, Rigsy".
-¿Qué es este basurero?- una mueca de asco apareció en la cara de Cho.
-Este basurero como tú amablemente lo has denominado, contiene todas nuestras pertenencias. Al menos lo que ya no usábamos, lo que era demasiado peligroso o importante para dejar en nuestro cuarto, lo que no queríamos que nuestros padres vieran y los originales de todas las fotos que se sacaban- explico Andrómeda mientras se dirigía a donde estaban los libros.
-¡Estoy tan alta como Sirius cuando tenía dieciséis!- comentó emocionada Luna quien ahora pasaba a comparar su estatura con la de Regulus- ¿Trixie, Mixie, Siri, Cissy y Rigsy?-
-Obra de Sirius, quería que todos los nombres sonaran igual, incluso alcanzo a renombrar a Dora ¿Cierto Pixie?- las orejas de Nymphadora se pusieron rojas ante la risa de casi todas. Hermione se paseaba entre las cajas sin tocar nada.
-Se nota que eran muy fanáticos del Quidditch, Ron moriría por una colección así- dijo Ginny a la par que sacaba banderas, estandartes y uniformes de los equipos de liga y selecciones nacionales de una caja. Andy se acerco a ella y desdoblo una de las túnicas con la melancólica expresión que había adoptado desde que entraron.
-No, solo Narcissa. Jamás se perdía un partido, se sabía los nombres de todos los jugadores de la liga, tenía las tablas de posiciones de todas las temporadas desde que aprendió a escribir. Compraba asientos de primera fila para los mundiales, podía hacer las mejores estrategias y las mejores jugadas-
-No me puedo imaginar a Narcissa Malfoy en una escoba y con una quaffle en mano- comentó Cho cerrando los ojos para visualizarla mejor.
-O no me mal interpreten. Mi hermana gritaba, se emocionaba, se paraba en el asiento, aplaudía, coreaba las porras, se enojaba cuando un jugador no hacía bien las cosas, pero ella nunca jugo. No volaba mal, pero no era del tipo de chicas que le gustara sudar, decía que no era propio de una dama- se detuvo un momento y luego agrego de manera reflexiva- Aunque las palabras que utilizaba en los partidos tampoco eran propias de una dama- se rió un poco antes de continuar- Creo que nunca he conocido a alguien que pueda hilar tantas groserías en una sola frase-
-¿Y entonces todos estos uniformes?- preguntó la menor de los Weasley sacando de uno de los tantos baúles unas túnicas de Quidditch verdes con el escudo de Slytherin en frente, y atrás con letras plateadas y grandes "BLACK".
-Son de Regulus y Bellatrix, ellos fueron los jugadores en nuestra familia. El era un buscador excepcional y Bellatrix la única bateadora de la que se ha tenido registro; todos decían que era una salvaje, y sí debo decir que jugaba duro, sus entradas eran fuertes, pero nunca nada ilegal como los demás decían-
-¿Y Sirius?- ahora la que hizo la pregunta fue su hija, quien ya se había acercado al pequeño círculo que se había formado alrededor de las cajas.
-Bromeas, y arriesgarse a que el viento le enredara su perfecta cabellera- Andrómeda se paso una mano por el cabello echando la cabeza hacia atrás de manera dramática, gesto que les recordó mucho a Fleur- Realmente no se quien era mas vanidoso, si el o Cissy. El Quidditch nunca fue su gran pasión, eso sí nunca se perdió ningún partido de James, y aunque nunca lo admitiera tampoco de su hermano; pero era innegable la mirada de orgullo cada que Reggie atrapaba la snitch, aunque fuera en un partido contra Gryffindor-
-¿Y tú?-
-No gracias Luna, yo no vuelo ni aunque mi vida dependa de ello, al menos no en escoba. Yo igual que Sirius y Cissy me limitaba a verlos. Jamas falte a un partido de Bellatrix, y debo de admitir que fui la iniciadora de muchas peleas por defenderla cada que le rompia un hueso a alguien con una de sus bludgers- todas las chicas rieron, mientras Andy les contaba una anécdota de uno de los partidos de la mayor de los Black, en el cual hasta Sirius la había defendido. Hermione por su parte seguía caminando entre las cosas sin prestar atención a lo que decían, se paro frente a uno de los estantes donde una caja de madera de tamaño mediano, con adornos en oro y unas cuantas piedras preciosas le llamo la atención. La saco y soplo el polvo de esta dejando ver el escudo de la familia en relieve y paso sus dedos por el marcando cada detalle. La abrió para ver lo que albergaba en su interior. Insignias de Prefecto y Premio Anual, y otras placas de premios recibidos. La cerro y la llevo hacia el grupo, la sonrisa de Meda aumento al instante en que la vio.
-¿Qué hay ahí Andy?- inquirió Luna con su curiosidad natural.
-Nuestro paso por Hogwarts- respondió con suavidad levantando la tapa y sacando una de las insignias y pasándola a las demás- La familia Black estaba llena de tradiciones y una de las más grandes era la escuela. Desde Phineas Nigellus todos habían sido Prefectos y Premio Anual. Bellatrix nos puso en un verdadero problema al subir el estatus de la familia a un nuevo nivel. No solo consiguió ambos distintivos, sino que ella sola gano casi todos los premios y menciones honorificas que el Colegio te puede dar-
-¿Por qué fue un problema?- cuestionó confundida Cho.
-Por que todos tenían que igualarla al menos- respondió Hermione haciendo gala de su lógica.
-Así es, yo iba por buen camino, tal vez no iba a poder juntar tantos premios como ella, pero me iba bien. Sin embargo mi primo… Aun recuerdo la cara de mi tía cuando Sirius no fue nombrado prefecto, parecía que iba a explotar en cualquier momento, pero tampoco se podía enojar mucho con él, llevaba siendo campeón de Duelo durante dos años. Narcissa no dejó de burlarse de él ese verano. Aunque dos años después, el que hicieran a Lily Premio Anual la hizo enfurecer. Fue Regulus el encargado de devolverle el honor a la familia, once T. I. M. O. 's, diez E. X. T. A. S. I. S, Prefecto, Premio Anual, y solo quedo debajo de Bellatrix por cinco condecoraciones- de pronto soltó una sonora carcajada- Mi querida Nymphadora, si no te hubieran sacado del árbol genealógico por ser hija de Ted, tu abuela lo hubiera hecho por que no cumplir con los requerimientos escolares- para nadie era un secreto que Tonks no había sido la mejor estudiante, no es que no fuera inteligente, sus diez T. I. M. O. 's y nueve E. X. T. A. S. I. S. lo confirmaban pero estaba mas interesada en otras cosas- Tengo entendido que Draco fue prefecto-
-Draco era buen alumno, aunque nunca hubiera logrado ser Premio Anual después de dejar entrar a los mortífagos. Y jamás hubiera alcanzado el nivel de Hermione- dijo Ginny volteando a ver a la mejor amiga de su hermano.
-Sí, eso he escuchado, la bruja más brillante de su edad-
-Los que te hayan dicho eso Andy, la están desmeritando. Sin duda alguna ha sido la mejor bruja desde que Helena Riechestein, Tom Ryddle y Albus Dumbledore pisaron la escuela. Once T. I. M. O. S. 's todos con extraordinario. Según dicen los rumores y la placa que un día encontré en la sala de trofeos, cinco los pasó con más del cien porciento- Luna alzaba la cabeza orgullosa mirando a su amiga en espera a que confirmara lo que acababa de decir, la mencionada rodo los ojos en muestra de fastidio antes de que la rubia siguiera -Aritmancia, ciento veinte; Transformaciones, ciento cuarenta; Pociones, ciento treinta y cinco; Defensa, ciento treinta y cinco; Encantamientos, ciento treinta- Andrómeda estaba claramente sorprendida, Bellatrix y ella misma habían sido alumnas ejemplares y nunca habían estado cerca de esas marcas.
-No sé por que hacen tanto escándalo por la perfecta Prefecta- no era sorpresa que Chang soltara un comentario en contra de la ex Gryffindor.
-Cho, todos saben que siempre estuviste celosa de ella- la que respondió el ácido comentario fue su compañera de casa, quien portaba su soñadora mirada.
-¿Estuvo?- murmuro Ginny por lo bajo pero logrando que todas escucharan, haciendo que Tonks y la chica Lovegood se rieran, ganándose una mirada asesina por parte de la oriental -¿No se supone que ustedes eran lo peor de Hogwarts?- esta vez se dirigió a Andrómeda.
-Niña una cosa eran las clases y otra muy diferente lo que hacíamos por el castillo. Así como encabezábamos las listas de calificaciones y logros académicos, estábamos en la punta de los registros de los peor portados. Debió de haber sido muy difícil para el consejo darnos las insignias cuando estábamos marcadas como unas busca pleitos y alumnas que tenían total desprecio por las reglas, y debo decir que hasta un poco altaneras. Y ni que decir de nuestra falta de moral, solo por que nos sabíamos de memoria todos los armarios y lugares donde se podía intimar con alguien. Mc Gonagall ya no sabía que hacer para evitar nuestras peculiares escapadas, y el que fuéramos las favoritas de Slughorn solo la hacía enojar más, el solo nos hacía copiar unas líneas y prometer que no lo volveríamos a hacer. Evidentemente era algo imposible-
-Cierto, tenían su registro- recordó Luna con una sonrisa.
-Y si mi memoria no me falla debe de estar aquí- Se levanto y fue al estante donde habían mas libros, paso su índice por los lomos hasta que dio con lo que buscaba. Saco un ejemplar delgado, encuadernado en piel negra de dragón, el emblema familiar sobresalía en relieve al igual que en la caja. Lo hojeo pasando el pergamino amarillento, mas de lo normal, por el tiempo dejándose llevar por los recuerdos. Enumerados sin un orden en específico aparecían nombres de los chicos de Hogwarts sin importar el año (la mayoría empezaba desde cuarto año pero había uno que otro de tercero) o la casa (aunque era evidente la minoría de Gryffindor); a un lado de estos la hoja se dividía en tres columnas marcadas con tres diferentes iníciales: B. B., A. B., N. B., y en ellas aparecían calificaciones en un rango del uno al cinco. Recorrió con la vista la lista, pasando algunas hojas antes de llegar al grupo; entonces su mirada se detuvo en Remus J. Lupin, tres cinco aparecían a su lado. Supo que no podría enseñárselos, su hija estaba ahí. Si bien la "relación" entre el líder de la Orden y las hermanas Black había sido hace mucho tiempo, estaba segura que le acarrearía un problema con Nymphadora.
-¿Por que no vemos esto? Me parece más interesante que ver un montón de nombres de tipos que no conocemos- Hermione tenía otro libro en manos, este era más grande y grueso, se trataba de un álbum fotográfico; Andrómeda le dirigió una sonrisa de agradecimiento sabiendo que ella había intuido el problema, metió el cuadernillo entre varios tomos del estante esperando que nadie lo encontrara, y luego fue hacia ellas.
En cuanto tuvo el tomo forrado de piel en sus manos supo de que se trataba, al abrirlo un cuadernillo cayó al suelo; lo levanto como si se tratase de algo hecho de cristal y lo abrió dejando ver la primera hoja.
"El Ancestral Código del Círculo de la Séptima Generación Black"
El Ancestral Código, aquí escrito, debe de ser cumplido por todos los integrantes de La Noble y Antigua Casa de los Black que pongan sus nombres al final de este, creemos que somos la séptima generación, pero no podemos estar seguros debido a que Orion Black no nos deja estudiar sus notas acerca del árbol genealógico de la familia
1. Nunca, por ningún motivo, se podrá delatar a ningún miembro del código, no importa si Walburga, Orion, Cygnus o Druella, amenazan con quitarnos nuestros juguetes o prohibirnos de comer nuestro dulce favorito.
2. Solo un Black (que sea del círculo de la séptima generación) puede molestar, insultar, hechizar, atacar, etc., a otro Black (que sea del círculo de la séptima generación).
3. Si alguien ajeno al círculo molesta, insulta, hechiza, ataca, etc., a un miembro; serán tomadas medidas correspondientes por todos los demás miembros
4. La bromas entre el Círculo tendrán puntuación:
½ punto – por cada broma finalizada con éxito con ayuda externa, es decir alguien fuera del círculo
1 punto – por cada broma finalizada con éxito, en caso de ser dos contra dos, o tres contra uno, etc. será un punto por cada miembro.
2 puntos – por cada broma finalizada con éxito, cuando además de alguien del círculo se encuentre alguien ajeno a este.
5. No importa que tan enojados estemos el uno con el otro, en caso de guerra con alguien mas, una tregua debe de ser hecha.
Juro solemnemente cumplir con todos los puntos.
Debajo del reglamento, que claramente fue escrito por un infante, estaban las firmas de los cinco primos; la fuerte caligrafía de Bellatrix, la ya elegante letra de Andrómeda, la estilizada forma de escribir de Narcissa, los trazos rápidos de Sirius, y unos garabatos en los que con un poco de esfuerzo se podía leer el nombre de Regulus.
Bellatrix Black – Bella – 9
Andrómeda Black – Meda – 8
Narcissa Black – Cissa – 5
Sirius Orion Black – Sirius – 5
Regulus Arcturus Black – Reggie – 3
Nadie hizo comentario alguno, claramente los números a lado de sus nombres eran sus edades, solo pudieron advertir unas columnas y unas puntuaciones en cuanto Andrómeda paso las hojas. Después lo cerró por completo y lo puso frente a ella. Abrió el ejemplar más grande dejando a la vista la primera foto; se trataba de un bebé dormido plácidamente, solo se movía su pequeño pulgar mientras era succionado levemente por su boca, era una de las primeras fotos de Bellatrix.
Pasó una hora y las chicas seguían viendo foto tras foto, en algunas era fácil adivinar de quien se trataba, en otras era necesaria la ayuda de Meda. Iban a la mitad del álbum, que en esos momentos presentaba una imagen que a todas hizo reír: Bellatrix salía volando directamente al lodo; cerca de ella, Narcissa, quien estaba sentada en el pasto, echaba la cabeza hacia atrás riendo fuertemente; entre sus piernas el pequeño Regulus agitaba los brazos con una sonrisa dando entender que también encontraba la situación muy divertida; Sirius estaba cayéndose de su thestral debido a la risa, señalando la condición de su prima; Andrómeda también lanzaba sonora carcajada pero seguía bien montada en la criatura, que tristemente todas podían ver.
-Prometo traerlas otra vez y enseñarles más fotos- cerró y dejó el álbum y su código asentados en una caja y fue hacia los baúles, las risas de las chicas seguía escuchándose- Por lo que quería que subiéramos era por esto- empujo unos y jalo algunos otros y luego con un toque de su varita los abrió todos; las chicas gritaron de sorpresa y corrieron a ver lo que había dentro.
-¡No lo puedo creer son hermosos!- exclamo Ginny quien ya se arrodillaba frente a uno y metía sus manos para sacar un vestido bastante elegante.
-Creí que sería bueno darle un toque mas a la fiesta del día de hoy, y entonces me acorde que la casa no solo tenía suficientes decoraciones como para un pueblo entero, sino que también hay los suficientes vestidos y trajes como para vestir a todos los que están aquí- explico Andrómeda con una sonrisa al ver como se acercaban las demás para sacar las prendas, entre ellas no se encontraba Hermione, la busco con la mirada y solo pudo notar como sus rizos salían por la puerta- Claro, tendrán que hacerles unos ajustes con la varita, para cambiar las medidas-
-¿En serio podemos usarlos?- pregunto Cho quien ya se había adueñado de un vestido gris perla.
-Sí, escojan el que quieran, será un regalo de mi parte, pero les pido de favor que los que usen otras personas los regresen a su forma original y los traigan de vuelta-
-Me parece justo- dijo Luna.
-¿Y para los hombres también hay?- su hija aun revisaba el contenido de los baúles.
-Claro, en los tres arcones que están marcados con el nombre de Alphard Black hay trajes de gala, claro que también hay de mi tío, de mi padre, de Regulus y Sirius-
-Andy, realmente acabas de llevar esta fiesta a otro nivel- la alegría de la asiática era evidente y las otras chicas asintieron de acuerdo con lo que acababa de decir.
Les costo un par de minutos ordenar todas las prendas para hacerla caber en un solo baúl, cuando lo lograron con un pequeño hechizo de Ginny este flotaba y así emprendieron camino abajo dispuestas a hacer que todos vistieran de gala para esa noche. Andrómeda río por lo bajo animada por el espíritu de las chicas, con esa imagen, viéndolas disfrutar algo tan simple como ropa, era fácil pretender que nada malo pasaba en el mundo.
Nymphadora se quedo un poco atrás de la entusiasmada cuadrilla y se coloco para poder observar por la puerta entreabierta, no pudo evitar burlarse de sí misma, parecía una chiquilla espiando a sus padres para ver donde escondían los regalos de Navidad. Vio como su madre daba una última vuelta por el desván, y entonces acabo por comprenderlo: esa era su casa, esas eran sus memorias; no importaba en que se hubieran convertido todos, ReggieCissa, Sirius, Bella y Meda estarían unidos para siempre y eso nada ni nadie, ni siquiera un maniaco como Voldemort, lo cambiaría. Le costaría trabajo entender que su madre jamás delataría a Bellatrix, así como no lo hizo con Narcissa, pero estaba dispuesta a intentarlo, después de todo ella también era parte de su familia.
Andrómeda acabo de recorrer el ático poniendo un poco de orden, guardando las cosas que habían sacado y poniendo toda su voluntad para no sentarse nuevamente a ver foto tras foto, o leer las cartas, o sacar los juguetes. Le dio un último vistazo al lugar, ya regresaría en otra ocasión con Dora, y cerro la puerta sintiendo como las protecciones volvían a su lugar. No sabía a donde ir en ese momento, podría ir a la cocina donde seguramente Ted ya habría hecho enojar a Molly; o a su antiguo cuarto, el cual no había pisado a pesar de llevar mas de tres meses ahí.
Seguía con sus cavilaciones cuando un sonido llamó su atención, estaba cerca de la sala de música. Se fue acercando hasta quedar a una puerta de distancia, esa era una melodía que conocía a la perfección. Puso su mano en el picaporte pero se abstuvo de abrir, después de un buen tiempo entre recuerdos bien su mente podría estar jugándole una broma. Lo medito unos segundos y decidida giro la perilla y entro al cuarto; una parte de ella esperaba fervientemente encontrarse con la delgada figura de Regulus disfrutando con cada nota. Sin embargo no se trataba de su primo; en medio del salón un majestuoso piano de gran cola, hecho de madera de cerezo en color negro con molduras de oro forjado por duendes e incrustaciones de joyas de los caparazones de los cangrejos de fuego, las teclas de cuerno pulido de bicornio y el asiento de la misma madera y adornos con el sillín forrado en la característica piel azul plateada del hocicorto sueco.
Sentada frente al instrumento se encontraba la solemne figura de Hermione, la espalda totalmente recta, levemente inclinada sobre el teclado, los rizos en una simple coleta, los ojos cerrados y sus finos y delgados dedos paseando en perfecta armonía sobre las teclas. Estaba totalmente metida en la pieza, moviendo la cabeza levemente de un lado para el otro conforme avanzaba la melodía. Si alguna vez había dudado que Hermione Granger era un ser humano, lo que estaba presenciando le dejaba en claro que la chica seguía siendo una persona; nadie que careciera de sentimientos podía imprimirle tanta pasión a algo tan sublime como la música. La siguió observando y no pudo evitar recordar a Regulus, se entregaban de la misma manera y tenían ciertos gestos iguales al cambiar de notas, la forma en la que movían las manos era la misma. Estaba a punto de terminar, se encontraba por finalizar el tercer movimiento, la melodía crecía en ritmo y dificultad, aunque era cuestión de segundos para que terminara. Con una elegancia innata Hermione dejo caer ambas manos sobre el teclado haciendo que las vibraciones resonaran gracias a la acústica del lugar.
-Sonata número catorce de Ludwig Van Beethoven, mejor conocida como "Claro de Luna"- dijo la joven pianista aun con los ojos cerrados.
-Sí, conozco la pieza. Era la favorita de Regulus, decía que lo soberbio de esta obra era que podía transmitir esperanza, tranquilidad, tristeza o melancolía; todo dependía de quien fuera quien la tocara- se acerco lo suficiente para poder recargarse en el piano.
-Creí que tu familia tenía prohibido todo lo de origen muggle y hasta donde sé, Beethoven no era hechicero- abrió los ojos pero no volteó a verla, dejó que sus dedos de la mano derecha pasearan sin orden alguno, dejando salir solo suaves sonidos.
-Sí, tienes razón. Pero te aseguro que Reggie no tocaba nada de Mozart ó Brahms frente a mi tía. Nosotros teníamos otra visión con respecto a las artes- se sentó a un lado de ella.
-¿Nosotros: Sirius, Regulus y tú?-
-No, los cinco, aunque parezca imposible de creer. Bellatrix también tenía una cierta preferencia por obras no mágicas. Su compositor favorito es Schubert y ama las pinturas de Monet. Decía que sí aun en la escoria podía surgir algo tan excelso como esas obras, era solo para que llegaran a personas tan extraordinarias como nosotros, ya sabes capaces de apreciar toda la complejidad y los matices que la escoria muggle, jamás lograría- sonrió condescendientemente como cada que se trataba de Bella.
-Una visión digna de la lógica de tu hermana-
-¿Y tú, como es que una niña de veinte años pueda tocar algo tan complejo con los ojos cerrados?- segunda pregunta personal en dos días, pero algo le decía que se la contestaría sin enojarse.
-Empecé desde los cuatro años. Todos me decían que venía de parte de mi madre, pero nunca la escuche tocar, por lo menos no el piano. Usualmente tocaba el violín, aun así eran raras las ocasiones en que lo hacía. En cuanto a mí, siempre me gusto la música clásica. Claro de Luna también es mi pieza favorita, la primera vez que la escuche tenía cuatro o cinco años y me resulto extremadamente familiar, como si la hubiera escuchado desde siempre…- cerró la tapa del teclado y se levanto del asiento- Bueno, si me disculpas me retiro, tengo que arreglar unas cosas antes de poder ir a cambiarme para la noche- realizó una reverencia muy al estilo de Narcissa y luego salió tranquilamente. Andrómeda se paso una mano por el cabello, ó inconscientemente le estaba atribuyendo muchas características de su familia a Hermione, o realmente la chica tenía una afinidad muy grande a los Black.
Harry bajo las escaleras apresurado esperando que nadie se diera cuenta de su llegada, todos habían quedado de encontrarse en el vestíbulo de la entrada a las ocho y media para dirigirse al salón de fiestas juntos, el ya se había pasado por diez minutos. Disminuyo la velocidad y respiro aliviado al ver que la población masculina de la casa estaba al pie de las escaleras terminando de arreglarse; malditas mujeres ellas, y su idea de la ropa de gala. Aparentemente no era el único que tenía problemas con el nudo Windsor que debía hacerle al pañuelo blanco de seda que haría la función de corbata; aunque había otros, como Fred y George, que realmente parecían disfrutar la situación. Ambos habían optado por un traje negro, el saco largo tipo frac, tenía los puños gruesos, las costuras de estos y de las solapas estaban en plata, al igual que los botones; el pantalón era ligeramente rayado, los zapatos perfectamente boleados, el colorido de ambos provenía de sus chalecos cruzados, de color rojo al igual que los lazos que habían ajustado a sus cuellos con un zafiro; habían agregado sombreros de copa, guantes de piel negros y bastones rojizos y caminaban alrededor de los demás hablando en voz alta y con suma propiedad exagerando su acento inglés.
No pudo evitar sentirse en otra época, él no había crecido en el mundo mágico, no conocía muchas de las costumbres de los magos, pero algo había concluido, su moda era muy parecida a la de los muggles de unos cuantos siglos atrás. Bien podría ser una de esas imágenes de los libros de historia de la primaria, donde mostraban las reuniones de los aristócratas de la Era Victoriana; parecía que estaban a finales del siglo XIX en vez de pleno siglo XXI. Otro de los elementos que lo tenían fuera de su línea temporal era lo que vestía, el traje había pertenecido a su padrino. Le había quedado perfectamente, no era extraño, Sirius había sido muy alto y la ropa era de sus últimas fiestas en la casa; el pantalón era gris oscuro, el chaleco de finísima seda color hueso; el saco era la pieza que mas destacaba, era largo, hasta las rodillas, de color vino con grabados medievales en hilos plateados, los puños eran gruesos, las solapas y el cuello eran anchos.
-¿Aun con problemas?- antes de responder alguien lo jalo del brazo y empezó con su nudo, le costo un poco reconocerlo, y es que nadie creería ver a Ted Tonks así; ya no llevaba la docena de pulseritas ni los dijes. Su cabello perfectamente peinado y amarrado con un lazo del color azul claro de su chaleco (este tenía algunos detalles en negro, el resto de su traje era gris claro y sus zapatos negros al igual que el lazo que había acomodado en un moño), lo único que no había desaparecido era su descuidada barba.
-Gracias- dijo con una ligera sonrisa.
-No es nada, es mas me sorprendería si lo hubieses podido hacer, Lily siempre andaba arreglando de tu padre, no era muy bueno en cosas como estas. Yo tuve que aprender por Andrómeda, ella era muy importante en el Ministerio, muchas cenas de gala y ese tipo de reuniones- alzó la mano llamando a alguien- Remus, muchacho ven para acá- Harry dirigió la vista hacia su antiguo mentor, el se acercaba lentamente, su traje consistía en un pantalón negro, el chaleco en un amarillo pálido y el saco beige, su pañuelo era blanco; su cabello completamente hacia atrás.
-Señor Tonks, Harry, buenas noches- inclino levemente la cabeza.
-Ya te lo dije, llámame Ted, nos conocemos desde hace mucho tiempo; Harry, tu padre y Sirius siempre se las arreglaban para engañarlo y dejarlo cuidando a Dora mientras ellos se iban a dar una vuelta por Hogsmeade o a donde sea que se les ocurriera ir, siempre era de noche cuando llegábamos para cenar y minutos después llegaban ellos dos, eso sí nunca se olvidaban de llevarle algo. Solo cuando eran ocasiones muy importantes se quedaban los tres a cuidarla- Remus rodo los ojos resignado.
-¿Por que no le cuentas las vez que se le perdió a James en el supermercado?- sugirió Lupin con una sonrisa.
-Esa ocasión fue muy divertida, tenía poco que acababas de aprender a caminar. Un domingo Lily y yo íbamos a hacer comida francesa, pero necesitábamos muchas cosas, nada mas íbamos a ir de compras ella y yo; pero después de la insistencia de los merodeadores acabamos yendo todos. Para empezar la ida fue un espectáculo, no cabíamos todos en el carro así que Sirius se llevo a Dora y a tu madre en su moto, tardamos todo el camino en detener tu berrinche por no ir con ellos, creo que te callaste por la forma en la que te vio Andy- le dio una mirada divertida- Llegamos al supermercado e inmediatamente Remus y Sirius se llevaron a la niña a los videojuegos; nosotros empezamos a buscar las cosas, James era el que te venía cargando. Pasamos por la sección de electrónica y tu padre, siempre aficionado de los deportes, quedo prendado al partido de soccer que estaban transmitiendo; ni siquiera le hizo caso a Lily cuando le pidió que no te quitara la vista de encima; vimos como te bajo y te puso en el suelo. Supongo que no encontraste muy interesante el encuentro y caminaste hacia nosotros, no íbamos muy lejos pero por tu paso tardaste como cinco minutos en alcanzarlos. Queda sobreentendido que tu mamá estaba furiosa, pero decidió no hacerle nada a James… por el momento. Ya íbamos a pagar cuando Remus se acerco corriendo con una cara de alivio al verte ahí, sabíamos que tu papá estaba buscándote como loco y que evidentemente no se acercaría a pedirle ayuda a Lily, así que decidimos hacerlo sufrir un poco más. Tardo casi media hora en ir a pedirle ayuda a tu madre, pero cuando te vio con ella se le olvido todo y corrió a abrazarte. Evidentemente no se salvo de una buena reprimenda- cuando Ted acabo su relato Harry resistió las ganas de pedirle otra historia como esa.
-Hay muchas anécdotas como esta, nos reuníamos en muchas ocasiones; Andrómeda era la prima favorita de Padfoot y durante Hogwarts ayudo a Lily con muchas materias, lecciones avanzadas por supuesto; James y Sirius eran como hermanos y después de la muerte de tus abuelos ese lazo se hizo más fuerte, prácticamente estaban pegados por la cintura. Yo era el único que no tenía una relación muy intima con alguno de ellos, les estaré por siempre agradecido por incluirme en su familia-
-Por Morgana, Remus que dramático eres; claro que eras parte de la familia, eras la tercer rueda de Prongs y Padfoot; el mejor amigo de Lily; desde ese entonces Dora te adoraba; además como puedo olvidar que estabas enamorado de mi esposa- lo último lo dijo en tono burlón y el tono de sus mejillas competía con el color de cabello de cualquiera de los Weasley.
-Si… este… yo- Harry sonrió, le agradaba ver a Lupin con problemas tan simples que lo hacían ver con esa jovialidad que solo quedo retratada en las fotos de Hogwarts.
-Ilustres caballeros, también están en espera de la compañía femenina- Bill se había acercado, el primogénito del clan de los pelirrojos vestía un pantalón gris claro, el saco y chaleco en azul marino con adornos dorados, su lazo era blanco con un nudo Windsor, también llevaba el cabello amarrado. Traía a Arthur en brazos quien vestía igual que el.
-Así es, pero no serían mujeres sino se tardaran tanto en arreglarse- ante esa ley universal, todos suspiraron resignados.
Aun esperaron media hora, el reloj de pared estaba por marcar las nueve y media cuando ellas empezaron a bajar. Todas se veían hermosas, el maquillaje, los peinados, el vestido. No había un elemento que estuviera fuera de lugar. Era un gran desfile, bajaban una a una, esperando que alguno se acercara para recibirla. Las últimas en hacerlo fueron Tonks, quien para la ocasión había palidecido mas su tono de piel (Harry supuso que era el natural ya que se parecía al de su madre), su cabello, agarrado en un elegante moño, era largo y de color uva al igual que su vestido, las facciones de su cara continuaban siendo las mismas. Detrás de ella venía su madre con un vestido gris claro y un peinado igual de sofisticado que el de su hija, tomo la mano de su esposo y luego entrelazaron sus brazos, el la llevo hasta en medio del recibidor.
-Se que aun falta una persona en bajar, pero me pidió que nos adelantáramos, así es que por favor pasemos al salón- volvió a juntar su brazo con el de Ted y ambos iniciaron el camino hacia donde se haría la fiesta. Solo dos voltearon escaleras arriba, Harry y Seamus, lo que sea que estuviera haciendo Hermione tendría que valer la pena la espera.
Todos entraron y tomaron sus lugares en la mesa decorada con velas y hombres de nieve. Al centro se sentaron Arthur, Molly, Andrómeda y Ted; al lado de estos las parejas y después los demás sin importar quien estaba a su lado. Iniciaron una plática ligera en pequeños grupos, los cuales se habían formado debido a la cantidad de personas, esperando a que bajara Hermione para que la cena fuera servida. Al fondo el sonido de un cuarteto de cuerdas proveniente del estéreo, formaba una melodía suave formando una atmosfera insuperable para cenar. La espera no se extendió más allá de los diez minutos cuando las puertas del salón se abrieron de par en par.
Las miradas se posaron sobre ella, los hombres se quedaron sin aliento y las mujeres no pudieron evitar abrir la boca asombradas. Y es que simplemente Hermione Granger se veía espectacular, el cambio que se había producido en ella durante los años era mas evidente que nunca. El vestido guinda de satín se amoldaba perfectamente a su cuerpo. La falda era larga, no tan abultada como la de los demás vestidos, haciéndola ver mas alta de lo que ya era; el corsé en la parte de la cintura era en pico marcado con hilo plateado, y en la parte superior tenía un escote tipo v dejando ver la curvatura de sus senos; las mangas eran largas, también en picos, ocultando sus manos; a diferencia de las demás, llevaba el cabello suelto, sus rizos caían graciosamente por su espalda sin dar muestra alguna de enmarañarse; no llevaba maquillaje a excepción de un poco de brillo en los labios.
Andrómeda estaba anonadada, no era solo el que Hermione hubiera escogido uno de los vestidos favoritos de Bellatrix, o el hecho de que se viera tan bien. Lo que más le había llamado la atención a Meda eran los gestos de la chica, una mirada altiva de satisfacción al ver como todos la observaban que inmediatamente le recordó a Narcissa y una sonrisa de autosuficiencia y seguridad que solo se podía clasificar como una autentica actitud Black. No se dio cuenta cuando Hermione llegó a su lado, después de haber saludado a Molly, Arthur y Ted, sino hasta que la escucho murmurarle al oído.
-¿Tan espectacular me veo Meda?- no espero respuesta y siguió su camino, pasando a Nymphadora y Remus, para tomar asiento a un lado de Harry. La comida empezó a llegar y todos empezaron a servirse, pero esa frase seguía repitiéndose en la cabeza de Andrómeda, era imposible tanta coincidencia. Hace mas de veinte años, en el mismo lugar, con el mismo vestido, una joven Bellatrix Black, le hacía la misma pregunta.
Nadie parecía notar el desconcertado estado de Andrómeda, quien discreta y periódicamente volteaba a ver a Hermione. Todos estaban sumidos en una gran plática y algarabía, aparte de soltar elogios a todos los que habían participado en la preparación de la cena. La cantidad de platillos era extensa: pavos y papas asadas, estofado, pierna de cerdo con salsa, una gran variedad de vegetales salteados, asados o simplemente cocidos; tres tipos de pasteles, pudín de nueces y chocolate, además de pan recién horneado. Mientras comían se empezaron a escuchar historias de los tiempos de paz, anécdotas de Hogwarts, relatos de la infancia de los Weasley, logrando sacar algunas risas de los comensales (exceptuando a Granger). Incluso Draco, quien estaba sentado a lado de Ginny, se animo a contar algo. Al terminar de comer, con una actitud solemne y una copa de vino, recordaron a los que habían caído en batalla, y aunque cada uno menciono a alguien, muchos nombres quedaron sin pronunciar. Después de un par de minutos de silencio, los gemelos rompieron la tranquilidad con uno de sus chistes y el buzón empezó a repartir las tarjetas, lo tradicional sería que fuera hasta el día siguiente, pero todos prefirieron hacerlo esa misma noche por que el futuro era muy incierto. Entre todo el alboroto de las tarjetas y los pocos regalos, el salón volvió a quedarse en silencio cuando notaron como el menor de los varones Weasley se hincaba frente a Luna y sacaba un pequeño paquete de la bolsa de su saco. Lo abrió y solo la vio a los ojos, no fue necesario hacer ninguna pregunta, la chica Lovegood se llevo las manos la boca antes de hincarse frente a él, ponerse el anillo y luego lanzándose a abrazarlo logrando que ambos cayeran. Todos irrumpieron en aplausos y empezaron a felicitar a los futuros novios. Decir que Molly estaba extasiada queda sobreentendido, la matriarca parecía no querer soltar o alejarse a su futura nuera y al menor de sus hijos.
La música empezó a sonar y las parejas empezaron a llenar la pista cuidándose del pequeño Arthur, quien se paseaba a lo largo del salón y a toda velocidad (aunque en realidad no era muy rápido) encima de un modelo en miniatura de un Ridgeback Noruego. Mientras la mesa, ya con los platos desaparecidos, se empezaba a llenar de licores y de todos los que no se les apetecía bailar o aun estaban demasiado sobrios para hacerlo. En una de las orillas estaban el matrimonio Tonks, Remus, Nymphadora, Harry y Hermione, con una botella de whiskey de fuego que ya iba a la mitad; observaban a Ron y Luna, quienes parecían esconderse de la vista de Molly.
-No los culpo- dijo Dora tomando un trago mas- No me mal interpreten, amo a Molly, pero a veces puede ser un poco…-
-¿Sofocante?- sugirió Harry, con una sonrisa, logrando que los demás rieran, y es que si alguien sabía que tanto se podía inmiscuir la matriarca Weasley era él.
-Les va a ir bien, si yo pude hacer que funcionara con este sujeto, ellos podrán lograr cualquier cosa- bromeó Andy y volteo a ver a su esposo que tenía una mueca de fingido dolor.
-Sí, debo de admitir que tuvimos nuestros malos momentos, pero salimos adelante- se detuvo para besar a su esposa- No sabes lo que te espera muchacho- se dirigió a Remus- Las mujeres Black son difíciles de mantener y complacer, si lo sabré yo, me case con una y ayude a criar a otra- el comentario de Ted lo hizo merecedor de un ligero golpe en el pecho por su esposa, y que su hija le enseñara la lengua- ¿Qué?, es la verdad-
-Sí lo se, he visto ese temperamento Black en varias ocasiones- ahora el que fue golpeado fue Remus, Harry estaba a punto de partirse de la risa.
-Remus John Lupin¿Qué quisiste decir con eso?- preguntó indignada Nymphadora.
-Nada cariño- contesto el merodeador con una sonrisa inocente.
-Ahora sabemos quien manda en la relación- dijo el señor Tonks en burla.
-Theodore Tonks, deja de molestarlo- hablo Andrómeda en tono serio, haciendo que su esposo dejara en paz al líder de la Orden.
-Lo que tú digas Andy-
-Si, ya veo que ambos saben hacerse escuchar- Harry habló como pudo, la risa ya no lo estaba dejando respirar.
-Muy gracioso niño, tienes suerte que no te haya tocado una Black- y luego miro a Hermione, quien no había soltado ni una palabra en toda la noche y seguía seria, para luego agregar- O tal vez no tanta, al parecer hay mujeres mas difíciles- se sirvió otro trago y se lo tomo de golpe- Basta de charla mujer, vamos- tomo de la mano a su esposa y se la llevo a la pista, mientras ella se quejaba por la brusquedad con la que la trataba.
-¿Quisiera esta joven y hermosa dama bailar conmigo?- Lupin se para a un lado de su novia, hizo una reverencia y extendió su mano.
-Ni creas que con esto se me olvida lo que acabas de decir- Dora lo acepto con una sonrisa y ambos siguieron a los padres de ella, cuando estuvieron lo suficientemente lejos como para no escucharlos Harry se volteó hacia ella, quien ya llenaba nuevamente ambos vasos.
-Te ves preciosa- dijo pasándole una mano por la cara, acariciándole una mejilla. Ella educadamente se hizo para atrás, rompiendo el contacto.
-Harry, será mejor para ti si no dejo que algo entre nosotros pase… por lo menos en un tiempo- tenía intenciones de levantarse pero él le tomo la mano.
-No, espera…- ella regreso su mirada a él, y se acomodo nuevamente- Lo que te dije ayer es verdad, te amo Hermione; pero no puedo dejar y no quiero que te alejes de mí. Antes que nada eres mi mejor amiga y no quiero perder eso- le sostuvo la mirada durante un tiempo antes de contestar.
-Y no lo harás, te lo he dicho antes, siempre voy a estar ahí para ti. Pero realmente no quiero que lo que sientes por mi profundice más-
-Entiendo lo quieres hacer, pero prefiero arriesgarme- sonrió tristemente- Además ya estoy lo suficientemente adentro como para poder salir de la noche a la mañana- la soltó sabiendo que no se iría y saco una caja negra de su bolsillo-Ten, esto es para ti. Y no, no es un anillo de compromiso- agrego en broma para aligerar el ambiente.
-No debías…-
-Pero quise hacerlo- la cortó y le hizo una seña para que lo abriera. Ella así lo hizo sacando una cadena larga de oro de la que colgaba un pequeño reloj de arena dentro de dos círculos en los cuales había inscripciones en runas antiguas; el reloj tenía la parte baja rota no quedaba ni un solo grano de arena en el, se trataba del giratiempo que le habían dado en tercer año.
-Creí que se había perdido en la emboscada a Godric's Hollow- ella seguía examinándolo con atención, muchas cosas se habían perdido ese día.
-Sí, bueno… Cuando estábamos corriendo, lo vi en el suelo y supe que tenía que recuperarlo, claro que no sirve ni nada, pero…-
-Es perfecto- ahora fue ella quien lo interrumpió, y luego paso la cadena por encima de su cabeza dejando que el reloj descansara en su pecho-Yo también tengo algo para ti- llamó al buzón y este puso frente a Harry una caja alargada envuelta en papel un papel verde brillante. El rompió el envoltorio y abrió los ojos sorprendido, dentro se encontraban una varita café de caoba y una negra de sauce. Eran las varitas de sus padres.
-También fue de lo poco que pude rescatar de ese ataque- el seguía sin hablar, fue lo primero que había recuperado al llegar a Godric's Hollow y por un tiempo portaba ambas varitas con él. Ese día había visto como las dos habían salido volando y caer en pedazos a causa de un hechizo-Me tarde un poco en rearmarlas, tuve que conseguir un poco de madera nueva, pero las piezas que encontré estaban bastante grandes, son casi completamente originales, aunque no pueden hacer ningún hechizo, el núcleo se perdió casi por completo, solo quedo lo suficiente para hacer esto- las toco con la punta de su varita e hizo un lumus no verbal logrando que ambas brillaran- Espero que te guste-
-Es el mejor regalo que me han dado, después de perder esa casa creí que nunca mas vería algo de ellos- la envolvió en un abrazo escondiendo la cara en su cuello- Gracias Hermione- se quedaron así unos instantes, cuando levanto la cabeza, ella noto que sus ojos estaban un poco vidriosos- Señorita Granger¿me concedería esta pieza?- ella asintió se levanto y acepto el brazo que le ofrecía, entrelazando el suyo con el de él y avanzo a la pista.
Llevaban ya varias horas de fiesta, ya era de madrugada no pasarían mas que un par de horas para un nuevo amanecer, y aunque aun había varias personas en el salón, muchos ya se habían retirado a sus habitaciones. Andrómeda estaba sentada a la mesa con una copa de vino que alcanzo a rescatar de la cava de su tía, que ya solo albergaba botellas vacías y rotas. No recordaba la última vez que había asistido a una fiesta en Grimmauld Place, pero si de algo estaba agradecida era de no estar rodeada de un grupo de snobs sangre pura que recitaban los dogmas de Voldemort y hacían burla de los muggles. Al contario ahora los grupos que estaban esparcidos eran sólidos, los unía la amistad y fraternidad; este no era el mundo de apariencias e intereses en el que había crecido.
Observo como los gemelos y Lee aun seguían compitiendo con Seamus, Dean y Michael por ver quien estaba mas sobrio; unas siete botellas yacían vacías y el color rojo en las mejillas y nariz de los muchachos hacía evidente que ninguno estaba en buenas condiciones ya, bendito ego masculino, alguien tendría que subirlos o dormirían tirados en cualquier rincón del lugar. En el centro aun quedaban algunas parejitas bailando, las demás se habían subido a hacer cosas más interesantes, esperaba que el calor del momento no les hubiera hecho olvidar tomar precauciones; aunque un bebé no sería mal recibido, sería un motivo más para luchar; bastaba ver a Arthur, quien adormilado seguía caminando por el lugar luchando contra su propio sueño, para saber que cualquiera de esa casa moriría por darle un futuro mejor. Se rió un poco, de todos los que habían desaparecido en el transcurso de la noche, aparentemente nadie se dio cuenta de que su sobrino y Ginny lo hicieron con muy poco tiempo de diferencia; en realidad lo hicieron bien, pero para ella no fueron desapercibidas las miradas, ni los gestos, o los mínimos contactos. Pobre Draco, en cualquier momento tendría que enfrentarse a cinco, seis contando a Harry, hermanos celosos que saltarían a defender a la menor de su clan. Siguiendo con su revisión llegó a su hija, quien bailaba alegremente cambiando de pareja entre Remus, su padre y Charlie, su amigo de la infancia y primer novio; le encantaba verla así, llena de vida y sin preocupaciones, un espíritu tan parecido al de Ted. Al último posó sus ojos en la persona que la intrigaba más día con día.
Hermione estaba bailando sensualmente (con un Harry muerto de celos vigilándolos con la mirada) con Roger Davies, era evidente que la chica no quería despertar sola y no quería nada con el niño que vivió. La examino atentamente, físicamente era una joven de extraordinaria belleza, y tenía ciertas similitudes con su familia; había ocasiones en las que le encontraba parecido a Bella, otras a Sirius, unas mas a Cissa ó a ella, pero casi siempre era a Regulus. Bien podría pasar por una de ellos, tenía la altura, las manos, la forma y algunos rasgos de la cara como la boca… de no ser por sus rizos castaños y sus ojos cafés podría decir a los demás que era sobrina o su hija. El cabello negro (exceptuando a Narcissa y Draco) y lacio, y los ojos grises eran el sello distintivo de los Black; al igual que el cabello rojo era de los Weasley, la indomable cabellera negra de los Potter y los perfectos bucles cobrizos de los…
Todo en su mente se detuvo, el mundo pareció paralizarse por completo… ¡Los perfectos bucles cobrizos de los Riechestein!… Y no solo era el cabello... ¡Por Morgana, también los ojos!... Los de Hermione no eran de un café común, eran almendrados con algunos destellos dorados como solo los había visto en algunos Riechestein. Impactada salió de ahí sin preocuparse por el vino que se derramo sobre la mesa.
Caminaba deprisa escaleras arriba llevándose las manos a la cabeza¡claro que era posible!, los tiempos coincidían perfectamente. Habían cometido otro error, esa noche en Innsbruck no se diagnostico el embarazo, ese fue el día en que Helena dio a luz. Se negaba a creerlo, y sin embargo las pruebas eran suficientes, se parecía lo suficiente a ellos, tenía actitudes y gestos de los Black, el carácter y temperamento también. Por eso la casa respondía tan bien a ella, jamás había escuchado que tuviera algún problema para entrar a un cuarto, la había visto leer libros a los que supuestamente solo su sangre tenía acceso… ¡Por Merlín¿Por qué no se había dado cuenta antes? Hermione no había sellado el libro de Helena Riechestein¡ese manual solo podía abrirlo alguien que tuviera su sangre!… Llego frente al cuarto de Regulus y giró la perilla desesperada. ¡Maldita puerta no se abría! Saco su varita y apunto al picaporte.
-¡Alohamora!- la puerta no cedió, probó con otro par de hechizos y nada; respiro profundamente, Reggie prefería los misterios, una contraseña seguramente- Helena Riechestein… Juno Riechestein… Hermione… Tojours Pours… Claro de Luna… Beethoven… Chopin… Mozart…- golpeó la puerta con las manos abiertas- ¡Regulus, abre la puerta!- de pronto una idea cruzo su cabeza- Ars longa, vita brevis- dijo suavemente y puso su mano en la cerradura, la cual giro sin obstáculo alguno y entro sin saber realmente que estaba buscando.
El cuarto estaba oscuro y lleno de polvo pero nada parecía llamarle la atención, solo se detuvo hasta que llegó a la cómoda que estaba a lado de la cama. En ella había una foto enmarcada. La tomo y se sentó en la cama, con su varita conjuro la luz suficiente para verla, y fue en ese momento en que acabo por creerlo. En la foto se encontraba su primo y las gemelas Riechestein, estaban sentados en el Gran Comedor, él en medio de ellas. Juno (sabía que era ella por el uniforme de Slytherin) le enseñaba la lengua la cámara y luego reía; Helena sonreía, encogía los hombros y luego acomodaba su cabeza en el hombro de Reggie; Reg por su parte rodaba los ojos en dirección a Juno y luego volteaba para besar a su novia en la frente.
Andrómeda se quedo en silencio contemplando la imagen, pasó sus dedos por encima de Helena. Así como se parecía ellos, era innegable el parecido con ella; Hermione tenía su nariz, sus cejas, su cabello y sus ojos (los de Juno eran violáceos). Al ver a Regulus y Helena juntos sería estúpido tratar de negar que tuvieran algún parentesco con Hermione Granger. Escucho como abrían la puerta y vio a Remus Lupin ya cuando estaba frente a ella.
-¿Andrómeda estas bien?, saliste corriendo del salón y…-
-Es ella Remus- dijo sin voltear a verlo, el la observó confundido -Es ella, siempre estuvo aquí-
-¿De que hablas Andy?-
-De Hermione- contestó sin quitar la vista de la fotografía.
-¿Qué tiene Hermione, le sucede algo?- preguntó genuinamente preocupado girando sobre sus talones con intenciones de salir a buscar a la joven bruja.
-Es Hermione. Ella es la hija de Regulus, Hermione es una Black- la revelación lo detuvo por completo, volteo a verla anonadado.
-¿Qué? Eso es imposible, si Hermione fuera…-
-¡Que idiota soy!- exclamo de pronto Meda llevándose las manos a la boca, se paró y dejó caer la foto con todo y marco, el vidrio se rompió al contacto con el suelo- ¡Ahora Bellatrix también lo sabe!- salió disparada del cuarto siendo seguida por Lupin, antes de llegar a la escalera fueron interceptados por Bill que parecía muy apurado.
-¡Remus!, te estaba buscando¡Lestrange se acaba de aparecer en Reading con un grupo de mortífagos!-
Los tres bajaron corriendo hasta el salón donde había sido la fiesta, ya no había casi nadie, y los pocos que quedaban eran subidos en un estado inconveniente. Solo se encontraron con Ted, Nymphadora, Harry, Hermione, Luna y Fleur, quien cargaba a un dormido Arthur.
-¿Qué pasa?- preguntó el líder acercándose al grupo.
-Ataque sorpresa- respondió secamente Granger mientras escondía su giratiempo entre sus ropas.
-¿Quien esta disponible?- Lupin se quito el saco y el chaleco.
-Los que estamos presentes- respondió Nymphadora.
-No, tu no vas, aun no te recuperas por completo- antes de que pudiera responder su padre intervino.
-Remus tiene razón cariño, lo mejor es que te quedes, no podrás hacer mucho- Dora volteó a verlo enojada pero aun así dio un paso atrás.
-Bueno, ya vámonos- Hermione tenía un libro ("Orgullo y Prejuicio") sobre el cual todos empezaron a poner sus manos.
-Hay que esperar a Ron, no tarda, solo subió a dejar a George- dijo Luna volteando hacia las puertas.
-No hay tiempo- respondió Harry quien, al igual que Bill, se había quitado el saco y el pañuelo.
-Hora de irnos- anunció el líder.
-Cuídense- pidió Andrómeda significativamente viendo a Lupin.
-Bill, ten mucho cuidado- Fleur se acerco para besarlo, por su parte Nymphadora hacia lo mismo con su novio.
-¿Listos?- todos asintieron ante el cuestionamiento de Lovegood- Pro vita, pro spes- estaban en camino, el grupo había desaparecido.
Llegaron a la zona muggle que había sido atacada, pero no a diferencia de otras ocasiones no había señales de destrucción, ni el caos acostumbrado; eso solo los alarmo más. Avanzaron lentamente pendientes de cualquier movimiento. El vecindario era muy amplio, había bastante espacio entre una casa y otra, pero a pesar de la tranquilidad, sabían que los mortífagos estaban ahí, la marca brillaba como nunca en el cielo, como si celebrara algo. Caminaron unos metros más, hasta que llegaron a un parque donde fueron rodeados por veinte encapuchados, uno de ellos se paro en medio y descubrió su cabeza, revelando a Bellatrix Lestrange que sonría mas sardónicamente que de costumbre. Regreso a su puesto y dio la señal de inició, no había que negar que la mortífago tenía clase para combatir.
Cada uno lucharía con cinco, pero sin alejarse de los demás, sabían que si lograban separarlos estarían perdidos. Harry lanzó sus primeros hechizos, pero los enemigos los esquivaron y contraatacaron con facilidad. Ser superados en número nunca había representado un problema, pero esta vez Voldemort había mandado lo mejor de sus tropas. Por minutos los cinco lucharon valientemente, cubriéndose el uno a otro y salvándose del peligro en el momento mas oportuno; y sin embargo algo estaba mal, hasta ese momento no había escuchado de nadie la intención de matarlos o de dañarlos severamente; ni siquiera se había soltado la orden de capturarlos, parecía como si Bellatrix estuviera jugando con ellos.
Remus, gracias a su condición de licántropo, se movía con una agilidad sorprendente esquivando los ataques de los mortífagos; esa habilidad extra le daba oportunidad de ver el panorama sin descuidar su integridad física. Harry luchaba férreamente soltando un par de patadas y golpes cuando era necesario. Luna y Bill luchaban en conjunto. Hermione parecía no tener ningún problema, es más, hacía parecer que pelear con ese grupo de hechiceros negros pareciera una clase de Defensa contra las Artes Oscuras. Sin embargo, para él no paso desapercibido el hecho de que Bellatrix no le quitaba la vista de encima y de que poco a poco los mortífagos la alejaban más de ellos.
Bellatrix no podía estar de mejor humor, no habían pasado mas de veinte minutos desde que su hechizo se había activado; siempre supo que era una magnífica idea, aunque no sabía cuanto iba a tardar Andrómeda en descubrirlo. No es que para ella hubiera sido fácil, muchas cosas aun estaban confusas en su mente. Veía con placer como su plan se iba ejecutando a la perfección, la estaban separando de los demás y en cuanto estuvieran lo suficientemente lejos la obligaría a mostrarse como realmente era. Empezó a caminar hacia Potter y sus amigos, detrás de ella pasaron tres de los mortífagos que peleaban con la chica Granger. Cuando al fin llegó, cuatro de sus aliados estaban sometiendo a Lupin, quien como siempre en un acto heroico quería rescatar al idiota de Weasley, quien sangraba de la cara, y a la entrometida de Lovegood, ambos estaban ya de rodillas con once varitas apuntándolos. Rodolphus luchaba ya cuerpo a cuerpo con el imbécil que vivió, las varitas estaban en el suelo cerca de ellos, en una maniobra excelsa Lestrange le rompió la muñeca al insolente que vivió dándole tiempo a los otros dos mortífagos que también lo sujetaran. La sonrisa creció mas en su rostro, ya solo faltaba un detalle… volteó para ver como Hermione utilizaba la maldición de la muerte con sus dos enemigos y dirigía la vista hacia ellos. No ataco de inmediato, sabía que la castaña estaba analizando el panorama, la vio levantar su varita en dirección a ella, pero no por nada era Bellatrix Black…
-¡Expelliarmus!- la varita de Hermione salió de sus manos y cayo en el espacio entre el grupo y ella, ni corriendo a toda velocidad llegaría por su instrumento si Bellatrix se decidiera a atacar a alguno. Una sádica sonrisa apareció en el demacrado rostro de la mortífago y apunto su varita al pecho de Harry, quien ya estaba sometido por su esposo- Una lastima que todo acabe aquí Potter… ¡Avada Kedabra!-
-¡PROTEGO!- se escucho la voz de Hermione al mismo tiempo y por todo el lugar; un fuerte destello cegó a todos por un momento. Cuando la luz fue adecuada para la visión las exclamaciones de sorpresa no se hicieron esperar¡Harry Potter estaba vivo!, un aura azul lo cubría y al otro extremo con sus dos manos alzadas en dirección a él, se encontraba Hermione Granger- ¡Expelliarmus!- el hechizo sonó fuerte y claro y la varita de Bellatrix salió volando de sus manos. Una media sonrisa apareció en el rostro de la castaña por una fracción de segundo antes de recuperar su imperturbable semblante y levantar una mano hacia su enemiga- ¡Incarserus!-
-¡Protego!- por segunda ocasión el choque de energías dejo sin visión a los presentes, al poder enfocar nuevamente, Lestrange estaba en la misma posición que Granger, con una mano alzada al frente; tanto mortífagos como miembros de la Orden quedaron sumidos en silencio- Todos, fuera de aquí, no quiero que una palabra de esto llegué a oídos de nuestro Señor- los mortífagos acataron la orden y desaparecieron del lugar; Harry y los demás que se encontraban atrapados y heridos se volvieron a agrupar para luego intentar acercarse a su amiga, esta se los impido con un gesto. En vez de ir hacia ellos camino hacia Bellatrix hasta que quedo a unos cuantos pasos de ella- ¿Creías que eras la única que podía hacerlo? Magia sin varita- Bill, Luna, Remus y Harry las observaban detenidamente.
-¿Qué quieres que hagamos al respecto Lestrange?, podemos batirnos en duelo y darle fin de una vez por todas a esto- dijo Hermione cruzando los brazos, adoptando una pose indiferente.
-Si me hubieras dicho eso hace unas cuantas horas, hubiera aceptado encantada; pero dadas las circunstancias… No creo que quieras morir o matarme sin saber el origen de esto- giro su muñeca dejando la palma de su mano abierta y sobre esta apareció una flama azul, como las que Hermione solía hacer en su primer año en Hogwarts, ambas miradas se encontraron- Se que te mata la curiosidad por saber de donde viene. Has leído e investigado hasta cansarte, y no has encontrado nada que te acerque siquiera al camino correcto-
-¿Y esperas que crea que tú tienes la respuestas?-
-Tú dímelo¿Has encontrado a un sangre sucia que tenga tus habilidades?-
-Tampoco ningún sangre limpia- soltó como insulto, pero ella acrecentó su sonrisa.
-Por que no todos los sangre pura pueden hacerlo¿Acaso mi hermana no te lo dijo?- Granger no respondió, tampoco dio señal alguna de estar pensando algo- ¿Meda no te dijo que solo hay una familia en todo el mundo mágico que es capaz de hacerlo?- preguntó con fingida sorpresa.
-¿Quieres que te alabe solo por que los Black pueden hacer magia sin varita?- preguntó sarcásticamente; ya solo quedaban ellas dos, los de demás habían quedado olvidados.
-Granger, no me hagas pensar que todo lo que he oído sobre ti es mentira¿Acaso la bruja mas brillante de la era no puede atar un par de cabos sueltos?- una mueca exasperada apareció en su rostro- ¡Piensa niña, sí yo puedo hacerlo y tu puedes hacerlo¿Eso que quiere decir?- Hermione siguió en silencio- ¿Acaso no estabas en busca de alguien?- Una vez más ninguna palabra fue dicha, sin embargo los ojos castaños se abrieron de sorpresa aunque ninguna otra facción de su cara evidencio el sentimiento, pero para Bellatrix eso fue suficiente- ¿Inesperado, cierto?, créeme que para mi también fue impactante descubrirlo y no creo que a Meda la noticia le haya caído tan a la ligera… Entonces se los dices tú o se los digo yo- por primera vez Bellatrix volteo hacia el pequeño grupo.
-¿De que hablas Lestrange?- preguntó Harry desafiante dando un paso al frente mientras Luna abría la boca conmocionada.
-Potter, tan petulante como siempre- la mortífago ni siquiera se ocupo en contestarle- Ah, Lovegood veo que ya lo sabes¿verdad?-
-Es imposible- dijo, aun sin creerlo.
-¿Imposible dices?, vamos revisa tus notas estoy segura que las fechas encajaran a la perfección- camino en dirección a Hermione una vez mas- Su atención por favor, permítanme presentarles a la hija perdida de mi querido primo…- con su mano derecha de una forma muy dramática la señalo -Hermione Jane Granger, o mejor dicho Hermione Jane Black- Potter se quedo en absoluto silencio, Bill no pudo reprimir un suspiro de sorpresa, Luna y Remus quien ya lo sabían, aun intentaban aceptarlo.
-¡Eso no es cierto!- una vez más Harry saltó hacia delante, olvidando el dolor de su hueso roto- Hermione es hija de Mark y Elizabeth Granger- Bellatrix se apareció enfrente de el y con ambas manos le rodeo el cuello, su cara desfigurada por el enojo.
-¡No lo vuelvas a decir!- empezó a asfixiarlo- ¡JAMAS VUELVAS A MENCIONAR QUE ELLA ES HIJA DE ESOS ESTUPIDOS MUGGLES!- Harry se llevo la única mano que podía al cuello, empezando a resentir la falta de aire; Bill, Remus y Luna intentaron acercarse, pero una barrera se había formado alrededor de ellos; antes de que la recién descubierta heredera de los Black intentara hacer algo, la mortífago lo apretó mas fuerte y luego lo tiro a un lado- ¡ACASO NO LA VES!- en el suelo, cubriendo donde habían estado las manos de de Bellatrix, Potter respiraba a grandes bocanadas de aire- ¿Cómo puedes dudar que sea hija de Regulus Black y Helena Riechestein?- una pequeña sonrisa había aparecido en su demacrado rostro, una vez mas se encontraba a lado de Hermione, le paso el dorso de la mano por una mejilla- Te veré pronto… Accio varita- guardo su instrumento en cuanto lo tuvo en su posesión- Tojours Pur- y así la peligrosa bruja había desaparecido.
Hermione se quedo viendo el espacio en donde segundos atrás había estado su mayor adversaria, mil y un ideas daban vueltas en su cabeza; de todos los escenarios posibles que había previsto, definitivamente este no era uno de ellos.
Notas de la autora: Hola!! Que dijeron, esta ya se fue y jamas termino su historia, pues no es cierto, aunke lo admito, ahora sí me tarde siglos en actualizar, no tengo excusa alguna, pero creo que lo valio, o al menos a mi eso me parece.
Por fin se solto todo. Primer encuentro entre Bella y Meda, con seguridad habra mas de estos, así como mas historia de la familia; una de mis escenas favoritas fue Andromeda contandoles y enseñandoles a las chicas las anecdotas y los recuerdos de su niñez, y ke me dicen de prestarles los vestidos y las túnicas de gala para hacer de Navidad la fiesta del año. Y siguiendo con Andromeda, espectacular aparición de su esposo, siempre me he imaginado ke Ted Tonks seria el opuesto de la señorita Black. Pobre Remus, no solo esta en presencia de su suegro sino del esposo de uno de sus amores del Colegio. A Harry tambien le dio gusto conocerlo, y como no, si tiene muchas historias ke kontarle acerca de sus padres, esta relacion merodeadores (incluida Lily y el pequeño Harry)-familia tonks me agrada.
Pobre niño ke vivió, por fin se armó de valor para soltarle sus sentimientos a nuesta querida sabelotodo de cabello ex enmarañado y esta lo mando por un tubo; se que muchos la estaran odiando, pero creanme no se lo merece, va a sufrir en especial con todo lo ke se le avecina. Aunque no puede "no querer" a Harry si se tomo el tiempo y la molestia suficiente para buskrle un regalo de Navidad , y vaya regalo.
Hermione es una Black!!!!, muchos ya lo habían deducido, y los ke no, espero haberlos sorprendido. Aunque la peculiaridad no recide en el apellido sino en lo que pueden hacer, creanme la magia sin varita es solo una parte de los secretos detras del nombre. Creo ke ya kedo completamente claro la diferencia de edades entre los primos Black.
En el proximo capítulo (ke espero sea mas pronto ke este) tendremos muchos flashback, un poco mas del origen de Hermione no solo su parte mágica sino muggle tambien. Una reunion familiar muy peculiar y una situación ke no les agradara a muchos.
Por cierto, buena película (OoTP), pésima edición y libreto (cortaron muchos momentos H-Hr, la casi muerte de Hermione en el Ministerio) Ema Watson excelente como siempre, realmente ansío ver la escena entre ella y Helena Bonham-Carter para la septima. Hablando del libro, bueno pero no espectacular, shippers predecibles (desgraciadamente) al igual ke el argumento y muchos hoyos en la trama, aunque tuvo bastantes escenas H-Hr, y nos devolvieron un poco a nuestra querida Granger que parecia haber desaparecido en el Principe Mestizo.
Muchas Gracias a todos los que se tomaron la molestia de dejar un review, y de mandarme un msj por ke andaba desaparecida (emeraude.lefey, Cristal90) siganlo haciendo, ya vieron ke es tarde pero seguro... jajajaja...
Ahora el mini glosario:
Pixie - el mote ke le dio Sirius a Nymphadora, las pixies, son una especie de hadas en la cultura celta que adoran hacer travesuras. Me parece muy acorde con la personalidad de Nymphadora, en especial cuando estaba en su tierna infancia, ya su madre nos ha dicho ke tenía energía de sobra
Ars longa, vita brevis - El arte es largo, la vida breve; frase en latin me parecio adecuada para alguien tan culto como Regulus
Cangrejos de fuego - criatura que posee un caparazón cubierto de joyas. (fuente de todas las criaturas: el diccionario . o r g)
Bicornio - su nombre sugiere que tiene dos cuernos. En la mitología, el bicornio es una demoníaca criatura que come carne humana.
Hocicorto sueco - dragón azul plateado, la llama que lanza es azul brillante y puede reducir huesos y madera a cenizas en cuestión de segundos.
Orgullo y Prejuicio - una de las afamadas novelas romanticas de la escritora británica Jane Austen; escoger un libro como traslador para Reading, ke es el homonimo en ingles del verbo leer, me parecio lo mas adecuado
Solo un dato mas antes de irme la pronunciacion del apellido Riechestein es RI-kes-tein.
Kari Kauffman
