Capítulo 8: El deseo de Raika. El Juicio Final termina. El encuentro de Clow y Sakura
La pequeña Takako estaba acostada en la cama de Eriol, al parecer estaba durmiendo profundamente. Sakura era la única que estaba acompañándola , sentada en una silla junto al lecho. Alguien tocó la puerta.
- Adelante - dijo Sakura de manera suave.
- Con permiso - Tomoyo ingresó a la habitacipero no cerró la puerta del todo - ¿Cómo se encuentra? -
- Esta bien. No tiene heridas de la batalla, y se quedó dormida. Seguro que está agotada luego de todo lo que pasó -
- ¿Y tú, Sakura? -
- Si, realmente me agotó el hecho de usar las cartas Legendarias. Requieren más poder mágico que las cartas normales-
- No me refería a eso - Los ojos de Sakura que se mantenían fijos en Takako se abrieron de la sorpresa, y le devolvió la mirada a Tomoyo - ¿Cómo te encuentras luego de todo lo sucedido? Al parecer Artemisa y tú vieron algo que las dejó pensativas... - dijo. Sakura desvió la mirada de su amiga nuevamente hacia la pequeña durmiente - ¿No quieres contarme? -
- No es que tenga inconvenientes en hacerlo -
- Cuéntame lo que quieras contarme entonces. Siento como si fueras a estallar - le dijo Tomoyo. Sakura finalmente decidió sincerarse con su amiga, y le contó todo lo que había visto en su incursión a la mente de la reencarnación de Raika. Tomoyo no se vio sorprendida en lo absoluto - Bueno, era de imaginarse que ella estaba atacando a Eriol por despecho, por que de alguna manera quería vengarse de Clow por haberla rechazado - dijo Tomoyo cuando Sakura terminó de relatarle - Después de todo ella dijo que parte de sus recuerdos se irían, y los últimos momentos que ellos hablaron juntos no debió recordarlos a tiempo. De haberlo hecho, nada de esto hubiese ocurrido -
- En eso te equivocas, Tomoyo - dijo una voz detrás de la puerta. El que había hablado era Eriol, que estaba apoyado en el marco, y Shaoran en el otro marco de la puerta doble que separaba el pasillo de la habitación principal en la cual se encontraban - En este mundo no existen las casualidades, sólo existe lo inevitable -
- Eso lo he escuchado antes de Clow - dijo una suave voz adormilada. Todos se giraron al ver que Takako estaba volviendo en sí. - Dijiste que si me portaba bien hasta que te encontrara en el mundo real, me ibas a conceder un deseo -
- ¿De qué hablas, Takako? - le preguntó Sakura suavemente.
- ¿No lo recuerdas? Fue hace 5 años en la Noche Buena que te encontré en la terraza de mi casa. Fue ahí cuando tú me dijiste la condición para cumplir mi deseo, y luego me fui a dormir. Dijiste que estaba soñando -
Entonces Sakura comenzó a pensar... y fue cuando lo recordó todo.
- ¡Esa fue la noche del Baile de Navidad, cuando estaba cambiando las cartas Clow a Cartas Sakura! -
- ¿Pero como fue que ésta niña te vio, Sakura? - preguntó Tomoyo.
- Fue por que yo la envié a ese lugar -
Todos giraron a ver a Eriol, asombrados.
- ¡Eriol! - exclamó Sakura - ¿Tú ya lo sabías? -
- El mago Clow lo sabía, al igual que sabía que tú serías la dueña de todas las cartas que él creo y de sus guardianes - contestó Eriol.
- Pero entonces eso significa... -
- ... que no fue una casualidad - Shaoran completó la frase de Sakura.
- "No hay casualidades en este mundo. Sólo existe lo inevitable" - dijo una voz profunda de mujer. Takako se había incorporado y estaba sentada en la enorme cama - Constantemente Clow me decía eso cuando era la hechicera Mahoushi -
- Tu verdadero nombre en tu vida anterior siempre fue Raika. No quieras cambiar las cosas sólo por que ellos dos estén muertos - Eriol estaba algo molesto - Se suponía que Raika no deseaba reencarnar... pero por desgracia no pude cumplir con eso - dijo algo triste, sentándose en la cama junto con la niña - "Un ser al que llamarás Ángel te dirá, dentro de algunos milenios después, que podrás pedir un deseo si lo encuentras de nuevo y te portas bien" - Takako abrió los ojos de la sorpresa al oír esas palabras - Abel te lo dijo aquella vez. Lo olvidaste, ¿cierto? -
- E- Espera un momento, Clow-
- Mi nombre ya no es Clow, y tú debes dejar el cuerpo de esta niña, Raika. Si ibas a reencarnar, éste no era el momento indicado para hacerlo - la interrumpió Eriol abruptamente. La había tomado de los hombros con algo de fuerza para obligarla a mirarlo a los ojos - ¿Qué es lo que harás? ¿La dejarás y esperás a reencarnar nuevamente, o soportarás hasta que ella esté lista para recibir tu memoria como Raika? Tal vez nunca esté lista para aceptar tus recuerdos, pero de todas maneras la decisión es tuya. Es un riesgo que sólo tú puedes correr - y la soltó, al tiempo que se ponía de pie.
Todos se quedaron en silencio. La niña había enmudecido ante todo lo que le había dicho Eriol, y no sabía que responder.
- ¿Me he portado bien, Tenshi? - preguntó ella, mirando a Sakura, la cual se acercó a ella y le colocó una mano en la frente, para luego terminar en una caricia sobre la oscura cabellera. Le quitó el broche que sostenía una larga melena que cayó como una cascada sobre la pequeña espalda.
- Si, Takako. Lo has hecho muy bien - contestó la ojiverde, al tiempo que invocaba su báculo mágico - Por lo tanto, puedes pedirme un deseo -
La niña se quedó un rato pensando, y se acercó a la castaña para decirle su deseo al oído. Sakura invocó a la carta Deseo y de repente, los ojos de la pequeña perdieron brillo, luego los cerró y toda la habitación se iluminó con una luz rojiza, al tiempo que su cuerpo comenzaba a flotar a unos pocos centímetros de altura sobre la cama.
"Esperaré, por que mi deseo siempre fue reencarnar para comenzar de nuevo" Y miró a Sakura. "No sé si de verdad eres un ángel, pero al concederme mi deseo has logrado que lo crea, Sakura. Eres mi ángel de la guarda" Y sonrió al tiempo que su cuerpo bajaba lentamente hacia la cama, y su cabello se volvía rojizo.
- Takako a regresado a la normalidad - dijo una voz en la puerta. Todos voltearon a ver, excepto Eriol y Sakura. La voz que habló fue la de Abel. Dio algunos pasos hacia su dueña, al tiempo que los demás guardianes entraban a la habitación. El que había hablando bajó la cabeza y luego todo su cuerpo, inclinándose hacia Sakura - No tengo perdón por lo que he hecho. No merezco ser un guardián, ni tener a Artemisa como compañera, y mucho menos contar con una amable y dulce ama como usted - dijo con la voz quebrada.
Se oyeron unos pasos de alguien que se acercó a él y se agachaba a su lado. Abel cerró los ojos, esperando su castigo, pero se sorprendió al sentir una suaves caricias en su cabeza y su cuello. Reiteradas caricias que se prolongaron unos minutos. Él abrió los ojos y levantó la mirada hacia la persona que estaba a su lado. Sakura le devolvió la mirada con una sonrisa en su rostro.
- Lo hiciste por el bien de todas las cartas y por el de Artemisa. No hay nada que perdonarte - dijo ella, y continuó - Eres un gran guardián. Además, el amor que le profesas a Artemisa es algo muy especial, y es natural que no pudieras ignorarlo. Así que levántate del suelo, por que quiero que sepas que no quiero ser la dueña de ustedes dos, sino que sólo quiero ser su amiga, tal y como Kero y Yue lo son para mi -
Abel y Artemisa miraron a Sakura con asombro, pero la guardiana esbozó una sonrisa, y asintió contenta. Abel, en cambio, miró dentro de esos ojos esmeraldas, y dos lágrimas recorrieron su rostro, al tiempo que iba al encuentro de Sakura, y ésta lo encerraba en un abrazo de consuelo y comprensión. Cuando se separaron, él le sonrió, agradecido.
- Sakura, acércate - dijo Artemisa de repente. Sakura comprendió esa petición, y así lo hizo. De la espalda manchada de la guardiana surgieron dos alas de color verdes que se extendieron todo lo que pudieron - "El Juicio a finalizado. Yo, la jueza Artemisa, reconozco a Sakura como nuestra nueva dueña" -
Después de eso, a Sakura le volvió a suceder lo mismo que cuando el Juicio Final con Yue había terminado: nuevamente se encontró con el espíritu del mago Clow.
- Nos volvemos a encontrar, Sakura - dijo él, con su típica sonrisa.
- Ésto ha resultado más dificil que el Juicio Final que tuve o Yue, o cuando tuve que cambiar las dos últimas Cartas Clow - dijo ella, de manera clamada.
- Lo entiendo - respondió él - Quiero agradecerte lo que haz hecho por Raika, y por todas mis criaturas -
- No hay nada que agradecer- comenzó a decir Sakura.
- Le haz dado a una persona la oportunidad de elegir entre reencarnar o no. No muchos magos pudieron hacer algo como eso, pequeña -
Entonces Sakura no dijo nada más.
- Te lo dije cuando utilizaste la carta Regreso: "Vive tu vida con entusiasmo". Pero quiero pedirte también que cuides de que todas aquellas criaturas que dependen de ti puedan hacer lo mismo. ¿Me lo prometes? - preguntó.
- ¡Claro que si! ¡No sería justo que sólo yo lo hiciera! - exclamó Sakura.
- Entonces ésta será la última vez que hablemos de esta forma. Saluda a los guardianes por mi - dijo Clow, mientras Sakura volvía en si.
