Estimado Padre:

Ahora soy yo quien te escribe algunas letras en forma de contestación (ya que a mí nunca se me ha dado bien escribir).

No te he escrito antes porque sinceramente me olvidé por completo de la carta, ya que desde que Inuyasha te contestó no hemos vuelto a hablar del tema.

Supongo que ya sabes que la relación entre Inuyasha y yo cambió días después de recibir tu carta y debo serte sincero... no fue por el sermón que me diste en aquella carta, es más cuando la recibí la quemé en la hoguera.

Pero, esa noche en mis sueños (y hay que decir que me sorprendí de soñar esa noche, ya que yo nunca duermo) se me apareció una mujer de larga cabellera negra y ojos chocolate, que vestía como la hija de algún estúpido emperador humano.

Esta mujer, humana para ser más exactos, me echó en cara una serie de cuestiones que me hicieron pensar, como por ejemplo, si me creía mejo que mi padre al despreciar así un aprecio como lo era esa carta. Yo le respondí que mi padre estaba muerto y que nadie me daba ordenes después de muerto.

Entonces ella, a la que no veía bien, por una luz muy blanca, la cual la rodeaba, se acercó a mí, y me preguntó si lo que tenía era odio a mi hermano y mi padre porque él peleó para que Inuyasha viviera y por lo tanto no estuvo a mi lado en los momentos importantes.

Desperté después de esas palabras y no pude pegar ojo en toda la noche. Había dos cosas que me daban vueltas en la cabeza y no era ni Tessaiga ni Naraku, sino que ¿quién era esa mujer? Y si ella tenía razón. Dos días después, a mis manos me llegó una imagen, un retrato de mi madrastra y madre de Inuyasha, que se parecía extrañamente a la mujer de mi sueño...

Esa misma tarde, sentí el olor de Inuyasha junto con el olor del ser más asqueroso del mundo, Naraku. La pequeña que me acompaña y Jaken me siguieron asta la batalla, donde vi como la gata de la exterminadora protegía al pequeño demonio zorro que va con el grupo. La exterminadora y el monje, luchaban contra los seres que Naraku enviaba, la chica rara del futuro, y ahora mi cuñada, ayudaba a la sacerdotisa muerta y no muerta a intentar clavar alguna de sus flechas en el bebé de Naraku (como ya sabrás su corazón humano), mientras que Inuyasha se encargaba de lanzar ataques a Naraku con toda la ira e impaciencia que nos destaca a la familia Taishô.

Recuerdo que Inuyasha se me quedó mirando y no sé porque, no reprochó el hecho de que yo estuviese allí, simplemente me dijo textualmente "si quieres un trocito de Naraku para trocear date prisa que ya no voy a esperar más". Después de esa lucha cooperando con mi hermano pequeño me sentí satisfecho de que Inuyasha tuviese nuestra sangre... pero no se lo dije, y no pienso reconocerlo delante de un tribunal.

Recuerdo que Kagome, mi cuñada, con ayuda de la exterminadora, se llevó a todos los demás para que Inuyasha y yo habláramos sobre la carta y sobre nosotros... y ahora, el único que puede matar a mi hermano Inuyasha soy yo.

Por otra parte está el tema de Tensseiga, ya que nunca había entendido que hacía yo con esa espada, asta que un día lo entendí por competo...

Yo estaba en un acantilado disfrutando del viento en mi cara y del aire puro en mis mejillas.

Entonces escuché un ruido, como un grito de mujer. Mi curiosidad izo que bajara del precipicio y fuese a ver lo que sucedía. El olor del asqueroso Naraku impregnaba el lugar. Entonces llegué a mi destino y me escondí en unos matorrales para no ser visto (que quede claro que me da vergüenza reconocer que no quería ser reconocido ese día y que yo El Gran Sesshomaru de las Tierras de Occidente, tuviera que esconderse en unos matorrales)

Lo que vi allí me dejó impactado y horrorizado(pero con la frialdad que me caracteriza), la dama de los vientos, Kagura, estaba tirada en el suelo, sangrando y con la ropa rasgada. A unos metros se encontraba Naraku, su progenitor, quien llevaba una esfera en su mano.

- ¿Quién eres tú para desobedecerme Kagura? Te he ordenado que ataques a Sesshomaru y lo harás – dijo ese ser repugnante

- Ya sabes mi respuesta Naraku – responde ella incorporándose lentamente - no pienso hacerle nada ni a él ni a los que viajan con él... es demasiado importante para mí – esas palabras se me clavaron en la mente... ¿yo era importante para alguien?

- Ves tu corazón ¿cierto? – dice Naraku mostrando la esfera en sus manos – bien, pues lo dejaré aquí – la coloca en una de las ramas de un árbol – el demonio Kouga viene hacia aquí y le agradará mucho saber que puede acabar contigo como a él le satisfaga – dicho esto, se fue en su burbuja de color lila

Kagura después, se levantó como pudo e intentó coger la esfera, pero estaba demasiado mal herida como para conseguir llegar asta ella. No sé el motivo, pero salí de mi escondite y a gran velocidad cogí la esfera.

Ella se acercó a mí con pasos lentos, y cuando llegó asta mí, se desplomó de rodillas, exhausta y destrozada por las heridas. Tensseiga, vibró y yo sin entender porque, la saqué de su funda. Recuerdo que Kagura me dijo, obviamente confundida, que si la iba a matar que lo hiciese deprisa.

Yo lance al aire la esfera y moví mi katana de izquierda a derecha. La esfera brilló y desapareció, haciendo que Kagura cayese al suelo.

Debo reconocer, pero no lo haré delante de un tribunal nuevamente, de que me asusté muchísimo. Me agaché a comprobar su pulso y recibí un beso en los labios. Sé que es muy extraño que yo, el gran Sesshomaru, hable de estos temas pero siento que debes saberlo (¡oh dios¡!, que cursi me he vuelto, todo es culpa del estúpido de Inuyasha)

Después de ese día, recordé lo que en tu carta decía "Quieres mandar sobre tu corazón, pero eso, es imposible. No puedes convencer al corazón, él manda, tú no. Esa mujer de mirada rojiza, es de quien estás enamorado. Es una buena mujer, y si no estuviera enredada como lo está, en las redes de su progenitor, no te harías tantas preguntas sobre ese aspecto... la tomarías y la harías tu mujer, así de sencillo..." y estuve pensando que quizás y solo quizás, tuvieras razón y decidí probar, lanzarme a la piscina como dice mi cuñada. Llevamos así tres años y medio. Estamos pensando en hacerte abuelo... bueno mejor dicho estamos trabajando en ello.

Por último quería comentarte si asistirás a la boda de Inuyahsa con Kagome (algo realmente raro viniendo de un hanyou) y si Izayoi asistirá también ya que eso le haría muchísima ilusión a Inuyasha (¡dios, desde cuando soy tan atento!)

Bueno solo queda despedirme, espero que desde allá arriba se vea todo muchísimo mejor que desde aquí abajo.

Saludos cordiales, el Gran Sesshomaru.

P.D: dile a Izayoi que le agradezco todo lo que ella ha hecho... no preguntes, ella lo entenderá