Capitulo 5

Al fin solos

La tiempo pasaba a diferentes ritmos para cada uno de los chicos esa semana.

Para Harry que tenia que hacer las pruebas de elección de quidditch, pasaba con un ritmo lento. Estaba deseoso de montar su saeta de fuego, y a pesar de los nervios que podía sentir por las elecciones que tenia que tomar respecto al equipo de Gryffindor, quería que llegara el próximo sábado con impaciencia..

Para Ron, que iba a participar para intentar formar parte del equipo, pasaba con una rapidez inexplicable, le pareció que apenas se levanto la mañana del martes y ya era viernes por la noche, y al día siguiente eran las pruebas de quidditch...

Para Hermione en cambio, avanzaba a diferentes tiempos, cuando deseaba que fuera lunes para estar con Draco el tiempo pasaba lentísimo, como si le hubieran hecho un hechizo paralizante, y cuando se ponía nerviosa por ver al chico y estar con el por horas a solas el próximo lunes las horas pasaban como segundo, y los días como minutos.

Finalmente llego el sábado, día de la elección del equipo de quidditch, al final del día, Harry tenia sus 3 cazadoras Katie Bell, Demelza Robins y Ginny Weasley y a dos excelentes golpeadores (aunque no como Fred y George) Jimmy Peakes y Ritchie Coote y a un muy buen guardián Ron Weasley, aunque Harry tuvo que soportar los reclamos del guardián perdedor Cormac McLaggen, quedo muy satisfecho con su equipo.

Lavender Brown felicito con una risita tonta a Ron, que a Hermione le recordó tanto a Pansy Parkinson que no pudo evitar hacer una mueca de desagrado. Harry noto esto, pero no dijo nada,

-Mejor así pensó Hermione.

Luego de eso se dirigieron a la cabaña de Hagrid, el guardabosques estaba molesto porque los chicos habían dejado su asignatura de Cuidado de Criaturas Mágicas, entre ruegos de los chicos y el llanto de Hagrid porque Aragog estaba al borde de la muerte se reconciliaron.

Los días pasaron con una velocidad sorprendente, de pronto eran las 2 de la tarde del lunes.

Faltaba una hora para ver a Draco.

Hermione lo había visto un par de veces en la semana, algunas veces solo y pensativo, y otras acompañado por diferentes niñas de 2do y 3er año, nunca eran las mismas, pero siempre eran dos, cargando libros, balazas o calderos. Parecían una especia de escolta del chico. Draco normalmente las iba regañando o hablándoles en voz muy baja con el ceño fruncido, pero aun así la castaña sentía una leve punzada de un sentimiento que le apretaba el estomago y que la hacia tomar su varita y recordar embrujos y maleficios, aunque nunca lograba identificar que era ese sentimiento de odio contra esas niñas que acompañaban a Draco.

Hermione, Ron y Harry se dirigieron al gran comedor y al terminar de comer salieron de este rumbo a los invernaderos, Harry los acompaño hasta la salida del castillo, y ahí se quedo unos minutos platicando con Neville, luego se dispuso a dirigirse a la sala común pero algo que vio, camino hacia esta, lo interrumpió y lo hizo desear saber hacer la maldición asesina: Ginny y Dean estaban tomados de la mano, ella estaba sonriendo y se acercaban lentamente, y se besaron.

Harry tenia la mano sobre su varita, y si no fuera porque estaba rodeado de niñas tontas que le sonreían coquetamente (entre ellas estaba, por supuesto Romilda Vane) la hubiera sacado y le habría lanzado un maleficio a Dean, que le acariciaba el rojo cabello a Ginny, al ver esto la sangre de Harry comenzó a hervir... Finalmente se separaron y siguieron conversando, tomados de la mano, sin siquiera notar que Harry los veía furioso.

Se dirigían hacia el lago, Harry pensó en seguirlos pero decidió mejor ir a la torre de Gryffindor, entrar a su dormitorio y sacar de su baúl el mapa del merodeador. De reojo vio la cama de Dean, pero pensó que destruirla y sacar todas las cosas de su baúl y tirarlas por la ventana de la habitación, pero seria muy obvio, en todo caso ni siquiera sabia porque estaba tan enojado con el. Volvió a centrar su atención en el mapa, luego de unas palabras muy bien elegidas ("Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas") y con un leve toque de su varita, apareció un mapa del castillo de Hogwarts mostrando puntitos con los nombres de todos los que estaban en los terrenos del castillo.

Busco cerca del lago los dos diminutos puntos con las inscripciones G. Weasley y D. Thomas y se alegro de ver que Ginny estaba con Luna Lovegood y que Dean estaba junto a dos puntitos don las inscripciones N. Longobottom y S. Finnigan, sin saber porque estaba tan contento por algo que ni siquiera debería ser asunto suyo comenzó a buscar a R. Weasley y a H. Granger y los vio en los invernaderos #3 y #2 respectivamente. Ron estaba ya dentro de su invernadero junto con Justin, según el mapa, pero Hermione estaba sola. No encontró a Malfoy en ningún lugar cerca de los invernaderos, pero sabia que Hermione iba a hacer su castigo en compañía de el.

Miro su reloj, faltaban 10 minutos para las 3.

-Como si Malfoy fuera a llegar temprano a un castigo- dijo Harry para si mismo, tenia una vaga esperanza de que si la chica pasaba tiempo suficiente con Draco, creería su teoría de que Malfoy era un mortifago.

En el invernadero #3 Ron platicaba alegremente con Justin mientras trabajaban, resulto ser que habían castigado a Justin por lanzarle una jeringa en la cabeza a un amigo suyo en el instante en que la profesora volteaba a verlos y le había aplicado una semana de castigos.

En el invernadero #2 en cambio Hermione trabaja sola, pues Draco Malfoy no se había dignado a ir al castigo.

Estúpido engreído- decía la chica en voz alta mientras sacaba una hidrogela especialmente grande de una maceta y la cambiaba a una mas grande- debí suponer que ni siquiera vendría.

Pasaron varios minutos sin que el chico apareciera, lo cual cada vez aumentaba mas y mas el mal humor de Hermione, tenia que hacer todo ese trabajo y el Slytherin no llegaba.

Cuando lo encuentre le lanzare una maldición asesina- repetía una y otra vez la chica.

Siguió trabajando sin quitar su ceño fruncido, molesta con Draco y molesta consigo misma porque le importaba demasiado que no fuera el chico(y no tenia nada que ver con el hecho de que tenia que hacer el trabajo ella sola). Siguió hablando sola durante otros diez minutos. Estaba mas que enojada, y tal vez por eso no se dio cuenta de que un chico alto, pálido y rubio de Slytherin la estaba viendo desde la entrada del invernadero, desde hacia ya varios minutos.

Se acerco lentamente a la chica, no demasiado, para que Hermione no lo notara, pero si lo suficiente para escuchar unos cuantos insultos contra el, que mas que hacerlo enojar, lo hicieron sonreír.

Cuando lo vea si que se va a arrepentir de dejarme aquí sola- continuo la castaña, aun sin saber que Draco estaba a sus espaldas, solo unos cuantos metros de distancia- y le voy a enseñar nuevos usos de esas estúpidas jeringas!-

Vaya Granger, hablas como si estuvieras muy enojada con alguien- susurro finalmente Malfoy en el oído de la chica.

Hermione se sobresalto tanto, que tiro una maceta al suelo y se rompió en mil pedazos. Volteo a ver a Draco ceñuda, pero casi se derrite al ver la sonrisa que este le dedico.

Veo que te alegra verme, Granger- añadió el rubio con un tono presumido- y honestamente no te culpo- agrego pasándose una mano por el rubio cabello

Sabes Malfoy, el mundo no gira alrededor de ti- dijo Hermione que al fin había logrado reponerse y ver al chico enojada.- y si tuvieras un poco de vergüenza hubieras llegado a tiempo que ya hice mas de la mitad del trabajo sin ti...

Pero dejo de hablar de inmediato. Draco se acerco lentamente a Hermione, al igual que lo había hecho una semana antes.

Hermione comenzó a sentir el olor del chico, exactamente igual al de unos días antes, veía sus ojos grises de nuevo, la castaña comenzó a temblar, pero esta vez, fue ella quien puso sus manos sobre el rostro de Draco y lo atrajo hacia el suyo: esta vez fue Hermione quien lo beso.

Los labios de la chica se unieron desesperados a los de Draco, pero fue el quien comenzó el juego con sus lenguas, y a pesar de que el muchacho estaba muy impresionado, no desaprovecho la oportunidad, puso una mano sobre el cabello de la chica y otra en su cintura, ya no importaba que era una sangre sucia, ya no importaba que ella era una Gryffindor y el un Slytherin, ya solo importaba que Draco Malfoy se acaba de dar cuenta de que estaba enamorado de Hermione Granger.

El encuentro del invernadero entre Hermione y Draco tuvo un efecto, que ninguno de ellos esperaría: se enamoraron profundamente, y comenzaron a vivir un romance tan sincero y tan perfecto, que ambos tenían miedo de que algún día terminara.

Por supuesto que todo era un secreto, Hermione no quería que Harry y Ron si quiera imaginaran que era amiga de Malfoy, mucho menos algo mas... y Draco no solo debía ocultar su amor a sus compañeros de Slytherin sino también a su madre y a su familia en general.

Hermione sentía algo tan lindo y tan intenso por Draco, como nunca antes lo había sentido, ni por Krum, ni por nadie mas. Pero sabia que Draco tenia secretos, y sabia que aunque la llegara a amar, tal vez nunca confiaría en ella totalmente.

Los pensamientos de la chica no estaban del todo incorrectos: Draco tenia su lado oscuro, y ya era muy tarde para volver atrás. Su vida ya no solo era solo bromas crueles e insultos, ahora había algo mas grande, mas grave, una misión que le había encomendado Lord Voldemort, y de la cual dependía la vida de su madre y la suya.

Hermione continuaba sus actividades normales, pasaba la mayor parte del tiempo con Harry y Ron, y aun tenia que lanzarle miradas de odio a Draco. El chico hacia lo mismo, pero de vez en cuando en las clases que compartían, no podían evitar lanzarse, eventualmente, unas divertidas sonrisas de complicidad.

Hermione había descubierto en un libro, un muy útil hechizo para comunicarse mediante pergaminos encantados, los cuales, los chicos llevaban a todos lados. Ella tenia uno y Draco el otro. Eran muy eficaces, solo escribían sobre su pergamino el mensaje para el otro, y este aparecía en el pergamino del otro instantáneamente, así mantenían largas conversaciones durante las clases, sin que nadie se percatara de nada, después de todo ¿Qué tenia de raro que Hermione Granger se la pasara escribiendo durante las clases y sonriendo al ver sus notas? Y lo que Draco hiciera o dejara de hacer no le importaba demasiado a los que conocían a Hermione para sospechar algo.

Los Slytherin, por su parte, ni siquiera imaginarían que un chico de su casa mantuviera una relación con una Gryffindor. La única que comenzó a notar que había algo raro, fue Pansy Parkinson.

Ella estaba enamorada de Draco desde que lo había conocido en primer año en el expreso de Hogwarts, y habían mantenido relaciones ocasionales. Normalmente Draco le daba ilusiones a Pansy, y luego la dejaba llorando.

Otras veces eran novios oficiales, pero solo cuando le convenía a Draco. Pero no pasaba mas de una semana sin que todo terminara.

Pero ahora ni siquiera la veía. ¿Qué acaso no era ella la chica mas bonita de Slytherin?, si todos decían eso, porque Draco ya no la miraba como antes...

Por fin llego el día de la primera excursión a Hogsmeade. Draco y Hermione no podían ir juntos ya que además de que seria demasiado raro, el chico estaba castigado por la profesora McGonagall, por lo cual el día estaba destinado a ser malo, por lo menos para la chica.

Para comenzar el día amaneció lluvioso y triste, además de que tuvo que regañar a Harry (otra vez) por usar un hechizo de los que había leído en su Manual de pociones avanzadas del príncipe mestizo contra Ron ("Levicorpus") sin saber para que servia, que ocasiono que Ron quedara colgado de cabeza sobre su cama. Hermione ya iba a la mitad de su sermón cuando llego Ginny para darle un sobre a Harry, de los de las clases de Dumbledore. Ahora ya sabían de que se trataban esas sesiones: recuperar información del pasado de Lord Voldemort cuando aun era Tom Ryddle.

Harry recibió contento la nota de las manos de Ginny, y le dirigió una sonrisa delatora. Hermione ya lo sospechaba: a Harry le comenzaba a gustar Ginny, pero no se lo diría, así eran los chicos: tontos (disculpen si hay un chico leyendo esto pero jajaja para eso si estamos un poco mas avanzadas las mujeres). En fin, tal vez en un futuro mas cercano, Harry lo admitiera.

Salieron del colegio hacia el pueblo, su primera parada fue en Honeydukes, donde encontraron al profesos Slughorn, que se acerco alegremente hacia Harry y Hermione para invitarlos ala próxima reunión de su club de las Eminencias, Harry se disculpo:

Es que tenemos entrenamiento con el equipo de quidditch ese día- y era verdad, cada que el profesor lo invitaba a una reunión programaba un entrenamiento: así Ron no se sentía excluido y podía pasar tiempo con Ginny riéndose, imaginando a Hermione sola con McLaggen y con Zabini.

Lo que los chicos no sabían era que Hermione había asistido a las mismas reuniones que Harry, las demás habían sido reemplazadas, por pasar tardes enteras con Draco solos, algunas veces en la biblioteca (normalmente vacía en esas horas), o en la Sala de los Menesteres, momentos que los chicos disfrutaban como ningún otro.

Cuando iban de regreso hacia el castillo de Hogwarts, el tiempo estaba tan mal que ni siquiera podían hablar, solo veían que Katie Bell y una amiga suya (que creían que se llamaba Leanne) discutían acerca de un paquete. Katie lo toco y salió volando despedida varios metros atrás: comenzó a gritar y a retorcerse violentamente. Harry corrió por ayuda, y Hermione, Ron y Leanne se quedaron ahí con Katie, intentando controlarla.

Minutos después Harry volvió con Hagrid y tomo a Katie entre sus brazos y fue corriendo hacia el castillo. Hermione comenzó a consolar a Leanne, que estaba como loca, y Harry envolvió con mucho cuidado el paquete que había causado todo eso: era una especie de collar. El mismo que Harry había visto hacia unos años en la tienda de Borgin and Burkes

Se dirigieron en silencio hacia el castillo. La profesora McGonagall les pidió que le contaran lo que había pasado y lo así lo hicieron, pero no solo eso, sino que Harry le contó a la profesora, todas sus sospechas contra Malfoy. Hermione deseo que no lo hubiera hecho pues al contrario de lo que Ron y ella decían, la profesora parecía tomárselo mas en serio

-Esa es una acusación muy grave, Potter tienes pruebas?

No, pero vimos a Malfoy en la tienda donde se compro el collar...- y Harry le explico todo lo de Borgin y Draco a la maestra.

¿Malfoy le llevo algo para que se lo repararan?- pregunto McGonagall

No, el quería que le dijeran como hacerlo, no lo llevaba consigo

¿Vieron a Malfoy salir de la tienda con un paquete parecido al del collar?

No profesora, el le dijo a Borgin e se lo guardara

En realidad- añadió Hermione, defendiendo al chico- Borgin le pregunto que si quería llevárselo y el le dijo que no

¡Pues claro o quería tocarlo!- dijo Harry

Lo que dijo fue: "¿Cómo me voy a ver en la calle con eso? – especifico la castaña, ¿por qué Harry tenia que pensar siempre o peor de Draco?

Hombre- intervino Ron- se habría visto como un estúpido con el collar puesto.

¡Ron!- se sobresalto Hermione- Se lo habría llevado envuelto para no tocarlo, además no seria difícil esconderlo bajo la túnica, si lo de Malfoy fuera verdad, seria algo muy grande y pesado, algo que llamara la atención- dijo la castaña intentando sonar lo mas objetivamente posible.

Ron iba a rebatir, cuando la profesora los callo y dijo:

-Gracias por comunicarme sus sospechas pero podríamos acusar por entrar a esa tienda a miles de personas, además de que Draco Malfoy no ha salido del castillo hoy, ya que esta cumpliendo un castigo conmigo.

Harry no pudo hallar como rebatir a esto, y los tres amigos se dirigieron a la sala común de Gryffindor platicando acerca del ataque. Hermione estaba algo nerviosa, no quería pensar que Draco tuviera algo que ver con eso, pero en el fondo, aun dudaba y se preocupo aun mas, cuando saco de su bolsa el pergamino encantado y este tenia un mensaje de Draco:

"Necesito verte pronto Hermione, ven a la Sala de los Menesteres lo mas pronto que puedas"

Hermione tuvo que decirles a los chicos que tenia un trabajo de emergencia de Aritmancia para la profesora Vector, tomo su mochila como lo haría comúnmente, pero al salir por el retrato de la Dama Gorda comenzó a correr y no se detuvo hasta llegar al séptimo piso, frente al tapiz de los trols bailarines.

Paseo de un lado a otro, tres veces, pensando con todas sus fuerzas: "Necesito ver a Draco, necesito ver a Draco, necesito ver a Draco"

Apareció finalmente la puerta de la sala de los Menesteres y Hermione sin dudar ni un segundo, la abrió y encontró una sala común y corriente, había un par de sillones y una ventana que daba hacia lo que parecía ser una montaña alejada. Draco estaba sentando en un sillón con su cabeza sobre sus manos. Estaba temblando.

Draco- grito Hermione mientras se dejaba caer su mochila al piso y se lanzaba a abrazarlo.

Hermione- dijo en voz baja el chico. La castaña se preocupo tanto que se detuvo un instante antes de abrazarlo.

Draco estaba pálido y su frente estaba llena de sudor, sus manos temblaban y sus ojos se veían llorosos. Hermione no entendía porque estaba así pero lo abrazo rápidamente, y sintió como el la rodeaba también con sus fuertes brazos. Draco se hundió sobre el cabello de la chica, solo quería olvidar lo que acababa de hacer, después de todo nada había salido bien, el collar no había llegado al colegio, y una alumna, una tal Katie Bell, iba a ser trasladada al hospital San Mungo.

Tenia que hablar de eso con alguien, pero no tenia con quien hacerlo, Crabbe y Goyle no lo entenderían, Snape no era una opción, su madre se preocuparía, y a Hermione.. a ella no podía decirle nada, la quería demasiado pero no podía hablarle de eso, era algo muy oscuro, muy malo, algo que la alejaría para siempre de el...

Ella, por su parte no sabia que hacer. Se sentó en uno de los sillones y Draco se acostó sobre sus piernas. Hermione comenzó a acariciarle el cabello, decidió que debía dejarlo a el hablarle si quería, y si no, solo debía estar ahí lista para cuando el estuviera preparado.

Draco se tapaba la cara con las manos, dejaba que su mirada se perdiera en el vacío, y después veía los ojos a Hermione la tomaba entre sus manos y la besaba. Se hundía de nuevo en sus pensamientos, mientras Hermione hacia lo mismo, dejaba que Draco la abrazara y la besara y luego dejaba que se alejara de ella, era obvio que estaba luchando consigo mismo y la chica no podía hacer nada mas que esperar a que el dijera algo pero ella pensaba, tal vez las suposiciones de Harry tuvieran algo de verdad, tal vez Draco estuviera en problemas, pero ella no lo podía ayudar, si el no lo permitía.

Pasaron unos días luego del ataque, Draco no le dijo nada a Hermione: no había tenido el valor suficiente para hacerlo, pero la chica no era tonta (después de todo hablamos de Hermione) y comenzaba a dudar acerca de lo que Draco pudiera estar ocultándole, Harry había dado muy buenas pistas respecto al hecho de que el Slytherin pudiera ser mortifago, pero la castaña aun se negaba a creerlo, pues comenzaba a amar a Draco, mas de lo que alguna vez se hubiera imaginado que se podía amar...

Pero el tiempo seguía avanzando y con ello otra serie de circunstancias, la que mas le importaba a Harry: el primer partido de quidditch contra Slytherin, y ya que Katie Bell no regresaría a tiempo para el partido, Harry tuvo que comenzar a prevenir y convocar a Dean para el equipo, aunque esto significara tener que verlo con Ginny en los entrenamientos. Harry seguía sin entender porque ahora le costaba tanto hablar con Dean, y porque le molestaba tanto que fuera el novio de Ginny, pero lo atribuyo al simple hecho de que Ginny era como una hermana para el, y por eso la intentaba proteger, aunque en el fondo (muy en el fondo) sabia que se engañaba a si mismo.

En los entrenamientos Ginny era el alma del equipo, pero Ron parecía ser exactamente lo contrario, sus nervios arruinaban lo bueno que podía llegar a ser. El primer entrenamiento con Dean en el equipo fue un desastre.

Harry iba animando a Ron mientras se dirigían a la torre de Gryffindor luego del entrenamiento, pero al tomar un atajo encontraron a Ginny y a Dean besándose como si estuvieran peleados con cola. Harry sintió el impulso de golpear ahí mismo a Dean y sacarlo del equipo sin dudarlo, pero comparado con lo que decía la expresión de Ron, Harry se quedaba muy corto a comparación de lo que el pelirrojo pensaba hacer.

-¿Qué estas haciendo?- grito Ron- no quiero que mi hermana se este besuqueando en publico por toda la escuela.

Esto estaba vacío antes de que vinieras a meter tus entrometidas narices- le espeto la pelirroja molesta

Ehh vamonos a la sala común Ginny- le dijo tímidamente Dean

Ve tu, yo debo arreglar unas cuentas con mi querido hermanito

Parecía que iba a estallar otra guerra mundial en esa pequeña sala entre los hermanos Weasley . Ginny le dijo a Ron que el no tenia porque criticar lo que hacían los demás.

-Harry se besaba con Cho Chang- le dijo a Ron- Y Hermione con Viktor Krum, el único que se comporta como si eso fuera algo malo eres tu y eso solo porque tienes menos experiencia que un niño de 12 años!-

Dicho esto se fue hecha una furia hacia la sala común.

Harry y Ron se dirigieron también hacia esta luego de unos incómodos minutos callados, cada uno sumido en sus pensamientos, uno pensando en una pelirroja y otro en una castaña...
Al día siguiente Ron ignoro por completo a Ginny y a Dean, pero además de eso, trato muy fríamente a Hermione, estaba molesto porque se había besado con Krum y el no lo sabia, pero la chica no tenia ni idea de porque el pelirrojo actuaba así con ella.

No era el mejor día de Hermione: Ron la trataba como basura, y Draco estaba comportándose muy frió con ella, sin que la castaña tuviera idea de que le pasaba a ninguno de los dos...

Por su parte, Harry tenia sus propios problemas: Ron estaba jugando peor que nunca y el partido era al día siguiente. Ninguna de sus técnicas de persuasión había funcionado para inyectar confianza a Ron. Pero en mitad de la noche le llego una idea que estaba seguro que funcionaria, si el chico necesitaba suerte, un pequeño frasco dorado con la inscripción Felix Felicis se la daría.

En el desayuno del día del partido de quidditch Harry fingió que le servia un poco de la poción de la suerte en un vaso a Ron, que el chico bebió sin dudarlo. El pelirrojo lo creyó todo, y jugó como no lo hacia en mucho (tal vez demasiado) tiempo. La suerte estaba de parte de los leones, uno de los golpeadores de Slytherin se había lastimado el día anterior con una bludger y no podía jugar, además de Malfoy que se había reportado como enfermo y una tal Harper lo iba a reemplazar y a pesar de los comentarios negativos de Zacharias Smith (un chico de Hufflepuff que había salido algún tiempo con Ginny el año pasado) el equipo de Gryffindor jugo bastante bien, y Harry atrapo la snitch en un tiempo razonable. A pesar de lo dulce que fue esa victoria para Gryffindor, a Harry lo acosaban las dudas respecto as porque Malfoy no se había presentado en el partido, no era un comportamiento propio de el, que le encantaba presumir, y mas si era frente a los de Gryffindor.

Hermione estuvo muy nerviosa durante el inicio del partido, y tenia su pergamino encantado entre sus temblorosas manos. No entendía porque Draco no había ido al partido, pero al comienzo del partido cuando no vio a Malfoy en el campo, un instinto la hizo sacar el pergamino y ponerlo en su regazo, esperando un mensaje de el chico.

Después de unos minutos, que le parecieron eternos a la castaña, finalmente aparecieron unas palabras doradas con la letra de Draco en la superficie del papel:

"Tengo que hablar contigo Hermione, es muy importante. Te espero en el lago"

Hermione ni siquiera se propuso contestar el mensaje del chico, se dirigió con paso decidido al lago. Prácticamente todo el colegio estaba en las tribunas alrededor del campo de quidditch, así que ni en el lago ni en los alrededores se veía figura alguna (a excepción de unos tentáculos que salieron del lago cuando Hermione llego ahí), la chica se quedo ahí quieta con la mirada dirigida hacía el lago, hasta que Draco finalmente surgió dela parte trasera de un árbol. Se veía un poco mas pálido que de costumbre, pero eso no lo hacia verse menos atractivo.

Estaba algo despeinado (tal vez por el hecho de que llevaba un largo rato ahí, hundiendo sus manos entre sus cabellos, pensando como iba a decirle todo a Hermione) y su cabello brillaba bajo el sol del mediodía, sus ojos mostraban una mirada penetrante, fija pero no fría, ya no tenia miradas frías cuando se trataba de Hermione. Tenia un gesto serio, que casi parecía amenazador, se acerco lentamente a la chica, y le tomo las manos, la dirigió hacia un árbol que estaba semioculto, rodeado de otros, y la invito a sentarse mientras el hacia lo mismo.

Hermione- dijo el chico con voz baja, casi inaudible- tengo que decirte algo muy importante.

La chica no dijo nada, solo asintió lentamente, Draco se veía serio pero decidido, así que la castaña le presto toda la atención que podía, sin dejar de preguntarse que tenia tan preocupado al Slytherin.

-Después de que te diga todo esto, tal vez no me quieras volver a ver, y lo voy a entender. No quiero lastimarte, pero tampoco quiero mentirte, porque no lo mereces.-dijo esto muy lentamente y sin dejar de mirar a Hermione a los ojos.

Draco ¿de que se trata to...? – intento decir la chica pero Draco la interrumpió:

Se que debí decírtelo antes, pero no había tenido el valor, se que después de esto te voy a perder para siempre.

Hermione no supo que decir, por unos instantes solo se escucho el lejano estrépito de lo que ocurría en el campo de quidditch, además del sonido del lago, y de algunas aves que pasaban por ahí. Finalmente ella rompió el silencio:

Escucha Draco, no se que es lo que me quieres decir, pero no me voy a alejar de ti por malo que pueda parecer yo...- la chica no continuo pues el rostro de Draco se ensombreció y dijo en un susurro arrastrando las palabras:

Es mucho peor de lo que puedas imaginar Hermione, es algo malo, es algo terrible, es algo que hará que me odies, y que te arrepientas por haber estado conmigo.

Al decir esto se levanto la túnica y ante la mirada atónita de Hermione le mostró su antebrazo izquierdo...