Muchisisisisismas gracias por los post, pero...¡Lamento la tardanza!, de verdad perdón, aquí está el nuevo cap, ¡Reencuentro!
Mi doctor
-¡Bella!
-Papá, cuanto me alegro de verte, ¿Cuánto tiempo queda?
Su cuerpo a pesar de estar en mis brazos, se tensó. Se echó hacia atrás, mirándome, nervioso. Le conocía demasiado bien para engañarme, pero aún así, sabía también que no me lo diría.
-¿Te han tratado bien?- preguntó cambiando el tema. Suspiré.
-Si, como siempre- me encogí de hombros mientras empezábamos a caminar hacia el parque que estaba dentro del establecimiento. – Cuidado con pasar por allí- señalé un árbol cercano- A Martha no le gusta que la observen…
Él miró intrigado hacia el lugar que yo le mostraba, en donde una niña de no más de nueve años jugaba con tierra, de forma pensativa. Se llamaba Martha, y era una de las únicas personas con un poco más de cordura en este lugar, sin embargo no me relacionaba mucho con ella, era intimidante cuando se lo proponía.
Mi padre colocó las manos en sus bolsillos, pateando unas pequeñas piedras que se encontraban en el camino. Nos sentamos un poco más allá, alejados de las otras personas que caminaban y paseaban por allí.
-Bella yo…lo siento.
-No debes disculparte papá, se que es lo mejor…aunque no lo entienda.
-Créeme cariño, sino fuera así, yo te tendría…yo…
Le sonreí, dejando pasar el tema, no me gustaba hablar de esto frente a él, solamente porque no quería irme en contra de sus ideas. Ya lo había intentado muchas veces, sin dar mayor resultado.
-Papá, no quiero que te sientas culpable, por favor- rogué tomando su mano y apretándola levemente.
-Lo se, Bella, pero es que…- hizo una mueca- ¡Es tan injusto que tengas que permanecer en este lugar!
Bajé la mirada, no quería seguir hablando.
-No importa…dime, ¿Ha ocurrido algo con Reneé para que vengas así de improviso?
-Oh no, todo lo contrario, solo quería venir a avisarte un par de cosas. No confío en las enfermeras.
Reí.
-Yo tampoco, hay algunas un poco gruñonas…
-En especial la que está en la recepción, en fin. Nos avisaron que pronto llegarán un grupo de estudiantes de medicina y que vendrán a hacer un estudio de este lugar. Hay uno al que le tocó tu caso, y vendrá a "estudiarte"
-¿Mi caso?- me envaré- ¿Mi caso? ¿Qué caso? Yo no estoy loca papá.
-¡Tranquila Bells!- se alarmó de forma exagerada- No es lo que crees, es solo un estudiante que quiere hacerte un par de preguntas y luego seguir tu estancia aquí…
-Papá, no me pueden tratar como a una más de los internos de aquí, no puedes tratarme así… - me sentí débil, como si el dolor se hiciera palpable después de casi un año con la misma intensidad- Yo no soy como ellos…
-Lo se, Bella- su mano acarició mi mejilla, secando algunas lágrimas- Lo siento.
Se levantó pesadamente, y cuadrando los hombros echó a andar hacia dentro. No le seguí, sentía que me caía a pedazos, que mi mundo se derrumbaba, que el dolor me consumía. Era increíble como solo unas simples palabras habían transformado un bello día en algo completamente horrendo. Subí mis piernas al banco como modo de protección, mientras las abrazaba y sollozaba al sentir como la lluvia me empapaba. No me importaba, al menos nada de eso tenía sentido.
"Será como si nunca hubiese existido"
Cerré los ojos de forma brusca, ¿Qué había sido eso? Palabras empezaron a repetirse en mi mente, pero eran tan incoherentes que no hallaba forma de conectarlas.
"¿Tu…no… Me quieres?..."
"No"
"Y así, el león se enamoró de la oveja"
"Te amo Bella, tú eres mi mundo"
"Te amo, te amo"
-¡Ya basta!
Mi grito resonó en los jardines. La lluvia seguía cayendo, y al parecer la noche ya me bañaba completamente. Mi cabeza estaba apunto de explotar, y me sentía mareada y cansada. Mis ojos se empezaron a cerrar lentamente, y mi mente desordenó las frases casi al mismo tiempo en que caía profundamente dormida.
-Bella…-
Estaba muerta. Sin duda alguna, no había más explicación lógica para lo que sentía. Mi cuerpo estaba agarrotado, así que pensé que estaba en el infierno. ¿No que uno debería sentir paz al morir? Pues paz era lo que menos sentía ahora mismo, más bien un agarrotamiento físico que no me dejaba moverme. Sentía el corazón en la cabeza, cosa ilógica si pensamos que cuando uno muere, el corazón deja de latir.
¿O es que acaso no estaba muerta y estaba en el limbo?
Quizás mi vida había sido demasiado mala, y por eso ahora estaba vagando como un alma en pena.
-Bella, Bella, despierta Bella…
Un momento, ¿Quién era el que me llamaba? ,¿Era Dios? Quizás si tenía una oportunidad de ir al cielo, después de todo.
-Bella, Bella, abre los ojos Bella…
Decidí hacerle caso a Dios e intenté abrir mis ojos. Al principio fue doloroso, y confuso, veía manchas de colores entremezclarse en mi mente, confundiéndome. Parpadee un par de veces más mientras intentaba acostumbrarme. Escuché una musical risa a mi lado.
-Bella…
Moví mi cabeza instintivamente a donde me llamaba Dios y no pude evitar pensar que definitivamente estaba en el paraíso. Ante mi se encontraba un muchacho alto, desgarbado, de pelo cobrizo y desordenado, con unos hermosos y profundos ojos dorados que contrarrestaban con la piel más pálida que había visto. Me maravillé, y a la vez me reprendí por los pensamientos que se cruzaban por mi mente al estar frente a Dios, definitivamente si que era perfecto. Su perfección era tal que mis ojos dolían con tan solo mirarle. Le vi sonreír, a pesar de que sus ojos estaban tristes.
-Al fin despertaste, no fue prudente quedarte bajo la lluvia- me reprendió ligeramente mientras torcía su sonrisa. – Pescaste un resfriado de muerte.
Rio ante su propio chiste, pero luego me siguió mirando de forma escrutadora.
-¿Estás bien?- interrogó.
Asentí, sin saber que decir o hacer al estar frente al creador del mundo. Frente al ser más perfecto que puede existir.
-Perdone usted- bajé la mirada avergonzada, sintiendo mis mejillas arder. ¿Cómo era posible eso estando muerta? Bah, es mejor dejarlo pasar.
-No me trates de usted, no soy tan viejo- volvió a sonreír- ¿Te llamas Bella cierto?
Volví a asentir, ¿Cómo era posible que Dios me preguntara eso? ¿Él no era el que nos había creado?
Aunque…un momento…
Despegué mi vista del frente y miré en donde me encontraba. Seguía en penumbras, pero era mi habitación, mi cama, mi escritorio, mi mesita de noche…
El color se subió a mis mejillas dándome cuenta del error que estaba cometiendo. ¿Cómo había sido tan tonta?
-Perdona, de verdad, ¿Quién eres?- pregunté para tratar de tapar mi error sin que él se diera cuenta. No me pasó desapercibida la mueca que hizo, aunque luego pensé que quizás la imaginé, había sido demasiado rápida para ser verdad.
-Me llamo Anthony …Anthony Masen.-
Anthony. El nombre me sonaba de algo, igual que el apellido, sin embargo lo dejé pasar. Él me miró curioso, pero no emitió comentario.
-Soy Bella, pero veo que ya me conoces…- contesté un poco insegura.
Sonrió torcidamente, y no pude evitar maravillarme. Sus movimientos, sus sonrisas, todo en él era perfecto…sin embargo, había algo que no me pasaba desapercibido, y era esa nota de tristeza en sus ojos, ¿Por qué sería?
-Bien Bella, estuve leyendo esto y dice que estás hacia un año casi aquí, ¿Por qué?- tomó unos papeles distraídamente, e hizo la pregunta tampoco sin mirarme a los ojos. Sentí como algo dentro de mí se volvía a clavar, a la vez que cierta rabia salía del interior.
-Así que eres tú quien va a estudiarme.
Volvió a sonreír de manera amable, pero no me causó ninguna emoción aparte de aumentar mi ira.
-¿Por qué yo?- le pregunté molesta- ¿No hay más personas aquí que no puedas estudiar?
Inmediatamente la sonrisa se borró de su cara. Me miró con cautela.
-¿Te molesta que lo haga?
-Grandioso, me haz leído el pensamiento. – le vi bajar la mirada, sombría.
-Puedo irme si deseas- señaló la puerta, levantándose casi por un resorte. Sus ojos me pedían a gritos que no le dejara.
Temí haberlo asustado, era amable y de cierta forma me agradaba. La ira bajó hasta casi hacerse nula, pero no le respondí.
-¿Qué es eso?- señalé los papeles que tenía en la mano.
Sonrió otra vez, de manera de darme las gracias. Hice un mohín, molesta.
-Son los papeles que debo rellenar mientras estoy contigo. Digamos que debo pasar una buena temporada cerca de ti.
-Genial, eso significa que no me iré de aquí al menos.
Vi como bajaba la mirada, viendo cualquier punto inexistente.
-¿No te gusta?- murmuró, con la voz cargada de un pesado sentimiento.
-Lo odio- le contesté sinceramente.
Al parecer mis palabras habían lapidado instantáneamente todo tipo de respuesta de parte de él, por lo que nos sumergimos en un incómodo silencio.
-¿Qué es eso?-
Le miré, y lo que vi aumentó mi ira. Estaba sosteniendo el lápiz, mi lápiz, mi tesoro personal.
-¡Eh, eso no se toca!- le reñí quitándoselo de las manos en un movimiento reflejo- ¡Es personal!
Sus ojos me miraron instantáneamente, sorprendidos y asustados de mi reacción, y yo me avergoncé por ello. Había sido mucha exageración.
-Perdón- murmuré bajando la mirada. Tenía que comportarme, él estaba vigilándome, podría hacer que me sacaran o no de este encierro, así que debía mantener la calma.
Pareció que iba a decirme algo, pero en ese momento tocó la enfermera.
-Doctor Masen, ya le hemos preparado la habitación que pidió.
Él sonrió, su sonrisa era perfecta, hermosa, y no pude evitar embelesarme al mirarla. Dirigió sus ojos hacia mí, y entonces sus ojos también brillaron, tendiéndome la mano.
-Ven, Bella, voy a mostrarte algo.
Acepté, dudosa y a la vez, con la curiosidad a flor de piel. Salimos de mi habitación al largo pasillo que daba a las demás, era oscuro, sin embargo al estar con mi doctor, todo parecía tener un nuevo significado. Un significado que aún no era capaz de entender.
-Mira, de seguro te va a gustar- Abrió una puerta que estaba al lado, y me maravillé con el esplendor que emitía. Sin embargo eso no era lo maravilloso, sino el hermoso y gran piano que estaba al centro…
"¿Claro de Luna? "
"Es la favorita de Esme"
"Conozco a Debussy"
"Mi nana…"
-¿Bella? ¿Bella estás bien?
Pero no pude continuar, porque al momento siguiente, todo era negro.
Edward ya está aquí y las cosas se empiezan a complicar. Trataré de que el próximo capítulo se explique un poco que está pasando fuera del psiquiatrico, creanme, no es nada bueno xD
Nos vemos en una próxima actualización.
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