Paralelos

Paralelos

Cap II

Una vez más sería regañado, lo sabía perfectamente al momento de escaparse de clases pero no le importaba, simplemente no soportaba escuchar dos veces las mismas explicaciones, no deseaba ver como se repetían una y otra vez aquellos malditos ejercicios.

- Eso ya lo he visto antes…- se había dicho aquella mañana al comprobar como aquella lección de literatura ya se la habían pasado.

- En aquel mundo- miró el cielo y suspiró.-Junto a ella.- murmuró mientras se recostaba en la baranda y cerraba los ojos. Nada mejor que la calidez de los rayos del sol sobre su rostro en aquellas heladas mañanas y la nítida visión de SU Akane. Sí, su Akane, y es que ella no podía ser nada más que un producto de su imaginación.

-Me gustaría volver a dormir.-

-Lo sabía…eres un flojo sin remedio.- Las palabras de Ranma fueron interrumpidas por la suave y jovial voz de su profesora, por lo que al abrir los ojos se encontró con la amable sonrisa de Miss Nodoka.

-Se…señora…-hasta ahora había dado por hecho que su escondite en la azotea del instituto jamás sería encontrado.

-Vale, no te pongas nervioso. No te delataré si me prometes que de ahora en más harás un esfuerzo por asistir a clases.

-Bueno yo…mhh…sí está bien….- Ranma observó con asombró lo parecida que era con aquella que hacía de su madre.- Lo prometo.- sentenció, ante lo cuál ella sonrió complacida.

-Está bien… entonces nos veremos en la próxima clase.- dijo y despareció tras la puerta que daba hacia las escaleras.

-Y en mis sueños.- rió él mientras se recostaba nuevamente, esta vez con la intención de sólo mirar el cielo.

-Y en tus sueños…- detrás de la puerta sólo ella fue conciente del significado de sus palabras.

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-Por fin…- la frase fue articulada de tal manera que a ninguno de sus compañeros les quedó la menor duda de que a Ranma o lo esperaba por ahí una bella chica o una buena comida.

-Maldito suertudo- rieron todos al unísono cuando se despedían.

-Son todos unos envidiosos…- bromeó Ranma y les hizo una seña antes de alejarse corriendo sobre el alambrado.

-No hay nada como estar en casa.- se dijo al sentir un exquisito aroma proveniente de la cocina., pero de inmediato corrigió aquel pensamiento. –Aun no estaba seguro de a qué lugar reconocer como hogar.- Si tan sólo ella…

-Ranma….a comer…- escuchó que su madre decía, acto que lo hizo agradecer el no tener que volver a pensar en ello aunque sólo fuese por unos momentos.

-Ahí voy…

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-Me voy a dormir…- Se despidió de su familia y subió las escaleras que conducían a su cuarto.

-Ya es hora- Se sorprendió a sí mismo con una tonta sonrisa que iluminaba su rostro, algo que se había hecho habitual cada noche.

-Le pediré disculpas- abrió la puerta de su habitación sólo para encontrarse con que las manos de su madre habían obrado de nuevo un milagro. Todo, absolutamente todo se encontraba perfectamente ordenado.- Es buena…- se dijo mientras corría las colchas y se acostaba. -Buenas días…- miró un retrato, hecho en carbón de una joven, que descasaba sobre la cómoda junto a su cama y cerró los ojos. Ya la vería y se disculparía con ella.

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-¿Quién estaría celoso de un chica fea, gorda y pechos planos como tú?- Refunfuñó mientras la seguía por los pasillos tratando de hacer que ella soltara a su querida mascota.

-Pues si no es así, déjate de molestar…- respondió ella llena de ira mientras lo encaraba.

-Eso es lo que pienso hacer…tengo cosas más interesantes en mente que hablar contigo.- descargó a la vez que adoptaba una pose defensiva y la miraba a la cara.

-Claro…como ir a coquetear con tus otras prometidas…-soltó ella y sin esperar una respuesta lo envió a surcar los cielos de Nerima….

-¡¡Ranma no baka!!

-¡¡Kawaiikune!!-

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-Maldita Akane.- dijo en voz alta mientras se dedicaba a estrujar su camisa y observaba en el reflejo de la laguna su actual forma femenina. Como siempre, después de sus golpes terminaba sumergido hasta las rodillas en alguna posa de agua. –Será boba- rabió pero sin querer una fugaz sonrisa iluminó su rostro.

-Idiota- susurró a la vez que colgaba su camisa sobre una rama y se acomodaba sobre otra. Quizás insultarla no fuera una forma muy ortodoxa de demostrarle lo contento que estaba de verla cada día, pero sólo así sabía y se atrevía hacerlo.

-Que relajante…- el silencio y la tibieza de aquella mañana estaban logrando que el sueño volviera a invadirlo. –No, no quiero…- se obligó a si mismo a seguir despierto, no permitiría que su falta de fuerza de voluntad lo venciera.- No ahora.- por fin había abandonado aquel triste mundo donde se sentía solo, melancólico aislado….sin ella, y no se permitiría volver a el tan luego. Quizás la noche lo venciera, pero no el día…eso sí que no lo permitiría.

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Fin capi.

¿Va mejorando? ¿Se entiende algo? Eso espero… comencé a escribir el tercer capi, pero me he prometido que no actualizaré hasta que lo haga con Momentos de nuestro amor que sigue siendo mi preferido…. Saludos colegas...

Golgos-chan