He he… me duele admitirlo, pero la verdad es que este capítulo lleva meses escrito. ¿Por qué no lo había subido? Jajaja, la verdad es que se me olvidó. Si, lo sé, seguro que van a lincharme, en fin, espero que les guste.
IMPORTANTE: Si no han leído el séptimo libro, por favor no lean este fic, porque como yo ya lo leí, no puedo prometer que no habrá spoilers, y no quisiera arruinarles su lectura. Para aquellos que ya lo leyeron. Vamos a ignorar el nefasto epílogo ¿Sí?
Summary: Juro que no sabía lo que hacía. O al menos, me gusta pensar que no lo sabía. HPDM
Pareja: HarryXDraco Si no te gusta, te pido que te retires, para ahorrarte el mal rato. Gracias.
No lo sabía + Harry Potter Fanfiction + Adda's Projects ° No lo sabía + Harry Potter Fanfiction + Adda's Projects °
No lo sabía
Por Addanight
Capítulo 1
Sección I: Consintiendo al Salvador
Con la gracia que siempre me distinguió del resto del mundo, me dirigí hacia aquella tan conocida habitación. Tantas cosas han sucedido. Y otras tantas han permanecido invariables. Yo por mi parte, no puedo decir que soy el mismo. Por supuesto que aún soy Draco Malfoy, el heredero de la gran fortuna de los Malfoy. El gran líder al que la nobleza del mundo mágico adora como si de un Dios se tratara. Mi mente sigue tan inteligente y ágil como siempre. Y por supuesto que todavía soy capaz de manipular cualquier situación a mi antojo. No olvidemos que fui un Slytherin y puedo decirles con orgullo, que aún lo soy. Todavía creo que los magos somos superiores a los muggles, con la diferencia de que no pretendo eliminarlos. Digamos que me conformo con ignorar su existencia. ¿Qué si aún soy arrogante? Por supuesto, uno no puede ser tan bello, rico, inteligente y deseado como yo sin tenerse en una alta estima.
Y teniendo todo esto bien claro, seguro que estarán pensando que no he cambiado nada. Pero se equivocan, si lo hice. Todo lo sucedido cuando se inició la guerra trajo a la luz una nueva parte de mí, una que hasta yo mismo desconocía, una reservada únicamente para el dueño de mi corazón: Harry Potter. ¿Qué cómo terminé con Potter? ¿Qué puedo decir? A la vida le encantan las ironías, y supongo que terminar con el chico que sólo no puede morir era la más grande de todas. ¿Qué si lo quiero? Por supuesto, puedo decirles que lo amo con lo locura. Pero, por favor, no se lo digan a Potter. No queremos que el pequeño héroe del mundo mágico sepa que me tiene a sus pies. ¿Oh si?
Cuando por fin he llegado a mi destino, abro la puerta con delicadeza. Mis ojos viajan inmediatamente hacia el ocupante de aquella cama. Ahí entre las esmeraldas sábanas, reposa mi mayor tesoro. Efectivamente, estoy hablando del chico que vivió para librarnos del demente con cara de serpiente. Sus oscuros cabellos son un desastre. No que eso sea algo diferente, es decir, hemos probado de todo con ese cabello y lo más que hemos logrado es que se vea aceptablemente desordenado. A Harry lo enloquece su cabello. A mí también me enloquece, aunque en un sentido muy diferente, cabe aclarar. Lentamente, dejo la bandeja en mis manos en la mesita junto a la cama, para luego dirigirme al lado del ocupante de la habitación.
Mi mano izquierda se inclina hacia su rostro y viaja hasta su frente, donde permanece unos instantes. En ese momento, no puedo evitar que un suspiro resignado escape de mis labios. Esa maldita fiebre no quiere bajar. Hace tres días que mi adorada joya está así, sufriendo entre el delirio de la fiebre y el cansancio. Juro por Merlin que si esto no mejora pronto, voy a llevarlo a San Mungo. Me importa muy poco que Potter me haya pedido específicamente que no lo hiciera. Estoy a punto de arrancarme mis bellísimos y rubios cabellos de la preocupación. Pero, como siempre, Potter tenía que llevarme la contraria y negarse a que lo llevara con un medibrujo. ¡Por Salazar que ese hombre es más necio que un hipogrifo! El Gryffindor se negó a ir, sin importarle cuanto le pedí que lo hiciera. Exacto. Se lo pedí. Porque un Malfoy jamás suplica, por más desesperado que esté.
"¿Harry?" Le llamé suavemente.
"Mmmmm" Fue la única respuesta que obtuve. Como ven, mi león sigue tan elocuente como siempre.
"Harry." Le llamé esta vez un poco más fuerte.
"¿Qué?" Preguntó aún con los ojos cerrados.
"Necesitas comer algo." Expliqué.
"No tengo hambre." Repitió el moreno al tiempo que se giró con la intención de continuar durmiendo.
"No has comido nada desde ayer. Así que no me voy a ir de aquí hasta que comas, o me dejes traer a un medibrujo." Amenacé. Sin importar cual opción elija, al final, yo gano. Claro que preferiría que fuera la segunda, pero sabiendo con quien trato, es más posible que la madre de Blaise dure más de tres años casada.
"Muy bien. Dame la comida." Me dijo mientras se sentaba sobre la cómoda cama. Con un movimiento de mi varita, la bandeja flotó lentamente hacia la cama. Aquella morena mano tomó el pan tostado y se me encogió el corazón al ver como ésta temblaba.
"Harry…" Traté de empezar a decir, pero el otro me interrumpió. No sé porque me sorprendí, si sé que sus modales no han mejorado nada.
"No voy a ir a San Mungo." Declaró, para luego dar una pequeña mordida a su pan.
"Al menos déjame traer a alguien a que te revise." Insistí, aunque sabía que recibiría una negativa.
"Estoy bien." Me dijo. Ahí lo tienen de nuevo. El mártir Gryffindor ataca de nuevo. Un día de estos, juro que voy a mandarle una Cruciatus. Bien merecido se lo tiene, por preocuparme tanto. Este mago va a terminar sacándome canas.
"Mira Potter, traté de razonar contigo, pero es obvio que no es posible, así que te diré lo que vamos a hacer. Voy a traer a Madame Pomfrey y vas a dejar que ella nos diga que demonios podemos hacer para mejores." Dije mirándole fijamente.
"Ya te dije que estoy bien." Trató de convencerme.
"¿Ah si? Pues si estás tan bien. Te reto a que intentes detenerme, porque voy a llamar a Madame Pomfrey quieras o no." Le dije retirándome de la habitación y caminando decidido hacia la chimenea.
Dos horas, un sermón y quince ataques verbales después. Ambos nos encontramos solos nuevamente. La única diferencia quizá, son las diversas pociones que ahora reposan en la mesa. Y el estado casi inconciente del ojiesmeralda a causa de la gran cantidad de pociones que fue obligado a ingerir. Por supuesto que ni eso fue capaz de impedir que el chico me mirara con rencor y casi con algo similar a la traición en su mirada.
"Te odio." Declaró con gesto indignado, y tan infantil que no pudo sino verse lindo a mis ojos.
"El cariño es mutuo Harry." Respondí con una devastadora sonrisa.
"Vas a pagar por esto." Me amenazó, aunque su voz no sonó del todo terrorífica.
"Por supuesto que sí." Le digo sin dejar de sonreír.
No pasa mucho tiempo antes de que el león caiga rendido. Yo por mi parte, me recosté a su lado y paseé mis dedos a lo largo de su cabello. Ni siquiera me molesté en pretender dormir. Estaba conciente de que no lo lograría. No en vano lo había intentado los días anteriores, pero la preocupación me lo impidió. Por ello, tan sólo fijé mis grisáceos orbes en su bello rostro y me dispuse a velar su sueño. No sabría decir cuánto tiempo permanecí ahí, tan solo mirándole, preguntándome si amenazar su enfermedad con lanzarle un AK serviría de algo. Esto del amor es una cosa terrible, pues la idea de separarme de Potter no cruzó mi mente ni por un instante.
"Buenos Días." Se dejó escuchar una voz varias horas después.
"Buenos Días." Respondí.
"¿Cómo te sientes?" Pregunté mirándole con detenimiento.
"Mejor." Contestó el pelinegro y parece ser, que es verdad.
"Me alegro." Agregué sintiendo como de pronto la debilidad comenzaba a nublar mis pensamientos. Mi cansancio debió ser muy obvio, porque cierto esposo mío lo notó de inmediato.
"¿Y qué hay de tí? Parece que no hubiese dormido en toda la noche." Comentó mirándome de arriba a abajo.
"No. No lo hiciste. Es broma. ¿Cierto?" Preguntó luego de notar que su insinuación parecía factible.
"No sé porque te sorprendes. Alguien tiene que cuidar de ti. Es obvio que tú no puedes hacerlo por ti mismo." Agregué tratando de desviar la conversación hacia él.
"Así que… ¿Estabas preocupado por mi?" Cuestionó con su voz llena de alegría y un tanto de malicia.
"Por supuesto. Después de todo, ¿a quién voy a presumir en las fiestas si te mueres? Además, no tendría con quien discutir y eso sería terriblemente aburrido. Y un Malfoy aburrido es un peligro para el mundo." Respondí sin dudarlo.
"Supongo que entonces tendremos que descansar juntos ¿No crees? Después de todo, no podemos dejar al mundo a tu merced. Eso sería terriblemente cruel y egoísta de mi parte." Declaró mientras rodeaba mi cintura con su brazo y acercaba nuestros cuerpos lo más posible. Ni siquiera noté cuando un suspiro de alivio escapó de mis labios a causa de dicha acción. El sueño no tardó en vencerme, y yo no puse resistencia sabiendo que estaba a salvo. Harry velaría mi descanso.
No lo sabía + Harry Potter Fanfiction + Adda's Projects ° No lo sabía + Harry Potter Fanfiction + Adda's Projects °
Notas de la Autora:
Bien, eso fue todo por ahora. No estoy segura, pero lo más probable es que el siguiente capítulo nos muestre lo que pasa cuando el enfermo es Draco.
Gracias por leer.
Addanight
