Hola. No me pude aguantar más tiempo y tuve que subir otro capitulo. Espero que sea de su agrado leerlo porque fue el mio escribirlo, me dio mucha risa. Una explicacion cortita: de ahora en adelante Harry no aparece más, solo las fichas que lee (no se preocupen, no creo que nadie lo eche en falta) Bueno cosas aparte tengo un fe de errata: cuando digo que Sirius tiene los ojos azules, al parecer los tiene grises, pero ¿a quien le importa? Ademas no se vería muy tenebroso con los ojos grises. si me preguntan, encuentro que sería mejor que los tuviera cafe, pero toy dando jugo asi que los dejo no mas con el capitulo (aunque se que hay muchos que se saltan esta parte)

Capítulo 2

Involucrados: S. Black, R. Lupin

Fecha: 14-12-1975

Asunto: Explosión del cuarto de niñas de quinto, Gryffindor

Daños: Estadía en la enfermería de dos alumnas

Gastos: Reposición de los muebles de la estancia


-¡Ustedes no me entienden! – dijo James dejándose caer en la cama, mientras pasaba de la frustración a la ensoñación - ¿Es que acaso no tienen ojos¡Es tan bonita!

-Vale, pero eso no justifica que la acoses constantemente hasta en el baño – dijo Sirius mientras lanzaba una quaffle que pasaba sobre la cabeza de James y llegaba hasta Peter, que se la devolvía – A no ser que ¿te gusta...¡Te gusta Lily Evans!

-Claro que no. Y si me gustara¿eso cambiaría algo?

-No lo sé. Creo que al menos hace una diferencia entre que estés chiflado o enamorado – De pronto entró Lupin que venía cargado de chocolates – ¡Preguntale a Moony! Él es el que sabe de temas amorosos.

-¿Yo? – dijo Remus bastante sorprendido - ¿Qué ese puesto no era tuyo, Pad?

-¡Ojalá! – dijo Sirius – Acuérdate que las mujeres sólo me quieren para jugar. Nunca para algo serio. Dime Prongs ¿quieres que la pelirroja te dé sólo una noche de pasión? Porque si es así, escucha mis consejos. Pero si por el contrario quieres establecer algo serio con ella, te recomiendo las sabias palabras del lobito.

Todos se quedaron mirando a Remus.

-Muy bien – dijo con cansancio, dejando su provisión de Honeydukes sobre la cama, junto con el mapa - ¿Has escuchado hablar de Shakespeare? – James negó con la cabeza. Remus suspiró – Ok. Ya desisto de hacerlos tomar las clases de estudios muggles. El punto es que tienes que convertirte en el Romeo de Lily...

-¿Quién rayos es Romeo? – preguntó Sirius – Remus ¿por qué no me enseñaste eso antes?

-¡Tú no lo necesitas! – dijo Peter acaparando la atención – Remus, deberías habérmelo enseñado a mí. No tengo ni un perro que me ladre.

-Oye siendo una rata, deberías estar agradecido. Aunque si quieres te puedo ladrar yo – se burló Sirius

-Silencio que se me va la idea y Prongs está en la luna de nuevo – todos miraron cómo James miraba con cara babosa un ladrillo que le había tirado la pelirroja el día anterior por no dejarla estudiar tranquila - ¡James! Escúchame con atención porque creo que si no sigues mis instrucciones tu cerebro no volverá a la órbita terrestre en un futuro cercano. Bien – dijo luego de que James fijara sus ojos en él, algo molesto por el comentario – Como decía tienes que convertirte en su príncipe azul. Porque hay dos tipos de mujeres: a las que le gustan los chicos malos, y a las que le gustan los príncipes encantadores.

-Vaya, Remus ¡tú si que sabes! – comentaron Sirius y Peter

-¡Momento¿Cómo vamos a saber cuál de los dos tipos es Evans? – dijo James muy afligido.

-Es evidente. Si fuera del primer tipo, estaría loca por Sirius.

-Ah, entonces definitivamente no es del primer tipo – dijeron James y Peter

-¡Ey¿Por qué no le podría gustar a Evans? – dijo Sirius ofendido

-Porque te odia – dijo Remus sin necesidad de agregar nada más.

-Espera, espera – dijo James levantándose de la cama y poniendo toda su atención en Remus – Si es que a las que les gusta Sirius, les gustan los "chicos malos" como dijiste, entonces yo entro a la categoría de "chico malo". Es decir yo hago bromas y me parezco a Padfoot. Eso entonces quiere decir que Evans jamás se va a fijar en mí porque soy todo lo contrario a lo que ella quiere – dijo con espanto al terminar

-Más o menos. Pero podemos cambiar algunas cosas – intentó calmarlo Remus – Primero que todo, esto no quiere decir que tienes que cambiar tu forma de ser.

-Tiene razón – dijo Sirius asintiendo – Si es que cambias por la pelirroja y te conviertes en un mamón como Lockhart, entonces te excluyo personalmente de los "chicos malos". Remus creo que tu plan no va a resultar. Primero porque James es un merodeador de pies a cabeza y eso implica ser malo de vez en cuando.

-Lo que tenemos que saber primero, son los intereses de Lily – continuó Remus – No puedes ser un príncipe cualquiera, tienes que ser su príncipe.

-Moony, esto ya me está dando náuseas. Te pasaste con el azúcar hoy ¿eh? – dijo Sirius revisando las ranas de chocolate que de un manotón Remus le arrebató

-Oye, la psicología femenina es cursi ¿ya? – intentó explicarse – Si no pensamos así, no podremos entenderlas nunca.

-Está bien. Tú eres el maestro.

-Muy bien. Si dejamos de lado las interrupciones de Padfoot, lo que tienes que hacer James es interesarte por las mismas cosas que Lily.

-Pero no tengo ni la más mínima idea de lo que le gusta.

-Tendrás que averiguarlas

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-No quiero entrar en su habitación – dijo resueltamente James, mientras era arrastrado por Remus hasta la pieza de las chicas y Peter los miraba desde las butacas de la sala común junto con Sirius que en esos momentos tenía un cubo de colores en sus manos y lo agitaba con la varita constantemente.

-Prongs, por favor – dijo Remus empujándolo hacia la entrada – Sólo vas a echar un vistazo en sus revistas o algo así, para tener una idea de sus gustos.

-Pero y si hay algo con lo que no me quiero encontrar.

-Es sólo la pieza de las niñas. No puede haber nada tan siniestro como los calcetines de Wormtail.

-En eso tienes razón – dijo James asintiendo convencido. Tomó aire y se armó de valor para entrar en la pieza, pero apenas hubo tocado la manilla de la puerta, salió despedido hasta los escalones, y estos como están activados contra la presencia de hombres, al entrar en contacto con el cuerpo de James, se transformaron en un tobogán que lo dejó a la entrada de la sala común. Peter fue corriendo a ayudarlo. - ¡Remus, baja ahora¿Me puedes explicar por qué rayos pasó eso?

Remus bajó corriendo la escalera, fijándose en no tocar los primeros escalones y llegó hasta donde su amigo, que estaba muy avergonzado pues todos lo miraban divertidos.

-Supongo que Lily se temía que algo así podía suceder y puso un encantamiento contra ti en su puerta.

-Genial – dijo James con un tono que sonaba totalmente lo contrario – Mi primer intento por agradarle a Evans y resulta que ella se me adelanta y lo impide.

-Que lo intente Moony – dijo Sirius sin levantar la vista de su singular cubo – Probablemente el hechizo repelente es sólo contra ti. No creo que Evans piense que el "encantador Remus" sea capaz de entrar a su pieza y hurgar entre sus cosas.

-Sirius tiene razón – dijo James más animado. Y luego agregó con malicia – Y si no es así, unos cuantos golpes por el sufrimiento que me hiciste pasar no te harían mal.

-Yo no te causé el sufrimiento.- se apresuró a decir Remus – Fuiste tú el que decidiste enamorarte de la "dulce" Lily. Yo no te obligué.

-¿Bueno me vas a hacer el favor?

Remus tragó saliva

-Sólo si me acompaña alguien más – Peter salió corriendo y murmuró algo sobre ir a ayudar a Hagrid con los gusarapos - ¿Sirius?

-¿Crees que Evans no encantó su pieza, pensando también en mí? – dijo más interesado aún en su cubo mágico.

-No creo que lo haya hecho. Ya sabes que Finster y Edgecombe están locas por ti, y no permitirían que Lily les arruinara la oportunidad de llevarte a su pieza.

-¡Dale con que todas están locas por mí! – dijo con fastidio levantando por primera vez la vista – Remus asúmelo. A las mujeres no les intereso ¿sí? Ojalá fuera así, pero no lo es... ¿Finster¿Crees que le gusto a ella?

-¡Claro! – dijo Remus viendo que ya había conseguido un acompañante – Si quieres puedes subir conmigo y puedes leer su diario de vida...

-¡Ni hablar! Me llevo algo de su ropa interior.

-Eh... – dijeron James y Remus

-No se hagan los tontos ¿Que no han visto las delanteras que tiene? Apuesto a que usa relleno – Se levantó y tomó su cubo y a Remus para dirigirse a la pieza de las chicas. Subieron los escalones corriendo y al llegar a la puerta, Sirius le hizo un gesto a su amigo para que girara la manilla. Remus abrió la puerta rápidamente y nada ocurrió, por lo que se adentraron en los territorios de las mujeres.

-Sirius – dijo Remus una vez que estuvieron dentro - ¿Puedo preguntarte para qué es ese cubo que traes?

-¡Claro! Es un regalo de Navidad adelantado de mi tío Alphard, pero todavía no he podido descifrar muy bien cómo funciona. Supuestamente el resultado es una gran explosión. Realmente no sé cómo hizo para que entrara al castillo sin ser detectado por Filch. Al parecer es de gran calibre – dijo echándole un vistazo a la parte lateral.

-¿Y por qué lo trajiste aquí?!! – dijo Remus usando todo su autocontrol para no subir más el volumen y para no golpear a Sirius - ¿si llega a explotar en el cuarto de las chicas? No te das cuenta que no viviremos para contarlo.

-Tranquilo Moony. No que todas estaban locas por mí – le dijo con una sonrisita – Si me quieren tanto no se enojaran porque cause un pequeño "disturbio" en su pieza. Además ya te dije que no sé cómo hacer que se active.

-Muy bien, muy bien. Busquemos las cosas de Lily y salgamos de aquí.

Rastrearon la habitación en busca de cosas que involucraran los gustos de la pelirroja (o más bien Remus lo hizo, porque Sirius...estaba dedicado a otras cosas)

-¡Remus! Mira esto – dijo Sirius poniéndose un sostén sobre la túnica – Soy Rachel Finster y tengo las gomas más grandes de Reino Unido.

-Sirius sácate eso – dijo Remus algo divertido mientras buscaba la existencia de algún libro de cabecera de Lily. Encontró algunos bastantes extensos sobre cultura británica mágica y otros sobre Pociones muy avanzadas. De pronto sintieron un ruido proveniente de la puerta y la voz de James que hablaba con un volumen desacostumbrado:

-¡SÍ EVANS! ESTOY MUY BIEN, GRACIAS POR PREGUNTAR.

-Rayos, las chicas vienen hacia acá – dijo Remus guardando todas las cosas de Lily que había estado revisando en su túnica rápidamente y haciendo que Sirius se escondiera en el baño.

-¡Sueltame! El baño no. No sabes lo que puedes encontrar en un baño de mujeres, yo no lo recomendaría – dijo Sirius mirando a todas partes desesperado para encontrar un lugar donde esconderse. Vio el armario y corrió, cerrando la puerta, y dejando a Remus fuera.

-¡Sirius, abre! No quepo debajo de las camas, son muy bajas ¡déjame entrar!

-Claro, para que después anden comentando que te dejo meterte conmigo en un armario ¿no ves que es muy sospechoso¿No ves que ya tengo problemas con las mujeres para que además piensen que me gusta jugar a dos bandos?– dijo Sirius sin tener intenciones de abrir la puerta.

-¡Pad, por favor! – dijo Remus a punto de ponerse a llorar por el miedo al sentir unos pasos acercándose a la puerta de entrada – ¡No tienes problemas con las mujeres! Haré tus tareas por tres días, pero por favor déjame entrar.

-¿Tres días¡Vamos Moony! Me estás subestimando ¿Crees que pondría en duda mi hombría por tres días sin tareas?

-¡Una semana¡Un mes¡Por favor déjame entrar! – dijo Remus golpeando la puerta histéricamente. Sirius la abrió y lo dejó entrar, justo en el momento en que la puerta se abría y dejaba pasar a dos alumnas de Gryffindor: Lily Evans y Susan Edgecombe.

-Ya te dije Potter – dijo Lily que al parecer mantenía una conversación con James desde la sala común – Si vuelvo a verte subir a las piezas de las mujeres, no tendré ninguna compasión contigo y le diré a la profesora Mc Gonagall.

-¡Pero Evans! Cuando estemos saliendo y quieras meterme a tu habitación, ya no habrá ninguna posibilidad si Mc Gonagall lo sabe ¿No te das cuenta de que me estará vigilando día y noche para resguardar la tranquilidad de las mujeres?

-Jajaja, eres muy chistoso – le dijo Susan a James mientras dejaba unos libros en el escritorio. Lily la miró con odio - ¿Qué? Es verdad. Por cierto Potter ¿Dónde están tus amiguitos?

-¿Mis amiguitos¿Qué amiguitos¡Ah! Tú te refieres al resto de los merodeadores – dijo James mirando nerviosamente la habitación por si veía asomarse por algún lado, alguna parte de sus amigos.

-Sí, eso – dijo Susan dándose cuenta de las miradas que dirigía James hacia la pieza y mirando ella también – No entiendo por qué va ese nombre de los merodeadores.

-Escucha linda – dijo James guiñándole un ojo – Si convences a tu amiga de que salga conmigo, prometo darte una charla de por qué nos hacemos llamar los merodeadores.

-Encantada – dijo Susan sonriéndole mientras Lily miraba más furiosa a su amiga que coqueteaba descaradamente con su enemigo Nº1 – Pero primero me haces gancho con tu amiguito Black.

Sirius se asomó por el armario, mientras las chicas estaban de espalda y le hizo un gesto afirmativo a James con los dedos. Este lo quedó mirando tan espantado que las chicas voltearon a ver lo que miraba, pero Sirius fue más rápido y no alcanzaron a verlo

-Claro ya veremos si después de esto tienes ganas de salir con él – dijo James murmurando mientras sostenía la sonrisa – ¿Chicas no quieren bajar? Hay una excelente cena con pasteles, papas fritas y todo eso.

-Siempre hay cenas así, Potter, por si no te habías dado cuenta – dijo Lily con toda la mala leche de la que era capaz.

-Sí, pero esta vez tendrán mi compañía.

Lily le sonrió cínicamente y de un manotón cerró la puerta en la cara de James

-¡Ahh! Ya no lo aguanto y tú más encima coqueteándole – le dijo a Susan con reproche.

-¿Te molesta? – le dijo su amiga, picándola – Además bien sabes que Potter no tiene ojos para otra que no seas tú, no veo por qué estás gastando celos en mí.

-Y más encima le pides gancho con su amiguito ¡eres muy descarada! Por si no lo has notado es el amor platónico de Rachel, desde que puso un pie en Hogwarts.

-¡Ya, ya! – dijo Susan chasqueando la lengua – No es mi culpa que ella no haya hecho nada en todo este tiempo. Black está demasiado bueno para dejarlo escapar así como así. El asunto es cómo hacer que él note mi existencia ¿Y si me pusiera relleno?

-Cierra la boca, Susan – continuó Lily molesta – por cierto ¿Has visto mi libro de pociones?

Remus dentro del armario se puso tan nervioso que le dio un pisotón a Sirius. Este iba a gritar pero su amigo le tapó la boca con la mano.

-Remus ¿qué diablos estás haciendo? – dijo Sirius en voz bajísima, mientras se sobaba el pie adolorido.

-Tengo el libro de Pociones de Lily – dijo Remus tiritando al hablar. Luego miró a su amigo que no le prestaba demasiada atención – Sirius ¿puedes encontrar una solución a mi problema, en vez de seguir jugando con ese estúpido cubo?

-Ay, Sirius, has esto, has esto otro – contestó Sirius molesto mientras alineaba los colores del cubo – No entiendo por qué tienes tan buenas notas si en el fondo siempre te lo tengo que explicar todo yo. Haz un encantamiento para devolverlo y ya está.

-¡Tienes razón! – dijo Remus mientras con una mano temblorosa intentó apuntar al libro, pero en vez de eso le enterró la varita a Sirius en el ojo. Este saltó y el rayo que Remus ya había hecho salir de su varita indicó además de al libro al cubo mágico.

-¿Qué hiciste? – dijo Sirius poniendo su carita apenada - ¡Estaba a punto de poner todos los colores!

-¿Sentiste un ruido? – dijo Susan desde el exterior, a lo que Remus le dio a Sirius un golpe en las costillas para que se quedara callado – Ah, Lily, aquí está tu libro de Pociones ¡ Mira un cubo mágico! Hace años que no veía uno. Pensé que estaban prohibidos en Hogwarts

-Tienes razón – dijo Lily apoderándose del cubo – Se lo confiscaré a Rachel ¿cómo se la habrá ocurrido traer uno al colegio?

-Ah, debe ser de esos que al armarlos tocan una estúpida musiquita. Déjame armarlo – le pidió a Lily – Ya sabes que si es de Rachel, no debe ser nada peligroso.

Los chicos dentro del armario se desesperaron.

-¡Ya ves lo que haces! – le dijo Sirius a Remus – Ahora o salimos o quizás lo hacen explotar.

-Prefiero que explote antes de tener que admitir que me gusta intrusear las piezas de las mujeres.

-Tienes razón – dijo Sirius solemnemente- prefiero que explote antes de admitir que te abrí voluntariamente la puerta del armario.

-No sé, Susan – continuó Lily – ¿Qué pasa si es peligroso?

-Oh, por favor. Es un juguete para niños – dijo Susan y le quitó el cubo de las manos. Con mucha agilidad alineó todos los colores – Ves que no pasó nada.

-¿Cómo que no pasó nada? – dijo Sirius molesto – Tío Alphard me ha engañado. Creí que haría una explosión memorable

-Susan, creo que tienes razón y hay algo que hace un ruido. Creo que viene del armario.

Los chicos comenzaron a sudar frío. Las chicas se dirigieron temerosas al armario, esperándose lo peor en el interior. Lily hizo un conjuro con su varita y la puerta del armario se abrió lentamente. Quedaron a la vista Remus y Sirius que estaban blancos de miedo y abrazándose fuertemente, haber si con eso podían protegerse del cataclismo que se les venía encima

-Sorpresa – musitó casi imperceptiblemente Sirius.

-¡Black, sácate mi ropa interior! – gritó Lily tan fuerte que todos pensaron que se quedarían sordos. Sirius por la confusión de la llegada de las chicas, había olvidado que tenía puesto sobre la túnica el sostén que ahora se enteraba era de Lily. Pero en ese momento el cubo mágico comenzó a cantar una musiquita y la voz del fabricante se escuchó clara y fuerte: Frase para la activación, lista. Disfrute su producto

-¿Qué rayos fue esa...? – Pero Susan no alcanzó a decir nada más, pues de una fuerte explosión, salió junto a Lily despedida hacia la sala común, mientras los chicos miraban atónitos lo que ocurría, quedando inmunes al efecto del cubo, aunque no se podía decir lo mismo de la pieza que quedó hecha un lío. Corrieron a la sala común, donde un montón de alumnos rodeaban a las accidentadas y murmuraban cosas sobre un ataque de lo Slytherins en contra de la prefecta que siempre les quitaba puntos. Los dos chicos abrieron la boca y no supieron que decir. Remus miró finalmente a Sirius muy confundido

-No me mires así – atinó a decir el animago - ¿Cómo iba a saber que tío Alphard usaría una contraseña como esa?


Involucrados: P. Pettigrew, J. Potter

Fecha: 22-02-1975

Asunto: Hacer levitar un pastel gigante a la cara del Profesor H. Slughorn

Daños: Pérdida del pastel de celebración del cumpleaños del profesor anteriormente nombrado

Gastos: Pago de un psicosanador para restituirle la moral a H. Slughorn.


Muchos alumnos de Gryffindor se paseaban por la sala común, muy contentos de asistir a la fiesta sorpresa (de sorpresa nada) del Profesor Slughorn. Como todos los años, éste se había encargado de que todos se enteraran de la importante fecha, para que a algún integrante ferviente de su famoso Club Slug, se decidiera a hacerle una fiesta sorpresa. También como todos los años Slughorn se haría el sorprendido y sacaría de su armario una que otra docena de botellas de Whisky que por "casualidad" guardaba allí. Festejaría junto a las eminencias otro año de vida, y guardaría cuidadosamente los obsequios que él consideraría provenientes de mejores invitados. Sirius trataba de acomodarse la corbata de humita que llevaba junto a su túnica de gala.

-Esto es estúpido – dijo por quinta vez en ese rato - ¿Por qué tengo que ir a este estúpido evento con este estúpido traje y aguantar al estúpido de mi hermano por toda una noche?

-Porque prometiste que me acompañarías – dijo Lily diciendo esas palabras como si no salieran de ella.

-Pero Evans ¿Por qué no invitaste a James? – dijo Sirius que miraba de reojo a su amigo que estaba escondido detrás de un libro, que curiosamente leía al revés.

-Porque no me apetece – dijo ésta que miraba a los dos chicos como si fueran una plaga. Sostener esta conversación medianamente civilizada con Sirius, le estaba costando la integridad física de su hígado que estaba por reventar de tener que aguantar tanta estupidez proveniente de su compañero de curso.

-Vamos, si igual algo te gusta – dijo Sirius sonriendo mientras James bajaba disimuladamente su libro y lo miraba con odio.

-Black, cierra el pico o me voy a encargar de hacerte esta velada "realmente especial" – Sirius pensó que nada podría hacer realmente especial esa velada – Ya te dije que no quiero invitar a tu amiguito y que voy contigo sólo porque eres el único del curso que tiene invitación. Y Potter, puedes dejar de hacernos creer que lees un libro cuando en realidad eres un copuchento que no te pierdes palabra de lo que hablamos.

James bajó su libro, pero en su rostro no había rastro de vergüenza. Mas bien miraba a Lily con altivez, como si lo que estuviesen hablando eran banalidades que a él no le importaban. En vez de contestarle se dirigió a su amigo.

-Sirius, si no quieres ir, no veo cuál es el problema.

-Ah no – dijo Lily como si no fuera capaz de soportar su tono medianamente normal que había tenido hasta entonces – Potter tu amigo me va a acompañar quieras o no. Si no lo hace voy a contarle a Mc Gongall que fueron ustedes los que chamuscaron a la Sra. Narris.

-¡Eso no es verdad! – dijo Sirius, pero al ver la cara de seguridad de Lily, agregó – Eres una chantajista.

-Además Potter ¿no tienes a dos amigos más que molestar? Ellos tampoco tienen invitación a la fiesta, porque si así fuera, créeme que no habría invitado a Black Puedes divertirte con ellos y a nosotros nos dejas en paz.

-Ya oíste Prongs. La pelirroja quiere estar a solas conmigo – Sirius le sacó la lengua a James, pero lo lamentó cuando Lily lo empezó a ahorcar con el nudo de su humita.

-Uy¿así que hubieras ido con Peter? – Lily miró a James con cara de "no eres más idiota porque no puedes" – Está bien, pero Remus no te habría acompañado aunque se lo hubieras rogado, porque esta noche tiene una cita muy importante.

-Cof, cof, cof ¿Va a ..cof.. salir con la..cof... Raven? – Sirius había logrado zafarse del nudo asfixiante de la pelirroja.

-Así es – dijo James complacido. Siempre había encontrado que Lily tenía demasiadas simpatías hacia su amigo lobito, y disfrutaba la excelente oportunidad de restregarle en la cara que Remus nunca estaría interesado en ella.

-Qué lastima. Remus de seguro habría sido mi candidato preferido para ir – dijo ella de forma ensoñadora porque sabía la rabia que causaba en James que ella prefiriera a su amigo.

-Ya ya ya – dijo James tratando de dar por finalizada la conversación porque la estaba perdiendo – Será mejor que se vayan, o si no puede ser que en vez de pasar una entretenida noche jugando snap explosivo con Peter, me decida a ir a la famosa fiestecita.

-Ja, ja, ja. No seas payaso, Potter – dijo Lily que por precaución empezó a arrastrar a Sirius, para que el otro no se decidiera a hacer realidad lo que estaba insinuando – Todos sabemos que Slughorn no tiene dentro de sus eminencias al cazador más grande de Hogwarts. Supongo que no te consideró lo suficientemente "capacitado" para algo más – agregó con ironía mientras se alejaba.

-Oh, eso estuvo durísimo Prongs – agregó Sirius mientras soltaba una risotada que hizo que gran parte del alumnado femenino quisiera arrancarle los ojos a Lily por irlo tirando del brazo – Más aún si consideras que mi hermanito es el invitado estelar.

James miró con profundo odio a su "casi hermano" y se sintió devastado por las palabras de Lily. Tenía razón en que él nunca había podido integrar el selecto grupo del Club Slug, y no tenía idea de cuál podía ser la razón. Es decir, sus padres eran gente medianamente conocida en el mundo mágico y hasta se podían vanagloriar de empapelar su casa en Galleons (aunque estos fueran monedas) si se les antojaba, y él era un estudiante que sobresalía del resto en notas, en popularidad, y en astucia en hacer bromas ¿cómo era posible que el viejo no se hubiera dado cuenta de eso¿Acaso eso no era suficiente para considerarse una "eminencia"? Más que todo, lo que temía James es que su futuro no fuera muy prometedor, porque decían que Slughorn tenía un ojo interior que ya se lo envidiaban los centauros del bosque prohibido, con respecto a las futuras celebridades de Hogwarts. Según el propio Dumbledore, Slughorn era el único capaz de saber qué tan exitoso podía llegar a ser un alumno, y rara vez se equivocaba. Por lo tanto si él no estaba dentro de las eminencias, quizás podría terminar secando vasos en el Caldero Chorreante. Pero más allá de todo eso, le molestaba que Lily se lo restregara en la cara. Ya era suficiente humillación que hasta Regulus estuviera en el Club y él no, y tener que aguantar cada reunión de los miembros del club, mientras él se aburría de lo lindo en la sala común. " No sé por qué te preocupas. Las fiestas son fomísimas. Sólo van a pavonearse los que se creen superiores – le recordaba siempre Sirius – Además Remus tampoco está incluido. No eres el único merodeador con cerebro que no está invitado". Pero sabía que su amigo sólo intentaba animarlo. Él era el ejemplo número uno en el placer de pavonearse y Sirius lo sabía.

De pronto se le ocurrió una idea. Iría a esa fiesta ¡tenía la capa de invisibilidad! Podía hacer cualquier cosa y dentro de la fiesta nadie le podría decir que él no merecía estar. Le llevaría a Slughorn un regalo tan magnífico que el viejo se arrepentiría de no haberlo incluido antes en la lista.

Corrió a su pieza a buscar a Peter que estaba haciendo unos trabajos atrasados para Flittwick.

-¡Peter! Tenemos una fiesta a la que asistir hoy – dijo cerrando la puerta y buscando su túnica de gala en el baúl al final de la pieza

-¿Qué? – dijo Peter que se había quedado dormido sobre la redacción para encantamientos y un gran pozo de baba se había acumulado en el pergamino - ¿Fiesta¡ Por Merlín! Me quedé dormido y tengo que terminar este trabajo ahora.

-Ya lo harás mañana – dijo James que no escuchaba razones – Es la fiesta de Slughorn y tengo que hacerle un regalo ¿Tienes alguna idea?

-Podrías usar uno de estos encantamientos que dijo Flittwick – dijo mostrándole el libro de 5to año – Hay unos muy buenos para conjurar recuerdos agradables. Puedes guardarlos en una botella y así él podrá revisarlos las veces que quiera.

-Gracias por tu intento, Pet, pero para eso existen los pensaderos. Además necesitamos algo grande. Algo que nunca nadie haya hecho – James se sacó los lentes para poder pensar mejor.

-¿Necesitamos? James, tengo que terminar este trabajo para mañana en la mañana, o si no tendré otro cero en encantamientos.

-Wormtail, mañana es sábado.

-Pero mañana debo terminar el de Mc Gonagall.

-Bueno te queda el domingo. Si quieres yo te ayudo con el de encantamientos, es muy fácil – dijo finalmente restándole importancia.

-¡Cierto, los fines de semana son dos días! – dijo Peter muy contento. James levantó una ceja.

-Serás pastel, Pet... ¡pastel! Eso es Peter. Le llevaremos a Slughorn el pastel de cumpleaños más grande que haya visto en su vida, y le echaremos alguna poción para que sea lo más delicioso que haya probado – James comenzó a sacar algunos ingredientes, la capa y el mapa – Esta noche, Wormtail, Sluggy se acordará de mí. Vamos a las cocinas. Pero antes...

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-¿Por qué tengo que llevar este traje de gala que ni siquiera me entra? – dijo Peter mientras equilibraba con su varita un pastel del tamaño de una mesa de ping-pong por un pasillo particularmente desierto, y trataba de estirar el cuello de su túnica.

-Esas son dos preguntas en una. Primero, debes llevar ese traje de gala, porque ES UNA FIESTA DE GALA. Y con respecto a que no te entra, no es mi culpa que hayas subido unos kilos y no te quede bien tu túnica del año pasado – explicó James que caminaba bajo la capa de invisibilidad y llevaba los ingredientes que habían utilizado para echarle al Super-Mega-Pastel-gigante, que era como habían bautizado los elfos a su obra maestra.

-Ja. No es porque haya subido unos kilos. Es que cuando las personas crecen tienden a verse más robustas – dijo Pettigrew con orgullo.

-Sí, sí – dijo James que claramente pensaba en otra cosa, como por ejemplo cómo hacer que Lily y Slughorn se arrepintieran de la opinión que tenían sobre sus "capacidades" – De todas formas siempre serás más pequeño que nosotros.

-De porte – dijo Peter que se estaba empezando a cabrear por tener que acompañar a James a una fiesta a la que no le interesaba ir y más encima éste le tocaba su punto débil – Porque me acuerdo perfectamente que cuando llegamos en primer año, éramos casi del mismo porte y yo me veía más que tú, porque eras muy esmirriado.

-Bueno. Es verdad que si te ponían al frente mío nadie me iba a ver – recordó James divertido – tienes que reconocer que en esa época estabas muy panzón.

Peter rió cínicamente y murmuró algo imperceptible. No era capaz de seguir con esa conversación y ganarle a James en algo, así que se conformó en planear cómo en un futuro devolverle a su amigo todas las pesadeces que él le había dicho (n/a: puede que pensara algo relacionado con unirse a los motífagos y entregarles su paradero, quizás)

-Muy bien, Pet – dijo James que en esos momentos se sacó la capa – Dejaremos el pastel detrás de este pasadizo. Yo voy a entrar primero con la capa. Cuando vea que no haya nadie vigilando la entrada, te voy a llamar para que entremos los dos el regalo de cumpleaños ¿sí?

-Pero no te vas a demorar mucho ¿cierto? – dijo Peter mirando hacia el final del pasillo, reprimiendo un escalofrío.

-Trataré de no demorarme mucho, pero no sé cuánto tiempo voy a necesitar para sacar a los gorilas que tienen como vigilantes – Peter lo miró con temor – Vamos sólo será un momento ¿dónde está tu valor gryffindor?

-Por ahí. Al aire libre y no aquí en las mazmorras – replicó la rata, pero trató de infundarse valor para que James no lo desestimara más – Pero vete ya, que o si no será más el tiempo que tendré que esperar aquí – James le dio una palmada en la espalda, se cubrió con la capa y caminó rápidamente hasta la entrada de la fiesta, en el despacho de Slughorn.

Allí se encontraban dos prefectos de 7mo que conversaban animadamente mientras bebían posiblemente cerveza de mantequilla de Hogsmade. James pensó que no sería tan difícil convencerlos de que los dejaran pasar a él y a Peter si veían el regalo que traían para el profesor, pero él, fiel a su gusto por dárselas del mejor invitado, prefirió entrar primero para contarle a Slughorn el magnífico regalo que había preparado para él, a pesar de que no lo hubiese invitado. Pasó entonces entre los dos alumnos y una vez que estuvo dentro y rodeado de muchas personas, se quitó disimuladamente la capa y la guardó en su mochila. Buscó con la vista a Slughorn que en esos momentos se encontraba conversando con cinco chicos de 6to: tres de Slytherin, dos de Ravenclaw, y uno de Hufflepuf. Pensó que mejor abordaría al profesor cuando estuviese con menos personas y se paseó buscando a Sirius y Lily. Al primero lo identificó rápidamente cuando escuchó una niña a su lado que le declaraba a otra que no había hombre más sexy en Hogwarts que Sirius Black y lo señalaba descaradamente con el dedo. Efectivamente su amigo se encontraba junto a unas mesas bebiendo un vaso tras otro con cara de aburrimiento, mientras un grupito de niñas de Hufflepuf lo miraban sin reprimir la baba que les caía, pero a cierta distancia. Se dirigió rápidamente hasta donde se encontraba.

-James ¿Qué estás haciendo aquí? – dijo Sirius que al reconocerlo se levantó muy contento y sonrió, lo que provocó casi un aplauso del grupo de niñas.

-Vine para entregarle a Slughorn un regalo muy especial que preparé para él.

-Pero odias a Slughorn ¿Me vas a decir que sólo le trajiste un regalo para poder venir a esta fiesta que está en decadencia? – James odiaba esa capacidad que tenía Sirius, para sacarle la foto. Siempre adivinaba cuáles eran sus segundas intenciones con sólo mirarlo. Así que para no verse como un patético cambió el tema.

-¿Dónde está Evans?

-JA – rió Sirius con malicia - ¿No adivinas quién la sacó a bailar? Puedes creer que me dejó aquí plantado, porque nadie quiere bailar conmigo.

-¿Con quién está bailando?! – James empezó a mirar al centro de la pista.

-¡Prongs! No estás escuchando mis quejas. No ves que tengo un trauma emocional, porque nadie quiere bailar conmigo.

-¡Sirius por Merlín! Saca a bailar tú a una de esas niñas que están babeando por ti dos mesas más allá. O si no quieres puedes sacar a bailar a cualquier persona que se encuentre en esta sala – dijo James casi gritando y empezando a mostrar un tic que tenía en el ojo cada vez que se alteraba - ¡Deja de hacerte el que no se da cuenta y deja de hacer que te tenga que decir esto cada dos segundos! Sí ok, me carga que las minas te pesquen más a ti que a mí. Lo admito, ahora ¿me puedes decir con quién está bailando Evans?

-Uy, estás sensible, Prongsie – dijo Sirius mientras sacaba otro vaso de cerveza – Además si las minas me pescaran tanto ¿por qué es que ninguna se ha acercado ni siquiera a hablarme?

James estaba tan desesperado por la estupidez de su amigo que tuvo que reprimir sus instintos asesinos, y en vez de tirársele él mismo al cuello para ahorcarlo, prefirió dejar que otras lo hicieran, aunque no necesariamente para ahorcarlo

-¡Chicas¿Quién quiere bailar con Sirius Black?! – gritó James y por lo menos se acercaron unas quince niñas rápidamente diciendo "¡Yo¡Yo!". James miró a su amigo con cara de "qué te dije" y Sirius lo miró algo divertido, porque sabía que causaba cosas en las mujeres, pero nunca sabía como aprovechar eso, y además le encantaba que James reconociera que a él le iba mejor en ese aspecto.

-Evans está bailando con Regulus – le gritó desde el centro del círculo que habían formado las alumnas alrededor de él.

-¿Qué?! – James no esperó respuesta y se dirigió a la pista a buscar a la pareja ¿cómo era posible que Lily aceptara bailar con alguien idiota como Regulus que además era un año menor¿Por qué no lo elegía a él¿Qué podía tener ese niñato que él ya no tuviera?

Cuando los divisó, bailando cerca de la salida, se acercó a una niña de 4to que estaba sola mirando como los demás bailaban, y le dijo si quería bailar con él. "Claro" dijo la niña muy contenta porque un niño mayor que además era el capitán del equipo de Quidditch, la invitara a bailar. James casi la arrastró a la pista de baile, mientras sonaba un típico hit del verano y se fueron acercando disimuladamente hasta quedar junto a la pareja de Lily y Regulus. Cuando Lily se dio cuenta de que el que estaba al lado era James, abrió mucho los ojos, pero no alcanzó a hacer nada cuando éste gritó: "cambio de pareja" y la tomó por la cintura, mientras Regulus se conformaba con hacer pareja con la niña de 4to.

-Potter ¿Qué rayos crees que haces? – le dijo fulminándolo con la mirada – Deberías conformarte con que no te acuse por colarte a la fiesta, pero que más encima quieras bailar conmigo, es más de lo que mereces – y fue ella la que gritó ahora el "cambio de parejas" y volvió a bailar con Regulus y James con la niña de 4to. El moreno no entendía por qué Lily le trataba de sacar celos con ese Slytherin. Podría estar bailando con algún otro alumno más grande o más popular ¿Por qué elegía a ese maníaco? Volvió a gritar "cambio de parejas" y se lo preguntó.

-No tengo que darte explicaciones sobre quién elijo para bailar – le contestó Lily mientras Regulus miraba confuso a James porque no reconocía quién era ese tipo que hacía frecuentes cambios de pareja para bailar con Lily – Ya fue suficiente con que Black me tratara de perra para abajo, por según él "engañar a su amigo con el tarado de su hermano" Black debería aprender muchas cosas de su hermano. Es un caballero.

-¿Qué¿Regulus un caballero? – James no podía creer la ingenuidad de Lily – No te das cuenta que sólo quiere vanagloriarse de estar con la Gryffindor más bonita, mientras que a tus espaldas habla puras pestes de ti, por no ser sangre limpia.

-Ya cállate. No porque tu pienses así, significa que todos lo hagan – Lily volvió a hacer cambio de parejas, pero esta vez se veía furiosa. James vio como Regulus le preguntaba algo al oído. ¡Él no pensaba así¿Por qué creía que él podría pensar algo así¡Cómo no se daba cuenta que Regulus era un Slythein y un Black¡Regulus era el que tenía prejuicios sobre la nobleza de sangre! Volvió a hacer cambio de parejas y la niña de 4to lo miró con fastidio por haberla usado sólo para acercarse a la pelirroja.

-Evans, escucha – le dijo una vez que estaba bailando con ella de nuevo, pero antes de poder agregar algo más Regulus vino hacia él.

-Potter ¿cierto?

-Potter ¿cierto? – dijo James imitándolo con una voz gangosa – No te hagas el imbécil, sabes perfectamente mi apellido. Soy el mejor amigo de tu hermano ¿No te habías dado cuenta?

-Claro, sólo un idiota como mi hermano tendría un amigo de tu especie – James escuchó el insulto, pero lo que más le molestó fue la risita tonta que hizo Lily – Bueno, tu apellido Potter, no está en la lista de invitados. Así que si no quieres que te eche a patadas, te vas tu solito.

-¡ Ja! Estás chistosito ¿ah? – dijo James con sarcasmo – Tú me vas a echar a patadas, por favor. No voy a permitir que un pendejo como tú me ponga un dedo encima. Primero me lo cargo – y avanzó amenazadoramente hacia Regulus, quien retrocedió y casi tropieza con unas sillas - ¡Uy! Te dio miedo. Ya quiero ver cómo me echas a patadas.

Los prefectos de 7mo al ver el movimiento que se había producido, se acercaron.

-¡Ustedes! Echen a Potter. No está invitado – dijo Regulus.

-Muy bien, Potter – dijo uno de los prefectos – Sal de aquí o te llevaremos con Slughorn.

-No voy a salir – dijo James testarudo.

-Ok. Te llevamos entonces donde Slughorn y te avergonzamos frente a todos por colarte a donde no te invitan – los dos prefectos tomaron a James de los brazos y lo llevaron hasta el profesor. Todos se quedaron mirando al grupo que se dirigía hacia Slughorn, y pensaron que se trataba de otra broma por parte del merodeador – Sr. Este alumno no tiene invitación, pero insiste en quedarse ¿qué hacemos con él?

-Bueno – dijo Slughorn mirando a James con compasión – No lo culpo por querer incluirse en mis populares fiestas.

-Gracias, Sr – dijo James mirando a los prefectos con una sonrisa burlona – Quise venir a esta fiesta, pero no para aprovecharme de su hospitalidad, si no para traerle un regalo muy especial, que me he molestado en preparar para usted.

-¿Ah, si? – dijo Slughorn muy interesado – Pues bien, tráelo de inmediato.

-Será un placer. No se imagina la GRAN sorpresa que le tengo – dijo James pero antes de darse la vuelta se escuchó un murmullo general de espanto y todas las personas que se encontraban alrededor de ellos fueron dando paso al niño gordito que se acercaba corriendo con un pastel gigantesco. El más grande que nadie recordara.

-Filch viene detrás mío – gritó Peter mientras ponía una cara de espanto.

-¡Detente ahí, Peter! – dijo James con terror al ver a ese enorme pastel que se acercaba vertiginosamente hacia ellos, pero Peter se resbaló con un charco de cerveza que alguien había tirado y patinó unos metros. Para no golpearse contra el suelo, soltó la varita y el embrujo que ésta ejercía sobre el pastel, se rompió. El pastel voló por los aires y fue a estrellarse directamente a la cara del profesor Slughorn. James se tomó la cara con las manos y murmuró un "no" mientras los demás alumnos reían sin ningún pudor, de lo que consideraban otra broma de los merodeadores.

Slughorn con la ayuda de los prefectos y de Regulus, que también había sido cubierto por pastel, logró salir de las toneladas de crema y chocolate que lo cubrían de pies a cabeza. Cuando asomó la cara, buscó con la mirada a James y al reconocerlo gritó:

-Así que esa era su sorpresa, Sr. Potter.

-No, no – trató de excusarse James – Ese era el regalo, pero no fue mi intención que cayera sobre usted.

-¿Me cree idiota? Petigrew no habría planeado esto solo – mientas intentaba hacerse notar por sobre la crema, entró Filch y lo ayudó a salir – olvídese de futuras invitaciones a mis fiestas. Conversaré con la profesora Mc Gonagall y me aseguraré de que tenga un castigo como se lo merece ¡también usted Pettigrew! – y se fue junto a algunos alumnos que trataban de calmarlo y de Regulus que necesitaba un baño urgente - ¡300 puntos menos para Gryffindor!

Los Gryffindor reclamaron y pifiaron a los dos merodeadores. La niña de 4to año con la que había bailado James agarró un puñado de crema que quedaba en el suelo y se lo arrojó al merodeador en la cara.

-Te lo mereces – le dijo. De ahí en adelante la música continuó y comenzó la guerra de Super- Mega- Ultra-pastel-gigante, donde todos agarraban puñados de chocolate y se los lanzaban entre ellos. James se resignó y agradeció de que al menos Regulus hubiera sido afectado por la catástrofe y de que Lily se hubiera reído al verlo. Tomó entonces a Peter por la espalda y lo empujó a los restos de pastel y Peter se defendió lazándole algunos marrasquinos.


Reviews!

Therasmus

Me encanta tu RR, de hecho pienso que mas personas deberian seguir tu ejemplo. Me gusta saber que a las personas les gusta lo que escribo, y si no tienen ni ganas ni tiempo para decir nada más, esta demasiado bien. Es mejor a que no dejen nada y entonces yo no sepa la reaccion del publico xD gracias

Ceci87

Mi querida lectora ejeje. Primero no se si te habras dado cuenta pero conteste tu RR de cucarachas. Segundo ¡claro que me lo tome a mal! xD Estoy de acuerdo sobre lo de las notas de autoras que varias veces le hacen a una perder el hilo. Trate de suprimirlas (creo que hay una que no pude evitar) Con lo del tiempo que va para atras y adelante, creo que no podre ponerte mucha atencion, porque asi es mas divertido. no todas las cosas deben ser tan estructuradas y ordenadas (ademas Tarantino es mi idolo, y a pesar de que su tecnica esta repetida, aun resulta provechosa) Y finalmente con lo de los regionalismos...ES DEMASIADO COMPLICADO CAMBIARLO, es que si conocieras a un chileno lo entenderias. Ademas siempre es bonito hacerle notar un poco a las personas de donde uno viene. No me podras negar que esta pagina esta muy españolizada y una casi no se da cuenta cuando aparecen cosas como "las collejas" o "gilipollas" o "ni de coña" Yo pensaba que cabron era una palabra que se usaba en Mexico, porque la verdad es que en Chile no se usa mucho, asi que puedo suprimirla si no es de tu agrado. Si quieres un dia hago algun especie de glosario chileno-español, porque reconozco que aqui nadie habla español ( de hecho todas las series que se exportan deben ser dobladas) Gracias como siempre por tus criticas

Adioks