Nota de la autora: por fin he vuelto, siento mucho el retraso pero la verdad es que la inspiración no quería acompañarme. Al final he escrito esto porque ya me parecía vergonzoso tardar más en actualizar, aunque si he de ser sincera no estoy muy conforme con el resultado. Agradezco mucho todos vuestros reviews y, como siempre, espero vuestras opiniones y críticas sobre este capitulo (o sobre cualquiera eh?).

Sobre el capítulo, decir que es de rating T, pues la escena principal es subidita de tono. Espero que os guste (por lo menos un poco).

Disclaimer: por desgracia Harry Potter no me pertenece ni soy multimillonaria.

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Deseo

" ¿Quién es ese hombre que va de amarillo chillón?

Xenophilius Lovegood, el padre de una amiga nuestra.- contestó Ron con tono cortante, indicando que no estaban dispuestos a burlarse del personaje, pese a la clara incitación de Krum-. Vamos a bailar.- le dijo con brusquedad a Hermione.

Ella se sorprendió, pero asintió complacida y se levantó."

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

Página 132, Ed. Salamandra

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Aunque la petición de Ron fue brusca y poco galante, Hermione aceptó encantada. Así, tomados de la mano, se adentraron en la pista de baile.

En ese momento sonaba una música lenta, que a ella le pareció un vals. Ron no estaba muy seguro de lo que debía hacer, aunque recordando unas lecciones de baile que le había dado Ginny, puso una mano en la cintura de Hermione, a la vez que ella ponía su mano libre en el hombro del chico.

Lentamente comenzaron a girar al ritmo de los compases, sin perder en ningún momento el contacto visual.

– Bailas mejor de lo que pensaba.- comentó Hermione riéndose tras haber recibido un pisotón.

Ron enrojeció y murmuró unas palabras de disculpa con una tímida sonrisa.

– Creí que Ginny había conseguido enseñarme algo pero ya ves, soy un negado.

– ¿Tu hermana te dio clases? No lo sabía.

– Sí... bueno le pedí ayuda porque no quería quedar en ridículo si me atrevía a pedirte bailar.- las orejas de Ron volvían a ponerse rojas.

Hermione también se ruborizó pues había captado que había algo más detrás de aquella frase.

– Pensé que no me lo pedirías.- murmuró.- ¿Por qué lo hiciste?

– Yo...- Ron desvió su mirada hacia un punto en el infinito.- Krum no se me iba a adelantar esta vez.

Hermione le sonrió y apoyó su cabeza en el pecho de él. Un instante después rompió el silencio.

– Me habría negado, no me interesa bailar con él.

Ron se separó un poco de ella e hizo que le mirara.

– ¿Y conmigo sí?

Las mejillas de Hermione se tiñeron de escarlata, al igual que las del joven. Sin embargo, sus rostros se fueron acercando hasta que sus labios se tocaron. Fue un simple roce de labios, pero había servido para despertar las hormonas de ambos, que ahora que sabían que la atracción era mutua, querían más.

Estaban tan ensimismados mirándose, que no se dieron cuenta de que Harry les buscaba pero, que al verles ocupados, se fue a hablar con el señor Doge.

– ¿Y si vamos a otro sitio?- sugirió finalmente la muchacha.

– Er... sí claro, ven, vamos por aquí.

Probablemente, si hubieran estado en otra situación, Hermione jamás lo abría sugerido. Pero la realidad era que al día siguiente se marcharían para emprender una misión de la que no sabían si saldrían vivos.

Ron, que conocía cada palmo de su jardín, llevó a Hermione hasta un pequeño bosquecito que había cerca del huerto. Y escondidos detrás de un árbol de tronco robusto, Ron se precipitó a los labios de su "amiga".

Nada tenía que ver el inocente beso de antes con éste, salvaje y apasionado.

Hermione se aferraba al cuello de Ron, mientras que él tenía las manos en su cintura y las dejaba resbalar hacia su siguiente objetivo.

El chico rompió el beso para atacar el cuello de Hermione, cosa que pareció gustarle pues gimió débilmente.

Volvieron a besarse, de nuevo con furia y deseo. Interiormente Hermione se recriminaba el haberse dejado llevar tan fácilmente a esta situación, pero no podía resistirse. Por otro lado, Ron aun no se creía que todo eso fuera real, pero no estaba dispuesto a desaprovecharlo.

Ella había conseguido desabrochar parte de la túnica de gala de Ron y sus manos recorrían la espalda del chico.

Ron la atrajo más hacia sí con un brazo, haciéndole notar el bulto que sobresalía de su entrepierna, mientras que con la otra mano acariciaba los senos de Hermione, haciéndole suspirar y arañar la espalda de él.

Ella decidió que no podía ser la única que disfrutara y deslizando hacia abajo su mano derecha, comenzó a acariciar y apretar la erección de Ron por encima del pantalón.

Al ver esto, Ron decidió subirle a Hermione el vestido, lo justo para poder alcanzar lo que más anhelaba. Apenas había logrado apartar el tanga que llevaba la chica, cuando oyeron voces que se aproximaban.

Se separaron, ambos muy sonrojados, se arreglaron la ropa lo mejor que pudieron y simularon estar dando un paseo. En unos instantes vieron que los dueños de esas voces eran Fred y George y dos primas de Fleur, que aparentemente habían tenido la misma idea que ellos y ya volvían a la pista. Ni siquiera se fijaron en ellos.

Cuando se hubieron marchado, Ron y Hermione se miraron un poco avergonzados. Ella miró su reloj y vio que llevaban allí unos 45 minutos.

– Creo que deberíamos volver, Harry nos estará buscando.

Ron se acercó a ella y la besó, pero más despacio y dulcemente.

– Ve tú primero... yo tengo que solucionar esto.- dijo Ron sonriendo de medio lado y señalando su aun visible erección.- No querrás que todos me vean así.

Ella también sonrió.

– Vale, estaré con Harry.- Hermione hizo un amago de marcharse pero se dio la vuelta.- Ron... hace mucho que quería que esto sucediera...

– Yo también, Hermione. Lo deseaba y lo sigo deseando.

Con un último beso rápido y una sonrisa, Hermione se marchó en busca de Harry.

– No puedo seguir bailando ni un minuto más.- le dijo a su amigo cuando lo hubo encontrado.

– ¿Dónde está Ron?- quiso saber Harry.

– Er... ha ido a buscar más cervezas de mantequilla.- repuso ella con una risita nerviosa.

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