Capitulo 2
El desterrado Uchiha
Un chico de cabello largo negro al igual que sus ojos estaba entrando en su casa, para encontrarse con un niño pequeño de pelo corto negro –la parte de atrás la tenía levantada- al igual que sus ojos, que en cuanto lo vio, se le iluminaron sus ojos.
-¡Hermano! –Exclamó para saltar a su cuello para abrazarle.
-Hola Sasuke –Saludó amablemente el chico.
-¿Qué tal la misión? –Preguntó curioso el niño.
-Sin problemas –Le guiñó un ojo.- ¿Y tu entrenamiento?
-Mamá quiere que descanse… Así que entrenaré más tarde
-Entonces si quieres te ayudo –Dijo con una sonrisa.
-¡Bien! –Dijo feliz.
-¿Ya volviste hijo? –Se escuchó una voz masculina tras ellos.
-Si, la misión fue un éxito… Papá –Dijo indiferentemente.
-De acuerdo –Le contestó para acariciar la cabeza de Sasuke y salir de casa.
Itachi suspiró para bajar a su hermano.
-Me iré a descansar un poco, avísame cuando te vayas a entrenar ¿Vale? –Le dijo a su hermano con una dulce sonrisa.
-¡Vale! Descansa mucho –Dijo infantilmente el niño.
El muchacho sonrió al pequeño para acariciarle la cabeza y dirigirse a su habitación, para tumbarse en un futón y quedarse profundamente dormido.
Al caer en un profundo sueño, empezó a soñar, a soñar en aquel pobre niño que estaba tirado en el suelo bajo la lluvia, solitariamente y amargamente, sin que nadie lo ayudara.
El niño empezó a llorar, pudiendo ver como otros niños lo insultaban y lo pegaban. Al ver esa escena, quiso protegerle, pero de golpe se despertó, ya que su padre lo había despertado bruscamente.
-¡Despierta! Un ninja nunca duerme ni para descansar –Dijo con el ceño fruncido.
-Ya me levanto… -Contestó intentando controlar su rabia.
-¡Papá! Mañana hay una reunión en la escuela ¿Podrás ir? –Preguntó inocentemente Sasuke enseñándole un papel.
El padre lo único que hizo fue coger el papel y tirarlo. Ante ese acto, Sasuke miró con tristeza a la hoja.
-No pienso ir y tu Itachi, levántate que te vas a inscribir a la élite ANBU
-No, iré a la reunión de la escuela de Sasuke –Le dijo para acercarse a su hermano y levantarle.
-Te lo prohíbo
-No pienso hacerte caso, es más importante mi hermano que esa estúpida élite –Dijo fríamente.
-¡Te vas a inscribir y punto!
-Que lo disfrutes –Dijo para irse de la habitación junto con el hermano.- ¿Quieres ir a entrenar?
-¡Si!
-¡Itachi! ¡Te ordeno que te esperes!
Los gritos de su padre se fueron con el viento, ya que ambos hermanos salieron de casa para dirigirse a un pequeño bosque, donde Sasuke estaba acostumbrado a entrenar.
Mientras observaba como su hermano pequeño entrenaba con ilusión, pensaba en lo desgraciado que era su padre, evitar a su hijo pequeño y obligar al mayor a algo que no desea… Sin duda alguna deseaba su muerte, no permitía que tratara mal a su hermano, la única persona quien lo trata como una persona, junto a su madre.
Los días pasaron, incluso se había vuelto de la élite ANBU, obligado por su padre y su odio hacia él crecía más. En la noche, en su habitación, Itachi se puso su ropa de ANBU, para coger su arma y caminar silenciosamente por las calles Uchiha, así empezando una masacre y el fin de sus días.
De mientras, el niño rubio, había crecido lo suficiente, tenía el ojo izquierdo completamente tapado por el flequillo y se había dejado crecer el cabello. Tenía una cinta de su villa, con una raya en el medio, demostrando que era desterrado. En su ojo izquierdo, ya que fue herido, no tuvo otra que ponerse un aparato de combate, pero su flequillo lo tapaba.
Iba caminando sigilosamente por las calles de Konoha, sin duda alguna nadie lo había visto entrar por la puerta principal.
Mientras caminaba, iba mirando por todos lados, hasta que giró una esquina, observando una calle de cadáveres. Iba caminando poco a poco, observando los cuerpos muertos, quien haya hecho eso, era muy cruel… Igual que hizo él con esos niños.
-Si no quieres morir… Desaparece de mi vista –Se escuchó una voz familiar tras él.
Al escuchar esa voz que anhelaba tanto, se fue girando lentamente para que su vista chocara con ese hombre que le había entregado el paraguas, pero sus ojos… No eran esos negros amables, sino unos ojos rojos con tres pétalos.
Se fijó muy bien en esos ojos, así viendo como los pétalos fueron dando vueltas, haciendo que se mareara y sintiera que el sueño se apoderaba de él.
Al dormirse, iba a caer en el suelo, pero el muchacho paró la caída y lo cogió en brazos.
-Tú eres ese niño… -Susurró observándolo detenidamente.
Hizo un salto para empezar a correr y desaparecer de la villa, sin antes visitar a su hermano desmayado en el camino. Ese niño que tanto quería, ahora tenía que hacer que lo odiara y lo matara.
Así que por último acto, acarició la mejilla de su querido hermano, para empezar con su nuevo camino, y ahora, con su nuevo compañero.
Continuara………
Deidara e Itachi se han vuelto compañeros de viaje, pero ahora, alguien misterioso se pondrá en sus caminos para hacerles una petición tentadora.
