Mis queridos chicos

Mis queridos chicos

Parece que fue ayer cuando vuestro padre os escribió una carta para intentar mejorar vuestro comportamiento… y quién lo diría… ha conseguido mucho más.

Parece que la relación entre hermanos ha ido mejorando con el tiempo, es más, habéis madurado, aunque tú, Inuyasha, deberías ser menos terco y tú, Sesshômaru, deberías ser menos frío, pero como he dicho antes habéis mejorado y eso, es muy bueno.

Inuyasha, solo comentarte que me encantó que me tuvieras en cuenta como una de las primeras personas que asistieran a tu boda. Fue preciosa, la novia y ahora tu mujer, Kagome, estaba realmente hermosa con aquel simple vestido blanco. Realmente parecía una princesa oriental. Fue una impresión muy grande el saber que habíais montado una boda tradicional japonesa en una época de modernización y maquinas (pues el vestido de la novia era tradicional de Japón) y ese fue uno de los motivos por lo que los vecinos se acercaba a contemplar esa celebración tan rara.

Cabe decir que estabas muy bien acompañado por tus amigos y tu hermano. Me hace muy feliz saber que tendrás a gente que te ayudará el resto de tu vida. Me ponía muy triste al pensar que acabarías solo por ser de una raza no muy aceptada en la sociedad.

Pero, allí te vi, visiblemente nervioso, hablando con tu amigo monje, quien intentaba tranquilizarte, y aguantabas las bromas de tu hermano y del demonio lobo, quienes te acompañaban en la espera por recibir a tu futura mujer. Entonces, empezó a sonar una música muy relajante y mientras una chica tocaba un instrumento, tu mujer avanzaba del brazo de su padre, quien aun estando muerto, no se perdería ese evento por nada del mundo.

Vi, en la mirada de tu amigo lobo, una mirada llena de ternura, cuando su pequeña traía en sus pequeñas manitas esos dos anillos que os unirían por el resto de vuestras vidas, (algo que no entendí, pues en una boda tradicional japonesa no se utilizan alianzas, pero me pareció una buena simbología). Yo mantenía en mis brazos el pequeño que había nacido meses antes y que en ese momento se mantenía despierto viendo a su padre como molestaba a su tío, mientras Kagura, con su mirada rubí, no quitaba ojo de la puerta, parecía que esperaba a alguien.

La ceremonia terminó con el beso de los novios y el aplauso de todo el mundo (recuerdo como el pequeño Kyo se puso a llorar en mis brazos, por el susto que se llevó). El banquete fue organizado en la época de guerras civiles por los aldeanos en agradecimiento por proteger su aldea. Hubo risas y baile (nunca pensé que Inutaisho moviese tan bien la cadera) y todo fue alegría, como bien lo merecía ese día.

Pero algo marcillo vuestra felicidad. Kanna, quien aun llevaba su espejo, se acerco a Kagome para decirle algo al oído. Recuerdo ver como la expresión de su cara cambiaba de una alegre a una realmente triste. Ella se levantó corriendo y, cogiendo a Kanna de la mano, se disculpó por irse un momento de su fiesta para perderse en el bosque.

Tú, que bien conoces a tu mujer, no te lo pensaste dos veces y saliste corriendo para seguirla y claro, con los novios fuera, la fiesta paró por completo.

Los más allegados a vosotros, os seguimos para poder saber que era lo que tanta prisa os había hecho dejar el lugar, cuando encontramos la razón.

Delante de nosotros se encontraba un hombre bastante carbonizado, aunque su rostro era visible. Tenía el cabello largo y una esfera en sus manos. Kanna, la niña inexpresiva, se encontraba llorando a su lado y Kagome abrazaba a la niña.

Podía apreciar las caras alegres de casi todos los que miraban la escena. Hubo risas y lágrimas de alegría. Parecía como si la mayoría de la gente se alegrara de lo sucedido al pobre hombre. Pero el novio, no entendía la actitud de su esposa y, celoso, le pidió explicaciones de porque estaba triste por la muerte de ese "ser repugnante". Recuerdo como ella se levantó y dio una cachetada a su marido, reprochándole esas palabras tan crueles y dándole un papel, le pidió que leyera en voz alta.

Tú, Inuyasha ni corto ni perezoso leíste todas las líneas escritas del papel, primero con una voz orgullosa, pero a medida que avanzaba la lectura, tu voz cambiaba a una más dolorosa y triste.

Esa carta explicaba que Naraku, el más malvado de todo el Sengoku, se arrepentía de todos sus crímenes y gracias a la ayuda de la "chica del futuro" pudo enmendar unos cuantos; como el vórtice del monje, la vida del pequeño exterminador y la libertad de su primogénita. Las risas y los festejos acabaron en el momento que acabó de leerse la carta y caras de arrepentimiento aparecieron en sus rostros.

Kagome simplemente levantó su rostro con gran poderío y anunció que ella lo había invitado a su boda porque quería que todo se solucionara, además su regalo de bodas iba a ser esa perla que mantenía en sus manos el cadáver.

Se le hizo un entierro ese mismo día (pues nosotros llegamos antes que esos demonios de los que hablaba la carta) y la fiesta de la boda se suspendió. Parece que este ser hizo sufrir a los demás incluso después de su muerte.

Pero, dejaré de escribir cosas tristes, pues todo aquello triste que ha pasado hay que dejarlo en el pasado. Hoy no solo os escribo para recordar, sino también para anunciaros algunas cosas.

Primero, dberías darle las gracias a la chica que tocó el violín en la boda… ella es la que ha conseguido que los familiares muertos pudieran asistir a la celebración…

Sesshômaru… también me gustaría comentarte algunas cosas… para empezar, Rin ya tiene dieciocho años, no es una niña y se le nota que está perdidamente enamorada de ese exterminador, Kohaku. Es un buen muchacho y ha demostrado tener agallas para defender a tu niña… no tienes porqué preocuparte. Además Kyo ya tiene seis años y deberías ocuparte un poco más de él… sino acabará peor que tú. Su carácter separatista me recuerda a una violeta de agua, preciosa pero muy difícil de alcanzar. Sino haces algo pronto dentro de unos años lo perderás, no temas en decir que lo quieres y no le regañes solo porque te demuestra un poco de afecto, pues tu empezaste a vivir gracias al afecto que te demostró esa mujer de mirada rojiza.

Referente a Kagura, no la trates como una mujer más… ¡Es tu mujer! Aquella que deberías proteger con tu vida si es preciso, tu confidente, tu amiga y tu amante. Ella es quien te conoce mejor que ninguna otra persona. Es quien ha aguantado tus gritos cuando sabias que algo se salía de tus esquemas, es el hombro donde han llorado Rin y Kyo porque su padre no les ha mostrado ninguna comprensión o cariño, es la que siempre te complace cada noche sin rechistar… no vale de nada esconderte detrás de la escusa que todos conocemos. Dices: "es mi mujer" pero pronto dejará de serlo si sigues tratándola de esa manera. Recuerda que ella no tuvo una vida fácil, que aguantó muchos gritos y muchos maltratos solo por la esperanza que albergaba su corazón: que tú la salvaras.

Ella aun te ama, pero estás consiguiendo que se separe de ti y eso no lo deseas. No hagas caso de las injurias que digan tus sirvientes pues estos eran los mismos que divulgaban por todo el bosque que yo era una zorra y vendía mi cuerpo por el mero hecho de la diversión que ello conlleva. Tu mujer se ha mantenido fiel a ti siempre, sino lo olerías ¿no? Así que déjate de tonterías y cuando acabes de leer esta carta, deja a tus hijos con tu hermano y llévate a tu mujer a un lugar apartado… preferiblemente un lugar cerca de unos manantiales y aprovecha que es luna llena. Haz revivir ese amor que tanto despertó dentro de ti, sorpréndela y su reacción no te va a decepcionar. Además Inutaishô quiere un nuevo nieto ya.

Puesto que tu cabezonería es tan grande seré yo quien te informe de la verdad querido, aunque yo no deba hacerlo. Lo único que hizo tu mujer esa noche, fue proteger a Rin. Ese sirviente, el cual encontraste encima de Kagura cuando regresaste a casa, había intentado propasarse con Rin. Tu mujer, fue al rescate de su hija y luchó contra el sirviente, no estando muy bien del todo, pues ese día iba a comunicarte que estaba embarazada, pero tu sirviente, aprovechó su debilidad y cuando ella se despistó, él la tiró al suelo y le clavó una daga donde se formaba tu bebe. Cuando tú llegaste y viste su posición comprometedora, tu sirviente estaba acabando con la vida de tu segundo hijo. Y fue por ese mismo motivo que Kagura no salió de la habitación de las niñas hasta que te fuiste a la cama. Así que te recomiendo que cojas una de tus espadas, vayas a por ese sirviente y acabes con sus partes nobles, tu padre y yo, desde aquí arriba, te apoyamos.

También tengo mensajes para los que escribieron a sus familiares… la familia de los exterminadores me han encomendado que les escriba que estarán encantados de verlos en la boda del monje y de la exterminadora y que allí se explicarán muchas cosas. Los padres del monje también asistirán, aunque hay que vigilar a ese hombre… es más peligroso que su hijo.

La familia de Rin, me dicen que se alegran muchísimo por ella, porque ha encontrado una familia fantástica y que no se preocupe… que todo lo bueno llegará. La madre de la niña, dice que acepta a Kohaku como marido de Rin… así que Sesshômaru tiene poco que decir…

Los padres de Shippo están muy orgullosos por lo que se ha convertido su hijo y le dan las gracias a sus compañeros, que lo han cuidado como si fuera de su familia cuando él se quedó sin nadie. También se alegran de que haya conseguido una chica tan guapa como Kanna y por último le envían saludos y besos.

Deberías visitar a tu amigo Kouga, pues aquí también hay familia y amigos suyos que desean comunicarle que están muy bien, y que se alegran mucho de que sea feliz con su nueva familia.

Shigeru Higurashi me ha pedido que escriba en esta carta, que le encantó la boda y espera ansioso la boda de su segundo hijo Sota para poder verla también de cerca (hay que aprovechar ¿no?). También espera con impaciencia la llegada de su primera nieta, sí, la pequeña criatura que se está formando en el vientre de tu mujer será hembra. Y por favor Inuyasha… no seas como tu padre y no le digas a tu hijo cachorro… ¿queda claro?

Para acabar esta carta, me gustaría comunicar a Kagome, que me encantó la respuesta que me dio cuando mando la carta a Inutaisho referente a la pregunta que le hice en sueños… sé que eres perfecta para Inuyasha y sé que lo harás muy feliz como él a ti.

Para los que se arrepintieron de haberse reído de Naraku el día de su muerte, tendrán la posibilidad de pedirle disculpas… los jefes, persuadidos por Akatsuki, la chica que tocó el violín, han creído conveniente que Naraku deba pagar sus crímenes ayudando a la gente y no con una eternidad de torturas… por lo tanto Naraku, se convertirá en un luz blanca, que protegerá a los humanos, demonios, hanyous… que se le ordene sin poder rechistar… vuestros hijos están protegidos por él, así que será el momento perfecto para una disculpa…

Por último, quiero aclarar que esta será la última carta que recibiréis del más allá, puesto que Akatsuki y Naraku os podrán dar nuestros recados y además es ilegal, según las leyes divinas, que los vivos se comuniquen con los muertos por carta…

Por tanto, solo me queda despedirme de vosotros, sé que me haréis caso y sé que todos vuestros problemas se solucionarán, por eso he escrito esta carta…

Espero que seais muy felices y que podáis disfrutar al máximo de vuestros hijos, pues a mi me hubiera encantado.

Un besazo enorme.

Desde el más allá, Izayoi Taisho, la madre y la abuela más feliz y orgullosa de todos los tiempos.

P.D: Sesshomaru, a ti también te considero mi hijo, así que no rechistes.


Bueno, pues aquí tenemos la última carta.

Quiero agradecer a todos los que habéis leido y sobretodo a lorena, por haber seguido apoyandome aunque fuese la única...

Gracias de verdad...

un besazo enorme

Hira