Bueno aquí dejo "Verde". Ehm, la verdad, no creo q se entiende mucho xD así que para que lo entiendan, recuerden el capítulo 3x12 "One day, one room" que me parece que en español es "Un día, un cuarto"... eso sonó chistoso xD y ubíquense en el parque donde se da una bonita escena huddy (insertar cara soñadora de Akisa aquí xD)

Ok, suficiente palabrería xD muchas gracias Row por ayudarme en mi crisis de paranoia con este fic (y menos mal que me dio una xD) y a Cris, Row (otra vez xD), nekyia11 y nancy por sus reviews y a todos los que leyeron.


Verde

Tienes muchas cosas en qué pensar. Casualmente, son el tipo de cosas que siempre has evitado pensar, porque los recuerdos abren heridas, reviven miedos, avivan odio, y lo único que quieres es la dulce neblina del olvido.

No crees en esas tonteras de psicólogos, de hablar sobre lo que te agobia. Eso está bien para novelas lacrimógenas, cuentos de hadas y Wilsons. Esto es la vida real, y la única razón por la que los loqueros escuchan tu triste historia es por la factura al final de la consulta. Hablar no te hará olvidar; callar, tampoco. El tiempo no cura las heridas, tan sólo aprendes a vivir con ellas.

Se siente raro estar sentado en la misma banca, donde horas atrás, confesaste la relación con tu padre a una completa extraña. Ahora se siente raro, en ese momento se sintió… correcto, no "bien", "correcto" es la palabra. No sabes porqué lo hiciste, quizás porque ella entendería el dolor, porque ella también fue abusada, de una manera mucho más cruel inclusive y, mientras tú cargas cicatrices, ella cargará el fruto de la profanación a su cuerpo.

Hablar no sirvió de nada, sin embargo. Todo sigue igual. Sigues odiando a tu padre y ella sigue embarazada del que la violó.
Aunque ella ya haya aceptado recibir ayuda, y el estar sentado aquí es extrañamente reconfortante.

Decides entonces olvidar el asunto y fijar tu atención en las cinco personas que han salido correr. En una parte del camino hay un hueco, cubierto por pasto alto, lo cual lo hace aún más resbaloso. Apuestas contigo mismo que la chica de cabello largo y ondulado será la que se caiga.

Tal vez, hasta se rompa una pierna.

Pero al poco tiempo, tu tranquilidad se ve interrumpida por unas pisadas demasiado familiares.
Suspiras irritado cuando Cuddy se sienta a tu lado. No te molestas en verla, continúas mirando a la corredora. Podrías pararte e irte, pero te da flojera y además tú llegaste aquí primero.

- ¿Sabes lo que deseo, al ver a esos que corren? – le preguntas, confiando en que la respuesta a esta pregunta la hará alejarse.

- Que alguno se tropiece -contesta - y quizás se rompa algo.

La miras, confundido.

- ¿Wilson? – conociendo lo chismoso que es tu amigo, a lo mejor fue corriendo a contarle todo a ella, luego de su conversación. Ella sonríe y mira al frente. Inconcientemente la imitas.

- Ya solías desear eso, ¿recuerdas? – dijo ella, encogiéndose de hombros – mucho antes de que todo ocurriera.

Apenas logras escucharla, puesto que tu atención está en la chica que se ha caído y en el corredor que la ayuda.

Y entonces, recuerdas. Aquel atardecer en el campus de Michigan, cuando una joven de cabellos ondulados cayó sobre ti al rompérsele un tacón. El impacto te hizo caer también y rodaron un par de veces en el pasto recién cortado...

El fantasma de una sonrisa aparece en tu rostro.
Pero cuando volteas a verla, Cuddy ya se había marchado.


Gracias por leer