Capi 3: Nuevos estudiantes

Bueno, no tengo excusas por la tardanza, pero quiero avisar que mas o menos en publicar me demoraré unas dos semanas o tres semanas, debido a que la próxima semana entro en exámenes. Además, aún tengo que cambiar el formato del fic, que es un avance algo lento… Por ahora he cambiado hasta el la mitad del capítulo siguiente, pero quiero avanzarlo más para poder publicar el próximo capítulo.

¡Agradecer a todas las personas que están leyendo esto por leer mi fanfic!

Sin más, aquí el capítulo tres.

¡¡Reviews por fa!!


Capi 3: Nuevos estudiantes

- Hola, mi nombre es Makoto Kanzaki, mi número es 98765324 – Dijo apuntándolo en la pizarra - Si alguien quiere una cita, solo llamen – Dijo arrogante un muchacho alto de tez blanca. Tenía el cabello negro corto, pero lo suficientemente largo como para amarrarlo y unos ojos azules oscuros.

- Yo soy Saya Tokiha, un gusto en conocerlos – Dijo la chica haciendo una reverencia. La joven era un poco más baja que el chico anterior, su tez era normal. Tenía los ojos castaños y el cabello castaño largo, hasta la mitad de la espalda; ondulado, con un flequillo. Lo tenía amarrado en dos colas bajas.

- Mi nombre es Akane Kuga, gusto en conocerlos – Dijo la joven, también haciendo una reverencia. Un poco más baja que la joven anterior, casi ni se notaba. Pelirroja con un corte en degradé, hasta la mitad de la espalda, de tez blanca. Ojos de color verdes.

- Como sea, mi nombre es Yashishi Yuuchi – Dijo un joven de la misma estatura que el chico anterior. Poseía unos ojos marrones y el cabello negro hasta un poco por debajo de los hombros con 2 mechones traviesos adelante.

Kagome, que había estado ignorando todo hasta el momento, sintió que le daban un codazo. Giró y vio a Ayumi señalando al frente. Ella lentamente dirigió su vista adelante, abriendo los ojos y la boca a más no poder.

- No puede ser… -Murmuró Kagome bajito.

- ¿Que no puede ser Higurashi? ¿O es que acaso que usted es la única que tiene derecho de entrar a clases a mitad de año?

Kagome se sorprendió. ¿La había escuchado? ¿Lo había dicho en voz alta? ¿Como es que ellos estaban ahí? ¡¿Qué leches había pasado con el mundo?!

- Quite esa cara de tonta Higurashi, y vallase enterando que no todo gira en torno a usted – Dijo el profesor mirándola severamente.

- ¡Kuso! – Escuchó algunas risas, y no pudo evitar sonrojarse por segunda vez en el día. Había vuelto a llamar la atención de los demás. Sin poder evitarlo se volvió chiquita en su asiento, dirigiendo maldiciones contra el profesor.

- Bueno jóvenes, tomen los lugares que están vacíos, los que ustedes deseen – Dijo el profesor.

- ¡Hai! – Dijeron en coro los cuatro.

Había un lugar vacío a la derecha de Aome, y otro atrás de ella, la chica de cabello castaño se sentó a la derecha de Aome y atrás se sentó el pelinegro.

Kagome los miró disimuladamente, hasta que se sentaron. Todos eran tan parecidos. ¡Era un Inuyasha versión moderno! Excepto por los ojos marrones y el corte, que por cierto no le quedaba nada mal. Pero tal vez solo sea mera coincidencia.

- Oye, mejor tómame una foto – Dijo el pelinegro arrogante.

- Ya quisieras, como si te estuviera mirando – Contestó Kagome, con lo primero que se le vino a la mente.

El pelinegro frunció el seño.

- Pues deberías voltearte, me molesta tu presencia – Dijo mosqueado por lo que la chica contestó.

- ¡Tsk! – Dijo mirándolo también mosqueada.

- ¿No te dije que te voltearas? O ¿Acaso eres media también tienes problemas con tu cerebro? – Dijo igual de mosqueado que antes. Ninguna chica se había atrevido a contestarle de la manera en que ella lo hizo.

- ¡Que tío más grosero! – Dijo con los cachetes inflados por la ira. - ¡Qué carácter! ¡¿Pero qué se ha creído para hablarme así?!

- ¡¿Pero qué se ha creído esa chica para hablarle así?! ¡No debió contestarle así! ¡Tuvo que haberse sonrojado y haber dicho cualquier cosa tonta! ¡No haberle dicho "ya quisieras"! Tsk, amargada – Pensaba el pelinegro.

El carácter es diferente. La apariencia similar, tal vez solo sea coincidencia.

- ¡Hey! – Escuchó que alguien la llamaba.

- ¿Eh? – Preguntó Kagome desconcertada.

- No le hagas caso, es así por naturaleza – Dijo sonriendo

- Claro – Dijo también sonriendo.

- Por cierto, me llamo Saya ¿y tú?

- Kagome - Contestó

- Oye, ¿podrías pasarme algunos apuntes? Es que, ya sabes, soy nueva – Dijo sonriendo tontamente.

- Pues, podría decirte que soy algo parecido – Contestó Kagome

- ¿Algo parecido? – Preguntó desconcertada

- Si, es que, no vengo mucho a clases, pero puedo prestarte los apuntes que me prestaron y ambas copiamos. Umm… ¿Qué te parece hoy en mi casa?

- ¡Genial! ¡La primera casa que conoceré! – Dijo entusiasmada.

- Entonces, quedamos – Dijo sonriendo – Oye, ¿quieres que te enseñe la escuela?

- ¡Claro! – Dijo más entusiasmada.

Saya parecía una chica divertida.

- ¡Señorita Higurashi, hágame el favor de leer el siguiente problema! – Bramó el profesor, sorprendiendo a Kagome.

- Em… Claro – Dijo buscando algo con su mirada. Ayumi que estaba al costado, le hizo señas que Kagome entendió al instante - ¿Cuál es…?

- Continúe Matsumoto – Dijo el profesor algo irritado. Higurashi se salió esta vez con la suya. Pero la siguiente no sería así.

Kagome respiró aliviada por esta vez. Cuando llegara a casa le haría un muñeco budú, aunque no supiera como se hacía.

- Se ve que el profesor te tiene bronca – Dijo Saya divertida.

- Si – Dijo cansada Kagome

- ¡Higurashi!

¡Kuso!

- Ya que está tan atenta a la clase, por favor, ¿podrías tener la amabilidad de pasar a la pizarra y resolver el siguiente problema? – Dijo en un tono peligrosamente amable.

Kagome maldijo una y otra vez al profesor. ¡No tenía ni puñetera idea de cómo resolverlo!

Se acercó lentamente a la pizarra esperando a que un cometa cayera justo en el colegio y se destruyera, o que apareciera Inuyasha por la ventana o ¡cualquier cosa!

Tomó el plumón de pizarra y lentamente subió su mano hasta donde se suponía que tenía que empezar el problema.

- Salvada por la campana -

- ¡Recreo! – Gritó por primera vez realmente feliz de que lo fuera.

El profesor gruñó resignado.

Kagome se acercó lentamente hasta sus amigas.

- Hey, Yuca, Eri, Ayumi – Dijo Kagome

- ¿Qué sucede Kagome? – Preguntó Yuca

- Nada, es solo que prometí enseñarle la escuela a una de las nuevas.

- No hay problemas Kagome – Dijo Eri

- Gracias chicas – Dijo Kagome sonriendo, y esta vez caminando hasta Saya que hablaba con el pelinegro.

El ojiazul se acercó al pelinegro y se lo llevó y la castaña se quedó extrañada.

- Hey, Saya ¿te enseño la escuela? – Preguntó Kagome.

- Claro – Con el mismo entusiasmo de antes. Saya.

- - -

- Y es por eso que esto se llama el monumento de los chicles – Concluyó Kagome.

- Ohhh – Dijo Saya asombrada.

- ¿Tienes hambre? – Preguntó Kagome

- Muerta de hambre – Contestó dramáticamente.

- Vamos a la cafetería.

- ¡Si!

Empezaron a caminar hacia la cafetería e hicieron cola para poder pedir su comida. Después de eso se dirigieron a una mesa que estaba vacía.

- Oye, hace rato dijiste "No le hagas caso, es así por naturaleza" ¿Acaso le conoces? – Preguntó Kagome.

- Es mi mejor amigo, por qué, ¿interesada? - Preguntó picara

- ¡No! – Dijo Kagome con un pequeño rubor en sus mejillas – Es solo que se parece a alguien que conozco - Contestó

- Um, ya veo – Dijo Saya – Sabes es extraño, Hace un rato se fue con otro de los chicos nuevos, no le conozco, pero seguro él sí.

En ese momento, una chica pelirroja se acercó hasta ellas.

- Am, disculpen, soy nueva y creo que ustedes van en mi misma clase, ¿podría sentarme con ustedes?

- Claro – Dijo Kagome sonriendo

- La silla dice "¡Siéntate!" – Dijo de forma chistosa Saya.

- Me llamo Akane – Dijo la pelirroja.

- Soy Kagome

- Y yo Saya

Empezaron a hablar de cosas triviales, y Akane comenzó a agarrar confianza con aquellas dos chicas.

Sin darse cuanta un chico de ojos azules y cabellos castaños se empezó a acercar a ellas.

- Hola, bellas señoritas, ¿Cómo están? – Preguntó una voz profunda de forma galante.

Kagome y Saya solo atinaron a sonreír con una gotita en la cabeza.

- Hola, mi nombre es Kagome Higurashi – Dijo sonriendo, luego miró extrañada al chico.

- Mi nombre es Saya Tokiha – Respondió divertida.

- Kagome y Saya, hermosos nombres – Dijo pensativo.

A Kagome y a Saya les volvió a aparecer la gotita en la cabeza.

- Oye, Ya podrías dejar de hacer el ridículo – Dijo mirándolo con desaprobación - Les presento a mi amigo de la infancia, Kenshin Kimura – Dijo señalándolo – Oye, ¿tú estás en el salón de a lado no?

Kenshin era un chico alto, cabello castaño hasta los hombros, ojos azules oscuros y de tez normal. Tenía un gran parecido con Kouga.

- Si, no te había visto en todo el receso – Contestó Kenshin.

- Cuanto tiempo ¿no? – Dijo con nostalgia.

- Si – Dijo también con el mismo tono

- Parece que todos se conocen aquí – Dijo Kagome

A así siguieron conversando hasta q una nueva figura se acerco a ellas...

- Hola, bellas damas, mi nombre es Makoto Kanzaki y si quieren mi número se los dictaré sin ningún reparo – Dijo sonriendo – Ustedes están en mi clase ¿verdad? ¿También son nuevos? – Dijo recién reparando en ellas.

Kagome la miró divertida. Era exactamente igual a Miroku. Ya empezaba a extrañarlos.

- En realidad sólo Saya y yo somos nuevas – Dijo Akane.

- Ya veo – Dijo Makoto pensativo – ¿Y que les parecería una cita conmigo? Por cierto ¿podrían decirme cuales son sus hermosos nombres?

- Me llamo Kagome

- Yo soy Akane

- Y yo Saya - La chispa de diversión que había tenido hasta antes había desaparecido. Se veía un poco reacia con aquel chico.

Kagome lo notó, después preguntaría.

- No hay necesidad de hacerlo al frente mío – Dijo Kenshin un poco incómodo, a lo que el ojiazul sólo sonrió. (Traducción: No hay necesidad de intentar "ligar" al frente mío)

- ¡¡Higurashi!! – Gritó una voz que sobresalía por las demás voces del comedor.

A Kagome le apareció una gotita en la cabeza.

- ¡¡Higurashi!! – El grito se hizo más fuerte, teniendo al causante al frente de la joven.

- Hola Hoyo

- ¿Qué tal la asignación? ¿Todo bien?

- De hecho, no la entrego hasta la siguiente hora, pero quedó muy bien, gracias – Dijo Kagome mostrando una sonrisa.

- Bien, solo pasaba para preguntar – Dijo, antes de poner cara de recordar algo – Casi lo olvidaba – Dijo sacando dos objetos extraños – Toma, dicen que son buenos para la concentración – Dijo Hoyo sonriendo.

- Ah, gracias Hoyo – Dijo con una gotita en la cabeza.

- ¡Adiós! – Dijo antes de desaparecer, lentamente.

Kagome observó los objetos, extrañada. Segundos más tarde todos la rodearon.

- Podrías explicar ¿qué rayos es esto? – Dijo Kenshin sosteniendo una pequeña estatua de un sapo atrapando una mosca. – Preguntó curioso

- Que cosa más rara – Dijo Makoto, sujetando un palo extraño

- Lo mismo digo yo – Resopló Kagome resignada.

- Y ese chico… ¿Lo conoces? – Preguntó algo pícara Saya

- Claro, es un amigo – Dijo cortando el obvio tonito de su ahora amiga.

- ¿Sólo un amigo? – Preguntó ahora Saya.

- Claro, ¿Por qué no lo sería? – Pregunto empezando a sentirse nerviosa.

- ¿Segura? – Volvió a preguntar Saya en el mismo tonito.

- Etto… - Dijo nerviosa.

La campana de fin de receso sonó, alertando a los estudiantes a volver a sus respectivas clases.

- ¡Si! ¡La campana! ¡Digo! ¡No! ¡Llegaremos tarde! - Chilló Kagome.

Los demás se alertaron y corrieron. Makoto no entendió muy bien, pero igual corrió.

- - -

- ¡Salida!

- Saya, vamos – Dijo con una sonrisa Kagome.

- ¡Si!

- - -

Habían logrado ponerse al corriente, bueno, al menos en la mitad de los cursos. (La otra mitad aún tenía que pedir prestado)

Así que como les quedó tiempo libre, Kagome optó por hacer lo que mejor se le ocurría. "Mostrar la casa"

- Y aquí está el baño

- ¡Es celeste!

- Y ahora, vamos a la parte de afuera.

Kagome comenzó a mostrarles los lugares donde su abuelo realizaba actuaciones, la historia del templo, la historia del árbol sagrado y finalmente, a dirigirse al cuarto que mantiene en su interior al pozo. Kagome colocó las manos en la manija, dispuesta a abrirla, cuando una voz le llamó la atención

- ¡¡Kagome!! - Dijo la dueña de aquella voz corriendo hacia ella.

- ¡¡Kagome!! – Otra persona corrió junto con la primera hacia la chica.

- ¿Akane? ¿Kenshin? ¿Qué hacen aquí?

- Pues nada, como acabo de mudarme acá, Kenshin me sacaba de paseo – Dijo sacando su lengua de forma infantil.

- ¿Vives aquí no? El templo Higurashi – Dijo Kenshin admirando el lugar.

- Si, este es el templo del que se encarga mi familia.

- ¿Vinieron con alguien más? – Dijo mirando de reojo a los arbustos.

- No, solo nosotros – Aseguró Akane.

- Esperen un momento – Dijo sacando una revista de quien sabe donde.

Empezó a enrollarla y con valor se fue acercando a los arbustos. Acercó su mano a los arbustos y de un solo tirón los abrió. Algo empezó a emerger de él, y a lo único que Kagome pudo reaccionar fue a gritar y a golpear salvajemente a la cosa.

- ¡¡Kiaaaaaaa!! ¡¡Muere!! – Gritaba la pelinegra golpeando a la cosa.

Hasta que la cosa le detuvo el brazo, pero la chica, aún con los ojos cerrados seguía forcejeando.

- ¡¡Ya, oye, que duele!!

La pelinegra abrió los ojos lentamente y pudo ver la cara de enfado del chico.

- ¿Yashishi? – Preguntó la chica algo descolocada, bajando lentamente los brazos.

- No, tu abuela – Contestó malhumorado soltándola.

- Tú tienes la culpa por salir y asustarme – Contestó Kagome poniendo sus brazos en forma de jarra – Además ¿qué hacías en MIS arbustos?

- Tsk, Que te importa – Contestó girando su rostro enojado.

- ¡Yashishi! – Gritó la castaña acercándose a la pareja de jóvenes.

El pelinegro la miró de reojo. La castaña se acercó y le golpeó despacio en la cabeza.

- ¡Hey! ¿Qué crees que haces? – Contestó el pelinegro aún picado.

- ¿Esa es forma de contestar a tu mejor amiga?

- ¡Khe! – Fue lo único que soltó Yashishi.

- Tenemos que trabajar más en tus modales – Dijo Saya divertida.

El pelinegro la miró con sorna y la castaña sacó la lengua divertida.

- Oye, ya sal de ahí, lo único que haces ahí metido es hacer el tonto.

- Que grosero eres Yashishi – Contestó otro ser emergiendo de los arbustos, a lo que Kagome dio un pequeño salto.

- ¡Oh! Bellas damas, si no mal recuerdo, Kagome y Saya – Dijo Makoto sonriendo.

- Hola – Dijo Kagome algo molesta de que haya estado escondido en su arbusto.

Saya sólo le hecho una mirada fría. Otra vez él.

Makoto se sintió algo intimidado por su mirada, y por su seguridad retrocedió dos pasos.

- ¡Kagome! – Dijo Akane acercándose a ella junto a Kenshin.

- ¿De donde salió tanta gente? – Preguntó Kenshin.

- Supongo que es el día de "escóndete en los arbustos" – Dijo sarcástica Kagome.

Kenshin y Akane la miraron sin entender; Yashishi la miró con mala cara; Makoto, algo apenado, después de todo no fue idea suya esconderse en los arbustos, y Saya la miraba divertida.

- ¡¿Alguien ha visto mi revista?! – Se escuchó a lo lejos - ¡¿Kagome?!

- ¡La revista! – Dijo Kagome – ¡Un momento! - Dijo antes de correr hacia la casa.

El enfado de Yashishi fue sustituido por curiosidad.

- Y… ¿Qué haces aquí? – Preguntó Yashishi a Saya.

- Pues nada, Kagome me ayudaba con los apuntes y como terminamos, me estaba enseñando su casa y el templo.

- Ah… Oye, ¿ya conoces a Makoto? – Makoto se sintió aludido y subió su mano en forma de saludo.

- Si, ya lo conozco – Dijo mirando sin interés al chico.

Makoto bajó la mano. Esa chica daba miedo.

- ¿Y ustedes? – Preguntó ahora a la pelirroja y al ojiazul.

- Paseábamos – Contestó la pelirroja.

- ¿Qué te iba a enseñar Kagome? – Preguntó Kenshin a Saya.

- ¡Ah! Estaba apunto de abrir esa puerta. Dijo que era muy importante, y que adentro se encontraba un gran secreto – Dijo Saya ilusionada.

Curiosidad.

Eso fue lo que invadió la mente de los intrépidos jóvenes.

- Pues vallamos a ver – Sugirió Yashishi, siendo seguido por los demás.

Se acercaron al pequeño templo, pero ninguno intentó abrir la puerta.

- No sean cobardes y abran la puerta – Dijo Yashishi.

- ¿Por qué no lo haces tú? – Contestó Makoto.

- Por que yo fui el de la idea.

- Cobarde – Dijo Kenshin.

- Intenta abrirlo tú – Dijo Makoto

- ¿Yo? Que lo haga Akane.

- ¡Oye! – Contestó Akane

- Esto no nos lleva a nada, hagamos piedra, papel o tijeras haber quien sale – Dijo Yashishi

Los demás solo asintieron y formaron un círculo.

- ¡Kuso! ¿Por qué yo? – Dramatizó Saya.

- Es tu suerte – Dijo Kenshin.

- ¿Será este el destino? ¿Será eso a lo que me llama a abrir la puerta? ¿Qué habrá adentro? ¿El destino estará en abrir esta puerta? – Dramatizó Saya

- Solo ábrela – Dijo Yashishi.

- Tsk, que pesado, le quitas la diversión – Dijo Saya antes de abrir la puerta.

En la mente de Saya solo había una cosa. ¡Kagome me matará! Pero a pesar de ello, la abrió, de un solo tirón, y al fin saciar su bendita curiosidad.

Sus ojos se fueron acostumbrando a la luz, para por fin ver lo que había dentro.

El famoso pozo devora huesos.

- ¡Es sólo un pozo! – Dijo desilusionado Yashishi.

- Y yo que pensaba que había algo mejor – Se quejó Kenshin.

- ¿Qué esperabas? ¡Es un templo! – Dijo Akane.

- ¿No creen que estamos violando la privacidad de la señorita Kagome? – Preguntó Makoto.

- Khe, de todas maneras se lo iba a enseñar a Saya.

- Hay que acercarnos, de repente hay algo en el fondo – Dijo Saya.

- ¿Qué puede haber? ¿Agua? – Preguntó sarcástico Kenshin.

Todos se acercaron al borde y empezaron a ver el fondo, o intentaron ver el fondo, mejor dicho. Ya que la falta de luz no ayudaba mucho.

- Pues parece que no hay agua – Dijo Kenshin.

- ¿Cómo crees que va haber agua? – Reprendió Akane.

- Pues no sé – Se defendió Kenshin.

- Oigan imaginen si caen y aparecen en otro sitio, sería algo muy… - Dijo Makoto, pero fue interrumpido.

- Deja de fantasear – Dijo Yashishi.

Sin darse cuenta, una sexta figura entró en el cuarto.

- ¿Pero qué hacen allí? ¡¿Y tan pegados al pozo?! ¿Quieren caerse? - Preguntó algo enfadada Kagome por la intromisión, pero seguidamente se puso pálida.

¿Y si llegaba Inuyasha?

¡Tenía que sacarlos de allí!

- ¡Kagome! – Saltó sorprendida Saya – Em… No estábamos tratando de ver nada dentro de tu pozo – Contestó nerviosa, a lo que recibió un codazo.

- Le acabas de decir lo que estábamos haciendo tonta – Le reprendió Yashishi en un susurro.

- Bueno, nosotros ya salíamos ¿no? – Dijo Saya empezando a caminar hacia fuera. Pero antes de dar el segundo paso, sintió como algo la jalaba hacia el pozo.

- ¿Qué rayos? – Preguntó algo asustada.

- ¡Saya! – Reaccionó Kagome para tomarla de la mano. Se sentía una gran fuerza saliendo del pozo.

- ¡Nos está absorbiendo! – Gritó escandalizado Makoto.

- No puedo… - Dijo Kagome, antes de también caer absorbida por el pozo.

- ¡Ahhh!

Los seis fueron absorbidos por el pozo. Cinco más asustados por ellos mismos y una asustada no por ella, sino por los otros cinco.


¡Gracias a las personas que llegaron hasta acá!

Agradecimientos especiales a:

setsuna17:Muchas gracias por tu review, me alegro que te gustara el capítulo.

lily potter weasley95: Me alegra que te guste el fic, este capítulo es más largo de 15 páginas. ¡Espero que lo hayas disfrutado!

¡Por favor!

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