Por eso es que te digo

De todo lo que he vivido junto a ti, lo que más presente tengo es, quizá, tu figura risueña bajo las sábanas, tus ojos vivos pidiendo al sol que se oculte de nuevo, que te deje dormir "cinco minutos más", tu pecho descubierto rozando con mi costado, tus manos inquietas jugando con mi piel tostada.

Todavía en mis oídos resuenan aquellas dos palabras, esas cinco letras y luego tu silencio esperando respuesta. ¿Mi mirada te basta? Pues no puedo decirlas sin sentir que miento…porque siento más que eso.

No recuerdo con exactitud cuanto tiempo permanecimos aquel día en la cama, sin querer salir, sintiendo el cuerpo adormecido, jugueteando bajo los lienzos, palpando y probando con manos y labios las pocas partes del cuerpo que quedaban sin descubrir; pero sin duda, no fue demasiado.

Supongo que ese día aprendí que la eternidad es un momento.