Estamos cerca al final, chicos y chicas xD, sólo quedan rojo y negro, muahaha. Gracias a nekyia11 por el review :D! y a los que leyeron :D
Naranja
Hay veces en las que el naranja le parece un color espantoso. Depende de la intensidad del color: un naranja claro y suave es tolerable; pero normalmente se topaba con ese tono chillón, fosforescente, quema-retinas, que provocan dolor de cabeza a uno.
Existen otras razones que lo hacen odiarlo, sin embargo.
Naranja es el color de las luces de los faroles de la calle que se filtran a través de su ventana. No es que quisiera arrancarlos de la vereda (el camino de vuelta a casa sería una pesadilla sin ellos), pero en esas noches, cuando llega exhausta luego de un arduo día de trabajo, es difícil conciliar el sueño cuando los rayos naranjas iluminan el lado vacío de su cama, a su lado, como un cruel recordatorio de que se encuentra sola.
Naranja es el color de los números de su alarma, ese maldito aparato que osa interrumpir su descanso; trayendo consigo en las intermitentes lucecitas que forman dichos dígitos el, a veces, molesto mensaje que una nueva jornada de trabajo empezara en una hora.
Naranja es el color del resaltador que suele utilizar la mayoría del personal que labora en su hospital en sus informes. No hay problemas si se trata de historiales; mas si son cosas irrelevantes o fastidiosas, como una demanda; por alguna razón, sus ojos se niegan a leer las líneas sombreadas, a pesar de que sabe que es la parte principal del texto.
Bueno, viendo el lado bueno, al menos no usan tanto el resaltador amarillo. Ese sí le daba ganas de romper los documentos para proteger la integridad de sus ojos.
- Así que… ¿lo harás?
Cuddy alza la mirada y encuentra la de Wilson. Observa unos momentos sus ojos marrones y luego mira hacia su izquierda: House estaba en su despacho, discutiendo algo con su equipo, mientras se lleva la segunda pastilla en menos de una hora a su boca.
Naranja es también el color de los envases de vicodín. Esas pastillitas que son promesas de alivio y agonía a la vez. De libertad y condena, esperanza y decepción. Sus dosis van en aumento, lo cual le preocupa, le enfurece y también la entristece.
Esas pastillas pueden hacer lo que ella tanto desea y no puede.
- ¿Cuddy?
Ella suspira, cierra los ojos y asiente. Wilson sonríe ligeramente, rodea sus hombros con un brazo y la aleja delicadamente del lugar.
- Ok, este es el plan. Tenemos que hacerle ver que se está volviendo adicto. Tal vez, si haces algo como, no sé… ¿una apuesta? Si resiste, digamos, una semana sin vicodín…
Cuddy simplemente gruñe de vez en cuando, para manifestar su "acuerdo".
Hay veces en las que el naranja es un color realmente espantoso.
