Capitulo 4

Verdades y castigos

Draco y Hermione se quedaron ahí varios minutos como metidos en un sueño, ninguno de ellos quería despertar jamás. Draco por primera vez sintió algo parecido al amor, y Hermione por primera vez en su vida no pensó en nada.

Las clases seguramente ya llevaban varios minutos de haber comenzado, y Snape seguramente había dejado ya su despacho sin darle su horario a Draco, pero eso no les importo, simplemente siguieron ahí sumidos en una profunda fantasía, solos ellos dos, nadie los molestaba, pero finalmente se separaron...

Ninguno de los dos sabia que decir, ambos estaban muy confundidos, Draco sabia que eso era lo que quería hacer desde que la vio aquel sábado en la tienda de túnicas de Madame Malkin, pero no quería que Hermione lo supiera.

La chica por su parte estaba mas allá de la confusión, pues aunque le encantaba Draco, no olvidaba lo que le hizo a Harry apenas la noche anterior, y no olvidaba la forma en que la había tratado los cinco anteriores años llamándola sangre sucia o humillándola a cualquier oportunidad, pero mientras se besaban, Hermione supo que a Draco ya no le importaba demasiado la pureza de la sangre, y de que ese beso había sido sincero.

No se atrevieron a verse a los ojos. Draco le ayudo a Hermione a recoger todo, pensando en que podría decir pero no se le ocurría nada que pareciera adecuado. De pronto al rozarse con un libro la mano derecha, regreso su dolor de muñeca con una intensidad mucho mayor:

¡Ay!- grito Malfoy mientras soltaba el libro y se tomaba la muñeca con la otra mano.

Hermione se le acerco, saco la varita y antes de que Draco siquiera notara lo que iba a hacer, apuntó directamente hacia su mano derecha y dijo ¡Episkeyo! . Ante la mirada sorprendida del chico, luego de una luz plateada que salió de la varita de la castaña, el dolor se fue de inmediato y pudo mover su mano con naturalidad. Aun algo sorprendido por la inteligencia de Hermione levanto la mirada hacia la chica, que aun estaba algo seria.

¡Caramba!- dijo el rubio contento -. Gracias Hermione- susurro a continuación en voz baja mientras le regalaba la sonrisa mas tierna que la chica jamás hubiera visto alguna vez en el. ¿Hermione? ¿La había llamado Hermione?. Lo miro con una cara de incredulidad indescriptible y su corazón comenzó a acelerarse de nuevo, de pronto miro su reloj de pulsera y se dio cuenta que ya llevaba mas de 20 minutos ahí, definitivamente ya no podía ir a la clase de Runas Antiguas pero no quería quedarse con Malfoy mucho tiempo mas, necesitaba alejarse de el para pensar en lo que había pasado:

No hay de que- contesto la chica; estuvo apunto de decir Draco, pero por alguna extraña razón se contuvo.- creo que me tengo que ir.

Draco no dio crédito a lo que dijo Hermione, ¿porque actuaba como si no pasara nada? ¿Que acaso no había querido que el la besara?. ¿Era posible que alguna chica en el colegio e incluso en mundo no quisiera que el la besara?... o tal vez solo lo hacia para hacerse la difícil, si eso debía ser.

Aunque hubiera sido muy incomodo que Hermione dijera algo respecto al beso, el hecho de que lo ignorara era un insulto hacia Draco y un duro golpe para su orgullo.

Hermione recogió sus cosas pero en lugar de seguir derecho, retrocedió y volvió sobre sus pasos de 20 minutos antes, camino mucho mas rápido a comparación de la primera vez y sentía la mirada de Draco pegada en su nuca, siguiéndola.

Finalmente se perdió de vista y el chico recargo su cabeza contra la pared, ¿Cómo era posible que le gustara tanto alguien? Y peor aun ¿cómo era posible que esa persona lo rechazara?, ya no le molestaba demasiado su orgullo, sabia que la chica no se lo contaría a Weasley ni a Potter y por el definitivamente nadie se iba a enterar, pero ahora le molestaba realmente algo en su pecho, lo sentía oprimido y sintió un impulso de golpear al cualquiera que pasara frente a el en ese momento, o a cualquiera que hubiera besado a Hermione antes que el...

La chica por su parte comenzó a pelear consigo misma: el hecho era que había disfrutado mucho (tal vez demasiado) ese beso con Malfoy, no había sido para nada parecido a algo que ella hubiera experimentado antes, no se parecía ni un poco al beso de Ron, ni a los que alguna vez se dio con Krum, había sido una mezcla de sensaciones extrañas. Había sido como si Draco le hubiera mostrado como era con ese simple beso. Comenzó agresivo e impulsivo, típico del chico, pero a medida que ella lo correspondía, sentía una gran emoción, sentía como la acercaba mas y mas a el, sintió como si estuviera conociendo mas al rubio, sintió una ternura que nunca había descubierto en el, y en la forma en como le tomo el cabello mientras se besaban noto un cuidado que nunca hubiera sospechado en el, la había tratado como a una chica frágil y delicada. Nunca había sentido que alguien la tratara así, y nunca hubiera imaginado que quien algún día la trataría así seria Draco Malfoy. Pero lo que realmente la torturaba era que no podía enamorarse de el, no podía ni siquiera gustarle un poco, tenia que hacerlo por Harry y sobre todo (sintió un nudo en el estomago cuando pensó esto), tenia que hacerlo por Ron, no debía lastimarlo, pero para no hacer eso, debía lastimarse a si misma.

Decidido- pensó Hermione con tristeza- debo olvidarme de Draco Malfoy.- sabia que no lo haría, pero decirlo parecía hacerlo mas real.

Hermione paso el resto de la primera hora en la biblioteca, y Draco la paso en la sala común haciendo unos arreglos en sus planes, ninguno estaba ni siquiera remotamente concentrado en lo que se suponía que tenían que hacer.

Hermione, preocupada por haber perdido la primera clase del año, avanzo lo mas que pudo en su libro de Traducción de runas avanzadas, pero las runas no le parecían tan importantes en ese momento, estaba recordando cada instante de su mañana desde el momento en el que se encontró con Malfoy en el pasillo, a su pesar. Se sintió algo tonta al recordar que le dio pena decirle Draco al chico, pensar que se veía tan guapo, y el beso...

-¡Ya basta!- grito Hermione sacudiendo la cabeza, la señora Pince llego casi inmediatamente a sacarla de la biblioteca por gritar, Hermione se fue molesta por la forma en como la empujo por el ultimo tramo de recorrido, realmente no importaba, ya había sacado unos cuantos libros para no atrasarse en Runas y ya era hora de ir a la clase de Defensa contra las Artes Oscuras así que se encamino hacia el aula.

Y Draco... el no estaba precisamente mas atento a lo que hacia, en su mente pasaban imágenes de Hermione con una velocidad increíble, recordaba (con enojo) como le había dado un golpe en tercer año, recordó como se burlaba de el en cuarto diciéndole "huroncito" y también llego a su mente la primera vez que la vio en el Expreso de Hogwarts con el estúpido de Neville buscando al sapo de este y como se había burlado de ellos, pero mas que ninguna otra imagen, pensó en la cara que puso Hermione la primera vez que el la llamo "Sangre Sucia" y su mirada de odio, de eso ya hacia cuatro años pero sabia que la chica lo recordaba perfectamente... se sintió muy enojado, ¿por todas esas cosas lo había rechazado? O simplemente no le gustaba (no eso no puede ser pensó Draco, no hay forma de que no le guste a alguien) ¿entonces que era? De pronto una idea horrible le llego a la mente: ya le gustaba alguien y no era el, ya tenia que ir a la estúpida clase de Herbologia (Crabbe le dio el horario que Snape le había mandado con una nota regañándolo por no ir a su despacho), pero esa idea que se le acaba de ocurrir lo enojo mas aun y quien tuvo que pagar por su coraje fue Pansy:

Draco, ya va a comenzar la clase de Herbologia, vamos- dijo con voz melosa la chica mientras le tendía el brazo esperando que se lo tomara

Ya lo se, ya lo se- gruño el rubio pasando de largo a Pansy mientras salía de las mazmorras, Pansy se molesto demasiado, pero no dijo nada. Era el tipo de cosas que solía a hacer, quedarse callada guardando su coraje para no enojar a Draco

Draco iba caminando rápidamente hacia los invernaderos, sin hacer caso de nada ni nadie, llego hasta el invernadero #3 y se acomodo junto a unas extrañas plantas rojas con olor penetrante, la profesora Sprout comenzó a hablar pero Draco solamente escuchaba por partes.

... el jugo de las plantas rojas, las hidrogelas, que están de aquel lado, sirve principalmente para crear la poción de dormir sin sueño, con pequeñas dosis pueden llegar a...-

"Tal vez todavía se comunica con Víktor Krum, después de todo fue al baile de navidad en cuarto año con el, tal vez aun se hablan, pero no, no parecen buena pareja. "

... por supuesto que es peligroso, si aspiran por largos rato el polen de la hidrogela pueden llegar a tener perdida de memoria por días e incluso semanas, por eso es mejor...

"O tal vez le gusta el idiota de Potter, no eso no es posible, no parecen nada mas que amigos, además dudo mucho que a Potter le gusten las mujeres."

Cada vez escuchaba menos de lo que decía la profesora

...la forma correcta, de quitarles el jugo, sin aspirar demasiado polen es tomarlas por...

"O tal vez le gusta el pobretón Weasley"

Sonrio con malicia... "ni siquiera ella, puede tener tan malos gustos"

Crabbe y Goyle estaban en ese momento intentando extraer el jugo de la hidrogela inyectándole una especie de jeringa enorme, y volteando los rojos pétalos hacia el lado contrario, donde estaba un chica morena que se desmayo cuando el polen de la hidrogela de estos, le rozo la cara.

¡Tontos!- exclamo la profesora Sprout acercándose rápidamente a la chica que estaba en el suelo- les dije claramente que cubrieran los pétalos con la manta, castigados ustedes tres.- dijo señalando a Crabbe, Goyle y a Malfoy.

¡¿Qué?!- salto Draco indignado- yo no estaba haciendo nada, fuero ellos dos- dijo señalando a Crabbe y Goyle quienes asintieron tontamente.

Ah lo siento señor Malfoy, olvide este castigo- dijo la profesora Sprout sin alzar demasiado la voz- ahora esta castigado por no hacer nada en mi clase, no crea que no me he dado cuenta que ha estado toda la hora sin mover ni un dedo, y esos son 5 puntos menos para Slytherin

Draco no dijo nada, sola miro con odio a la maestra y en ese momento sonó el timbre, tomo su mochila y salió hecho una furia hacia el receso, se dirigió hacia el séptimo piso: La Sala de los Menesteres, a arreglar unos detalles acerca del plan que le encomendó Voldemort, no estaba resultando tan rápido como el esperaba, porque Borgin no estaba haciendo su trabajo a la velocidad que el desearía, y si el armario no era arreglado pronto, tendría que hacer otro plan, tal vez encantar un objeto para que llegara a las manos del director de Hogwarts, y así se cumpliría su misión, y Voldemort dejaría de molestarlos a el y a su madre. Ya no sentía la misma seguridad que cuando le fue encomendada su misión. Estaba preocupado por su madre, si algo le importaba en el mundo era su madre, sintió demasiado odio por su padre en incontables ocasiones, pero su madre siempre lo protegió, fue del único ser del mundo del que alguna vez sintió que recibió amor, y era el único ser que creía que podría llegar a amar en su vida, pero tal vez una chica castaña de Gryffindor cambiara eso algún día...

Mientras Draco se encontraba en la Sala de los Menesteres, intentando avanzar en la misión que le encomendó Voldemort, Hermione estaba con Harry y con Ron hablando acerca de una carta que recibió Harry de parte de Dumbledore, para comenzar con sus clases particulares. Se pasaron todo el receso hablando acerca de lo que Dumbledore le podía enseñar a Harry, hasta que sonó el timbre y se dirigieron a las mazmorras, hacia su primera clase de Pociones con Horace Slughorn.

Llegaron al aula de Pociones con unos minutos de retraso y al llegar ahí encontraron a los otros alumnos que habían conseguido el nivel suficiente de TIMO para cursar esa asignatura ese año, entre ellos había cuatro alumnos de Ravenclaw, uno de Hufflepuff y cuatro mas de Slytherin, entre ellos Malfoy.

Malfoy les dirigió la típica mirada de odio y desprecio a Harry, Ron e incluso a Hermione, estaba muy dolido con ella, pero no iba a permitir que ella lo notara, intento dirigirle el gesto del mas profundo odio que pudiera llegar sentir alguna vez, pero al ver los ojos castaños de Hermione mirándolo fijamente e intentando (al igual que el) fingir un odio que no sentía, Draco se dio cuenta por una extraña razón, de que no podría aparentar por mucho mas tiempo que la odiaba, ambos intentaban ocultar lo que realmente sentían pero hacia tan solo unas cuantas horas, se habían demostrado en un pasillo de la torre Norte que no se odiaban y que incluso su antipatía había dado lugar a algo mas profundo, algo mas grande, algo mas que un simple beso que no iban a olvidar...

Inconscientemente Draco se tomo la muñeca del brazo derecho, ahí donde Hermione lo había curado y comenzó a moverla lentamente... se sorprendió al darse cuenta de que ya estaba dentro del aula de pociones sentado con sus compañeros de Slytherin con la vista perdida en un caldero con una extraña poción con un extraño brillo nacarado, que daba el olor como al aroma que había en el campo de quidditch al volar en su escoba, a pollo asado y a un perfume de chica que no lograba reconocer ...

Hermione había estado algo ensimismada desde que vio la mirada que Draco les dirigió en la entrada del aula, la que iba para Harry y Ron parecía tan fría y con tanto odio como siempre, pero cuando esos grises ojos se dirigieron hacia ella sintió el mismo vacío que sentía cada vez que el la miraba, pero ahora no era por odio, era algo diferente, algo mas fuerte, algo mas triste... había pensado mucho en lo que había pasado en la mañana, su beso con Draco, había sido hacia apenas unas horas, pero lo veía tan distante y a la vez tan cercano que no entendía como en ese momento fingió actuar como si nada hubiera pasado, tal vez debió decir algo, tal vez debió darle una bofetada (no porque si hubiera hecho esto hubiera parecido que tampoco lo disfruto), tal vez debió siquiera haberle sonreído, pero en ese momento, ninguna de esas ideas había cruzado por la mente de la chica, solo pensaba en que Draco Malfoy la había besado... lo único que despertó a la chica de sus pensamientos fue el percibir un dulce aroma a césped recién cortado, pergamino nuevo y un perfume que inmediatamente reconoció como el que había olido esa misma mañana: el aroma que percibió de Draco Malfoy luego de su encuentro.

Duro una fracción de segundo en darse cuenta porque el ambiente parecía haberse impregnado de esos olores: Amortentia.

Miro a su alrededor, parecía que todos en aquella aula estaban hundidos en sus pensamientos, sonriendo de una manera tonta, respirando lenta y calmadamente, cada uno metido en su propio mundo, guiados por el filtro de amor que creaba esa ilusión de serenidad, intento evitarlo, pero instintivamente volteo a ver a Draco que también la miro por un leve instante: ambos se habían dado cuenta de ello antes de que resultara embarazoso seguirse mirando a los ojos.

Hermione se pregunto, mientras sacaba su libro de la mochila, si el rubio chico estaría en aquel momento sintiendo su aroma... o tal vez seria el de Pansy, o tal vez de alguna otra chica, y (para sorpresa de la misma Hermione) comenzó a hojear su Manual de preparación de pociones avanzadas enfurecida, pensando en lo que estaría espirando Draco, que lo haría sentir la Amortentia, y se dio cuenta de que estaba celosa: celosa de pensar que el filtro de amor le hiciera sentir cosas, que no tuvieran relación con ella...

En ese momento Harry y Ron se sentaban en la mesa, regresaban del armario de materiales, del cual Slughorn había sacado un par de libros usados y balanzas para prestárselas a los chicos mientras conseguían sus propias cosas.

-Muy bien- dijo el profesor dirigiéndose a la clase en general- he preparado algunas pociones que ya deberán llegar a ser capaces de preparar cuando lleguen al nivel de los EXTASIS, ¿quien de ustedes, puede decirme cual es esa poción que esta ahí?- dijo señalando una sustancia incolora e inodora junto a la mesa de Slytherin.

A pesar de todo lo que pasaba por la cabeza, el corazón, y el estomago de Hermione, su cerebro se impuso y levanto la mano con una rapidez ya acostumbrada, mientras el maestro le daba la palabra.

Es Veritaserum señor, una poción que obliga a quien la bebe a decir la verdad- dijo con tal rapidez que sorprendió a Slughorn.

Correcto señorita... –dijo el maestro con una sonrisa de oreja a oreja.

Granger- contesto Hermione sonrojándose un poco.

Y así el maestro pregunto por las otras tres pociones que había en el aula (Amortentia, Félix Felicis, Poción Multijugos) y a todas las cuales Hermione fue la única que supo dar respuesta.

Draco la miro algo molesto, la chica era un sabelotodo insufrible, pero no podía evitar que cada vez que hacia una de esas cosas que antes le molestaba tanto, le gustara mas... le hartaba que siempre supiera la respuesta de todo, pero eso la hacia muy inteligente, odiaba que todos los maestros la prefirieran, pero eso hacia que la chica se sonrojara, lo cual (en opinión del chico) la hacia verse preciosa, y aborrecía sobre todo pensar en lo mucho que le gustaba la forma en como arrugaba el entrecejo cuando leía, o como se pasaba la pluma por los labios cuando iba a escribir algo, o la forma en que en ese momento se estaba dando cuenta de todas esas cosas y estaba sonriendo como estúpido...

Slughorn anuncio que el premio para quien hiciera el Filtro De Muertos en Vida mejor realizado, se llevaría una botellita de Felix Felicis suficiente para 12 horas de buena suerte, eso fue suficiente para que Draco se olvidara por unos momentos de Hermione, y la chica por su parte hizo lo mismo.

Al finalizar la clase de pociones, Hermione regañaba a Harry por el hecho de haber seguido unas instrucciones alternas a las originales (ustedes saben no? las del príncipe mestizo) , y así haber conseguido ganar el Felix Felicis.

Supongo que no pensaras que e hecho trampas o no?- le pregunto Harry a Hermione finalmente.

Hombre tampoco se puede decir que hayas hecho el trabajo tu mismo- contesto muy molesta la castaña.

Solamente siguió unas instrucciones distintas a las que seguiste tu- razono Ron- pudo salir todo mal, pero Harry e arriesgo y le salió bien, ahh Slughorn pudo darme a mi el libro con anotaciones perno no, a mi solo me dio uno que parece que alguien vomito en la pagina cincuenta y dos...

He oído bien- dijo una voz a sus espaldas. A Harry le dio un escalofrió- ¿has estado siguiendo consejos de un libro?- pregunto una pequeña y linda pelirroja

Ginny parecía muy preocupada. Harry supo de que se trataba.

-Tranquilízate Ginny, esto no es como el diario de Ryddle- solo es un libro con anotaciones.

Pero la pelirroja no parecía estar mas relajada, se veía alarmada y nerviosa, Harry sintió mal por provocar que Ginny se preocupara, después de todo, la experiencia con el diario de Ryddle había sido horrible para ella...solo se fue tranquila hasta Hermione le hizo un hechizo (Specialis revelio) y el libro no demostró nada, solo ser simple y sencillamente un libro con anotaciones de un antiguo estudiante de Hogwarts. Harry se sintió bien durante una milésima de segundo al ver la sonrisa alegre de Ginny al despedirse, pero toda esa alegría se esfumo cuando Hermione dijo:

-Ah si se había quedado de ver con Dean según recuerdo-

Fue como si un balde de agua helada le cayera a Harry en pleno invierno, no supo porque pero el resto del día la paso muy molesto, y al ver a Seamus y a Dean en la clase de Herbologia sintió ganas de hacerlos comer (sobre todo a Dean) todo el polen de hidrogela que había en el invernadero #3.

El hecho era que durante la clase de Herbologia de ese día (que les parecía a los tres eterno) tenían mucho trabajo, pues la profesora Sprout insistió en que si los alumnos de Slytherin y de Hufflepuff, con los que ya había tenido clases ese día, habían logrado extraer mas de 300 litros de jugo de hidrogelas, el resto de los alumnos podrían doblar la cantidad ese mismo día, por lo cual el trabajo fue muy pesado.

Cada cinco minutos caían alumnos desmayados por unos momentos, y la profesora Sprout se vio en la necesidad de decir:

Al próximo que no extraiga bien el jugo de la planta, y haga desmayarse a un compañero, voy a castigarlo toda la semana y créanme que hay mucho trabajo para los castigados...

No hubo necesidad de repetirlo, pues el resto de la hora, no hubo ningún otro desmayo, pero casi al final de la clase, Ron y Hermione peleaban por un jeringa especialmente gruesa para acabar rápido con sus trabajos y empujaron una enorme Hidrogela que soltó su polen directamente en la cara de Harry que cayo desmayado inmediatamente.

-Basta- grito la profesora fuera de sus casillas- Weasley y Granger castigados, y tu Finnigan lleva a Potter a la enfermería, que no despertara en un largo rato si no le dan un poco de poción revitalizante.

Hermione y Ron se vieron ceñudos y con los brazos cruzados unos momentos, sin dirigirse la palabra, pero en cuanto sonó el timbre para la cena, fueron a la enfermería a ver a Harry.

Por suerte para Ron y Hermione, luego de 30 minutos en la enfermería, Harry salió como nuevo (solo duro unos instantes en recordar quienes eran el pelirrojo y la castaña y porque insistían en llamarle Harry) y se dirigieron hacia los invernaderos para ver cual iba a ser su castigo.

Encontraron a la profesora Sprout en el Invernadero #1 dando clases a unos alumnos de segundo año, mostrándoles las mandrágoras, por lo cual tuvieron que esperar alrededor de 20 minutos, en ese lapso llegaron otros dos alumnos de sexto, uno alto y delgado de Hufflepuff y otro pálido y rubio de Slytherin, ambos con cara de pocos amigos.

Se pusieron cada uno a un lado de los Gryffindor, Justin Finch-Fletchley al lado de Ron y Draco Malfoy al lado de Hermione. La chica se puso muy nerviosa.

Nadie dijo nada hasta que salió la profesora Sprout y les dijo a los cuatro alumnos:

-Ya todos saben porque están aquí, su castigo será la próxima semana, comenzaran el lunes, y terminaran cuando acaben el trabajo, que tendrá que ver con las hidrogelas por supuesto- dijo la maestra sonriente, como si los invitara a tomar el te en una tarde lluviosa- Weasley y Finch ustedes Irán al invernadero #3- dijo señalando a los chicos- y Granger y Malfoy al invernadero #2, me ayudaran a cambiar de macetas todas las hidrogelas, lleguen a las 3:00 en punto y si yo fuera ustedes, llevaría mi túnica mas vieja, pues es un trabajo sucio- agrego la profesora y se metió de nuevo a continuar con su clase.

Cuando la profesora se metió en el invernadero Draco dijo con voz burlona a Ron:

-Tu túnica mas vieja, será difícil elegir ehe Weasley, entre la de uso diario y la de gala-

Ron lo miro con un odio que no es fácil de describir, y le hizo una seña con el dedo que no haría frente a la profesora, Draco soltó un risita burlona. Justin se fue inmediatamente y Draco le dijo a Hermione:

Nos vemos el lunes, Granger.- y le dedico una de sus miradas sugerentes con la ceja levantada y se marcho con paso rápido.

¿Qué fue eso? – pregunto contrariado Ron. Hermione tembló de pies a cabeza, no quería que Ron comenzara a sospechar.

¿Como se supone que lo sepa?- dijo intentando sonar molesta.

Mmm, mala suerte Hermione, te toco con ese idiota, tendrás que pasar horas encerradas con ese imbecil cambiando esas plantas de lugar- agrego Ron, como probándola.

Gracias por el resumen de mi castigo Ron, pero si no fuera por ti ni siquiera estaría aquí...

¿Que quieres decir?-contesto enojado el pelirrojo- Yo no fui el que intento arrebatarme la jeringa cuando había otras diez en la mesa...

Sabes perfectamente que estaban todas llenas de polen, además ni siquiera sabias usarla...

Y así continuaron peleando hasta que llegaron a la Sala Común, Hermione aburrida de pelar subió a su habitación y se acostó en la cama.

Estaba mirando el techo de la habitación, pensando, todo lo que había pasado en ese día, meditando por centésima vez en el beso con Draco, pensando en la forma en que el rubio acababa de insultar a Ron, y molesta consigo misma por esperar con ansias que llegara el próximo lunes para estar a solas con el, sin estar completamente segura de si para matarlo o para besarlo, no lo sabia, solamente quería que fueran las 3 de la tarde del próximo lunes...