de tus labios el sabor.
Es curioso, pero de aquel día recuerdo cada detalle como si de una fotografía se tratara; si lo preguntas puedo decirte exactamente cuantas fueron las gotas de lluvia que, acumuladas en alguna parte del tejado de madera, cayeron minutos después de pasado el mal clima, puedo también tener presente, sin mayor esfuerzo, el roce que provocaban tus movimientos entre la tela de tu ropa y el contorno de tu cuello, el sonar de la duela mientras te acercabas peligrosamente a mi rostro; incluso recuerdo haber visto un ave pasar al momento en que el espacio entre tu boca y la mía se acortaba por vez primera. Pero no puedo, por más que lo intento, recordar a que saben tus labios, a que saben tus besos.
Es curioso, pero desde aquel día, ya que me es imposible recordar cosas tan significativas, cada que me canso de pensar, te vuelvo a besar.
