Capitulo 2

¿Draco mortifago?

Los días que siguieron de la visita del callejón Diagon, fueron una verdadera tortura para Hermione, no dejaba de pensar en Malfoy y en todo lo que había visto, pero ella no era la única preocupada, Harry estaba realmente interesado en saber que estaba planeando el chico:

-Yo se lo que quiere, Malfoy quiere vengarse por lo de su padre- dijo Harry un día cuando los 3 estaban en el cuarto de los gemelos.

-Tal vez quería arreglar la mano de la gloria - propuso Ron- ¿se acuerdan de aquel brazo reseco que tenia?

-Pero entonces por que dijo y no olvide guardar bien ese?- le pregunto Harry – a mi me sonó como si Borgin tuviera un objeto semejante al que tenia Malfoy y el los quiere ambos.

-¿Tu crees Harry?- le dijo Ron mientras se sentaba en la cama de George.

Mientras los chicos seguían con sus teorías de lo que podría estar haciendo Malfoy, Hermione acomodaba sus nuevos libros y pergaminos en su baúl. Faltaban pocos días para regresar a Hogwarts, pocos días para ver a Draco, y aunque se odiaba por pensar así, tenia ilusiones de verlo, pero no de hablarle, el aun la odiaba, le seguía diciendo sangre sucia a cada oportunidad que tenia, y estaba segura, por la forma en que había actuado en la tienda de Madame Malkin, de que su apatía no había disminuido en las vacaciones.

Los chicos seguían hablando, Hermione tomo un par de túnicas, recién planchadas por la señora Weasley y las acomodo al fondo del baúl, haciéndoles espacio entre un caldero de peltre y una caja color rosa con la inscripción "Fantasías patentadas", la chica no había olvidado que la tenia, durante esa misma semana había pensado en beber la poción que venia contenida en un pequeño frasquito morado, y decir el conjuro que venia escrito en las instrucciones de los gemelos, mas de una vez; pero no le pareció oportuno hacerlo frente a la familia Weasley y Harry, así que se había guardado su curiosidad y ansiedad para Hogwarts. De pronto algo que dijo Harry lo saco de su ensimismamiento:

-¡Es un mortifago!- dijo casi sin aliento- ¡Ha relevado a su padre como mortifago!

-¿Malfoy?- dijo Ron luego de unos segundos con un tono de incredulidad- Solo tiene dieciséis años. ¿Cómo crees que quien-tu-sabes le permitiría unirse a sus preciosos mortifagos?

-Eso es muy poco probable- dijo Hermione intentando convencerse a si misma de lo que decía-Como esperas que...

-En la tienda de Madame Malkin, ella prácticamente no lo toco, y el grito, era su brazo izquierdo le han grabado la marca tenebrosa. Además no vimos que fue lo que asusto tanto a Borgin cuando Draco estaba con el.

-Hombre- dijo Ron escéptico- yo creo que solo quería largarse de ahí.

Hermione asintió nerviosa, de hecho lo que decía Harry tenia un poco de sentido, pero no era posible. Draco Malfoy no podía ser un mortifago, simplemente era imposible. Decidió que lo mejor seria coincidir con Ron y decirle a Harry que era absurdo, a pesar de que este seguía seguro de que tenia razón, finalmente, molesto y enojado decidió irse a darle a la señora Weasley un par de túnicas de quidditch sucias que ella le iba a lavar.

Hermione se quedo entonces sola con Ron. Mientras ella seguía acomodando su baúl Ron la miro fijamente, esto puso algo nerviosa a la chica que siguió guardando sus plumas intentando no mirar al pelirrojo. Segundos después Ron sacudió la cabeza, se dio cuenta de que había sido muy obvio, pues noto que Hermione se comenzaba a poner roja e intento trabar la conversación para disimular lo que había pasado:

-Emm ¿Tu no crees que Malfoy sea un mortifago o si?-pregunto intentando que pareciera un comentario casual.

-No- dijo Hermione pasando saliva. Aquello era muy raro: hablar de Draco con Ron- Pienso que Harry piensa demasiado las cosas, cuando se trata de sospechar de alguien.

-Pero para que Malfoy llegara a asustar Borgin debe estar metido en algo serio- dijo el chico arqueando las cejas

-No creo que lo haya asustado por algún tipo de marca tenebrosa o algo así-dijo Hermione casi molesta- debe ser porque es el hijo de Lucius Malfoy, así de simple, y Borgin no es precisamente alguien valiente

-Mmmm pero el Malfoy viejo no podría hacerle mucho a Borgin desde Azkaban.

-¿Tu crees que es un mortifago Ron?- pregunto la chica mirando fijamente a Ron.

-No- dijo Ron convencido- pero me pregunto porque Borgin parecía tener tanto miedo.

-Lo amenazo con Fenrir Greyback, su padre es un mortifago declarado, otra docena de mortifagos protegen a los Malfoy, es sobrino de Bellatrix Lestrange y encima de todo, Borgin es un cobarde, créeme no hay forma de que Draco Malfoy sea un mortifago.- luego de decir esto Hermione se tranquilizo un poco, intentando estar completamente convencida de lo que había dicho.

-Mmm tiene sentido- exclamo Ron, pero no parecía del todo convencido, mientras se acostaba en la cama con los brazos extendidos.

Hermione ya había acabado de empacar así que se dispuso a salir del cuarto e ir a la cocina para la cena, Ron la alcanzo de un salto y se puso tras ella. La chica intento abrir a puerta de madera, pero parecía que estaba con candado luego de unos segundos de verla forcejeando contra la puerta el pelirrojo dijo con una risita:

-Debe ser algún hechizo de Fred y George, lo hacían todo el tiempo, odiaban que mama o cualquier otro entrara a su cuarto sin permiso.

-Parece que también les molestaba salir a ellos, o si no porque no hicieron únicamente el hechizo por la parte de afuera- dijo una molesta Hermione- además de que Harry salió sin ningún problema.

Ron se encogió de hombros mientras negaba con la cabeza:

-Ya sabes como son los gemelos, tal vez les pareció gracioso dejar el hechizo alternadamente, ya sabes que a veces funcione y a veces no.

-Se como son los hechizos alternadores Ron- dijo Hermione molesta.- además eso no explica porque no podemos salir.

-Ya tranquila- le dijo Ron- déjame intentar a mi-. Puso su mano sobre la de la castaña: donde estaba la perilla, e intento girarla, pero no funciono. Parecía como si la perilla estuviera atascada, no se movía y Ron no tenia idea de cómo quitar el embrujo.

Hermione levanto la mirada hacia Ron, a punto de quejarse de los gemelos pero se quedo callada. Ron la miraba, con una mirada completamente diferente a las que la chica conocía. Estaba muy cerca, podía sentir su olor, iba a besarla, lo sabia, tenia que moverse, pero no lo hizo, se quedo ahí quieta como una estatua mientras el pelirrojo se acercaba lentamente. Su corazón comenzó a palpitar con fuerza, mientras Ron le levanta la barbilla con la mano, se estaban viendo a los ojos, ya nada iba a detenerlo, se acerco suavemente y sus labios tocaron los de Hermione...

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Fue algo dulce y suave, Hermione sintió un vacío en el estomago, Ron la acerco mas a el y comenzó a revolverle el cabello, pero de pronto, sin previo aviso, la imagen de Draco Malfoy llego a la mente de la chica, se separo rápidamente del pelirrojo. ¿qué acababa de pasar? No entendía nada, era Ron, uno de sus mejores amigos, y lo que la confundió aun mas era el hecho de que había imaginado que Draco (si Draco Malfoy) era quien la besaba y no Ron.

El pelirrojo se puso mas rojo aun que su cabello, al ver de nuevo a Hermione, no lo había podido evitar, estaban tan cerca, era ella, ese era su sueño, pero parecía que Hermione no pensaba igual. Intento hablar pero no salían palabras de su boca, pero habría sido lo mismo que pudiera hacerlo, ya que no sabia que decir. Ella no estaba mucho mejor, por una vez en su vida, no supo la respuesta a algo, e hizo lo que le pareció mas acertado en ese momento. Con una voz queda, que no parecía la suya dijo:

-Deberíamos intentar abrir la puerta de nuevo, ya deben estar cenando-. actuar como si nada hubiera pasado: esa era la respuesta.

Ron no contesto, se limito a intentar girar la perilla que seguía sin ceder. De pronto Hermione se sintió muy estúpida. ¿cómo no lo pensó antes? Si lo hubiera hecho desde el principio nada de eso habría ocurrido. Tomo su varita de la cama de Fred y apuntando directamente hacia la perilla exclamo:

-Alohomora.

La puerta se abrió con un leve chirrido al instante y Ron hizo una sonrisa que mas bien parecía una mueca.

-Bajemos- dijo con una voz apagada y Hermione no dudo en obedecer, era justo lo que necesitaban, estar con mas personas para poder olvidar, aunque fuera por instantes lo que acababa de pasar.

Mientras Hermione y Ron estaban aun en el cuarto, Harry bajo las escaleras con sus túnicas de quidditch bajo el brazo pensando en ideas que hacia que cada vez pareciera mas verídica su teoría de Draco mortifago. Lo único que lo saco de su ensimismamiento fue una guapa pelirroja que en ese momento subía con un montón de ropa limpia. Ginny Weasley le sonrió a Harry mientras le decía:

-Si yo fuera tu, no entraría a la cocina esta inundada de Flegggrrrr.

- Iré con cuidado para no resbalar- replico el chico sonriendo.

Ginny tenia razón al llegar a la cocina encontró a Fleur Delacour, la futura esposa de Bill en un monologo acerca de los preparativos de su boda, y vio a una señora Weasley que parecía a punto de estallar, dejo la ropa sucia en un cesto y se disponía a salir de la cocina cuando bajaron Ron y Hermione, que parecían algo serios, según Harry... pero no importaba mucho, seguramente habían discutido como solían hacer, y al día siguiente ya se reconciliarían. En ese momento llego a la cocina Ginny y para sorpresa del mismo Harry, no le importo demasiado que Ron y Hermione se comportaran de manera extraña.

A miles de kilómetros de "La Madriguera", en una montaña oculta para todos los muggles, los mestizos y los traidores de sangre, se erguía una mansión gigante.

Un chico rubio de dieciséis años, sudaba mientras se intentaba poner de pie, en una sala de fríos bloques de mármol.

-Mal, mal, mal Draco, ¡no lo estas intentando!-decía una potente voz femenina que caminaba impaciente alrededor de la sala.- ¡Será muy fácil para Snape saber lo que piensas!- grito mientras se acercaba al muchacho y lo jalaba de la túnica para ponerlo de pie.

-Bellatrix, por favor-dijo una rubia bruja que estaba temblando en el umbral de una gran puerta de acero- Míralo esta demasiado pálido, ¡déjalo descansar!-dijo la mujer entre sollozos. La otra mujer le lanzo una mirada de enojo. A diferencia de la bruja de la puerta, Bellatrix Lestrange poseía una tez morena, con unos ojos hundidos y una mandíbula cuadrada, en su cara se veían rastros de una belleza demacrada, y tenia un gesto duro que no parecía que fuera cambiar.

-Lo mimas demasiado Narcisa -espeto la morena a su hermana, mientras la bruja rubia abrazaba a su hijo- Este chico no podría ocultarle ni siquiera que es lo que comió en el desayuno a alguien tan diestro en Legeremancia como lo es ese traidor de Snape, mucho menos un plan elaborado. Arruinara todo solo por no poder cerrar su mente, todo por ser un niño de mami.

-¿Viniste a enseñar a Draco Oclumancia o decirme como criar a mi hijo Bella?- dijo Narcisa con enojo. En el rostro de Bellatrix se formo una sonrisa torcida.

-No estoy de acuerdo en como lo educas hermanita, pero tienes razón, no gastare mi tiempo en darle lecciones de la vida, ya las aprenderá...

Draco Malfoy apenas pudo mantenerse de pie cuando su madre se alejo de el. Bellatrix no espero demasiado a que se recuperara, en cuento estuvo de pie, apunto la varita hacia Draco y dijo:

-Legeremens

La habitación comenzó a dar vueltas como tantas veces antes, cierra tu mente, cierra tu mente, pensaba Draco con desesperación. Tenia cinco años su padre le mostraba su brazo izquierdo mientras el lloraba... a los ocho años su madre lo arropaba con cuidado... tenia once años y subía al expreso de Hogwarts, conocía a Hermione, la sangre sucia... No, no, cierra tu mente, cierra tu mente... Veía de nuevo a su madre con una expresión de asombro indescriptible, y a su tía Bellatrix con una sonrisa triunfante. Estaba de pie, lo había logrado, luego de semanas de practicar, lo había logrado, ahora solo necesitaba acostarse y dormir, dormir por siempre.

Como premio por haber logrado por primera vez cerrar su mente, a Draco se le permitió descansar el resto del día. Llego a su habitación, se sentó en la amplia cama mientras se quitaba los zapatos, cerro las cortinas que estaban abiertas y su cuarto quedo en una oscuridad total, dejo la varita sobre una mesa, y se recostó entre mullidos cojines. Se durmió casi al instante.

Estaba sentado junto al lago, en Hogwarts, era de mañana y un brillante sol adornaba el día, no había nadie a los alrededores, no sabia porque pero tampoco le importaba mucho. De pronto veía a lo lejos a una chica, no la distinguía bien: estaba demasiado lejos. Se acerco poco a poco, no parecía que fuera caminando iba mas bien como flotando. Un largo y sedoso pelo castaño la envolvía, unos ojos marrones lo miraban y el comenzaba a temblar. Se acerco lentamente y Draco por fin la reconoció: Hermione Granger.

Se sentó junto a el sin decir nada y le dirigió una dulce sonrisa, en cualquier otro momento hubiera dicho algo, la habría insultado, incluso le habría echado un maleficio, pero por alguna extraña razón se quedo viéndola simplemente, el también sonrió. Hermione recargo su cabeza sobre su hombro y el comenzó a acariciar la suave mano que estaba en su regazo, enseguida la castaña con una dulce voz le dijo:

-Draco

¿Qué?- preguntaba el extasiado

-Draco, Draco despierta- ya no era la misma dulce voz, ahora su madre le hablaba al oído- Es hora de ir a la estación.

Malfoy se levanto de golpe, el sueño había sido tan vivido, tan real que casi creía que estaba ahí con Hermione, a pesar de lo inverosímil que se escuchaba.

-Ya voy madre- dijo con voz ronca. Se vistió rápidamente, tomo su varita y salió al encuentro con su madre, hacia King Cross. Pensando una vez mas, para su enojo, en Hermione Granger.